El Terrorismo De Estado

Plan Economico de Martinez de Hoz Durante la Dictadura de 1976 Plata

Plan Economico de Martinez de Hoz Durante la Dictadura de 1976

EL PLAN ECONÓMICO QUE APLICO LA DICTADURA MILITAR TUVO UN IDEÓLOGO: JOSÉ ALFREDO MARTÍNEZ DE HOZ: SUS CONSECUENCIAS AUN HOY SE SIGUEN PAGANDO.
El plan económico anunciado el 2 de abril de 1976 fue creado por José Alfredo Martínez de Hoz Sus primera medidas fueron congelar los sueldos de los trabajadores, que quedaron bajo el control de la Nación. El salario real ha llegado a sen niveles excesivamente alto con en relación con la productividad de la economía afirmó el ministro en 1976. Esa política provocó que el ingreso de los trabajadores cayera un 40 % entre 1976 y 1980.

Se sacaron los controles de precios y se redujeron las retenciones a las exportaciones y se inauguró el pedido de créditos a organismos internacionales: la Argentina recibió del FMI 400 millones de dólares. El slogan para los primeros meses de la dictadura fue: “achicar el Estado es agrandar la Nación”.

En 1975, la inflación había subido más del 300 por ciento al año, el PBI descendió un 1,4 por ciento y el PBI per cápita cayó un 3 por ciento. Mientras, los precios al consumidor habían subido entre marzo del ‘75 y enero del ‘76 un 566,3 por ciento. La respuesta que Martínez de Hoz encuentra para parar la inflación fue la famosa “tablita«. Un sistema de devaluaciones preanunciadas para se supiera cómo y cuándo se iba a devaluar. La tablita dio comienzo á la era de “la plata dulce” y “al deme dos”.

El Plan Económico anunciado en abril del 76 tenía como prioridad favorecer el crecimiento industrial y agropecuario sin las trabas que representaban los reclamos sindicales. Debía contener la inflación, estimular la venida de capitales extranjeros, atacar el déficit fiscal y terminar con un aparato burocrático estatal sobredimensionado. Para este fin se colocó a todos los empleados público? en disponibilidad y se expulsó sin más a los de antecedentes sospechosos.

LA PLATA DULCE: La etapa de la circulación de dinero que producía más dinero fue denominada “la época de la plata dulce” y, junto con endeudamiento externo, trajo grandes beneficios a los grandes grupos económicos. Estos contraían una deuda en el exterior a una tasa baja y luego invertían en Argentina, donde había una muy alta: con la ganancia obtenida localmente abonaban la deuda externa y obtenían una gran diferencia a su favor.

Los grandes grupos obtenían créditos pero no los invertían en la producción sino en la especulación. A su vez, la clase media se dedicó a invertir sus “pequeños” ahorros en las financieras, con tasas de interés altísimas, y a aprovechar el dólar barato para viajar al exterior y adquirir allí variedad de productos. Esa creciente influencia del capital financiero significó la instalación de numerosos bancos en el país, así como un importante proceso de concentración de, estos. Sin embargo, el sector bancario en desarrollo sufrió crisis que repercutieron directamente en el proyecto económico diseñado por la dictadura.

El año 1980 fue el comienzo de un final anunciado: las exportaciones cayeron un 20% respecto del año anterior, las importaciones subieron un 30%, acompañadas por una nueva crisis mundial que, para un proyecto basado en el mercado externo, era determinante. En ese contexto se produjo el “crack bancario” de 1980, que puso fin a la etapa de la denominada “plata dulce”. La quiebra del Banco de Intercambio Regional (BIR) fue el primer indicador. Siguió el cierre de otras 37 entidades financieras, que a su vez repercutió en sectores industriales. El frente de la burguesía que hasta ese momento había apoyado acríticamente al proyecto —sobre todo en su aspecto represivo— reclamó una política de salvataje por parte del Estado frente al crack industrial y financiero. A partir de allí, el plan pasó a retiro.

Fuente: Historia La Argentina Contemporánea Editorial A-Z

Una de las medidas iniciales adoptadas por el gobierno militar en 1976 fue la apertura de la economía, es decir, la apertura del mercado interno a la competencia exterior. En primer lugar, se redujeron los, aranceles de  importación; esta medida sé ejecutó en un marco de atraso cambiarlo, cuyo efecto fue el abaratamiento de las mercaderías extranjeras, el cual generó el ingreso a la Argentina de una avalancha de productos importados.

En segundo lugar, el gobierno militar implemento una reforma financiera que liberalizó el sistema bancario (autorizando el funcionamiento de nuevos bancos e instituciones financieras) y el flujo de capitales. Esta medida se dio en un contexto mundial de gran abundancia de capitales líquidos en manos de los principales bancos estadounidenses y europeos. Una parte sustancial de esos capitales comenzó a ser prestada a los países periféricos, entre los que tuvieron un papel de gran importancia los dé-América latina, y, en particular, la Argentina. Comenzaba, de este modo, una etapa de alto endeudamiento externo para la Argentina.

En realidad esta primera etapa del plan económico constituía una puesta a punto de lo que vendría meses más tarde. El 1 de junio de 1977 la “ley de entidades financieras” libera el mercado de dinero y le da garantía estatal a todos los depósitos a plazo fijo. Con esta norma, si un banco quebraba, el Estado devolvía el dinero. Comenzó así la especular y tristemente celebre «bicicleta financiera».

En octubre del ‘77, las tasas de interés alcanzaron un nivel del 135 por ciento anual. La distorsión de este mecanismo hizo que las empresas tuvieran que endeudarse en el extranjero, la que debieron pagar altas tasas para lograr financiación en el mercado local. Así, mientras los plazos fijos y las financieras se reprodujeron ferozmente, los que tomaron créditos hipotecarios durante esa época terminaron pagando tasas usurarias: el ejemplo fue la de la recordada circular 1050 del Banco Central, que determinó que miles de ahorristas terminaran pagando tasas siderales o que debieran entregarle sus viviendas al banco, ya que los intereses, fijados por un mercado de tasas que llegaron a mas del 100 por ciento al año, tornaba impagables los préstamos.

En 1978, el plan de Martínez de Hoz dio indicios de ser un fracaso total: la inflación anual llegó al 160 por ciento, y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3,2%. Al crecimiento nulo del país se le sumaron los fuertes gastos del Estado: el 25 de junio del 1978 la Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol. Ese mundial, organizado en el país, costó cerca de US$ 500 millones, gasto que fue completamente cubierto por el Estado.

Mensaje de Rodolfo Walsh Integrante de Montoneros

La perversión del sistema financiero se tomó difícil de dominar para el Gobierno: en 1979, los precios minoristas crecieron en un 139,7 por ciento, y a capacidad de consumo se redujo vertiginosamente. Al final, la distorsión la la banca terminó por perforar a muchas entidades financieras, que no pudieron hacer frente a sus obligaciones: el 28 de marzo de 1880 el Banco Central ordenó la Intercambio Regional (BIR).

A fines de ese año, cerca de 23 entidades financieras habían quebrado, casi todos bancos cooperativos o provinciales. El fracaso de la gestión de Martínez de Hoz terminó por hacerse evidente cuando tuvo que tomar una resolución drástica: el 3 de febrero de 1981 el peso fue devaluado un 10 por ciento con relación al dólar. Con la economía en contracción, la gestión de Martínez de Hoz finalizó en 1981, con el reemplazo del teniente general Jorge Rafael Videla por el teniente general Roberto Eduardo Viola en la presidencia de la Nación.

El 29 de marzo de 1981 asume un nuevo ministro, Lorenzo Sigaut quien pasó a la historia por la frase “esta vez, el que apuesta al dólar pierde”. Tan sólo un mes después el flamante ministro dispone una nueva devaluación que provocó que el peso perdiera un 35 por ciento de su valor con, respecto al dólar. Para colmo los créditos hipotecarios se indexaron un 11 por ciento, la desocupación llegaba al 5 por ciento y el PBI caía un 6 por ciento. En la segunda mitad de 1981 la recesión comenzó a hacerse más intensa. La gestión de Sigaut sostuvo que las líneas básicas de acción continuarían siendo las mismas.

Sigaut duró 9 meses los mismos que Roberto Viola que fue reemplazado por Leopoldo Fortunato Galtieri. A fines de año el Ministro de Economía fue reemplazado por uno de los hombres cercanos a Martínez de Hoz y ex-Ministro de Economía durante el gobierno de Frondizi: Roberto Aleman. Esta recomposición significaba el triunfo de una finta política.

Los objetivos globales de Alemann eran bajar la tasa de inflación, desregular y privatizar, en ese orden. Sus primeras medidas incluyeron la reunificación del mercado cambiario, el restablecimiento de una tasa de cambio flotante, nuevos impuestos sobre las exportaciones una reducción de la dispersión de derechos de importación y el congelamiento de los salarios del sed público.

Muchas obras públicas fueron ejecutadas por contratistas privados, y algunas empresas del Estado privatizaron partes de sus actividades -lo que se llamo privatización periférica-. Esta incluyó la subcontratación de tareas de búsqueda y explotación petrolera, de reparación de materiales y de las vías de los ferrocarriles, la provisión de equipos telefónicos, la recolección de residuos y el mantenimiento del alumbrado público en la Ciudad de Buenos Aires. Alrededor de estas actividades se fue configurando un poderoso grupo de empresas contratistas del Estado. Estos grupos económicos, integrantes del segmento de proveedores del Estado argentino, conformaron la llamada «patria contratista«. Se trataba, en realidad, de empresarios muy cercanos al poder político que realizaban importantes negocios con el Estado cobrando cuantiosos sobreprecios,.

Roberto AlemannFortunato GaltieriDomingo Cavallo
Carlos OnganiaLorenzo SigautDagnino Pastore

Como consecuencia, la inflación declinó durante el primer cual de 1982 y empezó a notarse el fin período recesito. De todos modos, la guerra Malvinas desatada el 2 de abril 1982 marcó un punto de inflexión para el gobierno militar. La derrota de las Fuerzas Armadas argentinas aceleró el proceso de deterioro d régimen y lo empujó a buscar una trasmisión política que le permitiera transferir el poder.

Las decision económicas, entonces, estuvieron sujetas a los vaivenes de la liberalización política: En julio de ese año general Reynaldo Bignone reemplazó a Galtieri e inmediatamente inició diálogo con los Sectores políticos. Su primer Ministro de Economía fue José María Dagnino Pastore (ex ministro de la misma cartera durante gobierno de Onganía), a quien acompañó, como presidente del Banco Central, Domingo Cavallo.

Los principales hechos económicos estuvieron marcados por la reforma financiera lanzada por Cavallo que provocó una escalada  inflacionaria. Dagnino Pastore y Cavallo dejaron sus puestos a media los de agosto. El último Ministro de Economía del Proceso fue Jorge Wehbe, quien implemente “administró” la crisis. Durante esos meses se restablecieron negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y se volvió a implementar el control de precios y de las tasas de interés, la inflación volvió dispararse en 1983 y el traspaso del poder al nuevo gobierno constitucional se hizo en el marco de una acentuada crisis económica.

Prácticamente todos los analistas coinciden en señalar que este ultimo periodo de la dictadura, después de la guerra de Malvinas, dejó una herencia nefasta que todos las argentinos siguen pagando.

Finalmente la dictadura militar y las política liberales aplicadas por sus ministros de economía terminaron provocando la destrucción del aparato productivo, el cierre de miles de empresas que dejaron en la calle a otros tantos trabajadores. La deuda externa trepó hasta cifras inconcebibles y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín que asumió en diciembre de 1983 debió cargar con una pesada herencia que luego provoco su propia caída.

Origen Madres Plaza de Mayo Historia de su Creación

Origen Madres Plaza de Mayo
Historia de su Creación y Objetivos

Durante la dictadura militar de 1976-1983 los niños robados como «botín de guerra» fueron inscriptos como hijos propios por los miembros de las fuerzas de represión, dejados en cualquier lugar, vendidos o abandonados en institutos como seres sin nombre N.N. De esa manera los hicieron desaparecer al anular su identidad, privándolos de vivir con su legítima familia, de todos sus derechos y de su libertad.

La Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo es una organización no-gubernamental que tiene como finalidad localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños secuestrados desaparecidos por la represión política, y crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos de los niños, exigiendo castigo a todos los responsables.

Historia de Las Madres de Plaza de Mayo

La «loca» aventura de la Guerra de Malvinas, que terminó con un fracaso nacional y la angustia y dolor de miles de familias argentina, también debemos sumar la desesperación de otras miles de familias que lloraban en silencio a las víctimas de la represión ilegal.

A medida que los asesinatos clandestinos se multiplicaban, un grupo de madres comenzó a rondar por los pasillos oficiales en busca de sus hijos.

Dado que no obtenían respuesta, algunas madres, lideradas por Azucena Villaflor, comenzaron a juntarse los jueves en la histórica Plaza de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, para exigir respuestas a los gobernantes.

Desde 1977, las madres de detenidos y desaparecidos, cansadas de reclamar en oficinas y cuarteles por la suerte de sus seres queridos, decidió protestar todos los jueves alrededor de la pirámide de la Plaza de Mayo. Desfilaban dando vueltas en silencio, con la cabeza cubierta por un pañuelo blanco.

Las Madres de Plaza de Mayo se convirtieron en el emblema de los kelpers (ciudadanos de segunda) argentinos privados de sus derechos cívicos.

Por su parte, las Abuelas de Plaza de Mayo centraban su labor en el esclarecimiento de los casos de hijos de desaparecidos nacidos en el cautiverio y entregados en adopción con suAzucena Villaflordocumentación cambiada.

La policía les impidió reunirse, argumentando que un decreto establecía el estado de sitio y estaban prohibidas las reuniones. Les dijeron; «Circulen, circulen», Y ellas circularon: comenzaron a dar vueltas alrededor de la Pirámide de Mayo, en tanto exigían conocer el destino de sus hijos y el castigo para los culpables. A fines de 1977, la Armada secuestró y asesinó a Azucena Villaflor.(imagen izq.)

A ese respecto, cabe consignar que a mediados del año 2000 se encontraban abiertos procesos judiciales por la apropiación de dichos menores, bajo la interpretación de que tales hechos no fueron incluidos en las leyes de Punto Final y Obediencia Debida (1987) ni en los indultos (1990).

El grupo fue creciendo. Fueron a lugares a los que acudían otras madres a pedir por sus hijos, para sumarlas a la organización. Se llegó a ir casa por casa para convocar a otras madres que hubieran perdido hijos, acción riesgosa, ya que quien lo hacía debía resignarse a ser seguido por un auto, a que los dueños de casa llamaran a la policía o a que, simplemente, no le abrieran la puerta. De todas maneras, algunas sí se abrieron.

En ese caso, la Madre que visitaba aconsejaba a los dueños de casa acerca del camino a seguir.

Al advertir la policía que el número de Madres que se reunían en la Plaza llegaba ya a 60 o 70, decidieron terminar con esa situación tan molesta para el gobierno.

Arguyeron el estado de sitio, que no permitía las reuniones públicas de esa cantidad de personas, y a golpes las obligaron a caminar y circular. Así comenzaron las famosas rondas de las Madres.

En la Plaza las cosas no eran fáciles. Las Madres eran golpeadas, les lanzaban los perros, las detenían, les lanzaban gas lacrimógeno. Un día, un policía le exigió a una Madre que le mostrara sus documentos de identidad. La tercera vez que a una le exigieron sus documentos, las Madres -que por razones obvias no deseaban ser identificadas- decidieron mostrarle al policía los documentos de las 300 allí presentes. Fue la última vez que se los pidieron.

Por aquella época las Madres de la Plaza de Mayo eran «las madres de la subversión», «si mataron a sus hijos es porque algo habrán hecho», la puertas se les cerraban y muy poca gente conversaba con ellas.

En esa época, las Madres todavía no usaban el pañuelo blanco y solo se reunían en la Plaza de Mayo, en algún bar o en el atrio de alguna iglesia. En octubre de 1977 decidieron acudir a una marcha convocada por organismo de defensa de los derechos humanos y a otra convocada por la iglesia basílica de Luján, en la provincia de Bs.As.

madres de plaza de mayo

Se les planteó el problema de como identificarse, y decidieron usar un pañuelo blanco en la cabeza.

En esa ocasión el pañuelo fue un pañal de sus hijos, que todas guardaban como recuerdo. La marcha fue la oportunidad para que muchos argentinos descubrieran que en la Argentina había desaparecidos y que sus madres pedían por ellos.

Lcapitán de Marina Alfredo Astiza organización fue infiltrada por agentes del gobierno, entre ellos el capitán de Marina Alfredo Astiz, que se presentó diciendo que tenía un hermano desaparecido. Sus informes provocaron la desapari

Por este último caso, el ángel rubio fue juzgado en ausencia en Francia y condenado a prisión perpetua. (Imagen izq. Alfredo Astiz)

Las Madres decidieron comenzar a publicar solicitudes en los principales diarios del país.

El día de la publicación de la primera, Azucena Villaflor, la fundadora del grupo, se dirigió a comprar el diario. Fue su fin: fue secuestrada y desapareció.

La sede del Campeonato Mundial de Fútbol de 1978 fue la Argentina. El gobierno hizo lo posible para tapar lo que ocurría. Mientras muchos festejaban el acontecimiento deportivo, las Madres sufrían la indiferencia de la mayoría; algunos medios de comunicación las atacaban por antinacionales.

Pero el Mundial también hizo que aumentara la presencia de periodistas extranjeros en el país. Las Madres comenzaron así a tener cierta repercusión mundial. Empezaron a viajar a Europa y a reunirse frente a las embajadas argentinas en algunos países europeos.

Una misión de la OEA visitó la Argentina en 1979. Sus funcionarios no recibieron a una comisión, sino a todas las Madres: unas 150. Sin embargo, la misión no logró los resultados que las Madres esperaban.

Al año siguiente, las Madres editaron su primer boletín. A esa altura ya se habían constituido grupos de apoyo en toda Europa y llegaban aportes económicos externos para sostener la organización.

En 1983, la democracia retornó a la Argentina. Una de las primeras acciones del presidente Raúl Alfonsín fue decretar el procesamiento de los máximos responsables de la represión durante la dictadura, a los que se condenó en 1985.

En 1991, el presidente peronista Carlos Menem decidió indultar a la mayoría de ellos.

Las madres hasta el día de hoy continúan su lucha para conocer lo que hace mas de 30 años ocurrió con sus hijos y nietos, y que tanto atormenta sus vidas.

Conmovedores testimonios de hijos de desaparecidos por la última dictadura militar en Argentina que fueron encontrados gracias a la labor incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo, que siguen luchando luego de tanto tiempo por encontrar a todos esos niños (ahora hombres o mujeres) que fueron apropiados durante el período 1976-1983.Fueron En Total 106 Hijos Recuperados

Desaparición forzada:

La palabra «desaparecido» se hizo famosa en el mundo a partir de los hechos que ocurrieron en la Argentina durante la última dictadura militar. La desaparición forzada de personas constituye una ofensa a la dignidad humana y debe ser considerada como grave violación de los propósitos y principios de la Organización de las Naciones Unidas, y de los derechos humanos y libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universa! de Derechos Humanos. Su aplicación constituye un crimen de lesa humanidad. Ningún Estado miembro de Naciones Unidas permitirá o tolerará esta práctica; no podrán invocarse circunstancias excepcionales, como existencia o amenaza de conflictos armados internos o internacionales, estados de emergencia, estado de sitio, inestabilidad política interna, disturbios o tensión interna o cualquier emergencia pública como justificación de esta práctica.

Crimen de lesa humanidad:

Delito que por su gravedad o atrocidad lesiona a la humanidad en su conjunto. Traducción del principio medieval que consistía en que el ultraje a la majestad del poder era un crimen (crimen laesae maiestatis). Expresión empleada en 1972 en la IV Comisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, por Amílcar Cabral (dirigente del Partido Africano por la Independencia de Guinea Bissau e islas de Cabo Verde) para definir el carácter criminal de colonialismo. Un crimen definido como de lesa humanidad no es prescriptible y su autor no puede quedar amparado por la legislación de ningún Estado.

Genocidio:

Término adoptado en el derecho internacional después de la Segunda Guerra Mundial, empleado por el jurista polaco R. Lemkin. En 1933 Lemkin presentó en la Sociedad de Naciones (antecesora de la Organización de Naciones Unidas) un memorial pidiendo la elaboración de una convención internacional que prohibiera las ejecuciones en masa. En 1948 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. El genocidio cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra es un delito de derecho internacional. Como genocidio deliberado y metódico se entiende «el exterminio de grupos raciales y nacionales de la población civil de ciertos terrenos ocupados, con el fin de aniquilar determinadas razas y partes de naciones y pueblos, grupos raciales y religiosos».

Fuente Consultada:
La Argentina Historia del País y de Su Gente María Saenz Quedada
Escenas Inolvidables del Siglo XX Reader´s Digest
Cuatro Décadas de Historia Argentina de Palmira Dobaño y Mariana Lewkowicz

La represión en las fábricas Dictadura militar contra los obreros

La Represión en las Fábricas – La Dictadura Militar Contra los Obreros

Casi todas las plantas industriales fueron ocupadas por las tropas. (…)

La coordinación “carne” y «uña” entre los militares y la administración de la Ford Motor Company convirtió su planta de General Pacheco en la provincia de Buenos Aires en la apoteosis de la brutalidad contra los trabajadores. “Rodearon Ford con camiones y jeeps, armados hasta los dientes, nos registraban uno por uno y llevaron muchos compañeros detenidos. Nos revisaban los cofres, los vestuarios, hacían requisas permanentes… Se llevaron a los delegados, subdelegados, activistas. Destrozaron el Cuerno de Delegados… hubo cien desaparecidos. Muchos aparecieron después como detenidos y muchos han sido soltados. Otros nunca aparecieron.”

dictadura argentina

Los dirigentes sindicales Adolfo Sánchez y Juan Carlos Amoroso fueron llamados el día antes del golpe a una reunión con los cabecillas del departamento de Relaciones Laborales de la Ford Motor en su planta de estampado. “La empresa reúne al cuerpo de Delegados que se encontraba en la planta de estampado… En esa reunión el señor Galarraga [gerente de Relaciones Laborales] lee un papel que dice le entregó un coronel al cual se negó a identificar porque ‘su palabra bastaba’, para exhortarles a trabajar en sus tareas olvidándose de todo tipo de reclamos y, manifestó, que todo problema se había acabado.”

Como había todavía negociaciones pendientes solicitadas por los delegados sobre una cuestión de cuentas, Amoroso preguntó si esas conversaciones iban todavía a celebrarse. “Usted, señor no entiende”, replicó el jefe de Ford. “Esta reunión ha terminado. Amoroso, déle saludos a Camps.” Cuando los trabajadores preguntaron quién era ese hombre —el coronel Ramón Camps, que más tarde se jactó de ser responsable de unas 5.000 muertes— los jefes de la Ford se echaron a reír “Ya se va a enterar-”, replicaron.

Tres días más tarde, Amoroso, Sánchez y los otros dirigentes fueron secuestrados de sus casas por hombres armados que llevaban tarjetas tomadas de los archivos de la oficina de personal de Ford.

El l 2 de abril la policía y tropas del Ejército rodearon la planta de General Motors de Barracas en una operación espectacular Un ala de la fábrica se había rehusado a trabajar después de haber sido despoja dos de sus beneficios por realizar tareas inseguras. Un capitán del Ejército y unos pocos de sus soldados empezaron ¿interrogar a los trabajadores sobre la causa del paro. Luego hablaron con los jefes de la fábrica. (…) Una vez que la situación quedó “normalizada”, las tropas se retiraron llevándose consigo a tres trabajadores que protestaban.

Obligados a trabajar con rifles apuntando a sus espaldas a un ritmo febril de producción, la disciplina laboral y la represión hicieron las condiciones insoportables para los trabajadores. Situaciones similares a las de Ford y General Motors se dieron en la Argentina en otras grandes plantas automotrices: Fiat, Renault, Peugeot y Mercedes Benz.

Pero no sólo los trabajadores mecánicos sufrieron los efectos de las primeras operaciones militares. Casi todas la fábricas del país fueron sometidas a supervisión. Este cambio se dio especialmente en las compañías consideradas vitales por los militares y en las industrias más importantes de cada sector o actividad.

Martín Andersen
Dossier secreto. El mito de la guerra sucia

Secuestros Clandestinos en la Represion Ilegal en la Dictadura

Secuestros Clandestinos en la Represión Ilegal en la Dictadura Argentina

Este régimen se distingue de gobiernos de facto anteriores porque instrumentó de modo sistemático y masivo secuestros, torturas, detenciones clandestinas y desapariciones. Adoptó esta estrategia de represión y aniquilación física y destruyó toda prueba que pudiera responsabilizarlo. Pese a que la Junta Militar estableció la pena de muerte, nunca la aplicó. Todas las ejecuciones fueron ilegales. Para ello contó con el asesoramiento legal y técnico de los ejércitos francés y norteamericano, y la experiencia de Pinochet en Chile y del Operativo “Independencia” de 1975 en Tucumán.

¿Por qué el gobierno recurrió a la represión ilegal clandestina en vez de aplicar la pena de muerte y los instrumentos de la represión legal? El método clandestino presentaba varias ventajas, desde el punto de vista del gobierno. En primer lugar, forzaba a la población a la inacción por el terror y generaba confusión en las organizaciones guerrilleras y de izquierda directamente afectadas, dificultando la capacidad de emprender acciones defensivas. La confidencialidad y el secreto del accionar de las Fuerzas Armadas daban ventajas sobre el enemigo. Además, a diferencia de la pena de muerte, no requería pruebas ni elementos jurídicos.

Los operativos se hacían a plena luz del día, pero en especial por la noche. Intervenían las tres Fuerzas Armadas y las de seguridad.

Los operativos se hacían a plena luz del día, pero en especial por la noche.
Intervenían las tres Fuerzas Armadas y las de seguridad.

En segundo lugar, permitía la tortura a los detenidos sin límites, quienes “desaparecían” o, en el mejor de los casos, luego de ser liberados no podían denunciar los vejámenes, pues el Poder Judicial estaba sometido a la Junta Militar. Además, el método de represión ilegal desalentaba la solidaridad y el reclamo de parte de los familiares y amigos, porque ocultaba a los responsables, evitaba toda posible comunicación con los detenidos y generaba el temor a provocar represalias sobre ellos. Simultáneamente, les facilitaba la obtención de colaboración, dado que los civiles que los apoyaban no corrían el riesgo de ser denunciados.

En tercer lugar, la adopción del método de las desapariciones y del ocultamiento del acto mismo de la represión se explica porque el gobierno militar buscaba evitar la reacción de los organismos internacionales y la critica del Vaticano.

Este método requería la coordinación de las distintas fuerzas represivas y constaba de cuatro momentos: secuestro, tortura, detención y desaparición. Para iniciar los secuestros, cuando una de las fuerzas iba a “operar” solicitaba “zona liberada” para evitar interferencias. Así, los pedidos de auxilio

En septiembre de 1973, Augusto Pinochet, con el apoyo del gobierno de EE.UU., derrocó y asesinó al presidente socialista Salvador Allende. Encabezó un gobierno dictatorial hasta 1990. Sobre todo en los primeros años recurrió a los fusilamientos abiertos más que a las desapariciones, lo cual generó el repudio internacional y las denuncias de los familiares o vecinos de los secuestrados no tenían  en las comisarías del lugar y la policía abandonaba el vecindario para evitar confusiones y enfrentamientos con las fuerzas paraestatales.

 A continuación el “grupo de tareas” irrumpía por la fuerza —por lo general durante la noche— en el domicilio o en el lugar de trabajo de los ciudadanos identificados por los grupos de inteligencia (SIDE, etc.) como “izquierdistas”, “guerrilleros” o “activistas sindicales”. Previo al arribo de la patota se solía cortar  el suministro eléctrico y se interrumpía el tránsito. El “grupo de tarea?  estaba integrados en general, por individuos fuertemente armados pero vestidos de civil y sin identificación.

Los secuestros incluían otro componente: el robo de las pertenencias de las víctimas. Sus casas eran saqueadas y con frecuencia sus automóviles e inmuebles eran apropiados por los militares. Así, la venta de las propiedades y los objetos de valor saqueados proporcionaba un estímulo económico a los integrantes de los grupos de tareas y servía para financiar los «operativos». Por otro lado, también los hijos de los detenidos fueron considerados como botín de guerra. Algunos ‘fueron secuestrados junto a sus padres y otros nacieron en cautiverio. Muchos de ellos fueron asesinados; otros fueron entregados a familias de militares. La CONADEP hizo investigaciones posteriores y documentaron alrededor de doscientos casos de este tipo.

El secuestrado era encapuchado y trasladado —vendado y amordazado— al centro clandestino de detención llamado también «chupadero». En general era una dependencia militar, comisaría o un edificio preparado para tal efecto, donde se lo sometía a torturas para extraerle toda la información posible que les permitiera a los militares realizar futuras detenciones. La tortura tenía otro propósito: quebrar la resistencia y la dignidad de la víctima. La «picana”, el “submarino” —mantener sumergida la cabeza en un recipiente con agua”— y las violaciones sexuales eran las formas más comunes de tortura. Esta se combinaba con la tortura psicológica: asistir al suplicio de amigos o familiares, sufrir simulacros de fusilamientos o experimentar el aislamiento total.

Uno de los centros de detención clandestinos mis conocidos funcionaba -en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA); aunque también habla otros, como Campo de Mayo, el Olimpo, el Vesubio y el Pozo de Banfield. La compleja máquina represora llegó a disponer de trescientos cuarenta centros clandestinos (algunos de ellos habían empezado a operar antes del golpe militar). Cubrían todo el territorio nacional, pero su actividad más intensa se registró en las grandes ciudades como en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

Muchos detenidos morían en la tortura, mientras que otros permanecían en los campos por varios meses, prestando algún servicio o bien como rehenes potencialmente aprovechables. Por ejemplo, el almirante Massera utilizó algunos cuadros montoneros cautivos en la ESMA como soporte de su proyecto político, en particular, de su intento de cooptar a las dirigencias y las bases peronistas. Para ello liberó a varios detenidos a cambio de su participación en su plan para conducirlo a la presidencia.

Distribución de desaparecidos por profesión u ocupación según fuente de CONADEP (EN %)

Obreros30.2 %
Estudiantes21
Empleados17
Profesionales10.7
Docentes5.7
Autónomos varios5
Amas de casa3.8
Personal subalterno de las FFAA2.5
Periodistas1.6
Actores, artistas, etc.1.3
Religiosos0.3
  

Algunos de los secuestrados considerados “mínimamente peligrosos” o los que fueron reclamados por organismos internacionales, gobiernos extranjeros o personas influyentes fueron liberados luego de permanecer por un tiempo desaparecidos6. No obstante, la regla general consistía en que el secuestrado era “trasladado”, lo que en la jerga significaba su asesinato y la desaparición del cuerpo.

En algunos casos arrojándolo vivo desde un avión al océano o a ríos, en otros quemándolo o enterrándolo sin identificación —como NN— en fosas comunes que eran cavadas por las propias víctimas antes de ser fusiladas o en terrenos privados. Aunque algunos cadáveres aparecían en las calles, como muertos en enfrentamientos o intentos de fuga, la mayoría de los cadáveres “desaparecían”. De este modo, se consumó la “desaparición” de miles de detenidos, borrándose las huellas que pudieran responsabilizar a las Fuerzas Armadas. Legalmente. nunca dejaron de existir por eso se los denominó “desaparecidos”.

Además de los “guerrilleros”. las víctimas del plan represivo, en su mayoría jóvenes de entre veinte y treinta y cinco años, pertenecían en general a los planos sindical y educativo.

VIDEO: EL TERRORISMO DE ESTADO EN ARGENTINA

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Desaparición forzada
La palabra «desaparecido» se hizo famosa en el mundo a partir de los hechos que ocurrieron en la Argentina durante la última dictadura militar. La desaparición forzada de personas constituye una ofensa a la dignidad humana y debe ser considerada como grave violación de los propósitos y principios de la Organización de las Naciones Unidas, y de los derechos humanos y libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universa! de Derechos Humanos. Su aplicación constituye un crimen de lesa humanidad. Ningún Estado miembro de Naciones Unidas permitirá o tolerará esta práctica; no podrán invocarse circunstancias excepcionales, como existencia o amenaza de conflictos armados internos o internacionales, estados de emergencia, estado de sitio, inestabilidad política interna, disturbios o tensión interna o cualquier emergencia pública como justificación de esta práctica.
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Crimen de lesa humanidad
Delito que por su gravedad o atrocidad lesiona a la humanidad en su conjunto. Traducción del principio medieval que consistía en que el ultraje a la majestad del poder era un crimen (crimen laesae maiestatis). Expresión empleada en 1972 en la IV Comisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, por Amílcar Cabral (dirigente del Partido Africano por la Independencia de Guinea Bissau e islas de Cabo Verde) para definir el carácter criminal de colonialismo. Un crimen definido como de lesa humanidad no es prescriptible y su autor no puede quedar amparado por la legislación de ningún Estado.
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Genocidio
Término adoptado en el derecho internacional después de la Segunda Guerra Mundial, empleado por el jurista polaco R. Lemkin. En 1933 Lemkin presentó en la Sociedad de Naciones (antecesora de la Organización de Naciones Unidas) un memorial pidiendo la elaboración de una convención internacional que prohibiera las ejecuciones en masa. En 1948 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. El genocidio cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra es un delito de derecho internacional. Como genocidio deliberado y metódico se entiende «el exterminio de grupos raciales y nacionales de la población civil de ciertos terrenos ocupados, con el fin de aniquilar determinadas razas y partes de naciones y pueblos, grupos raciales y religiosos».
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Fuente Consultada: Cuatro Décadas  de Historia Argentina de Palmira Dobaño y Mariana Lewkowicz

Ingreso y Egresos de Dólares a Argentina

Golpe Militar de 1976 en Argentina Causas Objetivos y Desarrollo

Golpe Militar de 1976 – Causas del Golpe de Estado en Argentina

1974:La agonía del gobierno peronista

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarLa bajo el liderazgo del General Perón, un conjunto de fuerzas coexistieron de manera permanente. Sin embargo, las mismas quedaron sin control desde el día mismo de su muerte. Pero, el punto sin retorno surge justamente antes de julio de 1974, dejando visiblemente certera la ruptura entre las facciones peronistas.

Sumado a ello, este deceso tan importante despojó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por la totalidad del conjunto peronista, asegurando esta gobernabilidad, mediante la reformulación de acuerdos políticos.

José López Rega, ministro de acción Social y secretario privado de Perón, fue quien acompaño y aconsejó de manera influyente a la viuda del presidente, que ocupó el lugar, ejerciendo de manera fluctuante la dirección ejecutiva. (En la foto Hectór Cámpora saluda al presidente saliente Alejandro Lanusse en 1973)

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarEl sindicalismo, además del entorno presidencial, fue otro factor de poder en el seno del gobierno. Tal es así, que se dedicaron a deshacer el esquema político que con tanto esfuerzo había diseñado Perón, porque se sintieron relevados de sus compromisos, los cuales habían sido asumidos recién en 1973.

Además, estos creían que el movimiento obrero debía entrar en la etapa política abierta con la muerte del presidente, los cuales dejaba sin efecto a los viejos compromisos con el gobierno.

A tal punto que la dirección de la CGT pasó a manos de los sindicalistas, pocos meses después de la muerte de Perón. Esta nueva dirigencia de igual manera negoció con el gobierno, objetivos diferentes. Su base estaba en la reformulación del Pacto social y del desplazamiento de los líderes sindicalistas y políticos, que no concuerden con las ideas del oficialismocegetista.

Perón y su esposa «Isabel» Martínez cuando asumían la presidencia de la república Argentina el 12 de octubre de 1973

Tal es así, que Gelbard (Ministro de Economía, que Perón había apoyado con firmeza) renuncia con motivos de la concesión de la renegociación del pacto social. Suceso además, que lleva a una reorganización del gobierno. Resultado final: López Rega en la cúspide de su poder. Ello fortaleció a la burocracia sindicalista, período coincidente con una intensificación de la violencia.

El proyecto de institucionalización política de Perón, tenía como eje central un conjunto articulado de acuerdos, los cuales a mediados de 1975 fracasaron, y llevaron a reflejar que nuestro país marchaba sin rumbos. Sin embargo, los problemas se agudizaron aún más, cuando al Ministerio de Economía llega Celestino Rodrigo.

Este último apoyado por López Rega, adoptó una serie de medidas: la devaluación del peso (entre un 100% y un 160%), el precio de la nafta sufrió un incremento del 181%, sumado a los precios del trasporte (75%), entre otras. Estas medidas se conocieron como el “Rodrigado”, y significaban una fuerte transferencia de ingresos a favor de las exportaciones agropecuarias, un gran impacto en los precios internos y un violento recorte del poder adquisitivo de los salarios.

La consecuencia inmediata fue una brusca inflación y una crisis política. Crisis que provocó una exitosa huelga general declarada por la CGT, que se tradujo finalmente en el desplazamiento de Rodrigo y López Rega.

JOSÉ LÓPEZ REGA: EL RASPUTÍN ARGENTINO: López Rega nació un 17 de octubre y su madre murió en el parto; fue un muchacho educado, cuidadoso en los modales y respetuoso en el trato, pero introvertido; tenía una biblioteca que cubría toda una pared y se interesaba especialmente en temas espirituales; a los 19 años jugaba al fútbol e integró la tercera especial de River Plate; se casó a los 27 años y se incorporó a la Policía Federal en 1944. Sus dos pasiones fueron el canto lírico y el esoterismo.

Una noche de 1943, tristemente ataviado con un traje de etiqueta alquilado y perfumado con una colonia barata, el hombre subió al escenario del Club El Tábano, de Saavedra, y entonó un bolero, al frente de una orquesta que él mismo había contratado. Su debut frente al micrófono fue casi debut y despedida: una seguidilla de necesidades económicas lo llevarían a alistarse poco tiempo después en la Policía Federal. El cantante frustrado tenía la certeza de que el nuevo trabajo terminaría con las penurias que lo llevaban a enredarse en largas disputas verbales con su esposa, Josefa Flora Masera.

Ni sus más íntimos imaginaban, por entonces, que aquel hombre gris y menor se convertiría en uno de los personajes más influyentes y nefastos de la política argentina. El cantante frustrado que se convirtió en policía se llamaba José López Rega (1916-1989) y buena parte de su época lo identificaba como “El brujo”. (AMPLIAR: SU BIOGRAFíA)

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarIsabel Perón se alejó temporariamente del gobierno, que quedó en manos del presidente del Senado, Ítalo Luder (foto izquierda). El ministro de Economía, Antonio Cafiero, apoyado por la CGT, procuró infructuosamente controlar la inflación.

El retorno de Isabel Perón a la presidencia, la crisis interna del peronismo, la agudización de la violencia política, y la falta de colaboración —en muchos casos, abierta oposición— del empresariado y las Fuerzas Armadas, quitaron al gobierno toda base de apoyo.


Un golpe anunciado:
Los militares volvieron al gobierno, tras la brecha abierta por la descomposición del gobierno, el descontrol económico y la violencia política vivenciada en esta época. Así, el general Jorge R. Videla (Ejército), el almirante Emilio E. Massera (Marina) y el brigadier Orlando R. Agosti (Aeronáutica); los tres comandantes de la armada, integraron la llamada Junta Militar, que el 24 de Marzo de 1976 derrocó al gobierno de María Estela Martínez de Perón. Esta nueva intervención militar, fue totalmente diferente a las anteriores, y se hizo llamar “Proceso de Reorganización Nacional”.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

Masera-Videla-Agosti
Representantes de las Tres Fuerzas Armadas

Igual que años anteriores, los sectores capitalistas y una gran parte de la población espera que el nuevo gobierno militar reestableciera el orden y normalizara la economía, ante la aguda crisis que atravesaba Argentina. En última instancia, el golpe de 1966 había originado un gobierno sostenido por las Fuerzas Armadas; pero en 1976 las características de este gobierno eran en base a un ejercicio en forma directa y en todos sus niveles por las Fuerzas Amadas. Al respecto, el 25 de mayo de 1976 el nuevo presidente, el general Jorge R. Videla señala:

“Las Fuerzas Armadas no fueron escuchadas. Como consecuencia de ello y previendo la inexorabilidad de la crisis, se prepararon para hacer frente a esta situación y las Fuerzas Armadas, como institución, dieron una respuesta institucional a una crisis también institucional.”

La sociedad Argentina, era el punto central de transformaciones propuestas por este gobierno militar. Ya que la idea no se fundaba simplemente en corregir una política económica, de resolver una crisis institucional o de derrocar a la guerrilla. Por que para ello solo hubiese bastado algunos cambios dentro de la legalidad constitucional. La existencia misma de una nación, era el cuestionamiento que se planteaba la Junta Militar. “Reorganizar” la sociedad argentina, era entonces la solución a esta crisis, era un “proceso” que no tenía “plazos” pero si “objetivos”: crear un ser occidental, nacional y cristiano.

La represión política y social (que buscaba eliminar a todos aquellos que se opusieran a sus objetivos), sumado a la desarticulación de las bases de la economía industrial (es decir, abandonar por completo el modelo industrialista iniciado 40 años atrás y producir una mayor concentración de la riqueza) y ejercicio autoritario del poder, fueron las expresiones que fundaron esta “reorganización”. Sin embargo, la derrota en la Guerra de Malvinas, fue el producto que sirvió para el derrocamiento del gobierno militar, acelerando se desgaste y llevando a Galtieri a renunciaren Julio de 1982.

Uno de los rasgos fundamentales de este gobierno militar fue la represión ilegal, desarrollado con gran tenacidad entre los años 1976 y 1978. Este rótulo de ilegalidad no se acuñe porque sólo fue llevada a cabo por el gobierno de facto, sino fundamentalmente porque se violaba la legalidad establecida por ese mismo gobierno.

Tal es así, que la represión era organizada de manera sumamente planeada, y dirigida por los más altos niveles de decisión político y militar. Pero hay que agregarle otra particularidad, al mismo tiempo fue clandestina. Quienes fueron receptores de la misma, eran aquellos integrantes de las organizaciones guerrilleras que se comprometían con la lucha armada. No obstante, no fueron los únicos, sino que se extendió a aquellos actores sociales y políticos totalmente desvinculados de esta participación guerrillera.

El decreto N° 6 de la junta Militar suspendió “la actividad política y de los partidos políticos, en jurisdicción nacional, provincial y municipal”. La ley Nro. 21.261 dispuso ‘transitoriamente” la suspensión del “derecho de huelga, como así también el de toda otra medida de fuerza, paro, interrupción o disminución del trabajo o su desempeño en condiciones que de cualquier manera puedan afectar la producción, tanto por parte de trabajadores como de empresarios y de sus respectivas asociaciones u organizaciones”.

Así este gobierno militar, también suprimió los derechos civiles y las libertades públicas, anulando las garantías constitucionales y por lo tanto, creando nuevos instrumentos. Un hecho que tuvo grave consecuencias fue la suspensión de la vigencia de la última parte del artículo 23 de la Constitución nacional, quien establece que en ciertas condiciones el gobierno puede declarar estado de sitio. La suspensión de esta garantía individual se vio agravada porque el Poder Ejecutivo, decide poner a su disposición una numerosa cantidad de detenidos.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

En el primer año de dictadura ya había más de quince mil desaparecidos, diez mil presos,
cuatro mil muertos y decenas de miles de exiliados.

Con un total verificado de más de trescientos, los centros clandestinos, fueron los sitios elegidos para llevar a cabo las modalidades de represión, como secuestro, detención, tortura, y en la mayoría de los casos ejecución. Así, la pena de muerte fue implantada por la Junta Militar, aunque siempre fuera de la ley, es decir que no se aplicaba legalmente la misma. Algunas estimaciones hablan de diez mil casos comprobados (algunos triplican la cifra), incluyendo en estas a personas detenidas y ejecutadas clandestinamente por las fuerzas de seguridad. Pero aquí surge una figura jurídica muy nombrada en nuestros días “desaparecidos” (implica la desaparición forzada de personas.

No obstante, la población argentina en su totalidad vivió un clima de miedo de censura, consecuencia de esta represión vivenciada. El gobierno estableció además, un duro control sobre los medios de comunicación y la vigilancia de todas las manifestaciones artísticas. La acción coactiva del Estado terrorista silenció cualquier tipo de opinión o información que se consideraba como peligrosa para el gobierno.

Difíciles divisiones internas atravesaron el gobierno militar desde su inicio, aunque su objetivo siempre fuese pretender el equilibrio y firmeza. Estas desintegraciones derivaron en buena medida de la particular traducción a la acción que adquirió la decisión de asumir institucionalmente el gobierno. La distribución de la administración pública en todos sus niveles y modalidades en partes iguales, es decir, la nacional, provincial, municipal, empresas del estado, universidades; fue el principio general que garantizó la participación de las tres fuerzas en el gobierno.

Así, una tercera parte de los cargos públicos quedó para cada cuerpo de oficiales de cada fuerza. Las anteriores intervenciones militares, que contaron con mayor peso de funcionarios civiles en la administración pública, se diferenciaron justamente de este gobierno del “Proceso”, en cuanto a la decisión anterior. Ya que la misma revelaba la índole de las relaciones entre las fuerzas, caracterizadas por una profunda desconfianza. Los oficiales de las Fuerzas Armadas tuvieron en sus manos, entre 1976 y 1981, la gran mayoría de los altos cargos de la administración pública.

Esto llevó a que cada funcionario pase a depender de dos jefes: su superior jerárquico en el escalafón de la administración pública y su superior militar; perjudicando finalmente el funcionamiento del Estado, fragmentándolo además en múltiples unidades que a su vez gozaban de una autonomía de hecho, con los previsibles efectos de la corrupción. Asimismo, el gobierno de “Proceso” y su ordenamiento institucional y jurídico, se caracterizaron por su incoherencia y arbitrariedad. A tal punto de no cumplir con las leyes que el mismo había dictado, su evidencia más visible: la acción represiva.

Estado legal, Estado Clandestino: “El Estado se vio afectado de forma más profunda aún. El llamado Proceso de Reorganización Nacional supuso la coexistencia de un Estado terrorista clandestino, encargado de la represión, y otro visible, sujeto a normas, establecidas por las propias autoridades revolucionarias pero que sometían sus acciones a una cierta juridicidad. En la práctica, esta distinción no se mantuvo, y el Estado ilegal fue corroyendo y corrompiendo al conjunto de las instituciones del Estado y a su misma organización jurídica.

La primera cuestión oscura era dónde residía realmente el poder, pues pese a que la tradición política del país era fuertemente presidencialista, y a que la unidad de mando fue siempre uno de los principios de la Fuerzas Armadas, la autoridad del presidente —al principio el primero entre sus pares, y luego ni siquiera eso— resultó diluida y sometida a permanente escrutinio y limitación por los jefes de las tres armas.»

LUIS ALBERTO ROMERO

Breve Historia Contemporánea de Argentina (1994)

La Economía Durante el Gobierno Militar

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarLa política económica del gobierno militar fue decidida y ejecutada durante cinco años por José Alfredo Martínez de Hoz. Ministro de economía entre 1976 y 1981. Martínez de Hoz concentró un enorme poder, que le permitió tomar decisiones que transformaron profundamente el funcionamiento de la economía y la sociedad argentinas.

El programa económico que Martínez de Hoz presentó al país el 2 de abril de 1976 era de inspiración liberal y postulaba la necesidad de pasar de una economía de especulación a una de producción, por medio del estímulo a la libre competencia y la limitación del papel del Estado en la economía. Estos objetivos no fueron alcanzados. Por el contrario, el resultado de la política económica de Martínez de Hoz fue un crecimiento explosivo de la especulación financiera y una caída dramática de las actividades productivas.

En un primer momento, el gobierno militar tomó una serie de medidas de estabilización —que contaron con el apoyo del Fon-do Monetario Internacional y la banca privada extranjera— para controlar la inflación, reducir el déficit fiscal y equilibrar el sector externo. Se devaluó la moneda, se redujo el déficit del sector público —en buena parte congelando los salarios— y se consiguió financiamiento externo. La política económica tuvo un sesgo fuertemente antiobrero: se suspendió el derecho de huelga y se redujo la participación de los asalariados en el PBI (producto bruto interno).

Una vez controlada la crisis abierta con el Rodrigazo, el equipo económico definió y llevó adelante dos medidas principales: la apertura de la economía y la liberalización de los mercados financieros.

La apertura de la economía era la apertura del mercado interno a la competencia exterior —no la promoción de la exportación de la producción nacional—. El instrumento principal de esta política fue la reducción de los aranceles de importación. Posteriormente, la sobrevaluación del peso se sumo a esta medida, lo que comprometió seriamente la actividad productiva —afectada además por las altas tasas de interés—.

La liberalización del mercado financiero se llevó a cabo con la liberación de la tasa de interés y la autorización para el funcionamiento de nuevos bancos e instituciones financieras. Sin embargo el Estado, que renunciaba a los controles, garantizaba los depósitos a plazo fijo tomados por entidades financieras privadas.

En 1978 el gobierno militar estableció una pauta cambiarla —conocida popularmente como la “tablita”— que determinaba una devaluación mensual del peso. Esta devaluación era decreciente y tendía a cero. El objetivo declarado de esta medida era controlar la inflación.

Este objetivo no se alcanzó. En cambio, lo que se fomentó fue una fuerte especulación con una gran masa de dinero colocada a corto plazo —favorecida por la abundancia de dólares en el mercado internacional— basada en la existencia de altas tasas de interés y la garantía del Estado sobre el precio de recompra de los dólares.

Algunas palabras y frases de uso habitual en la época —“plata dulce”, ‘bicicleta”,»deme dos«— dan cuenta de las características de un período de prosperidad artificial y de especulación financiera.

La euforia financiera contrastaba con el comportamiento del sector productivo, apremiado por el endeudamiento. El sector industrial, en particular, sufrió una profunda mutación, que incluyó una caída en su producción, una disminución de la mano de obra ocupada y el cierre de numerosas plantas.

El esquema de Martínez de Hoz estalló en 1980, de la mano de la quiebra de importantes entidades financieras —entre ellas uno de los mayores bancos privados— y el Estado terminó haciéndose cargo de los pasivos de los bancos quebrados.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

El Campeonato Mundial de Futbol de 1978 se celebró en Argentina y contó con el decidido apoyo de la dictadura militar

En 1981, el general Viola reemplazó en la presidencia a Videla, y Martínez de Hoz también fue reemplazado. En ese año, el descalabro económico llegó al extremo. El gobierno dispuso una devaluación del peso del 400%, al tiempo que la inflación llegaba al 100% anual. Esta devaluación tomó impagables las deudas en dólares de las empresas privadas. El Estado nacionalizó las deudas, lo que acrecentó el endeudamiento público.

A pesar de su carácter liberal, la política económica de Martínez de Hoz incluyó una expansión considerable del papel del Estado en la esfera económica. Esto se debió en parte a la decisión de la cúpula militar de mantener en la órbita estatal a las empresas públicas —cuyos directorios, por otro lado, fueron ocupados por militares—. Además, durante este período creció la inversión pública. Muchas obras públicas fueron ejecutadas por contratistas privados y algunas empresas del Estado privatizaron parte de sus actividades —lo que se llamó “privatización periférica”—.

En este último caso se incluyó la subcontratación de tareas de búsqueda y explotación petrolera y de tareas de reparación de materiales y mantenimiento de vías en los ferrocarriles, la provisión de equipos telefónicos, la recolección de residuos y el mantenimiento del alumbrado público en la ciudad de Buenos Aires.

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Alrededor de estas actividades se fue configurando un poderoso grupo de empresas contratistas del Estado.

Otras áreas de crecimiento del gasto público fueron la estatización de empresas privadas en dificultades —como la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad y la compañía Austral— y la notable expansión del gasto militar.

En 1978, el conflicto limítrofe con Chile por la zona del canal Beagle estuvo a punto de desencadenar una guerra. Las Fuerzas Armadas fueron reequipadas con vistas al enfrentamiento y movilizaron tropas hacia la frontera. La guerra se impidió por la mediación del Papa Juan Pablo II.

Ver: Operativo Soberanía

Los medios de Comunicación al servicio del Terrorismo de Estado: Como nunca antes en la historia, la última dictadura militar usó y abusó de la censura al punto de instaurar un régimen de terror en los medios de comunicación. La intervención militar, el secuestro, la requisa y la expropiación fueron instrumentos aceptados sin resistencia por la mayoría de los medios privados y algunos colaboraron en forma poco digna con la junta de comandantes.

Cabría reflexionar sobre la interpretación sugerida en el trabajo de Diego Rossi acerca de un contrato implícito entre el gobierno —interesado en el control político e ideológico— y las asociaciones de medios privados de difusión a quienes sólo les importó incrementar sus réditos comerciales. La dictadura sancionó la Ley de Radiodifusión 22.285 que —con modificaciones posteriores- rige en la actualidad.

Estructuraba el servicio a partir de la privatización de la mayoría de las emisoras y de un rígido control estatal del sistema haciendo hincapié en el carácter ético y apolítico necesarios a los contenidos de la programación. Incluía como delictiva la figura de apología de la violencia y como punibles los contenidos que exaltaran formas de vida reñidas con las normas éticas, sociales o políticas del país o que atentaran contra la seguridad nacional.

El Estado conservaba el SOR y decidía las adjudicaciones a las empresas privadas, a quienes ofrecía nuevas modalidades como los canales de circuito cerrado y las emisoras de radio y de televisión de baja potencia. Algunas limitaciones casi todas modificadas por decretos de los gobiernos posteriores— merecen destacarse: la que pautaba un máximo de publicidad por hora de transmisión y obligaba al uso correcto del idioma castellano; la que limitaba la cantidad de licencias a una misma persona física o jurídica, la que excluía como adjudicatarios a quienes estuvieran vinculados a empresas periodísticas nacionales o extranjeras y la que prohibía en forma explícita la formación de redes privadas permanentes.

Entre la apertura y la guerra: El estallido del programa económico coincidió con el cambio de presidente. El débil ganador en la puja interna de la cúpula militar fue el general Roberto Viola, designado presidente por la Junta de comandantes, en septiembre de 1980. Viola, que asumió en marzo de 1981, se propuso modificar la orientación de la política económica y encontrar una salida política para el régimen militar.

Este intento de cambio obedecía a la percepción por parte de una fracción del Ejército del fracaso de la política de Martínez de Hoz y de la necesidad de buscar nuevos aliados. Viola dividió el Ministerio de Economía en cinco carteras, con el propósito de “despersonalizar” la política económica, incorporó una mayoría de civiles al gabinete, produjo un acercamiento con los sectores propietarios —nombró dirigentes representativos del sector rural y del industrial en los ministerios de Agricultura e Industria— e inició un diálogo con sindicalistas y políticos.

Este intento de encontrar nuevas bases de apoyo para el régimen militar fracasó. En el terreno político, la apertura fue recibida con frialdad por las principales fuerzas políticas, que dudaban de la representatividad de Viola dentro de las Fuerzas Armadas y, por consiguiente, de la viabilidad de su política. En julio de 1981, se constituyó la Multipartidaria —convocada por la Unión Cívica Radical e integrada por los partidos

Justicialista, Intransigente, Demócrata Cristiano y el Movimiento de Integración y Desarrollo—, con la finalidad de ofrecer un bloque político unificado “tendiente a recuperar la vigencia de las instituciones democráticas y a ofrecer al país, coyunturalmente, una propuesta de solución ante la emergencia nacional”.

general Leopoldo F. Galtieri

Sin embargo, la oposición decisiva al proyecto de Viola provino del frente interno militar. Esta oposición se manifestó como un conflicto de poderes entre la Junta Militar y el presidente, que culminó con el desplazamiento de Viola, en diciembre de 1981. Su reemplazante fue el general Leopoldo F. Galtieri. (foto arriba)

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarGaltieri intentó restablecer la imagen de autoridad del gobierno militar y retomar la orientación liberal de la política económica, que quedó en manos de un nuevo ministro de Economía, Roberto Alemann (foto izquierda). Endureció las relaciones con los partidos políticos y con el sindicalismo, que por su parte endurecieron también su oposición.

Una masiva concentración promovida por la CGT-Brasil —el ala más combativa del sindicalismo, diferenciada de la CGT-Azopardo, más conciliadora—, el 30 de marzo de 1982, fue duramente reprimida. Pero la magnitud y el carácter de la movilización mostraron que la oposición social y política había crecido.

Tres días más tarde, el régimen militar —que en 1978 había llevado al país al borde de la guerra con Chile, evitada por la mediación del Papa— inició su última etapa, con la ocupación militar de las islas Malvinas.

La Guerra de las Malvinas: El 2 de abril de 1982 el gobierno ocupó por la fuerza las islas Malvinas. La ocupación, si bien se originó en una decisión tomada en secreto por unas pocas personas y sin calibrar adecuadamente sus posibles consecuencias militares y políticas, contó con un amplio respaldo popular. (Ver: La Junta Decide Tomar Las Islas Malvinas)

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

El gobierno imaginó que la recuperación de las Malvinas iba a resolver sus problemas políticos, en un momento en que el rumbo de la experiencia militar se veía comprometido. Al principio, eso pareció posible. Pero el gobierno había subestimado la respuesta de Gran Bretaña y creyó además que los Estados Unidos —cuyo principal aliado era precisamente Gran Bretaña— apoyarían la acción argentina.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarLa reacción británica —en buena medida motivada por razones de política interna— fue dura. El gobierno de Margaret Thatcher decidió enviar una poderosa flota y fuerzas militares para recuperar las islas. Los Estados Unidos, después del fracaso de la mediación del general Haig —que procuró que el gobierno argentino aceptara la resolución 502 de las Naciones Unidas y retirara las tropas de las islas— apoyaron decididamente a su principal aliado.

El gobierno militar decidió controlar estrictamente la difusión de noticias acerca de la evolución política y militar del conflicto, y creó un clima triunfalista que no se correspondía con el curso real de los acontecimientos.

En el plano de la política internacional, la Argentina recibió la adhesión de los países de América latina y del Movimiento de Países No Alineados, pero quedó aislada de las potencias occidentales. Un intento desesperado del gobierno argentino por cambiar sus alianzas y conseguir el apoyo de la URSS tampoco prosperó. En el plano militar, el poderío y la organización británicos superaron al caótico e improvisado dispositivo militar argentino. El 14 de junio de 1982, el mando militar argentino en Malvinas capituló ante los jefes británicos.

 las tropas argentinas se rindieron ante las inglesa

…El 15 de junio de 1982, las tropas argentinas se rindieron ante las inglesas. La guerra por las Malvinas había terminado. También empezaba el fin de la dictadura militar. (Foto: Archivo General de la Nación)

De Carter a Reagan

Las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos durante el “Proceso’


Las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos durante el “Proceso’ atravesaron dos etapas diferenciadas. En la primera, el gobierno de los Estados Unidos estaba en manos de James Carter, del partido Demócrata, que hizo de la defensa de los derechos humanos una de sus prioridades en América latina. Esta orientación lo llevó a un conflicto permanente con el gobierno argentino, que violaba sistemática­mente los derechos humanos.

El cambio de administración —cuando el republicano Ronald Reagan reemplazó a Carter— tuvo como consecuencia un cambio de política con respecto a la Argentina. Reagan, que buscaba aliados para su política exterior, encontró en Galtieri un entusiasta adherente, dispuesto a aline­ar a la Argentina con la política exterior norteamericana y a intervenir militarmente en América central. Los Estados Unidos, por su parte, levantaron las sanciones que la administración Carter había impuesto a la Argentina. Galtieri, entusiasmado con los elogios norteamericanos e ignorante de la importancia relativa de los aliados de Estados Unidos, supuso que este apoyo se traduciría en una neutralidad benévola en el conflicto que pensaba iniciar con Gran Bretaña.

general Reynaldo BignoneDadas las condiciones militares del conflicto y el control de la información por parte del gobierno, la derrota militar fue a la vez inevitable e inesperada. Una de sus consecuencias principales fue la descomposición inmediata del gobierno militar.

Galtieri renunció, la Marina y la Fuerza Aérea se retiraron de la Junta y el comandante en jefe del Ejército designó a un nuevo presidente, el general Reynaldo Bignone. (foto a la derecha)

LISTA DE LIBROS PROHIBIDOS POR LA DICTADURA MILITAR

Bakunin, Mijail Dios y el Estado (Dios, el Estado y la Libertad)
Bayer, Osvaldo Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia
Bayer, Osvaldo Los vengadores de la Patagonia trágica
Benedeti, Mario Gracias por el fuego
Cuadernos de Cultura Cuaderno de Cultura n° 60
Comité Central de Partido Comunista Revista Nueva Era N° 7.
Casaretto, Martín S. Historia del movimiento obrero argentino
Castello, Beatriz Dios es fiel
Castro, Fidel La historia me absolverá
De Saint-Exupéry, Antoine El Principito
Devetach, Laura La torre de cubos
Dostoievski, Fiódor M. Crimen y castigo. Tomo I
Editorial Fundamentos La cuestión agraria y el movimiento de liberación
Enciclopedia Salvat tomos 8 y 11
Erasmo Elogio de la locura
Fanon, Frantz Los condenados de la tierra
Fayt, Carlos S. Historia del pensamiento político.
Frondizi, Arturo La lucha antiimperialista. Etapa fundamental del proceso democrático
Furtado, Celso Dialéctica del desarrollo
Gaboriau, M. – Gaudemar, P. De y otros Estructuralismo: estructuralismo e historia
Gagarin, Valentin Mi hermano Yuri
Galeano, Eduardo Las venas abiertas de América Latina
Lenin Vladimir. I. La cultura y la revolución cultural. Recopilación
Lenin, V. I. Acerca de la prensa y la literatura
Lenin, V. I. La revolución proletaria y el renegado Kautsky
Lenin, Vladimir I. Obras escogidas Vols. 1, 2 y 3
Martí, José Nuestra América y otros escritos
Marx, C. La ideología alemana. Ed. Pueblos unidos
Marx, C. Miseria de la Filosofía
Marx, C. Y Engels Manifiesto del PC
Marx, C. Y otros La sociedad Comunista.
Marx, Carlos Crítica de la Economía Política
Marx, Carlos – Engels, F Sobre el sistema colonial del capitalismo
Marx, Karl El Capital I, II, III. Crítica de la Economía Política
Perón, Eva La Razón de mi vida. Ed. Penser
Perón, Juan Domingo La fuerza es el derecho de las bestias
Perón, Juan Domingo La Hora de los Pueblos. Unidad Editora. 1982
Marx, Karl y Engels Friedrich Manifiesto del Partido Comunista
Trotski, León Historia de la revolución rusa
Varela, Alfredo Abono inagotable. Poema
Vargas Llosa, Mario La Tia Julia y el Escribidor. Ed. Punto de Lectura. 2003
Veselov, E. La evolución de la vida
Walsh, Rodolfo Operación Masacre

Fuente Consultada:
Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz
Grandes Debates Nacionales Pagina 12
Enigma de los Tesoros Perdidos

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es el día en el que se conmemora en Argentina a las muertes de civiles producidas por la última dictadura militar que gobernó el país, autoproclamada Proceso de Reorganización Nacional, anualmente el 24 de marzo en recuerdo del mismo día de i 976, fecha en la que se produjo el golpe de Estado que depuso al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, dando inicio a la dictadura militar más sangrienta de la historia argentina.

El primer acto fue en el año 2007 en el centro clandestino de detención de La Perla, provincia de Córdoba. El 2 de agosto de 2002 el Congreso de la Nación Argentina dicto la ley 25.633 creando al Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia con el fin de conmemorar a las víctimas, pero sin darle categoría de día no laborable. Tres años después, durante la gestión del presidente Néstor Kirchner, se impulsó desde el mismo Poder Ejecutivo Nacional que la fecha se convirtiera en un día no laborable, inamovible.

Se produjo un supuesto debate, en el cual opositores al proyecto enviado por el Poder Ejecutivo recalcaron que al ser feriado pretende una festividad, mientras el oficialismo sostuvo «no hay posibilidad de que ningún docente pueda ignorar el hecho». Finalmente con el apoyo de Organizaciones de derechos humanos como: Abuelas de plaza de mayo y Madres de plaza de mayo, el proyecto se convirtió en ley.

 

Biografia de Lopez Rega Creador Triple A Ministro Secretario de Perón

Biografía de Lopez Rega: de Creador Triple a Ministro Secretario de Perón

BIOGRAFÍA DE JOSÉ LÓPEZ REGA: José López Rega fue hijo de una pareja de inmigrantes españoles. Nació en 1916, un 17 de octubre, aniversario magno del peronismo, y cualquiera podría arriesgar que allí medió una razón esotérica. Su madre murió siendo él muy niño aún. La casa familiar quedaba en Tamborini 3763, del barrio de Saavedra de esta ciudad, que aún hoy se mantiene tal cual era entonces.

La infancia de quien luego llega a ser ministro de la Nación, debe haber sido bastante dura para ese niño que entonces sólo es José López, miembro de un hogar humilde y huérfano de madre. Las necesidades lo obligan a abandonar los estudios en cuarto grado para trabajar y ayudar a mantener el hogar.

Sin embargo, López Rega parece resistirse a la certezas; hay por lo menos otra versión de su infancia que difiere en algunos detalles de la anterior.

Nace, sí, en el barrio de Saavedra, pero la casa familiar se la ubica en la esquina de las calles Núñez y Holmberg, en un departamento de planta baja con salida a un interminable pasillo. En esta versión la madre de López Rega muere un poco más tarde y lo inicia en el espiritismo. No se citan fuentes y tampoco se abunda en mayores precisiones.

Lo que parece seguro es que desde muy joven trabajó como peón en la fábrica textil Sedalán, en la cual según las constancias, gana cuatro pesos por día de los de entonces. De su juventud parece venirle también la afición por el canto. Tenía voz de barítono y le gustaba alardear con ella.

En la escuela Félix de Azara, donde cursa hasta cuarto grado, toma luego clases de canto. Ya en la década del sesenta el mismo López Rega asegura que su profesora de canto en dicha escuela es la primera esposa del general Perón, Aurelia Tizón. Su cuñado, Roberto Maceda, asegura que estudia música durante muchos años en un conservatorio del centro de la ciudad.

Lo cierto es que se poseen fotos de López Rega como cantante y además, en 1943, sube al escenario del club El Tábano de Saavedra donde durante una temporada canta boleros y tangos. Lo acompañaba en el bandoneón un vecino, Alejandro Fiorito. Se cuenta también que gusta de alquilar trajes de tenor y así ataviado reúne los sábados a sus amigos y les canta arias de diversas óperas. 1943 es también el año de su ingreso a la Policía Federal a la que accede, aparentemente, para aumentar su sueldo que es más bien escaso.

Ya está casado con Flora Josefa Maceda y aparentemente el nuevo trabajo llenó de orgullo al padre. Por lo menos así parece testimoniarlo una foto en la que ambos posan: el joven José —entonces tenía veintiséis años— luce su informe de agente. Según la ficha de la Policía Federal, López Rega medía un metro y sesenta y siete centímetros y pesaba sesenta y seis kilos. De la misma fuente se sabe que es un excelente tirador.

El arma reglamentaria que le corresponde es una pistola Colt 45 perteneciente a la partida que el presidente Agustín P. Justo había obtenido para la policía, gracias al aporte de una colecta popular. Un método que hoy resulta por lo menos, desusado.

Es de estos años iniciales en la Policía Federal de donde vienen los primeros testimonios ciertos de su inclinación al esoterismo: es sancionado por encontrárselo en la parada de la calle Austria leyendo libros esotéricos de la editorial Kier. También de esa época (años 1943 a 1946) se conservan horóscopos que realizaba a sus compañeros de tareas.

Primeras señales de su afición a la macumba, el umbanda y el candomblé

De 1946 es, también, una referencia importante: en ese año, cubriendo la guardia del Juzgado Correccional de Menores Letra L, a cargo del doctor Agüero, traba relación con la familia de un chico brasileño que es detenido. El entonces agente López Rega se asombra de la tranquilidad de los padres ante el problema, debida —le explicaron— a que su orixá (divinidad del panteón umbandista) solucionaría el problema. Según esta información, si es veraz, de esta manera López Rega se introdujo en el mundo del umbanda, de la macumba y del candomblé.

Tal circunstancia quizá no debe asombrarnos. Aún hoy en 1986, muchos de los miles de turistas argentinos que peregrinan por las tropicales playas brasileñas van en busca de una módica iniciación en los misterios de las religiones afrobrasileñas. Por otra parte en ese país hasta los más encumbrados hombres de negocios y personalidades políticas no desdeñan los consejos de algún «pai do santo» o de alguna «mai do santo». Incluso suelen tener siempre alertas a sus orixás protectores.

El de López Rega es Oxum, que en palabras del novelista e intelectual brasileño Jorge Amado, «es la diosa de la elegancia, de la fastuosidad, de la hermosura, del encanto. Su día de la semana es el sábado, su símbolo, las piedras del río, el abanico y las pulseras de metal».

El hecho que quizá sí debe asombramos es que un simple agente de policía, como lo era José López Rega entonces, tenga tales inquietudes esotéricas y sensibilidad para registrarlas. La educación «racional» de López Rega, hemos visto que alcanzó sólo a cuarto grado. Las urgencias económicas de su condición social lo obligan a darla por terminada muy temprano, apenas iniciada. Una especulación posible, entonces, es repensar a López Rega como un individuo inquieto, que a partir de allí sigue educándose por su cuenta, pero no en el pensamiento racional sino en el «mágico»: de alguna manera tiene que canalizarse la fuerza de una personalidad fuera de lo común.

Su paso por la policía: pide el retiro y después tiene un extraño ascenso

Su carrera de policía no tiene mayores alternativas. Sólo es digno de destacar su afán por estar cerca de Perón. Consique un nombramiento para custodiar el exterior de la residencia presidencial que entonces estaba en la Avenida del Libertador cerca de Plaza Francia. Aparentemente su mayor anhelo es ser parte de la custodia del presidente.

Algunas fotografías lo muestran encaramado al auto presidencial en actitud vigilante. Sin embargo los testimonios dicen que ese es un anhelo imposible de «Lopecito» porque los integrantes de dicha custodia sólo pueden ser oficiales, nivel que él tenía vedado. López Rega adujo, siendo ya funcionario, y aún antes, que había sido miembro de la custodia de Perón y de Evita. Los testimonios coinciden en que esa afirmación es falaz y que su costumbre de colarse en el guardabarros del auto del presidente le cuesta varias sanciones disciplinarias.

Sin embargo, hay lugar para la duda: realmente ¿es posible que una persona ajena a la custodia del presidente se «cuele» en ella? En todo caso, de producirse el intento, cabe conjeturar que sólo duraría unos segundos sobre el automóvil; en cambio López Rega aparece instalado con mucha seguridad en el estribo. Absolutamente veraz, en cambio, parece ser el hecho de que Perón ignoraba por completo la existencia de quien algunos años después será su amanuense imprescindible.

A los cuarenta y seis años de edad, en 1962, con la vida ya prácticamente hecha, José López Rega pide el retiro de la Policía. Le es concedido el 3 de abril de ese mismo año. Una versión afirma que entonces era cabo 1°. Otra estira su grado hasta el de sargento. Sin embargo al cabo de los años López Rega, el 3 de mayo de 1974, es ascendido a comisario general por el decreto 1350 del Poder Ejecutivo que firmaban Juan Domingo Perón y el ministro del Interior Benito Llambí.

Los motivos del extraordinario ascenso se fundamentan en la Ley de Amnistía votada el año anterior y «en la circunstancia de haberse motivado el retiro en causal política y en los relevantes méritos del ciudadano mencionado, tanto durante su desempeño en la Policía Federal, cuanto después de su actual situación de revista», dice el decreto. A raíz de éste y otros sucesos renuncia el jefe de la Policía Federal de entonces, el general retirado Miguel Ángel Iñíguez, quien manifestó años después «que ya todo aquello era un horror».

Iñíguez no oculta su desprecio por López Rega: «Yo nunca permití que ese individuo, que andaba con los perros de Perón en los brazos, se metiera en nuestras conversaciones». Hombres de la confianza de López Rega sucederían, no obstante, a Iñíguez: 2! comisario Alberto Villar y el comisario Luis Margaride. Villar muere trágicamente un tiempo después mientras pasea por el Tigre. Su embarcación es «volada» por una carga explosiva de gran poder, accionada por control remoto. El crimen se lo adjudica la organización guerrillera Montoneros, cuyo líder máximo, Mario Eduardo Firmenich, está hoy preso en la cárcel de Villa Devoto a disposición de la Justicia argentina.

Curiosamente los dos antiguos enemigos —López Rega y Firmenich— caen en manos de la Justicia en circunstancias idénticas: luego de estar prófugos por más de una década y con pedidos de captura internacionales, se presentan voluntariamente a renovar sus pasaportes en sendos consulados argentinos: Firmenich lo hizo en el de Río de Janeiro, Brasil, y López Rega en el de Miami, Estados Unidos.

En ambos casos se hicieron variadas especulaciones acerca de las posibles «jugadas» políticas que se esconderían en esta voluntaria reaparición a la luz pública. Sin embargo, no sería raro, como suele suceder en la historia, que los motivos sean más simples y humanos: por ejemplo un mal cálculo acerca de la actitud que tomaría el actual gobierno argentino o la desesperanza y el desarraigo que producen los largos años de clandestinidad y exilio.

Es notable que alguien casi iletrado sea autor de libros esotéricos

Antes, en 1946, López Rega parece saber muy bien cuáles son sus posibilidades sociales. El ex juez Héctor Domingo Sturla, que en ese año estaba a cargo del Juzgado en lo Penal Correccional de la calle Paraguay 1173, cuenta que en cierta oportunidad le dice a López Rega, designado allí: «¿Por qué no estudia y sale de una vez por todas de ese cuarto grado? Se lo digo por su bien. Es la única manera de que pueda aspirar a los ascensos». La contestación de López Rega es muy clara: «Mire doctor, en la Policía Federal es igual que en el Ejército. Hay sectarismo y clasismo. No se permite a los de abajo, al personal de tropa, ascender».

Esta respuesta permite además hacer estar inferencia: es obvio en ella que las expectativas de vida de López Rega no las colmaba un cargo de suboficial en la Policía Federal. Sus aspiraciones eran más altas y él tenía ambición, rasgo éste que no siempre tiene que ser una mala palabra. En ese entonces, por ejemplo, nadie hubiera objetado que el agente López Rega quisiera ser una persona importante. Cuanto más esta manifestación habrá arrancado alguna sonrisa malévola entre sus compañeros: la distancia entre su condición de agente de policía y sus ambiciones era, a primera vista, insalvable.

Pero el camino que no encontró para progresar en la sociedad racionalmente organizada —sólo podía ser peón de fábrica, cantante ignoto, agente de policía, empleos obviamente respetables de por sí pero que no catapultan fácilmente a nadie— parece encontrarlo, según numerosas evidencias, en sus relaciones esotéricas, en la filosofía oriental y en el pensamiento mágico. Es notable también —otro rasgo importante de su personalidad— que alguien aparentemente iletrado como él devenga en escritor de libros esotéricos. Más allá de su calidad y contenido, es capaz de realizar una obra copiosa y abundante. «Mi momento de felicidad y de placer sucede cuando escribo», confesó en la residencia de Puerta de Hierro en los primeros años que pasó junto a Perón.

En la pequeña localidad suiza de Villeneuve, donde tenía un refugio que recién fue descubierto hace unos años, su profesión declarada era la de escritor. Ahora, al ser detenido en Miami, obsequió a los curiosos algunos ejemplares de su última producción, un opúsculo que lleva el título de «El filósofo hindú».

En los primeros años de la década del 50 la actividad esotérica de José López Rega comienza a hacerse pública. Concurre a las reuniones de la Escuela Científica Basilio que funcionaba en la calle Rawson 53 de la Capital. Allí conoció a José María Villone, quien luego sería en 1973, a instancia de «Lopecito», funcionario del gobierno peronista. Ambos fundan la editorial «Rosa de Libres» que edita textos de contenido esotérico. Funciona en la calle Matheu hasta que adquieren Suministros Gráficos SAIC en la calle Salguero 3387.

Otra versión, en cambio, dice que López Rega llega a esa imprenta en 1962, buscando editar su obra monumental «Astrología Esotérica». Según Héctor O. González —directivo de Suministros Gráficos en esa época— al llegar López Rega a la empresa impresiona muy bien a todos: «Se trataba de un hombre simpático y llano, aunque a veces tenía un lenguaje raro con alusiones a Dios y a los poderes sobrenaturales. Desde que lo conocí, López Rega anunció que iba a estar junto a Perón». Un año antes había conseguido ser recibido por míster Luck, un vidente al que Perón solía hacer consultas y que tenía cierto renombre en el país en la década del cincuenta. Míster Luck le habría anunciado a López Rega que «Perón lo haría grande».

Habla de su constancia el que llegara a ejecutivo de una empresa editorial

En febrero de 1960 viaja a Porto Alegre y se conecta con el «pai do santo» Wilson Avila. López Rega vuelve de allí «cargado de nuevas energías de vida. Ahora soy un filho do santo». Años después Wilson Avila declararía a la prensa argentina que «López Rega vino aquí varias veces para ahuyentar los fluidos y las experiencias negativas de su cuerpo. Era un médium capaz de recibir todos los espíritus que conforman la religión umbanda».

Allí conoce a Claudio Ferreyra, quien en 1973 se convierte también en funcionario del gobierno peronista: será director de la agencia de noticias Télam (propiedad del Estado argentino) en Río de Janeiro y director de la Casa Argentina en la misma ciudad. Las relaciones que López Rega anudó en Brasil fueron muy fuertes: también suele ir a Paso de los Libres a consultar a una de las videntes más famosas del Brasil: la mai Victoria, a quien sus fieles también llamaba «la madre de América».

Es notorio entonces que si bien López Rega era un funcionario policial opaco, no era un hombre común y corriente. Sus viajes a Brasil, sus estudios esotéricos, la producción de libros de la misma índole, su acceso al nivel ejecutivo, en 1962, en una empresa editorial como lo era Suministros Gráficos, muestran a una persona cuyas aspiraciones iban bastante más allá de gozar de un apacible retiro. En 1962, año en que se aleja de la Policía Federal, se integra como socio a Suministros Gráficos. Es un salto que no fue tal: López Rega se había preparado para ello.

Claro que no como agente de la Policía Federal. Sus relaciones las había anudado en los círculos esotéricos. Además, evidentemente es imposible que de la noche a la mañana se improvisara como socio y directivo de Suministros Gráficos, a pesar que previamente sólo existe la referencia de la editorial fundada con Villone como ya dejamos apuntado. Pero no obstante la escasez de datos, podemos deducir que su estructura mental ya estaba articulada en otra dimensión que, obviamente, no era la de un subalterno de la Policía Federal. Otro indicio que no apoya la teoría del salto es que López Rega, muchos años después, ya en el gobierno, nombra como funcionarios a varios de sus amigos de la década del cincuenta y del sesenta: los Villone, Vanni, el comisario Villar, el brasileño Ferreyra y otros.

Por supuesto este análisis deja un flanco oscuro: ¿cómo un agente de la Policía Federal con sólo cuarto grado pudo armar semejante red de relaciones y utilizarlas luego como estructura de poder? El juez Urien lo acusaría más tarde de ser miembro de la CÍA; otros «creen» que en esos años era un simple títere de alguna poderosa logia. Pero éstas, por el momento, son meras conjeturas.

En Suministros Gráficos traba una relación estrecha con el justicialismo imprimiendo afiches de propaganda política y colaborando, en ese aspecto, para la elección de Andrés Framini como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Los que lo conocieron en esa época hablan de una persona sencilla, dinámica, hábil organizadora y de mucha capacidad de trabajo.

Un día le presentan a Isabel Perón y su vida sufre un vuelco definitivo

Allí traba contacto con la Logia Anael integrada por importantes dirigentes justicialistas de la época, como lo eran el juez Julio César Urien y el mayor Bernardo Alberte. Estamos ya en 1963 y López Rega es convencido —así lo cuentan los testigos de las conversaciones— de sumarse a la logia, que en realidad tenía más visos de agrupación política que de verdadera logia.

En 1964 se intensifica su actividad en el grupo, cuyos integrantes desempeñan un importante papel cuando Perón, en 1965, envía a su esposa Isabel a la Argentina para poner en caja a Augusto Timoteo Vandor, el dirigente metalúrgico que trata de impulsar un proyecto propio de poder: «el peronismo sin Perón». Gobierna el país Arturo Illia y la situación política, que es inestable, desemboca en junio del año siguiente en su derrocamiento y en el advenimiento de la férrea dictadura militar del general Onganía.

El gobierno de éste se caracterizaría por montar una represión social desconocida hasta entonces y por poner la economía en manos de un liberal relacionado con los entes financieros internacionales: Adalbert Krieger Vasena. Diez años después, en 1976, las Fuerzas Armadas repiten la receta pero esta vez corregida y aumentada: el plan económico de Martínez de Hoz, de enorme costo social, sólo pudo sostenerse gracias a la abultada represión política y social desatada por el gobierno del general Videla.

Pero estamos en 1965 y López Rega, en un té organizado en casa del mayor Alberte, tiene oportunidad de conocer a Isabel Perón. Esteban Peicovich, periodista radicado en Madrid y autor de dos libros sobre la vida de Perón, afirma que en esa reunión lleva la voz cantante el juez Urien y se concretan una serie de ofrecimientos que Isabel acepta: oficina, vivienda y custodia. Una semana después —dice Peicovich— Isabel pide: «Muchachos, yo quisiera ver a ese señor bajito de ojos claros que estuvo en la reunión de Yerbal. ¿Cómo se llama? Díganle que venga a verme esta tarde». A partir de allí, José López Rega será inseparable de Isabel durante diez agitados años.

Peicovich también afirma que López Rega comenta en la imprenta: «Me veo arrastrado a una cosa que no es la mía. Yo en este plano no quiero entrar porque cambiará mi vida por completo». Los informantes de Peicovich también le brindan otras precisiones acerca de la personalidad de José López Rega de ese entonces: «

Nunca tuvo ningún fallo y siempre daba consejos. Era el ‘santo’ del grupo. Tenía su esposa y nunca la traicionaba». Otro testigo le refiere a Peicovich: «No sé cómo explicarlo. Eramos seis o siete y si alguien abría la puerta por algo, lo primero que hacía era dirigirse a López Rega. Sentían que era él quien dirigía. Algo realmente mágico que en ese tiempo nos llamó la atención. Por otra Darte se había ganado la confianza de todos. Más aún después del arribo de Isabel». Todas estas referencias muestran a un López Rega transparente, voluntarioso, de gran energía, en el cual no hay ni sombra del aura siniestra que diez años más tarde le sería endilgada.

Luego de producido el golpe de 1966, Juan Domingo Perón manda a Isabel que regrese a Madrid. Quiere cuidar de su seguridad personal y, además, el nuevo esquema político en que se ordena el país le indica que «hay que desensillar hasta que aclare», como dijo entonces con su ingenio habitual.

El 9 de julio de 1966, Isabel Perón embarca en el avión Douglas «El Greco» de Iberia, vuelo 992, con destino a Madrid. López Rega viaja con ella y al día siguiente, el 10 de julio de 1966 traspone, por primera vez, el portón de la quinta 17 de Octubre en el barrio madrileño de Puerta de Hierro. Allí comienza hace veinte años, otra historia para José López Rega.

La influencia de López Rega sobre Isabel Perón fue enorme y así parecen indicarlo todos los testimonios públicos y privados. En público, López Rega aparecía como el verdadero poder y se refería a la «señora» en términos paternales y como si fuera de su propiedad. Del ámbito privado viene una curiosa anécdota cuya veracidad no ha sido probada fehacientemente, pero la refiere un investigador serio, el historiador Joseph Page: «Un asistente militar de la señora lo encontró abofeteándola y amenazándola con pegarle un tiro.

Supuestamente, la explicación de López Rega fue que las presiones del cargo la habían vuelto histérica y que simplemente intentaba hacerla reaccionar y recuperar la cordura». De cualquier manera, Isabel Perón parecía incapaz de gobernar sin López Rega. Se resistió a su defenestración todo cuanto pudo, lo que probaría que no sentía temor, sino que, por el contrario, depositaba toda su confianza en él. López Rega lo recordó de esta manera hace pocos meses en Miami, Estados Unidos: «La señora de Perón me llamó con lágrimas en los ojos y me dijo: ‘Por favor, vayase. Porque lo quieren matar y yo no quiero eso». 1972 es un año clave para el país: la vuelta de Perón impüca una suerte de sinceramiento nacional.

Ese también es un año decisivo para lo que luego se consideró como el ascenso repentino y sorpresivo de López Rega. La sorpresa no ocurre, por supuesto, porque la dirigencia política del país ignorara la existencia de «Lopecito». Al contrario, todos aquellos que tenían trato con Perón, ya fueran amigos, aliados o adversarios, sabían que era difícil evitar el «filtro López Rega» y su presencia en las conversaciones, aunque éstas fueran de índole muy reservada. Lo que sí tal vez omitió la dirigencia política fue tomarlo en serio. Claro que es fácil decirlo ahora. No lo era tanto preverlo entonces, como lo demostraron los hechos. Cuando López Rega fue miembro prominente del gobierno, cosa que sucedió unos pocos meses

A partir del 19 de julio de 1975, López Rega inicia un largo recorrido clandestino cuyos detalles son, en su mayoría, desconocidos, que culmina el 13 de marzo de este año, cuando a las 9.30 de la mañana lo detienen en el aeropuerto internacional de Miami funcionarios del FBI, a pedido del gobierno argentino. En realidad, el verdadero peticionante no era el Poder Ejecutivo de nuestro país, sino el Judicial, en cuyo ámbito López está considerado «prima facie» como autor de varios delitos, el más grave de los cuales es ser el instigador de la Triple A.

Alrededor de los posibles paraderos de López Rega se tejió una fantástica leyenda cuyas conexiones con la realidad son todavía improbables: se lo suponía viviendo fastuosamente. Sin embargo, cuando se lo ubicó en su refugio de la localidad de Villeneuve, en Suiza, en el año 1983, sus características no eran las de un millonario, como se había imaginado. Se trataba, en cambio, de un confortable chalet en las proximidades del lago Leman. Este fue el primer dato confiable que se tuvo del paradero del ex ministro de Bienestar Social

Su acompañante era María Cisneros, una joven regularmente agraciada y, según se vio hace unos meses en Miami y aquí en la Argentina, de fuerte personalidad. Al menos es lo que demostró, al increpar a los periodistas argentinos en Buenos Aires: «Les digo pueblo argentino, que tendrían que tener vergüenza este 4 de julio de recibir a un hombre así, como lo están recibiendo. Un hombre que les devolvió al general Perón. ¡Desvergonzados! ¡Les devolvió a Evita, desvergonzados! ¡Dejó su vida y todavía se burlan de un hombre así!»

Todavía vivía López Rega en la quinta 17 de Octubre en Madrid, cuando en Buenos Aires se daba a conocer en enero de 1976, la falsa noticia de su muerte. A fines de 1976 el gobierno militar, mediante un exhorto diplomático a su similar español, logra allanar la quinta que perteneciera a Perón en Madrid. López Rega escapa del procedimiento por una diferencia de pocas horas, oportunamente alertado. Luego se lo da por huésped de alguna de las mansiones de Licio Gelli o viajando por África —especialmente Libia— para vigilar la marcha de una hipotética cadena de supermercados de su propiedad. Entretanto, el juez Anzoátegui, por alguna razón procesal no muy clara, decidió exponer al público en 1979 un conjunto de libros esotéricos que se hallaron en la casa de Gaspar Campos 1065, de Vicente López, más una capa de ceremonia y algunos fetiches como los usados en los carnavales populares de Bolivia.

Tal vez mediante esta exhibición inusual, el gobierno militar buscaba realimentar la leyenda de López Rega como «brujo», cancelando correlativamente el recuerdo del López Rega político, con el que habían tenido no pocos acuerdos.

En otro sentido puede deducirse que la persecución de López Rega era un modo de legitimar subliminalmente el golpe de Estado de 1976, al mismo tiempo para inducir en el pueblo un sentimiento de culpa: un país «civil» que se deja gobernar por un ser extravagante como López Rega, «obliga» a los militares a intervenir.

Extracto de un libro místico atribuido a José López Rega

En su edición del 25 de marzo de 1984 el diario «La Razón» de Buenos Aires reproduce varios párrafos de un libro de carácter místico, atribuido a José López Rega. En el texto, el mismo López Rega es el protagonista a través de un «alterego»: Cristóbal Ególogos. El original de la narración habría sido puesto en manos del periodista brasileño Humberto Borges por Claudio Ferreira, un conspicuo colaborador del ex ministro de Bienestar Social. El «Jornal do Brasil» —el diario más importante de ese país— lo incluyó así en la primera plana de su suplemento cultural.

El hombre, un mundo desconocido’, título del libro, consta de cinco capítulos, que narran desde su iniciación esotérica hasta un extraño viaje por su propio cuerpo. En el primer capítulo señala que, tras irse a la cama, se encontró pronto realizando un diálogo entre su interior y su exterior. ¿Qué es la verdad?, se cuestiona el segundo capítulo en un monólogo en el que busca ‘una puerta’ para salir de la parte física de su cuerpo por el lugar correcto.

En el tercer capítulo explica López Rega una experiencia de levitación, donde narra su encuentro y unión con Dios. ‘Era como se presenta en la visión espiritual. Ante él no son necesarias palabras ni preguntas, todos los pensamientos tenían explicación inmediata y verdadera’, definió el ex ministro argentino su visión de Dios. Tomé la mano de El Maestro y me vi confundido con él. Dios y yo éramos uno a partir de ese momento’, afirma en su libro.

«En la última parte, López Rega relata un fantástico viaje a su propio cuerpo, que comenzó en una gran caverna y donde había un enorme reptil. Reveló que el reptil era su propia lengua y la caverna su estómago, donde una multitud de seres trabajaban afanosamente. ‘Es así, queridos hermanos, como aquel ser que todo lo puede, viendo nuestra terrible caída en las manos de los vicios y las pasiones, resolvió sacrificarse y hasta morir’,’señala. ‘Y así como él vino para redimir a infinidad, de mundos como el vuestro, mi misión es imitarlo… mi tarea es dé amor y de luz’.

Fuente Consultada: YO FUI TESTIGO  Lamadrid-Halac N° 10.