Hallazgos Históricos

La Leyenda del Nacimiento de Buda y Origen del Budismo

VIDA DE GAUTAMA SIDARTA – ORIGEN DEL BUDISMO – EL NIRVANA –

Hacia el año 550 antes de Cristo, gobernaba un pequeño reino del norte de la India un rey de la dinastía Sakhya. Tenía un lujoso palacio a orillas del Ganges, el río sagrado, construido casi en la cresta de una escarpada colina, rodeada por las nieves del Himalaya. Estaba casado con Maya, princesa de acrisolada virtud, dedicada a extremas prácticas ascéticas, que la habían movido incluso a separar su lecho del de su esposo, que la respetaba y amaba tiernamente.

Una noche, Maya tuvo una visita inesperada; arrebatada de la tierra, se encontró frente a un elefante sonrosado, de seis colmillos; la tierna bestia se arrimó al costado de la reina y sin causarle el menor dolor, hirió con una de sus defensas la carne inmaculada.

Diez meses después de este sueño o suceso prodigioso, nació el príncipe Gautama Sidarta. Sobre un loto, apareció frente a Maya una tierna criatura rubia y rosada, mientras del cielo caía una lluvia de flores. El recién nacido descendió del loto y anduvo siete pasos hacia cada uno de los puntos cardinales (la teología hindú había establecido la existencia de siete cielos o espacios divinos, de los cuales el séptimo era accesible únicamente al principio supremo) y luego dijo: «Triunfaré del nacimiento y de la muerte y venceré a todos los demonios que hostigan al hombre».

estatua buda

Inmediatamente, cesó la lluvia de flores y el infante — pues volvió a serlo desde este instante— se reclinó nuevamente sobre el loto.

Todo el palacio había presenciado, sobrecogido, el prodigio. Y su cese restituyó al príncipe al mundo de los niños. Durante mucho tiempo, exactamente hasta que cumplió sus veintinueve años (uno menos que Cristo), Sidarta fue y creció como un hombre cualquiera. Al revés que Cristo, su educación y formación estuvieron marcadas por el signo aristocrático de su condición y, además, por una extrema brillantez. Superaba a sus amigos y condiscípulos en valor, agudeza y penetración. Sorprendía a todos los maestros.

Sólo el padre andaba inquieto por el porvenir de un príncipe tan encantador. Porque un asceta — de los muchos que visitaban el palacio, a causa de su esposa— le había predicho, con toda seriedad, que, en efecto, Sidarta sería el mejor rey que el país hubiera conocido jamás. Mas, si por ventura — o malaventura, pensaría el rey — se volviera sobre la vanidad de la existencia y se introdujera en las prácticas ascéticas, nada podría ya separarle de ellas. Ignoramos con qué designios facilitó el asceta estos datos al perplejo rey.

Pensó éste que nada sino el amor de una hermosa mujer sería táctica eficaz para conjurar este gran riesgo. Y en efecto, Sidarta se enamoró locamente de la bellísima Yasodhara, con la que contrajo matrimonio y de la que, en seguida, hubo un hijo. La leyenda insiste en el gozoso aislamiento en que por esta época vivía el príncipe: ocupaciones deportivas, fiestas y ahora el amor de su mujer y del nuevo principito. Pero, de lo que acontecía al otro lado de las moradas de los nobles, ignorancia absoluta y apartamiento radical. Era otro mundo y sus leyes otras leyes.

¿Qué movió a Sidarta a abandonar su palacio y trasponer el muro separador? ¿Una cierta inquietud insatisfecha que aguijoneaba la corteza del príncipe feliz? En cualquier caso, aquella excursión a Kapilavastu fue decisiva. He aquí lo que Sidarta encontró: un mendigo viejo y llagado que tendía su escudilla al borde del camino; el cortejo fúnebre de una joven madre cuyo esposo e hijos lloraban sin consuelo, al borde de la pira funeraria; la palabra de un asceta macilento que, tras predicar altivamente la virtud a una muchedumbre absorta e ignorante, les suplicaba con humildad alimento para sustentarse.

Y obsérvense ahora las conclusiones que de esta salida obtiene la leyenda: Sidarta comprobó la existencia de la muerte y el dolor en el mundo y resolvió liberar de ellos a los hombres, o, mejor dicho, liberarles de su temor, pues el sufrimiento procede del temor y el temor de la ignorancia. Por consiguiente, el punto de partida de Buda sería absolutamente irreligioso y, en cierto modo, racionalista.

Tuvo que darse en su alma, forzosamente, una simpatía hacia ese desajuste del mundo que tan hondamente le conturbó. Y al propio tiempo, despertarse en él una convicción íntima de que estaba capacitado para derrotar la ignorancia del mundo (dejando aparte lo divino que hubiera en su naturaleza, pues los datos de la leyenda no permiten inferir que, en esta sazón, poseyera Sidarta conciencia de su divinidad).

Todo ello suscitó en él la decisión de abandonar palacio, padres, mujer e hijos, de renunciar a sus riquezas — no por remediar pobreza ajena, sino por desembarazarse de un obstáculo para la sabiduría— y de consagrarse a investigar la causa del desajuste, pues, ante todo, era necesario «saber».

Una pintura siamesa, muy reproducida en los estudios dedicados a Buda, nos relata que éste abandonó su palacio a caballo, mientras dioses y «boddishatvas» colocaban sus palmas bajo los cascos del animal, para que no despertaran los seres queridos.

Buscó Sidarta, primero, el sabio parecer de los eremitas del Pico de los Buitres. Pero encontró que su penitencia y su gimnasia del dolor eran estériles porque se habían constituido en fin, sin buscar la gran causa del dolor de los hombres ni su provecho. El resultado de las prácticas ascéticas conducía todo lo más a una perfección del asceta y eso no redundaba en beneficio de la gran cuestión, que concernía a todos los hombres.

Así que Sidarta, desengañado, pero firme en su propósito, reanudó su peregrinación. Tomó de un cadáver abandonado el manto con que sus huesos se cubrían y se hizo un ropaje holgado que le cubriera hasta los hombros. Andaba absorto, caminando hacia la Sabiduría, sabiendo que la hallaría, pero ignorando dónde. Cuando el hambre le volvía en sí, pedía limosna. Y no pronunciaba palabra alguna. No recogían sus ojos la belleza de las estaciones ni se perturbaba su carne al sentir la lluvia o el rayo de fuego solar.

Finalmente, llegó ante un grueso árbol, cuyas ramas bajas se inclinaban, polvorientas, hasta el suelo y supo que allí le sería dada la sabiduría. Lo rodeó siete veces, desafiando a los dioses: «No me moveré de aquí hasta que sepa».

Recogió una brazada de las hojas caídas, las apiló y se sentó sobre ellas en la postura que tan familiar nos es a través de la iconografía: su mano derecha tocaba el suelo, como para no perder el contacto con esa tierra habitada por los hombres a quienes había que instruir.

No se sabe el tiempo que Buda permaneció así. Probablemente el tiempo se detuvo. Mará, dios maligno e inteligente, que comprendió el peligro de esa detención, diluvió sobre el contemplativo toda clase de Tentaciones y precipitaciones «celestiales». Finalmente le envió a sus seductoras hijas, imagen viva de la concupiscencia. Se cuenta que, así como Sidarta recibió impasible el rayo, el granizo, la lluvia y el fuego (a veces protegido con el cuerpo de los buenos espíritus), cuando notó la presencia de las lascivas danzarinas alzó sus ojos hacia ellas. Y su mirada las convirtió en viejas arrugadas, de espantoso aspecto.

En ese mismo momento, Sidarta supo. Era el deseo de nacer y el mismo nacimiento, lo que ocasiona el dolor. Es, pues, menester abandonar ese deseo y sustituirlo por el de entrar, de una vez para siempre, en el Nirvana.

En tanto exista, arraigado en la naturaleza, el anhelo de volver a incorporarse a un cuerpo, se producirá la transmigración del alma y, con ella, el riesgo de empeorar de condición por una existencia nueva en circunstancias difíciles. Superando el deseo de nacer se accederá directamente al Nirvana. Por ello es menester aprovechar la existencia actual cumpliendo puntualmente la obligación moral.

Se ve, pues, cómo Sidarta acepta el postulado básico del brahmanismo de la purificación del alma, a través de un número indefinido de existencias, cuya calidad está determinada por el mérito o demérito contraídos en la anterior.

Mara, empero, le propone — ya directamente, cara a cara — la última tentación, lógica consecuencia de la ciencia hallada. «Aprovecha, pues, ese conocimiento y entra ahora mismo en el Nirvana. No corras tú nuevo riesgo pretendiendo existir por más tiempo». Pero Sidarta — de ahora en adelante será llamado «el Buda», esto es, «El Iluminado» — no abriga ya ningún temor por sí mismo. «No entraré en el Nirvana hasta que enseñe a todos los que viven la manera de hacerlo por sí mismos. Están solos, pero su soledad les es suficiente. Deben saberlo».

Y  Mará, derrotado, se retira definitivamente.

Buda vuelve al camino. Pronto reúne unos cuantos discípulos y se encamina con ellos a Benarés, la ciudad santa, donde expondrá su famosa doctrina de la vía media: «Entre el ascetismo seco y complicado y los deleites del mundo, allí, precisamente en la mitad de esa línea, está la Verdad. No despreciéis vuestra condición actual; representa un castigo por vuestras faltas pasadas, pero puede ser el instrumento precioso para proporcionaros la entrada definitiva en Lo-Que-No-Es-Más».

Y  les dio unas reglas prácticas de vida pura, cuyo eje estaba, precisamente, en respetar toda vida, pues en ella radicaba siempre una posibilidad de entrar en el Nirvana.

La predicación de Buda duró casi cincuenta años. Los adeptos se multiplicaron. Hasta su esposa e hijo se convirtieron en discípulos. Por el contrario, encontró en los brahmanes unos enemigos irreductibles. En ello se mezcló una vez más el cuidado por las cosas de este mundo: «Por eso, vosotros, brahmanes soberbios, no poseéis la verdad y en vano mediríais vuestra santidad con la mía». Buda era de la casta Chatria, por pertenecer a la dinastía Sakhya, y su lengua y milagros fueron considerados como puro artificio político en beneficio propio.

La vida retirada y desprendida de los budistas convencería pronto al «pueblo» de que no había engaño posible. Y el «pueblo», sin comprender del todo la doctrina, se rendía a la presencia humilde —y, por supuesto, taumatúrgica— del Bienaventurado, como empezó a llamársele.

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Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humanidad Entrada: BUDA

El Ejército de Soldados de Terracota en China Dinastía Qin

El Ejército de Soldados de Terracota en China

Durante más de 2.000 años un poderoso ejército de soldados de barro ha protegido la tumba secreta de Qin Shi Huangdi, el primer emperador de China,  tambien conocido como Zeng, quien había logrado unificar todas las provincias chinas. Hasta comienzos de 1974 nadie sabía de su existencia, pero hasta la fecha los arqueólogos chinos continúan tratando de descifrar su misterio. Qin Shi Huangdi ascendió al trono del estado septentrional de Chin en 247 a.C., a los 13 años de edad, y 26 años después ya había conquistado toda China y fundado la dinastía Chin; trató de unificar el país y también emprendió la construcción de la Gran Muralla para proteger sus extensos dominios.

tumba del primer emperador chino

En abril de 1974, al abrir un pozo unos campesinos de la aldea de Hsien-yang, en la provincia de Shensi, tropezaron con las cabezas, manos y otras partes de unas esculturas de terracota de tamaño natural, muchas de ellas con armaduras de bronce, espadas en la mano y puñales. Hasta entonces se había supuesto que la pirámide sepulcral del emperador Shi-huang-ti estaba más que saqueada. Inmediatamente se hicieron eco todos los periódicos de «.uno de los mayores hallazgos funerarios del mundo».

Los excavadores no salían de su asombro cuando hallaron, mientras excavaban una tumba, las primeras once galenas recubiertas con ladrillos que guardaban en su interior estatuas de terracota dispuestas en formación de combate sobre treinta y ocho hileras. Hallaron más de ocho mil, de tamaño natural, y todas perfectamente conservadas. Un hecho excepcional en la historia de la arqueología.

En 1974 un grupo de granjeros chinos se puso a cavar un pozo cerca de la tumba de Qin Shi Huangdi o Zeng. Buscaban agua para sus cultivos, pero, en cambio, lo que surgió fue la figura de un guerrero, en tamaño natural, de grandes bigotes. El estado chino se interesó y mandó a arqueólogos para que investigaran. El pozo se convirtió en un enorme foso de 200 metros por 60, donde encontraron 6.000 soldados de terracota (la terracota es arcilla cocida en un horno para que se endurezca).

Más adelante, aparecieron dos fosos más. En uno, 69 figuras representan a los comandantes del ejército. En el tercero había otros 1.000 guerreros. Cada soldado está hecho individualmente, con sus propios rasgos y armadura, y el ejército está dispuesto en formación de batalla. Zeng también había mandado a construir una ciudad subterránea, con un palacio, edificios de gobierno, establos llenos de caballos de terracota y dos carros de bronce, hechos de más de 3.000 piezas cada uno, con incrustaciones de oro y plata.

Como muchos emperadores, Zeng, que había gozado del máximo poder humano, no se atrevió a ir solo a la muerte.Como ya había pasado la época en que los esclavos y los cortesanos eran sepultados vivos con el monarca muerto, tamaño real, el emperador ordenó que se hiciera un ejército de más de 7.000 soldados de barro de tamaño natural para que lo cuidaran en la otra vida.

Cuando murió, su tumba lucía tan suntuosa como los sarcófagos llenos de reliquias de los faraones egipcios. El sitio de la sepultura mide unos 5 Km. de ancho, y para construirlo se necesitaron 700.000 hombres.

Un jinete de barro de 1.80 m. de altura sostiene la brida de su corcel enjaezado.
El bocado y la rienda podrían quedarle sin ninguna duda a un caballo vivo.

De todos los confines de China fueron llamados los mejores artesanos, que esculpieron un magnífico palacio para el emperador debajo del monte Li, en la provincia de Shansi, en la región central del país. Muchas de las maravillas de la tumba fueron descritas por el historiador chino Sima Qian menos de un siglo después de la muerte de Shi Huangdi, pero nunca mencionó al ejército de terracota, descubierto en 1974. Lo valioso de las figuras halladas es su realismo: no fueron vaciadas en moldes sino modeladas en forma individual, y tienen un nivel de perfección que ha desconcertado a los expertos.

El cuerpo de cada figura consta de piernas macizas y torso hueco; la cabeza y las manos fueron cocidas por separado y después se unieron al cuerpo mediante delgadas tiras de barro. Los toques finales se hicieron con un barro más fino, y los soldados fueron pintados así: pantalones de color azul marino, zapatos negros con agujetas rojas, y túnicas verdes con botones dorados y cordones púrpura. Incluso los remaches, las hebillas de los cinturones y la suela de los zapatos de los soldados arrodillados fueron esculpidos con asombroso detalle.

Cada rostro de cada guerrero es diferente a los demás. No salen del mismo molde. Fueron moldeados a partir de la máscara mortuoria de los soldados caídos en la batalla… Si los miramos con detenimiento comprobaremos que cada estatua tiene su propia personalidad, su propio rostro, como si presenciáramos la reencarnación de un ejército diezmado. Héroes inmortalizados, algunos junto a sus caballos, conservando en terracota su deseo de vivir más allá de la muerte. Emocionante descubrimiento que a nadie dejará insensible. Es éste un tesoro «viviente» único en el mundo.

Armas robadas: Los soldados estaban armados originalmente con espadas, lanzas y arcos y flechas de bronce, pero poco después del funeral se desató una revolución en China y los rebeldes saquearon la tumba y se llevaron las armas. Todos los guerreros tenían pedestales que descansaban sobre el suelo embaldosado, y fueron colocados en formación de batalla con 600 caballos de Oficial de infantería Cada figura de terracota es única, y quizá sea el retrato de algún miembro del ejército del emperador.

Las figuras son asombrosamente realistas: tienen cabello, bigote y barba, y los pliegues de la ropa parecen hechos de tela. barro y 100 carros de combate de tamaño natural hechos de madera. Los arqueólogos han sido muy cuidadosos al realizar su labor.

La tumba principal que contiene los restos del emperador aún no ha sido abierta y se espera encontrarla intacta; se dice que se usó cobre fundido para revestirla. La tumba puede corroborar algunas leyendas macabras que se cuentan en torno a ella: que las concubinas del emperador que eran estériles fueron ejecutadas y enterradas con él, y que los artesanos que decoraron la tumba fueron emparedados vivos en su interior para que no revelaran sus secretos. Quienes logren entrar a la tumba tendrán que ser muy cautelosos: Shi Huangdi ordenó poner algunas ballestas que se dispararían en forma automática si alguien profanaba su última morada.

ALGO MAS SOBRE EL EMPERADOR SHI HUANGDI: Shi-huangdi fue el «primer emperador de la casa Chin (Ts’in)»: así se llamó él mismo, y a Mao Zedong le gustaba compararse con él. Había reunificado el gigantesco imperio desintegrado en taifas y creado un sistema de administración centralizado que funcionó hasta 1912. Conquistó el centro y sur de China, hasta Indochina, e hizo de los distintos tramos amurallados contra el norte una primera muralla continua de tierra, precursora de la Gran Muralla (que no se cubrió con piedra hasta el siglo XV).

Unificó las leyes, pesas y medidas del país, reformó la escritura, hizo carreteras nuevas y fijó la anchura de rodada de los carruajes. Cuando los llamados legalistas le hicieron resistencia, ordenó llevar a cabo, el año 213 a. C, una quema de libros para erradicar todas las influencias de la tradición feudalista i La primera quema de libros del mundo!


Shi-huang-ti soñaba con una dinastía de mil generaciones, pero la suya acabó, apenas con su hijo, tres años después de morir él. Además de algunas reformas, le sobrevivió su enorme pirámide sepulcral, rodeada de dos cercas de2173X974my 684 X 578 m, respectivamente, y de cuyo interior contaba ya maravillas el historiador Su-maTs’ien (145-85 a. C). Contenía según él un palacio, rodeado de un extenso paisaje subterráneo.

Mercurio movido mecánicamente representaría el mar y los «mil ríos del imperio» y en el techo habría un firmamento pintado. Del firmamento y del mar de mercurio no ha aparecido nada hasta ahora: en cambio, y cerca del centro del enterramiento, han dado los arqueólogos dentro de una gran fosa con todo un séquito de barro.

En vez de los servidores muertos que habían acompañado hasta entonces a sus fallecidos soberanos, cientos de soldados en formación, cada uno retrato de un miembro de la guardia, todo un «ejército subterráneo», infantes, jinetes y carros, presto a defender a su difunto emperador.

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora – Tras Las Huellas de Nuestro Pasado Edit. Círculo de Lectores

 

Templos Religiosos Arquitectura y Arte Religioso Turismo Por el Mundo

Templos Religiosos Arquitectura y Arte Religioso

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Algunas de las mayores y más célebres empresas jamás acometidas por la humanidad son monumentos religiosos. Desde siempre, los soberanos han catalizado el esfuerzo de pueblos enteros para construir templos al servicio de la religión oficial imperante.

Los templos egipcios de Karnak o el gran templo azteca de Ciudad de México son auténticas proclamaciones de fe levantadas para impresionar tanto a mortales como a dioses. Los soberanos que acometían tales obras actuaban en nombre de sus súbditos, al tiempo que pretendían granjearse el favor de los dioses proclamando a los cuatro vientos su devoción.

Asimismo, todo templo consagrado a un dios que ostentara el nombre del devoto soberano se convertía en una manera de ensalzar la legitimidad, el poder y los logros de este último.

El paso final dentro de este proceso era la deificación del propio rey, que se hacía erigir templos para su mayor gloria en vida. En ese sentido, las estatuas colosales de Rameses u, que en el templo egipcio de Abu Simbel dejan bien claro quién es el verdadero protagonista de tan insigne complejo monumental.

Muchos templos, pues, son en realidad monumentos que ensalzan el poder de un rey, si bien hay otros cuya edificación surgió de una convicción religiosa más profunda. Tal es el caso de Stonehenge, la obra maestra de un pueblo que, sin jerarcas poderosos o un gobierno centralizado, canalizó bajo un mismo proyecto la voluntad de toda una comunidad durante tal vez varias generaciones sucesivas.

De hecho, siglos después de su construcción aún había personas de la clase dominante deseosas de ser enterradas en sus proximidades, bien por respeto a una tradición fijada por sus antepasados y por el valor sagrado del monumento en sí, bien porque consideraran éste una obra mágica surgida de las manos de dioses o héroes, o incluso por su aspecto de extraña formación natural cuyo origen sigue siendo un misterio.

Sea cual sea el motivo, lo cierto es que Stonehenge era para aquellas gentes un poderoso símbolo de lo excepcional y lo místico.

Los templos nos permiten saber cómo veían los pueblos a sus dioses y cómo se veían a sí mismos. La peculiar disposición de las imponentes formas geométricas de Newark, en Ohio, Estados Unidos, réplicas de determinadas constelaciones, sugieren que para el pueblo que las construyó la observación de los ciclos lunares era de suma importancia.

En algunos casos, los avances técnicos permitieron crear obras revolucionarias, como la bóveda del Panteón de Roma, la más grande de su estilo jamás construida.

Algunos monumentos religiosos constituyen la culminación de toda una tradición arquitectónica muy sofisticada, como es el caso de las mezquitas de adobe de Tombuctú, en Malí, las grutas budistas de Ajanta, India, o el mismo Partenón con respecto a la tradición de templos peristilados de la Grecia clásica. Asimismo, en Malta se encuentran Ggantija y otros templos prehistóricos de indudable valor, tanto más cuando las pequeñísimas comunidades isleñas utilizaron para su construcción enormes bloques de piedra.

Tanto en la pirámide del Sol de Teotihuacan como en el zigurat de Ur nos encontramos con sendos pueblos pugnando por alcanzar el cielo y llegar al alejado dominio de los dioses que controlan sus destinos. Tanto el templo de Borobudur, en Java, como el de Paharpur, en Bangladesh, se concibieron como la representación en la tierra del monte Meru, el centro celestial del universo en el que habitaba el rey de los dioses.

La orientación suele ser un elemento de relevante, tal como sucede con el impresionante Túmulo de los monjes, Cahokia (Missouri), concebido como parte de un complejo cosmológico consagrado a servir de puente entre el mundo humano v el sobrenatural.

En ocasiones, los templos hacen las veces de santuarios con sus propias reliquias; como tales, se levantaron en enclaves privilegiados, según su importancia, como el stupa budista de Sanchi, India, con reliquias del mismísimo buda, o el Lanzón de Chavín, Perú parte de un programa cosmológico que tenía por fin señalar el lugar que ocupaba el hombre en el universo.

Templo Stupa budista de Sanchi

Templo Paharpur, en Bangladesh

Chavín introduce un elemento nuevo el empleo de artefactos tecnológicos para impresionar al creyente, en este caso la construcción de un complejo entramado de galerías subterráneas para multiplicar el sonido del agua que circula por ellas.

Este recurso nos recuerda que los templos no se concebían como monumentos estáticos para ser contemplados desde lejos, sino como lugares donde se celebraban ritos ceremoniales religiosos, tanto de ámbito público como privado, que entroncaban perfectamente con la tradición y la fe.

Y, si en cierto modo fue precisamente el poder de dichas creencias lo que llevó a construir estas obras tan extraordinarias, no es menos cierto que era su componente monumental, con su capacidad para impresionar y albergar todo tipo de ceremonia; y rituales, lo que subrayaba el carácter religioso de tales monumentos en las mentes de los sacerdotes, los soberanos y el pueblo en general.

FECHAS APROXIMADAS CONSTRUCCIÓN

3600-2500 a.C.Ggantiga y Templos de Malta
2950-1600 a.C.Stonhenge
2000 a.C.Zigurat de Ur
2100-300 a.C.Templos de Karnak
1285-1265 a.C.Templo Abu Simbel
900-200 a.C.Templo de Chavín
447-438 a.C.Partenón de Atenas
300-225 a.C.Pirámide del Sol (México)
Siglo III a.C – V d.C.Templo Stupa de Sanchi
Siglo II a.C – VI d.C.Grutas Budistas de Ajanta
118-125 d.C.Panteón de Roma
250 d.C.Forma Geométricas de Newark
Siglo VIII – IXMonasterio de Paharpur
Santuario de Borobudur
950-1050 d.C.Túmulo de los Monjes
Siglo XIV – XVMezquitas de Adobe de Tombuctú
1325 – Siglo XVI d.C.Templo Mayor de Tenochtitlán

Construir un templo de piedra era una operación larga y difícil. Muchos problemas se resolvieron adoptando andamiajes y sistemas de elevación de los bloques al lugar de trabajo antes de darles su última mano, que se efectuaba sobre elementos completos y partes unitarias del edificio. En la reconstrucción podemos observar la variedad de sistemas de sujeción, elevación y colocación de los componentes arquitectónicos: los bloques podían presentar almohadillas sobresalientes, canaladuras, manubrios o encajes a los cuales podían asegurarse lazos de cables, ganchos metálicos, cuñas fijadas a su vez a tornos y polipastos. La relativa precariedad de las técnicas y la no completa fiabilidad de las sujeciones, sin embargo, debía hacer frecuentes los incidentes en las edificaciones, en las cuales no es probable que se observaran normas específicas de seguridad.

AMPLIACIÓN SOBRE EL PUEBLO CHAVÍN:

EL PUEBLO CHAVÍN

Empezó a colonizar los Andes peruanos alrededor del 1200 a.C. Probablemente emigraron desde América Central, donde los olmecas desarrollaron una civilización en la misma época. Los chavín cultivaban maíz, que constituía su alimento básico y requería poco esfuerzo. Los agricultores chavín podían dedicar parte de su tiempo a mejorar sus técnicas y a la religión. Usaban telares para elaborar sus ropas de algodón, pero muy pocas muestras de sus tejidos han llegado hasta nuestros días. También eran unos hábiles ceramistas. Sus objetos de alfarería solían tener formas de animales, pájaros, hombres o incluso formas vegetales. Pero todas estas actividades no impidieron que los chavín construyeran también un magnífico templo.

CHAVÍN DE HUÁNTAR

Hacia el 850 a.C. los chavín situaron su centro religioso en Chavín de Huántar. Allí construyeron una compleja red de plazas, explanadas, terrazas y montículos cuyo centro era un enorme templo de piedra. Este edificio se planeó con detenimiento antes de empezar a construirlo. Sus tres plantas están conectadas mediante rampas y escaleras y el aire de todo el edificio se renovaba constantemente gracias a un complicado sistema de ventilación, incluso en las habitaciones más profundas y alejadas del exterior.

PAZ Y ABUNDANCIA

Aunque los chavín creían en unos dioses jaguar fieros y crueles, su cultura era relativamente pacífica. Las únicas armas encontradas han sido las propias de un pueblo cazador más que guerrero. El hecho de disponer de muellísimo territorio debió ser decisivo para que los chavín evitaran los enfrentamientos que suelen conducir a la guerra. Esto les habría permitido dedicar parte de su tiempo a crear un estilo distintivo, que influyó en el arte de todo el Perú.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Consultora Tomo 4
Setenta Maravillas del Mundo Chris Scarre.

Las Diez Plagas de Egipto Origen, Antecedentes y Significado

Origen de las Diez Plagas de Egipto

LAS DIEZ PLAGAS DE EGIPTO
MOISÉS DEBE CONDUCIR A LOS ISRAELITAS EN EGIPTO
POR ORDEN DE DIOS PIDE PERMISO AL FARAÓN DE EGIPTO

Plaga 1: El Agua Se Convierte En Sangre

Plaga 2:La Invasión de las Ranas

Plaga 3:Enjambres de Mosquitos

Plaga 4:Los Tábanos

PLaga 5:La Peste del Ganado

Plaga 6:Las Úlceras

Plaga 7:El Granizo

Plaga 8:Las Langostas

Plaga 9: Las Tinieblas

Plaga 10: Muerte de Primogénitos Egipcios

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ANTECEDENTES DE LAS DIEZ PLAGAS DE EGIPTO:

José llega a Egipto: la historia bíblica de Jacob, hijo de Isaac y nieto de Abraham, cuenta que luchó durante una noche con el ángel del Señor, quien le disloca la cadera y lo bautiza con el nombre de Israel, tomó como esposas a Lía y Raquel, hijas de su tío Laban, a quien también le robó sus ovejas.

Lía da a Jacob diez hijos  y Raquel otros dos: José y Benjamín, el menor. Los hijos de Lía se sienten molestos por el amor de Jacob hacia José y por el gran porvenir que éste sueña para sí mismo, de modo que lo venden como esclavo en Egipto.

Estando prisionero en Egipto, logró el reconocimiento del faraón por su habilidad para interpretar con certeza los sueños del faraón que éste manda almacenar provisiones, consiguiendo evitar con ello una hambruna en Egipto. José hace carrera y, cuando la hambruna amenaza a sus parientes, quienes lo habían rechazado, consigue que éstos se trasladen hasta Egipto con un permiso de residencia ilimitado y puedan ser alimentados.

Historia de Moisés: En Egipto viven bien, pero caen paulatinamente en la esclavitud convirtiéndose en victimas de la xenofobia y persecusiones violentas. El Faraón, por temor a la extranjerización de su pueblo, organiza una matanza masiva de niños. Sólo se salva de ella el pequeño Moisés, pues su madre lo echa en una cesta a las aguas del Nilo, de donde lo rescata una de las hijas del Faraón que lo educa como a un aristócrata.

moises salvado de las aguas

Moisés no puede soportar ni aceptar el mal trato que sufren los judíos y da muerte a un esbirro egipcio especialmente sádico. Después tuvo que exiliarse y marchar a Madián, donde se casó y cuidó el rebaño de su suegro. Allí se le apareció Dios, en forma de zarza ardiente, y le ordenó sacar de Egipto a los hijos de Israel y conducirlos a la Tierra Prometida de Canaán, de la que manaban leche y miel.

el pueblo judio en egipto sufre persecusiones

Fabricar ladrillos para las construcciones de Egipto era una de las agotadoras tareas asignadas a los hebreos que trabajaban para el faraón, según muestran estas pinturas de una tumba de Tebas. Los obreros hebreos laboraban bajo condiciones brutales e infrahumanas, muchas veces peores que las de los propios esclavos. Estaban organizados en cuadrillas de trabajo bajo la supervisión de capataces egipcios. Carecían de derechos civiles y se les daba lo necesario para vivir. El trabajo era agotador. Pasaban muchas horas bajo el sol moldeando ladrillos después de mezclar arena, agua, lodo y paja.

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Dios Pide a Moisés Que Conduzca Al Pueblo Hebreo

La misión de Moisés: El Señor dijo: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos. 

El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto cómo son oprimidos por los egipcios.

Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas».

«Pero Moisés dijo a Dios: «¿Quién soy yo para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto a los israelitas?». 

«Yo estaré contigo, le dijo Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña».

El Señor dijo a Moisés: «Pronto verás lo que voy a hacer al Faraón. . . Pronto verás sí dejará o no marchar al pueblo: será él mismo quien a viva fuerza le echará de su tierra. Mientras tanto, recuerda que soy Yavé y me aparecí a Abrahán, a Isaac y a Jacob, como Dios Omnipotente.

Moisés obedeciendo a la llamada de Dios, se pone enteramente al servicio de su pueblo israelita.

Acepta su misión que es preparada por una serie de castigos divinos — las diez plagas de Egipto — que parecen fenómenos típicamente egipcios, propios de aquella tierra de fábula.

El corazón del Faraón se endureció. . .

El Señor dijo a Moisés: «Te daré tanto poder sobre el Faraón que tendrá que temerte y rendirse a ti. Aarón, tu hermano, que tiene la lengua suelta, será tu profeta, y dirá al Faraón que deje, por fin, marchar al pueblo de Israel, esclavo desde hace ya demasiado tiempo.

El corazón del Faraón se endurecerá y no consentirá tal cosa; pero Yo multiplicaré mis porte» en la tierra de Egipto y los egipcios tendrán que reconocer que el Dios de los hebreos es el Dios verdadero y único. Si el Faraón pidiera una prueba de tu misión profética, di a Aarón que tire delante de él su cayado de pastor y éste se convertirá en serpiente».

Así dijo el Señor… Moisés y Aarón tenían ochenta años el uno y, ochenta y tres el otro respectivamente, cuando se presentaron al Faraón como enviados y mensajeros de Dios; le dijeron lo que el Señor les había mandado decir y, en prueba de su misión, Aarón tiró ante el rey su cayado, que se convirtió en serpiente.

Maravillado el Faraón, llamó a sus magos v encantadores; éstos también echaron sus cayados, que por sus sutiles encantamientos se convirtieron igualmente en serpientes. Pero la serpiente de Aarón las devoró al instante.

Quien obraba no era Moisés, sino el Señor en Moisés; más allá de todo poder de encantamiento se encontraba el poder milagroso de Dios. Pero el corazón del Faraón se endureció y no quiso escuchar la palabra del Señor.

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Primera Plaga: El Agua Convertida en Sangre

El Señor dijo a Moisés: «Has visto que se ha endurecido el corazón del Faraón y no quiere liberar a mi pueblo…Mañana cuando pasee por la orilla del Nilo con el cayado-serpiente en la mano y dile que deje marchar a Israel al desierto para sacrificar a su Dios.

Si no hace caso, golpea con el cayado las aguas del Nilo y éste se convertirá en sangre; y, como el Nilo, también los demás ríos serán sangre; y los canales, y los estanques, y los embalses se trocarán en sangre; y el pueblo de Egipto no tendrá ya agua para beber».

plaga de egipto el agua se convierte en sangre

A la mañana siguiente, Moisés y Aarón se presentaron al Faraón, que paseaba por la orilla del Nilo; y cuando Aarón le hubo comunicado la orden del Dios de los hebreos, hallándole indócil a ella, golpeó con el cayado el agua del gran río. que fue trocada en sangre; y sangre fueron los canales, y los estanques, y los embalses de los contornos. Los peces morían y los egipcios no tenían agua que beber: un espectáculo realmente horrible.

El Faraón llamó a los magos y encantadores del país y éstos, habiendo hecho excavar nuevos pozos, consiguieron lo mismo con sus encantamientos.

Y el Faraón, volviendo las espaldas a los mensajeros de Dios, regresó al palacio, sin permitir la marcha de Israel. Su corazón se había endurecido y tampoco esta vez hizo caso a la voz del Señor.

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Segunda Plaga: Las ranas:

El Señor dijo de nuevo a Moisés: «Vuelve al Faraón y, en mi nombre, mándale que deje marchar a Israel al desierto, donde debe encontrar a su Dios. Si no obedece, castigaré a su país con una enorme invasión de ranas. Contra él y sus familiares y sus siervos avanzarán ejércitos de ranas; y su casa y sus estancias, y los hornos y todo será invadido por las ranas, y todo quedará devastado por ellas».

plagas de egipto las ranas

Moisés y Aarón comunicaron al rey la orden del Señor.

Pero el Faraón se mantuvo inflexible. Aarón extendió entonces su mano, que empuñaba el cayado-serpiente, y de súbito, de los ríos, de los canales y de los estanques vinieron ranas, tantas ranas que la tierra quedó cubierta de ellas; todo el país fue un pulular de ranas: por los caminos, en las casas, bajo los tejados, sobre los lechos, en los hornos, en los pozos, en los platos; por doquiera hubo un brincotear y croar de ranas. El Faraón llamó a sus magos y encantadores; y éstos hicieron lo mismo, de modo que la invasión de las ranas fue ya total. No sabía el Faraón que sus magos y encantadores repetían, casi como un eco, el castigo de Dios sobre él.

Fastidiado y humillado, el Faraón llamó a Moisés y Aarón y les rogó que hicieran cesar la insoportable plaga: inmediatamente después, liberaría a Israel.

Moisés aceptó el pacto y oró al Señor. Éste escuchó la oración de Moisés: murieron las ranas, y las casas, los patios y los caminos quedaron libres de ellas. Los egipcios hicieron montones y montañas con ellas y eran tantas que su hedor infectaba el aire de todos los alrededores.
Pero el Faraón, al verse aliviado de aquel azora insoportable, no mantuvo su palabra y no permitió que Israel partiera.

El corazón del Faraón se había endurecida aún más.

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Tercera plaga: Los Mosquitos:

Entonces el Señor dijo a Moisés: «Di a Aarón que esgrima el cayado y golpee el polvo del suelo y éste proliferará mosquitos, una irrupción de mosquitos sobre todo el país de Egipto durante una jornada entera».

Y Aarón extendió la mano con que sostenía el cayado y golpeó el polvo del suelo; y de repente el aire fue un enjambre de mosquitos, rana nube de mosquitos, que atacaban a las personas y » animales e incluso las cosas. Todo el polvo » tierra se convirtió en mosquitos en el país de Egipto.

enjambre de mosquitos


Llamados por el Faraón, los magos intentaron  hacer otro tanto. Pero la prueba no tuvo éxito y  los mosquitos se cebaban furibundos sobre los hombres,  los animales y los mismos magos. Ya nadie sabía defenderse de la ferocidad de sus picadura ni de la molestia de sus zumbidos.

Dijeron entonces los magos al Faraón  «Aquí está el dedo de Dio!» Esto es una burla del Dios de los hebreos». Mas, pasada aquella jornada, el Faraón despreció el castigo de Dios y no permitió que partiera Israel. Al aumentar su pertinacia, el corazón del rey se había endurecido.

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Cuarta plaga: Los Tábanos:

El Señor dijo de nuevo a Moisés: «Mañana preséntate una vez más al Faraón cuando se halle paseando por la orilla del Nilo y dile:

«Así te habla el Señor Dios de los hebreos: Deja marchar a mi pueblo, para que me haga sacrificios en el desierto, donde Yo le encontraré. Si también ahora te obstinas en no dejarle salir, haré llover sobre ti, sobre tu casa y sobre todo tu pueblo, nubes de tábanos que molestarán de modo insoportable.

Únicamente quedará libre de ellos la tierra de Gesén, donde vive mi pueblo. Sabe por esto que el Dios de Israel es el único Dios verdadero».

plagas de egipto los tabanos

Y así fue. Enjambres de grandes tábanos cayeron sobre el Faraón, sobre su casa y sobre su pueblo.

El Faraón hizo llamar a Moisés y Aarón y les dijo: «Haced aquí, en tierra de Egipto, los sacrificios que debíais hacer a vuestro Dios».

Le contestó Moisés: «Los sacrificios que ofrecemos a nuestro Dios no placen a los ojos de los egipcios, que nos lapidarían por envidia. Déjanos, pues, marchar al desierto». El Faraón respondió: «Os dejaré marchar, mas antes libradme de la insoportable molestia de los tábanos».

Dijo Moisés: «El Señor librará a Egipto de este azote, pero tú no nos defraudes otra vez». Y oró al Señor para que cesara la plaga. Cesó ésta, en efecto, y en poquísimo tiempo no quedó ya un solo tábano. Pero una vez cesado el azote, tampoco el Faraón dejó marchar a Israel. Su corazón se había endurecido.

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Quinta Plaga: La Peste  En El Ganado

Nuevamente el Señor ordenó a Moisés que fuera al Faraón y le mandara dejar marchar a su pueblo, para que éste pudiera salir de Egipto y le ofreciera, entonces, sacrificios en el desierto.

En caso contrario, su mano se descargaría sobre todo el ganado de Egipto, sobre los caballos y los asnos, sobre los camellos, los bueyes y las ovejas, con una tremenda mortandad. En cambio, del ganado de los hijos de Israel ni un solo animal perecería.

Y el Señor puso un término: «Mañana haré esto».  Al día siguiente, el Señor realizó la amenaza y fue grande la mortandad entre los camellos y los caballos, los asnos y los bueyes: un verdadero exterminio. En cambio, no murió una sola cabeza del ganado de Israel. Y envió el Faraón a ver, y se halló que nada había muerto de lo que poseía Israel.

Mas tampoco esta vez obedeció el Faraón al Señor, porque su corazón se había endurecido.

plaga del ganado en egipto

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Sexta Plaga: Las Úlceras

El  Señor dijo a Moisés y Aarón: «Tomad ceniza de los hornos de ladrillos y echadla a lo alto, en grandes puñados. Caerá como finísimo polvo y cubrirá todo Egipto, y a los hombres, y los animales, en los cuales producirá úlceras que darán horribles pústulas».

Moisés y Aarón tomaron ceniza de horno y en presencia del Faraón la echaron hacia el cielo. Bajando luego en polvo muy tenue sobre los animales y los hombres, produjo al instante molestísimas úlceras y pústulas. Ni siquiera los magos pudieron salvarse de ellas. Pero el corazón del Faraón se había endurecido y también esta vez despreció el castigo del Señor.

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Séptima Plaga: Dios Envía el Azote del Granizo

De nuevo el Señor ordenó a Moisés: «Preséntate mañana al Faraón y dile: «Así habla el Señor Dios de los hebreos: deja marchar a mi a sacrificar en el desierto, donde me encontrará.  Si no lo haces, enviaré todas mis plagas contra contra tu pueblo, para que conozcas que nadie semejante a Mí sobre la tierra.

Y si hubiese mi poder y te hubiese alcanzado a ti y a tu con la peste, como he alcanzado tu ganado, ya no estarías en el mundo, ro te he dejado la vida, para que veas mi y mi nombre sea glorificado por doquier, te obstinarás aún en no dejar partir a mi es bien, mañana a esta hora, haré caer una granizada, como jamás se vio en Egipto el día de su fundación; y quien se encuentre ampo, si no corre a los refugios, será alcanzado a y morirá».

plagas de egipto

luego a Moisés: «Si el Faraón no escucha mi mandato, extiende la mano y el cayado hacia el r caerá la granizada sobre Egipto»: Moisés, en efecto, extendió la mano hacia el cielo y de este cayó una granizada gruesa y tupida; mientras tumbaban los truenos y deslumbraban los relámpagos.

Y todo fue azotado por el granizo: el verde de los campos y el grano que ya había en las espigas, el lino en flor y la cebada; todo fue destrozado, los árboles de los campos y los techos de las casas, y los siervos y el ganado que no se habían puesto bajo resguardo.

Pero la tierra de Gesén, donde se hallaban los hijos de Israel, ni siquiera se enteró de la temible tempestad.

Asustado el Faraón, hizo llamar a Moisés y Aarón y les dijo:
«Me doy cuenta de haber pecado.
«El Señor es justo y yo y mi pueblo somos culpables.
«Rogad al Señor que haga cesar los truenos y los relámpagos y el granizo y os dejaré marchar en libertad».

Le respondió Moisés: «Levantaré al Señor mis manos, y los truenos cesarán, y cesará el granizo. para que tú sepas que la tierra es del Señor. Pero sé que no temes aún al Señor…: No obstante, hizo su oración y cesaron los truenos y el granizo, Pero el Faraón, al ver que todo había terminado no dejó marchar a los hijos de Israel porque se había endurecido nuevamente su corazón.

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Octava plaga: las langostas

El Señor dijo a Moisés: «Vuelve al Faraón, porque he permitido que se endureciese su corazón para realizar estos prodigios en medio del pueblo y que tú puedas contar a tus hijos y a los hijos de tus hijos los prodigios que Yo hice en tierra de Egipto; y reconozcan todos que Yo soy el Señor».

plagas de egipto

Moisés y Aarón volvieron al Faraón, pues, y le dijeron:

«El Señor Dios de Israel te pregunta hasta cuándo vas a despreciar su mandato de dejar partir a su pueblo para que le encuentre en el desierto y le sirva allí libremente.

Y te advierte una vez más que si rehusas obedecerle, mañana mismo hará venir la langosta sobre todo tu territorio, en número tan grande que cubra el suelo; y devorará lo que ha quedado tras el granizo; e invadirá los caminos, las casas, los huertos y los graneros: será una irrupción como jamás vieron los padres de tus padres, desde la creación hasta hoy».

Volvieron luego la espalda al Faraón y salieron.
Entonces los siervos de éste le dijeron:

«¿Hasta cuándo nos traerá desgracias ese hombre? Deja que esa gente se marche y sirva en paz a su Señor. – «¿No ves que Egipto ha quedado desolado?»

Y llamaron, pues, a Moisés y Aarón y los persuadieron para que volviesen al Faraón, que les dijo:

«Id y servid al Señor Dios vuestro. Pero, ¿quiénes van a marchar?»

Respondió Moisés: «Partimos todos: con nuestros niños, y nuestros ancianos, y las mujeres, y los rebaños; porque hemos de celebrar una fiesta del Señor».

Dijo el Faraón con gesto desconfiado: «Que el Señor sea testigo que yo os dejo marchar, a vosotros y vuestros niños. Pero hay alguno entre vosotros que alimenta malas intenciones. . . Marchaos, pero solamente los hombres».

Y los alejó de su presencia.
Dijo entonces el Señor a Moisés: «Extiende tu mano y que la langosta invada toda la tierra de Egipto».

Moisés tendió la mano y el cayado sobre Egipto y el Señor hizo soplar un viento caluroso sobre el país que trajo langostas en cantidad incalculable, como no hubo jamás en el pasado ni volverá a haber en el porvenir.

Eran tantísimas que Egipto quedó oscurecido y cubrieron todo el país y devoraron todo lo que había quedado después de la granizada: de modo que no quedó nada verde, ni la hierba de los campos ni los frutos de los árboles.

El Faraón hizo llamar entonces a Moisés y Aarón y les dijo: «De nuevo he pecado contra Dios y contra vosotros». Y agregó luego el Faraón: » «Perdonadme también esta vez y rogad al Señor Dios vuestro que aleje de mí y de mi pueblo este exterminio».
Cuando salió del palacio real. Moisés rezó al Señor; y éste suscitó un viento del Oeste que barrió la langosta y la arrojó al «mar de las cañas» o Alar Rojo.

Pero permitió que se volviese a endurecer el corazón del rey, quien tampoco esta vez dejó marchar a los hijos de Israel.

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Novena Plaga: Las Tinieblas

LAS DIEZ PLAGAS DE EGIPTOEl Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo y descenderán sobre la tierra de Egipto espesas tinieblas».

Moisés extendió la mano y durante tres días ocuparon el cielo y la tierra densas tinieblas; los egipcios no se veían los unos a los otros y en aquellos días nadie pudo salir de su casa.

Solamente los hijos de Israel continuaron teniendo aire y sol en sus casas, en la comarca de Gesén.

Fue entonces cuando el mismo Faraón hizo llamar a Moisés y le dijo:
«¡Marchaos, marchaos, por favor! Y haced sacrificios en el desierto al Señor Dios vuestro.


«Que vuestras mujeres y niños partan con vosotros también; mas quédense aquí vuestros rebaños».

Respondió Moisés: «También nuestros rebaños han de venir con nosotros, porque de ellos hemos de escoger las víctimas para los sacrificios. Incluso tú mismo debieras darnos víctimas para los holocaustos que vamos a ofrecer al Señor».

Pero el Señor permitió que el corazón del rey se endureciese aún más, y tampoco esta vez los dejó marchar.

El Señor Habla Nuevamente Con Moisés

Dijo el Señor a Moisés: «Haré venir aún otra plaga sobre el Faraón y sobre Egipto; después, os dejará marchar; él mismo, incluso, os echará de su tierra».

Y Moisés advirtió al Faraón: «Así habla el Señor: Al filo de la medianoche Yo saldré por las calles y pasaré entre las casas de Egipto y morirán todos los primogénitos: desde el primogénito del Faraón que se sienta en el trono al primogénito de la esclava que hace girar la rueda del molino.

Y habrá grandes lamentaciones por todo Egipto, como jamás ha habido. Pero entre los hijos de Israel todo estará en calma, para que se conozca la clara separación que Dios ha hecho entre israelitas y egipcios. Incluso — continuó Moisés — todos tus siervos vendrán a mí e inclinándose me rogarán que parta con todo mi pueblo».

Pronunciadas estas palabras, Moisés dio la espalda al Faraón.

Y el Señor dijo a Moisés: «El Faraón no te escuchará y yo multiplicaré mis prodigios en la tierra de Egipto».

Moisés y Aarón hicieron prodigios ante el Faraón; pero éste no dejó marchar a los hijos de Israel de su país, porque su corazón se había endurecido.

Institución de la Pascua

El Señor quiso que el día memorable de la liberación fuese recordado con un rito solemne.

Eran los primeros días del Abib o mes de las espigas (aproximadamente, nuestra época de marzo y abril), cuando el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Sea este mes el principio del año religioso, v el día diez, cada cabeza de familia adquiera un cordero — o un cabrito —, sin defecto alguno, macho y de un año.

Sea alimentado hasta el día decimocuarto y por la noche de ese día toda la asamblea de Israel, reunida, lo sacrifique al Señor. Luego, asado al fuego, cómase en la misma noche, con pan ácimo (sin levadura) y lechugas silvestres y amargas.

Que todos lo coman así: ceñidos los costados, con los pies calzados y el bastón en la mano, en la actitud de quien se pone en camino: es la Pascua ( o el Paso) del Señor».

E inspiró el Señor a Moisés que dijera estas cosas.

Moisés llamó a todos los ancianos de Israel y les repitió la orden:
«Escoged un cordero sin mancha para vuestras familias y celebrad la Pascua.

«Con un manojo de hisopo, mojado en la sangre recogida en el plato, untad el dintel de la puerta y que ninguno de vosotros salga hasta la mañana.

Por la noche pasará el Señor para castigar a los egipcios, pero no entrará en las casas cuya puerta esté teñida de sangre, ni permitirá al destructor que entre en ellas para herir. Observad todo esto como ley perpetua, para vosotros y para vuestros hijos: y una vez entrados en la tierra prometida por el Señor, observad este rito solemne.

Y cuando vuestros hijos os pregunten qué significa, les responderéis: ‘Es el sacrificio de la Pascua (o Paso) del Señor, cuando Egipto, pasó castigando las casas de los egipcios y salvó las casas de Israel; y ayudó a nuestro pueblo a pasar de la esclavitud del Faraón a la libertad del desierto, donde debía encontrar a su Dios’.

«En vuestros relatos a los hijos y a los hijos de vuestros hijos se transmitirán, como un patrimonio de fe esencial, estas palabras: Patres nostri annuntia verunt nobis: nuestros padres nos refirieron estas maravillas de Dios».
Al oír estas palabras, los ancianos se inclinaron en señal de acatamiento.

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Décina Plaga: Muerte de los Primogénitos de  Egipto

muerte de primogenitos


Hacia la medianoche, murieron todos los primogénitos de Egipto: desde el primogénito del Faraón que se sentaba en el trono al primogénito del prisionero que estaba en la cárcel.

Y el Faraón y sus siervos y todos los egipcios se levantaron de noche, y en todo el país hubo llantos, porque no existía una casa donde no hubiera un muerto.

LAS DIEZ PLAGAS DE EGIPTOCuando vio toda Ja tierra blanqueando de huesos y de sepulcros, el Faraón se asustó; y habiendo llamado a Moisés le ordenó que partiese inmediatamente con todo su pueblo y sus rebaños; que se fuese al desierto a hacer sacrificios al Señor.

También los ancianos y los servidores del Faraón ansiaban que llegase la hora de la partida de Israel: «Si no —decían—, aquí morimos todos».

¡La liberación, al fin! Pero ésta no era sólo la fuga de Israel de Egipto, la victoria de Moisés sobre la injusticia faraónica y el cese de una pesada esclavitud, sino algo más profundo y místico: realizaba la aspiración, viva siempre, de poseer la tierra que el Señor había prometido a su pueblo.

Por este objetivo, religioso y nacional, había luchado Moisés valientemente con el Faraón.

Partieron, pues, de Ramesés, en número de casi seiscientos mil y por la prisa de la partida cada cual llevaba entre los pliegues del manto la masa para el pan, todavía ácima. Los hombres adultos a pie, las mujeres y los niños en los camellos y muchos rebaños de toda clase de ganado, se dirigieron en caravana primero a Sucot y luego a Etam, en los linderos del desierto.

En este punto el Señor habló a Moisés y le dijo:
«Di a los hijos de Israel que cambien de ruta y vayan a acampar frente a Baalsefón, junto al mar».

Aporte de las empresas para cuidar el medio ambiente

Aporte de las empresas para cuidar el medio ambiente

COMPARTA LA RIQUEZA: Los norteamericanos hicieron regalos por un promedio de u$s 115.000 millones anuales en la década de los años 80. Si usted es como la mayoría, verá que su buzón de correo rebosa de pedidos de dinero de todo tipo de asociaciones.. .y es difícil decidir quién merece su ayuda y quién no.

En muchísimas empresas, este problema se solucionó con las “campañas internas”. Muy sencillo: todos donan unos posos dólares del sueldo, y el dinero se destina a una variedad de obras de beneficencia muy bien dirigidas. Todo ese dinero junto pronto asciende a cientos de millones de dólares por año.

¿Por qué no emplear el mismo sistema para proteger nuestro medio ambiente?

21-10:DÍA MUNDIAL DEL AHORRO DE ENERGÍA

10 SUGERENCIAS PARA AYUDAR AL PLANETA

1La energía consumida en iluminación ronda entre el 12 y el 26% del gasto total de la casa. Use lamparitas de bajo consumo : ahorran hasta un 75% de energía.
2Llene el lavarropas para cada lavado: ahorrará agua y electricidad.
3No use el inodoro como tacho de basura, ni hagas correr el agua sin necesidad.
4Recuerde apagar la luz cuando salgas de una habitación o la luz natural sea suficiente.
5Apague la computadora si no lo estás usando: mientras está hibernando gasta el 70% de su consumo diario.
6Asegúrese de que la puerta de tu heladera cierre correctamente y mantenerla
abierta el menor tiempo posible.
7No deje enchufados los cargadores de aparatos electrónicos a batería
(como el celular o la notebook) cuando no los estés usando
8Cambie el auto por el medio de transporte público . Use más el subte, tren o colectivo y, si es posible, utilice a la bicicleta.
9Use pilas recargables
10No deje el televisor en «stand by» (esa función que te permite prenderlo o apagarlo con el control remoto) ya que no sólo le produce un desgaste al equipo sino que además consume energía innecesariamente.

SOLIDARIDAD ANÓNIMA

• Las donaciones a obras de caridad aumentan un promedio de 10% por año, mientras que los grupos ecologistas obtienen menos del 1% de esa cifra.
• Las campañas para obras de beneficencia en los lugares de trabajo son las más eficaces y las de menos costo. De cada dólar, se destinan unos 90 centavos a donaciones de este tipo. Con las campañas por correo, sólo el 2% de las cartas obtienen la respuesta esperada y solamente se recaudan 75 centavos por dólar.
• Las estadísticas demuestran que la gente donaría más dinero, si diera menos cantidad, pero más veces. Es más fácil dar u$s 1 6 2 cada vez que se cobra dinero, que extender un cheque por u$s 25 ó 50.
• Ahora existen cientos de campañas en lugares de trabajo que ofrecen una opción ecológica. La mayoría de las veces, los empleados pueden elegir los grupos a los que destinan sus contribuciones.

COSAS SIMPLES DE HACER
Organice una Campaña por la Tierra en su lugar de trabajo
• Primero, cerciórese de que haya suficiente interés. Hable con los empleados y con la gerencia. Asegúrese de que todos entiendan cómo funciona el programa. Recuerde: es absolutamente voluntario.Si es la primera vez que lo organiza, pida ayuda a los expertos.
• La mayoría de los programas empiezan con campañas de dos semanas con los que la gente firma. Los grupos como Earth Share ponen una mesa a la entrada del comedor o en la recepción para contestar preguntas, dar  información detallada sobre cada asociación y entregar tarjetas de compromiso.
En dichas tarjetas, los empleados pueden autorizar a la tesorería para que deduzca una cifra determinada por mes —o quizás una sola vez— y la done. Se puede elegir la asociación a la que se desea entregar el . importe o bien puede donarse a un fondo común.
• El organizador de la campaña no debe desconocer ni un solo detalle sobre las donaciones, pues debe informar en el momento de pagar los impuestos. En algunos casos, las empresas también donan una cifra equivalente —o no— a la aportada por todos los empleados.

¿SABÍA QUE…?
• En 1987, Apple Computer agregó una opción ecológica a su campaña anual de donaciones. También agregó como opciones a un grupo artístico de la zona y a una organización de investigaciones médicas. La respuesta fue arrolladora: los empleados duplicaron sus donaciones.
• En 1990, Earth Share ayudó a recaudar u$s 6.000.000 con campañas en empresas como Tandem Computer, Sun Microsystems y muchas oficinas gubernamentales, tanto federales como estaduales.

VENTAJAS
Para su empresa
• Una campaña interna supone algunos costos mínimos: unos pocos centavos por donación, en el caso de una empresa tipo. Pero ese dinero se traducirá en mucho más dinero que será destinado al medio ambiente.
• Los expertos informan que en las campañas internas se eleva la moral y la motivación de los empleados.

Para la Tierra
• Miles de asociaciones ecologistas ofrecen un servicio valioso, pues educan a la gente y promueven la acción en beneficio de la Tierra. Al hacer que sus empleados ayuden a estos grupos está contribuyendo a que estas asociaciones cumplan con su misión.