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Biografia de Justo José de Urquiza: Cronologia y Hechos de su Vida

Biografia de Justo José de Urquiza: Cronologia y Hechos de su Vida

Introducción:

La historia de este ser, es rica en actos y acciones que lo definen como un patriota con gran visión del futuro y poseedor de un tesón y voluntad indomables.

Para poder efectuar un retrato, más o menos hilvanado y que refleje su trayectoria, es necesario comprender que dadas las múltiples facetas de su actuación, resulta imprescindible dividir esta historia en tres capítulos que, aunque parecen diferentes, no lo son así y están perfectamente ligados, reflejando sus acciones y su razón en los distintos momentos de su existencia. Por esta razón consideramos que es necesario estudiar a Urquiza bajo los siguientes capítulos a saber:

a) Urquiza hombre

b) Urquiza militar

c) Urquiza estadista

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Solo así se llega a comprender las virtudes que supo plasmar en páginas memorables de nuestra historia patria.

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Por ahora veamos una breve biografía del libro: «Los Hechos Que Cambiaron La Historia Argentina del Siglo XIX» de Ricardo J. de Titto, Ediorial Ateneo

Justo José de Urquiza:

Nació el 18 de octubre de 1801 en Talar del Arroyo Largo, al norte de Concepción del Uruguay. Hijo de estanciero, se educó en Buenos Aires en el Colegio de San Carlos, y en 1818 regresa a Concepción para dedicarse al comercio.

Se alista como oficial en la milicia y en 1823 participa en una conspiración para destituir al gobernador Lucio Mansilla.

Exiliado en Corrientes, vuelve a los negocíos y regresa a Entre Ríos, donde es elegido legislador provincial.

En 1836, Rosas lo coloca al mando de la división de observación en la frontera uruguaya.

Durante los quince años siguientes Urquiza apoyará a Rosas como oficial y aliado político.

En 1841 accede a la gobernación de Entre Ríos.

En la guerra civil, invade al Uruguay en 1842 y derrota a Rivera en India Muerta en marzo de 1845.

Después, vence a los unitarios Madariaga y Paz.

Urquiza designa gobernador de Corrientes a su amigo Benjamín Virasoro y, a fines de 1845, es reelecto gobernador de Entre Ríos.

En mayo de 1851 convoca a celebrar un congreso nacional, enfrentando abiertamente a Rosas, y conforma una alianza con el Brasil y el gobierno de Montevideo.

Con el Ejército Grande derrota a Rosas en Caseros el 3 de febrero de 1852.

Por el Acuerdo de San Nicolás, es nombrado director provisional de la Confederación Argentina y convoca un Congreso General Constituyente, que, sin Buenos Aires, sanciona la Constitución Federal de 1853.

Al año siguiente es designado primer presidente constitucional de la República Argentina, con su capital en Paraná, Entre Ríos.

Durante su gobierno la instrucción pública, el comercio, la producción, las ciencias y las comunicaciones reciben un gran impulso.

En octubre de 1859 derrota a las tropas bonaerenses de Mitre en Cepeda y firma el Pacto de San José de Flores, por el cual Buenos Aires se incorpora a la Confederación.

Al año siguiente delega la Presidencia en el recién electo Santiago Derqui y es gobernador de Entre Ríos (1860-1864).

Tras la batalla de Pavón, de septiembre de 1861, acuerda retirarse a su provincia; Mitre es electo presidente y Buenos Aires se convierte en capita^ de la República.

Los federales entrerrianos de Ricardo López Jordán acusan a Urquiza de venderse a los porteños y, después de que Urquiza apoya la candidatura presidencial de Sarmiento  lo recibe en febrero de 1870, el 11 de abril lo asesinan en su residencia y matan a sus hijoí Justo y Waldino en Concordia.

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1-Urquiza Hombre:

Es necesario conocer su actuación y/o actividad antes de ser llamado por el destino para desempeñarse en cargos públicos.

En rápida síntesis se llega a entender que lo animaba un espíritu batallador, con clara inteligencia para emplearla cabalmente en sus proyectos particulares.

Su trabajo, su visión de futuro y de progreso, lo llevaron a poseer una gran fortuna, producto de sus afanes y desvelos para progresar y lograr una desahogada posición económica.

Urquiza fue un gran hacendado y empresario de primer orden.

Organizó un saladero, de su propiedad, situado sobre el Arroyo de La China, en los alrededores de Concepción del Uruguay, comenzando a funcionar en 1847, llegando a movilizar un capital superior al presupuesto de la provincia de Entre Ríos.

Allí se industrializaron vacunos, equinos y porcinos, calculándose alguna faena en más de cuarenta y cinco mil animales.

Además de la salazón de carnes y cueros, se elaboraban velas, jabón blanco, amarillo y negro, también perfumado.

Los productos industrializados se exportaban, casi totalmente a Brasil, Cuba, Londres, Río de Janeiro y Montevideo.

Cuando fue llamado a la función pública, era un terrateniente de sólido presente y promisorio futuro.

Señalo este aspecto, con particular énfasis, con el fin de dejar en claro que su fortuna fue lograda con anterioridad a su designación.

Sus antecedentes familiares se remontan (para nosotros) al mes de marzo de 1774, en donde un niño de solo doce años, Joseph Narciso de Urquiza abandonó su casa paterna en España para emprender la tentadora aventura de la América.

Niño aún llegó a Buenos Aires recomendado a su tío materno Don Mateo de Alzaga, quien lo inició en las actividades comerciales.

Años después, siendo un experimentado comerciante, contrajo enlace con la joven Doña Cándida García y con el corres del tiempo y con permanencia en Buenos Aires nacieron algunos de sus hijos.

En esta situación, apreciaba que su panorama futuro se veía limitado ya que el quería para si y para sus hijos un futuro venturoso y con posibilidades de progreso ilimitadas.

Fue entonces que, con su familia, decidió dejar Buenos Aires y afincarse en Entre Ríos donde se transformó en un próspero terrateniente, llegando a ocupar el cargo de mayor jerarquía en la costa del Uruguay, Comandante General de los Partidos de Entre Ríos.

El 18 de Octubre de 1801 nació su hijo Justo José en su estancia del Talar del Arroyo Largo, hoy Arroyo Urquiza, a escasos kilómetros de Concepción del Uruguay.

Justo José cursó sus estudios primarios comunes impartidos por sacerdotes. Posteriormente ingresó al Colegio San Carlos, en Buenos Aires.

Dos años después el colegio se cerró, por lo que él, aún muchacho, regresó a Concepción del Uruguay donde ejerció desde 1819 diversas actividades.

La prosperidad de sus negocios fue la base de su cuantiosa fortuna y poco después llegó a alcanzar una posición espectable en la vida de la provincia y del país.

Las luchas surgidas entre Federales y Unitarios, agitaba la vida de los pobladores lugareños. Urquiza se suscribió al partido federal y fue elegido Diputado Provincial en 1826. Varios proyectos de su autoría revistieron singular importancia, mereciendo destacar entre ellos el auspicio del fomento a la educación.

El Congreso lo aprobó y en ese decreto se establecía la construcción en cada villa de la provincia y en los pueblos de un edificio escolar y la contratación de maestros idóneos para la impartición de la enseñanza.

En 1841 fue elegido Gobernador de Entre Ríos y a partir de ese comienza a mostrar sus grandes dotes de estadista. (ver los Hijos de Urquiza)

2-Urquiza Estadista

Urquiza que inicialmente era partidario del accionar de Juan Manuel de Rosas experimentó un cambio en su pensamiento y accionar cuando con clarividencia que secundar la política rosista, como lo venía haciendo, significaba acentuar y prolongar indefinidamente los desencuentros argentinos.

Algunas de las medidas tomadas por Rosas, como el cierre de los ríos a la navegación extranjera perjudicaban la economía de las provincias del litoral y de los países vecinos.

Al respecto, se le atribuyen palabras cargadas de sentimiento federal y contrarias al monopolio de la ciudad porteña: «Rosas pone trabas a fin de que Buenos Aires sea la aduana de toda la República y las provincias sean tributarias perpetuas»

vida de Urquiza Militar

Urquiza meditó un plan institucional con la misma cautela con que trazó su estrategia militar.

Nada quedó librado al azar y advirtió que aún no estaba en condiciones de enfrentar a Rosas militar.

Sabía que el tiempo era su aliado y sus miras estaban puestas en la organización del país a través de una constitución que reconociera el sistema federal como expresión genuina de los pueblos del interior.

Luego de la exitosa campaña correntina, Urquiza ya estaba en condiciones de ocuparse personalmente de las tareas de gobierno y poder dedicar sus esfuerzos al proyecto nacional.

La adopción de medidas de orden educativo, cultural y económico surgieron en gran profusión, sin contar las administrativas, judiciales y militares.

Entre Ríos adquirió tal prosperidad que sobresalió netamente entre sus hermanas de la confederación y solo rivalizó con Buenos Aires.

Se preocupó por la mejora del ganado, principal riqueza de la provincia y además impulsó la agricultura para la que proveyó medidas adecuadas.

La economía entrerriana puede decirse que al promediar el siglo XIX era muy próspera.

Según estadísticas, las exportaciones superaban a las importaciones lo que permitió encarar obras de envergadura, tales como edificios públicos y escuelas.

Entre las escuelas también debe contarse la que fue su obra cumbre en la educación, me refiero a la fundación del Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, el cual tenía un designio bien marcado: formar las generaciones dirigentes del país a organizarse.

El Colegio tuvo categoría superior e incluso funcionaron el él una Escuela de derecho y otra de Estudios militares.

Finalizada la campaña a Corrientes Urquiza pensó resarcirse de la dura vida de los campamentos militares y para ello contrató a arquitectos italianos para proyectar y dirigir lo que sería su suntuosa residencia campestre en San José.

Merece destacarse que en ese predio ordenó también la creación de una capilla, la que puso bajo la advocación de San José.

Para la ocasión de la inauguración asistió el Nuncio Pontificio Monseñor Marino Marini, lo que constituyó un hecho auspicioso para el país, pues este acercamiento facilitó la reanudación de las relaciones con el Vaticano, suspendidas desde 1810.

Las desinteligencias con Rosas llevaron a Urquiza a acelerar su proyecto para la organización del país.

Para este fin trató el tema con distintos gobernadores, más en su mayoría, por temor u obsecuencia, le negaron su apoyo.

Fue entonces que, demostrando la firmeza de su carácter y la claridad de sus convicciones dio a conocer el 1º de Mayo de 1851 el decreto conocido con el nombre de pronunciamiento, que fuera redactado el día anterior por su secretario Dr Juan Francisco Seguí, en el Palacio San José.

Por ese decreto, la provincia de Entre Ríos reasumía las facultades inherentes a un estado soberano y retiraba los delegados en el gobierno de Buenos Aires.

Desde ese momento, Entre Ríos quedó en aptitud de entenderse directamente con los países de la comunidad internacional hasta que la reunión de un congreso nacional constituyera definitivamente la república.

Los sucesivos acontecimientos y, latente aún la conmoción producida por la derrota de Rosas en Caseros, reavivaron los deseos de lograr una Argentina unida sólidamente.

Con este fin se lograron acuerdos entre los protagonistas de manera que las medidas que en el futuro se adoptaban debían ser el reflejo de los términos del acuerdo y nadie podía argumentar sorpresas o desconfianzas en su proceder.

El acuerdo de San Nicolás constituyó un trascendente documento de nuestra vida institucional, en el que se aunaron las voluntades de las provincias para organizar definitivamente el país bajo una conducción federal.

Sin embargo, no sucedió lo mismo con la recelosa Buenos Aires, que luego de Caseros renovó la cámara de representantes, y los miembros que la integraban eran, en su mayoría, contrarias a Urquiza, las cuales impugnaron lo actuado por el Gobernador Vicente López y Planes.

Los desencuentros entre porteños y provincianos afloraron con tanta o mayor virulencia que antaño. Con posterioridad, los Diputados designados como congresales fueron llegando a Santa fe, lugar escogido para que en él funcionara el Congreso Constituyente.

Este, luego de intensas deliberaciones, sancionó el 1 de Mayo de 1853 la Constitución Nacional, que con algunas reformas, hoy nos rige.

Urquiza cumplió con el plan establecido, y con legítimo orgullo puede expresar: «Alzese, pues, bien alto la ley nacional y sea de todos profundamente respetada, puesto que a mi me ha cabido el deber de hacerla ejecutar».

Una vez en vigencia la constitución, se procedió al llamado a elecciones para la integración del ejecutivo y en su sesión del 20 de febrero de 1854, el Congreso proclamó la fórmula Justo José de Urquiza para presidente y como vice al Dr Salvador María del Carril.

Merece dejar en claro, que para la elección del vicepresidente había dos postulantes, el antes mencionado y el Dr Facundo Zuviría.

La elección se presentaba sumamente reñida por lo que en el deseo de evitar posibles obstáculos y/o rozamientos, presentó su renuncia el Dr Zuviría.

Su alejamiento produjo el alejamiento de Santiago Derqui al gabinete. De inmediato se declaró a Paraná, capital de la Confederación, al mismo tiempo que se federalizó la provincia de Entre Ríos. Todas estas medidas tuvieron su rechazo por parte de Buenos Aires, lo que, mediante su acción opositora, puso en serios problemas económicos a la Confederación.

La secesión y el activo contrabando operaron en detrimento del pujante desarrollo a que aspiraban. Buenos Aires hizo sentir la ventaja que representaba el tener el puerto, el cual permitía el contacto directo con los puertos de ultramar.

A las provincias litoraleñas solo podía llegar barcos de escaso porte, los cuales debían, por fuerza, transportar su carga a barcos de gran porte y que estaban construidos para soportar los embates del mar durante las largas travesías.

Se intentó obviar estas dificultades recurriendo al puerto de Montevideo.

La idea de recurrir a los puertos chilenos de Copiapó y Cobija en el pacífico, solo fue viable para los productos de las provincias del noroeste y de Cuyo.

El Congreso desarrolló febril actividad y se adoptaron medidas de gran importancia, todas ellas muestran la clara disposición para hacer todo lo que sea posible para mejorar las condiciones de vida de la población, para lo cual se buscaba aumentar las fuentes de trabajo y por lo tanto el empleo de mano de obra, y simultáneamente posibilitar el incremento de la economía merced al aumento de la producción.

El Congreso tenía plena conciencia de la necesidad de fomentar la inmigración, a fin de intensificar la producción proveniente del agro y por lo tanto incrementar los saldos exportables.

A tal fin se enviaron agentes a Europa para fomentar la inmigración y al mismo tiempo difundir mediante folletos y libros con noticias del país para conocimiento de los potenciales inmigrantes.

Sería demasiado extenso seguir enumerando logros y realidades alcanzadas por ese gobierno. Considero que lo expuesto permite formarse una idea cabal del extraordinario impulso dado en procura del engrandecimiento del país y de la independencia argentina que soñaban.

Los últimos años de su presidencia se vieron perturbados por el agravamiento de las relaciones con Buenos Aires, pese a los tratados de amistad y los deseos de integridad nacional. Buenos Aires y la Confederación se hallaban en virtual estado de guerra. De nada sirvieron las gestiones oficiales y oficiosas de extranjeros y particulares simpatizantes de la unión.

Ya planteado el problema y como única solución apelar a la lucha armada, corresponde en la semblanza de Urquiza hasta aquí tratado, considerar la última faceta del mismo, vale decir al Urquiza hombre y estadista, ahora en su rol de militar.

3-Urquiza Militar

Previo a tratar este aspecto en particular, creo conveniente mostrar rápidamente, cual si fuera una pincelada costumbrista, la situación política existente en el país en aquella época, a saber:

Buenos Aires, la poderosa provincia, era la llave de entrada y salida de todos los productos que se importaban o se exportaban.

Las arcas del tesoro recibían fuertes ingresos provenientes de la aduana, en desmedro de las economías provinciales, las que se veían compelidas a comerciar bajo la intervención monopólica del mayor estado de la época.

Las provincias eran independientes entre si, pero padecían de un mal que se había enquistado en las clases gobernantes de aquel entonces, y este mal consistía que en su gran mayoría estaban gobernados por gobernadores que en realidad eran caudillos para los cuales su palabra, sus deseos y sus actos constituían la ley, y dejaban sentado que vulnerar sus designios era una falta gravísima y por lo tanto eran pasibles de sanciones y castigos de variada índole.

Como es lógico suponer, dentro de cada provincia existían hombres que se consideraban en condiciones de ser gobierno, potenciales enemigos de la autoridad existente y promotores de múltiples trabas en la acción gubernamental regional.

Además, varios gobernadores tenían aspiraciones de expansión territorial, por lo que tenían en su mente la idea de conquista basada en la fuerza y contundencia de las armas.

Esta situación produjo cruentos enfrentamientos, los que en realidad no eran luchas entre provincias sino guerras entre caudillos.

Mucha sangre se derramó en estas contiendas, sangre que regó los campos de batalla, y que lo único que se logró fue el atraso regional y el retorno a una vida semi-salvaje.

Urquiza, si bien no tenía ansias de expansión, debió intervenir en distintos combates en defensa de ataques que se llevaron a cabo contra su provincia, la que era apetecida por caudillos que aspiraban adueñarse del as inmensas riquezas de sus provincia, riquezas logradas en base al trabajo, buena administración y espíritu de progreso, como así también el sentido de respeto y dedicación que supo inculcar a sus subordinados y a sus gobernados.

No entraré en detalle respecto de las luchas en que intervino, pues no hace mucho más a esta somera monografía, para ello cito estos enfrentamientos armados al solo título infinitivo, en Corrientes, la Banda Oriental y en la propia Entre Ríos.

Los teatros de operaciones en que intervino fueron: Pago Largo, Sauce Grande, Caaguazú, Arroyo Grande, India Muerta y Laguna Limpia.

Por esos lugares mostró su figura victoriosa y su comportamiento correcto y condescendiente para con el vencido.

El problema suscitado con Buenos Aires llevó a la intervención al Ejército Entrerriano a un enfrentamiento contra las fuerzas porteñas en los campos de Cepeda.

Desde el mismo campo de combate, Urquiza lanzó una proclama destinada a los hombres de Buenos Aires y expresaba: «Deseo que los hijos de esta tierra y herederos de una misma gloria no se armen más los unos contra los otros, deseo que los hijos de Buenos Aires sean argentinos».

La actuación cumbre de Urquiza militar se produjo cuando se decidió derrotar a Rosas, culpable y responsable de los virulentos desacuerdos entre porteños y provincianos.

Para la ocasión Urquiza formó el ejército grande, el que llegó a contar con algo más de veintiocho mil efectivos, y debía concentrarse en Diamante, Entre Ríos.

El posterior cruce constituyó una hazaña extraordinaria.

Urquiza y su Ejército se internaron en territorio santafecino, en dirección a Buenos Aires. Rosas delegó transitoriamente el gobierno de su provincia para ponerse al frente de los efectivos.

El 3 de febrero de 1852, en las cercanías del Palomar de Caseros tuvo lugar el encuentro entre ambas fuerzas.

Pocas horas duró la lucha y el Ejército de Rosas se derrumbó y con él a un largo periodo inconstitucional.

Urquiza triunfador se instaló en la residencia de Rosas en Palermo y entre sus primeras medidas nombró gobernador de Buenos Aires a Vicente López y Planes. Secuela de este triunfo fue el Protocolo firmado en Palermo, donde se sentaron las bases para una reunión en San Nicolás de los Arroyos.

El 3 de mayo de 1852 se suscribió un acuerdo por el cual los gobernantes signatarios manifestaron su propósito de reunir un Congreso constituyente en Santa Fe.

Reunido el mismo, el Congreso sancionó la Constitución Nacional.

Urquiza, en el orden interno de su provincia, tenía un acérrimo enemigo llamado Ricardo López Jordán, el cual tenía aspiraciones de gobernante, pero fue dos veces consecutivas postergado por su rival al cual profesaba intenso odio y sorda envidia.

López Jordán reunió y dio instrucción a un grupo de trámite insurgente de asesinar a Urquiza.

El 11 de abril de 1870, ese grupo irrumpió en el Palacio San José, donde el héroe de tantas luchas recibió un balazo en la mejilla izquierda y aún herido marchó hacia su dormitorio en busca de un arma, pero fue ultimado antes de cumplir su propósito.

Luego de estos hechos, la Cámara Legislativa nombró como gobernador de Entre Ríos a López Jordán.

El Gobierno Nacional sabedor de quien ordenó el asesinato de Urquiza mandó la intervención a Entre Ríos y se generó una lucha civil durante varios años en los cuales la provincia se vio inmersa en el caos, el terror y la muerte.

La posteridad reconoció tardíamente la obra de Urquiza y comprendió que la organización nacional por él diagramada fue el factor decisivo para lograr la grandeza y prosperidad que posibilitaron que la Argentina tuviera un papel preponderante en el mundo.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DE URQUIZA:

1801: Nace Justo José de Urquiza, hijo de José de Urquiza y Cándida García, en El Talar del Arroyo Largo. Es bautizado el 21 en el curato de Concepción del Uruguay.

1817 : Justo José de Urquiza ingresa en el Colegio Real de San Carlos, de Buenos Aires.

1819: Regresa definitivamente a Entre Ríos, donde instala una pulpería.

1823: Participa en una conspiración contra el gobernador Lucio Mansilla. Éste le otorga los despachos de subteniente de la 1°Compañía de Cívicos.

1826: Es elegido diputado por el Departamento del Uruguay (Segundo Principal).Se incorpora al Congreso Entrerriano reunido en Paraná, del que es designado presidente el 7 de agosto.

1830: Interviene en un movimiento revolucionario encabezado por Ricardo López Jordán (padre) contra el gobernador León Sola.

1831: Nueva revolución de López Jordán, que es derrotada el 13 de marzo.

1832: Urquiza es designado comandante general del Segundo Departamento Principal por el gobernador Pascual Echagüe.

1836: Visita junto con el general Pascual Echagüe al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas.

1837: Recibe los despachos de coronel mayor (general) de la provincia de Entre Ríos.

1839: Batalla de Pago Largo, en la que es derrotado Genaro Berón de Astrada. Urquiza comanda la caballería.

1839: Batalla de Cagancha en la que el general uruguayo vence a las tropas de Echagüe de las que formaba parte Urquiza.

1840: Batalla de Sauce Grande, en la que es vencido Lavalle. Urquiza comanda la caballería.

1841: La Cámara de Representantes elige a Urquiza gobernador y capitán general de la provincia de Entre Ríos por el período 1842-1845. La Legislatura le otorga facultades extraordinarias para la lucha contra los unitarios. El mismo día el cuerpo manda que se lo reconozca como brigadier general de los ejércitos de la provincia de Entre Ríos. El Poder Ejecutivo provincial expide el correspondiente decreto el día 30.

1845: Deshace a las fuerzas de Rivera en India Muerta. Es reelegido gobernador de Entre Ríos por el período 1846-1849.

1846: Abre su marcha sobre Corrientes para combatir contra el general Paz. En Laguna Limpia, Corrientes, derrota a la vanguardia del general Paz. Se firma el Tratado de Alcaraz, entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes.

1847: Batalla de Vences en la que queda deshecho el ejército de Madariaga.

1849: Crea el Colegio del Uruguay, su magna obra educativa. Es reelegido nuevamente gobernador por el período 1850-1854.

1850: Se reúne con el gobernador de Corrientes, brigadier Benjamín Virasoro, para tratar el modo de derrocar a Rosas. Con el mismo propósito le encomienda a Antonio Cuyas y Sampere que entable relaciones amistosas con el gobierno de la ciudad de Montevideo, sitiada por el general Manuel Oribe.

1851: Se pronuncia públicamente contra Rosas. Se firma en Montevideo el tratado de alianza ofensivo-defensivo para luchar contra Rosas. Inicia su campaña contra Oribe en la República del Uruguay.
Inicia el pasaje del Paraná, desde Diamante, en marcha sobre Buenos Aires.

1852: Batalla de Caseros en que Urquiza derrota completamente las tropas de Rosas. Al día siguiente dicta su proclama al pueblo de Buenos Aires. Entra en la ciudad de Buenos Aires al frente de su ejército, en un desfile triunfal.

Firma del Protocolo de Palermo entre las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, por el que se autoriza a Urquiza a dirigir las relaciones exteriores hasta que se reúna el Congreso Nacional. Circular a los gobernadores de las provincias argentinas para invitarlos a una reunión a celebrarse en San Nicolás de los Arroyos, para tratar la forma de organizar la Nación. Se firma el Acuerdo de San Nicolás por el cual Urquiza es designado director provisorio de la Confederación Argentina.

Apertura de los ríos interiores a la navegación internacional. Estalla en Buenos Aires una revolución con el objeto de separar a la provincia del resto del país. Urquiza se retira a Entre Ríos al mando de fuerzas de infantería y material de guerra y se instala en la ciudad de Paraná. Comienza a sesionar en Santa Fe el Congreso General Constituyente.

1853: El general Urquiza jura solemnemente la Constitución Nacional y el 25 decreta y ordena que se la tenga por ley fundamental en todo el territorio de la Confederación Argentina. El Congreso Nacional declara a Paraná capital provisional de la Confederación Argentina.

1854: El presidente del Congreso Nacional le remite el nombramiento de presidente constitucional de la Confederación para el que ha sido elegido en esa fecha; el 5 presta juramento ante el Congreso.

1856 El Congreso le acuerda el despacho de brigadier general de los ejércitos de la Confederación Argentina.

1857: El Congreso le otorga el grado de capitán general con el tratamiento de excelencia.

1859: Lega a Asunción para resolver amigablemente el conflicto paraguayo-norteamericano. El Congreso autoriza al presidente Urquiza a «incorporar la provincia de Buenos Aires, por la paz o por la guerra». Urquiza asume el mando supremo de los ejércitos en lucha contra Buenos Aires. Triunfo confederado en la batalla de Cepeda. Firma en San José de Flores del Pacto de Unión Nacional. El Congreso declara a Urquiza «fundador de la Unión Nacional y de la República Argentina, constituida bajo la ley federal del 1° de mayo de 1853».

1860: Es elegido presidente el doctor Santiago Derqui, quien asume el 5 de marzo. Urquiza es nombrado general en jefe del ejército de la Confederación. La legislatura entrerriana elige a Urquiza gobernador por un período de cuatro años. La Convención Nacional ad hoc de Santa Fe sanciona por unanimidad las reformas a la Constitución Nacional. El 21 de octubre, el pueblo de Buenos Aires jura la Ley Fundamental.

1861: El Congreso declara que Buenos Aires ha roto el Pacto de Unión Nacional y el convenio del 6 de junio de 1860 y lo acusa de sedicioso. Urquiza es nombrado jefe del Ejército Nacional. En los campos de Pavón se libra una batalla de resultado indeciso. Urquiza se retira y Mitre recoge la victoria. Entre Ríos reasume su soberanía dado el derrumbe de la Confederación.

1862: Mitre asume la presidencia de la Nación unificada, con el coronel doctor Marcos Paz como vicepresidente.

1864: Urquiza es nombrado inspector y comandante general de las milicias de la provincia de Entre Ríos.

1868: La Legislatura de Entre Ríos elige a Urquiza gobernador por un período legal de cuatro años.

1870:El presidente Sarmiento llega a Concepción del Uruguay en visita oficial. Urquiza cae asesinado a manos de
un grupo de partidarios de Ricardo López Jordán.

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El Grito de Alcorta:Causas del Conflicto y Huelga Rural en Santa Fe

El Grito de Alcorta:Causas del Conflicto Rural Santa Fe:Huelga Agraria

• EL GRITO DE ALCORTA: Los conflictos rurales

Para muchos agricultores de la región pampeana 1911 fue un año muy duro.

La pérdida de la cosecha maicera empujó a las familias del sur de Santa Fe a una situación económica desesperante.

Para colmo, una serie de maniobras especulativas provocó una baja repentina en las cotizaciones del cereal.

Miles de campesinos vieron cernirse sobre sus hogares el fantasma de la miseria.

Ante la imposibilidad de hacer efectivas sus deudas, los comerciantes se sintieron igualmente apremiados y decidieron retirar a los colonos la libreta de crédito si no pagaban por lo menos la mitad de lo que les debían.

Esto no tenía el sentido de una solución sino que era una forma más de presionar a los agricultores, pero no se consiguió prácticamente nada porque éstos no tenían un centavo.

Por eso no resulta extraño que fuera un comerciante, Ángel Busjarrábal, quien sugiriera al agricultor Francisco Francisco Bulzani la realización de un movimiento de fuerza para reclamar una rebaja en el precio de los arrendamientos.

A mediados de 1912 se produjo una violenta revuelta de colonos y arrendatarios denominada «Grito de Alcorta».

El mundo rural ya había presenciado importantes conflictos, como el alzamiento de los colonos santafesinos en apoyo de los levantamientos radicales de 1893.

En 1912, los malos precios de los granos provocaron importantes deudas que dejaron a los pequeños chacareros arrendatarios sin respuesta ante sus acreedores.

Entre estos acreedores se encontraban empresas acopiadoras, como Dreyfus y Bunge y Born.

A fines de junio de ese año estalló la rebelión de los chacareros armados. De este conflicto nació la Federación Agraria Argentina que, a diferencia de la Sociedad Rural Argentina, representaba a los pequeños productores.

• Antecedentes:

Las pésimas condiciones contractuales de arrendamiento de tierras, de los colonos, en su mayoría inmigrantes, con respecto a los grandes terratenientes provocó el estallido de una enorme protesta de los pequeños productores, en la provincia de Santa Fe, en la colonia de Alcorta, en 1912.

El conflicto, que evidenciaba las necesidades que pasaba el sector, se extendió rápidamente a las provincias de Buenos Aires y Córdoba.

Con la unión de los chacareros disconformes por los aumentos de los arrendamientos, las condiciones desiguales de comercialización y la imposibilidad de convertirse en propietarios, surgió la Federación Agraria Argentina, aún existente, que, a diferencia de la Sociedad Rural creada en 1866, representaba a los pequeños y medianos productores agropecuarios.

El conflicto, que duró tres meses, obtuvo algunos éxitos, ya que algunos propietarios disminuyeron el precio de los arrendamientos.

La Cuestión Agraria:

El sistema de explotación de la tierra se basaba en incorporar paulatinamente a la producción nuevas tierras que se cultivaban mediante el sistema de arriendo.

Pero hacia 1910, ya estaban en explotación la totalidad de las tierras disponibles y aptas para la producción agropecuaria de exportación.

Ante esta situación, los propietarios de las tierras —para mantener el nivel de beneficios que obtenían— se decidieron por sucesivos aumentos en los precios de los arrendamientos.

Primer Comité de la Federación Agraria Argentina Primer Comité de la Federación Agraria Argentina

Los agricultores arrendatarios, por esos años, enfrentaban dificultades para lograr su subsistencia y cumplir con el contrato.

El aumento de los precios de los arrendamientos profundizó su crisis y generó un gran descontento.

La crisis de los agricultores comprometía también a los comerciantes de la campaña, proveedores de los insumos y bienes de consumo y también del dinero que le adelantaban al arrendatario para pagar los gastos de la cosecha.

La cuestión agraria se planteó en junio de 1912 cuando —después de intentar una conciliación que -los terratenientes rechazaron— los arrendatarios del pueblo de Alcorta, en el centro de la zona maicera de Santa Fe, decidieron utilizar el mismo instrumento que los asalariados urbanos: la huelga.

Los campesinos se negaron a arar los campos y reclamaron el establecimiento de un tipo uniforme de arrendamiento.

En el transcurso de la lucha, ampliaron sus demandas: plazo mayor de contratación, rebaja de los arrendamientos en dinero y de los porcentajes de producción que debían entregar los aparceros y, también, exención de impuestos.

La primera reacción de los propietarios fue desconocer la validez del movimiento y los reclamos.

Pero cuando la huelga y la movilización se extendieron hacia el sur de Santa Fe y el norte y el oeste de Buenos Aires, los miembros de la Sociedad Rural de Rosario y de Buenos Aires comenzaron a sentir amenazado su derecho de propiedad.

Los terratenientes exigieron a los gobiernos provinciales y al gobierno nacional que reprimiera, a través de las fuerzas del orden, este movimiento que consideraron subversivo.

El gobierno nacional intervino a través del Ministerio de Agricultura y puso fin a la huelga.

Estableció que los reclamos, en general, no estaban justificados pero promovió la formación de tribunales arbitrales para resolver las diferencias entre propietarios y arrendatarios.

Finalmente, las gestiones conciliatorias terminaron en el fracaso de las reivindicaciones exigidas por los agricultores.

• ►PARA SABER MAS…

Las huelgas agrarias ocurridas en 1912, conocidas generalmente como el movimiento del «Grito de Alcorta«, habían traído como consecuencia ciertas mejoras en el sistema de arrendamiento, pero de ninguna manera ‘habían resuelto el problema en toda su significación social y económica.

El arrendamiento era en sí mismo una salida económica que había beneficiado en su conjunto a todo el país.

Gracias a este sistema —aunque no exclusivamente a él— Argentina podía ser uno de los principales Productores y abastecedores de cereales y carne en el mundo.

Esa riqueza, sin embargo, estaba asentada sobre mecanismos sociales y económicos muy particulares.

En primer lugar, la concentración de la propiedad, cuyas grandes extensiones en la mayoría de los casos se subdividían en predios relativamente pequeños para arrendar y en algunos casos también para subarrendar creando así pequeñas unidades productoras con escasa rentabilidad.

Además la duración de los contratos era limitada, y aunque variaba según la situación particular de cada locador y locatario, por lo general no pasaba de los tres años.

En consecuencia, se creaba en la población agraria la necesidad de practicar una especie de nomadismo.

Los campesinos, en su mayoría de origen migratorio, no encontraban la oportunidad de establecerse con la expectativa de permanecer un tiempo prolongado en la chacra, y no se despertaban en ellos, en consecuencia, necesidades de transformación en los métodos, de, mejoramiento y de diversificación de la producción.

La prolongación de sus contratos era un hecho contingente con el que no podían contar de ninguna manera.

Pero éste no era el único aspecto irritante del sistema.

Las cláusulas establecidas en los contratos de arriendo eran una carga pesada de llevar aun en situaciones normales (buenas cosechas, precios adecuados, situación económica general estable).

Desde el punto de vista social, las medidas legislativas del gobierno de Irigoyen frenaron en parte la movilidad ecológica de esa masa flotante constituida por el arrendatario y su familia, y la prolongación del período de arriendo facilitó mejoras generales en las zonas rurales desde el punto de vista sanitario, de vivienda y educación.

Auspiciaron también la creación de un sistema cooperativo, que con el tiempo fue extendiéndose, y constituyó un punto esencial en la estabilidad económica del chacarero.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

EL GRITO DE ALCORTA:

Para muchos agricultores de la región pampeana 1911 fue un año muy duro. La pérdida de la cosecha maicera empujó a las familias del sur de Santa Fe a una situación económica desesperante. Para colmo, una serie de maniobras especulativas provocó una baja repentina en las cotizaciones del cereal. Miles de campesinos vieron cernirse sobre sus hogares el fantasma de la miseria.

Ante la imposibilidad de hacer efectivas sus deudas, los comerciantes se sintieron igualmente apremiados y decidieron retirar a los colonos la libreta de crédito si no pagaban por lo menos la mitad de lo que les debían.

Esto no tenía el sentido de una solución sino que era una forma más de presionar a los agricultores, pero no se consiguió prácticamente nada porque éstos no tenían un centavo.

Por eso no resulta extraño que fuera un comerciante, Ángel Busjarrábal, quien sugiriera al agricultor Francisco Francisco Bulzani la realización de un movimiento de fuerza para reclamar una rebaja en el precio de los arrendamientos.

El 10 de junio de 1912 una reunión de agricultores decidió integrar una comisión de huelga, y quince días después una asamblea que reunió a más de trescientos colonos decidió por unanimidad iniciar un cese de labores que no tardó en extenderse.

Los colonos afrontaban una situación realmente insostenible: los contratos vigentes obligaban al agricultor a ceder al propietario entre el 40 y el 50 por ciento de lo que produjera la tierra.

El terrateniente estaba absolutamente libre de todo gasto porque debía percibir el producto en su chacra, en perfectas condiciones de sequedad y limpieza, trillado y embolsado.

Por lo demás, el campesino estaba obligado a cumplir una serie de condiciones con respecto a la superficie sembrada, la forma de sembrar y demás; en caso de dificultades imprevistas, el arrendatario podía considerarse desalojado.

No puede sorprender, entonces, que, a pesar de las persecuciones policiales y las campañas desatadas por los propietarios, el movimiento se extendiera como reguero de pólvora.

El 2 de julio de 1912 los obreros agrarios y los braceros de las máquinas desgranadoras afiliados a la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) anunciaron que se plegaban al movimiento.

Juan Bialet Massé

Algunos propietarios accedieron a firmar nuevos convenios, pero- la huelga se extendió a casi todos los pueblos y colonias de Santa Fe, y luego a Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos, Interesado en el problema por el doctor Francisco Netri —animador incansable de la huelga, que fue asesinado en 1916 por sus enemigos—, el tribuno socialista Juan B. Justo llevó el asunto al Congreso Nacional y el 20 de julio interpeló al ministro de Agricultura, Adolfo Mujica, que se limitó a atribuir el problema a «un núcleo de agitadores».

Con ese tipo de argumentos se trató de silenciar y doblegar el movimiento, pero todo fue inútil: la certeza de que la única forma de defender sus intereses era agremiarse se había hecho carne en los colonos.

Tres meses después del «grito de Alcorta» se constituyó en Rosario la Federación Agraria Argentina.

Su nacimiento había costado centenares de chacareros presos, varios incidentes de violencia y largos días de angustia para muchas familias campesinas, pero el movimiento se encontraba en pleno desarrollo.

• CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

POR DANIELA FLOGIA Historiadora Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

[…] A esta situación se le ha sumado el fracaso en la cosecha de maíz el año pasado, lo que no les ha permitido cumplir con todos los compromisos adquiridos ya sea con el propietario terrateniente, con el gran arrendatario, a los que subarriendan, o con el dueño del almacén de ramos generales con quien se encuentran endeudados por medio de la libreta que les ha abierto para proveerlos de los productos necesarios para la producción a cambio de prendar con anticipación la cosecha.

Ante el desastre del año pasado en Firmat, han comenzado a reunirse los pequeños productores arrendatarios. En marzo de este año escribieron un manifiesto donde alentaban a los colonos a unirse a la protesta. A esta reunión asistió Francisco Bulzani, principal gestor del movimiento en Alcorta, que al regresar trajo una gran cantidad de manifiestos que distribuyó en las colonias de Alcorta, Bigand y Bombal.

Alcorta es una de las zonas más ricas e importantes de la provincia. Es allí donde el 25 de junio se ha organizado una concentración que congregó a cientos de agricultores y de donde surgió el grito de la rebelión campesina. El abogado Francisco Netri, convertido en el asesor de los huelguistas, presentó el nuevo contrato de arrendamiento.

Esta movilización se ha trasformado en un grito desesperado dando lugar a la organización de los chacareros arrendatarios en reclamo de mejoras en las condiciones de los arriendos con el objetivo de acceder a una vida digna. Este movimiento no es un suceso menor; los diarios se han hecho eco de la huelga reproduciendo no sólo las reuniones de los pequeños arrendatarios sino también los atropellos de los que son víctimas. También ha adquirido repercusiones en las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa.

El gobierno santafesino, al comprender la magnitud del problema, ha decidido enviar una comisión veedora para que se entrevistase con los huelguistas. Si bien la comisión se ha expresado claramente a favor de los colonos, el informe ha sido olvidado.

Recién en agosto se ha comenzado a vislumbrar una relajación de la huelga cuando algunos propietarios aceptaron las bases del arreglo que les proponían los agricultores. Además han logrado estructurar una organización gremial que defienda sus intereses: la Federación Agraria Argentina.

Fuentes Consultadas: Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz de Miretzky – Mur – Ribas – Royo

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Orden del Libertador SAN MARTÍN: Condecoracion Argentina Maxima

«ORDEN DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN»

EN AGOSTO DE 1943 EL GOBIERNO DE FACTO DISPUSO CREAR POR DECRETO LA ORDEN DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN DOS AÑOS DESPUÉS SE APROBÓ EL DISEÑO DEL COLLAR DE ESA ORDEN, LA MÁXIMA DISTINCIÓN QUE CONCEDE EL ESTADO ARGENTINO A PERSONALIDADES EXTRANJERAS RELEVANTES LAS QUE, PARA CONSERVAR LA POSESIÓN DEL COLLAR, DEBEN MANTENER UNA CONDUCTA INTACHABLE.

Biografia de José de San Martin-Vida y Obra del Libertador de America

El gobierno de Edelmiro Farrell dictó el decreto 5000 del 17 de agosto de 1943, aniversario de la muerte del Gral. José de San Martín y de este modo instituyó la condecoración con el nombre «Orden del Libertador San Martín«.

El decreto fue respaldado luego por la ley 13302 del 21 de mayo de 1948, que derogó la anterior medida, pero manteniendo la exigencia de conferirla a extranjeros.

Luego del golpe de 1955 , el decreto ley 16628 derogó parte de la ley anterior y modificó algunos artículos.

Argentina pudo entonces integrar el conjunto de estados que en el mundo poseían una condecoración nacional máxima para retribuir las distinciones que otros países otorgaban a sus autoridades o ciudadanos , lo que en el terreno de la cortesía internacional , resulta indiscutible para una adecuada política de relación entre estados.

Una vez constituida la condecoración, se dispuso concursar el diseño del collar.

Para ello el Consejo de la Orden dispuso convocar a concurso público a diseñadores y escultores a principios de 1945.

De entre los proyectos presentados el Consejo eligió el del ingeniero Ángel E. Ibarra García.

El 3 de mayo de 1945 se reunió el Consejo para considerar el bosquejo preparado por Ibarra García, el que fue aprobado en general, dejándose para otra reunión considerar las objeciones en particular.

El collar está compuesto por dieciocho elementos.

Diez de ellos son coronas de laureles elípticas, alternadas por cuatro piezas que representan al sol que aparece en la primera moneda argentina de plata acuñada en 1813 en Potosí.

Los laureles rematan en sus extremos en sendas nervaduras de hojas, de acuerdo al uso de los ornamentos coloniales bordados en el frac que San Martín usó como Protector del Perú. Los de su extremo anterior están unidos por un eslabón con forma de infinito, y las del interior por el broche de la divisa mencionada.

Los laureles representan las glorias logradas por el Libertador en su campaña sudamericana, cuyo eslabón del extremo exterior se pierde en el infinito.

El sol es fiel reproducción de aquella primera moneda patria.

Es figurado, como en heráldica, con un total de 32 rayos alternados, 16 rectilíneos y 16 flamígeros.

La pieza central es la divisa nombrada.

La segunda parte está compuesta por tres elementos.

De la divisa pende un cóndor andino de frente, en actitud de volar.

Sostiene en sus garras una doble corona de laureles que sirve de lecho a la réplica del sable corvo desenvainado.

El cóndor es mudo testigo de las proezas sammartinianas andinas.

Los laureles simbolizan las glorias que logró San Martín con su genio.

Finalmente, la pieza principal es el gran medallón que pende de la corona de laureles.

El gran medallón representa al sol, con sus rayos flamígeros y rectilíneos que sirve de sostén a la medalla con la efigie del Libertador, mostrado con uniforme en perfil tres cuartos, dentro de un cintillo y un doble círculo esmaltado con los colores nacionales, distribuidos de la misma forma en que se usó en la bandera del Ejército de los Andes.

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Gobierno de Nestor Kirchner Resume de sus Obras Caracteristicas

Néstor Kirchner: «País para todos»

Corría el año 2001, momento en que la Argentina se enfrentaba a una de sus más grandes crisis económicas que desestabilizaron la tranquilidad de los ciudadanos del país, provocando la fractura del Gobierno Nacional de turno, encarnado en aquel momento en la figura de los que muchos consideraron una parodia de un presidente: Fernando de La Rúa.

Nestor Kirchner Presidente de Argentina

Ante la decisión de abandono de la dirección del país por dicho mandatario, la Nación se vio inmersa en una situación más que conflictiva, e incluso podríamos decir desierta, que indudablemente fue aprovechada por algunos grupos políticos para lograr posiciones contundentes dentro de este nuevo mapa social que vivía la Argentina.

Finalmente, después de un Gobierno designado de manera interina, y tras las elecciones presidenciales, el 25 de mayo de 2003 asumía el cargo de Presidente de la Nación un hombre que traería consigo un sueño: transformar la patria en base a la verdad, la memoria y la justicia.

Y así fue como Néstor Kirchner se convirtió rápidamente en la nueva esperanza de los argentinos.

Desde el momento mismo en que Kirchner asumió como máximo dirigente del país, se comenzaron a suceder una serie de profundos cambios en todo el territorio nacional, que incluyeron el ámbito económico y social, logrando resultados que pueden vislumbrar en la actual Argentina, muy diferente a aquel país fracturado de hace una década.

Si bien, Néstor Kirchner dejó el mundo terrenal el 27 de octubre de 2010, su legado aún sigue vivo.

En este sentido, si debiéramos enumerar todas las obras de gobierno que llevó a cabo durante su mandato, y que luego fueron continuadas, ampliadas y profundizadas por su esposa, la Presidente Cristina Fernández, ocuparíamos ciento de páginas, por lo que presentamos aquí sólo un breve repaso por los puntos más importantes de su gestión.

La reinterpretación del pasado

La reapertura de los juicios fue acompañada de una reinterpretación muy amplia del pasado, que exaltaba las potencialidades transformadoras del peronismo de la Resistencia, en alguna medida también los proyectos revolucionarios de los años setenta, y consideraba que todo lo sucedido desde 1976 hasta la fecha era consecuencia de la «derrota popular» entonces padecida.

Esta apropiación y reinterpretación de la lucha por los derechos humanos, y del mismo proceso de democratización, se completó el 10 de diciembre de 2003, en el acto en que se convirtió la ESMA en un centro dedicado a la preservación de la memoria: allí, Néstor Kirchner, rodeado de Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, presidentas de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo respectivamente, explicó que su objetivo era reparar «veinte años de silencio del estado argentino», con lo que no sólo desvalorizaba los esfuerzos hechos en su momento por Alfonsín, sino que diluía su propio silencio respecto de los indultos de Menem.

Néstor Kirchner ordena retirar los retratos de Videla y de Bignone

Néstor Kirchner ordena retirar los retratos de Videla y de Bignone durante un acto en el ColegioMilitar de la Nación, 24 de marzo de 2004.
(Fuente: Historia de la Argentina 1955-2010 – Marcos Novaro)

► Política de su Gobierno

Uno de los aspectos realmente destacables de esta última década, que fue posible gracias a la dirigencia de Néstor Kirchner, es sin lugar a dudas la recuperación del debate político en la Argentina, y sobre todo la gran y sorprendente convocatoria a la militancia activa dentro del grupo de ciudadanos más jóvenes, que hasta la llegada de Kirchner permanecían apáticos a este ámbito.

Asimismo, uno de los terrenos en los cuales tanto Néstor Kirchner como su esposa pusieron mayor énfasis residió en impulsar una justicia realmente basada en los derechos de los hombres, iniciando un período histórico en nuestro país, durante el cual finalmente se llevaron a cabo los juicios y las sentencias correspondientes a todos los implicados y responsables de la dictadura militar argentina de los años setenta.

Entre otras cosas se generó una política estatal activa en relación con los derechos humanos, que incluyó por ejemplo la depuración de la Corte Suprema y su nueva designación, la intervención activa y permanente del INADI, la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos y demás.

Ciertamente, en este contexto, la creación del Espacio para la Memoria y la Promoción de los DDHH, emplazado en el edificio de la ex ESMA, es sin dudas el mejor ejemplo de la importancia que Néstor Kirchner le otorgó durante su mandato a los derechos de los hombres, como así también a la memoria y a la justicia digna en nuestro país.

Por otra parte, la inclusión fue también uno de los temas que se trataron con mayor preponderancia durante el gobierno de Kirchner, con el fin de lograr un verdadero país para todos.

Es por ello que se establecieron diferentes plataformas destinadas a mejorar el nivel educativo y cultural en toda la nación, con planes tales como el Programa Nacional de Alfabetización, Conectar Igualdad y demás, junto con la creación de más de mil escuelas nuevas.

Asimismo se instauró la Asignación Universal por Hijo, el Monotributo Social Rural gratuito, la creación de la jubilación para amas de casa y el plan federal de viviendas, con el fin de mejorar la economía cotidiana de los que menos tienen.

Esto incluyó también el aumento en las jubilaciones mínimas, que actualmente alcanzan en este sentido un 600% más luego de haberse mantenido congeladas durante 10 años.

También se otorgó un aumento que hoy alcanza el 130% en las pensiones a excombatientes de Malvinas.

Estos y otros cambios fueron posibles gracias a la decisión que tomó Néstor Kirchner de eliminar las AFJP y retomar el sistema provisional estatal.

En lo que respecta al trabajo, es importante destacar que durante todo el proceso que transcurrió desde la asunción de Néstor Kirchner como Presidente de la Nación, hasta la actualidad, en que su esposa Cristina Fernández continúa el camino iniciado por el mandatario desaparecido, la desocupación disminuyó notablemente.

En 2003 Argentina tenía un índice de desocupación del 24,7%, mientras que en 2010 la cifra se redujo al 7,4%.

En 2005 también se consolidó la recuperación económica.

El gobierno concluyó el proceso de renegociación de la deuda externa en default, al lograr una quita de capital e intereses superior a la alcanzada en todas las renegociaciones previas (alrededor de un 65%).

► La Deuda Externa

Pero una parte de los bonistas (titulares de unos 20 000 millones de acreencias se negó a aceptar las condiciones del canje, y tampoco se pudo avanzar en la regularización del pasivo con el Club de París (representante de los estados europeos y de Japón).

De todos modos, Kirchner pudo presentar la operación de canje como parte de una estrategia más amplia de «desendeudamiento» y «liberación» de las ataduras impuestas por los centros financieros.

Y propugnó la misma estrategia de «negociación dura» en casos de privatizadas que venían siendo objeto de duras críticas, como el Correo Argentino y el servicio de aguas y cloacas, que fueron reestatizados, y Aerolíneas, que generó arduos conflictos tanto con los empresarios españoles que la controlaban como con el gobierno de ese país.

Durante ese año, Kirchner aceleró también la muy demorada actualización de las jubilaciones y los salarios públicos (que tímidamente iniciara en 2004), acompañando la recuperación que desde tiempo antes experimentaban los de los privados, lo que, sumado a la sostenida reducción del desempleo, permitió llevar las tasas de pobreza por debajo del 40%.

El apoyo de los sindicatos que motivaron estas medidas se consolidaría con la derogación de la reforma laboral aprobada en 2000 y los generosos aportes realizados a las obras sociales.

La CGT reunificada bajo la conducción de Hugo Moyano, se manifestó desde entonces decididamente a favor del «nuevo modelo productivo».

Y la CTA hizo otro tanto.

Claro que esto ha sido el resultado de un arduo y largo proceso de transformación, en el cual influyeron entre otras cosas la derogación de la Ley de Flexibilidad Laboral, como así también la creación de cooperativas de trabajo en todo el país, sistema que ha dado respuesta a la necesidad de los ciudadanos que desean trabajar dignamente.

El gobierno de Néstor Kirchner permitió lograr que la Argentina pudiera salir finalmente del default económico que se vivió a comienzos de este siglo, y las estrategias utilizadas para mejorar la economía del país, hizo posible un crecimiento económico sostenido durante la última década.

La clave para lograr que el proceso fuera exitoso residió puntualmente en que Kirchner basó su política económica en el Estado, y no respondiendo a los altos mandos del establishment privado.

Esto no sólo logró un superávit fiscal con reservas récord del Banco Central, sino también un crecimiento realmente significativo de la inversión pública.

Pero también con Néstor Kirchner se modificaron los aspectos concernientes a la imagen de la Argentina en el exterior, por lo que hoy el país es visto por las naciones en crisis como un ejemplo a tomar en cuenta para salvaguardar las economías internas.

Uno de los aspectos más importantes en este sentido fue sin dudas la política de desendeudamiento que llevó adelante Néstor Kirchner, y que luego continuara la Presidente Cristina Fernández, logrando una renegociación de la Deuda Externa que incluyó una quita del capital del 70%, que alcanza el equivalente a la deuda ilegítima.

Asimismo, Kirchner llevó a cabo la cancelación total de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, logrando una verdadera independencia económica para el país, ya que nunca más las políticas nacionales tuvieron que responder a las presiones del organismo multilateral.

Por otra parte, durante el período de gobierno de Néstor Kirchner se lograron fortalecer las relaciones con el resto de los países latinoamericanos, lo que además hizo posible que hoy la Argentina se constituya como uno de los principales referentes dentro del G20.

El resto continua hoy, y la transformación de un país que a principios de siglo aparecía desmembrado e inmerso en una profunda crisis, sigue siendo el objetivo de la política “K”, que siempre se centró en construir un “país para todos”.

SITUACIÓN DE ARGENTINA EN 2005 SEGÚN LA UNICEF

La Argentina está recuperándose lentamente de una crisis económica y social sin precedentes que deterioró de manera significativa la situación social, especialmente en las condiciones de vida de la gran mayoría de las familias. Siendo la más prolongada e intensa de los últimos años, se estima que el 50% de la población habrá vivido durante más de diez años en condiciones de pobreza.

A partir del segundo semestre de 2004, los indicadores de pobreza, medida en términos del ingreso que percibe la población, muestran tendencias a mejorar: el 40,2% vive bajo la línea de pobreza.

Millones de niños se encuentran sin acceso al goce pleno de sus derechos. Los niños son quienes más sufren la pobreza.

Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (2° semestre de 2004), el 56% de las personas menores de 18 años vive bajo la línea de pobreza y el 23,4%, bajo la línea de indigencia.

Uno de los principales factores asociados a la pobreza es el desempleo.

Si bien éste muestra una leve recuperación, todavía alcanza al 13,6% de la población económicamente activa (EPH Continua, 2° semestre de 2004).

El aumento de la desigualdad en la distribución del ingreso demuestra que la reactivación económica no ha logrado revertir la creciente concentración del ingreso, que se constituye en uno de los rasgos más característicos del patrón de acumulación de los últimos diez años.

El 40% más pobre de la población se distribuye solamente el 12,20% del ingreso.

La desigualdad territorial es un rasgo de larga data en el país.

Las regiones Nordeste y Noroeste concentran a la población más pobre, lo que denota la inequidad prevaleciente entre las jurisdicciones provinciales.

Mientras que en la Región Patagónica el 32,8% de los niños, niñas y adolescentes es pobre, en la Región NEA esa cifra asciende al 70% (EPH Continua, 2004).

Una significativa franja de la población era pobre aun antes del estallido de la crisis y se puede presumir que fue la que sufrió los peores efectos, debido a la condición de mayor vulnerabilidad y exclusión social en que se encontraba.

El empobrecimiento de las familias puso en riesgo varios derechos de los chicos.

Los programas de compensación a las familias implementados por el gobierno de la Nación en el momento más duro de la crisis aliviaron en parte los efectos de la pobreza y han ido cediendo lugares a políticas universales estables que han permitido, pese a la situación crítica, aumentar la seguridad alimentaria de las familias, bajar de manera importante la mortalidad infantil y alentar el retorno a la escuela de quienes tuvieron que dejarla.

La inversión social fue fuertemente afectada por la crisis, siguiendo el carácter cíclico de la economía, y se redujo a los niveles de los primeros años de la década de 1990.

La inversión social en la niñez, que es monitoreada por el Ministerio de Economía de la Nación, en cooperación con el UNICEF, muestra en el año 2004 que la nutrición, la educación y la salud han sido las prioridades en el destino de los recursos.

La Argentina enfrenta desafíos altos para mejorar la calidad de vida de su población, especialmente de los niños, las niñas y los adolescentes.

Se ha trazado metas propias y exigentes en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y ha puesto en marcha un Plan Nacional de Acción por los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.

Fuente Consultada: Graciela Marker

Resumen Gobierno de Frondizi:Ideologia y Plan de Industrializacion

Resumen del Gobierno de Frondizi:Ideologia y Plan de Industrializacion

El desarrollismo consideraba que la Argentina era un país subdesarrollado y dependiente debido a que su estructura productiva se apoyaba casi exclusivamente en el sector agropecuario y que contaba con un sector industrial deficiente y obsoleto.

Para poder terminar con esta situación, era necesario promover el desarrollo o la creación de aquellos sectores básicos -combustibles, siderurgia, petroquímica, papel, automotores- que por sus cualidades generarían el impulso vital que requerían otros sectores de la economía.

En marzo el ex presidente radical Arturo Frondizi, destituido por la Fuerzas Armadas el 29 de marzo de 1962, fue trasladado en calidad de detenido al hotel Tunkelén, en Bariloche, y a fines de julio recuperó su libertad.

Arturo Frondizi, impulsor de las teorías desarrollistas, nació en Paso de los Libres, Corrientes, el 28 de octubre de 1908.

Acompañó a Ricardo Balbín en las elecciones presidenciales de 1951.

En las elecciones de convencionales para la Asamblea Nacional Constituyente del año 1957 el voto en blanco peronista resultó mayoritario.

Dentro del radicalismo, Balbín era partidario de no vincularse con ese movimiento, en tanto que Frondizi apoyaba un acercamiento a Perón.

Esto produjo la ruptura de la UCR: la Unión Cívica Radical Intransigente (Ucri), liderada por Frondizi, y la UCR del Pueblo, conducida por Balbín. Frondizi envió a Rogelio Frigerio a hacer un pacto con Perón.

La fórmula de la UCRI, Frondizi-Gómez, se impuso en febrero de 1958.

El modelo desarrollista comenzó a aplicarse, pero a poco menos de un año, las presiones de la derecha condujeron a un cambio en la política económica.

En 1959 Alvaro Alsogaray se incorporó al gobierno en la cartera de Economía, lo que significó la ruptura con el peronismo y abrió un período de gran agitación social.

Con la renuncia de Alsogaray, en 1961, y con el estudiantado, los empleados públicos, los obreros y los sindicatos en la oposición, en los comicios de 1962 el peronismo ganó 10 de las 14 gobernaciones, entre ellas la provincia de Buenos Aires.

Frondizi dispuso su intervención pero no fue suficiente. Los militares decidieron deponerlo.

• ► El gobierno desarrollista de Frondizi

En 1958, Perón desde Madrid, ordenó a sus seguidores votar por el radical disidente y desarrollista Arturo Frondizi, demostrando así su fuerza aún desde el exilio.

Perón se vio obligado a tomar esta decisión, ya que era dudoso que los peronistas volvieran a votar en blanco (después de la Asamblea Constituyente de 1957 en la que el 24% de los votos fueron en blanco) en un momento en el que se elegiría a las autoridades que regirían por seis años los destinos de la nación.

Por otro lado, Frondizi seducía a los peronistas con sus consignas progresistas y desarrollistas y su prédica en contra del gobierno militar.

Presidente de Argentina: Frondizi

Presidente de Argentina: Arturo Frondizi

Las FFAA, lideradas por entonces por los sectores más antiperonistas, sostuvieron que el candidato de la UCRI había ganado ilegítimamente, ya que los votos peronistas habían frustrado al candidato oficioso de los militares, el de la UCR del Pueblo.

Desde la asunción del nuevo presidente, el golpe ya estaba dando vueltas en las cabezas de los opositores.

Después del período peronista, el sector industrial había quedado compuesto por pequeños capitalistas y talleres artesanales de baja eficiencia y competitividad, pero de gran capacidad de empleo.

Las grandes corporaciones del país, que cubrían las áreas de industria y servicios públicos, eran propiedad del Estado.

El gobierno desarrollista de Frondizi implementó un plan destinado a modernizar las relaciones económicas nacionales e impulsar la investigación científica.

• ►Ley de inversiones extranjeras

En diciembre de 1958 se promulgó la Ley de inversiones extranjeras, que trajo como consecuencia la radicación de capitales, principalmente norteamericanos, por más de 500 millones de dólares, el 90% de los cuales se concentró en las industrias químicas, petroquímicas, metalúrgicas y de maquinarias eléctricas y no eléctricas.

El mayor efecto de esta modernización fue la consolidación de un nuevo actor político: el capital extranjero radicado en la industria.

La burguesía industrial nacional debió, desde entonces, amoldarse a sus decisiones y la tradicional burguesía pampeana fue desplazada de su posición de liderazgo, recuperándola a medias en los momentos de crisis.

Otras de las consecuencias de este plan fue la concentración de las inversiones en la Capital Federal, la provincia de Santa Fe y principalmente la ciudad de Córdoba, que experimentó un meteórico desarrollo industrial.

Por otro lado, las variaciones en la distribución de los ingresos beneficiaron a los sectores medio y medio-alto, en detrimento de los inferiores, pero también de los superiores.

La complejización de las estructuras políticas y económicas desplazó a los viejos abogados y políticos del poder y los subordinó a una nueva clase dirigente, la burguesía gerencial, que empezó a formar el nuevo Establishment.

Ante esta nueva situación, la burocracia sindical adoptó una nueva posición; ni combativa, ni oficialista: negociadora.

Desde que en 1961 Frondizi devolvió a los sindicatos el control de la CGT, se empezó a gestar en el interior del sindicalismo peronista la corriente «vandorista» (por Augusto Vandor, líder del poderoso gremio metalúrgico) que estaba dispuesta a independizarse progresivamente de las indicaciones que Perón impartía en el exilio.

Eventualmente, consideraban construir el embrión de un proyecto político-gremial capacitado para negociar directamente con otros factores de poder (es decir, sin la mediación de Perón) al estilo del Partido Laborista inglés nacido en la década del ‘40.

Todo esto hizo que los partidos políticos tradicionales fueran perdiendo relevancia como articuladores de intereses sociales.

En estos años de proscripción y declinación general del nivel de vida de la clase obrera nació la izquierda peronista, es decir, aquellos peronistas cuyas metas eran el socialismo y la soberanía popular.

Esta se dio no por acercamiento de la izquierda tradicional, que seguía siendo hostil al peronismo, sino a través de la radicalización de los activistas peronistas y la peronización de jóvenes que se habían orientado primero hacia la derecha y el nacionalismo católico.

En recompensa por el apoyo electoral recibido, Frondizi se acercó a los peronistas – otorgándoles una amnistía general, una nueva Ley de Asociaciones Profesionales, etc.- pero las inversiones extranjeras, consideradas la clave del desarrollo frondicista, les olían a entrega al imperialismo yanqui.

Los contratos con ocho compañías petroleras extranjeras y la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre desbordaron la ira de los peronistas nacionalistas, que se sentían traicionados.

A su vez, se levantaron las protestas de la burguesía nacional, que necesitaba el petróleo barato, y que temía que si la Argentina no se aliaba a EEUU contra Fidel Castro, sufriría la misma política de agresión que Cuba.

Ante la creciente oposición de la clase obrera, con una recurrente recesión, y con muy poco espacio para maniobrar, Frondizi se encontró entre la espada y la pared: cedió a todos los planteos militares (inquietos por la movilización del peronismo) y declaró primero el Estado de Sitio y luego el plan de represión CONINTES para desmovilizar a la clase obrera.

Al mismo tiempo legalizó al Partido Peronista para competir en las elecciones de 1962 para gobernadores provinciales, en las que los peronistas ganaron en cinco distritos.

Este hecho fue intolerable para los militares, por lo que decidieron el derrocamiento de Frondizi, encendiendo los fuegos del más virulento antiperonismo, al estilo de los años ‘55 y ‘56.

El presidente destituido conservó la cordura como para salvar un jirón de institucionalidad designando como sucesor al presidente provisional del Senado, José María Guido.

Acto seguido se produjeron enfrentamientos dentro de las FFAA, más específicamente entre los denominados azules y colorados, en los que fueron derrotados los grupos más antiperonistas y favorables a la burguesía agraria que habían volteado a Frondizi.

Tras dos choques sangrientos, otra generación se consolidó en el liderazgo de las Fuerzas Armadas, bajo el mando del general Onganía.

Dada la necesidad de otorgarle una salida institucional al precario gobierno de Guido, en 1963 se llamó a elecciones presidenciales nuevamente.

Con el peronismo proscripto y con tan sólo el 25% de los votos, resultó vencedor el candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Illia.

El siguiente es un mensaje radial de Arturo Frondizi, dirigido al pueblo de la República Argentina el 9 de febrero de 1957.

«[…j Queremos gobernar para realizar ese programa destinado a los veinte millones de argentinos. He aquí sus proposiciones fundamentales:

1 ° Lograr el reencuentro de todos los argentinos y restablecer la paz interior para que no haya odio ni miedo y para que dejemos de perseguirnos los unos a los otros. […]

4° Promover una economía de abundancia, afirmada en la integración del agro, la minería y la industria, en la explotación intensiva y racional de todos los recursos naturales y en la consolidación y los cambios por organismos de la Nación. […]

6° Orientar el comercio exterior en exclusivo beneficio del país, para sostener nuestra balanza de pagos y aumentar nuestras reservas en metálico y divisas, mediante la defensa de los precios de nuestras exportaciones y el ordenamiento de la importación. […]

8° Facilitar el acceso del pueblo a la cultura, a la educación y a la capacitación técnica y promover la formación de investigadores, técnicos y profesionales que permitan colocar al país en el alto nivel de las naciones más adelantadas del mundo. […]

10° Fortalecer las organizaciones del trabajo y de la producción, asegurando la existencia de una sola Central Obrera, la libertad sindical y el derecho de huelga.»

 • EL PLAN DE INDUSTRIALIZACION:

El principal objetivo del gobierno de Frondizi era promover el desarrollo económico del país, que significaba impulsar con celeridad la industrialización.

Como señala con cierta ironía Alain Rouquié en Poder militar y sociedad política en la Argentina, Frondizi y Rogelio Frigerio, su principal asesor, «… habían descubierto la poción mágica que curaría todos los males del país: la industrialización a marcha forzada, por cualquier medio y a cualquier costo».

El desarrollismo de Frondizi parte de dos presupuestos básicos.

•  El primero:

una vez afirmada la coexistencia pacífica entre los dos grandes bloques, que comparten la hegemonía mundial, la competencia militar dejará de paso a la competencia económica y grandes porciones de capital (que antes se usaban para financiar la carrera armamentista) quedarán disponibles, pudiendo ser captados por aquellos países subdesarrollados cuyos gobiernos sean capaces de absorberlos y aplicarlos en aras de su propio desarrollo. «Para que ello sea posible —dicen— esos gobiernos deben elaborar planes que contemplen estrictas prioridades de crecimiento».

• El segundo:

los términos del intercambio económico están absolutamente deteriorados y favorecen ampliamente a los países desarrollados en detrimento de los países pobres que cada vez venden menos y pagan más por lo que importan.

Sólo un adecuado y acelerado desarrollo es capaz de crear condiciones de igualdad en el sistema de intercambio».

De acuerdo con este planteo teórico, el desarrollismo elaboró su plan de gobierno para la Argentina.

La explotación del petróleo fue considerada la prioridad número uno, relacionándola con la demanda del agro, de la industria y de la petroquímica.

La segunda prioridad fue el acero: la fórmula «Petróleo más carne igual acero», utilizada por el desarrollismo, propiciaba el ahorro de divisas mediante el autoabastecimiento de petróleo y la producción de nuevas divisas a través de las exportaciones ganaderas.

Uno de los ejemplos más notables fue la gestión del presidente brasileño Juscelino Kubitschek, cuya consigna era «avanzar cincuenta años en cinco años», que se propuso -y consiguió- construir una nueva capital para el Brasil en apenas cinco años.

Este clima de época era mencionado explícitamente por Frondizi, que en 1957 afirmaba:

«… el gran problema de este momento histórico es, precisamente, el desarrollo de los pueblos no desarrollados. Desarrollo que no quiere decir mero aumento de la producción primaria, sino diversificación interna de la producción total».

La meta de los desarrollistas era construir un país industrial y moderno, de acuerdo con los ejemplos contemporáneos de los Estados Unidos y de la Europa de posguerra.

Los desarrollistas criticaban el modelo agroexportador tradicional y enfatizaban la insuficiencia del modelo de sustitución de importaciones instrumentado a partir de la década de 1930.

Sostenían que la industrialización argentina se había limitado a la industria liviana y proponían fomentar el sector energético, la petroquímica y la siderurgía.

Impulsar la industrialización requería de grandes inversiones, y Frondizi, que durante su trayectoria política anterior había sostenido posiciones nacionalistas y antiimperialistas, modificó su línea y decidió auspiciar la apertura de la economía argentina a las inversiones extranjeras.

La justificación de este cambio de posición se basaba en una distinción que el presidente realizaba entre «nacionalismo dé fines» y «nacionalismo de medios».

De acuerdo con esta distinción, no resultaba tan importante el origen del capital sino la finalidad a la que se lo destinara.

En palabras del propio Frondizi,»… un capital que viene a fortalecer la estructura agraria solamente, a impedir el desarrollo industrial, es un factor negativo.

Pero el capital que llega a obtener ganancias -como es vocación de todo capital-, pero que al mismo tiempo nos libra de la importación de combustibles o de la importación de materias primas esenciales como en el caso de la petroquímica, juega un papel positivo».

En este marco, el gobierno de Frondizi firmó una serie de contratos de explotación de yacimientos petrolíferos en la Patagorúa, cuyas cláusulas y tramitación fueron objetadas por la oposición.

El objetivo declarado de estos contratos era lograr en poco tiempo el autoabastecimiento de petróleo, meta que se alcanzó hacia 1962.

Asimismo, la sanción de una nueva y generosa ley de inversiones extranjeras facilitó la llegada al país de un valioso flujo de inversión extranjera: se radicaron en el país varias filiales de empresas multinacionales del sector automotor, y la producción de este rubro tuvo una expansión notable: en 1959, se producían alrededor de 30.000 vehículos por año; en 1965, esa cifra era de 200.000.

También se fortaleció la industria química, la metalúrgica, la petroquímica y las de maquinaria eléctrica y no eléctrica.

Esta política era definida por Frondizi como «… más acero y más energía, más petróleo y más carbón, más máquinas y fertilizantes para nuestro campo, más automotores, más cemento y más celulosa, más productos químicos y más caminos…».

El crecimiento industrial de los años desarrollistas tuvo importantes éxitos, aunque también mostró notorias debilidades.

Las nuevas plantas, que producían para un mercado interno protegido frente a las importaciones, eran ineficientes en comparación con las equivalentes de los países desarrollados.

A pesar de estas dificultades, la Argentina experimentó un gran crecimiento de su sector industrial, que fue de un promedio de 6 % anual entre 1953 y 1974.

En el sector primario, la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), durante el gobierno de la Revolución Libertadora constituyó un importante estímulo para la modernización del agro. (Fuente: Historia de la Argentina Contemporánea Privitellio-Luchilo-Cataruza-Paz-Rodriguez – Polimodal- Santillana)

 GABINETE PRESIDENCIAL:

Arturo Frondizi
Vicepresidente: Alejandro Gómez
MINISTROS

Asistencia Social y Salud Pública: Héctor N. Noblía y Tiburcio Padilla.
Defensa Nacional: Gabriel del Mazo, Justo Policarpo Villar y Rodolfo Martínez (h.).
Economía: Donato del Carril, Alvaro C. Alsogaray, Roberto T. Alemann, Carlos A. Coll Benegas y Jorge Wehbe.
Educación y Justicia: Luis Rafael Mac Kay y Miguel Susini (h.).
Interior: Alfredo Roque Vitólo, Hugo Vaca Narvaja.
Obras y Servicios Públicos: Justo Policarpo Villar, Alberto Rafael Costantini, Arturo Acevedo, José Mazar Barnet y Pedro Petriz.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos A. Florit, Diógenes Taboada, Adolfo Mujica, Miguel Ángel Cárcano y Roberto Etchepareborda.
Trabajo y Seguridad Social: Alfredo E. Allende, David Blejer, Guillermo Acuña Anzorena, Ismael Bruno Quijano y Osear Ricardo Puiggrós.
Secretarios de Aeronáutica: Ramón Amado Abrahim, Roberto Huerta y Jorge Rojas Silveyra.
Secretarios de Guerra: Héctor Solanas Pacheco, Elbio C. Anaya, Rodolfo Larcher y Rosendo M. Fraga. Secretarios de Marina: Adolfo E Estévez y Gastón Clement.

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LOS BACHES DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ EN EL DESARROLLISMO

El desarrollismo consideraba que la Argentina era un pais subdesarrollado y dependiente debido a que su estructura productiva se apoyaba casi exclusivamente en el sector agropecuario y que contaba con un sector industrial deficiente y obsoleto.

Para poder terminar con esta situación, era necesario promover el desarrollo o la creación de aquellos sectores básicos –combustibles, siderurgia, petroquímica, papel, automotores -que por sus cualidades generarían el impulso vital que requerían otros sectores de la economía.

De este modo, se podrían superar las dificultades que periódicamente llevaban al déficit del sector externo y, fundamentalmente, se iniciaría una etapa de crecimiento que redundaría en una mejor calidad de vida de la población en su conjunto.

Ante la imposibilidad de iniciar este proceso con recursos financieros locales, se crearon las condiciones necesarias para que los capitales extranjeros pudieran realizar aquellas inversiones que permitirían terminar con la dependencia y dejar atrás el subdesarrollo.

industria automotriz con frondizi

La propuesta resultaba seductora pero, a juzgar por los resultados, estaba sustentada en un razonamiento que contenía algún error en sus premisas.

De otro modo, resultaría casi imposible explicar cómo, a partir de 1959, comenzaría un proceso que en pocos años llevaría al cierre de empresas nacionales, a la desarticulación industrial, al estancamiento del sector agropecuario, a una menor participación de los asalariados en el ingreso nacional y al desempleo estructural.

Alentada por el decreto 3693/59, la industria automotriz experimentó un vertiginoso desarrollo.

Entre 1959 y 1960, 26 firmas solicitaron autorización para producir automóviles y camiones, lo que llevó a que las 33.000 unidades de 1959 llegaran en 1964 a 166.000.

El desarrollismo consideraba que la Argentina era un pais subdesarrollado y dependiente

Pero también es interesante señalar que para este último año, casi la totalidad de las empresas de capitales nacionales -por lo general medianas o chicas– habían desacate y solo quedaban en el mercado 13 empresas, 10 de ellas extranjeras, 2 nacionales que habían recibido apoyo tecnológico del exterior (y que también pronto cerrarían sus puertas) y la restante, DINFIA, que era propiedad del Estado nacional.

Con las condiciones que ofrecía el mercado local, hasta era previsible que en poco tiempo se habría de operar una «depuración», acelerada en este caso por la crítica situación económica que se vivió entre 1961 y 1963.

¿Quiénes eran los que seguían en carrera?.

¿Eran como señala la ortodoxia los más eficientes?.

Todo parece indicar que el número de empresas sobrevivientes en 1964 –y que con un par de bajas se mantendría durante toda la década– aún era excesivo para un nivel de ventas que ni siquiera podía sostenerse con el estímulo financiero.

La planificación estatal en materia de industria automotriz parecía brillar por su ausencia; las empresas habían lanzado al mercado una amplia gama de vehículos, modelos y versiones, pero la demanda local no alcanzaba a absorber el volumen de producción mínimo conveniente para la fabricación en serie.

Se producía con costos muy altos, y esto no sólo perjudicaba a los usuarios sino que prácticamente impedía cualquier intento en materia de exportaciones.

A decir verdad, ésta no parecía ser la intención de las empresas transnacionales que muchas veces prohibían explícitamente exportar desde las filiales.

Las barreras aduaneras contribuyeron al desarrollo de un mercado oligopólico donde los que quedaron pudieron imponer precios sin temor a la competencia externa, y procedieron a «repartirse tranquilamente –por franjas– un mercado seguro».

La tan mentada eficiencia parecía limitarse al sólido respaldo financiero y tecnológico que, en pocos años, dio lugar a una concentración y desnacionalización de la novel industria automotriz argentina.

Este proceso, difícilmente conciliable con cualquier pretensión de independencia económica, fue acompañado por una serie de factores que contribuyeron a gestarlo y que, en última instancia, conspiraron contra el resto de los objetivos que iniclalmente perseguía el desarrollismo.

Una de sus intenciones era integrar y desarrollar al interior pero, ante la ausencia de una legislación adecuada, las empresas optaron por radicarse donde lo creyeron más conveniente.

Hacia 1964, el 71 por ciento de las plantas se encontraba en Buenos Aires, repartiéndose el resto entre Córdoba (21 por ciento) y Santa Fe (8 por ciento).

El desarrollo industrial asistido desde el exterior era, dentro del proyecto original, el encargado de resolver la crisis del sector externo, ya que al mismo tiempo que atraía capitales, permitiría sustituir exportaciones y ahorrar divisas.

Muy pronto quedó demostrado que por ese camino no se iba a llegar muy lejos.

Las empresas transnacionales dividían sus aportes en dos partes: mientras que una constituía la inversión, la otra, sensiblemente mayor, era un crédito que la matriz extendía a la filial.

De este modo, gran parte de las ganancias locales no sólo partían al exterior en concepto de utilidades y de regalías por el uso de patentes y tecnología, sino que además estaban destinadas a pagar la amortización e intereses de los créditos utilizados.

El flujo de divisas era engrosado por la importación de «autopartes» que –aun cuando se había establecido que debía disminuir con el correr del tiempo– permitía llevar a cabo complicadas maniobras que provocaban un efecto devastador sobre la ya deteriorada balanza comercial.

La única manera de sostener la situación era a través de permanentes aportes de capital –léase endeudamiento– que la inestabilidad política y social se encargaban de espantar.

Para poder superar el subdesarrollo, la Argentina debía acabar con la dependencia que en materia industrial generaba su atraso tecnológico.

El desarrollismo confiaba en que, frente a las exigencias del mercado local, la industria automotriz realizaría importantes aportes en equipos y en investigación y desarrollo tecnológico.

Pese a que en materia legislativa se realizó un esfuerzo considerable, en la práctica se hizo muy poco para evitar que llegaran al país equipos inadecuados o ya fuera de uso en el mercado donde actuaba la casa matriz.

En estas circunstancias, resulta sorprendente la generosidad con la que eran valuados a la hora de contabilizar las Inversiones.

Por su parte, la investigación –a la que se le destinaba un monto que estaba muy por debajo del que gastaban las casas matrices– estuvo restringida a la adaptación de los modelos a las necesidades internas y al control de calidad, y no a la creación de nuevos productos.

Fuente: Historia Argentina – Primera Plana – Año 11- Fasc.Nº36 – Nota de Alejandro Cristofori

Fuentes Consultadas:
Argentina Siglo XX Luis Alberto Romero
La Argentina Historia del País y de su Gente María Saenz Quesada
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia de la Argentina Contemporánea Privitellio-Luchilo-Cataruza-Paz-Rodriguez – Polimodal- Santillana

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ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA DE CÁMPORA:

El gobierno militar, a cargo de Agustín Lanusse, avanzó en la transición por medio de dos gestos: en septiembre devolvió el cadáver de Evita, que permanecía oculto desde hacía muchos años, y en noviembre de 1972 permitió el regreso del líder justicialista.

En realidad, se trató de una visita que duró unos días y en la que selló un acuerdo con Ricardo Balbín.

Biografia de Ricardo Balbin:Politico de la Union Civica Radical –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

El Perón que había vuelto del exilio parecía un político dispuesto a negociar con todos con tal de rescatar al país de una inestabilidad de casi dos décadas.

Todos Los Presidentes Argentinos Cronologia y Sus Ministros – BIOGRAFÍAS e  HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Además del apoyo sindical, representado por el secretario general de la CGT José Rucci, también contaba con la adhesión de muchos grupos armados.

El propio Perón reivindicó el uso de la violencia en el contexto de esa época e incorporó a Rodolfo Galimberti, uno de los jefes de Montoneros, al Consejo Superior del peronismo.

En ese organismo convivía un extraño elenco que incluía a su esposa «Isabel», al ultraderechista teniente coronel Jorge Manuel Osinde y a Héctor J. Cámpora, que había reemplazado a Paladino como delegado personal de Perón gracias a su legendaria lealtad.

Ese mismo año se formó el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), una coalición integrada por el peronismo y otros partidos menores. Perón intentó conciliar las corrientes renovadoras e históricas que se disputaban la conducción del movimiento y designó en la fórmula presidencial a Cámpora y Vicente Solano Lima.

El primero se hallaba cercano a la juventud radicalizada y el segundo era un peronista conservador.

Las acciones terroristas habían proseguido con bombas, sabotajes, asaltos y copamientos.

El 10 de abril de 1972 el ERP secuestró y mató a un alto ejecutivo de la fábrica de automóviles Fiat; ese mismo día, el grupo Montoneros asesinó en Rosario a un general del Ejército.

La respuesta del gobierno resultó ambivalente.

Por un lado, se crearon tribunales especiales para juzgar a los guerrilleros; por el otro, las Fuerzas Armadas ejercieron la represión ilegal mediante el secuestro y la tortura de activistas, y en agosto asesinaron a unos guerrilleros detenidos en la base aeronaval de Trelew.

Sorpresivamente, Perón convocó a Héctor Jorge Cámpora y lo designó su delegado personal en reemplazo de Jorge Daniel Paladino.

Cámpora, que había sido presidente de la Cámara de Diputados entre 1948 y 1952, se había mantenido en un segundo plano desde la fuga de la cárcel de Río Gallegos en 1957 junto a John William Cooke, Jorge Antonio, Guillermo Patricio Kelly y José Espejo.

Desde abril de 1971, el presidente Alejandro Lanusse había iniciado la búsqueda de una salida política para la Revolución Argentina, negociando con los partidos reunidosenLa Hora del Pueblo, de la que Paladino era un importante animador.

La designación de Cámpora indicaba que Perón quería controlar personalmente, y sin intermediarios independientes, la compleja negociación que iniciada. Por lo pronto, Perón acusó a Paladino de ser «agente del dictador Lanusse» y acentuó sus ataques al Gobierno.

Además, estimulaba a los grupos juveniles y atacaba a las Fuerzas Armadas desde la revista Las Bases, quo dirigía la hija de su secretario López Rega.

Héctor Cámpora (frejuli)El 11 de marzo de 1973 se realizaron los comicios. El FREJULI obtuvo el 49,6 por ciento de lo votos, seguido muy atrás por Balbín, con el 21,3 por ciento.

La UCR reconoció la virtual victoria de Cámpora y decidió no presentarse a la segunda vuelta en el orden nacional.

El acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo, fue acompañado por una gran movilización popular a Plaza de Mayo y manifestaciones en las ciudades más importantes del interior del país.

Al finalizar el acto, grandes columnas encabezadas por las organizaciones juveniles se dirigieron a la cárcel de Villa Devoto y exigieron la libertad de los presos políticos.

Luego de varias horas, y para legalizar esa situación «de hecho», el gobierno decretó la libertad de todos los detenidos a través de una ley de amnistía.

Esta medida provocó la crítica de diferentes sectores de la opinión pública.

Los acontecimientos de esa jornada marcaron el tono del breve gobierno de Cámpora, que duró menos de dos meses.

Fue un gobierno signado por la movilización popular y la expectativa de cambios revolucionarios.

Durante ese período dirigentes de la izquierda peronista ocuparon puestos relevantes en el gobierno.

Es el caso de las gobernaciones de Buenos Aires, Córdoba , Mendoza, algunos ministerios y banca en la Cámara de Diputados , las universidades y otras instituciones gubernamentales.

De todas maneras siempre se intentó buscar un equilibrio de poder entre la izquierda y derecha peronista.

Además Perón buscaba impulsar una estrategia política conciliadora con las restantes fuerza políticas.

Cámpora tenía mejor relación con los sectores de la izquierda peronista, sectores que serán absorbidos por Montoneros, eran los únicos que no cuestionaban su papel como representante del líder, viendo en esa aceptación la posibilidad de integrar espacios del poder.

Los sectores tradicionales del sindicalismo y de la derecha peronista, en cambio, ya desde su nombramiento habían trabado su accionar.

La presencia de figuras como los presidentes de Chile, Salvador Allende, y de Cuba, Osvaldo Dorticós, en el acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo de 1973, luego sería usada para acusar al Tío de «agente de la infiltración marxista», aunque las invitaciones habían contado con el aval de Perón.

En el gabinete ministerial no predominaban las figuras ligadas a la denominada «Tendencia Revolucionaria».

Salvo la Cancillería, donde fue designado Juan Carlos Puig, hombre vinculado con la Iglesia, y el Ministerio del Interior, ocupado por Esteban Righi, los demás ministerios tuvieron al frente a los mismos funcionarios que luego acompañaron a Raúl Lastiri y a Perón en su tercera presidencia.

Entre ellos, se destacaban el secretario privado del líder, José López Rega (imagen), en Bienestar Social; el ministro de Trabajo, el sindicalista Ricardo Otero, y el de Hacienda y Finanzas, José Gelbard, dirigente de la CGE.

Biografia de Lopez Rega Creador Triple A Ministro Secretario de Perón –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

El 20 de junio Perón regresó de forma definitiva al país y comenzaría una nueva etapa del gobierno peronista, ahora con el líder en su tierra.

Ese día fue también uno de los momentos mas triste de la historia política argentina, pues se convirtió en escenario de una sangrienta batalla en la cual la mayoría de los concurrentes se encontró atrapada entre dos fuegos.

Nunca se supo con exactitud la cantidad de muertos, porque no hubo interés en realizar una investigación seria del hecho.

Algunos reportes hablan de una decena de víctimas fatales y de unos trescientos sesenta heridos.

Otros informes sostienen que hubo más de un centenar de muertos.

Para evitar el riesgo de un posible atentado, el avión de Perón aterrizó en el aeropuerto militar de Morón.

Como se expresa en el libro «El Libro de los presidentes argentinos»:

La «Masacre de Ezeiza» puso en tela de juicio la capacidad del Presidente para conjurar los enfrentamientos internos.

Una intensa campaña contra sus más cercanos colaboradores -Righi y su sobrino Mario-, y el hecho evidente de que el poder no residía en la Casa Rosada sino en la mansión de la calle Gaspar Campos donde se instaló Perón, llevaron a Cámpora a ofrecerle al líder su renuncia.

El 4 de julio, una reunión reservada de la cúpula justicialista, realizada en Gaspar Campos, definió los pasos que seguirían, de los que la ciudadanía sólo tuvo noticias ciertas una semana después.

El jueves 12 de julio, Cámpora anunció su dimisión para que, mediante nuevas elecciones, el general Perón pudiese acceder al gobierno. También renunció Solano Lima, y el vicepresidente primero del Senado, Alejandro Díaz Bialet, fue enviado especialmente a la reunión de Países no Alineados.

De este modo, la Presidencia provisional de la Nación fue ocupada por Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega. En cuarenta y nueve días había concluido el gobierno constitucional más breve de toda la historia argentina.

El 13 de julio Cámpora renunció y Raúl Lastiri ocupó la presidencia provisional.

Lastiri formaba parte del entorno que había convivido con Perón en Madrid hasta su regreso, al igual que Osinde y José López Rega, secretario privado de Perón y ministro de Bienestar Social.

El 23 de septiembre se convocaron a nuevas elecciones y la fórmula Perón-Perón salió vencedora con el 62% de los votos.

Incondicional de Perón

[Cámpora] era un típico peronista […] que había llegado a la política «sin saber por qué»; es decir sin etiquetas ni compromisos del pasado, en ese aluvión que Sanmartino quería relegar a lo zoológico porque no podía admitir un reacomodamiento de las placas sociales que convertía en ciudadanos a todos los que habían estado excluidos y relegados, efectivamente, a la zoología.

Cámpora respondía a los agravios al modo de esas flamantes «muchachas peronistas», como Juanita Larrauri, que recogían el salivazo de los niños bien («Juanita, al Bajo, a seguir con tu trabajo») y lo convertían en desafío:

«Con bombacha o sin calzón, todas somos de Perón». Si le decían «obsecuente» respondía que sí lo era, «de puro consecuente». A los que lo llamaban «sirviente de Eva» les contestaba orgulloso: «Me honra que me consideren su sirviente porque la sirvo lealmente».

Pero el calificativo que más defendía era el de «incondicional», porque su lealtad a Perón no ponía condiciones y se confundía con su sentimiento religioso: el amor al General respondía a la sed oculta de mito, al hondón de las relaciones padre-hijo y debía expresarlo de manera fanática.

Curiosa, por otra parte, en un hombre que tendía a evitar los extremos y las confrontaciones.

Y así, sería él mismo, con su increíble falta de malicia y su debilidad por la hipérbole, el que alimentaría el estereotipo «contrera» del mucamo idiota.

Miguel Bonasso, El presidente que no fue.

AMNISTÍA POLÍTICAS ARGENTINAS

1973, 25 de Mayo: un indulto masivo impuesto desde la calle:

El principio de la violenta década de los ’70 tuvo entre sus hechos salientes el crecimiento de la violencia guerrillera, su represión legal e ilegal y la apertura electoral.

Al finalizar el gobierno de Lanusse, las cárceles estaban pobladas por cientos de presos políticos y sociales cuya «inmensa mayoría, —escribe Bonasso- eran combatientes de las organizaciones guerrilleras».

La tentativa del saliente poder militar de condicionar al nuevo gobierno y evitar la liberación de esos presos vinculados con la subversión guerrillera iba contra la tendencia predominante, y fracasó.

El 25 de Mayo, al asumir la presidencia Héctor.

Cámpora, la situación de aquellos detenidos, con cuya lucha se identificaban cientos de miles de quienes manifestaban en calles y plazas, aparecía como un tema inmediato e ineludible.

«¡El Tío Presidente, libertad a los combatientes!»era uno de los slogans voceados en la jornada.

La mayoría de la gente parecía compartir esa postura, suponiendo que era uno de los pasos necesarios camino a la democratización.

El nuevo mandatario anunció un proyecto de amnistía en su mensaje al Congreso.

Pero los hechos protagonizados por activistas y simpatizantes en torno de la cárcel Villa Devoto (parecía que llegarían al asalto de la prisión) obligaron a la firma apresurada, la misma noche, de un decreto de indulto en el que se disponía la libertad de cientos de detenidos, pues se «…impone el cumplimiento del mandato popular recibido el 11 de marzo último y dadas las características del momento por el cual atraviesa el país… «.

En la confusión, alguna mano aviesa logró incluir en la lista de presos a liberar a un famoso criminal internacional.

(En el anecdotario de la época quedaron registradas «oportunas» manifestaciones de solidaridad de los delincuentes comunes encarcelados, con los presos políticos.)

Según Bonasso se trató del «…único preso común que logró evadirse» esa noche.

El caso fue «utilizado en la campaña montada por la derecha…».

Fuente Consultada:
Compendio de Historia Argentina Mariana Vicat
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana
Fascículo de Grandes Debates Nacionales Pagina/12

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Presidencia Julio Roca:Segundo Gobierno y la Ley Ricchieri

Presidencia Julio Roca
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DESCRIPCION DE LA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904): Al finalizar la presidencia de Uriburu. el país vivía un estado peligroso a causa de una posible conflagración exterior.

Fue éste uno de los argumentos que favorecieron la elección de Roca, quien, por otra parte, manejó hábilmente sus recursos políticos.

Para muchos, parecía el hombre necesario para enfrentar una crisis exterior.

El 12 de octubre de 1898 fue proclamado presidente de Argentina.

La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 – 1904) tiene caracteres diferentes a los de la primera, pues debe adecuarse a circunstancias muy distintas.

El propio PAN (Partido Autonomista Nacional, ensayo de «partido único») va sufriendo crisis decisivas.

Las condiciones del mundo y del país no eran las mismas y estos años finiseculares fueron grávidos de acontecimientos que preanunciaban una época plena de inquietudes.

Se había saludado al siglo XX con la euforia propia del siglo precedente, y Roca era hombre de su tiempo.

El siglo XX dio en seguida la pauta de que el cambio no era meramente cronológico.

Por lo demás se venía preanunciando el sentido de una crisis de estructuras que en Europa se hizo sentir en seguida y cuyos ecos llegarían poco después a nuestra tierra.

(Fuente: Galleti Alfredo  La Política y los Partidos)

Julio Argentino Roca Presidente de Argentina

REELECCION DE JULIO A. ROCA (1898-1904)

El general Roca, senador por Tucumán, presidente del Senado, y durante algunos meses, de la República, por licencia otorgada al doctor Uriburu (octubre de 1895 a febrero de 1896), gozaba de una gran influencia política.

Los grupos dominantes de las provincias (dueños de las denominadas «situaciones»), le respondían; tanto allí como en la capital, la oposición se abstenía de concurrir a los comicios.

En ese ambiente de pasividad cívica surgió la candidatura de Roca para un segundo período presidencial.

El doctor Pellegrini la proclamó, en una asamblea de personalidades, reunida en el teatro Odeón de la capital.

A los amigos disconformes con su actitud les replicó: «Roca debe ser presidente; sólo él evitará la guerra con Chile, y esa cuestión es más importante que cualquier otro interés del país».

Las relaciones con el Estado vecino, en efecto, se habían tornado críticas una vez más.

Las elecciones dieron un fácil triunfo a la fórmula encabezada por Roca, a quien acompañaba como vicepresidente el doctor Norberto Quirno Costa.

Tomaron posesión de sus altos cargos el 12 de octubre de 1898.

LA POLÍTICA INTERNACIONAL.

Roca desarrolló una hábil política internacional; estrechó la amistad con el Brasil, mediante un cambio de visitas con el presidente de esa nación, Campos Salles.

También visitó oficial mente el Uruguay.

Con respecto a Chile, Roca y Errásuriz, presidentes de las dos naciones, se entrevistaron a bordo de barcos de las respectivas escuadras, en el estrecho de Magallanes (1899), gestión directa y personal que contribuyó al feliz desenlace del conflicto, pse mismo año fue resuelta la cuestión de la puna de Atacama.

Una junta mixta, integrada por el señor Buchanan, ministro de Estados Unidos de América en Buenos Aires, adoptó una línea convencional,que dividió la zona controvertida, adjudicando a Chile la porción noroeste y a la Argentina la sudeste.

Por los pactos de mayo, firmados en 1902, Chile y la Argentina acordaron la venta de los buques de guerra que habían contratado en Europa, la reducción de sus ejércitos y la resolución inmediata del pleito de límites sobre la base de un fallo arbitral del nuevo rey de Inglaterra, Eduardo VII

Una comisión de peritos ingleses marcó una frontera intermedia entre las altas cumbres y la línea divisoria de aguas.

Por iniciativa de una comisión de damas, en un punto divisorio de la cordillera fue erigida en 1904 una estatua de Cristo, hito simbólico de paz y fraternidad

En materia de derecho internacional, cupo al ministro de Relaciones Exteriores doctor Luis María Drago formular una doctrina en defensa de la soberanía americana.

El gobierno venezolano había dejado pendientes ciertas deudas contraídas con banqueros de Alemania y Gran Bretaña. Los gobiernos de esos Estados exigieron su pago inmediato, y al no conseguirlo, enviaron buques de guerra que bombardearon algunos puertos de Venezuela.

La «doctrina Drago» sostuvo entonces el principio de que ninguna nación acreedora debe emplear la fuerza para obligar a otra al pago de sus deudas.

El conflicto fue arreglado con la intervención amistosa de Estados Unidos de América.

• ►LA GESTIÓN ADMINISTRATIVA Y ECONÓMICA.

En 1901, el ministro de Guerra, coronel Pablo Ricchieri, obtuvo la sanción de una ley que implantó el servicio militar obligatorio.

El antiguo ejército profesional se transformó en otro de ciudadanos, elevó el nivel de la tropa, hizo de los cuarteles una escuela de democracia, y permitió preparar de una manera eficiente y uniforme las fuerzas armadas de la Nación.

La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 - 1904)Las finanzas sufrieron el efecto de los grandes gastos ocasionados por los preparativos militares y navales: cerca de 80 000 000 de pesos.

Para aliviar la pesada deuda que recaía sobre la economía pública, el gobierno presentó un proyecto de unificación.

Un sindicato de banqueros pagaría las deudas existentes, a cambio de una nueva, por el total, al 4 por ciento de interés anual.

Los títulos serían colocados al tipo de 75 por ciento.

Como una de las cláusulas acordaba en garantía los ingresos fiscales, incluso los de la aduana, la opinión estime lesionada la soberanía nacional.

Se produjeron en la capital algunos desórdenes, Roca, por consejo de Mitre, retiró el proyecto, ya aprobado por el Senado.

En 1899 una nueva ley de Conversión fijó el valor de un peso papel en cuarenta y cuatro centavos oro.

El comercio alcanzó un extraordinario desarrollo; de 301 000 000 de pesos oro en 1899, pasó a 451.000.000 en 1904; las exportaciones superaron siempre a las importaciones.

Los ferrocarriles aumentaron sus líneas en 4.000 kilómetros.

Fueron construido; puertos fluviales, como el de Rosario y Concepción del Uruguay, y en once capitales de provincia comenzaron los servicios de agua potable.

Las obras de irrigación favorecieron especialmente a Mendoza, San Juan, San Luis y los valles de los ríos Colorado y Negro.

• ►LA CUESTIÓN SOCIAL.

La gran prosperidad económica, sin embargo, sólo beneficiaba a un reducido grupo de personas y de empresas, en su mayoría extranjeras.

El nivel de vida de la masa proletaria y campesina era muy bajo, por los salarios escasos y la falta de amparo legal.

En Buenos Aires, Rosario y otros puntos las familias obreras se hacinaban en sucios conventillos.

La inquietud tomó auge con la divulgación de las teorías socialistas y anarquistas y el desarrollo de las industrias.

Aparecieron los primeros sindicatos, que se confederaron en entidades considerables.

Comenzaron a estallar huelgas, y su violencia cada vez mayor impuso la declaración del estado de sitio y provocó choques entre los obreros y la policía.

En 1902 se sancionó, tras un breve debate, la Ley de Residencia, que autorizaba al Poder Ejecutivo para expulsar del país a los extranjeros agitadores.

El Ministro del Interior  Joaquín V. González presento al Congreso un proyecto de Código de Trabajo, en procura de soluciones amplias y racionales de justicia social.

• ►LAS FUERZAS ARMADAS.

El país no estaba preparado para utilizar los instrumentos de guerra adquiridos con premura por el presidente anterior.

Faltaban jefes técnicamente capaces, personal especializado, tripulaciones instruidas, arsenales, armamentos, etc.

La creación del ministerio de Marina, a cargo de Martín Rivadavia, permitió el aprovechamiento de la escuadra adquirida con tantos sacrificios.

Se iniciaron entonces las obras del Puerto Militar o Puerto Belgrano, que seria la mayor base en su género en América del Sur. y se habilitó el apostadero de Río Santiago. Con el objeto de modernizar el ejército, y con la colaboración del genera) Luis M. Campos, se creó la Escuela Superior de Guerra y la Escuela Normal de Tiro.

El coronel Pablo Ricchieri, segundo ministro de Guerra, inició una nueva era en la organización militar.

Convirtió al ejército argentino en un organismo moderno y eficiente, superando el sistema de la Guardia Nacional.

En diciembre de 1901 se promulgó una ley sobre la organización del ejército y el servicio militar obligatorio: la llamada Ley Ricchieri.

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• ALGO MAS…

La política exterior

Para solucionar el enojoso conflicto limítrofe con el país trasandino, el presidente Roca concertó una entrevista con su colega chileno —señor Errázuriz—, conviniéndose que la reunión se realizara en el estrecho de Magallanes, frente a Punta Arenas.

Roca subió a bordo del acorazado O’Higgins para estrechar la mano de Errázuriz y más tarde el presidente chileno trasbordó al acorazado Belgrano para saludar al presidente argentino.

Ambos mandatarios se ocuparon del problema limítrofe austral, sujeto en esos momentos al  arbitraje de Gran Bretaña.

También trataron la cuestión de la Puna de Atacama, donde las dos naciones sustentaban puntos de vista distintos.

Este pleito internacional fue resuelto ese mismo año, por mediación de Guillermo Buchanan, ministro de los Estaaos Unidos en Buenos Aires.

Con los 42.000 km2 que correspondieron a nuestro país, se formó el territorio nacional  de los Andes.

El 28 de mayo de 1902, los gobiernos de Argentina y Chile firmaron en la ciudad de Santiago tres convenios —conocidos como Pacto de Mayo—, a fin de facilitar la solución del problema limítrofe en las regiones australes.

Las negociaciones establecieron:

a) la limitación de armamento, es decir, que ambos gobiernos suspendían la adquisición de nuevos barcos de guerra en Europa y disminuían sus unidades en uso, hasta una cierta equivalencia;

b) el arbitraje general o sea someter las diferencias al arbitraje de Gran Bretaña, país que debía designar una comisión técnica para demarcar la frontera.

Poco más tarde, el rey Eduardo VII —por intermedio de una comisión presidida por Mr. Holdich— fijó un límite intermedio y con esto quedó sellada la amistad argentino-chilena.

En cumplimiento de una hábil política internacional, el Presidente Roca intercambió visitas con Campos Salles, el primer mandatario brasileño; también estrechó vínculos con Perú y Bolivia.

En diciembre de 1902, las naciones americanas fueron conmovidas cuando naves británicas, alemanas e italianas atacaron y bloquearon la costa de Venezuela, debido a que este país había suspendido los pagos de la deuda exterior.

Ante el incidente, el Dr. Luis María Dragoministro de Relaciones Exteriores argentino— defendió la soberanía americana y proclamó que ninguna nación acreedora debe emplear las armas sobre otra para saldar deudas.

La pacífica intervención de Estados Unidos solucionó el conflicto venezolano.

La nota argentina produjo repercusión en el exterior y fue incorporada, con el nombre de Doctrina Drago, a las normas del Derecho público internacional.

Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz de Miretzky – Mur – Ribas  – Royo
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Argentina y El Mundo Astolfi José C.
Enciclopedia Historia Argentina Tomo 13
La Argentina Historia del País de y De Su Gente María Sáenz Quesada
HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez Edit. TROQUEL

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Enlace Externo:Julio Argentino Roca, el padre del Estado argentino moderno

Biografia de Blas Parera y la Creacion del Himno Nacional Argentino

BLAS PARERA: CREA EL HIMNO NACIONAL

Blas Parera (1776-1840), nació en Murcia de una familia de origen catalán y murió en Mataró cerca de Barcelona.

Arribó muy joven a Buenos Aires en el año 1797 y se desempeñó como organista en la Catedral y en las templos de la Merced y San Ignacio.

También fue director de orquesta del Coliseo Provisional, el único teatro de Buenas Aires en la  época, inaugurado en 1804.

Blas Parera y la Creacion del Himno Nacional

Domingo de Azcuénaga en una mordaz letrilla en que caricaturiza a los personales de nota de la ciudad, escrita hacia 1816, dice refiriéndose a Parera: “Don Blas regañando! a toda la orquesta al paso que toca! del clave las teclas. . .“

Parera vivía en una casa de la calle Belgrano esquina Chacabuco, frente al Sur y daba lecciones de música y canto en casas de distinguidas familias de la sociedad porteña de la época.

Se le conocía como el maestro Blas.

En 1809 se casó con Facunda del Rey, niña que formaba parte del coro en la iglesia de San Nicolás de Bari.

Blas Parera como director de orquesta del Coliseo compuso la música de tonadillas, canciones y después de 1810 de varios himnos y marchas patrióticas con versos de fray Cayetano Rodríguez y otros autores.

La Asamblea de 1813, con fecha 6 de marzo, encargó se escribiera una canción nacional capaz de llenar las aspiraciones del ideal de Mayo.

El 11 de mayo de ese año don Vicente López y Planes (1784-1856), presentó su composición poética que fue aprobada con entusiasmo por los diputados y la barra presentes en la sesión.

Parera compuso la música para estos versos y el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria, al pie de la Pirámide de Mayo, los alumnos de la escuela de don Rufino Sánchez entonaron por primera vez en público nuestro Himno Nacional, llamado entonces Canción Patriótica. 

El 1 de julio la Asamblea ordenó pagar a Parera 200 pesos por la composición del Himno.

El título de nuestra máxima canción sufrió algunas alteraciones y cambios. En 1813 se lo llamó «Marcha Patriótica», luego «Canción Patriótica Nacional», y más tarde se lo conoció como «Canción Patriótica».

Una copia de 1847 lo tituló como «Himno Nacional Argentino«, denominación que recibe en la actualidad.

Pacho O’Donnell, en «El Aguilla Guerrera» nos cuenta: ….la letra era inflamadamente independentista, como correspondía al espíritu de la época.

Tiempo más tarde la Asamblea del Año XIII pide un “arreglo” acorde con los nuevos vientos que soplan: Inglaterra se opone vigorosamente a todo arresto de autonomía en las colonias de España, su aliada en la guerra contra Napoleón.

La Asamblea de 1813, con fecha 6 de mayo, encargó se escribiera una canción nacional capaz de llenar las aspiraciones del ideal de Mayo. El 11 de mayo de ese año don Vicente López y Planes (1784-1856), presentó su composición poética, que fue aprobada con entusiasmo por los diputados y la barra presentes en la sesión.

Parera compuso la música para estos versos y el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria, al pie de la Pirámide de Mayo, los alumnos de la escuela de don Rufino Sánchez entonaron por primera vez en público nuestro Himno Nacional, llamado entonces. Canción Patriótica.

El embajador británico lord Strangford hace saber al gobierno de Buenos Aires “lo loco y peligroso de toda declaración de independencia prematura”.

Desaparecen entonces estrofas que anunciaban que “se levanta a la faz de la Tierra una nueva y gloriosa Nación”.

Se infiltran, en cambio, conceptos monárquicos tan en boga entonces, cuando nuestros prohombres parecían competir en candidaturas de príncipes europeos para gobernarnos.

Portugués, francés, italiano…

No extraña entonces el “ved en trono a la noble igualdad”, afrancesamiento relacionado con el propósito de coronar al duque de Orleáns. O “sobre alas de gloria alza el pueblo, trono digno a su Gran Majestad”, estrofa desaparecida en la versión definitiva, O “ya su trono dignísimo abrieron, las Provincias Unidas del Sur”, texto del que nos ocuparemos más adelante.

El Himno sufrió en 1860 otra lamentable modificación encomendada a Juan Pablo Esnaola: la marcha vibrante y guerrera se transformó en una pieza pretenciosamente majestuosa, tan estirada que va en camino de convencernos de que nuestra canción patria consta solamente de su introducción, que es lo que habitualmente se ejecuta.

Para colmo de males, por razones diplomáticas, el texto fue mutilado devastadoramente durante la segunda presidencia de Roca, suprimiendo las estrofas denigrantes a España.

Se evaporaron así marciales referencias a “los bravos que unidos juraron su feliz libertad sostener, a esos tigres sedientos de sangre fuertes pechos sabrán oponer”.

Tampoco cantaremos: “son letreros eternos que dicen: aquí el brazo argentino triunfó, aquí el fiero opresor de la Patria su cerviz orgullosa dobló”.

De allí en más los escasos retazos sobrevivientes nos harán repetir absurdamente hasta tres veces “y los libres del mundo responden…”

En 1817, Blas Parera fue padre de  José Manuel, y en 1818 regresó a España con su familia y en Cádiz, donde arribó en agosto de ese año, se ordenó “se vigile su conducta y estén a la mira de sus operaciones».

Era un español sospechoso para el gobierno del rey.

Durante mucho tiempo se ignoró todo sobre sus últimos años hasta que en 1972 el doctor Javier Ciavell Borrás, investigó en los archivos de Mataró, una localidad vecina a Barcelona y pudo establecer que Parera se desempeñaba allí como “interventor del Correo”, un oscuro cargo provincial, que allí murió su hija Dolores Parera y del Rey y que finalmente él murió en ese ciudad el 7 de enero de 1840 a la edad de 64 años.

• VICENTE LÓPEZ Y PLANES

Vicente López y PlanesSu vida tiene el valor de un documento, abarca medio siglo de historia argentina y escala la grandeza del símbolo, merced al Himno Nacional, cuyas inmortales estrofas compuso.

En la tormenta de la liberación, este solo hecho se proyecta como un brevísimo relámpago de talento, trazado en homenaje al temple de los argentinos, uno de cuyos preclaros exponentes fuera él mismo, como hombre-símbolo de su tiempo.

Desempeñó algunos cargos ilustres (secretario de la Asamblea del año 13 y del Directorio) y llegó a presidente de la República después de la renuncia de Rivadavia; fue luego ministro de Dorrego, más tarde consejero de Rosas y, derrotado éste, gobernador de Buenos Aires y signatario del Acuerdo de San Nicolás.

Su madre, doña Catalina Planes, porteña, se había casado con un buen asturiano, don Domingo, burgués emprendedor, comerciante honesto, hombre, en fin, respetado y querido.

Vicente trajo de su madre un principio de asimilación espiritual a la tierra nativa y heredó de su padre la hidalguía y el señorío.

Su carrera pública le dejó una foja brillante: en 1806 y 1807, capitán de Patricios en la defensa de Buenos Aires; en 1810, secretario de la expedición libertadora al interior (junto con Castelli llegó al Desaguadero, límite del virreinato); en 1813, diputado por Buenos Aires a la Asamblea; en 1816, secretario de Balcarce, director interino del Estado; en 1817, secretario de Pueyrredón, que había sucedido a Balcarce por voto del Congreso de Tucumán; en 1827, sucesor de Rivadavia en la presidencia unitaria hasta que, en 1828, Dorrego, gobernador federal, lo nombró ministro.

Después de 1852, aceptó de los repatriados la gobernación de Buenos Aires y suscribió en San Nicolás el pacto de gobernadores que prohijó la Constitución. No caló demasiado hondo en el surco de la historia, pero sus actos y su vida toda lo presentan a la consideración de la posteridad, por la rectitud que puso en ella.

Vicente López y Planes nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1785 y murió en la misma ciudad el 10 de octubre de 1856.

UNA CURIOSIDAD HISTÓRICA SOBRE EL HIMNO NACIONAL
Fuente: Cuadernillo N°12 Vicente Fidel López –
El Hermano del Himno Nacional
Universidad Nacional del Litoral

Vicente López y Planes, hoy es el prócer que escribió el Himno Nacional Argentino.

El bronce ha enfriado sus virtudes y disimulado sus defectos.

Que haya participado en las invasiones inglesas, que haya estado presente en las jornadas de mayo de 1810, que haya sido diputado en la Asamblea del año XIII, presidente provisional, ministro o gobernador, son datos menores, datos que algunos ignoran y muchos no les otorgan ninguna importancia al lado de su condición de autor de las estrofas que nos reconocen como argentinos.

Vicente López Planes fue el autor del Himno Nacional, pero no ha faltado el historiador que señale que la letra es un plagio del «Canto guerrero», escrito unos años antes por Gaspar Melchor de Jovellanos, un liberal español, valiente, talentoso y patriota.

De todos modos, la noticia no es para ponerla en tapa de los diarios o armar un escándalo o iniciar un juicio por plagio.

Es apenas un dato a tener en cuenta para saber cómo se resuelven a veces ciertas cuestiones que después quedan incorporadas para siempre a las efemérides patrias.

Es muy probable que a don Vicente le hayan dicho que hacía falta un himno y que no había mucho tiempo disponible para escribirlo.

Es muy probable que haya tomado como referencia el texto de Jovellanos y lo haya adaptado a las circunstancias locales.

Estos procesos de adaptación o traducción son los que modelan lo que se conoce como una cultura nacional.

Hoy a nadie le importa que Jovellanos haya sido la fuente inspiradora del Himno, del mismo modo que a ningún hincha de fútbol le interesa que el origen del deporte sea inglés.

A los nacionalistas con «zeta» se les ponen los pelos de punta cuando se enteran de que el símbolo más caro de nuestra identidad, el Himno Nacional, es una copia.

Lo que no están dispuestos a admitir, en definitiva, es que todos los procesos culturales que configuran a una nación son producto de copias, mezclas, adaptaciones.

O sea que, sin proponérselo, don Vicente nos estaba dando una lección de cultura nacional, más allá de que su poema fuese aprobado a duras penas porque, ya que estamos en confidencias, existía un texto de Cayetano Rodríguez que tuvo muchas posibilidades de ser nuestro himno y que, por esas cosas de la política y, tal vez, de las influencias y los caprichos, quedó recluido en el anonimato.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX

Crisis Social y Economica de Argentina en 2001 Datos de la Pobreza

Crisis Social y Económica de Argentina en 2001 Datos de la Pobreza

RESUMEN FIN DEL GOBIERNO DE LA ALIANZA, !QUE SE VALLAN TODOS¡

INTRODUCCIÓN: RELATO DE LA ÉPOCA: En las semanas que siguieron al infierno político y social [de diciembre de 2001], con el radicalismo desaparecido de escena, el peronismo se hizo cargo de la crisis.

Cuando Eduardo Duhalde asumió como Presidente en enero de 2002, la Argentina logró batir un nuevo récord continental: había tenido cinco presidentes en apenas doce días.

El más recordado de esos efímeros funcionarios fue el entonces gobernador de la provincia de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, quien en un gesto de populismo ramplón y ante la Asamblea Legislativa que lo aplaudió de pie declaró el default más grande de la historia del capitalismo moderno: la Argentina debía a los organismos internacionales 132.000 millones de dólares. Los presidentes interinos durante esas horas dramáticas huyeron en dominó.

eduardo duhaldeEl Congreso eligió finalmente a Eduardo Duhalde como presidente interino, repitiendo en su elección el viejo pacto peronista-radical.

Duhalde debía decretar el fin de la convertibilidad y la devaluación del peso y la pesificación de la economía, lo que incluía las tarifas dolarizadas de los servicios públicos privatizados.

El escenario de devaluación no era como los anteriores, incluso en un país acostumbrado a las corridas financieras y a la inestabilidad económica.

Había estallado una crisis inédita, caracterizada por la bancarrota financiera del Estado, la quiebra del sistema financiero, el default de las empresas privadas, la confiscación de los ahorros de millones de argentinos, la desaparición de la moneda como reserva de valor y una depresión económica sin antecedentes.

Todo esto generaba un proceso de descomposición de las relaciones de producción capitalista pero, además, el cuadro de crisis comenzaba a extenderse al resto del Mercosur —el acuerdo de asociación económica de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y a afectar a buena parte de las empresas y la banca mundial.

Ésta fue la consecuencia o destino final de un modelo económico conocido como neoliberal, que fue la receta impuesta y monitoreada por el FMI y el resto de los organismos de crédito internacionales que exigían cobrar como si no hubieran sido corresponsables de la catástrofe.

Los argentinos entraban al Tercer Milenio siendo más de 36 millones, con una deuda pública y privada cercana a los 260.000 millones de dólares. A fines de 2002, cada argentino debía cerca de 7.200 dólares, esto significaba, considerando el salario promedio mensual en 200 dólares, que para pagarla debía trabajar por lo menos tres años sin gastar un solo centavo.

De allí que no hubiera ninguna posibilidad de pagar la deuda sin pasar previamente por una política de recuperación del desarrollo industrial que la Argentina tenía treinta años antes de que el huracán conservador comenzara con una dictadura criminal.

(Fuente Consultada Argentina El Siglo del progreso y la Oscuridad de María Seoane)

LA CRISIS:

Cuando las oportunidades de participación no están aseguradas por el trabajo, la calidad de la educación recibida y un nivel de vida considerado decente, se debilitan los lazos que hacen posible que la gente elija y decida acerca del presente y el futuro colectivos.

Los desocupados, por ejemplo, al no formar parte del sistema laboral, carecen de medios para participar organizadamente en la vida política y hacer oír sus reclamos.

Sin embargo, ante la crisis actual la sociedad argentina ha demostrado tener deseo y capacidad para participar, organizarse, deliberar y responder a la situación planteada.

De este modo, se han puesto de manifiesto formas de organización de los pobres, de los desempleados, de los más afectados directamente por la crisis, que recuperan un pasado con significativas experiencias de asociación, como la del cooperativismo.

Pueden identificarse diversos aspectos de la problemática de la pobreza en los orígenes de las nuevas formas de organización.

» El crecimiento de la desocupación y la precarización laboral durante el segundo lustro de los ’90, conformaron las bases sociales de los «cartoneros» y «piqueteros» y de los trabajadores de «empresas recuperadas», afectadas por la desindustrialización.

» Los efectos destructivos de los procesos recién mencionados alcanzaron a las clases medias.

Los «nuevos pobres» surgidos de éstas iniciaron el intercambio de bienes y servicios en las redes de trueque.

De este modo, la crisis económica impulsó a vastos sectores sociales a incorporarse a variados mecanismos de subsistencia preexistentes: los piquetes para acceder a alimentos o subsidios, la recolección de residuos, las redes de trueque.

Por otro lado, el abandono de empresas por parte de sus dueños fomentó las iniciativas obreras de recuperación de fábricas que se transformaron en cooperativas o en emprendimientos mixtos entre el Estado y los trabajadores.

EL mapa social de La Argentina cambió y la amenaza que se cierne es la de una nueva generación que habrá de crecer sin la experiencia de un país dinámico y de integración social.

Esta caída provoca desesperanza, desencanto, escepticismo.

Produce, además del malestar y sufrimiento presentes, la sensación de que no hay rumbo, de que no hay perspectiva de futuro.

La caída del ingreso y el porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas se ven reflejados en datos como Los siguientes:

• Más de la mitad de la población no alcanza a comprar los alimentos indispensables para su nutrición adecuada.

• Siete de cada diez niños y adolescentes son pobres. La mitad es indigente.

• Seis de cada diez hogares con niños y adolescentes no cuentan con ingresos suficientes para afrontar la compra de: alimentos básicos o acceder a servicios como la salud o la educación.

• En el noroeste del país, ocho de cada diez niños y adolescentes son pobres, La mitad de ellos, en hogares con ingresos insuficientes para alimentarse adecuadamente.

• La tasa de desocupación se cuadruplicó durante la última década. En octubre de 2001 alcanzó al 18,3%. Entre los sectores de menores ingresos, una de cada cuatro personas económicamente activas se encuentra desocupada.

De acuerdo con estimaciones realizadas durante el período comprendido entre octubre de 2001 y junio de 2002, un promedio de 15.000 personas cayeron diariamente bajo la línea de pobreza.

Uno de cada tres fue menor de 18
años.

MEDICIÓN DE LA POBREZA:

Para lograr una mejor aproximación al problema dentro de los límites de las estadísticas disponibles, y captar de este modo los contrastes que existen entre regiones y provincias de la Argentina, el análisis de las necesidades básicas se debe complementar con el de la pobreza y la indigencia.

• La línea de indigencia establece si los hogares cuentan con los ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas.

• La línea de pobreza establece, a partir de los ingresos de los hogares, si éstos tienen la capacidad de satisfacer, por medio de la compra de bienes y servicios, un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.

GRUPOS VULNERABLES:

La falta de acceso a la educación, la salud, la vivienda y el desarrollo de las propias capacidades delinea el perfil de los grupos vulnerables; es decir, los niños, jóvenes y ancianos que dependen de los hogares con más bajos ingresos.

La siguiente información (correspondiente a mayo de 2002) procura situar la presencia de los grupos vulnerables en el sector del 20% de los hogares de más bajos ingresos y la distinta gravedad de este problema en las provincias.

Mientras que en el total del país el 25% de los hogares registra niños de 5 años y menos, en el sector más pobre de la población ese porcentaje alcanza al 45% y, en algunas provincias, llega a más del 60%.

• Los niños de 6 a 12 años representan un 28,3% de los hogares de todo el país, pero ascienden a un 50,4% en los de más bajos ingresos per cápita del país; en las provincias de Jujuy, Misiones y San Luis llegan a porcentajes mayores del 65%.

• Los jóvenes de 15 a 24 años que no estudian, no trabajan, ni son amas de casa, representan un 8,7% del total del país. En los hogares de más bajos ingresos, este grupo vulnerable constituye el 18,3% y llega a ser más del 20% en el Gran Buenos Aires y en las provincias de Catamarca, Córdoba, La Pampa, La Rioja, San Luis, Santa Fe y Santiago del Estero.

• La población de personas mayores de 60 años plantea características especiales. En el total del país representa el 34,3% de los hogares y disminuye al 20,6% en el sector de más bajos ingresos. La Ciudad de Buenos Aires tiene el más alto porcentaje de ancianos en el total de hogares (40,3%); por eso, también es en esta jurisdicción donde éstos, como grupo vulnerable, llegan al mayor porcentaje, con una presencia del 36,5% en el sector de más bajos ingresos.

FUENTE: INSTANTÁNEAS. BOLETÍN ESTADÍSTICO DE UNICEF- OFICINA DE ARGENTINA. AGOSTO 2002. AÑO 1. NÚMERO 1. CIUDAD DE BUENOS AIRES. INDEC/ UNICEF.

PARA SABER MAS…:

Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Ricardo Forsterd, Filósofo.

Ver:Organizaciones Sociales Frente a la crisis de 2001

!QUE SE VALLAN TODOS¡

El ruido que hacen las cacerolas en el barrio es ensordecedor mientras el calor del día deja paso a una noche veraniega y extrañamente desolada y festiva.

La voz se multiplica con una consigna sencilla: ¡vamos todos a la Plaza!.

La mezcla resulta inverosímil, y no hay recuerdo que ayude a confrontarla con otro momento de la historia:

por las calles de una Buenos Aires tórrida y crujiente se cruzan y se saludan, como si fueran parte de una misma cofradía, el piquetero con el pequeño ahorrista, la elegante señora de Barrio Norte con el obrero de Pompeya, el empleado bancario con la exaltada ama de casa de Saavedra, el cartonero con el gerente de empresa y el jubilado al que le recortaron sus ingresos con el almacenero.

Algunos gritan contra Cavallo y su corralito, que les encerró sus dólares; otros se la agarran con el inútil de De la Rúa, que con la insolencia del bravucón incapacitado, acaba de decretar el estado de sitio.

Todos pies se mueve el piso de un país demudado y que parece caer en un abismo insondable.

Hay miedo y bronca.

Gritos, reclamos, puños cerrados, jóvenes rockeros y antiguos militantes que han salido del freezer se lanzan en una alucinada marcha hacia el centro neurálgico de una ciudad convertida en un gran aquelarre.

La Argentina tambalea mientras con el correr de los días ya no sólo se escuchan los ruidos de los cacerolazos sino que, también, se escuchan balas, corridas, cuerpos caídos, manifestantes que amenazan con tomar la casa de gobierno, y un presidente bizarro que huye en helicóptero mientras una insólita multitud festeja su abandono de la Casa Rosada.

Son horas de incertidumbre, de miles y miles que no dejan las calles, que se reúnen en las plazas para discutir los últimos sucesos y para enfrascarse en polémicas que parecían definitivamente ausentes de la vida nacional.

Es el fin estrepitoso de los años noventa, de su gigantesca ficción primermundista que concluyó en catástrofe social, en desguace del Estado y en desocupación exorbitante.

La fiesta impúdica del menemismo ha terminado aunque las noches de un fin de año inolvidable tienen algo de una alquimia carnavalesca mientras todo se cae a pedazos.

Confusión y vértigo.

Preguntas que no tienen respuesta porque no hay político ni institución que se sostenga en medio del movimiento sísmico que conmueve al país.

¿Qué ha quedado de la República después de una década que, para muchos, se ha convertido en «infame», como aquella otra y lejana de los años treinta.

¿Qué quedó de la promesa de la revolución productiva, del salariazo y, con la Alianza, del saneamiento moral de la República? .

¡Que se vayan todos! Se repite y se repite mientras en una sucesión alucinada, con apenas algunos días de diferencia se van intercambiando los presidentes como quien intercambia figuritas.

De la Rúa ya es un fantasma que ni siquiera causa la sorna de la población, sus días tinellistas han concluido en tragedia, en más de 30 asesinados por una policía que parece responder a sus propias necesidades, agazapada como siempre para defender intereses poderosos y bajo la complicidad de un gobierno impresentable que no puede hacerse cargo de nada, apenas de dejar que se asesine a quienes protestan.

Los saqueos han quedado atrás, son el recuerdo de un país desfondado y quebrado aunque para muchos son la evidencia de alguna mano negra que ayudó a que De la Rua apurara su salida en helicóptero.

Ramón Puerta, un oscuro y hasta ese momento desconocido misionero, presidente o algo así de un devaluado Congreso, toma por un par de días la brasa ardiente hasta transferírsela, con gran alivio, a un sonriente y acicalado Adolfo Rodríguez Saa.

Sigue la fiesta aunque no queda claro qué se festeja mientras el cacique puntano decreta, para algarabía de diputados y senadores, la cesación de pagos y el default.

Gritos patrióticos de muchos de aquellos que avalaron con otros gritos el endeudamiento y la entrega del patrimonio nacional, que festejaron el reinado del mercado y que se vistieron con las ropas del neoliberalismo como gran ideología salvadora de la patria devorada por la bestia estatista.

Locura de unos días en los que no se sabe que sucederá mañana a la mañana. Mientras tanto las plazas de la ciudad se llenan de puestitos improvisados en los que se vende de todo, a veces por el poco dinero que circula, otras a través del ancestral sistema de trueque.

En la plaza de mi barrio una vecina puso una mesita con tortas caseras para vender mientras uno de sus hijos ofrece sus muñequitos de la infancia.

Esa imagen se repite por cientos.

Todos están ahí, desconcertados, atemorizados por un futuro que se les ha borrado, sin saber cómo sigue este tiempo alucinante en el que se siguen sucediendo los presidentes sin que alcancemos a retener sus nombres. Rodríguez Saa ya no está, su renuncia no la hizo desde la Casa Rosada sino que prefirió la seguridad de su San Luis natal.

Llega otro desconocido para el gran público, Eduardo Camaño, apenas un peón sacrificable en el juego que finalmente lleva a Eduardo Duhalde al poder. ¿Fin de la partida?.

Un diciembre imposible, alucinante y extraído de un relato entre terrorífico y cómico se ha cerrado en un país, el nuestro, que ha conocido en un lapso brevísimo a cinco presidentes.

Percepción de oscuridad insondable mientras de a miles los jóvenes siguen haciendo colas en las puertas de las embajadas para conseguir alguna visa que los saque del infierno en el que nos hemos convertido. Seguramente la historia, esa vieja dama algo ajada, continuará.

¿Hacia dónde? No lo sabemos aunque sospechamos que esto todavía no termina.

(Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Ricardo Forsterd, Filósofo.)