Emperadores Romanos

Biografia de Julia Agripina – Madre de Neron

Biografia de Julia Agripina

La figura de Agripina la Menor—-hija de Germánico y Agripina la Mayor — destaca con tonos de sangre, tanto en la vida disipada de la Roma imperial como en los trágicos incidentes que se desarrollaron entre los miembros de la dinastía Julia para asegurarse el poder y derrotar a sus adversarios familiares.

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Julia Agripina (posiblemente en Oppidum Ubiorum, 15-59), más conocida como Agripina la Menor​ —para distinguirla de su madre— o Agripina, fue la hija mayor de Germánico y Agripina la Mayor, bisnieta por tanto de Marco Antonio y Octavia la Menor. Fue además hermana de Calígula, esposa y sobrina de Claudio y madre de Nerón.

Apenas hay otra biografía que, como la de Agripina, contribuya a explicar con mayor realismo las miserias que azotaron a la aristocracia romana después del estable cimiento del Principado por Augusto y a advertir la putrefacción de las costumbres detrás de la majestuosa imagen del edificio del Imperio.

Nació Agripina en el país de lo ubios, en Germania, el 6 de diciembre del año 15.

De su madre heredó la ambición, el ánimo varonil y el deseo de mandar.

Muy pronto intervino en la vida política, aunque» desde luego sin quererlo, pues cuando apenas contaba catorce años de edad fué casada con Cneo Domicio Enobardo, quien tenía treinta años más que ella.

El matrimonio fue planeado por el emperador Tiberio, el cual confiaba en Enobardo para montar una oposición contra el partido de Agripina la Mayor.

Esta y sus dos hijos mayores — Nerón y Druso — fueron desterrados de Roma; Druso fue asesinado por orden de Tiberio y Agripina la Mayor dejóse morir de hambre (31).

En el año 28, con tan solo 13 años, se casó por primera vez con el cónsul romano Cneo Domicio Enobarbo, quien afirmó de su futuro hijo: «De la unión de Agripina y yo sólo puede salir un monstruo.»

Al poco tiempo moría Tiberio en su retiro de Capri, y quedaba expedito el camino para los sucesores de Germánico y Agripina la Mayor.

En el año 37 empezó a reinar Cayo César, el emperador denominado Calígula.

La fortuna parecía sonreír a Agripina por tres motivos: la erección imperial de su hermano, el nacimiento de su hijo Lucio Domicio Enobardo y su traslado a Roma.

En efecto, Cayo quiso tener en la corte a sus tres hermanas — Agripina, Drusila y Julia

En la Ciudad Eterna empezó la gran carrera política de la ambiciosa mujer; y también se inició su hundimiento moral. Figuró en la crónica más licenciosa de la ciudad.

Se asegura que fue amante de su propio hermano y de su cuñado, Emilio Lapido, esposo de Drusila. Tanta aberración sexual tuvo un término transitorio cuando Calígula ordenó matar a Lépido y decretó el destierro de Agripina y Julia a las islas de Ponza (40).

Por entonces, Agripina enviudó.

Un año duró el exilio. Asesinado Calígula, ascendió al poder su tío Claudio (41). Regresaron a Roma las dos hermanas, y muy pronto compitieron entre ellas y con Mesalina, la esposa del emperador, en licencia de costumbres y afanes de mando.

Agripina casó por segunda vez con un personaje fabulosamente rico, Pa-sieno Crispo, el cual murió en 44, según se dice envenenado por su esposa a la que había legado todos sus bienes.

Pero no paraba aquí la ambición de Agripina. Cuando Mesalina fué ejecutada por sus costumbres depravadas (48), la ambiciosa descendiente de Germánico se propuso ser emperatriz. Y con la ayuda del liberto Palas lo logró en el mismo año.

La nueva emperatriz quiso tomar parte efectiva en el gobierno del Estado. Restableció la disciplina de la corte e incluso moderó la licencia anterior.

Concedía audiencia al lado de su esposo y se hizo otorgar el título de Augusta y honores extraordinarios.

Pero su ambición apuntaba más lejos. Quería el trono imperial para su hijo, en detrimento del legítimo sucesor de Claudio, Británico. A sus planes se oponían dos obstáculos: la persona de Británico y la de su hermana Octavia, prometida a Silano, descendiente de Augusto. Agripina logró romper los desposorios, con lo que Silano se suicidó.

Entonces hizo adoptar Lucio Domicio por Claudio, con el nombre de Claudio Nerón.

Para señalarlo como heredero de la corona, le casó con Octavia, le hizo otorgar multitud de honores, confió su educación al filósofo Séneca y le rodeó de personalidades fieles, como Burrho, prefecto del pretorio. Cuando, a pesar de todo esto, el partido de Británico volvió a ganar terreno, Agripina se deshizo de Claudio (54).

Ya tenía Nerón el trono imperial; ya podía mandar Agripina. La emperatriz quiso tomar parte en los consejos, asistir a las sesiones del Senado y a la recepción de los embajadores.

Pero entre el poder y ella se le-ventó una barrera poderosa: su propio hijo. Por una carrera de crímenes, este digno hijo de su madre aseguró sus propios caprichos personales.

Coronaba su obra en marzo del 59. Uno de sus compañeros de vicio, Aniceto, se brindó a librarle de Agripina. Seguido por dos^ camaradas, le dio una terrible muerte.

El puñal de Aniceto, impulsado por el cobarde parricida, desgarró las mismas visceras que habían tenido el fatal privilegio de haber dado a .luz a uno de los mayores monstruos de crueldad y depravación (19 de marzo).

fuente

Muerte de Popea Esposa del Emperador Neron

Neron Emperador Romano: Mata a su mujer Popea a GolpesNeron emperador romano

NERÓN: Nerón inició su reinado a la edad de 17 años de forma pacífica, aconsejado por sus maestros Burro y el filósofo cordobés Séneca (este último sería amante de su madre, Agripina, y sería ella la que lo introduciría en la corte imperial). Sin duda, las enseñanzas del filósofo bético habían hecho mella en el tierno y joven Emperador, que no obstante haber intentado aquel impregnar el corazón de Nerón con buenas lecciones, realmente estaba tan apegado a lo pecuniario, que su fortuna había crecido desmesuradamente al lado de la familia imperial (algunos historiadores hablan de una fortuna de 300 millones de sestercios en poder a momento de su muerte).

Durante tres siglos, el infierno fue Roma y los diablos fueron sus emperadores, que arrojaron a los cristianos a las fieras hambrientas en las arenas del Coliseo.

El público, encantado. Nadie quería perderse esos almuerzos. Según los historiadores de Hollywood, Nerón fue el peor de todos. Dicen que él crucificó boca abajo al apóstol san Pedro y dicen que incendió Roma, para echar la culpa a los cristianos. Y cumplió con la tradición imperial exterminando a su familia. A su tía Lápida, que lo había criado, le aplicó una purga, y con setas envenenadas dijo adiós para siempre a su medio hermano, Británico.

Después de casarse con su media hermana Octavia, la desterró y la mandó estrangular. Viudo y libre, pudo cantar a viva voz la incomparable belleza de Popea, a la que hizo emperadora hasta que se cansó y la echó al otro mundo de una patada. Agripina fue la más dura de matar. Nerón le estaba agradecida porque era fruto de su vientre y porque ella había envenenado al emperador Claudio, su marido, para que él, su hijito, ascendiera al trono.

Pero Agripina, madre amantísima, no lo dejaba gobernar y al menor descuido se metía en su lecho haciéndose la dormida. Le costó sacársela de encima. Menos mal que madre hay una sola.

Nerón la convidó con pócimas fulminantes, previamente ensayadas en esclavos y animales, le derrumbó el techo sobre la cama, le perforó la quilla del barco… Por fin, pudo llorarla. Después mandó matar al hijo de Popea, Rufo Crispino, que jugaba a ser emperador. Y clavando un cuchillo en su propia garganta, acabó con el último pariente que le quedaba.

Ver: El Gran Incendio de Roma Antigua