Gongora y Argote

Biografia de Benito Perez Galdos Escritor y Politico Español

BENITO PEREZ GALDOS Fue el más importante y más fecundo novelista del realismo español, y una de las figuras más representativas de la literatura española.

Biografia de Benito Perez Galdos Escritor Novelista Español

Vida. Perez Galdos nació en Las Palmas, islas Canarias (1843) y se distinguió desde niño por su tálenlo excepcional: a los cuatro años sabía leer, a los seis hacia prosa, a los siete escribía en verso, y a los diez, entendía ya a Calderón.

Realizó sus estudios de bachillerato en un colegio inglés de la isla y aprendió el latín, el francés y el inglés, así como también dibujo y pintura, música y ciencia, y frecuentó la lectura de los autores clásicos de la antigüedad, los españoles y los extranjeros.

Benito Perez Galdos Biografia

Benito Pérez Galdós ​ fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español.​ Se le considera uno de los mejores representantes de la novela realista del sigloXIX no solo en España .

Viajó luego a Madrid (1863) para estudiar derecho en la universidad. Concluyó sin vocación estos estudios (1869). se mezcló en la vida espiritual de la ciudad y se consagró totalmente a leer y escribir ensayos dramáticos, poéticos y obras en prosa.

Comenzó más adelante la publicación de una extensa serie de novelas históricas, los Episodios nacionales (1873) y colaboró en diversas publicaciones entre ellas el diario La Prensa de Buenos Aires.

Fue elegido diputado por Puerto Rico (1886), visitó toda. España y viajó por Europa. Mientras tanto, seguía dando a las prensas sus obras casi sin interrupción, año a año.

Ingresó en la Academia Española (1897) y el maestro Marcelino Menóndez y Pelayo contestó su discurso de ingreso.

Dedicó gran parte de su tiempo a escribir y representar obras teatrales, fue dos veces elegido diputado por el partido republicano (1907 y 1910), y luego se postuló su candidatura para el Premio Nobel de Literatura (1912), pero no lo obtuvo, pues sus contrarios políticos le hicieron una campaña desfavorable.

Falleció en Madrid (1920), a la setenta y siete años de edad.

La obra de Galdós: Benito Pérez Galdós escribió novelas, «episodios nacionales», dramas y comedias. Fue un escritor de excepcional fecundidad, que recuerda en esto al maestro Lope de Vega.

Los «‘Episodios nacionales». Constituyen una serie de novelas cortas en las cuales la historia se combina con la ficción.

Desarrollan temas de la historia española, ligados entre sí por medio de algunos personajes fijos que aparecen a través de un cierto número de volúmenes.

Los asuntos son tratados con criterio objetivo y realista, sin los prejuicios estéticos del romanticismo y sin intenciones políticas.

En algunas obras sobresalen personajes de gran factura literaria o escenas de una gran brillantez narrativa o descriptiva.

El talento de Galdós es particularmente notable en la presentación de batallas y luchas callejeras, huelgas y confusión de multitudes.

Más de 500 personajes aparecen en total dentro de esta serie, conformando «un pueblo entero». Amplió, además, los procedimientos analíticos y minuciosos de la antigua novela de costumbres.

Galdós fue entregando a las prensas estas obritas con regularidad, a razón de unas cuatro por año (1873-1879).

Puso en ellas su frío racionalismo narrativo y descriptivo, aunque acompañado de un gran entusiasmo nacional.

No se dejó llevar por la pasión ni por ol nacionalismo y se mantuvo dentro de una concepción artística serena.

No usó sus novelas para expresar odio contra el invasor francés.

Los Episodios nacionales han sido considerados como «una de las más afortunadas creaciones de la literatura española» en su siglo (Menéndez y Pelayo).

Dos de estas novelas, Cádiz y Zaragoza y se cuentan entre las más celebradas por el público lector.

Las novelas de costumbres. La otra parte de la obra la constituyen las novelas de costumbres contemporáneas, que van desde un profundo realismo, casi naturalista, hasta el esplritualismo posterior.

Constituyen un conjunto imponente, donde prácticamente está representada toda la sociedad española de la época, en sus diferentes clases, mentalidad y costumbres.

Lo fundamental en ellas es la presentación y el análisis del ser humano actuando dentro de un contorno social. La naturaleza y el paisaje sirven sólo como marco, pero no ocupan el interés del escritor ni aparecen solo.

Son más vale novelas de ciudad y de la vida urbana, antes que de la vida campesina.

Extrañamente, el autor no ha situado ninguna de sus obras en su tierra insular.

Al analizar sus personajes y tramarlos en una acción novelesca, Galdós revola una capacidad especial para situarse dentro de la vida psíquica de ellos, interpretarlos y mostrarlos en sus motivaciones, ideas, pasiones y actitudes propias.

No les adjudica contenidos espirituales ajenos, sino que los hace actuar con total independencia.

A esta característica del arte galdosiano se la ha denominado «altruismo», o sea ponerse, en el otro.

Son, por otra parte, novelas antilíricas, es decir, sustancialmente realistas, naturales y productos de la observación. No trasparentan en ningún momento al autor, quien se maneja en este aspecto con una objetividad imparcial.

Pese a este realismo, altruismo y objetivismo, muchas de las novelas envuelven una tesis, o al menos, pretenden dejar un saldo social, religioso o político como conclusión implícita.

Cuando se da esta circunstancia, Galdós se revela como anticlerical, liberal y progresista, independiente y autónomo en sus ideas, sin llegar a la prédica, la denuncia o la propaganda.

Es ante todo un artista que no compromete su arte con otras solicitaciones o intereses.

Galdós opinó siempre que el arte debía ser dejado a los artistas.
A pesar de su anticlericalismo, se mostró un hombre religioso, preocupado por el tema.

Aprovechó en su momento muchos de los recursos del naturalismo y del positivismo, sin caer por eso en la filosofía positivista o en el materialismo.

Atacó más bien al idealismo ingenuo o exagerado y reclamó la integración de la vida espiritual con ciertos datos de la realidad y de la experiencia. Fue, en esto, un espiritualista no dogmático.

Ennobleció los temas humanos que desarrolló y purificó el realismo microscópico de algunas escenas o personajes con una intención honradamente artística.

Acreditó, formalmente, un sentimiento de piedad y de conmiseración por los afligidos y menesterosos, una especie de «simpatía universal» por los seres menos privilegiados de la vida.

Técnicamente, sus novelas revelan un cuidadoso trabajo de composición, fruto de su acendrada y escrupulosa conciencia profesional.

Su arte es una mezcla de observación menuda y reflexión, de imaginación y contención, con cierta preferencia por los detalles menudos, los personajes individualistas y rebeldes, los cuadros de valor sociológico, y la reproducción del lenguaje vulgar.

Su obra constituye una «comedia humana», comparable en muchos sentidos a la del francés Honore de Balzac (Comedie humaine). Siguió en algunos aspectos las preferencias del público, por lo que se ha dicho que «colaboró con él».

Entre las mejores novelas de Galdós, la crítica ha señalado a Fortunata y Jacinta (1887), El amigo Manso (1881), Ángel Guerra (1891), Marianela (1878), Doña Perfecta (1876) y Gloria (1877). La primera de ellas está considerada como su obra maestra.

«Marianela». No es la mejor novela de Galdós, pero ha alcanzado una gran difusión y popularidad, quizás por su dejo de romanticismo y su carácter poético y delicado.

Marianela o Nela es una joven de cuerpo deforme, huérfana y analfabeta, que sirve en una casa. Hace de guía o lazarillo de un ciego de nacimiento, Pablo Penégüilas, joven de gran cultura que habita con su padre en una casa próxima a unas minas.

Entre ambos personajes nace una extraña simpatía espiritual, en base a la nobleza de alma y generosidad de la muchacha.Un día, llega al lugar un célebre oculista, quien revisa al ciego y al poco tiempo le devuelve la vista. Marianela, temerosa de que Pablo se desilusione al verla fea y deforme, huye y cae enferma.

La recoge Florentina, una prima del ciego, que está destinada a ser su esposa. En el momento en que el joven ciego se quita las vendas de los ojos, se encuentra con Marianela ya moribunda y sufre un desengaño. Marianela muere apretando sobre su pecho las manos de Pablo y de Florentina, y dando así su aprobación a la boda de ambos.

Crítica. Se ha adjudicado a la novela un contenido simbólico. Su lema profundo sería así la lucha entre la imaginación y la realidad.

Los personajes aparecen bastante esquematizados, sobre todo los tres protagonistas, cuya psicología da la impresión de responder a una elaboración conceptual previa, para servir de apoyo a la tesis.

La novela es un idilio, o sea una obra de amor. El desarrollo de la acción es lento al comienzo, pero se acelera demasiado hacia el final, con una precipitación contrastante.

Joaquín Casalduero ha intentado probar que Galdós quiso dar a Marianela el carácter de una alegoría de la teoría positivista de la sociedad humana.

Según el filósofo francés Comte, la sociedad transita por tres estadios: el teológico (imaginación), el metafísico (razón) y el positivo (observación), que son también los estadios de la vida de los individuos, y están representados en la novela por los personajes.

Nela representa a la imaginación, Pablo a la razón, y Teodoro a la realidad. De esta forma, la novela simbolizaría la lucha entre la imaginación y la realidad, con el triunfo final y la exaltación del hombre positivo.

Fuente Consultada: LITERATURA ESPAÑOLA, HISPANOAMERICANA Y ARGENTINA de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra 9º Edición

OBRAS Y EDICIONES: Marianela, Buenos Airea-México, Espasa Calpe Argentina, 1937. Obra» completa». Introducción y edición de Federico C. Sáinz de Roble». Madrid. Aguilar, 1942, 6 v.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS. Joaquín Caaalduero, Vida y obra de Galdós (1843-1920). Madrid, Gredors 1961. Ricardo Guitón, Caldea, novelista moderno. Madrid, Taurus. 1960.

Una Pagina Sobre Perez Galdos

Biografia de Luis de Gongora y Argote Caracteristicas de su Obra

Biografia de Luis de Góngora y Argote Caracteristicas de su Obra Literaria

Luis de Góngora y Argote cultivó la poesía de inspiración tradicional y también la poesía sofisticada del culteranismo. En ambos movimientos llegó a ser uno de los más grandes líricos de España.

Su poesía barroca es una de las más complicadas y difíciles de comprensión de toda la literatura española, y sin proponérselo, fue el modelo para un gran número de poetas, que constituyeron la escuela denominada gongorismo.

Góngora y Argote
Luis de Góngora y Argote fue un poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro, máximo exponente de la corriente literaria conocida más tarde, y con simplificación perpetuada a lo largo de siglos, como culteranismo o gongorismo, cuya obra será imitada a lo largo de los siglos en Europa y América.
Fecha de nacimiento: 11 de julio de 1561, Córdoba, España
Fallecimiento: 24 de mayo de 1627, Córdoba, Españ

Vida. Nació en Córdoba, Andalucía (1561), en el seno de una familia culta.Su padre, hombre de las bibliotecas más ricas de la ciudad.

Estudió con los jesuítas y desde temprano se distinguió por su precocidad intelectual, pues a los quince años leía ya el latín, el italiano y algo menos el griego.

Fue enviado luego (1575) a estudiar derecho a la Universidad de Salamanca, donde adquirió una sólida educación en teología, filosofía y literatura, aunque no logra al parecer, obtener los últimos grados universitarios.

Regresó entonces a si ciudad natal, donde pasó algunos años entre versos y amistades, sin grandes preocupaciones ni trabajos, hasta obtener el grade eclesiástico de diácono.

Se le adjudicó entonces una prebenda en la catedral de Córdoba, que había quedado vacante por retiro de un tío suyo. Fue racionero de dicha catedral, aunque se dice que su vocación religiosa no era todavía muy firme.

Gozó de las rentas de ese cargo y en varias ocasiones el cabildo eclesiástico le encomendó misiones y embajadas por el país. Alguna vez fue amonestado por sus superiores jerárquicos por haber concurrido a fiestas de toros, escribir coplas populares o frecuentar el trafo con gentes de la comedia.

En una oportunidad estuvo en Salamanca (1593), donde tuvo algunos entredichos literarios con Lope de Vega, que se materializaron en composiciones burlescas y satíricas.

Estuvo también en la corte de Valladolid (1602) unos dos años, y allí tuvo oportunidad de conocer a los grandes escritores del momento. Su arte despertó desagrado en Quevedo, quien lo fustigó violentamente en algunas poesías.

Realizó algunos viajes por tierra de España, cuyos paisajes y costumbres despertaron su interés. Renunció más tarde a su prebenda en la Catedral de Córdoba (1611) y se retiró a vivir en una propiedad de campo cercana, donde compuso la Fábula de Polifemo y Galatea y la primera parte de las Soledades.

Se produjo entonces un gran revuelo en el ambiente literario español, y los artistas y críticos se dividieron en dos campos, el culterano y el conceptista.

Góngora parece haberse mantenido personalmente al margen de la polémica, llevado quizás por su investidura religiosa, su aristoefatismo intelectual o el temor. De todos modos, dejó inconcluso su poema Soledades.

Marchó poco después a Madrid (1617), donde se ordenó de sacerdote y logró una capellanía real.

Pero en su nuevo destino no logró la comodidad y la paz anhelada. La complicada vida de la corte, su soledad social y el aumento de sus deudas, pesaron dolorosamente sobre su espíritu y escribió muy poco.

A menudo regresaba a su ciudad natal para pasar temporadas.Se decidió entonces a publicar sus poesías para hacer trente a las deudas. Pero como no había conservado los originales, tuvo que atenerse a las copias de segunda mano de que disponía.

En esta tarea se encontraba, cuando enfermó y perdió la memoria. Regresó a Córdoba, enfermo y fatigado, donde falleció pocos meses después (1627).

El poeta: luz y tinieblas. La poesía de Góngora revela dos modalidades o estilos diferentes: las letrillas, romances y otras piezas en versos cortos por un lado, y por otro, los sonetos y poemas largos.

En un tiempo se habló de un Góngora «ángel de luz» y de otro Góngora «ángel de tinieblas», o sea de un Góngora claro y de otro oscuro. Se identificó al primero con las letrillas, romances y versos cortos, y al segundo, con los sonetos y poemas largos endecasílabos.

La crítica actual no comparte esta distinción tan tajante, fundada en el hecho de que una y otra manera aparecen combinadas: hay letrillas y romances con pasajes rebuscados y difíciles, pero hay también fragmentos claros en los poemas largos o sonetos.

Como en cierto modo las poesías de su juventud fueron del tipo fácil y luego el estilo se complicó con los años, se ha dicho también que el poeta «comenzó bien y acabó mal».

Esto tampoco es absolutamente cierto, aunque la evolución del poeta hacia formas expresivas más complicadas y culteranas es un hecho constatado por la crítica.

Las letrillas y romances. Las letrillas son poemas líricos con estribillos que se repiten al comienzo o al final de cada estrofa. Góngora tomó estos estribillos de canciones populares de la época, bailes, refranes u obras escritas, y sobre ellos elaboró sus composiciones (Aprended, flores en mí o Ándeme yo caliente, etc.), animándolas de un tono nostálgico o irónico.

Los romances de Góngora pertenecen a la especie de los «romances artísticos», así llamados para diferenciarlos de los primeros «romances viejos», anónimos y desgajados de las canciones de gesta.

Los de Góngora son en general de tema amatorio y están desarrollados con una sensibilidad y una delicadeza notables (En los pinares de Júcar).

Varios de ellos son de asunto morisco, y en ellos los moros aparecen idealizados como nobles y sensibles figuras, a pesar de tratarse precisamente de un momento histórico en que la lucha contra ellos había llegado a grandes atrocidades, con las de Granada (Servía en Oran al rey).

Algunas veces, las poesías son al mismo tiempo romances y letrillas por la forma de octosílabos con impares asonantados, y por el tono o contenido burlesco o por el estribillo (La más bella Hiña).

Los sonetos. Góngora fue un maestro en el soneto. Alguien lo ha calificado como «el más grande escritor español de sonetos» (Gerald Brenan). Los hay de todo tipo en su obra: burlescos, protocolares, amatorios, religiosos, descriptivos, narrativos, históricos, etc.

Los poemas largos. Compuso tres poemas largos, de los cuales los más elaborados son la Fábula de Polifemo y Galatea (1613) y las Soledades (1613-1614), en endecasílabos y heptasilabos.

Ambas piezas son típicamente culteranas y de difícil comprensión, por el amaneramiento de la sintaxis, la complejidad de las figuras literarias y la abusiva referencia a nombres y hechos de la mitología griega y latina.

En su momento causaron gran revuelo y avivaron la polémica entre conceptistas y culteranos. Pueden considerarse como las dos máximas expresiones —con sus excelencias y defectos— de la poesía culterana y gongorista.

Critica. Como poeta Góngora fue un artista frío, de muy estilizada dicción y una musicalidad ejemplares. Fue un poeta para la vista y el oído. Sus temas preferidos fueron cuadros, relatos mitológicos y rápidas narraciones.

Fue un artista puro, sin más finalidad que la poesía misma, y en este sentido, se lo ha considerado un precursor de la poesía actual.

Expresó muy poca vida sentimental y casi ninguna idea, y trabajó exclusivamente sobre el recurso de la imaginación, exquisita e ingeniosa.

Por esto se ha dicho que «su ingenio as brillantísimo, pero con sólo ingenio no se hacen poetas» (Pedro Henriquez Ureña).

Tuvo una concepción peculiar de la poesía, y la demostró coa su propia obra: la poesía no debe ser popular, llana y fácil -—como la que había cultivado Lope de Vega—, ni tampoco intelectual, sombría y sin colores como la de Quevedo.

La poesía debe ser brillante, nítida, sonora, musical, y describir espectáculos hermosos como una pintura. La actitud del poeta frente a la realidad debe ser visual.

Quiso escribir de una forma distinta y lo consiguió, aunque con resultados discutibles. En su tiempo gozó de popularidad y fama, pero tuvo también implacables enemigos.

En la actualidad es sólo objeto de interés y admiración para los especialistas y amantes de la literatura.

No fue un pedantesco imitador de la sintaxis latina, sino un hombre que buscó darle más libertad a la sintaxis castellana, enriquecer el vocabulario y lograr formas más exquisitas en el arte. Fue oscuro en muchísimos pasajes, al punto que algunos se consideran hoy en día definitivamente incomprensibles.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Albero Loprete Editoria Plus Ultra Capítulo «Góngora»

OBRAS Y EDICIONES: Romaneas y letrillas. Buenos Aires, Losada. 1939. Colección Las Cien Obras Maestras, Posmas y sonetos., Buenos Aires, Losada, 1940. Colección Las Cien Obras Maestras. Ambas con introducción de Pedro Henriquez Ureña.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Azorin. Góngora (En su Al margen de los clásicos, pags. 49-57. Buenos Aires, Losada, 1942). M. Artigas. Don Luis de Góngora y Argote. Bibliografía y estudio critico. Madrid.

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