La Cultura

La Leyenda del Nacimiento de Buda y Origen del Budismo

VIDA DE GAUTAMA SIDARTA – ORIGEN DEL BUDISMO – EL NIRVANA –

Hacia el año 550 antes de Cristo, gobernaba un pequeño reino del norte de la India un rey de la dinastía Sakhya. Tenía un lujoso palacio a orillas del Ganges, el río sagrado, construido casi en la cresta de una escarpada colina, rodeada por las nieves del Himalaya. Estaba casado con Maya, princesa de acrisolada virtud, dedicada a extremas prácticas ascéticas, que la habían movido incluso a separar su lecho del de su esposo, que la respetaba y amaba tiernamente.

Una noche, Maya tuvo una visita inesperada; arrebatada de la tierra, se encontró frente a un elefante sonrosado, de seis colmillos; la tierna bestia se arrimó al costado de la reina y sin causarle el menor dolor, hirió con una de sus defensas la carne inmaculada.

Diez meses después de este sueño o suceso prodigioso, nació el príncipe Gautama Sidarta. Sobre un loto, apareció frente a Maya una tierna criatura rubia y rosada, mientras del cielo caía una lluvia de flores. El recién nacido descendió del loto y anduvo siete pasos hacia cada uno de los puntos cardinales (la teología hindú había establecido la existencia de siete cielos o espacios divinos, de los cuales el séptimo era accesible únicamente al principio supremo) y luego dijo: «Triunfaré del nacimiento y de la muerte y venceré a todos los demonios que hostigan al hombre».

estatua buda

Inmediatamente, cesó la lluvia de flores y el infante — pues volvió a serlo desde este instante— se reclinó nuevamente sobre el loto.

Todo el palacio había presenciado, sobrecogido, el prodigio. Y su cese restituyó al príncipe al mundo de los niños. Durante mucho tiempo, exactamente hasta que cumplió sus veintinueve años (uno menos que Cristo), Sidarta fue y creció como un hombre cualquiera. Al revés que Cristo, su educación y formación estuvieron marcadas por el signo aristocrático de su condición y, además, por una extrema brillantez. Superaba a sus amigos y condiscípulos en valor, agudeza y penetración. Sorprendía a todos los maestros.

Sólo el padre andaba inquieto por el porvenir de un príncipe tan encantador. Porque un asceta — de los muchos que visitaban el palacio, a causa de su esposa— le había predicho, con toda seriedad, que, en efecto, Sidarta sería el mejor rey que el país hubiera conocido jamás. Mas, si por ventura — o malaventura, pensaría el rey — se volviera sobre la vanidad de la existencia y se introdujera en las prácticas ascéticas, nada podría ya separarle de ellas. Ignoramos con qué designios facilitó el asceta estos datos al perplejo rey.

Pensó éste que nada sino el amor de una hermosa mujer sería táctica eficaz para conjurar este gran riesgo. Y en efecto, Sidarta se enamoró locamente de la bellísima Yasodhara, con la que contrajo matrimonio y de la que, en seguida, hubo un hijo. La leyenda insiste en el gozoso aislamiento en que por esta época vivía el príncipe: ocupaciones deportivas, fiestas y ahora el amor de su mujer y del nuevo principito. Pero, de lo que acontecía al otro lado de las moradas de los nobles, ignorancia absoluta y apartamiento radical. Era otro mundo y sus leyes otras leyes.

¿Qué movió a Sidarta a abandonar su palacio y trasponer el muro separador? ¿Una cierta inquietud insatisfecha que aguijoneaba la corteza del príncipe feliz? En cualquier caso, aquella excursión a Kapilavastu fue decisiva. He aquí lo que Sidarta encontró: un mendigo viejo y llagado que tendía su escudilla al borde del camino; el cortejo fúnebre de una joven madre cuyo esposo e hijos lloraban sin consuelo, al borde de la pira funeraria; la palabra de un asceta macilento que, tras predicar altivamente la virtud a una muchedumbre absorta e ignorante, les suplicaba con humildad alimento para sustentarse.

Y obsérvense ahora las conclusiones que de esta salida obtiene la leyenda: Sidarta comprobó la existencia de la muerte y el dolor en el mundo y resolvió liberar de ellos a los hombres, o, mejor dicho, liberarles de su temor, pues el sufrimiento procede del temor y el temor de la ignorancia. Por consiguiente, el punto de partida de Buda sería absolutamente irreligioso y, en cierto modo, racionalista.

Tuvo que darse en su alma, forzosamente, una simpatía hacia ese desajuste del mundo que tan hondamente le conturbó. Y al propio tiempo, despertarse en él una convicción íntima de que estaba capacitado para derrotar la ignorancia del mundo (dejando aparte lo divino que hubiera en su naturaleza, pues los datos de la leyenda no permiten inferir que, en esta sazón, poseyera Sidarta conciencia de su divinidad).

Todo ello suscitó en él la decisión de abandonar palacio, padres, mujer e hijos, de renunciar a sus riquezas — no por remediar pobreza ajena, sino por desembarazarse de un obstáculo para la sabiduría— y de consagrarse a investigar la causa del desajuste, pues, ante todo, era necesario «saber».

Una pintura siamesa, muy reproducida en los estudios dedicados a Buda, nos relata que éste abandonó su palacio a caballo, mientras dioses y «boddishatvas» colocaban sus palmas bajo los cascos del animal, para que no despertaran los seres queridos.

Buscó Sidarta, primero, el sabio parecer de los eremitas del Pico de los Buitres. Pero encontró que su penitencia y su gimnasia del dolor eran estériles porque se habían constituido en fin, sin buscar la gran causa del dolor de los hombres ni su provecho. El resultado de las prácticas ascéticas conducía todo lo más a una perfección del asceta y eso no redundaba en beneficio de la gran cuestión, que concernía a todos los hombres.

Así que Sidarta, desengañado, pero firme en su propósito, reanudó su peregrinación. Tomó de un cadáver abandonado el manto con que sus huesos se cubrían y se hizo un ropaje holgado que le cubriera hasta los hombros. Andaba absorto, caminando hacia la Sabiduría, sabiendo que la hallaría, pero ignorando dónde. Cuando el hambre le volvía en sí, pedía limosna. Y no pronunciaba palabra alguna. No recogían sus ojos la belleza de las estaciones ni se perturbaba su carne al sentir la lluvia o el rayo de fuego solar.

Finalmente, llegó ante un grueso árbol, cuyas ramas bajas se inclinaban, polvorientas, hasta el suelo y supo que allí le sería dada la sabiduría. Lo rodeó siete veces, desafiando a los dioses: «No me moveré de aquí hasta que sepa».

Recogió una brazada de las hojas caídas, las apiló y se sentó sobre ellas en la postura que tan familiar nos es a través de la iconografía: su mano derecha tocaba el suelo, como para no perder el contacto con esa tierra habitada por los hombres a quienes había que instruir.

No se sabe el tiempo que Buda permaneció así. Probablemente el tiempo se detuvo. Mará, dios maligno e inteligente, que comprendió el peligro de esa detención, diluvió sobre el contemplativo toda clase de Tentaciones y precipitaciones «celestiales». Finalmente le envió a sus seductoras hijas, imagen viva de la concupiscencia. Se cuenta que, así como Sidarta recibió impasible el rayo, el granizo, la lluvia y el fuego (a veces protegido con el cuerpo de los buenos espíritus), cuando notó la presencia de las lascivas danzarinas alzó sus ojos hacia ellas. Y su mirada las convirtió en viejas arrugadas, de espantoso aspecto.

En ese mismo momento, Sidarta supo. Era el deseo de nacer y el mismo nacimiento, lo que ocasiona el dolor. Es, pues, menester abandonar ese deseo y sustituirlo por el de entrar, de una vez para siempre, en el Nirvana.

En tanto exista, arraigado en la naturaleza, el anhelo de volver a incorporarse a un cuerpo, se producirá la transmigración del alma y, con ella, el riesgo de empeorar de condición por una existencia nueva en circunstancias difíciles. Superando el deseo de nacer se accederá directamente al Nirvana. Por ello es menester aprovechar la existencia actual cumpliendo puntualmente la obligación moral.

Se ve, pues, cómo Sidarta acepta el postulado básico del brahmanismo de la purificación del alma, a través de un número indefinido de existencias, cuya calidad está determinada por el mérito o demérito contraídos en la anterior.

Mara, empero, le propone — ya directamente, cara a cara — la última tentación, lógica consecuencia de la ciencia hallada. «Aprovecha, pues, ese conocimiento y entra ahora mismo en el Nirvana. No corras tú nuevo riesgo pretendiendo existir por más tiempo». Pero Sidarta — de ahora en adelante será llamado «el Buda», esto es, «El Iluminado» — no abriga ya ningún temor por sí mismo. «No entraré en el Nirvana hasta que enseñe a todos los que viven la manera de hacerlo por sí mismos. Están solos, pero su soledad les es suficiente. Deben saberlo».

Y  Mará, derrotado, se retira definitivamente.

Buda vuelve al camino. Pronto reúne unos cuantos discípulos y se encamina con ellos a Benarés, la ciudad santa, donde expondrá su famosa doctrina de la vía media: «Entre el ascetismo seco y complicado y los deleites del mundo, allí, precisamente en la mitad de esa línea, está la Verdad. No despreciéis vuestra condición actual; representa un castigo por vuestras faltas pasadas, pero puede ser el instrumento precioso para proporcionaros la entrada definitiva en Lo-Que-No-Es-Más».

Y  les dio unas reglas prácticas de vida pura, cuyo eje estaba, precisamente, en respetar toda vida, pues en ella radicaba siempre una posibilidad de entrar en el Nirvana.

La predicación de Buda duró casi cincuenta años. Los adeptos se multiplicaron. Hasta su esposa e hijo se convirtieron en discípulos. Por el contrario, encontró en los brahmanes unos enemigos irreductibles. En ello se mezcló una vez más el cuidado por las cosas de este mundo: «Por eso, vosotros, brahmanes soberbios, no poseéis la verdad y en vano mediríais vuestra santidad con la mía». Buda era de la casta Chatria, por pertenecer a la dinastía Sakhya, y su lengua y milagros fueron considerados como puro artificio político en beneficio propio.

La vida retirada y desprendida de los budistas convencería pronto al «pueblo» de que no había engaño posible. Y el «pueblo», sin comprender del todo la doctrina, se rendía a la presencia humilde —y, por supuesto, taumatúrgica— del Bienaventurado, como empezó a llamársele.

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Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humanidad Entrada: BUDA

La Piedra Roseta Champollion descifro la escritura egipcia

CHAMPOLLION DESCIFRA UN JEROGLÍFICO EGIPCIO

Un soldado del ejército napoleónico encontró, casualmente, durante una excavación en las ruinas de la fortaleza de Rachid, siete kilómetros y medio al noroeste de la ciudad de Roseta, ubicada en el delta del Nilo, una extraña piedra de basalto negro, con inscripciones. Esto ocurrió en 1799.

Los hechos políticos y militares que tuvieron inmediatamente por escenario a Egipto influyeron grandemente sobre la suerte de aquella piedra, cubierta de signos misteriosos, encontrada por el soldado de la expedición napoleónica cerca de Roseta.
Cuando los británicos se apoderaron de Alejandría y de las demás ciudades egipcias que los franceses tuvieron que abandonar, recogieron allí valiosísimos tesoros y documentos, entre los cuales se contaba esa célebre losa que enviaron, de inmediato, al Museo de Londres….esta es la historia.

Cuando los estudiosos intentan descifrar un texto escrito en una lengua muerta, que ya nadie habla ni entiende, por lo general recurren a dos medios principales: un ejemplo bilingüe, en el que el idioma desconocido aparezca junto al mismo texto escrito en una lengua conocida, o los nombres propios —por ejemplo, los de reyes o dioses—, que a veces se conocen en otras lenguas y sirven para efectuar dicha labor.

Erudito El francés Jean-François Champollion descifró la piedra Rosetta, la clave
para entender  los jeroglificos egipcios.

Los jeroglíficos egipcios: Durante siglos los jeroglíficos inscritos y pintados en los muros de antiguos monumentos egipcios cautivaron a los estudiosos. Ese tipo de escritura fue usado por los egipcios durante más de tres milenios, pero su significado se olvidó hacia la época de los romanos.

El descubrimiento de la Piedra Rosetta en 1799 fue la clave para descifrar los caracteres egipcios, pues contenía inscripciones en tres tipos de escritura: jeroglíficos, otra caligrafía egipcia desconocida llamada demótica y griego. El segmento escrito en esta última lengua decía que los tres textos contenían el mismo mensaje: un decreto promulgado en 196 a.C. en honor de Ptolomeo y quienes intentaron descifrar los textos de la piedra se concentraron en el segmento en demótico, y comenzaron por localizar los nombres propios que contenía comparándolos con el texto en griego, pero muy poco lograron.

El primer paso en firme no se dio sino hasta en 1816, cuando el físico inglés Thomas Young dedujo que los caracteres demóticos se derivaban de los jeroglíficos y que, por lo menos en cuanto a nombres, estos últimos tenían un valor fonético y no eran meros símbolos.

En 1822 el erudito francés Jean François Champollion confirmó la deducción de Young. Pudo hacerlo gracias a que conocía tanto el griego como el copto, una lengua egipcia del siglo II d.C. que podía transcribirse en griego con unos cuantos caracteres demóticos.

Cuando comparó los 1419 jeroglíficos de la piedra con el texto en griego de menos de 500 palabras, Champollion notó que sólo había 66 jeroglíficos diferentes y que algunos de ellos se repetían con frecuencia; concluyó que éstos eran elementos fonéticos que representaban signos alfabéticos y sílabas y que constituían opciones de pronunciación del mismo sonido, como en las letras españolas k y q. Trabajó durante 14 años y compiló una gramática y un diccionario del idioma egipcio.

La Piedra Roseta Champollion descifro la escritura egipcia BehistunEl descubrimiento de la piedra: Entre las tropas del ejército de Napoleón Bonaparte que invadió Egipto en 1798 —campaña que duró dos años— iba un grupo de estudiosos cuyo trabajo era recuperar y estudiar restos arqueológicos. Pero fue por casualidad que un teniente apellidado Bouchard descubriera la piedra Rosetta.

Al parecer estaba supervisando unas fortificaciones en Rashid (Rosetta), en la ribera occidental del delta del Nilo, cuando de pronto halló la piedra de basalto negro incrustada en una pared moderna y medio enterrada en el lodo.

Cuando se comprendió la importancia de las inscripciones, la piedra, que mide 1.14 m de altura y 72 cm. de ancho, fue llevada a El Cairo y después a Alejandría. El ejército francés se rindió ante los ingleses en 1801 y la piedra está hoy día en el Museo Británico.

Las inscripciones de la famosa piedra de Roseta, que fueron estudiadas por numerosos sabios antes que Champollion consiguiera descifrarlas, aparecían ordenadas en tres series: una, de catorce líneas, era jeroglífica, es decir comprendía signos hasta entonces indescifrables; la otra, de treinta y dos líneas, estaba escrita en copto (primitivo idioma de los egipcios); y la tercera, de cincuenta y cuatro líneas, en griego. Desde el primer momento se tuvo la idea de que todas ellas debían referirse a un mismo texto, redactado en tres idiomas. En consecuencia, era lógico imaginar que, puesto en claro el significado de una (la griega resultaba la más accesible), podría conocerse el de las restantes.

La escritura de los persas antiguos…

Hace más de 2 000 años se usaba en Persia (hoy Irán) un puntiagudo utensilio llamado estilo para inscribir en tablillas de barro unos símbolos en forma de cuña: la escritura cuneiforme, a veces grabada también en piedra. García Silva Figueroa. embajador español en Persia, fue el primer europeo que describió dicha escritura, en 1618; él estudió las ruinas cercanas a Shiraz —donde vio los extraños signos— y afirmó que eran de la antigua capital de Darío el Grande, Persépolis. del siglo VI a.C.

Pero no fue sino hasta más de 200 años después que pudo descifrarse la escritura cuneiforme, gracias al trabajo del profesor alemán Christian Lassen y del oficial inglés Henry Creswicke Rawlinsón, que investigaban por separado. Ambos se basaron en la obra del erudito danes Georg Friedrich Grotefend, que había descifrado los nombres y títulos de los reyes Darío y Jerjes.

Lassen, estudioso de idiomas, se ocupó en comparar los pocos textos cuneiformes que había con otras lenguas, entre ellas el sánscrito. Y Rawlinson estudió la inscripción grabada en una roca situada a 60 m del suelo en las montañas Zagros, cerca de Behistún, en el oeste de Irán. Su traducción de los primeros párrafos fue terminada en 1837 tras varios años de trabajo, concordó con la de Lassen, publicada en 1836.

El desciframiento de la escritura cuneiforme dio pauta a la comprensión de por lo menos seis lenguas antiguas, entre ellas la babilonia.

…y la de los antiguos griegos

Cuando el arqueólogo inglés sir Arthur Evans descubrió en Cnosos, Grecia, unas tablillas de barro inscritas, a principios de este siglo, nadie sabía en qué idioma estaban; se pensó que era el del pueblo minoico de la antigua Creta, que vivió entre los siglos XIV yXII a.C.

Después de que se descubrieron otras tablillas con inscripciones diferentes pero relacionadas en la misma región, a la primera escritura se le dio el nombre de lineal B, y la otra, más antigua, fue llamada lineal A.

Apenas en 1952 la escritura lineal B fue descifrada por el arquitecto británico Michael Ventris, que se basó en el trabajo realizado en la década de 1940 por la investigadora estadounidense Alice Kober; ésta ideó un método rudimentario para establecer las relaciones entre los signos escritos comparando prefijos y sufijos de palabras.

Ventris analizó la escritura como código y elaboró un cuadro que mostraba la frecuencia de los signos afines y de los cambios aparentes en las terminaciones de las palabras. El paso decisivo fue notar que la escritura intercalaba la lengua griega, con lo que pudo identificar nombres de poblaciones conocidas. Ventris murió en 1956. Su trabajo sobre la escritura lineal B constituye la base de la mayoría de las investigaciones realizadas sobre la lineal A, que todavía no ha sido descifrada del todo.

ALGO MAS…

Champollion descifra la piedra roseta

Uno de los generales de Napoleón había tratado, vanamente, de descifrar la Piedra de la Roseta y llegó a determinar que se trataba de una ofrenda dedicada, por los sacerdotes de Menfis, a Ptolomeo V, rey de Egipto, entre los años 203 y 181 antes de Cristo. En el Instituto Egipcio, los franceses sacaron numerosas copias de la pieza original, representándola con todos sus detalles y hasta con el desgaste que, en la verdadera, había dejado el tiempo.

En 1801, el físico y matemático Fourier, uno de los sabios que acompañó al ejército napoleónico en Egipto y que había traído, desde allí, una reproducción de la piedra de Roseta, recibió en su casa de Grenoble la visita de un muchachito que vivía también en esa ciudad y que, acompañado por un hermano mayor, fue a verlo para conocer los papiros, estatuillas y otras piezas que integraban su colección egipcia. Se llamaba Jean Francois Champollion y tenía apenas once años de edad.

La piedra de Roseta le interesó sobremanera y Fourier declaró, tiempo después, que el niño -una vez que le explicaron, sucintamente, las tres formas de escritura en ella contenidas-declaró: «Cuando sea grande, trataré de poner en claro estos jeroglíficos».

Desde entonces, estimulado por su hermano Jacques -filólogo de talento que también se interesaba por la arqueología-el muchacho estudió sin descanso todo lo que había de ayudarle a cumplir ese propósito. Profundizó sus conocimientos de latín y griego y, a partir de los trece años, comenzó a aprender árabe, sirio, caldeo, copto y chino antiguo.

A los diecisiete, hizo un mapa histórico sobre el antiguo reino egipcio y el 10 de setiembre de 1807 presentó a la Academia de Grenoble su libro «Egipto bajo los faraones». Esa obra produjo, entre los que habían sido sus profesores y maestros, tal impresión que lo nombraron, por unanimidad -y pese a su juventud-, miembro de la Academia. Asesorado por un erudito en la materia, el arqueólogo De Sacy, Champollion siguió perfeccionándose. Estudió sánscrito y persa, analizó los signos demó-ticos del idioma copto y la posible relación del chino con el egipcio.

Mientras tanto, vivía míseramente cerca del Louvre; andaba con los zapatos rotos y el traje raído; comía mal y casi no dormía. Su mente se hallaba ocupada poruña sola idea: descifrar la piedra de Roseta. A los dieciocho años, en una carta a su hermano, le explicaba que había hecho grandes progresos con respecto a los jeroglíficos. Pero, en realidad, no había sido así y él mismo lo comprendió más tarde. Muchas veces debió retroceder por el camino andado y dejar de lado esos aparentes triunfos. Tuvo, sin embargo, otras satisfacciones.

Meses después, fue nombrado profesor de Historia en la Universidad de Grenoble, donde elogiaron su Gramática y su Diccionario copto. Para descifrar los jeroglíficos, Champollion tuvo que abandonar la generalizada idea de que esos signos representaban una escritura mediante imágenes. Demostró que «sin ser estrictamente alfabéticos, eran, sin embargo, expresión gráfica de sonidos».

Basándose en la piedra de Roseta, cuya interpretación le preocupaba desde niño y comparando sus inscripciones con otras, similares, registradas en el llamado obelisco de Filé, descubierto en 1815 y llevado por el arqueólogo Banks a Inglaterra, pudo poner en claro, primeramente, los nombres de dos reyes -Ptolomeo y Cleopatra- y, luego, las demás partes del texto.

Explicó el complicado sistema jeroglífico en forma exhaustiva y alcanzó a conocer, sobre el terreno, todo aquello con lo que había soñado a lo largo de su vida, durante la extensa visita que realizó a Egipto, tres años antes de morir. Así pudo ver cumplida su extraordinaria vocación.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°39 Edit. Cuántica Champollion y la Piedra Roseta

Ramses II Faraon de Egipto Obras y Caracteristicas de su Reinado

Ramses II Faraon de Egipto Obras y Caracteristicas de su Reinado

Ramsés II debió guerrear contra los hititas antes de poder sellar con ellos una paz duradera, la que dio paso en Egipto a una época de estabilidad y prosperidad. Sólo entonces, pudo dedicarse a su obra de constructor y erigir los grandiosos monumentos que aún perduran.(imagen izq. Ramsés II)

QADES: MITO Y REALIDAD: Los hititas, dueños de Anatolia y el norte de Sida, amenazaban el dominio egipcio en el sur de esta última. Decidido a expulsarlos, Ramsés II intervino en la región para conseguir la defección de los príncipes sometidos a los hititas. El enfrentamiento, ya inevitable, tuvo lugar frente a la ciudad fortificada de Qades, cuya importante posición estratégica otorgaba el dominio de toda Siria a quien se adueñara de ella.

El ejército egipcio contaba con 20.000 hombres repartidos en cuatro divisiones, que llevaban cada una el nombre de un dios: Amón, Ra, Ptah y Set.

Ramsés II llegó hasta las inmediaciones de Qades, a orillas del Orontes, conduciendo el ejército de Amón, mientras las otras tres columnas permanecían en la retaguardia. El astuto Muwattali aprovechó la situación para atacar. Rodeado y abandonado por sus tropas, el faraón le habría rezado fervientemente al dios Amón, que le concedió fuerza sobrehumana.

Cuando los 2.500 carros hititas se dieron a la fuga, Ramsés II logró liberarse. Si bien la batalla se reanudó al día siguiente, ninguno de los dos ejércitos obtuvo la victoria. El faraón renunció a Oadei y abandonó la región.

LOS RAMBSIDAS, RESTAURADORES DEL PODERlO EGIPCIO: Durante el apogeo de la XVIII dinastía (1552-1306 a.C.), el Imperio egipcio se extendía desde el Éufrates, en Siria, hasta la cuarta catarata del Nilo, en Nubia; sin embargo, empezó a decaer durante el reinado de Akenatón (1372-1354 a.C.).

Al descuidar los asuntos exteriores para consagrarse a la exaltación del dios solar, Atón, el místico faraón Akenatón permitió que los hititas, pueblo indoeuropeo proveniente de Anatolia, se transformaran en una gran potencia.

El secreto del nuevo poderío hitita estaba en las armas de hierro —mineral que abundaba en Anatolia—, muy superiores a las de bronce de los reinos vecinos. Debilitada, tanto por estos reveses militares como por el fracaso de la revolución religiosa de Akenatón, la XVIII dinastía desapareció sin pena ni gloria (1306 a.C.).

Entonces, correspondió el turno a los guerreros, por lo que el último faraón de la dinastía, Horenmheb, entregó el poder a su general Ramsés I. Aunque el fundador de la XIX dinastía permaneció poco tiempo en el trono, su hijo Seti I se mostró digno de la tarea. Desde los inicios de su reinado restableció la dominación egipcia en Palestina y llegó hasta el Orontes.

Su hijo Ramsés II, coronado faraón a los 25 años de edad (1290 a.C.), heredó un reino en pleno renacimiento. No resulta extraño entonces que el «Hijo de Ra, amado de AmÓn» emprendiera la conquista de Siria.

EL DUELO CON EL IMPERIO HITITA: La victoria de Qades, una de sus primeras hazañas militares, llenó de gloria al joven soberano, pero no cambió en nada el desenlace del conflicto. La guerra en Asia se prolongó por quince años. Instigados por los hititas, los príncipes vasallos de Palestina se sublevaron en numerosas ocasiones, por lo que el faraón tuvo que sitiar varias ciudades en la región desértica del mar Muerto, antes de lograr la sumisión de los reyes de la zona.

Sólo entonces las inscripciones de los templos pudieron proclamar las victorias de Ramsés II: «la estrella de las multitudes», «el toro de oro”, «el halcón dueño del cielo».

La consolidación en Mesopotamia de una nueva potencia, Asiria, permitió finalmente llegar a un acuerdo pacífico. Al instalarse en las riberas del Éufrates, se convirtió en una amenaza para el reino hitita, cuyo rey, Hattusil III, hermano y sucesor de Muwattali, opté por firmar un tratado de paz con Egipto (1270 a.C.). El texto del tratado fue descubierto en las paredes de los templos egipcios, al igual que en las tablillas de arcilla de la capital hitita, Bogazkóy; constituye el primer tratado de la historia cuyo texto original todavía existe.

Ambos estados firmaron un pacto de no agresión, además de una alianza defensiva, y fijaron una frontera común a la altura de Damasco, por lo que Siria meridional quedó en territorio egipcio. Fue el inicio de cincuenta años de paz. Mientras Ramsés II y Hattusil III intercambiaban cartas cordiales, los hititas le enviaban hierro al faraón para sus ejércitos y mujeres para su harén. En dos ocasiones, éste desposó princesas hititas, hijas de Hattusil III. El dios sol de Egipto y el dios tormenta de los hititas fueron los protectores de estas uniones.

EL GRAN CONSTRUCTOR: Durante su reinado de sesenta y siete años, Ramsés II también demostró ser uno de los más grandes constructores del antiguo Egipto. Abandonó Tebas, en el Alto Egipto, capital del reino durante doscientos cincuenta años, y edificó una nueva capital, al este del delta, que bautizó como Pi-Ramsés, «el hogar de Ramsés». Gracias a la construcción de numerosos canales, la ciudad se llenó de frondosos jardines. Asimismo, siguió embelleciendo los templos de Tebas, Luxor y Karnak.

En Tebas, situada en la ribera occidental del Nilo, mandó edificar su gigantesco templo funerario, el Ramesseum. Más original resultó ser la construcción de una verdadera red de monumentos que dividió Nubia (actual Sudán) en zonas, aparentemente con el fin de arraigar el dominio egipcio. Los dos templos de Abú Simbel constituían el conjunto más imponente.

Excavados dentro del acantilado igual que grutas, dominaban el valle del Nilo, desde una altura de 33 m. De acuerdo con el culto, a cada soberano le correspondía una divinidad; el dios Amén-Ra a Ramsés II en el primer templo (sur), y la diosa Hator a la reina Nefertari, esposa preferida del faraón, en el segundo (norte). Cuatro colosos de arenisca, de 20 m de altura, flanqueaban la puerta de entrada del templo sur. Representaban a Ramsés II y su familia, y proclamaban la gloria de Egipto ante los ojos de los nubios sometidos.

EL RESPLANDOR ETERNO DE UN REY SOL: Las obras del constructor reflejaban los proyectos del político. Si bien el traslado de la capital se debió a la ciudad de origen de la dinastía, Tanis, en el delta, también existieron razones estratégicas.

En efecto, Pi-Ramsés se encontraba a las puertas de Asia y por lo tanto estaba mejor ubicada para vigilar a los sirios. Además, el rey había logrado finalmente independizarse del dero de Amén, que gozaba de mucho poder en Tebas. Sin dejar de lado la supremacía de Amén, Ramsés II también promovió el culto de otros dioses, como Ra y Ptah. La lógica sincrética de la época permitió asimilar a las tres divinidades. Aunque los faraones se proclamaron siempre “Hijos de Ra», el soberano insistió particularmente en sus lazos de sangre con el dios solar.

En los muros de varios templos se podía contemplar la unión de su madre Tuya con el dios, y la diosa nodriza Hator, amamantándolo. Por su esencia divina, este hijo de Ra podía jactarse de ser un verdadero «rey-sol». Sin embargo, toda esta gloria escondía un imperio frágil. Cuando el soberano falleció a los 90 años de edad (1224 a.C.), Egipto entró nuevamente en guerra.

Su hijo Menefta (1224-1214 a.C.) debió enfrentar la invasión de los «pueblos del mar», provenientes del norte del Mediterráneo. Con posterioridad, varios soberanos de escaso relieve se sucedieron en el trono y la XIX dinastía desapareció en menos de treinta años (1186 a.C.). No obstante, el recuerdo de Ramsés II siguió fascinando a sus sucesores. Todos trataron de imitarlo y nueve faraones llevaron su nombre. El sol de Qadei nunca dejó de brillar.

SUS OBRAS
En innumerables monumentos egipcios, y precisamente en los más majestuosos, se han encontrado inscripciones con el nombre de este soberano. Sin embargo, se ha podido comprobar que el jactancioso monarca en muchos casos hacía grabar sus estelas en construcciones que no habían sido obra suya, usurpando glorias de sus antecesores. Esto no obstante, bien podemos citar los monumentos que verosímilmente le pertenecen.

Tal es el caso de la sala hipóstila de Karnak, que había comenzado su padre, y el patio con pórticos del templo de Luxor. También mandó construir el templo de Abidos, el Rameseo (templo de la necrópolis de Tebas) y el espeo o templo subterráneo de Abu Simbel, en Nubia, que tiene 55 metros de profundidad y, ornamentando la fachada, cuatro colosos sedentes de más de 20 metros de altura, esculpidos en la roca viva.

En cuanto a «La casa de Ramsés», que éste hizo construir en Tanis, aseguran los escribas y poetas de la época que era «la ciudad de los bellos balcones, de las salas rutilantes de lapislázulis y de turquesas, el lugar donde se adiestran los carros de guerra, donde se pasa revista a la infantería y donde los soldados de marina desembarcan para ofrecer su tributo». Magnífica villa cortesana donde «la juventud lleva todo los días trajes de fiesta y cabelleras graciosamente arregladas y bañadas en suaves aceites».

Su momia, que fue retirada por Brugsch de la tumba en el Valle Reyes, fue transportada a lo Sargo del Nilo en una embarcación. Y centenares de campesinos, en las orillas, hicieron escolta de honor al bote, decargado al aire los fusiles y recitando lamentaciones fúnebres. Rindieron así non al soberano tres mil años después de su muerte. Actualmente el faraón Ramsés II se encuentra en el Museo de El Cairo, la actual capital.

PARA SABER MAS…
EL EGIPTO DE RAMSES II:

SU DESCUBRIMIENTO:

Fun en 5 de julio de 1881, en las primeras horas de la mañana, un joven investigador alemán, Enrique Carlos Brugsch, trepaba fatigosamente por las rocas del Valle de los Reyes, la cuenca rocosa de Luxor, en Egipto, en la que se encontraban las tumbas de muchos faraones. El joven marchaba presuroso siguiendo a un árabe, Abd-el-Rasul, quien le había prometido conducirlo hasta el sitio donde haría un descubrimiento extraordinario.

Al final de una fatigosa subida, Abd-el-Rasul se detuvo y le mostró un orificio que estaba cerrado por piedras: desató una cuerda que llevaba sobre la espalda y explicó a Brugsch que era necesario deslizarse por aquel agujero. Con el corazón agitado, el científico se descolgó, a fuerza de brazos, por el pozo, que tenía una profundidad aproximada de once metros. Llegado al fondo, encendió la antorcha y delante, a pocos pasos de distancia, se le presentó la puerta de una cámara funeraria.

Entró en la penumbra, a la luz de la antorcha, Brugsch vió un espectáculo que lo dejó sin aliento. La cámara estaba llena de sarcófagos, dispuestos sin orden, algunos abiertos y otros aún cerrados. Ante él se encontraban los restos mortales de los más poderosos soberanos del mundo antiguo. A. ratos arrastrándose, y otros avanzando a toda prisa, el egiptólogo examinó los sarcófagos: entre las momias de los faraones menos ilustres, encontró la del gran soberano cuya fama ha llegado hasta nosotros después de 33 siglos: Ramsés «el Grande», aquel durante cuyo reinado vivió, probablemente, Moisés.

CARACTERISTICAS DE SU REINADO: Una vez alejada la amenaza asiática, Ramsés II pudo consagrar todos sus esfuerzos a Nubia, donde hizo levantar magníficos monumentos. Más abajo de la segunda catarata y de la fortaleza de Buhen, fueron talladas en la roca las colosales estatuas del faraón sedente, que decoran la fachada del gran templo de Abu-Simbel. Otras seis estatuas de Ramsés y de la reina Nefertari encuadraban el segundo templo, que estaba consagrado a la diosa Hator.

Ramsés II, que era un hombre amante del orden, se entregó con energía a reorganizar el país: el Estado intervino en la estructuración social, fijando las condiciones de trabajo, que hasta ese momento habían sido bastante desastrosas; se promulgaron leyes sobre la higiene del pueblo, se confió a los mismos operarios la resolución de los litigios del trabajo y se eximió de las contribuciones a las clases más pobres. El pueblo, de esta manera, vivía bastante bien, y el mismo faraón (cosa simplemente increíble) se preocupaba en persona de su situación.

Todo el país se enriqueció: la pequeña propiedad se desarrolló, los mercaderes hicieron fortuna con el comercio marítimo internacional; los «bancos», confiados a tan formidables especuladores como los sirios, ganaron considerables beneficios.

Naturalmente, esta ola de prosperidad hizo progresar también todas las artes: artesanos, muebleros, alfareros, pintores, escultores, decoradores, no tenían tiempo de atender los pedidos ds los clientes. Tebas, la capital religiosa, y el puerto de Tanis, sobre el delta del Nilo, donde Ramsés II tenía la capital del imperio, eran las ciudades más ricas del mundo. El mismo Ramsés mandó construir templos en su honor, e hizo surgir una ciudad estupenda a la cual dio su nombre: Pi-Ramsés («La casa de Ramsés»). En estos trabajos participaron millares de hebreos y sirios.

El gran Ramsés, que entre otras cosas era un hombre buen mozo, delgado, de facciones reglares, tuvo varias esposas y 162 hijos. El reinado de este hombre sabio y humano íue larguísimo. Ramsés II, llamado por los griegos Sesostris, ocupó el trono nada menos que 77 años. Murió en el año 1223 antes de Cristo.

Las maravillosas obras maestras construídas en su etapa de gobierno habrían sido sepultadas por las aguas de la nueva presa de Assuán, a no ser por la gran campaña lanzada por la UNESCO.: los fondos recogidos permitirán dividir las masas de piedra en bloques de varias toneladas, y volver a edificar los templos, sesenta metros más arriba, a fin de que continúen proclamando la gloria del «Rey Sol», como lo vienen haciendo los templos de Luxor (de donde procede el obelisco de la plaza de la Concordia, de París) y de Karnak, en el que Ramsés II hizo levantar la célebre sala hipóstila. Sus dimensiones gigantescas y su estilo están muy alejados de las proporciones del arte de Tell-el-Amarna.

A pesar del esplendor de su reinado, en el cual se alcanzó una mejora indudable del nivel de vida de las clases populares y de los funcionarios, que fue a la par con la prosperidad económica, Ramsés II no consiguió contener los dos principales peligros que provocarían la decadencia de sus sucesores: el incremento del poder de los sacerdotes y de sus dominios, y el de la aristocracia militar, dotada también de feudos considerables. Los sacerdotes se habían convertido en una casta hereditaria.

El sumo sacerdote de Amón, en Tebas, regía una verdadera corte, con el título de «director de todos los sacerdotes del Alto y Bajo Egipto». Los templos eran una especie de señoríos autónomos, con sus colonos, sus artesanos, su servicio de vigilancia, su burocracia. Muchos de ellos no solamente estaban libres de impuestos, sino que, además, recibían privilegios de inmunidad: la justicia y la administración reales se detenían en sus fronteras, al menos en el Alto Egipto.

En el reinado de Ramsés, se organizó un tribunal sacerdotal, único habilitado para juzgar los litigios entre los sacerdotes o los templos. A partir de este momento, una parte del país escapaba al poder del faraón. Por otro lado, el ejército había pasado a manos de profesionales, con frecuencia extranjeros, entonces muy numerosos en Egipto.

Fenicios, hebreos, sirios y etíopes se repartían, según su nacionalidad, en comunidades de trabajadores, practicando sus cultos y disponiendo de organizaciones autónomas. ¿Tuvo lugar el Éxodo durante el reinado de Ramsés II, como sostiene la tradición? ¿O fue mucho antes? El problema es muy discutido: parece que una tribu judía vivía cerca de Tanis en esta época. Ramsés II dotó a sus soldados y oficiales, egipcios o extranjeros, de verdaderos feudos, tomados de los dominios reales. Guardando las distancias, esto hace pensar en el imperio romano instalando colonias de soldados bárbaros en el interior de sus fronteras.

Quizá constituyeran un contrapeso del poder de los sacerdotes; pero, en adelante, el faraón tuvo que contar con estos dos poderes. Las grandes construcciones de Ramsés II agotaron su tesoro. Después de su muerte, la crisis iba a precipitarse, en toda su magnitud.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I Egipto, El Imperio Nuevo

Ver: Templo en Egipto Ramses Abu Simbel

Modelos Culturales del Siglo XX Nuevos Hackers Punks Ravers Hippies

Modelos Culturales del Siglo XX

TEMAS TRATADOS:

1-Los Guardias Rojos
2-Los Hippies
3-Los Hikikomoris
4-Los Hakers
5-Los Punks
6-Los Ravers

Ver: Década del 60 en el Mundo

LA CULTURA GLOBAL: A pesar de la preocupación que existe por considerar y conservar los valores de las distintas culturas, el fenómeno del desarrollo de los medios de comunicación y los progresos de la tecnología empujan en sentido contrario. ¿Qué música escuchamos? ¿Qué películas vemos? ¿Cómo compramos? ¿.Cómo nos alimentamos?.

En todo el mundo existen locales de fast food (comida rápida) que han convertido las hamburguesas en la comida internacional de los jóvenes; podemos comprar por telecompras los más extraños aparatos para hacer ejercicios físicos también en todo el mundo.

Las cadenas de TV por cable permiten ver las mismas películas en el mismo momento, prácticamente en todo el planeta y pronto los cines accederán a la imagen de los filmes por satélite, que serán captadas simultáneamente en forma global. Pero tal vez, el caso más espectacular para los jóvenes sea el de la música: los grupos musicales y cantantes más conocidos internacionalmente editan sus CD simultáneamente en todo el mundo.

Estas nuevas condiciones hacen que los valores de la propia cultura dejen de ser los pilares de nuestra identidad. Por lo tanto, se hace necesario encontrar un puente que permita articular lo universal con lo local porque este proceso de globalización no debe anular las culturas regionales y nacionales.

Además, se presenta otro problema. No todos tienen acceso a esta cultura globalizada. El avance de la tecnología permite sólo a una minoría participar activamente en las nuevas condiciones.

Según las posibilidades que tengan las personas de participar en estas nuevas tecnologías, puede hacerse la siguiente división:

– la inmensa mayoría de la población se incorpora a la cultura mundial sólo a través de las industrias audiovisuales (radio y televisión gratuitas);
– un segundo grupo, más restringido, puede acceder a los circuitos de televisión por cable, información en video, etc.
– sólo unos pocos se conectan a las formas más activas de comunicación internacional que incluyen el fax, el correo electrónico, las antenas parabólicas y la Internet.

LA ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD
Los hombres, desde las primeras correrías de los homínidos, no viven aislados sino que se agrupan con el objeto de satisfacer sus necesidades y, para tal fin, dominar la naturaleza. Si bien un claro ejemplo lo constituye la población de las ciudades también los campesinos, pescadores, cazadores o los que habitan en el desierto o la montaña, viven siempre formando grupos sociales.

Un grupo social se compone de un cierto número de personas que establecen una red de relaciones y normas aceptadas. Ellas se identifican y están unidas por intereses o afinidades en común, que las diferencian de los integrantes de otros grupos. Existen muchas clases de grupos y, de acuerdo con los intereses que los originaron, así serán las diferentes formas de relación que se establezcan entre sus participantes. En un barrio o una escuela, se organizan grupos en los que sus miembros comparten sentimientos y lealtades: se distraen con los mismos juegos, son hinchas de un determinado equipo de fútbol, practican juntos un deporte, etc., y se defienden mutuamente de las agresiones de terceros.

Estos grupos son espontáneos, relativamente pequeños y, las relaciones que establecen sus integrantes son personales y, a menudo, muy duraderas. No es extraño encontrar entre las personas adultas, grupos de amigos que se remontan a la época escolar. En el interior de estos pequeños grupos, en los que se incluye la familia, el niño conforma su personalidad y un sentido de pertenencia a una unidad social. A ellos, los llamamos grupos primarios y se los descubre en cualquier sociedad.

Los individuos también establecen otras asociaciones en las que, a diferencia de los grupos informales y espontáneos como los primarios, sus miembros se reúnen con propósitos bien delimitados. Estos son los llamados grupos secundarios. Tienen una organización formal, con reglas muy claras que establecen el comportamiento de sus miembros y las distintas responsabilidades y roles que cumple cada uno.

Las relaciones en estos grupos son impersonales, no son íntimas, «cara a cara» como en los primarios y, por lo general, no es necesario que sus miembros se conozcan entre sí. Ejemplos de ellos son los sindicatos, los clubes, las academias, etc. Las relaciones en estos grupos no siempre son pacíficas, porque cuando no se cumplen las expectativas se origina tensión y conflicto.

Estas no son las únicas clases de grupos posibles en una sociedad. Por supuesto que su número es infinito. Algunos presentan una gran movilidad y corta duración, como ocurre con los vecinos que se reúnen para reclamar un servicio sanitario, protección policial, o la instalación de un semáforo. Otros son más estables y permanentes. Por ejemplo, aquellos conformados por individuos de una misma creencia religiosa.

En ellos no todos participan con igual intensidad pero se identifican con valores, normas de vida y comportamientos en común. Todos estos grupos diversos siempre forman parte de un conjunto mayor: la sociedad.

Sociobiología
La teoría sociobiológica ha suscitado distintas polémicas en la sociedad a partir de la década del 1970. Surgida para explicar todos los fenómenos «sociales» de las especies animales que presentan organización social, extiende sus conclusiones e interpretaciones a la especie humana y, de este modo, intenta explicar todos los aspectos que conforman la cultura de las sociedades humanas.

En su libro Sociobiología, Wilson define a este campo de conocimiento como «el estudio sistemático de las bases biológicas del comportamiento social» y sostiene que, debido a las interacciones entre los genes y el ambiente, «no existen razones para pensar que la mayoría de las formas de comportamiento social humanas sor. cualitativamente diferentes de los caracteres fisiológicos y psicológicos no sociales».

Para Wilson existe una «moral del gen» y el «organismo, social o no social, es solo vehículo del ADN para fabricar más ADN». En otras palabras, los sociobiólogos creen que existen bases biológicas para gran parte de la cultura humana, y que la selección natural favorece a los genotipos que están más predispuestos para su desarrollo cultural. Sin embargo, aunque algunos comportamientos sociales tienen un componente biológico, con frecuencia se ven modificados por su contexto cultural.

La manera en que los sociobiólogos han reducido hasta el nivel genético a los humanos y a sus comportamientos sociales ha permitido que algunos autores reivindicaran como «científicas» las formas de dominación social más favorables para sus intereses políticos.

Sin embargo, otros autores, detractores de la socio-biología, la interpretan como la continuación del proyecto del darwinismo social de justificación científica de las desigualdades sociales.

Fuente Consultada: Sociedad Espacio Cultura Desde al Antigüedad Hasta el Siglo XV – Kapelusz

Efectos de la Contaminacion del Aire y del Suelo Sus Consecuencias

Efectos de la Contaminación del Aire y del Suelo

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EL PLANETA TIERRA EN PELIGRO:

La atmósfera rodea a la biosfera aislándola en el espacio. La constituyen una mezcla de gases: nitrógeno (N) en un 78%, oxígeno (O) en un 21%, dióxido de carbono (CO2) en un 0,03% ó 0,04%, gases raros (argón, ozono, kriptón, helio) en un 1% y otros cuerpos como las impurezas, productos de la vida sobre la superficie de la Tierra. Veamos de qué modo atentamos contra ella.

Ventajas para la vida
La atmósfera favorece la vida del hombre, proporcionándole la cantidad de aire que necesita para vivir; asegurando el normal funcionamiento del organismo; y por último, filtrando las radiaciones del Sol, que si llegaran a la Tierra imposibilitarían la vida. Sin embargo, pese a que la atmósfera es tan generosa, nosotros no siempre respondemos del mismo modo y así alteramos su composición. ? Por qué sucede esto? En algunos, por enrarecimiento, que se produce por disminución de la cantidad de oxígeno en ambientes cerrados, llenos de gente, y poco ventilados, con acumulación de partículas de polvo y microorganismos. Igual, la atmósfera se purifica naturalmente con el agua de lluvia, los vientos, la acción del Sol y la renovación del aire.

Alteraciones del aire
Una de ellas se produce por efectos de la contaminación, que es la incorporación a la atmósfera de sustancias capaces de alterar el ecosistema y las características de la vida humana. En la contaminación de la atmósfera intervienen:

• El CO2 (dióxido de carbono), que es producto de combustiones industriales. Su acumulación produce aumento de la temperatura terrestre, con destrucción del equilibrio ecológico.

• El CO (monóxido de carbono), que es producto de combustiones incompletas (gases de los motores de vehículos y de industrias).

• El SO, (dióxido de sulfuro), producto de combustiones de azufre (domésticas o fabriles); su acumulación afecta al aparato respiratorio, a las plantaciones, etc.

• Óxidos de nitrógeno provenientes de combustiones de motores de aviones, incendios de bosques, que afectan las vías respiratorias.

• Radiaciones provocadas por la producción de energía atómica. Estas radiaciones pueden provocar en organismos tumores malignos y alteraciones en los genes cromosómicos.

• El smog, que es la «ocupación» de la atmósfera por contaminantes, producto de la actividad industrial mal controlada por el hombre. Este no sólo puede enfermar, sino llevar a la muerte.

Durante muchísimo tiempo los hombres poco hicieron para conservar los recursos naturales del planeta. Los bosques fueron devastados, a muchos ríos se los convirtió en canales sin vida. El agua, el suelo y el aire pasaron a acarrear desechos industriales o domésticos y fueron contaminados. Muchas especies animales y vegetales fueron cruelmente reducidas y otras están en peligro de extinción…

Los mares amenazados
El terrible deterioro de los mares —uno de los más importantes ecosistemas del planeta— causado por los puertos, los diques, las descargas domésticas e industriales de desechos, los dragados, la depredación de la flora y la fauna, la explotación, extracción y transporte de petróleo crudo, constituyen una grave y continua amenaza.

¿Qué es el efecto invernadero ?
Los gases producidos por la combustión de energía fósil (petróleo crudo, gas y carbón), las emisiones provocadas por la actividad industrial, la deforestación (sobre todo en zonas tropicales), los basurales, entre otros, provocan el aumento de la temperatura promedio de la Tierra —fenómeno conocido como calentamiento global o efecto invernadero— debido a que obstruyen el pasaje de la radiación térmica de la superficie terrestre, elevando peligrosamente la temperatura en las capas bajas de la atmósfera. Por este motivo podría cambiar el clima del planeta en los próximos años.

Si no se reducen definitivamente estas emisiones (a fin de evitar el efecto invernadero) la superficie de la Tierra habrá aumentado su temperatura en ¡nada más ni nada menos que 50 °C!. Además los océanos acrecentarán su nivel, morirán los bosques subtropicales y boreales, se degradará el agua potable y las sequías e inundaciones azotarán a la población mundial.

El famoso «agujero» de ozono
En la atmósfera hay una capa de ozono (oxígeno triatómico) que rodea a la Tierra y protege a los seres vivos de los rayos ultravioletas del sol. La reducción de esta capa provoca grandes daños sobre la piel humana, la agricultura y los ecosistemas. Los principales agentes de esa reducción se considera que son los compuestos de cloro, flúor y bromo, en especial los clorofluorocarbonos (CFCs) que se utilizan en aerosoles y acondicionadores de aire. A esa reducción de la capa de ozono se lo conoce como «agujero», otra amenaza para nuestro planeta.

La temible «lluvia acida»
Constituye una de las amenazas ecológicas provocadas por el hombre, más grave para el planeta. Es causada por la combustión del carbón mineral, y del petróleo y sus derivados, que producen polucionantes (contaminantes) que, en contacto con el vapor de agua de la atmósfera y a través de reacciones químicas, pueden generar peligrosas sustancias acidas, dando origen así a la llamada lluvia acida.

Avanza la desertificación
Más de una tercera parte de las tierras del planeta se ven amenazadas por la desertificación (transformación de los terrenos fértiles en desiertos). Este proceso puede ser natural (climático) o causado por el hombre que —sin pensar en las, consecuencias— realiza un mal manejo de las tareas agrícolas, ganaderas, mineras y forestales explotando sin piedad los recursos naturales del suelo y del subsuelo.
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 Se vienen grandes deshielos!

Unido al efecto invernadero, se comprobó la elevación de 0.18 °C en la temperatura promedio mundial, desde comienzos del siglo hasta ahora, con mayores olas de calor verificadas en la década del 80. Un último elemento surgió cuando los científicos de la NASA compararon las fotos obtenidas por el satélite meteorológico Nimbus en un período de 15 años. Ellos descubrieron que el perímetro de mar de hielo alrededor de los polos está disminuyendo.

El aire más caliente provoca mayor evaporación del agua del mar, un volumen mayor de nubes y el consecuente aumento de las lluvias, y altera el régimen de los vientos. El resultado sería lluvias más intensas en áreas hoy desérticas, como el norte de África y el NE de Brasil; en regiones hoy fértiles, como el medio oeste de los EE.UU., se presentaría falta de agua; y la disminución del hielo polar aumentaría el nivel del mar, inundando islas y áreas costeras. En una pronóstico más drástico y nefasto, Holanda, Bangladesh, Miami, Río de Janeiro y parte de New York desaparecerían del mapa.

¿Qué es la basura tóxica?

Se llama así a la acumulación de desechos domésticos e industriales no biodegradables y de residuos de combustible nuclear (basura atómica). Sobre el suelo, en el subsuelo, en la atmósfera y en las aguas continentales y marítimas desprende sustancias tóxicas, no asimiladas por la naturaleza, y provoca daños al medio ambiente y enfermedades a los seres humanos.

Las sustancias no biodegradables están presentes en plásticos, productos de limpieza, tintes y disolventes, en insecticidas y productos electroeléctricos, y en la radiactividad desprendida por el uranio y otros metales atómicos, como el cesio, utilizados en usinas, armas nucleares y equipamientos médicos.

Lamentablemente basura tóxica se halla no sólo en los países desarrollados, donde el uso de los productos desechables es común, sino también en las regiones de vías de desarrollo, que no disponen de tecnologías adecuadas al tratamiento de esos peligrosos residuos químicos.

Muchos de los productos desechables, entre ellos los plásticos, permanecen casi indefinidamente contaminando el medio ambiente. Por ejemplo, los pañales descartables tardan medio siglo para descomponerse. Los mares, océanos y manglares han servido como depósitos para esos residuos a lo largo del tiempo. El Mediterráneo es, históricamente, la región más afectada.

¡Residuo atómico!
El residuo atómico consiste en basura venenosa formada por sustancias radiactivas (yodo, cesio, uranio, plutonio, entre otras) que resulta del propio funcionamiento de los reactores nucleares. En la actualidad, existen 418 usinas nucleares en funcionamiento, 85 en construcción y 17 en etapa de proyecto. La mayor parte de ellas está situada en los países del este europeo. En Rusia hay amenaza radiactiva en casi todas las partes.

En el litoral de la repúblicas bálticas, se puede decir que el agua es inflamable, pues en el fondo del mar reposa la chatarra de submarinos nucleares. Desde 1983 los desechos en el mar y en la atmósfera están prohibidos. Pero hasta hoy no se encontró un lugar seguro para almacenar esas sustancias tóxicas, que continúan radiactivas durante miles de años, provocando daños al medio ambiente y enfermedades en los seres humanos (como cáncer y alteraciones genéticas).

La alternativa más segura, recomendada por los científicos, es la colocación de esos desperdicios en tambores o recipientes impermeables de concreto, a prueba de radiación y enterrados en el subsuelo en terrenos estables.

ALGO MAS…

Una forma de contaminación minos conocida es la que provocan los ruidos. Este fenómeno es particularmente intenso en las grandes ciudades. Para controlar la intensidad de ruido se ha introducido el decibelimetro (del inglés bell, campana).

Téngase, en cuenta que el límite inferior ce oído humano se sitúa en torno a los 10 db y que los sonidos por encima de los 90 db pueden provocar daños en el oído, mientras que por encima de 120 db provoca dolor. El ruido que molesta a las personas proviene en gran parte de las fábricas, los martillos neumáticos, los aeropuertos y ¿ tráfico de vehículos, especialmente en algunas horas del día y en zonas de intensa circulación.

Un grave peligro para el hombre para el medio ambiente lo supone e aumento de la radiactividad de la atmósfera, que puede tener consecuencias gravísimas sobre los huesos, la sangre y sobre todo los caracteres genéticos. Los mismos efectos se producen en la vida acuática. Un primer problema está relacionado con la posibilidad de que se produzca un escape de sustancias radiactivas contenidas en el reactor de la central nuclear.

Otro problema está relacionadc con el vertido de los residuos radiactivos (escorias). El combustible agotado, que se repone periódicamente, continúa siendo peligroso durante muchísimo tiempo (miles de años  es por tanto necesario depositarlo en lugares seguros, protegido de todos los daños posibles.

Por desgracia, la. escorias radiactivas a menudo se descargan en el fondo de los océanos. Mientras los contenedores continúan herméticamente cerrados, no despiertan preocupaciones; a veces no obstante, los contenedores tienen pérdidas y, gracias a las corrientes marinas, pueden subir a la superficie causando enormes daños a las comunidades acuáticas.

Los animales más sensibles a la radiactividad son los cordados; les siguen los crustáceos, los moluscos y los protozoos En fechas relativamente recientes, el problema de las pérdidas radiactivas salió a la palestra a causa de los graves incidentes acaecidos en las centrales atómicas (como la tristemente conocida de Chernobil). (Fuente Consultada: Enciclopedia Temática ESPASA)

La prevision de desastres naturales Informes Metereologicos (301)

La Prevision de Desastres Naturales Informes Metereológicos

El 15 de octubre de 1987, los boletines meteorológicos de la televisión británica pronosticaron vientos fuertes, pero nada más. El lector de noticias de la cadena BBC, al comentar el informe de un televidente sobre un huracán que se avecinaba, dijo;“No se preocupen, es una falsa alarma.”

Esa noche, bautizada más tarde como Viernes Negro, el sur de Inglaterra fue azotado por la tormenta del siglo. Vientos de hasta 185 Km/h derribaron 15 millones de árboles y provocaron 19 muertes, así como pérdidas materiales por valor de 1.000 millones de libras esterlinas. La protesta pública no se hizo esperar: ¿por qué no se advirtió a tiempo de lo que iba a ocurrir?

La respuesta llana fue que los encargados del boletín se equivocaron. A pesar de los avances tecnológicos, el pronóstico del tiempo es una ciencia incierta, y siempre lo será.

Evolución de una ciencia difícil: El arte de predecir el tiempo comenzó en 1643, cuando el físico italiano Evangelista Torricelli inventó el barómetro. Con este instrumento pronto pudo saberse que el aumento o la disminución en la presión del aire correspondía a cambios climáticos, y que con frecuencia una baja anunciaba tormenta.

Pero sólo con la invención del telégrafo en la década de 1840 fue posible reunir informes de estaciones meteorológicas dispersas y hacer predicciones con relativa precisión. A principios de este siglo la radio dio pauta a otro avance. y en la década de 1 960, los adelantos de la informática hicieron pensar que la meteorología podría al fin predecir el tiempo con semanas de anticipación.

El volumen de información de que disponen hoy los pronosticadores es asombroso. LaOrganización Meteorológica Mundial recibe informes de 9 000 estaciones terrenas y de 7500 barcos. En las estaciones se realizan varias mediciones al día bajo condiciones normales (por ejemplo, la velocidad del viento se mide a 10 m del suelo).

Además, globos meteorológicos lanzados desde 950 estaciones alrededor del mundo inspeccionan la atmósfera a una altura de hasta 30 Km. Unas 600 aeronaves informan diariamente sobre las condiciones climáticas en los océanos, y siete satélites exploran el planeta desde una altura de 80 Km.

Desde todos esos puntos se reúne una enorme cantidad de datos, como la velocidad y dirección del viento, la temperatura, nubosidad, precipitación, humedad y presión atmosférica. Cada día las observaciones producen 80 millones de dígitos binarios de información de computadora —que equivale al texto de varios miles de libros—, la cual se introduce en una red de 1 7 estaciones alrededor del planeta que conforman el Sistema Mundial de Telecomunicaciones. Dos de esas estaciones —el Centro Meteorológico Nacional de Estados Unidos y la Oficina Meteorológica británica— boletinan para la aviación civil. Ambas realizan las mismas operaciones como medida precautoria en caso de que alguna falle. Unas computadoras capaces de efectuar hasta 3500 millones de cálculos por segundo procesan los datos para hacer las predicciones.

Prever las condiciones meteorológicas es fundamental para la vida en el Occidente industrializado. En el control del tránsito aéreo, por ejemplo, los pronósticos que permiten a los aviones eludir los vientos de cola o reprogramar los aterrizajes para evitar & mal tiempo, ahorran unos 80 millones de dólares en combustible al año. Industrias como la de la construcción, el transporte marítimo y la agricultura dependen en gran medida de los pronósticos del tiempo por hora y por día.

Los fenómenos meteorológicos que ponen en jaque a los pronosticadores son los ciclones —enormes tormentas que se originan en los mares tropicales—. Los que se desplazan hacía el oeste a través del Atlántico se llaman huracanes, y los que recorren el Pacífico, tifones. Los ciclones se forman en el ecuador y pierden fuerza a medida que tocan tierra. Los huracanes suelen durar una semana, y son impulsados por el aire húmedo y caliente del mar tropical. Conforme va aumentando en el ojo de la tormenta, la humedad del aire se con-densa en forma de nubes, liberando calor y absorbiendo más aire húmedo. Durante la temporada de ciclones más de 100 tormentas se forman frente a las costas de África, de las cuales seis se transforman en huracanes.

Cuando se detectan los nubarrones en espiral característicos de una tormenta tropical, por lo regular por satélite, una estación meteorológica situada en Miami, Estados Unidos, entra en acción: el personal analiza los datos procedentes de satélites, sistemas de radar, boyas automatizadas y aeronaves para predecir el curso del huracán —en particular dónde se desatará—.

A principios de septiembre de 1988, una zona de baja presión comenzó a cobrar fuerza frente a las costas de África hasta que el sábado 10 de ese mes se convirtió en un huracán más tarde llamado Gilberto. Dos días después, Gilberto azotó Jamaica con fuerza devastadora, dejando sin hogar a la quinta parte de los 2.5 millones de habitantes de la isla y destruyendo muchas cosechas.

Después, al alejarse de la devastada isla, Gilberto casi duplicó su fuerza creando rachas de viento de hasta 280 km/h —la peor tormenta que ha azotado nuestro hemisferio en este siglo—. El huracán, cuyo curso se predijo con mucha precisión, llegó a la península de Yucatán el miércoles al amanecer, dejando un saldo de 30 000 damnificados. Pudo haber sido peor: en 1979, el huracán David causó 1100 muertes, y el Flora mató a 7200 personas en 1963. El número relativamente bajo de muertes provocadas por Gilberto, unas 300 personas, se debió a la oportunidad con que se emitieron los boletines.

Pero los pronosticadores no sabían con certeza qué ocurriría después. Cuando Gilberto viró al norte, se puso sobre aviso a las costas de Texas, LuisiAna y Mississippi. Alarmada, la gente vació los supermercados, y 100.000 personas atiborraron las carreteras tratando de huir tierra adentro, dejando tras de sí sus hogares. Pero las precauciones resultaron innecesarias: Gilberto se disipó al alcanzar el litoral estadounidense.

El inesperado final de Gilberto pone de relieve el principal problema de los pronósticos meteorológicos: su falta de absoluta certidumbre. Los fenómenos meteorológicos son en buena medida imprevisibles. Las imágenes usadas para representar factores variables como la velocidad del viento o la temperatura ambiental son válidas tan sólo por un momento; al segundo siguiente se vuelven aproximativas. Por pequeñas que lleguen a ser las desviaciones respecto a los valores verdaderos, predicción y realidad pronto se separan.

Los científicos aceptan que hasta los cambios climáticos leves pueden tener graves consecuencias, Ellos se refieren en broma a ese hecho como el “efecto mariposa”: la idea de que una mariposa que agite sus alas en Pekín, por ejemplo, puede causar una tormenta en Nueva York. Así que el limite actual de vigencia de un pronóstico es de pocos días.

La experiencia diaria de un pronosticador suele ser mejor guía que cualquier modelo de computadora. Por ejemplo, si una masa de aire se desplaza desde el frío Mar del Norte hacia los países europeos adyacentes, puede formar nubes que provoquen lluvias tierra adentro al día siguiente o bien que se disipen al calor del sol; el resultado dependerá de una diferencia de temperatura de sólo unas décimas de grado, pero los efectos pueden ser muy contrastantes: un día frío y nublado o uno caluroso y soleado.

Aun con las mejores computadoras y una información más depurada, parece poco probable que se realicen pronósticos meteorológicos precisos con más de dos semanas de anticipación.

Los pronósticos de mediano alcance han mejorado con las innovaciones téc­nicas. Por ejemplo, las predicciones para tres días que se efectúan en muchos países son hoy tan precisas como las que se realizaban para un día hace un decenio. Pero, por otro lado, los pronós­ticos de largo alcance (para más de 10 días) aún no son confiables.

No obstante, hay esperanzas. Los científicos creen que hay una relación entre los cambios de temperatura del mar y ciertas condiciones atmosféricas. Por ejemplo, cada tres a siete años una corriente llamada El Niño recorre la costa occidental de Sudamérica. Además de ejercer una importante influencia en el clima, la fauna, la flora y la industria locales, El Niño provoca inviernos más benignos o más rigurosos en Estados Unidos. Nadie sabe aún por qué, pero quizá algún día puedan predecirse los efectos de ese fenómeno.

VULNERABILIDAD, …SOMOS TODOS IGUALES FRENTE A UN DESASTRE?
Es sabido que una catástrofe natural o tecnológica afecta con mayor fuerza a los sectores sociales que se encuentran en situaciones de fuerte vulnerabilidad, la que no les permite recuperarse, sobrevivir o resistir a los efectos de tales fenómenos. Entre estos grupos se pueden citar aquellos de escasos recursos económicos, que viven en zonas de riesgo natural o tecnológico, oque carecen de infraestructura y servicios básicos (agua potable, desagües pluviales, desagües cloacales).

Una mujer sola al frente de un hogar constituye un factor que potencia la vulnerabilidad. Por un lado, por una causa de orden económico, las mujeres, en especial las de sectores de bajos ingresos, generalmente perciben menores salarios que los hombres por igual trabajo, lo cual las coloca en una posición relativamente desventajosa para enfrentar las consecuencias de un desastre. Por otro lado, por una causa cultural, las mujeres de comunidades vulnerables tienen escasas probabilidades de actuar en la organización de la emergencia, ya que su participación en las decisiones es restringida.

Asimismo, muchos estudios señalan que, una vez ocurrido el desastre, las mujeres son mucho más susceptibles de caer en situaciones de estrés ante las pérdidas. También es frecuente la violencia ejercida sobre las mujeres, como «válvula de escape» de la impotencia o frustración de los hombres que pierden sus empleos o su estatus económico y social después de un desastre.

Una alternativa válida para mejorar las condiciones de vulnerabilidad en una sociedad ante determinadas amenazas, es incorporar a las mujeres a la gestión del riesgo. Esto implica la aplicación de un enfoque que plantee esquemas de manejo de los desastres en todos los momentos del desastre, con papeles claramente establecidos para hombres y mujeres.

Así, las mujeres quedan plenamente integradas, aprovechando al máximo sus capacidades para convertirse en efectivas agentes en la mitigación de las consecuencias de los desastres. Esta participación, no significa recargar con nuevas tareas y nuevas responsabilidades a las mujeres, sino lograr que ocupen un espacio real en los procesos de gestión del riesgo.

Fuente Consultada:
Geografía La Organización del Espacio Mundial  Serie Libros Con Libros Estrada Polimodal
Maravillas del Mundo de Luis Azlún
Días negros Para La Humanidad Paz Valdés Lira
La Historia de las Cosas Annie Leonard

Medidas de Prevencion Para Desastres Naturales (301)

Medidas de Prevención Para Desastres Naturales

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LA CULTURA DE LA PREVENCIÓN: En realidad, impedir que estos fenómenos extremos de la naturaleza ocurran es imposible, por eso las sociedades deben crear recursos e instrumentos para limitar sus efectos. Es necesario crear una cultura de la prevención, donde la tarea de los medios de comunicación y los docentes son piezas fundamentales, ya que actúan como multiplicadores de la información; esto es, son comunicadores sociales.

Teniendo en cuenta lo anterior, el 90% de las defunciones provocadas por los movimientos sísmicos podrían evitarse. Sin embargo, alrededor de la mitad de los países más vulnerables a los desastres no cuenta con una planificación adecuada para enfrentarlos.

Ahora bien, ni la planificación, ni su aplicación o su resultado es igual en todos los espacios geográficos del mundo, porque dependen de factores políticos, culturales y, sobre todo, del nivel de desarrollo socio-económico del país.

De esta manera, no produce el mismo tipo de daño un sismo, huracán o tornado en Estados Unidos que en Bangladesh o la India. Con respecto a las pérdidas económicas, son de mayor volumen en Estados Unidos pues las autopistas, viviendas, etcétera, tienen mayor valor.

Pero el número de víctimas fatales es mayor en los países en desarrollo por su escasa infraestructura para proteger a la población y sus bienes.

En este sentido, prevenir los riesgos es crucial y, aunque requiera un costo más elevado en el presupuesto de planificación, este resulta ínfimo frente a los daños y gastos ocasionados si no se llevan a cabo.

Por eso, aunque la prevención debería insumir los mayores esfuerzos físicos y monetarios, no es así en casi todos los países del mundo, ya que el presupuesto más elevado está destinado a la reconstrucción.

En la década de 1950, en 11 tifones e inundaciones importantes fallecieron alrededor de 13.000 personas y más de un millón de hogares resultaron destruidos o anegados. En cambio, cuando en junio de 1964, Nigata, en Japón, sufrió el mayor terremoto ocurrido en 40 años, aunque fueron afectadas más de 150.000 personas y la mitad de la ciudad quedó inundada, sólo 11 personas resultaron muertas y unas 120 heridas.

Esto se debió a que la respuesta de la comunidad ante el desastre fue eficaz, porque Japón había implementado planes de información pública sobre las acciones a seguir ante la presencia de un desastre natural.

El ejemplo anterior deja claro que la planificación debe tener en cuenta todas las actividades de prevención y mitigación de un desastre, e incluir a todos los actores sociales: economistas, sociólogos, políticos, geólogos, meteorólogos, asociaciones gubernamentales y no gubernamentales, etcétera.

Los principales aspectos a tener en cuenta son:

• investigación del fenómeno para evaluar su intensidad y frecuencia con el fin de confeccionar y difundir el mapa con las zonas de riesgos. De esta manera, todos los que habitan dicho espacio tuviesen conocimiento de los peligros a los que están expuestos y cómo deben actuar en caso de catástrofes;

• aplicación del conocimiento científico y la tecnología para la prevención de los desastres y su mitigación. Incluyendo la transferencia de experiencias y un mayor acceso a los datos relevantes (por ejemplo, el seguimiento satelital que se hace de la falla de San Andrés, en California);

• toma de medidas preventivas (normas de seguridad para el asentamiento de la población, edificaciones de baja altura que resistan ciclones y huracanes o movimientos sísmicos de magnitud). Las nuevas construcciones en las zonas sísmicas se realizan con técnicas sismorresistentes, sus cimientos están apoyados en materiales aislantes de las vibraciones del suelo;

• previsión de los riesgos secundarios; por ejemplo, inundaciones causadas por la fractura de un embalse como consecuencia de un sismo;

• los medios de comunicación son muy importantes tanto para el alerta (sirenas, luces, etcétera.) como para la difusión (radio, televisión, Internet) de la información para organizar a la comunidad en el momento o reorganizarla después del desastre. Los sistemas de alarma instalados en los países caribeños han reducido el número de víctimas durante la estación de los huracanes.

¿Es posible manejar las amenazas?
Aunque el hombre no puede evitar —al menos por ahora— la ocurrencia de sismos, erupciones volcánicas o huracanes, los avances en la ciencia y la técnica han permitido conocer su funcionamiento y determinar en mayor o menor medida la probabilidad de su ocurrencia. Así gracias a redes de vigilancia y monitoreo (que incluyen aparatos sofisticados como sismógrafos e incluso satélites para el seguimiento de tormentas y huracanes) es posible pronosticar o detectar algunos fenómenos y así determinar estados de alerta tempranos para la protección o evacuación de la población.

En el caso de las inundaciones, es posible evitar su ocurrencia mediante obras de ingeniería, como la construcción de presas y canales. Gracias a la ingeniería geotécnica, se pueden realizar obras de estabilización de pendientes, a fin de evitar deslizamientos y desprendimientos rocosos. Salvo en estos casos, en los que sería posible «eliminar» la incidencia de eventos físicos, en general, la única manera de disminuir estos riesgos es reducir la vulnerabilidad de la sociedad.

Situación problemática
Se ha demostrado que un número considerable de tragedias ocurren por descuido o ignorancia. En consecuencia, toda persona está obligada a conocer e identificar las fuentes de peligro y los riesgos ambientales del lugar donde vive. ¿Cuáles son las fuentes de peligro de tu región?

Hipótesis
Las fuentes de peligro de mi región pueden ser por causas geológicas, pueden estar relacionadas con hechos hidrológicos o pueden deberse a la acción humana.

IDEAS FUNDAMENTALES
Si bien la Tierra ha sido lo suficientemente generosa y benigna con el ser humano, también es fuente de diversos peligros que amenazan, quizás, su existencia.

Definimos riesgo como la probabilidad de perjuicio a vidas y bienes en un lugar determinado, en cierto período de tiempo. A su vez, definimos amenaza como la posibilidad de ocurrencia del fenómeno considerado, en un lugar determinado y en cierto período de tiempo.

Se ha precisado que las amenazas tienen tres orígenes:

Origen geológico: como sucede con los fenómenos volcánicos, tectónicos o sísmicos y los movimientos de la Tierra.

Origen hidrometeorológico: evidente en hechos hidrológicos como crecientes, inundaciones y sequías; fluviales como la erosión o los cambios de cauce de los ríos; meteorológicos como huracanes, vendavales y las heladas; o de origen marino. Veamos un ejemplo:

Las inundaciones son crecidas de agua en cuencas de alta pendiente producida por la presencia de grandes volúmenes de agua en un relativo corto tiempo. Son frecuentes en ríos de zonas montañosas con una amplia pendiente, que desencadenan los siguientes procesos:

Derrumbes: ocasionados por las fuertes precipitaciones sobre terrenos débiles o deforestados que ablandados y removidos se deslizan sobre la orilla de ríos y quebradas.

Represamiento de agua: sucede cuando las rocas, los desechos de vegetación y todo lo que es arrastrado tapona la corriente a manera de dique.

Avalancha: el agua represada rompe el obstáculo y se desborda por el flanco de la montaña arrastrando todo a gran velocidad y con un fuerte poder destructivo.

Origen antropogenético: debidos a la acción del ser humano: explosiones, incendios, explotación inadecuada de recursos naturales como minas, canteras, y deforestación; contaminación del agua, aire, suelo; consumo de sustancias psicoactivas. Veamos un ejemplo:

Incendios: el incendio como catástrofe se presenta cuando de manera incontrolada son consumidos por el fuego varios materiales inflamables, generando cuantiosas pérdidas en vidas, recursos y bienes. Para que se produzca un incendio se requiere de tres elementos: un material combustible, una fuente de calor y el oxígeno; todos éstos conocidos como el triángulo de fuego.

La Lucha Ecologica Para Evitar Desastres Naturales (301)

LA LUCHA ECOLÓGICA PARA EVITAR DESASTRES NATURALES

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La lucha ecológica es la lucha por nuestra supervivencia como especie. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales fue uno de los primeros movimientos internacionales que se formó con este fin. Surgió en Francia, en 1948, con el auspicio de la UNESCO.

En el último cuarto de siglo, la cooperación internacional sobre medio ambiente se ha convertido en un tema primordial tanto para las Naciones Unidas, como para los organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Se han firmado declaraciones, convenios y tratados sobre problemáticas ambientales con resultados dispares, y se han creado organismos internacionales.

Las ONO han desarrollado una importante labor. Entre ellas, se destaca la organización ambientalista más grande del mundo, Greenpeace (Paz y Verdor) fundada en 1971, en Canadá. Se extendió a los cinco continentes y hoy cuenta con más de cuatro millones de socios en el planeta. Tienen presencia en todos los lugares donde se agrede a la naturaleza.

Por ejemplo, con sus lanchas neumáticas, muchas veces en arriesgadas acciones, sus miembros se interponen entre las ballenas y los lanza-arpones de los barcos balleneros.

También encabezan protestas contra el arrojo de desechos tóxicos a las aguas o a la atmósfera. Además, apoyan la formación de organizaciones locales para este fin.

Algunos movimientos ecologistas se transformaron con los años en partidos políticos. Es el caso del Partido Verde, en la República Federal Alemana, que desde 1980 participa en las elecciones y tiene representantes en el parlamento federal. Desde entonces, ellos son la cabeza visible del ecologismo práctico y de la acción concreta.

El 5 de junio de 1990 se estableció el Día deja Tierra. Durante aquella jornada, cientos de organizaciones ecopacifistas de todo el-globo se pusieron de acuerdo para lanzar un grito desesperado: detener la destrucción del planeta.

En junio de 1992, se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocida como Eco ‘92 o la Cumbre de Río (se celebró en Río de Janeiro, Brasil). Fue la reunión más importante de todos los tiempos pues concurrieron representantes de 178 países, de los cuales la mayor parte eran jefes de Estado, y asistieron integrantes de 2.500 ONU.

En la reunión los delegados aprobaron tres documentos:

• la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que es un resumen de principios ecológicos;

• el Programa o Agenda 21, que es un plan integral para dirigir Las acciones nacionales e internacionales ha

• la Declaración de Bosques, que consta de quince principios para la gestión sostenible de los bosques y regula el comercio de la madera, aunque no establece límites para frenar la deforestación.

Además, se firmaron dos tratados internacionales: el Convenio sobre la Diversidad Biológica  y el Convenio sobre el Cambio Climático

Con posterioridad a la Cumbre de Río hubo otras reuniones para seguir avanzando en estos temas, como la Cumbre sobre el Cambio Climático, en 1997, en Kioto (Japón).

A pesar de todo lo que se hizo hasta hoy, este proceso de cambio de actitud frente a la naturaleza recién comienza. Falta recorrer un largo camino, no sólo para que las sociedades tomen conciencia y modifiquen su forma de relacionarse con la naturaleza, sino también porque llevará mucho tiempo recuperarla. El destacado biólogo francés Jacques Cousteau afirmaba que “somos pasajeros sin nacionalidad de una nave llamada Tierra, cuyo futuro está en peligro”.

Vivir en un medio ambiente sano es un derecho humano. La Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, reunida en Estocolmo en junio de 1972 expresa la convicción común de que “el hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras”.

Desastres Naturales Por Causas Meteorológicas Ciclones (301)

Desastres Naturales Por Causas Meteorológicas

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LA METEOROLOGÍA: (del griego meteoros, «que está en lo alto del aire» y logos, «discursos»), es aquella parte de la geofísica que estudia los fenómenos físicos de la troposfera, o sea de aquella parte de la atmósfera que está en contacto directo con la corteza terrestre.

Uno de los elementos de importancia fundamental para las variaciones atmosféricas consiste en el desplazamiento, tanto vertical como horizontal, de grandes masas de aire, en un permanente dinamismo originado por los cambios de temperatura y de humedad (vapor acuoso).

Como no todos los puntos de la superficie de la Tierra tienen la misma temperatura, continuamente se forman diferencias de presión, con desplazamientos de masas de aire, más o menos imponentes y veloces, entre las zonas de presión mayor y las de presión menor.

Estos desplazamientos toman el nombre de vientos y obedecen en general a determinadas leyes de formación, que pueden ser estudiadas y conocidas y, por tanto, utilizadas para formular previsiones meteorológicas

DESASTRES POR CAUSAS METEOROLÓGICAS

El comportamiento de la troposfera, bajo ciertas circunstancias, alcanza condiciones extremas. Esto puede materializarse en distintos desastres naturales: inundaciones debido al exceso de precipitaciones, sequías debido a la falta de lluvias de manera irregular (coincidiendo en algunas ocasiones con olas de calor).

En otros casos, las olas de frío llegan a causar nevadas extraordinarias, heladas tardías y pérdidas económicas, especialmente en el sector agrícola. Las granizadas, por su parte, forman parte de los desastres por causas meteorológicas.

Todos estos fenómenos impactan de manera considerable sobre la economía de los países, las nevadas bloquean los caminos, principalmente en las zonas montañosas ubicadas a una altura considerable, como los Alpes y los Andes argentino-chilenos, causan la mortandad de animales que mueren de frío y de hambre, al quedar cubiertas las pasturas por la nieve. Esto último afecta sobre todo a los países en desarrollo, ya que no se practica la cría de galpón.

Las inundaciones: Las catástrofes naturales más frecuentes son las inundaciones. Éstas se originan por lluvias torrenciales o por deshielos. Producen una serie deconsecuencias como la perturbación de la economía de la región (sobre todo si es agrícola porque, cuando el agua se retira, arrastra la capa fértil del suelo. Otra consecuencia es la contaminación de los suelos y las napas freáticas, poniendo a la población en riesgo de epidemias.

En 1996, se produjo una de las inundaciones más recordadas por los daños que causó en Florencia (Italia). Debido a lluvias torrenciales el río Arno, que la atraviesa, aumentó su caudal y su velocidad (alrededor de 130 km/h), salió de su cauce e inundó gran parte de Florencia.

En esta inundación no sólo hubo que lamentar las personas que quedaron sin techo y otros daños económicos, sino también las pérdidas que sufrió la cultura, pues las aguas y el barro entraron a los museos y dañaron más de un millón de cuadros y otros objetos de arte

Otro desastre meteorológico es el aluvión de barro. Se produce cuando las lluvias se tornan torrenciales y caen en áreas con pendientes pronunciadas, destruyendo todo a su paso. Ello es lo que ocurre en el litoral brasileño, donde los aluviones que descienden de los morros suelen arrasar las villas de emergencia (favelas)

En nuestro país, la inundación de mayo de 1998 fue considerada la mayor catástrofe de este tipo del siglo XX. Afectó a un tercio de las provincias argentinas situadas a orillas de los ríos Paraná y Paraguay.

Las ciudades de Resistencia (Chaco) y Goya (Corrientes) fueron las más afectadas. La inundación de 1999 afectó una de las zonas agrícolas más productivas del país, comprendida por el noroeste de Buenos Aires, nordeste de La Pampa y el sur de Córdoba.

Así también, en abril del año 2003 la provincia de Santa Fe se vio sumergida en lo que se denominó crisis hídrica. Esta inundación fue provocada por el desborde del río Salado que afectó de manera rotunda las actividades y provocó perdidas considerables.

El riesgo mayor lo padeció la ciudad de Santa Fe que llegó a tener casi el 70% de su área de ocupación inundada. Incluso, en el año 2007, a causa de precipitaciones torrenciales, la ciudad de Santa Fe también se vio expuesta a inundaciones considerables que afectaron nuevamente las actividades y causo perdidas materiales.

Estos fenómenos climáticos deben observarse en el contexto del recalentamiento global, producto de la contaminación del planeta por más de un siglo.

Las sequías: Como primera cuestión, es necesario distinguir aridez de sequía. La aridez es una condición permanente y las sociedades que viven en los desiertos se han adaptado a ella, realizando las obras necesarias para suplir la falta de agua. Por el contrario, la sequía es un fenómeno circunstancial o esporádico que provoca un desastre.

A diferencia de los demás fenómenos naturales, las sequías suelen ser prolongadas y de mayor alcance, por lo que el daño ocasionado a largo plazo es mayor. Las consecuencias alcanzan a todos los aspectos de la vida. Se pueden destacar:

• falta de agua potable, por la disminución del caudal de ríos y arroyos y el agotamiento de las napas freáticas;

• hacinamiento en las ciudades: éxodo rural a causa de la muerte del ganado por sed y hambre por falta de pasturas. Además, el viento provoca la voladura de los suelos arrastrando su capa fértil;

• crisis económica, el ganado adelgaza por falta de pasturas y baja su precio en el mercado. Además, su debilidad lo hace más vulnerable a las epidemias. También se elevan los precios de los alimentos al perderse las cosechas;

• aumenta la frecuencia de incendios, al elevarse la temperatura y la aridez.

Una de las sequías más importante se registró en El Sahel (África) entre 1969 y 1973. Afectó al sur del desierto del Sahara y produjo un aumento de su superficie (en Mauritania, Senegal, Malí, Burquina Faso y Chad). Además, murieron más de 200.000 personas de hambre y la mayor parte de los campesinos tuvieron que emigrar por las pérdidas de las cosechas y la muerte del ganado.

Los tornados y los huracanes

Como se forma un huracán

Se pueden distinguir dos tipos de vientos fuertes: el tomado y el huracán.

Por un lado, los tornados son tormentas que pueden alcanzan una velocidad de hasta 500 km/hora. Se desplazan sobre los continentes entre los 200 y 500 de latitud en ambos hemisferios, formando una veloz corriente ascendente de aproximadamente 250 m de diámetro. Si los mismos se producen sobre las aguas marinas, se llaman trombas y representan un serio peligro para la navegación.

En este sentido, entre los tornados más recientes se destaca el que se produjo en EEUU en mayo de 1999. Consistió en una serie de 59 tornados, que, uno detrás de otro, devastaron inmensas áreas de la planicie central, ocasionando la perdida de viviendas a miles de familias. El tornado más fuerte alcanzó un diámetro de un kilómetro, y una velocidad superior a los 200 km/hora.

Por otro lado, el huracán tiene distintos nombres según la región: se lo llama ciclón tropical en el Caribe, tifón en el Índico y mar de Japón, baguío en Filipinas y willy-willy en Australia.

Los huracanes son violentas perturbaciones que se producen en la troposfera. Se originan por una baja presión atmosférica (de hasta 900 hPa) y giran en forma de espiral alrededor de su centro (ojo del huracán). Por lo general, son acompañados de vientos de hasta 300 km/h, por trombas de agua (hasta 2.000 litros por m2 en un día), embravecimiento del mar y tormentas eléctricas.

Los huracanes se desplazan hacia el oeste, girando luego hacia el norte o hacia el sur cuando penetra en los continentes. Se originan sobre los océanos, entre los 50° y 20° de latitud, cuando la temperatura de las aguas oceánicas es de 270°C o aún mayor. Los vientos que alcanzan velocidades de 200 km/hora rotan en círculos de 500 a 1.800 km. de diámetro, durante varios días o incluso semanas.

Hay que considerar que al llegar al continente produce inmensos oleajes que se abaten sobre las costas, provocando efectos destructivos. Si bien la velocidad del viento aminora a medida que llega a tierra firme, las lluvias que se originan pueden causar inundaciones.

Un huracán muy devastador fue el Mitch, en 1998. A su paso por Centroamérica dejó alrededor de 30.000 muertos y desaparecidos, y cuantiosas pérdidas económicas, ya que destruyó viviendas, puentes, caminos y gran parte de las plantaciones de café y plátanos. Hay que considerar también el grado en que estas sociedades se ven afectadas por esta clase de fenómenos. Por lo general en Centroamérica los países son monoproductores (es decir centran su actividad productiva en un sólo producto que es primario).

Cuando estos fenómenos climáticos provocan daños severos se produce lo que a nivel internacional se denomina “catástrofe humanitaria”. Ante ello, los organismos internacionales como la ONU (Organización Mundial de las Naciones Unidas) se movilizan de inmediato, como así también los países vecinos y los desarrollados, para proporcionar ayuda.

Los desastres se presentan con más asiduidad en los países periféricos. De todos modos, los países desarrollados se encuentran siempre involucrados, porque son los responsables de otorgar créditos a los gobiernos damnificados, para que puedan reconstruir la infraestructura mínima para la población y reactivar su aparato productivo.

Ciclones y anticiclones
Ya se ha visto anteriormente que la temperatura disminuye regularmente a medida que se asciende en el espacio. Pero debido a los múltiples y muy variados factores que influyen en la temperatura del aire, suele ocurrir que a una misma altura se registran temperaturas y presiones distintas. Las isóbaras, como ya se ha dicho, son las líneas que unen todos aquellos puntos que en un intervalo de tiempo dado tienen igual presión (media), y son por ello mismo muy distintas no sólo de las isotermas (líneas de igual temperatura), sino también de las curvas de nivel que unen todos los puntos de igual altitud.

De ordinario, suele suceder que las isóbaras tienden a asumir una forma cerrada, determinando así un área o zona, dentro de la cual el valor de las presiones se manifiesta de dos modos muy característicos: presión atmosférica que disminuye hacia el centro de la zona, o presión atmosférica que aumenta.

En el primer caso, el área considerada toma el nombre de zona ciclónica; en el segundo recibe, por el contrario, el nombre de zona anticiclónica. La zona ciclónica es un área sobre la cual la presión atmosférica es máxima en los bordes y mínima en el centro; dicha zona el índice de variaciones meteorológicas más o menos intensas y, en general, es muy inestable, con tendencia a desplazarse incluso con mucha rapidez a zonas distintas de las de formación.

En cambie la zona anticiclónica es un área sobre la cual la presión atmosférica es mínima en los bordes y máxima en el centro; es mucho más estable que la zona ciclónica, desarrolla una influencia más duradera y es indicio de condiciones meteorológicas más fijas.

Cuidadosas mediciones han permitido determinar que las zonas ciclónicas y anticiclónicas están sujetas a un movimiento general en sentido contrario a los dos hemisferios. En eL hemisferio boreal, las masas de aire de los ciclones se desplazan desde la periferia hacia el centro en sentido contrario al de las agujas del reloj, llamado también antihorario, mientras que las masas de aire de los anticiclones se desplazar. desde el centro hacia la periferia en sentido horario.

Estos movimientos, con sus respectivos .sentidos de rotación resultan evidentemente influidos por el movimiento rotatorio de la Tierra que gira alrededor de su eje de Oeste a Este; lo mismo ocurre con las corrientes marinas, en las cuales las masas de agua en movimiento se desplazar, también en sentido contrario en los dos hemisferios.

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Los Tsunamis: los movimientos de las capas que conforman la corteza terrestre ocasionan los sismos o terremotos, no sólo en la parte continental sino también en las profundidades de los océanos. Cuando se dan en las profundidades de los océanos, descargan grandes cantidades de energía que forman olas gigantescas que se estrellan violentamente sobre las costas, formando los llamados Tsunamís.

Estos desplazamientos, de enormes cantidades de agua, alcanzan velocidades de 900 Km. por hora y olas que miden varios metros de altura. Muchos se originan en los alrededores de la costa pacifica, debido a la actividad sísmica que en las profundidades de este océano se presenta. Anteriormente, este fenómeno era atribuido a las fuerzas gravitacionales existentes entre la Tierra y su satélite natural: la Luna, que dan lugar a las mareas.

LOS DESASTRES NATURALES

Cuando los fenómenos naturales superan un límite de normalidad.

El viento, las olas y toda la dinámica natural nos muestran la compleja interrelación que existe entre la litósfera, hidrósfera, atmósfera y biósfera. Gran parte de esa dinámica son para los seres humanos casi imperceptibles, como la erosión y la sedimentación producidas por el viento, los ríos, los glaciares, etcétera. Sin embargo, hay momentos en los cuales el comportamiento de los elementos naturales se vuelve violento, como los movimientos sísmicos y las erupciones volcánicas, poniendo en riesgo las sociedades, sus bienes y sus actividades.

Un movimiento sísmico, un huracán o cualquier otro fenómeno extremo de la naturaleza se convierte en desastre o catástrofe cuando ocasiona pérdidas humanas o económicas. Es decir, se denomina “Desastre Natural” sólo cuando el problema social o económico es detonado por un fenómeno de la naturaleza. Loe Golden dice “… un peligro latente se convierte en desastre si ocurre donde vive gente”.

Las consecuencias de los desastres naturales no deben mirarse únicamente desde el punto de vista de las vidas que se pierden, sino también desde el punto de vista económico, porque constituyen un obstáculo para el desarrollo económico y social de la región, especialmente en los países en desarrollo.

En ellos, un desastre puede ocasionar una reducción del Producto Bruto Nacional (PBN) por varios años. Por ejemplo, una inundación arrastra la capa fértil del suelo y tarda años en recuperarse. Se ha calculado que las pérdidas del PBN debidas a los desastres pueden ser, en proporción, 20 veces mayores en los países en desarrollo que en las naciones más adelantadas.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) ha calculado que la sequía registrada en los años 70 en El Sahel (África) redujo a la mitad el PBN de los países del área: Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger y Senegal.

Los desastres pueden tener consecuencias tardías, es decir que sólo se pueden evaluar a lo largo de varios años. Una sequía o una inundación pueden afectar la economía de la región o de un país de manera tal que repercuta en la calidad de vida y en la salud de su población por varios años, incluso décadas. Según la Oficina del Coordinador de las Naciones Unidas para el Socorro en Casos de Desastre (UNDRO), las inundaciones registradas en 1972 en Filipinas, retrasaron los esfuerzos de desarrollo del país entre tres y cinco años.

Una de las causas más importantes de la lentitud en el proceso de recuperación y reconstrucción de los países en desarrollo y subdesarrollados después de un desastre, es porque no cuentan con un alto porcentaje de bienes asegurados como los países desarrollados.

El huracán Andrew que azotó a Estados Unidos en 1992, ocasionó 30.000 millones de dólares de pérdidas, pero el 75% corrieron a cargo de compañías aseguradoras. En cambio, las inundaciones y deslizamientos de tierras que asolaron China en 1996, provocaron un perjuicio económico de 24.000 millones de dólares, pero sus seguros no alcanzaron a cubrir ni el 2% de las pérdidas.

Además, pasado el fenómeno, las víctimas no sólo necesitan ayuda material sino también apoyo psicológico. Los estudios demuestran un elevado aumento de casos de estados depresivos, personas con problemas relacionados con el consumo de alcohol y drogas, e incluso un preocupante incremento de la tasa de suicidios.

Un punto a tener en cuenta es que los desastres o catástrofes originados por fenómenos naturales son cada vez mayores y acarrean pérdidas millonarias. Los científicos que observan, registran y analizan la dinámica natural afirman que la frecuencia de los casos extremos no ha aumentado considerablemente. La magnitud de la problemática parte del aumento de la población mundial y de la pobreza. Los riesgos tanto físicos (lesiones y muertes) como sociales y económicas son agravados por el dónde y el cómo construye el hombre sus viviendas.

En la actualidad, al menos un cuarto de la humanidad vive en zonas vulnerables a los desastres, sobre todo en los países en desarrollo y subdesarrollados. En ellos, la gente asienta sus viviendas en lugares propensos a sufrir estas catástrofes.

Por ejemplo, en las zonas de montañas, los sectores de escasos recursos, construyen en las laderas, donde los aludes pueden arrastrar pueblos enteros, como sucedió en El Nevado del Ruiz (Colombia), o como recientemente (Enero de 2011) en Brasil, donde un alud cobró más de 600 vidas.
Otro ejemplo a analizar, son las viviendas asentadas en las riberas de ríos. En los momentos en que los mismos aumentan su caudal, desbordan y producen graves inundaciones.

Un facto a tener en cuenta es la falta de conciencia y cuidado del Medio Ambiente que se materializa en la Desforestación y en la Contaminación agravando los efectos de los fenómenos naturales.

Las selvas taladas de las laderas de las montañas favorecen las avalanchas o aludes, y sus sedimentos rellenan los cauces de los ríos, haciendo que desborden con mayor frecuencia, pero cobrándose miles de vidas.

CLASES DE DESASTRES NATURALES 

Se han clasificado más de 20 riesgos capaces de producir desastres. Abarcan desde terremotos hasta nieblas y brumas, pero los más importantes son:

Hidrológicos: oleajes tempestuosos, tsunamis

Meteorológicos:    inundaciones, huracanes, ciclones, tifones, tornados, sequías, heladas, granizadas, olas de frío o de calor, nevadas o temporales de invierno.

Geofísicos:    movimientos sísmicos y vulcanismo, avalanchas, derrumbes, aluviones, aludes.

Biológicos:   marea roja (aparición en la superficie de las aguas de mejillones, almejas, etc. que son portadores de toxinas y alteran la cadena trófica)

Amenaza natural y amenaza tecnológica
Se pueden distinguir dos grandes tipos de amenazas: las naturales y las tecnológicas.

La amenaza o peligro natural tiene su origen en fenómenos propios de la dinámica terrestre. Como la naturaleza es dinámica, existe toda una gama, de eventos físicos generados en el interior de la Tierra, en la atmósfera, en la hidrosfera (o en las interacciones de sus elementos) que pueden constituir amenazas.

Los seres humanos no intervienen en su ocurrencia, si bien muchas veces un manejo inadecuado de los ecosistemas puede generar una potenciación de los efectos negativos del evento, natural peligroso. Ejemplos que ilustran este último ,caso son el relleno de áreas pantanosas, que aumenta la amenaza sísmica o la deforestación en las altas cuencas fluviales, lo que a su vez aumenta la amenaza de inundaciones.

La amenaza o peligro tecnológico se origina en acciones humanas. Se trata de eventos que ocurren a partir de la falta de control en la manipulación de cualquier tipo de sistema tecnológico: una industria química, una central hidroeléctrica, una central nuclear, una estación de servicio, un automóvil. También se incluyen en este rubro los casos de vertimiento de sustancias peligrosas (químicos, tóxicos, plaguicidas, petróleo, etc.) que amenazan la integridad de un grupo social.

¿Quiénes y cómo estudian la amenaza?
Al analizar las amenazas, estamos poniendo la atención en los eventos detonantes del desastre. Estamos hablando de fenómenos tales como inundaciones, terremotos, accidentes químicos, etcétera, que son estudiados por geólogos, hidrólogos, vulcanólogos, ingenieros civiles.

Estos científicos evalúan las características y dinámicas específicas de cada amenaza, como por ejemplo:

  1. a) para la amenaza de inundación; el régimen hídrico y la morfología de las áreas inundables;
    b) para terremotos y erupciones volcánicas; la estructura geológica del área, la existencia de sismos anteriores, la susceptibilidad a la ocurrencia de sismos y la presencia de fallas;
    c) para los accidentes químicos; las características del material que se almacena en las industrias, del proceso de producción y del proceso de almacenamiento de las sustancias.

Se debe tener en cuenta, además, que muchas veces una localidad se encuentra enfrentada a varios peligros, lo cual obliga a un esfuerzo conjunto para conocer la mejor forma de responder a su ocurrencia. Un ejemplo de este tipo lo constituyen los sismos que pueden provocar explosiones e incendios en plantas industriales o rupturas en las redes domiciliarias de gas.

Fuente Consultada:
Geografía La Organización del Espacio Mundial  Serie Libros Con Libros Estrada Polimodal
Maravillas del Mundo de Luis Azlún
Días negros Para La Humanidad Paz Valdés Lira
La Historia de las Cosas Annie Leonard