Diego Rivera

Biografia de David Siqueiros Muralista Resumen Obra Artistica

Biografía de David Alfaro Siqueiros
Muralista Mexicano – Resumen Obra Artística y Política

David Alfaro Siqueiros (1896-1974) es, sin duda, junto con José Clemente Orozco y Diego Rivera, el artista que más ha contribuido a la creación y desarrollo del movimiento muralista mexicano, surgido a raíz de la revolución de 1910, y cuyo momento de esplendor se centra entre 1920 y 1940. Comprometidos igualmente los tres artistas con la revolución, Siqueiros destaca ante todo por ser un personaje esencialmente revolucionario, tanto en el campo de la pintura como en sus ideas y vida social.

De carácter inquieto y luchador, fue un hombre fundamentalmente político y un agitador sindical por excelencia, características éstas que combinará a lo largo de su vida con las de artista creador y progresista.

Fue un hombre formado artística y socialmente al calor de la revolución, nunca separó ideología y arte, manteniendo vivo en todo momento un compromiso revolucionario que le llevará a decir la siguiente frase en la que se resume toda su vida y su obra: «Contribuir a la transformación política de México, empezando por la restitución de sus libertades democráticas, tiene que ser mi primera tarea como hombre, como ciudadano y como pintor».

David Siqueiros pintor y revolucionario mexicano

Nace Siqueiros el 29 de diciembre de 1896 en el estado mexicano de Chihuahua; su padre, Cipriano Alfaro Palomino, era un prestigioso abogado y su madre, Teresa Siqueiros Barcenas, hija de Filippo Siqueiros, hombre político y poeta, muere cuando él tenía sólo dos años.

Así, el pequeño David será educado por sus abuelos paternos hasta los siete años, edad en la que ingresa en el Colegio franco-inglés de los hermanos maristas.

Más tarde continúa sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, en Ciudad de México, aunque pronto se verán interrumpidos al estallar el movimiento revolucionario, iniciado en el norte del país, contra el régimen dictatorial cíe,, general Porfirio Díaz.

El joven Siqueiros se une al movimiento cuando apenas cuenta dieciséis años.

Entre 1914 y 1918, Siqueiros tiene una gran actividad política y militar: se incorpora al estado mayor del general Manuel M. Diéguez, formado casi en su totalidad por estudiantes revolucionarios, y participa en vanas batallas en los estados de Jalisco, Guanajuato, Colima, Sonora… La participación en estas luchas contra la dictadura de Victoriano Huerta le proporciona el conocimiento de su patria y la formación ideológica necesaria para llevar adelante sus compromisos revolucionarios.

En 1919, el gobierno le envía a Europa con misiones artísticas y diplomáticas. Visita en primer lugar París, donde establece contacto con el arte moderno, desde Cézanne a Picasso.

También allí tiene lugar su decisivo e importante encuentro con Rivera; ambos artistas discuten sobre la necesidad de realizar en su país una pintura monumental y grandiosa, y al mismo tiempo popular, que refleje los problemas planteados por la revolución.

La experiencia europea va a ser decisiva en la formación artística y revolucionaria del joven Siqueiros. Todo lo aprendido en estos años se refleja claramente en su Manifiesto a los artistas de América, publicado en 1921 en Barcelona en la revista Vida americana.

En dicho manifiesto, compuesto por tres breves escritos, hace un llamamiento al «arte monumental y heroico, a un arte humano, a un arte público, con el ejemplo directo y vivo de las grandes y extraordinarias culturas prehispánicas de América».

En 1922, Siqueiros decide regresar a su patria e inicia una etapa de gran dedicación a la pintura mural y a las actividades sindicales y políticas más radicales. Ingresa en el Partido Comunista y promueve la organización del Sindicato de Pintores, Escultores y Grabadores Revolucionarios.

A su llegada a México, el secretario de Instrucción Pública, José Vasconcelos, le encarga junto a un gran número de jóvenes pintores mexicanos, entre los que cabe señalar a Diego Rivera, Orozco, Xavier Guerrero, Fermín Revueltas, Fernando Leal, Jean Charlot, Amado de la Cueva y Emilio García Cachero, integrantes todos ellos del movimiento muralista, la realización de la primera gran obra mural mexicana, en la Escuela Preparatoria Nacional, donde tendrán la oportunidad de contar, en sus muros, la historia de su propio país.

Durante cuatro años, con una dedicación casi exclusiva a la política de 1926 a 1930, dirige la Federación Minera y la Confederación Obrera de Jalisco; anima las huelgas que se producen en las minas de El Amparo, Cinco minas, La mazata, Piedra bola, Los Jiménez, etc., y participa como representante de los trabajadores en diversos congresos internacionales

Por su compromiso revolucionario, fue encarcelado en varias ocasiones y se vio finalmente obligado al exilio en 1932.

En mayo de 1930 es detenido y permanece hasta diciembre en la penitenciaría del Distrito Federal. Allí realiza una serie de obras de formato pequeño a las que denomina retablos. Durante este período Siqueiros se revela como un artista que domina plenamente sus medios expresivos y con un estilo propio que le diferencia marcadamente de sus colegas.

Siqueiros decide expatriarse se establece en Estados Unidos, concretamente en California, por estar más cerca de la frontera de su país. La Chouinard School of Art de Los Angeles le invita a dar un curso sobre pintura mural.

Siguiendo su teoría de que las artes plásticas sólo pueden aprenderse con la práctica, como se hacía en los talleres del Renacimiento, forma con sus alumnos un equipo de trabajo denominado Mural Block of Painters y programa la realización de una pintura al fresco en la pared exterior de la escuela.

Como consecuencia de la publicidad que este mural le proporciona, la institución Plaza Art Center, patrocinada por numerosas empresas relacionadas con la venta de aparatos y materiales para la pintura, le invita a ejecutar un mural, también exterior, de 270 metros cuadrados, con el tema América tropical.

A su vuelta a México, en 1934, es nombrado presidente de la Liga Nacional contra el Fascismo y la Guerra.

En esta misma época sostiene una fuerte polémica con Rivera (y, a través de éste, con casi todos sus antiguos colegas del período muralista anterior) que significó el inicio de la revisión de todo lo que se había hecho en el campo de las artes plásticas después de la revolución.

Con el fin de ampliar su experiencia de Los Angeles y continuar la búsqueda e investigación de nuevos materiales para su pintura, Siqueiros funda a finales de 1935 en Nueva York un taller experimental el Siqueiros Experimental Workshop, donde con ayuda de especialistas profundiza tanto en el conocimiento de los nuevos materiales cromáticos que facilita la industria, como en nuevos métodos y herramientas para la realización de sus murales.

Pronto abandonará Siqueiros, una vez más, todo lo relacionado con el mundo de la pintura para dedicarse de lleno a sus actividades políticas: en 1937 llega a España para participar en la guerra civil en las filas del ejército republicano, en el que ejercerá cargos de gran responsabilidad.

A su vuelta a México, en 1939, Siqueiros retorna a la pintura mural. Termina así una fase técnico-experimental e inaugura una gran etapa en la que realiza las obras más importantes de su trayectoria artística.

El primer mural que pintará en su país, en ese mismo año, es el titulado Retrato de la burguesía, en la sede del Sindicato de la electricidad, en el que intenta reflejar todas las contradicciones de la sociedad.

En 1940, se le acusa de tomar parte en la lucha política contra León Trotski y será encarcelado. Una vez puesto en libertad, abandona de nuevo su país. Se traslada a Chile, y en la población de Chillan realiza, en 1941, para la biblioteca de la Escuela México, un importante mural: Muerte al invasor, en el que se describe la lucha de los pueblos mexicano y araucano por su libertad e independencia.

Cuauhtémoc será uno de los personajes preferidos de Siqueiros y un tema sobre el que vuelve en varias ocasiones.

Durante los años de la segunda guerra mundial y tras su experiencia en Chillan, Siqueiros inicia una serie de viajes a países de Latinoamérica -Cuba, Ecuador, Colombia, Perú, Panamá- donde pronuncia varias conferencias, incitando a los artistas a luchar con su arte por la victoria de la democracia contra el nazismo.

En Cuba pinta, en 1943, tres murales, de los cuales sólo quedan referencias fotográficas, ya que han sido destruidos: Alegoría de la igualdad y de la fraternidad de las razas blanca y negra y El nuevo día de las democracias.

Al terminar la guerra; Siqueiros quiere culminar las actividades que durante tantos años había desarrollado en contra del fascismo y lleva a cabo una obra de grandes dimensiones en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México.

Era un encargo del gobierno mexicano para conmemorar el aniversario de la revolución de 1910 y la victoria militar de las democracias.

En 1944, Siqueiros está de nuevo en México, donde crea el Centro de Arte Realista, con el fin de hacer nuevos experimentos en el campo de la pintura.

Invitado en 1948 por la Escuela de Bellas Artes de San Miguel Allende a dar un curso sobre pintura mural, decide, tal como lo había hecho anteriormente en Los Angeles, realizar con sus alumnos un mural donde llevar a la práctica sus teorías. Para ello elige un salón abovedado del antiguo convento de Santa Rosa, sede de la Escuela, y en él desarrolla el tema Monumento al general Allende.

Su reconocimiento internacional se produce en la bienal de Venecia de 1950, en la que estuvo presente con un pabellón personal que fue galardonado con el segundo premio, otorgándose el primero a Matisse.

Su triunfo supuso además la valoración de la pintura mexicana moderna en el mundo de la cultura.

En 1955 visita Francia, Polonia y la Unión Soviética, y será entonces cuando en su Carta abierta a los pintores escultores y grabadores soviéticos, exponga las posiciones de los artistas del realismo mexicano frente al formalismo soviético y occidental.

En el mural que en 1957 inicia en el Museo Nacional de Historia de Chapultepec, desarrolla Siqueiros por vez primera el tema de la revolución mexicana.

Como otras veces, en 1959, vuelve Siqueiros a sus actividades políticas y revolucionarias; viaja a La Habana y a Caracas, donde pronuncia una serie de conferencias y, a su regreso a México, la represión del gobierno del presidente Adolfo López Mateos contra la huelga de los ferroviarios le lleva a participar activamente en la fundación y en las actividades del Comité de Defensa de Presos Políticos.

Por todo ello será encarcelado el 9 de abril de 1960 y aunque su condena fue de ocho años, sólo permanece cuatro en la penitenciaría de Lecumberri, pues en julio de 1964 le indultan en reconocimiento de su obra artística.

Durante estos años de cárcel, Siqueiros se dedica por entero a la pintura y realiza más de doscientas obras, aunque en condiciones poco favorables, pues además de tener que pintar en su propia celda, se vio obligado, por falta de espacio, a realizar cuadros de caballete y de reducidas dimensiones, algo totalmente contrario a sus teorías pictóricas.

Su último y gigantesco proyecto será: Historia de la humanidad, para la sala de la Unión de Congresos del Parque Lama de Ciudad de México. Esta inmensa obra, comenzada en 1965 e inaugurada oficialmente en 1971, la realiza cuando contaba ya 70 años y a ella se va a dedicar con ilusionada y juvenil pasión los últimos de su vida.

Es la pintura mural más grande que se haya ejecutado jamás, con 4.600 metros cuadrados de superficie continua. Consigue así uno de sus mayores deseos: crear un mural sin fin, que cubriera por dentro y por fuera, en bóvedas y paredes, una superficie gigantesca.

marcha de la humanidad siqueiros

Cuando Siqueiros tiene 72 años, después de su salida de la cárcel, recibe del gobierno de su país el Premio Nacional de Arte, otorgado con anterioridad a Orozco y Rivera, que significaba el mayor reconocimiento oficial.

Siqueiros fue también un prolífico escritor y publicó varios ensayos en los que expuso tanto sus doctrinas políticas como las técnicas y artísticas.

Siqueiros vivió y trabajó, hasta su muerte, acaecida el 7 de enero de 1974, con la mente puesta en los destinos de su pueblo y del hombre en general.

Ver: Obras Artísticas de David Siqueiros

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo IV- Entrada: David Alvaro Siqueiros  “pintor y revolucionario” – Editorial Planeta

 

 

Biografia de Diego Rivera Artista Muralista Resumen Obra Artistica

Resumen Biografía de Diego Rivera
Artista Muralista Mexicano – Obra Artística –

Diego Rivera (1886-1957), pintor mexicano que realizó murales con temas sociales, considerado como uno de los grandes artistas del siglo XX.

Nació en Guanajuato y se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, en la ciudad de México. Con Orozco y Siqueiros constituyó la gran tríada muralista de México.

Nació en Guanajato el 8 de diciembre de 1886, hijo de María del Pilar Barrientos y Diego Rivera.

Su abuelo paterno fue un general y comerciante español liberal que, al final de su vida, cuando tenía 72 años, se unió a la causa patriótica mexicana de Benito Juárez.

Su abuelo materno, Juan

El padre fue maestro e inspector de escuelas rurales y, en Guanajato, antes de trasladarse a la capital de la república, había sido consejero municipal.

Diego nació juntamente con un hermano gemelo, Carlos, que falleció a los dos años.

Diego Rivera mostró siempre una marcada simpatía por su padre y su conducta humanista, pero, a su madre la criticaba por sus prejuicios sociales.

Estudió en la Academia de San Carlos, y perfeccionó sus estudios en España, Francia e Italia (1907).

Recogió la tradición india y la negra, y enarboló el mural como estandarte de su ideario político.

De estilo vigoroso y original, sintetizó distintos movimientos culturales, haciendo de su obra un vehículo de propaganda.

Con el resultado económico de una exposición de pintura al pastel, que le organizó el Dr. Atl, y una beca del gobernador de Veracruz, se fue a España en febrero de 1906.

El Dr. Atl le dio también una carta de recomendación para el profesor de la Escuela de San Fernando, Eduardo Chicharro, en cuyo taller Rivera fue compañero de Ceferino Palencia, pintor e historiador de arte, y de Margarita Nelken, crítica de arte, que muchos años más tarde debieron exiliarse en México.

Se dice que Rivera siempre fantaseaba cuando hablaba de su época de Madrid.

La verdad y la mentira se mezclaban en la narración de sus aventuras madrileñas. De una de ellas, con un dama de la sociedad, le nació una hija que fue bailarina y que falleció «prematuramente, en plena gloria».

Ésta, cuyo nombre no se conoce, sabiendo que era hija suya, le visitó en México cuando es tuvo contratada por un teatro de esa ciudad.

diego rivera artista mexicano

A mediados de 1909 viajó a pie por Bélgica, dibujando y pintando. Embarcó hacia Londres, y le impresionó la miseria de la población obrera una miseria que se venía prolongando des de los tiempos de Gavarní y Doré, sirviendo sobre todo a los dibujantes para testificarla en muy curiosas estampas.

Rivera siempre conservó la ilusión de pintar un largo mural con las escenas que presenciaba en las calles, en los puentes y en los muelles de Londres, capital de la mayor potencia de Europa.

En el verano de 1910, regresó a París.

Había expuesto ya en el Salón de Artistas Independientes y en el oficial. Continuaba gozando de la beca del Estado de Veracruz. Trabaja algún tiempo en Bretaña. Vuelve a París  y decide embarcar de regreso a México por España, recogiendo parte de la obra que expuso en Madrid.

El 20 de noviembre de 1910, el mismo día que estalla la revolución en Puebla, inaugura una exposición de su pintura en la Escuela de San Carlos con las obras pintadas en España y Francia.

Se complicó al llegar, en un alijo de explosivos que se guardaba en San Carlos, pero la policía, que obtuvo una confidencia sobre ese depósito, pudo confiscarlo.

Se quedó en México, trabajando en la organización revolucionaria clandestina de la ciudad, mientras otros compañeros y amigos se dirigían al interior.

En junio de 1911 fue librada una orden de detención e inmediato fusilamiento contra él. Pudo esconderse, escapar hacia la Habana (Cuba).

Es importante destacar que la etapa de París es de formación, el arte que produce es el resultado de experiencias muy sutiles acordes con las preocupaciones estéticas europeas del momento.

Allí vive el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, el rayonismo. Allí convive en Montparnasse con Picasso, Bracque, Modigliani, Gris, Jacob. Ehrenburg, Apollinaire.

Pero Rivera busca otra cosa y ya en París escandaliza con sus búsquedas: incapaz de limitarse a los grises introduce los colores vivos recordando los de la artesanía popular mexicana.

Desea para su arte algo definitivo, que no sea exclusivamente ensayo, ni búsqueda estética o de procedimientos. «Cuando nuestras raíces penetran suficientemente en la tierra y nuestro lenguaje de tan nacional y tan particular, tan enraizado y tan sensible a la voz colectiva popular, se vuelve humano, en ese momento, sin que nosotros lo busquemos, querámoslo o no, se transforma en universal».

Es su pensamiento; por él vuelve a su pueblo.

En México encontró el camino. Su arte se desbordó en gigantescos frescos –se dice que pintó cerca de cuatro mil metros cuadrados de pared– en poderosas figuras; un río de leyendas pintadas que no le fueron inspiradas por la realidad sino por sus amores y sus odios, frescos que nadie puede olvidar después de verlos, frescos gigantescos, multitudinarios, directos, con símbolos, alusiones, rostros, leyendas escritas, en los que confluyen las civilizaciones mexicanas y la de Cortés y los suyos, los lujos del Virreinato, los trabajos bucólicos de los indígenas, la independencia y la revolución, las luchas obreras, las conquistas científicas, los magnates norteamericanos y los dictadores del mundo.

Fundador en su país del Partido Comunista, visitó Rusia en 1927-1928 y presionó a su Gobierno para que concediera asilo político a Trotsky (1936), lo que le valió la expulsión del partido.

De 1930 a 1934 vivió en Estados Unidos, donde realizó los murales de la Escuela de Bellas Artes (San Francisco), del Instituto de Bellas Artes (Detroit) y del Rockefeller Center (Nueva York), destruido luego por tener un retrato de Lenin.

FRIDA KAHLO

Frida Khalo, con quien se casa en 1930

En 1929 fue expulsado del Partido Comunista. Ingresó al trotskismo.

Pasados unos diez años vuelve a militar en el Partido Comunista mexicano y en 1955 vuelve a la Unión Soviética para hacerse operar por médicos soviéticos.

La primera vez era un hombre de edad media, tenía 41 años, optimista y revolucionario. En su segundo viaje, invitado por la Asociación de Pintores de Moscú, tenía 69 años e iba muy enfermo, tenía cáncer.

Viajó acompañado de su esposa, Emma Hurtado, por la Unión Soviética, Alemania oriental, Checoslovaquia, Polonia, Bulgaria. P

intó bastantes óleos e hizo dibujos. De este viaje es el cuadro «Desfile del 7 de noviembre en Moscú«.

Un óleo extraño que representa una multitud desfilando con miles, de banderas rojas, amarillas, celestes, etc., y un globo gigantescco que lleva impresa la palabra paz en ruso, francés, inglés, alemán y castellano.

Al fondo se ven las torres del Kremlin.

Fue operado y regresó a México muy optimista con respecto a su salud.

El día de su llegada, el 4 de abril de 1956, le esperaba un numeroso núcleo de amigos, de intelectuales y artistas.

Daba por curado su cáncer, ya los periodistas les explicó cómo se habían comportado los médicos soviéticos y le habían acompañado sus camaradas pintores, los viejos amigos y las autoridades.

Volvía muy contento de la Unión Soviética. Se siente optimista, hace proyectos de trabajo y afirma: «Volveré a Moscú».

A su regreso le tributaron un gran homenaje popular, en el que estuvieron amigos suyos de muchos años, poetas, músicos, compañeros en esos años revolucionarios, jóvenes pintores que trabajaron con él, discípulos de Frida Kahlo, etc.

La enfermedad y los dolores que le producían iban consumiéndolo.

Falleció el 24 de noviembre de 1957. Tardaron cinco horas en embalsamarlo. Lo velaron en el Palacio de Bellas Artes. Se puede afirmar que el pueblo de México veló sus restos. Poco antes había dictado su testamento dejando al pueblo todo cuanto ganó con su arte. La casa de Coyoacán

En México decoró la Secretaría de Educación, la Escuela Nacional de Agricultura (Chapingo), el Palacio de Cortés (Cuernavaca), el Palacio Nacional y el de las Bellas Artes (México D. R). Entre sus pinturas de caballete figuran: La fragua (1908), Vendedora de pinole (1936), Bailarína en reposo (1939) y Retrato de Lola (1955).

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CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1886: El 8 de diciembre nace en Guanajato Diego Rivera, hijo de María del Pilar Barrientes y de Diego Rivera.

1896: Ingresa para estudiar pintura en la Escuela de San Carlos de México.

1898: Nace David Alfaro Siqueiros.

1899: Nace Rufino Tamayo.

1906: Diego Rivera viaja a España en el mes de febrero de este año provisto de una beca concedida por el gobernador de Veracruz y con el dinero ganado en su última exposición de pintura.

1907: Viaje a París. En los tres años siguientes viaja por diversas ciudades belgas y por Londres.

1910: Vuelve a España y regresa a México. Inaugura una exposición de pintura en la Escuela de San Carlos, en México, el mismo día en que estalla la revolución mexicana en Puebla. El doctor Atl consigue paredes en la Escuela Preparatoria para hacer murales. En su equipo estaba J. E. Orozco.

1911: Embarca para Francia. Se casa con Angelina Beloff.

1912: Se adhiere al cubismo analítico.

1913: Fallece José Guadalupe Posada, que había nacido en 1883

1914: Pinta su gran cuadro «Fusilero marino». Viaja a Mallorca con su esposa y con el escultor Lipchtiz. Se queda en Madrid hasta agosto de 1915.

1917: Conoce a la escultora rusa Marevna, de la que tiene una hija. Discusiones en el taller de Modigliani en París, con Leger, con Ehrenburg, con Volochin, etc., sobre el porvenir del arte. Se adhiere entusiasta a la revolución que estalla en Rusia y de la que se tiene noticia en París el 16 de marzo.

1920: Viaja por Italia.

1921: Regresa a México adonde llega en julio, pasando antes por París. Comienza su primer mural en la Escuela Preparatoria donde ejecuta «La Creación».

1925: En la Exposición Panamericana de los Ángeles premian su cuadro «La fiesta de las flores».

1927: Viaja a la Unión Soviética.

1929: Es expulsado del P. Comunista.

1930: Divorciado de Lupe Marín contrae matrimonio con Frida Kahlo. Se adhiere al trotskismo.

1934: Agentes nazis atentan contra su mujer Frida Kahlo.

1935: Finaliza sus murales del Palacio Nacional de México en donde historia la revolución de su país.

1938: Firma con André Bretón el «Manifiesto en pro de un arte revolucionario e independiente».

1940: El 21 de agosto asesinan a León Trotski, que había sido amigo» y huésped de Rivera.

1944: Firma contrato para continuar los murales del Palacio Nacional.

1948: Finaliza su mural del Hotel Prado «Sueño dominical en la Alameda central de 1a Ciudad de México», que es tapado pe la frase «Dios no existe» puesta ostentósa mente en el pliego que sostiene Ramírez.

1949: Se adhiere al Congreso de la Paz de Pa rís. Fallece J. Clemente Orozco, el gra; pintor muy amigo de Rivera.

1952: Asiste al Congreso de la Paz en Viena.

1955: Vuelve a la Unión Soviética, donde es ope rado de una grave dolencia. Viaja acom pañado de su cuarta esposa Emma Hur tado, con la que se había casado hacía poco. Visita diversos países socialistas.

1956: Regresa a México donde se le tributa un gran homenaje.

1957: Fallece el 24 de noviembre.

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ALGUNAS OBRAS ARTÍTICAS DE DIEGO RIVERA

Fuente Consultada:
Los Hombres De La Historia – Diego Rivera – Fasc. Nº 86 – Editorial Centro Editor de America Latina