Ametralladora Inglesa

Minas Enterradas o Terrestres Desminar Convención de Otawa

Minas Enterradas o Terrestres

Minas (armamento), artefacto explosivo empleado en la tierra o el mar para destruir o neutralizar tropas, naves y vehículos, por ejemplo, carros enemigos. Las minas también sirven para impedir o frustrar el avance de tropas y hacer infranqueables ciertos territorios, líneas de suministros o puertos. Un terreno en el que se han depositado cierto número de minas se llama campo de minas.

Durante la Guerra Civil estadounidense y la Primera Guerra Mundial se excavaron redes de túneles subterráneos, bajo las fuerzas enemigas, que se rellenaban con explosivos. Desde entonces, minar un terreno significa colocar artefactos explosivos cubiertos bajo tierra.

Mina Terrestre:minas enterradas
Se trata de un dispositivo explosivo cubierto bajo tierra que se esconde bajo la superficie de un terreno. Se construyen de metal, plástico, vidrio o madera y pueden explotar por diferentes causas: por el contacto con un alambre detonador o por un mecanismo de explosión retardada. El explosivo más empleado es el trinitrotolueno o TNT.

Las minas antipersonas son armas pequeñas pero letales. Se ocultan con facilidad (basta con enterrarlas) pero es difícil detectarlas. Su detonación se produce por contacto, generalmente cuando se pisa el terreno bajo el que se encuentran. La inmediata proximidad de las víctimas con la explosión motiva que las consecuencias de ésta sean siempre trágicas.

En el mundo puede haber unos 100 millones de minas terrestres sin detectar, abandonadas después de conflictos como los de Afganistán, Camboya, Irak o Vietnam. Hay unos dos millones de minas en las zonas arrasadas por la guerra de la antigua Yugoslavia. Grandes áreas de algunos países, en especial en Camboya, no han podido recuperarse por esta causa. En todo el mundo, se estima que 800 personas sufren la explosión de minas cada día, que además matan 10 veces más civiles que soldados.

Las heridas son horribles y por lo común exigen la amputación de los miembros afectados; los refugiados que vuelven a su antiguo hogar devastado por la guerra encuentran muchas veces minas en lo que antes eran cultivos y se ven forzados a quitarlas ellos mismos. La limpieza es muy costosa y peligrosa, se debe hacer por parejas que trabajen en espacios que pueden no llegar a ser de más de un metro de ancho.

En enero de 1997 la princesa Diana de Gales realizó un viaje a Angola. En el transcurso de los cuatro días que permaneció en este país visitó un centro de recuperación situado en las afueras de Luanda, donde pudo entrevistarse con jóvenes que había sufrido mutilaciones corporales por la acción de minas terrestres.

Tras su fallecimiento (acontecido el 31 de agosto de ese mismo año) la Diana Memorial Fund continuó realizando actividades para conseguir la prohibición de las minas antipersonas.

Para poner fin a la era de las minas: remoción de minas

La remoción de minas es un proceso que abarca la detección, la limpieza y la destrucción de todas las minas de una zona determinada de la que se sabe o se sospecha que está minada, con objeto de poder utilizar de nuevo las tierras sin correr peligro. A veces se denomina “desminado” o “desminado humanitario”.

La remoción de minas es la clave para acabar con el flagelo de las minas antipersonal. Es esencial para que las comunidades afectadas puedan volver a llevar una vida normal, sin temor a morir o a sufrir mutilaciones a causa de las minas antipersonal ocultas en los campos, pastizales, senderos y patios de juego.  Una vez diseminadas, las tierras son nuevamente productivas y las familias recuperan sus medios de subsistencia, lo cual contribuye a la reconstrucción tras el conflicto y al desarrollo económico.

Los refugiados y los desplazados internos pueden regresar en seguridad a su lugar de origen. Asimismo, es primordial retirar las minas antipersonal de las zonas fronterizas y las antiguas líneas de combate para promover la seguridad en las zonas que se recuperan de un conflicto armado y fomentar la confianza entre los Estados vecinos.

¿Qué obligaciones dimanan de la Convención de Ottawa por lo que respecta a la remoción de minas?

De conformidad con lo dispuesto en la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal (Convención de Ottawa), cada Estado Parte debe:

  • identificar todas las zonas que estén bajo su jurisdicción o control donde se sepa o se sospeche que haya minas antipersonal;

  • adoptar todas las medidas necesarias, tan pronto como sea posible, para marcar el perímetro de todas esas zonas minadas, vigilarlas, protegerlas con cercas u otros medios, a fin de impedir a los civiles que penetren en ellas y resulten heridos;

  • destruir todas las minas antipersonal colocadas en las zonas minadas, lo antes posible, y a más tardar en un plazo de 10 años, a partir de la entrada en vigor de la Convención para ese Estado. El primero de los plazos establecidos para la remoción de minas vencerá en 2009 (véase el cuadro que figura más abajo para los plazos de remoción de minas de los Estados Partes en la Convención de Ottawa afectados por las minas).

Si bien incumbe principalmente a cada Estado Parte afectado por el problema de las minas limpiar todas las zonas minadas en su territorio, la Convención le concede el derecho a solicitar y recibir asistencia de los otros Estados Partes para cumplir su obligación. Los Estados Partes que estén en condiciones de hacerlo pueden proporcionar asistencia sea directamente al Estado afectado o indirectamente por conducto de las Naciones Unidas u otra organización implicada en las actividades relativas a las minas. La obligación de que los Estados Partes cooperen entre ellos para eliminar las minas antipersonal es una característica única de la Convención de Ottawa.

Conforme a la Convención de Ottawa, en circunstancias excepcionales, un Estado Parte puede presentar una solicitud para que se prorrogue el plazo de 10 años con el fin de completar la remoción de minas. Dado que el primer plazo para la remoción de minas vence en 2009, es demasiado pronto para afirmar si se solicitarán tales prórrogas; actualmente los Estados Partes afectados están elaborando y poniendo en marcha sus planes y programas de desminado.

Para cumplir los plazos establecidos en la Convención, tanto los Estados afectados por las minas como los Estados donantes deberán intensificar sus esfuerzos y aumentar los recursos destinados a la remoción de minas.

La Cumbre de Nairobi para un Mundo Libre de Minas (Primera Conferencia de Examen de la Convención de Ottawa) brindará la oportunidad a los Estados Partes de evaluar los avances logrados hasta el presente, así como las tareas pendientes por lo que atañe a la remoción y otras actividades relacionadas con la Convención.   

¿A qué Estados Partes en la Convención de Ottawa incumben las obligaciones relativas a la remoción de minas?

Nómina de Estados con áreas minadas bajo su jurisdicción o control. Al 1º de agosto de 2004, había 143 Estados Partes en la Convención de Ottawa, de los cuales 50 habían señalado que tienen zonas minadas en el territorio bajo su jurisdicción o control, o se presume que las tienen sobre la base de declaraciones hechas por ellos.
Entre éstos figuran los países más gravemente afectados por las minas, como son Afganistán, Angola, Bosnia y Herzegovina y Camboya.

¿En qué consiste la remoción de minas?

La remoción de minas es un proceso minucioso y que requiere muchos recursos. Para lograr la remoción de minas dentro del plazo establecido por la Convención, es esencial que cada Estado afectado elabore y aplique un plan nacional de “acción contra las minas” y que haga saber a los otros Estados o a las instituciones pertinentes si necesita asistencia para llevar a cabo dicho plan.

La realización de un plan nacional contra las minas comienza, por lo general, con un análisis global de la situación en el país, al que sigue una evaluación de la contaminación por minas consistente en el cartografiado de las zonas peligrosas y el establecimiento de las prioridades de remoción. En estas evaluaciones, se suele graduar cada zona minada según los efectos en la población civil y se dará prioridad al desminado en los lugares donde los efectos sean mayores.

En las operaciones de remoción, los desminadores emplean una o una combinación de las tres técnicas siguientes: (1) el desminado manual para el cual se usa un detector de metal y un punzón u otro utensilio para excavar y desenterrar la mina; (2) el desminado manual combinado con el uso de perros para detectar minas; (3) el desminado mecánico en el que se utilizan máquinas. Antes de entregar formalmente las zonas desminadas a las comunidades locales para su utilización, por lo general esas zonas se someten a un control de calidad para cerciorarse de que el terreno es seguro para el uso previsto.

En la práctica, al limpiar una zona contaminada, los desminadores eliminan todos los posibles tipos de restos explosivos de guerra. Éstos abarcan tanto las municiones sin estallar o abandonadas, como las minas.

¿Cuál es la situación actual con respecto a la remoción de minas?

De los 50 Estados Partes en la Convención de Ottawa que han declarado tener zonas minadas:

 

En enero de 2003, Costa Rica fue el primer Estado Parte en declarar que había limpiado totalmente todas las minas antipersonal de las zonas bajo su jurisdicción y control. Yibuti es el segundo en hacerlo en abril de 2004. Ello implica que ambos Estados han cumplido sus obligaciones de remoción de minas mucho antes de que vencieran los respectivos plazos en 2009.

Se prevé que varios países completen próximamente sus obligaciones de remoción. Honduras declaró que concluirá la labor de remoción a fines de 2004. Guatemala prevé terminarla en 2005 y Nicaragua en 2006.

Muchos Estados Partes afectados, como Afganistán, Bosnia y Herzegovina y Camboya, han elaborado e iniciado planes estratégicos específicos de remoción de minas para cumplir sus respectivos plazos. Otros Estados Partes afectados deben hacerlo con urgencia para cumplir sus plazos. Se solicita a todos los Estados Partes afectados por las minas que presenten sus planes con motivo de la Cumbre de Nairobi en diciembre de 2004.


Es imposible saber con certeza cuántas zonas minas quedan por limpiar en el mundo. Muchos Estados Partes contaminados han hecho considerables progresos por lo que respecta a la inspección y localización de las tierras minadas que deben limpiarse. Sin embargo, en muchos países afectados, aún no se conoce bien la magnitud del problema de las minas terrestres.

Minas Terrestres Segun La Revista La Aventura de la Historia:

Nada hay más barato en el arsenal de la guerra que una mina antipersonal y pocos obstáculos son más eficaces para detener a un ejército que un campo minado. Eso es tan practicado que, según fuentes del Pentágono, existen unos 120 millones de minas antipersonal enterradas en 64 países.

¿Cómo es posible que sigan enterradas tantas minas? Porque son muy difíciles de desenterrar si se sembraron aleatoriamente o si se carece de los planos militares del campo. Por ejemplo, en el Norte de Africa, los británicos minaron a sus defensas de El Alemein ante el avance de Rommel, en 1942; cuando contraatacó Montgomery, los alemanes hicieron lo propio; en total se sembraron tres millones de minas. Hoy, un lateral de la carretera que va desde El Alemein a El Daba, poco más de 40 kilómetros, está cerrado por alambre de espino y cada pocos metros cuelgan letreros descoloridos: “Peligro, minas!” Un oficial egipcio comentó que, de vez en cuando, estalla alguna al paso de alguien. Sesenta años después!

La dificultad del desminado radica en que se trata de objetos pequeños (como una lata de betún), casi indetectables y requiere cuantiosos recursos: casi mil euros por cada mina. Ello se debe ala peligrosidad del trabajo: según las estadísticas, recuperar 5.000 minas cuesta un muerto y dos heridos.

Las peores situaciones se dan en Angola, Camboya, Somalia y Bosnia, países de cojos. La población debe circular por caminos marcados y cualquier desviación puede significar la muerte… Y esta situación proseguirá durante décadas, con su secuela de tragedias humanas y económicas.

Las minas causan 26.000 víctimas al año, de ellas, 12.000 muertos —33 cada día— con un coste sanitario de 10 millones de euros anuales. Al sufrimiento, al miedo permanente, a los costes sanitarios, se añade la improductividad de millones de hectáreas.

Una plaga a la que no se ha podido poner coto, aunque la preocupación mundial es creciente. Al Tratado para la Prohibición de Minas, firmado por 143 países, aun no se han adherido los principales fabricantes y almacenadores de estos artefactos: India y Pakistán —los mayores usuarios en la actualidad— y tres miembros del Consejo de Seguridad: Rusia, China y Estados Unidos. Se supone que en los arsenales de esos cinco países hay 200 millones de minas antipersonal.

Por otro lado, son insuficientes los medios humanitarios para atender a las víctimas, escasas las ayudas a los países que padecen la plaga y lento el desminado. Lo positivo es que el número de minas sembradas no parece avanzar, que el horror hacia estos ingenios aumenta y que en una década se ha logrado que dos tercios de las naciones se adhieran al Tratado, decidiendo destruir sus arsenales en el curso de 2003. DAVID SOLAR

Biografia de Osama Bin Laden Terrorismo de Al Qaeda Talibane

Biografia de Osama Bin Laden

Aunque haya sido un hombre del siglo XX su inspirador, en el futuro el siglo XXI se estudiará abriendo el capítulo del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, en el primer año de este nuevo siglo, exactamente un negrísimo 11 de septiembre de 2001. Pero este hombre, Osama Bin Laden, no sólo será recordado como el inductor de tan sangriento suceso, sino como responsable de toda una vuelta atrás de los, hasta aquella fecha siniestra, continuos avances de libertad y progreso en el llamado primer mundo.

Prácticamente invisible, la primera potencia mundial ha sido incapaz de dar con él y de destruir su organización, por más que machacó a todo un país, Afganistán, con el único objetivo de capturarlo. Los aviones y sus suicidas, a su vez asesinos masivos, al destruir las dos torres de Manhattan, daban oportunidad a las fuerzas regresivas para imponer su mano dura por doquier, además de iniciar una nueva clase de guerra en la que el enemigo es invisible pero no inocuo, ya que su mensaje mortal puede llegar por cualquier medio, a cualquier hora y en cualquier lugar.

Osama Bin Laden

BIOGRAFÍA DE BlN LADEN, OSAMA Activista islámico saudí (Riyadh, 1957). Desde 1979 apoyó financieramente  a los talibanes, el sector más extremista del movimiento guerrillero afgano, en su lucha contra la URSS.

En 1988 fundó el grupoo Al Qaeda («La Base») con el objetivo de emprender la guerra santa. Desde 1991 orientó sus actividades contra los intereses estadounidenses y estableció  bases operativas en Sudán, Pakistán y Afganistán, país que convirtió en su lugar de residencia desde 1995. Implicado en varios atentados desde 1993, se le considera responsable de la organización de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE. UU.

EL HECHO TERRORISTA QUE HACE FAMOSO A BIN LADEN
Uno de los actos terroristas más destructivos tuvo lugar el 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos. Cuatro grupos de terroristas secuestraron igual número de aviones comerciales después de abordarlos en Boston, Newark y Washington, D.C.

Los secuestradores dirigieron dos aviones directamente contra las torres del World Trade Center de la ciudad de Nueva York, causando su derrumbe así como de otros inmuebles colindantes. Un tercer avión fue estrellado en el Pentágono, cerca de Washington, D.C. El cuarto, aparentemente dirigido hacia Washington, se estrelló en un área aislada de Pennsylvania, según parece como resultado de un intento de un grupo de heroicos pasajeros que frustraron a los terroristas. En total, más de tres mil personas murieron, incluyendo todos los pasajeros y la tripulación de los cuatro aviones.

ATAQUE DE BIN LADEN, torres gemelas

El 11 de septiembre fue la consecuencia más trágica de los errores cometidos por soviéticos y norteamericanos en Afganistán. Los atentados cumplieron un sueño que los radicales islámicos nunca pensaron llegar a hacer realidad, y en ese sentido se demostró, después de una investigación cuyo informe abarca más de diez mil folios, que las grandes catástrofes son siempre hijas de pequeñas equivocaciones en cadena.

Estos actos de terror coordinado fueron realizados por secuestradores vinculados con la organización terrorista internacional al-Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden. Originario de Arabia Saudita, Bin Laden usó la fortuna que heredó para establecer una serie de campos de entrenamiento terrorista en Afganistán, bajo la protección de los gobernantes fundamentalistas islámicos conocidos como talibanes.

Bin Laden también es sospechoso de haber dirigido los atentados terroristas previos contra Estados Unidos, incluyendo el bombardeo de dos embajadas en África en 1998 y un ataque contra el navío militar USS Colé, en 2001.

De esta manera se inicia un nuevo tipo de guerra, cuyo enemigo ahora es «invisible» porque puede estar en cualquier parte del mundo y puede a la vez recurrir a cualquier arma. Aquella guerra convencional, como la guerra fría, en donde había dos bando bien definidos y con bases distribuidas mundialmente pero de conocida localización, pasó a la historia, ahora este tipo de ataque inesperado, despertando la sorpresa generó una especie de miedo colectivo, que obligó a EE.UU. a aumentar los controles en aeropuertos, carreteras y espacio públicos de una manera jamás conocida.

La democracia estaba en juego, y había sido jaqueada por un pequeño grupo de hombres desconocidos con mínimos recursos. Estos hombres, ahora talibanes habían logrado herir a Estados Unidos en el corazón de su sistema financiero y militar, y esta operación había sido preparada y organizada por un viejo aliado de EE.UU. en la guerra contra Rusia, este hombre era: Osama Bin Laden.

Osama bin Laden nació en 1957, en Arabia Saudí, en el seno de una acaudalada familia de origen yemení y sirio. Su padre levantó un pequeño emporio económico gracias a la construcción y a sus vínculos personales con la familia real saudí, imperio que por extensión incluía muchos negocios en el extranjero, en particular en Estados Unidos.

A diferencia de la mayoría de sus hermanos, el joven Bin Laden demostró desde pequeño un marcado interés por los temas religiosos: soñaba con ser un musulmán digno, y en la universidad se integró en los Hermanos Musulmanes, organización mitad religiosa, mitad terrorista.

Cuando los soviéticos invadieron Afganistán, Bin Laden tenía veintidós años, y su activismo religioso lo llevó como voluntario a ese país para combatir, más que al invasor, al infiel que manchaba las tierras del islam. Desde luego que un hijo de la familia Bin Laden no era un soldado más, sino un importante dirigente, por su apoyo financiero, de los miles de combatientes musulmanes que luchaban contra la presencia comunista en Afganistán.

Según el experto en Oriente Próximo Hazhir Teimourian, Bin Laden fue entrenado por la CIA como otros muchos combatientes en su lucha con los soviéticos, pero esta información no ha sido confirmada por otras fuentes.

Con el dinero de su familia, su natural carisma y su fervor, Bin Laden se convirtió en un líder rebelde importante, con capacidad autónoma para reclutar militantes en la guerra contra los soviéticos. Según muchas de sus biografías, abrió una casa de huéspedes en Peshawar, Pakistán, que fungía como base y primera escala de los muyahidines en su ruta a Afganistán. Pero pronto vio la necesidad, desbordado de voluntarios, de trasladar su base de reclutamiento a campamentos en las montañas afganas. Bautizó a este grupo de reclutas con el nombre árabe de al-Qaeda, que significa «la base».

Después de la retirada soviética, en 1989, los «árabes afganos», como se llamaba a los combatientes movilizados por la red al-Qaeda, regresaron a sus países de origen, entrenados, con experiencia de guerra y listos para pelear contra el infiel en cuanto se les requiriera. Éste es el origen de la estructura horizontal de al-Qaeda y una de las dificultades básicas para su eliminación.

Osma Bin Laden

Su fortuna personal, calculada en más de 300 millones de dólares (328 millones de euros), ha servido para financiar campos de entrenamiento para terroristas en Sudán, Filipinas y Afganistán y, según el Departamento de Estado americano, para enviar tropas de guerreros fundamentalistas al Norte de África, Chechenia, Tayikistán e, incluso, Bosnia.

Osama Bin Laden volvió a su país natal, Arabia Saudí, en 1991, para reintegrarse a los negocios familiares de la construcción como un miembro más, si bien exaltado y excéntrico, del clan Bin Laden. Pero su destino cambió cuando el gobierno saudí permitió a los soldados de la coalición encabezada por Estados Unidos entrar en su territorio y desde allí atacar a Sadam Husein en reprimenda por la invasión de Kuwait. En su lógica fanática, el territorio sagrado del islam, que alberga las ciudades santas de La Meca y Medina, había sido mancillado por el impío Satán estadounidense.

Presionado por los servicios secretos saudíes, huyó de Arabia y se instaló en Sudán, donde viviría durante un lustro, planeando toda clase de acciones terroristas contra los norteamericanos y los israelíes. El gobierno de Sudán resolvió expulsarlo, ante la evidencia flagrante de sus acciones y por la presión del gobierno norteamericano. Fue entonces cuando se trasladó definitivamente a Afganistán y lanzó una fatwa contra Estados Unidos e Israel en la que alentaba a los musulmanes del mundo a lanzarse a la yihad contra estos poderes impíos.

Visto con perspectiva, si bien es verdad que nadie podía saber que el 11 de septiembre sería como fue, resulta evidente que solamente hay una circunstancia más poderosa que la capacidad de entender en los seres humanos: la estupidez crónica basada en la prepotencia.

DATOS DE OSAMA BIN LADEN
Fecha de nacimiento: 10 de marzo de 1957, Riad, Arabia Saudita
Fecha de la muerte: 2 de mayo de 2011, Abbottabad, Pakistán
Cónyuge: Amal al-Sadah (m. 2000–2011),
Hijos: Omar Osama bin Laden, Saad bin Laden
Hermanos: Yeslam bin Ladin, Bakr Bin Laden, Salem Bin Laden, Tarek bin Laden
Padres: Hamida al-Attas, Mohammed bin Awad bin Laden, Muhammad al-Attas

Fuente Consultada: Paren El Mundo Que Me Quiero Enterar Antonio Navalón

AFGANISTÁN

Un país montañoso y sin salida al mar, Afganistán ha sufrido de tanta inestabilidad y conflictos durante su historia moderna, que su economía e infraestructura están en ruinas y muchos afganos viven como refugiados. El país también es afligido por calamidades naturales como terremotos y sequías.

Por su estratégica posición -entre el Medio Oriente, Asia Central y la India, a lo largo de la llamada Ruta de la Seda- Afganistán ha sido históricamente un zona codiciada, pese a su difícil geografía.

El país estuvo en el centro de lo que se en el siglo XIX se conoció como el «Gran Juego», cuando la Rusia imperial, el imperio británico y la India se lo disputaban.

En 1979 se convirtió en un campo de batalla clave en la Guerra Fría, luego de que el ejército soviético lo invadieran para apoyar un régimen que estaba a favor del comunismo.

Los muyahidines (guerreros santos) afganos iniciaron la guerra santa o yihad, contra los invasores, una noción que -según la revista británica The Economist– estaba casi extinta desde el siglo X en la cultura islámica.

En los años siguientes, la yihad fue revivida con la ayuda de la CIA y los servicios de inteligencia de Arabia Saudita, quienes proporcionaron miles de millones de dólares en armas y munición a los muyahidines a través de los servicios de inteligencia pakistaníes.

Sin embargo, luego de la retirada de las tropas soviéticas en 1989, el mundo exterior eventualmente perdió interés en Afganistán, mientras a nivel interno continuaba la prolongada guerra civil, ahora alimentada por facciones muy bien armadas y extremismo religioso.

Un tercio de la población afgana ha abandonado el país. Cerca de un millón de refugiados se encuentran en campamentos en Pakistán, muchos de ellos ubicados a pocos kilómetros de la frontera afgana.

El surgimiento del grupo Talibán -originalmente un grupo de estudiosos del Islam- produjo un poco de estabilidad luego de casi dos décadas de conflicto.

Sin embargo, su interpretación radical del islamismo ha atraído crítica generalizada, incluso dentro del mundo musulmán.

Al grupo Talibán -de mayoría pashto- se oponen una alianza de facciones llamada Frente Unido o la Alianza del Norte, integrada por minorías con asiento en el norte del país.

En la actualidad, aunque el Talibán controla el 90% de Afganistán, sólo tres países lo reconocen como el gobierno legítimo, entre ellos Pakistán.

El grupo Talibán también se encuentra enfrentado con la comunidad internacional por darle refugio al multimillonario Osama bin Laden, de origen saudita.

Bin Laden, a quien se responsabiliza de los atentados contra embajadas estadounidenses en África en 1998, es el principal sospechoso de los atentados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y del Pentágono, en Washington.

LOS TALIBANES.
La batalla por unificar Afganistán

La milicia talibán controla el 90% de Afganistán, pero sólo Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos reconocen su soberanía. En el resto del mundo es unánime la condena de este régimen fundamentalista que se ha hecho famoso por la violación sistemática de los Derechos Humanos, especialmente los de las mujeres.

¿Cuál es el origen de los talibán?
Talibán o talebán es el plural de la palabra persa telebeh, que puede traducirse como buscador de la verdad. Los talibán surgieron en septiembre de 1994 de las escuelas coránicas –madrasas– de Kandahar (Afganistán), Queta, Karachi y Lahore (Pakistán).

Esta milicia estaba formada por jóvenes de etnia pastum y religión suní, mayoritarias en Afganistán. Apoyados por los servicios secretos paquistaníes, se lanzaron a una guerra santa para poner fin al caos étnico y religioso en que había quedado Afganistán tras la retirada de las tropas del Ejército soviético. El objetivo de las milicias talibán era, por lo tanto, unificar y homogeneizar cultural y religiosamente Afganistán.

¿Por qué consiguieron llegar al poder?
Porque su mensaje de paz y estabilidad para superar la división del país cuajó entre una población cansada por 15 años de guerra y sufrimientos. En sus éxitos militares también tuvo gran importancia el apoyo militar y financiero de Pakistán y Arabia Saudí, así como su táctica de convencer a los señores de la guerra locales en base a la necesidad de unir a todos los musulmanes de Afganistán.

Desde que conquistaron Kabul -la capital afgana-, solamente tienen la oposición de las minorías étnicas y religiosas: los uzbecos turcos, que lidera el general Dostum, los tayikos persas dirigidos por el comandante Ahmad Masud, hazaras de religión chií y lengua persa, e ismailíes, también de religión chií.

¿Cuál es su diferencia con estos grupos afganos?
En su afán por unir y estabilizar el país, rechazan las aspiraciones de estas minorías étnicas y religiosas que, aunque también son integristas, exigen un mapa político más plural que el ofertado por los talibán y tienen una interpretación menos rígida del Islam, de la cultura, la educación y sobre la inserción de la mujer en la vida social. Frente a la uniformidad de los pastumes talibán, los otros pueblos aceptarían un modelo de Estado con más autonomía cultural y política.

Osama fallece el 1 de mayo de 2011, cuando una ataque militar organizado junto a las fuerzas de Pakistán , desde cinco meses antes, logran penetrar su mansión y dar con su centro de operaciones.