Arte Chino

El Arte de China Antigua Cerámica, Porcelana, Jade, Bronce

El Arte de China Antigua
Cerámica, Porcelana, Jade, Bronce

Desde la más lejana Antigüedad, los chinos han dado pruebas de gran talento en los diversos dominios del arte. Ya de los siglos X al XII, la pintura llegó al apogeo de su prosperidad, lo que no impide que más adelante hubiera también grandes maestros, si bien nunca llegaron a la anterior perfección. La escultura y la música produjeron también notables obras maestras. De sus producciones, lo que mejor conocen los occidentales son las porcelanas con sus delicados motivos en azul, verde o rosa. Los chinos practicaron también las artes menores con gran  maestría.

El arte chino parece a menudo extraño a los ojos occidentales, por no decir enigmático. Nada hay en ello que deba sorprendernos si pensamos que los artistas chinos eran generalmente sabios que destinaban sus obras a otros sabios y no a cualquier mortal común y corriente. Por ello es fácil de entender que sus obras resultan difíciles de interpretar para cualquiera que no esté familiarizado con China.

La tradición artística de los chinos se remonta a tiempos muy antiguos. A pesar de la fragilidad de los materiales sobre los que trabajaban los pintores, se han conservado hasta nuestros días cuadros importantes que datan de la dinastía Han (206 a. de J. C-220 d. de J. C). Sin embargo, la pintura china no llegó a su época de oro hasta mucho más tarde, durante el reinado de los Song (960-1276), que precedieron a la dominación mongola.

Durante este período, el budismo influyó fuertemente en los pintores, que intentaron definir en sus obras no solamente la realidad visible, sino incluso la esencia de las cosas. Motivos sutiles como flores y tallos de bambú fueron representados con algunos magistrales toques del pincel.

La pintura china se resintió de la dominación mongola (1276-1368). Los motivos a los que se acudió con más frecuencia fueron entonces escenas hípicas. Sin embargo, los pintores de esta época debían inclinarse, por lo que se refiere a la inspiración y al dominio de la técnica, ante sus predecesores. Se despertó una oposición sistemática a toda innovación, que se haría más perceptible todavía durante el período siguiente, el de los Ming (1368-1644).

El periodo Ming es famoso por sus artes decorativas. La producción de cerámica aumentó de forma considerable y se produjo una gran expansión del mercado debido a la gran demanda de porcelana vidriada en azul-y-blanco y roja para la exportación. Mas tarde se inventó el esmaltado.

Aunque el arte pictórico chino haya tenido hasta nuestros días indiscutibles maestros del pincel, jamás volvió a encontrar el vigor y la fecundidad que le caracterizaron durante la época de los Song.

Pero la pintura no es la única rama del arte en la que sobresalieron los chinos. ¿Quién no ha oído hablar de los jarros de porcelana de China? La fabricación de la porcelana de China deriva de una antiquísima tradición cerámica. Pero el arte de la cerámica no alcanzó su pleno desarrollo hasta el momento en que las otras artes hubieron dejado atrás su época brillante, y especialmente durante la dinastía Ming, pues entonces dispusieron de nuevos medios técnicos.

LACA, JADE Y BRONCE: muchos de los objetos antiguos que se conocen estaban realizados en laca tallada, una antigua modalidad artística  que alcanzó nuevas cotas de ornamentación en el periodo Ming. Las bandejas y otros accesorios domésticos estaban primorosamente decorados con dragones, figuras y motivos florales. La misma profusión se observa en el arte, igualmente antiguo, de la talla en jade, procedimiento utilizado para realizar preciosos objetos, como jarrones, figuras de deidades y réplicas de antiguas vasijas de bronce, que eran muy solicitados tanto en China como en el extranjero. En la fabricación de recipientes de bronce, que solían ser braseros o pebeteros, se imitaban de forma deliberada los estilos del pasado.

La porcelana de esta época está decorada con delicados motivos de un tinte azul. Kingtochen era en aquel tiempo el principal centro de la cerámica. La edad de oro de la porcelana se sitúa durante la dinastía Tsing (1644-1912), o sea, en el último período del régimen imperial de China. A partir de este momento surge la preferencia por otros colores en la ornamentación: el verde y, a continuación, el rosa.

La escultura china data también de tiempos muy antiguos, y con la expansión del budismo conoció una época de gran prosperidad. Templos excavados en la roca (santuarios rupestres) como el de Longmen, que se remonta al siglo V, dan testimonio de la maestría de los artistas chinos de los primeros siglos de nuestra era.

Como la pintura, la arquitectura alcanzó muy pronto el pináculo de la gloria. Pero, después del período de los Song, durante el cual se esculpieron aún preciosas estatuillas de madera de motivos relacionados con el credo budista, sobrevino una progresiva decadencia.

Todavía es más difícil, para un occidental, apreciar en su justo valor la música china. Es muy importante, sin embargo, y apropiada al empleo de numerosos instrumentos. Los chinos conocen unos doscientos instrumentos diferentes, de los cuales unos cuarenta son tambores y timbales.

Los chinos han dado muestras de excepcional maestría en lo que llamamos hoy día «artes menores». Al decir esto tenemos presente la fabricación de joyas. En este dominio los chinos han empleado el jade, piedra muy dura y bastante translúcida, con preferencia a otros materiales.

También eran muy diestros en la confección de tejidos y en el bordado. En la confección de tapices, y con gran habilidad y notable perfección, utilizaban igual técnica que la del taller de los Gobelinos.

El chino posee excelentes facultades artísticas, que ha ido desarrollando con mucha paciencia y perseverancia.

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