Principales Guerras del Siglo XX

La Migracion A Europa Causas, Crisis Social, Guerra Siria

HISTORIA DE LA GUERRA EN SIRIA Y LA MIGRACIÓN HACIA EUROPA

Todo el mundo habla de esta grave y triste situación que conmueve hasta las lágrimas, porque cada día son más los migrantes del continente africano y de otros países de la zona que ya sin esperanzas de lograr una mejor vida en su país natal, deciden escapar de la crueldad de la guerra, la miseria y el hambre , en busca de un futuro mas digno para su familia, a costa en muchos casos, de perder la vida en el mar Mediterráneo al intentar cruzarlo con frágiles barcazas.

Este peregrinar que se viene repitiendo desde hace muchos años, cada día se hace mas intenso y en el año 2013 ya fueron 60.000 las personas que se lanzaron a esta riesgosa aventura, para llegar a la cifra de mas de 210.000 en 2014 que han solicitado refugio en cualquier país que los acepte recibir, pedido que hoy es casi imposible. En 2015 la migración ha superado todos los límites y en ocho meses del año, la cifra llega a 300.000.

Muchas personas entran al continente europeo sin ser detectadas y se encuentran como ilegales (indocumentados) en distintos países, corriendo el riesgos de ser deportados y esperando que alguna resolución de la Comunidad Europea pueda en algún momento favorecerlos y conseguir asilo para poder trabajar o estudiar legalmente. En 2013 Frontex (agencia fronteriza de la Unión Europea) detectó mas de 40.000 migrantes indocumentados en la ruta del centro del Mediterráneo, cifra que se incrementó notablemente en 2014.

¿PORQUE MIGRAN? Existe según el caso, una alternativa de una ruta terrestre para alcanzar su objetivo, una es través de Grecia, o también los Balcanes. La guerra civil en Siria que se hace incomprensible por su prolongación, hace que millones de Sirios busquen otro lugar en el mundo, por ejemplo Bulgaria que ha recibido un enorme incremento en la cantidad de sirios que entran desde la vecina Turquía.

Otros migrantes se arriesgan a mucho más, intentando realizar peligrosos trayectos desde el Cuerno de África. Somalía se ha convertido en uno de los países mas violentos del mundo. Mujeres y niños son las principales víctimas de un conflicto en el que los hechos violentos superan la capacidad de comprensión humana. Por ejemplo en 2011, el Ministro del Interior murió en un atentado suicida cometido por su propia sobrina.

En Sudán el triunfo del referendo separatista en la región sur de Sudán, cuyo objetivo era lograr la constitución de un nuevo país, disparó la violencia entre los grupos rebeldes de esa región -encabezados por el Ejército Popular de Liberación, EPL- y las fuerzas gubernamentales, establecidas en el norte, provocado una verdadera escala de muertes , por el conflicto entre islamitas del norte y cristianos del sur.

Más de 70 millones de personas en el Cuerno de África -aproximadamente el 45 por ciento de la población de la región- vive en la pobreza extrema y hace frente a sequías e inundaciones recurrentes, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Aunque el elevado índice de crecimiento demográfico de la región es considerado como uno de los factores que contribuyen a empeorar la situación -menos recursos para una población mayor, lo cual ejerce más presión sobre el medio ambiente-, los constantes conflictos armados agravan el panorama por las dificultades para que llegue la ayuda internacional.

El Cuerno de África es una región en la que abundan los desiertos, así como las zonas áridas y semiáridas, habitadas por pastores nómadas, y que coinciden con las áreas más marginadas por los gobiernos y la falta de inversiones. Una de las últimas y mas importantes sequías puso en peligro a más de 11 millones de personas. La degradación ambiental y el hecho de que las sequías se repiten con mayor frecuencia impiden a los pastores recuperarse entre una y otra, se empobrecen más, resisten peor las crisis y dependen de la ayuda internacional.

Luego siguió la famosa Primavera en el Desierto, con los conflictos en Túnez primero y luego en Egipto. Una revolución civil en pro de la democracia, que no se pensaba y que comenzó a principios de 2011 en Túnez, al norte de África, y se regó como pólvora por los países de la región, dándole un giro trascendental a la política internacional, que tiene puestos sus ojos allí.

Y todo esto fuese poco, aparece en escena internacional el violento grupo yihadista ISIS, cuyos integrantes tienen una interpretación extremista del Islam, aduciendo que solo ellos son los verdaderos creyentes musulmanes y que el resto del mundo quiere destruírlos, argumento que justifica sus crueles y sanguinarios ataques en las distintas ciudades que van controlando en Irak.

Es de conocimiento público en todo occidente los brutales métodos en sus asesinatos, secuestros y decapitaciones «en vivo», difundidas por medios de comunicación como canales de TV y redes sociales, provocando una ola de terror que ha concluído con casi 2.000.000 de iraquíes que abandonaron sus hogares, mas de 10.000 civiles muertos y miles y miles de heridos.

Por la Convención de Ginebra firmada en 1864, y cuya misión es proteger a las víctimas de los conflictos armados, cualquiera sea su origen, la gente afectada comenzó a migrar hacia zonas de paz, en donde podrían conseguir una vida mas digna para su familia. La mayoría de los inmigrantes que llegaron a Italia, son proveniente de Siria, tambíen de África, de países como Eritrea, Somalia, Etiopia y Egipto, esta última afectada por la Primavera del Desierto, cuando Túnez inició una revuelta contra un gobierno dictatorial.

Actualmente (agosto de 2015), el mayor desplazamiento hacia la U.E. es por la guerra civil en Siria, por lo que vamos a explicar brevemente el origen y desarrollo del conflicto.

LA GUERRA EN SIRIA: Bashar al-Assad gobierna a Siria desde 2000, año en que murió su padre, quien gobernaba de 1963 cuando triunfó la revolución socialista del partido Baas. Este régimen dictatorial familiar lleva mas de 50 años en el poder. Los manifestantes denunciaban una corrupción creciente, que había devorado los recursos del país durante esos años y era la causante de la pobreza y falta de., oportunidades.

las protestas derivadas del fenómeno revolucionarlo que comenzó en Túnez influenciaron directamente en Siria simultáneamente, a mediados de enero de 2011 el régimen del presidente Bashar al-Assad logró distraer los ánimos de los manifestantes, para lo cual ordenó, entre otras medidas, levantar el bloqueo que mantenía el país sobre las redes sociales.

De todas maneras la inconformidad popular se desbordó en la ciudad de Deraa, y una multitud incendió la sede del partido Baas, al que pertenece al-Assad. El ejército, leal al régimen, rodeó la ciudad y se enfrentó con los manifestantes. Un niño de 11 años murió, y el escritor Loay Husseln, uno de los líderes de las protestas, fue detenido, lo que enardeció aún más los ánimos.

En cuatro meses de protestas permanentes, que el régimen de al-Assad no había podido refrenar con promesas de mejores salarios, enmiendas constitucionales o a tiros, se habían registrado más de 1.100 personas muertas, entre ellas varias mujeres y niños, y al menos 10.000 detenidos. El régimen había respondió con fuerza desmedida, utilizando tanques, artillería y francotiradores.

Como consecuencia el país atraviesa una grave crisis humanitaria, la gente pasa hambre y sufre la violencia de la guerra. Siria necesita ayuda y la ONU trata de hacerlo pero ve dificultado el acceso de los alimentos y remedios por la violencia misma del conflicto, lo que ha obligado a miles a abandonar el país.

Hay 110.000 muertos en estos dos años y medio de guerra civil, 2.000.000 de sirios salieron al exilio, la mitad está en los campos de refugiados de El Líbano. También otros dos millones son desplazados internos.Un millón de los refugiados tiene menos de 17 años. El 40% de los chicos no pueden ir a las escuelas. Hay 3.000 edificios escolares destruidos y otros 900 tomados por los refugiados o los soldados.

PROBLEMAS SOCIALES: Según datos de las Naciones Unidas en 2015 ya han cruzado el Mediterráneo cerca de 300.000 personas que escapan de los países en guerra, con la idea de mejorar la calidad de su vida, y a pesar que es muy riegoso, no les importa pues como dicen muchos de ellos, «ya estamos muertos en nuestros territorios, solo es cuestión de tiempo». Muchos de ellos no llegan a las costas, y casi nos acostumbramos a leer noticias sobre la muerte de estos migrantes que huyen de la barbaridad de los conflictos en Medio Oriente y África.

Todos los países que reciben estos inmigrantes tienen una gran preocupación, pues por un lado en el caso de Grecia está pasando por una grave crisis económica que afecta gravemente a sus ciudadanos, asi también Hungría tiene sus propios problemas que sumados a esta «invasión inesperada», crea una situación muy delicada en el seno de esas comunidades. Hungría ha decicido construir un muro custodiado de 4 m. de altura por 175 m. de longitud en una zona fácil acceso para migrantes, con la frontera de Serbia. Situación similar atraviesa Austria y Bulgaria también ha recibido un importante incremento inmigrantes sirios que llegan desde Turquía.

Serbia por ahora es un país de paso porque la gente busca asentarse en países mas desarrollado de la Unión Europea, pero en agosto de 2015 han llegado mas de 20.000 personas , la mayoría de Siria.

Mientras Europa construye muros para protegerse del flujo migratorio y contempla incluso usar las fuerzas armadas contra la llegada masiva de inmigrantes.

Ver Una Tabla De Inmigrantes (clic)

Los migrantes debe finalmente pedir asilo en el país que desean y para ser aceptados, deben demostrar a las autoridades que están huyendo de la persecución y que podrían enfrentar algún peligro o incluso la muerte si regresan a sus países de origen. El derecho internacional da protección a refugiados genuinos. Bajo las leyes de la UE, un solicitante de asilo tiene derecho a ser alimentado, recibir primeros auxilios y a ser cuidado en un centro de recepción.

Hay una zona de libre circulación de personas en Europa, llamada Schegen, y ese objetivo es de suma importancia para gran parte de los migrante, que deben llegar atravesando Macedonia , luego Servia hasta la frontera con Hungría. Fue tal el desplazamiento de gente, que el gobierno macedonio declaró a mediados de agosto el estado de emergencia ante tal oleada de migrantes, pues en el mes anterior había pasado mas de 40.000 migrantes por Macedonia.

Los países destinos de estas oleadas son Italia, Reino Unido , Alemania y Francia, por lo que la Comunidad Internacional está analizando tomar medidas respecto a esta situación que los ha superado. Italia es el país mas afectado y a solicitado ayuda a la U.E. para enfrentar este problema. Sus centros de recepción, como los que existen en Grecia, están abarrotados y con pocos recursos. Tuvo además que abandonar misiones de suma importancia como la Mare Nostrum, donde buscaba y rescataba barcos a la deriva, y reemplazarla por otro menos onerosa llamada Triton, que solo patrulla las costas en una angosta franja de 45 km., usando pequeñas lanchas , helicópteros y drones.

Por otro lado ha comenzado un problema social, pues los ciudadanos han dividido sus opiniones respecto a la calidad y cantidad ayuda que debería proveer cada país. Muchos no aceptan que estos inmigrantes usen los servicios esenciales como salud y educación, pues jamás han pagado impuestos para que se gocen de esos beneficios sociales. Debido a la escasez de oferta laboral, los europeos ven sus oportunidades de trabajo mas reducidas aún.

Los migrantes irregulares (indocumentados), a pesar de no tener permiso para trabajar, terminan limpiando las calles, las casas, cuidando los niños, trabajando en las minas, en la construcción, o en las cocinas de los restaurantes europeos, son trabajo de baja calidad, muchas veces mal pagos, pero también trabajo que podrían acceder los nativos de esa localidad.

Como respuesta al planteo de «inmigrante si» o «inmigrantes no», ha nacido en cada país de la U.E. un nuevo partido político de ultraderecha que no solo No Acepta a esta gente extranjera, sino también que crea disturbios y «escraches» en los lugares de alojamiento temporario de estas personas. Por ejemplo en agosto en la pequeña ciudad alemana de Heidenau, los grupos disconformes se enfrentaron con la policía y resultaron decenas de personas heridas.

Para muchos funcionarios, diplomáticos y distintos líderes, esta oleada de migrantes en como consecuencia de la complicidad secreta de Europa que tiene con Estados Unidos e Israel, en las guerra de Medio Oriente y por lo tanto se debe hacerse responsables de la consecuencias sociales, pues no escapan de sus países por decisión propia, sino que son desplazados que tienen derecho a solicitar asilo.

Otra cuestión es que muchos países de Europa explotan los recursos de África ,y no dejan partes de sus ganancia en el país origen de la riqueza, y esta injusticia genera pobres que solo les que la peregrinación internacional en busca de un futuro mas promisorio.

inmigrantes africanos hacia europa

El Papa Francisco calificó las muertes de inmigrantes de «crímenes que ofenden a toda la familia humana» y elevó una oración por los 71 inmigrantes que se asfixiaron en un camión en Austria.

Por otro lado, nacieron también verdaderas mafias que se presentan como organizaciones de ayuda comunitaria y defensa de los DD.HH., pero en realidad solo se ocupan del tráfico de personas a Europa con fines criminales, como la esclavitud sexual, el trabajo infantil, o tráfico de órganos. En el mejor de los casos, estas organizaciones cobran a un elevado costo por el viaje hasta la costa europea, pero llegado el día, los hacinan en pequeños botes o embaraciones en mal estado que no son aptas para el rigor de la travesía y obviamente se averían en el medio del viaje.

Muchas de ellas quedan a la deriva, sin un encargado de tripular la embarcación y el destino es inimaginable para esta gente desesperada, que navega sin agua y alimentos bajo el sol. En algunos casos , cuando tiene suerte de que la nave llegue hasta las proximidades de la costa, son obligados a saltar para llegar nadando hasta la orilla, pero como muchos no saber hacerlo, mueren a pocos metros de la misma, luego de haber pasado un largo y penoso viaje.

LA TRAGEDIA: En esta alocada aventura en donde casi todos los días mueren bajo el mar las esperanzas e ilusiones de decenas de migrantes, hubo algunas tragedias para destacar como la ocurrida en octubre de 2013, cerca de la isla de Lampedusa, una embarcación que transportaba mas de 500 inmigrantes de Somalía y Eritrea, muchos entre ellos eran niños y mujeres, se avería y comienza a hundirse. Debido a la cercanía de la orilla, intentan pedir auxilio, encendiendo antorchas con combustible. Lamentablemente en la desesperación, en un momento todo comenzó a incendiarse y el barco quedó envuelto en llamas. Muchos de los mas avezados se lanzaron al mar, pero gran parte murió junto al naufragio del barco. En total fueron unas 350 víctimas, de las cuales 200 fueron encontradas muertas y unas 150 desaparecidas y solo 150 fueron rescatados con vida por pesqueros y patrullas costeras.

Por una ley del presidente Berlusconi, quien ayuda a llegar indocumentados a Italia, tiene la misma pena que quienes intentan hacerlo, muchas barcazas cercanas ignoraron la tragedia y siguieron su camino. Una ola de indignación corrió por todo Italia, llegando incluso hasta el Vaticano, desde donde el Papa Francisco expresó su «vergüenza» por el salvaje sistema que obliga a las personas a dejar sus casas en busca de una vida mejor.

Poco mas de una semana después la tragedia volvió a repetirse. Esta vez fue el canal de Sicilia, que se averió antes de alcanzar las costas maltesas, viajaban casi 250 personas de las cuales fueron encontrados 34 cuerpos y otros tantos continúan desaparecidos.

EL HORROR DE LA MIGRACIÓN MASIVA

Los números asustan. 1.100 muertos en menos de diez días. 11 mil inmigrantes rescatados en pocas semanas. 170 mil ilegales desembarcados sólo en Italia, en menos de un año. Europa asiste a una tragedia humanitaria que está golpeando sus puertas y todavía no atina a reaccionar. Todos los años miles y miles de personas se lanzan al mar Mediterráneo en embarcaciones precarias huyendo de una África empobrecida como nunca e intentando alcanzar ya no una tierra prometida sino la posibilidad de sobrevivir a la hambruna, la miseria y las guerras.

Un viejo pesquero volcó a poco de haber partido de la costa de Libia y hay 700 desaparecidos. Sólo 28 hombres pudieron ser rescatados con vida y sus testimonios son desgarradores. Según relataron, la embarcación estaba a la deriva y no podía navegar debido a la cantidad enorme de pasajeros que llevaba. Ya entrada la noche vieron cómo un carguero se les acercaba. Era el King Jacob, un barco de bandera portuguesa que había sido alertado por la Guardia Costera italiana sobre una emergencia.

Desesperados, los inmigrantes se abalanzaron hacia la borda para pedir ayuda y provocaron que la embarcación zozobrara en cuestión de minutos. No hubo tiempo para nada. «Logramos mantenernos con vida -reproduce la declaración de un sobreviviente el diario El país, de España- porque nos agarramos a los cadáveres que flotaban para no hundirnos».

Una semana antes, en circunstancias similares, hubo 450 muertes. También un velero cargado con doscientas personas se hundió frente a la costa de Grecia y murieron tres personas. Las cifras impactan pero no sorprenden, en 2014 3,200 inmigrantes ilegales murieron intentando entrar a Europa y los medios locales dan cuenta del crecimiento de las tumbas sin nombre en los cementerios del sur de Italia.

Uno de los primeros que denunció públicamente esta tragedia humanitaria fue el Papa Francisco. «Acepten inmigrantes y creen empleos -exhortó al parlamento europeo-. No podemos permitir que el Mediterráneo se convierta en un vasto cementerio».

La agencia europea de control de fronteras externas (Frontex), asegura que con la llegada de la primavera y el buen tiempo la travesía de inmigrantes hacia Europa se incrementa y aseguran que habrá cada vez mayores situaciones preocupantes. «Cada día hay una masacre en el mar, ¿cómo quedarnos indiferentes?», se preguntó el premier italiano, Matteo Renzi. Su gobierno armó un gabinete de emergencia para hacer frente a la crisis y la policía anunció que había desarticulado un grupo dedicado al tráfico de personas y que podía llegar a cobrar hasta seis mil euros por el traslado al continente y documento de identidad falsos.

Son muy pocas las voces que hablan de las terribles desigualdades que se dan entre ambas orillas del Mediterráneo. ¿Cuántos seres humanos deben ahogarse para que salga a flote nuestra conciencia?, escribió Jesús Bastante, un conocido escritor y periodista español. Los gobiernos de Europa parecen haber olvidado que fueron ellos, y su política colonialista, las que ayudaron a crear un continente africano paupérrimo y beligerante.

Durante la oración del domingo, en la plaza San Pedro, Francisco volvió a alzar su voz contra la indiferencia y llamó a la comunidad internacional a «actuar con decisión». «Son hombres y mujeres como nosotros -explicó-, hermanos que buscan una vida mejor; hambrientos, perseguidos, heridos, explotados, víctimas de guerras… Hombres y mujeres como nosotros. Buscaban la felicidad». ¿Lo escucharán los poderosos gobiernos europeos? (Fuente: Revista PRONTO de Abril 2015)

Biografia de Nasser Gamal A. Presidente de Egipto Lider

Biografía de Nasser Gamal A. Presidente de Egipto

Gamal Abdel Nasser (1918-1970), estadista egipcio que, partiendo de unos orígenes humildes, llegó a ser presidente del país (1956-1970) y el líder político más influyente en el mundo árabe de su época. Protagonista indiscutido del derrocamiento de Faruk I (Rey de Egipto) y de la creación de la República, de la nacionalización del Canal de Suez, de la organización de la República Árabe Unida, de la construcción de la represa de Asuán y de la constante guerra con Israel, Gamal Abdel Nasser es el personaje inevitablemente vinculado al nacionalismo árabe y al panarabismo.

Hasta su intervención todo movimiento de unidad árabe provenía de Siria, El Líbano o Heyaz y todo movimiento nacionalista originado en Egipto era sólo egipcio. Fue Nasser quien comenzó a hablar de una historia común con los pueblos árabes, de los mismos triunfos y de las mismas derrotas. Su vida, agitada y su acción constante y contradictoria tuvieron imprevisto fin el 21 de setiembre de 1970: ese día ios cairotas salieron a la calle y un grito cubrió la ciudad: «¡Abu Jaled, tú estás vivo!»

Nasser presidente de Egipto

El líder más popular del Medio Oriente en siglo XX.
Panarabista y neutralista, creó una doctrina que se conoce como nasserismo.

Nasser Gamal Abdel (Egipto, 1918,1971). En 1937 inglesó en la Academia Militar y al año siguiente era ya subteniente. En 1940 sirvió en Alejandría y en el Sudán. En 1942, ya capitán, se dedicó a la enseñanza en la Academia Militar. Fue entonces cuando Nasser empezó a organizar el movimiento de «Oficiales Libres» que derribaría a la monarquía del rey Faruk.

En 1948, Nasser lucha en la primera guerra árabe-israelí y es herido. La derrota egipcia aumenta el descontento de los jóvenes oficiales; en julio de 1952, el movimiento encabezado por Nasser destituye al rey Faruk y proclama en Egipto la República. Por jerarquía militar, el general Mu-hámmad Naguib es elegido presidente y primer ministro, y Nasser ocupa el Ministerio del Interior y el cargo de viceprimer ministro. En 1954, Naguib es separado de su cargo; Nasser es primer ministro y dos años después, presidente.

Adoptando una tercera posición —que se  conoció como nasserismo—,el nuevo régimen, esencialmente militar, trata de situarse en una posición intermedia entre el capitalismo y el comunismo, basándose en un nacionalismo radical. Internamente, Nasser realiza una reforma agraria y trata de nacionalizar la economía del país; los partidos políticos son disueltos.

En el plano internacional, su política se caracteriza por la no alineación con ninguna de las grandes potencias, aunque recibió ayuda tanto de los EE.UU. como de la U.R.S.S.

Siguiendo su política de nacionalizaciones, Nasser se incauta, en 1956, del Canal de Suez, medida que provoca la agresión británico-franco-israelí contra Egipto. Militarmente derrotado, obtiene una victoria política: bajo presión de los EE.UU., los tres países ponen fin a la agresión, condenada por la ONU, y Egipto continúa en  posesión del  Canal de Suez.

Victorioso, trata de realizar la unión de los pueblos cuya lengua oficial es el árabe. Crea en 1958 la República Árabe Unida (RAU) , que al principio englobaría a Egipto y Siria, y después al Yemen. Pero una revolución estalla en Irak y los EE.UU intervienen en el Líbano para evitar que los nasseristas tomen el poder. En Siria, por otra parte, una revolución rompe la unión del país con Egipto.

En 1962 Nasser emprende una campaña militar de ayuda al nuevo gobierno del Yemen, pero intervienen Arabia Saudita y los EE.UU., que cortan la ayuda alimentaria a Egipto, respaldado por la U.R.S.S. Del sueño de la RAU sólo queda el nombre.

En junio de 1967, después de la derrota frente a Israel en la «guerra de los 6 días», Nasser enfrenta la mayor crisis: con el ejército y la economía en mala situación, renuncia a la presidencia, para reasumirla 24 horas después. Pero sus problemas continúan: las fuerzas israelíes ocupan territorios egipcios y el rearme del ejército acrecienta la dependencia de la ayuda económica y militar soviética.

En setiembre de 1970, Nasser muere, víctima de un ataque cardíaco.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/nasser.jpg

Nasser con el primer lord del Almirantazgo británico, lord Mountbatten en 1954.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1918: 15 de enero. Nacimiento de Gamal Abdel Nasser en Alejandría, ciudad donde realizará sus estudios primarios.

1936: Después de cumplir sus estudios secundarios en los liceos de Hilwane Ras-el Tine y Nahda, el joven Gamal obtiene su diploma de bachiller.

1937: Ingreso a la Academia Militar. Luego de dieciséis meses de estudio Gamal Abdel Nasser sale con el grado de lugarteniente. Es destinado a la  compañía de fusileros en Mankabad, en Hebo Egipto.

1939: En seguida del comienzo de la Segunda Guerra Mundial se traslada a Alejandría, a El Alamein y luego al Sultán. En enero de 1942 será nombrado profesor de la Academia Militar en El Cairo con el grado de capitán.

1948: Gamal Abdel Nasser participa en la guerra de Palestina, a la cabeza de la sexta compañía de infantería. Allí es herido gravemente.

1952: 23 de julio. Golpe de estado militar; los «oficiales libres», entre ellos el coronel Gamal Abdel Nasser, toman el cuartel general del ejército e imponen al rey Faruk el nombramiento del general Muhamad Naguib a la cabeza del ejército. Ali Maher es designado jefe del gobierno. 26 de julio. El rey Faruk abdica. 7 de setiembre. Un nuevo gabinete se forma; el general Naguib es el primer ministro, pero el poder real está en las manos de nueve oficiales que constituyen el Consejo de mando de la Revolución. 10 de diciembre. La Constitución es abolida. Poco después los partidos políticos serán disueltos.

1953: 18 de junio. Se proclama la República. El general Naguib es nombrado presidente y primer ministro. El coronel Nasser asume las funciones de vicepresidente del Consejo y ele ministro del interior.

1954: 25 de febrero. El general Naguib es relevado en sus funciones. Reemplazado por el coronel Nasser por algunos días, permanece, sin embargo nueve meses en el cargo. 27 de julio. Camal Abdel Nasser hace su primera aparición en la escena internacional, firma el acuerdo anglo-egipcio sobre la evacuación de las tropas británicas de la zona del canal de Suez en veinte meses.26 de octubre. Mientras pronuncia un discurso en Alejandría sufre un atentado por parte de los Hermanos Musulmanes, sin consecuencias. Se producen arrestos en masa entre los miembros de la Hermandad Musulmana; se dictarán muchas condenas a muerte ulteriormente. El mismo general Naguib está comprometido en el complot. 14 de noviembre. El coronel Nasser reemplaza a Mohamed Naguib en todas sus funciones, pero no toma aún el título de presidente de la República.

1955: Gamal Abdel Nasser representa a Egipto en la Conferencia de Bandung, donde pronuncia un importante discurso sobre el nacionalismo árabe.
27 de setiembre. Acuerdo sobre la venta de armas checoslovacas a Egipto.

1956:
Se proclama una nueva Constitución estableciendo un poder presidencial fuerte. 23 de junio. Esta Constitución se aprueba por referéndum, al mismo tiempo que las elecciones proclaman al coronel Nasser como presidente de la República. 19 de julio. En un discurso en Alejandría el presidente Nasser anuncia la nacionalización del canal de Suez, y al mismo tiempo la financiación de la gran presa de Asuán con los beneficios provenientes de la explotación del canal. 29 de octubre. Cinco días más tarde anuncia la creación de un comando unificado compuesto por tropas de Egipto, Siria y Jordania. Las tropas israeiíes penetran en Sinaí y avanzan hacia el canal. 3 de octubre. Comienzo de las operaciones aéreas franco-británicas contra Egipto. Cinco días más tarde las tropas aliadas serían lanzadas en paracaídas y desembar cadas en la región de Port Said. 6 de noviembre. El primer ministro bri tánico, Sir Anthony Edén, cediendo a la presión ele Estados Unidos, anuncia el fin de las hostilidades. Las fuerzas franca británicas se retirarán un mes más tare En enero los israeiíes evacúan Sinaí, sal la banda de Gaza y de Charm-el-Che que no serán devueltos sino hasta marzo.

1957:
En Julio: Se llama a elecciones para designar los trescientos cincuenta miembros de la Asamblea Nacional prevista por la Consti tución de 1956. El 22, en la sesión de apertura, el presidente Nasser se declara favorable a la idea de una federación entre Egipto y Siria.

1958:
1º de febrero. Se anuncia oficialmente la unión de Egipto y Siria bajo el nombre ele República Árabe Unida. El 21, un refe réndum llamado en los dos países confirma esta decisión y elige a Gamal Abdel Nasser primer presidente de la República Ára be Unida. 19 de julio. Después de la caída de la mo narquía en Irak, se firma un acuerdo defensa entre la R.A.U. y Bagdad.

1959:
Marzo. Estalla una revuelta en Mosul Irak. Se organizan manifestaciones de so lidaridad en El Cairo y en Damasco. 21 de julio. El presidente Nasser inaugura la primera Asamblea Nacional de la R.A.U.

1961:
28 de setiembre. Desconcierto por la cre cíente subordinación de Siria a Egipto, El presidente Nasser, que en un primer mo mento había llamado a la resistencia contra el golpe ele estado, declara una semana más tarde que no se opone a la independen ciencia de Siria.

1962:
21 de mayo. El presidente Nasser presenta al Congreso Nacional de las fuerzas popu lares de la R.A.U. (Egipto econserva esta denominación) una carta nacional que contiene las grandes líneas del programa de desarrollo del país sobre bases socialistas: los imperialistas deben ser vencidos, los intereses feudales destruidos y el control del estado establecido sobre las finanzas y la industria. Por otra parte, se propone un nuevo sistema de gobierno fundado en la unión socialista árabe y en los consejos populares formados en un cincuenta por ciento por fetlahs (trabajadores agrícolas).

1963:
17 de abril. Luego de los golpes de estado de Siria y de Irak, se concluye un acuerdo entre estos dos países y El Cairo para la formación de una federación que lleve el nombre de República Árabe Unida, pero las diferencias entre baaristas y nasseristas obligan al país a denunciar el nuevo acuerdo.

1964:
Para hacer frente al proyecto de Israel de utilizar las aguas del Jordán para fines de irrigación, el presidente Nasser toma la iniciativa de convocar en El Cairo una conferencia en la «cima» de los países árabes, que recomienda la desviación de las aguas del río. En Mayo. Visita oficial de Nikita Jrushov en ocasión de la inauguración de la gran presa de Asuán. Nasser es proclamado «Héroe de la Unión Soviética». Setiembre. Una segunda conferencia árabe en la cima se celebra en Alejandría. Se confía al general egipcio Ali Amer el comando unificado de las fuerzas árabes.

1965:
Junio. La caída de Ben Bella provoca tensión entre Argelia y El Cairo. Agosto. En un discurso a los estudiantes árabes de Moscú, el presidente Nasser revela que ha sido descubierto un complot contra su persona. Más tarde se efectúan numerosos arrestos especialmente entre los hermanos musulmanes. Siete serán sentenciados a muerte. 24 de agosto. La R.A.U. y Arabia Saudita acuerdan poner fin a la guerra civil de Yemen, suprimiendo su ayuda militar a las partes en contienda. Esta decisión quedará sin efecto.

1966:
Noviembre. El presidente Nasser se reúnecon el presidente Bumedién, que hace una visita al El Cairo.
Diciembre. Las relaciones con Arabia Saudita sufren un nuevo deterioro.
1967:23 de mayo. El país decide el bloqueo del golfo de Akaba.
5 de junió. Los aviones israelíes atacan al alba los aeropuertos egipcios y destruyen la mayor parte de la aviación de El Cairo.
8 de junio. El presidente Nasser acepta el cese de fuego pedido por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
9 de junio. Anuncia su intención de dimitir, pero luego de importantes manifestaciones en su favor retorna al poder, el 10, por su decisión.
19 de junio. El presidente Nasser decide asumir él mismo las funciones de primer ministro y de secretario general de la Unión Socialista Árabe.
29 de agosto. Apertura de la conferencia en la cima de Kartún. El rey Feysal y el presidente Nasser anuncian su acuerdo sobre un plan de paz en Yemen.
30 de agosto. Arresto del mariscal Amer y de numerosos oficiales superiores bajo la inculpación de tentativa de golpe de estado; el 15 de setiembre las autoridades egipcias anuncian el suicidio del mariscal.

1968:
26 de enero. El Rais toma el control directo de las fuerzas armadas.
Marzo. Después de una serie de manifestaciones de estudiantes y de obreros en El Cairo, en Heluán y en otros centros principales, Zacarías Mohieddin dimite de su cargo de vicepresidente del Consejo y el presidente Nasser anuncia un programa de reformas importantes que comprometen las elecciones primarias en todos los niveles de la Unión Socialista Árabe.
22 de julio. El presidente anuncia al pueblo egipcio el comienzo de la «guerra de usura» contra Israel.

1970:
27 de enero. Visita secreta del jefe de estado egipcio a Moscú, con el fin de reclamar a los dirigentes soviéticos una ayuda suplementaria en el campo militar.
29 de junio. 17 de julio. Nuevo viaje del presidente Nasser a la U.R.S.S.
23 de julio. Aceptación por la R.A.U. del Plan Rogers, que establece un cese del fuego de 90 días con Israel.
25 de setiembre. El país y los jefes de estado reunidos en El Cairo obtienen del rey Hussein y de Yasser Arafat, presidente del Comité de la Resistencia palestina, que proclamen el cese de fuego entre los Fe-dayincs y el ejército jordano.
27 de setiembre. Arafat y el soberano hachemita concluyen un acuerdo de catorce puntos gracias a la mediación de Nasser.
28 de setiembre. Muerte de Gamal Abdel Nasser.

Fuente Consultada:
Los Hombres de la Historia – Fasc. Nº 26 – Vida de Nasser Editorial Centro Editor de America Latina

La Batalla de Verdún Objetivo, Desarrollo y Características

La Batalla de Verdún en la Primera Guerra Mundial
Objetivo, Desarrollo y Características

«Verdún y el Somme simbolizan en un microcosmos toda la Primera Guerra Mundial, con su heroísmo y su futilidad, sus glorias y sus horrores. Fueron dos batallas no decisivas de una guerra no decisiva» (Alistair Home).

CARACTERÍSTICAS: Desde el primer día la batalla fue un infierno en una constante improvisación; destruídas las primeras lineas, no había sido prevista ninguna red de pasadizos o de trincheras para soportar el choque de un segundo asalto; no había ya frente, sino un entresijo, un desperdigamiento inextrincable de posiciones que se intentaba en vano conectar unas a otras, tales como Mort-Homme, la cota 304, la cota de la Oca, etc. Cada unidad aislada, y bombardeada a veces por su propia artillería, estaba totalmente entregada a sí misma, sin conocer más que una consigna, «resistir».

Cada una de ellas tenía la convicción de que la suerte de la batalla podía depender únicamente de ella. Nunca se dio el caso de tantos hombres animados así, todos juntos, de una certeza semejante, ni jamás tantos asumieron esa responsabilidad con renuncia tal. Así, soportando el segundo choque, permitieron al mando reconstituir un orden de batalla, mantenerlo y vencer.

Las órdenes se deslizaban por el campo descompuesto de esta inmensa batalla gracias a los «corredores», constantemente en la brecha, que llevaban a los hombres bombardeados, ametrallados, asaltados por nubes de gas, que no sabían dónde ir ni qué hacer, desprovistos de todo o deshechos, mejor que la vida, el final de la incertidumbre; porque nada fue peor en Verdun que la espera obsesiva del enlace con los vivos, y la respuesta idéntica siempre de que había que resistir aún y que esperar… ¿Esperar qué? El final del bombardeo, la hora del ataque enemigo, esperada febrilmente para salir de la trinchera improvisada y, muy verosímilmente, morir. […]

Los soldados de Verdun no conservaban ya sus ilusiones de juventud, no pensaban que iban a ganar la guerra en una sola batalla, pero tenían al menos la certeza de que los alemanes no pasarían. Habían sufrido todos juntos para salvar al país y Francia entera conocía su sacrificio y la prensa exaltaba esta victoria por encima de todas las demás, pues a decir verdad era la primera victoria obra de toda la nación. Francia pagaba con más de 350.000 víctimas el honor de haberla ganado. (Fuente: Mac Ferro, «La Gran Guerra»)

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

DESARROLLO DE LA GUERRA: Planeada como una sangría del ejército francés, lo fue en efecto, pero tanto de los combatientes galos como de los germanos. El 21 de febrero de 1916, pocos minutos después de las siete y cuarto de la mañana, el general Passaga consignaba en su diario: «Percibo, en el suelo de mi refugio, un ruido que parece un redoble de tambor puntuado por numerosos golpes sordos, como los de un bombo». Su refugio estaba situado junto al Lago Negro, en los Vosgos, a 160 kilómetros de distancia de Verdún.

El redoble era la preparación artillera que se había desencadenado sobre el sector  de Verdún puntualmente a las 7.15; los golpes sordos, las explosiones de los proyectiles de 305, 380 y 420 milímetros (uno de éstos cayó sobre el palacio episcopal de Verdún). El fuego se concentraba en el «frente de los bosques», situado al norte de la plaza y a la orilla derecha del Mosa: bosque de Haumont; «des Caures», de la Ciudad, de Herbebois… Era literalmente un tiro de aplastamiento, con una proporción de calibres pesados 11, 50, 210 milímetros muy elevada.

Las trincheras quedaron niveladas, los pueblos convertidos en montones de ruinas; los bosques, en una fronda de troncos desgajados y ramas semicalcinadas… A poco de haberse iniciado el fuego, los barrancos fueron sistemáticamente cañoneados con granadas de gases lacrimógenos e irritantes para dificultar más aún el envío de refuerzos a las primeras líneas.

El saliente de Verdún, dividido en dos por el río Mosa, estaba formado por una planicie al este de la Woévre, (que fue abandonada por los franceses desde los primeros días de la ofensiva) y por un terreno quebrado y boscoso, los Altos del Mosa, con colinas de unos 300 metros de altitud y barrancos que cortan el terreno en distintas direcciones. Un escenario adecuado para la infiltración de los atacantes y también para una defensa a ultranza.

A las cuatro y media de la tarde la artillería alemana alargó el tiro y aisló las primeras líneas francesas mediante una barrera de fuego. De la zona batida se alzaba una enorme nube de humo y polvo que impidió la intervención de la artillería francesa –o de lo que quedaba de ella– por falta de visibilidad. (Al iniciarse la batalla, el sector de Verdún contaba con menos de trescientas piezas, en su mayor parte de calibre 75, (poco eficaces en un terreno quebrado, y con una dotación de unos trescientos proyectiles por batería.) La infantería, pues, tuvo que soportar sola, sin apoyo artillero, el choque inicial. Porque, a pesar de nueve horas de martilleo todavía quedaban supervivientes dispuestos a luchar…

La infantería alemana salió de sus posiciones pausadamente, en largas filas, «como los vendimiadores en un viñedo del Gard». Jules Romainsl: acentuaba esta semejanza el hecho de que en cabeza marchaban hombres con sendos depósitos a la espalda; pero no eran sulfatadores, sino lanzallamas.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/verdun.jpg

El general Pétain en su vagón de comando. Este militar dirigió las tropas francesas triunfantes en Verdún.

En algunos puntos los atacantes ni siquiera se dieron cuenta de que habían rebasado la primera línea enemiga: trinchera y ocupantes habían desaparecido, La trinchera había sido nivelada; los soldados, habían muerto destrozados por la metralla o aplastados en sus refugios. («Desaparecido» es una palabra que se repetirá machaconamente durante toda la batalla y que significa eso: despedazado, volatizado. Sólo figuraron como muertos los soldados identificados.) En el bosque de Haumont, los alemanes hicieron prisionero a un grupo de franceses «dormidos»: el agotamiento nervioso les había sumido en un profundo sopor en cuanto la artillería alargó el tiro.

Pero las previsiones del Estado Mayor son una cosa y la realidad otra. En aquel paisaje arado, triturado, desgarrado por las granadas, quedaban supervivientes. Y supervivientes dispuestos a empuñar el fusil, a desenterrar la ametralladora cubierta de tierra por los obuses y a agruparse en centros de resistencia para hacer frente a la infantería enemiga. Los alemanes, muchísimo más numerosos, se infiltraban entre los huecos de la quebrantada línea francesa. En el «Bois des Caures», por ejemplo, los cazadores alpinos del coronel Driant (diputado y destacado escritor militar que murió el día 22), trescientos supervivientes de una semibrigada de casi 1.400 hombres, lucharon toda la noche, casi a ciegas, cuerpo a cuerpo. Cuando amaneció el día 22, los alemanes sólo habían ocupado el bosque de Haumont; en todos los demás puntos atacados proseguía la resistencia. La artillería alemana había seguido disparando durante toda la noche.

Este infierno tuvo una expresión más que lacónica en el comunicado difundido a las 15 horas del día 21 (febrero 1916) por el Gran Cuartel General francés: «Débil acción de ambas artillerías a lo largo del frente, salvo al norte de Verdún, donde se ha manifestado cierta actividad.

Si hay un ejemplo flagrante de falta de cultura histórica de un Estado Mayor es el que se desprende del hecho de que las dos bombas atómicas lanzadas por los norteamericanos sobre el Japón lo fueron precisamente sobre las dos ciudades niponas que tenían una mayor tradición de relaciones con Occidente. Mayor y en ocasiones, única: Nagasaki, en particular, es la ciudad de los veintiséis mártires cristianos japoneses y el único puerto que fue autorizado para conservar una factoría holandesa -la isla de Deshima- cuando, en 1941, fue cerrado a los extranjeros.

Sabido es que el «Enola Gay» -la fortaleza volante portadora del artefacto- se dirigió hacia Hiroshima porque entre los diversos aviones de reconocimiento que le precedían para informar acerca de la situación meteorológica sobre las cuatro o cinco ciudades elegidas como posibles objetivos para la bomba atómica, fue el que sobrevolaba Hiroshima el primero que facilitó un comunicado, que era favorable. La historia de esta ciudad y la de Nagasaki, sede de las comunidades cristianas más numerosas del Japón, no parece que las calificara de manera especial para servir de blanco al mortífero artefacto.

Semejante carencia de cultura histórica no aquejaba al frío y distante jefe del Alto Estado Mayor imperial, general Erich von Falkenhayn, sucesor de Moltke tras el revés sufrido por las armas alemanas en el Marne. Decidido a montar en el Oeste una gran ofensiva, Falkenhayn escogió Verdún. Y lo hizo fundamentalmente porque estaba convencido de que esta ciudad, tan estrechamente vinculada al recuerdo de Carlomagno -figura reivindicada por Francia y por Alemania-, en ningún caso seria abandonada por los franceses. Verdún era un símbolo.

No fue ésta la única consideración, por supuesto. En orden a la marcha general de la guerra, Falkenhayn, con muy buen sentido y en oposición al tándem Hiqdemburg Ludendorff, no quería adentrarse en las inmensidades rusas, y mucho menos llevando casi a rastras al renqueante y desmoralizado ejército austro – húngaro. Además, esperaba acontecimientos en el Este; quizá, desde su mentalidad y perspectiva, un cambio de actitud del zar. En los Balcanes el ejército servio podía considerarse aniquilado y la entrada en guerra de Bulgaria junto a las potencias centrales le liberaba de toda preocupación en cuanto a las comunicaciones con Turquía. El cuerpo expedicionario francés estaba detenido en Salónica: Y el frente italiano, evidentemente secundario, no planteaba ningún problema serio.

Falkenhayn creía que la guerra sólo podía decidirse en el Oeste y que convenía hacerlo antes de que los reclutas británicos de Kitchener («los solteros de 18 a 40 años») nutrieran el frente occidental con varios centenares de miles de hombres. Era necesario poner fuera de combate a Francia antes del verano de 1916, tanto más cuanto que el bloqueo marítimo impuesto por la flota británica empezaba a dejar sentir sus efectos en Alemania.

El campo fortificado de Verdún constituía la chariela del frente Oeste. Formaba un saliente, a modo de baluarte, situación que permitiría a los alemanes concentrar el fuego de su artillería en tiro convergente.

Pero la gran superioridad germana era de índole logística: en tanto que el sector alemán de Verdún estaba servido por catorce líneas férreas (diez construidas por Flakenhayn para su ofensiva), más una completa red de carreteras, el saliente francés sólo disponía de una mala carretera de siete metros de anchura y de un ferrocarril local de vía estrecha, «le Meusien», pues de los dos ferrocarriles de ancho normal que afluían a Verdún desde la retaguardia francesa, uno estaba cortado por el saliente de Saint-Michel y el otro batido por los cañones enemigos. El plan de Falkenhayn era sencillo: utilizar a fondo su superioridad artillera, machacando a la infantería francesa, que el mando sacrificaría sin vacilaciones para evitar la caída de Verdún. Por decirlo con palabras del propio estratega, se proponía no ya «sangrar», sino «desangrar» al ejército galo, que tan pródigo de la vida de sus hombres se había mostrado ya en 1914 y 1915.

El frente alemán de Verdún estaba guarnecido por el V Ejército. La ofensiva de Falkenhayn era una excelente ocasión para que esta gran unidad, de actuación hasta entonces poco lucida, se coronara de marciales laureles, y con ella su jefe, el Konprinz Guillermo, blanco predilecto de los caricaturistas aliados por su figura desgarbada, su aire altanero y su afición a vestir uniforme de los Húsares de la Muerte.

La preparación de la ofensiva fue precedida por la construcción de una serie de enlaces y desvíos ferroviarios (la guerra de la que nos ocupamos fue, con la civil rusa, la última en que los transportes ferroviarios desempeñaron un papel fundamental). Seguidamente se procedió a concentrar en un área de doce kilómetros de frente por doce quince de profundidad, más de un millar de morteros y cañones, con predominio de calibres pesados (hasta 380 y 420 mml, una amplia dotación de municiones) 3.000 proyectiles por batería, sólo para iniciar la batalla, materiales diversos (cemento, alambre de púas, estacas, etcétera), y ochenta batallones con los correspondientes parques de municiones, servicios sanitarios y depósitos de víveres. Para albergar las reservas alemanas de primera línea, fueron excavados numerosos Stollen, verdaderos cuarteles subterráneos de gran capacidad, a profundidades de diez y hasta de quince metros.

Pese a las precauciones tomadas por los alemanes para ocultar sus preparativos de «camufleo» (como escribía por aquellas fechas cierto corresponsal de guerra barcelonés), era imposible que tal acumulación de hombres y material pasara inadvertida a los franceses. En particular fue detectada la construcción de Stollen (el suelo transmite los sonidos a gran distancia). Pero ni estas informaciones ni las declaraciones de los desertores (alemanes que preferían el cautiverio a los albures del ataque, algún polaco y sobre todo alsacianos, hombres éstos que luchaban con desgana en las filas imperiales) conmovieron al Cuartel General francés.

La ofensiva, fijada para el día 12 de febrero, tuvo que ser aplazada hasta el 21 por causa de las desfavorables condiciones atmosféricas (visibilidad insuficiente para la observación artillera), pero en la noche del 11 al 12 fue leída a los soldados la orden de ataque del Kronprinz. Esta circunstancia permitió a los desertores ser explícitos y precisos.

El Cuartel General -según se dijo más tarde hizo hincapié en las inevitables contradicciones que presentaban las declaraciones de los desertores e interpretó la construcción de Stollen como una prueba de que los alemanes reforzaban sus defensas en el sector. Pero el argumento irrefutable se lo proporcionó la observación aérea: no existían paralelas de aproximación en el sector de Verdún. ¿Quién seria tan loco como para lanzar un ataque sin abrir previamente paralelas que permitieran acortar el salto de la infantería en terreno batido? Hasta entonces siempre se había procedido de ese modo.

No cayeron en que Falkenhayn se proponía aplastar las primeras posiciones e impedir la llegada de refuerzos mediante un fuego artillero sin precedentes. La infantería se limitaría a ocupar lo que la artillería conquistara.

Sin embargo, la semilla de la inquietud quedó sembrada. Tanto más cuanto que a nivel de división, e incluso más arriba, se tenía plena conciencia de la precariedad de las defensas francesas eh aquel sector.

Los fuertes de Verdún, después del triste papel desempeñado por los de la frontera belga en 1914, habían sido desmantelados y su artillería pasó a reforzar la de las unidades de campaña. La medida era muy racional si se atiende a la angustiosa inferioridad de los franceses en cañones pesados y piezas de tiro curvo. Lo que resulta sorprendente es que los fuertes círculos concéntricos de fortificaciones, algunas excelentes, construidas después de la guerra franco-prusiana alrededor de la ciudadela de Verdún, (una de las obras maestras del infatigable Vauban), carecieran de guarniciones y estuvieran ocupados únicamente por un pelotón de territoriales encargados del cuidado de depósitos de municiones o de víveres. Y lo que rebasaba ya los limites de la comprensión es que nadie tuviera presente esta situación en plena batalla, cuando el más significante relieve del terreno era disputado con encarnizamiento feroz.

En cuanto a las trincheras, distantes entre ocho y doce kilómetros del cinturón exterior de fuertes, no estaban en buenas condiciones. Nunca el soldado francés fue un excavador metódico: en todos los frentes, las posiciones alemanas estaban mucho mejor organizadas, construidas y atendidas que las francesas; también eran más cómodas. Pero en Verdún la situación era preocupante. Por ello, el general Herr, comandante en jefe de la región fortificada verdunesa, solicitó una inspección.

De resultas de esta petición, en enero de 1916 llegó a Castelnau el mariscal Joffre, comandante en jefe del Ejército francés, quien redactó un informe alarmante para uso interno, mientras tranquilizaba a políticos y periodistas. Poco después visitó el sector el jefe del 30 Cuerpo de Ejército, general Chrétien; no estando tan arriba en el escalón de responsabilidades habló más claro: vio una primera línea discontinua y que no estaba organizada en profundidad; una segunda esbozada y una tercera inexistente (sobre el terreno, no sobre el papel); unas trincheras de acceso a las posiciones que eran simples surcos; escasez de alambradas; precarios refugios que sólo protegían de la metralla… Su conclusión fue pesimista y profética: «Un terreno catastrófico».

El comunicado del Gran Cuartel General francés del día 21 de febrero, como hemos visto era tranquilizador. Así debe ser mientras no se sabe con certeza qué ocurre ni cuáles son las intenciones del enemigo, más vale callar. O, lo que es lo mismo, refugiarse en la ambigüedad y quitarle hierro -nunca mejor dicho- al suceso.

Pero el comunicado es significativo de un rasgo importante de la batalla de Verdún, a saber: que se riñó también un poco en las oficinas del Gran Cuartel francés donde Joffre, encariñado con su ataque en el Somme, aún nonato, tendía a minimizar lo que ocurría en Verdún. Primero se empecinó en que aquel ataque no era una ofensiva en regla; después lo calificó de diversión, de finta, y sostuvo que la ofensiva se produciría en otro lugar… La terquedad era uno de los defectos de Joffre. En el caso concreto de Verdún, le costaba aceptar la servidumbre de una operación en que la iniciativa estaba en manos del enemigo y que, a la vez, minaba la ofensiva en el Somme.

Lo importante, claro está, sucedía en el campo de batalla. Digamos ante todo que aquel escenario, incluso cuando los alemanes atacaron también por la orilla izquierda del Mosa, era muy restringido: «No más extenso que los parques de Londres», ha escrito un autor británico. De donde se deduce una consecuencia evidente: aquellas colinas y barrancos se transformaron en un paisaje inédito, en algo que el mundo nunca había conocido. Alrededor de Douaumont, el suelo había sido removido de tal manera que no quedaba ni rastro de madera. Incluso las raíces habían desaparecido.

La tierra parecía muerta, enrojecida por la sangre que empapaba.» Y como quiera que se combatió una y otra vez durante meses en los mismos lugares, como quiera que centenares de millares de hombres penaron y murieron sobre los mismos barrancos y colinas, la tierra quedó amasada con cadáveres, transformada en una inmensa fosa común batida por los obuses, pisoteada por los combatientes. «Los bloques de podredumbre removidos de acá para allá fermentan al calor del sol. La atmósfera está tan cargada de partículas pútridas que parece haberse convertido en polvo de cadáver. Las náuseas nos ahogan cuando comemos. El pan, la carne, el café, todo sabe a cadáver…»

Poco a poco, en el curso de la batalla, la superioridad artillera alemana fue disminuyendo: durante las batallas finales (otoño e invierno) las fuerzas estaban equilibradas.

Pero desde febrero a julio de 1916, los franceses resistieron palmo a palmo, arrojando a la batalla una división tras otra, en un régimen de relevos, a la vez atroz y lógico, que hizo que casi todas las unidades del ejército francés pasaran por Verdún. El dominio del aire, que inicialmente correspondió a los alemanes y que era importante para la eficacia del fuego artillero (globos cautivos de observación, aviones de reconocimiento), les fue ásperamente disputado después por los aeroplanos galos. De modo que, muy pronto, lo que tenía que ser definitiva sangría del ejército francés, en los planes de Falkenhayn, se convirtió, por añadidura, en sangría del ejército alemán. Bajo una lluvia de obuses, entre nubes de gases tóxicos, se luchaba con encarnizamiento en acciones locales limitadas y violentísimas; en ofensivas que acababan disgregándose en una serie de combates confusos… Los fuertes (Vaux, por ejemplo), quedaron aislados por el fuego artillero como islas en un mar tempestuoso.

Los héroes de la batalla no serán sólo los combatientes de fusil y granada, de bayoneta y cuchillo, sino también, los enlaces, los telefonistas y los furrieles alemanes o los «hommes-soupe» franceses, que arriesgaban y perdían sus vidas para llevar agua y víveres a las primeras líneas. A dos kilómetros de los depósitos de intendencia se daba el caso de que unidades enteras permanecieran dos y tres días sin beber ni comer, en pleno combate. Será también la batalla de los relevos, de los refuerzos diezmados por la metralla: de una compañía francesa completa, sólo alcanzaron el fuerte de Souville, durante el último ataque alemán, en julio de 1916, sesenta hombres y dos oficiales.

Del sacrificio de la infantería no es preciso hablar más: para eso está. Pero veamos casos ocurridos en la artillería que, comparada con los «fantassins» es un arma más bien resguardada: en dos horas, una batería del 75 expuesta al fuego alemán, sufrió 22 bajas, entre muertos y heridos, de una dotación de 24 hombres. Un grupo de morteros de 240 milímetros, emplazado en el barranco de Haudremont, fue aniquilado: quedó un solo hombre que, maniobrando el tractor, retiró las piezas que no habían sido inutilizadas por el fuego enemigo. Numerosas baterías perdieron sus caballos, cegados y enloquecidos por los gases lacrimógenos… La galería de horrores podría prolongarse al infinito. Sin embargo, un lugar y un techo pueden sintetizar el horror de la batalla: la famosa trinchera de las bayonetas.

Según testimonio de un superviviente, el teniente Foucher, del Primer Batallón del 137 Regimiento de Infantería, procedente de la ciudadela de Verdún, relevó a fuerzas del 337 Regimiento en las posiciones cercanas a la granja de Thiaumont la noche del l0 de junio de 1916. A la mañana siguiente los alemanes iniciaron una fortísima preparación artillera. Elementos de la 3.a y 4.a compañías ocupaban una trinchera estrecha y profunda. Por la tarde, los soldados de aquella posición tuvieron la impresión de que se aproximaba el ataque alemán; en el momento en que preparaban sus granadas de mano y cuando tenían sus fusiles, con la bayoneta calada, apoyados en el parapeto, salvas de artillería pesada encuadraron la trinchera, aproximaron sus bordes y la derrumbaron, con lo cual los soldados que la ocupaban quedaron enterrados vivos. Existen otras versiones, algunas sobradas de fantasía; quizá debido a la circunstancia de que el 137 Regimiento estaba formado por bretones y vendeanos, gentes de brumosa y fértil imaginación céltica.

El 24 de febrero era evidente que la situación de las fuerzas francesas que guarnecían el Saliente de Verdún, bordeaban el desastre. Aquel mismo día, el jefe del 11 Ejército, Philippe Pétain, fue nombrado comandante del frente de Verdún. El 25, dos compañías del 24 Regimiento de Infantería de Brandeburgo ocuparon el desguarnecido fuerte de Douaumont en un golpe de mano audaz; su reconquista costaría a los franceses dos ofensivas y millares de muertos.

La mano firme de Pétain (que tomó el mando efectivo la noche del 25) se hizo notar de inmediato: ordenó enlazar los fuertes por una línea continua de trincheras y dispuso una segunda y una tercera líneas llamada, por la malhumorada división que la excavaba, «la línea del Pánico»; reorganizó la artillería y ordenó la intervención sistemática de las baterías situadas a la izquierda del Mosa y que, por razón del avance efectuado por los alemanes, podían atacar de flanco al enemigo.

Simultáneamente organizó la circulación por la carretera denominada por algún plumífero de la retaguardia «la Voie Sacrée» (la Vía Sagrada). A su conservación fueron adscritos diez mil territoriales, es decir, hombres que ya habían cumplido su periodo de servicio militar y que eran movilizados para desempeñar trabajos auxiliares. Estas tropas abrieron canteras, prepararon grava y repararon diariamente la carretera, que era el cordón umbilical del frente de Verdún.

Por ella circuló la famosa «noria», formada por 3.5OO camiones, 8OO ambulancias, 200 autobuses y 2.OOO coches de turismo que llevaba a Verdún tropas de refresco, municiones, materiales para la construcción, cañones… Y que regresaban con las tropas relevadas, con heridos y prisioneros. Y también, en la primera fase de la batalla, con la población civil evacuada de la ciudad de Verdún y de los pueblos aledaños. Al «Meusien», ferrocarril de vía estrecha como ya se ha dicho, se le adjudicó principalmente el transporte de víveres. En la segunda fase de la batalla se construyó en uno de los ferrocarriles de vía ancha que afluían a Verdún, un desvío que evitaba la zona abatida por la artillería germana, y así se alivió la circulación de la «Voie Sacrée». Pero en las primeras semanas de la batalla fue esta carretera la que alimentó aquella tremenda vorágine.

Pétain impulsó las divisiones antes de que sufrieran un quebranto excesivo. Los alemanes, en cambio, cubrían bajas en las unidades empeñadas en la lucha; aunque, por supuesto, también efectuaron relevos de grandes unidades.

Pétain acabó convirtiéndose en la pesadilla del Gran Cuartel General: pedía más y más tropas, más y más cañones… Siempre con premura y dando muy pocas explicaciones. Joffre, amoscado, veía cómo Pétain, con su obstinación tranquila, le iba arrebatando, una tras otra, las piezas que precisaba para dar jaque mate a los alemanes en el Somme.

Finalmente, el Gran Cuartel General solucionó la papeleta ascendiendo a Pétain a jefe del Grupo de Ejércitos del Centro, con lo cual perdía el mando directo de la batalla.

En su lugar fue nombrado (30 de abril) el general Nivelle, destacado artillero y hombre «de elevado espíritu ofensivo». Con Mangin como brazo derecho -un espadón colonial, cosido de cicatrices y cargado de medallas-, Nivelle montó ofensivas que, con preparaciones artilleras insuficientes, costaron ríos de sangre y obtuvieron resultados insignificantes. Por su parte, los alemanes, tras llevar la iniciativa hasta abril, lanzarán las llamadas «tres ofensivas de verano». La última de ellas acabará bajo los muros del arrasado fuerte de Souville, el 12 de julio de 1916. Aquel mismo día el Kronprinz recibió la orden de mantenerse a la defensiva: los aliados habían iniciado la batalla de ruptura en el Somme.

En agosto de 1916, Hindenburg y su inseparable Ludendorff, los triunfadores del Este, sustituyeron a Falkenhayn al frente del Estado Mayor imperial y el 2 de septiembre decidieron que no habría más ofensivas en el frente de Verdún. Tres días más tarde, el Kronprinz coincidió con ellos en Charleville y les felicitó: hacia tiempo que estaba convencido de que Verdún era un matadero, no un campo de batalla.

La primera y más característica fase de la batalla, casi toda de iniciativa alemana, había terminado. Después vendrían las ofensivas francesas del 24 de octubre, del 15 de diciembre de 1916, y del 20 de agosto de 1917, y con ellas la reconquista de los fuertes perdidos y de buena parte del territorio cedido desde febrero: unos pocos kilómetros de tierra solada.

El historiador alemán Ettighoffer ha escrito: «Solamente durante los tres primeros meses, o sea, del 21 de febrero al 21 de mayo, los franceses tuvieron 190.OOO muertos; los alemanes exactamente 174.215». Entiéndase muertos, no bajas.

En diciembre de 1916, tras nueve meses de combates casi interrumpidos las pérdidas eran, en cada campo, del orden de cuatrocientos a quinientos mil muertos, desaparecidos y heridos graves, que morían en los hospitales de retaguardia. El resultado estratégico era prácticamente nulo: en diciembre, franceses y alemanes se encontraban muy cerca de las posiciones que ocupaban cuando se inició la ofensiva. Nunca en la historia de la Humanidad se ha derramado tanta sangre, se ha luchado tan ferozmente por unos pocos kilómetros de colinas y barrancos.

Hindenburg emitió un juicio severo sobre la batalla cuando en sus «Memorias» explica los motivos que le indujeron a suspender definitivamente los ataques en el sangriento frente de Verdún: «Aquella lucha consumía nuestras energías como una herida abierta. Se deducía claramente que la empresa no tenía esperanzas para nosotros y que su prosecución había de causarnos más pérdidas que las que pudiéramos producir al adversario». Y acaba con una muestra antológica de humor prusiano: «El campo de batalla era un verdadero infierno y, en este sentido, no era muy grato para la tropa».

El sistema politico mundial en la actualidad

El sistema político mundial en la actualidad

PERSPECTIVA HISTÓRICA DEL ESPACIO MUNDIAL: El sistema político mundial es el resultado de una serie de procesos históricos, llamados órdenes geopolíticos mundiales. En cada uno de ellos es importante tener en cuenta la distribución del poder  en el mundo y la influencia de las principales potencias, que imponen sus ideas y concepciones al resto de los países, sobre todo a los menos poderosos.

Poder: capacidad que tienen los países para alcanzar sus objetivos, influir sobre otros y oponerse a aquellos que obstaculizan sus intereses

En la historia del sistema interestatal mundial se distinguen los siguientes órdenes geopolíticos: la hegemonía europea (1815-1871), la era del imperialismo (1871-1914), las guerras mundiales (1914-1945), el mundo bipolar (1945-1 989) y el mundo multipolar (1989 en adelante).

LA HEGEMONÍA EUROPEA (1815-1871) 

Este período comienza en 1815 con el Congreso de Viena, que puso fin a las guerras revolucionarias y napoleónicas. Se fijaron los límites entre los Estados europeos y se estableció un sistema de relaciones internacionales con el objetivo de disminuir las posibilidades de nuevos conflictos. Europa constituía el centro de poder más importante frente al resto del mundo. A lo largo del período se produjeron tres oleadas revolucionarias que pusieron en cuestión los principios de legitimidad de las antiguas monarquías. El nacionalismo se convirtió en el nuevo discurso de legitimidad del poder y surgió el concepto Estado-nación. Este proceso de construcción de naciones se dio principalmente en Europa y cada uno de los países debía cumplir los siguientes objetivos:

  • construir y consolidar un Estado fuerte, con una administración centralizada y un control efectivo sobre sus ciudadanos;
  • dar a sus territorios una configuración compacta y con límites fijos que fuesen símbolos de la pertenencia a una nación. Es decir, que la identidad territorial fue el elemento fundamental de los Estados nacionales.

LA ERA DEL IMPERIALISMO (1871-1914) (Ver Imperialismo)

El imperialismo, es decir la conquista de territorios por parte de las potencias europeas, fue un fenómeno complejo que caracterizó a este período. Se basó en la conquista militar y era símbolo de la grandeza nacional.

La ocupación de otros continentes tenía como objetivo la búsqueda de materias primas para sus industrias, de mercados donde vender sus productos sin trabas aduaneras y la formación de una red de comunicaciones para poder explotar los recursos naturales.

El Imperio británico fue el más poderoso y el de mayor extensión. Era un imperio marítimo, ya que basaba su estrategia en el control de los mares, los pasos entre ellos y los canales. Francia fue la otra potencia que consiguió formar un imperio de importancia mundial. Su mayor peso lo tenía en Africa Occidental.

La expansión colonial generó profundas rivalidades que originaron la firma de pactos y la formación de alianzas ofensivas y defensivas, período conocido con el nombre de laPaz armada.

Este panorama determinaría la conformación de los bandos enfrentados en la Primera Guerra Mundial: por un lado la Triple Alianza (Austria, Hungría y Alemania) y por el otro, la Triple Entente (Francia, Reino Unido y Rusia).

LAS GUERRAS MUNDIALES (1914-1945)  (Ver Guerras Mundiales)

La Primera Guerra Mundial se extendió entre 191i4y 1918. Se destacé por su duración y su extensión geográfica. Comenzó siendo una guerra continental y terminó siendo una guerra mundial, ya que el enfrentamiento fue entre imperios.

El Tratado de Versalles, firmado en 1919, puso fin a la guerra. El mapa político de Europa se transformó notablemente. En el período de entreguerras (entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, en 1939) se destacé la crisis económica de 1929. Comenzó con la caída de la Bolsa de Nueva York ya que se produjo un exceso de oferta de acciones y las cotizaciones de sus valores descendieron significativamente, En poco tiempo se transformó en una crisis mundial ya que se redujo el comercio internacional, afectando tanto a los países industrializados como a los países de base agrícola por el descenso de los precios de los productos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, casi todos los países de la Tierra se vieron involucrados directa o indirectamente. La Conferencia Internacional celebrada en Yalta en la península de Crimea (ex URSS, hoy Ucrania) en 1945, fue uno de los hitos que marcó el fin de la guerra. Allí las potencias aijadas (Estados Unidos, la Unión Soviética y el Reino Unido) debatieron y planificaron el nuevo sistema mundial.

Todos los acontecimientos ocurridos durante el período de las guerras mundiales constituyeron una estrategia, planeada y conducida por las potencias occidentales, para evitar que Alemania ocupara el lugar del Reino Unido, cuyo poderío se estaba debilitando y que Estados Unidos la reemplazara como potencia mundial.

EL MUNDO BIPOLAR (1945-1989)

A partir de la Segunda Guerra Mundial comenzó un período denominado guerra fría, que se caracterizó por un estado de tensión permanente entre los dos bloques antagónicos organizados por los Estados Unidos y la Unión Soviética.

Este enfrentamiento no bélico y bipolar implicó el choque entre dos concep­ciones opuestas, el capitalismo y el comunismo, y se manifestó en los aspectos político-ideológico, económico y militar.

En el plano político-ideológico el bloque liderado por Estados Unidos defendía la democracia, la libertad y la iniciativa privada. En cambio, el bloque comunista defendía el socialismo y la propiedad estatal de los medios de producción.

Desde un punto de vista militar, el bloque occidental creó la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para defenderse de una expansión del co­munismo. Por su parte, la Unión Soviética hizo lo mismo con el Pacto de Varsovia, organización militar que nucleaba a sus países aliados.

Con respecto al plano económico, Estados Unidos propicié el lanzamiento del Plan Marshall, cuyo objetivo era la reconstrucción de la economía europea. El plan consistía en el aporte de recursos financieros norteamericanos y en la transferencia de las tecnologías de la industria para las potencias europeas. Los países del Este lo rechazaron creando, como contrapartida, el Consejo de Asistencia Económica Mutua (Comecon).

El mundo quedó dividido de la siguiente manera:

  • Primer Mundo: países occidentales capitalistas;
  • Segundo Mundo: la Unión Soviética y los países satélites de Europa Oriental;
  • Tercer Mundo: los países que integraron el Movimiento de Países No Ali­neados (Asia Meridional, Áftica y América latina). Esta denominación comenzó a ser utilizada como sinónimo de pobreza y desde esta perspectiva el mundo se dividía en países desarrollados y países subdesarrollados.

 EL MUNDO MULTIPOLAR (1989 EN ADELANTE)

El Mundo en Bloques

A partir de la década de 1970, una combinación de factores internos e internacionales puso un freno al crecimiento económico de las grandes potencias.

La mayor parte de los cambios desde un mundo bipolar hacia uno multipolar, ocurrieron en el bloque comunista, y culminaron en 1991 con la disolución de la Unión Soviética. Entre ellos se encuentran:

  • la puesta en marcha de la perestroika, reestructuración económica que implicaba un cambio gradual del sistema de planificación centralizada;
  • la separación de los países de Europa Oriental del dominio comunista;
  • la caída del Muro de Berlín (1989), que marcó el fin de la guerra fría.

Estados Unidos continúa siendo una gran potencia mundial, sobre todo desde un punto de vista militar. En lo económico, existen tres superpotencias: Estados Unidos, Japón y Unión Europea, centrada en Alemania.

A fines del siglo XX se intensificó la tendencia hacia la integración de los mercados y la constitución de grandes bloques económicos en el marco de una economía globalizada.

El mundo quedó dividido en bloques geopolíticos con características y problemas comunes. El criterio utilizado para la clasificación fue el de la proximidad geográfica. En esta división, se incluyen los centros de poder mundial.

Fuente Consultada: Geografía El mundo contemporáneo
María Julia Echeverría
Silvia María Capuz

Origen del Conflicto en Siria Porque se inició la Guerra?

Origen del Conflicto en Siria ¿Porque se inició la Guerra?

CLAVES MAS IMPORTANTES PARA ENTENDER EL CONFLICTO

siria destruida

CLAVE I

El inicio de la Primavera Árabe, con la revolución en Túnez en enero de 2011,inspiró en la zona un fuerte sentimiento de lucha contra la corrupción, el autoritarismo, el desempleo y la represión política de los dictadores de turno, que ahora ha llegado a Siria, contra la familia de dictadores al-Assad. La familia al Asad es alauí, una rama del Islam chiita que es minoría en un país en el que casi las tres cuartas partes de la población son sunitas.

CLAVE II

Bashar al-Assad gobierna a Siria desde 2000, cuando falleció su padre Hafez. Baschar es un joven de 34 años, formado en occidente, pero gobierna su país con rigidez y autoritarismo. La familia lleva casi 50 años en el poder. Inició el año pasado una violenta represión contra los activistas que exigían prosperidad económica, justicia y libertades políticas y civiles.

CLAVE III

La oposición ha crecido, está mejor organizada y mejor armada desde que inició el levantamiento. Muchos de los combatientes son ex soldados que desertaron de las fuerzas armadas. Estos «rebeldes» están decidido a todo, cansados del autoritarismo y represión del gobierno, y sumado a las pocas esperanzas de mejorar su calidad de vida, con educación , salud y justicia, están dispuesto a dejar sus vida en pos de un futuro mas digno y decente.

CLAVE IV

Estados Unidos y muchos de sus aliados occidentales han impuesto sanciones económicas contra Siria, condenaron a al Asad y exigieron que abandonara el poder. Sin embargo, no han persuadido al Consejo de Seguridad de la ONU a que haga lo mismo. China y Rusia, dos de los socios comerciales de Siria, vetaron varias de las resoluciones propuestas respecto a Siria.

CLAVE V

Siria sufre una crisis humanitaria: la gente está muriendo, pasan hambre y necesitan ayuda. La ONU señala que la violencia ha dificultado el acceso al agua, alimentos, energía eléctrica y suministros médicos a muchos sirios, lo que ha obligado a miles a abandonar el país.  Para algunos analistas en este conflicto se juegan el poder y la futura influencia en la región de EE.UU. y Rusia, quienes ambos históricamente han tenido intereses geopolíticos de esa zona.

Descripción: aunque las protestas derivadas del fenómeno revolucionario que comenzó en Túnez empezaron a verse en Siria casi simultáneamente, a mediados de enero de 2011 e! régimen del presidente Bashar al-Assad logró distraer los ánimos de los manifestantes, para lo cual ordenó, entre otras medidas, levantar el bloqueo que mantenía el país sobre las redes sociales.

No obstante, e! 20 de febrero, la inconformidad popular se desbordó en la ciudad de Deraa, donde una multitud le prendió fuego a la sede del partido Baas, al que pertenece al-Assad. El ejército, leal al régimen, rodeó la ciudad y se enfrentó con los manifestantes. Un niño de 11 años murió, y el escritor Loay Husseln, uno de los líderes de las protestas, fue detenido, lo que enardeció aún más los ánimos.

En cuatro meses de protestas permanentes, que el régimen de al-Assad no había podido refrenar con promesas de mejores salarios, enmiendas constitucionales o a tiros, se habían registrado más de 1.100 personas muertas, entre ellas varias mujeres y niños, y al menos 10.000 detenidos, según reportaron organizaciones humanitarias del país. El régimen había respondido con fuerza desmedida, utilizando tanques, artillería y francotiradores.

Bashar al-Assad gobierna a Siria desde 2000, año en que murió su padre, Hafes al-Assad, quien asumió como Presidente en 1963 con el triunfo de la revolución socialista del partido Baas. Este régimen dictatorial familiar lleva 49 años en el poder. Los manifestantes denunciaban una corrupción creciente, que había devorado los recursos del país durante esos años y era la causante de la pobreza y falta oportunidades.

ALGUNOS DATOS DE SIRIA:

mapa siriaNOMBRE OFICIAL República Árabe de Siria
CAPITAL: Damasco
ÁREA (KM2): 185.180
POBLACIÓN (HAB.): 22.517.750
COSTAS (KM): 193
PUERTOS: Ar Faqqah, Abu Kamal, Latakia, Baniyas y Tartus
LIMITES MARÍTIMOS (MI NÁUTICAS): 12 (mt); n.d. (z.e.e.)
DIVISIÓN POLÍTICA: 14 provincias
UNIDAD MONETARIA: libra siria
IDIOMA(S): (oficial) árabe; (no oficiales) kurdo y armenio
FIESTA NACIONAL 17 de abril, Día de Independencia
GENTILICIO: sirio/a

SOCIEDAD
Ciudades principales (hab.): Damasco, 1.834.741; Halab, 1.707.656; Hims 889.638; Hama, 546.604 (2010)e.Composición étnica (%): árabes, 90; kurdos, palestinos, armenios y otros, 10.
Alfabetismo (%): 84,7 (2010)
Religión (%): musulmanes sunnitas, 74; otros musulmanes, 16; cristianos, 10.
Crecimiento demográfico (tasa media) (%): 0,91(2011)
Densidad (hab./km2): 121,59 (2011).
Fecundidad (número de hijos por mujer): 2,94 (2011)e.
Esperanza de vida (años): hombres, 72,31; mujeres, 77,21 (2011)
Tasa de natalidad: 23,99 nacimientos por 1.000 hab. (2011)
Mortalidad Infantil: 15,62 muertes por 1.000 nacimientos (2011)
Indice de Desarrollo Humano (entre O y 1): 0,589 (2010)
Acceso a fuentes de agua potable (%): 89 (2010).

La Guerra del Golfo Conflicto Irak-Kuwait Golfo Persico Hussein Sadam

La Guerra del Golfo – Conflicto Irak-Kuwait

El conflicto Irak-Kuwait: La guerra del Golfo Pérsico: La Guerra del Golfo Pérsico  fue enfrentamiento militar librado principalmente en Kuwait e Irak durante enero y febrero de 1991.

Durante 1990 el mercado petrolero internacional se caracterizó por una gran turbulencia. El año inició con una oferta petrolera que superaba la demanda y los precios tendían a la baja. Quince de los veinte productores tradicionales de petróleo aumentaron la extracción y algunos de ellos lograron incrementar también sus plataformas de exportación.

A diferencia de estas naciones, los llamados países del cártel independiente sufrieron el agotamiento en sus mantos y la baja productividad.

LA GUERRA DEL GOLFOLa Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) debía tomar una posición al respecto; sin embargo, se veía entre los miembros una gran división. Argelia, Irán e Irak, cuya clave económica era el petróleo, proponían una baja en la producción para que su precio se incrementara. Después de un aparente acuerdo, los países miembros aceptaron la propuesta.

Un año más tarde los precios del energético comenzaron a desplomarse debido al incumplimiento de Kuwait, de los Emiratos Árabes y de Arabia Saudita de reducir su producción a los niveles acordados por la OPEP.

Irak, segunda potencia militar de la zona después de Israel, con una deuda elevada y una economía deteriorada por la guerra contra Irán, vio mermada su realidad socioeconómica.

Ello y sus viejos conflictos territoriales incidieron para la posterior decisión de invadir Kuwait. A principios de 1990 Saddam Hussein, presidente iraquí, advertía en Ammán a otros representantes árabes los cambios que se sucederían a raíz del debilitamiento y la desintegración de la Unión Soviética. Según él el expansionismo norteamericano y, en consecuencia, el israelí, no podrían detenerse. La unidad de las naciones árabes, poseedoras fundamentales del petróleo, era la única alternativa para enfrentar a Estados Unidos e Israel.

En ese mismo año, en una reunión diplomática regional llevada a cabo en Jordania, Irak exigía la reducción de la deuda contraída con las monarquías petroleras, a la vez que solicitaba nuevos préstamos.

El 28 de mayo, al celebrarse una asamblea de la Liga Árabe en Bagdad, denunciaba que Kuwait libraba una guerra económica en su contra, al oponerse a la reducción de la producción petrolera, sin considerar las estipulaciones entre los países productores, lo cual provocaría la caída del precio del petróleo.

El 16 de julio, el gobierno de Saddam Hussein acusaba a Kuwait de robar 2,400 millones de dólares, por la extracción de crudo de algunos pozos fronterizos y lo amenazaba con una intervención militar si continuaba con su actitud desafiante. Al apoderarse de Kuwait, al que Irak debía 35 mil millones de dólares, reduciría su deuda externa en la mitad y, al tomar la Oficina de Inversiones Kuwaití, manejaría una suma calculada entre 100 y 200 mil millones de dólares depositados en el extranjero.

Con esas poderosas razones y con la convicción de que el mundo árabe no lo condenaría por borrar una frontera artificial trazada por el colonialismo europeo, Irak se lanzó a invadir Kuwait el 2 de agosto. Consumada la ocupación, los gobiernos árabes se vincularon más estrechamente con Estados Unidos, por lo que Hussein estaba en desventaja. Ante la situación desfavorable y para romper el cerco al que lo sometieron, el régimen iraquí propuso la paz a su vecino Irán, después de casi diez años de enfrentamientos. Como la relación de fuerzas había cambiado, Irak debía aceptar las condiciones que le impusieron desde Teherán.

Saddam Hussein planteaba como tema de negociación el abandono de los territorios ocupados por Israel en 1967 y la resolución de la cuestión Palestina. La respuesta de la administración Bush fue tajante «son dos temas que no tienen nada que ver».

Hussein pretendió aprovechar el sentimiento popular árabe al involucrar a Israel. Buscaba el apoyo generalizado, incluso de aquellos quienes años atrás habían sido sus enemigos, para romper la alianza que Estados Unidos había pactado con los países árabes. Sin embargo, la intervención israelí era descartada por la máxima potencia occidental. Estados Unidos, la URSS y Gran Bretaña condenaban la invasión y votaron por una resolución conjunta del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que exigía el retiro incondicional e inmediato de las fuerzas iraquíes.

Se ordenó el embargo económico, se congelaron los bienes y propiedades de Irak en Estados Unidos, y George Bush declaró que tomaría cualquier acción necesaria para defender los intereses vitales norteamericanos en el Golfo Pérsico. Entonces se formó una fuerza multinacional y se desplegaron tropas de Estados Unidos en Arabia Saudita. Por su parte, Gran Bretaña y los miembros de la Liga Árabe votaron a favor del envío de fuerzas militares para unirse a las estadounidenses en defensa de la amenazada Arabia Saudita.

Irak cerró sus fronteras; mientras que Saddam Hussein declaraba su disposición para resolver la crisis si Israel se alejaba de los territorios ocupados.

El 17 de enero de 1991, ante la protesta civil mundial, comenzó la guerra del Golfo Pérsico, al llevarse a cabo la Operación Tormenta del Desierto, que causó una gran conmoción. Se manifestaba la oposición mundial contra las consecuencias que el conflicto traería: pérdida de vidas humanas, deterioro de los recursos naturales de la región y daños irreversibles a la ecología mundial por las explosiones, los incendios de pozos petroleros y la destrucción de ciudades consideradas patrimonio cultural de la humanidad.

A pesar de que existieron manifestaciones de apoyo a Saddam Hussein en varios países del mundo, incluyendo la Unión Soviética, la guerra no se detuvo.

Se utilizaron las armas más sofisticadas, los estrategas estadounidenses planificaron y ejecutaron la guerra con técnica avanzada, lo cual hizo que este conflicto resultara de interés especial en la historia del hombre. Una tecnología sin precedentes se utilizó en el manejo de las computadoras que coordinaban planes de batalla, trazaban mapas y controlaban aviones, misiles y bombardeos.

Los sistemas de comunicación y navegación eran controlados por satélites y radares. El costo de la guerra fue de 64,100 millones de dólares. En 42 días de combate se destruyeron poblaciones civiles, plantas generadoras de energía y de alimentos, centros de comunicaciones, refinerías e instalaciones de extracción de petróleo.

Las fuerzas armadas de Francia y Arabia Saudita calculaban que, por lo menos, 150 mil soldados y 15 mil civiles iraquíes murieron. Irak, segunda potencia exportadora de crudo, después de Arabia Saudita, quedaba privada de sus ingresos por las exportaciones de petróleo, que representaban 90 por ciento de sus divisas. Se calculaba que Irak necesitaría 200 mil millones de dólares para lograr su recuperación económica.

El 16 de febrero de Saddam Hussein decidió la evacuación de Kuwait. Entonces, las fuerzas iraquíes salieron del emirato. El 27 de febrero se ordenó el cese al fuego temporal. La ONU recibía una carta de Tarek Azziz, ministro de relaciones exteriores de Irak, donde aceptaba, sin condiciones, todas las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre la guerra del Golfo Pérsico.

Para las naciones aliadas, el conflicto fue necesario para mantener saludable el plan económico del mundo. El gasto bélico era una inversión que redundaría en la estabilidad del mercado petrolero y, por ende, en el nuevo orden mundial.

BUSH PRESIDENTE
Tras ganar la reelección con la candidatura de Reagan en 1984, Bush obtuvo la nominación republicana a la presidencia en 1988. En su primer año en el cargo, 1989, destacaron las medidas para recuperar el sistema de ahorro y préstamo y para endurecer los esfuerzos estadounidenses contra las drogas ilegales.

Respondió a los rápidos cambios políticos de Europa del Este ofreciendo ayuda económica a Checoslovaquia, Hungría y Polonia y fomentando la unificación de la Alemania del Este y del Oeste en un país que seguiría siendo aliado de Occidente, manteniendo su posición en la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Se reunió con Mijaíl Gorbachov, presidente de la URSS, en diciembre de 1989 en Malta, donde acordaron negociar el fin de la producción de armas químicas, reducir los misiles de largo alcance un 50% y limitar las fuerzas convencionales en Europa. Al mes siguiente, Bush envió más de 24.000 soldados norteamericanos a Panamá para expulsar del gobierno al general Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas.

En 1990 Bush y el Congreso estadounidense se vieron implicados en una prolongada disputa sobre la cantidad del presupuesto federal. Al final Bush se retractó de su petición de que no hubiera nuevos impuestos y firmó un proyecto de ley sobre la reducción del déficit que detenía el crecimiento del gasto aunque también aumentaba los impuestos. Después de que Irak invadiera Kuwait en agosto de 1990, Bush inició inmediatamente una concentración de armas en Arabia Saudí que sería el inicio de la guerra del Golfo Pérsico. Comenzó con cinco semanas de bombardeo aéreo anteriores al ataque terrestre de una fuerza multinacional de la ONU que expulsó al ejército iraquí de Kuwait en menos de 100 horas.

La popularidad de Bush aumentó tras la victoria y continuó siendo elevada cuando se entrevistó con Gorbachov en julio y firmaron un acuerdo de reducción de armas estratégicas. Durante el resto de 1991 los temas de política internacional, incluida la desintegración de la URSS y la convocatoria, el 30 de octubre, de la primera y amplia Conferencia de Paz para Oriente Próximo, siguieron mereciendo su atención a pesar de que la economía estadounidense siguió quedándose atrás. Tanto el desempleo como el déficit presupuestario aumentaron cada vez más.

Fuente Consultada: Historia Universal Navarro-Gargari-González-López-Pastroriza-Portuondo

Guerra en los Balcanes: Guerra de Kosovo Causas y Desarrollo

Guerra en los Balcanes:Guerra de Kosovo

Kosovo: (en albanés, Kosova; en serbio, Kosovo-Metohija), es una región situada al sur de Serbia, en la península de los Balcanes, que limita al sureste con la Ex-República Yugoslava de Macedonia, al suroeste con Albania y al este con Montenegro. Su capital es Priština. Disfrutó de un estatuto de autonomía desde 1946 hasta 1989.

Curso acelerado para entender el conflicto. Kosovo es una provincia serbia que no llega a 11.000 kilómetros cuadrados, tiene 2.000.000 de habitantes y es una de las regiones más pobres de Europa. Los albaneses étnicos —casi todos musulmanes— son el 90 por ciento de la población. Los serbios (eslavos y cristianos ortodoxos) son apenas 200.000, pero controlan totalmente el lugar.

Su odio arranca en el siglo XIII: los turcos derrotaron a los serbios e impusieron el Islam. Pero la chispa del conflicto en tiempos modernos se encendió en  con la anulación por parte de Serbia de la autonomía kosovar dictaminada por el mariscal Tito después de la Segunda Guerra Mundial. Eslovenia, Macedonia, Croacia y Bosnia (provincias yugoslavas) se declararon independientes.

En 1 gg8, el caudillo serbio Slobodan Milosevic ordenó, como respuesta al asesinato de dos policías, una llmpíeza étnica: masacre que obligó a la OTAN a intervenir política y militarmente. Kosovo es a los serbios y albaneses lo que es Jerusalén a los judíos y musulmanes. Etnias, nacionalismos y religiones chocan como planetas. El odio es milenario. La paz, precaria. El futuro, tan incierto como peligroso.

El "Carnicero de los Balcanes" El «Carnicero de los Balcanes»

INTRODUCCIÓN Crisis de  Kosovo: conflicto bélico que estalló en la región yugoslava de Kosovo durante la primavera de 1998, tres años después del final de la guerra de la antigua Yugoslavia, y que una vez comenzado entró directa y definitivamente en relación con esta última.

En él los contendientes fueron inicialmente, de un lado, el Ejército serbio, y, de otro, el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK; UCK en albanés), que pretende defender los intereses de la mayoría de origen albanés que habita la región.

Desde marzo de 1999, cuando dio comienzo el ataque de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a la República Federal de Yugoslavia, la crisis adquirió carácter plenamente internacional.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Para los nacionalistas serbios, Kosovo es la cuna de su nación. El Estado serbio medieval se localizaba en Kosovo y sus alrededores. La batalla de Kosovo, mantenida en Kosovo Polje (en serbo-croata, ‘campo de los Mirlos’), supuso la victoria del Ejército otomano, al mando del sultán Murat I sobre los serbios liderados por el príncipe Lázaro, el 15 de junio de 1389.

El aniversario de esa derrota es el día más importante en el calendario nacional serbio. No obstante, los albaneses lucharon al lado de los serbios en dicha batalla y, de hecho, precedieron en varios siglos a los serbios en la región.

ANTECEDENTES INMEDIATOS: EL AUGE DEL NACIONALISMO

La agitación nacionalista creció en Kosovo durante la década de 1980. En la primavera de 1981, los albaneses promovieron manifestaciones exigiendo que se otorgara a Kosovo el rango de una república federada yugoslava plena.

Los mítines fueron reprimidos violentamente por el Ejército y la policía serbia y decenas, quizás cientos, de albano-kosovares (habitantes de Kosovo de etnia albanesa) fueron asesinados. Los serbios que vivían en Kosovo denunciaron, por su parte, que estaban siendo maltratados por la mayoría albanesa.

La presencia albanesa en Kosovo ha variado con el paso de los años. Durante la época de esplendor serbio, los albaneses eran una minoría, pero en otros periodos han sido la fuerza predominante.

El nacionalismo albanés moderno nació en Kosovo con la creación de la Liga de Prizren en 1878, cuya intención era mantener al pueblo albanés unido en un solo Estado, haciendo frente a las diversas particiones de las tierras albanesas. Kosovo fue integrado en Yugoslavia —país surgido de las cenizas del Imperio Austro-Húngaro en 1918 con la denominación de Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, desde 1929 llamado Yugoslavia—, si bien durante la II Guerra Mundial (1939-1945) la mayor parte de la península de los Balcanes pasó a estar controlada por las potencias del Eje (pacto militar que incluía a Alemania, Italia y otros países).

Kosovo, así como la parte occidental de Macedonia y Albania quedaron bajo el dominio de Italia. Fue devuelta a Yugoslavia después de la II Guerra Mundial. La Constitución yugoslava de 1946 otorgaba a la región un rango de autonomía dentro de Serbia.

La autonomía de Kosovo, que se vio reducida por la Constitución yugoslava de 1963, fue posteriormente ampliada con nuevas enmiendas. En 1974, una nueva Constitución elevó a Kosovo a la categoría de provincia constituyente. Aunque quedó oficialmente integrada dentro de Serbia, funcionó virtualmente como una república yugoslava de pleno derecho, con su propia representación en la presidencia colectiva de ocho miembros de la Federación.

El presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, proyectó una revisión constitucional que en 1989 suprimió la autonomía de Kosovo. Los líderes albano-kosovares respondieron incitando a su pueblo a detener la cooperación con el gobierno de Serbia. En 1990, los dirigentes kosovares promulgaron una «Declaración de Independencia» y proclamaron de manera unilateral el establecimiento de una «República de Kosovo».

En unas elecciones clandestinas celebradas en mayo de 1992, los votantes albano-kosovares eligieron como presidente a Ibrahim Rugova, quien aconsejó la utilización de métodos no violentos y convenció a su pueblo de que la comunidad internacional forzaría a Serbia a otorgar la independencia a Kosovo.

El desencadenamiento de la denominada guerra de la antigua Yugoslavia en 1991 hizo que los albano-kosovares alcanzaran pocos avances en sus objetivos políticos. De hecho, los Acuerdos de Dayton, firmados en 1995, no trataron la situación de Kosovo.

INICIO DE LA GUERRA :

En diciembre de 1996, la Asamblea General de Naciones Unidas votó una resolución por la que se exigía al gobierno yugoslavo la puesta en libertad de los presos políticos de Kosovo, el cese de la persecución a las organizaciones defensoras de los derechos humanos, el respeto a la voluntad de los albaneses de Kosovo y un intento de diálogo con sus representantes. Estas demandas fueron ignoradas.

A comienzos de 1997 se produjo en la vecina Albania un estallido social, tras el fraude del denominado sistema financiero piramidal, por el que mucha gente perdió todos los ahorros de su vida. Las comisarías de policía albanesa fueron asaltadas y desaparecieron más de un millón de armas.

Muchas de ellas acabaron en la frontera de Kosovo. En el plazo de algunos meses se armó a la milicia kosovar, que empezó a atacar las comisarías serbias de la región. Las autoridades serbias en Kosovo respondieron con una represión aún mayor.

El Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), hasta esta fecha casi desconocido, hizo su primera aparición pública en noviembre de 1997, al atribuirse los ataques contra la policía serbia en Kosovo, quien devolvió el golpe con violencia: el 28 de febrero de 1998 atacó varios pueblos donde se consideraba que el ELK tenía sus bases de operaciones. En menos de una semana al menos 82 albaneses habían sido asesinados, entre ellos mujeres y niños. La sangrienta represión sólo logró sumar adeptos a la causa del ELK.

Tres meses más tarde, la policía serbia y las Fuerzas Armadas yugoslavas lanzaron otra ofensiva mayor en Kosovo, esta vez en el territorio limítrofe con Albania, lo cual forzó a más de 40.000 albano-kosovares a abandonar sus hogares y huir para salvar sus vidas.

La Muerte, el luto el llanto

La Muerte, el luto el llanto

DESARROLLO DEL CONFLICTO

El 12 de junio de 1998, los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de Contacto —encargado de supervisar el proceso de paz en los territorios de la antigua Yugoslavia, según los Acuerdos de Dayton, e integrado por Francia, Alemania, Italia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos— exigieron a Milosevic, presidente de la República Federal de Yugoslavia (RFY), creada en 1992, que diera la orden de retirada de sus fuerzas de seguridad de todas las zonas de Kosovo donde se habían realizado operaciones represivas contra los civiles albaneses y se enviaron negociadores a Belgrado con la intención de persuadir a aquél para que iniciase conversaciones serias de paz con los dirigentes albano-kosovares.

Rugova y otros dirigentes albaneses declararon no estar dispuestos a un diálogo con la RFY hasta que Milosevic ordenara el fin de la represión policial en Kosovo.

Cuando Milosevic manifestó que conversaría con Rugova pero no con el ELK, Estados Unidos y otros gobiernos occidentales apenas pudieron poner objeciones, incluso aunque el ELK se hubiera convertido en una fuerza con la que era imprescindible contar, ya que controlaba más de un tercio del territorio de Kosovo.

El proceso de negociación llegó al caos en julio, cuando el ELK declaró que no reconocía a Rugova como presidente, sugirió que no había nada que negociar con los líderes serbios y afirmó que lo único que buscaba era la independencia de Kosovo.

Desde entonces, la crisis de Kosovo amenazó con convertirse en el inicio de un enfrentamiento regional que amenazaría a todo el sur de Europa. El Grupo de Contacto acordó coordinar los esfuerzos para la pacificación, como había hecho antes en Bosnia. Richard Holbrooke, el diplomático estadounidense que negoció los Acuerdos de Dayton, fue llamado de nuevo para sentar las bases de un tratado en Kosovo. Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se declararon dispuestos a intervenir.

La triste danza de los que huyen del infierno buscando un futuro mejor

La triste danza de los que huyen del infierno buscando un futuro mejor

El 23 de septiembre de 1998, cuando ni los serbios ni el ELK parecían capaces de una victoria militar, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas exigió un alto el fuego inmediato y amenazó con acciones para lograrlo. Al día siguiente, la OTAN comenzó a preparar un ataque contra las fuerzas serbias desplegadas en Kosovo. El 5 de octubre siguiente, la Unión Europea (UE), Estados Unidos y la propia OTAN, a través de Holbrooke, exigieron a Milosevic que obedeciera el mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de forma «irreversible y verificable».

El presidente yugoslavo llegó a un acuerdo con Holbrooke el 13 de octubre sobre el cumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad que detuvo los planes de ataque aéreo de la OTAN.

Milosevic aceptó la presencia en Kosovo de 2.000 supervisores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). El día 27 de ese mes, la OTAN renunció a intervenir tras comprobar el cumplimiento de lo acordado, pero mantuvo la amenaza militar sobre Serbia (principal integrante de la RFY).

Milosevic volvió a violar el alto el fuego desde el 24 de diciembre de ese año y en enero de 1999 dio marcha atrás en su decisión de expulsar del país al estadounidense William Walker, jefe de los supervisores de la OSCE, después de que la OTAN y el gobierno estadounidense reiteraran sus amenazas al régimen yugoslavo.

El Grupo de Contacto convocó conversaciones de paz que comenzaron a celebrarse en la localidad francesa de Rambouillet (cercana a París) el 6 de febrero de 1999, pero que finalizaron el día 23 de ese mes sin obtener un acuerdo.

Las negociaciones se reanudaron desde el 15 hasta el 19 de marzo en París y acabaron sin un pacto entre los dos bandos, si bien los albano-kosovares suscribieron por su parte un acuerdo de paz, a falta de la firma serbia, según el cual Kosovo pasaría a gozar de una amplia autonomía y vería desplegarse las fuerzas multinacionales en su territorio.

Internacionalización del conflicto  A partir del 24 de marzo de 1999, la OTAN bombardeó objetivos militares yugoslavos (en Serbia, incluida la región de Kosovo, y en Montenegro) ante la negativa de Milosevic a aceptar los acuerdos de paz.

Éste rompió el día 25 las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido, al tiempo que incrementó la represión sobre la población albano-kosovar.

Entre tanto, tenía lugar la que fue calificada como la más grande catástrofe humanitaria desde el final de la II Guerra Mundial en 1945: miles de albano-kosovares expulsados de sus localidades por militares y policías serbios comenzaron a hacinarse en las fronteras con Albania y la Ex-República Yugoslava de Macedonia.

El 1 de abril, Rugova fue desautorizado por los miembros de su gobierno, tras haber aparecido días antes en público saludando al presidente yugoslavo y firmando un alegato conjunto opuesto a los ataques de la OTAN.

Milosevic declaró cinco días después un alto el fuego unilateral y ofreció una negociación con Rugova, propuestas ambas que no fueron tenidas en cuenta por la OTAN, la cual responsabilizó a los serbios del arrasamiento de Priština, la capital de Kosovo.

El presidente ruso, Borís Yeltsin, amenazó el 9 de abril con entrar en el conflicto si las fuerzas aliadas invadían territorio serbio, creando así un delicado momento de tensión que quedó resuelto después de matizar la advertencia.

La RFY rompió sus relaciones diplomáticas con Albania el 18 de abril siguiente. Al mismo tiempo que proseguían los bombardeos aliados, especialmente sobre la ciudad de Belgrado, así como la huida masiva de refugiados albano-kosovares, los combates entre el ELK y el Ejército serbio hacían lo propio. Mientras, de otro lado, el enviado especial de Yeltsin a la zona, el ex primer ministro ruso Víktor S. Chernomirdin, buscó desde mediados de ese mes de abril que se iniciaran las conversaciones de paz entre la OTAN y la RFY.

Así, el 6 de mayo la OTAN ofreció a Milosevic un plan de paz apoyado por Rusia, a propuesta del Grupo de los Ocho (denominación del Grupo de los Siete desde que en 1997 se incorporó Rusia) que incluía el final inmediato de la represión contra la población albano-kosovar, la presencia de una fuerza internacional civil y de seguridad bajo el auspicio de la ONU, el retorno de los refugiados, el establecimiento de una administración interina y la negociación del autogobierno de Kosovo, así como la desmilitarización del ELK y el respeto a la integridad y soberanía de la RFY.

No obstante, la crisis internacional se agudizó cuando al día siguiente la OTAN bombardeó por error la Embajada de China en Belgrado, con lo que ese país asiático, miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se vio directamente involucrado en el conflicto. Rusia y China hicieron frente común en las negociaciones y exigieron que éstas se retomaran sólo tras el alto un alto el fuego de la OTAN.

El 27 de mayo el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, con sede en La Haya (Países Bajos), dictó una orden de detención contra Milosevic y cuatro de sus principales colaboradores (entre los que se encontraba el presidente de Serbia, Milan Milutinovic) con vistas a su procesamiento, que les acusaba de haber cometido durante los primeros cuatro meses de 1999 crímenes contra la humanidad y violación de las leyes de guerra en la provincia de Kosovo.

Al día siguiente Milosevic aceptó como base de un acuerdo de paz el plan propuesto por el Grupo de los Ocho y, tras entrevistarse en Belgrado con Chernomirdin y con el representante de la UE (el presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari), el 3 de junio presentó el contenido de las negociaciones ante el Parlamento yugoslavo.

Éste aprobó ese día el plan de paz al tiempo que Milosevic cedía ante las propuestas de los mediadores y aceptaba las principales exigencias de la OTAN: cese inmediato de la violencia y de la represión en Kosovo; retirada rápida y verificable de todas las fuerzas armadas de la región; despliegue en Kosovo de fuerzas internacionales civiles y de seguridad bajo la supervisión de la ONU; fuerzas que estarían formadas esencialmente por la OTAN bajo mando y control únicos; establecimiento de una administración provisional para Kosovo decidida por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, bajo la cual el pueblo de Kosovo podría disfrutar de una autonomía sustancial en el seno de la RFY; tras la retirada militar yugoslava, un número convenido de personal yugoslavo sería autorizado a regresar; retorno asegurado de todos los refugiados; desarrollo de un proceso político que llevara a una administración propia para Kosovo según los principios de soberanía e integridad territorial de la RFY y de otros estados de la zona, así como el desarme del ELK; comienzo de un plan de estabilización y desarrollo económico de la región en crisis; las actividades militares de la OTAN finalizarían cuando se aceptasen los principios anteriores, especialmente cuando diese comienzo la retirada verificable de las tropas yugoslavas de Kosovo.

Ver Un Resumen del Conflicto

Fuente Consultada:
Enciclopedia Encarta 2000
Gente  Testigo Siglo XX
Revista Todo es Historia

 

Historia del Conflicto Irlandes Independencia de Irlanda

HISTORIA DEL CONFLICTO IRLANDÉS

mapa irlandaEl conflicto Irlandés es uno de los entuertos más bravos e intrincado de la historia humana, el cual desató una ola de violencia asombrosa y muy pocas veces vista.

Este conflicto, viejo de siete siglos, tal vez no esté solucionado por siempre jamás, pero últimamente ha entrado en una etapa que nadie, en su sano juicio, hubiera anticipado.

Para entender la ruptura que representa, en la actualidad, este gobierno de Paisley-Mc Guinessess, hay que entrar en el campo minado que es la historia irlandesa, esa que el refrán define como algo que “los ingleses deberían recordar y los irlandeses olvidar”.

El cuento empieza en la Edad Media, cuando el ir y venir de invasiones mutuas comienza a tener una identidad inglesa. Para los tiempos de Isabel I, Irlanda ya era un “problema”: los ingleses se sostenían a espadazos en la costa, negociaban y reprimían, hacían la guerra y comerciaban con esas “bandas” incomprensibles de irlandeses.

Pero ya quedaba claro que la gran ventaja inglesa, la temprana organización de un gobierno estable y centralizado, hacía una cuestión de tiempo ganarse la isla. Irlanda, que hace un milenio era un oasis de conocimiento y artes en una Europa barbarizada, nunca pudo unificarse ni muchos menos crear algo como un Estado. Londres sabía que así como ya se había tragado a Gales y estaba erosionando a Escocia, Irlanda sería suya.

El problema de ocupar países fragmentados políticamente (como a Estados Unidos le paso hoy en Irak) es que no saben cuándo rendirse. La historia de los ingleses en Irlanda nunca llegó a ser una de “absorción” ni de “integración”, como lograron hacerlo en la isla mayor, donde los escoceses y galeses se transformaron más o menos en británicos (con vueltas y autonomías, pero en serio).

Los irlandeses siempre fueron irlandeses, de lealtad dudosa a la corona, y maníacos del catolicismo, transformado en seña de identidad nacional.

Enrique VIII (imagen derecha), el de las muchas esposas, comenzó una política de reemplazo de población y de cero de tolerancia a las rebeliones, continuada por el republicano Cromwell y por los Carlos, medios bobos pero dispuestos a derramar sangre. Este proceso de ocupación terminó con un curioso nombre, “Plantación”, y fue aun más cruel.

Las tierras se ocupaban con ingleses y escoceses de toda laya y condición social, pero protestantes, y los antiguos dueños morían, emigraban o pasaban a ser peonada. Así nació el exilio irlandés, que solo cesó en 1998. El experimento alcanzó su mayor éxito en algunos condados del Norte, donde los que se consideraban británicos llegaron a ser mayoría y donde con el tiempo se radicó la mayoría de las industrias.

El resto del país vivió de crisis en crisis, de rebelión en rebelión, y acabó gobernado directamente desde Londres, como una colonia, al perder su Parlamento propio. La inmovilidad política hizo que tomara siglos algo tan simple como darles el voto a los católicos, la inmensa mayoría del país.

A mediados del siglo XIX, Irlanda estaba superpoblada (cinco millones de habitantes en una isla del tamaño de Entre Ríos) en un equilibrio inestable, quebrada políticamente y siempre al borde de la catástrofe social.

Fue entonces que un hongo destruyó casi completamente la cosecha de papas del país. Fue el comienzo de la”Gran Hambruna”. A un siglo y medio de distancia, resulta difícil entender por qué un país entero sufrió una catástrofe indecible por perder una cosecha de un producto.

La respuesta es que la papa era, literalmente, lo único que comían los campesinos que vivían en una economía donde lograban alquilar un terreno de veinte por veinte metros para cultivar sus papas y donde el único dinero que se veía era por la venta anual de un chancho. De hecho, del único chancho de la familia. Perder las papas fue perder todo. Murió un millón y medio de personas. Otro millón y medio se fue del país, principalmente a Estado Unidos, pero también a Inglaterra, Australia, Argentina y reinos lejanos del Imperio Británico. Irlanda volvió a tener cinco millones de habitantes recién a fines del siglo XX.

Para 1900, la situación era insostenible y la presión política imponía como mínimo que la isla pasara a ser un dominio, como Canadá, con gobierno autónomo. Los “protestantes” (etiqueta inexacta para los irlandeses que se sentían realmente británicos, aunque no todos fueran protestantes) bloquearon sistemáticamente cada una de las leyes, iniciativas y pedidos de autonomía de la isla. Por Londres ya se había aceptado la realidad cuando, en 1914, comenzó la Primera Guerra Mundial y todo fue al todavía no inventado freezer.

Dos años después, en plena guerra y con cientos de miles de irlandeses sirviendo en las trincheras con los uniformes del rey, los nacionalistas irlandeses se alzaron en armas en Dublín. Duraron una semana, pero estrenaron la bandera tricolor, se inmolaron en una batalla perdida de antemano y proclamaron la República, “en nombre de Dios y de las generaciones muertas”.

Eran una mezcla rara de poetas, estudiosos del idioma irlandés, sindicalistas fierreros, nobles y proletarios, casi todos pero no todos católicos. El ejercito británico los capturó, los juzgó como traidores a la patria en tiempos de guerra y comenzó a fusilar a los líderes. Grave error: Irlanda ama a sus mártires y aunque la abrumadora mayoría del pueblo estaba verde de bronca con los rebeldes, a todo el mundo le cayó torcido que los ingleses los fusilaran. Fue entonces que nació una belleza terrible.

En 1919, ya ganada la guerra, hubo elecciones y los rebeldes, bajo la bandera del partido “Sinn Fein”, ganaron barriendo a todos los partidos tradicionales , más “políticos”. En lugar de tomar sus bancas en Londres, se reunieron en Dublín, se proclamaron como el gobierno legítimo de la República de Irlanda y ordenaron a su brazo armado, el IRA (Ejército Revolucionario de Irlanda) que comenzara el combate contra el ocupante. Como contaban con un inesperado genio militar en el Ministro Collins y como lograron unificar de una vez la fragmentada opinión pública, ganaron la batalla.

Por supuesto que no ganaron militarmente, ya que Gran Bretaña era todavía la mayor potencia del mundo. Lo que lograron los rebeldes fue enfrentar a Londres con la opción de ceder o reprimir en serio, con medio millón de soldados tratando de aplastar una resistencia dispuesta a todo.

El gobierno británico cedió, negoció que Irlanda fuera un Estado Libre (ni República, ni Provincia, ni Dominio) y se cobró la libra de carne: los condados del Norte con mayoría protestantes seguirían siendo ingleses: los irlandeses votaron en un plebiscito tragarse la imposición y así nació esa entidad tan rara, Ulster, o más exactamente, Irlanda del Norte. Al Sur, en el flamante Estado, hubo una feroz y breve guerra civil. Al Norte, en la nueva colonia, se instauró un apartheid de los duros. Mal que mal, hubo paz.

La sigla IRA pasó a ser un sello de duros nostálgicos, vistos como desubicados en un país que se encerró en la pobreza, la censura, el catolicismo preconciliar y la política chica, con la emigración como válvula de escape y la literatura como único destello de originalidad. El espíritu “feiniano” parecía más vivo en los pubs de Boston que en el viejo país.

Así por medio siglo, hasta que en mayo de 1966 dos protestantes bastante pasados de copas le tiraron una molotov a la tienda de un católico en Belfast. Como estaban bebidos no le acertaron al edifico y la bomba entró por la ventana de la casa vecina, donde vivía una anciana protestante que no podía subir las escaleras y siempre dormía en su diminuto living. La bomba le cayó encima, la señora ardió y gritó. Así con “victimas” y “victimarios” protestantes, comenzaron los “problemas”, el eufemismo con lo que se podría nombrar a cuarenta años de guerrilla, contrainsurgencia, represión y asesinatos colectivos.

Después del Domino Sangriento (Enero de 1972) (Sunday Bloody Sunday, como dice la famosa canción de U2), resucitaron de sus cenizas tanto al IRA, la guerrilla más antigua del mundo, como los paramilitares protestantes. Este baño de sangre solo iba a parar en este otro “mundo” en que vive Europa ahora, el “mundo” de la Unión Europea, cuando el muro de Berlín es un recuerdo y los fierros, una suerte de vergüenza tercermundista.

En 1972, el Ulster ya iba en camino a la violencia y con los frenos seriamente pinchados. La misma provincia era una entidad artificial, ni “pato” ni “gallareta”, producto de una rendición a medias y de un triunfo cortado. Los irlandeses nacionalistas le habían ganado su independencia a los británicos de la mano de Michael Collins y después de siete siglos, pero les había alcanzado para ganarla sólo políticamente: el primer IRA forzó a los ingleses a negociar o a ponerse totalitarios, pero no los venció militarmente. Lo que surgió fue una partición de la isla, autónoma –y después independiente- en todo menos en un rincón del Norte donde los protestantes eran mayoría y amenazaban con su propia guerra si no seguían siendo británicos.

Así, en 1922, Irlanda pasó a tener dos parlamentos, uno en Dublín, nacionalista y republicano, y otro en Belfast, bajo bandera inglesa y con el raro status de ser el único rincón del Reino Unido con autonomía parcial. La entidad tenía problemas de nombre -¿Irlanda del Norte? ¿Ulster?- y ni hablemos de la identidad: todos eran irlandeses, pero no como los otros irlandeses.

El Ulster duró unos cuarenta años más o menos en equilibrio, con un apartheid de hecho donde los católicos, sospechosos de nacionalismo, eran ciudadanos de segunda, sin derecho a ejercer ciertas profesiones y con cuotas para los empleos públicos. Los protestantes la tenían cómoda, ya que su mayoría les permitía ejercer el poder sin sobresaltos. Tanto que por medio siglo gobernó siempre el mismo partido, con la misma mayoría de diputados y sin necesidad de pensar demasiado. Los católicos, a su manera, sostenían el sistema por su notable rigidez ideológica. La única política aceptable para ellos era el nacionalismo entendido como fundamentalismo irredento; la patria irlandesa no aceptaba la misma existencia del Ulster, de sus instituciones y su gobierno: los protestantes eran apenas entreguistas, cipayos de los ingleses, peones en un juego de poder dirigido desde Londres. El resultado era que los nacionalistas que resultaban electos para el Parlamento de Stormont (Ulster) no hacían nada. Pero nada de nada: en medio siglo no lograron ni una ley que ayudara a su grey a tener una mejor vida. Y el otro resultado era que la mayoría de los paisanos protestantes, terminaban como fantasmas: nadie pensaba que realmente podían sentirse británicos, que sinceramente pensaban lo que decían, que no querían ser irlandeses gobernados desde Dublín.

Los protestantes no facilitaban el diálogo, presos de sus propios fantasmas. En Ulster todo católico era sospechoso de ser un rebelde peligroso, un tirabombas, y el fundamentalismo protestante era de una grosería rampante. El inefable reverendo Ian Paisley, ya ganaba fama en los años sesenta con sus sermones sobre la “puta de Babilonia” (por la Iglesia Católica) y sus llamados a la violencia armada contra “esos”. Ulster era un lugar victoriano, conservador, rígido, donde los domingos cerraban los comercios, los cines y los bares para que todo el mundo fuera a su iglesia.

Y aun así, la situación se sostuvo hasta la noche tarde del 7 de mayo de 1966, cuando dos protestantes medio mamados encendieron la mecha. Inflamados por Paisley, tapándose la cara con un impermeable y zigzagueando por un callejón de Belsfast, los dos “comandos” le tiraron una molotov a una licorería cuyo dueño era católico. Pero el exceso de cerveza los traicionó: la bomba cayó en la casa de al lado, rompió la ventana del living y le explotó encima a Matilda Gould, una señora de 77 años, lisiada y protestante, que siempre dormía en la planta baja para no subir las escaleras. Lo que bien puede ser descripto como la segunda guerra civil irlandesa arrancó con los gritos de una abuela quemándose viva.

Los borrachos de impermeable eran militantes de la Fuerza Voluntaria del Ulster, UVF, un pequeño grupo de clase obrera protestante que quería luchar contra la “subversión católica”. El grupo emitió un comunicado detallando que los primeros blancos serían “cuadros conocidos del IRA”, pero el festival de matanzas siguió con un homeless alcohólico y católico, y con un chico de 18 años que volvía tarde de trabajar.

Un problema era que, en 1966 era difícil encontrar alguien del IRA en Belfast. La organización acababa de cumplir medio siglo –había nacido de la unión de varios grupos paramilitares para la rebelión de Pascua de 1916, como ejército de la clandestina República Irlandesa – y era un fantasma anticuado, listo para un cambio generacional y viendo cómo grupos de izquierda influidos por las campañas de derechos civiles de Martin Luther King le ganaban la calle. Estos grupos querían trascender la división protestantes-católicos, pensando que los intereses proletarios son comunes, y querían exponer las injusticias del sistema con marchas y manifestaciones sobre temas como vivienda, salud y trabajo. Tuvieron mucho éxito, gracias a la televisión y a la torpeza del gobierno local, que reprimió con gusto todo lo que se moviera y logró que los problemas del Ulster pasarán a la agenda del Londres.

El gobierno británico, para peor laborista, simplemente le ordenó a Stormont que reformara el sistema. Así, hubo anuncios sobre vivienda, voto, empleo y abolición de las viejas leyes especiales que enfurecieron a los protestantes duros. Los grupos de derechos civiles florecieron como hongos, de izquierda y moderados, en su mayoría católicos pero también ecuménicos, todos tomando las calles de pueblos y ciudades, todos sospechados oficialmente de ser apenas “frentes” del IRA. El frágil equilibrio terminó cuando una amplia marcha católica en Belfast (capital del Ulster) fue atacada por cientos de protestantes armados con ladrillos y palos. Hubo cantidades de heridos, gruñidos desde Londres y varias renuncias de los más duros en el gabinete local. El gobierno cayó y hubo que llamar a elecciones.

El voto de febrero de 1969 creó otro país, que se las arregló para llegar a fines de siglo. Los unionistas moderados (todos protestantes por supuesto) ganaron pero perdieron su mayoría automática, ya que los extremistas les armaron bloque propio. La “nueva izquierda” católica barrió a los viejos nacionalistas, cuyo partido prácticamente dejó se existir. Lo curioso es que, debilitado y todo, el gobierno siguió siendo el mismo, igualmente presionado por Londres y dispuesto a reformar el sistema. Los grupos extremistas protestantes, que iban desde patotas de barrio a células políticas, se unificaron bajo el paraguas del UVF, y las bombas empezaron a explotar por todos lados. Tantas, que el gobierno volvió a caer.

Para el verano, la cosa se le estaba yendo de las manos a todo el mundo. El verano es la época más cruel en el Ulster, ya que los protestantes festejan sus viejos triunfos del siglo XVII contra la nobleza católica con marchas provocativas, que por alguna razón siempre pasan por los barrios católicos. En el relativo calor de ese año, comenzaron a llover ladrillos y molotovs sobre los estandartes naranjas de las marchas, que por decenas degeneraron en trifulcas memorables. Los unionistas (protestantes) se encontraron desbordados y la conducción del IRA se desayunó con que los militantes jóvenes de Belfast ya no obedecían las moderadas órdenes de Dublín (capital de la Irlanda católica). La batalla estalló en serio, con muertos, en Derry y Belfast, donde los extremistas protestantes atacaron abiertamente los barrios católicos, protegidos por la policía, y los jóvenes militantes del IRA salieron a la calle a defenderlos con lo que tenían a mano. En agosto, el gobierno capituló y pidió a Londres que enviara al ejército. Las tropas fueron recibidas por los católicos como protectores, con tazas de té y abrazos. Los protestantes comenzaron a armarse en serio. Y el IRA comenzó un debate interno que resonaría en Irlanda por décadas.

Básicamente, la organización de Belfast se cortó sola. Primero, llamó a un congreso a fines de 1969 y por mayoría simple votó aceptar la realidad de Storrmont, asumir que existía Irlanda del Norte. Luego, se dividió cuando los más duros, liderados por Sean Mac Stifan, repudiaron “la entrega”. Los disidentes, entre los que se contaba un joven barman llamado Ferry Adams, no hicieron tiempo de llamar formalmente a un congreso propio, por lo que adoptaron el nombre IRA Provisional. La etiqueta prendió y en los barrios obreros católicos de Belfast comenzaron a aparecer pintadas mostrando un fénix y la consigan, “de las cenizas del ´69 surgieron los provisionales”.

El nuevo IRA era una peligrosa mezcla de dogmatismo republicano –no se negocia, no se participa en política, no se va a elecciones- y de broncas mal digeridas por una vida de opresión. En sus filas andaban veteranos de viejas lides como Billly Mc Kee, fierrero con historia, y pibes indignados como Martin Mc Guinnes. Todos tenían contactos en Nueva York, la ciudad de donde siempre llegaron fondos y armas para la causa, y pronto los arsenales comenzaron a crecer.

Mientras los bandos se armaban y reclutaban, se terminaba el romance con el ejército británico. Las tropas rápidamente se encontraron haciendo trabajo de policías y para junio de 1970 comenzaron los muertos. En los enfrentamientos entre católicos y protestantes, los soldados se ponían al medio, con lo que cobraban de ambos lados, pero más del católico. Para junio, nuevamente verano, los dos IRA –el provisional y el Oficial- comenzaron a atacar al ejército y a defender los barrios católicos. Esta vez no eran palos y piedras, eran armas largas, y las tropas de Su Majestad tuvieron sus primeras bajas en suelo soberano desde la blitzkrieg alemana. El 6 de febrero de 1971, en una emboscada cuidadosamente planeada, Billy Reid, un pibe del Tercer Batallón del IRA Provisional, mató con una ametralladora a Robert Curtiss, soldado raso de veinte años de la Artillería Real. Ese día se cruzó una línea.

Las bajas militares, las decenas de bombas, los muchos asesinatos selectivos, el constante desorden, las batallas callejeras y las huelgas, tanto católicas como protestantes, desbordaron al gobierno y se tragaron al movimiento por los derechos civiles. Para el 9 de agosto de 1971, con el ejército inglés desembarcando diariamente refuerzos, el gobierno decidió “internar” a los provisionales. Ese día, muy de madrugada, se realizaron las primeras razzias en los barrios católicos, con tropas armadas hasta los dientes y con listas de sospechosos a detener sin cargos ni jueces. La operación resultó un una batalla campal y en pocas horas había 15 muertos y 342 detenidos, doce de los cuales fueron prolijamente torturados por una semana en una base de la fuerza Aérea en Ballykelly.

La operación fue un fracaso. Hubo un escándalo en Gran Bretaña por las torturas, el Consejo Militar del IRA dio una conferencia de prensa para mostrar que seguía libre y operando, y la venganza de los provisionales terminó con el saldo de 32 militares ingleses muertos. La espiral de violencia empeoró, con ambos bandos poniendo bombas en bares y locales comerciales, con una alarmante cantidad de niños y hasta bebés muertos. El año horrible de 1971 terminaba con un baño de sangre.

Derry, la segunda ciudad de Ulster llamada Londonberry por los protestantes, se había salvado de lo peor. Menos sectaria que Belfast, los moderados todavía marcaban el tono y a los provisionales les había costado más organizarse. De hecho, recién en agosto de 1971 habían logrado matar a su primer soldado británico. Por eso no llamó la atención que los militantes por los derechos civiles llamaran a una marcha protestando las “internaciones” para el 30 de enero de 1972. Las concentraciones estaban prohibidas, pero el jefe de policía Frank Logan aconsejó autorizar el acto. Por razones que nunca se revelaron Robert Ford, supremo comandante militar británico, ordenó que el ejército frenara la marcha. La decisión había sido tomada al más alto nivel político.

Ese domingo, varios cientos de jóvenes se reunieron en el barrio católico de Bogside para escuchar a los oradores en la “Esquina Libre” de Derry, en el corazón de la zona nacionalista. Todo iba en paz hasta que poco antes de las cuatro de la tarde llegaron diez autos blindados, los notorios “sarracenos”, con “paracaidistas” provocadores. Las tropas bajaron de sus coches, se desplegaron en orden cerrado e inmediatamente balearon a un señor que pasaba por ahí casualmente, John Jonson, que moriría meses después de sus graves heridas. Uno de los “sarracenos” provocadores atropelló a otro hombre y sus conductores se bajaron de un salto, le pusieron los pies encima y lo fusilaron a quemarropa, tirado en el piso.

Esto fue como una señal: las tropas empezaron a disparar con sus armas automáticas para todos lados, desatando un pánico general y ametrallando las casas. La gente comenzó a correr, pero otro regimiento –con el peculiar nombre de Royal Anglicans- había tomado posición atrás y también abrió fuego. Hubo muertos por los francotiradores, hubo muertos por la ráfagas tiradas al voleo y hubo fusilados de rodillas, con las manos en la nuca y frente a testigos. El milagro fue que hubiera solo trece muertos (catorce con el pobre Jonson unos meses después).

La masacre rompió toda posibilidad de que el conflicto del Ulster pudiera ser mediado por Londres, que pasó a ser un actor desorientado, descontrolado y torpe por los siguientes 25 años. Después del Domingo Sangriento (Sunday Bloody Sunday), el ejército británico se encontró como en un Vietnam interminable y de entrecasa, atacado por los provisionales (católicos) y despreciado por “blando” por los protestantes. Lo que era un problema político terminó en una mezcla de guerra de liberación imposible de ganar, conflicto étnico y simple batalla territorial entre bandas. Irlanda del Norte pasó a ser sinónimo de bombas, huelgas de hambre, crueldades y arbitrariedades, famosa por invenciones como el “auto-bomba”, que debutó en las calles de Belfast en la década del setenta.

Para 1995, la situación mundial era otra y pese a las furiosas protestas de Londres, Gerry Adams, notorio líder del frente político del IRA Provisiona y del resucitado partido “Sinn Fein” fue invitado a la Casa Blanca por Bill Clinton en el día de San Patricio. El mismo Adams, que doce años después, es un factor de poder en Belfast y el que piloteo una de las negociaciones de paz más bravas, difíciles y ricas en sabotajes, escisiones y agachadas de la historia humana.

En 1997, a veinticinco años de la inexplicable masacre del Domingo Sangriento, el proceso de paz estaba ganando fuerza y el gobierno de Tony Blair, todavía en ablande, admitía en una nueva investigación que si bien era cierto que algunos manifestantes estaban armados, el ejército había abierto fuego sin provocación. Una comisión llena de lores publicará las conclusiones de cientos de testimonios, y la promesa es que por fin se nombre a los responsables.

En 1998, se firmaba el acuerdo marco que ahora se pone en acción para formar este peculiar gobierno.

La república de Irlanda es hoy uno de los países más prósperos y vitales del mundo, mucho más que su provincia perdida. Toda la isla es parte de la Unión Europea y a nadie le calienta tanto la religión como antaño. Faltaba nada menos, que tener iniciativa política para crear algo que abriera la puertas de un proceso mucho más largo y complicado, el de formar una identidad nueva. Ayudó mucho, el cansancio con la violencia y la evidencia de que las organizaciones armadas de ambos bandos se dedicaban también a la extorsión y el negocio de la “protección”.

Millones de viejas tumbas, protestantes y católicas, se deben estar dando vuelta. Son los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y ancestros de Irlanda, a los que ahora le llegó la increíble noticia: la provincia “perdida”, el Ulster irredento, pasará a ser gobernado por el reverendo Ian Pasley y por Martin Mc Guinness. En el palacio de Stormont, construido en Belfast para que la colonia fuera regida por protestantes británicos, avalan ahora a el líder de los paramilitares unionistas y un cuadro histórico del IRA. No solo que hablan sino que encabezan un gabinete con tres ex guerrilleros y varios sospechosos de defender, con armas en las manos, la versión local de apartheid. Para decirlo en criollo sería como un gobierno compartido entre un Astiz y un Santucho. De tan surrealista hasta puede dar resultado.

La República de Irlanda prosperó de modo increíble, la Unión Europea es una realidad que deja tribalizados a todos los bandos. Y sobre todo, ya nadie aguanta una vida así, de guerra interminable.

La nueva disidencia fue pensar en la paz. Y ahora Stormont no es más la etiqueta del gobierno opresor sino la sede de un gobierno compartido, problemático, siempre en crisis y atado con alfileres, pero que está llamando a elecciones. En Irlanda del Norte, en resumen, se volvió a hacer política y Blair, se pudo dar el gusto, antes de dejar el poder, de asistir en Belfast, a la restauración de la autonomía de Irlanda del Norte con la formación de un gobierno autónomo entre Unionistas protestantes y Republicanos católicos, acuerdo que tuvo en el primer ministro británico a su principal respaldo.

Profesor Pablo Salvador Fontana

BIBLIOGRAFIA: Hobsbawm, Eric, “El siglo XX”, Crítica.
Kiernan, Sergio, Página 12, ediciones del 4 de febrero de 2007 y 13 de mayo de 2007.

Ver: Grupo Terrorista IRA en Irlanda

Guerra en Medio Oriente Israel-Libano-OLP Guerra seis dias

Guerras en Medio Oriente:Israel,Líbano,OLP

La guerra fría representó un enfrentamiento entre las dos superpotencias vencedoras en 1945: EEUU y la URSS. El tratado de Yalta y Potsdam configuró la repartición de las áreas de influencia correspondientes a cada potencia.

En este sentido, si bien la guerra fría no importó un enfrentamiento armado real dentro de Europa, estas luchas y competencias se trasladaron hacia el Tercer Mundo (Asia, África y América Latina).

Este enfrentamiento se desarrolló desde 1945 hasta 1991, dentro del cual se distinguen diferentes etapas, diferenciadas entre sí por el grado de recrudecimiento de la competencia. De esta manera, la década del 60 inauguró un período de coexistencia pacífica, que establecía un clima de cooperación mundial y de hegemonía compartida.

Este acuerdo se materializó con la visita del presidente ruso Nikita Kruschev (foto) a Estados Unidos, donde se estableció que cada una de las grandes potencias, buscaría consolidar su propio bloque y extenderlo, a través de alianzas, a los países de África, Asia y América Latina.

Así, el Tercer Mundo se convertiría en el teatro de operaciones de ambas superpotencias. Por consiguiente, en estos espacios surgirían los conflictos por el control de las regiones que, por la riqueza de sus recursos naturales o por su ubicación estratégica, se convertirían en los nodos del enfrentamiento entre el comunismo y el capitalismo.

Un claro ejemplo fue el caso de Medio Oriente, que se ha constituido en una zona de peligro tanto para los países que lo conforman, como para las naciones implicadas en los conflictos surgidos por la lucha de intereses por su situación geopolítica y por su riqueza petrolera.

Incluso, EEUU se encargó de consolidar y avivar cualquier tipo de conflictos que surgían en los espacios del Tercer Mundo, así como, después de 1989, en las regiones sometidas al dominio soviético, como Yugoslavia.

Conflicto àrabe-israelí

Un ejemplo claro de la influencia que ejercieron los países centrales sobre el Tercer Mundo es el conflicto permanente entre el mundo árabe y el Estado de Israel. En este enfrentamiento se puede evidenciar cómo las potencias centrales utilizan estos conflictos étnico-religiosos en beneficio propio. Este conflicto surgió después de la Segunda Guerra Mundial.

En este sentido, en el contexto de la descolonización, Gran Bretaña acordó con los árabes palestinos otorgarles la independencia a cambio de su ayuda en el conflicto que entablaba con los turcos. Sin embargo, una vez finalizada la guerra, Gran Bretaña no cumplió con lo acordado, y Palestina quedó sometida al dominio británico. Sumado a ello, esta potencia apoyó la independencia de los judíos de los palestinos, de esta forma surgió aprobado por la ONU, el Estado de Israel. Claramente, Gran Bretaña tenía relaciones estrechas con los judíos, detrás de este apoyo había intereses económicos y políticos.

Así, en 1948 se otorgó a los judíos un territorio dentro de una región marcadamente árabe desde muchos siglos atrás, dividiendo Palestina para constituir Israel. Moshe Dayan expresó que cada ciudad y pueblo israelí tuvo una vez un nombre árabe. Ante esa decisión unilateral, países árabes como Egipto, Irak, Líbano, Siria y Jordania expresaron su desacuerdo. Lo que de alguna manera se materializaba con estos desacuerdos es la dificultad de aglutinar a distintas etnias bajo un sólo patrón cultural.

La creación del estado de Israel produjo un creciente enfrentamiento, donde los distintos países centrales  utilizaron en provecho propio.

Los judíos no habían tenido antes un territorio propio. En 1881, a raíz del asesinato del zar Alejandro II, los judíos establecidos en Rusia enfrentaron serios problemas, por lo que tuvieron que emigrar hacia Estados Unidos y hacia Palestina, donde establecieron buenas relaciones con los árabes de la región. A partir de entonces surgió el sionismo como la aspiración de la construcción de un Estado judío con el apoyo de la comunidad internacional. Se inició la emigración de los judíos con un sustento jurídico.

En un momento se pensó construirlo en Argentina, pero Gran Bretaña, aliada del sionismo, por intereses propios y ante el posible desmembramiento del Imperio Otomano, decidió establecerlo en el territorio de Palestina, que ya estaba habitado por hombres de otra lengua, otra cultura y otra religión. La actitud sionista se inició con la vinculación real de los judíos con la propiedad y el cultivo de la tierra a la que recién habían llegado.

Por lo tanto, empezó la expulsión de los árabes de sus territorios, aunque en la zona judía permaneció una minoría, a la cual se ha discriminado, prohibiéndole el trabajo asalariado, tanto en la agricultura como en la industria, además de no permitirle contar con derechos ni protección jurídica.

Ante el mandato británico y el avance del sionismo, los palestinos organizaron la primera intifada en 1936, consistente en la lucha armada desesperada, en la cual se utilizan incluso piedras contra fuerzas militares superiores buscando hacer respetar sus derechos y la posesión de la tierra que les arrebataron.

Los problemas se agudizaron cuando, en 1948, surgió el Estado de Israel sin fronteras fijas, con todos los privilegios y con una determinante expansión militar. Un año después, más de 700.000 palestinos habían huido o habían sido expulsados de Israel y se refugiaban en campamentos provisionales, que se establecieron en las líneas de armisticio permitidas por la ONU. Entonces se vivieron serios problemas psicológicos y sociales, pues los refugiados eran en su mayoría campesinos que perdieron sus tierras y, con ellas, la base de su existencia. Entre los refugiados palestinos empezó a surgir un movimiento nacional, cuyo objetivo era la creación de un Estado nacional palestino. Ante esa actitud, Israel decidió imponerse por medio de las armas.

En 1949 se creó provisionalmente la Agencia de Socorro y Trabajo de las Naciones Unidas para asistir a los refugiados palestinos, hasta que fueran repatriados o recibieran una compensación. Los campos de refugiados se convirtieron así en centros de nacionalismo y bases de reclutamiento de la Organización para la Liberación Palestina (OLP). Los refugiados viven a lo largo de los caminos o en zonas periféricas en pésimas condiciones no sólo materiales, sino también espirituales, ya que en algunos países no se les otorgan derechos políticos, y se les prohíbe tener propiedades y portar armas, en tanto que a los niños se les educa como refugiados.

Desde 1948 la zona de Gaza ha sido un foco de tensiones entre Egipto e Israel, que ocupó la Franja durante la Guerra de los Seis Días en 1967; además de invadir la península del Sinaí —perteneciente a Egipto , el Golán, territorio sirio y Jerusalén incluyendo a los habitantes árabes. Estalló entonces una guerra de guerrillas para recuperar los territorios. El general Ariel Sharon (foto) trató de reprimir la sublevación y destruyó los campamentos palestinos para terminar con los focos de insurrección. En 1973, Egipto y Siria lanzaron, infructuosamente, un ataque a Israel para recuperar el Sinaí y el Golán. En 1977 se firmó un tratado mediante el cual Israel se comprometió a devolver los territorios ocupados; sin embargo, en 1982 invadió Líbano. En 1987 se produjo otra intifada: piedras, hondas y utensilios de cocina de parte de los palestinos, contra tanques y misiles israelitas.

En 1995 nació el Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH) en Gaza, para proteger los derechos individuales y colectivos de la población palestina, así como para promover el desarrollo de instituciones democráticas en la zona. En el informe que corresponde al año 2000 se refieren las políticas de represión; la violación sistemática de los derechos palestinos por parte de israel; y las acciones militares con fuego abierto, uso de helicópteros de combate, cañones y tanques para atacar zonas residenciales, incluyendo a personal médico y ambulancias. Israel declaró que tales medidas son una respuesta a la intifada iniciada ese año y que persiste hasta nuestros días.

Las fuerzas de ocupación israelí incumplieron los acuerdos internacionales del derecho humanitario; han destruido casas, talleres, fábricas; han atacado ministerios y oficinas de la Autoridad Palestina; y han arrasado miles de hectáreas de tierras agrícolas. Se ha decretado un bloqueo a los territorios ocupados imponiendo restricciones comerciales, y prohibiendo a más de 50,000 palestinos el acceso a sus trabajos en Israel, en tanto que se ha reforzado la presencia mí litar. Además se cerraron os territorios ocupados y se impusieron restricciones a la libertad de movimiento de los palestinos, lo cual ha perjudicado la economía local e impide la adecuada asistencia médica y la utilización de centros educativos. Lo anterior ha llevado a un empobrecimiento masivo, ya que los ingresos familiares cayeron en un 73 por ciento.

Si bien durante el conflicto se han promovido diferentes acuerdos y conversaciones para alcanzar la paz, los grandes intereses de países occidentales y la obstinación ideológica de ambas partes han impedido que fructifíquen. Los israelitas no están dispuestos a ceder los beneficios obtenidos a través de los años, en tanto que los palestinos desean la paz, pero no a cualquier precio, y siguen luchando por la igualdad y la justicia. Se debe tomar en cuenta que Israel y Palestina no están solos. Israel recibe el apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos. Este último tiene un especial interés político y económico en la región, por lo cual proporciona a Israel ayuda financiera: le adjudica el 17 por ciento de toda su ayuda exterior y, por medio del programa de Exceso en Artículos de Defensa (EAD), le regala armamento y municiones. Palestina, a la vez, tiene el respaldo de la mayoría de los Estados árabes

Desde que se formó, en 1948, el Estado de Israel hasta la fecha, los problemas continúan y no se perciben las medidas necesarias para resolverlos. El sionismo se ha incrementado con el manejo de los medios de comunicación a favor de Israel, sobre todo en Estados Unidos. Israel (construye muros para evitar el desplazamiento de los palestinos. Casi a diario se puede leer en los periódicos acerca de los entrenamientos de los palestinos armados con hondas y piedras contra tanques  armas de alto poder; así como de los continuos suicidios para hacer estallar bombas en poblaciones israelitas. La percepción mundial del conflicto árabe-israelí indica que ya fue suficiente.

Sin embargo, las conversaciones de paz se han prolongado demasiado y no han mostrado resultados. La gente sigue sufriendo más allá de lo soportable y no se han tomado las estrategias ni los acuerdos razonables, en beneficio de ambas partes, para lograr una paz basada en la justicia social y en la creación de un Estado nacional palestino. Es necesario que se respete a cada quien su propia visión de lo que son y de lo) que quieren ser, para así lograr una coexistencia sin la voluntad de dominio, de la eliminación o del rechazo. La igualdad entre Israel y Palestina debe tener un objetivo humano.

Fuente Consultada: Historia Universal Gomez Navarro-Gragari-Gonzalez-Lopez-Pastoriza-Portuondo

Conflictos Bélicos del Siglo XXI Guerras Del Siglo Actuales Resumen

Conflictos Bélicos del Siglo XXI – Guerras Del Siglo

CONSECUENCIAS DE LA GLOBALIZACIÓN RESPECTO A
POSIBLE CONFLICTOS FUTUROS

LA DINÁMICA DE LA GLOBALIZACIÓN
Otro fenómeno esencial: todos los estados se ven afectados por la dinámica de la globalización. En cierto modo, se trata de una segunda revolución capitalista. La globalización económica se extiende a los rincones más apartados del planeta soslayando tanto la independencia de los pueblos como la diversidad de los regímenes políticos.

Tanto es así que la Tierra vive una nueva era de conquistas, como en la época de las colonizaciones. Pero si los principales actores de la anterior expansión conquistadora eran estados, esta vez quienes pretenden dominar el mundo son empresas privadas y conglomerados, grupos industriales y financieros. Los dueños de la Tierra nunca fueron tan pocos ni tan poderosos. Estos grupos están situados fundamentalmente en la tríada Estados Unidos-Unión Europea-Japón. La mitad de ellos tiene su base en Estados Unidos.

Esta concentración del capital y del poder se ha acelerado formidablemente durante los últimos veinte años, bajo el efecto de las revoluciones de las tecnologías de la información. El siglo XXI que comienza será testigo de un nuevo salto cualitativo impulsado por las modernas técnicas genéticas de manipulación de la vida.

La privatización del genoma humano y la concesión generalizada de patentes sobre los procesos biológicos abren nuevas perspectivas de expansión al capitalismo. Se prepara una privatización a gran escala de todo lo que afecta a la vida y la naturaleza, que favorecerá la aparición de un poder probablemente más absoluto que cualquier otro que haya podido conocerse a lo largo de la Historia.

La globalización no aspira tanto a conquistar países como a ganar mercados. El objetivo de este poder moderno no es la anexión de territorios, como en las épocas de las grandes invasiones o en los períodos coloniales, sino el control de riquezas.

Esta conquista trae consigo destrucciones impresionantes, como atestigua la espectacular quiebra de Argentina en diciembre de 2001 (y la crisis actual de los países de Europa) . Dicho país era el mejor exponente del modelo universal preconizado por el FMI, que intenta exportarlo a todo el planeta con dogmática tozudez.

La caída de Argentina es al neoliberalismo lo que la caída del muro de Berlín fue al socialismo estatal: la evidencia del descrédito, la constatación del fracaso. En el resto del mundo, en todas las regiones, sectores industriales enteros se ven abocados al cierre con los sufrimientos sociales que de ello se deriva: paro masivo, subempleo, precariedad, exclusión… Dieciocho millones de parados en la Unión Europea, mil millones de desempleados y subempleados en el mundo… Sobreexplotación de los hombres, de las mujeres y, lo que es más escandaloso, de los niños: trescientos millones de menores la sufren en condiciones de extrema brutalidad.

La globalización es también el saqueo de la naturaleza, el pillaje planetario. Las grandes empresas privadas depredan el medio ambiente utilizando herramientas desmesuradas; esquilman las riquezas naturales, que son el bien común de la humanidad; y lo hacen sin escrúpulos y sin freno. Este fenómeno se añade a una criminalidad económica ligada al mundo financiero y a la gran banca, que reciclan sumas superiores al billón de euros por año, es decir, más que el producto nacional bruto (PNB) de un tercio de la humanidad.

La mercantilización generalizada se traduce en un formidable agravamiento de las desigualdades. Aunque la producción mundial de alimentos básicos equivale a más del 110% de las necesidades del planeta, treinta millones de personas siguen muriendo de hambre cada año y más de ochocientos millones sufren malnutrición.

En 1960, el 20% de los más ricos de la población mundial tenía unas rentas treinta veces superiores a las del 20% de los más pobres. Era una situación escandalosa, pero, lejos de mejorar, ha seguido agravándose: en la actualidad, las rentas de los ricos son, no treinta, sino ochenta y dos veces superiores a las de los pobres… De los seis mil millones de habitantes del planeta, apenas quinientos millones viven desahogadamente, mientras que cinco mil quinientos subsisten en condiciones precarias. El mundo ha perdido el rumbo.

Las estructuras estatales, al igual que las estructuras sociales tradicionales, son barridas de forma desastrosa. En mayor o menor medida pero de forma generalizada, en los países del Sur y del Este, el Estado se desmorona. La autoridades se retiran o son expulsadas de los territorios periféricos, que se convierten en auténticas zonas sin ley.

En Pakistán, en el Cáucaso, en Argelia, en Somalia, en Sudán, en el Congo, en Colombia, en Filipinas o en Sri Lanka, se desarrollan entidades caóticas e ingobernables que se sustraen a cualquier forma de legalidad y vuelven a un estado de barbarie. La fuerza prevalece sobre el derecho, y sólo los grupos violentos se muestran capaces de imponer su ley sometiendo a las poblaciones.

Surgen nuevas amenazas: hiperterrorismo, fanatismos religiosos o étnicos, proliferación nuclear, crimen organizado, redes mañosas, especulación financiera, quiebra de macroempresas (Enron), corrupción a gran escala, extensión de nuevas pandemias (sida, virus Ebola, enfermedad de Creutzfeld-Jakob…), desastres ecológicos, efecto invernadero, desertización, etcétera.

Paradójicamente, cuando la democracia y la libertad triunfan, en apariencia, en un planeta que se ha desembarazado de la mayoría de los peores regímenes dictatoriales, la censura y las manipulaciones retornan con renovada fuerza bajo diversos disfraces.

Seductores «opios de las masas» proponen una especie de «mundo feliz», distraen a los ciudadanos e intentan apartarlos de la acción cívica y reivindicativa. En esta nueva era de la alienación, en la época de Internet, la World Culture, o «cultura global», y la comunicación planetaria, las tecnologías de la información desempeñan un papel ideológico fundamental para amordazar el pensamiento.

Fuente Consultada: Guerras del Siglo XXI Ignacio Ramonet