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Caso Chessman El Bandido de la Luz Roja Procesos Polemicos Penales

Caso Chessman: El Bandido de la Luz Roja Procesos Polémicos Penales

CONDENADO a muerte en julio de 1948 por los tribunales de California, bajo acusación de 17 delitos de robo, violación y rapto, fue ejecutado en la silla eléctrica de la prisión de San Quintín doce años más tarde, en mayo de 1960. Entre esas dos fechas, Caryl Ghessman, el ajusticiado, de 39 años a la fecha de su muerte, logró un renombre mundial seguramente nunca alcanzado por otro delincuente de su categoría.

Caso Chessman El Bandido de la Luz Roja Procesos Polemicos PenalesLa razón de su fama reside en la lucha tenaz que libró por salvar la vida, primero alegando inocencia y malas prácticas procesales, luego increpando a la sociedad y, por último, protestando contra la inhumanidad de la pena de muerte.

Para llevar a cabo su lucha estudió en la cárcel como jamás lo había hecho en su época de libertad; se hizo experto en Derecho, (hizo él mismo sus alegatos, aprendió francés (y castellano, contrajo matrimonio con su antigua doméstica (para darle apoyo cuando fue abandonada por el marido y escribió cuatro libros, uno de los cuales, «Celda 2455», se convirtió en best seller mundial, otorgándole de la noche a la mañana una fortuna en derechos de autor.

Pocas dudas caben si fue o no Chessman el «Bandido de la luz roja» que asaltaba parejas de enamorados en las playas de Santa Mónica y Malibú, a veces haciéndose pasar por policía.

 Los encandilaba con una linterna de luz roja y enseguida robaba, violaba y raptaba. Fue reconocido por una víctima. Nunca mató. La condena a muerte estuvo basada en la llamada «Ley Lindbergh«, que estableció la pena de muerte para los autores de rapto, a raíz del secuestro y asesinato del pequeño hijo del célebre aviador norteamericano.

La regeneración de Chessman dentro del penal y su éxito literario contribuyeron a dinamizar la opinión mundial, que se pronunció abrumadoramente por la conmutación de la pena.

El diario «Losservatore Romano», vocero del Papa, abogó por ella, junto a muchos intelectuales, políticos y gente de nota. El ejecutivo holandés Q. Swart, presidente de la «Kosmos Ltda.», se dirigió en un gesto desesperado a la Fundación Nobel, poco antes de la ejecución, solicitando que se concediera a Chessman el Premio Nobel de Literatura como recurso para salvarle la vida.

EL PLAZO FATAL Nueve veces se fijó fecha para  ejecución de la sentencia y en ocho oportunidades logró Chessman eludirla. El lunes 2 de mayo ¿s 1960 el juez Louis Goodman Hamo al alcalde Fred Dickson, de la prisión de San Quintín, para suspender por novena vez la ejecución, mientras escuchaba nuevos alegatos de los abogados, pero su llamado llegó tarde. Chessman ya estaba en la cámara de gas.

Por su parte, el agente literario Joseph Longtreth, dio a conocer una carta que Chessman le había dirigido poco antes de la ejecución: —Creo que soy una persona mejor y más madura como consecuencia de la experiencia que he vivido. Ahora que el mundo está más consciente de los pabellones de la muerte y de las cámaras de gases, creo que lo que me ha ocurrido a mí no será en vano. Mi vida (o mi muerte) deberá tener una significación social importante.

La lucha contra la pena de muerte fue, aun independientemente de su propia vida, una preocupación dominante. A su albacea le entregó una declaración, que debía dar a conocer después de su muerte, concebida en estos términos: —Ahora he perdido y todo lo que he podido hacer por la sociedad ha sido reducido a la nada por un acto de venganza.

La pena capital no es un castigo. Cuántas veces he comprendido en estos últimos meses que sería una bendición poner fin a esta lucha torturante, a estos hostigamientos antihumanos. He visto a los pobres, a los abandonados, a los desequilibrados, conducidos a las cámaras de ejecución. Y cada vez he sentido que la sociedad rehuía sus responsabilidades. Las faltas de aquellos infelices eran las de la civilización y la sociedad en lugar de corregirlas, las borra».

Aparte de sus dos hijastros (hijos de la empleada con quien contrajo matrimonio estando ya condenado a muerte), Chessman tenía una hija. Nunca quiso decir dónde estaba ni bajo qué nombre falso vivía. Tal vez ella no sabe que es hija de Chessman.