Campos de Concentración NAZI

Exilio de Cientificos y Artistas Durante el Nazismo Fugas de Cerebros

LA FUGA DE CIENTIFICOS A ARTISTAS DURANTE EL NAZISMO

«Hitler es mi mejor amigo», declaraba WalterCook, quien diri gió, durante la década del treinta, el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York. «Él sacude el árbol y recojo las manzanas.»

Apasionado antinazi, ese hombre, complacido, se refería a la multitud de talentos que huían de Alemania, de la Italia fachista y de la España desgarrada por la guerra civil, para encontrar refugio y trabajo en institutos como el de Cook. Entre 1930 y 1941, más de 25.000 artistas, músicos, escritores, cientificos y eruditos, todos de primer orden, se establecieron en los Estados Unidos. Otros miles emigraron a Gran Bretaña.

La gran mayoría eran judíos, cuyas vidas, bienes y otros re cursos estaban amenazados por regímenes de derecha y por las bandas que actuaban con el apoyo de Hitler y Mussolini. Otros eran comunistas, socialistas y liberales que partían para a salvar se de las persecuciones desatadas contra los disidentes ideológicos.

Algunos se iban para conservar valores artísticos o inte lectuales que el nazismo y el fascismo habían rechazado  o pro hibido. Algunos se expatriaban para labrarse mejores carreras en países ansiosos por acogerlos, o simplemente para travajar en ambientes que aún no habían sido alcanzados por el terro rismo y la guerra.

Eso significó una pérdida incalculable para Europa —en be neficio de Gran Bretaña y los Estados Unidos— de figuras tan prominentes como el físico teórico Albert Einstein, el director de orquesta Arturo Toscanini y el novelista Thomas Mann Mensurable con más precisión en términos históricos fue el im pacto producido por el éxodo de un grupo de físicos nucleares entre éstos, Hans Bethe, James Franck y Enrico Fermi, que con tribuyeron a desarrollar la bomba atómica.

Cuando esa emigración de científicos estaba aún sus co mienzos, hubo, en los países totalitarios, personas se sensibles que trataron de impedirla. Hitler no escuchó a nadie. En 1933 el ilustre físico Max Planck —fundador de la teoría de Ios cuan ta— protestó ante él por haberse dejado cesantes a 1.500 do centes de universidades germanas. El Führer replicó: «Si el despido de científicos judíos significa la destrucción de la alemana de hoy, prescindiremos de la ciencia durante algunos años».

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Sigmund Freud, el fundador del moderno sicoanálisis, era judio. En junio de 1938 voló de Austria a Gran Bretaña, pasando por París, acompañado por su hija Anna.

Artista de cine exiliado por el nazismo

El director teatral y cinematográfico Max Reinhardt se embarcó en el «Normandie» para Nueva York en (937. En los Estados Unidos, ya se lo conocía por su película «Sueño de una noche de verano».

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Novelista alemán Erich Maria Remarque llegó New York el 4 de setiembre de 1939, a bordo trasatlántico «Queen Mary». Su país había atacado a Polonia tres días antes. Los nazis descofiaban de este escritor después del éxito tenido en 1929 por su novela «Sin novedad en el frente», una descripción de todos los horrores fas en el frente durante la Primera Guerra Mundial. En 1939, Hitler mandó quemar publiicamente ejemplares del libro ante la Universidad de Berlín, afirmando que esa obra era la «Traición» a los soldados que habían combatido 1914-1918

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Franz Werfel era famoso en la década del treinta por su novela «Los 40 días del Musa Dagh» y su drama «Jacobowsky y el coronel». De origen checo, pero residente en Viena desde hacia tiempo, se hallaba en Italia en 1938, cuando los nazis se apoderaron de Austria. Como era judío, buscó refugio en París. Cuando los alemanes invadieron Francia, estuvo escondido siete semanas en Lourdes y allí formuló un voto: si lograba llegar a América, rendiría un homenaje especial a santa Bernadette, patrona de ese santuario. A fines de 1940, ya estaba sano y salvo en Nueva York. Cumpliendo con su promesa, escribió «La canción de Bernadette»

exiliado por le nazismo de 1933

El novelista Lion Feuchtwar: dando una serie de conferencias en los Estados Unidos declaró que el libro «Mi Lucha», de Hitler «contenía unos 139.900 errores sobre un total de 140.000 palabras». El vengativo dictador mandó a confiscar su casa berlinesa. Se estebleció entonces en Francia, donde, en 1939, los franceses lo arrestaron y encarcelaron como extranjero enemigo. En 1940, después de la caida de ese país-aprovechó la confusión general y logró huir a América desde Lisboa-

artistas exiliados

El poeta y dramaturgo Bertolt Brecht era un marxista famoso por sus ideas
igualitarias y por la hostilidad hacia Hitler. En la «Jungla de cemento», los canallas
eran los industriales; en «La ópera de tres centavos», los héroes eran los plebeyos. En 1933, cuand Hitler conquistó el poder, huyó hacia Dinamarca y Suecia. Dejó abandonados muchos manuscritos, pero un amigo ‘las escondió  para luego enviárselos a través  de Siberia hasta el sur de California donde se había refugiado

exiliado por la guerra en alemania de 1939

André Maurois, célebre escritor francés de origen judío y declarado antinazi, actuó como oficial de enlace entre la FEB y los franceses a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Después de la derrota de Francia, fue a Londres a título personal, en caracter de portavoz de su país. Como carecía de recursos y no podía volver a París
—ya  ocupado por los alemanes— se trasladó a Boston a fines de 1940 donde consiguió la cátedra universitaria.

fermi exiliado por lo nazis

El físico Enrico Fermi, casado con una judía, abandonó Italia en diciembre de 1938, después que Mussolini, presionado por Hitler, promulgó leyes que privaban a los hebreos de muchos derechos políticos y económicos. Se detuvo en Estocolmo apenas lo suficiente para recibir un premio Nobel, merecido por su original trabajo analítico sobre los neutrones, y arribó a los Estados Unidos en enero de 1939. En América, con la colaboración de otros físicos nucleares exiliados -entre ellos, los húngaros Edward Teller y Leo Szilard— trabajó en el desarrollo de la bomba atómica.

Einstein exiliado por los nazis

El matemático Albert Einstein era el mas famos de los científicos prófugo; de Alemania. En 1921 obtuvo el premio Nobel. Su teoría de la relatividad y sus trabajos posteriores en el campo de la física jura le valieron el reconocimiento de todo el mundo que lo consideraba un genio. Vilipendiado Dor Hitler en su calidad de judío, dejó su puesto de director del Instituto Kaiser Wilhelm en Berlín. Renunció a la ciudadanía alemana y viaje en 1933. a los Estados Unidos, donde continuó sus investigaciones en el Instituto para Estudios de Avanzada en Princeton.

exiliado cientifico

La política Hannah Arendt era estudiante en la Universidad de Heidelberg cuando ios nazis se preparaban para conquistar el poder. Asustada por el servilismo de los secuaces de Hitler y en peligre por ser judia, se fue de su pais en 1933. En los Estados Unidos, en 1940, ejercía la docencia en un instituto neoyorquino de investigaciones sociológicas y escribió mucho sobre la Alemania nazi.

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El físico Hans Bethe, llegó en 1935 a los Estados Unidos donde obtuvo una cátedra y un cargo como investigador en Cornell. Había sido expulsado de su cargo de profesor auxiliar en la Universidad alemana de Tubinga pero él lo tomó filosoficamente. «Puesto que mi madre era judía» decía «comprendí que me vería obligado a irme, tarde o temprano y no quise aguardar demasiado tiempo.  En 1943, por sus conocimientos en materia de energía termonuclear, entró a formar parte del equipo que trabajaba en el proyecto atómico. Hasta 1946, dirigió la división de física teórica del laboratorio científico de Los Álamos, centro de operaciones para las pruebas atómicas.

cientifico en el nazismo

El fisicoquímico James Franck renunció en 1933 a su cátedra en la Universidad de Gotinga, como protesta contra la política racista de Hitler. Aunque acusado  por los nazis de «sabotear al Estado», era un científico tan prestigioso (también él un premio Nobel) que las autoridades germanas le ofrecieron permanecer en su cargo, pese a ser judío, pero prefirió emigrar. Fue primero a Copenhague; luego, en 1935, se trasladó a los Estados Unidos, donde se reunió con otros exiliado europeos para trabajar en proyectos.

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El compositor Kurt Weil,l casado con la cantante y actriz vienesa Lotte Lenya;  fueron acusados por los nazis en 1933 de «bolcheviques de la cultura» es decir, artistas peligrosamente radicales. El mayor delito de él era su asociación con el escritor izquierdista Bertolt Brecht, para quien compuso la partitura de «La ópera de tres centavos». Su mujer fue considerada igualmente culpable: ella se había hecho famosa al desempeñar el papel de lenny en la misma obra musical. Los hitleristas prohibieron las creaciones de Kurt Weill e impidieron a Lotte Lenya seguir actuando en teatro. Poco después la pareja se fue de Alemania; y, a los dos años ya estaba en Nueva York, donde ella reanudo su carrera y él compuso la música para el drama bíblico de Franz Werfel.

exilio de nazis

El director de orquesta Arturo Toscanini declaró que el himno fascista «Giovinezza» era un absurdo musical y se negó a ejecutarlo en sus conciertos en Italia. Debido a esa actitud, algunos matones del partido lo golpearon en Bolonia en 1930. Esa experiencia intensificó su odio por Mussolini, sentimiento que solía manifestar frecuentemente en voz alta. Pero, enamorado de su país, no quiso expatriarse hasta 1938, cuando la Compañía Nacional de Radiodifusión la NBC, con sede en Nueva York, le ofreció dirigir una orquesta creada expresamente para él.

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El compositor Igor Stravinsky, un ruso que vivía en París en ¡a década del treinta, detestaba prejuicios culturales de los nazis, que ya hab an condenado las obras de otros compositores modernos, como Paul Hlndemith, por ejemplo. En 1939, cuando se le ofreció una cátedra en Harvard, se alegró de poder poner cierta distancia entre él y Hitler. Partió para los Estados Unidos en el verano de ese año, justo en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

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El director de orquesta Otto Klemperer viajó con su esposa a los Estados Unidos, después de perder su puesto en la Ópera del Estado, de Berlín, durante la purga antisemita de 1933. En Los Ángeles, llegó a ser director de la orquesta sinfónica local. Pero los nazis continuaron maltratándolo: lo acusaron injustamente de evasión fiscal  y confiscaron todos sus bienes en Alemania.

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El director  de orquesta Erich Leinsdorf tenía veintesies años en 1937, pero, protegido por Arturo Toscanini dirigía desde 1933 la orquesta del festival de  Salzburgo. Recomendado por el mismo Toscanini a Edward Johnson, director del Metropolitan, lo contrataron como director auxiliar del teatro neoyorquino. Aunque Hitler aún no había anexado a Austria la política pronazi y el gusto musical, al igual que en Alemania ya estaban limitando las oportunidades para hombres como Leindorf quien pronto comprendió que su seguridad y su futuro económico estaban en América, pues, se incorporó al Metropolitan, donde en 1939, llegó a ser director principal y especialista del repertorio de Wagner.

exiliados

Los arquitectos Walter Cropius (a la derecha) y Marcel Breuer fundaron una escuela denominada Bauhaus, que llegó a ser un centro de enseñanza para otros artistas de vanguardia, durante la década del veinte, y ejerció una poderosa influencia en toda Europa en el ámbito del diseño. En 1928, la hostilidad alemana hacia las  innovaciones estéticas, estimulada por la creciente propaganda nazi, obligó al arquitecto Cropius y al diseñador de muebles Breuer a dejar su instituto y trasladarse a otros países. Breuer fue a España, Suiza y Gran Bretaña; y Cropius a Londres. En 1937, ambos llegaron juntos a los Estados Unidos, zonde obtuvieron cátedras en la Escuela de Diseño de Harvard.

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El pintor surrealista Salvador Dalí se destacaba por su inconformismo entre los artistas europeos de primera línea de la década del treinta. En 1929, dejó su nativa España para ir a París, quizá debido a un conflicto familiar. Más tarde, mientras muchos de sus colegas tomaban partido apasionadamente en la Guerra Civil de su país, manifestó que ésta lo tenía sin cuidado. Pero cuando los alemanes amenazaron París en 1940, se marchó de Francia y se estableció en los Estados Unidos, donde de tanto en tanto se aislaba en la tranquilidad de su bañera.

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El pintor abstracto Josef Albers se las arregló para permanecer ajeno a las dificultades políticas desde 1923 hasta 1933, pese a que los nazis se esforzaban por suprimir todo estilo de arte vanguardista. Finalmente, como se negaba tercamente a alinearse con el realismo pregonado por el gobierno, la hostilidad oficial lo obligó a
renunciar a su cargo de docente en la Bauhaus. Al quedarse sin trabajo, resolvió establecerse en los
Estados Unidos, donde se incorporó al «Black Mountain College», una escuela de Carolina del
Norte que acogió a muchísimos científicos y artistas exiliado.

exilio de nazis

El arquitecto Ludwig Mies van der Rohe dirigió la Bauhaus desde 1928, después de retirarse Walter Cropius y Marcel Breuer. Logró mantenerlo a flote durante cinco años más, pese a la creciente hostilidad de los nazis. En 1938, sin embargo, se dio por vencido y salió para los Estados Unidos

exilio de nazis

El caricaturista Ceorge Crosz atacaba a los nazis con tal feroz sátira socio-política que lo calificaron de «bolchevique cultural número uno». En efecto, sus dibujos de gordos burgueses y sanguinarios militaristas dejaban muy pocas dudas acerca de sus simpatías ideológicas. En un principio, ignoró todas las presiones del partido, que incluían cartas anónimas de amenaza. Pero, en 1932, cuando un asistente de confianza lo visitó en su taller berlinés, llevando puesta una camisa parda de las tropas de asalto, y lo exhortó a ser más prudente, Grosz resolvió empacar y trasladarse a Nueva York, donde ejerció la docencia en el «Art Students League», hasta que instaló una escuela propia en la misma ciudad.

Fuente Consultada:
La Segunda Guerra Mundial Tomoa: La Guerra Relámpago – Edit CODEX – «Exiliados Ilustres»

La Solucion Final de Hitler al Problema Judío El Plan NAZI

La Solución Final de Hitler Para Los Judíos

Solución final o Solución final al problema judío  fue el nombre técnico que utilizaron los nazis para identificar su intención genocida respecto de la población judía europea.

El término fue acuñado por Adolf Eichmann, un funcionario nazi que supervisó en primera instancia la campaña, a la que se denominaba reinstalación.

Tomada la decisión hacia septiembre de 1941, en marzo de 1942 la ejecución del exterminio estaba ya funcionando con el perfil con el que sería definitivamente conocido.

La conferencia de Wannsee, celebrada el 20 de enero de 1942, planificó la llamada «solución final al problema judío».

En Wannsee se discutieron los métodos más adecuados para exterminar a todos los judíos de Europa.

Un año antes, Reinhard Heydrich, organizador de los destacamentos especiales de las SS, ya había propuesto a Adolf Hitler algunas fórmulas para acelerar el exterminio.

Desde 1940 se utilizaban los special-wagen, una suerte de camionetas herméticas que, al ponerse en marcha, desprendían monóxido de carbono que asfixiaba a sus ocupantes.

Este sistema se usó primero con los deficientes mentales y luego con los judíos del lager de Chelmno (Polonia), pero después se consideró que debía implantarse un método de aniquilación más barato y efectivo.

Entonces se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios.

El gas utilizado para estos asesinatos en masa fue el Ziclon B, un ácido prúsico que se usaba como insecticida.

El Holocausto comenzó a fraguarse a fines de 1941, en coincidencia con el inicio de la Operación Barbarroja, y fue rubricado oficialmente en la Conferencia de Wannsee.

Ésta se celebró en una lujosa villa junto al lago del mismo nombre, cercano a Berlín, el 20 de enero de 1942.

Aquel fatídico día, Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina de Seguridad del Reich y mano derecha de Himmler, anunció el programa nazi de eliminación masiva de judíos.

El jefe de ceremonias fue Heydrich, quien sería acribillado a tiros en Praga cuatro meses más tarde.

Las labores de secretario las realizó Adolf Eichmann, que al final de la guerra logró huir a Sudamérica, aunque fue secuestrado en Argentina en los años 60 por los servicios secretos israelíes y posteriormente juzgado y ahorcado en Jerusalén.

A partir de aquel momento, los nazis pusieron en marcha un genocidio planificado y masivo que cobró seis millones de vidas.

La operaciones de matanza en masa empezaron en el campo de Belzec, Polonia, en la primavera de 1942, y en Auschwitz, en el verano de ese mismo año.

Desde 1992, “Villa Exterminio” se ha convertido en un museo de los horrores que exhibe documentos, películas y fotografías del Holocausto.

La «Solución final» se implementó en etapas. Después de que el partido nazi llegara al poder, el racismo organizado desde el estado dio como resultado legislaciones antisemitas, boicots, «arianización«, hasta llegar finalmente a los pogroms de la «Noche de los cristales rotos», actividades todas orientadas a eliminar a los judíos de la sociedad alemana.

Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la política antisemita evolucionó y se convirtió en un plan integral para concentrar y finalmente aniquilar a los judíos europeos.

Este plan elaborado para el exterminio de judíos, conocido como Holocausto, y alcanzó niveles de degradación de las personas verdaderamente descomunales.

En un primer momento, mientras no tenía todo el poder en sus manos, Hitler aplicó medidas de persecución limitadas, como el boicot a los comercios judíos, la cesantía de todos los empleados de la administración pública que no fuesen arios y la reducción del número de alumnos judíos en las escuelas alemanas.

Aunque se discute el grado de elaboración del plan que terminaría por provocar el genocidio, y la responsabilidad última, técnicamente hablando, de Adolf Hitler, el sustento ideológico de ese plan es bien conocido: ….una ideología o Weltanschauung (concepción del mundo) milenarista que proclamaba que «el judío» constituía el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonería.

Se estigmatizaba a los judíos como «un fermento de descomposición», desorden, caos y «degeneración racial», y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el ácido disolvente del racionalismo crítico y la relajación moral; se hallaban detrás del «cosmopolitismo desarraigado» del capital internacional y de la amenaza de la revolución mundial.

Eran el Weltfeind (el «enemigo mundial») contra el cual el nacionalsocialismo definió su propia y grandiosa utopía racista de un Reich que duraría mil años.

Hacia 1935, Hitler dictó las Leyes de Nuremberg, que hacían explicita la segregación de los judíos de la comunidad: los privaban de la ciudadanía alemana y del derecho a la utilización de la bandera y los colores patrios, al tiempo que avasallaban otros derechos elementales al prohibir, por ejemplo, el matrimonio entre judíos y alemanes.

Más adelante, se expropiaron empresas judías y se prohibió el acceso de personas de esta religión a espectáculos y otras manifestaciones culturales.

A partir del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi no sólo incrementó la persecución de los judíos, sino que también desarrolló metodologías de exterminio inéditas hasta entonces.

En los meses previos a la guerra, se estableció que los judíos debían identificarse con un brazalete blanco con la estrella de David para que los nazis pudieran controlar sus movimientos.

Más adelante, alegando excusas como que los judíos favorecían la propagación de enfermedades, se los obligó a vivir en barrios reservados exclusivamente para ellos. llamados guetos.

Allí, la gente estaba sometida al hacinamiento, al hambre y a las enfermedades, y muchas personas morían a diario por estas razones.

No obstante, la muerte de 5000 personas por día —como sucedía en el gueto de Varsovia en 1942— no resultaba suficiente para lograr el exterminio de los judíos, por lo que Hitler impulsó lo que se llamó “la solución final de la cuestión judía”.

Surgieron entonces los campos de exterminio —como el célebre Auschwitz y también Belzec, Sobibor, Treblinka, Dachau, entre otros— en donde las personas consideradas no aptas para el trabajo —niños, ancianos, enfermos y la mayoría de las mujeres— eran asesinadas en cámaras de gas, que aparentaban ser duchas colectivas.

El resto, hombres y mujeres jóvenes sir hijos, eran utilizados para trabajos forzados en condiciones infrahumanas, casi sin ropa, falta de higiene y de alimento, luego de lo cual, si sobrevivían, se los enviaba a las cámaras de gas

Este terrible acontecimiento, junto con otras consecuencias de la Segunda Guerra Mundo que involucró a más de sesenta países y en la que murieron alrededor de cincuenta millones de personas, llevó a buscar medidas para evitar, en el futuro, nuevas catástrofes de este tipo.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

ORIGEN DE LA SOLUCIÓN FINAL: En 1942, los trenes cargados de judíos se dirigían al este, en donde los pelotones de ejecución los asesinaban de inmediato (ver la sección anterior).

Desde el punto de vista nazi, no obstante, el proceso era lento, ineficiente y problemático.

Las ejecuciones tenían lugar a campo abierto, de modo que era difícil mantenerlas ocultas de la población general y de los soldados y oficiales alemanes que, con algunas excepciones, las consideraban destructoras de la moral y del espíritu de combate.

(Incluso algunos de los hombres encargados de la ejecución se sentían impotentes apara acribillar a mujeres y niños.)

Entonces los nazis modificaron el modo en que se llevaban a cabo las ejecuciones.

El mariscal de campo alemán Hermann Goering ordenó al administrador nazi Reinhard Heydrich la organización de un programa para resolver lo que llamaba «la cuestión judía». Heydrich implantó un programa que empleaba un gas venenoso (Zyklon-B, marca registrada) para matar a la vez a un gran número de personas.

El programa, llamado Solución Final, comprendía el plan nazi de desplazar hacia el este a todos los judíos de la Europa ocupada y reubicarlos en centros de muerte situados en zonas aisladas.

El objetivo era la eliminación de todos los judíos europeos.

LA SOLUCIÓN FINAL: La aniquilación sistemática de millones de hombres, mujeres y niños en los campos de exterminio hace que el Holocausto sea uno de los acontecimientos más horrendo de la historia.

El primer documento se tomó de una narración Rüdolf Hess, comandante del campo de exterminio de Aushwitz-Birkenau.

En el segundo documento, un médico francés lo que pasaba a las víctimas en uno de los crematorios que cribe Hoss.

El Comandante Hoss describe el equipo
Los dos grandes crematorios, el número I y el II, se construyeron tirante el invierno de 1942-1943.

Cada uno de ellos… podía incinerar alrededor de 2000 cadáveres en 24 horas…

Los crematorios I y II contaban con vestidores y cámaras de gas subterráneos fe podían ventilarse completamente. Los cadáveres eran llevados a los  hornos que estaban en el piso de arriba mediante un ascensor.

Las cámaras de gas podían mantener a casi 3000 personas. La empresa Topf calculó que dos pequeños crematorios, los uñeros III y IV, podían incinerar 1500 cuerpos en 24 horas.

Sin embargo, debido a la escasez de materiales a causa de la guerra, los constructores se vieron obligados a economizar, por lo que los vestidores y las cámaras de gas se construyeron a nivel del suelo, y los hornos eran de construcción menos sólida.

Pero pronto se hizo presente que la débil construcción de esos dos hornos, de cuatro cavidades, no satisfacía los requisitos.

El número III dejó de funcionar por completo, tras un breve lapso, y más adelante ya no se hizo.

El número IV tenía que ser detenido en repetidas ocasiones, pues después de funcionar por un corto periodo, de 4 a 6 semanas, los hornos y las chimeneas se habían fundido.

Las víctimas de las cámaras de gases se incineraban principalmente en fosos situados detrás del crematorio IV.

La mayor cantidad de personas que fueron gaseados e incinerados en 24 horas llegó a ser de aproximadamente 9000 individuos.

Un médico francés, describe a las víctimas
Es medio día cuando una larga fila de mujeres, niños y ancianos entran en el patio.

El oficial superior a cargo… se sube en un banco para decirles que van a bañarse y que después beberán una taza de café caliente.

Todos están desnudos en el patio… Los puertas se abren y comienza un indescriptible forcejeo.

Las primeras personas que entran a la cámara de gas comienzan a retroceder. Presienten que les aguarda la muerte.

Los SS ponen alto a estos empujones y tirones dando golpes con las culatas de sus rifles en las cabezas de las horrorizadas mujeres que desesperadamente acarician a sus hijos.

Las dos puertas macizas de roble se cierran. Durante dos interminables minutos uno puede oír golpes en los muros y aullidos que ya no son humanos.

Y después, ningún sonido. Cinco minutos más tarde se abren las puertas.

Los cadáveres, aplastados unos contra otros, y distorsionados, caen como una cascada…

Los cuerpos, todavía tibios, pasan por las manos de los peluqueros —quienes les cortan el cabello—y por las de los dentistas, que les extraen los dientes de oro… Un transporte más ha sido procesado en el crematorio número IV.

Reinhard Héydrich esbozó en 1942 los rasgos generales del diabólico plan: «Esta medida supone la partida de los judíos hacia el este de Europa, hacia los países eslavos, donde se les someterá a un proceso de trabajos forzados.

Columnas de judíos, por ejemplo, separados por sexo, construirán rutas. Muchos perecerán de muerte natural.

A los sobrevivientes, se les reservará un tratamiento especial, en atención a que siendo los más resistentes, por el simple juego de la selección natural, podrían -peligrosamente- llegar a convertirse en el núcleo de una nueva judería.

La historia ya nos previene ante semejante error.

LA CAPTURA DE EICHMANN: Dijo el famoso cazador de NAZIs Simón Wiesenthal que la captura de Eichmann ocurrió en el «mejor momento psicologico» y justificó sus palabras de la siguiente forma:

«Si hubiera sido capturado al final de la guerra y juzgado en Nuremberg, sus crímenes a estas horas podrían haberse olvidado y no sería más que otro rostro entre los acusados del banquillo, pues, en aquel tiempo, todo el mundo se alegraba de que la pesadilla hubiera acabado cuanto antes.

Hasta que tuvo lugar el juicio de Eichmann, hubo millones de personas en Alemania y en Austria que pretendían no saber, o no querían saber nada, de la magnitud de los crímenes de la SS.

El juicio puso fin a su propio engaño.

Ahora nadie podía pretextar ignorancia. Eichmann, el hombre, no contaba: estaba muerto desde el momento en que entró en la sala. Pero con aquella ocasión millones de personas leyeron cosas sobre él, escucharon la historia de la ‘solución final’ en la radio y vieron el drama del palacio de justicia en sus pantallas de televisión.

Oyeron la voz opaca de Eichmann, vieron su rostro impasible, que sólo en una ocasión llegó a algo que podía parecerse a la emoción, en el día noventa y cinco del proceso, cuando dijo: Debo admitir que ahora considero la aniquilación de los judíos como uno de los peores crímenes de la historia de la humanidad.

Pero, ese crimen se cometió y todos debemos hacer lo posible para que no vuelva a repetirse otra vez. Desde entonces he hablado con muchos alemanes y austríacos acerca del juicio, que afirman que el procedimiento judicial les impresionó.

Se dieron cuenta de que el increíble crimen se había en efecto cometido, tuvieron que hacer un nuevo examen de conciencia y quizás algunos llegaron a las mismas conclusiones que Eichmann: que no debía repetirse otra vez». (LEER sobre la captura del genocida)

EL DÍA DE LA DECISIÓN NAZI: El 20 de enero de 1942, los altos mandos nazis se reunieron en Grossen-Wannsee, en las afueras de Berlín, para discutir la cuestión de «la solución final» al problema judío. La «solución» (el genocidio) había sido organizada de modo imperfecto.

Los Einsatzgruppen (grupos de trabajo) mataban a miles de hombres, mujeres y chicos judíos en Polonia y en la Unión Soviética, pero este método necesitaba gran cantidad de hombres y municiones.

Además, los soldados que debían hacerlo a menudo sufrían ataques de nervios.

La mayoría de los judíos de las zonas controladas por los nazis había sido enviada a campos de concentración o a guetos, pero su destino final todavía no estaba claro.

La conferencia de Wannsee, presidida por el subdirector de las SS Reinhard Heydrich, estableció que todos los judíos de Europa serían enviados a campos de los países del este, donde los que no presentaran invalidez física serían esclavizados.

Los obreros esclavos de los territorios conquistados ya resultaban imprescindibles para la economía alemana porque la mano de obra estaba en el frente.

La esclavitud tendría otra ventaja: como Heydrich observó, «muchos judíos desaparecerían por causas naturales».

Los que no fueran aptos para el trabajo «recibirían un trato especial».

Las actas de la conferencia no definieron este término. Pronto los judíos y otros «indeseables» iban a morir en las cámaras de gas en los campos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
La Segunda Guerra Mundial Para Dummies Keith D. Dickson