Estepa. Sabana

Vientos Monzones Causas de su Origen e Importancia Para India

Vientos Monzones – Características
Importancia Para La India

La  zona de los monzones se encuentra entre los dos trópicos. Los monzones son vientos periódicos que, durante la estación fría, soplan de las regiones continentales de altas presiones al mar; en verano van del mar al interior del país, adonde llevan benéficas lluvias. Estos monzones ejercen gran influencia sobre los cultivos y, por lo tanto, sobre la vida de los hombres. A pesar de que el arroz, alimento básico de estas regiones, posee alto valor nutritivo, la subalimentación sigue constituyendo un inquietante problema.

Durante la época de vacaciones a orillas del mar se puede observar que, hacia el mediodía, los veleros y las cometas son impelidos por un viento que sopla del mar en dirección a la costa. En efecto, la tierra recalentada constituye una zona de baja presión y se levanta brisa de mar.

Por la tarde, cuando el sol se ha puesto, la tierra se enfría mucho más de prisa que el mar y se convierte en zona de alta presión. La brisa de tierra sopla en dirección al mar y las barcas de pesca la aprovechan para salir.

Esta alternancia de vientos se produce, a mayor escala, entre Asia y los dos océanos que la bañan: el Indico y el Pacífico.

Los monzones son vientos estacionales que traen consigo lluvias torrenciales en verano y tiempo soleado y seco en invierno. Estos vientos soplan en respuesta a las diferencias de temperatura entre el aire de la tierra y el aire del mar.

En Indonesia, Filipinas, China y Japón, pero sobre todo en la India y en Vietnam, reina un clima particular, totalmente influido por la alternancia de vientos de estación llamados monzones (del árabe mausim, que significa «estación»).

Viento monzon en Tailandia

Tailandia goza de un clima tropical húmedo afectado por la acción de los vientos monzones, que varían de dirección según la estación del año. De abril a octubre, los vientos son en su mayoría de componente sureste y están cargados de humedad. Los continuos aguaceros que se producen, provocan grandes inundaciones.

Durante el invierno las tierras del interior de Asia son glaciales y constituyen una región de altas presiones, mientras que el océano es centro de bajas presiones: el viento sopla del continente al mar. Este viento (monzón de invierno) es seco, frío o tibio según la latitud.

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Monzón de Invierno

En verano el fenómeno se produce a la inversa. Los vientos soplan del mar (zonas de altas presiones) al continente recalentado (más caliente y, por lo tanto, área de bajas presiones). Los vientos de verano provocan fuertes lluvias que pueden registrar hasta 12 m. al año.

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Monzón de Verano

El viento monzón sopla desde el suroeste, en general entre abril y octubre, y en la dirección opuesta, la noreste, desde octubre a abril. Así, típicamente se distingue un “monzón de verano” debido a que en la región del sur de Asia se forma un centro de bajas presiones que atrae los aires procedentes del Índico y del Pacífico suroeste. Estos aires, húmedos y cálidos, se dirigen hacia el norte y noroeste generando fuertes lluvias en la región sureste de Asia.

En los países monzónicos cae más agua en cuatro meses que en un año en zona ecuatorial, donde, sin embargo, llueve durante los doce meses.

El clima de estos países se caracteriza, pues, por la alternancia de una estación anormalmente fría y lluvias de verano anormalmente abundantes. Los monzones soplan hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur.

El paso del monzón de invierno al de verano va siempre acompañado de profundas perturbaciones, especialmente de ciclones o tifones, de manera que, cerca de las costas, el océano Pacífico nada tiene de pacífico. Muy al contrario, ciertas regiones son asoladas de modo regular por graves cataclismos.

A pesar de que el régimen de los monzones es característico del clima del sur y sudeste del continente asiático, en Australia y en las costas de Guinea también encontramos corrientes parecidas. En verano, el monzón llega a penetrar profundamente en América del Norte por el golfo de México.

Los monzones, que son responsables en gran parte de la sequía y humedad de las regiones intertropicales, ejercen profunda influencia sobre las plantas, los animales y los hombres.

Si en la India, por ejemplo, no sopla el monzón, la consecuencia inevitable es el hambre. Tras el largo período de sequía invernal, todas las plantas y cultivos esperan la humedad. Si las lluvias se retrasan, las cosechas se agostan. Las precipitaciones prematuras también pueden ser catastróficas, sobre todo si los chaparrones son demasiado fuertes y echan a perder los trabajos preparatorios para los cultivos.

Como vemos, los monzones ejercen gran influencia sobre la vida de los hombres.

En la zona de los monzones de Asia las variaciones de temperatura son muy débiles. En efecto, en la región ecuatorial siempre hace calor. En este territorio, durante la estación calurosa la temperatura casi es constante. Oscila entre 26 y 29,5°. En invierno, por el   contrario,   las   diferencias   de temperatura entre las regiones del norte y del sur son más sensibles y se sitúan entre —5 y +25°.

Los monzones de Indonesia difieren totalmente de los de China meridional. A estas diferencias se debe, precisamente, la diversidad del mundo asiático. La alternancia de una estación húmeda y otra seca determina, sobre todo, las modificaciones del suelo: éste pierde sus constituyentes orgánicos y también ciertas sales minerales, lo que influye en la vegetación. Además, las lluvias monzónicas provocan enormes inundaciones de dramáticas consecuencias. Las aguas invaden inmensas extensiones que a veces quedan cubiertas por gruesas capas de limo nuevo, como ocurre, especialmente, en los deltas donde se cultiva el arroz.

Si comparamos dos mapas de la región de los monzones, uno relativo a la densidad de la población y el otro a las precipitaciones (es decir, las lluvias), veremos que coinciden. Las regiones que no reciben las lluvias monzónicas están prácticamente deshabitadas. También es interesante observar que la zona de los monzones es una región esencialmente agrícola. En ella las poblaciones viven en comunidades bien organizadas.

El arroz, probablemente originario de Bengala, es el principal cultivo de los países de los monzones y el alimento básico de la mayoría de sus habitantes. A pesar de que el arroz tiene alto valor nutritivo, estas regiones deben hacer frente a la subalimentación.

El hombre necesita un promedio de 2.750 calorías diarias: en la India, Birmania, Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya, China, Indonesia y Corea el promedio es muy inferior a esta cantidad: no llega a 2.200 calorías.

En estas regiones, el consumo de proteínas de origen animal también se sitúa por debajo de lo normal.

Con frecuencia se cree que las poblaciones subalimentadas se encuentran, sobre todo, en África. Esto no es exacto: en África, el promedio diario oscila, en efecto, entre 2.200 y 2.750 calorías.

Actualmente, la zona de los monzones constituye el principal motivo de preocupación de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dependiente de las Naciones Unidas.

Esta inquietud es tanto más viva cuanto que la población de la zona de los trópicos registra un aumento anual de dos y medio por ciento, mientras que el promedio mundial de la producción alimenticia sólo aumenta dos por ciento.

Esto se podría solucionar mejorando los sistemas de cultivo (en Asia los métodos de cultivo del arroz son arcaicos, en África el rendimiento por hectárea no llega a la tonelada, mientras que en Australia rebasa las seis toneladas), ampliando las superficies cultivadas (según los especialistas, se podrían recuperar ocho millones y medio de kilómetros cuadrados) y buscando nuevos recursos alimenticios: plancton, algas, prótidos obtenidos del petróleo, etc.

Flora de la Zona Tropical Plantas Que Habitan en los Trópicos

Flora de la Zona Tropical

A pesar de que generalmente el suelo de las regiones tropicales es de mala calidad, da vida a numerosas plantas útiles. Los blancos han empezado a explotar la selva por sus maderas preciosas y han establecido plantaciones que abastecen de productos tropicales al mercado mundial: caucho, aceite de palma, algodón, café, té, cacao, azúcar de caña, especias, etc. Pero esta dependencia de los mercados mundiales hace que el mundo tropical sea económicamente muy vulnerable

En los trópicos muchos pueblos viven todavía en condiciones muy primitivas. El sofocante clima frena la actividad humana y es difícil crear en su medio una sociedad moderna evolucionada. Además, la exuberancia de la vegetación dificulta la construcción de buenas vías de comunicación, que son uno de los fundamentos del progreso de una sociedad.

Por el contrario, la selva y la sabana proporcionan medios de subsistencia, sin obligar al hombre a realizar grandes esfuerzos. La naturaleza también le ofrece vestido y habitat. En las regiones más próximas a los trópicos todavía existen estas ventajas, pero de modo más atenuado. Por este motivo el hombre se ha visto obligado a preocuparse más por su subsistencia: se ha dedicado a la agricultura. Así sucede, sobre todo, en el sudeste de Asia.

La zona tropical no es en absoluto acogedora para el hombre. El suelo es de mala calidad: en un clima tórrido la roca se descompone con mayor rapidez que en un clima templado. Con frecuencia se efectúa un proceso de profunda colada que rechaza a las profundidades los óxidos de hierro y aluminio.

Los óxidos de hierro pierden el agua que contienen y forman duras costras de color ladrillo: la laterita, que cubre inmensas extensiones en África, la India y Brasil. Sin embargo, la zona tropical posee gran diversidad de plantas útiles. La rápida descomposición de ias plantas muertas permite que se forme suficiente humus para proporcionar a los vegetales los elementos indispensables. En general, esta zona no es apta para la agricultura.

Afortunadamente, en los trópicos abundan las tierras aluviales, a lo largo de los ríos, en las costas y en los deltas. Son suelos jóvenes, en plena formación y de muy buena calidad.

Las relativamente precarias condiciones de vida de las regiones tropicales explican la débil densidad de la población. Los habitantes de la selva virgen llevan una existencia primitiva, basada en la caza, la pesca o la recolección de frutos. En la sabana se practica la agricultura, pero la población todavía aparece diseminada.

Al cabo de dos o tres años, cuando el suelo está agotado, los indígenas emigran. Los principales cultivos de sabana son el maíz en América central y del Sur, el arroz en Asia, y diversas clases de raíces, entre ellas la mandioca, en África. En los suelos aluviales fértiles se cultiva, con preferencia, el arroz.

El arroz constituye el primer cultivo cerealista del mundo: para más de la mitad de la población del globo representa el elemento esencial de la alimentación. En la mayor parte de regiones se practica el «cultivo acuático»: los arrozales permanecen anegados durante todo el tiempo que duran las operaciones de preparación del suelo, nivelación, plantío y trasplante. No se desagua hasta el momento de la cosecha.

Los blancos han modificado profundamente el aspecto económico de las regiones tropicales. En primer lugar explotaron la selva, en la que abundan las maderas preciosas como la limba, la teca (muebles y construcción naval), la caoba (muebles), el ébano y el okumé (muebles y suelos).

La selva proporciona importantes productos, por ejemplo, las nueces de palmito de las que se obtiene aceite. El fruto de la palmera oleífera está protegido por una gruesa cascara carnosa que contiene gran cantidad de aceite de palma.

De otros árboles se extraen jugos. El más conocido es la hevea. En su corteza se practican ligeras incisiones a lo largo de las cuales fluye un jugo lechoso y gomoso que se utiliza en la fabricación del caucho. El copal, resina que ha sido encontrada en la selva virgen, se emplea en barnices y material aislante.

Para obtener cosechas más abundantes, los blancos establecieron en estas regiones unas plantaciones muy modernas y emplearon la mano de obra allí existente. De este modo, en el África tropical numerosos negros trabajan en las plantaciones de palmeras de aceite.

En las regiones tropicales los blancos han dado impulso a cultivos especiales, entre otros los del algodón, café y cacao. En China, el cultivo del algodón está asociado al del arroz. En el interior de Bombay, en la India, los ingleses introdujeron el cultivo del algodón a gran escala del mismo modo que lograron aclimatarlo en Egipto y Sudán. Más tarde, los franceses, belgas y portugueses siguieron su ejemplo en sus colonias.

Actualmente, la América tropical proporciona al mundo grandes   cantidades   de   café,   planta originaria de Arabia (Moka) y Etiopía. El cacao también procede de la América tropical. El fruto del cacao, que contiene algunas docenas de semillas, crece pegado al tronco de un arbusto que se da en las tierras húmedas ecuatoriales. África (Ghana, Nigeria) proporciona mucho cacao.

Y llegamos al té, otro cultivo tropical: 90 % de la producción mundial de té procede del Asia de los monzones. El té es muy exigente: necesita tierra buena, mucho calor y abundantes lluvias. Dado que el agua estancada le resulta perjudicial, las plantaciones se encuentran en las pendientes. La recolección requiere mano de obra muy numerosa.
China y Japón eran los productores tradicionales de, pero a fines del siglo XIX perdieron su monopolio e incluso han sido aventajados por Ceilán, la India y Java.

La caña de azúcar, originaria de la India, fue importada en el siglo XVIII por América central, y sobre todo por Cuba, Puerto Rico y las Antillas. Actualmente, Brasil y México también cuentan con grandes plantaciones de caña de azúcar.

Desde muy antiguo también se cultiva en España la caña de azúcar, pero sólo en aquellas tierras cuyo clima ofrece cierta semejanza con el de los países que acabamos de citar. Tal sucede con las islas Canarias y las provincias andaluzas, especialmente Málaga, Almería y Granada.

Los países tropicales nos proporcionan tantas plantas útiles que es imposible citarlas todas. Mencionaremos las fibras textiles (yute, sisal, capoc), las semillas oleaginosas (cacahuetes, copra), numerosas especias (pimienta, vainilla, nuez moscada, canela) y frutas, de las cuales los plátanos y las pinas se exportan a todo el mundo.

El mundo tropical sufre cada vez más las alzas y bajas de precios de los mercados mundiales, y por este motivo se halla muy expuesto a las crisis económicas.

Plantas Que Habitan en los Trópicos

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Fauna de la Sabana Animales Que Habitan la Zona Intertropical

La Fauna de la Sabana

Conforme nos vamos acercando a los trópicos, el clima se vuelve más seco y el paisaje se transforma en sabana y después en estepa. La sabana es el reino de los herbívoros: gacelas, jirafas, antílopes. En la estepa abundan los camellos y las cabras y también acoge a gran cantidad de roedores.

Recordemos que la estación seca se prolonga a medida que se acercan los trópicos: entonces aparecen las regiones de sabanas y estepas. En la sabana encontraremos otra clase de animales, por lo general herbívoros: antílopes, jirafas, rinocerontes, cebras, búfalos y, desde luego, elefantes.

También tienen allí su morada los animales carniceros: leones, leopardos, chacales, hienas (sólo en África), pumas (únicamente en América) y tigres, que se encuentran, sobre todo, en Asia.

Entre las numerosas aves rapaces, la más temible es el buitre. También se encuentran reptiles: serpientes, cocodrilos en África y caimanes en América.

Más cerca aún de los trópicos, allí donde las estaciones de lluvia sólo duran dos o tres meses, la sabana se convierte progresivamente en estepa. La hierba es corta, dura, y a veces incluso espinosa. Crece en tupidas masas. Aquí y allá aparecen algunos arbustos, especialmente los de la goma y las acacias.

La mayor parte de las plantas de la estepa son carnosas y pueden almacenar una reserva de agua que les permite resistir en la estación seca.

Como la estepa es árida y estéril, está menos habitada que la sabana. En ella viven, principalmente, los herbívoros que han logrado adaptarse a la sequía, su principal enemigo. Es el dominio del camello y la cabra y, en la estepa australiana, del casuario.

Si bien se encuentran roedores, los carnívoros, en cambio, son raros. Estos animales han de poder desplazarse rápidamente, pues los lugares donde hay agua están muy distantes unos de otros.

Entre los insectos que más abundan figuran los termes, que, además, también aparecen en la sabana.

Citamos a continuación algunas especies características en vías de desaparición.

En primer lugar, el rinoceronte. Puede medir más de cuatro metros de largo, y su cabeza prácticamente representa un tercio de su longitud total. Por lo general, estos grandes animales viven por parejas, cerca de las charcas y cenagales de la sabana, pues para poder digerir las hierbas secas de las que se alimentan durante la estación seca necesitan mucha agua. Por otra parte, el fango protege su piel contra los parásitos. Algunos de los pájaros que viven en sus cercanías se alimentan de estos parásitos y los libran de ellos.

El rinoceronte debe su nombre al gran cuerno que tiene en la parte delantera de la cabeza, entre los ojos, y que no sólo utiliza para abrirse camino a través de la espesa vegetación, sino también como arma.

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Existen dos clases de rinocerontes: el blanco y el negro. El primero se encuentra exclusivamente al nordeste del Uelé (Congo), sobre todo en el Parque nacional del Garamba, o también en la reserva de Umfolosi, en África del Sur. Su hermano negro, de menor tamaño, pero más peligroso, vive en la sabana arbórea y en las selvas: su habitat se halla, por lo tanto, más disperso.

La sabana acoge a varias especies de rumiantes y bóvidos. Los más numerosos son los antílopes. A este grupo pertenece el ñu, del que subsisten muy raros ejemplares. Su cabeza recuerda la del toro y tiene una larga cola cubierta de pelos de color blanco amarillento.

El impala, que presenta muchas similitudes con la gacela, es otro animal con cuernos. Los impalas viven en la sabana y la selva en grupos de veinte o treinta dirigidos por un macho. Pueden llegar a medir dos metros de largo, incluida la cola, pero en Katanga existe una especie de menor tamaño.

Entre los bóvidos citaremos el springbok, antílope de El Cabo (Sudáfrica) y el gran antílope kudú.

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La sabana arbórea es la residencia preferida de las jirafas. La hierba constituye su principal alimento, pero también sienten predilección por las hojas de los árboles. En los mismos lugares encontramos las cebras, équidos de pelo listado blanco y negro y de crin recta que viven en grandes manadas. Son difíciles de domar y más aún de adiestrar como los caballos.

Tanto en la sabana como en la estepa viven millones de pájaros. Debido a su propiedad de engullir todo lo que es comestible, el marabú, que se encuentra extendido por toda África, recibe, a veces, el sobrenombre de «basurero».
Los avestruces también tienen costumbres características. Por lo general se mezclan a una manada de antílopes o cebras. Comen hierba, granos, hojas y frutos; sin embargo, no vacilan en dar consistencia a su alimento normal con insectos, serpientes pequeñas o pájaros.

Por último mencionaremos los animales carniceros: el león, la hiena y el leopardo cazador. El leopardo, muy ágil y astuto, puede ser adiestrado para la caza de antílopes.

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