Biografia Primo de Rivera Jose Antonio

Biografia de Primo de Rivera Jose Antonio Vida del Politico Español

Biografia Primo de Rivera José Antonio, Hijo de Miguel

Político español. Nacido en Madrid, primogénito del que sería general y dictador Miguel Primo de Rivera, en 1922 se licenció en Derecho por la Universidad Central de Madrid. Tres años más tarde comenzó a ejercer como abogado.

En octubre de 1930, finalizada la dictadura de su padre, entró a formar parte de la Unión Monárquica Nacional, la organización política conservadora creada para sustentar el régimen monárquico representado por el rey Alfonso XIII.

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Nacido en la tarde del 24 de abril de 1903 en Madrid, José Antonio fue hijo primogénito de Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, entonces teniente coronel de Infantería, y doña Casilda Sáenz de Heredia y Suárez de Argudín, noble dama que unía su recia estirpe de Castilla a una soñadora sangre antillana.

Fue bautizado pocos días después en la iglesia de Santa Bárbara (13 de mayo), que iría unida a otros episodios culminantes de su vida.

Cuando contaba tres años, la familia Primo de Rivera se trasladó a Algeciras, pues don Miguel había sido nombrado jefe del Batallón de Cazadores de Talavera, de guarnición en el campo de Gibraltar.

No obstante, al cabo de dos años, a la muerte de la madre, acaecida el 9 de noviembre de 1908, José Antonio, con sus hermanos, permaneció en Madrid, al cuidado de su tía doña María.

Su niñez se desarrolló en un cuadro de aficiones variadas, aunque predominando las lecturas de los héroes románticos, el dibujo y la redacción de artículos para periódicos infantiles.

En el transcurso de este período de tiempo, tuvieron cierta trascendencia sus veraneos en la finca del Encinar, propiedad del tío de su padre, don Fernando, que en la guerra había adquirido el marquesado de Estella. Allí recogía de boca del general sus memorias y escuchaba las anécdotas que circulaban entre sus contertulios.

La enseñanza media, efectuada de 1912 a 1917 con un profesor particular, examinándose libremente en los Institutos Cardenal Cisneros, de Madrid, y los de Cádiz y Jerez, no ejerció mucha importancia en su formación.

En cambio, sí la tuvo su vida universitaria. A pesar de los lazos familiares que le relacionaban con el ejército, se decidió por la carrera de Derecho, que respondía a las tendencias normativas de su espíritu.

Su vida de estudiante fue muy intensa, interviniendo en las primeras asociaciones escolares de la época. Cursó la licenciatura de 1917 a 1922, y el doctorado en 1922-1923. Sus últimos períodos académicos fueron de una brillantez excepcional, como lo atestiguan las calificaciones de su expediente universitario.

Terminada la carrera, José Antonio pasó a Barcelona, a fin de reunirse con su padre, quien desde la primavera de 1922 ocupaba la capitanía genera! de Cataluña.

La ciudad condal, que ya había conocido el año anterior, despertó en él la sensación de dinamismo y vitalidad que no había conocido en la capital.

En ella sentó plaza de voluntario en el regimiento de caballería, número 9, de Dragones de Santiago, en el que debía servir escaso tiempo, pues, habiendo su padre empuñado el gobierno de España después del golpe de Estado de 13 de septiembre de 1923, fue agregado al regimiento de Húsares de la Princesa, de guarnición en Madrid.

El 3 de abril de 1924, a punto de cumplir 21 años, se dio de alta en el Colegio de Abogados de la capital, e inauguró su bufete, que muy pronto se vio concurridísimo.

Los adversarios políticos de la Dictadura atribuyeron este éxito a la influencia política de su padre, de cuya imputación lo defendió el mismo don Miguel en una nota oficiosa dirigida al país.

Por aquella época efectuó un viaje a Italia en el séquito oficial que acompañaba a Sus Majestades, don Alfonso XIII y doña Victoria. Posteriormente, se dedicó a compendiosas lecturas, en particular del grupo de la Revista de Occidente.

En diciembre de 1929, con motivo de celebrarse un homenaje a los hermanos Machado, José Antonio habló por vez primera en público.

El tema de aquella noche fue la Poesía. Muy pronto habrían de brotar de sus labios palabras de mayor trascendencia pública.

La caída de la Dictadura el 22 de enero de 1930 y la subsiguiente muerte de don Miguel (París, 16 de marzo), convirtieron a José Antonio en el defensor de la memoria de su padre.

En concepto de tal ingresó en el partido de Unión Monárquica Nacional y tomó parte en el mitin del frontón Euskalduna de Bilbao, con Ramiro de Maeztu, Esteban Bilbao y el conde de Guadalhorce (6 de octubre de 1930).

La esterilidad de aquellos esfuerzos le hizo abandonar las filas del partido, aunque, como grande de España y marqués de Estella, continuara asistiendo a las recepciones dadas en Palacio.

Sobrevino luego el desplome de la monarquía el 14 de abril — que él siempre enjuició desde un punto de vista de necesidad revolucionaría—.

El 4 de octubre de 1931 se presentó candidato a Cortes por Madrid, con el único objeto de reivindicar la memoria de su progenitor. Pero, apoyado tibiamente, fue derrotado en las urnas por Cossío.

Su vocación política se iba acentuando. Estudiaba y leía a Mussolini, Hitler, Rosenberg, Farinacci, Mala-parte, Trotsky y Lenín, a fin de conocer la ideología v la táctica de amigos y adversarios.

Pero tampoco olvidaba bucear en los pensadores clásicos esoañoles, como Balmes, Donoso, Cortés y Menéndez y Pelayo, o en los contemporáneos, como Ortega y Unamuno.

El fruto de la experiencia que iba recogiendo, se reveló en la defensa que hizo del ex ministro Galo Ponte ante el tribunal parlamentario nombrado al efecto.

El informe llamado «del Senado» (26 de noviembre de 1931) es una pieza intermedia entre su vida anterior y la actuación política que iba a emprender muy pronto, estimulado por las lecturas de «La Conquista del Estado que editaban las J.O.N.S., y «La Gaceta Literarias de Giménez Caballero.

Sin embargo, no tomó parte en el alzamiento de 10 de agosto de 1932, pues aquel día se hallaba en Francia; pero el día 11 fue detenido en San Sebastián y llevado a Madrid. Allí fue libertado.

En marzo de 1933 colaboró en el primer número de un periódico, «El Fascio», que se proponía lanzar Delgado Barreto en colaboración con Giménez Caballero Sánchez Mazas y los directivos jonsistas Ledesma y Aparicio.

La edición fue recogida por la autoridad gubernativa. No desalentándose, en la primavera y verano de 1933 organizó el M.E.S., o sea, el Movimiento Español Sindicalista, al que aportaron su colaboración, entre otros, Ruiz de Alda y García Valdecasas.

Muy pronto este núcleo contó con ramificaciones en varias provincias españolas, en particular en Castilla la Nueva, Levante y Andalucía. Su presentación pública la efectuó con motivo de la campaña electoral de octubre de 1933.

En el transcurso de este mes, José Antonio se entrevistó en Roma con Benito Mussolini, y a fines del mismo, el día 29, se celebró en el teatro de la Comedia, de Madrid, el acto que ha sido denominado «fundacional de Falange Española».

En él hablaron García Valdecasas, Ruiz de Alda y José Antonio, quien expuso, con cálida y emotiva palabra, las grandes líneas del Movimiento político que dirigía.

Elegido diputado a Cortes por la circunscripción de Cádiz el 19 de noviembre, y revestido, por este hecho, de la inmunidad parlamentaria, pudo dedicarse a la organización de la Falange.

En enero de 1934 salió el periódico «F. E.», cuya venta dio al Movimiento sus primeros caídos, entre ellos Matías Montero, uno de los fundadores del Sindicato Español Universitario (9 de febrero).

El vigor del nuevo grupo indujo a los dirigentes de las J.O.N.S. a plantear la fusión entre las dos organizaciones, que hasta entonces había chocado con algunos imponderables.

Este hecho tuvo lugar el 13 de febrero de 1934, uniéndose F.E. y las J.O.N.S. bajo el nuevo denominativo de F.E. de las J.O.N.S., el triunvirato de José Antonio, Ramiro Ledesma y Ruiz de Alda, y los signos y emblemas de los jonsistas.

De este modo se presentó ante el público vallisoletano, donde gracias a Onésimo Redondo la T.O.N.S. contaba con muchas simpatías, en el Teatro Calderón, el 4 de marzo de 1934, en cuyo acto José Antonio definió la misión histórica de Castilla.

En mayo de 1934 visitó por vez primera Alemania, al objeto de estudiar las creaciones del Nacionalsocialismo.

A su regreso, tuvo efecto la concentración de las escuadras falangistas en el aeródromo de Estremera (3 de junio), que fue muy comentada por la prensa del país.

A este hecho siguieron los sangrientos sucesos del domingo siguiente (10), que tuvieron por marco las riberas de Manzanares, y, con la muerte de Juan Cué-Har, desataron las represalias de la acción falangista.

La intranquilidad y el nerviosismo de que por entonces daba prueba la nación, indujeron a José Antonio a escribir un mensaje al general Francisco Franco, en términos del más encendido patriotismo, augurando acontecimientos revolucionarios para muy en breve.

Acertó en su profecía, pues apenas acababa de ser elegido Jefe Nacional del Movimiento por el Iº Consejo Nacional de Falange (4 de octubre), se desencadenaron los hechos de la revolución de octubre.

En el transcurso del inyierno de 1934 a 1935, José Antonio afirmó el Movimiento con la publicación de los 27 Puntos programáticos de F. E. y de las J.O.N.S., la separación de Ramiro Ledesma (diciembre), la publicación de Arriba, y la participación en numerosos actos de propaganda oral, como el del Teatro Bretón de Salamanca (10 de febrero), notable porque a él asistió Miguel de Unamuno.

En abril dirigió la palabra a los congresistas del S.E.U., y en mayo habló en Barcelona, Córdoba y en el cine Madrid de la capital (19), cuyo acto probó el desarrollo que adquiría el Movimiento y reveló sus grandes posibilidades de orador, ya demostradas en sus intervenciones parlamentarias.

Su perspicacia política le hizo intuir entonces nuevas amenazas, y a tal fin, en la reunión celebrada en Gredos el 16 de junio de 1935, hizo prevalecer el criterio de que, ante la revolución inminente, era preciso aprestarse para la guerra insurreccional.

Aquel verano lo pasó en San Sebastián, aunque también hizo un viaje a Suiza para entrevistarse (Montreaux) con Degrelle, Mosley, Codreanu y Stahrenberg.

A su regreso, presidió el II Consejo Nacional de F. E. y de las J.O.N.S., al que sus palabras, pronunciadas en un nuevo mitin celebrado en el cine Madrid (17 de noviembre de 1935), cerraron con broche de oro.

La clausura del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones pusieron sobre el tapete la constitución de un Bloque de Derechas para oponerse al Frente Popular.

De aquél resultó incomprensiblemente excluida la Falange, lo que obligó a José Antonio a presentar sola su candidatura en Madrid y Cádiz.

Necesitaba el acta de diputado para estar amparado por la inmunidad parlamentria, pues, de lo contrario, sus amigos temían los mayores contratiempos para su persona.

En la campaña electoral, actuó en forma muy vibrante: en Madrid se celebraron dos actos simultáneos en los cines Europa y Padilla (2 de febrero).

Sin embargo, como ya se temía, sus frutos no fueron favorables. Después de la instauración de los frentepopulistas en el poder, se inició una dura represión contra la Falange y su Jefe.

Primero se clausuró el Centro, y el 14 de marzo de 1936, bajo especiosos pretextos, fueron detenidos José Antonio y los principales miembros de la Junta Política.

Conducido a la Cárcel Modelo el día 16, no por eso aquél interrumpió su actividad política desbordante, pues desde allí continuó dirigiendo a sus huestes, y del 4 de mayo es su augural manifiesto «A los militares de España».

Durante aquellos meses se le substanciaron cuatro causas, la última, un recurso de casación ante la Sala competente del Tribunal Supremo (5 de junio).

Aquella misma noche, José Antonio era trasladado con su hermano Miguel a Alicante, cuyo suelo había de regar con su sangre generosa.

Desde la cárcel de Alicante continuó dando instrucciones al Movimiento y a la Primera Línea de Madrid, en vistas a un alzamiento que se juzgaba inminente y en el que, según las versiones más autorizadas, tenía la seguridad de intervenir (24 y 29 de junio).

La suerte no lo quiso así, debido a algo que aun hoy permanece en la obscuridad de la Historia.

Mientras las tropas acaudilladas por el general Francisco Franco iniciaban el Alzamiento Nacional y desDués de cruzar el Estrecho avanzaban sobre Madrid, José Antonio permanecía en su celda alicantina, con el corazón devorado por la impaciencia de no poder participar en la empresa que tanto había deseado.

En noviembre de 1936, cuando las tropas nacionales pugnaban para forzar las líneas madrileñas, se le abrió proceso, cuya sentencia estaba prefijada antes de que se iniciaran las primeras diligencias el 13 de dicho mes.

Tres días después se celebró el juicio oral, en el cual José Antonio defendió su actuación política, en términos emocionantes.

Condenado a muerte, lo que le fue comunicado a las dos de la madrugada del 18, se despidió con gran entereza de sus familiares. «Espero la muerte sin desesperación» escribió en sus últimas horas.

Las balas del pelotón de ejecución segaron su noble existencia a las siete menos veinte minutos de la mañana del 20 de noviembre de 1936.

Apenas amanecía, y en su último palpito, su carne se estremeció con el presentimiento de la Victoria.

fuente

Francisco Franco Biografia Dictador La Dictadura en España

BIOGRAFÍA DE FRANCISCO FRANCO – DICTADOR ESPAÑOL 1939-1975 –

El 17 de julio de 1936, un grupo de oficiales del ejército español asentado en Marruecos se alza en armas contra la II República. La sublevación se extiende a la Península y comienza la Guerra Civil Española. La victoria de los subleuados da lugar a un régimen dictatorial.

En 1926, Francisco Franco Bahamonde se convirtió en el general más joven de Europa.

Nacido en El Ferrol, el 4 de diciembre de 1892, al concluir la Guerra Civil impuso en España una dictadura que duró cerca de cuarenta años.

Franco había destacado en las campañas de Marruecos y en las sangrientas represiones de los mineros asturianos en 1917 y 1934, antes de rebelarse en 1936 contra el gobierno de la II República de España.

El Caudillo implacable: Una vez derrotadas las fuerzas republicanas en 1939, Francisco Franco se hizo con todo el poder y creó un régimen de ideología fascista que eliminó cualquier forma de oposición.

Proclamado Caudillo de España y apoyado por la Iglesia católica, Franco unificó los grupos derechistas y, siguiendo el modelo del fascismo italiano, creó el Movimiento Nacional. Con esta fuerza política controló la población.

ESTA ES LA HISTORIA…

Franco: El elegido de Dios y la Patria: Para muchos españoles, la figura de Franco simboliza uno de los peores momentos de la historia del país debido a su ideología política totalitaria y dictatorial, mientras que para otra gran porción de la población española este personaje hermético, y muchas veces enigmático, ha sido el hombre que forjó una nueva conciencia política, que llevó la nación europea a una gran grandeza.

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En el mediodía del 4 de diciembre de 1892 nacía el pequeño Francisco, a quien inmediatamente apodaron Paquito, alias que siempre disgustó al caudillo.

Su nacimiento tuvo lugar en pleno centro de la ciudad de El Ferrol, en la provincia de La Coruña, Galicia, siendo el segundo hijo del matrimonio compuesto por Nicolás Franco y Salgado-Araújo, que se desenvolvía como capitán de la Armada y oficial de la Marina, y María del Pilar Bahamonde y Pardo de Andrade, una mujer proveniente de una familia que también poseía una fuerte tradición de servicio en la Marina Española.

Días después de su nacimiento, Paquito fue bautizado en la tradicional Basílica de San Francisco con el nombre Francisco Hermenegildo Paulino Teódulo Franco Bahamonde, reuniendo allí homenajes a diferentes antepasados del niño.

Sea cual fuere la opinión, por lo general en las generaciones más jóvenes de españoles se utiliza el mismo comentario: «Franco era un dictador», con lo que intentan resumir en dicha frase los 37 años que Francisco Franco Bahamonde se desenvolvió como gobierno de España.

Su vida y su trayectoria política, junto con los cambios que sobrevinieron a su mandato, tanto en lo que respecta al territorio español como al mundo entero, se convierte en una historia imposible de sintetizar en un simple y humilde artículo que permita acercar al lector las circunstancias y sucesos que marcaron un país para siempre.

Quizás, un buen acercamiento a la figura de Franco podemos obtenerlo a través de la gran cantidad de libros, películas y documentales que se realizaron basados en su vida, entre los que podemos destacar el filme titulado «Franco, ese hombre», que fue dirigido por el cineasta José Luis Sáenz de Heredía.

El documental, que narra fundamentalmente la visión de Franco ante los hechos que se sucedieron durante su gobierno, fue encargado por el propio mandatario en el año 1964, y fue precisamente él quien convocó al director antes mencionado, que ya había realizado la película «Raza», sobre un guión escrito por el propio Franco.

Al ver el documental, si bien resalta la benevolencia con la que fue tratado para enaltecer la figura de Franco, lo cierto es que podemos disfrutar de un repaso a todos los hechos que tuvieron lugar durante el siglo XX, ya que en definitiva Franco fue protagonista directo de muchos de ellos.

Para Franco existieron siempre dos prioridades, sobre la base de las cuales generó su ideología y su estrategia de gobierno: la Patria y Dios.

Esas fueron las claves, tal cual las expresara el Catecismo Patriótico español de 1939, que definía al mandatario de la siguiente forma: «El Caudillo es como la reencarnación de la Patria y tiene el poder recibido de Dios para gobernarnos».

Durante 37 años, período por el cual se extendió su dictadura, Franco intentó elevar la figura de su nación y de Dios, por lo que contaba con un confesor personal, y mantenía constantemente sus costumbre religiosas, que consistían en iniciar su día oyendo una misa y rezar el rosario al menos una vez durante jornada.

BIOGRAFÍA: Francisco Franco Bahamonde nació en El Ferrol el 4 de diciembre de 1892 y fue bautizado el 17 del mismo mes, imponiéndosele los nombres de Francisco, Hermenegildo, Paulino y Teódulo, apodado Paquito. Su padre, contador de navio, pertenecía al cuerpo administrativo de la Armada.

Su madre era de una familia de antiguo linaje gallego. Después de cursar las primeras letras en el colegio del Sagrado Corazón, pasó a estudiar el bachillerato en el colegio de Marina, pensando en un futuro ingreso en la Academia Naval, ya que el ser marino constituyó su primera vocación.

SiFranco: El elegido de Dios y la Patria: bien la posición económica acomodada de la familia hicieron posible que el pequeño Paquito accediera a una educación rígida, estricta y de buen nivel, lo cierto es que su infancia no fue todo lo feliz que él hubiera soñado.

Sus padres discutían a menudo debido a sus opiniones e ideologías totalmente opuestas.

Mientras que Nicolás se caracterizaba por ser un individuo librepensador que huía constantemente de los convencionalismos sociales, María del Pilar mantenía una fervorosa inclinación hacia el conservadurismo, la religión y las tradiciones de la burguesía española.

Estos enfrentamientos cotidianos dieron lugar a la ruptura definitiva de la pareja, y si bien continuaron viviendo juntos durante varios años, cada uno se dedicó a sus propias actividades: el padre al disfrute de la noche, el vicio y las mujeres, mientras que la madre decidió refugiarse en la religión.

Las extensas investigaciones realizadas por los expertos historiadores han permitido saber que el padre de Franco solía educar a sus hijos de manera autoritaria, llegando incluso al extremo de la violencia, por lo que los pequeños fueron durante años víctimas de los golpes y los malos tratos propinados por este hombre que focalizó el fracaso de su vida sobre las criaturas a las que les había dado la vida.

Por el contrario, su madre se convirtió en la figura fundamental de la vida de sus hijos, ya que no sólo actúo como figura contenedora y refugio de Franco y sus hermanos ante los atropellos de su padre, sino que además se constituyó en su máxima educadora, inculcándoles valores relacionados al estudio, la religión, el esfuerzo, y demás.

Lentamente, la influencia constante de su madre lograrían que el pequeño Paquito adoptará un carácter y una ideología prácticamente idéntica a la de su madre, convirtiéndolo de esta manera en la antítesis de su padre, y siendo en definitiva el puntapié inicial de su pensamiento político y social.

Al llegar a los 12 años de edad, y debido a la influencia ejercida por las tradiciones familiares, Franco ingresa a una escuela de preparación naval, como medio para aspirar a su entrada a la Escuela Naval de la Armada, hecho que fue truncado por lo que el joven decide comenzar sus estudios en la Academia Militar de Infantería de Toledo.

En dicha institución, Franco logró graduarse con el título de Teniente Segundo en 1910, e inmediatamente se embarcó hacia las tierras de Marruecos, para formar parte del ejército que intervino en las sangrientas campañas africanas, conocidas como la Guerra del Rif.

Durante su estancia en la Academia, Franco se caracterizó más por la seriedad y disciplina de su comportamiento que por la brillantez de sus resultados.

Por otra parte, su escasa talla y su voz de falsete le hacían objeto de frecuentes bromas por parte de sus compañeros, bromas que Franco afrontaba con entereza de carácter y estoica rigidez.

En 1910, Franco sale de la Academia con el grado de segundo teniente, obteniendo el número 251 entre el total de 312 alumnos que constituyen su promoción.

El 22 de agosto de 1910, se incorpora a su primer destino en el Regimiento de Infantería de Zamora N.° 8, de guarnición en El Ferrol.

Franco, poco amante de la vida de guarnición, solicita ir a África, propósito que no alcanzará hasta el 6 de febrero de 1912 al ser destinado al Regimiento de Infantería N.° 68.

El día 14 de mayo del mismo año tiene lugar su entrada en acción y el 13 de junio, Franco es ascendido a primer teniente y el 16 de noviembre le es concedida su primera medalla al Mérito Militar, por el valor demostrado en las acciones en las que ha tomado parte.

Con sólo 23 años, Franco fue ascendido a capitán, pero su máximo logro militar tendría lugar posteriormente, después de la creación del Tercio de Extranjeros, que luego pasaría a llamarse La Legión, la cual se trataba de una unidad similar a la Legión Extranjera Francesa.

Gracias a su participación y liderazgo en La Legión, Franco logró convertirse en comandante a los 30 años y llegar a general a los 34, transformándose en un verdadero récord en la historia, ya que fue uno de los más jóvenes oficiales que lograron alcanzar el cargo mencionado en el Ejército Español, y en Europa desde Napoleón Bonaparte.

Franco: Victoria o Franco: Victoria o muerte:muerte: Con un rostro que parece inmutable por el tiempo y las circunstancias, y una mirada adusta que intenta reflejar fortaleza y decisión, nos golpea de frente la imagen inalterable de las fotografías de Francisco Franco Bahamonde, que invariablemente son acompañadas de la bandera española desplegada en invocación de su grandeza.

El orgullo que Franco tenía de su nación lo llevó a realizar una empresa que intentaría conducir a España a su máximo esplendor, tras uno de los principales lemas del franquismo que rezaba «¡Una, Grande y Libre!», simplificando con ello el concepto nacionalista de España.

Franco deseó que su país fuera indivisible, imperial y libre, sin sometimientos a posibles influencias extranjeras, por lo que muchas veces su doctrina fue comparada a la ejecutada por otros hombres del poder que ejercieron sus facultades más allá de la moral, convirtiendo su mandato en un genocidio, como sucediera con Adolf Hitler en Alemania.

Por supuesto, Franco estaba seguro que España tenía un gran enemigo que se personificaba en una conspiración internacional entre judíos, masones y marxistas, una idea imaginada por su mente que se convirtió en una obsesión personal durante toda su vida.

Pero regresemos a la juventud de Franco, cuando comenzó a generarse la mitología franquista junto con la figura del Caudillo, que a su vez representaba el salvador de España, el defensor de la grandeza de la Madre Patria.

En el año 1923, cuando Franco aún no había logrado destacarse del resto de sus compañeros de armas, decidió formar matrimonio con Carmen Polo, una joven cuya mayor virtud al parecer reside en ser heredera de una influyente familia de Oviedo, en Asturias. Por supuesto, la muchacha mantenía una ferviente religiosidad, uno de los atributos indispensables para conquistar a Franco.

De acuerdo a la opinión de la mayoría de los historiadores contemporáneos, fue gracias a Carmen Polo que Franco logró relacionarse con las familias aristócratas de la región, que posteriormente profundizaría con los casamientos de su hija y de su nieta en círculos reales.

Sin lugar a dudas, uno de los hechos más ligados a la vida y obra de Francisco Franco es la Guerra Civil Española, episodio que debe ser analizado como un conflicto social, político y militar que le costó la vida a más de 500.000 personas, y afectó la vida cotidiana de todos los españoles.

Esta batalla interna tuvo lugar luego de que fracasara el golpe de estado que se desató el 17 de julio de 1936 a manos de un sector del ejército que se reveló contra el gobierno de la Segunda República Española.

Utilizando sus conocimientos y experiencia como militar, ya que había participado activamente de las batallas coloniales celebradas en el norte de Africa, Franco decidió unirse al llamado Alzamiento Nacional, que por esos momentos se encontraba encabezado por el General Sanjurjo, y cuya misión era dar por culminado el ciclo de gobierno del Frente Popular, quienes habían ganado las elecciones generales meses antes del conflicto.

Después de diversos combates, en los que por supuesto no faltaron las conspiraciones internas, finalmente la Guerra Civil culminó a favor de los militares amotinados. Pero la muerte inesperada del General Sanjurjo provocó que no tuviera el tiempo necesario para consolidarse en el poder, por lo que Franco se convirtió en el caudillo que llegó a la cumbre.

Sin dudas, la Guerra Civil dejó en España innumerables consecuencias, ya que se trató de uno de los conflictos de su tipo más extenso, que duró entre el 17 de julio de 1936 al 1º de abril de 1939, y por otra parte con resultados dramáticos en los ámbitos demográfico, material, intelectuales y político.

A partir del inicio de su gobierno absolutista y su extensa permanencia, ya que Franco se mantuvo en el poder durante 37 años, fue desarrollándose y evolucionando el régimen franquista, que fundamentalmente se moldeó en base a la personalidad y la ideología de su fundador.

El día 1 de abril es el día de la victoria: El ejército nacional ha alcanzado sus últimos objetivos militares, en tanto que el republicano ha quedado «desarmado y cautivo», según reza en el último parte del cuartel general del Generalísimo.

Al compás del acontecer guerrero, Franco ha impuesto por decreto de abril de 1937 la unificación de todas las organizaciones políticas en un solo partido —Falange Española Tradicionalista y de las JONS— cuyo jefe nacional es el propio Franco; y las milicias combatientes han sido puestas bajo mando militar.

La creación del primer gobierno nacional (enero de 1938) constituye la aglutinación de las fuerzas participantes en el alzamiento —falangistas, tradicionalistas, monárquicos y católicos— bajo la tutela de las fuerzas armadas, encarnadas en la personalidad de Franco.

La supresión de todo tipo de organizaciones, la prohibición de los derechos de reunión y asociación, el control de la prensa así como la dura represión que se ejerce sobre los opositores, y que culmina con la gran depuración de los vencidos, significan la solidificación del poder de Francisco Franco, la instauración de un régimen personal, autoritario, caracterizado por la «unidad de poder y la coordinación de funciones».

Francisco Franco sale del trauma de la guerra civil, victorioso, investido de un carisma que le otorgan sus adeptos iniciales y todos aquellos para quienes el triunfo nacional significó una liberación de circunstancias trágicas. El mandato de Franco se interpreta como «vitalicio y otorgado por la Divina Providencia» y con responsabilidad tan sólo «ante Dios y ante la Historia». Franco es en la paz, como lo ha sido en la guerra, Caudillo de España, Generalísimo de los Ejércitos, jefe nacional del Movimiento, jefe del gobierno y jefe del estado. Organismos tales como el Consejo Nacional y la Junta Política no pasarán de funciones consultivas harto restringidas y de nula influencia sobre el ejecutivo.

A lo largo de toda su duración, el régimen creado por Franco se caracterizará por su negación del sistema demoliberal y parlamentario, basado en los partidos políticos; por el control de los sindicatos obreros, bajo una tutela estatal negadora de la lucha de clases y por un concepto estrictamente unitario de la patria, a fin de lograr la «unidad entre los hombres y las tierras de España»..

Al cese de las hostilidades el régimen de Franco se ve enfrentado a una gigantesca tarea de reconstrucción de los destrozos materiales. En cuanto a las heridas morales, queda todo un inmenso rastro de lutos, encarcelamientos y exilio. El estado de apatía y postración del país desprende un conformismo resignado, capaz de aceptar cualquier sistema político antes de caer en otra guerra civil.

El programa de gobierno del franquismo en la inmediata posguerra se impregna de ideas imperiales, de totalitarismo político y de autarquía económica. El pragmatismo personal de Franco actuará ejerciendo un arbitraje que usará y manejará en su provecho las diversas tendencias que se agrupan entre sus partidarios.

El estallido de la segunda guerra mundial en septiembre de 1939 representará un contratiempo para el proceso de reconstrucción emprendido. Franco decretará la neutralidad de España, pero las circunstancias internas del país se agravarán por la carencia de víveres y de materias primas. La imposición de un rígido racionamiento y de una ilógica tasa a los precios, dentro del intervencionismo estatal del momento, crea un mercado negro que trafica con todo lo escaso y que será de consecuencias extraordinarias para la moral del país.

Fuera de su nación, Franco era observado por el resto del mundo como un dictador tenaz y estricto, por lo que de acuerdo a diversas investigaciones históricas se pudo saber que el Caudillo colaboró con el Holocausto promovido por la Alemania nazi, entregándole a Heinrich Himmler, Comandante en Jefe de las SS, una lista en la que figuraban los nombres de un total de seis mil judíos españoles y extranjeros que residían en España.

Mientras tanto, la comunidad española se hallaba aislada del resto del mundo, por un período que se extendió por más de una década, y que finalizaría con la llegada de la llamada Guerra Fría, donde Franco encontró el momento propicio para reestablecer las relaciones internacionales de España y la apertura del país.

De esta manera, durante la década del 50, España fue incorporada a la Organización Internacional de las Naciones Unidas, y con ello llegó el primer plan de estabilización económica, que había sido acordado por el gobierno de Franco con el Fondo Monetario Internacional.

Su apertura política condujeron a Franco a realizar algunos importantes cambios dentro de su entorno político, por lo que decidió desligar de su cargo a varios militares y tradicionalistas, que fueron reemplazados por sangre joven, sobre todo pertenecientes a la corriente tecnócrata, relacionada con el Opus Dei. A partir de ese momento se inició una importante reforma económica para el país.

Ya para fines de la década de los 60, la figura de Franco no era la misma, y el tiempo comenzaba a pesar sobre su rostro. Su deterioro físico se hacía cada vez más evidente y la temida muerte comenzaba a rondar.

Ante la realidad, los españoles comenzaron a preguntarse qué sucedería una vez que Franco ya no estuviera entre ellos. Quizás por ello, en el mes de julio de 1969 fue anunciado públicamente que el príncipe Juan Carlos de Borbón se convertiría en el sucesor de Franco en la jefatura del Estado.

Sin embargo, para la mayoría de los españoles el poder debía ser heredado por el almirante Luis Carrero Blanco, que se desenvolvió como vicepresidente del gobierno de Franco en 1969, y que al parecer era la figura predilecta del Caudillo para ocupar su lugar después de su muerte.

Pero la realidad de la tragedia volvió a generar dudas entre el pueblo español, cuando en el mes de diciembre de 1973 muriera el almirante Carrero Blanco, víctima de un atentado de la ETA.

Con sus últimas fuerzas, Francisco Franco continuo alimentando su leyenda, efectuando ejecuciones y penas de muerte sobre los miembros de determinados sectores rebeldes, como es el caso de la ETA, que en la actualidad aún se la considera como un legado del franquismo.

Después de una extensa agonía, que incluyó prolongadas intervenciones quirúrgicas sin éxito, Franco exaló su ultimo aliento en la mañana del 20 de noviembre de 1975. Pocos minutos después, la muchedumbre que se dio cita en la tradicional Plaza de Oriente de Madrid, escuchaba atenta y apesadumbrada la noticia de la muerte del Caudillo, a través de un breve discurso emitido por un afectado Carlos Arias Navarro, presidente del gobierno, desde el balcón del Palacio Real de Madrid, donde en tantas oportunidades Franco se había dirigido a su pueblo.

Alrededor de 500.000 personas despidieron a Franco durante un funeral que se extendió por más de cincuenta horas, y que tuvo lugar en la capilla ardiente en la sala de Columnas del palacio de Oriente. A dos días de la muerte del dictador, el pueblo español fue informado con la noticia que señalaba que el príncipe Juan Carlos de Borbón había sido investido Rey de España por el Parlamento.

SUS ULTIMOS AÑOS: El declive físico de Franco al iniciarse la década de 1970 es manifiesto.Afecto de la enfermedad de Parkinson, el fuerte tratamiento a que se ve sometido deja huellas en su organismo. En junio de 1973, atendiendo a esta ley vital, Franco designa al almirante Carrero como primer ministro.

Es la primera cesión de poder real que efectúa en sus treinta y siete años de mando ininterrumpido. El nuevo gobierno que preside el almirante, mantiene elementos tecnocráticos aunque da entrada a otros elementos políticos.El día 20 de diciembre de 1973 se produce el trágico suceso del atentado que cuesta la vida al almirante Carrero. Su muerte significa la rotura del eslabón que garantizaba la continuidad del franquismo.

El hecho, no bien esclarecido en cuanto a su inducción, provoca una crisis, un período de tensa perplejidad que se resuelve con el inesperado nombramiento del ministro de la Gobernación, Carlos Arias, como jefe de gobierno. Se abre así el último período del franquismo, caracterizado por un tímido intento aperturista que se materializa en un proyecto de ley de asociaciones políticas que merece una fría acogida, pues para los continuistas es innecesario y para los aperturistas es insuficiente. En julio de 1974 Franco cae enfermo con graves trastornos circulatorios.

A su cabecera se produce un forcejeo, dado lo crítico de su estado, por conseguir la cesión de poderes y la puesta en práctica de las disposiciones sucesorias. Finalmente, el presidente Arias consigue la designación del príncipe Juan Carlos como jefe de estado en funciones.

A la recuperación de Franco y posiblemente presionado por su «entourage» familiar, el Caudillo reasume nuevamente sus funciones contra el criterio de una parte de la opinión, que consideran el hecho de su enfermedad como una coyuntura favorable para retirarse y tutelar desde su retiro la orientación del posfranquismo.Los intentos aperturistas desigualmente compartidos en el seno del gobierno dan lugar a una crisis en la que salen los ministros Cabanillas y Barrera, síntoma de que entre las propias fuerzas salidas del franquismo empiezan a manifestarse disidencias y tomas de posición para el momento en que Franco desaparezca.Al iniciarse el año 1975 la oposición política se hace más patente.

La recesión económica hace cundir el descontento y el malestar entre una clase obrera que no vacila en plantear sus demandas y hasta en ir a la huelga. Lamentablemente, los brotes de violencia que habían estado localizados en el País Vasco se extienden a otros puntos de España. Al llegar el verano, una serie de atentados cuestan la vida a varios miembros de las fuerzas armadas.

El gobierno promulga un decreto-ley Antiterrorismo que pone al país casi en estado de excepción. La senectud de Franco en el delicado momento que atraviesa su régimen se hace ya patente en la rareza de sus apariciones en público, en la falta de comunicación con un pueblo que ha llegado a considerar su figura como consustancial con la gobernación del país.

En el mes de septiembre la celebración de unos juicios sumarísimos trae consigo la condena a muerte de once personas. Franco indulta a seis de ellas, pero el cumplimiento de la sentencia contra las otras cinco desencadena otra vez manifestaciones de inusitada violencia contra las representaciones españolas en el extranjero. Algunos países retiran a sus embajadores.Simultáneamente la situación del Sahara español se ha visto agravada por la tensión existente con Marruecos.

El día 1 de octubre, día del Caudillo, una manifestación de adhesión se congrega de nuevo en la plaza de Oriente para contrarrestar las manifestaciones antifranquistas del exterior y en solidaridad por los difíciles momentos que atraviesa el régimen. Franco aparece en el balcón del Palacio Real y dirige unas breves palabras. Será su última aparición pública. Hacia el 12 de octubre empiezan a circular rumores sobre el estado de salud del Caudillo, rumores que se confirman cuando se notifica oficialmente que su estado gripal se ha complicado con trastornos cardíacos y circulatorios. Su enfermedad se alargará por espacio de treinta y nueve días, entre alternativas, retrocesos y operaciones a vida o muerte.

Los últimos días de su vida los pasa inconsciente y sostenido artificialmente. Entretanto las disposiciones sucesorias han hecho entrar en funciones al príncipe. Franco fallece el día 20 de noviembre a los ochenta y tres años de edad y a los treinta y nueve de mandato. Un período de gobierno con escasos precedentes, por su duración y su significación, a lo largo de la historia.
(Fuente: «Hombres que forjaron el mundo moderno» – Tomo III – Francisco Franco – Nota de Rafael Abella – Editorial Planeta)

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