Congreso de Viena

Biografia de Príncipe Metternich Política y Conservadurismo Resumen

RESUMEN VIDA Y OBRA POLÍTICA DEL PRINCIPE DE METTERNICH

Klemens von Metternich, conde y príncipe de Metternich-Winneburg (1773-1859), fue un político y diplomático austríaco, que tras la Revolución Francesa y la grandiosa epopeya napoleónica, encarna el proceso del regreso al conservadismo social y político en Europa, al defender el absolutismo y oponerse al derecho de los pueblos a decidir por sí mismos. Es considerado uno de los grandes personajes de la política europea del periodo comprendido entre 1814 y 1848.

Para comprender la figura y el papel histórico de Metternich es necesario hacer una breve referencia a la historia austriaca del período anterior. El imperio austríaco se caracterizó desde su origen (1278) por dos tipos de problemas. En primer lugar la gran diversidad y extensión de sus territorios, obtenidos a lo largo de una complicada política matrimonial desde siglos atrás; política que, combinada con el azar, reunió bajo el cetro de la dinastía de los Habsburgo una enorme comunidad multinacional con principios e intereses similares, basados sobre todo en la solidaridad existente entre los estados del Danubio: Bohemia, Hungría y Austria.

En segundo lugar, la casa de los Habsburgo, sintiéndose heredera del Sacro Imperio Romano Germánico, pretendía el dominio de Europa mediante una marcada política universalista que la empujó a una larga serie de guerras. A raíz de la guerra de sucesión al trono de España extendió aún más sus dominios: Países Bajos, Milanesado y otros territorios italianos.

Todo este cúmulo de países —étnica y lingüísticamente diversos y con religiones dispares— gozaba de instituciones particulares a las que se superponían las centrales. En general, cada uno tenía una Dieta, a la que el gobierno había de sujetarse en materia de impuestos, nombramientos de funcionarios, etcétera… La nobleza ejercía un papel preponderante y procuraba oponerse tenazmente a cualquier intento reformador. Era una estructura de una coherencia precaria que sólo encontraba solidez en la corona. Se trataba de una unidad meramente dinástica que para mantenerse en pie exigía un constante estira y afloja diplomático, tanto en el orden interior como exterior.

klemens von metternich ministro

Metternich, Clemente ó Klemes, Príncipe de (1773-1859). Político austríaco. Negoció el matrimonio de Napoleón y María Luisa. En 1813 hizo entrar a Austria en la coalición contra Francia, participó en el congreso de Viena y se opuso a los movimientos de los liberales europeos. Metternich fue derrocado en 1848.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA DE METTERNICH: Institución de la Santa Alianza: En noviembre de 1815, Alejandro I de Rusia, Francisco II de Austria y Federico Guillermo III de Prusia formaron la Liga de la Santa Alianza para combatir a las consecuencias de Revolución Francesa en Europa. Se proponían la defensa mancomunada del Trono y del Altar. A ella se adhirieron todos los soberanos europeos, excepto Inglaterra y el Papa. El principal inspirador y mantenedor de este convenio fue el primer ministro austríaco Mctternich.

Los tres soberanos nombrados suscribieron la fórmula ae que debían prestarse en todo momento asistencia, ayuda y socorro, vaga fórmula que Metternich transformó en un sistema más ejecutivo. Las medidas contrarrevolucionarias de la Santa Alianza provocaron una gran reacción en todos los países europeos, donde se formaron grandes partidos liberales, defensores de las conquistas logradas por la Revolución, contrapuestos a los llamados conservadores, que pretendían la vuelta al pasado.

Metternich. propuso y consiguió que los soberanos se reunieran frecuentemente en Congresos para tomar acuerdos y que se interviniera con las armas en aquellos países donde los soberanos fuesen impotentes para mantener el poder absoluto.

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BIOGRAFÍA DEL METTERNICH

El 15 de mayo de 1773 nació en Coblenza (Alemania), descendiente de una ilustre y aristcrática familia renana. Su padre Franz Georg Karl, era conde de Metternich-Winneburg,y fue un enviado del emperador en tierras renanas y su familia permaneció siempre fiel a los Habsburgo desde la guerra de los Treinta Años.

En 1794, a la edad de 20 años mientras estudiaba en las universidade de Estraburgo,  y cuando se extiende la revolución francesa , los ejércitos revolucionarios avanzan sobre su pueblo;  se regfugian en Viena. Continuó sus estudio en la Universidad de Maguncia.  Conoció a la condesa Eleanor Kaunitz y contrajo matrimonio. Fue delegado de Austria en el Congreso de Rastadt (1797) y más tarde como embajador en Sajonia (1801), Prusia (1803) y París a petición de Napoleón (1806).

ríncipe de Metternich

Klemens von Metternich, conde y príncipe de Metternich-Winneburg (1773-1859

El estadista y diplomático austriaco Klemens Metternich-Winneburg fue la principal figura política de su país durante la primera mitad del siglo XIX. Dirigió su actividad internacional con el objeto de lograr el equilibrio de poder europeo que mantuviera la paz continental. Falleció en 1859, en Viena, once años después del estallido revolucionario que le obligó a él a dimitir de su cargo de canciller y al emperador Fernando I a abdicar.

Sus estudios en Estrasburgo y Maguncia, bajo la dirección de Niklas Vogt, le hicieron concebir un vasto plan para organizar Europa como una sociedad de naciones, que él concebía dirigidas por los principios de la más estricta legalidad dinástica. A pesar de su condición de aristócrata y de la firmeza de sus convicciones políticas, supo adaptarse a las circunstancias y esperar una ocasión propicia para realizar sus planes.

Vinculado a la diplomacia austríaca desde 1794, desempeñó con habilidad diversas misiones en Rastadt, Dresde y Berlín, hasta que en 1806 fue nombrado embajador en París. Aunque personalmente se consideraba enemigo de Napoleón, al que veía como el sucesor de la Revolución francesa, supo anteponer los intereses de Austria a sus sentimientos personales y fue el artífice de la alianza franco-austríaca, sellada con el matrimonio de la archiduquesa María Luisa con el emperador Napoleón.

Convencido de que el equilibrio de poder entre Rusia y Francia era la situación que más convenía a su país, mantuvo una postura un tanto equívoca durante la campaña de Rusia, intentando que la guerra se resolviese sin que hubiese vencedores ni vencidos. En 1813 se unió a la coalición antinapoleónica, pero cuando se produjo el triunfo de ésta, se esforzó por mantener a Napoleón en el trono francés para contrapesar la potencia de Rusia.

El tratado de París de 1814 le permitió restablecer la soberanía de Austria sobre los antiguos dominios en Alemania e Italia. En el congreso de Viena se opuso a las ambiciones de Prusia y de Rusia y apoyado por Castlereagh y Talleyrand, consiguió imponer sus principios para organizar a Europa como un mosaico de estados sometidos a la autoridad de los príncipes, «manteniendo la seguridad interior y exterior y la independencia e integridad de los estados particulares».

Antecedentes: Luego de la caída del emperador Napoleón, en octubre de 1813, comienza un proceso de reconstrucción de Europa, tratando de volver a aquel estado político pre-guerras napoleónicas donde los gobiernos absolutistas era la normalidad. Para ello de comienza firmando el Tratado de París, donde Francia y  los miembros de la coalición victoriosa el 30 de mayo de 1814, deciden reunir un congreso internacional en Viena para fijar el nuevo orden europeo.

Desde octubre de 1814 a junio de 1815, se reúnen allí más de 150 personas. Sin embargo, las decisiones importantes no se toman en sesión plenaria, sino que las toma un pequeño comité formado por algunos diplomáticos, entre los cuales destacan Metternich, por parte austríaca, y Talleyrand, que representa a la Francia de los Borbones.

Paralelamente a las sesiones de trabajo, Viena es, todas las tardes, el marco de numerosas fiestas, bailes y cenas. La alta sociedad vuelve a encontrar los antiguos esplendores y aprende el vals, que adquiere por entonces sus cartas de nobleza.

El Congreso de Viena

«El Congreso de Divierte» Caricatura de la época, sobre la actitud de los convocados frente a la errota definitva de Napoleón.

Presidido por Matternich, el congreso de Viena diseñó el mapa de Europeo inspirándose en los principios monáquicos e ignorando las reivindicaciones nacionalistas. En medio de suntuosas fiestas, bailes y festines, ofrecidos por la corte austríaca, se celebró el congreso de Viena. Fue el más importante realizado desde la paz de Westfalia, en 1648. Los 15 soberanos que se dieron cita, además de los innumerables diplomáticos, estuvieron acompañados por una retahila de secretarios y criados. Los principales plenipotenciarios fueron Wellington y Castlereagh por Gran Bretaña, el canciller Nesselrode por Rusia, los ministros Humboldt y Hardenberg por Prusia, Talleyrand por Francia y por supuesto Metternich por Austria. El congreso nunca realizó sesiones plenarias, ya que los distintos temas fueron discutidos y dirimidos por los aliados en sesiones secretas.

Las fuerzas de los violentos cambios desatados durante las guerras revolucionarias francesas y napoleónicas se calmaron temporalmente en 1815, al tiempo que los gobernantes trataban de restaurar la estabilidad, restableciendo gran parte del antiguo orden en una Europa asolada por la guerra.

Los reyes, los aristócratas terratenientes y las élites burocráticas recuperaron su control de los gobiernos nacionales, mientras que, internacionalmente, las fuerzas del conservadurismo trataban de mantener el nuevo status quo; algunos países utilizaron, incluso, la fuerza militar para intervenir en los asuntos internos de otros en su deseo de aplastar las revoluciones.

El jefe del Congreso de Viena fue el ministro austriaco del exterior, príncipe Klemens von Metternich (1773-1859). Diplómatico experimentado, engreído y seguro de sí, Metternich se describió en sus memorias de 1819: «Mi mente es de gran alcance. Estoy siempre por encima y más allá de la preocupación de la mayoría de hombres públicos; abarco un terreno mucho más vasto que el que ellos pueden ver. No puedo evitar decirme veinte veces al día: Cúan acertado estoy y cuan equivocados están ellos».

Metternich afirmaba que en Viena le había guiado el principio de la legitimidad. Para restablecer la paz y la estabilidad en Europa consideraba necesario restaurar a los monarcas legítimos que preservarían las instituciones tradicionales. Esto ya se había logrado con la restauración de los Borbones en Francia y España, al igual que el retorno de varios gobernantes a sus tronos en los estados italianos.

En otras partes, sin embargo, el principio de legitimidad fue, en gran medida, ignorado y completamente opacado por consideraciones de poder más prácticas. El tratamiento del congreso a Polonia, sobre la cual tenían pretensiones Rusia, Austria y Prusia, ilustra este proceder.

A Prusia y Austria se les permitió tener parte del territorio polaco. Se estableció un nuevo reino de Polonia, nominalmente independiente, de cerca de tres cuartas partes del tamaño del ducado de Varsovia, con la dinastía Romanoff de Rusia como sus monarcas hereditarios. Aunque el zar Alejandro I (1801-1825) concedió voluntariamente al nuevo reino una constitución que garantizaba independencia, así como su política exterior e incluso Polonia misma permaneció bajo control ruso. A Prusia se le compensó por su pérdidas de tierras polacas cediéndosele dos quintas partes de Sajoni, el reino alemán de Westfalia y la orilla izquierda del Rin.

Austria, a su vez, fue compensada por su érdida de los Países Bajos austríacos cediéndosele el control de dos provincias del norte de Italia: Lombardía y Venecia.

Mediante estos arreglos territoriales, las grandes potencias reunidas en Viena siguieron la práctica acostumbrada del siglo XVIII de mantener un equilibrio de poder entre ellas. En esencia, esto significba un balance de fuerzas políticas y militares que garantizaba la independencia de las grandes potencias, asegurando que ningún país pudiera dominar a Europa.  (Ver: Congreso de Viena)

La ideología del conservadurismo
Los arreglos de paz de 1815 no fueron sino el principio de una reacción conservadora decidida a contener a las fuerzas liberales y nacionalistas desatadas por la Revolución Francesa. Metternich y su clase fueron representantes de la ideología conocida como conservadurismo. Como filosofía política moderna, el conservadurismo data de 1790, cuando Edmund Burke (1729-1797) escribió sus Reflexiones sobre la Revolución Francesa, en reacción a este hecho histórico y, en especial, a sus ideas radicales republicanas y democráticas.

Burke enunció los principios de un conservadurismo evolutivo; sostenía que «el estado no debería considerarse como nada más que un convenio de asociación en un tratado de pimienta y café, a tomarse por interés temporal y a disolverse al capricho de las partes».

El estado era una asociación, pero «no sólo entre los vivos, sino entre éstos, los muertos y los que van a nacer». Ninguna generación, por ende, tiene derecho a destruir esta asociación; por el contrario, tiene el deber de preservarla y transmitirla a la siguiente. Ciertamente, «cambiando el estado con tanta frecuencia como las modas… ninguna generación podría vincularse con la siguiente». Burke advertía contra el derrocamiento con violencia de un gobierno mediante revolución, pero no rechazaba la posibilidad del cambio.

El cambio repentino era inaceptable, pero ello no eliminaba la posibilidad de él. El cambio repentino era inaceptable, no obstante lo cual no descartaba la posibilidad de mejoramientos graduales o evolucionarios.

Canciller: Como canciller de Austria su objetivo esencial fue la de  impedir a cualquier precio la revolución social y política, y Austria castigaría severamente los intentos liberales en el seno de la Confederación germánica. No obstante, fue una revolución la que expulsó a Metternich del poder.

El 13 de marzo de 1848 en Viena comenzó una revolución a a raíz de una trivial manifestación de estudiantes y burgueses liberales que abogaban por las libertades fundamentales ante la dieta de la Baja Austria. Paralelamente, otros manifestantes exigían frente a la cancillería la salida de Metternich.

Las tropas, llamadas de inmediato, abrieron fuego y ocasionaron una cincuentena de víctimas. Este tiroteo dio inicio al motín que se propagó muy pronto por los suburbios y transformó una manifestación liberal en una revolución social. Los obreros, cuyo número

Blanco del levantamiento debió huir urgnetnte al día siguiente. Se refugió en Inglaterra y luego en Bruselas de 1849 a 1850. El fin de la revolución y el establecimiento de un gobierno neoabsolutista le permitieron regresar a Austria, pero en adelante se mantuvo apartado de la vida política.

Falleció en Viena el 11 de junio de 1859.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1773 Nacimiento de Klemens, principe von   Metternich-Winneburg, en Coblenza, Alemania, el 15 de mayo.

1788 Estudia en Estrasburgo, Francia.

1790 Huye de la Revolución francesa y sigue sus estudios en Maguncia,Alemania.

1794 Obtiene su primer cargo en la  diplomacia austríaca.

1795 Se casa con la condesa Eleanor von    Kaunitz, nieta del antiguo canciller   austríaco, el príncipe von Kaunitz.

1799 Golpe de Estado de Bonaparte.

1801 Metternich es enviado como   embajador a Dresde, Alemania.

1803 Es embajador en Berlín.

1804 Napoleón es coronado emperador.

1806 Metternich, embajador en París.

1809 Derrota austríaca en Wagram. Metternich, ministro de asuntos   exteriores de Austria. Paz de Viena.

1815 Congreso de Viena. Firma de la Santa Alianza.

1817 Metternich es nombrado canciller.

1823 Intervención francesa en Grecia.

1834 La Unión aduanera (Zollverein) entra  en vigor en Alemania.

1835 Muerte de Francisco I de Austria.  Le sucede Fernando, su hijo mayor.

1848 Revolución en Viena. Huida de Metternich.

1850 Abdicación de Fernando I; Francisco José  llega a ser emperador.  Regreso de Metternich a Viena.

1859 Muerte de Metternich, el 11 de junio.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson J. SpielvogelReacción, Revolución y Romanticismo
Hicieron Historia Biografías Tomo II Matternich Editorial Kapelusz

Provincias Unidas del Rio de la Plata Mapa

Provincias Unidas del Río de la Plata – Mapa

Las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esta denominación se usó desde fines de 1811,  y es el nombre utilizado por el estado surgido en la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires para suplantar al virreinato del Río de la Plata, aunque la Independencia se proclamó en nombre de las Provincias Unidas de Sud América.

En 1816, había enfrentamientos entre algunas provincias, y el territorio de nuestro país era bastante diferente al actual.

Diferencias: Los diputados comenzaron a llegar a Tucumán en diciembre de 1815, con instrucciones de los cabildos de sus ciudades y representando intereses muy variados, porque en las Provincias Unidas había diferentes proyectos políticos. Buenos Aires se consideraba «la hermana mayor» de las otras ciudades y quería el proceso independentista. Esto generaba oposición en el Interior.

El Territorio: Como vemos en el mapa de esta página, el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata no coincidía totalmente con el del país actual. Las provincias eran menos, pero más extensas, e incluían a las tres del Alto Perú-actual Bolivia-, aunque se hallaban en poder de los realistas. Gran parte de la Pampa, toda la Patagonia y la región del Gran Chaco eran tierras de los aborígenes.

Aunque el nombre Provincias Unidas del Río de la Plata fue utilizado en todo el período de su existencia, otras denominaciones fueron también utilizadas en algunos documentos oficiales:

Provincias del Río de la Plata, por la Primera Junta en 1810
Provincias Unidas en Sudamérica, por el Congreso de Tucumán en 1816
Provincias Unidas del Río de la Plata en Sudamérica, por el Congreso de 1824 a 1825
República Argentina, por la constitución de 1826

Tucumán, 9 de julio de 1816: En la benemérita y muy digna Ciudad de San Miguel del Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos dieciséis: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado, objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman.

Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, Pueblos representados y posteridad; a su término fueron preguntados:

¡Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?

Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:

Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando Vil, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama.

Comuniqúese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.

Consulado e Imperio de Napoleon Bonaparte Fin Imperio Waterloo Guerra

Consulado e Imperio de Napoleón Bonaparte Fin Imperio Waterloo Guerra

El Consulado 1799-1804
Consulado e Imperio de Napoleon Bonaparte Fin Imperio Waterloo GuerraUna vez que el proceso revolucionario en Francia fue controlado y dirigido por los sectores más moderados de la burguesía, se inició la etapa conocida como el Consulado (1799-1804), cuyo artífice sería Napoleón Bonaparte. Durante este periodo se llevó a cabo la reorganización y la restauración interior del país, consolidándose las conquistas burguesas de la Revolución.

En noviembre del año 1799 (18 Brumario del nuevo calendario), un general victorioso, Napoleón Bonaparte, con el apoyo de una parte de la burguesía, que de esta forma pretendía consolidar sus conquistas frente al Antiguo Régimen y a los jacobinos, dio un golpe de Estado, concentró todo el poder en sus manos y se erigió en cónsul. La Revolución había terminado. Pero Napoleón y la burguesía que le respaldó no pretendían volver al Antiguo Régimen, sino que, al contrario, tenían por objetivo consolidar los logros de la Revolución, aunque sólo en su aspecto más conservador.

Napoleón fundamentó su poder en los triunfos en política exterior, conquistando la mayor parte de Europa, y en la reorganización y pacificación interiores. Más tarde en el año 1804 se hizo coronar emperador y consolidó el poder de una burguesía enriquecida por los beneficios de la guerra y de una casta militar surgida con la Revolución Francesa.

Se conformaba también un grupo de pequeños y medianos propietarios agrícolas, nacidos con la Revolución y beneficiarios del reparto de las propiedades feudales.

En el orden internacional, el Consulado puede considerarse como una etapa preparatoria del Imperio (1804-1814), durante la cual tuvieron lugar en  toda Europa las guerras napoleónicas, provocadas por el empuje militar y las ansias imperialistas de Napoleón, quien sería nombrado emperador de los franceses.

Tras el golpe de Estado del 18 Brumario fue transformada la Constitución y se instauró el nuevo régimen del Consulado, cuyo poder supremo estaba en manos de tres cónsules permanentes, de los cuales Napoleón ostentaba el título de primer cónsul.

El Directorio había sido incapaz de lograr la estabilidad. El régimen liberal había fracasado y se presentaba corno el continuador de los excesos revolucionarios. Napoleón Bonaparte, quien volvía a París con una aureola de triunfos, se presentó como el paladín de la legalidad y de la paz, garantizando los derechos civiles y la prosperidad, instaurando su poder personal con la ayuda de la burguesía y del ejército.

La obra realizada por este régimen estuvo encaminada a consolidar las conquistas de la Revolución y defender los intereses de la burguesía triunfadora.

En el orden interior, Napoleón se presentaba ante los franceses como continuador de los principios revolucionarios, realizando, con un sentido práctico y realista, la restauración económica, política y administrativa del país.

Creó el Banco de Francia para impulsar la industria y el comercio; emitió papel moneda sobre bases firmes, estabilizando la situación monetaria. Restableció el liberalismo económico protegiendo a la iniciativa privada, porque la riqueza económica era la base del poder político. Desarrolló una red de carreteras; se abrieron canales y se construyeron puertos y grandes obras que dieron trabajo a una gran masa obrera desempleada. Hizo a la Iglesia aliada del Estado como fuerza moral y, para apoyarse políticamente, creó una aristocracia e inició campañas militares en Europa.

Las reformas introducidas consiguieron dotar a Francia de una sólida organización jurídica, que quedó plasmada en el famoso Código de Napoleón. En él se pueden observar la influencia del derecho romano, del derecho consuetudinario y de muchas de las conquistas jurídicas del periodo de la asamblea constituyente y de la Convención.

En el orden internacional, el Consulado consiguió restablecer la paz entre la Europa monárquica, defensora del Antiguo Régimen, y la Francia revolucionaria, que por entonces ocupaba una posición preponderante en el concierto de las naciones europeas.

El Imperio 1804-1815

Las victorias obtenidas por los ejércitos franceses en las guerras de coalición, y las mejoras introducidas por el Consulado, dotaron a Napoleón de un extraordinario poder, que le llevaría, primero, a ser nombrado cónsul vitalicio, con facultad de designar a su sucesor y, posteriormente, a emperador de los franceses en 1804.

Napoleón organizó la Corte según el modelo de La monarquía borbónica: con un gran lujo y ceremonial. Creó títulos y privilegios y se rodeó de una “nueva nobleza” de burgueses enriquecidos, a quienes concedería, junto a los miembros de su familia, muchos de los territorios conquistados. Anuló la libertad política, la libertad individual y la libertad de expresión. Se limitaron las actividades intelectuales y espirituales. Apoyó su poder en una ideología, por lo que creó la Universidad Imperial, pretendiendo dirigir el desenvolvimiento de las artes, las ciencias y las letras, que debían expresar sus ideas. Utilizó a la Iglesia con la misma finalidad. Inició la era de soldados y decretó nuevos presupuestos.

Elaboró sus famosos códigos: de procedimiento civil, de comercio y penal, que dieron a Francia un conjunto homogéneo de leyes, implantadas en otras regiones europeas y que pasaron a América, influyendo en la legislación de las nacientes repúblicas.

Realizó grandes obras públicas para “la gloria de Francia”: erigió la columna de Vendome, el Arco del Triunfo del Carrousel en las Tullerías y el Arco del Triunfo de la Estrella en los Campos Elíseos. Abrió caminos y canales en Francia y Bélgica, y modernizó los puertos de Brest, Cherburgo y Amberes.

Para sufragar dichos gastos estableció contribuciones indirectas, impuestos diversos y monopolios. Las finanzas se unieron al poder, lo cual provocaría gran descontento.

El pueblo soportó este régimen mientras estuvo respaldado por las victorias militares, pero cuando percibieron que tales victorias fueron efímeras, y que pronto se convertirían en derrotas, todos los franceses desearon la caída de Napoleón, cuyas incesantes campañas militares por Europa amenazaban con llevar a Francia a un desastre nacional.

La acción de Napoleón estaba dominada por una ambiciosa política imperialista, que lo llevó a intentar dominar Europa entera, y, sobre todo, a derrotar a Inglaterra, la enemiga tradicional de Francia. Para esto necesitaba grandes ejércitos, por lo que recurrió al sistema de conscripción, al servicio militar y a la incorporación de ejércitos de otras nacionalidades. En 1 806, Napoleón inició la confiscación de bienes y el bloqueo a Inglaterra, cerrando cualquier acceso por tierra tanto de parte de los franceses como de sus aliados, afectando vitalmente la estructura económica y provocando una crisis social.

Las tropas napoleónicas invadieron Portugal, España, Austria y Prusia; el imperio napoleónico alcanzó su culminación en 1810, dominando el centro y el occidente de Europa, y estableció alianza con Rusia, Dinamarca y Suecia. Setenta millones de personas dependían de Napoleón; el poder era mantenido por la fuerza. El bloqueo continental arruinaba tanto a Inglaterra como a Francia y a sus aliados, paralizando el comercio y creando trastornos sociales. Se perdían vidas y dinero por las constantes guerras. La reacción contra esta política imperialista provocó en el propio país y en toda Europa una creciente oposición.

Después de su fracaso durante la campaña de Rusia, en la que pretendió castigar al zar Alejandro 1 por no cumplir estrictamente con el bloqueo, los hambrientos ejércitos de Napoleón fueron vencidos por las enormes distancias de las estepas rusas y castigados por un invierno riguroso. Francia era invadida por Estados coligados al mando del inglés Wellington, París capituló y Napoleón abdicó (abril de 1814), retirándose a la isla de Elba. Luis XVIII fue proclamado rey y el ministro Talleyrand inició el tratado de paz, donde Francia se comprometió a devolver los territorios conquistados, entregar material de guerra, y desconocer a Napoleón y a la Revolución.

Napoleón decidió recuperar el poder y regresó a Francia instalándose en las Tullerías e iniciando un nuevo reinado que se conoce como “Los cien días” (mayo de 1815). Ofreció la paz en Europa, así como el respeto de los derechos y las libertades individuales. Se formó la ultima coalición contra Francia impulsada por Inglaterra, y Napoleón fue derrotado en Waterloo. (icnografía)

Fuente Consultada: Historia Universal de Gomez Navarro, Gárgari y Otros

Las independencias hispanoamericanas La Crisis Española

Para comprender el marco en el que se produjeron las independencias hispanoamericanas, es preciso analizar la crisis de la monarquía española a comienzos del siglo XIX. En primer lugar, porque las colonias americanas formaban parte del ‘mundo hispánico”.

En segundo lugar, porque a causa de esta pertenencia, todos los hechos producidos a ambos lados del Atlántico estaban estrechamente relacionados.

En tercer lugar, porque los sucesos acaecidos en España a partir de 1808 —cuando Napoleón invadió la península y obligó a abdicar al rey— fueron definitorios en el proceso independentista americano.

Mucho se ha discutido sobre las verdaderas causas de las independencias americanas. Algunos historiadores sostuvieron que las revoluciones hispanoamericanas fueron producto de la “madurez” adquirida por los sectores criollos, que decidieron voluntariamente despojarse de la dominación española. Otros consideraron que fue producto de los efectos generados por las reformas borbónicas.

Y algunos buscaron en la esfera ideológica la explicación de estos movimientos: la influencia que las ideas de la Revolución Francesa y la independencia de los Estados Unidos ejercieron en este continente habrían determinado el curso de la revolución.

Actualmente, se busca encontrar una explicación más cercana a los acontecimientos desencadenados en esa coyuntura. Por eso es importante estudiar las reacciones que, en todos los planos, produjo la crisis de la monarquía española. A partir de la crisis se desmoronó el imperio hispánico y, en consecuencia, se produjo la ruptura de los lazos coloniales.

Luego de la caída del imperio español, en toda América se discutieron los mismos problemas.

• Frente a la ruptura de los lazos con España, ¿bajo qué condición quedaba el territorio americano?

• ¿Cómo reemplazar el sistema institucional español en América? ¿Qué nuevas instituciones debían ser creadas?

• Si, durante la colonia, el vínculo de obediencia política se basaba en el pacto monárquico, ¿cuál sería el nuevo vínculo luego de la independencia?

¿Cómo reglamentar la relación entre gobernantes y gobernados a partir de la revolución?

Las respuestas a estos interrogantes fueron diferentes según las regiones y los grupos que formaban parte de la sociedad- Pero las cuestiones pendientes fueron, básicamente, las mismas en toda Hispanoamérica.

Congresales del Acta de la Indendencia de 1816 Quienes Integraron?

Manuel Antonio Acevedo (1770-1825). Diputado por Catamarca. Fue clérigo, -también diputado al Congreso de 1824. Tomás Manuel de Anchorena (1783-1847). Diputado por Buenos Aires. Doctor en leyes de la Universidad de Charcas. Acompañó en sus campañas al Ejército del Norte. Fue ministro de Rosas en la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Pedro Miguel Aráoz (1759-1832). Diputado por Tucumán. Fue clérigo y doctor en teología. Integró la redacción del primer periódico de su provincia.

Mariano Boedo (1782-1819). Diputado por Salta. Fue abogado. Condiscípulo y amigo de Mariano Moreno en la Universidad de Chuquisaca. Gobernador interino de Córdoba.

Eduardo Pérez Bulnes (1785-1851). Diputado por Córdoba. Se negó a trasladarse con el Congreso a Buenos Aires y fue declarado cesante.

José Antonio Cabrera (1768-1820). Diputado por Córdoba. Licenciado en derecho. No se trasladó a Buenos Aires con el Congreso.

Pedro Ignacio de Castro Barros (1777-1849). Diputado por La Rioja. Fue clérigo y un orador notable. Rector de la Universidad de Córdoba.

José Eusebio Colombres (1778-1859). Diputado por Catamarca. Fue clérigo y doctor en cánones de la Universidad de Córdoba. Fue ministro-varias veces en Tucumán, su provincia natal.

José Darregueira (1770-1817). Diputado por Buenos Aires. Doctor en leyes de la Universidad de Chuquisaca. Pedro León Gallo (1779- 1852). Diputado por Santiago del Estero. Fue clérigo.

Esteban Agustín Gascón (1764-1824). Diputado por Buenos Aires. Nacido en Oruro (en la actual Bolivia). Doctor en derecho en la Universidad de Charcas.

Tomás Godoy Cruz (1791- 1852). Diputado por Mendoza. Bachiller en filosofía y leyes de la Universidad de San Felipe de Chile. Comerciante e industrial. Gobernador de Mendoza entre 1820 y 1822.

José Ignacio de Gorriti (1770- 1835). Diputado por Salta. Se doctoró en derecho en la Universidad de Chuquisaca. Colaboró con el Ejército de! Norte y con Quemes. Gobernador de Salta entre 1822 y 1829.

Francisco Narciso de Laprida (1786-1829). Nacido en San Juan, diputado por esa provincia. Doctorado en leyes en la Universidad de San Felipe de Chile. Le tocó ser el presidente de turno del Congreso cuanto éste declaró nuestra independencia. También participó en el Congreso de 1824.

José Severo Feliciano Malabia (1787-1849). Diputado por Charcas (Alto Perú). Doctor en leyes de la Universidad de Chuquisaca.

Juan Agustín Maza (1787-1849). Diputado por Mendoza. Doctor en derecho civil de la Universidad de San Felipe de Chile. Cooperó con San Martín en la formación del Ejército de los Andes. Pedro Medrano (1769-1840). Diputado por Buenos Aires, doctor en leyes de la Universidad de Charcas y fiscal del Estado de Buenos Aires, en 1838.

José Andrés Pacheco de Meló (1779-1833). Diputado por Chichas (Posotí, Alto Perú). Fue clérigo. Condiscípulo y amigo de Quemes.

Juan José Paso (1758-1833). Diputado por Buenos Aires. Se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Córdoba. Secretario de la Primera Junta, miembro del Triunvirato y de la Asamblea del Año XIII, secretario de turno del Congreso, dio lectura al Acta de Independencia el 9 de julio de 1816.

Pedro Ignacio de Rivera (1753-1833). Diputado por Mizque (Alto Perú), doctor en derecho civil déla Universidad de Charcas. Fue coronel de milicias.

José Cayetano Rodríguez (1761-1823). Diputado por Buenos Aires. Clérigo, poeta y periodista, fue director del «Redactor del Congreso Nacional», órgano oficial de las sesiones.

Antonio Sáenz (1780-1825). Diputado por Buenos Aires. Fue clérigo y abogado. Presidente de tumo del Congreso en 1819. Primer rector de la Universidad de Buenos Aires en 1821.

Jerónimo Salguero (1774-1847). Diputado por Córdoba. Se doctoró en derecho civil en la Universidad de San Carlos. Tesorero de la Casa de Moneda de Buenos Aires en 1819.

Teodoro Sánchez de Bustamante (1778-1851). Diputado por Jujuy. Se doctoró en leyes en la Universidad de Charcas. Secretario del Ejército del Norte. Gobernador de Jujuy entre 1826 y 1827.

Mariano Sánchez de Loria (1774-182).diputado por Charcas](Alto Perú). Se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Charcas.

Justo Santa María de Oro (1772-1836). Diputado por San Juan. Fue clérigo y doctor en teología.

José Ignacio Thames (1762-1832). Diputado por Tucumán. Fue clérigo y doctor en teología.

Pedro Francisco Uriarte (1758-1839). Diputado por Santiago del Estero. Fue clérigo y doctor en cánones. Diputado en la Junta Grande de 1811.

Acta Declaracion de la Independencia Argentina 9 de Julio de 1816

El Congreso de Tucumán
Como Director interino Alvarez Thomas cumplió en convocar al Congreso de Tucumán a las provincias, pero renunció ante la negativa de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental a enviar representantes al Congreso. Los pueblos del litoral, acaudillados por Artigas apoyaban un sistema republicano, democrático y federal.

Por su parte, los caudillos de Buenos Aires no aceptaban el régimen federal pues buscaban mantener la hegemonía a través del sistema centralista y unitario; éste determinaba que los gobernadores serían elegidos por el gobierno central. Los porteños necesitaban la hegemonía política para mantener el privilegio económico que significaba manejar todo el comercio exterior a través de su puerto y de su aduana.

La situación exterior tampoco era favorable a la independencia, pues los españoles habían derrotado a Morelos en México, a Bolívar en Venezuela y, lo que era más cercano y peligroso, a los patriotas chilenos en Rancagua y a Rondeau en Sipe Sipe. Las esperanzas de Alvear de conseguir ayuda británica, aún a costa de un protectorado, se habían desplomado con el ofrecimiento inglés de mediar ante España una reconciliación, que encubría una virtual rendición de los patriotas.

El Congreso inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816. Entre sus representantes se destacaban fray Justo Santa María de Oro, fray Cayetano Rodríguez, Juan José Paso, Tomás Godoy Cruz, Juan Martínez de Pueyrredón y muchos otros.

Las dos cuestiones principales que debía tratar el Congreso eran la declaración de la Independencia, exigida perentoriamente por San Martín y otros patriotas, y la adopción de una forma definitiva de gobierno.

En la sesión del 9 de julio de 1816 se puso a discusión un proyecto de Declaración de Independencia, elaborado por una comisión de diputados. Bajo la presidencia de Narciso Laprida, el secretario formuló la pregunta de si querían los diputados presentes que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España, a lo que todos respondieron, poniéndose de pie, que sí, en medio de jubilosas aclamaciones; luego se procedió a firmar el acta de Declaración de la Independencia.

Algunos días más tarde se resolvió agregar al texto la frase de toda otra denominación extranjera, para desalentar a aquellos que pretendían el protectorado de Portugal, Inglaterra y aún de Estados Unidos. El día 21 de julio fue jurada la Independencia y el 25 se adoptó la bandera celeste y blanca creada por Belgrano.

Cuando se discutió la forma de gobierno, una mayoría se mostró partidaria del sistema monárquico, pero la elocuencia del fraile Santa María de Oro los disuadió de tomar tan grave decisión y se resolvió pedir mandato expreso de los pueblos y la cuestión de la organización quedó pendiente. En 1817 el Congreso se trasladó a Buenos Aires y eligió a Pueyrredón como Director, cargo que ejerció hasta 1819.

LISTA DE CONGRESALES QUE FIRMARON EL ACTA:

Manuel Antonio Acevedo (1770-1825). Diputado por Catamarca. Fue clérigo, -también diputado al Congreso de 1824. Tomás Manuel de Anchorena (1783-1847). Diputado por Buenos Aires. Doctor en leyes de la Universidad de Charcas. Acompañó en sus campañas al Ejército del Norte. Fue ministro de Rosas en la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Pedro Miguel Aráoz (1759-1832). Diputado por Tucumán. Fue clérigo y doctor en teología. Integró la redacción del primer periódico de su provincia.

Mariano Boedo (1782-1819). Diputado por Salta. Fue abogado. Condiscípulo y amigo de Mariano Moreno en la Universidad de Chuquisaca. Gobernador interino de Córdoba.

Eduardo Pérez Bulnes (1785-1851). Diputado por Córdoba. Se negó a trasladarse con el Congreso a Buenos Aires y fue declarado cesante.

José Antonio Cabrera (1768-1820). Diputado por Córdoba. Licenciado en derecho. No se trasladó a Buenos Aires con el Congreso.

Pedro Ignacio de Castro Barros (1777-1849). Diputado por La Rioja. Fue clérigo y un orador notable. Rector de la Universidad de Córdoba.

José Eusebio Colombres (1778-1859). Diputado por Catamarca. Fue clérigo y doctor en cánones de la Universidad de Córdoba. Fue ministro-varias veces en Tucumán, su provincia natal.

José Darregueira (1770-1817). Diputado por Buenos Aires. Doctor en leyes de la Universidad de Chuquisaca. Pedro León Gallo (1779- 1852). Diputado por Santiago del Estero. Fue clérigo.

Esteban Agustín Gascón (1764-1824). Diputado por Buenos Aires. Nacido en Oruro (en la actual Bolivia). Doctor en derecho en la Universidad de Charcas.

Tomás Godoy Cruz (1791- 1852). Diputado por Mendoza. Bachiller en filosofía y leyes de la Universidad de San Felipe de Chile. Comerciante e industrial. Gobernador de Mendoza entre 1820 y 1822.

José Ignacio de Gorriti (1770- 1835). Diputado por Salta. Se doctoró en derecho en la Universidad de Chuquisaca. Colaboró con el Ejército de! Norte y con Quemes. Gobernador de Salta entre 1822 y 1829.

Francisco Narciso de Laprida (1786-1829). Nacido en San Juan, diputado por esa provincia. Doctorado en leyes en la Universidad de San Felipe de Chile. Le tocó ser el presidente de turno del Congreso cuanto éste declaró nuestra independencia. También participó en el Congreso de 1824.

José Severo Feliciano Malabia (1787-1849). Diputado por Charcas (Alto Perú). Doctor en leyes de la Universidad de Chuquisaca.

Juan Agustín Maza (1787-1849). Diputado por Mendoza. Doctor en derecho civil de la Universidad de San Felipe de Chile. Cooperó con San Martín en la formación del Ejército de los Andes. Pedro Medrano (1769-1840). Diputado por Buenos Aires, doctor en leyes de la Universidad de Charcas y fiscal del Estado de Buenos Aires, en 1838.

José Andrés Pacheco de Meló (1779-1833). Diputado por Chichas (Posotí, Alto Perú). Fue clérigo. Condiscípulo y amigo de Quemes.

Juan José Paso (1758-1833). Diputado por Buenos Aires. Se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Córdoba. Secretario de la Primera Junta, miembro del Triunvirato y de la Asamblea del Año XIII, secretario de turno del Congreso, dio lectura al Acta de Independencia el 9 de julio de 1816.

Pedro Ignacio de Rivera (1753-1833). Diputado por Mizque (Alto Perú), doctor en derecho civil déla Universidad de Charcas. Fue coronel de milicias.

José Cayetano Rodríguez (1761-1823). Diputado por Buenos Aires. Clérigo, poeta y periodista, fue director del «Redactor del Congreso Nacional», órgano oficial de las sesiones.

Antonio Sáenz (1780-1825). Diputado por Buenos Aires. Fue clérigo y abogado. Presidente de tumo del Congreso en 1819. Primer rector de la Universidad de Buenos Aires en 1821.

Jerónimo Salguero (1774-1847). Diputado por Córdoba. Se doctoró en derecho civil en la Universidad de San Carlos. Tesorero de la Casa de Moneda de Buenos Aires en 1819.

Teodoro Sánchez de Bustamante (1778-1851). Diputado por Jujuy. Se doctoró en leyes en la Universidad de Charcas. Secretario del Ejército del Norte. Gobernador de Jujuy entre 1826 y 1827.

Mariano Sánchez de Loria (1774-182).diputado por Charcas](Alto Perú). Se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Charcas.

Justo Santa María de Oro (1772-1836). Diputado por San Juan. Fue clérigo y doctor en teología.

José Ignacio Thames (1762-1832). Diputado por Tucumán. Fue clérigo y doctor en teología.

Pedro Francisco Uriarte (1758-1839). Diputado por Santiago del Estero. Fue clérigo y doctor en cánones. Diputado en la Junta Grande de 1811.

Declaracion Independencia Argentina 9 de Julio de 1816 Antecedentes

Declaracion Independencia Argentina
9 de Julio de 1816 – Las Provincias Unidas

Contexto Internacional:

Napoleón Bonaparte emperador francés desde 1804, había extendido sus dominios en Europa. Llevó adelante una guerra comercial contra Gran Bretaña esab1eçiendo un bloqueo continental a las mercaderías británicas en 1806.

Realizó exitosas campañas, venciendo a los austro-húngaro , austriacos , prusianos invadiendo España y Portugal e inclusive en 1812 intentar tomar Rusia dónde es vencido frente a los rigores del invierno, el hambre enfermedades que diezmaron el ejército. A partir de aquí, su imperio comienza a debilitarse, hasta que es derrotado definitivamente en al batalla Waterloo.

La derrota napoleónica significó el fin del proceso de la Revolución Francesa. Los monarcas absolutistas retornaron a sus tronos, iniciándose la de la Restauración Monárquica.

Para llevar adelante este objetivo, se reunieron en un Congreso en la ciudad Viena, los representantes de las distintas potencias europeas vencedores, el objetivo de restablecer la organización absolutista. En el acta del yeso se estableció el muevo orden europeo, que se basó en dos principios: legitimidad, es decir el derecho que tenían las monarquías de recuperar sus reinos, y el equilibrio, para que ninguna nación estableciese supremacía sobre el resto.

Fenando VII retornó al trono de España reimplantando el absolutismo y siguiendo con dureza y rigor a los opositores Decidió además, recuperar territorios coloniales americanos que estaban en pleno proceso emancipador ,con un ejército de casi 15.000 hombres.

En el Río de la Plata, el temor era que las fuerzas realistas pudiera revertir los ideales revolucionarios. Sin embargo, esta expedición nunca llegó a estas tierras.

Situación Interna:

Asamblea Constituyente , que se había reunido en Buenos Aires en el 1813, decidió ante la complicada situación que atravesaban las Provincias Unidas , crear un poder unipersonal el Directorio. El objetivo fue este tuviese rapidez y autonomía para la toma de decisiones.

El primer director supremo fue Gervasio Posadas, sucediéndole Carlos María de Alvear, José Ignacio Álvarez Thomas, Antonio González Balcarce, el general Rondeau y Juan Martín de Pueyrredón.

Los principales conflictos que los directores debieron enfrentar fueron:

* Continuar con la guerra de la independencia

* Resolver la situación creada por José Gervasio de Artigas, caudillo oriental, que organizó la Liga de Pueblos Libres, opositora al proyecto centralista de Buenos Aires

* La pérdida del Alto Perú , en 1815, y la defensa del norte que quedó en los de caudillos locales, sobre todo el salteño Miguel de Güemes,. El del Ejército del norte , General José de San Martín, renunció para ocuparse de la organización de la nueva gobernación de Cuyo y elaborar su plan emancipador

* La difícil situación económica que ocasionó la pérdida de las minas de plata de Potosí

* El levantamiento del ejército en la localidad de Fontezuela.

Congreso de Tucumán:

Cuando Álvarez Thomas es designado director supremo, el Cabildo de Buenos Aires formó una Junta de Observaciones que debía reglamentar mediante un Estatuto, el funcionamiento del gobierno.

Esta Junta ejercería poder legislativo y controlaría las acciones del director, al mismo tiempo autorizaba la convocatoria a un congreso constituyente a reunirse en la ciudad de Tucumán.

Este congreso inauguró sus sesiones el 24 de marzo de 1816, en uno de los momentos más difíciles de la revolución : el absolutismo se imponía en Europa y los movimientos emancipadores americanos , desde México hasta Chile, eran sofocados por las tropas realistas. Solo el Río de la Plata mantenía su proceso revolucionario y continuaba con su gobierno americano.

Por otro lado los portugueses, una vez más, preparaban la invasión a la Banda Oriental. El Congreso se reunió en la casa de la señora Francisca Bazán de Laguna, ya los edificios públicos de la ciudad se hallaban el mal estado.

Tuvo carácter nacional, ya que se reunieron representantes de Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja, San Luis, Catamarca, Mendoza ,Santiago del Estero, San Juan, Buenos Aires ,Córdoba, Charcas, Cochabamba, Tupiza y Mizque. Todos comprendieron la necesidad de dejar de lado los conflictos internos y aunar esfuerzos para alcanzar los objetivos principales: dictar una “Constitución” y proclamar la “Independencia”.

Como primera medida se eligió un nuevo Director supremo: el diputado por la provincia de Salta ante el Congreso, Juan Martín de Pueyrredón (imagen) protagonista de la Reconquista de Buenos Aires  ante las invasiones inglesas.

El 9 de julio de 1816 el congreso presidido por Francisco Laprida, abogado, y diputado por San Juan y como secretario Juan José Paso diputado por Bs.As. declaró la independencia. Se redacto un acta (cuyo original se ha perdido) que firmada por diputados ,que habían llegado a caballo, diligencias o carretas , por caminos en mal estado y durante largos días. (ver el Acta)

El Acta, redactada por José María Serrano, diputado por Charcas, decía:…”Nos los representantes de las Provincias Unidas de Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al eterno que preside el Universo, en nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo. A las naciones y hombres todos del globo, la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de los que fueron despojados, e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”…

El pueblo festejó alborozado e inclusive en la noche del 10 de julio se realizó un baile de gala. Fray José Cayetano Rodríguez, diputado por Buenos Aires, dirigió el diario oficial del congreso que daba cuenta del desarrollo del mismo, “El Redactor del Congreso de Tucumán”, con la colaboración del Dean Gregorio Funes

El 19 de julio se le agregó al acta que la emancipación sería de…”los reyes de España, sus sucesores, metrópoli y de toda otra dominación extranjera”…, lo que dejaba bien en claro que no existía ningún acuerdo con Portugal, que aspiraba a incorporar la Banda Oriental a su imperio.

El segundo objetivo del congreso, dictar una Constitución que organizara el estado, quedaría relegado .Se iniciaron discusiones sobre cual seria la forma de gobierno que adoptaría el estado :las alternativas eran república o monarquía constitucional (con división de poderes)

La propuesta monárquica se basaba en el retorno absolutista y facilitaría, entonces, la aceptación internacional . Algunos diputados proponían como monarcas a un descendiente de los Incas, otros buscaban algún representante de las diversas dinastías europeas. Sin embargo, la decisión sobre la forma de gobierno fue postergada.

Mientras el congreso permanecía en Tucumán, el Director Supremo se había establecido en la ciudad de Buenos Aires. Ante las dificultades que entrañaban las distancias, se decidió el traslado del Congreso a Buenos Aires, en marzo de 1817 a pesar de la resistencia pues había diputados que sugirieron llevar el congreso y el gobierno Córdoba para localizarlo en el centro del territorio.

Reinicia sus sesiones, tratando de organizar la administración: ordenar las finanzas públicas, para pagar los prestamos contraídos y regularizar el funcionamiento de las aduanas.,

El objetivo principal de Pueyrredón fue de apoyar et proyecto emancipador, a través de la realización de una expedición libertadora que partiendo de Cuyo liberara Chile y Perú y de esta manera se aseguraría la independencia de nuestro territorio. Esta expedición fié designada a San Martín a quien se nombra general en jefe.

El congreso resolvió elaborar una Constitución, que sancionó en 1819. Esta constitución redactada por una comisión, establecía un sistema de gobierno centralista, proclamaba los derechos de la Nación y de los particulares pero no se ocuparía de los gobiernos provinciales. Fue rechazada por las provincias. Este rechazo, junto a los enfrentamientos internos que se agudizaron y la guerra civil que se reanudó, provocó la renuncia del Director en julio de 1819. Fue el fin del Directorio y del congreso de Tucumán.

La independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata significó, ni más ni menos, que el país quedaba libre de toda dominación extranjera.

Cómo se declaró la Independencia
El 26 de marzo de 1816 se iniciaron las sesiones del Congreso de Tucumán con la presencia de las dos terceras partes de los diputados electos. El Litoral y la Banda Oriental no enviaron representantes. El Congreso asumió la soberanía de las Provincias Unidas. El martes 9 de julio de 1816 se iniciaron las sesiones a las ocho de la mañana y en reunión solemne, por la tarde, en medio de honda expectativa, el secretario Juan José Paso dio lectura a la proposición. Luego preguntó a los diputados si querían «que las Provincias de la Unión sean una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli». Una aclamación cerrada por la afirmativa siguió a la pregunta y enseguida los diputados ratificaron individualmente su aprobación.

El diputado Darregueira escribió a Tomás Guido, la misma noche del 9 de julio, para ponerlo al tanto de lo sucedido: «Después de una larga sesión de nueve horas continuas, desde las ocho de la mañana en que nos declaramos en sesión permanente, hasta terminar de todo punto el asunto de la Declaración de nuestra suspirada independencia, hemos salido del Congreso cerca de oraciones con la satisfacción de haberla concluido por unanimidad de votos en favor de dicha independencia que se ha celebrado aquí como no es creíble, pues la barra, todo el gran patio y la calle del Congreso han estado desde el medio día llenos de gente, oyendo los que podían los debates, que sin presunción puedo asegurara usted que han estado de lo mejor».

El acta original de la Declaración de la Independencia, firmada por todos los miembros del Congreso que asistieron a la sesión del 9 de julio de 1816, se conservaba en el Libro de Actas de las sesiones públicas de dicha asamblea. Se dice que en 1820 se lo depositó en la. Legislatura de Buenos Aires y en la época de Rosas fue retirado para hacer una copia litográfica. Desde entonces hasta el presente se ignora cuál ha sido su destino. Solamente se conserva en el Archivo General de la Nación una copia firmada por el secretario del Congreso, José María Serrano, a fines de julio de 1816.

Los festejos del 10 de julio de 1816 en Tucumán
El 9 de julio el Congreso de Tucumán proclamó solemnemente nuestra independencia de España. No hubo ese día otra manifestación pública, dejándose para el siguiente las fiestas anunciadas. Desde la mañana del 10 de julio se reprodujeron con mayor júbilo las pompas de las ceremonias del día de la instalación del Congreso.

A las 9 de la mañana, los diputados y autoridades, reunidos en la casa congresal de la calle del Rey (bautizada ahora calle Congreso), se dirigieron al templo de San Francisco, encabezando el séquito el director supremo Pueyrredón.

A lo largo de las tres cuadras que median hasta la iglesia, formaban doble hilera las tropas de la guarnición. En la plaza mayor hormigueaba el pueblo. Después de la misa solemne y del sermón, predicado por el doctor Castro Barros, la comitiva salió en e\ mismo orden, entre salvas y músicas, dirigiéndose a la casa del gobernador Aráoz (por estar en poder de los organizadores del baile el salón congresal), donde se celebró una breve sesión para conferir al Director Supremo el grado de brigadier, y nombrar a Manuel Belgrano general en jefe del Ejército del Norte. Esa misma tarde Pueyrredón salió para Córdoba, a donde llegó el día 15 y se entrevistó con San Martín. Por la noche se realizó el baile de gala en el gran salón del Congreso.

Paul Groussac expresó: «El baile del 10 de julio quedó legendario en Tucumán ¡Cuántas veces me han referido sus grandezas mis amigos de uno y otro sexo, que habían sido testigos y actores de la inolvidable función! De tantas referencias sobrepuestas, sólo conservo en la imaginación un tumulto y revoltijo de luces y armonías, guirnaldas de colores y emblemas patrióticos, uniformes y casacas, faldas y faldones en pleno vuelo, vagas visiones de parejas enlazadas en un alegre bullicio de voces, risas, frases perdidas que cubrían la humilde orquesta de fortepiano y violín. Doña Gertrudis Zavalía y don Arcadio Talavera me contaron cómo parecía que llenaran el salón el simpático general Belgrano, el decidor Juan José Paso y hacedor Serrano…

Desfilaban ante mi vista interior las beldades de sesenta años atrás: Cornelia Muñecas, Teresa Gramajo y su prima Juana Rosa; la seductora Dolores Helguera, Lucía Aráoz, alegre y dorada, la ‘rubia de la patria’ y otras muchas.

PENSAMIENTO POLÍTICO DE SAN MARTÍN EN 1816
DOCUMENTO

Si yo fuese diputado me aventuraría a hacer al Congreso las siguientes observaciones: […] Soberano señor: Un americano republicano por principios e inclinación, pero que sacrifica estas mismas por el bien de su suelo, hace al Congreso presente:

1- Los americanos o las Provincias Unidas no han tenido otro objeto en su revolución que la emancipación del mando del fiero español y pertenecer a una nación.

2- ¿Podremos constituirnos República sin una oposición formal del Brasil (pues a la verdad no es muy buena vecina para un país monárquico) sin artes, ciencias, agricultura, población, y con una extensión de tierra que con más propiedad puede llamarse desierto?

3- ¿Si por la maldita educación recibida no repugna a mucha parte de los patriotas un sistema de gobierno puramente popular, persuadiéndose tiene éste una tendencia a destruir nuestra religión?

4- ¿Si en el fermento horrendo de pasiones existentes, choque de partidos indestructibles, y mezquinas rivalidades no solamente provinciales sino de pueblo a pueblo, podemos construir una nación? […]

Seis años contamos de revolución y los enemigos victoriosos por todos lados nos oprimen: falta de jefes militares y nuestra desunión son las causales. ¡Y se podrán remediar!

Carta de San Martín a Godoy Cruz, 24 de mayo de 1816.