Consejo de los 500 – Bulé

Gobierno de Clístenes y Pisístrato en Atenas Reformas

LAS REFORMAS DE CLÍSTENES EN GRECIA ANTIGUA

Clístenes (c. 570-507 a.C.) fue un político ateniense que introdujo el gobierno democrático en la antigua Atenas.

Era miembro del partido aristocrático y llegó al poder en Atenas tras el derrocamiento del tirano Hipias.

En el año 580 a.C., introdujo reformas que desembocaron en un sistema político conocido como democracia. Introdujo igualmente el sistema del ostracismo en la ciudad.

Para lograr sus objetivos políticos realizó  aproximadamente el 508 a.C.,  una reconstrucción fundamental del sistema político ateniense, lo que le llevó a figurar entre los principales legisladores de la antigüedad, cronológicamente después del ateniense Solón, cuya legislación defendió.

Con las leyes implementadas por Solón se buscó un equilibrio tendiente a satisfacer a todos. Pero esto no se logró. La aristocracia se vio perjudicada por la pérdida de su monopolio político.

Los campesinos no tenían solucionado su problema de falta de tierras.

Por lo tanto, el descontento estaba en ambas partes. Surgieron los desórdenes y la inestabilidad política, comenzó a destacarse un noble con inclinaciones populares: Pisístrato, sobrino del reformador Solón.

Pisístrato logró formar una guardia armada y se apoderó del gobierno; comenzó así un período de tiranía.

En Grecia, se llamaba «tiranos» a quienes llegaban al poder no por vía legal sino por intermedio de la astucia o la violencia.

Es decir, gobernaban sin tener derecho a ello. Durante el siglo VI a.C. este sistema se extendió por Grecia.

Además de Atenas, Corinto, Somos y las ciudades jonias estuvieron gobernadas por tiranos. Pisístrato se declaró defensor de las reivindicaciones del pueblo.

Pisístrato, en general, respetó las reformas políticas de su tío Solón, pero tomó una medida de caracter social que le reportaría gran popularidad: confiscó las tierras a sus enemigos nobles derrotados y las repartió entre sus seguidores campesinos.

Convirtió de esta forma el Ática en una región de pequeños labradores, quienes entonces vieron cómo se cumplían sus reclamos tan esperados.

reformas de solon

Las leyes escritas por Solón provocan resistencia en Atenas, pues no pudieron complacer a las diversas clases sociales.
El grabado muestra a Solón defendiendo sus leyes ante un grupo de atenienses.

La Economía Con Pisístrato:

• Dio trabajo a sus seguidores urbanos, con la construcción de grandes obras públicas, como templos y bibliotecas.
•  Impulsó el tráfico marítimo, manteniendo buenas relaciones con las otras ciudades griegas y creando una poderosa flota.

Con sus reformas sociales y económicas, Pisístrato convirtió a Atenas en una de las polis más florecientes de Grecia.

A su muerte, en el 527 a.C, el poder pasó a sus hijos Hipias e Hiparco. En el 514 a.C. surgió una conspiración contra ambos y fue asesinado Hiparco. Su hermano entonces endureció su posición.

Pero la tiranía en Atenas tenía como sistema de gobierno sus días contados. El golpe final se da en el 510 a.C, cuando una conspiración de nobles apoyada por guerreros espartanos derrocó a Hipias.

Clístenes y sus reformas
Clistenes, se puso al frente del pueblo y fue el fundador del verdadero régimen popular (507 a. C).

Miles de libertos y de colonos extranjeros adquirieron el derecho de ciudadanía, pues Clístenes hizo conocer su máxima: «todo hombre libre, domiciliado en una localidad del Ática, será considerado como ciudadano ateniense».

Hasta esa época, por obra de Solón, el pueblo estaba dividido en cuatro clases.

Clístenes fraccionó el territorio en cien demos (pueblos o aldeas) que a su vez, formaban diez tribus cuyos integrantes eran iguales ante la ley.

Para evitar divisiones sociales cada tribu comprendía igual número de habitantes urbanos, del litoral y de la campaña.

Tenían derecho a enviar 50 miembros al Senado y 500 a la Asamblea popular.

Durante su mandato, todos los ciudadanos podían llegar a desempeñar funciones públicas.

Para impedir el surgimiento de nuevos tiranos, Clístenes introdujo la institución del ostracismo (de ostrakón: valva de ostra para votar, en la que se escribía el nombre) que consistía en el destierro, por diez años, de todo ciudadano que se tornara indeseable para la tranquilidad pública.

Sólo la Asamblea estaba facultada para dictaminarlo y el acusado podía regresar al cabo de ese lapso. No era una pena, sino una medida política; por esa causa no eran confiscados sus bienes ni perdía sus derechos de ciudadano

Al conceder a la mayoría del pueblo la participación en el gobierno, Clístenes introdujo la democracia.

El gobierno ateniense:

A partir del año 503 (a. C), época en que comenzaron a aplicarse las reformas de Clístenes, el gobierno ateniense fue una democracia. El pueblo se transformó en soberano de sus propios destinos y todos los ciudadanos tenían idénticos derechos.

Las magistraturas eran electivas; los funcionarios, elegidos por sorteo, duraban generalmente un año al frente de su cargo y, transcurrido ese lapso, la Asamblea juzgaba su actuación.

Anuló la división de la sociedad en cuatro clases de acuerdo con la riqueza, ideada por Solón: estableció una nueva distribución social basada en el domicilio de las personas.

Dividió a la polis ateniense en comunas o circunscripciones llamadas demos. Se pertenecía a un demos por habitar en una determinada zona, no por ser de una familia de la aristocracia o tener fortuna.

Todos los ciudadanos, nobles o no, ricos y pobres, debían estar inscriptos en el demos. Los demos, a su vez, se agrupaban y formaban una tribu o distrito.

En las tribus se incluía tanto a campesinos como a comerciantes y terratenientes.

El gobierno ateniense comprendía las siguientes instituciones: el Arcontado, el Consejo o Senado (Bulé), la Asamblea del pueblo, los estrategos y, además, dos tribunales: del Areópago y de los Heliastas.

a)   El Arcontado. Con el desarrollo de la democracia, los nueve arcontes, que desde los tiempos primitivos dirigían todos los asuntos de Estado, fueron perdiendo autoridad. Finalmente, conservaron atribuciones de carácter judicial y religioso.

b)  El Consejo o Senado (Bulé). Luego de las reformas de Clístenes, lo integraban 500 miembros (buleutas), sorteados anualmente, entre ciudadanos mayores de treinta años. Para deliberar —debido a su número— se dividían en diez secciones con 50 miembros cada una, que trabajaban una décima parte del año.

Este consejo tenía muy amplias atribuciones, especialmente legislativas. Estudiaba todas las cuestiones de Estado, preparaba y discutía los proyectos de ley y se ocupaba de las relaciones con el extranjero.

c)   La Asamblea del pueblo (Ecclesia). La componían todos los ciudadanos mayores de veinte años y era convocada, generalmente, cada ocho días; se reunía al aire libre, en la plaza (Agora) o bien en las proximidades de la Acrópolis.

La Asamblea estaba facultada para declarar la guerra, elegir anualmente los funcionarios y examinar su actuación; además, condenar al ostracismo y otorgar la ciudadanía.

d)  Los estrategos. A partir del siglo V (a. C), diez estrategos reemplazaron al arconte polemarca en el mando del ejército y de las fuerzas navales.Podían ser reelectos y en caso de guerra uno solo dirigía las operaciones.

Con el transcurso del tiempo, aumentaron su prestigio y algunos -como Pericles– ocuparon las más altas dignidades.

e)   El Areópago. A pesar de que conservó su autoridad moral, prácticamente perdió muchas atribuciones. Juzgaba los crímenes y a los culpables de incendios; además, vigilaba la educación y las costumbres.

f)  El tribunal de los Heliastas. Lo integraban 6.000 jueces (600 por tribu) sorteados entre los ciudadanos mayores de treinta años. Como era un cuerpo demasiado numeroso, para sus deliberaciones se dividía en diez secciones de 500 miembros cada una y elegían 1.000 suplentes.

Esta cantidad excesiva de jueces fue perjudicial para el  recto cumplimiento de la justicia. Las atribuciones de este tribunal eran muy amplias, pues entendía en todas las causas judiciales, exceptuando los asesinatos, que correspondían al Areópago.

Fuente Consultada:
HISTORIA 1  Edit. Troquel José Cosmelli Ibañez

Origen de la Polis Griega Ciudad Estado en Grecia Antigua

ORGANIZACIÓN DE LA POLIS EN GRECIA ANTIGUA – CIUDADES ESTADOS

Los genos u oikos: Más parecidos a la familia eran verdaderos clanes. Era un grupo formados por todos los familiares del basileus (jefe de la familia). También incluía a las personas libres y esclavas que dependían de el. Estos servidores eran necesarios porque de ellos dependía el sustento de todo el grupo.

Estos esclavos producían todo lo necesario para vivir, y habían algunos jefes importantes como Ulises (en la obra de Homero), que dirigía la producción y la distribuía según su propio criterio. Dentro de ellos, en efecto, el padre tenia autoridad absoluta puesto que era el interprete de los dioses; la propiedad, por otra parte, era colectiva. La unidad del clan conducía a curiosas consecuencias: la ofensa hecha a un individuo se consideraba hecha al clan.

Entre los griegos la polis surgió cuando varios oikos se pusieron de acuerdo en reconocer una autoridad superior a la de cada familia: esa autoridad era la encargada de arbitrar en los enfrentamientos y de defender los intereses comunes. Los jefes de cada familia, desde el siglo VIII a.C., comenzaron a ocuparse en forma conjunta del gobierno de los oikos reunidos en una polis o ciudad—Estado.

Con el tiempo, los problemas generales de la ciudad se fueron diferenciando cada vez más de los problemas particulares de cada familia. Se hizo necesaria entonces una autoridad que se ocupara exclusivamente del gobierno de la polis: la autoridad política se diferencia desde entonces de la autoridad familiar, aparece la figura del Rey.

polis grecia antigua

Vista de una Polis Griega

Las polis griegas o ciudades-estado: Poco a poco comienzan sin embargo a agruparse las chozas de los genos; los caseríos aumentan, pero, sobre ser poco importantes no están suficientemente adheridos al suelo.

Grecia estaba formada por una serie de ciudades estado independientes, gobernadas por oligarquías aristocráticas, el aislamiento geográfico impuesto por el territorio que ocupaban y la necesidad de agruparse para defenderse de las invasiones explicaba la formación por los griegos de estas polis o ciudades estado. Aunque eran independientes, a menudo se unían en una liga dentro de la cual la más importante acababa por imponerse. Las dos polis más importantes fueron Atenas y Esparta.

Esparta cuido por encima de todo su poderío militar descuidando el arte y las actividades económicas, redujeron a los vencidos a la esclavitud (ilotas) la población se componía de Dorios, Periecos e Ilotas; los primeros conservaron supremacía mediante las armas.

Esparta contó con dos reyes de poder ilimitado y veintiocho ancianos guiados por cinco Eforos, que formaban el senado, el cual monopolizaba todo el poder volviéndose verdaderos amos del estado.

La guerra era el único móvil de la educación, Esparta quiso imponer su fuerza desde un principio, Mesenia le resistió heroicamente, pero fue vencida, después organizó una liga en Peloponeso, de la cual fue jefe.

Los ciudadanos espartanos gozaban de enormes privilegios sobre los sometidos (iliotas y periecos). Estaban gobernados por reyes de familias diferentes, que se transmitían el cargo por herencia, la monarquía se mantuvo en Esparta hasta la total decadencia de la polis.

Atenas la capital del Ática careciendo de militarismo se convirtió en el motor del mundo Griego. Desarrolló el modelo más perfeccionado democracia limitada y puso las bases de la sociedad Occidental. Sus habitantes proclamaron la independencia, la libertad y la igualdad.

El gobierno comprendió: los Arcontes, el Areópago y el consejo de los cuatrocientos, dividió el pueblo en cuatro clases según su fortuna. Las leyes de Solón suavizaron las costumbres y aseguraron la libertad

En los primeros siglos del primer milenio, Atenas tuvo un papel secundario con una economía basada en la agricultura y el pastoreo. A partir del siglo VI el desarrollo del comercio hizo posible su futura importancia. Cuando Atenas inicio su decadencia, Esparta no pudo sustituirla.

Junto a estas dos grandes ciudades destacaron también Samos, Mileto, Delos, Argos Epiduro, Corinto, Egina, Calcis, Eritrea y Tebas.

ORGANIZACIÓN FÍSICA DE LA POLIS: El asentamiento urbano se establecía al pie de la acrópolis, un lugar elevado y defendido, en el que estaban los edificios públicos y que servía de refugio a los habitantes en casos de peligro. Cerca de las casas, estaban las tierras de la ciudad, propiedad de los individuos, que eran una o varias llanuras fértiles.

Más allá de las tierras cultivadas estaban las colinas. Por ellas se llegaba al campo, propiedad de la comunidad y no de los individuos, que servía para el pastoreo y donde trabajaban los leñadores.El asentamiento urbano se hallaba generalmente situado cerca del mar, pero no era frecuente que estuviera a sus orillas. Si la dudad tenía un puerto, comercial o militar, generalmente no formaba parte del núcleo urbano.

cuadro polis griega

Síntesis: La polis griega era un pequeño Estado independiente que abarcaba un núcleo urbano o ciudad, y las aldeas de alrededor, cuyos habitantes poseían los mismos derechos que los que vivían en la ciudad principal. Tenían además las mismas costumbres y adoraban a los mismos dioses. La polis era, además, autárquica en lo económico; es decir, podía vivir tranquilamente sin depender de otras zonas, era autosuficiente.

Estas ciudades no constituyeron en esta época unidades más amplias; es decir, no integraron un gran Estado político o un imperio. Grecia se caracterizaba por su fragmentación política. Las condiciones internacionales favorecían esta situación: el poderío persa sólo estaba naciendo, Egipto se encontraba en plena decadencia.

El pueblo griego pudo vivir con su régimen propio sin ser absorbido por ningún poder mayor. En este comienzo, entonces, la ciudad tenía una unidad con las aldeas que la rodeaban. En la ciudad, los edificios civiles y religiosos se disponían alrededor de una gran plaza, llamada agora. Allí se congregaba la gente, luego fue el sitio físico del mercado y el centro de la vida del pueblo griego.

Crisis Social y Economica en Atenas Causas y Consecuencias

Crisis Social y Económica de Atenas en la Guerra del Peloponeso

El siglo V a. de J.C. se cerraba con un conflicto que, de forma más o menos directa, había comprometido a la mayor parte de los estados griegos: la Guerra del Peloponeso. Durante casi medio siglo, en Grecia se había combatido por la extensión y difusión de dos tendencias ideológicas: oligarquía y democracia. Atenas sería el estado paladín de la democracia, mientras que Esparta iba a representar el centro de la tendencia oligárquica.

En torno a uno u otro bando se fueron agrupando los restantes centros helénicos según su ideología e intereses económicos. Dentro de cada estado ambas tendencias dividían a la población e incluso reinos vecinos prestaban aportaciones económicas a una u otra causa, como fue el caso de Persia, que auxilió con sus ingentes recursos a Esparta y sus aliados. La lucha iba a concluir con la victoria de Esparta y sus aliados, o sea, el triunfo de la ideología oligárquica.

Atenas se vio obligada a demoler sus murallas y disminuir su flota, al mismo tiempo que se instalaban en cada polis gobiernos llamados decarquías, robustecidos en su poder merced a una guarnición espartana. De esta forma, al frente de cada ciudad se colocaba a diez ciudadanos partidarios de la oligarquía, mientras daba comienzo la hegemonía espartana en el mundo griego. Estos acontecimientos no sólo habían producido su sensible cambio político, sino que condujeron al país a una enorme crisis social.

Los efectos de la lucha fueron desastrosos para la agricultura. La prolongación del conflicto, por una parte, y la tala sistemática del agro ateniense, por otra, habían provocado que el labrador se apartara de la tierra. Tucídides nos habla de la situación surgida en Atenas debido al cerco de la ciudad por las fuerzas espartanas: «Antes, en efecto, las invasiones, al ser de corta duración, no impedían hacer uso del país durante el resto del año; mientras que ahora, al estar instalados allí permanentemente los enemigos y atacar unas veces con más fuerzas y en ocasiones un número adecuado de tropas efectuar correrías y actos de pillaje…, los atenienses sufrían grandes daños. Habían quedado privados de todo su territorio e hicieron defección más de veinte mil esclavos, muchos de ellos artesanos, y además perdieron todas las ovejas y bestias de carga… La ciudad necesitaba importarlo todo por igual, y se convirtió en una fortaleza de una ciudad que era».

En la región del Ática, las cosas se complicaron aún más. Con la victoria espartana, los colonos atenienses, instalados en las ciudades miembros de su antiguo imperio marítimo, iban siendo expulsados y comenzaban a ir retornando al Ática. De esta forma, a una población campesina indigente se le fue agregando este otro sector que buscaba recursos en un lugar en donde conseguir un puesto de subsistencia estaba vedado a la mayor parte de la población.

A la crisis agraria se unía una crisis artesanal y comercial. Tras la guerra, el poder adquisitivo se había visto menguado. Faltos de recursos como estaban, los griegos se hallaban incapacitados de poder adquirir bienes en el mercado, lo que produciría una merma de las actividades mercantiles. La crisis no quedaba en esto. La falta de un mercado interno se podía haber solucionado, al menos parcialmente, merced a una mayor vitalidad del mercado externo. Precisamente el siglo IV antes de J.C. comienza con un mayor desarrollo de los antiguos mercados griegos, que empiezan a convertirse en independientes merced a un crecimiento de las actividades mercantiles, agrarias y artesanales. Esto complicó aún más la situación interna griega, debido a la falta de mercados donde colocar los productos.

Finalmente, la población libre de las ciudades vio agravado su malestar por la competencia que le estaba haciendo el empleo cada vez más abundante de la mano de obra esclava. Tanto en el campo como en la ciudad, los grandes propietarios comenzaban a emplear en mayor cantidad el trabajo esclavo, que a primera vista le resultaba más ventajoso, contribuyendo aún más a la depauperación de la población libre.

En este estado de cosas, al ciudadano griego le quedaba la alternativa de vender su fuerza de trabajo en casi paridad con los esclavos, o bien la de buscar nuevos recursos en otros países. En el mundo griego fue surgiendo de esta forma una nueva situación social, la de personas que trabajaban únicamente por el alimento diario. Por esto el número de emigrados empezó a ser numeroso.

Los centros de esta diáspora eran las colonias del mar Negro, de Italia meridional y del reino persa. Faltos de otra ocupación, muchos de estos emigrados se enrolaron en el ejército. El número de mercenarios, mayormente en el ejército persa, se vio incrementado por gran cantidad de griegos que veían en ello una salida a su perentoria situación. Sin ir más lejos, basta recordar la célebre expedición de los Diez Mil, narrada por Jenofonte, en la que todo un ejército griego luchó como mercenario en los conflictos internos del reino persa.

Junto a este empobrecimiento de la población se observa una mayor concentración de la propiedad en pocas manos y un mayor desarrollo de la gran propiedad.

Con la guerra se había puesto en circulación una gran cantidad de bienes, conforme exigían las múltiples necesidades del momento. Todas las reservas del mundo griego estaban invertidas en la guerra. En Atenas, la lucha consumió todos los tesoros atenienses, llegándose incluso a fundir estatuas de los dioses.

En Esparta, el decreto del éforo Epitadeo suprimió las trabas legales a las compras de tierras y estableció que las tierras se pudieran dejar en testamento a quien se quisiera. De esta forma, la primitiva Constitución espartana se fraccionó, aumentando aún más el carácter oligárquico del régimen espartano.

Como colofón a todo este malestar, la enorme circulación de moneda contribuyó al enriquecimiento de los jefes políticos y originó una subida de precios, que vendría a complicar y agravar la ya caótica situación.

Es lógico que este momento engendrara un tremendo malestar social, que se reflejaría en todos los sectores del saber. La guerra había puesto de manifiesto cómo la estructura de la polis era insuficiente para solucionar los múltiples problemas y las necesidades creados en el mundo griego. Se había hecho evidente que el sistema ateniense de la hegemonía de una ciudad sobre las restantes no bastaba.

La misma hegemonía espartana y posteriormente la tebana iban a ser el exponente de un intento de salvar la organización de la polis. Será entonces cuando se haga palpable la búsqueda de sistemas más amplios que permitieran un mayor desarrollo del mundo griego.

La literatura de la época iba a reflejar este fracaso de la polis, al mismo tiempo que intentaba buscar soluciones, utópicas las más veces. En esta línea están algunas de las obras del comediógrafo Aristófanes. En su obra Las aves nos habla de la creación de un reino de aves, intermedio entre los dioses y los hombres, que den una solución a las exigencias de la época. En otra obra, La asamblea de las mujeres, se intenta crear un reino dirigido por las mujeres en el que se ponga fin al malestar existente merced a un mejor reparto de la propiedad y a la finalización de la guerra.

Igualmente el pensamiento filosófico se vería impregnado de estas tendencias. El estoicismo iba a programar que no podía haber más que una sola ciudad para todo el universo. Todos los hombres serían miembros de un solo pueblo, no habiendo más que un orden -cosmos- y viviendo bajo las mismas normas -nomos-. Este sistema sería el de la Cosmópolis.

Nos encontramos con que en el siglo IV, y como resultado de la guerra del Peloponeso, la polis griega había naufragado, aunque surgían ciertas ideas que intentaban dar una solución circunstancial a través de la creación de formas de estados más amplios que los rígidos compartimientos estancos de la ciudad-estado o de la hegemonía de ciudades. Teniendo en cuenta esta realidad, la aparición de la monarquía helenística no fue sino el reflejo de las exigencias del momento.

La Polis Griega Atenas Vida Política y Social Poder Marítimo

La Polis Griega Atenas: Vida Política y Social Poder Marítimo

Después de las guerras medicas , Atenas, orgullosa de gloria y rica por las conquistas, brillo con esplendor extraordinario. esa es la época en que nos ofrece el cuadro mas perfecto de la vida griega. El bienestar y la alegría del hogar, llamaban muy poco la atención al griego, porque su mayor parte de tiempo lo pasaba ocupado en sus negocios, ejercicios físicos, política y ceremonias.Vivía no para su familia, sino para la ciudad, por lo que el lujo de esta (no en todos los caos) era su orgullo. Se contentaba personalmente con una vida sencilla y modesta, con tal que los monumentos y fiestas a sus dioses provocaran admiración universal.

LA POLIS GRIEGA: La polis griega era un pequeño Estado independiente que abarcaba un núcleo urbano o ciudad, y las aldeas de alrededor, cuyos habitantes poseían los mismos derechos que los que vivían en la ciudad principal. Tenían además las mismas costumbres y adoraban a los mismos dioses. La polis era, además, autárquica en lo económico; es decir, podía vivir tranquilamente sin depender de otras zonas, era autosuficiente.

Estas ciudades no constituyeron en esta época unidades más amplias; es decir, no integraron un gran Estado político o un imperio. Grecia se caracterizaba por su fragmentación política. Las condiciones internacionales favorecían esta situación: el poderío persa sólo estaba naciendo, Egipto se encontraba en plena decadencia.

El pueblo griego pudo vivir con su régimen propio sin ser absorbido por ningún poder mayor. En este comienzo, entonces, la ciudad tenía una unidad con las aldeas que la rodeaban. En la ciudad, los edificios civiles y religiosos se disponían alrededor de una gran plaza, llamada agora. Allí se congregaba la gente, luego fue el sitio físico del mercado y el centro de la vida del pueblo griego.

La Acrópolis GriegaLa Acrópolis Griega

La Ciudad: Atenas no era una ciudad con casas altas ni calles anchas. Las casa se agrupaban en la falda del Acrópolis según el capricho del dueño, y formaban un dédalo de callejuelas de que solo los antiguos barrios indígenas de la ciudades argelinas pueden dar una idea. Luego del incendio de la ciudad por lo persas, se reconstituyó Atenas, se crearon barrios nuevos en que se plantaron árboles , las casas fueron mas espaciosas y las calles se trazaron a cordel, pero en realidad todo esto solo se hizo en los barrios mas ricos. Los comerciantes permanecieron en sus casuchas de la antigua Atenas.

Capital económica del mundo egeo, Atenas dominó el conjunto de las ciudades griegas. Aliadas o súbditas, éstas le pagaban un tributo y le suministraban marinos y cereales. El puerto de El Pireo importaba productos alimenticios (trigo de Tracia, de Eubea, de Egipto y de la Rusia meridional) y materias primas, y exportaba productos de lujo, como vino y aceite de Ática y cerámicas muy acreditadas en el mundo antiguo. Del mismo modo, era el punto de tránsito de las mercancías de todo el Mediterráneo, sobre las que también se deducían tasas. La prepotencia de Atenas era reconocible, finalmente, por la preponderancia de su moneda, grabada con la efigie de la lechuza (el ave de Atenea, símbolo de la sabiduría), en el comercio entre las ciudades.

LA VIDA PÚBLICA-POLÍTICA : La vida de un ciudadano de Atenas puede compararse con la de un hombre que fuera en tiempo ordinario a la vez comerciante y diputado, y que en ciertos casos fuera llamado por elección o porque le tocara la suerte, a ser magistrado empleado de menor categoría u oficial. Todos los ciudadanos eran iguales en derechos y tomaban parte en el gobierno y en la administración pública. Este gobierno de un estado en que el pueblo ejerce la soberanía, se llama democracia.

La democracia: “La constitución que nos rige, dice Pendes, ha recibido el nombre de democracia porque su fin es la utilidad del mayor número y no la de una minoría.” El filósofo Aristóteles resume poco más o menos en estos términos el funcionamiento de la democracia. Es preciso que los magistrados sean elegidos por todos o por sorteo; que las dignidades no se distribuyan según la importancia de la fortuna; que las funciones no duren nunca muy largo tiempo, que todos los ciudadanos sean llamados a juzgar con los tribunales, y, por último, que la decisión de todas las codas dependa de la Asamblea general de los ciudadanos.

Así se procedía en Atenas. Cualquier ciudadano, sin que se tuviera en cuenta su nacimiento o su fortuna, podía aspirar a los honores y a alcanzarlos, pues los cargos de arconte, de senador y de juez eran sorteados todos los años. Todo ciudadano participaba del gobierno, porque él decidía con su voto si las leyes propuestas habían de entrar en vigor ya en Atenas, ya con el resto del imperio.

También tenía derecho a gozar de comodidades, puesto que, con el fin de que hasta los pobres pudieran desempeñar los cargos públicos, se imaginó que éstos fueran retribuidos y que se retribuyera la presencia en la Asamblea; por consiguiente, cumplir con los deberes de ciudadano, fue un verdadero oficio para el ateniense.

Esta democracia era en realidad una aristocracia. Los electores eran poco numerosos (15.000 a lo sumo), y la Asamblea era como una reunión pública en la que todo el mundo se conocía. Tenían esclavos para atender a los trabajos, y súbditos para abastecer de dinero a la ciudad. La vida era barata, y con poco gasto podía tenerse un buen pasar.

Todos los años se designaba por sorteo a 6.000 ciudadanos para que fueran magistrados, con lo cual se llegaba al resultado de que la mitad de la ciudad administraba a la otra mitad. Nada es menos conforme con el concepto de las democracias modernas; en éstas, aunque la masa electoral la compongan millones de miembros, el pueblo encomienda a mandatarios el cuidado de gobernarlo, mientras que èl se dedica a trabajar para vivir.

Dracma: La moneda se acuñaba con plata de las minas del Laurión. El dracma pesaba 4,37 g y se fraccionaba en 6 óbolos de bronce. Un lechón venía a costar unos 3 dracmas

PericlesPERICLES: En Atenas, dice Fenelón, todo dependía del pueblo y pueblo dependía de la palabra ». El verdadero dueño d Atenas era el hombre que hablaba en público, o sea el orador. Este papel lo representó de manera particularmente, brillante Pendes, jefe del partido popular, que pertenecía por su nacimiento a la familia de Pisístrato y a la de los antiguos reyes de Atenas.

Al prestigio de su cuna unía los atractivos de un ingenie esmeradamente cultivado. Maestros suyos fueron varios filósofos célebres, y había adquirido todos los conocimientos de que ha menester un hombre de estado.

Tuvo miras muy liberales en todas las cosas, y en el se adunaban el carácter recto y franco, y un desinterés tal que la calumnia nunca pudo cebarse en él. Su modestia inspiró confianza, y su elocuencia le llevó a ser el verdadero amo del pueblo. De aquí el que sin haber ejercido jamás un cargo político y sin que hubiera sido arconte siquiera, gobernara realmente a Atenas.

PERICLES. — Busto del museo británico. Por lo común, los bustos antiguos, aunque llevan grabado el nombre de la persona que representan, son obras Caprichosas. El de Pericles es uno de los pocos que se exceptúan. Tiene cabellera abundante y rizada; la cara, rodeada de una barba espesa, es regular y denota gravedad y nobleza. El labio interior es un poco grueso. — Obsérvese la visera levantada del casco: bajada, cubría completamente la cara: en los ojos, sólo tiene dos huecos.

Sus discursos influyeron grandemente en la marcha de los negocios públicos; influencia que siempre se ejerció en vista de acrecentar los derechos y el poder del pueblo, de extender el imperio de Atenas y de favorecer el desarrollo de las letras y de las artes. He aquí por qué este Período, el más glorioso de Atenas, ha sido llamado el siglo de Pericles.

¿Qué era la democracia ateniense?: La democracia (demos, pueblo, y kratos poder) fue el símbolo de Grecia. En Atenas la participación directa de los ciudadanos en los asuntos públicos se ejercía en la ecclesia asamblea de aquéllos. Reunida cada diez dias en la colina del Pnix, votaba a mano alzada las leyes, la paz y la guerra, y supervisaba también la actuación de los magistrados. Un Consejo permanente de 500 miembros seleccionados al azar entre los ciudadanos la bulé, tenia su sede en el centro del agora y dirigía día a día los asuntos de Atenas.

EL AGORA: La asamblea del pueblo, en la que rei Pericles, se celebraba en una colina frente al Acrópolis, en el Pnix, o bien en las faldas mismas del Acrópolis, en el teatro de Baco y, de ordinario, en el ágora, es decir la plaza del mercado. Todos los ciudadanos de la población y del campo tenían el derecho de asistir a ellas. La reunión se efectuaba tres veces al mes, no contadas las sesiones extraordinarias.

Los atenienses, locuaces por lo general, mataban el tiempo discurriendo mientras llegaba la hora de la sesión. Llegada ésta, los guardias escitas, encargados de mantener el orden en la ciudad, tendían de un extremo a otro del ágora una cuerda cubierta de polvo rojo, y empujaban a los presentes hacia el lugar de la asamblea. Los que acudían tarde, eran también marcados de rojo en la espalda y debían pagar una multa.

La sesión estaba presidida por una comisión del Senado, y empezaba con un sacrificio. Después un heraldo leía la proposición de ley preparada por el Senado, y preguntaba « ¿Quién quiere hablar? » Los oradores se presentaban y tomaban sucesivamente la palabra, subiendo sobre una plataforma de piedra desde donde podían ser vistos y oídos por todos. El pueblo, ávido de elocuencia, escuchaba los debates con pasión y después votaba levantando las manos. Su decisión no tenía apelación.

EL AGORA

En el agora, política y comercio: Al noroeste de la ciudad se encuentra la tradicional agora. Pero, en el s.V, la actividad comercial predomina en ella sobre la actividad política. Con el desarrollo económico, el abismo entre ciudadanos y comerciantes se ha acrecentado. Los ricos propietarios prefieren a la sazón reunirse en los gimnasios, donde tienen la seguridad de no encontrarse más que con personas de su rango. Clubes, partidos y facciones pululan por doquier. El creciente número de privilegiados ha conducido al ateniense a renunciar en mayor o menor medida al ideal de la participación directa. El resto de la ciudad no es más que un confuso amasijo de pequeñas viviendas de madera o de ladrillo desecado, con estrechas callejuelas en las que ricos y pobres se codean compartiendo la misma incomodidad. Pero tales inconvenientes no pesan sobre el ánimo de los ciudadanos, y la parte fundamental de sus vidas se desarrolla en la calle. En el s.V, el ciudadano de Atenas emplea sus fuerzas más bien en una actividad febril que en la vida contemplativa preconizada por sus filósofos, participando en todos los aspectos de la vida política y buscando sistemáticamente el diálogo con los demás ciudadanos.

LOS HELIASTAS: Juntamente con el tribunal aristocrático del Areópago, prosperó el sistema de tribunales compuestos de ciudadanos-jueces o, dicho de otro modo el juicio por jurados.

Cada año se sorteaban entre 6,000 ciudadanos los 5,000 que debían repartirse en diez secciones de 500 miembros, secciones llamadas dicastenas. El dicastero que debía conocer de cada proceso, era designado por sorteo la misma mañana en que se daba vista de la causa, bajo la presidencia de un arconte. Se llamó hélico la reunión de los 5,000 jurados o heliastas. Los acusados debían defenderse sin auxilio de abogados.. Los que no podían hacerlo, aprendían de memoria una defensa hecha por personas conocedoras, llamadas logógrafos. El tiempo de la defensa estaba limitado y marcado por un reloj de agua llamado clepsidra. La sentencia se pronunciaba a raíz del voto emitido por medio de guijarros, negros en caso de fallo condenatorio, y blancos si el fallo era absolutorio.

LA TRIBUNA DEL PNIX: El Pnix, que estaba en una colina, frente al Acrópotis, era uno de los sitios donde se reunía la Asamblea popular. La tribuna era una sencilla meseta de piedra tallada en la roca, con un tramo de tres escalones para subir a ella.

Así se gobernaba administraba y juzgaba el pueblo de Atenas por sí mismo; pero tal régimen se prestaba a excesos, si bien es verdad que a garantía de aquella constitución estaba en el respeto que tenían los atenienses a las decisiones tomadas por la mayoría. Ese respeto del voto, fundamento de las democracias, era prueba de que tenían la verdadera educación de la libertad.

EL PODER MARÍTIMO Y EL PIREO:

Esta democracia necesitaba grandes recursos para subsistir; Ática, como Inglaterra de hoy, no producía no suficiente siquiera para alimentar a sus habitantes, y el pan que comían era hecho con el trigo llevado de Tracia por mar. Los atenienses tenían que buscar fuera los recursos que les faltaban; estaban forzados a procurárselos ya en sus colonias, ya en el extranjero; por consecuencia, era menester que fueran dueños del mar.

Puerto de Pireo en Atenas

Puerto de Pireo en Atenas

El centro del comercio y del poder marítimo de Atenas, el puerto del Pireo, reunía todos los almacenes, astilleros y arsenales: lo completaban los los puertos de guerra de Zea y de Muniquia; estaba rodeado de murallas, y unido a Atenas por los Muros Largos, entre los cuales se abrigaba un camino fortificado a ambos lados en toda su longitud: el puerto del Pireo llegó a ser el centro de un movimiento comercial importantísimo.

Fue almacén o depósito de los trigos de Tracia y de Egipto, de la pesca del mar Negro, de los metales del norte, de los tapices telas de oriente, de los cedros, de la púrpura y de la cristalería de Fenicia, del lino de Egipto, y de los vinos y frutos de las islas. En el Pireo vivía una población cosmopolita en la cual predominaba el elemento levantino, de toda procedencia. Esos extranjeros, domiciliados en Atenas, que se llamaban metecos, y no eran ciudadanos, soportaban algunas de las cargas de éstos, tal el servicio en la marina, y debían pagar, a menudo, censos extraordinarios.

LA CLERUQUIA: Para asegurar la libre navegación de las flotas atenienses, Pendes hizo establecer en todos los puntos que dominaban los caminos del mar, colonias fortificadas, género de colonias entonces completamente nuevo, que se llamaban cleruquias, así como los ingleses en los tiempos modernos han creado las ciudadelas marítimas de Gibraltar, Malta y Adén. Las cleruquias, puntos de apoyo de las escuadras, consolidaron el poder de Atenas, permitiendo utilizar la gente menesterosa que, empleada en poblarías, daba, por decirlo así, las guarniciones de estas ciudadelas. Hubo puntos de apoyo en Eubea, en Naxos, en Macedonia y en Tracia.

Esas colonias no eran ciudades independientes como las antiguas colonias griegas, sino que formaban parte de los dominios atenienses; sus habitantes seguían siendo ciudadanos de Atenas y conservaban todos sus derechos civiles.

LA MARINA Y EL EJÉRCITO: Para mantener su preponderancia, Atenas tuvo que hacer la guerra a los persas, dominar revoluciones y conquistar nuevos territorios. Con este fin aumentó el número de sus barcos de guerra, que llegó hasta 300, y modificó además el carácter de su ejército de tierra. El núcleo de éste continuó siendo el cuerpo de hoplitas; pero se aumentó la fuerza de caballería y de infantería ligera, armas necesarias para las expediciones en terreno muy diverso.

Estos cuerpos auxiliares se compusieron principalmente de soldados mercenarios, entre los cuales conviene distinguir los peltastos, cazadores cubiertos con una coraza de tela fuerte, que usaban una especie de adarga llamada pelta. espada larga y dardo, soldados que combatían dando vueltas alrededor de los hoplitas.

Una singularidad del ejército ateniense consistía en que los generales o estratégicos eran nombrados por elección, manera que el pueblo tenía que intervenir en la dirección de la guerra.

LOS IMPUESTOS El sostenimiento de estas fuerzas y los gastos de gobierno democrático exigían mucho dinero. Atenas tenía tres fuentes principales de recursos 1) el producto de las minas de plata del Laurio y de las minas de oro de Tracia; 2) el tributo de los aliados y 3) a los impuestos.

Los impuestos ordinarios eran aduanas, consumos, contribución a cargo de los extranjeros y, en tiempo de guerra, el impuesto de rentas. Había también tributos extraordinarios llamados liturgias, que sólo pagaban los liturgos, esto es, los ciudadanos más ricos. Las principales liturgias eran la tricrarquia o armamento de un trirreme; la coregia u organización de una representación dramática. Nos extrañará la cantidad e importancia de los impuestos; pero vale recordar que el griego consideraba que debía al estado la vida, el tiempo y los caudales que éste creía necesario exigir.

PRINCIPALES SUCESOS EN LA HISTORIA DE ATENAS:
-683 Los reyes son reemplazados por los arcontes, magistrados elegidos para un año
-594 Reformas de Solón. Mejora de la suerte de los campesinos. Disminución del poder de la nobleza. Constitución de Atenas
-560 Tiranía de Pisístrato
-508-507 Clístenes instaura la democracia y crea la bulé y la ecclesía
-480 Destrucción de Atenas por los persas
-462-429 Pericles. Edad de oro de Atenas. Construcción de la Acrópolis. Apogeo de la democracia
-429 Peste en Atenas
-404 Atenas es sitiada por Esparta