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Consumo de Agua en el Mundo Huella Hídrica, Tablas y Mapa

CONCEPTO DE HUELLA HÍDRICA – HISTORIA DEL CONSUMO DEL AGUA POTABLE

HISTORIA: Cualquiera sea la actividad del hombre que consideremos, siempre el agua ocupará una parte esencial en ella. Si observamos su búsqueda de energía comprobamos que la primera fuente natural de energía que dominó fue la de las corrientes y caídas de agua. Cuando pensamos en el hombre como agricultor vemos que una de sus tareas más importantes es asegurar que sus tierras estén bien irrigadas y desaguadas. Aun en el transporte vemos que los barcos que navegan en mares y ríos tienen un papel dominante.

Todo esto no es extraño, pues más de siete décimos (70%) de toda la superficie del globo está cubierta de agua hasta una profundidad media de unos 4 kilómetros. Si multiplicamos el número de kilómetros cuadrados que forman las siete décimas partes del globo terrestre por 4, comprobamos que nuestro planeta contiene más de 1.000 millones de kilómetros cúbicos de agua.

Sin embargo, excepto como ruta para los barcos y ambiente vital para los peces, la gran abundancia de agua en mares y océanos es de poca utilidad directa para el hombre. No la puede usar para calmar su sed y la de sus animales domésticos o para irrigar sus campos. Para todos estos propósitos debe conformarse con la cantidad mucho menor que pasa de la superficie de los océanos al aire como vapor de agua, luego corre por los aires en forma de nubes y cae como lluvia o nieve. Y aún de esta cantidad, relativamente pequeña, la mayor parte, y con mucho, busca su camino en los ríos y vuelve al mar antes que el hombre la haya usado.

Así, aunque en un sentido el agua es extraordinariamente abundante, en otro aspecto es excepcionalmente escasa. En muchas regiones cálidas y secas, incluyendo partes de España, ex Yugoslavia y África del Norte, la poca lluvia que cae sobre la tierra se cuela rápidamente a través de una capa muy gruesa de suelo poroso antes de ser detenida por otra impermeable, de roca, profundamente situada por debajo de la superficie.

En tales regiones es necesario perforar profundos pozos hasta la roca, y los aguateros que transportan la valiosa agua de estos pozos a aldeas distantes la pueden vender tan fácilmente como se venden helados, en otras partes, en un caluroso día de verano. Aun en clima como el nuestro, no es extraño para la gente que vive en distritos con pobre provisión de agua el recoger el agua de lluvia de los techos en barriles y usarla para cualquier fin en el que la absoluta pureza no sea realmente indispensable.

Pero en regiones donde las lluvias no son demasiado escasas y especialmente en las que tienen un subsuelo calcáreo, generalmente es posible asegurarse una provisión de agua constante cavando un pozo no muy profundo.

El agua se puede elevar del pozo en baldes o, siempre que el nivel del agua (la napa) no esté a más de unos 10 metros bajo tierra, por medio de una simple bomba aspirante.  En regiones muy secas, donde el nivel del agua puede estar mucho más profundo, o en cualquier parte donde un pozo tenga que proveer grandes cantidades de agua, se pueden usar bombas más poderosas.

A veces ocurre que el agua queda apresada profundamente bajo tierra entre dos capas de roca impermeable de forma de casquete. Perforando a través de la capa superior, cerca de su punto más bajo, donde hay gran presión de agua, es posible producir un pozo artesiano.  La presión causa un constante fluir de agua, que sube a la superficie.

Para proveer las vastas cantidades de agua que consumen grandes pueblos y ciudades, los pozos y fuentes no son suficientes. Los romanos fueron los primeros en dar una excelente solución al problema, cuando derivaron el agua abundante de los ríos y arroyos de montaña y la transportaron a pueblos distantes por medio de acueductos.

CONCEPTO DE HUELLA HÍDRICA: La huella hídrica es un indicador que define el volumen total de agua dulce usado para producir los bienes y servicios producidos por una empresa, o consumidos por un individuo o comunidad. Mide en el volumen de agua consumida, evaporada o contaminada a lo largo de la cadena de suministro, ya sea por unidad de tiempo para individuos y comunidades, o por unidad producida para una empresa. Se puede calcular para cualquier grupo definido de consumidores (por ejemplo, individuos, familias, pueblos, ciudades, departamentos o naciones) o productores (por ejemplo, organismos públicos, empresas privadas o el sector económico).

concepto de huella hidrica

La tarea de suministrar agua potable a las poblaciones fue muy ardua ya en tiempos de los romanos, pero no lo era entonces casi nada si la comparamos con la de la actualidad. Primeramente, hay ahora muchos más pueblos y ciudades y, además de esto, no pocos de ellos son más grandes que las mayores ciudades de la antigüedad, porque los modernos métodos de transporte han capacitado a las zonas urbanas para crecer en una extensión antes imposible.

Lo que hace que el problema resulte aún más formidable es el hecho de que cada persona usa mucha más agua hoy, diariamente, que en tiempos pasados. Cuando la gente tenía que molestarse en obtener agua levantándola de los pozos, en baldes, cuidaba naturalmente mucho más de no derrocharla que nosotros que conseguimos toda la que deseamos con tan sólo abrir un grifo. Pero no son solamente el descuido y derroche los que han aumentado el consumo del agua. Otra causa importante es el continuo progreso del nivel medio de higiene.

Hace 400 años no se habían inventado los inodoros y hace ciento existían exclusivamente en las casas de los ricos; hoy cada casa usa probablemente más de 50 litros diarios de agua en el lavatorio. Hace poco más de 400 años ni siquiera los palacios poseían cuarto de baño; sin embargo, actualmente, la gran mayoría de las familias de la clase trabajadora, en los países más adelantados, tiene cuarto de baño en su hogar, y cada una de ellas seguramente consume centenares de litros de agua por semana. Además, la industria moderna gasta agua en abundancia.

De manera que no es de extrañar que los 5 ó 10 litros de agua por persona que bastaban para las necesidades diarias de nuestros antecesores ya no sean suficientes hoy para nosotros. En la moderna Bruselas, cada persona usa un promediode 160 litros de agua diariamente.

En Londres, la cantidad es de alrededor de 210 litros, en Estocolmo 245, en París 265 y en Nueva York llega a 440 litros. Aun la más pequeña de estas ciudades —Estocolmo— tiene una población de casi mas de un millón de almas, lo cual significa que necesita unos 250 millones de litros diarios. Nueva York, con su enorme población y su elevado consumo de agua por persona, necesita algo más de 4.400 millones de litros. ¿De dónde proceden tan vastas cantidades de agua?.

Pocas veces están al alcance mismo del sitio en que se las necesita y muy frecuentemente deben ser obtenidas de ríos, lagos o fuentes distantes y transportadas por gigantescas cañerías a plantas de potabilización cercanas a la ciudad que las consume.

Allí el agua ha de ser purificada y pasada a través de filtros. Éstos consisten en tanques enormes, que contienen, generalmente, primero una capa de pedregullo y arena gruesa, y luego, encima de ésta, una de arena fina. La arena filtra la mayor parte de las impurezas sólidas, pero no deja el agua libre de bacterias. De modo que ésta pasa a continuación a depósitos donde la acción de la luz del sol y el aire contribuyen a destruir los microorganismos. Generalmente se agrega también cierta cantidad de cloro, que actúa como germicida.

Cuando el agua está completamente purificada se la bombea a torres de agua, de modo que finalmente llegue a todas las casas de la ciudad con una presión uniforme. Sólo a partir del siglo XX el hombre ha tenido tan colosales exigencias de provisión de agua, y éstas nunca se hubieran satisfecho de no haberse tomado medidas para impedir que los ríos llevaran todo su caudal de agua al mar, como siempre.

Hoy, a lo largo de los cursos superiores y medios de muchos grandes ríos, los ingenieros han construido vertederos para controlar la corriente del agua. De modo que, excepto en épocas de muy prolongada sequía, las autoridades encargadas del suministro de agua pueden casi siempre conservar la cantidad suficiente como para satisfacer las necesidades de las poblaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda utilizar 50 litros de agua por día y por persona, pero en la Argentina se calcula un consumo de entre 500 a 613 litros diarios.   Así, el consumo de agua limpia es diez veces mayor a lo sugerido por la OMS y las causas más habituales de este derroche son «pérdidas en las canillas, dispendio en la higiene personal o limpieza de ropas y lavado de vehículos, vajillas, frutas y verduras, regado de plantas y jardines y el uso de desagües como vertederos».

MAPA DEL CONSUMO DE AGUA EN EL MUNDO – m³/año/persona –

mapa de consumo de agua en el mundo

TABLA DE CONSUMO FAMILIAR APROXIMADOS:

1Lavado de Auto500 l.
2Ducha de 10 minutos70-150l.
3Descarga Inodoro20-25 l.
4Lavado de Manos3 l.
5Lavarropa100 l.
6Consumo Familiar 4 Personas1200 l.

TABLA DE CONSUMO INDUSTRIAL APROXIMADOS:

1Cemento por Kg.30 l.
2Harina por Kg.0,5 l.
3Azúcar por Kg.2 l.
4Lana por Kg.0,7 l.
5Papel por Kg.0,5 l.
6Cerveza por litro10 l.
7Gaseosa por litro5 l.
8Pescado por Kg.6 l.
9Acero por Kg.500 l.
10Un automóvil35.000 l.

Nuevas estadísticas sobre la  disponibilidad y la utilización de los recursos hídricos informan que que sector agrícola consume el 92% del agua.  Analizar el consumo globalmente, aseguran, ayudará a los gobiernos a establecer medidas para elaborar sus planes hídricos nacionales y gestionar mejor los limitados recursos hídricos. EEUU, India y China son los países que más agua gastan. Entre los tres consumen el 38% de los recursos hídricos del planeta

8 CONSEJOS PARA EL AHORRO DE AGUA

tabla con consejos para el ahorro de agua potable

LA DEPURACIÓN DEL AGUA: Quizás uno de los elementos más importantes para el desarrollo de la civilización actual sea algo tan simple como el agua. Ella es la base de las operaciones industriales; es requerida, también, como bebida fundamental. Y resulta indispensable para lograr una adecuada higiene, tanto en lo que hace al aseo personal como a la limpieza de habitaciones, veredas y edificios.

Constituye la base de los servicios sanitarios. De acuerdo con las más actualizadas tablas de valores, cada ser humano utiliza, en promedio, unos 125 litros diarios de agua. Esta cifra aumenta considerablemente si nos referimos a las ciudades, especialmente las europeas. En Los Ángeles, por ejemplo, se consume individualmente un promedio de 350 litros por día.

Veamos cuál es el método empleado para purificar este líquido. Baste calcular que sólo París necesita por día más de 2.500 millones de litros de agua potable. Todo el sistema sanitario de una ciudad se basa en obras de ingeniería, consistentes en tuberías y canalizaciones de distintos diámetros.

Desde ríos, a veces muy distantes, se hace llegar el agua a plantas de potabilización que, generalmente, se instalan cerca del núcleo urbano.

Allí el agua pasa por varias piletas, en las que las impurezas mayores se depositan en el fondo por un proceso mecánico de sedimentación. Luego el agua pasa a otras piletas que actúan como filtros gracias a la acción depuradora de la arena fina y el pedregullo que hay en su fondo.

En otras piletas el agua se somete a un nuevo proceso, ahora de orden químico, que consiste en el agregado de agentes germicidas como el cloro, el ozono, etc., que eliminan todo vestigio de parásitos y otros microorganismos nocivos. Ya en este momento el agua, transparente como un cristal, está preparada para ser bombeada a presión en las tuberías que lallevarán porlaciudad. En algunos casos se envía a torres elevadas para que su distribución se produzca sin inconvenientes.

Luego de la acción germicida, de los filtros y de las piletas de decantación, el agua está lista para ser sometida a todos los usos imaginables. Ya servidas, las aguas tienen que ser eliminadas de algún modo. Una de las formas más comunes es restituirlas a los ríos de donde se extrajeron -aunque aguas abajo-, o en el océano, si es que éste se encuentra próximo. Para poder cumplir esta tarea sin contaminar las cuencas hidrográficas o marinas, debe volver a someterse al agua a un nuevo proceso de purificación.

tratamiento de agua potable

A: Planta Potabilizadora
B: Planta Potabilizadora Por Ósmosis Invertida

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RETENER EL AGUA PARA PRODUCIR ENERGÍA: Hay todavía una razón más en la actualidad para construir diques y represas en los ríos: contener el agua de manera que se la pueda usar en un fluir constante y uniforme para producir energía hidroeléctrica.

Antiguamente, los habitantes de la Mesopotamia usaban ruedas de agua primitivas, accionadas por los ríos o arroyos, para obtener agua para la irrigación. Durante la Edad Media, en muchas partes de Europa se empezaron a usar ruedas mucho mejor ideadas para impulsar diversas clases de máquinas simples en los molinos.

Cerca de las caídas de agua de poco caudal, en lugares montañosos, construyeron molinos equipados de ruedas con cangilones. Éstas eran ruedas con paletas bastante livianas, que la fuerza del agua, al caer, hacía girar a considerable velocidad. Por medio de una serie de engranajes, cada uno con ún número diferente de dientes, este veloz movimiento podía disminuirse a una velocidad apropiada para la lenta y pesada maquinaria colocada adentro del molino. Cerca de ríos anchos, en regiones llanas, construyeron molinos con ruedas y paletas de distinta disposición, movidas lentamente por la corriente. Por medio de una serie de engranajes, este lento movimiento podía acelerarse a la velocidad requerida.

Todo esto representaba un gran adelanto en la conquista de la energía hidráulica, pero conservaba aún dos enormes inconvenientes. Primero, se podía sólo hacer uso de la energía mecánica del agua eii movimiento construyendo molinos en el lugar en que se encontraba y no donde era más conveniente hacerlo. Segundo, el natural fluir del agua variaba con las épocas y la cantidad de energía disponible variaba con ella. Después de lluvias prolongadas, en las caídas de agua y los ríos el caudal de agua llegaba al máximo y movía las ruedas a una velocidad excesiva, que amenazaba con destruirlas. Después de una sequía prolongada, las ruedas apenas giraban.

No hubo indicación alguna de cómo se podría subsanar el primer inconveniente, hasta comenzado el siglo XIX. Fue cuando el científico inglés Faraday descubrió que un imán que se movía rápidamente podía provocar el fluir de una corriente eléctrica a través de un cable. Aquí, entonces, había un medio de transformar energía mecánica —la clase de energía necesaria para mover el imán con rapidez— en energía eléctrica.

En ese tiempo, cuando la era de la máquina de vapor llegaba a su punto más alto, la obvia manera de poner el imán en movimiento era usar un motor de vapor. De modo que los imanes de los generadores de las primitivas usinas que surgieron años más tarde se accionaban con vapor y así es como funcionan hoy la mayoría de los generadores.

Pero no hay nada que impida que los imanes de los generadores funcionen por las caídas de agua, y en efecto así es como se mueven en las modernas usinas hidroeléctricas. De este modo la energía mecánica del agua en movimiento se transforma en energía eléctrica, la cual puede ser transportada en cables hacia donde haga falta. En los hogares y fábricas de cualquier sitio esta energía eléctrica puede convertirse nuevamente en energía mecánica por medio de motores, en los cuales la corriente eléctrica pone en movimiento un imán.

El otro problema era cómo asegurarse que el agua diera una producción de energía constante. Aquí surgió, precisamente, la necesidad de construir diques y represas. Cuando se construye un dique a través de un río, las aguas del curso superior son contenidas para formar un lago artificial. Éste sirve como enorme depósito desde el cual se puede dejar correr el agua hacia los generadores, a través de cañerías o túneles, a una velocidad constante durante todo el año.

En terrenos montañosos, el agua que cae de grandes alturas hace girar veloces ruedas Pelton, no muy diferentes de las ruedas de antaño, para impulsar a los generadores. En terreno llano, un volumen mayor de agua que cae de una altura menor hace girar las ruedas de turbina, que se parecen también mucho a las de la Edad Media.

Fuente Consultada:
El Triunfo de la Ciencia El Agua en el Mundo Globerama Tomo III Edit. CODEX

Las Erupciones Volcanicas Mas Fuertes de la Historia

Grandes Erupciones Volcánicas – Las Más Famosas

La lava cae y se desplaza llevando consigo todo lo que encuentra a su paso. Esto sucede en forma pausada e ininterrumpida, arrasando ciudades enteras, poblaciones, bosques y miles de vidas humanas. Uno de los ejemplos más famosos fue la erupción del monte Vesubio en el año 79 a: C.; que eliminó del planeta a dos ciudades y dos culturas, las de Pompeya y Herculano. Ya en el siglo XX, la erupción del monte Pelee destruyó en pocos minutos la ciudad de Saint Pierré en Martinica y mató al instante a casi toda su población. Detalles de algunas de las erupciones más relevantes

Erupciones Volcánicas

Erupciones Volcánicas

Vesubio año 79 d. C.
El año 79 d. C., el volcán Vesubio entró en erupción violenta y repentinamente, arrasando con nubes de cenizas calientes el romano centro comercial de Pompeya y enterrando bajo lodos volcánicos la pequeña ciudad residencial de Herculano, Hasta esta erupción los romanos habían considerado al Vesubio como un volcán extinguido: .no se tenía constancia de erupciones, y su cono, que había sufrido una fuerte erosión, estaba densamente poblado de vegetación, que incluía extensos viñedos en la parte inferior de sus laderas.

El año 63 tuvo lugar un violento terremoto local, que produjo diversos daños en las ciudades que rodeaban al Vesubio. Los terremotos continuaron sucediéndose durante varios años; hoy esos fenómenos serían interpretados como indudables avisos de una próxima actividad volcánica.

La población local de aquella época no cayó en la cuenta de esta relación, quizá porque consideraban como absolutamente cierto que el volcán estaba extinguido. De esta forma la gran nube que surgió de la montaña alrededor del medio día del 24 de agosto constituyó para ellos un «shock» que los dejó estupefactos.

La erupción es descrita con gráficos detalles por Plinio el Joven en su carta a Tácito, que es probablemente el primer informe de una erupción volcánica realizado por un testigo ocular. Los detalles de este relato se han visto confirmados por el análisis de las rocas producto de la erupción, y de acuerdo con ellos parece que durante esta erupción tuvieron lugar muchos fenómenos que han podido ser observados en erupciones posteriores.

Se ha dicho con frecuencia que Pompeya quedó sepultada por depósitos de cenizas aéreas, mientras Herculano lo fue por una avalancha de lodo. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que los depósitos de coladas de lodo en Herculano pudieran ser de ignimbrita, y es probable que otras ciudades cercanas al Vesubio fueran también destruidas por nubes ardientes. Algunos pasajes de las cartas de Plinio son asombrosamente similares a descripciones de nubes ardientes hechas por testigos modernos. Las extensas excavaciones llevadas a cabo en Pompeya  nos dan una clara idea de la belleza y prosperidad de esta zona antes de la erupción.

Las excavaciones en Herculano  se ven muy retrasadas por el hecho de haberse construido la ciudad de Resina exactamente encima de los restos de la ciudad romana. Una parte del borde exterior de una gigantesca caldera sobrevive en la parte norte del Vesubio recibiendo el nombre de Monte Somma; su formación se atribuye comúnmente a esta erupción del año 79. En el lado sur un nuevo cono volcánico, conocido como Gran Copo, se ha formado en épocas posteriores a la formación de la caldera.

¿La Atlántida?
Una enorme erupción, que tuvo lugar alrededor del año 1470 a. C. en la Isla de Thera, destruyó completamente una civilización, dando origen posiblemente a la leyenda de la Atlántida. La isla se colapso a causa de la erupción, formándose una inmensa caldera de 80 kilómetros cuadrados, inundada por el agua del mar y rodeada de escarpadas paredes de cenizas volcánicas.

El cataclismo arruinó la próspera civilización minoica, centrada durante la tardía Edad del Bronce en la isla de Creta, isla que fue devastada en su mayor parte por enormes olas y enterrada bajo espesas capas de cenizas. Las leyendas griegas aluden a esta tragedia, pero tanto la erupción como la civilización minoica cayeron en el olvido, hasta que investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en este siglo las sacaron a la luz.

Un viajero griego, Solón, visitó Egipto probablemente el año 590 a. C., y allí oyó hablar a los historiadores egipcios de un desastre que en los tiempos antiguos destruyó el pueblo de Keftiu, situado «lejos hacia el Oeste», acabando con el comercio que existía entre ambos pueblos. Así nació la idea de unas islas perdidas en el mar, que Platón convirtió, alrededor del año 380 a. C., en la épica saga de la Atlántida.

Krakatoa en 1883
El Krakatoa es un volcán del mismo tipo que el de Thera. Ambos tenían una larga historia de pequeñas erupciones que fueron progresivamente formando grandes conos volcánicos, compuestos de basaltos y andesitas, seguidas por gigantescas erupciones que constituyeron auténticos cataclismos y provocaron el colapso del edificio volcánico, para a continuación volverse a formar lentamente un nuevo cono volcánico.

La última gran erupción del Krakatoa es lo suficientemente reciente como para estar bien documentada. Los efectos de la erupción se extendieron por todo el mundo. La explosión final, el domingo 27 de agosto de 1883, se oyó a 4,700 km. de distancia.

La onda expansiva y las olas marinas producidas por dicha explosión dieron la vuelta al globo; originales puestas de Sol, producidas por la presencia de finas arenas en la atmósfera, se pudieron observar incluso en Londres, y grandes islas flotantes de pumita fueron arrastradas por las corrientes de los océanos durante meses. La mayor parte de las 36.000 víctimas fueron debidas, sin embargo, a los tsunamis provocados por la explosión. Estos tsunamis, olas de hasta 35 metros de altura, arrasaron las costas de Java y Sumatra.

Valle de las Mil Chimeneas en 1912
El Valle de las Mil Chimeneas surgió en Alaska, en las cercanías del volcán Katmai, durante una erupción de este último. Tres grandes explosiones, que se pudieron oír a 950 km. de distancia, señalaron el comienzo de una erupción de coladas de cenizas calientes, que cubrieron el valle, alcanzando en algunos puntos espesores de más de 200 m. Las coladas de cenizas mantuvieron su calor durante muchos años; el agua subterránea, que se había filtrado hasta alcanzar esas zonas, se calentó lo suficiente como para escapar a la superficie en forma de innumerables fumarolas, las «Diez Mil Chimeneas».

Las cenizas aéreas afectaron a un área mucho mayor: el más próximo asentamiento humano de tamaño apreciable, Kodiak, a 160 km. del volcán, permaneció envuelto en una sofocante oscuridad durante dos días. El magma de esta erupción se acumuló inicialmente en una cámara magmática bajo el mismo volcán Katmai, pero no fue expulsado a la superficie por su cráter sino que a través de fisuras alcanzó un salidero alejado 10 km. de la cima del volcán originando un nuevo volcán, Novarupta. Al vaciarse la cámara magmática se produjo la fragmentación y el hundimiento de la cima del Katmai, formándose una caldera de 6 km. de diámetro y 800 m. de profundidad.

Nacimiento del Paricutín en 1943
Durante muchos años una pequeña fosa existente en un valle de una zona agrícola de México intrigó a los habitantes del valle, por su persistencia en reaparecer al poco tiempo de haber sido rellenada con tierra. El día 20 de febrero de 1943, un poco después de las cuatro de la tarde, se abrió a través de dicha fosa una grieta, por la que escapaba una pequeña columna de cenizas grises.

A las 24 horas, la lava estaba fluyendo de la base de un cono de escorias basálticas de 50 metros de alto, que se había formado durante este tiempo sobre la fisura. En unos pocos meses el nuevo volcán forzó a sus habitantes a desalojar Paricutín, localidad situada a 3 km. del volcán, y en junio de 1944 la capital del distrito, la ciudad de Para ngaricutiro, había sido completamente destruida por la lava. En septiembre de ese mismo año, la lava cubría ya una superficie de 25 km2, y las nuevas coladas se iban apilando sobre las antiguas.

Al cabo de dos años el volcán Paricutín alcanzó su máxima altura, 500 metros, y el ritmo de la erupción comenzó a declinar, hasta que, exactamente en su noveno aniversario, la erupción cesó bruscamente. El Paricutín ha sido el primer volcán que ha podido ser observado científicamente desde su nacimiento.

Destrucción de St. Fierre, Martinica, en 1902
La ciudad de St. Fierre y sus 30.000 habitantes fueron prácticamente borrados del mapa en unos pocos segundos, a las 7,50 de la mañana del día 8 de mayo de 1902, por una «nube ardiente» surgida del cercano volcán de Monte Peleé. El volcán había estado emitiendo cenizas y gases desde el 23 de abril, hasta el punto que los animales se desplomaban moribundos en las calles, a causa de los gases venenosos provenientes del volcán.

A pesar de esto no se había dado orden de evacuar la ciudad, pues era inminente la celebración de unas importantes elecciones en las que sólo se podía votar en su propio distrito. La actividad explosiva se incrementó en el cráter durante los días 5, 6 y 7 de mayo, dando lugar a coladas de lodos, que ocasionaron algunas víctimas en las cercanías del volcán. La nube ardiente del 8 de mayo surgió repentinamente de una hendidura en la pared del cráter desplazándose ladera abajo a lo largo del valle de la Riviére Blanche; pasado St. Fierre giró bruscamente a la derecha internándose en el mar y dejando el valle de la Riviére Blanche cubierto de espesos y sofocantes depósitos de ignimbrita.

El frente de la nube lo constituía una onda de gases calientes y cenizas suspendidas que se expandía rápidamente en dirección a St. Fierre desvastando completamente la ciudad. La temperatura del gas que formaba la ola frontal era lo suficientemente elevada como para fundir el vidrio y determinados metales; dejó tras ella solamente una fina capa de ceniza que cubría el terreno como una ligera capa de nieve. El 14 de mayo, una semana después de la erupción, aún se desprendían volutas de humo de las brasas en que se habían convertido las ruinas de la ciudad. En los meses siguientes el volcán continuó expulsando nubes ardientes, aunque normalmente fueron menos violentas que la primera.

Este ciclo eruptivo, que presenta en primer lugar una fase de actividad gaseosa con desprendimiento de cenizas, seguido por una nube ardiente con gran desprendimiento de gases, y que termina con la formación de un domo y un pitón, es un proceso típico que se repite en muchos volcanes.

Ver:Tipos de Volcanes y Distribución Geografica

COMO ACTUAR FRENTE A LAS ERUPCIONES VOLCÁNICAS:

Entre 50 y 60 volcanes entran en erupción cada año: de 20 a 30 producen a veces flujos letales de lava y la misma cantidad generan explosiones más violentas, que crean nubes de ceniza asfixiantes. También existe la posibilidad de que haya emanaciones de lodo e inundaciones.

Qué hacer. Pronóstico de erupción
1. Manténgase informado. Escuche la radio, mire televisión o use Internet para obtener información actualizada.
2. Preste atención a las advertencias oficiales. Esté preparado para evacuar el lugar. Planifique qué llevará, adonde irá y cuáles son las rutas más seguras para llegar allí. Siga de inmediato todas las órdenes de evacuación emitidas por las autoridades. Si no es necesario evacuar el lugar, igualmente es fundamental contar con suministros de agua, comida y baterías.
3. Prepare un equipo de supervivencia. Debe incluir gafas de seguridad y mascarillas (tapabocas) desechables para cada persona además de los artículos habituales.

Caída de cenizas
1-Protéjase. Si se encuentra afuera cuando empiece a caer la ceniza, póngase ropa para cubrirse lo más posible y, si tiene un paraguas, ábralo para protegerse de las partículas filosas de roca. De ser posible, póngase gafas y una máscara. Si no tiene una máscara, átese una bufanda o un pañuelo humedecido en agua sobre la boca y la nariz. Use anteojos en lugar de lentes de contacto.

2. Busque refugio. Si puede, resguárdese dentro de un edificio o un auto. Si se encuentra de vacaciones cuando empiecen a caer las cenizas, quédese adentro (a menos que haya algún riesgo de que el techo colapse) y mantenga todas las ventanas bien cerradas. Cierre las entradas de aire y chimeneas con cartón y cinta adhesiva.

3. Prevenga los daños estructurales.’ Si está de vacaciones y se está alojando en un departamento o en un lugar con techo con poca inclinación, limpie periódicamente el techo para quitar las cenizas y evitar que colapse por el peso. Cuando las cenizas se mezclan con agua, se vuelven más pesadas y se pueden solidificar como cemento.

4. Evite viajar. No maneje a menos que sea esencial o que le indiquen que debe evacuar el lugar. Si está manejando, hágalo lentamente y evite levantar cenizas ya que podrían afectar el motor. Use los faros y cerciórese de que haya líquido de parabrisas. Use mucha agua para mantener el parabrisas despejado.

Los Efectos Nocivos Sobre laNaturaleza Accion del Hombre y el Clima

Los Efectos Nocivos sobre la Naturaleza
Accion del Hombre Sobre el Clima


Efecto Invernadero
Los efectos nocivos sobre la naturaleza Accion del hombre sobre el clima
Agujero Ozono
Los efectos nocivos sobre la naturaleza Accion del hombre sobre el clima
Lluvia Ácida

Muchos de los problemas ambientales que azotan a la sociedad moderna son el resultado de la interferencia humana en la forma como funcionan los ecosistemas. Los primeros habitantes humanos del planeta se mantuvieron con la energía que fluía del Sol y producían desechos que regresaban fácilmente a los ciclos de los nutrimentos. Sin embargo, conforme aumentó la población y la tecnología, el ser humano comenzó a actuar con mayor independencia de estos procesos naturales.

Hemos extraído de la tierra sustancias como plomo, arsénico, cadmio, mercurio, petróleo, uranio, que son extrañas a los ecosistemas naturales y tóxicas para muchos de los organismos en ellos.

En las fábricas se sintetizan sustancias que antes nunca se encontraban en la tierra: plaguicidas, solventes y una gran variedad de otras sustancias químicas industriales dañinas para muchas formas de vida.

La revolución industrial, que empezó a mediados del siglo XIX, dio como resultado un aumento tremendo del uso de energía producida por combustibles fósiles —en lugar de luz solar— para conseguir calor, luz, transporte, industria e incluso en la agricultura.

El hombre como transformador de la naturaleza
El hombre no sólo es miembro Integrante de la naturaleza, también se encuentra, en cierto sentido, por encima de ella. No es que sea su amo: ¡sería mucho decir! ¡Pero es su transformador! Tan pronto el hombre primitivo pasó de la mera recolección de los productos de la naturaleza virgen y de la caza de animales salvajes al cultivo de ciertas plantas y a la cría de animales, se inició su intervención transformadora sobre la naturaleza.

Se roturaron, entonces, o se destruyeron por el fuego, los montes, se regularon las aguas, se fundaron poblados cercanos en número creciente, se abrieron caminos. A medida que aumentan en cantidad, los hombres necesitan mayor superficie para sus cultivos: el paisaje natural se transforma en paisaje civilizado y, entre nosotros, ¡en estepa civilizada!

El bosque desaparece progresivamente, las turberas se hacen laborables; en su lugar aparecen tierras de labranza, prados y campos de pastoreo. En la actualidad sólo el 27% de la superficie de Alemania está cubierta de bosques en lugar del 60 al 75% de otros tiempos. Se prescribe al río por donde debe correr, al lago hasta qué altura debe crecer.

Las poblaciones van creciendo, se transforman en ciudades y aun en grandes ciudades; como consecuencia, la red de comunicaciones se hace más ceñida e invade una superficie cada vez mayor. Y además hay que eliminar los desechos de las grandes aglomeraciones humanas que contaminan las corrientes de agua.

La provisión de agua potable debe obtenerse directamente de las grandes reservas de las capas subterráneas; esto y el arrastre, cada vez más rápido, del sedimento en los cursos de agua rectificados, bajan el nivel de las aguas. La tierra se deseca; Europa se convierte en una estepa; se construyen Instalaciones de riego artificial. Se intenta prevenir el peligro de un descenso demasiado grande de las aguas provocado por aquellas mismas alteraciones o, como se dice, mejoramientos  y la contaminación demasiado intensa de los cursos de agua, sobre todo en las regiones industriales, por medio de la construcción de inmensos embalses.

Así nacen presas y lagos en lugares originariamente sólo surcados por arroyos y ríos. Canteras y yacimientos de carbón excavan profundas heridas en la superficie de la tierra; en el interior de ella, las cavidades de las minas adquieren una extensión gigantesca, y la ganga de los minerales forma en las laderas montañas.

Los establecimientos de la gran industria con sus chimeneas humeantes nublan el cielo de regiones enteras, y donde antes cubrían el paisaje verdegueantes bosques, hoy lo reviste una red de hilos eléctricos.

Vida y Mundo Circundante, August F. Thienemann. EUDEBA

Actualmente sabemos que la naturaleza es finita en sus recursos y que hemos llegado cerca de sus límites por las modificaciones descontroladas de los ambientes, alejándonos del equilibrio natural hacia un punto sin retorno, generando una maraña de problemas relacionados con la energía y el alimento. El hombre debe reflexionar antes de actuar sobre la naturaleza, para no seguir produciendo desequilibrios que la perjudiquen y comprometan los recursos naturales indispensables, y a la vez su bienestar y supervivencia, a tal punto que su existencia sea sobrevivir en un planeta hostil fabricado por él.

Lo múltiple y lo único
El estudio de la ecología nos enseña la interdependencia de todas las partes del planeta Tierra en relación sistémica: el sustrato geofísico, la atmósfera y el clima, las plantas y los animales. También es evidente que la Tierra depende del Sol como fuente de energía y de la Luna para sus mareas: el sistema es abierto y forma parte del Cosmos. Debido a esta interdependencia total de toda la miríada de componentes de un todo, no es arbitrario comparar la totalidad del sistema mundial con un organismo individual. Aceptamos la naturaleza sistémica de un individuo porque sabemos que existe una interdependencia evidente de los distintos órganos.

Si vemos a todo el planeta de esta manera, vacilaremos antes de efectuar cambios importantes y fundamentales en componentes determinados rápidamente y sin pensarlo….

…..Por esta razón ya no es una misteriosa paradoja ver a la naturaleza, a la vez, como lo múltiple y lo único. Los componentes del mundo natural son innumerables, pero constituyen un único sistema vivo. No hay escapatoria para nuestra interdependencia con la naturaleza; estamos entretejidos en la urdimbre más estrecha con la Tierra, el mar, el aire, las estaciones, los animales y todos los frutos de ella. Lo que afecta a uno afecta a todos; somos parte de un todo mayor: el cuerpo del planeta. Debemos respetar y amar su expresión múltiple si queremos sobrevivir.

Ecología humana: «El ecosistema humano»
Pasado, presente y futuro
Autor: Bernard Campbell
Biblioteca Científica Salvat (1985)

Fuente Consultada: Educación Para La Salud Liserre de Telechea – Cazado