Armas Biológicas

Historia del Revolver Colt y Fusil Remington y Winchester

HISTORIA ARMAS DE FUEGO: COLT, REMINGTON Y WINCHESTER

Durante un tiempo, después de la Batalla de Waterloo, las cosas se presentaron mal para la guerra en Europa. La gente tuvo un largo período de paz aburrida y sin excitaciones. Pero la invención de la pólvora detonante por un clérigo escocés, Alexander Forsyth, que había estado tratando de descubrir el modo de despertar a su congregación adormilada, condujo al arma de disparo a percusión, que a su vez posibilitó la pistola giratoria de Samuel Colt en 1835.

El revólver Colt calibre 44, la bala alargada (que reemplazó al proyectil redondo) y el rifle americano jugaron un gran papel en la Conquista del Oeste. Fue la gran época para matar indios, y acaparar nuevos territorios para los inmigrantes deseosos de «hace la américa» encontrado metales preciosos.

La guerra y las armas, que languidecían en Europa, encontraron un nuevo hogar en América. Aun antes de Waterloo, estalló la guerra entre los Estados Unidos e Inglaterra cuando los británicos no sólo buscaban los barcos norteamericanos en alta mar, sino que además impresionaban a los marinos norteamericanos.

Al comienzo de la guerra de 1812, como al comienzo de la mayoría de sus guerras, los Estados Unidos no estaban preparados. El ejército regular constaba de 6.744 hombres. Pero durante la guerra, por medio de voluntarios y milicia, el total se elevó a 527.000, contra una fuerza invasora británica de 53.000.

Fue una guerra interesante en cuanto a la táctica, una guerra en la que se luchó por la libertad de los mares, que comenzó con una invasión del Canadá y terminó con la victoria del General Andrew Jackson en Nueva Orleáns quince días después de que se firmara el tratado de paz. De hecho, dos días antes de que se declarara la guerra el Gobierno Británico había dado a conocer que revocaría las leyes que eran la excusa principal para luchar. Pero al comienzo de la guerra, así como al final, su palabra no se llevó a cabo. Un historiador ha llamado a la Guerra de 1812, que tuvo lugar en su mayor parte en 1813, 1814 y 1815, «la Guerra de la Comunicación Deficiente».

Siempre ha sido un principio norteamericano que se debe superar al enemigo en número, y esta proporción de diez a uno parecería adecuada. En el mar, sin embargo, los británicos tenían casi mil barcos de guerra contra sólo diecisiete fragatas y corbetas de la Marina de los Estados Unidos. Era evidentemente una injusticia.

HISTORIA DEL COLT:

Cualquier aficionado a las películas del Oeste conocerá la palabreja en cuestión, que incluso ha dado título a algunas de ellas con más o menos complementos: La ley del colt, El colt en mi mano, etc. En estos casos, se trata sin duda del «persea naje» más importante del filme, oscureciendo al actor de fama, llámese Gary Cooper o John Wayne. Pero aún más interés des pierta la figura de su inventor, Samuel Colt. Nació en Martford, en el estado de Connecticut, el 19 de julio de 1814.

samuel colt

Samuel Colt

En este mismo año se había inventado el fulminato de mercurio, que servía para cebo de los cartuchos, y se había construido la primera máquina de vapor. La primera de dichas innovaciones permitiría desarrollar los revólveres de seguro funcionamiento; la segunda, la fabricación en serie de los mismos. Los comienzos de Colt no fueron los de un industrial, sino de un aventurero: en efecto, se embarcó como grumete en un navío que zarpaba rumbo a Calcuta. Según dijo después, ya tenía en mente la idea de un arma qué pudiera disparar repetidas veces sin necesidad de cargarla después de cada disparo.

Primer modelo de Colt

La idea no era nueva: en 1818, Wheeler y Collier, dos norteamericanos, estaban trabajando en ello, partiendo de las armas de repetición que se usaron desde principios del siglo XVIII en Europa. Creo que en el Museo Lázaro Galdiano, de Madrid, puede verse una pistola con una platina de sílex, un depósito de pólvora y un sistema de rotación. Colt, que conocía lo hasta entonces ensayado, se asoció con dos armeros, Aron Chase y John Pearson, y en 1831 fabricó un prototipo basado en las posibilidades del fulminato de mercurio. La patente es de 1835 y 1836 en Inglaterra y Estados Unidos, respectivamente.

También en 1836 inventó el revólver de repetición, lo ofreció al ejército de los Estados Unidos, pero éste lo rechazó. En cambio, el entonces independiente estado de Texas lo compró y lo usó con éxito. Sus víctimas son los indios comanches. Cuando Texas y México entraron en güera, el primero de dichos países compró miles de revólveres Colt para sus hombres. Ya era hora, pues Colt se había declarado en suspensión de pagos y este pedido salvó su fábrica. Un alto mando del ejército texano declaró: «Prefiero enfrentarme a un millón de soldados enemigos con doscientos cincuenta soldados armados con revólveres Colt, que con mil hombres provistos tle armas tradicionales.»

El revólver más célebre, el que aparece en las películas, es el de seis disparos, cañón de 229 milímetros y calibre 11,4 milímetros: se trata del llamado Colt Walker o, en la jerga del Oeste, «el juez Colt y sus seis jurados». Colt murió en 1862. Jesse James, Buffalo Bill, Billy el Niño, John Wayne, Gary Cooper, unos en la realidad y otros en In ficción, hicieron célebre la fórmula de la época: «Dios creó los hombres; Colt los hizo iguales.»

HISTORIA DEL FUSIL REMINGTON

Eliphalet Remington, nacido en Lichfield, Nueva York, en 1793, construyó un fusil para su uso particular, pues era muy aficionado a la caza. Después lo fabricó para el ejército de los Estados Unidos, en cuyas filas el arma se hizo popular. Murió en 1861. Su hijo Philo Remington, nacido en 1816 y fallecido en Silver Springs, Florida, en 1889, hizo célebres en el mundo entero los productos de sus fábricas, que iban desde los fusiles hasta las máquinas de escribir.

fusil remington

Del fusil de repetición de su padre, reproducido mil veces en los filmes del Oeste, hasta la máquina que usa una mecanógrafa en cualquiera de las oficinas del mundo, el nombre de Remington forma parte del vocabulario corriente del hombre de la calle. En 1870 se dedicó a las máquinas de coser. Fueron un éxito. Luego, a las de escribir. Otro éxito. Pero las armas, que ocuparon luego un lugar secundario en sus industrias, son las que han dado a su nombre una resonancia universal. Cosas de las novelas y las películas de aventuras.

HISTORIA DEL FUSIL WINCHESTER

Otro héroe de las películas del Oeste, como Colt. El 10 de noviembre de 1810 nacía en Boston, Estados Unidos, Oliver Fisher Winchester. A los siete años era granjero, a los diez albañil, a los veintitrés tendero y fabricante de camisas, y a los treinta fundó la Winchester and Davies Co., que surtía de camisas a toda Norteamérica. Empleaba a 800 trabajadores en su fábrica ya 5 000 a domicilio. En 1855 dedicaba ya buena parte de su dinero a las acciones de la Volcanic Arms, que no tardó en quebrar. Winchester no se desanimó por ello y fundó la New Haven Arms.

primer winchester

En 1860 creó la carabina que lleva su nombre. La guerra de Secesión, tan explotada por los filmes norteamericanos —¡y pensar que nosotros no hemos sabido hacer otro tanto con nuestras guerras carlistas!— le dio gran empuje, pero otras carabinas, las Spencer, le ganaron la partida. Incitado por esta competencia, en 1866 Winchester lanzó al mercado la carabina definitiva con la que iba a pasar a la historia, espccialnnIntl cuando en Little Big Hora el general Custer y 260 hombres u mados con Spencer fueron derrotados por 200 o 300 indios provistos de fusiles Winchester 66.

Salieron después los Winchester 73, 76, 86 y así sucesivamente, cada vez más perfeccionados. Hoy se da el nombre de Winchester —aunque está registrado— a cualquier fusil de repetición, añadiendo en su caso, claro está, la marca que corresponda. Winchester murió en 1880, pero su fábrica aún existe, y fabricó y sigue fabricando armas para todo el mundo, desde Buffalo Bill hasta algunos presidentes de los Estados Unidos.

Fuente Consultada:
HISTORIAS DE LA HISTORIA de Carlos Fisas Tercera Serie Edición Especial Edit. Planeta

DDT El Peligroso Uso del Insecticida DDT en la Historia Consecuencias

DDT El Peligroso Uso del Insecticida

DDT El Peligroso Uso del InsecticidaEn el año 1939, el investigador suizo Paul Müller (1899-1965) descubrió la potente acción insecticida del dicloro-difenil-tricloroetano, conocido mundialmente con el sencillo nombre de DDT. Los éxitos alcanzados por el DDT al emplearse para eliminar plagas en el campo, para combatir nubes de insectos portadores del paludismo, fiebre amarilla y otras enfermedades, fueron espectaculares. Sin embargo, los estragos provocados por los insecticidas en el medio ambiente fueron enormes.

A tal punto que el mismo DDT y otros productos similares fueron, en parte, los promotores de la revolución ecológica en los últimos años. Uno de los problemas del uso de estas sustancias es que no sólo matan a la especie que se desea eliminar, sino que afectan también a las otras especies del ecosistema.

Así, en distintas regiones se han eliminado, junto con las plagas, pequeños insectos, abejas, pájaros. gusanos. etc. A medida que transcurrió el tiempo, con el uso persistente del DDT, la situación se agravó, ya que las especies se fueron haciendo resistentes y cada vez resultó más difícil eliminarlas. Para completar el cuadro se descubrió que la acción del insecticida persistía en plantas y animales, afectando al hombre cuando las consumía.

En la actualidad, el mayor conocimiento que se tiene del funcionamiento de la naturaleza permite prever, en mejores condiciones, la acción del hombre dentro del ecosistema.

LOS INICIOS DEL USO DEL DDT…

El DDT se usó para controlar plagas agrícolas y forestales casi desde su descubrimiento. Era tan efectivo contra una variedad tan grande de insectos que se llegó a pensar que en un futuro no muy lejano sería posible eliminar a las plagas por completo (hasta el día de hoy, ninguna ha sido eliminada totalmente con ningún otro plaguicida).

Los días de gloria llegaron a su fin antes que lo esperado. La opinión pública empezó a mirar al DDT con malos ojos en 1962, como consecuencia de la publicación de La primavera silenciosa, de la bióloga estadounidense Rachel Carson. Este libro es una apasionada advertencia acerca del peligro que representa la contaminación ambiental para la vida en la Tierra (de ahí el título, que se refiere a una hipotética primavera futura en la que no se oirá el canto de los pájaros, porque la contaminación los habrá aniquilado).

Uno de los principales temas del libro era los riesgos del uso indiscriminado de plaguicidas como el DDT. La conclusión de Carson era que la enorme cantidad de sustancias que se estaban liberando en el ambiente estaban convirtiendo al planeta en un lugar incompatible con la vida. Respaldados por una sólida evidencia científica, los argumentos de Carson eran indiscutibles: el DDT duraba demasiado en el ambiente, se acumulaba en los seres vivos, dejaba de ser efectivo porque las plagas se volvían resistentes a su acción y era tóxico para muchos organismos que no eran plagas. Una de las principales desventajas del imi es su persistencia en el ambiente.

A diferencia de otros insecticidas actualmente en uso, que en pocos días son degradados por la humedad, la luz del sol y los microbios, la vida media del DDT en condiciones ambientales puede alcanzar los veinte años. Esto significa que si se aplica un kilo de DDT sobre un campo, al cabo de dos décadas todavía habrá en el ambiente medio kilo de insecticida; y después de cuarenta años aún habrá 250 gramos.

Debido a su alta persistencia, los vientos y las corrientes oceánicas han dispersado el DDT por todo el planeta y hoy está presente hasta en los hielos polares. Pero las cantidades de DDT que hay en esas regiones son pequeñísimas y no implican un riesgo importante para los organismos que las habitan. Son cantidades que recién se han podido detectar en los últimos años, gracias al desarrollo de metodologías supersensibles.

Lo Mas Feo…

Otra desventaja del DDT es que no se disuelve en el agua, pero sí en las grasas. Durante años se aplicaron grandes cantidades de DDT en lagos y lagunas, para eliminar las larvas de los mosquitos (que son acuáticas). En vez de permanecer en el agua, el insecticida se iba acumulando en las grasas de los habitantes del agua. Los microorganismos eran comidos por peces pequeños, que a su vez eran comidos por peces más grandes, que finalmente eran comidos por las aves de los alrededores.

El DDT se iba acumulando más y más a lo largo de estas cadenas tróficas, porque cada organismo incorporaba el insecticida presente en el agua más el que contenía su comida. Al final, los peces grandes llevaban en sus tejidos tanto DDT que las aves que los comían se intoxicaban hasta morir. En aquellos años existía poca preocupación por la aparición de insectos resistentes a los insecticidas; pero que los había, los había, y cada vez eran más. Los individuos resistentes aparecen en forma espontánea en las poblaciones de insectos, a causa de cambios genéticos que ocurren al azar y se transmiten de una generación a otra. Es el mismo proceso que origina la diversidad entre los individuos de una población.

La aplicación desmedida de DDT eliminaba a los insectos que no eran resistentes; los resistentes, en cambio, sobrevivían y se iban haciendo cada vez más numerosos. Llegó un momento en que el DDT dejó de ser efectivo. Se lo siguió usando, pero ya no mataba los insectos como antes. Las enfermedades transmitidas por insectos volvieron a los niveles previos al uso del DDT y en algunos casos los superaron. Con las plagas agrícolas pasó lo mismo. Uno de los efectos del DDT que ha recibido mayor publicidad es el adelgazamiento de las cáscaras de los huevos de las aves. Este efecto fue muy bien estudiado en los halcones peregrinos de Gran Bretaña, que ya habían sido maltratados a comienzos de la década de 1940, cuando fueron exterminados sin piedad para evitar que se comieran a las palomas mensajeras que llevaban información bélica. Al terminar la guerra, la matanza se interrumpió y las poblaciones de halcones se recuperaron… para volver a disminuir.

A causa del DDT, los halcones ponían huevos con cáscaras muy delgadas, que se rompían durante la incubación. Antes del uso del DDT, el promedio de huevos rotos era inferior al 4%; en 1951, superaba el 39%. Un aspecto del DDT que siempre ha preocupado y está lejos de haber sido comprendido es el de sus efectos a largo plazo sobre la salud humana.

Fuente Consultada: Ahí viene la Plaga y Otras Historias de Venenos – Raúl Alzogaray – Colección: Ciencia que Ladra…     —      Ciencias Biológicas de Santillana