Astronomo William Herschel

Biografia de Sebastian Munster Astronomo y Geografo

Biografía de Sebastian Munster Astrónomo y Geógrafo

SEBASTIAN MUNSTER (1498-1552)
Sebastián Münster, orientalista, astrónomo y geógrafo, es uno de los últimos representantes de las concepciones clásicas sobre la contextura y mecanismo del Universo.

Sebastian Munster Astrónomo
Sebastian Munster Astrónomo

Universitario, hombre de sólida formación, de espíritu inquieto—como lo demostró haciéndose luterano—se mantuvo aferrado a las teorías que leyó en la Geografía de Tolomeo, libro que editó en 1540, y que para él resumió cuanto de verdad podio saberse sobre la Tierra y los mundos siderales.

Y, sin embargo, en aquel mismo año de 1540, las prensas de Dantzig empezaban a imprimir la Narratio prima de un médico de Frauenburgo y, a la vez, comisario de la diócesis de Ermelandia, llamado Nicolás Copérnico.

En la Narratio prima se exponían las ideas a que había llegado el sabio polaco durante sus profundas investigaciones sobre el Cosmos: que la Tierra, y con ella los demás planetas, se movían alrededor del Sed.

Seguramente, de haber conocido el libro, Münster no habría rechazado esta teoría por disparatada, pues Tolomeo había afirmado que eran el Sol y los planetas los que giraban en torno a la Tierra, tal como parecía certificar su movimiento en la bóveda celeste.

Münster había nacido en 1498 en Nieder-Ingelheim, una apacible aldea de la Renania. Estudió teología en la universidad de Heidelberg; pero antes de terminar la carrera, en 1515, a los dieciséis años de edad, vistió el hábito de San Francisco.

Completó su formación, desde 1509, en el convento de Ruffach, donde tuve la fortuna de hallar un gran maestro en la persona de C. Pellikan, quien le orientó en el aprendizaje del griego y del hebreo, así como le inició en las matemáticas y la astronomía.

Siguió a su maestro a Basilea, en 1511, pero en 1514 pasó, solo, a Tubinga para completar su formación al lado de Juan Stotfler, famoso cartógrafo y cosmógrafo, cuyo influjo en Münster es indudable.

Sin embargo, en Tubinga, Münster se hizo destacar como orientalista, y este hecho explica que en 1537 se le concediera una cátedra de hebreo en Heidelberg, en cuya ciudad también predicó.

Es casi seguro que a causa de una entrevista con Lutero, quizá celebrada en la renana ciudad de Worms, Sebastián le siguiera por el camino de la Reforma, causa que abrazó públicamente en 1529.

Un año antes se había establecido en Basilea para explicar hebreo en esta universidad. Su figura atrajo gran número de estudiantes en sus aulas, muchos de los cuales colaboraron en su obra.

La actividad de Münster fue inmensa, pues entre 1534 y 1535, editó la primera biblia en hebreo en Alemania, en 1538 la edición de Pomponio Meló, en 1540 la de Tolomeo a la que nos hemos referido, y en 1544 la Cosmografía, destinada a ser la más célebre de sus obras, pues, en efecto, tuvo varias y rápidas ediciones.

La causa de este éxito fue, en primer lugar, la abundancia dé materiales recogidos; luego, la amplitud del tema, pues incluso comprendía un esbozo de la Geografía de América; y, por último, su carácter de divulgación, a cuyo objeto fue escrita en lengua vulgar (en alemán, titulada Beschreibung).

Münster murió en Basilea el 23 de mayo de 1552. Con él desaparecía parte de la ciencia bajomedieval, cuyo pabellón había mantenido enhiesto durante medio siglo.

Fundacion del Observatorio Astronomico de Cordoba Historia y Primeros Trabajos

Historia de la Fundación del Observatorio Astronómico de Córdoba y Objetivos y Trabajos Científicos

Los estudios astronómicos se inician en la Argentina bajo la presidencia de Sarmiento, que facilita al astrónomo estadounidense Benjamín A. Gould la instalación de un observatorio astronómico en Córdoba.

Gould llegó a la Argentina en 1870, y al año siguiente, merced al apoyo oficial, que le proveyó del instrumental y edificios necesarios, pudo inaugurar, el 24 de octubre de 1871, con la presencia de Sarmiento y de su ministro Avellaneda, el primer Observatorio Astronómico Argentino.

Astronomo Gould Benjamin
Astronomo Gould Benjamin A.

La obra desarrollada por su organizador y primer director es de gran importancia; en 1879 da a luz la primera publicación, titulada Uranometría Argentina, acompañada de un atlas donde están catalogadas cerca de ocho mil estrellas de la región austral observables a simple vista.

Este trabajo provocó el agrado de sus colegas internacionales y contribuyó a subsanar las deficiencias de los catálogos australes, como lo atestiguó el astrónomo alemán Müller, director del Observatorio Astronómico de Potsdam (Berlín).

Observatorio de Cordoba
Vista del Observatorio de Córdoba

HISTORIA DE SU CREACIÓN Y OBJETIVOS

Fundación del Observatorio de Córdoba. — Durante su permanencia en Washington, como embajador de la República Argentina, Sarmiento entró en relación con el astrónomo norteamericano Benjamín Apthorp Gould.

Presidencia de Domingo Sarmiento
Presidencia de Domingo Faustino Sarmiento

Figura descollante en el mundo científico, habíase iniciado en el estudio de la astronomía junto a grandes astrónomos europeos, como Peters, Struve y Argelander. De regreso a su patria estuvo al frente del Observatorio de Dudley, en Albany, y en 1851 inició la publicación, que sostuvo a sus expensas, del Astronomical Journal.

Incitado por Argelander, proyectó la realización de una expedición a nuestro país para explorar el cielo austral y completar, con la determinación de la posición y brillo de todas las estrellas de nuestro cielo, el catálogo que, con respecto al hemisferio boreal, había iniciado el célebre astrónomo de Boon.

El estudio de su proyecto lo convenció de que la ciudad de Córdoba ofrecía las mayores ventajas para instalar una estación astronómica, debido a su posición geográfica, la pureza de su atmósfera, su clima y el hecho de estar libre de temblores. Por eso preguntó a Sarmiento sobre la acogida que los gobernantes de nuestro país harían a la expedición y sobre la posibilidad de contar con alguna cooperación.

Sarmiento, que acariciaba el proyecto de fundar en nuestro país un observatorio astronómico, acogió con entusiasmo el proyecto de Gould y propuso al gobierno la adquisición del mejor instrumental existente para establecerlo. Mas la situación internacional del país, en ese momento en guerra con el Paraguay, no permitió que el gobierno nacional, ejercido por Mitre, llevara a término la proyectada creación.

Cuando Sarmiento ascendió a la Presidencia de la Nación obtuvo que el Congreso aprobara, en 1869, la creación de un observatorio astronómico. Y el 29 de diciembre de 1869 dictó el decreto confiando su dirección a Gould. Este acto tuvo repercusión en el exterior.

Como informara al Poder Legislativo el ministro Avellaneda: «El presidente Grant felicitó calurosamente al Ministro argentino en Washington por el nombramiento de Mr. Gould, y la primera corporación científica de Estados Unidos, la Academia de Ciencias, se reunió en sesión solemne para declarar que la República y el Gobierno Argentino enaltecían su nombre con este hecho, que contribuiría a los adelantos de la más importante entre las ciencias naturales».

En el acto inaugural del Observatorio Astronómico de Córdoba, Sarmiento expuso su pensamiento sobre la importancia de las ciencias naturales en el desarrollo de la nación. Respondiendo a los que criticaban la creación, por considerarla anticipada o superflua, expresó que ella, como contribución al progreso y al movimiento de las ciencias naturales, era una necesidad si queríamos mantener el rango de nación y de pueblo civilizado.

«Los que hallan inoportuno un observatorio astronómico —expresó— nos aconsejan lo que Rosas practicaba, lo que Felipe II legó a sus sucesores, y nos separa por fin de la especie humana, en todos los progresos realizados mediante el estudio de las ciencias naturales, desde el Renacimiento hasta nuestros días, en el resto de la Europa y en los Estados Unidos, que con Franklin y Jefferson contribuyeron desde su origen a los progresos de la física y la geología, y en sus aplicaciones a las necesidades de la vida, con Morse y Agassiz, se han adelantado a veces en la marcha general».

Por eso, para que nuestro país fuera en verdad un pueblo nuevo, debíamos resumir los progresos de las ciencias y las artes y generalizarlos entre nuestros conciudadanos. En este sentido, la instalación del observatorio era ya un paso en el camino de hacer del nuestro un pueblo nuevo.

Nicolás Avellaneda, por su parte, destacó que la creación del observatorio, «dotado con los instrumentos más perfectos que el ingenio humano haya puesto al servicio de la ciencia que explora las profundidades de los cielos», respondía a una necesidad del mundo científico e implicaba que nuestro pueblo empezaba a marchar en las vías de la civilización más elevada.

El impulso creador de Sarmiento y la obra cumplida por el astrónomo norteamericano llevaron al Observatorio de Córdoba a ocupar, al cabo de pocos años, un lugar de privilegio entre las instituciones análogas del mundo.

Labor del astrónomo Gould. — El astrónomo Gould, en el discurso que pronunció en el acto inaugural del Observatorio, bosquejó en forma precisa la obra que proyectaba realizar.

«Los deberes de un observatorio público —aclaró— consisten en la prosecución de investigaciones regulares y sistemáticas, en contraposición a las indagaciones accidentales que exigen menos organización y pueden ser ejecutadas por personas provistas de instrumentos y aparatos menos costosos.

Tal es, por ejemplo, la pesquisa de cometas, que apareecn de improviso y son descubiertos, por lo regular, por medio de un examen especial, el cual es incompatible con la ejecución de un sistema regular de observaciones.

El tiempo dedicado a semejantes pesquisas es bien empleado siempre que pueda disponerse de él sin perjuicio de investigaciones más importantes, y puede conducir a resultados de valor para la astronomía, pero no sería de desear que un observatorio bien provisto con instrumentos delicados y preciosos descuidara aquellas observaciones, de las que está seguro de sacar provecho, e invirtiera sus fuerzas en investigaciones cuyo éxito es relativamente incierto y menos importante, aunque sus resultados hieran a la vez más vivamente la atención y sean más ricamente premiados con los aplausos del público».

Este programa, cumplido fielmente por el joven astrónomo norteamericano que estuvo catorce años a su frente, explica la repercusión que tuvo en el mundo científico la labor realizada por el Observatorio Astronómico de Córdoba.

La exploración del cielo austral fue la tarea a que se dedicó en primer lugar el Observatorio. Este trabajo se inició antes de la inauguración de la institución, pues desde su arribo a Córdoba, en 1870, Gould y sus ayudantes se dedicaron a determinar las magnitudes y posición aproximada de las estrellas visibles a simple vista.

Fruto de este trabajo fue la Uranometria argentina, catálogo de más de siete mil estrellas fijas, comprendidas dentro de cien grados del polo austral. Esta obra, que se publicó en 1879, provocó la admiración de los contemporáneos.

Gustavo Müller, famoso astrónomo alemán que estaba al frente del Observatorio de Potsdam, expresó que los trabajos de Gould habían extendido de golpe el conocimiento, hasta entonces deficiente, del cielo austral.

Por eso afirmaba: «El nombre de Gould figurará por siempre en letras de oro en la historia de la astronomía, y la labor de este hombre infati gable, de capacidad casi sobrehumana, llenará de admiración a las generaciones venideras, incitándolas a la emulación».

En realidad, además de su importancia para el conocimiento del cielo austral, la Uranometría es valiosa por la exactitud que poseen las magnitudes registradas. Esto se debió al método seguido por el astrónomo norteamericano que las estimó con una aproximación de un décimo.

A esta publicación siguió el Catálogo de las zonas estelares, editado en 1884, y las aplicaciones del método fotográfico, realizadas por Gould, para determinar la posición de las estrellas.

Al renunciar Gould la dirección del Observatorio y regresar a su patria, le sucedió uno de sus ayudantes, Juan M. Thome (1843-1908), quien continuó la labor de su jefe y publicó un catálogo monumental titulado Zonas de exploración.

La posibilidad de que en el Observatorio se formaran en las tareas astronómicas ingenieros argentinos, que había sido una aspiración de Sarmiento, lamentablemente no pudo realizarse, porque el plan de trabajos científicos absorbió por completo a Gould.

El Observatorio de La Plata. — El ofrecimiento efectuado por el marino francés E. Perrin, de observar el paso de Venus por el disco del sol, decidió al gobierno de la provincia de Buenos Aires, en 1882, a adquirir en la casa de Gautier, de París, un telescopio refractor.

Observatorio de La Plata
Observatorio de La Plata

De aquí surgió la idea de organizar en la capital de la provincia un observatorio astronómico. Para ello se completó el instrumental con la adquisición de un círculo meridiano y otros aparatos auxiliares, y en 1883 se decidió inaugurar el observatorio, confiando su dirección a Francisco Beuf, que en ese entonces era director de la Escuela Naval.

Durante quince años la actividad científica del Observatorio de La Plata fue casi nula, pese a que continuas compras llegaron a dotarlo de instrumentos valiosos. Pero esos instrumentos fueron deteriorándose por falta de uso y de personal capacitado para su conservación.

El ingeniero Virgilio Raffinetti que lo dirigió desde 1899, no logró emprender ningún trabajo de verdadera importancia científica.

De ahí que hasta finalizar el siglo la única exteriorización de actividad del Observatorio de La Plata se concretara a la publicación de su «Anuario», que se limitó a la inclusión de datos de interés general, especialmente de carácter metereoló-gico, pero de escaso valor científico.

Fuente Consultada:
Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Loprete – Editorial Plus Ultra
Historia de la Cultura Argentina Parte II de Francisco Arriola Editorial Stella

Biografia de William Herschel Astronomo que Observo Saturno

Biografia de William Herschel
Gran Astronomo Alemán – Observó Saturno

INTRODUCCIÓN: William Herschel nació en Hannover en 1738. Alentado por su padre, emprendió en su juventud la carrera de músico. Se trasladó a Inglaterra después de la guerra de los Siete Años y prosiguió allí su carrera musical, convirtiéndose en compositor y organista y viajando por todo el país.

En 1766 obtuvo el puesto de de organista en fa nueva capilla octogonal de Bath. de !a que al caí» de unos años paso a ser director de conciertos públicos. Pese a su vocación por la música. Herschel recibió de su padre una educación completa, que incluía también nociones fundamentales de astronomía y matemáticas.

William Herschel Herschel vivió en una época en que el interés por la astronomía era muy grande.

Todavía quedaba mucho por aprender  de nuestro inmenso universo posición y el comportamiento de sus les estrellas, planetas, etc.), y muchos astrónomos estaban atareados recogiendo información. aquella época existían varios diseños magníficos de telescopios, todos buenos en pero el problema consistía en llevarlos la práctica.

No era fácil construir buen telescopio con las herramientas y técnicas rudimentarias disponibles.

El nombre de William Herschel ha ocupado un lugar en la historia, como el del hombre que construir los mejores telescopios de época, y mediante su empleo trazar representaciones de grandes zonas del cielo catálogos estelares).

Para Herschel la astronomía era un pasatiempo.

El interés que le inspiraba fue creciendo en él, transformándose en una obsesión, y al final dominé su vida por completo. o se había educado para la ciencia, sino la música; contrataba artistas para dar ciertos, y componía música lírica y sinfónica.

En  1773, a la edad de 35 años, cuando, durante las vacaciones de verano sus discípulos se habían marchado a sus casas, Herschel hizo preparativos para observar el cielo. Compró un conjunto de lentes para construir un telescopio de refracción.

Pero es necesario que el telescopio de refracción sea muy largo para que amplíe adecuadamente las imágenes, por lo que Herschel pensó que con un telescopio de reflexión, más corto, lograría hacer eficazmente las exploraciones astronómicas.

Los espejos de vidrio se inventaron después, y los que existían entonces se fabricaban puliendo laboriosamente, a mano, la superficie de un metal duro. Por esta causa, los pocos espejos que se encontraban en el mercado eran demasiado caros para él, razón por la que compró algunos aparatos para fabricar espejos y empezó a hacer el que necesitaba.

Los resultados fueron tan alentadores que siguió haciendo telescopios cada vez más grandes y mejores, empleando espejos como objetivos. Para desesperación de su hermana, la casa comenzó a transformarse en un taller.

Instaló un torno en el dormitorio y convirtió la sala en taller de carpintería.

Cumplidos los treinta años, su pasión juvenil por la astronomía pasó a ser algo más que una afición. Herschel empezó a dedicar cada vez más tiempo a esta ciencia. Después de un período inicial en el que montaba telescopios con partes usadas, pues no podía permitirse comprar un telescopio grande, decidió construir uno. Muy pronto, su casa de Bath, que compartía con su hermano Alexander y su hermana Carolina, se transformó en un laboratorio habilitado para la construcción de las partes mecánicas, y sobre todo las ópticas, de telescopios reflectores.

Varias veces cambiaron los Herschel de domicilio, buscando más espacio para sus telescopios y superficies de terreno que les proporcionaran más comodidad para sus instrumentos.

Durante nueve años, Herschel mantuvo el esfuerzo necesario para ser músico de día y astrónomo de noche, y durante ese tiempo se dedicó a observar las estrellas, aprovechando todas las horas de buena visibilidad.

Cuando las condiciones atmosféricas no eran adecuadas, se ocupaba en fabricar espejos, sentado, hora tras hora, mientras frotaba un abrasivo sobre la superficie de los espejas metálicos.

Con el mejor de los telescopios que había construido, emprendió una tarea titánica, un mapa completo de la distribución de las estrellas en el cielo. Durante una de sus innumerables observaciones nocturnas, Herschel descubrió el séptimo planeta del sistema solar, Urano.

En 1782 el rey Jorge III lo nombró astrónomo real, después de comprobar que su telescopio era muy superior a los del Real Observatorio. Aquel nombramiento significó para Herschel el abandono definitivo de la música. Dedicó muchas horas a estudiar atentamente la inmensidad del firmamento, sometiendo las zonas seleccionadas a un examen intenso.

A menudo observó 400 estrellas en una sola noche. Un obrero movía su telescopio arriba y abajo, y Herschel dictaba los resultados de sus observaciones a su hermana Carolina. Como resultado de contar innumerables veces las estrellas, llegó a la conclusión de que el sistema sideral era plano como una piedra de afilar.

En su tiempo libre continuó construyendo telescopios e hizo un instrumento gigante, de 11 metros de longitud, con el que observó por vez primera el séptimo satélite de Saturno. Descubrió dos satélites de Urano y dos de Saturno. (imagen arriba)

Herschel se interesó también por las manchas solares, pero encontró dificultades en su examen debido a los efectos nocivos de la imagen sobre el ojo.

Para tales observaciones empleó diversos filtros, comprobando que un filtro verde oscuro, ahumado, era el más idóneo, y que los filtros rojos eran inservibles. Muchos de sus oculares coloreados se rajaron y estallaron por la acción del calor, pero, afortunadamente, sin causarle ningún daño.

Tratando de averiguar por qué el color verde era el más adecuado. descompuso la luz solar y colocó un termómetro en cada banda coloreada.

El extremo rojo era más caliente, pero comprobó que las temperaturas más altas se registraban en una zona invisible, situada a continuación de la banda roja. Más adelante demostró  que la radiación invisible caliente se podía reflejar y refractar de la misma forma que la luz visible; pero lo que nunca pudo sospechar es que ambas son, en esencia, una misma cosa.

Herschel murió en 1822, después de una existencia que de ningún modo puede ser calificada de tranquila.

El Dr. Guillermo Watson, miembro de la Sociedad Real, vio en 1870 a Herschel estudiando el firmamento y le interesaron tanto su telescopio y sus observaciones que logró que se leyera un trabajo suyo en una reunión de la aludida sociedad. Herschel descubrió en 1781 el planeta llamado ahora Urano, lo que le valió la reputación de ser el astrónomo más sobresaliente de su época. La Sociedad Real le otorgó una medalla de oro, fue elegido miembro de ella y todos sus trabajos fueron leídos en las reuniones. Además, fue nombrado astrónomo privado del rey Jorge III, y se le concedió una pensión que le permitió dedicarse totalmente a sus estudios.

Su contribución a la ampliación de los conocimientos astronómicos fue fecunda: recopiló varias listas de nuevas nebulosas y grupos, en total cerca de 2.500; observó que algunas estrellas giran en torno una de otra y delineó mapas de unas 150 nuevas estrellas dobles; catalogó, por primera- vez, las estrellas del hemisferio boreal con base en su brillo; estudió el sol en relación con su luz y calor; evolucionó la idea de que el sol y todo el sistema solar se mueven en el inmensurable espacio, y descubrió dos nuevos satélites de Saturno.

Su único hijo, Juan Herschel, nació en 1792 y fue también un astrónomo famoso. Durante una expedición al Sur de África dibujó un mapa de las estrellas del hemisferio austral. En sus escritos explicó muchos descubrimientos astronómicos interesantes en lenguaje llano accesible a la comprensión de los profanos. Recogió las numerosas memorias de su padre y, junto con las suyas y las de otros astrónomos, formó un volumen. Sobresalió igualmente como químico y aportó valiosa contribución al desarrollo de la fotografía.

Los observatorios modernos
La renovación del interés por los estudios científicos experimentada en el Renacimiento supuso un notable avance en el terreno de la astronomía. Dado que la luz se propaga en sentido rectilíneo, es posible, gracias a una abstracción geométrica, representar los rayos mediante líneas rectas. Basándose en el principio anterior, los astrónomos han construido a lo largo de la historia sus aparatos de observación. Con el tiempo, los instrumentos se perfeccionaron y se reunieron en observatorios. El primero de ellos se creó en el siglo XVI en Uranienborg, en la corte de Federico II de Dinamarca, y en él realizaron sus investigaciones dos de los más grandes astrónomos de todos los tiempos, Tycho Brahe y su discípulo, Kepler.

En la actualidad, la instalación de un observatorio precisa de una serie de requisitos previos que aseguren el óptimo funcionamiento de los telescopios, el elemento principal del observatorio, así como del resto del instrumental. La elección del emplazamiento viene marcada por la presencia de condiciones meteorológicas, de carácter geográfico o sísmico, como la pureza del cielo, la ausencia de luces artificiales, la lejanía de las zonas habitadas o su posición elevada. Hay también determinadas exigencias en cuanto a la temperatura: es preciso que exista escasa diferencia térmica entre la noche y el día y entre la temperatura exterior e interior.

En su mayor parte, los observatorios se encuentran en el hemisferio septentrional. Entre los más relevantes puede mencionarse el estadounidense de Monte Palomar, que cuenta con uno de los telescopios más grandes del mundo, el Hale, cuyo objetivo tiene un diámetro de 5 m. También en Estados Unidos se localizan los de Monte Wilsoñ y Kitt Peak. Por su parte, Rusia cuenta con el observatorio de Zelenciukskaia, provisto de un telescopio reflector —un espejo—, de 610 cm de apertura. En el hemisferio austral se sitúan los de Cerro Tololo, en Chile, y Side Sphng, en Australia.

Telescopios reflectores y refractores
Existen dos tipos principales de telescopios: el telescopio refractor y el reflector. El primero está provisto de un sistema de lentes refractoras que concentran los haces luminosos de las estrellas. El ocular, que hace las veces de lente de aumento, está formado por una red de hilos fijos y móviles que permite establecer magnitudes exactas para el desplazamiento de las estrellas. Cuanto mayores sean las dimensiones de la lente principal (apertura), mayor será el aumento obtenido. Para evitar una excesiva refracción de los rayos, producida por la desviación de la luz cuando atraviesa el cristal, se utiliza el telescopio reflector, que sustituye la lente por un espejo de forma parabólica. El espejo actúa reflejando y concentrando los haces de luz, cuya imagen se puede observar con un ocular. De manera general, resulta más apropiado para describir con precisión espacios amplios del cielo y astros de intensidad mínima.

SATELITE observador

Recreación de la sonda Lunar Prospector, que exploró y mandó a la Tierra imágenes de la superficie del satélite terrestre. Colisionó con la superficie lunar en julio de 1999 y con ello permitió al potente telescopio espacial Hubble estudiar la posibilidad de la existencia de agua en la Luna