Grandes Exploraciones de la Historia

Gobierno de Roosevelt Teodoro Política Gran Garrote

RESUMEN DE LA  ERA DE TEODORO ROOSEVELT Y DE WILSON

BIOGRAFIA: Roosevelt Teodoro (Nueva York; 27 de octubre de 1858-Oyster Bay; 6 de enero de 1919) – Político estadounidense, nace en Nueva York. Estudia administración en la Universidad de Harvard. Es elegido miembro de la Cámara Legislativa de Nueva York en 1882, de la United States Civil Service Comission en 1889 y secretario adjunto de marina entre 1897 y 1898 y se encarga de preparar la flota para la guerra contra España. Interviene en Cuba al frente del batallón de voluntarios Rough Riders.

En 1899 es gobernador del Estado de Nueva York y en 1900 es elegido vicepresidente a la candidatura de William McKinley y asume el cargo presidencial a la muerte de éste un año más tarde. Su política exterior se define imperialista.

En 1903, para controlar el canal interoceánico del istmo, instígala separación de Panamá de Colombia y asegura la hegemonía estadounidense, acerca de lo cual afirma que «I took Panamá», «yo me tomé Panamá». A su política se le conoce con el nombre de big strick, mano dura, pues considera que los países americanos son jóvenes y deben recibir un trato fuerte.

En 1902 induce a Gran Bretaña a levantar el bloqueo sobre Venezuela y en 1905 interviene como mediador en la guerra ruso-japonesa, donde obtiene la firma del Tratado de Paz de Portsmouth, por lo que en 1906 recibe el Premio Nobel de la Paz. Al ser derrotado en la elecciones de 1909, dirige una expedición a África un año después y a Brasil en 1914.

Al estallar la Primera Guerra Mundial critica la neutralidad propuesta por el presidente Woodrow Wilson. Muere en Dyster Bay.

HISTORIA: En septiembre de 1901, Mac Kinley, que acababa de ser reelegido, cayó bajo los disparos de un anarquista, y fue sustituido por su vicepresidente, Teodoro Roosevelt, muy popular desde sus «cabalgadas» cubanas. Perteneciente a una vieja familia de emigrados holandeses, rico, excelente administrador, de tendencias liberales y progresistas, «Teddy»  tenía  42  años.

Teodoro Roosevelt

Teodoro Roosevelt

Sospechoso para los republicanos conservadores como Mark Hanna, que temían ver en él a un socialista, Roosevelt fue, en realidad, un hábil político, que mantuvo el compromiso entre el trabajo y el capital, atacando a los «malhechores defendidos por sus grandes fortunas», pero empleando, si le era necesario, el ejército contra los huelguistas, como en 1902, en la cuenca del carbón. Puso en práctica un programa para preservar las riquezas naturales, debilitadas por el despilfarro y por las talas.

En el exterior, practicó el método del «palo duro» escondido tras las «buenas palabras». Su éxito más espectacular fue la construcción del canal de Panamá, que la Compañía francesa, presidida por Lesseps, había abandonado por falta de medios técnicos y de capitales, tras una quiebra escandalosa.

Los EE. UU. compraron los derechos de la Compañía, y, como el gobierno de Colombia planteaba grandes exigencias, una «revolución» bien organizada fundó el Estado «independiente» de Panamá, que se apresuró a concedei a los EE. UU. el contrato que les interesaba. Acabado en 1914, el canal de esclusas es tableció una comunicación directa entre el Atlántico y el Pacífico, muy importante para la marina americana.

Reelegido en 1904, Roosevelt no optó a un tercer mandato y dejó la presidencia a William Howard Taft, marchándose a África para dedicarse a la caza mayor. Taft decepcionó profundamente a los republicanos liberales, que le reprocharon su «diplomacia del dólar» y su complacencia respecto a los gran des trusts. Hombres como Norris y La Fol-lette crearon una liga republicana progresista; sin embargo, la convención del partido se decidió por Taft y no por Roosevelt como candidato a las próximas elecciones de 1912, y «Teddy» creó un partido disidente.

La división de los republicanos favoreció a los demócratas, cuyo candidato, Woodrow Wilson resultó elegido. Wilson, antiguo profesor de historia y de sociología, moralista, con aires de teólogo, pero muy orgulloso y autoritario, adoptó importantes medidas: disminución de las tarifas aduaneras, creación de los «Federal Reserve Banks», endurecimiento de la ley contra los trusts, mediante la «Clayton Act», créditos a los granjeros y protección a los sindicatos obreros. En 1917, hizo entrar a los EE. UU. en la guerra.

En vísperas del conflicto europeo, la América moderna estaba constituida y se imponía como potencia mundial. Desde 1908, Ford y General Motors habían desencadenado una nueva revolución industrial con el automóvil, con un millón de modelos «standard» ya en circulación, en 1914.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Cronologia y Hechos Principales de la Edad Media

La Edad Media – Cronologia y Hechos Principales

la edad media

bullet-historia1 Resumen de la Edad Media
bullet-historia1 La Vida en la Edad Media
bullet-historia1Los Bárbaros y Los Primeros Reinos
bullet-historia1 Las Cruzadas
bullet-historia1 Ordalías o Juicios de Dios
bullet-historia1 Los Árabes y Mahoma
bullet-historia1 La Religión Musulmana
bullet-historia1 El Imperio Carolingio
bullet-historia1 Origen del Pueblo Eslavo
bullet-historia1Las Segundas Invasiones Bárbaras
bullet-historia1 El Feudalismo
bullet-historia1 El Sacro Imperio Romano Germánico
bullet-historia1 La Iglesia de Cristo
bullet-historia1 La Iglesia Medieval y el Feudalismo
bullet-historia1 Los Monasterios y Ordenes Religiosas
bullet-historia1 La Intolerancia de la Iglesia Cristiana
bullet-historia1 Los Orígenes de las Universidades Medievales
bullet-historia1 Arquitectura Románica – Las Catedrales Góticas
bullet-historia1El Imperio Bizantino
bullet-historia1Los Mongoles
bullet-historia1La Caída del Imperio Romano de Oriente
bullet-historia1 Crisis de la Sociedad Feudal
bullet-historia1 La Leyenda del Rey Arturo
bullet-historia1 CIVILIZACIONES AMERICANAS
bullet-historia1 Civilización Maya
bullet-historia1 Civilización Azteca
bullet-historia1 Civilización Inca

La Edad Media Características y Hechos Principales

El período que se extiende desde la invasión del Imperio Romano por los bárbaros hasta el descubrimiento de América, se conoce con el nombre de Edad Media.

Comprende desde el año 500 al 1500 de la historia europea. Las modernas investigaciones han demostrado que no se puede considerar este largo período de mil años en un solo bloque, ni tampoco se lo puede caracterizar como una época de obscuridad.

sociedad en la edad media

Los primeros siglos de esta Edad, desde el año 500 al 1000, reciben la denominación de Edad de las Tinieblas. Es el momento en que los bárbaros conquistan y se asientan sobre los territorios del Imperio Romano.

Estos pueblos mantuvieron la estructura romana, pero continuaron y acentuaron la «barbarización» de la literatura y las artes. Sólo los obispos ayudaron a conservar los cuadros del antiguo Imperio.

A partir de esta época los mapas de la historia de la civilización señalan no tanto las ciudades, residencias a menudo cambiante de los reyes bárbaros, como las sedes episcopales o las innumerables abadías, tan perfectamente adaptadas a la nueva sociedad rural de esta época.

Hubo leves renacimientos, como el que impulsó el rey ostrogodo Teodorico en el siglo VI; el que surgió en la España visigoda con san Isidoro (siglo VII), y el que floreció en el siglo VIII con Carlomagno, mas luego se caía en la más obscura indiferencia.

Sin embargo, estos bárbaros apenas cristianizados dieron origen a la gran cristiandad medieval y a varias literaturas en lengua «romance», como la italiana, la española, la francesa, la portuguesa, la rumana. Éste es uno de los hechos más importantes de la cultura occidental.

Con las invasiones, las actividades del espíritu y de la inteligencia se refugiaron en los monasterios.

Cuando a fines del siglo XI amaneció una época mejor, los monjes pudieron legar a las nuevas generaciones la antigua tradición occidental helenística cristiana que habían salvado.

La cultura monástica se extendió por la parte occidental del viejo Imperio Romano, por Alemania, Europa central, Irlanda, Escocia y Escandinavia. La parte oriental del Imperio perduró como Imperio Bizantino hasta la ocupación de su capital, Constantinopla, por los turcos, en 1453.

En el siglo XII la vida económica resurge con las Cruzadas. Nuevas ciudades nacen al abrigo de los castillos, y al amparo de las catedrales florecen las escuelas y los estudios.

Eh medio de este siglo, aparece Petrarca, el precursor de los grandes humanistas que en el siglo siguiente han de imprimir a la cultura y a la vida una dirección basada en las expresiones de la antigüedad.

En el siglo XIII todos los valores espirituales creados por la Edad Media llegaron a su plenitud. La cultura alcanza una especie de clasicismo. La sociedad feudal, que ya había cambiado sus rudas costumbres por una vida cortesana y unos ideales caballerescos y elevados, llega a un alto grado de refinamiento.

La monarquía va imponiendo su autoridad a los señores y produce perfectos modelos de reyes caballeros, como san Luis de Francia, Fernando III el Santo, de Castilla.

Las escuelas episcopales fructifican en una serie de universidades. Las enseñanzas de grandes maestros como Tomás de Aquino originan un pensamiento exclusivo y cristiano: la escolástica.

El arte alcanza su plenitud en el estilo gótico y las lenguas románicas producen las más variadas y altas formas de expresión. Se ha dicho, y tal vez con sobrado fundamento, que el siglo XIII es el más grande de los siglos.

Durante el siglo XIV la civilización cristiana se agita en terribles crisis, que llegan a destruir sus valores más genuinos: la crisis religiosa del cisma de Occidente, la crisis política de la guerra de los Cien Años, con el resurgimiento de la anarquía feudal; la crisis social, con la decadencia del ideal caballeresco y la crisis de la filosofía, con la decadencia de la escolástica.

A principios del siglo XV, mientras en Florencia reina un ambiente antigótico y optimista, que convierte a Italia en el primer centro de difusión del Renacimiento, en los demás países se asiste al otoño o declinar de la Edad Media. De los hombres se apodera una profunda inquietud religiosa provocada por místicos y rebeldes. El final del siglo es señalado por el descubrimiento del Nuevo Mundo y la exploración de las rutas de la India.

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FECHAS PRINCIPALES DE LA EDAD MEDIA

Muerte de Clodoveo, rey de los francos 511

Muerte de Teodorico el Grande 526

Fundación de la orden de los Benedictinos 529

Se completa el Código de Justiniano 529

Destrucción del reino ostrogodo en Italia 552-553

Invasión de Italia por los lombardos 565

Nacimiento de Mahoma 559

Huida de Mahoma de La Meca 622

Muerte de Mahoma 632

Los sarracenos conquistan Egipto y Siria 639

Pipino funda la dinastía Carlovingia en Francia 657

Los sarracenos conquistan el norte de África 709

Los sarracenos conquistan a España 713

Carlos Martel derrota a los musulmanes invasores de Francia 732

Carlomagno, rey de los francos 771

Carlomagno coronado emperador de Occidente 800

Muerte de Carlomagno 514

Final separación de los francos del Este (alemanes) y del Oeste (franceses) 557

Elides (u Odón) elegido «Duque ele Francia» 558

Raúl, el normando, se establece en el Sena 911

Otón el Grande, emperador de Alemania 936-973

Hugo Capeto, rey de Francia 953

Ruy Díaz de Vivar, «el Cid» 1026-1099

Enrique III, emperador de Alemania 1039-1056

Hildebrando (Gregorio VIl), es elegido papa 1073

Querella entre Gregorio VII y Enrique IV 1075

Enrique se somete a Gregorio 1077

Muerte de Gregorio VII 1085

El concilio de Clermont 1095

Primera Cruzada 1096-1099

Sitio de Antioquía 1095

Fundación de la orden del Cister 1098

Asedio de Jerusalén 1099

Segunda Cruzada 1147-1149

Federico Barbarroja, emperador de Alemania 1152-1190

Aparición de los valdenses 1160

Saladino subyuga el Egipto 1171

Tratado de Constanza 1153

Saladino invade la Palestina y toma Jerusalén 1187

Tercera Cruzada 1189-1192

Muerte de Saladino 1193

Cuarta Cruzada 1202-1204

Cruzada contra ios albígenses 1209-1229

Fundación de la orden de los Franciscanos 1210

Fundación ele la orden de los Dominicos 1215

Cruzadas posteriores 1215-1270

Luis IX (San Luis), rey de Francia 1226-1270

Cruzada de Federico II (Alemania) 1228

Cruzada de Luis IX (Francia) 1249

Dante Alighieri 1265-1321

Felipe IV el Hermoso, rey de Francia 1285-1314

Sitio de San Juan de Acre y fin de la dominación cristiana en Palestina 1291

Primera Liga suiza 1291

Traslado de la sede papal a Aviñón 1304

Petrarca 1304-1374

La independencia suiza 1318

Chaucer 1340-1400

Felipe VI de Valois, rey de Francia 1325-1350

Invasión de Europa por los turcos otomanos 1355

Batalla de Sempach 1386

Batalla de Nafels 1385

La «Unión de Calmar» 1397

Derrota y captura de Bayaceto por lamerían 1402

Martirio de Juan Huss 1415

Concilio de Constanza 1415

Apogeo de los Médicis en Florencia 1434

Aparecen los primeros libros impresos conocidos (Biblia) 1450

Expulsión de los ingleses de Francia 1453

Los turcos toman a Constanstinopla 1453

Luis XI, rey de Francia 1461-1453

Derrota y muerte de Carlos el Temerario, en Nancy 1477

Expulsión de los moros de España 1492

Primer viaje de Colón 1492

Vasco de Gama llega al Asia doblando el cabo de Buena Esperanza 1497

Suiza se separa formalmente del Imperio germánico 1499

Ver: Completo Resumen de la Edad Media

Características de la Sociedad Feudal Las Clases Sociales o Estamentos

Características de la Sociedad Feudal- Las Clases Sociales o Estamentos

LA SOCIEDAD FEUDAL: A comienzos de la Edad Media, el mundo europeo se componía esencialmente de dos tipos de hombres: campesinos (labradores) y nobles (hombres de guerra).

Los otros estratos sociales (comerciantes y artesanos), situados entre estos dos tipos, eran poco numerosos y de relativamente poca importancia.

Durante aproximadamente un milenio, hasta el 1100 d.C., la vida se ruralizó sin profundas alteraciones: los campesinos trabajaron cada familia en su lote.

El labrador, ligado a la tierra desde la época de Diocleciano y Constantino, seguía el destino de ésta, sin desplazarse de una región a otra; estaba ligado social y económicamente al señor, a sus herederos o a los compradores de la tierra que trabajaba.

Era la servidumbre de la gleba. No podía emigrar ni huir, ni podía, por lo tanto, ser clérigo (sacerdote o intelectual), ni comerciante. Parte de lo que producía el campesino se destinó al noble —el »defensor»— a quien había sido confiado aquel feudo, y otra parte era entregada a la Iglesia.

Con la primera invasión de los bárbaros —nuevos señores—, y en especial a partir de la segunda (la de los normandos), sobre todo para la defensa, el señorío adquirió un acusado tinte militar: el antiguo propietario fue sustituido por el noble feudal.

El noble feudal, a su vez, había recibido estas tierras de otro señor —noble de mayor jerarquía— a cambio de su vasallaje.

Este vasallaje se traducía siempre en un pago fijo: trigo, madera u otros productos, más el compromiso de presentarse delante del señor en caso de guerra con tantos hombres armados y luchar por y con él o defenderlo en toda otra ocasión.

sociedad feudal

Había campesinos libres y pequeños nobles con pocas tierras y grandes nobles con numerosos feudos que arrendaban a terceros, constituyendo una pirámide de vasallaje.

En algunos territorios aparecen los reyes, elegidos —personalmente o como dinastía— entre los grandes nobles y por ellos también destronados muchas veces.

Es un mundo inmóvil. En la base de la pirámide, los campesinos ligados a la tierra, formando con ella una unidad productiva: el feudo.

Sobre esa base, una sucesión de pequeños, medios y grandes vasallos, de los cuales salían los reyes.

Paralelamente a esa pirámide, se erguía la pirámide de la Iglesia, también propietaria de feudos, pero con características propias.

Gracias al celibato clerical, sus tierras no se dividían entre herederos. En compensación, un hombre pobre, siempre que fuera libre podía ascender con mayor facilidad en la Iglesia que en el mundo laico.

Aquella base económica facilitó la organización de la Iglesia como el único gran poder centralizado del período y le permitió desempeñar importantísimo papel.

Los reinos medievales no tenían ninguna semejanza con las naciones modernas.

Un rey disponía de poder total sobre sus propios feudos (heredados, comprados o conquistados) y de un poder limitado sobre los de sus vasallos.

Las fronteras de sus dominios iban variando de acuerdo con los casamientos, alianzas, traiciones y juramentos de vasallaje.

Cuando los reyes morían, los herederos repartían el territorio del reino en varias partes: eran propietarios de tierra con vasallos, no jefes de un país o nación.

El universo feudal se presentaba, así, profundamente atomizado. Mas esa fragmentación llevaba, paradójicamente, a un cierto universalismo que dominó el pensamiento medieval.

Si todo el mundo estaba organizado de esa misma forma, si en todos los lugares la Iglesia disponía de los mismos poderes, y si todos los hombres respetaban costumbres semejantes, entonces todos los lugares se equiparaban y todos los hombres que los habitaban podían ser medidos por los mismos patrones y valorados de la misma manera.

Los intelectuales —en su abrumadora mayoría eclesiásticos, si se exceptúa a la minoría judía, generalmente alfabeta— poseían una visión más cosmopolita y unitaria de la especie humana, de su destino y de sus deberes.

En ese mundo, todos tenían su lugar designado, incluso antes de nacer. Como la nobleza era hereditaria, los recién nacidos ocupaban automáticamente el lugar del padre en la pirámide de la jerarquía feudal. La movilidad entre las categorías sociales era mínima. Pocos ennoblecían y sólo algunos campesinos entraban a formar parte del clero, aunque a veces llegaran a papas.

La sociedad feudal típica se dividía en estamentos hereditarios (estrato social específico con funciones propias), algo diferentes de la rigidez de las castas hindúes (se podía ennoblecer y desnoblecer), pero con menor flexibilidad que la sociedad de clases (división económica) de la Europa occidental moderna.

Basicamente estaban:

1-Los que oraban, el clero

2-Los que guerreaban, la nobleza

3-Los que trabajaban, los campsinos

ESQUEMA DE LA SOCIEDAD FEUDAL

cuadro sociedad feudal

LA VIDA EN LOS CAMPESINOS EN UNA ALDEA MEDIEVAL

LOS ALDEANOS: Los aldeanos en la Edad Media no eran dueños de la tierra que cultivaban. Francia estaba dividida en grandes dominios que pertenecían a los señores y a las iglesias. Cada dominio comprendía toda una aldea y su término.

El dueño se había reservado una parte de la tierra y la explotaba directamente. Todo el resto era cultivado por los aldeanos del dominio. Un dominio grande se llamaba villa y los aldeanos se llamaron villanos es decir, moradores de la villa.

Los campesinos habitaban casitas bajas, por lo común hechas con tablas y barro. Cultivaban sobre todo el centeno, la avena y el trigo. No se conocía aún el maíz ni la patata, y las mismas legumbres entonces conocidas no se cultivaban más que en los huertos de los señores y de las gentes de Iglesia.

El campesino no producía más que lo que era su sustento, y se alimentaba sobre todo con pan de centeno y avena cocida. Su trabajo consistía principalmente en labrar la tierra, sembrar, rastrillar, recoger la cosecha y trillar el trigo, sus instrumentos de labranza eran los mismos usados en la antigüedad.

Había también dehesas donde se llevaba a pastar el ganado, pero casi nunca prados artificiales, y el ganado del campesino era, por lo común, pequeño y delgado.

Se conservaban casi en todas partes grandes montos de encinas y hayas, en los que el villano podía cortar árboles para hacer su casa, fabricar sus instrumentos y quemar leña en su hogar.

A los montes enviaba también sus cerdos para el engorde. La carne de cerdo era casi la única que comían los villanos.

Cada familia cultivaba la misma tierra, de padres a hijos, tierra que no podía quitarle el señor que era el dueño. Pero en cambio tenía muchas obligaciones para con el señor.

Todos los años el villano pagaba al señor una pequeña renta en dinero, el censo, fijada por una costumbre muy antigua, y que no aumentaba. Pagaba otra, la talla, impuesta a cada familia, en ocasiones una vez, otras varias veces al año, según quería el señor.

Pagaba tributos en especie que se llamaban costumbres, gavillas de trigo, de avena, de hierba, vino, huevos, gallinas, cera, o un carnero, un cerdo, una cabra.

El villano debía ¡r a trabajar en la tierra que se reservaba el señor. Era la prestación personal. Debía, cierto número de días al año labrar los campos del señor, recolectar sus trigos, segar la hierba de sus prados, llevar a su granja las gavillas de grano y la hierba, labrar sus viñas, trillar su trigo, hacer reparaciones en los edificios, cuidar del buen estado de los caminos, de los fosos del castillo y de los estanques. Para estos trabajos debía llevar sus animales de labranza y sus carretas.

Tenía que llevar su trigo a moler al molino del señor, su pan a cocer al horno del señor, su uva al lugar del señor para hacer el vino.

Había de pagar cada vez que así hacía y no podía ir a otra parte; además estaba sometido a la justicia del señor. Si contravenía algo de lo establecido, le pagaba una multa.

Si era condenado por un crimen, el señor ordenaba su ejecución y confiscaba todos sus bienes. Contaba el señor entre sus rentas «su justicia», es decir, el derecho de imponer las multas, derecho que vendía o compartía con otro, siendo frecuente que un señor poseyera un cuarto o una mitad de la justicia de una aldea.

Los villanos eran entregados sin defensa a los caprichos del señor propietario de su aldea, porque tenía el derecho de juzgarlos y no podían pedir justicia a nadie contra él.

Ni siquiera tenían derecho a reunirse para el arreglo de sus asuntos sinn licencia del señor. En Nor-mandía, el año 996, los villanos intentaron emanciparse.

«El señor, decían, lo toma todo, hay demasiados tributos y cargas, no nos queda nada de nuestro trabajo». Tuvieron reuniones secretas y juraron apoyarse unos a otros. Pero los señores descubrieron el complot y se prendió a los descontentos.

No todos los villanos eran iguales. Algunos, llamados francos, descendían de hombres libres que habían venido a ser terratenientes del señor.

No pagaban más que tributos fijos y tenían derecho a irse renunciando a su tierra. Los otros, llamados, siervos, descendían de antiguos esclavos (es lo que quiere decir la palabra latina servus).

El señor no podía tratar al siervo como se trataba al esclavo romano, encerrarlo, venderlo, apoderarse de su mujer, ni siquiera quitarle su tierra. Pero conservaba el derecho de imponerle tributos y fijaba los trabajos que para el señor había de ejecutar.

Al siervo podían imponérsele cuanto tributo se quería, es decir, según la «merced» (piedad) del señor. No podía abandonar su tierra.

Pero el señor consentía algunas veces en fijar los tributos y las cargas a cambio de una suma de dinero, y a esto se llamaba igualar (fijar un límite) o emancipar.

Entonces los que habían sido siervos quedaban en situación de francos. De esta suerte fue disminuyendo el número de siervos, y a fines de la Edad Media sólo se les encontraba en algunas comarcas del este y del centro.

FORTUNAS BURGUESAS SOSTIENEN LAS CORONAS

Esa sociedad, tal como fue descripta, representa, sin embargo, un modelo ideal. Quiere decir que nunca existió de esta forma en estado puro.

Durante toda esa época, siempre existió en lo alto de la pirámide nobiliaria la tendencia de los nobles más poderosos a unificar todo el sistema feudal bajo un único centro y en un solo Estado, de la misma forma que ocurriría en la Iglesia (las tentativas más audaces fueron efectuadas por Carlomagno y, posteriormente, por varios emperadores del Sacro Imperio, como Federico II).

Pero esa unificación jamás se dio porque ninguna categoría social dirigente estaba interesada en un «Estado paneuropeo».

Los únicos que se empeñaban en ello eran los candidatos a emperador y algunos juristas e intelectuales, pero, sin el apoyo de una clase social importante, los sueños de unidad imperial morían con los interesados.

Entretanto, precisamente cuando la Iglesia Católica, bajo Gregorio VII, parecía haber vencido definitivamente a los emperadores, que no querían ser sólo el «brazo armado» unificado de un soberano, juez o arbitro general religioso, Europa comienza a fragmentarse en naciones que se sustraen a su imperio.

Algunos reyes consiguen lo que los candidatos a emperador no habían conseguido antes: poder para luchar contra los grandes nobles rivales y contra la Curia centralizadora. Y la fuente de ese poder es el dinero.

Fuente Consultada:
La Historia de la Humanidad H.W. Van Loon
Enciclopedia Encarta 2000
Historia Medieval Tomo II Editorial Kapelusz
Wikipedia
Historia Universal Tomo I Navarro-Gargari-Gonzalez-Lopez-PAstoriza
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I
Trabajo Enviado Por: Pedro J. Jacoby Para Planeta Sedna    (10-05-2012)

¿Que es la sociología?

La Basilica de San Pedro en Roma Plaza en el Vaticano Características

Características de la Basílica de San Pedro en Roma

LA BASÍLICA DE SAN PEDRO ES EL SEGUNDO TEMPLO CRISTIANO MÁS GRANDE DEL MUNDO, PERO EL MÁS IMPORTANTE DE LA IGLESIA CATÓLICA. EN ELLA DESCANSAN LOS RESTOS MORTALES DEL APÓSTOL PEDRO Y DE NUMEROSOS PAPAS, Y CADA AÑO RECIBE LA VISITA DE MILES DE PEREGRINOS.

La Basilica de San Pedro en Roma

Reducir la basílica de San Pedro a su brillo arquitectónico sería privar de significado a este fantástico templo religioso que se alza en la Ciudad Eterna, puesto que la importancia de San Pedro, como edificio central de la cristiandad desde los puntos de vista histórico, arquitectónico y espiritual, va mucho más allá de la relevancia adquirida corno obra de arte.

La historia de la basílica se remonta originariamente a una iniciativa del emperador Constantino I, quien en el año 324 mandó construir en la colina Vaticana, concretamente sobre la tumba del apóstol San Pedro, una basílica de cinco naves que se convertiría en la antecesora de la que todos nosotros conocemos en la actualidad. En el siglo XV se llegó a la conclusión de que era necesario ampliar la basílica constantina.

No obstante, el edificio estaba tan deteriorado que el papa Julio II desechó la idea y optó por encargar la construcción de una nueva obra. La primera piedra de la futura iglesia de San Pedro se colocó el 18 de abril de 1506. La ambiciosa empresa se financió gracias a una intensa y lucrativa venta de indulgencias y al denominado óbolo de San Pedro.

El primer proyecto de este impresionante monumento lo presentó Bramante. Después de la muerte de éste, en el año 1514, Rafael, Sangallo y Peruzzi prosiguieron los trabajos. A pesar de todo, obra avanzó a un ritmo lento hasta 1546. La rivalidad entre estos renombrados artistas causó continuos retrasos y no pocos quebraderos de cabeza.

Así, los planos se retocaron varías veces, aunque no tantas como se paralizó el trabajo. En 1547, el papa Pablo III encargó la continuación de la obra a un Miguel Ángel que contaba ya con 72 años de edad. O mejor dicho: el papa ordenó al obstinado artista que prosiguiera los trabajos.

Miguel Ángel cedió ante la insistencia del papa y se puso manos a la obra. El gran artista trabajó en San Pedro hasta su muerte, en 1564. No le pagaron, pero obtuvo el permiso del pontífice para adornarla a su gusto. Con todo, el máximo dignatario de la Iglesia Católica no siempre se abstuvo de intervenir en la labor del artista, lo que provocó desagradables discusiones entre ellos.

El 18 de noviembre de 1623 concluyeron las obras de la basílica de San Pedro, con lo que el papa Urbano VIII ya pudo consagrarla. La construcción del edificio había durado 120 años, durante los cuales veinte papas —desde Julio II hasta Urbano VIII— se habían sucedido en el pontificado.

El elenco de los artistas que colaboraron en mayor o menor medida en esta gigantesca obra es impresionante. Entre ellos destacan Bramante, Rafael, Bernini y, como es natural, Miguel Ángel. Todos ellos convirtieron la basílica de San Pedro en una auténtica obra maestra de la arquitectura, la pintura y la escultura universal.

La arquitectura exterior e interior, así como la decoración de la iglesia, alcanzaron fama mundial. Visible desde muy lejos y símbolo de la basílica es la fantástica cúpula que la culmina; no en vano es la construcción en voladizo de ladrillos más importante. La cúpula presenta unas dimensiones sobrecogedoras —42,34 m diámetro y 43,20 m de altura— y descansa sobre cuatro pilares pentagonales. El interior de la basílica de San Pedro, que además de la cúpula principal también cuenta con una cúpula secundaria, está decorado por unas 800 columnas y 390 estatuas de travertino, mármol, estuco y bronce, así como por 45 altares.

Desde el vestíbulo se accede al interior de la basílica a través de la puerta de bronce de Filarere, junto a la cual se encuentra la Porra Santa, que únicamente sé abre durante el año santo. Al principio de la nave central, puede verse encastrado en el suelo un disco de pórfido que se encontraba en el altar mayor de la basílica constantinaanterior y sobre el que.

CRONOLOGÍA DE LA EVOLUCIÓN

* 324: Construcción de una basílica constantina de cinco naves en la colina del Vaticano.

* 18 de abril de 1506: Colocación dé la primera piedra de la nueva iglesia de San Pedro.

* 1514: Muerte de Bramante, el primer arquitecto de la basílica.

* 1515.1546: Rafael, Sangallo y Peruzzi dirigen las obras.

* 1547-1564: Miguel Ángel dirige la construcción de la iglesia.

* 18 de noviembre de 1623: Consagración de la basílica de San Pedro.

* Carlomagno fue coronado emperador por el papa León III en el año 800.

Debajo de la impresionante cúpula se halla el altar papal, con el baldaquín de bronce construido por Bernini entre los años 1624 y 1633. Siguiendo en la misma dirección, es decir, hacia abajo, se encuentra la Confesión —que según la tradición es la tumba de San Pedro , con una figura del papa Pío VI. En cada uno de los cuatro nichos de los pilares de la cúpula se alza una estatua de mármol de 4,5 m de altura en la que aparecen representadas santa Verónica, santa Elena, san Longinos y san Andrés.

Este programa de personajes alude a las reliquias que se conservaron allí: el sudario de Verónica, un fragmento de la Santa Cruz, la lanza de Longinos y la cabeza de san Andrés apóstol (trasladada a Patras, Grecia, en 1964). Las estatuas son obra de cuatro escultores diferentes: la de Longinos es de Bernini; la de San Andrés, de Prançoís Duquesno y; la de santa Verónica pertenece al taller de Francesco Mochi, y la de santa Elena es obra de Andrea Bolgi.

La cúpula de la basílica de San Pedro, la construcción en voladizo de ladrillos más grande del mundo, puede alcanzarse en ascensor o después de subir 537 escalones, y ofrece unas magníficas vistas del Vaticano y de toda la ciudad de Roma. La gigantesca cúpula tiene un diámetro de 42,34 mt., exactamente.

La impresionante obra reposa sobre cinco pilares de un diámetro de 24 m cada uno. En el friso interior de la cúpula se puede leer —en unas letras cuya altura alcanza los 2 mt.— un fragmento extraído del evangelio según san Mateo: «Tu cs Petrus et super hanc petram aedificabo ecclesiam meam et tibi dabo claves regni caelorums» («Tú eres Pedro, y sobre esta piedra yo edificará mi iglesia y te daré las llaves del reino de los Cielos»).

El interior del edificio es un verdadero museo que incluye piezas de incalculable valor. Entre todas ellas destaca especialmente una de las obras maestras de Miguel Angel: la Piedad.

La Piedad ocupa la primera capilla lateral de la nave lateral derecha, tiene una altura de 1,75 m y descansa sobre una plataforma de 1,68 mt. de ancho. Miguel Ángel terminó esta obra en el año 1500, cuando tan sólo tenía 25 años de edad. El autor firmó su obra en la banda del pecho de María con la inscripción: Michael Angelus Buonarrotus Florentinus Faciebats («el florentino Miguel Ángel Buonarroti lo hizo»).

Por desgracia, esta magnífica obra escultórica únicamente puede contemplarse a través de una espesa luna de vidrio blindada. La instalación de tal protección tuvo lugar después de que en 1972 un perturbado mental atacara la escultura con un martillo, causando graves destrozos.

En el ábside se encuentra la Cátedra de Pedro, esculpida por Bernini en el año 1666. Se trata de un trono de bronce sobre el que reposa una silla de madera y que supuestamente se trata de la cátedra de Simón Pedro, si bien lo más probable es que sea la silla en la que fue coronado el emperador del Sacro Romano Imperio Germánico Carlos el Calvo.

Otra magnífica obra de arte de Bernini que puede contemplarse en el interior de la basílica de San Pedro es la tumba del papa Alejandro VII. Bajo los pliegues de la sábana de mármol se reconoce —si se observa con detenimiento— un esqueleto de tamaño real con un reloj que indica al papa el tiempo transcurrido.

La pila bautismal es la tapa de pórfido de un sarcófago sacado del mausoleo de Adriano y en el que fue enterrado el emperador Otón II, cuyos restos fueron trasladados en 1600 a un simple ataúd de piedra y depositados en las Grutas Vaticanas cuando en el curso de las obras de la basílica hubo que desmantelar el atrio. La Capilla Gregoriana toma el nombre del papa Gregorio XIII, gran amante de los mosaicos. El Sumo Pontífice mandó decorar por completo esta parte del interior de la basílica a base de dicho elemento ornamental.

Durante su pontificado, la práctica totalidad de las pinturas del altar de la basílica de San Pedro fueron sustituidas por copias realizadas en mosaico. Actualmente, los originales se encuentran expuestos en los Museos Vaticanos.

DATOS TÉCNICOS
* Nombre: Basílica de San Pedro en Vaticano

* Condición: Iglesia más importante de a Iglesia Católica

* Longitud: 211,5 m

*Anchura: 138m

* Altura: 132,5m

* Superficie: 15.160 m2

* Periodo de construcción: 120 años * Capacidad: 60.000 personas

* Diámetro de la cúpula: 42.34 m

* Altura de la cúpula: 43,20 m

Fuente Consultada: 100 Maravillas del Mundo

 

Grandes Exploradores del Mundo Historia y Descripcion de los Viajes

Grandes Exploradores del Mundo: Historia y Descripción de los Viajes

grandes exploradores del mundo

Grandes Exploradores: 1-Marco Polo   2-Cristobal Colón     3-Magallanes    4-Vasco de Gamma

La era de las exploraciones: La curiosidad de los europeos acerca del resto del mundo los llevó a realizar exploraciones sistemáticas en busca de oportunidades comerciales y recursos materiales, y dichas exploraciones acabaron dando lugar al establecimiento de imperios coloniales.

Los inicios
La exploración y el descubrimiento de un mundo más ancho por parte de Europa se aceleró durante el siglo XV. Los relatos de un nuevo mundo traídos por viajeros en el pasado se habían tachado de imaginarios o exagerados, pero, a partir de mediados de la década de 1400, la exploración se tornó más sistemática y a menudo respondió más a motivos económicos que a la simple curiosidad.

A partir del siglo XII, Europa había vivido una suerte de «renacimiento» tecnológico. Además, las Cruzadas habían ampliado la concepción del mundo de los europeos, que gracias a ellas habían entrado en contacto con el saber y la tecnología árabes.

Entre tanto, la prosperidad y el fortalecimiento crecientes de la dinastía Yuan (mongol) en China habían propiciado el comercio y el intercambio de conocimientos con los árabes, a través de los cuales estos habían llegado también a Europa. Se establecieron nuevas rutas comerciales por mar, las cuales se sumaron a la principal ruta por tierra, la Ruta de la Seda, y permitieron ampliar las importaciones a Europa procedentes de Oriente. Y no se importaron exclusivamente artículos de lujo, sino también nuevas tecnologías que permitieron a los europeos convertirse en los grandes exploradores del mundo. Dichas importaciones, entre las que figuraban el timón con codaste, el compás magnético y la pólvora, demostraron ser vitales.

El comercio, tanto de bienes como de ideas, era un factor sumamente estimulante; la intrepidez en la búsqueda de nuevas rutas comerciales y pasos seguros a las nuevas tierras reportaba pingües recompensas económicas. Paralelamente, los europeos también se sumieron en una campaña de difusión del cristianismo que constituyó una parte fundamental de su expansión.

Marco Polo
Uno de los primeros individuos que viajó en busca de nuevas oportunidades fue Marco Polo. Hubo relatos de otros, como Preste Juan, un legendario rey y sacerdote cristiano de Oriente, pero todo apunta a que fueron ficticios. Cuando Marco Polo falleció en 1324, había visto más mundo que ningún europeo con vida. Veneciano de origen, había viajado desde su ciudad natal hasta China a través de la India y había cruzado el océano índico para llegar al mundo árabe.

Su padre y su tío, mercaderes de profesión, habían anticipado las posibilidades de comerciar con Oriente y se embarcaron en un viaje hasta el Imperio Mongol y a través de China. Su primera expedición duró nueve años y en ella conocieron al primer emperador mongol de China, Kublai Kan. El viaje de regreso les llevó tres años y, dos años después, en 1271, regresaron llevándose consigo a Marco, que por entonces tenía 17 años.

Tardaron tres años y medio en acceder al Kan. Marco permaneció en su corte como sirviente leal durante un lapso de 17 años, en el transcurso del cual recorrió Asia de punta a punta registrando las costumbres locales para el Gran Kan. En 1295 regresó a Venecia y tres años después fue apresado por los genoveses en una batalla naval.

Compartía celda con un escritor llamado Rustichello, quien lo persuadió para que le dictase sus relatos. Se cree que Rustichello adornó las historias, pero también se dice que, siendo anciano, Marco Polo afirmó que solo había narrado la mitad de lo que había visto y que, de haberlo contado todo, nadie le habría creído. (ver Los Viajes de Marco Polo)

Aunque los instrumentos de medición significaron un avance importante, el conocimiento que proporcionaban era aún imperfecto. Durante mucho tiempo, los marinos siguieron confiando en la observación del agua, la flora y la fauna para calcular a qué distancia de la tierra se encontraban. El siguiente es un fragmento de las instrucciones que el navegante portugués Pero de Queirós escribió en el año 1606 durante un viaje por el Pacífico:

«Si las aguas se ven grasosas, con hojas de árboles, yerbas, maderas, ramas, cocos y otras cosas que las olas llevan de la orilla y los ríos arrastran, es señal de que la tierra está cerca. […] Si las aves que vemos son piqueros, patos, cercetas, gaviotas, estopegados, golondrinas de mar, gorriones-halcones, flamingos o siloricos, es señal de que la tierra está muy cerca; pero si hallamos pájaros bobos no debemos pensar en nada, pues esas aves vuelan de una tierra a otra. […] Si el color del mar no es el ordinario cuando hay gran profundidad, es decir, azul oscuro, será necesario tener cuidado, y si es de noche habrá que oír los ruidos del mar y asegurarse de que no son más fuertes que de ordinario.»

Citado por JOHN R. HALE.
La edad de la exploración.
Atlas culturales del mundo. Volumen 1.
Barcelona, Folio, 1995.

ENTRE EL HORIZONTE Y LA ESTRELLA POLAR
Los problemas fundamentales de la navegación son dos: conocer el rumbo y la posición de la embarcación. En tiempos primitivos, esto se posibilitaba cuando se navegaba a la vista de la costa, teniendo como referencias distintos accidentes geográficos, como montes, promontorios o islas. En altamar, al no tener estas referencias, se recurría a los astros para mantener el rumbo, lo que está atestiguado en los poemas homéricos cuando se describe la navegación de Odiseo.

Sin embargo, no se podía aún obtener la posición del navío por este medio. Los griegos, para guiar sus naves, utilizaban la constelación de la Osa Mayor, mientras que los fenicios observaban la Osa Menor. Ambas indicaban el Norte con cierta aproximación, por lo cual podían seguir el rumbo respecto de aquéllas. Aristóteles había advertido el cambio del aspecto del cielo según nuestro desplazamiento hacia el Norte o hacia el Sur. El valor de la latitud geográfica en la que se encontraba una nave se obtenía en una primera aproximación al medir el ángulo entre el horizonte y la estrella Polar.

Este astro, situado justo en la proyección del eje de rotación terrestre, es muy útil para el posicionamiento, ya que permanece prácticamente fijo. Si nos encontramos en el polo Norte, lo tenemos sobre nuestra cabeza, es decir, a 90° del horizonte; por lo tanto, nuestra latitud es de 90° Norte. Desde el ecuador, lo veremos sobre el horizonte, por lo que nuestra latitud será 0° y, desde posiciones intermedias, lo observaremos elevado sobre el horizonte, un ángulo igual a nuestra latitud.

Actualmente, la estrella Polar se encuentra a menos de un grado del polo de rotación del cielo, pero en esa época estaba más alejada por lo que, en realidad, describía un círculo alrededor del polo celeste en cuyo diámetro (para tener idea de su dimensión) cabrían catorce lunas llenas. De esto se anoticiaron los marinos de Colón, quienes, durante la navegación, al considerar fija a la estrella Polar, se atemorizaron porque creyeron que era la aguja magnética de la brújula la que cambiaba su orientación de manera irregular. Sin embargo, Colón los calmó y les explicó el fenómeno para cuya comprobación les mostró las distintas posiciones de la estrella Polar a lo largo de la noche.

Uno de los libros de viaje mas conocidos de la Edad Alta Media fue el Libro de las Maravillas del Mundo de Juan de Mandeville (escrito entre 1357 y 1371), que influyó tanto a Cristóbal Colón como a Américo Vespucio. En su libro, Mandeville describía una serie de monstruos que vivían más allá del mundo conocido, incluidos los gigantes de un solo ojo llamados cíclopes, las criaturas con una sola pierna llamadas esciápodos y los temibles anthropophagi, que tenían la boca en el centro del pecho.

¿Era posible que en vez de monstruos aún vivieran personas en lo que parecía el jardín del edén? ¿De algún modo habían eludido la maldición del pecado original? Y si era así, ¿cómo lo habían conseguido? Desgraciadamente, la consideración de esos indígenas como descendientes olvidados e incorruptos de Adán no casaba con el imperativo financiero de compensar la falta de tesoros de las primeras expediciones. A partir del año 1507 los relatos de los primeros exploradores europeos fueron amañados por correctores y patrocinadores varios para demostrar que las tierras del oeste eran una fuente legítima de esclavos.

Los dibujos publicados junto al segundo diario de Vespucio incluían un mapa de América del Sur, llamada América en honor al explorador italiano. También representaba a unos salvajes caníbales dándose un festín de piernas humanas asadas. Ya en la década de 1430, Enrique el Navegante había sentado precedente al describir a sus esclavos africanos como «hombres salvajes de los bosques».

En sus últimos viajes, Vespucio y Colón informaron de prácticas caníbales entre algunas tribus indígenas (en concreto, los caribes). Fue una noticia de primera plana. Los caníbales -afirmaba Vespucio- copulaban con mujeres cautivas y «al cabo de un tiempo, una furia diabólica se apoderaba de ellos, mataban a las madres y los bebés, y se los comían»

Para los mercaderes musulmanes el transporte y la venta de esclavos, sobre todo de África, había sido durante siglos un negocio rentable. Los exploradores europeos del Atlántico, en cambio, descubrieron una nueva misión para los esclavos como mano de obra en el campo. En el año 1419 dos capitanes de barco al servicio de Enrique el Navegante descubrieron la isla desierta de Madeira. A Enrique se le ocurrió explotar el lugar con la plantación de caña de azúcar —entonces tan poco común que se consideraba una especia—, conocida en el sur de España porque los califas musulmanes de Córdoba la habían traído desde el sureste asiático.

Las plantaciones de azúcar requieren mucha mano de obra, porque las cañas deben plantarse de forma manual. La abundante y barata fuente de esclavos africanos de Enrique hizo que en la década de 1450 la producción de azúcar de Madeira ya se hubiera convertido en un nuevo modelo de creación de riqueza: en efecto, cultivar productos de gran valor en el clima adecuado y con mano de obra gratuita era una actividad muy lucrativa. Al cabo de poco tiempo, todo explorador con serias intenciones de hacer financieramente viables sus empresas adoptó el nuevo método. El propio Colón introdujo la caña de azúcar en el Caribe durante su segundo viaje, el mismo en el que empezó a esclavizar a los indígenas.

En el año 1500 Madeira había dejado de ser-una comunidad autosuficiente de unos quinientos colonos para convertirse en una colonia dedicada a la plantación de azúcar con una población de 20.000 habitantes, en su mayor parte esclavos. Entre 1450 y 1500 los portugueses llevaron a más de 150.000 esclavos a sus territorios de ultramar.

Los mapas del mundo y los relatos épicos de los primeros exploradores se convirtieron en libros superventas para los editores alemanes que acababan de desarrollar la primera imprenta europea de caracteres móviles. Tradicionalmente, se ha creído que fue Johannes Gutenberg quien inventó el trascendental artefacto hacia el año 1450, aunque el primer sistema de caracteres móviles parece que fin ideado hacia el año 1040 por Bi Sheng, un inventor chino que utilizó piezas de porcelana.

Los caracteres móviles de metal aparecieron en Corea alrededor del año 1230. Pero en realidad el sistema nunca cuajó en Asia oriental, porque imprimir en una lengua con miles de caracteres diferentes resultaba muy difícil. En cambio, cuando se utilizó un sistema alfabético con sólo veintiséis símbolos, las letras reorganizables convertidas en placas de impresión trasformaron la economía de la producción de libro en gran escala. Entre los años 1504 y 1506 se publicaron veintitrés ediciones del Mundus Novus de Vespucio.

Vasco de Gama fue el primer navegante portugués que consiguió llegar a la India, en concreto desembarcó en Calicut el 14 de mayo de 1498 Su viaje demostró que la ruta que costeaba África era la vía marítima más rápida y fácil para Ilegal a Oriente. En su primer viaje, una furiosa multitud mana se burló de él y le obligó a marcharse por no tener casi nada que ofrecer a los mercaderes indios a cambio de sus especias y seda. En el año 1502  volvió De Gama a hacerse a la mar, en esta ocasión  acompañado por veinte barcos de guerra.

Volvió de ese viaje con grandes cantidades de seda y oro, aun que seguía sin tener nada que ofrecer a cambio, gracias a una combinación de piratería y coacción. Su expedición proporcionó a Portugal sus primeros derechos comerciales directos y exclusivos, y puso fin al comercio portugués con mercaderes musulmanes de excesivos honorarios. Tras asaltar una barco musulmán que volvía de la Meca, Gama encerró a los 380 hombres, mujeres y niños que  había a bordo e incendió el barco. El episodio fue tan salvaje como simbólico. Los dirigentes indios captaron el mensaje. 

EL DIARIO DE ABORDO DE CRISTÓBAL COLÓN

Es posiblemente el más importante de los documentos relativos a la historia de los descubrimientos geográficos. El diario de navegación oficial de la Santa María recoge todas las vicisitudes del primer viaje y contiene el relato del primer encuentro con las nuevas tierras y con sus habitantes.

El texto íntegro de este diario se ha perdido. Afortunadamente conservamos una versión de él, resumida y comentada por fray Bartolomé de las Casas, quien algunas veces respeta el texto original, reproduciendo íntegramente algunos pasajes. Éste es el caso del fragmento que sigue, primera descripción etnológica de los «indios», realizada por el propio almirante:

«Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vide más de una harto moza. Y todos los que yo vide eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de treinta años: muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos y muy buenas caras. Los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballo, e cortos. Los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás, que traen largos, que jamás se cortan.

Dellos se pintan de prieto y dellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos y dellos se pintan de blanco, dellos de colorado y dellos de lo que hallan y dellos se pintan las caras y dellos todo el cuerpo y dellos sólo los ojos y dellos sólo la nariz. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban por ignorancia. No tienen ningún hierro.

Sus azagayas son unas varas sin hierro y algunas de ellas tienen en la punta un diente de pez, y otras de otras cosas. Ellos todos suelen ser de buena estatura, de grandeza y buenos gestos bien hechos. Yo vi algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos y les pregunté por señas qué era aquello, y ellos me mostraron como allí venía gente de otras islas que estaban cerca y les querían tomar y se defendían. Y yo creí y creo que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivos.

Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, pues pronto repiten todo lo que les enseño a decir y creo que fácilmente se harían cristianos, pues me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a Vuestra Alteza para que aprendan a hablar. No vi ninguna clase de animal, salvo papagayos, en esta isla.

«Sábado, 13 de octubre. Luego que amaneció vinieron a la playa muchos de estos hombres, todos mancebos como dicho tengo y todos de buena estatura, gente muy fermosa, los cabellos no crespos, salvo co-rredios y gruesos, como sedas de caballo, y todos de la frente y cabeza muy ancha, más que otra generación que fasta aquí haya visto, y los ojos muy fermosos y no pequeños y dellos ninguno prieto, salvo de la color de los canarios, ni se debe esperar otra cosa, pues esta Lesteoueste (en la latitud) con la isla de Hierro, en Canaria, bajo una línea. Las piernas muy derechas, todas a una mano y no barriga, salvo muy bien hecha.

«Ellos vinieron a la nao con almadías que son hechas del pie de un árbol, como un barco luengo y todo de un pedazo y labrado muy a maravilla según la tierra, y grandes, pues en algunas de ellas venían cuarenta o cuarenta y cinco hombres, y otras más pequeñas, hasta haber algunas en que venía un solo hombre. Remaban con una pala como de hornero y anda a maravilla y si se les trastorna, luego se echan todos a nadar y la enderezan y vacían con calabazas que traen ellos.

Traían ovillos de algodón filado y papagayos y azagayas y otras cositas que sería tardío de escribir y todo daban por cualquier cosa que se les diese. Y yo estaba atento y trabajaba de saber si había oro y vi que algunos de ellos traían un pedazuelo colgado en un agujero que tienen a la nariz, y por señas pude entender que yendo al Sur o volviendo la isla por el Sur que estaba un gran rey que tenía grandes vasos de ello, y tenía muy mucho.

Trabajé que fuesen allá y después vide que no entendían la idea. Determiné de aguardar fasta mañana en la tarde y después partir para el Sudeste, que según muchos de ellos me enseñaron decían que había tierra al Sur y al Sudueste y al Norueste, y que estas gentes del Norueste les venían a combatir muchas veces, y así ir al Sudueste a buscar el oro y las piedras preciosas.

«Esta isla es muy grande y muy llana y de árboles muy verdes y muchas aguas y una laguna en medio muy grande sin ninguna montaña y toda ella verde que es placer de mirarla; y esta gente harto mansa y por la gana de haber nuestras cosas y temiendo que no se les ha de dar sin que den algo, y no lo tienen, toman lo que pueden y se echan luego a nadar; mas todo lo que tienen lo dan por cualquier cosa que les den, que hasta los pedazos de las escudillas y de las tazas de vidrio rotas rescataban, hasta que vi dar diez y seis ovillos de algodón por tres ceotis de Portugal, que es una blanca de Castilla, y en ellos habría más de una arroba de algodón filado.

Esto defendiera y no dejara tomar a nadie, salvo que yo lo mandara tomar todo para Vuestra Alteza si hubiera en cantidad. Aquí nace en esta isla, mas por el poco tiempo no pude dar así del todo fe, y también aquí nace el oro que traen colgando de la nariz; mas por no perder tiempo quiero ver si puedo ir a topar a la isla de Cipango. Agora como fue noche todos se fueron a tierra con sus almadías.

«Domingo, 14 de octubre. En amaneciendo mandé aderezar el batel de la nao y las barcas de las carabelas y fui al luengo de la isla, en el camino del Nordeste, para ver la otra parte, qué era de la otra parte del Este, qué había y también para ver las poblaciones, y vide luego dos o tres y la gente que venían todos a la playa llenándonos y dando gracias a Dios.

Los unos nos traían agua, otros cosas que comer; otros, cuando veían que yo no curaba de ir a tierra, se echaban a la mar nadando y venían y entendíamos que nos preguntaban si éramos venidos del cielo. Y vino uno viejo en el batel dentro y otros a voces grandes llamaban todos hombres y mujeres: ‘Venid a ver a los hombres que vinieron del cielo, traedles de comer y beber’.

«Vinieron muchos y muchas mujeres, cada uno con algo, dando gracias a Dios, echándose al suelo y levantando las manos al cielo y después a voces nos llamaban que fuésemos a tierra».


Fuente Consultada:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher Loyd
Historia Universal Tomo 13 Salvat