Matacos y Tobas

Resumen Momias de Niños de Llullaillaco en Salta

Las Momias de Llullailaco
Niños Momias en el Museo de Salta

Los Incas conformaron un estado con una compleja organización política, económica y religiosa, incorporando en su proceso expansivo al actual noroeste argentino. La arqueología de alta montaña, a través de los estudios en los adoratorios de altura, nos permite acercarnos a este pasado que deja sus huellas hasta nuestros días.

El Volcán Llullaillaco, situado en la provincia de Salta, fue escenario de una de las ceremonias más importantes del calendario ritual inca, la Capacocha.

En estos rituales, que unían el espacio sagrado con el tiempo ancestral, se entregaba lo mejor que se poseía con la idea de ser retribuidos de igual forma. Algunos cambios en el orden político, los fenómenos naturales o el ciclo agrícola podían ser sucesos que motivaran la realización de estas actividades religiosas.

Niña del Rayo

momia en salta llullaillaco Niño del Rayo
Esta niña, de poco más de seis años de edad, fue hallada en posición sentada. Lleva  puesta  la  típica  vestimenta femenina    incaica:    un    vestido ajustado en la cintura con una faja    multicolor.    Un    manto cubre sus hombros, sostenido por un prendedor. Entre   las   ofrendas   que   la acompañaban se encuentran objetos en miniatura, como estatuillas de oro, plata y valva marina, piezas cerámica, alimentos y piezas textiles. Luego de su entierro, en algún momento de los últimos siglos, una descarga eléctrica quemó parte de su cuerpo.

momia el niño en salta llullaillaco

El Niño
Tenía alrededor de siete años de edad y estaba sentado sobre una túnica de color gris. Lleva cabello corto y un adorno de plumas blancas sostenido por una honda de   lana   enrollada   alrededor   de   la cabeza. Está vestido con una prenda color  rojo, lleva mocasines y tobilleras de piel blanca. Al igual que la niña del rayo presenta una leve modificación intencional del cráneo. Entre su ajuar se encontraba una caravana de llamas en miniatura, conducida por hombres finamente vestidos, representando el pastoreo, una de las principales actividades masculinas.

La Doncella monia en salta

La Doncella
La joven de alrededor de 15 años de edad,  lleva  puesto  la  típica  vestimenta femenina, resaltando en su pecho   prendedores   de  plata  y adornos de hueso y metal. Está peinada con finas trenzas en todo su cabello. Su rostro está cubierto con pigmento rojo, y sobre su boca se observan pequeños fragmentos de hojas de coca. Entre los objetos que la acompañan se destaca un tocado de plumas blancas.  Posiblemente haya sido una «Virgen del Sol», educada en la casa de las escogidas, lugar de privilegio donde, entre otras actividades, realizaban tejidos y chicha para las celebraciones estatales.

Fuente: Folleto del Museo de Arqueología de Alta Montaña-Salta-Mitre 77 C.P.-4400 – Argentina

Juan Diaz de Solis Descubrimiento del Rio de la Plata Exploracion

Biografía de Juan Díaz de Solís Descubrimiento del Río de la Plata

DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y COLONIZACIÓN ESPAÑOLA EN AMÉRICA. DESCUBRIMIENTO DEL RÍO DE LA PLATA

Una expedición española explora en 1516 el litoral al sur de Brasil, con la misión de hallar un paso que comunique el océano Atlántico y el océano Pacífico. De pronto, los exploradores se encuentran con una inmensa extensión de agua dulce que parece inabarcable.

El español Juan Díaz de Solís fue el descubridor del Río de la Plata. Nació en 1470, en Lebrija, Sevilla, y siendo muy joven se embarcó como marinero. A los treinta y ocho años realizó su primer intento de hallar el paso que lo llevara a las islas de las especias, cerca de la India, pero, tras explorar en vano el litoral centroamericano, regresó a España.

La misión secreta: Una vez descubierto el Mar del Sur (Océano Pacífico) por Vasco Núñez de Balboa, el rey Fernando el Católico encomendó en secreto a Díaz de Solís la búsqueda de un paso que comunicara los dos océanos. Partió en 1515 del puerto de Sanlúcar de Barrameda al mando de tres naves.

Luego de bordear la costa brasileña rumbo alsur, las naves descubrieron un inmenso estuario de aguas marrones, al que Díaz de Solís llamó Mar Dulce. Era la desembocadura del más tarde bautizado como Río de la Plata.

Juan Díaz de Solís.

— Los relatos de los marinos sobre las riquezas fabulosas de América desataron en España una verdadera fiebre de expediciones que se dirigieron al Mar de las Antillas, explorando la América Central y las actuales costas de Colombia, Venezuela, Guayanas y Brasil. Alrededor del golfo de Darién se concentró la población, y en 1513 Vasco Núñez de Balboa cruzó el istmo de Darién y descubrió, el 25 de septiembre, el Océano Pacífico, al que llamó Mar del Sur.

Con ello se ratificó la sospecha de que la tierra descubierta, por Colón era un nuevo continente. Pero era necesario llegar a las Islas de las Especerías, después de 1498.

Esto sería posible en el caso de que se hallara un paso que uniera el Océano Atlántico con el Mar del Sur.

En 1512 se nombró piloto mayor del reino al marino Juan Díaz de Solís, que se comprometió a encontrar el ansiado paso.

Partió de San Lúcar el 8 de octubre del año 1515 con tres naves, y previa escala en las Canarias tocó la costa americana a la altura del Cabo San Roque (Brasil).

Luego, dirigiéndose al sur exploró la costa hasta Punta del Este (Uruguay), donde dejó dos de sus naves, y con la de menor calado siguió bordeando el litoral, hasta que llegó, en febrero de 1516, al estuario del Plata, que llamó Mar Dulce.

Por su extensión y por el sabor de sus aguas.

Exploró la costa norte del río hasta la desembocadura del Uruguay, descubriendo una isla, que fue denominada Martín García debido a que en ella fue enterrado el cadáver del cocinero de la expedición, que llevaba ese nombre.

Solís desembarcó en las inmediaciones del arroyo de las Vacas y juntamente con siete de sus compañeros fue muerto por los indios, salvándose el grumete Francisco del Puerto.

El resto de la expedición, bajo el mando del piloto Francisco de Torres, regresó a España después de perder una nave en la isla de Santa Catalina, donde quedaron abandonados dieciocho de sus tripulantes.

El camino de las Indias. Magallanes. Elcano.  Ante el fracaso de la expedición de Solís se preparó otra para explorar las costas de América y encontrar el paso que abriera el deseado camino a las Indias. Fue Hernando de Magallanes, marino portugués al servicio de España, quien el 20 de septiembre de 1519 partió de San Lúcar comandando cinco naves, con una tripulación de 265 hombres.

La flota siguió el camino recorrido por Solís; exploró minuciosamente el Plata; descubrió el río, Uruguay; navegó frente a Buenos Aires, y coceando hacia el sur llegó al golfo de San Julián, donde Magallanes dispuso invernar. El descontento hizo presa de la tripulación, que, sublevada, y queriendo regresar, se apoderó de tres naves. Magallanes mandó apuñalar a uno de los cabecillas, decapitar a otro y abandonar a dos en las playas de la Patagonia.

La rebelión, reprimida sangrientamente, estalló de nuevo en una de las naves, que regresó a España. Poco después, el 21 de octubre, descubrieron una profunda entrada en la costa, nacía el oeste, y decidieron internarse en ella.

El 1º de noviembre esta entrada fue denominada por Magallanes Estrecho de Todos los Santos, con motivo de la festividad de esa fecha.

Se tenía ya la convicción de que se estaba en presencia del anhelado paso.

Lo recorrieron en toda su extensión y desembarcaron en el Mar del Sur, que designaron Océano Pacífico.

Haciendo rumbo al noroeste llegaron después de grandes penurias, durante las cuales debieron comer ratas y hasta las suelas de sus zapatos, a las islas de los Ladrones (Marianas); pasaron a las Filipinas, y lograron que varios reyezuelos se sometieran a España.

Pero al luchar en el islote de Mactán contra indígenas rebelados, Magallanes fue muerto juntamente con varios de sus compañeros.

Los restantes expedicionarios resolvieron continuar el viaje y arribaron por fin a las legendarias Islas de las Especias (Molucas), donde cargaron sus naves con productos del país.

Desde ese punto sólo regresaron a España dos naves, pues una había desertado, otra naufragado y una tercera fue abandonada.

De estas dos naves, una fue apresada por los portugueses, y la restante, llamada «Victoria», al mando del piloto Juan Sebastián Élcano, llegó a la península el 7 de noviembre de 1522, casi tres años después de su partida, con sólo 18 hombres de tripulación.

Este viaje, uno de los más penosos de todos los tiempos, fue fecundo en sus resultados: se reconoció la costa patagónica, se abrió el camino occidental a las Indias y se comprobó la teoría globular de la tierra con el primer viaje de circunnavegación.

LA MUERTE DE SOLÍS
EN EL RELATO DE PIETRO MARTIRE

juan diaz de solisAsí como un genovés descubrió América (Colón) y un florentino le dio nombre al continente (Vespucio), un lombardo, Pietro Marti re d’Anghiera (1457-1526), escribió la primera historia oficial del descubrimiento: De Orbe Novo Decades (Décadas, 1516).

Este insigne humanista, prelado e historiador italiano a quien los españoles llamaron Pedro Mártir de Anglena, nació en Arona (Lago Mayor) y murió en Granada.

Fue preceptor y tutor de los hijos de los Reyes Católicos y la Reina Isabel, quien le tenía en gran estimación y respeto. Fue miembro del Consejo de Indias, conoció a Colón, Vespucio, Solis, Magallanes y a casi todos los grandes navegantes de su tiempo, de cuyos labios recogió las impresiones directas del descubrimiento y los primeros viajes.

En su segunda obra, De Rebus Oceanicus (Los Oceánicos, 1530), difundió el nombre de América al citar a Vespucio. He aquí cómo describió la horrenda muerte de Solís a manos de los indios del Río de la Plata, en 1516:

«Los indios, como astutas zorras parecía que les hacían señales de paz, pero en su interior se lisonjeaban de un buen convite; y cuando vieron de lejos a los huéspedes comenzaron a relamerse cual rufianes. Desembarcó el desdichado Solís con tantos compañeros cuantos cabían en el bote de la nave mayor. Saltó entonces de su emboscada gran multitud de indios, y a palos los mataron a todos a la vista de sus compañeros; y apoderándose del bote en un momento lo hicieron pedazos: no escapó ninguno. Una vez muertos y cortados en trozos, en la misma playa, viendo sus compañeros el horrendo espectáculo desde el mar, los aderezaron para el festín; los demás, espantados de aquel atroz ejemplo no se atrevieron a desembarcar y pensaron en vengar a su capitán y abandonaron aquellas playas crueles».

Indigenas Argentina Primeros Pueblos Aborigenes de America Argentina

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INDÍGENAS DE AMÉRICA
En el momento del descubrimiento de América (1) existían o habían existido en ella naciones que eran focos de civilización y tribus que permanecían en el salvajismo. A las primeras pertenecían los imperios Azteca, Incásico, Maya y Chibcha. Pueblos salvajes rodeaban a aquéllos, y los encontramos diseminados en todo el resto del territorio.

Aztecas. — Habitaban el actual territorio mexicano y llegaron a Honduras y Nicaragua. El gobierno era ejercido por un jefe militar, uno civil y un consejo supremo. Estaban habituados a las guerras, con las que imponían tributos a sus vecinos, pero sin tener ambiciones territoriales. Su religión era politeísta, con innumerables- dioses y divinidades, a los que ofrecían sacrificios humanos.

Era un pueblo sumamente industrioso, y se dedicaba a la agricultura, en la que utilizaban un sistema de riego por acequias, cultivando maíz, cacao, algodón, añil, etc. Hacían tejidos que teñían con tintas extraídas de vegetales, y labraban la plata, el oro y el cobre.

Mayas: — Su área de difusión comprende la península de Yucatán, algunos estados mexicanos del sur y parte de Guatemala y Honduras. Los españoles los encontraron ya en decadencia, pues sólo quedaban las ruinas de inmensas ciudades, No tuvieron un gobierno central, sino que se organizaron en clanes o tribus. Eran politeísta, pero adoraban a un dios creador supremo, al que ofrendaban sacrificios de animales y humanos. Tenían suma habilidad para la construcción de palacios y; templos y eran excelentes tejedores, pero sobre todo, consumados artistas en alfarería.

Chibchas o muiscas. — Estaban establecidos en la meseta de Bogotá (Colombia) sin formar una verdadera nación, pues se agruparon en cinco grandes tribus en constantes luchas internas. Adoraban las fuerzas de la naturaleza; eran hábiles agricultores, tejedores y alfareros.

Imperio Incáico, — Sobre la base de civilizaciones anteriores se estableció desde el ecuador hasta el paralelo 36° de latitud austral, ocupando Ecuador, Perú, oeste de Bolivia, noroeste de la Argentina y norte de Chile. Se organizaron según su sistema teocrático absoluto, del cual era jefe supremo el Inca, Eran politeístas y adoraban las fuerzas de la naturaleza y los astros, pero reconocían un dios creador (Viracocha)* La civilización en ellos se elevó al grado máximo en América: tenían un poderoso ejército, caminos, una espléndida red de canales 7 construyeron templos y palacios admirables. Fueron tejedores, alfareros y labraban la plata y el oro que extraían de sus minas.

INDÍGENAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
SEGÚN el área que habitaron podemos clasificarlos en las siguientes zonas: del noroeste, del litoral, del Chaco, de la Pampa y de la Patagonia.

Pueblos del noroeste. — Fueron llamados genéricamente Diaguitas, siendo las principales tribus los Calchaquíes, Comechingones, Huarpes, Quilmes, etc. Eran sedentarios, con una agricultura muy adelantada y hábiles alfareros y tejedores. Debido a la influencia del Imperio Incásico su cultura superaba a las otras tribus del país.

Pueblos del litoral y del Chaco. — A los primeros pertenecieron los Guaraníes, Timbúes, Parayaguás, Charrúas, Chañases, etc., y a los segundos los Matacos, Tobas y Chorotes. Tuvieron caracteres similares pues fueron semi-nómades, viviendo de cultivos, de la caza y la pesca. Hacían sus viviendas con ramas de árboles, y tenían un carácter en extremo belicoso.

Pueblos de La Pampa y de la Patagonia. — Fueron los Querandíes, Puelches, Araucanos y los Patagones o Tehuelches, de vida nómada, se alimentaron con los productos de la caza y dé la pesca. Construyeron sus habitaciones con cueros. En la Tierra del Fuego habitaron los Onas en el interior y los Yaganes en la costa y en las islas.

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 CARACTERES DE LA CONQUISTA ESPAÑOLA

LA conquista española fue siempre una empresa particular, pero con la intervención y bajo la vigilancia del gobierno. El particular establecía con el rey un contrato llamado «capitulaciones», estando obligado aquél a: equipar una escuadra reclutando expedicionarios, a los que proveería de armas; tomar posesión de las tierras en nombre del rey> y entregar a éste un quinto de los objetos de valor, para lo cual llevaría consigo un veedor real. Se obligaba a fundar un número ya establecido de poblaciones, y a convertir a los indios al cristianismo.

Las obligaciones del re;: consistían en: conceder al particular una zona de territorio exclusiva para él. Le daba el título de Adelantado o Capitán General y el de Justicia Mayor; es decir, le asignaba la dirección militar y la de la justicia. Le confería la propiedad de las tierras que el particular podía situar a voluntad y la facultad de regalarlas a sus acompañantes (mercedes). Estos cargos eran dados por una o dos vidas, es decir, para él o también para sus herederos.

Las tripulaciones estaban formadas por las clases inferiores de la península, lo que dio a la conquista española un carácter eminentemente popular. Los rasgos salientes de la ocupación fueron la crueldad de los españoles y su heroísmo, mezcla de audacia y resistencia a las asechanzas del ambiente. En dos años Hernán Cortés se apoderó, con medio millar de hombres, del imperio Azteca, de varios millones de habitantes (1521); y Francisco Pizarro, con 180 españoles, sojuzgó al poderoso imperio incásico (1533).

SITUACIÓN DE LOS INDÍGENAS
A poco de iniciada la conquista de América se presentó el problema de la civilización de los indígenas. España con este propósito implantó varios sistemas, Encomiendas, Reducciones y Misiones.

Encomiendas, — Apenas los españoles tomaban posesión de una comarca, la repartían a los indios con el objeto de que se les ensenara & tener hábitos de trabajo y la doctrina cristiana.

El trato inhumano que recibieron los indios hizo que a principios del siglo XVI el rey de España los declarase libres, y a mediados del mismo siglo sé los reconoció como vasallos de la Corona, Sin embargo los indios «encomendados» a los españoles —de allí el nombre del sistema— fueron explotados y tratados como esclavos, y recién en 1542, merced a los trabajos del padre Bartolomé de Las Casas, fueron dictadas las llamadas «leyes nuevas», que mejoraron la condición de los aborígenes. El régimen de las encomiendas tuvo dos formas de aplicación: la mita y el yanaconazgo,

La mita. — Se aplicó en el laboreo de las minas, dividiéndose a los indios en secciones que lo hacían por turno, de tal manera que trabajaban una semana y descansaban dos. Se les aplicó castigos corporales, y, mal alimentados, enfermaban en las galerías de las minas, A estos indios se les llamó’ «mitayos».

El yanaconazgo. — Se estableció en las llanuras y sobre los indios sometidos a la fuerza, destinándoseles a las tareas de la agricultura. Fue una verdadera esclavitud, y se les consideraba como objetos pertenecientes a la tierra. Fueron llamados «yanaconas «.

Las Reducciones. — Eran pueblos habitados exclusivamente por indígenas gobernados por sus caciques. Los únicos blancos que vivían entre ellos eran el corregidor) encargado de recaudar los tributos, y un sacerdote que les enseñaba el Evangelio.

Las Misiones. — Eran poblaciones indígenas fundadas por los misioneros de diversas órdenes religiosas para civilizar a los naturales.