Historia del Cine

Libros prohibidos en la Historia Dictadura Militar en Argentina

Libros Prohibídos en la Historia

Los libros también tuvieron sus hogueras: Los ejemplos abundan y siempre copian el mismo modelo. Parece ser que comenzó en el siglo XIV a. de C., cuando Akenatón, fundador de la primera religión monoteísta, enviaría a la hoguera todos los textos contrarios a su pensamiento. A su muerte, los sacerdotes escarnecidos se vengaron de él haciendo lo propio con sus obras.

«Abolid el pasado» diría en el año 220 a. de C. el emperador chino Qin, constructor de la Gran Muralla en cuyo interior encerraría a su país en una reunificación que rechazaba cualquier aportación exterior. Destruía toda la historia de su país y toda la filosofía china, de Confucio a Lao-Tse, porque sus principios eran contrarios a los suyos. También habría que recordar que en 1171 Saladino quemó la biblioteca de El Cairo, o también en aquella época, el saqueo de la biblioteca de Constantinopla a manos de los cruzados, donde se agrupaba toda la literatura griega.

Tenemos en la memoria los terribles excesos de la Inquisición en España, con un Torquemada que en 1490 hizo quemar todos los libros de origen hebraico; las hogueras ardieron en Granada y una muchedumbre bailó alrededor de unas brasas donde el pensamiento de Moisés y el Talmud se deshacían en humo.

Más próximo en el tiempo sucedió que, durante la revolución francesa, los comuneros destruyeron todos los textos reales y las bibliotecas del ayuntamiento. Afortunadamente la biblioteca nacional no fue destruida, pero la Alemania nazi no tuvo escrúpulos a la hora de destruir unos 12.000 libros, quemados o abandonados al saqueo, que se sumaron a los destruidos en los bombardeos aliados. Sólo unos 3.000 libros judíos fueron rescatados por los estadounidenses: los demás desaparecieron para siempre.

¿Podremos recordar sin repugnancia la triste irrupción en la historia de Pol Pot, en Camboya, que tras masacrar a las dos terceras partes de la población, dejó rienda libre a su odio hacia el papel destruyendo todos los libros del país. No quedó ni uno.

Revisitemos la destrucción, en 1944, de 80.000 libros y manuscritos de la Sociedad Real del Saber de Nápoles, para evitar que aquellos documentos, antiguos o modernos, no cayeran en manos de los aliados. O la Revolución Roja con Mao Tsé Tung a la cabeza, que ordenó a sus guardias rojos que quemasen todos los libros contrarios al régimen. O cómo fue destruida la biblioteca de Sarajevo, cruelmente bombardeada en 1992, o las del Africa negra, sometidas a la destrucción en nombre de las guerras tribales. que conllevan genocidios y políticas de «tierra quemada», como sucediera en Uganda a finales del siglo pasado.

O como la biblioteca del Instituto Bhandarkar en la India, donde a principios de enero de 2004, unos manifestantes se reunieron para protestal contra la publicación de un libro de James W. Lame. El pecado del tal Lame no era otro que narrar la vida tumultuosa de Shivaji, una importante figura religiosa y guerrera del siglo XVII. O quizás su pecado fuera haber sacado a relucir las tensiones existentes en eSe país entre musulmanes e hindúes.

Fuera como fuese, el caso es que los airados manifestantes de la brigada Sambahji destruyeron, robaron o deterioraron uno. treinta mil manuscritos antiguos. Se cree que también se llevan una tablilla asiria de 2.600 años de antigüedad.

¿Qué más podemos decir? Digamos solamente que si el hombre es un creador genial, también es el mayor destructor del planeta, si dejamos aparte las catástrofes naturales, claro.

LIBROS PROHIBIDOS POR LA DICTADURA MILITAR ARGENTINA A PARTIR DE 1976

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

Bakunin, Mijail Dios y el Estado (Dios, el Estado y la Libertad)
Bayer, Osvaldo Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia
Bayer, Osvaldo Los vengadores de la Patagonia trágica
Benedeti, Mario Gracias por el fuego
Cuadernos de Cultura Cuaderno de Cultura n° 60
Comité Central de Partido Comunista Revista Nueva Era N° 7.
Casaretto, Martín S. Historia del movimiento obrero argentino
Castello, Beatriz Dios es fiel
Castro, Fidel La historia me absolverá
De Saint-Exupéry, Antoine El Principito
Devetach, Laura La torre de cubos
Dostoievski, Fiódor M. Crimen y castigo. Tomo I
Editorial Fundamentos La cuestión agraria y el movimiento de liberación
Enciclopedia Salvat tomos 8 y 11
Erasmo Elogio de la locura
Fanon, Frantz Los condenados de la tierra
Fayt, Carlos S. Historia del pensamiento político.
Frondizi, Arturo La lucha antiimperialista. Etapa fundamental del proceso democrático
Furtado, Celso Dialéctica del desarrollo
Gaboriau, M. – Gaudemar, P. De y otros Estructuralismo: estructuralismo e historia
Gagarin, Valentin Mi hermano Yuri
Galeano, Eduardo Las venas abiertas de América Latina
Lenin Vladimir. I. La cultura y la revolución cultural. Recopilación
Lenin, V. I. Acerca de la prensa y la literatura
Lenin, V. I. La revolución proletaria y el renegado Kautsky
Lenin, Vladimir I. Obras escogidas Vols. 1, 2 y 3
Martí, José Nuestra América y otros escritos
Marx, C. La ideología alemana. Ed. Pueblos unidos
Marx, C. Miseria de la Filosofía
Marx, C. Y Engels Manifiesto del PC
Marx, C. Y otros La sociedad Comunista.
Marx, Carlos Crítica de la Economía Política
Marx, Carlos – Engels, F Sobre el sistema colonial del capitalismo
Marx, Karl El Capital I, II, III. Crítica de la Economía Política
Perón, Eva La Razón de mi vida. Ed. Penser
Perón, Juan Domingo La fuerza es el derecho de las bestias
Perón, Juan Domingo La Hora de los Pueblos. Unidad Editora. 1982
Marx, Karl y Engels Friedrich Manifiesto del Partido Comunista
Trotski, León Historia de la revolución rusa
Varela, Alfredo Abono inagotable. Poema
Vargas Llosa, Mario La Tia Julia y el Escribidor. Ed. Punto de Lectura. 2003
Veselov, E. La evolución de la vida
Walsh, Rodolfo Operación Masacre

Fuente Consultada:
El Enigma de los Tesoros Malditos de Richard Bessiere –
Revista Muy Interesante  – Enciclopedia Encarta – Cosmos Vol. 3 –

Libros Prohibidos en la Historia-Quema Masiva de Libros- Bibliocausto

BIBLIOCAUSTO: PERSEGUIDOS POR LOS INQUISIDORES, INTEGRISTAS ISLÁMICOS, NAZIS,…

La Quema Histórica de Libros: La quema de libros es un hecho tan viejo como la historia del hombre, ya unos 1500 años antes de Cristo, un faraón egipcio que creó una nueva religión, hizo quemar todos los libros del imperio que negaran su doctrina religiosa. Obviamente como era de esperarse, cuando el Akenatón falleció, todos los sacerdotes del antiguo culto hicieron lo mismo con todas sus obras.

En China antigua, unos 200 años antes de Cristo, el famoso emperador que logró unificar gran parte de las regiones chinas, y se lo recuerda como el constructor de la Gran Muralla, incineró toda información relativa a los filósofos Confucio y Lao tse, sólo porque él no estaba de acuerdo con los principios y valores enunciados por estos pensadores, que tanto han trascendido sus pensamientos hasta nuestros días.

Otro recordado bibliocausto, que duele hasta hoy, fue la destrucción y saqueo en el siglo XII, por el jefe árabe Saladino, de la maravillosa biblioteca de Alejandría, donde estaba conservado y recopilado todo el saber de la ciencia, la literatura y filosofía griega clásica. Lo mismo puede decirse de la biblioteca de Constantinopla, cuando las expediciones de los cruzados medievales , en su camino a Jerusalen, decidieron atacar y destruir todo lo de aquella ciudad oriental.

Con la unificación de las casas de Castilla y Aragón en España antigua, los reyes Católicos, en su afán de construir un Estado unitario y acorde con su religión, necesitaron erradicar de España a las otras religiones monoteístas, en 1490 aparece así el poder absoluto de la Inquisición, a cargo de Torquema , persiguiendo a todos los herejes y haciendo humo a todo aquello que se oponía a sus principios. Las hogueras ardieron por toda la región y la gente reía, cantaba y bailaba a su alrededor, mientras las grasas cocinaban el Talmud judío.

Una bisagra en el pensamiento político-social de la historia ha sido la Revolución Francesa, que por un tiempo se radicalizó pasando por la guilltina a centenares de opositores , como asi también pasaron por la hoguerra todos los textos reales de la biblioteca del ayuntamiento. Pero si hablamos de verdaderas hogueras de textos en bibliotecas, no debemos olvidarnos de los fanáticos nazis, que sin escrúpulos y con todo el odio y violencia que los caracterizaba destruyeron 15.000 libros del judaísmo mas otros miles de política liberal y democrática. También en plena guerra los aliados con sus bombardeos masivos , han destruído enormes cantidad de bibliografía. Por esa misma época, en 1944 se quemaron 80.000 libros de la Sociedad Real del Saber de Nápoles, para evitar que no sean apoderados por los aliados.

Entre los seres mas brutales y autoritarios de la historia contemporánea, como los archiconocidos Hitler, Stalin, mas otros dictadores como el gualtemalteco Efrain Ríos Montt, hay uno que no dejó un solo libro sano en Camboya, y además masacró a la tercera parte de la población, ese repugnate dictador se llamaba Por Pot.

Siguiendo con los gobierno autoritarios, volvemos a China, pero casi la actual, cuando era gobernada por Mao Tsé Tung quien ordenó a sus guardias rojas una requisa cultural, para quemar todo libro que se oponga al régimen. En 1992 cuando se separan los países que formaban la antigua Yugoslavia, y cada región buscó su propia independencia , frente al poder supremo del Carnicero de los Balcanes, Milosevis, la Biblioteca de Sarajevo fue totalmente destruída por los bombardeos enemigos.

En otro continente, el africano, que desde la descolonización europea , las guerras tribales originaron verderos genocidios, por el control del poder político en paises como el Congo, Nigeria, Sudán , Uganda y otros. Allí fueron aniquilados todos los valores culturales, perdiendo en muchos casos la identidad nacional.

En 2004, en India, en la biblioteca del Instituto Bhandarkar centenares de manifestantes protestaban contra la edición de un libro de James W. Lame, que narraba sobre la vida agitada y escandalosa de Shivaji, quien fue una importante figura religiosa del siglo XVIII. Destruyeron y quizas también robaron 30.000 manuscritos antiguos, muchos de ellos escritos sobre tablillas de arcilla, con mas de 2500 años de antiguedad.

Porque tanta destrucción, porque tanto odio?,…parece que no aprendemos de las dolorosas experiencias pasadas, somos creadores, inventores, descubridores, por momento parecemos seres geniales y brillantes, salvamos vidas, construímos obras maravillosas, viajamos al espacio, caminamos sobre la Luna, pero cuando nos enojamos con convertimos en seres opuestos, crueles y destructores del planeta,…¿ podrá el hombre algún día superar esta paradoja?, y cuidar para siempre toda la cultura que nos identifica y nos caracteriza como el ser supremo de esta única región del Universo.

BIBLIOCAUSTO: Bajo los adoquines de la antigua Plaza de la Ópera de Berlín, muy cerca del edificio principal de la Universidad Humboldt, yace La biblioteca sumergida. Micha Ullmann, el maestro escultor israelí que la proyectó, colocó en ella estantes suficientes para albergar 20.000 volúmenes. Sin embargo, sus blancos anaqueles permanecen vacíos.

Para los berlineses son un símbolo admonitorio de lo ocurrido el 10 de mayo de 1933 en ese mismo lugar. Aquella noche, 20.000 libros seleccionados por los nazis por sus “contenidos antialemanes” fueron arrojados a una inmensa hoguera en la que se consumieron, además

de innumerables escritos de autores judíos, obras de Marcel Proust, H. G. Wells, Jack London, Thomas Mann… Casi al mismo tiempo, otras quemas masivas se sucedían en Bonn, Frankfurt, Bremen, Hannover y muchas otras ciudades alemanas entre consignas “contra la decadencia moral” y “a favor de la disciplina, la decencia y la nobleza del alma humana”.

Cánticos rituales nazis utilizados en Alemania en las quemas públicas de libros

7.°Contra la lucha de clases y el materialismo histórico, a favor de la comunidad del pueblo y de una postura vital idealista de toda la humanidad, lanzo a las llamas las obras de Marx y Kautsky.

2.»Contra la decadencia y la corrupción. A favor de la decencia en la familia y en el Estado, lanzo a las llamas las obras de Heinrich Mann, Ernst Glaesery Erich Katsner.

3.»Contra la deslealtad y la traición política. A favor de la consagración al pueblo y al Estado, lanzo a las llamas las obras de Friedrich W. Forster.

4.»Contra la sobrevaloración de los instintos, a favor de la pureza del alma, lanzo a las llamas la obra de Sigmund Freud.

5.°Contra la falsificación de nuestra historia y la profanación de sus grandes figuras, a favor del respeto por nuestro pasado, lanzo a las llamas las obras de Ludwig y Hagemann […].

7°.»Contra la traición literaria al soldado de la Primera Guerra Mundial, a favor de la educación del pueblo en el espíritu de la verdad, lanzo a las llamas las obras malditas de Erich M. Remarque. […].

• Quemar la memoria

La operación había sido coordinada por el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels, quien afirmaba que esa acción constituía “el fin de la época extremista del intelectualismo judío”. Así justificó lo que él denominaba “la entrega a las llamas del espíritu diabólico del pasado”. El impacto que aquel bibliocausto causó en la sociedad europea fue enorme. Sigmund Freud, cuyos libros se encontraban entre los seleccionados para ser destruidos, comentó irónicamente a un periodista que en realidad semejante fenómeno era un avance en la historia humana. “En la Edad Media, ellos me habrían quemado”, afirmó.

La historia de la prohibición y destrucción de la palabra escrita se remonta a la elaboración de los primeros textos, grabados en Mesopotamia sobre tablillas de arcilla hace aproximadamente 5.300 años. Desde entonces, el poder religioso o político ha utilizado este mecanismo como una forma de censura que ha justificado haciéndola pasar como salvaguarda de los principios morales y las tradiciones. En su Historia universal de la destrucción de libros (Ecl. Sudamericana), el asesor de la Unesco y experto en bibliotecas antiguas Fernando Báez indica que éstos no son perseguidos como objeto físico, “sino con ánimo de aniquilar la memoria que encierran, es decir, el patrimonio de ideas de una cultura entera Esto explica las causas de la primera prohibición de libros a gran escala de la que tenemos noticia, ordenada por el emperador chino

Chi-Huang Ti en el año 213 a. de C. El soberano mandó destruir todas las obras escritas que no versaran sobre agricultura, medicina o adivinación. En realidad, trataba así de borrar cualquier rastro de la doctrina de Confucio o las ideas que no avalaran su régimen. El cronista chino Sima Qian, que vivió entre los siglos I y II a. de C., señala que el emperador estableció entonces que “los que se sirvieran de la Antigüedad para denigrar los tiempos presentes serían ejecutados junto a sus parientes.” De hecho, ordenó asesinar a cientos de sabios que se mostraron reacios a aceptar la medida y decretó que cualquiera que guardase tablillas de bambú o maderas escritas correría la misma suerte.

Libros Prohibidos en la Historia-Quema Masiva de Libros- BibliocaustoEn 1559 vio la luz una inquietante obra que supone uno de los maximos símbolos de la persecución bibliocida: el Indice de los libros prohibidos. Aunque ya existían recopilaciones similares, ésta, encargada por el papa Pablo ¡Va la Inquisición, estaba revestida de una oficialidad que se mantuvo con diversas variaciones ¡durante 400 años! En España, la censura católica se incrementó con la llegada al trono de Felipe II, y así, en 1570 se autorizó el lndex Iibrorum prohibítorum, un catálogo que sirvió para perseguir las obras heréticas y a sus autores.

En la primera parte de Don Quijote de la Mancha, Cervantes personificó esta obsesión inquisitorial en el cura y el barbero, que queman la biblioteca de Alonso Quijano al considerar que aquellas lecturas lo habían enloquecido. Entre los autores que a lo largo de los siglos han estado en el índice se encuentran Voltaire, Daniel Defoe, Copérnico y Balzac. La edición publicada en 1948 aún contenía 4.000 títulos censurados por herejía o por su dudosa moralidad.

El 14 de junio de 1966, la Congregación para la Doctrina de la que dispuso que tanto el Indice como las penas de excomunión que estaban indicadas en el mismo ya no estaban vigentes. En la actualidad, el título IV del Código de Derecho Canónico de la Iglesia católica, referido a los instrumentos de comunicación social y especialmente a los libros, establece en sus cánones 831 y 832 que “sin causa justa yrazonable, no escriban nada los fieles en periódicos, folletos o revistas que de modo manifiesto suelen atacar a la religión católica y que “los miembros de institutos religiosos necesitan licencia de su Superior mayor (..) para publicar escritos que se refieren a cuestiones de religión o costumbres.”

• Destructores de libros

Aunque a veces es difícil distinguir las obras destruidas intencionalmente de las que desaparecieron en accidentes o víctimas del olvido, sí sabemos que en la Antigüedad los biblioclastas o destructores de libros se excedieron tanto como en épocas más recientes. Parece probado que Akhenatón, que gobernó Egipto hacia 1350 a. de C., hizo desaparecer numerosos textos relacionados con el culto a los antiguos dioses para consolidar el de Atón. La historia de este faraón, sin embargo, está cargada de una cierta justicia poética, ya que a su muerte sus detractores se encargaron de borrar meticulosamente las referencias a su nombre.

En Grecia, el primer testimonio de la destrucción de una obra literaria por la censura política se remonta al siglo V a. de C. Entonces, el sofista Protágoras de Abdera fue acusado de impiedad y blasfemia por haber afirmado en Sobre los dioses que era imposible saber si éstos existían. El libro fue buscado casa por casa, confiscado y quemado. Según relata Diógenes Laercio, el mismo Platón compartía tales aficiones pirómanas, ya que, de acuerdo con este historiador griego, no dudó en quemar todos los poemas de Sócrates.

El caso de “bibliocidia” sobre el que más líneas se han escrito es, sin duda, el de la Biblioteca de Alejandría, una joya del mundo antiguo construida a lo largo del siglo III a. de C. que fue víctima de sucesivos ataques. El primero importante se produjo en el año 48 a. de C., precisamente cuando se encontraba en uno de sus momentos de mayor auge y atesoraba, según distintas fuentes, más de 700.000 manuscritos.

• El saber antiguo, perdido

Un incendio que se propagó por el puerto devoró entonces 40.000 volúmenes que se encontraban dispuestos en distintos depósitos. Aunque no está claro que éstos formaran parte de la famosa biblioteca, Femando Báez cree que habían sido adquiridos para la misma. Otra dependencia adicional, la Biblioteca Hija, situada en el Templo de Serapis, sobrevivió hasta fines del siglo W cuando ambos fueron destruidos por un grupo de cristianos mandados por el obispo de Alejandría, Teófilo, que veía en ellos un intolerable vestigio del antiguo paganismo. En el año 415, el historiador Orosio visitó la ciudad y confirmó que “los estantes para libros habían sido vaciados”, lo que parece demostrar que la Biblioteca había desaparecido en el siglo V. Aun así, no se sabe cor certeza si todas sus instalaciones habían sido saqueadas.

Si tenemos en cuenta el testimonio de Orosio, parece poco probable que los árabes destruyeran los volúmenes sobrevivientes cuando asaltaron Alejandría er 642. Aun así, el cronista árabe Ibr al-Kifti indica que Omar 1 (586. 644) ordenó destruir los libros y los que “si contenían la misma doc. trina del Corán, no servían para nada porque se repetían, y si no no tenía caso conservarlos”. Kifti que, vale la pena aclarar, vivió siete siglos después de la toma de la ciudad, señala que los textos, entre los que se encontraban obras de Hesíodo, Platón o Gorgias, eran tantos que sirvieron como combustible durante seis meses.

Libros Prohibidos en la Historia-Quema Masiva de Libros- BibliocaustoEn la larguísima lista autores cuyas obras han sido perseguidas aparecen desde Homero, cuya Odisea desaconsejaban leer algunos filósofos clásicos, hasta J. K. Rowling y su Harry Potter, condenado por diabólico —sí, sí, diabólico— por diversas comunidades religiosas en pleno siglo XXI. Pero si hay un caso que aún continúa es el que atraviesa el escritor angloindio Salman Rushdie. Sus Versos satánicos, una obra en la que satiriza los tabúes del islamismo, fueron condenados por blasfemia poco después de su publicación en 1988. Un año más tarde, una fatwa del ayatolá Jomeini ponía precio a la cabeza de Rushdie, literalmente. El edicto era un llamamiento a todos los musulmanes en contra del escritor. Para incentivar a los fieles, Jomeini ofreció, además, una recompensa de 3 millones de dólares. Así las cosas, Salman Rushdie se vio obligado a pasar a la clandestinidad en Gran Bretaña. Incluso los traductores y editores de la obra fueron amenazados. Este mismo año, el líder espiritual iraní, el ayatolá Alí Jamenei, confirmó durante su estancia en la Meca que se mantenía la fatwa. Aún peor, cuando se solicitó que ésta fuera retirada, las autoridades iraníes respondieron que el único que podía hacerlo era quien la había expedido, en este caso, Jomeini. El problema para Rushdie es que éste murió en 1989.

• Fanatismo religioso

De lo que no hay duda es de que el fanatismo religioso y las supersticiones se encuentran detrás de buena parte de las persecuciones de libros. En la Biblia ya se reflejan conductas de este tipo. Así, en el libro de los Hechos de los Apóstoles se indica que “bastantes de los que habían practicado la magia reunieron los libros y los quemaron delante de todos”. Los escritos de la secta de los gnósticos, que sostenían que nadie se salva por la fe, sino por el conocimiento, yios de otras corrientes y personajes considerados heréticos por la Iglesia, como los del obispo Paulino de Dacia, que creía que el uso de la magia era legítimo, fueron quemados. Las confiscaciones y destrucciones de libros practicadas por la Iglesia se multiplicaron con los emperadores romanos Teodosio y Valentiniano, en especial las de los nestorianos, una secta que no reconocía la supremacía del Obispo de Roma, y alcanzaron su máximo apogeo en 1559, con la publicación del Indice de los libros prohibidos, ordenado por el papa Pablo IV

Apenas un siglo antes, los turcos habían demostrado que también sabían destruir la palabra escrita. Durante el saqueo de Constantinopla en 1453, una tarea que llevaron a cabo a conciencia, fue la de terminar con cientos de miles de manuscritos contrarios a la fe de Mahoma.

La controversia que generó la obra de Darwin Sobre el origen de las especies por medios de la selección natural se prolongó durante décadas. De hecho, en Tennessee, en 1925, casi 70 años después de que apareciera por primera vez, estaba prohibida su enseñanza, considerada contraria a la Creación bíblica. El profesor de biología John T. Scopes, que había desafiado esa ley, fue enjuiciado, declarado culpable y condenado a pagar 100 dólares, una multa anulada poco después. Eso sí, el proceso sirvió para poner en evidencia las insostenibles ideas de los que creían que la Biblia debía interpretarse literalmente, los mismos que hacia 1860 habían quemado las primeras ediciones de la obra de Darwin.

Pero es que, como demostraron los nazis ya en pleno siglo XX, la destrucción premeditada de libros no es, ni mucho menos, cosa del pasado. Se calcula que las censuras culturales llevadas a cabo por los comunistas en Alemania oriental en 1953 destruyeron no menos de 5 millones de libros. Algo parecido ocurrió durante la dictadura militar en Argentina. El 30 de agosto de 1980, conocido como ‘el día de la vergüenza del libro argentino”, fueron quemadas en Sarandí más de 1,5 millones de obras pertenecientes al Centro Editor de América Latina (CEAL).

• Prohibido pensar

Y el fenómeno continúa. Aún más recientemente, en 1992, la Biblioteca Nacional de Bosnia y Herzegovina, en Sarajevo, que había sido abierta en 1896, fue bombardeada por orden del general serbio Ratko Mladic con obuses incendiarios. La biblioteca conservaba casi dos millones de volúmenes y 155.000 obras raras. Pocos ejemplares pudieron ser salvados.

Y es que cuanto más y más variado se lee, más se piensa, algo que desde el poder con frecuencia se ha intentado impedir. Hoy, en la antigua Plaza de la Ópera de Berlín, una placa con una cita del poeta judío Heinrich Heme, cuya obra también ardió en el bibliocausto nazi, rememora aquel episodio: “Ahí donde queman libros, terminan quemando hombres”.

Devuelven 10 mil libros robados por los nazis

Una Nota en Tiempo Argentino, de 03/09/10, respecto al robo NAZI a Judíos

La Biblioteca Pública de Nuremberg, en Alemania, publicó ayer en Internet una lista con los nombres de los antiguos dueños judíos de unos 10 mil libros y documentos robados durante el régimen nazi, para que sus propietarios o los herederos de estos puedan reclamarlos.

Desde el 10 de mayo y hasta julio de 1933, al menos 21 ciudades alemanas fueron asoladas por la quema de libros del nazismo: miles de ejemplares fueron sustraídos por grupos armados de las SA y las Juventudes Hitlerianas de bibliotecas privadas y públicas y arrojados al fuego. El despojo continuó hasta 1945, pero muchos de esos libros de autores prohibidos por el régimen no ardieron, y fueron almacenados en depósitos de bibliotecas, entre otras la de Nuremberg.

La operación de confiscación masiva fue orquestada por Joseph Goebbels, el poderoso ministro de Propaganda de Adolfo Hitler, quien presidió personalmente la gigantesca pira organizada en la Opernplatz, en Berlín.

“Nuremberg es la única ciudad del mundo con tal volumen de libros robados”, dijo Eva Homrighausen, responsable de la biblioteca, al anunciar la iniciativa.

Breve Historia de la Comunicación Humana

Fuente Consultada: Revista Muy Interesante – Enciclopedia Encarta – Cosmos Vol. 3

El Caso Watergate Causas del Espionaje en la Presidencia de Nixon

Causas del Caso Watergate en la Presidencia de Nixon

EL CASO WATERGATE: El candidato republicano Richard Nixon derrotó al demócrata Hubert Humphrey en los comicios de 1968, que tuvieron una participación del 60,7 % de los electores, por una diferencia de medio millón de votos. El nuevo presidente procedió a recortar los programas de la Guerra contra la Pobreza de su antecesor y a reducir el gasto federal para equilibrar el presupuesto. Del 3,3 % de desempleo de finales de 1968 se pasó al 5,8% en 1970, y se abrió un rápido proceso inflacionario que hizo devaluar el dólar en más del 8 % en dos años.

Fue reelecto en 1972 y durante el segundo mandato de Nixon, en octubre de 1973, se produjo la guerra del Yom Kippur, que enfrentó a Israel con Egipto y Siria. Más allá del plano militar y político, la decisión del 17 de octubre de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de no vender crudo a las potencias que apoyaron a Israel obligó a los países afectados, Estados Unidos y Holanda en especial, a adoptar medidas alternativas para reducir su enorme dependencia del petróleo.

La OPEP cuadruplicó el precio del crudo provocando un fuerte efecto inflacionario y una desestabilización de la economía internacional.

En este contexto de crisis del petróleo y crisis monetaria, con la segunda devaluación del dólar, saltó a la prensa el caso Watergate.

El extraño asunto de un presunto robo de documentos en las oficinas de la presidencia del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington durante la noche del 17 de junio de 1972 se convirtió, gracias a la tenacidad de dos periodistas de The Washington Post, Cari Bernstein y Bob Woodward, en el mayor escándalo político de la historia de Estados Unidos.

investigadores periodistas del caso watergate

El caso Watergate terminó con la dimisión en agosto de 1974 del republicano Richard Nixon y con más de treinta colaboradores de la Casa Blanca implicados en una compleja trama de espionaje político, sobornos y uso ilegal de fondos. Los dos periodistas contaron con la ayuda de una enigmática fuente de información llamada Garganta Profunda, el seudónimo tras el que se escondía el número dos del FBI, Mark Felt, como reveló él mismo en 2005.

El hasta entonces vicepresidente Gerald Ford asumió el cargo tras la dimisión de Richard Nixon y le concedió el perdón para que no siguiera adelante el caso Watergate. Así evitó que el ex mandatario fuera procesado y encarcelado. En su toma de posesión, prometió honestidad y transparencia, y llegó a asegurar que «la larga pesadilla nacional» estaba superada. Apenas permaneció dos años en la presidencia.

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ANTECEDENTES EN LA ÉPOCA DE NIXON: A lo largo de los años setenta hubo una situación económica, política y social complicada bajo el mandato de dos presidentes republicanos y uno demócrata. El republicano Richard Nixon, que inició la distensión Este-Oeste viajando a Moscú y Beijing en 1972, sufrió el embargo de petróleo de los países árabes por su apoyo a Israel, preludio de una crisis energética mundial.

En 1973 puso fin a la intervención norteamericana en Vietnam y se vio envuelto en un caso de espionaje al Partido Demócrata, conocido como el escándalo Watergate, por lo que debió presentar su dimisión en 1974.

El vicepresidente Gerald Ford sustituyó a Nixon y pasó a la historia por exonerarlo públicamente, una medida impopular que le hizo perder las elecciones en 1976, ganadas por el demócrata Jimmy Cárter.

La pesadilla nacional parecía haber terminado, aunque Vietnam y Watergate no iban a ser fáciles de olvidar. Cárter abogó por una política exterior de respeto a los derechos humanos.

No obstante, la crisis económica, heredada de etapas anteriores, y los problemas internacionales tampoco encontraron soluciones satisfactorias. El 4 de noviembre de 1979 cientos de estudiantes iraníes, con el beneplácito del nuevo gobierno islámico, asaltaron la embajada de Estados Unidos en Teherán, y tomaron como rehenes a 52 estadounidenses durante 444 días.

Fue la llamada Crisis de los Rehenes, que acabó con la salida de Cárter de la Casa Blanca, que fue ocupada por el republicano Ronald Reagan en 1980.

Richard Nixon (imagen abajo) realizaba su campaña electoral para un segundo mandato presidencial en junio de 1972 cuando un guardia de seguridad del Watergate, complejo de hoteles y oficinas de Washington, advirtió que se estaba cometiendo un robo en la sede nacional del Partido Demócrata.

La policía detuvo a cinco hombres (que portaban micrófonos) en el lugar y poco después a dos más, el antiguo agente del FBI, Gordon Liddy, y el antiguo agente de la CIA, Howard Hunt.

Pronto se descubrió que Liddy, Hunt y el  ladrón James McCord estaban relacionados con la Casa Blanca y el comité para la reelección del presidente, llamado CREEP. El torbellino de escándalos que siguió terminó en 1974 con la primera renuncia de presidente estadounidense.

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Gobierno de Richard Nixon: Crisis política: el caso Watergate. Richard Milhous Nixon, del Partido Republicano, llegó a la presidencia en 1969 y se reeligió en 1972.

Durante su primer periodo presidencial adoptó en política interior una conducta centralista e incluso personalista; reorganizó el sistema de modo que pudiera reforzar su control personal sobre el gabinete, a fin de que los ministros no pudieran oponerse a los proyectos de ley que elaboraba sin consultarlos siquiera.

Además, Nixon llegó a oponerse al poder legislativo, compuesto en su mayoría por demócratas, con lo que dio lugar a un enfrentamiento entre el Congreso y la presidencia revestida por él de plenos poderes, al grado de que fue considerado por la crítica como imperial presidency.

Pero con todo lo personalista que fuera el gobierno de Nixon durante su primer periodo, lo verdaderamente grave para la democracia estadounidense fueron las tácticas ilegales que se valió para reelegirse

Poco antes de que se iniciara la campaña para las elecciones presidenciales de 1972, la policía sorprendió a personas que extraían instrumentos electrónicos de las oficina del Partido Demócrata ubicadas en el hotel Watergate de la ciudad de Washington.

Dichos instrumentos habían sido colocados evidentemente para escuchar las conversaciones y llamadas telefónicas celebradas en ese lugar; aquellas personas resultaron ser antiguos agentes de la CIA y del FBI que colaboraban en el comité para la reelección de Nixon.

Sin embargo, el asunto trascendió por el momento debido a que el presidente se encargó personalmente de encubrirlo. En noviembre, Nixon reelecto mientras que el ministerio público acusaba de meros asaltantes a las cinco personas implicadas.

Pero una investigación llevada a cabo por dos reporteros del Washington Post llevó al descubrimiento de que el asalto de las oficinas demócratas en el Watergate había formado parte de un sabotaje bien planeado contra la campaña electoral de Partido Demócrata y de que Nixon y sus colaboradores más cercanos se habían conjurado para encubrir el delito.

A pesar de que Nixon creyó poder negar su participación en el delito dejando que sus colaboradores fueran acusados y enjuiciados, en julio de 1973 se supo que el propio presidente había mandado a grabar todas las conversaciones en cintas magnetofónicas.

En marzo de 1974, el Gran Jurado federal consideró al presidente coparticipe sin cargos formales, en una conspiración para obstruir la acción de la justicia en la investigación del escándalo Watergate.

El procurador general ejerció presión legal para obtener las grabaciones de la Casa Blanca, en tanto que comenzaba la investigación con la posibilidad de proceder a un impeachment (juicio político formal contra el presidente o algún alto funcionario del gobierno).

El 5 de agosto, se obligó a Nixon a entregar otro grupo de cintas, que lo vinculó directamente con el encubrimiento de actividades ilegales que involucraban a la Casa Blanca. El 8 de agosto, Nixon renunció…

«Nunca he sido un desertor; abandonar mi cargo antes de terminar el mandato es totalmente contrario a todos los instintos de mi cuerpo. Pero como presidente debo pensar en las necesidades de mi país antes que en las mías», dijo Nixon. Un mes después de convertirse en presidente, Gerald Ford indultó a su antiguo jefe, y le ahorró un proceso criminal.

Durante el verano de ese año, Nixon intentó restablecer su prestigio con viaje. al Oriente Próximo y a la URSS. Pero a su regreso encontró que las investigaciones del caso habían avanzado.

El 24 de julio, el Tribunal Supremo determinó, de forma unánime, la obligación del presidente de entregar las últimas grabaciones. Una de éstas, que recogía la orden dada por Nixon al FBI para que detuviera su investigación sobre las cinco personas descubiertas en el Watergate, constituyó la prueba concluyente del papel del presidente en el encubrimiento del caso.

En la tarde del 8 de agosto, ante la inminencia de ser sometido a juicio político, Nixon anunció por televisión a todo el país su decisión de dimitir. Fue reemplazado por Gerald Ford, nombrado vicepresidente el año anterior en sustitución de Spiro Agnew, obligado éste a renunciar al cargo por resultar culpable de soborno.

La dimisión de Nixon constituyó un precedente en la historia de Estados Unidos, ya que sólo uno de sus antecesores, Andrew Johnson (sucesor de Lincoln), había sido sometido a un proceso de impeachment en 1868, pera fue absuelto y pudo terminar su mandato.

Con el caso Watergate, la clase política estadounidense —demócrata o republicana— sufría una nueva crisis de credibilidad ante el pueblo, no obstante que en política exterior Nixon había logrado poner fin a la Guerra de Vietnam y entablar relaciones con la China comunista. Gerald Ford gobernó hasta 1976, cuando, en las elecciones presidenciales de ese año, fue derrotado por el demócrata James Carter.

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Nixon y Kissinger
Con Richard Nixon en la Casa Blanca y Henry Kissinger como su principal consejero áulico en política exterior, interesa mucho conocer algunos de los antecedentes de ambos personajes en relación con la «guerra fría».

Son antecedentes muy significativos, Nixon adquirió fama de belicoso «halcón» desde los comienzos de su carrera política. En 1948, como legislador novel, se erigió en el principal inquisidor que tuvo Alger Hiss en las audiencias de la Comisión sobre Actividades Antinorteamericanas de la Cámara de Representantes, unas dramáticas audiencias que llevaron al procesamiento y la condena del desdichado profesor adscrito al Departamento de Estado y procuraron un enorme impulso al maccarthysmo en todo Estados Unidos.

Con tales méritos, Nixon pronto ascendió, en el ambiente de la «guerra fría», a senador por California y luego a vicepresidente de su país, como segundo de Eisenhower.

Como vicepresidente, en 1958, en un prólogo a unos informes que publicó la Comisión de Desarrollo Económico para conmemorar el decimoquinto aniversario de su fundación, Nixon escribió: «Con la misma certidumbre con que entonces (1942) estábamos en guerra, estamos también en guerra ahora».

Y con referencia al doctor Edward Teller, el «padre de la bomba H», el hombre que sostenía que «cualquier plan de desarme efectivo estaba condenado al fracaso», Nixon manifestó: «Ninguna de las personas con las que he hablado ha mostrado una comprensión más clara de la lucha mundial presente».

Este mismo Nixon, en 1960, cuando el malhadado vuelo del avión espía U-2 echó por por tierra la conferencia cuatripartita de París, declaró, en discurso difundido por la televisión norteamericana, poniendo imprudentemente en evidencia al turbado Eisenhower, que las incursiones de los U-2 sobre territorio soviético eran muy útiles y continuarían a pesar de los pesares.

En cuanto a Kissinger, judío de origen alemán que llegó de niño a Estados Unidos, cuando su familia huyó de los furores antisemitas hitlerianos, pronto se destacó como una «lumbrera de Harvard», la universidad norteamericana donde se forman numerosos hombres públicos.

Director del Instituto de Estudios Internacionales de Harvard, Kissinger público muchos artículos y varios libros sobre política exterior que fueron muy leídos en determinados círculos. Siempre como un campeón, no solamente de la «guerra fría», sino también de las «guerras limitadas», inclusive nucleares.

Porque entendía que «cualquier acuerdo sobre desarme era casi imposible» y que las armas nucleares «debían ser la base de la estrategia norteamericana».

En un ensayo publicado en el número de marzo de 1955 de la «Yale Revieu», Kissinger sostuvo que la estrategia norteamericana «debía fijarse dos objetivos: el inmediato de impedir cualquier nueva expansión soviética y el mediato de «reducir el bloque soviético hasta que no pueda triunfar en una guerra agresiva de tipo convencional y que quede disuadido de una guerra nuclear por la superioridad tecnológica norteamericana».

Y llegó a la siguiente conclusión: «Todo será inútil, sin embargo, … a menos que aumentemos nuestra fuerza militar; es imperativo que aumentemos nuestro ejército, nuestra defensa aérea, nuestra capacidad nuclear táctica y nuestros gastos militares, por la sencilla razón de que ninguna diplomacia es más fuerte que el poder que tiene detrás».

Fuente Consultada: El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

 

Obra Maestra del cine: Ciudadano Kane Orson Welles

Obra Maestra del cine: Ciudadano Kane Orson Welles

Obra Maestra del cine: Ciudadano Kane Orson WellesEl niño prodigio de la radio y de la escena, Orson Welles, todavía era un novato del cine cuando la RKO lo introdujo en Hollywood con un contrato que le garantizaba plena libertad artística.

Encantado con los recursos de un gran estudio («es el tren eléctrico más grande que puede tener un muchacho», dijo), el director de 25 años pronto rompió las reglas no escritas del cine comercial.

Cuando se estrenó El Ciudadano en 1941, la crítica quedó deslumbrada por su estructura narrativa fracturada, los espectaculares saltos en el tiempo entre las escenas, los ángulos altos y bajos de la cámara, las tomas de acción en primer plano, medio plano y panorámico, y la banda sonora de Bernard Herrmann, que complementaba y comentaba la acción.

The New York Times comentó entusiasmado que «podría ser la mejor película de Hollywood. El novelista John O’llara, que escribía en Newsweek, escribió que era la mejor película que había visto en su vida.

Pero si el estilo de Welles fue la gloría de El Ciudadano, el antihéroe de la película constituyó su desgracia. La película, coescrita por Welles y Herman J. Mankiewicz, explica el ascenso y caída del magnate ficticio del periodismo Charles Foster Kane, inspirado en el empresario de los medios de comunicación William Randolph Hearst (interpretado por Welles).

La trama gira en torno a los intentos de un periodista por encontrar el significado de la última palabra pronunciada por Kane antes de morir: «Rosebud». (Los periodistas la vieron pero el público no pudo apreciar la escena en la que se revela que Rosebud era un trineo de la infancia de Kane). Cuando los hombres de Hearst se enteraron, amenazaron a Hollywood con revelar los escándalos del mundo del cine. Louis B. Mayer, director de la MGM, se ofreció a comprar la película a la RKO y destruirla; la mayoría de los circuitos de salas cinematográficas se negaron a exhibirla. Pero la RKO se mantuvo firme.

El Ciudadano perdió dinero (al menos al principio), pero está reconocida mundialmente como una obra maestra y como la película estadounidense más influyente desde El nacimiento de una nación. El director francés François Truffaut dijo de ella: «Esta película es la que ha inspirado más vocaciones cinematográficas en todo el mundo».

 

 

 

 

 

 

 

 

Ver Para Ampliar Este Tema: Historia de los Medios de Comunicación

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

Primer Sistema Internacional de Comunicacion Visa Satelite Historia

Primer Sistema Internacional de Comunicación

EL INTELSAT: UN SISTEMA MUNDIAL DE COMUNICACIONES: La ficción, como en tantas otras ocasiones, ha sido finalmente superada por la realidad. Así, los sueños de unos pocos visionarios dejaron de ser tales para convertirse en un hecho tangible, en el que el hombre ha demostrado, una vez más, su creciente capacidad en el dominio de la ciencia y la técnica.

La transmisión «en vivo y en directo» de acontecimientos que se desarrollan en lejanas tierras, reflejados en la pantalla del televisor: o las fotografías «vía satélite», llegadas a las redacciones de los diarios poco después de tomadas, constituyen apenas dos ejemplos muy conocidos sobre la amplia capacidad de servicios del sistema interconectado de comunicaciones en base a satélites. Asimismo, en materia telefónica, las llamadas y conexión entre abonados de países distantes ha ganado en claridad, rapidez y seguridad.

Este sistema mundial de comunicaciones se sirve de un conjunto de satélites artificiales geoestacionarios que, al mismo tiempo, están ligados con ciento cincuenta estaciones terrestres distribuidas por todo el planeta, las que sirven de nexo con las redes loca/es de comunicación. La Organización Internacional de Telecomunicaciones por Satélite -INTELSAT- es el nombre completo del organismo reconocido comúnmente bajo su abreviatura en sigla.

Este proyecto agrupo a mas de cien países y sus servicios se extendieron no solamente a éstos sino, también, a muchos otros que sin integrar el sistema usufructúan de sus posibilidades. De esta manera, el área de cobertura logró alcanzar, prácticamente, al mundo entero.

El año de 1964 señala la fecha de estructuración de este circuito internacional. Apenas treinta años antes sólo era un proyecto irrealizable materialmente, pero sí factible en la visión futurista de la ciencia ficción. En 1945, el hoy muy conocido escritor de este género Arthur Clarke, a la sazón ingeniero en la Oficina Postal británica, proponía por vez primera la creación de un sistema de comunicaciones de enlace mundial vía satélite.

INTELSAT ha reunido una gran parte de las conquistas científicas y tecnológicas del siglo pasado, en particular las provenientes del campo de la cohetería y los artefactos orbitales lanzados por el hombre al espacio.

Los desarrollos en la electrónica, la conversión de energía solar en electricidad, la televisión en blanco y negro y en color, la telemetría y radiocontrol, los avances en el campo de las telecomunicaciones y sistemas de computación también figuran entre los principales aportes que posibilitaron la creación de esta maravilla del presente representada por el INTELSAT.

En 1965 se produce la puesta en órbita del primer satélite del sistema, el Intelsat I, el que contribuye a las comunicaciones entre Europa y EE.UU.

El artefacto orbital, de sólo 38 Kg., se conectaba con cinco estaciones terrestres -en EE.UU., Francia, Inglaterra, Alemania e Italia-; el sistema permitía el enlace entre la estación norteamericana y una europea por vez, y -su capacidad de comunicaciones era de setenta y cinco líneas telefónicas de doble vía.

En 1977, doce años después de las realizaciones pioneras, ocho satélites en dos modelos -Intelsat IV y IV-A-operan en combinación con 150 estaciones en la Tierra y cubren así las dos terceras partes de la totalidad de las comunicaciones transoceánicas.

La capacidad global del sistema comprende 7.700 líneas telefónicas de doble vía y varios miles de circuitos para televisión y transmisión de datos. Cuatro de los satélites, uno del tipo IV-A y tres del modelo IV, están en funcionamiento, en tanto que los restantes figuran como reserva disponible a entrar en funciones en caso de fallas que pudieran ocurrir en los primeros, y que determinase la salida de servicio de e/los, aun cuando un hecho de esta naturaleza es sumamente improbable.

Cada aparato contiene, en lo referente a dispositivos electrónicos, circuitos de reserva para salvar eventuales desperfectos de esta índole. La confiabilidad y seguridad del sistema INTELSAT son tales que, al año, en conjunto sólo permanece- fuera de operación el 0,1 % del total de su tiempo de servicio. En cifras aproximadas, en un año (8.760 horas) sólo se encuentra inactivo durante apenas 8 horas 45 minutos, con lo qué la prestación de servicios alcanza al 99,99 %, cifra realmente inusual.

Todos los satélites del sistema son geoestacionarios, es decir que su período orbital coincide con el de rotación de la Tierra, por lo que aparecen como fijos -orbitando sobre el ecuador- por encima de un determinado punto geográfico. La distancia entre los aparatos espaciales y nuestro planeta, determinada por la característica indicada precedentemente, alcanza los 35.800 kilómetros.

Bibliografía:  Historia – El Mundo Contemporáneo – Pigna – Mora – Bulacio y Cao

Tragedia Nuclear en Chernobyl Explosión de una Usina Atómica

 Tragedia Nuclear en Chernobyl
La Explosión de una Usina Atómica

El pasado 26 de abril se han cumplido 30 años de la explosión e incendio del reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl. El accidente, ocurrido a las 1:23 horas de la mañana, produjo la liberación de enormes cantidades de material radiactivo a la atmósfera, contaminando significativamente grandes extensiones de Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania, afectando seriamente a la población local.

El accidente se inició al disparar los operadores la turbina para llevar a cabo el experimento que pretendían. El estado del reactor en ese momento, con un caudal de refrigeración superior al normal y los venenos neutrónicos extraídos en mucha mayor proporción a lo permitido, hicieron que el reactor estuviera en régimen de supermoderación, con lo que el transitorio originado provocó un brusco aumento de reactividad que no pudo ser compensada.

Victima de Chernobyl

Una vez producido el transitorio, debería haber funcionado el sistema automático de protección del reactor, parte del cual estaba desconectado. La explosión que siguió a continuación provocó la destrucción física del reactor y la cubierta.

Para dar idea de la gran liberación de energía, se dirá que partículas de plutonio alcanzaron los 2 km de altitud.

En los diez años transcurridos se han realizado considerables esfuerzos para evaluar y mitigar los efectos de un accidente que tuvo su origen en una serie de fallos humanos, de diseño y políticos, que nunca debieron haber ocurrido.

Se resumen a continuación los principales acontecimientos previos y posteriores al accidente, recopilados de investigaciones recién concluidas

Niño victima de Chernobyl

¿Qué sucedió exactamente en Chernobyl?
¿Por qué ocurrió?
¿Qué impacto ecológico causó?

El accidente ocurrido en la madrugada del 26 de abril de 1986 consistió, básicamente, en una conjunción de fallas humanas y de diseño de la planta. Se originó en una serie de pruebas que, con el fin de mejorar la seguridad, se iniciaron en el reactor.

La idea era verificar que la inercia de una turbina era suficiente, si se producía una interrupción abrupta de la alimentación eléctrica, para que los generadores mantuvieran en funcionamiento al sistema de refrigeración hasta que arrancasen los generadores diesel de emergencia.

En los reactores «occidentales» esta eventualidad está prevista en el diseño del reactor, admitiéndose una demora de hasta 30 segundos de los diesel que deben cubrir la falla. Por aquí, este tipo de pruebas está prohibido o se encuentra estrictamente reglamentado.

En la unidad 4 de la Central de Chernobyl, se intentó ese experimento después de haberlo realizado, con éxito, en la unidad número 3. Para llevarlo a cabo, era necesario llevar el reactor a un 30 % de su potencia de funcionamiento (3200 MW térmicos).

El 25 de abril, a la 01:00 se comenzó a bajar potencia y a las 13:00 hs el reactor ya estaba funcionando a un 50 % de potencia, cuando se desconectó una de las dos turbinas. En ese punto, las autoridades del sistema pidieron que se lo mantuviera por necesidades de la red eléctrica. La central quedó esperando la autorización para iniciar la experiencia, cosa que ocurrió a las 23:00.

A las 23:10 se bajó la potencia del reactor. Por un error de operación (PRIMER ERROR) la potencia se bajó a un 1 %, provocando la condensación del vapor presente en el núcleo. Como el agua absorbe más neutrones que el vapor, esto introdujo reactividad negativa.

Si la «reactividad» es cero la reacción en el núcleo se autosostiene y la población neutrónica se mantiene constante; entonces, se dice que el reactor está crítico. Si es positiva la población neutrónica crece y, por lo tanto, la potencia del núcleo aumenta. Si es negativa la población neutrónica disminuye y el reactor tiende a apagarse.

Adicionalmente – al bajar la potencia del reactor – la concentración de Xe131 subió, introduciendo un fuerte aporte negativo adicional de reactividad. Es un «producto de fisión» que actúa como gran absorbente de neutrones. Esta situación produjo preocupación en los operadores, ya que el reactor se apagaba inexorablemente. Entonces, decidieron extraer todas las barras de control del núcleo, algo que no estaba permitido por los manuales de operación (SEGUNDO ERROR). Fue posible porque el diseño no contemplaba el enclavamiento del mecanismo.

Con el reactor operando prácticamente sin barras, se alcanzó un 7 % de potencia, en un estado de alta inestabilidad. (Las barras de control absorben los neutrones excedentes, manteniendo al reactor estable o crítico. Su remoción introduce reactividad positiva).

El reactor poseía un sistema automático de control de caudal por los canales. Al trabajar a tan baja potencia, el sistema hubiese tendido a la parada. Para evitarlo, los operadores desconectaron el sistema de parada por caudal e iniciaron el control manual del mismo (TERCER ERROR). Nuevamente, la falta de enclavamientos permitió esta maniobra.

En ese momento, todo el refrigerante estaba condensado en el núcleo. A las 1:23:04 del 26 de abril de 1986, se decidió desconectar la turbina de la línea de vapor, para iniciar la prueba. Para poder hacerlo, los operadores tuvieron que hacer lo propio con otros sistemas de emergencia (CUARTO ERROR).

Al desconectar la turbina, las bombas comenzaron a alimentarse por la tensión provista por el generador durante su frenado inercial. La tensión fue menor y las bombas trabajaron a menor velocidad. Entonces, se formaron burbujas de vapor en el núcleo, insertando una altísima reactividad y, por lo tanto, un brusco incremento de potencia.

A la 1:23:40 el operador quiso introducir las barras de corte. Pero, ya era tarde! Para ese entonces, el reactor ya estaba a varias veces su potencia nominal.

La presión en los tubos subió rápidamente, provocando su ruptura. Estallaron!!!, levantando el blindaje de la parte superior del núcleo.

Algunos fragmentos de combustible y grafito en llamas fueron lanzados hacia afuera, cayendo sobre el techo de turbinas adyacentes, causando una treintena de incendios. Para las 5:00, los bomberos habían apagado a la mayoría de ellos, con un terrible costo en vidas por la sobreexposición.

Luego de fracasar en su intento de inundar al núcleo, los soviéticos decidieron cubrirlo con materiales absorbentes de neutrones y rayos gamma (plomo, sustancias boradas, arena, arcilla, dolomita). Del 28 de abril al 2 de mayo, se dedicaron a hacerlo desde helicópteros. Cavaron un túnel por debajo de la central, para introducir un piso de hormigón y evitar la contaminación de las napas de agua subterránea. Así consiguieron que cesaran las grandes emisiones de material radiactivo.

El reactor fue finalmente recubierto con un «sarcófago» de hormigón, que provee un blindaje suficiente como para trabajar en los alrededores. Para evacuar el calor residual, se instalaron ventiladores y filtros.

La consecuencia inmediata del accidentes fue la muerte de 31 personas, 2 por la explosión y 29 a causa de la radiación. Todas formaban parte del personal de la planta.

Muchas hectáreas de campo quedaron inutilizadas por la deposición de material radiactivo. Teniendo en cuenta las dosis recibidas por los 135.000 habitantes de los alrededores, los modelos matemáticos predicen un incremento de menos del uno por ciento sobre la tasa normal de cáncer (20 %) en el área.

CONCLUSION

En este siglo el hombre ha descubierto una nueva fuente de energía: la nuclear.

Todos los países se han esforzado en contribuir a su aplicación pacífica y, como consecuencia de este trabajo conjunto, se han desarrollado las centrales nucleares para la producción de energía eléctrica.

Gracias a este esfuerzo de colaboración que se inició en los años cincuenta, la humanidad se ha encontrado con que dispone ahora de una nueva fuente de energía prácticamente ilimitada que le permite hacer frente a los problemas que están planteando los combustibles convencionales, reduciendo su utilización a los fines para los que resultan insustituibles y evitando su consumo en la producción de energía eléctrica.

Durante este tiempo, se ha podido demostrar que las centrales nucleares producen energía eléctrica de una forma fiable, segura y económica.

Las investigaciones para lograr la energía de fusión se vienen realizando en los países más avanzados del mundo, pero aún no se la puede considerar una solución inmediata para el problema energético.

Con lo expuesto anteriormente, podemos decir que la producción de energía atómica ha «madurado» técnica, científicamente y en lo que se refiere a la seguridad para los operarios de estas centrales, para el resto de las personas y para el medio ambiente, lo suficiente como para que sea posible usarla en reemplazo de las energías generadas por la quema de combustibles fósiles. Esto seria una gran ayuda para nuestro planeta.

También creemos que hemos despejado la mayoría de las dudas con respecto a los «temibles» residuos producidos por las centrales nucleares, aunque no dejan de ser un problema hasta que estemos técnicamente avanzados como para poder reaprovecharlos o librarnos definitivamente de ellos.

El peligro atómico: La alerta definitiva sobrevino el 26 de abril de 1986, cuando en Ucrania una fuga en un reactor de la central nuclear de Chernobyl, a unos 100 Km. de Kiev, provocó la expulsión al exterior de ocho toneladas de combustible radiactivo. Se calcula que, por contaminación directa o por consecuencias indirectas de la catástrofe, murieron 20.000 personas y cerca de 300.000 quedaron aquejadas por diversos tipos de cáncer. Después de Chernobyl cobró fuerza la necesidad de desarrollar fuentes de energía «limpias» (hidroeléctrica, solar, geotérmica y eólica).

La búsqueda de fuentes energéticas alternativas también parte de las críticas al uso irracional del carbón, el gas y el petróleo, que no son recursos renovables. En efecto, enormes cantidades de esos recursos, que han tardado en formarse miles de años, se consumen en pocos minutos. Así se liberan a la atmósfera ingentes cantidades de carbono, que a la naturaleza le llevó centenares de millones de años almacenar en la corteza terrestre. Por otra parte, las emisiones de gases generan el «efecto invernadero», que ocasiona cambios climáticos catastróficos.

PARA SABER MAS…
En el libro de Adriana Patricia Cabrera, llamado «Calentamiento Global», explica lo siguiente respecto a Chernobyl y los cuidados de los recatores nucleares:

«…Después de treinta años de servicio, las centrales nucleares deben ser desmanteladas por completo; los elementos que pudieran volver a utilizarse tienen que ser descontaminados, y es preciso enterrar la obra bajo una gruesa capa de concreto.

Prolongar este plazo implica tener latente una peligrosa bomba atómica, como la que explotó en Chernobyl (Ucrania) el 26 de abril de 1986, causando la peor catástrofe nuclear conocida hasta la fecha.

Según Zhores Medvedev, investigador primario del Instituto Nacional para Investigaciones Médicas en Londres y autor de El legado de Chernobyl, hay casi ochocientos sitios temporales y primitivos de desechos nucleares alrededor de Chernobyl.

La radiactividad allí continúa contaminando el agua subterránea. El reactor nuclear, ahora cubierto por un «sarcófago» de concreto, contiene todavía 700 kilos de plutonio, 201 toneladas de uranio y altos niveles de cesio, estroncio y otros radionucleidos letales en una condición muy inestable.

No se espera que el sarcófago dure treinta años. Se acepta que será necesario construir una estructura nueva y más pesada para encapsularlo, o que habrá que eliminar y desmantelar el reactor destruido, pieza por pieza, utilizando robots especiales, para luego enterrar apropiadamente los restos. Nadie sabe cómo hacerlo, cuánto se tardará ni cuánto costará.

El otro problema, aún sin solución, es qué hacer con los desechos radiactivos. Por su alta temperatura y peligrosidad, los residuos nucleares deben permanecer entre veinte y treinta años enfriándose en piletas de agua en las centrales nucleares.

Existe la posibilidad de procesar los residuos y convertirlos en plutonio, el elemento más peligroso conocido y generado por el hombre. Pero una vez reprocesados, enfriados o vitrificados, la radiactividad de estos materiales se sigue liberando, y todavía no se ha encontrado un lugar de almacenamiento que sea lo suficientemente seguro.

Si se tiene en cuenta que a los treinta años de uso, una planta desmantelada genera la misma cantidad de residuos radiactivos que produjo durante toda su vida, la central misma es una montaña de basura, con destino incierto.

Los residuos nucleares se clasifican según su peligrosidad en de baja, mediana y alta actividad. Los de baja actividad son los que se producen en las etapas en las que el uranio se convierte en combustible apto para una central nuclear. De este proceso se desprende el fatal iodo 131.

Los de mediana actividad se producen en el tratamiento del combustible nuclear y generan radiación alfa. Esta basura es casi eterna: el americio 243 vive ocho mil años; el plutonio, veiticua-tro mil cuatrocientos años; y el neptunio 237 llega a vivir dos millones de años.»

Fuente Consultada:
Calentamiento Global de Adriana P. Cabrera Edit. longseller