Enfermedades Por Alimentación

La Bacteriologia Historia Objetivos e Importancia Social

HISTORIA Y OBJETIVOS DE LA BACTERIOLOGÍA

LA BACTERIOLOGIA: En 1673, Antonio van Leeuwenhoek miró a través del microscopio, que había construido él mismo, una gota de agua en descomposición, y observó con asombro que el pequeño glóbulo estaba lleno de miles de pequeños organismos. Entusiasmado, el holandés escribió a la Royal Society de Londres (en 1676), detallando aquellos nuevos «seres vivientes». Van Leeuwenhoek había descubierto lo que hoy llamamos microbios, bacterias o, simplemente, gérmenes.

En una de sus primeras cartas (1676), describe unos «animálculos hallados en el agua de lluvia contenida unos días en una cubeta nueva y pintada interiormente de azul».

Veamos un extracto de su descripción.

«Los cuerpos de la primera especie que descubrí en aquella agua, comprobé, tras diversas observaciones, que consistían en un conglomerado de 5 a 8 glóbulos muy transparentes, pero no pude ver membrana o tegumento alguno que los encerrase uniéndolos. Estos animálculos, al menearse, emitían a veces un par de pequeños tentáculos, que movían continuamente, tal como hacen los caballos con sus orejas; en medio de aquellos tentáculos se abría un espacio liso y el resto de su cuerpo era redondeado, salvo la cola, que, a través del microscopio, se veía del grosor de una telaraña observada a simple vista; la cola terminaba en una bolita, de volumen semejante a uno de los glóbulos de su cuerpo, la cual, según percibí, no usaban al moverse en aguas muy claras.

Aquellos diminutos animalejos eran los seres más infelices que jamás había visto, pues, con la bolita de su cola, tropezaban con pequeñas partículas o filamentos (que abundan en el agua, especialmente si ésta ha permanecido estancada varios días) y quedaban allí enredados; luego, para desasirse, comprimían su cuerpo hasta quedar ovalado y forcejeaban con energía para liberar la cola; luego replegaban su cuerpo, mientras aquélla se enroscaba como una serpiente… y aquel movimiento serpenteante de la cola continuaba. Asimismo, he podido contemplar centenares de tales animalitos asidos fuertemente unos con otros, sobre un filamento, reposando al cobijo de un grano de arena.»

Las bacterias son muy pequeñas, pero existen en grandes cantidades. Viven en todas partes: en el aire, en el polvo, en el suelo, en el agua, en la piel de muchos animales e, incluso, dentro del cuerpo. Algunas son dañinas y causan enfermedades al hombre, o atacan a los animales, los alimentos y las cosechas. Otras, como las bacterias del suelo, son tan útiles que, probablemente, sin ellas habría pocas formas de vida. Las bacterias son tan importantes para el hombre que, en la actualidad, muchos científicos se dedican a su estudio.

Algunos bacteriólogos intentan descubrir más cosas acerca de los hábitos y procesos vitales de estos pequeños organismos. Otros aplican los conocimientos ya adquiridos por sus antecesores.

bacteriologo

La bacteriología es sólo una parte especial de la microbiología, que está dedicada al estudio de todos los organismos microscópicos. Hablando con rigor, muchos bacteriólogos deberían llamarse microbiólogos, porque en el curso de su trabajo pueden trabajar también con hongos microscópicos  (mohos) y virus (tan pequeños, que no se pueden ver con un microscopio óptico).

BACTERIOLOGIA:LAS BACTERIAS EN MEDICINA

Las bacterias, como los virus, causan una serie de enfermedades peligrosas para el hombre; por ejemplo, originan la fiebre tifoidea, la lepra, la tuberculosis, el cólera, la difteria, el tétanos y otras dolencias. Los bacteriólogos colaboran con los médicos en la lucha y prevención de estas enfermedades. Mediante el examen microscópico de la sangre u otras muestras tomadas del cuerpo descubren los gérmenes causantes de la enfermedad de una persona; la identificación de las bacterias permite al médico prescribir el tratamiento adecuado. Sin embargo, pocas veces es posible la identificación por el simple examen con el microscopio.

Los bacteriólogos, normalmente, tienen que cultivar los gérmenes. Para ello, preparan en una placa caldos de cultivo, o sea una mezcla de extractos de carne y minerales (un medio), en el que loa gérmenes crecen. El medio se infecta con unos pocos microbios, tomados de la persona enferma, y se mantiene a la temperatura del cuerpo humano, para que se desarrollen rápidamente, se multipliquen y establezcan un cultivo o colonia.

El estudio de ciertas características —como forma, tamaño y color de la colonia— puede ser de gran valor al bacteriólogo en la identificación, pero lo más importante es conseguir una gran cantidad del germen puro, para someterlo a experimentos. Los bacteriólogos pueden observar las reacciones químicas que causan las bacterias (por ejemplo, si reducen grasas o la clase de azúcares que pueden fermentar).

Inyectándolas en animales de laboratorio observan su efecto en los tejidos vivos. Los mejores métodos para identificar las bacterias se basan en ensayos químicos delicados, aunque también son útiles las observaciones a través del microscopio y los síntomas del enfermo.

Siempre es preferible prevenir las enfermedades bacterianas por vacunación; pero si los gérmenes invaden el cuerpo y producen la enfermedad, es necesario aplicar remedios que ayuden al organismo a destruirlos. Los bacteriólogos experimentan constantemente nuevos compuestos químicos para combatir las bacterias. Desde luego, es indispensable que el compuesto destruya las bacterias sin dañar los tejidos de la persona enferma.

Es fácil encontrar desinfectantes para matar los gérmenes y antisépticos para evitar su actividad; son productos que sólo se usan en la epidermis (uso externo) . Los compuestos de uso interno para atacar las bacterias (antibióticos) deben actuar en el complejo químico del cuerpo con absoluta inocuidad para la persona.

El grupo de los compuestos sulfa-mídicos fue el primer tipo de antibiótico, usado en 1935. La penicilina, extraída del moho azul Penicillium, se descubrió en 1928, pero no se usó en gran escala hasta 1944. En ciertas especies de bacterias pueden presentarse estirpes resistentes a los antibióticos.

Éstas —que permanecen y se multiplican, mientras las otras son destruidas—, dan origen a la errónea creencia de que la especie se ha hecho inmune.

Lo que realmente sucede es que el número de las bacterias que han sido siempre resistentes aumentó en gran medida, y las no resistentes disminuyeron o han llegado, incluso, a desaparecer. De ahí que los bacteriólogos traten continuamente de descubrir nuevos antibióticos, capaces de destruir también a las que hasta ahora han sobrevivido.

Los primeros pasos de la bacteriología: Koch para estudiar las bacterias al microscopio, una vez las tenía dispuestas encima del portaobjetos, procedía a «fijarlas» con alcohol, coloreándolas después por medio de diferentes sustancias.

Aunque el alcohol mataba las bacterias, las preservaba de toda alteración que pudiera sufrir su aspecto, a la vez que permitía su tinción, operación que una vez realizada facilitaba a su vez la observación de las mismas, así como la obtención de fotografías. Koch fue capaz incluso de teñir y fotografiar los flagelos de las bacterias, si bien, debido a que las mismas habían sido muertas por la acción del alcohol y del tinte, no pudo observar su movimiento natatorio.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/koch.jpgLa separación de diferentes especies mezcladas de bacterias, con el fin de seleccionar una sola de ellas — lo que se llama un cultivo puro — constituía un problema que muchos intentaban resolver.

Koch lo consiguió valiéndose del siguiente procedimiento:

En primer lugar mezcló caldo de carne — uno de los alimentos bacterianos líquidos más corrientes — con gelatina fundida. A continuación esterilizó la mezcla por calentamiento, vertiéndola luego en un recipiente plano, también esterilizado, y que mantuvo cubierto con el propósito de impedir la entrada de cualquier microbio.

Después tomó una aguja de platino y, tras desinfectarla al calor de la llama, la hundió en aquella masa, que al enfriarse se había vuelto gelatinosa, rasgándola repetidas veces en varias direcciones,.y por último la tapó de nuevo; y la calentó un poco.

El resultado fue que cada una de las bacterias que se depositaron encima de la gelatina se desarrolló, iniciando el proceso de división hasta llegar a formar cada individuo una pequeña «colonia» de millones de ellos, visible a simple vista en forma de una pequeña mancha. Con sumo cuidado, cada colonia pudo ser aislada de las demás con ayuda de una aguja esterilizada y formar con ella un cultivo puro de sus bacterias integrantes.

Existe otro sistema para inocular la gelatina contenida en los matraces, que consiste en disolver una gota de la mezcla bacteriana en aquélla, antes de que se solidifique.

Para que la gelatina ordinaria se mantenga sólida es necesaria una temperatura inferior a la de la sangre humana, por lo que actualmente se suele reemplazar por agar-agar, sustancia gelatinosa vegetal procedente de las algas marinas. La materia gelatinizante se vierte én unas cápsulas de cristal cubiertas, llamadas cápsulas de Petri en honor de un ayudante de Koch que las inventó.

La mayor parte de bacterias no se nutren del agar, pero sí del líquido nutritivo que se ha mezclado con la gelatina. Se eligirá el líquido nutritivo según las apetencias de las bacterias que se desee cultivar. Al principio, los bacteriólogos empleaban mixturas complicadas, como leche con sangre, caldo de carne y otras, pero después se descubrió que las bacterias preferían casi siempre los alimentos más sencillos.

Por otra parte, todas necesitan vestigios de sales minerales y sustancias de las cuales poder aislar el carbono y el nitrógeno. Numerosas bacterias y hongos que podemos definir como «golosos» se adaptan a captar el carbono del azúcar y el nitrógeno de una sal amónica o un nitrato.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/koch1.jpgLas bacterias que viven en la sangre de los animales se adaptan mejor a la temperatura hemática las que viven habitualmente en el suelo prefieren temperaturas inferiores; por tanto, algunas deberán cultivarse en un frigorífico, y otras, en una estufa. Koch estableció ciertas reglas para poder probar que una bacteria constituía la causa de una determinada enfermedad.

En primer lugar tenía que ser recogida de la parte correspondiente del cuerpo del animal afectado por la misma, y luego, tras haberse desarrollado en un cultivo puro artificial, debía producir la enfermedad original a todo animal sano que se le inoculara.

Fieles a los métodos de Koch, y con ayuda de sus microscopios y de las cápsulas de Petri, los bacteriólogos decidieron emprender una acción encaminada a eliminar los gérmenes causantes de las múltiples enfermedades que afectan a los seres humanos, a sus animales domésticos y a sus cosechas.

Aunque al principio ello les costara muchos años de infructuosa búsqueda, durante los cuales pudieron comprobar que algunas enfermedades no tenían origen microbiano, se apuntaron no obstante algunos éxitos realmente esperanzadores.

Koch ideó un medio para el cultivo puro de estas bacterias. En un medio nutritivo sólido se siembran los bacilos valiéndose de una asa de platino (arriba); se deja desarrollar el cultivo (centro): algunas células originales se desarrollan en colonias de las cuales se obtienen un cultivo puro.

Dos de las primeras bacterias identificadas fueron los bacilos productores de la tuberculosis y de la lepra. Estos, no por carecer de flagelos, y por lo tanto de movimiento, dejan de ser menos temibles.

El bacilo de la tuberculosis, descubierto por Koch en 1885, ataca especialmente los pulmones, así como los huesos de los niños; en cambio, el bacilo de la lepra se desarrolla en la piel, y fue el noruego Armauer Hansen, médico de una leprosería, quien lo descubrió en 1874 en tejidos contaminados. Ambas bacterias son de fácil observación a través del microscopio por hallarse revestidas sus células de una capa de grasa, lo que posibilita su coloración con determinados tintes.

Una variedad de bacilo tuberculoso infecta las ubres de las vacas y llega a contaminar la leche, pero afortunadamente por medio de la pasterización ésta queda libre de todo germen; sin embargo, antes de conocerse la existencia del bacilo de la tuberculosis muchos niños se contagiaban de dicha enfermedad al beber leche cruda procedente de vacas enfermas.

Otros grupos de bacterias fueron vencidas antes de ser identificadas, simplemente alejando las conducciones de agua potable de las alcantarillas, ya que la vida de estas bacterias se desarrolla en el interior del intestino humano. El hecho de que el tubo digestivo se halle en comunicación con el aire por ambos extremos, la boca y el ano, ha inducido a los bacteriólogos a negar que las sustancias contenidas en su interior se encuentren realmente en el interior del cuerpo, al contrario de ios fluidos orgánicos, los cuales normalmente se hallan libres de microorganismos.

Muchas bacterias penetran en el tubo digestivo al ser ingeridas junto con alimentos crudos, y aunque la mayoría de las mismas muere bajo los efectos de los ácidos estomacales, algunas logran sobrevivir; por esto la cavidad intestinal alberga una ingenie población microbiana. Los alimentos atraviesan las paredes del intestino y pasan a la sangre y al interior del cuerpo para formar parte del mismo, mientras que las bacterias permanecen en el intestino, es decir, en el exterior del cuerpo.

Las bacterias cuya vida suele desarrollarse en el interior del intestino son totalmente inofensivas allí (aunque no en otras partes del cuerpo); otras provocan peligrosas enfermedades cuando penetran en la cavidad intestinal. Cuando tal ocurre, algunos de esos perniciosos visitantes son expulsados al exterior junto con las deposiciones sólidas o excrementos, la mayoría muertas, aunque no todas, con lo que existe la posibilidad de que contaminen alimentos y provoquen la infección en personas sanas.

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Este grabado de 1858 presenta el Támesis como un elemento mortíferamente, infectado en la época correspondiente a la epidemia londinense. En esta época las cloacas desembocaban en el Támesis y este río proporcionaba el agua potable. Las bacterias del cólera contenidas en las heces pasaban por vía oral a los pacientes sanos y propagaban la infección epidémica.

BACTERIOLOGIA:LAS BACTERIAS Y LA SANIDAD PÚBLICA
Las bacterias causantes de las enfermedades viven y se multiplican en la suciedad, por lo que deben adoptarse precauciones para eliminar basuras y detritos. Los detritos se descomponen en sustancias inofensivas, con la intervención de ciertas bacterias aerobias. Este proceso está supervisado por bacteriólogos.

Los mismos microbios se usan también para desintegrar la materia orgánica muerta que abunda en las basuras, y los materiales que resultan se pueden utilizar como fertilizantes. Asimismo, los bacteriólogos fiscalizan los depósitos y el tratamiento del agua usada en el suministro de las ciudades.

Si los depósitos que abastecen una gran ciudad se contaminaran de bacterias dañinas se produciría una enorme expansión de la enfermedad y, por tanto, una epidemia. Es necesario, entonces, analizar constantemente el agua, para comprobar su contenido bacteriano. Como es difícil detectar las bacterias nocivas por simple inspección, los bacteriólogos hacen cultivos del total de la población bacteriana tomada de una muestra de agua, y por estudio de esos cultivos se pueden hacer cálculos del número de bacterias en todo el depósito.

Si la proporción de bacterias es superior a la normal, el bacteriólogo dictamina inmediatamente que hay contaminación, la cual casi siempre se produce por filtraciones de aguas residuales en los pozos o depósitos. Cuando esto ocurre, aparece en el agua un cierto tipo de bacterias coli-formes. La detección de este microbio en los cultivos indica al bacteriólogo que ha tenido lugar una contaminación reciente, y ordena que cese el suministro de agua hasta que se haya purificado. El agua de las piscinas públicas también ha de someterse a parecidos exámenes de rutina.

Los alimentos contaminados pueden ser causa de enfermedades. Es posible que se utilicen durante mucho tiempo los alimentos enlatados y pre-empaquetados.

Teniendo en cuenta esta eventualidad, es indispensable que se preparen y empaqueten con absoluta garantía de esterilidad y bajo la vigilancia de los bacteriólogos. Los restaurantes y mataderos son inspeccionados con regularidad para que se mantengan limpios. Los alimentos importados, en especial carnes y huevos, se someten a las pesquisas de los bacteriólogos, que indagan si contienen microbios dañinos. Es necesario adoptar muchas precauciones con la leche, puesto que es un alimento utilizado en grandes cantidades, especialmente por los niños.

Los numerosos procesos que ha de sufrir la leche desde el ordeñe hasta su consumición ofrecen oportunidades para la contaminación. Algunas infecciones proceden de los manipuladores de la leche, y por ello los bacteriólogos deben procurar que en los establecimientos donde se produce no se emplee a personas con enfermedades contagiosas. Antiguamente, la fiebre escarlatina, la difteria, la tuberculosis y las anginas eran transmitidas por gente que trabajaba en las industrias lácteas.

Con mayor frecuencia, las bacterias nocivas de la leche provienen de la misma vaca. Estos microorganismos pueden producir tuberculosis e intoxicaciones.

La inspección de las vacas ha evitado, en gran parte, el peligro de la tuberculosis, pero la leche todavía se analiza, sometiéndola a la prueba de la tubercu-lina para averiguar si contiene las bacterias que causan la enfermedad. Leche pasteurizada es la que se ha mantenido durante no menos de 30 minutos a una temperatura de 63°C, que extermina las bacterias dañinas y la mayoría de otros organismos sin alterar las propiedades del líquido.

Sin embargo, la pasteurización no se realiza con el propósito de esterilizar la leche de consumo ordinario, sino como garantía adicional de la leche que previamente ha sido analizada.

BACTERIOLOGIA:LAS BACTERIAS EN AGRICULTURA E INDUSTRIA
Algunas bacterias que viven en el suelo (bacterias vitrificantes) pueden transformar el nitrógeno del aire en sales nitrogenadas: los nitratos, que son esenciales para los cultivos. La investigación de muestras de suelos descubre la presencia de las bacterias adecuadas; los suelos corrientes de estos microbios pueden ser inoculados con cultivos bacterianos ya preparados con ese propósito.

Los bacteriólogos también estudian toda la población microscópica del suelo, los efectos que tienen unos organismos sobre otros y sobre las plantas cultivadas. Los animales  domésticos  también  sufren enfermedades bacterianas, y el bacteriólogo puede ayudar al veterinario en la prevención y detección de estas enfermedades, del mismo modo que ayuda al médico en el caso de morbos humanos. Pero la cura puede ser costosa y, generalmente, los animales que sufren estas enfermedades son sacrificados, incinerándose sus restos para evitar nuevas infecciones.

Las bacterias y varios mohos microscópicos producen ciertas sustancias que desarrollan actividades químicas. Por ejemplo, normalmente las enfermedades bacterianas son consecuencia de los venenos (toxinas) que producen microbios nocivos en el cuerpo. Pero algunas bacterias originan sustancias que no son dañinas, y pueden ser empleadas en los procesos industriales. Los quesos deben su sabor especial a la acción de materias derivadas de los microorganismos.

El producto de un moho hace fermentar el azúcar para dar ácido cítrico, que se utiliza en gran escala para la preparación de bebidas espumosas. El ácido láctico, que se usa en medicina, y el ácido fumárico. que interviene en la fabricación de plásticos, también se derivan de la acción de los hongos.

La industria textil, de curtidos y del petróleo utilizan bacterias y hongos para conseguir ciertas reacciones químicas que, de otro modo, serían costosas o irrealizables. Muchos antibióticos, tales como la penicilina y la estreptomicina, son preparados con hongos.

En los procesos industriales, el bacteriólogo ha de tener precaución para que las bacterias o mohos vivan en las condiciones físicas adecuadas. La temperatura y otras condiciones ambientales, junto con el alimento que se les suministra, deben controlarse cuidadosamente. Si esto no se hace, mueren los pequeños organismos y fracasa la producción de los compuestos necesarios, o se derivan sustancias nocivas o venenosas. Por ejemplo, si el hongo que origina el ácido cítrico no se controla correctamente puede formar el ácido oxálico, que es venenoso.

Un gran problema que los bacteriólogos todavía no han resuelto es el control industrial de ciertas bacterias y hongos que degradan o desdoblan la celulosa de la madera. Una vez que esta sustancia no digerible por el hombre pueda ser degradada, se hará posible el uso de las sustancias alimenticias del interior de las células con pared leñosa. Por ejemplo, los troncos podrían utilizarse para alimentar nuestros estómagos, además de nuestras chimeneas.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°93 Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología -Trabajo de Bacteriologo-

Tuberculosis Causas, Prevencion y Tratamiento de la Tuberculosis

Tuberculosis Causas, Prevención y Tratamiento de la Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa producida por una microbacteria del complejo Mycobacterium: M. tuberculosis (conocido con el nombre de bacilo de Koch, en honor a su descubridor, Roberto Koch). La tuberculosis afecta por lo general a los pulmones, pero de ahí puede diseminarse por la vía hemática o linfática a otras partes del organismo, como el sistema nervioso central, los riñones o la columna vertebral. Las personas infectadas por el VIH están en mayor riesgo de sufrir una reactivación de la infección latente, debido a la depresión de su sistema inmunitario.

En 1996, una serie de informes publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el Worldwatch Institute dio a conocer una triste noticia: varias enfermedades que parecían erradicadas, o cuando menos bajo control, habían reaparecido con mayor virulencia. Entre éstas, una de las más preocupantes es la tuberculosis (TBC), una enfermedad infecciosa producida por el bacilo Mycobacterium tuberculosis.

En 1882, el microbiólogo alemán Robert Koch (1843-1910) descubrió el agente causal, por lo que también se lo conoce como bacilo de Koch.

La TBC constituyó un grave problema para la salud mundial. Se estima que en Europa, durante el siglo XIX, una de cada diez muertes eran provocadas por esta afección.

Actualmente, la tuberculosis (TBC) es una enfermedad que afecta a más de la tercera parte de la población del mundo y, de acuerdo con estudios realizados por la OMS (Organización Mundial de la Salud), lamentablemente se previó que en esta última década del siglo XX ha quitado la vida a alrededor de 30 millones de personas en los países en vías de desarrollo.

Robert Koch identificó el bacilo causante de la tuberculosis, lo que le valió el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1905.

Para tener en cuenta: el bacilo de la tuberculosis es de fácil transmisión por el aire. En promedio, una persona contagiada puede infectar entre diez y quince individuos.

Las principales manifestaciones de la tuberculosis son la debilidad general, cansancio rápido y fácil, disminución o falta absoluta de apetito, adelgazamiento, palidez y, sobre todo, pequeñas elevaciones de la temperatura, las temidas décimas de fiebre que se presentan a última hora de la tarde.

También la tos pone sobre aviso. Ante catarros muy frecuentes o cualquier infección respiratoria «leve» que se prolongue en demasía, sobre todo en los casos en que no se alivie del todo la tos, es necesario practicar un examen de los pulmones por rayos X, para descartar la posibilidad de que se trate de una tuberculosis.

La expulsión de sangre con el esputo, es decir, la hemoptisis, exigirá un examen inmediato. Para averiguar si un enfermo padece tuberculosis pulmonar, disponemos de diversos medios muy eficaces. Uno es el examen del esputo por el microscopio para descubrir, en ocasiones, la presencia de los bacilos de Koch.

Otro se practica inyectando en la piel una cantidad pequeñísima de un producto que se obtiene de los bacilos (llamado tuberculina). Al cabo de una hora se observa un enrojecimiento en el lugar de dicha inyección, es decir, una especie de inflamación que nos indica si el individuo estudiado dispone de defensas movilizadas durante infecciones previas y tiene el organismo preparado para el ataque por dicho bacilo.

A veces, por el contrario, dicho enrojecimiento no se presenta, de los cual deducimos que la persona en cuestión todavía no ha sido puesta en contacto con el bacilo, o bien que está desprovista de defensas contra él. Finalmente, la reacción cutánea puede ser muy exagerada, lo cual denota que el individuo posee una sensibilidad excesiva frente al microbio. (este método no es muy seguro)

El diagnóstico más seguro se realiza hoy mediante el examen por rayos X. Los territorios inflamados originan una serie de sombras en los lugares donde normalmente tendría que observarse una claridad muy intensa, debida al contenido de gran cantidad de aire en el interior de los alvéolos que apenas resaltan en la imagen radiográfica. La presencia de estas sombras anormales orienta hacia la existencia de una alteración pulmonar localizada en dicho lugar.

MODO DE TRANSMISIÓN
La tuberculosis se transmite por la exposición al bacilo tuberculoso, normalmente al entrar en contacto con las secreciones respiratorias que despiden las personas con tuberculosis pulmonar o de otras partes del árbol respiratorio, cuando tosen, cantan o estornudan.

Una persona que respira el aire en que se encuentran suspendidas secreciones respiratorias infectadas puede contagiarse, pero para ello es necesario que la exposición a un caso infeccioso sea cercana y prolongada, o repetida. En algunos casos, el bacilo infectante puede invadir las mucosas o penetrar por heridas en la piel. (imagen: gentileza www.juntadeandalucia.es)

Ciclo de la tuberculosis
Los bacilos de Koch presentan una alta tolerancia al ácido y al alcohol, por lo que se conocen como bacilos ácido-alcohol resistentes (BAAIR). Penetran por las vías respiratorias y se alojan rápidamente en los tejidos pulmonares, donde producen las primeras lesiones (primoinfección).

Después forman las cavernas tuberculosas, sobre todo en los lóbulos superiores de los pulmones; asimismo producen lesiones pleurales, como la pleuritis o pleuresía pulmonar, su cuadro se agrava en la forma miliar, en la que se observan muchos focos en los pulmones y en casi cualquier otro órgano del cuerpo: elMycobacterium se disemina por las vías sanguínea o linfática, y así se localiza en distintos órganos.

En el caso de los enfermos de sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), quienes no cuentan con las defensas adecuadas, la TBC es especialmente grave y frecuente.

Si la infección prospera, se manifiestan los primeros síntomas: fatiga, fiebre, pérdida de peso y tos acompañada de esputos sanguinolentos.

Los esputos que eliminan los enfermos son la principal fuente de contagio, porque los bacilos se propagan en gotitas suspendidas en el aire o por partículas de polvo. El bacilo puede permanecer latente en el organismo durante un largo período hasta que una disminución de las defensas del cuerpo permita el desarrollo de la enfermedad. Por esta razón. la tuberculosis se manifiesta especialmente en regiones superpobladas, de bajos recursos y con altos índices de desnutrición.


bacilo Mycobacterium tuberculosis
«Los bacilos de la tuberculosis infectan a una persona cada segundo en todo el mundo.»

Cuando se determina (mediante examen con microscopio de la presencia de bacilos en una muestra de esputo) que una persona tiene tuberculosis infecciosa, debe iniciarse un tratamiento completo con la dosis correcta de medicamentos antituberculosos, con el apoyo de personal de los servicios de salud o comunitarios o de voluntarios capacitados. Los medicamentos antituberculosos más comunes son isoniazid, rifampicina, pirazinamida y etambutol. (O.M.S)

Profilaxis y tratamiento de la tuberculosis

El Programa Nacional de Control de la Tuberculosis, que tiene como propósito disminuir el riesgo de infección y muerte por TBC en nuestro país, se basa fundamentalmente en:

a) búsqueda de casos: se detecta a los pacientes que son fuente de infección y pueden contagiar a las personas sanas

b) determinación de los grupos de riesgo: incluye a quienes conviven con el enfermo, a los diabéticos, los desnutridos y los enfermos de sida;

c) tratamiento antituberculoso: debe realizarse simultáneamente con la búsqueda de casos, ya que una vez diagnosticada la enfermedad debe indicarse el tratamiento con un antibiótico específico. Las posibilidades de curación son del 95 por ciento;

d) vacunación: en 1924, los bacteriólogos franceses Albert-Léon Calmette (1863-1933) y Alphonse E M. Guérin(1816-1895) desarrollaron la vacuna denominada BCG, la cual confiere un 80% de inmunidad contra la enfermedad durante un período de diez años. Al ser el medio de mayor eficacia preventiva, su aplicación es obligatoria en diferentes etapas de la vida del ser humano; de hecho, es la primera vacuna que recibimos: al mes de edad.

El primer agente quimio-terapéutico específico para la TBC fue la estreptomicina, descubierta por el microbiólogo estadounidense Selman Abraham Waksman (1888-1973) en 1944. A este hallazgo siguieron, en 1948, el del PAS (ácido para-amino salicílico) y, más tarde, la isoniazida y otros fármacos que revolucionaron el tratamiento.

Actualmente se dispone de antibióticos eficaces contra el bacilo tuberculoso. La duración del tratamiento varía, según su localización (pulmonar o en otros órganos), entre ocho meses a un año. Se realiza mediante la combinación de tres o cuatro antibióticos diferentes y en forma ambulatoria; son pocos los pacientes que requieren internación (por ejemplo, los que presentan hemoptisis severas). Sin embargo, algunos bacilos se han vuelto resistentes al tratamiento farmacológico corriente.

PARA SABER MAS…
Una enfermedad que aun preocupa

Pero lo progresos han sido sumamente lentos; en la mayoría de los países en desarrollo o subdesarrollados la situación epidemiológica de la tuberculosis, ha mejorado muy poco o casi nada. En el mundo se registran cada año de 4 a 5 millones de casos nuevos de tuberculosis, altamente contaminantes y la misma lleva a la muerte a TRES MILLONES de personas por año. Aun en los países que cuentan con servicios de salud bien desarrollados, la tuberculosis sigue representando un riesgo considerable de salud para los grupos humanos más desfavorecidos por sus condiciones socio-económicas.

Como se podrá apreciar en la conmemoración del centenario del descubrimiento del bacilo de Koch, deberemos evaluar nuestras estrategias en la lucha contra la tuberculosis y para ello la realización de la Conferencia Mundial de Tuberculosis, a celebrarse en nuestro país, será una destacada oportunidad para que los expertos de todo el mundo realicen un profundo examen de esas técnicas y de esas estrategias con un enfoque común, cuya meta será obtener la erradicación de la tuberculosis, de aquí al año 2000. Debemos tener el valor de reconocer que en el pasado se han cometido errores graves y comprometernos a eliminar la enfermedad, de aquí al año 2000.

Este objetivo es plenamente alcanzable, pero para llegar a él, se requiere una mayor comprensión de las verdaderas causas de la génesis y de la propagación de esta enfermedad. Sabemos que la tuberculosis es la resultante de la asociación de una serie de factores tanto socio-económicos como biológicos, tales como la desnutrición, las viviendas Insalubres, la carencia de higiene y de agua, los efectos debilitantes de las infecciones y de los tóxicos, además de la falta de conocimiento por el propio ser humano sobre su estado de salud.

En consecuencia, es necesario tomar medidas coordinadas en :caos esos sectores a fin de permitir al organismo sacar el mejor partido posible de los mecanismos de defensa que le son propios. Es en este contexto que las medidas específicas de prevención y tratamiento podrán resultar efectivas y así se podrán estudiar y experimentar nuevas técnicas para la erradicación de la enfermedad.

Revista «Quid», Tomo 1 N° 8.

UN POCO DE HISTORIA…

Homero menciona la tuberculosis en sus poemas y es de suponer, por lo tanto, que la enfermedad no era tampoco desconocida para los médicos del mundo antiguo. Hipócrates fue, en efecto, el primero en describirla y, sustantivando un verbo griego que significa «desecar», le llamó tisis, nombre con el cual fue exclusivamente conocida hasta el siglo XIX. Galeno, otro de los «padres de la medicina», que vivió hacia los años 130-200, prescribió ciertos remedios contra la dolencia, y Avicena (980-1034 de nuestra era), el llamado «príncipe de los médicos» y autor del «Canon de la Medicina», definió la evolución de la enfermedad en tres fases. Ferrari de Pavía escribió un «Tratado de la tisis».

Simonetta Catanea Vespucci, ¡oven florentina de peregrina belleza, modelo preferida del pintor Sandro Botticelli, murió tísica, a los 16 años. Los aficionados a la pintura pueden admirar todavía hoy el impresionante retrato de Simonetta enferma, con su belleza pálida, caídos los hombros, alargado el cuello como el tallo de un lirio. Un artista romántico, digno de este nombre, tenía que saber morir a los 30 años, escupiendo sangre, demacrado el rostro y el cuerpo enflaquecido hasta los huesos.

Eran los tiempos en que la escritora George Sand y Chopin huyeron de Mallorca a Barcelona, y, en esta ciudad, un hotelero pidió al músico indemnización, porque lo policía le obligó a quemar la cama en que durmiera un «tísico». La enfermedad inspiró a Lord Byron, hasta el punto de declarar éste su deseo de morir tísico, a fin de que todas las mujeres se enternecieran, al imaginarle moribundo de tan romántica enfermedad.

Edgar Poe vivió largos años atormentado por el recuerdo de Virginia, la joven esposa que la tisis le había arrebatado cuando acababa de cumplir 24 años. Dumas, padre, siempre irónico, habla, en su memoria de la tisis, en términos poco respetuosos. La exquisita artista María Bashkirtsef escribe, en su carnet de recuerdos: «no hago más que toser, pero por milagro la enfermedad no me afea.

Al contrario, me da un aire lánguido que me sienta admirablemente». Cuando empezó la revolución industrial, la enfermedad hacía estragos en toda Europa. Hacia mediados del siglo XIX, la mortalidad anual por tuberculosis llegó a ser, en algunos lugares, de 500 por 100.000 habitantes. La tuberculosis era una enfermedad social, y tal estado de cosas no sufrió variación, hasta que empezó a mejorar la condición social y económica de las masas.