Biografía de Ángel Magaña

Biografia de Ginobili Manu Gran Basquetbolista Argentino Jugador NBA

Manu Ginobili: El Batman de Bahía Blanca 

BIOGRAFÍA DE: Manu Ginobili: "El Batman de Bahía Blanca"

Cuando comenzó su carrera profesional, allá a mediados de la década de los noventa, muchos expertos en deportes auguraban un futuro incierto para el joven Manu Ginobili, asegurando que era posible que quedara opacado por las figuras de su padre y su hermano.

Es que en realidad Emanuel, tal su nombre real, proviene de una familia con una fuerte tradición en el deporte, sobre todo en el básquet, ya que por un lado su padre fue jugador, entrenador y presidente del Club Bahiense del Norte de Bahía Blanca, precisamente el club donde Manu había aprendido a jugar, y por el otro, su hermano mayor fue hasta el año 2003, integrante del plantel estable de la liga argentina.

Ambos antecedentes ponían en riesgo el futuro de aquel joven que deseaba seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero que al mismo tiempo debía demostrar que su talento superaba cualquier especulación y expectativa.

Lo cierto es que su gran capacidad en el campo y su estilo de juego, con un impecable manejo de la pelota, una gran destreza atlética y método que siempre le ha permitido definir sus jugadas cerca del canasto, hicieron que Manu Ginobili se convirtiera en uno de los preferidos del público.

Su gran debut a nivel profesional llegó en 1995, cuando pasó a integrar la Liga Nacional de Básquet. Al poco tiempo de ingresar en el equipo, Ginobili fue nombrado como el mejor debutante de la Liga, demostrando de esta forma el gran talento del jugador. Dentro de la liga nacional, se desenvolvió como jugador en el Club Andino y posteriormente en el Promesas Mar del Plata, donde su capacidad fue nuevamente galardonada, en esta ocasión con el premio al mayor progreso de la LNB.

Dos años después, y una vez que Manu Ginobili comenzó a ganar preponderancia dentro del mundo del Básquet, fue requerido para sumarse a la Liga Italiana, comenzando allí dos temporadas en el Basket Viola Reggio Calabria, a la que le seguirían otras dos temporadas para el Kinder Bolonia.

Su fama crecía a la par que aumentaba notablemente su desempeño en la cancha, y durante el período mencionado fue campeón junto a su equipo de varios torneos como la Copa de Italia y la Euroliga, entre otros, consagrándose así como el mejor jugador de básquet de Europa.

Esto hizo que por un lado fuera seleccionado en tres oportunidades para ser parte del All-Star, y que al mismo tiempo, los directivos de la NBA comenzaran a interesarse en este joven jugador argentino, que nada ni nadie podían detener.

Así fue que Ginobili llegó a los Estados Unidos luego de aceptar la propuesta de San Antonio Spurs, y así fue que el 29 de octubre de 2002 jugó su primer partido en la NBA, competencia que demostró nuevamente el talento de Manu, cuando derrotaron a los implacables Los Angeles Lakers.

Fue precisamente en los primeros años del siglo, que el jugador alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera, cuando ganó su primer Olimpia de Oro de la Argentina como deportista del año. Simultáneamente, al promediar la nueva década fue seleccionado por los entrenadores de la NBA para jugar el All-Star Game, lo que significó pasar a ocupar un lugar en la elite de la NBA.

Lo cierto es que a pesar de su capacidad deportiva y su talento en la cancha, que hicieron que fuera requerido por los equipos más prestigiosos del mundo, aquel joven que había nacido el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, no se convirtió en una figura popular en su país hasta 1998, cuando ingresó como jugador en la Selección Argentina de Básquet, para participar en el Mundial de Atenas.

Aquello lo convirtió en una figura pública, aunque Ginobili siempre ha asegurado que prefiere mantener un perfil bajo, y disfrutar de su tiempo libre sin preocupaciones, junto a su esposa Marianela Oroño y sus hijos Dante y Nicola.

SELECCIÓN ARGENTINA DE BASQUETBOL: MEDALLA DE ORO JUEGO OLÍMPICOS DE ATENAS EN 2004

ASÍ LO VIVIÓ EL ARTÍFICE DEL DÍA MAS DORADO DEL DEPORTE


ATENAS.- ¡Esto es increíble! Lo que sentí esta noche no lo podré olvidar jamás y me gustaría poder explicarlo. Un minuto antes de que terminara el partido tenía la piel de gallina. Cuando me abracé con Pepe (Sánchez) y el Puma (Montecchia) tenía ganas de llorar. ¡Veía las caras de ellos y era peor! Después de la gran desilusión de Indianápolis, todas las sensaciones de ayer fueron más fuertes.

Salió todo como lo deseábamos. En realidad, vinimos a buscar una medalla. No sabíamos de qué color. Había que ver cómo se presentaba el torneo y se nos fue dando, con un cruce favorable, con un gran partido ante los Estados Unidos y este gran trabajo frente a los italianos. Hoy nos costó mucho laburo ganar. Ellos no tendrán tanto talento, pero son un equipo fuerte, muy peligroso en las posiciones de base y escolta, y con grandes tiradores. Hubo que defender muy duro. La idea era que corriéramos mucho porque los pivotes son grandes y algo lentos. Creo que allí sacamos ventaja.

Estoy feliz porque empecé con algunas dudas el torneo, venia de no hacer una buena preparación con el resto del equipo por el tema del casamiento y no estuve muy seguro. Pero a medida de que fueron transcurriendo los partidos tomé confianza, tuve mucho contacto con el balón, me empecé a sentir bien y me gustó.

Tuve mucha participación ofensiva, pero también sin perder nunca el sentido colectivo y haciendo de todo para el equipo. La idea es producir algo positivo siempre. Hoy me preguntaba en qué momento sentí que ganábamos el partido. En realidad, a los 40 minutos. Era tantas la atención y las ganas de no equivocarnos que no quisimos suponer nada de antemano. Ni siquiera cuando sacamos 12 puntos cerca del final. Estábamos muy mentalizados para ganar.

También me pidieron que comparara el anillo en la NBA que obtuve con los San Antonio Spurs en 2003 con la medalla olímpica. Es imposible. Son cosas muy distintas y muy grandes. Yo digo que conseguí dos cosas únicas. Me encantaría volver a Buenos Aires para seguir festejando con la gente y saber cómo vivieron allá esta medalla dorada, pero lamentablemente tengo compromisos que cumplir en Europa y no voy a regresar hasta mediados del mes próximo.

Hubiese sido hermoso, me imagino, repetir lo del Mundial de Indianápolis en el aeropuerto de Ezeiza, todos juntos y festejando.

Acá los festejos siguen, estamos todos enloquecidos. Lo que pasa es que en pocas horas todos empezaremos a tomar rumbos diferentes y queremos disfrutar las pocas horas que nos quedan. La verdad es que no sé cuándo nos volveremos a juntar los muchachos del seleccionado. Yo seguramente me tomaré un año porque necesito hacer una preparación especial y descansar un poco. Han sido más de dos años muy intensos y con poco descanso. Desde ya que me gustaría estar en otros Juegos Olímpicos, pero falta mucho para Pekín 2008.

Nada se puede prever ahora. Además, quiero vivir esta fiesta que todavía parece un sueño. Es el sueño de mi vida.

Fuente Consultada: La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Biografia Susana Gimenez Conductora de la Television Argentina

Biografía Susana Gimenez Diva de la Televisión Argentina

SUSANA GIMENEZ BREVE BIOGRAFÍA DE LA ESTRELLA ARGENTINA EN TELEVISIÓN, CINE Y TEATRO NACIONA

Susana Gimenez:
La diva de la televisión argentina 

Para una gran porción de argentinos, seguramente Susana Gimenez se haya convertido con los años en un personaje que trasciende por completo la pantalla televisiva, ingresando a aquellos hogares donde las personas que viven en soledad encuentran la compañía ideal al disfrutar de su programa domingo tras domingo.

Y es que muchos han dejado de ser simples espectadores a partir del momento en que han comenzado el rito casi místico de abrir la puerta ficticia de la televisión e invitar a Susana Gimenez a compartir la

mesa, aunque sea de forma irreal.

Al hablar de Susana Gimenez a una gran parte de argentinos se nos viene a la mente una imagen lejana, en blanco y negro, perteneciente a aquel viejo comercial que a finales de la década del sesenta presentaba a una bella y atrevida joven exclamando «¡Shock!», con el fin de convencernos de las bondades del jabón «Cadum».

No obstante, es indudable también que el nombre Susana Gimenez es sinónimo indiscutible de aquel personaje llamado La Mary, que protagonizara la actriz en una de las películas a cargo de Daniel Tinayre, en la que compartía el protagónico con Carlos Monzón, uno de los boxeadores más importantes de nuestro país.

La gran diva de la televisión argentina nació bajo el signo de acuario, un caluroso 29 de enero del año 1944, en el seno de una familia humilde y disfuncional, ya que sus padres, María Luisa Sanders y Augusto Johnny Giménez Aubert, mantenían constantes peleas que los conducía a reiteradas separaciones.

En medio de este difícil entorno, la pequeña que había sido bautizada como María Susana Giménez Aubert debió afrontar una niñez conflictiva y una adolescencia signada por los sueños que aún no podía alcanzar.

Si bien en un permanente esfuerzo y dedicación la joven logró graduarse con el título de Maestra de Enseñanza Primaria, jamás llegó a ejercer la profesión de docente, debido a aquella constante búsqueda de la realización de sus sueños.

Así fue que decidió que lo mejor para su vida era concretar sus anhelos en el ambiente del cine y la televisión, intentando lograr ser una artista, para lo cual debió luchar arduamente por conseguir un lugar apto en un mundo terriblemente hostil, y demostrando de esta forma su constante ánimo de superación personal.

Con apenas 17 años de edad, la joven contrajo matrimonio con Mario Sarabayrouse, con quien tuvo a su única hija llamada Mercedes, quien con el paso de los años le diera dos nietos, Lucía y Manuel.

Mientras se desenvolvía como madre, esposa y ama de casa, Susana trabaja como secretaria en una fábrica, hasta el año 1968, cuando La Giménez comenzó a vislumbrar la posibilidad de convertir sus sueños en realidad, en el preciso instante en que conoció a Héctor Cavallero, un hombre de negocios y empresario dedicado al mundo del espectáculo.

El romance nació entre ellos inmediatamente, y este sería el punto de partida determinante para que Susana Gimenez comenzara a transitar sus primeros pasos en el mundo artístico, primero como modelo, y luego como actriz, vedette, conductora televisiva, e incluso empresaria.

La primera etapa de su carrera estuvo vinculada al modelaje, durante la cual Susana posó en infinidad de portadas de las más conocidas revistas argentinas de actualidad, que la llevaron a convertirse en la modelo publicitaria de la marca de jabón «Cadum» en el comercial televisivo del año 1969, con el cual saltó rápidamente a la fama.

A partir de allí la vida de esta sencilla joven se transformó por completo, y comenzó a ser una de las figuras más requeridas del ambiente, debutando no sólo en la televisión argentina, sino también volviéndose un verdadero icono del séptimo arte nacional.

En lo que respecta a su trayectoria actoral, desde su debut en la obra teatral «Las mariposas son libres», del año 1971, su talento y carisma la llevaron a convertirse en protagonista de una larga lista de películas, tales como «La Mary» de Daniel Tinayre en 1974, en la que conoció a una de sus parejas más controvertidas, el boxeador Carlos Monzón.

También compartió cartel con dos de los cómicos más importantes del país, Alberto Olmedo y Jorge Porcel, con quienes protagonizó algunas cintas cinematográficas inolvidables, en las que se ponía de relieve la comedia basada en la sensualidad de sus protagonistas femeninas en contrapartida al ridículo de los roles masculinos.

Ejemplo de ello son «Los hombres sólo piensan en eso», «El rey de los exhortos», «A los cirujanos se les va la mano» y «Las mujeres son cosa de guapos», entre otros memorables y queribles films.

Por supuesto que a nadie le quedan dudas de que el medio que mejor supo conquistar Susana Gimenez ha sido la pantalla chica, donde después de debutar en el año 1987 con su ciclo «Hola Susana» en ATC, se convirtiera en la indiscutida diva de la televisión.

Criticada en reiteradas oportunidades por diversos sectores de la sociedad, a raíz de sus declaraciones públicas en relación al reclamo de la creación de una ley de pena de muerte, o la expresión de dichos en los que asegura que los «derechos humanos son estupideces», Susana ha sabido en estos años ganarse tanto el amor como el odio de los argentinos.

Perseguida en todo momento por la prensa dedicada al espectáculo, ya sea por sus turbulentos romances o bien por su inclinación hacia las cirugías estéticas, La Gimenez es sin dudas una de las mujeres más populares del país.

Por ello, miles de argentinos la reclaman todos los años, para compartir con ella la gran ilusión que nos vende la pantalla de la caja boba.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Tiene sus cosas, «Después de mi separación de Jorge Rodríguez estuve un año y pico reflexionando, leyendo libros espirituales que me hacían bien: desde (el autor de técnicas de integración cuerpo-mente, Deepak) hasta el yogui (Paramahansa) Yogananda. Leí metafísica. Nunca tuve mucho tiempo para eso: siempre tuve que laburar como tina bestia».

Por lo demás, Susana es bastante pragmática: «Rezo. Cada vez que subo a un avión, le rezo a San Cristóbal [el llamado santo de los viajeros]. Y cuando bajo también. Además de pragmática, amplia. A fines de enero último, aprovechando que en Telefé le propusieron un viaje a la India para grabar un programa, Susana gestionó una audiencia con el Dalai Lama. Conocedor de las bondades de la publicidad, el líder espiritual de un sector budista la recibió el lunes 21, a las 8,45, en el Taj Hotel, de Delhi. Charlaron en inglés y quedaron en volver a verse cuando él pase por Buenos Aires.

Siempre en la India, el martes 29, Susana festejó su cumpleaños en un orfanato de la beata Teresa de Calcuta, adonde llegó con una torta de chocolate. Y después, ya con la cuota de espiritualidad cumplida, tomó de. la mano a su novio Jorge Rama, y ambos volaron hacia Miami, donde, para ella, está el glamour.