Cultivos en América Colonial Consejo de Indias

Organizacion y Caracteristicas del Periodo Colonial en America:

Llamamos Período Colonial, a la época en que las potencias del Viejo Mundo dominaron y gobernaron las nuevas tierras de América, estableciendo sus instituciones y creando sus pueblos.

Después de los descubrimientos y primeras exploraciones de Colón y otros navegantes que le siguieron, españoles, portugueses, ingleses, franceses, holandeses, daneses y rusos, se dividieron las vastas tierras americanas y establecieron sus dominios en ellas.

Así nació el período colonial, que se extendió desde la primera mitad del siglo XVI hasta principios del siglo XIX, cuando la mayoría de los países de América habían obtenido su independencia.

Periodo Colonia:Imagen de la Fundación de Santiago de Chile en 1888
Imagen de la Fundación de Santiago de Chile en 1888

Los franceses, ingleses, holandeses, daneses y rusos, en limitados territorios del Norte; los españoles y portugueses en el resto del continente, no tardaron en crear en América riquísimas colonias, de las que surgieron luego las nuevas naciones y sociedades.

Los franceses, dedicados sobre todo a la colonización y civilización de los indígenas, dominaron las cuencas del San Lorenzo en el Canadá, del Misisipí en los Estados Unidos de América y lo que hoy es Haití, en la isla de Santo Domingo.

La colonización francesa fue beneficiosa, pero nunca logró arraigarse firmemente y no pasó mucho tiempo sin que sus colonias fueran cedidas a Inglaterra o España.

El período colonial se extendió desde la primera mitad del siglo XVI hasta principios del siglo XIX

Inglaterra empezó su colonización en las tierras descubiertas a lo largo de la costa oriental de la América del Norte por medio de privilegios otorgados a compañías de comercio y colonización, y de concesiones a los nobles de grandes extensiones de tierras.

A medida que aumentaba la emigración inglesa, las colonias
británicas se ampliaron hacia el Canadá, las Antillas y las Guayanas, conservando su carácter especulativo.

La obra colonizadora de holandeses, daneses y rusos fue tan breve y superficial que no dejó huella alguna en la sociedad americana, aunque los holandeses conservan todavía posesiones en América.

España, por su parte, no se limitaba a colonizar y explotar, sino que descubría, exploraba y conquistaba de continuo y, sobre todo, civilizaba, por lo que pudo establecerse firmemente en la mayor parte del continente americano, desde el paralelo 35, hasta el estrecho de Magallanes, dejando para los portugueses —cuya obra de colonización fue igualmente tan beneficiosa como la de España— la vasta extensión del Brasil.

No cabe duda de que, en el esfuerzo colonizador, fueron los españoles los más brillantes y humanos, y por la orientación y grandeza de sus miras, las huellas que dejaron no han podido ser borradas por la emancipación política del continente.

La colonización de Espana se inició con el segundo viaje de Colón a la isla la Española (Santo Domingo) y muy pronto se extendió desde el norte de California iasta Tierra del Fuego.

Los vastos dominios estaban divididos, en un principio, en dos grandes virreinatos, a los que se sumaban las tierras vecinas que iban descubriéndose.

El Virreinato de México o de la Nueva España, creado en 1535, comprendía lo que es hoy la mitad austral de los Estados Unidos de América, México, Guatemala, Cuba y Puerto Rico.

El Virreinato del Perú, creado en 1544, abarcaba los territorios descubiertos y por descubrir en la América del Sur, a excepción del Brasil, dominado por los portugueses.

Posteriormente, ya en el siglo XVIII, se crearon otros dos virreinatos: el de Nueva Granada, en la parte nordeste, y el del Río de la Plata, en el sudeste de América dej Sur; mientras que el resto de las vastísimas colonias españolas se dividía en las capitanías generales de Guatemala, Chile, Venezuela y la de Cuba y Florida.

Cada uno de estos virreinatos y capitanías generales estaba dividido en intendencias, para la mejor administración de los territorios, y así, los virreyes y capitanes generales constituían el poder central y los intendentes el poder local, estando todos ellos sometidos al rey de España.

Como contrapeso al poder atribuido a los gobernadores, virreyes y capitanes generales, se establecieron las audiencias, con jurisdicción civil y criminal, y los cabildos que fueron escuelas de ciudadanía.

Para llegar a una tan completa organización social, España tuvo que emprender ante todo la civilización de los aborígenes.

Cambiando radicalmente sus costumbres, tradiciones, creencias y maneras de vivir, tarea ésta tan monumental y tan larga que fueron pocos los siglos y los hombres heroicos empleados en acometerla.

Sin embargo, España la cumplió cabalmente, porque en aquella época estaba en su apogeo y supo valerse de todos los recursos que tenía, tanto materiales como espirituales, para proyectar en el Nuevo Mundo su elevada civilización.

En tal empeño colaboraron con los reyes españoles los más grandes juristas, teólogos y políticos de la época.

Para llegar a una tan completa organización social, España tuvo que emprender ante todo la civilización de los aborígenes

La gobernación de las nuevas tierras fue originando múltiples disposiciones, estatutos y ordenanzas, que se conocen como las Leyes de Indias.

Y que tienen la particularidad de estar revestidas con un espíritu generoso y un sincero deseo de conversión y de protección, resultando un modelo de legislación colonial, único en el mundo.

También quedó establecido en España el Consejo de Indias, que era la autoridad suprema después del rey para todo lo relacionado con la legislación y administración de las colonias de ultramar.

Asi mismo se creó la Casa de Contratación para todos los asuntos referentes al comercio con las Indias.

Desde el primer momento llegaron con los conquistadores o a la zaga de ellos frailes y misioneros ansiosos de propagar su credo entre los pueblos recién descubiertos

Franciscanos, jesuitas y dominicos, fueron los primeros educadores del indio, debiéndose en gran parte a ellos el que la población indígena fuese subdita y no esclava de España, pues se la civilizaba y evangelizaba para formar con ella la nueva rama étnica americana.

La educación en la América Hispana, desde un principio a cargo de religiosos, sirvió para fomentar los progresos de las colonias y para realizar los ideales de España, que eran los de difundir la doctrina y la fe católicas, la grandeza del monarca y del imperio español y la protección y civilización del indio.

En 1523 fray Pedro de Gante fundó el primer colegio en México y en 1553 funcionaba ya una universidad con profesores ilustres; al mismo tiempo en Lima se fundaba la Universidad de San Marcos y luego la de Santo Domingo y la de Santa Fe de Bogotá, y muy pronto se multiplicaron los centros de enseñanza en toda la América española.

En el siglo XVI contaba México con siete imprentas y Perú con una, a las que siguieron otras en Guatemala y las demás colonias.

Y así, en 1575, un siglo antes de que apareciera el primer libro impreso en la América inglesa, ya en la hispana circulaban muchos volúmenes en castellano y en varios idiomas indígenas.

Los primeros impresores satisfacían las más apremiantes necesidades de la nueva sociedad y con sus libros tendían a la conversión de los indios, la enseñanza de las ciencias europeas y el conocimiento de los pueblos recién conquistados.

No tardaron en manifestarse las inteligencias y en sobresalir poetas, pintores y escultores, lo mismo que hombres de ciencia.

En la sociedad colonial se advirtió el predominio de la religiosidad en todas las costumbres, pero no faltaban los espectáculos profanos y de carácter políticosocial.

Eran numerosas las misas solemnes, las procesiones y las representaciones de autos sacramentales, etc., y la fiestas profanas que atraían mucho público consistían en riñas de gallos, corridas de toros, juegos de lotería, cabalgatas, desfiles de carros alegóricos, mascaradas y cacerías.

Las fiestas políticosociales, que lo mismo que todas las anteriores se realizaban con gran derroche de lujo, porque eran la única forma de diversión de la América colonial, se hacían a la llegada de los virreyes o los arzobispos, la jura del rey, etc.

La arquitectura colonial representa el más importante desarrollo de las artes plásticas en el Nuevo Mundo.

En sus colonias, particularmente en las más antiguas, se siguieron los mismos estilos del arte español, pero los artífices indígenas intervinieron en las construcciones e hicieron variar algunos de sus aspectos.

Muchos de los templos más antiguos de la América Hispana acusan un estilo de influencia gótica, y son los que construyeron los primeros frailes franciscanos, con el aspecto de fortalezas, provistos de almenas, torres y contrafuertes, arcos en ojiva y bóvedas nervadas, así como otros caracteres del estilo gótico.

Mucho del estilo mudejar, dejado por los árabes en España, se reflejó en las construcciones de América, sobre todo en las ornamentaciones de ciertas torres y los arcos en los patios de conventos y casas particulares.

El estilo plateresco, llamado así porque su ornamentación recuerda las joyas labradas por los plateros, se encuentra muy difundido en los conventos, templos y fachadas de los palacios que dejaron los españoles en México y en Perú.

Pero el estilo mas profusamente repartido y que mejor arraigó fue el barroco, que injertado on formas indígenas en las decoraciones fastuosas, levantó campanarios y cúpulas, adornó las portadas con columnas y nichos de la mayor parte de las iglesias, palacios, casas y fuentes, que los españoles construyeron durante su dominación en América.

Fuente Consultada: Enciclopedia Ilustrada CUMBRE Tomo V-Editorial CUMBRE S.A.

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Primeras Monedas de Tucumán – Acuño de la Moneda Federal

Primeras Monedas de Tucumán Acuño de la Moneda Federal

La secesión del año XX repercutió en Tucumán, que se constituyó ese año en República federal independiente bajo la presidencia del general Bernabé Aráoz.

Era tan grande la falta de recursos de esta provincia en esa época, que se decidió, como una de las medidas paliativas de ese mal, la creación de un Banco de Rescates y Amonedación, el cual —dirigido por Manuel D. Basail y con la colaboración del tallista potosino Pedro Benavídez— dio comienzo en setiembre de 1820 a la emisión de moneda metálica.

Como el Banco carecía de las máquinas necesarias, se dispuso acuñar piezas del tipo macuquino imitando las antiguas monedas cortadas batidas en Potosí hasta 1773.

Se acuñaron así las primeras monedas tucumanas del valor de 2 reales, a las que se les colocó una fecha arbitraria, 752 (por 1752), única forma de justificar la inserción de castillos y leones españoles poco tiempo después de habernos proclamado oficialmente independientes.

primeras monedas de tucuman

2 Reales
Peso:
Diámetro:
Metal: Plata
Anverso: Castillos y leones
Reverso: Valor, marca de la ceca y fecha anómala
Año: 1752

(Imagen: Gentileza Sitio WEB Billetes Argentinos)

Estas piezas, recibidas con marcada desconfianza por el público, fueron muy pronto, debido a la facilidad de su reproducción, profusamente falsificadas, de forma tal que llegó el momento en que las primitivas monedas de plata habían sido sustituidas íntegramente en la circulación por monedas de cobre con un ligero baño de este metal.

En esas circunstancias se detuvo a los plateros Nicolás y Pablo Corro, secuestrándoseles gran cantidad de punzones con castillos, leones, letras y números con que acuñaban monedas de baja ley.

Los plateros Corro eran duchos en este tipo de falsificaciones, pues ya en 1817 había sido detenido uno deellos por orden del general Belgrano, al tomárselo in fraganti en esta tarea.

Esta vez, a pesar de haberse dispuesto la pena de muerte para los monederos clandestinos, sólo se los condenó a servir durante cuatro meses en el ejército, a ración y sin sueldo.

La suavidad de la pena se debió al hecho de haber cometido el delito movidos por la pobreza.

No obstante todas estas medidas, las falsificaciones continuaron, moviendo al gobernador Aráoz en noviembre de 1822 a disponer el curso forzoso de toda la moneda, ya fuera la emitida oficialmente o la que «se ha acuñado a su semejanza por los fabricantes de ella».

Derrocado finalmente Aráoz en 1823, se inició en toda la provincia una campaña contra la desprestigiada moneda, que se denominaba federal, dictando el gobierno un conjunto de leyes monetarias, algunas de ellas contradictorias, por las que se regulaba su circulación.

«La moneda federal de plata, que es la que se conoce como tal en el país —decía una de ellas—, y que por su antigüedad y uso no manifieste ser adulterada, correrá por el valor de dos reales.

Las demás monedas de cobre que en el concepto público no es de plata, sino adulterada, correrá por un cuartillo.»

Ello provocó numerosos inconvenientes en la población, ya que dejaba librado al variable «concepto público» la admisión de esta moneda.

Esta caótica situación culminó finalmente con el decreto del 25 de febrero de 1824 en que el nuevo gobernador, Javier López, dispuso su retiro definitivo de circulación. Terminó así, después de casi cuatro años de problemas, la moneda de Tucumán.

Fuente: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

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Periódicos Aparecidos en Buenos Aires en 1820 Argentina

Lista de Periódicos de 1820 en Buenos Aires

• ► OCHO PERIÓDICOS A LA VEZ

El año de 1820, año de conmoción en el país, vio surgir en Buenos Aires una prensa violentamente combativa.

El máximo representante de ese periodismo de lucha fue el sacerdote franciscano fray Francisco de Paula de Castañeda.

Su historiador y biógrafo, Adolfo Saldías, ha definido así su personalidad y su obra:

«Fue un precursor esforzado de la prensa periódica, que él elevó a la categoría de poder del Estado,..

Su vida fue un combate continuo, y en ese combate conquistó lauros que enaltecen su memoria.

Como escritor era el más valiente y fecundo de su época, sin excluir al mismo don Juan Cruz Várela, y como hombre fue un patriota y un filántropo.

Sus producciones, que reunidas formarían algunos gruesos volúmenes, dejan mucho que desear, bajo el punto de vista del estilo, tosco e incorrecto en general, y recargadísimo de vocablos de ocasión, de expresiones que, si nacían con felicidad en medio del ardor de la polémica, no por eso dejaban de afear el conjunto…

En descargo de estos deslices literarios, cuya importancia era mucho menor que el éxito que alcanzaban sus escritos, debe tenerse presente que el padre Castañeda alimentaba él solo hasta ocho periódicos a la vez, sin contar sus hojas sueltas, versos y manifiestos extraordinarios, y que su afición los hacía casi diarios; que cada uno de ésos periódicos tenía por objeto contestar a otros tantos adversarios que le salían al encuentro para herirlo, para ridiculizarlo, pero jamás vencerlo; y que siempre tenía en su mente preparado material para veinte periódicos, en el caso probable de que se aliaran contra él otros veinte escritores con el fin de tomar por asalto su barricada, a la cual no pudieron llegar ni los halagos, ni los ofrecimientos del gobierno conmovido por él».

El padre Castañeda nació en Buenos Aires en 1776.

Siguió estudios en el convento de San Francisco de dicha ciudad, y se ordenó luego como sacerdote en Córdoba, en cuya universidad ocupó una cátedra de filosofía.

Vuelto a la Capital, fundó una escuela de dibujo, e inició su actuación en la prensa, donde descolló como el más valiente y fecundo de los escritores políticos de su tiempo.

Esta actuación le valió ser sometido a juicio por el gobierno de Martín Rodríguez, y sus artículos, contenidos en los periódicos:

La Verdad Desnuda, Padre Castañeda y La Guardia vendida por el Centinela, fueron declarados «agravantes y ofensivos a los respetos debidos a la Honorable Junta de Representantes y Exmo. Gobierno de la Provincia, e incendiarios y subversivos del orden público».

Condenado a cuatro años de destierro en Patagones, evadió la captura refugiándose en Montevideo.

De allí pasó a la provincia de Santa Fe, donde fundó una escuela y un pueblo conocido hoy por Rincón de San José, y reanudó su actividad periodística, con el apoyo del gobernador Estanislao López.

Sus últimos periódicos fueron los titulados Buenos Aires Cautiva, donde atacó al gobierno de Bernardino Rivadavia, y Vete portugués que aquí no es, que escribió con motivo de la guerra contra el Brasil.

Falleció en Paraná el 12 de marzo de 1832. En ese mismo año sus restos fueron trasladados a Buenos Aires donde, al inhumarlos, se celebraron en su homenaje solemnes funerales. Gobernaba, a la sazón, Juan Manuel de Rosas.

Fray Francisco de Paula Castañeda. Sacerdote porteño y fogoso periodista en 1820.
(Litografía publicada en la Historia de la Confederación Argentina, de Adolfo  Saldías,   Buenos  Aires,   1892)

https://historiaybiografias.com/archivos_varios6/periodismo.jpg

Nómina por orden cronológico de los periódicos aparecidos en la ciudad de Buenos Aires durante el año 1820:

• NOTICIAS INTERESANTES

Apareció: 24 de marzo de  1820.
Ultimo número: noviembre de 1820.
Números  publicados:   7  hojas sueltas.
Pie    de    imprenta:   de    la    Independencia.
Carácter: transcripción de documentos referentes a los acontecimientos más destacados acaecidos en el mundo en esos momentos. Diagramadas a dos columnas, cada una de las hojas tiene una viñeta: una diligencia tirada por cuatro caballos, o un sol, o barcos fondeados.

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• EL AÑO VEINTE

Apareció;  25 de marzo  de  1820.
Ultimo número: 22 de abril de 180.
Números   publicados:   1   prospecto,   5 números y un suplemento   (junto con el  número  2).
Número de páginas: en total, 44 más 4 sin foliación correspondientes al suplemento.
Pie de imprenta: de Phoción (el número 5 en la de la Independencia).
Director: se le atribuye a Sarratea.
Redactores: Fortunato Lemoyne y Manuel   Insiarte.
Carácter: empleando un lenguaje directo y sin eufemismos, estudiaba la situación política del país y analizaba detenidamente en cada uno de sus números la mejor forma de gobierno que podría implantarse.

Sostenía que la libertad era imposible sin el apovo de la imprenta y que los gobiernos necesitan que alguien los llame a la realidad alguna vez. Dedicaba algunas páginas a temas generales que instruyesen al público: artes y oficios, geografía, relaciones exteriores.

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EL DESPERTADOR
TEOFILANTROPICO
MISTICOPOLITICO

«Dedicado a las matronas argentinas y por medio de ellas a todas las personas de su sexo que pueblan hoy la faz de la Tierra y la poblarán en la sucesión de los siglos».

Apareció: abril de 1820.
Ultimo número: 12 de octubre de 1820.
Números publicados: 75 y 1 suplemento (junto con el N° 51)
Número de páginas: en total, 1.196. Pie de imprenta: los números del 1 al 13, del 25 al 38 y el suplemento, de la Independencia. Los números restantes, de Alvarez y de los  Expósitos.
Director:   R.    P.    fray   Francisco   de Paula  Castañeda.
Carácter: exaltaba las virtudes femeninas y el papel que a la mujer le estaba reservado en la sociedad. Redactado a la manera de cartas, remitos y comunicados (en los que él se hacía las preguntas y se las contestaba) abogaba por sus ideas político-sociales-religiosas, atacando a todo aquel que se llamara incrédulo o  federal.

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• DESENGAÑADOR GAUCHI-POLÍTICO

(«Federimontonero, chacuaco-oriental, choti-protector y puti-republicador, de todos los hombres de bien que viven y mueren descuidados en el siglo diez y nueve de nuestra era cristiana).

Apareció: segundo trimestre de 1820.
Ultimo número: 3 de octubre de 1822.
Números publicados: 1 prospecto y 27  números.
Número de páginas: en total, 462.
Pie de imprenta: de la Independencia, de Alvarez, Comercio y de los Expósitos.
Director: R, P. fray Francisco de Paula   Castañeda.
Carácter: en prosa o en verso, repartiendo insultos y epítetos o con fina ironía, descargaba en estas páginas sus golpes contra los federales, inflamado de una honda pasión localista. Desde ellas les pone motes a sus adversarios, agregando una serie de reglas para que «Dios nos libre. . . de tantos. . . indecentes que Infectan  hoy  a  Sud  América».

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• SUPLEMENTO AL DESPERTADOR TEOFILANTRÓPICO MISTICO POLÍTICO

(«Ejemplo de heroica generosidad».) Apareció: segundo trimestre de 1820. Ultimo número: 18 de setiembre de 1822.
Números   publicados:   21.
Número de páginas: 320,  en total.
Pie  de  imprenta:  de   la   Independencia,   del  Comercio,   de   los  Expósitos y de  Alvarez.
Director: R. P. fray Francisco de Paula  Castañeda,
Carácter: atacaba virulentamente a los federales y a los anticlericales, anunciando a quienes lo fueran toda clase de desgracias. Además, notas sobre religión, universidad, medicina y moralidad.

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• BOLETÍN DEL EJERCITO CONTRA EL GOBIERNO DE SANTA FE

Apareció: 6 de julio de  1820.
Ultimo  número:  23  de  noviembre  de 1820.
Números   publicados:   38.
Pie de imprenta: de los Expósitos.
Director: están firmados por Dorrego los números  1   aL   12, menos el 3; y por Balcarce   los   números   3   y   13 al 38.
Carácter: daba cuenta detallada, casi a diario, sobre el movimiento del ejército, dejando de publicarse cuando los diputados de Buenos Aires y Santa Fe se reúnen con la comisión mediadora y ponen fin a las hostilidades.

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• PARALIPOMENON AL SUPLEMENTO DEL TEOFILANTROPICO

Apareció: julio de 1820.
Ultimo   número:   7  de   setiembre   de 1822.
Números publicados: 15.
Pie de imprenta: de la Independencia y  del   Comercio,
Director: R. P. fray Francisco de Paula   Castañeda.
Carácter; desde sus páginas, atacaba a sus enemigos y replicaba mordazmente a la prédica liberal de don Pedro  Feliciano  Cavia.

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• EL AMANTE DEL BIEN PUBLICO

Apareció: 14 de agosto (se cree de 18201.
Ultimo   número:   7  de  setiembre.
Números  publicados:  2.
Pie   de   imprenta:   el   N°   1,   de   la Independencia;   el   2,   la   de   los   Expósitos.
Periodicidad:  mensual. Ambos   números   se   encuentran   catalogados  en   el   Museo   Mitre,   pero no se indica el carácter de sus contenidos.

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• CHANTILLÓN DE LAS MENTIRAS Y CALUMNIAS

(«Del falso Theo-Fllantróplco y sus satélites».)
Apareció:   setiembre   de   1820.
Números publicados:  1.
Número  de  páginas:  4.
Pie  de   imprenta:  de   los   Expósitos.
Director:   firma   «De  verdades».
Carácter: atacaba a Pueyrredón y defendía  a Viamonte,  Sarratea y otros.

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• LA ESTRELLA DEL SUD

Apareció: 5 de setiembre de 1820.
Ultimo número: 16 de octubre de 1820.
Números publicados: 1 prospecto y 9  números.
Pie de imprenta: de los Expósitos.
Redactores: Juan Francisco Mota, Ramón y Avelino Díaz y Salvador María   del   Carril.
Carácter: combatía la secesión y fustigaba las publicaciones del padre   Castañeda.

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• LEGIÓN DEL ORDEN o VOZ DEL PUEBLO

Apareció: 2 de noviembre de 1820.
Ultimo número: 11 de enero de 1821.
Números publicados: 1 prospecto, 10 números y 1 suplemento (junto con el   N°  3).
Pie   de   imprenta:   de   los   Expósitos.
Periodicidad:  semanal. Director:   Cayetano  Campana.
Carácter: abogaba por una amplia libertad   de   prensa,   por   la   paz  y  el orden.

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• SEMANARIO POLÍTICO

Apareció:  17 de noviembre de  1820.
Ultimo   número:   8   de   diciembre   de 1820.
Números publicados: 4.
Pie   de   imprenta:   de   los   Expósitos.
Carácter:   compendio  de  documentos y noticias del interior y del exterior del  país.

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• EL IMPARCIAL

Apareció:  14 de diciembre de  1820.
Ultimo número:  1° de marzo de 1821 (suspendido por el gobierno).
Números publicados:  11.
Número  de  páginas:  en  total,   199.
Pie   de   imprenta:   de   los   Expósitos.
Director:   Pedro   Feliciano   Séenz   de Cavia.
Carácter: se ocupaba de asuntos de interés público y de política nacional e Internacional, Desde sus columnas, atacaba en forma demoledora al padre Castañeda. Como consecuencia del cariz poco edificante que había tomado la polémica, el gobierno  lo suspendió.

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• LA ILUSTRACIÓN PUBLICA

(«Con   la  Flor y  la  Nata de  la Filantropía  –  Periódico dedicado a  la Sociedad   Teo-Filantrópica   del   Buen Gusto. Que dirige,  amasa y fomenta las nefandas tareas del nuevo  fraile Cirilo de Buenos Aires —el cual será al   mismo   tiempo   Despertador   a   la nueva  usanza— para   los ciudadanos incautos que lo aplauden».)
Apareció:   1820   (sin   fecha  exacta).
Números  publicados:   1   folleto.
Número   de   páginas:   22,
Pie   de   imprenta:  de   Phoción.
Director:   Pedro   José   Agrelo.
Carácter: detractor del  padre Castañeda.

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• EL CONSTITUCIONAL

Apareció:   1820   (sin   fecha  exacta).
Números  publicados:   1.
Pie   de   imprenta:   de   los   Expósitos.
Carácter: una crónica científica,  literaria  y  política.

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Fuente Consultada: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

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Movimientos Revolucionarios de Chuquisaca y La Paz

Movimientos Revolucionarios de Chuquisaca y La Paz

El año 1810 ha sido llamado el de la revolución hispanoamericana, pues durante ese período se produjo una corriente histórica de rebelión común en casi todos los dominios españoles del Nuevo Mundo.

El 19 de abril estalló en Caracas (Capitanía General de Venezuela) un movimiento dirigido contra las autoridades españolas, en cuyo transcurso el brigadier Vicente Emparán renunció al mando y debió entregarlo a una Junta de Gobierno.

El 25 de mayo se creó en Buenos Aires (Virreinato del Río de la Plata) una Junta Revolucionaria presidida por Cornelio Saavedra.

Luego, le siguió en orden cronológico el movimiento separatista ocurrido el 20 de julio en Santa Fe de Bogotá (Virreinato de Nueva Granada), donde el pueblo se amotinó y obtuvo del Cabildo la creación de una Junta de Gobierno, encabezada —durante un tiempo— por el Virrey Antonio Amar.

El 2 de agosto se constituyó en la ciudad de Quito una Junta rebelde, y el 16 de setiembre estalló en el pueblo de Dolores (Virreinato de México) un movimiento revolucionario dirigido por el cura párroco Miguel Hidalgo.

A los dos días, es decir, el 18 de setiembre, se constituyó en la ciudad de Santiago (Capitanía General de Chile) una Junta de Gobierno revolucionaria bajo las órdenes de Mateo de Toro y Zambrano.

Diversas causas explican estos movimientos revolucionarios, cuyos dirigentes bregaron por un cambio en el sistema político imperante, guiados por el patriótico deseo de poseer un gobierno propio.

Podemos citar las siguientes:

a) La crítica situación porque atravesaba la monarquía española a causa de la invasión napoleónica, y el principio, reconocido por la jurisprudencia peninsular, según el cual, prisionero o ausente el rey, la soberanía recaía en los pueblos «que tenían derecho a darse su propio gobierno».

b)   Las funestas consecuencias del erróneo sistema económico implantado por la Metrópoli.

c)   La Revolución Francesa y las nuevas ideas liberales.

d)   El grado de madurez política y social alcanzado por núcleos dirigentes de América hispana, y la incansable actividad desplegada por dos ardientes apóstoles de la emancipación: Francisco Miranda y Antonio Mariño.

Francisco Miranda nació en Caracas en 1750 y luego prestó servicios militares en España.

De allí pasó al Nuevo Mundo donde luchó en favor de la emancipación norteamericana; más tarde engrosó las filas de los revolucionarios franceses.

En 1795 se trasladó a Londres, donde empezó a trabajar con empeño por la liberación hispanoamericana.

Con el propósito de coordinar la acción revolucionaria fundó la «Gran Reunión Americana», conocida comúnmente como Logia Lautaro.

Biografia de Francisco de Miranda Precursor de la Independencia

Antonio Mariño nació en Bogotá en 1765 y desde temprana edad se forjó una sólida cultura.

Su lucha por la libertad de América comienza en 1794, año en que tradujo el texto de la «Declaración de los Derechos del Hombre» de los revolucionarios franceses y los publicó en castellano con el título: «Decálogo de la sociedad regenerada».

e)   La acción de pensadores españoles que sostuvieron principios fundamentales de soberanía popular. A partir del siglo XVI, diversos teólogos defendieron la igualdad de los americanos y, posteriormente, el jesuíta Francisco Suárez bregó a través de sus obras por los derechos del pueblo.

f)   La manifiesta desigualdad entre españoles y americanos —que contrariaba lo dispuesto por las Leyes de Indias— con marcada preeminencia de los peninsulares en la provisión de cargos públicos.

g)   La imprevisora política seguida por España desde fines del siglo XVIII, que influyó para que sus dominios en América quedaran abandonados a su propia suerte.

Revolución de Chuquisaca, Pintura «Los Doctores de Charcas»

Revolución de Chuquisaca

Si bien en 1810 culminó la agitación revolucionaria en los dominios hispánicos de América, años antes se produjeron otros alzamientos contra las autoridades españolas.

Estas rebeliones contaron con el apoyo del elemento nativo y, en general, tuvieron visibles tendencias emancipadoras.

1-Los comuneros: En el siglo XVIII se produjo en el Paraguay —perteneciente al Virreinato del Río de la Plata— la revolución de los comuneros. Este movimiento fue de importancia porque sus cabecillas- defendieron los ideales jurídicos y políticos del derecho natural, que sustenta el poder soberano del pueblo.

2- La Revolución de Socorro, una localidad de Nueva Granada, resistiendose a pagar el aumento de impuestos a la corona española

3-La sublevación de Tupac Amaru en Perú, contra el régimen despótico y le cruel trato a los aborígenes.

4-Los movimientos de Chuquisaca y la Paz, de cual hablaremos a continuación.

Los Movimientos de Chuquisaca y La Paz

A comienzos del siglo XIX, en dos importantes ciudades del Alto Perú se originaron insurrecciones contra las autoridades españolas.

Estos movimientos contaron con el apoyo del elemento nativo y tuvieron visibles tendencias emancipadoras.

El 25 de mayo de 1809 estalló en Chuquisaca o Charcas una revolución, que tuvo su origen en un incidente político producido entre el arzobispo y el cabildo eclesiástico.

Los miembros de este último organismo se negaban a reconocer la Junta Central de Sevilla, creada en España a consecuencia de la invasión napoleónica.

El altercado tuvo mayor trascendencia cuando el inepto gobernador, don García Pizarra, apoyó al arzobispo; la Audiencia, por su parte, defendió al cabildo del clero.

La agitación cundió rápidamente; la Audiencia contó con el apoyo de los criollos y denunció al pueblo que el gobernador deseaba entregar esos territorios a la Corte portuguesa.

El patriota Bernardo Monteagudo enardeció los ánimos; García Pizarra tuvo que renunciar y fue encarcelado. Se creó un gobierno de carácter independiente presidido por el oidor más antiguo de la Audiencia.

La organización del ejército quedó a cargo de Alvarez de Arenales.

El movimiento de Chuquisaca se extendió a la ciudad de La Paz.

El 16 de julio de 1809 los insurrectos apresaron al gobernador interino Dávila y al obispo. El pueblo se volcó en las calles a los gritos de «¡Viva Fernando VII!» y «¡Mueran los chapetones!» (españoles).

Los revolucionarios eligieron comandante a Pedro Domingo Murillo e intendente a Juan Indaburu.

El cabildo tomó el mando de la ciudad y organizó una «Junta tuitiva» (defensora) de carácter consultivo, presidida por Murillo y formada exclusivamente por americanos.

Las autoridades realistas de Buenos Aires y Lima enviaron fuerzas para reprimir estos movimientos.

Cisneros comisionó al mariscal Nieto para que se dirigiera a Chuquisaca; Abascal, virrey del Perú, dispuso que Manuel Goyeneche —presidente del Cuzco— sofocara la insurrección de La Paz.

Los rebeldes carecieron de unidad y sus tropas, mal armadas e indisciplinadas, fueron batidas por Goyeneche que penetró en La Paz el 1º de octubre de 1809.

Muchos cabecillas del movimiento fueron degollados en el campo de batalla.

Murillo fue ahorcado junto con varios compañeros y Goyeneche mandó despedazar sus restos y colocarlos a la vera del camino principal.

Nieto, enviado desde Buenos Aires, penetró en Chuquisaca el 24 de diciembre de ese año.

Procedió con más benevolencia, pues había varios españoles comprometidos en la revolución; Arenales fue enviado a la cárcel de El Callao y los miembros de la Audiencia confinados en lugares distantes.

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina de sus Instituciones Políticas y Sociales José Cosmelli Ibañez Edit. Toquel

Enlace Externo: La Revolución de Charcas