Porque China Perdió Hong Kong?

La Larga Marcha de Mao Ejercito Rojo Partido Comunista Gran Marcha

La Larga Marcha de Mao
El Ejercito Rojo del Partido Comunista

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA: La dinastía manchú de los Qing declinó a lo largo del s. XIX, mientras aumentaba la influencia europea en China. A su caída siguió un período de caos y de gobierno de los caudillos regionales.

LA CAÍDA DEL IMPERIO: En 1905, el político Sun Yal-sen fundó la Alianza Revolucionaria con el fin de expulsar a los manchúes y establecer un gobierno republicano. Las tropas nacionalistas tomaron Wuchang el 10 de octubre de 1911 y en pocas semanas las provincias del sur se habían independizado. Cuando los manchúes reclamaron el apoyo del Ejército del Norte su líder, Yuan Shikai, conminó al emperador a abdicar y, en marzo de 1912, asumió como presidente de la república. En enero de 1916 aceptó una invitación a convertirse en emperador, pero poco después abandonó el cargo y murió.

La Larga Marcha de Mao

EL PARTIDO NACIONALISTA: La Alianza Revolucionaria de 1912, liderada por Sun Zhongshan, se transformó en el Partido Nacionalista. Yuan Shikai expulsó del parlamento a los miembros del Partido Nacionalista, y éstos se trasladaron al sur, a Cantón (Guangzhou), donde Sun Zhongshan reorganizó el partido con ayuda de la URSS. Tras la muerte de Sun Zhongshan, en 1925, la dirección del partido pasó gradualmente a manos de Chiang Kai-shek.

LOS CAUDILLOS REGIONALES: A partir de 1916, en China no hubo un verdadero gobierno central, y su control estaba en manos de caudillos Entre ellos se destacaron ZhangXun, «el general de la trenza», que restauró por breve tiempo al emperador manchú Pu Yi; Ceng Yuxiang, «el general cristiano», que prohibió el juego a sus tropas, y Yan Xishan, «el gobernador modelo» de Shanxi.

MOVIMIENTO POPULAR: El 4 de mayo de 1919, durante la conferencia de paz celebrada en París , se anunció que las antiguas colonias alemanas en China serían entregadas a Japón, lo que provocó grandes manifestaciones. Ese incidente dio su nombre al Movimiento del Cuatro de Mayo, que se oponía al confucianismo y era receptivo a una ola de nuevas ideas.

EL PARTIDO COMUNISTA CHINO (PCC)
PARIDO COMUNISTA CHINO: Fundado por revolucionarios que habían militado en el movimiento del Cuatro de Mayo, el primer congreso del PCC tuvo lugar en julio de 1921, y él asistió un joven Mao Tsé Tung.

LA HISTORIA CHINA:
LA GRAN MARCHA DE MAO:
Tras la caída de la dinastía manchú en 1911, China vivió un largo período de inestabilidad. Los nacionalista reunificaron el país, pero se detuvieron ante la invasión japonesa de 1937. Los comunistas llegaron al poder en 1949 y durante los 25 años siguientes intentaron una transformación revoluciona.

La guerra entre el Koumintang de Chiang Kaishek y los campesinos del Ejército Rojo se prolongó en China hasta 1928. Al Ejército Rojo (brazo armado de los comunista) lo formaban voluntarios severamente disciplinados y sin embargo existía una igualitaria hermandad entre hombres y oficiales. Los más eminentes entre sus líderes eranChang Kuot’ao y Mao, viejos amigos desde los días estudiantiles en Pekín y cofundadores del Partido Comunista Chino de Shangai.

Sus metas eran extremas: confiscar las haciendas a sus dueños y distribuir la tierra entre los campesinos pobres; establecer pautas socialistas en los medios de producción y corregir la desigualdad existente entonces en China.

Los soldados chinos gozaban antes de una reputación de crueldad. Hasta un proverbio se refiere a eso: «El hierro bueno no se convierte en clavo, así como tampoco el hombre bueno se transforma en soldado». Mao cambió esto. Sus soldados, a diferencia de los otros, trataban bien a la gente.

Decía una canción:
«1. Cierren las puertas cuando abandonen una casa. 2. Devuelvan y arrollen las esteras de paja. 3. Sean corteses y amables con la gente y ayúdenla. 4. Devuelvan los artículos prestados. 5. Sean honestos en todas las trasacciones con los campesinos. 6. Paguen todos los artículos comprados. 7. Sean limpios, pongan las letrinas a una distancia prudencial de las casas.»

El comienzo de 1930 concierne al recién nacido Ejército Rojo. Chiang Kaishek comenzó una guerra total pero perdió batallas. El Ejército ganaba practicando sus slogans tácticos: «Cuando el enemigo avanza, retrocedemos. Cuando hace alto y acampa, lo molestamos. Cuando busca evitar la batalla, lo atacamos. Siempre que retrocede, lo perseguimos».

Entonces Chiang comenzó a usar nuevos métodos sugeridos por sus consejeros prusianos. Construyó una serie de fuertes, extendió carreteras y comenzó a rodear al Ejército Rojo.

Los rojos recibían al consejo alemán a través del general Li The (Otto), que había sido metido de contrabando por el Comintern, el Soviet Comunista Internacional.

Mao y otros líderes habían ganado batalladas operando desde la campiña y evitando las ciudades. Pero contra su consejo, Li The comprometió alrededor de 180.000 hombres en grandes batallas planeadas para tomar pueblos y ciudades. Y fueron derrotados gravemente.

Después de 7 años de luchas y triunfos, el Ejército Rojo se encontró rodeado. Las únicas opciones eran k rendición o la retirada. En un audaz golpe, Mao decidió retirar los 90.000 hombres que habían sido dejados a su cargo.

El 16 de octubre de 1934 comenzaron lo que más tarde se conoció como Liang Wan WuCh’ienLi Ch’ang Ch’eng, la Larga Marcha de 25.000 li.. Comenzó en Fukien y terminó al final de la carretera, cerca del desierto de Gobi —una distancia de casi 9.700 kilómetros. Desde Jenofonte no hubo tan magnífica y moralmente triunfal retirada. Fue un camino marcado por batallas, privación, muerte y fe. Miles murieron.

El Ejército comenzó abriéndose paso entre las líneas y se instaló en Kweichow donde tomó el cuartel general del gobierno. Aquí, en una conferencia del politburó, Mao fue hecho presidente del Partido. Fue bastante fácil para ellos cruzar el Yangtze superior, el río de la Arena Dorada, pero desde allí se introdujeron en las montañas salvajes de Yünnan del este, donde un río traicionero corría a través de desfiladeros a miles de pies de profundidad. Todos los puentes para cruzarlo estaban ocupados por tropas enemigas. Todas las balsas habían sido conducidas a la orilla opuesta.

Chiang se figuró que había ganado y todo lo que debía hacer era acabar con ellos, cogiéndolos en el desfiladero. Olvidó su desesperación y su ingenio.
Una fuerza del comando rojo, después de caminar 85 millas a través de las montañas en 24 horas, capturó a un grupo nacionalista en un cruce. Entonces se pusieron los uniformes enemigos y persuadieron a las tropas de la otra orilla para que les mandaran balsas. Cruzaron el río en la oscuridad, se defendieron contra el ataque y se aseguraron una ruta hacia el este.

Pero había otro río para cruzar, el Tatú en Szechwan del este. Mao sabía que era imperioso que el Ejército Rojo rechazara a Chiang hacia el río. Para lograrlo, entraron en una peligrosa zona de tierra dominada por aborígenes, los Lolos, que odiaban a los chinos. Había dos clases de Lolos, Blancos y Negros. Los rojos se acercaron a los Negros diciéndoles que eran chinos rojos, enemigos de los chinos blancos (los nacionalistas) y, por lo tanto, amigos de ellos.

Gracias a un comandante rojo que conocía el idioma de los Lolos, se llegó a un acuerdo y el Ejército pudo tomar un atajo a través de su territorio. Fueron los primeros en cruzar el puente del Tatú. Si no lo hubieran hecho así, probablemente los hubieran empujado por la fuerza hacia las montañas del Tibet para morir en la nieve.

Delante de ellos estaban las montañas, las grandes montañas nevadas de Szechwan y muchas más detrás de ellas. Mao dijo después: «Sólo en la cima de Paotung Kand, el ejército perdió las 2/3 partes de sus animales de carga. Cientos cayeron y no se levantaron más».

A los hombres y mujeres de la Marcha no les fue mucho mejor. En julio llegaron al este de Tibet, donde encontraron el Cuarto Frente del Ejército Rojo, conducido por Chang Kuot’ao.
Este y Mao se disputaron la supremacía, pero la disputa se interrumpió por el avance de las fuerzas de Chiang y la creciente de un río que dividía físicamente los dos ejércitos. Después, el ejército de Mao avanzó por semanas a través de lóbregos bosques, junglas, pantanos traicioneros y pasos montañosos constantemente amenazados por nativos que los odiaban.

«Buscar una oveja —reflexionó Mao más tarde— cuesta la vida de un camarada.»

En setiembre estaban muy metidos en los casi inhabitados Campos de Pastoreo. Llovía casi todo el tiempo y tuvieron que tomar su camino, guiados por nativos capturados, a lo largo de estrechos pasadizos para afirmar el pie.

Se perdió mucha gente, se desplomaban en el pasto mojado o desaparecían en los pantanos. No había nada que comer, excepto vegetales e hierbas salvajes. Por las noches «ligábamos y uníamos arbustos para construir refugios rudimentarios». Y, a pesar de la lluvia, no había agua potable; algunas veces debieron beber su propia orina.

Para la época que entraron en la llanura Kansu, quedaban sólo 7.000 hombres. Después de descansar un tiempo, se abrieron paso entre la caballería muslime y se encontraron las fuerzas rojas locales en el norte deShensi. Era el 25 de octubre de 1935. La Larga Marcha había concluido.

De los 368 días de viaje, 235 habían sido empleados en marchas diurnas y 18 en nocturnas. El Ejército calculó haber pasado una escaramuza con el enemigo por día y 15 días en batallas más importantes; cruzado 24 ríos y 18 cadenas de montañas, 5 de las cuales tenían nieves eternas.

En Pekín, un piso entero del Museo Revolucionario está dedicado a la Larga Marcha. En un enorme mapa, luces de colores trazan cada etapa de la marcha, mientras un guía recuenta la historia.

Sun Yat-sen Padre de Republica China Reconstruccion Politica

Sun Yat-sen Padre de República China

El «Padre de la República China» En el movimiento renovador se destacaba, por su inteligencia y patriotismo, un hombre al que se conoce hoy como «padre de la República China», Sun Yat-sen, inspirador del movimiento nacionalista chino y jefe, en ese momento, del pequeño partido Tungminghui, que más tarde se transformaría en Kuomintang.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En 1898, el joven emperador chino y un grupo de reformadores intentaron introducir un vasto programa de reformas, pero los conservadores manchúes, encabezados por la emperatriz heredera, dieron un golpe de Estado para evitar que éste fuese llevado a cabo.

Entre tanto, las potencias extranjeras, convencidas de que China se encontraba al borde del derrumbe, se unieron para provocar numerosas riñas y obtener mayores derechos y concesiones, formando esferas de influencia y arrendando territorios como bases de operaciones. Esto produjo una ola de xenofobia que inspiró el ‘Levantamiento de los Bóxers en el noreste de China. Los rebeldes primero atacaron a los misioneros y en seguida a las legaciones extranjeras en Tientsin y Pekín. Las potencias extranjeras enviaron tropas al norte de China, mientras Rusia invadía gran parte de Manchuria. El arreglo final extrajo aún mayores concesiones de los chinos y les impuso enormes indemnizaciones.

Después de 1901 por fin se reconoció que los cambios eran imperativos, adoptándose una serie de reformas: se modernizó la estructura del estado. Se crearon asambleas elegidas; las fuerzas armadas fueron modernizadas; se actualizó el código legal, sé realizaron reformas educacionales y se abolieron los exámenes para ingresar al servicio civil, que eran los grandes responsables de las actitudes ultraconservadoras de la burocracia.

En el plano económico, se introdujeron modificaciones igualmente radicales. Los ferrocarriles, la minería, el sistema bancario y la industria experimentaron un rápido crecimiento. Sin embargo, la modernización se concentró en los Puertos del Tratado, donde no existía la intervención estatal. Aquí también florecieron la prensa, las editoriales y los colegios modernos y, aparejado a ellos, los partidos revolucionarios y reformistas.

A partir de la década de 1890, un gran número de jóvenes fue enviado a estudiar al extranjero, sobre todo a Japón, los que regresaron convertidos a las ideas políticas occidentales. Al mediar el año 1910, muchos de ellos estaban participando en el gobierno, los negocios, la educación y en las fuerzas armadas. No obstante, comenzó a quedar en evidencia que los conservadores manchúes, a pesar de las reformas, estaban decididos a mantenerse en el poder.

Sobrevino un descontento generalizado con la autoridad imperial, y las ideas revolucionarias sustituyeron las políticas de reformas. Los grupos revolucionarios proliferaron en todas partes. Cuando en 1911 estalló un pequeño motín en el ejército en Wu-chang, el gobierno manchú huyó y en el transcurso de dos meses casi todas las provincias habían declarado su independencia. Prácticamente no hubo enfrentamientos armados. El partido revolucionario T’ung-men’hui instaló un gobierno provisional en Nankín, donde su líder Sun Yat-sen fue proclamado presidente el 1 de enero de 1912.

La prédica de Sun Yat-sen dio, por fin, sus frutos, y el 28 de diciembre de 1911, tras el estallido de la revolución en Hankow y Wuchang, Nankín y Cantón, fue proclamada la república en la ciudad de Nankín, designándose presidente a Sun Yat-sen. Al producirse la renuncia de Pi-Yu, sobrino de la «emperatriz viuda»‘y entonces emperador, Yuan Shi Kai, general del ejército, exigió la presidencia para sí. Sun Yat-sen, en la emergencia, renunció. Hasta 1916 se prolongó el gobierno de Yuan Shi Kai.

En la fecha citada, tras su muerte, fue disuelto el Parlamento, algunas provincias se declararon independientes y comenzó un período de anarquía, en el curso del cual el gobierno se desintegró prácticamente, cayendo en manos de jefes militares regionales, los llamados «señores de la guerra» o Tüchun.

La anarquía reinante fue aprovechada por diversas potencias que, mientras reconocían al gobierno central, trataban directamente con los Tüchun de las diversas regiones. Entretanto, Sun Yat-sen y los miembros de su partido, el Kuomintang, se reunieron en Cantón, formando un nuevo gobierno y poniendo en vigencia la Constitución de 1912. Sun Yat-sen, nuevamente, fue designado presidente. Corría, en esos momentos, el año 1921. Sun Yat-sen se dispuso entonces a ocupar la presidencia y hacer realidad los fines de su movimiento, expresados en los «Tres principios del pueblo» que contenían las bases de la nueva democracia china:

a)El Principio de la Nacionalidad

b)El Principio de la Democracia

c)El Principio de la Subsistencia

Sun Yat Sen había previsto también las tres fases en que dividiría el proceso de reconstrucción política, la cuales era:

1) Período de gobierno militar

2)Período de Tutela Política

3)Establecimiento de un régimen democrático representativo

SUN YAT-SEN: El estadista chino, promotor de la revolución que derribó a la monarquía, nació en 1866 en la villa Biografia Sun Yat-sen Padre de Republica China Reconstruccion Politicade Chui Heng, condado de Hsiang Shan, en Kwang-tung, Sun Yat-sen prestó servicios en un hospital angloamericano de Cantón y, a los veinte años, emigró a Hong Kong, donde estudió medicina en una escuela de reciente fundación. Sun Yat-sen fue el primer graduado chino en Medicina moderna.

Ejerció su profesión en Macao y posteriormente regresó a Cantón, donde comenzó a organizar sociedades secretas y revolucionarias y empezó su lucha contra la monarquía y los abusos de los extranjeros. Finalmente, tras un fallido complot para asesinarlo, huyó a Honolulú, de donde pasó a los Estados Unidos y, posteriormente, a Londres.

Aunque se había puesto precio a su cabeza, regresó a China y organizo el Kuomintang. Por último, en 1907, al frente de muy pocos hombres, se alzó contra el régimen imperial.

Debió huir nuevamente a Europa, donde vivió largo tiempo, organizando y dirigiendo diversas intentonas subversivas que fracasaron sucesivamente, en China. Hacia 1911, la revolución lo llevó al poder como presidente de China. Al poco tiempo debió dimitir en favor de Yuan Shi Kai. Posteriormente, al morir Yuan Shi Kai, Sun Yat-sen formó parte del gobierno que se constituyó en Cantón y proclamó la independencia del sur en 1917.

Sin embargo, al no poder resistir la presión militar, huyó a Shanghai y en 1921 proyectó una triple alianza chino-ruso-alemana. Hacia 1923 obtuvo el apoyo ruso y la colaboración de enviados especiales, civiles y militares. En 1925, en Pekín, enfermó gravemente y murió poco después. Su tumba, monumental, fue levantada en Nankín, al pie de las Montañas Púrpuras, y a ella se trasladaron sus restos en 1929.

CHIANG KAI-SHEK TOMA POSECIÓN: En marzo de 1927 el general Chiang Kai-shek y su ejército revolucionario entraron en Shanghai, el centro industrial y comercial de China. La ciudad, paralizada por las huelgas organizadas por el Partido Comunista chino, no ofreció resistencia y no se disparó un solo tiro. Las fuerzas de Chiang, una alianza heterodoxa entre el Partido comunista y el Kuomingtang, el partido revolucionario burgués, controlaban la mayor parte del país. Parecía que la guerra civil había terminado y los comunistas se vanagloriaban de ello. Sólo Manchuria, gobernada por el general Zhang Zuolin, permanecía fuera de la esfera de influencia de Chiang.

Stalin, desde Moscú, una vez finalizado el conflicto con Trotski por la dirección de los bolcheviques, estaba exultante. La victoria comunista en la guerra civil de China se consideró, en general, como una victoria de Stalin. El país más poblado del mundo estaba a punto de caer en su esfera. Sin embargo, Chiang tenía otros planes. Los acontecimientos se sucedieron sorprendentemente: tras tomar Shanghai, movilizó a sus soldados contra los sindicatos, expulsó del Kuomingtang a los comunistas, declaró ilegal el Partido Comunista, estableció un gobierno nacionalista y se autoproclamó presidente. Los comunistas quedaron afuera: sólo gobernaba Chiang.

Moscú rompió las relaciones diplomáticas con el régimen anticomunista de Chiang. Los agentes del Komintern en China huyeron a Rusia. El general Chiang renovó su campaña contra Zhang Zuolin, el último obstáculo a su sueño de una China unificada. En 1928, Zuolin fue asesinado y su hijo y sucesor hizo las paces con Chiang. Así, se completó la unificación de China bajo los nacionalistas.

«Restituir a la raza china la facultad de administrarse, de establecer el régime-republicano y de realizar el Estado socialista». Este programa de Sun Yat-Sen abandonado por el nuevo presidente de la República, Yuan-Tché-Kai, que, poco a poco, implantó en China una auténtica dictadura. Imagen en donde Yuan-Tché-Kai se hace cortar la coleta en 1912

PARA SABER MAS…
1911:CAÍDA DE UNA DINASTÍA CHINA

La revolución china introdujo el gobierno republicano en este país y acabó con dos mil años de gobierno imperial. Esto ocurrió el 10 de octubre de 1911, cuando unos soldados disidentes sitiaron el arsenal de Wuhan, en el centro de China, y persuadieron al comandante de la brigada, Li Yuanhong, para que se uniese a la rebelión. Hábilmente, el general Li dejó de ser leal al emperador Qing y tomó partido por los rebeldes, un cambio que contribuyó de modo decisivo a la propagación de la revuelta.

La corrupta dinastía Qing había conseguido salvarse varias veces estableciendo reformas constitucionales. No obstante, los chinos radicales (sobre todo Sun Yat-sen, líder revolucionario entonces en el exilio) estaban dispuestos a acabar con ella. Numerosos chinos consideraban que la dinastía Qing era una imposición extranjera, con lo cual se fortalecieron aún más los sentimientos en contra de ella.

De hecho, fue fundada en 1644 por guerreros procedentes de Manchuria que conquistaron China. Al cabo de 250 años, los manchúes aún no se habían integrado a la sociedad china.

Esto colocó a la corte real en desventaja cuando intentó crear un ejército para controlar a los rebeldes.

La dinastía reclutó el apoyo del general retirado Yuan Shikai, que conservaba la lealtad de muchos oficiales del ejército en el norte del país. Mientras, Sun Yat-sen había regresado a China tras 16 años de exilio y tomó el mando de la revolución. En diciembre se convocó una reunión republicana en Nanking y los delegados eligieron a Sun Yat-sen presidente de la república, declarada recientemente en el sur de China. Sun, consciente de la fuerza de Yuan en el norte y de la fragilidad de una nación dividida, le ofreció la presidencia al general a cambio de la disolución de la dinastía. Yuan aceptó enseguida y blandiendo su sable aconsejó a Pu Yi, el emperador indefenso, que abdicara.

El 12 de febrero de 1912 Pu Yi abdicó oficialmente. Al día siguiente Sun Yat-sen se retiró, y Yuan Shikai se convirtió en presidente de China.

Ver: Historia de China Desde Sus Orígenes

Guerras del Opio en China Primera Guerra por Droga Tratado de Nankín

Guerras del Opio en China
Primera Guerra por Droga

El comercio con China era muy rentable, pero el Gobierno chino rechazaba cualquier influencia «bárbara». Los europeos buscaron otras formas de comerciar.

En el siglo XVIII, la seda, el algodón, el té, la porcelana y los objetos esmaltados chinos  eran sumamente apreciados en Europa, pero resultaban muy caros y escasos, además, esto significaba un gran esfuerzo para las ya apretadas finanzas europeas provocadas por las guerras napoleónicas. Los  comerciantes de Portugal, Gran Bretaña, Italia  y los Países Bajos intentaron ampliar el comercio con China. Pero los poderosos emperadores chinos, que controlaban cualquier contacto entre su pueblo y los extranjeros, no estaban interesados.

Qianlong, emperador durante sesenta años, era un erudito y un tradicionalista que no tenía tiempo para los «bárbaros». El problema de los europeos era que tenían que pagar todos los productos en plata, ya que los comerciantes chinos no tenían permitido intercambiar productos extranjeros por artículos chinos. Además, los europeos sólo tenían permiso para comerciar en Cantón (Guangzhou), donde eran encerrados en las llamadas factorías (una especie de almacenes fortificados) y comerciaban a través de intermediarios chinos.

Los comerciantes europeos eran muy competitivos y se peleaban por conseguir los  mejores artículos chinos y por llevarlos luego a Europa lo más rápidamente  posible para conseguir  establecer los precios más altos.

EL COMERCIO DEL OPIO

Los europeos buscaron otras formas de comerciar. El opio era una droga que tradicionalmente se usaba masivamente (mezclado con tabaco) en China desde el siglo XV con fines medicinales; los europeos entablaron relaciones con los traficantes de droga chinos, a quienes vendían grandes cantidades de opio (5.000 barriles por año en la década de 1820) desde países como Birmania.

A cambio recibían lujosos artículos chinos. El comercio creció a finales del siglo XVIII y, aunque el Gobierno Qing intentó detenerlo, en la década de 1830 el opio se consumía ampliamente en China: hacía perezosas a las personas, dañaba la sociedad y la economía, y causaba ingentes gastos al país.

China alcanzó su mayor extensión durante el reinado de Qianlong, extendiendo su poder a Asia Central y el Tibet. Esta expansión fue muy costosa y aportó muy pocos beneficios, salvo mantener alejados a los británicos y los rusos.

Qianlong (1711-1795) gobernó China durante sesenta años desde 1735.
Fue un emperador-filósofo que fomentaba las artes, escribía poesía y fundaba bibliotecas.

 LA DINASTÍA QING

Los emperadores Qing no estaban interesados en desarrollar el comercio porque tenían urgentes asuntos internos que solucionar. Los años de paz y prosperidad habían conducido a un excesivo crecimiento de la población (400 millones en 1800) y había escasez de alimentos. Los impuestos eran elevados, la corrupción estaba creciendo y la población se desplazaba de un lugar a otro en busca de mejores oportunidades.

Los Qing eran muy conservadores y testarudos. Como resultado de esta actitud, hubo protestas y levantamientos, organizados con frecuencia por sociedades secretas con ambiciones políticas. La secta del Loto Blanco provocó una rebelión campesina que duró de 1795 a 1804. El objetivo de esta guerra era debilitar el respeto del pueblo por la dinastía Qing. Los extranjeros (japoneses, rusos, tibetanos y otras minorías étnicas, así como los europeos en sus clípers y sus cañoneros) también acechaban las costas de China.

LA INTERVENCIÓN EUROPEA

Los emperadores Qing creían que China era el centro del mundo. Describían su país como «el Reino Medio, rodeado de bárbaros». Cuando un embajador británico, lord Macartney, viajó a Pekín (Beijing) en 1793, el emperador Qianlong se negó a tratar asuntos comerciales. Desde entonces, los extranjeros decidieron hacer las cosas a su manera y el lucrativo comercio del opio aumentó.

El té, la seda y la porcelana eran productos muy solicitados en Europa. Pero había un problema: la sociedad china se basaba en la filosofía de la autosuficiencia. Desde mediados del siglo XV, China había sido una civilización independiente de las flotas y el comercio de ultramar con remotas colonias vasallas.

Los alimentos y los bienes de lujo se fabricaban todos en el mercado nacional. El propio emperador chino así lo explicaba en una carta dirigida al rey Jorge III de Inglaterra en 1793, como respuesta a una solicitud comercial de Gran Bretaña:

Su majestad vive allende los mares … La diferencia entre nuestros usos y leyes morales y los suyos es tan profunda que nuestras costumbres y tradiciones nunca arraigarían en su tierra … Los productos de su país no me son útiles. En consecuencia, no hay necesidad de traer las mercancías de bárbaros extranjeros para intercambiarlas por nuestros productos.

Desde  comienzos del siglo XIX, muchos chinos se sentían oprimidos en ciertos aspectos de su vida y el opio, que se fumaba como el tabaco, les proporcionaba una vía de escape. Cuando en 1839 los chinos intentaron detener el comercio, los británicos les declararon la guerra. También el control del suministro mundial de té por parte de China estaba a punto de venirse abajo: durante la década de 1830, el inglés Robert Fortune robó varias plantas de té mientras viajaba por China; las llevó a la India y estableció allí plantaciones que competirían con las chinas.

A pesar de los esfuerzos del Imperio Qing por aislarse de la interferencia extranjera, hacia 1850 las influencias europeas en China eran ya muy profundas. Por un lado, los misioneros occidentales estaban muy atareados conviniendo a algunos sectores de la sociedad china a la palabra de Jesucristo y, por el otro, los comerciantes superaron los embargos comerciales imperiales con una combinación de contrabando ilegal y diplomacia de la cañonera.

Esas muestras de soberbia autosuficiencia por parte del emperador chino, provocaron una reacción imperialista de lo más extrema. Si los chinos no querían los productos occidentales, entonces algo habría que hacer para que los quisieran.

Los consejeros de la Compañía Británica de las Indias Orientales encontraron la poco honorable solución del narcotráfico. Montaron un elaborado sistema con el que los comerciantes británicos compraban té chino en Cantón y emitían notas de crédito para los comerciantes chinos, que luego podían canjear por el opio que los agentes bengalíes de Calcuta pasaban de contrabando por la frontera.

Entre 1750 y 1860, miles de toneladas de opio cultivado en los campos de amapolas de Bengala fueron introducidas ilegalmente en China a cambio de seda, té y porcelana. El intercambio fue un golpe maestro del ingenio. Los británicos, en lugar de pagar las mercancías con valiosas monedas de plata, utilizaron como moneda de cambio el opio que cultivaban en una zona próxima como Bengala. Y el problema de la autosuficiencia de China se resolvió mediante el estímulo de su dependencia a una droga muy adictiva.

El Templo del Cielo fue reconstruido en 1751 durante el reinado de Qianlong. La inmensa sala de oración de madera estaba profusamente decorada y el tejado estaba cubierto con azulejos de cerámica azul.

Situado en Pekín, es uno de los centros más visitados del país. construido en 1420, fue usado por los emperadores Ming y Ching para ofrecer sacrificios al cielo pidiéndole abundantes cosechas. Su forma geométrica lo convierte en una de las obras más originales de la arquitectura china.

Presidiendo la plaza de Tien An Men- cuya traducción literal significa «paz celestial» – la puerta del mismo nombre da entrada a la Ciudad Prohibida. Como en todos los grandes edificios chinos, un retrato de Mao figura en primer plano

LAS GUERRAS DEL OPIO:  El opio, introducido por inescrupulosos comerciantes, llegó a ser un artículo indispensable para el chino corriente. Serían muchos, sin embargo, los que se opondrían tenazmente a su distribución y empleo, conociendo sus peligros.

Los comerciantes europeos utilizaron el adictivo poder del opio para establecer fuertes vínculos comerciales con China, que deseaba permanecer aislada de los extranjeros.

Los chinos apenas habían tenido contacto con el resto del mundo durante siglos. Muchos comerciantes europeos estaban  muy interesados en los productos chinos, sobre todo en las sedas y porcelanas, que tan populares en Europa. Sin embargo, el Gobierno chino sólo les autorizó a comerciar en un puerto, Cantón (Guangzhou), lo que le permitía controlar mejor las transacciones.

Para solventar este problema, los comerciantes extranjeros comenzaron a introducir opio de contrabando en el país, de tal forma que los chinos se vieran obligados a intercambiar sus objetos preciosos por esta droga. El Gobierno chino intentó detener este tráfico y, en 1839, los oficiales chinos, bajo las órdenes del alto comisionado de Cantón, Lim Tse-hsu, visitaron los almacenes británicos, en donde encontraron y quemaron unas 20000 cajas de opio.

Las estaciones comerciales extranjeras, o factorías, en Cantón (Guangzhou) eran los únicos lugares donde estaba permitido el comercio con China. Los europeos no podían viajar fuera de estos límites y sólo podían comerciar durante ciertos meses.

Los ingleses se indignaron ante lo que consideraban una confiscación de propiedad privada y, como respuesta, enviaron barcos de guerra que amenazaron a los chinos y sitiaron el puerto.

Los chinos se negaron a pagar una compensación, prohibieron el comercio con los ingleses y dispararon sobre las fuerzas británicas.

De esta forma comenzó la primera guerra del Opio (1839-1842) entre chinos y británicos.

EL TRATADO DE NANKIN

La guerra era desigual porque las fuerzas británicas eran muy superiores; bombardearon Cantón y arrebataron Hong Kong a los chinos. Al acabar la guerra, los británicos obligaron a los chinos a firmar el Tratado de Nanking (Nanjing), que abría los puertos de China a Gran Bretaña. China también tuvo que pagar una compensación y entregó la isla de Hong Kong a los británicos.

Poco después de que Marx escribiera su profetice manifiesto, estalló en China la mayor guerra civil de la historia de los seres humanos. Se estima que entre 1850 y 1871 veinte millones de personas fallecieron en la Revolución Taiping, esto es, veinte veces más que en la guerra de Secesión de Estados Unidos, que tuvo lugar en la misma época.

El mayor responsable del agresivo método que los británicos emplearon con los chinos fue el ministro de Asuntos Exteriores de la época, Henry Temple, tercer vizconde de Palmerston. Siempre estaba dispuesto a usar la fuerza en lo que consideraba la defensa de los intereses británicos en ultramar. En este y en los posteriores «tratados desiguales», los chinos se vieron obligados a ceder a las demandas europeas. Lo que realmente temían los chinos era que el comercio exterior acabara sometiendo a su país a la influencia extranjera.

Hay imágenes en donde la esposa de un fumador de opio destruye públicamente la pipa de su marido. La venta de opio y su consumo habían estado prohibidos en China por orden del emperador desde comienzos del siglo XVIII.

Los barcos, como este barco mercante inglés en el puerto de Lintin, en 1834, transportaban las enormes cantidades de opio que en esa época vendían los comerciantes europeo para poder comprar los valiosos artículos chinos.

La isla de Hong Kong se convirtió en colonia británica en 1842. Pronto se transformó en un centro de comercio. En 1860, se agregó la península de Kowloon, y en 1898 los británicos firmaron un contrato de arrendamiento de 99 años por los llamados Nuevos Territorios.

MALESTAR SOCIAL

Los problemas, promovidos sobre todo por los ingleses, volvieron a surgir a mediados de la década de 1850 en la segunda guerra del Opio (1856-1860), de la que también salieron victoriosos los británicos, que forzaron a los chinos a otro tratado. El Tratado de Tientsin, firmado en 1858, obligaba a los chinos a abrir más puertos a los comerciantes europeos. Otros países, como Francia y Estados Unidos, firmaron a su vez otros «tratados desiguales», consiguiendo para sus ciudadanos derechos especiales y aumentando la influencia occidental en China. Comerciantes y misioneros impacientes entraron en seguida en el país.

A Durante las guerras del opio, a la marina inglesa, inmensamente superior, le resultó muy fácil hundir los inestables juncos chinos. Y La rebelión de los Taiping (1851-1864) fue aplastada por los líderes chinos con ayuda de las potencias extranjeras que querían, que continuara en el poder la dinastía Qing.

 Al mismo tiempo, el inmenso Imperio chino se desbarataba gradualmente. La dinastía Qing, que tenía el poder, se enfrentó con rebeliones promovidas por los campesinos hambrientos.

La rebelión de los Taiping (1851-1864) comenzó con la pretensión de los habitantes de que la tierra se dividiera equitativamente entre el pueblo. Las potencias extranjeras ayudaron a sofocar la rebelión porque querían que la dinastía Qing continuara en el poder para que se siguieran respetando los tratados.

FECHAS CLAVES:

1839 Los oficiales chinos destruyen los cargamentos de opio británicos.

1839 Estalla la primera guerra del Opio.

1842 China firma el Tratado de Nankín.

1844 Tratado de Wanghia con Estados Unidos.

1851 Se desencadena la rebelión de los Taiping.

1856 Estalla la segunda guerra del Opio.

1858 China firma el tratado de Tintsin.

1898 Gran Bretaña logra un contrato de arrendamiento de 99 años sobre los Nuevos Territorios.

Opio es un narcótico que procede de la desecación del jugo de las cápsulas verdes de la amapola del opio, Papaver somniferum. El opio crece principalmente en Turquía e India. La demanda mundial de opio es de unas 680 toneladas métricas al año, aunque muchas veces esta cantidad se distribuye de forma ilegal. (Imagen: Amapola, sin las hojas de la flor)

Las moléculas de opiáceos tienen propiedades analgésicas similares a los compuestos llamados endorfinas o encefalinas producidos en el organismo. Con una estructura similar, las moléculas de opiáceos ocupan muchos de los receptores nerviosos de éstas y proporcionan el mismo efecto analgésico que el producido de forma natural en el organismo. Los opiáceos producen primero una sensación de placer y euforia, pero cuanto mayor es su empleo mayores son las cantidades que demanda el organismo para alcanzar el mismo estado de bienestar. Su retirada origina muchas alteraciones, por lo que los adictos mantienen su consumo con el fin de evitar los efectos adversos, más que de alcanzar el estado inicial de euforia.

La malnutrición, las complicaciones respiratorias, y el descenso de la presión sanguínea son algunos de los trastornos asociados a la adicción. Hoy el opio se vende en la calle en forma de un polvo o un sólido marrón (café) oscuro, y se fuma, ingiere, o inyecta. Aunque el narcótico sintético metadona se ha utilizado para ofrecer a los adictos un medio de liberarse de los opiáceos, también crea adicción. La recuperación completa de la adicción a los opiáceos requiere años de rehabilitación social y psicológica.

La Revolucion Cultural de Mao Tse Tung en China Historia Resumen

La Revolución Cultural de
Mao Tse Tung en China

La última campaña de Mao:  Un anciano Mao Tsé Tung inició una última campana en 1966 con el objetivo de aniquilar a sus enemigos del Partido Comunista Chino, el aparato político que había construido durante toda su vida. En abril, tras una purga contra los altos oficiales hostiles, Mao estableció el Grupo Central de la Revolución Cultural con sus partidarios.

Biografia de Mao Tse Tung Larga Marcha de Mao Revolucionario ChinoSu tarea consistía en desmantelar una burocracia recalcitrante y reanimar el fervor revolucionario de China, que Mao sentía apagado. Como ayuda adicional, acudió a la fuerza más radical de China, sus estudiantes universitarios. Les encargó que destruyeran el «revisionismo» y que suprimieran a los viajeros del «camino capitalista». Así se inició la revolución cultural proletaria, que provocó unas 400.000 muertes.

Durante la primera fase del movimiento, los llamados Cincuenta Días, entre junio y agosto de 1966, los estudiantes tomaron los centros universitarios, atacaron a sus autoridades y denunciaron a funcionarios contrarios al partido de Mao. La violencia iba aumentando y apareció un grupo sumamente destructivo: los Guardias Rojos, grupos de asalto adolescentes.

Estos, que seguían la enseñanza de Mao de «aprender la revolución haciéndola», atacaron a los «monstruos y fantasmas» burgueses y hundieron a China en el caos. A fines de año, unos diez millones de guardias habían desfilado ante el presidente para recibir su bendición.

Mientras los Guardias Rojos se desbandaban, Mao fortaleció su posición dentro del partido. Hizo una purga entre los principales defensores de la reforma económica: el presidente Liu Shaoqi y el secretario general del partido, Deng Xiaoping, y entre sus partidarios.

Respaldado por el general Lin Biao, comandante del ejército, y por la Banda de los Cuatro, el grupo extremista dirigido por su tercera mujer, Jiang Qing, Mao transformó el partido en una organización casi militar, dedicada al pensamiento maoísta y a continuar la revolución. Objeto del culto a la personalidad, disolvió a los guardias rojos en 1968 (más tarde recriminó sus excesos) y gobernó como una especie de emperador hasta su muerte en 1976

MAO TSE TUNG Y EL SOCIALISMO
«La revolución socialista tiene por objetivo liberar las fuerzas productivas. La transformación de la propiedad individual en propiedad colectiva socialista dentro de la agricultura y la artesanía, y de la propiedad capitalista en propiedad socialista dentro de la industria y el comercio privados, libera necesariamente y en gran medida las fuerzas productivas. Se crean así las condiciones sociales para un inmenso desarrollo de la producción industrial y agrícola.» (Mao Tse Tung, Discurso ante la Conferencia Suprema de Estado, 1956).

«Estamos realizando no sólo una revolución en el sistema social: la transformación de la propiedad privada en propiedad social, sino también una revolución en la técnica: la trasformación de la producción artesanal en producción moderna, mecanizada y en gran escala. Ambas revoluciones se hallan ligadas entre sí. En la agricultura, dadas las condiciones de nuestro país, la cooperativización debe proceder al empleo de la gran maquinaria. De ahí que en ningún caso podamos considerar la industria y la agricultura, la industrialización socialista y la transformación socialista de la agricultura, como dos cosas separadas y aisladas una de otra, ni podamos destaca: una y subestimar la otra.» (Mao Tse Tung, Sobre el problema de la cooperativización agrícola, 1955).

«El nuevo sistema social acaba de establecerse y su consolidación requiere tiempo. No se puede suponer que el nuevo sistema, junto con establecerse, queda totalmente consolidado, cosa que es imposible. Se irá consolidando paso a paso. Para su consolidación definitiva, es necesario no sólo llevar a cabo la industrialización socialista de! país y preservar la revolución socialista en el frente economice sino también realizar una lucha revolucionaria socialista y una educación socialista constantes y arduas en los frentes políticos e ideológico. Aparte de ello, se requiere la contribución de diversos factores internacionales.» (Mao Tse Tung, Discurso ante la Conferencia Nacional del P. C. Ch sobre el Trabajo de Propaganda, 1957).

«La lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación científica son los tres grandes movimientos revolucionarios para construir un poderoso país socialista. Constituyen una garantía real de que los comunistas se verán libres del burocratismo e inmunes al revisionismo y el dogmatismo, y permanecerán siempre invencibles; una garantía segura de que el proletariado, en unión con las amplias masas trabajadoras podrá llevar adelante la dictadura democrática.» (Mao Tse Tung, Nota a los «Siete buenos documentos de la provincia de Chechiang acerca de la participación de los cuadros en el trabajo manual», 1963).

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

MAO ZEDONG (1893-1976) gobernó China en calidad de máxima autoridad del partido comunista desde 1949 hasta su muerte. Su rostro presidió banderas y carteles, como muestra de la fe ciega que los chinos tuvieron en su líder. Sus citas, recogidas en el «Libro rojo», constituyeron la guía ideológica y práctica de todo un pueblo.

NUEVOS VALORES Mao quiso cambiar radicalmente la nación. Combatió las ideas tradicionales, especialmente la de que el joven debe obedecer al viejo, y la mujer al varón. Por el contrario, las mujeres debían ser autónomas, y los ancianos habían de prestar atención a los jóvenes. Todos tenían que utilizar vestidos similares.

LOGROS TEMPRANOS Desde el comienzo, Mao tuvo el apoyo de la gran mayoría, formada sobre todo por campesinos. Muchos de ellos se vengaron dando muerte a los señores que durante siglos los habían explotado. Más importante aún fue su organización en cooperativas para trabajar una tierra que por fin era de ellos. Al mismo tiempo, China se convirtió en un país con una asistencia sanitaria garantizada para todos.

LAS GRANDES POLÍTICAS Algunas de las grandes operaciones políticas de Mao resultaron problemáticas. En 1958 anunció el comienzo del «gran salto adelante»: un intento de acrecentar la velocidad de los cambios revolucionarios. Los campesinos se reunieron en comunas con el objetivo de incrementar sus cosechas. Al mismo tiempo se inició un proceso de rápida industrialización. Las malas cosechas, sin embargo, costaron la vida a más de 20 millones de personas.

LA REVOLUCIÓN CULTURAL En 1966 Mao dio inicio a la revolución cultural. Los jóvenes que apoyaban al presidente, conocidos como «guardias rojos», fueron llamados para controlar todo lo referente a la cultura y su transmisión. Los niños podían acusar a sus padres de seguir viejas costumbres o de adoptar actitudes críticas respecto al presidente Mao. Los intelectuales debían colaborar en las labores agrarias. Se suspendieron muchas actividades universitarias e industriales. La revolución cultural produjo una crisis intensa en la organización política y tuvo como resultado una reacción de restauración de un orden más democrático.

CHINA DESPUÉS DE MAO
Tras la muerte de Mao, en 1976, sus cuatro máximos colaboradores, conocidos como la Banda de los cuatro, fueron arrestados. Los nuevos dirigentes cambiaron el timón del proceso revolucionario. Mao había intentado hacer de China un estado libre de cualquier poder extranjero, pero los nuevos gobernantes solicitaron la ayuda económica de Estados Unidos y Japón. Mao había predicado una vida productiva y sencilla; el cambio trajo consigo una mentalidad consumista de corte occidental. La empresa privada reapareció en China.