Grandes Iconoclastas

Biografia de D’alembert Jean Baptiste Matematico Obra Cientifica

Biografia de D´alembert Jean Baptiste

Matemático, filósofo y literato francés nacido el 17 de Noviembre de 1717 y fallecido el 29 de octubre de 1783 en París.

Era hijo ilegítimo de un aristócrata. Su padre era un oficial de artillería, Louis Camus Destouches y su madre era Mme. de Tencin. Había sido monja pero tenía una dispensa papal desde 1714.

D’Alembert fue hijo ilegítimo de uno de los amoríos de Mme de Tencin.

Su padre estaba fuera del país al momento de nacer el niño y su madre lo dejó abandonado en la escalinata de la pequeña capilla de Saint Jean Le Rond, de la Iglesia de Notre Dome.

El niño fue encontrado y derivado rápidamente a un orfanato. Fue bautizado como Jean Le Rond por la capilla en cuyas escalinatas fue encontrado.

Cuando su padre regresó a París tomó contacto con su joven hijo y arregló para que quedara al cuidado de la esposa de un vidriero, Mme. Rousseau, quien sería la madre de D’Alembert, ya que su verdadera madre nunca lo reconoció.

Más tarde, cuando alcanzó fama como matemático, rechazó los intentos de aproximación de su madre legítima, prefiriendo ser conocido como el hijo de unos vidrieros.

Vivió con su madre adoptiva hasta el fallecimiento de ésta en 1757.

La primera escuela a la que asistió fue privada. Su educación era atendida por su padre, quien muere en 1726, cuando D’Alembert tenía solo 9 años. Le dejó suficiente dinero como para darle seguridad.

D´alembert Bptiste Matematico frances

A la edad de 22 años escribió su primer libro: Memoria sobre el cálculo integral (1739).

Su trabajo científico más importante, Tratado de dinámica (1743), marca una época en la ciencia de la mecánica, ya que enuncia la teoría conocida como el principio de D’Alembert, que descubrió a los 26 años que dice lo siguiente: el resultado de las fuerzas ejercidas sobre un sistema es equivalente a la fuerza efectiva sobre todo el sistema.

Su obra Reflexiones sobre la causa general de los vientos (1746) contiene el primer concepto del cálculo de ecuaciones en derivadas parciales.

La familia del padre siguió ocupándose de su educación y lo envió al Jansenist Collége des Quatre Nations. Se inscribió con el nombre de Jean-Baptiste Daremberg pero pronto lo cambió por Jean D’Alembert.

Este colegio fue un excelente lugar para que aprendiera Matemática aunque el nivel fuera elemental.

El curso lo daba el profesor Carrón y estaba basado en las clases de Varignon.

D’Alembert además tuvo acceso a la excelente biblioteca de Matemática del Colegio.

Estudió las ideas científicas de Descartes, con las cuales, cuando tuvo sus propias ideas, discrepó.

Decidió, luego de graduarse en 1735, hacer la carrera de derecho pero su verdadera pasión era la Matemática, a lo que le dedicaba su tiempo libre.

En 1738 calificó como abogado, pero no parecía ser su carrera.

Al año siguiente estudió medicina, pero tampoco le interesó.

En julio de 1739 presentó su primer trabajo a la Academia de Ciencias de París, este fue el comienzo de su carrera como matemático en la cual fue un autodidacta.

En 1740 presentó su segundo trabajo, era sobre mecánica de los Huidos y había sido avalado por Clairaut.

Ingresó a la Academia de Ciencias de París en 1741 debido a estos trabajos que había presentado y a su trabajo sobre el Cálculo integral.

Prácticamente no viajó y desarrolló su carrera en París, ende la Academia de Ciencias y la Academia Francesa.

Su carácter tuvo mucho que ver con la forma en que desarrolló su carrera. Su vida fue bastante dramática ya que tuvo muchas discusiones con casi lodos lo que lo rodeaban.

A pesar de esta tendencia a las controversias sus contribuciones fueron sorprendentes.

D’Alembert contribuyó a resolver la controversia sobre la conservación de la energía cinética en su Traite de dynamique publicado en 1743.

En este tratado D’Alembert mejora la definición de luerza dada por Newton y propone su principio de inercia: la fuerza do inercia (la que resiste la de aceleración) debe ser igual y opuesta a las fuerzas que producen la aceleración.

Esto es una nueva interpretación de la Tercera Ley de Newton, pero D’Alembert analiza mejor sus consecuencias.

La aplicación de este principio permite obtener la ecuación diferencial del movimiento de un sistema rígido.

En 1741, con sólo veinticuatro años, ingresó en la Academia de Ciencias. En 1754 fue elegido miembro de la Academia Francesa, y a partir de 1772, secretario perpetuo.

Frecuentó los principales salones literarios de París, y muy en particular el de Julie de Lespinasse, a quien permaneció ligado toda su vida.

Estuvo en contacto continuo con soberanos como Federico II de Prusia y Catalina II de Rusia, que le ofrecieron en sus cortes empleos que él rechazó.

D’Alembert presenta partes de su tratado en la Academia de Ciencias a fines de 1742, pero poco después Clairaut presentó su propio trabajo sobre dinámica, con lo cual comenzó una fuerte rivalidad que empeoró con los años.

En la Academia de Ciencias no se sentía muy cómodo a raíz de mi rivalidad con Clairaut, entre otros.

La figura de D’Alembert está especialmente ligada a la Enciclopedia, que dirigió junto con Diderot hasta 1758.

Escribió el afamado Discurso preliminar de esta obra, donde propone una clasificación racional de las ciencias que refleja los conceptos culturales de la Ilustración.

Es, además, autor de diversos tratados de física (Tratado de dinámica), historia, música y filosofía.

Mientras tanto continuaba sus trabajos en Matemática. Fue pionero en el estudio de las ecuaciones diferenciales en derivadas parciales y en sus aplicaciones a la Física.

El trabajo sobre este tema apareció en un artículo, Réflexions sur la cause genérale des vents, que presentó en 1747 para aspirar al premio de la Academia de Berlín. Premio que ganó.

Euler se dio cuenta de la importancia de los métodos introducidos por D’Alembert y pronto avanzó más.

En esta época Euler y D’Alembert mantenían una muy buena relación y intercambiaban correspondencia frecuente y cordial sobre temas de mutuo interés. En una ocasión D’Alembert planteó que ln (-x)=ln x, pero Euler le contestó que ln (-1) = in. Euler tenía un gran respeto por el trabajo de D’Alembert.

Sin embargo esta relación empezó a empeorar en 1751 por la disputa en la Academia de Berlín que involucró Samuel Kónig.

En 1752 D’Alembert fue invitado por el rey Federico II de Prusia a presidir la Academia de Berlín, cargo al que aspiraba Euler que estaba trabajando en la Academia (ver biografía de Euler). Otro motivo de discusión fue que D’Alembert sintió que Euler le estaba robando sus ideas.

Lo cierto es que los trabajos de D’Alembert no eran suficientemente claros y que Euler no los podía seguir. Entonces Euler los esclarecía para poder resolverlos.

Otra de las importantes contribuciones que hace D’Alembert a la Matemática están incluidas en el volumen 4 de la Encyclopédie en 1754.

Allí fundamenta la teoría de límites, plantea la importancia de las funciones y define a las derivadas como límite de un cociente incremental.

Estas ideas sobre los límites lo llevan a plantear el criterio de convergencia conocido como el criterio del cociente o de D’Alembert que apareció publicado en el Volumen 5 de Opuscules mathématique.

El 28 de noviembre de 1754 fue elegido como miembro de la Academia Francesa, de la cual fue elegido Secretario perpetuo a partir de 1772.

Trabajó sobre la teoría gravitatoria, asesorando a Laplace y Lagrange.

Dio un paso muy importante en el campo de la teoría de las Iunciones al aclarar que el argumento y los valores de una función pueden ser reales o complejos y formuló por primera vez el Teorema Fundamental del Álgebra que no pudo demostrar.

En el campo literario es notable la recopilación de ensayos Miscelánea de literatura, historia y filosofía, así como los elogios de Bossuet, Fontenelle, Marivaux y Montesquieu.

Mantuvo una correspondencia continuada con Voltaire y, a propósito del artículo publicado en la Enciclopedia sobre la voz «Ginebra», inició una áspera polémica con Jean-Jacques Rousseau.

Estuvo enfermo muchos años y su muerte de debió a una enfermedad de la vejiga. Como no era creyente, fue enterrado en una tumba común.

Anécdotas Matemáticas Historias y Leyendas Curiosas de la Ciencia

Anécdotas Matemáticas Historias y Leyendas Curiosas de la Ciencia

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LA LEYENDA DEL AJEDREZ Una antiquísima leyenda cuenta que Sheram, príncipe de la india, quedó tan maravillado cuando conoció el juego del ajedrez, que quiso recompensar generosamente a Sessa, el inventor de aquel entretenimiento. Le dijo: «Pídeme lo que quieras». Sessa le respondió: «Soberano, manda que me entreguen un grano de trigo por la primera casilla del tablero, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta, y así sucesivamente hasta la casilla 64».
El príncipe no pudo complacerle, porque el resultado de esa operación S = 1 + 2 + 4 + … + 263 es aproximadamente 18 trillones de granos. Para obtenerlos habría que sembrar la Tierra entera 65 veces.

leyenda del ajedrez
Pulula por los círculos matemáticos un sorprendente final de la historia. Sheram, preocupado al haber empeñado su palabra, mandó llamar al matemático del reino, un tal Pepe Martínez Aroza, el cual razonó de la siguiente manera:

«Alteza, puesto que no tenéis trigo suficiente para pagar la deuda contraida con Sessa, igual os daría deberle aún más. Sed, pues, magnánimo y aumentad vuestra recompensa a la cantidad S = 1 + 2 + 4 + 8 + … hasta el infinito. Observad que, a partir de la segunda casilla, todas las cantidades a sumar son pares, lo cual nos permite escribir S = 1 + 2 × ( 1 + 2 + 4 + 8 + … ), o lo que es lo mismo, S = 1 + 2 × S. Ahora, vos mismo podéis resolver esta sencilla ecuación de primer grado y, veréis que la única solución es S = -1. Podéis decir a Sessa que no solamente puede considerarse pagado con creces, ya que habéis aumentado enormemente vuestra recompensa, sino que actualmente os adeuda un grano de trigo.»

Historia del Ajedrez

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LA RAZÓN AUREA ó LA PERFECTA PROPORCIÓN

Pitágoras y sus seguidores formaban una una especie de escuela o comunidad. Para ellos, el número cinco tenía un atractivo especial: su símbolo era una estrella de cinco puntas y les interesaba especialmente la figura del pentágono. En el pentágono hallaron el número , llamado número áureo (de oro).

Es un número irracional que refleja la relación entre el lado de un pentágono y su diagonal. Su valor es , o aproximadamente 1,6180339887…. Las llamadas proporciones áureas, 1: han sido consideradas  perfectas por los artistas desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. Un rectángulo con las proporciones perfectas tiene la particularidad de que si se quita un cuadrado de 1×1, la parte restante vuelve a tener las proporciones perfectas. Los constructores del Partenón de Atenas (y los de muchos otros templos y edificios) tuvieron muy en cuenta la proporción áurea. La relación entre la altura y la anchura de su fachada es precisamente . Y lo mismo sucede con muchos objetos cotidianos: tarjetas de crédito, carnés de identidad, las cajas de los casetes…

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Biografía de Luca Pacioli

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CALCULO ULTRARRÁPIDO

La capacidad para efectuar rápidamente operaciones aritméticas mentales parece tener sólo una moderada correlación con la inteligencia general y menor aún con la intuición y creatividad matemáticas. Algunos de los matemáticos más sobresalientes han tenido dificultades al operar, y muchos «calculistas ultrarrápidos» profesionales (aunque no los mejores) han sido torpes en todas las demás capacidades mentales. Sin embargo, algunos grandes matemáticos han sido también diestros calculistas mentales. Carl Friedrich Gauss por ejemplo, podía llevar a cabo prodigiosas hazañas matemáticas en la mente.

Le gustaba hacer alarde de que aprendió antes a calcular que a hablar. Se cuenta que en cierta ocasión su padre, de oficio albañil, estaba confeccionando la nómina general de sus empleados, cuando Friedrich, que entonces tenía 3 años, le interrumpió diciéndole: «Papá, la cuenta está mal…». Al volver a sumar la larga lista de números se comprobó que la suma correcta era la indicada por el niño.

Nadie le había enseñado nada de aritmética. John von Neumann era un genio matemático que también estuvo dotado de este poder peculiar de computar sin usar lápiz ni papel. Robert Jungk habla en su libro Brighter than a Thousand Suns acerca de una reunión celebrada en Los Álamos, durante la Segunda Guerra Mundial, en la que von Neumann, Enrico Fermi, Edward Teller y Richard Feynman lanzaban continuamente ideas. Siempre que había que efectuar un cálculo matemático, Fermi, Feynman y von Neumann se ponían en acción. Fermi empleaba una regla de cálculo, Feynman una calculadora de mesa, y von Neumann su cabeza. «La cabeza», escribe Jungk (citando a otro físico), «terminaba normalmente la primera, y es notable lo próximas que estaban siempre las tres soluciones».

La capacidad para el cálculo mental de Gauss, von Neumann y otros leones matemáticos como Leonhard Euler y John Wallis puede parecer milagrosa; palidece, sin embargo, ante las hazañas de los calculistas profesionales, una curiosa raza de acróbatas mentales que floreció a lo largo del siglo XIX en Inglaterra, Europa y América. Muchos comenzaron su carrera de niños. Aunque algunos escribieron acerca de sus métodos y fueron examinados por psicólogos, probablemente ocultaron la mayoría de sus secretos, o quizás ni ellos mismos entendían del todo como hacían lo que hacían. Zerah Colburn, nacido en Cabot, Vt., en 1804, fue el primero de los calculistas profesionales. Tenía seis dedos en cada mano y en cada pie, al igual que su padre, su bisabuela y al menos uno de sus hermanos. (Se le amputaron los dedos de sobra cuando tenía alrededor de 10 años.

Nos preguntamos si acaso fue eso lo que le alentó en sus primeros esfuerzos por contar y calcular.) El niño aprendió la tabla de multiplicar hasta el 100 antes de que pudiese leer o escribir. Su padre, un pobre granjero, se dio cuenta rápidamente de sus posibilidades comerciales, y cuando el rapaz tenía solamente seis años le llevó de gira por primera vez. Sus actuaciones en Inglaterra, cuando tenía ocho años, están bien documentadas. Podía multiplicar cualesquiera números de cuatro dígitos casi instantáneamente, pero dudaba un momento ante los de cinco. Cuando se le pedía multiplicar 21.734 por 543. decía inmediatamente 11.801.562. Al preguntarle cómo lo había hecho, explicó que 543 es igual a 181 veces 3. Y como era más fácil multiplicar por 181 que por 543, había multiplicado primero 21.734 por 3 y luego el resultado por 181. Washington Irving y otros admiradores del niño recaudaron dinero suficiente para enviarlo a la escuela, primero en París y luego en Londres.

No se sabe si sus poderes de cálculo decrecieron con la edad o si perdió el interés por actuar. Lo cierto es que volvió a América cuando tenía 20 años, ejerciendo luego otros diez como misionero metodista. En 1833 publicó en Springfield, Mass., su pintoresca autobiografía titulada A Memoir of Zerah Colburn: written by himself. . . with his peculiar methods of calculation. En el momento de su muerte, a los 35 años, enseñaba lenguas extranjeras en la Universidad de Norwich en Northfield, Vt.

Paralelamente a la carrera profesional de Colburn se desarrolla en Inglaterra la de George Parker Bidder, nacido en 1806 en Devonshire. Se dice que adquirió la destreza en el cálculo aritmético jugando con piedrecitas y botones, porque su padre, un picapedrero, sólo le enseñó a contar. Tenía nueve años cuando se fue de gira con su progenitor. Entre las preguntas que le planteaban los espectadores puede elegirse la que sigue: si la Luna dista 123.256 millas de la Tierra y el sonido viaja a cuatro millas por minuto ¿cuánto tiempo tarda éste en hacer el viaje de la Tierra a la Luna (suponiendo que pudiese)? En menos de un minuto el niño respondía: 21 días, 9 horas y 34 minutos. Cuando se le preguntó (a los 10 años) por la raíz cuadrada de 119.550.669.121, contestó 345.761 en 30 segundos.

En 1818, cuando Bidder tenía 12 años y Colburn 14, coincidieron en Derbyshire, donde hubo un cotejo. Colburn da a entender en sus memorias que ganó el concurso, pero los periódicos de Londres concedieron la palma a su oponente. Los profesores de la Universidad de Edimburgo persuadieron al viejo Bidder para que les confiase la educación de su hijo. El joven se desenvolvió bien en la universidad y finalmente llegó a ser uno de los mejores ingenieros de Inglaterra. Los poderes de cálculo de Bidder no decrecieron con la edad. Poco antes de su muerte, acaecida en 1878, alguien citó delante de él que hay 36.918 ondas de luz roja por pulgada. Suponiendo que la velocidad de la luz es de 190.000 millas por segundo, ¿cuántas ondas de luz roja, se preguntaba, llegarán al ojo en un segundo? «No hace falta que lo calcules», dijo Bidder. «El número de vibraciones es 444.433 .651.200.000».

Tal vez haya sido Alexander Craig Aitken el mejor de los calculistas mentales recientes. Profesor de matemáticas de la Universidad de Edimburgo, nació en Nueva Zelanda en 1895 y fue coautor de un libro de texto clásico, The Theory of Canonical Matrices, en 1932. A diferencia de otros calculistas ultrarrápidos, no comenzó a calcular mentalmente hasta la edad de 13 años, siendo el álgebra, no la aritmética, lo que despertó su interés. En 1954, casi 100 años después de la histórica conferencia de Bidder, Aitken pronunció otra en la Sociedad de Ingenieros de Londres sobre el tema «El arte de calcular mentalmente: con demostraciones».

El texto fue publicado en las Transactions de la Sociedad (Diciembre, 1954), con el fin de conservar otro testimonio de primera mano de lo que ocurre dentro de la mente de un calculista mental rápido. Un prerrequisito esencial es la capacidad innata para memorizar números rápidamente. Todos los calculistas profesionales hacen demostraciones de memoria. Cuando Bidder tenía 10 años, pidió a alguien que le escribiera un número de cuarenta dígitos y que se lo leyera. Lo repitió de memoria inmediatamente. Al final de una representación, muchos calculistas eran capaces de repetir exactamente todos los números con los que habían operado.

Hay trucos mnemotécnicos mediante los que los números pueden transformarse en palabras, que a su vez pueden memorizarse por otro método, pero tales técnicas son demasiado lentas para emplearlas en un escenario y no hay duda de que ningún maestro las empleaba. «Nunca he utilizado reglas mnemotécnicas», dijo Aitken, «y recelo profundamente de ellas. No hacen más que perturbar con asociaciones ajenas e irrelevantes una facultad que debe ser pura y límpida».

Aitken mencionó en su conferencia haber leído recientemente que el calculista francés contemporáneo Maurice Dagbert había sido culpable de una aterradora pérdida de tiempo y energía» por haber memorizado pi (v.) hasta el decimal 707 (el cálculo había sido hecho por William Shanks en 1873). «Me divierte pensar», dijo Aitken, «que yo lo había hecho algunos años antes que Dagbert y sin encontrar ninguna dificultad. Sólo necesité colocar los digitos en filas de cincuenta, dividir cada una de ellos en grupos de cinco y luego leerlas a un ritmo particular. De no ser tan fácil habría sido una hazaña reprensiblemente inútil». Veinte años después, cuando los computadores modernos calcularon pi con miles de cifras decimales, Aitken se enteró de que el pobre Shanks se había equivocado en los 180 últimos dígitos. «De nuevo me entretuve», continuó Aitken «en aprender el valor correcto hasta el decimal 1000, y tampoco entonces tuve dificultad alguna, excepto que necesitaba ‘reparar’ la unión donde había ocurrido el error de Shanks.

El secreto, a mi entender, es relajarse, la completa antítesis de la concentración tal como normalmente se entiende. El interés es necesario. Una secuencia de números aleatorios, sin significación aritmética o matemática, me repelería. Si fuera necesario memorizarlos, se podría hacer, pero a contrapelo». Aitken interrumpió su conferencia en este punto y recitó pi hasta el dígito 250, de un modo claramente rítmico. Alguien le pidió comenzar en el decimal 301. Cuando había citado cincuenta dígitos se le rogó que saltase al lugar 551 y dar 150 más.

Lo hizo sin error, comprobándose los números en una tabla de pi

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FIBONACCI

Leonardo de Pisa (1170-1241), más conocido por Fibonacci, que significa «hijo de Bonaccio», coetáneo de Ricardo Corazón de León, fue sin duda el más grande entre los matemáticos europeos de la Edad Media. Se aficionó a las matemáticas siendo un chiquillo, tras un curso de aritmética posicional hindú que su padre, Bonaccio, director de la oficina de aduanas en una factoría mercamtil italiana asentada en Bougie, Argelia, le hizo seguir.

La más conocida de sus obras, Liber abaci (1202) (literalmente, Libro del ábaco) era en realidad un amplio tratado del sistema de numeración indoarábigo, en el que presenta los signos hindúes y el 0 (quod arabice zephirum appellatur), y el método de regula falsi para ecuaciones de primer grado, mas sus razonamientos no parecieron causar demasiada impresión a los mercaderes italianos de la época. Con el tiempo, su libro llegó a ser, empero, la obra de máxima influencia entre todas las que contribuyeron a introducir en Occidente la notación indo-arábiga.

En De quadratis numeris (~1225), que se perdió, y apareció en 1853 en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, cuando muchos pensaban que sus resultados estaban copiados de Diofanto, supera a éste y a los árabes y sólo es superado por Fermat (v.) en el siglo XVII.

No deja de ser irónico que Leonardo, cuyas aportaciones a la matemática fueron de tanta importancia, sea hoy conocido sobre todo a causa de un matemático francés del siglo pasado, Edouard Lucas, interesado por la teoría de números (y recopilador de una clásica obra de matemáticas recreativas, en cuatro volúmenes), quien encadenó el nombre de Fibonacci a una sucesión numérica que forma parte de un problema trivial del Liber abaci.

La sucesión de Fibonacci (1,1,2,3,5,8,11,… cada término es la suma de los dos anteriores Fn=Fn-1+Fn-2) ha tenido intrigados a los matemáticos durante siglos, en parte a causa de su tendencia a presentarse en los lugares más inopinados, pero sobre todo, porque el más novel de los amateurs en teoría de números, aunque sus conocimientos no vayan mucho más allá de la aritmética elemental, puede aspirar a investigarla y descubrir curiosos teoremas inéditos, de los que parece haber variedad inagotable. El interés por estas sucesiones ha sido avivado por desarrollos recientes en programación de ordenadores, ya que al parecer tiene aplicación en clasificación de datos, recuperación de informaciones, generación de números aleatorios, e incluso en métodos rápidos de cálculo aproximado de valores máximos o mínimos de funciones complicadas, en casos donde no se conoce la derivada.

Seguramente la propiedad más notable de la sucesión de Fibonacci sea que la razón entre cada par de números consecutivos va oscilando por encima y debajo de la razón áurea, y que conforme se va avanzando en la sucesión, la diferencia con ésta va haciéndose cada vez menor; las razones de términos consecutivos tienen por límite, en el infinito, la razón áurea. La razón áurea es un famoso número irracional, de valor aproximado 1,61803…, que resulta de hallar la semisuma de 1 y la raíz cuadrada de 5. Hay abundante literatura (no siempre seria) dedicada a la aparición de la razón áurea y de la sucesión de Fibonacci tan relacionada con ella, en el crecimiento de los organismos y a sus aplicaciones a las artes plásticas, a la arquitectura e incluso a la poesía. George Eckel Duckworth, profesor de clásicas en la Universidad de Princeton, sostiene en su libro Structural Patterns and Proportions in Vergil’s Aeneid (University of Michigan Press, 1962) que lo mismo Virgilio que otros poetas latinos de su época se sirvieron deliberadamente de la sucesión de Fibonacci en sus composiciones.

En el reino vegetal, la sucesión de Fibonacci hace su aparición más llamativa en la implantación espiral de las semillas en ciertas variedades de girasol. Hay en ellas dos haces de espirales logarítmicas, una de sentido horario, otra en sentido antihorario. Los números de espirales son distintos en cada familia, y por lo común, números de Fibonacci consecutivos. La lista de propiedades de la sucesión de Fibonacci bastaría para llenar un libro. Otro tanto puede decirse de sus aplicaciones en Física y Matemáticas. Leo Moser ha estudiado las trayectorias de rayos luminosos que inciden oblicuamente sobre dos láminas de vidrio planas y en contacto.

Los rayos que no experimentan reflexión alguna atraviesan ambas láminas de sólo una forma; para los rayos que sufren una reflexión hay dos rutas posibles; cuando sufren dos reflexiones, las trayectorias son de tres tipos, y cuando sufren tres, de cinco. Al ir creciendo el número n de reflexiones, el número de trayectorias posibles va ajustándose a la sucesión de Fibonacci: para n reflexiones, el número de trayectorias es Fn+2. La sucesión puede utilizarse de forma parecida para contar el número de distintas rutas que puede seguir una abeja que va recorriendo las celdillas exagonales del panal; supondremos que la abeja se dirige siempre a una celdilla contigua y a la derecha de la que ocupa.

Poco cuesta probar que hay sólo una ruta hasta la primera casilla, dos hasta la segunda, tres hasta la tercera, cinco itinerarios que conduzcan a la cuarta, y así sucesivamente. Al igual que antes, el número de trayectos es Fn+1, donde n es el número de casillas del problema. Y ya que viene a cuento, las abejas machos, o zánganos, no tienen padre. C. A. B. Smith ha hecho notar que cada zángano tiene madre, 2 abuelos (los padres de la madre), 3 bisabuelos (y no cuatro, pues el padre de la madre no tuvo padre), 5 tatarabuelos, y así sucesivamente, en sucesión de Fibonacci. David Klarner ha mostrado que los números de Fibonacci expresan de cuántas maneras podemos construir con dominós (rectángulos de tamaño 1 x 2) rectángulos de dimensión 2 x k. Hay sólo una manera de formar el rectángulo 2 x 1; 2 maneras de construir el cuadrado de 2 x 2; 3 para el rectángulo de 2 x 3; 5 para el de 2 x 4, y así sucesivamente.

El más notable de los problemas abiertos concernientes a sucesiones de Fibonacci es el de si contienen o no colecciones infinitas de números primos. En una sucesión de Fibonacci generalizada, si los primeros números son divisibles ambos por un mismo número primo, todos los términos posteriores lo serán también, y es evidente que tales sucesiones no podrán contener más de un número primo. Supongamos, pues, que los dos primeros números sean primos entre sí (esto es, que su único común divisor sea 1). ¿Podrán existir sucesiones generalizadas que no contengan absolutamente ningún número primo? El primero en resolver esta cuestión fue R. L. Graham en «A Fibonacci-like Sequence of Composite Numbers», en Mathematics Magazine, vol, 57, noviembre de 1964 pp. 322-24. Existe una infinidad de sucesiones así, pero la mínima (en el sentido de serlo sus dos primeros números) es la que empieza por 1786772701928802632268715130455793 y 1059683225053915111058165141686995.

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ERATOSTENES de CIRENE:

(275-194 a.C.) Sabio griego nacido en la actual Libia, quien en el siglo III a.C. calculó por primera vez, que se sepa, el radio de la Tierra. Partiendo de la idea de que la Tierra tiene forma esférica y que el Sol se encuentra tan alejado de ella que se puede considerar que los rayos solares llegan a la Tierra paralelos, Eratóstenes el día del solsticio de verano (21 de junio), a las doce de la mañana, midió, en Alejandría, con ayuda de una varilla colocada sobre el suelo, el ángulo de inclinación del Sol, que resultó ser 7,2°; es decir, 360º/50.

Al mismo tiempo sabía que en la ciudad de Siena (actual Assuán, en que se construyó recientemente la gran presa de Assuán sobre el curso del río Nilo), los rayos del sol llegaban perpendicularmente al observar que se podía ver el fondo de un pozo profundo. La distancia de Alejandría a Siena situada sobre el mismo meridiano era de 5000 estadios (1 estadio = 160 m). Entonces Eratóstenes pensó que dicha distancia sería igual a 1/50 de toda la circunferencia de la Tierra; por tanto, la circunferencia completa medía:

50 × 5.000 = 250.000 estadios = 250.000 × 160 m = 40.000 km

De donde el radio de la Tierra medía: R = 40.000 / 2Pi = 6.366,19 km.

Las actuales mediciones sobre el radio de la Tierra dan el valor de 6.378 km. Como se puede observar se trata de una extraordinaria exactitud, si se tienen en cuenta los escasos medios de que se disponía.

Hoy día, gracias a las mediciones efectuadas por los satélites conocemos la Tierra palmo a palmo y podemos saber con precisión casi milimétrica cuál es su tamaño. Pero hace veintitrés siglos no era tan fácil.

Medir el radio de la Tierra no fue el único mérito de Eratóstenes. Como otros sabios de su época, no se conformó con una rama del saber: Fue astrónomo, geógrafo, historiador, literato… y matemático: a él se debe la «criba de Eratóstenes», un sistema para determinar números primos.

Todos esos conocimientos y su gran reputación hicieron que el Rey de Egipto le eligiera para dirigir la Biblioteca de Alejandría, en la que se guardaba todo el saber de su época.

A los ochenta años, ciego y cansado, se dejó morir por inanición

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FERMAT PIERRE

Pierre de Fermat (1601-1665), francés, fundador de la teoría de los números. No era matemático sino jurista, y sus trabajos matemáticos no se publicaron hasta después de su muerte. Escribió numerosas notas al margen de su ejemplar de la Aritmética de Diofanto. Una de ellas ha llegado a ser uno de los más famosos enunciados en la historia de las matemáticas, el Último teorema de Fermat.

Al lado de un problema sobre ternas pitagóricos, escribió en latín: «Por otra parte, es imposible que un cubo sea suma de otros dos cubos, una cuarta potencia, suma de dos cuartas potencias, o en general, que ningún número que sea potencia mayor que la segunda pueda ser suma de dos potencias semejantes. He descubierto una demostración verdaderamente maravillosa de esta proposición que este margen es demasiado estrecho para contener.» Un jurista provinciano del s. XVII ha burlado con su teorema a los más capaces matemáticos de tres siglos. Se sospecha que estaba equivocado y carecía de tal demostración.

Cien años más tarde Euler(v.) publicó una demostración ¡errónea! Para n=3. En 1825, Dirichlet y Legendre lo hicieron para n=5, y en 1840 Gabriel Lamé lo hizo, no sin gran dificultad, para n=7. En 1847 Kummer logró establecerlo para todo n primo <100 salvo, quizá, para 37, 59 y 67. Mediante ordenador se demostró en 1970 para n hasta 30.000 y poco después hasta 125.000. En 1854 la Academia de Ciencias de París había hecho la promesa de otorgar una medalla y 300.000 francos de oro a quien lograra demostrar el teorema. Kummer recibió la medalla en 1858. La historia tiene su final con Willes (v.), quien ha logrado, no sin tropiezos, dejarlo definitivamente establecido

Andrew Willes, británico, demostró en una maratoniana conferencia (21 al 23 de junio de 1993) el último teorema de Fermat (v.) causando un gran revuelo que llegó a los noticiarios de todo el mundo. Presentó un manuscrito de 200 páginas a Inventiones Mathematicae y el editor lo envió a seis recensores. Willes respondió de inmediato a todas sus objeciones, salvo una, por causa de la cual en diciembre de 1993 se retiró de la circulación y en junio de 1995, tras siete meses de minuciosa comprobación, se publicó la prueba definitiva, que ocupa un número completo de Annals of Mathematics.

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GOTTINGEN:

En la Universidad de Göttingen hay un cofre que contiene un manuscrito en el que se expone la construcción, usando tan sólo regla y compás, de un polígono regular de 65.537 lados. Solamente pueden construirse polígonos regulares de número primo de lados por el procedimiento clásico cuando el número de lados sea un primo de un tipo especial que se conocen con el nombre de números primos de Fermat (v.): números primos que puedan expresarse en la forma: (2²)²+1. Tan solo se conocen cinco números primos de este tipo: 3, 5, 17, 257 y 65.537. En opinión de Coxeter, el pobre matemático que consiguió construir el 65.537-gono, debió invertir en ello unos diez años. Se ignora si existe un polígono con un número primo de lados mayor que el anterior que pueda ser construido a priori con regla y compás. Si tal polígono existe, su construcción efectiva está fuera de la cuestión, pues su número de lados sería astronómico

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NÚMERO PI:

Le rodean muchos misterios, a pesar de ser una constante natural. Aparece en los lugares más inesperados: la probabilidad de que dos enteros positivos cualesquiera sean primos entre sí es 6/pi^2.

Augustus de Morgan escribió «… este misterioso 3.14159… que se cuela por todas las puertas y ventanas, que se desliza por cualquier chimenea». Bertrand Russell escribió un cuento corto titulado La pesadilla del matemático, en el que escribe «El rostro de (pi) estaba enmascarado; se sobreentendía que nadie podía contemplarlo y continuar con vida. Pero unos ojos de penetrante mirada acechaban tras la máscara, inexorables, fríos y enigmáticos…».

Las primeras civilizaciones indoeuropeas ya tenían conciencia de que el área del círculo es proporcional al cuadrado de su radio, y de que su circunferencia lo es al diámetro. Sin embargo no se sabe cuándo se comprendió por vez primera que ambas razones son la misma constante, simbolizada en nuestros días por la letra griega pi (El símbolo del que toma nombre la constante lo introdujo en 1706 el escritor y matemático inglés William Jones y lo popularizó el matemático suizo Leonhard Euler (v.) en el siglo XVIII.) Arquímedes de Siracusa (v.), el mayor matemático de la antigüedad, estableció rigurosamente la equivalencia de ambas razones en su tratado Medición de un circulo. Usando polígonos de 96 lados inscritos (idea de Antífono) y circunscritos (idea de Brisón de Heraclea) (¡y sin conocer las funciones trigonométricas!), llegó a que 310/71<pi<310/70 y dedujo un laborioso procedimiento para calcular (pi) con cualquier precisión.

En el s. V, el astrónomo chino Tsu Ch’ung-Chih descubrió que pi=355/113(aproximadamente)

 Todos los intentos de calcular el número (pi) realizados en Europa hasta mediados del siglo XVII se fundaron de un modo u otro en el método de Arquímedes. Ludolph van Ceulen, matemático holandés del siglo XVI, dedicó gran parte de su carrera al cálculo de (pi). Casi al final de su vida obtuvo una aproximación de 32 cifras calculando el perímetro de polígonos inscritos y circunscritos de 262 (unos 1018) lados. Se dice que el valor de (pi) que obtuvo así, denominado número ludolfiano en ciertas regiones de Europa, fue su epitafio.

Los que investigando la cuadratura del círculo creyeron haber descubierto un valor exacto de (pi) forman legión; ninguno de ellos aventajó al filósofo inglés Thomas Hobbes en capacidad para combinar con un elevado pensamiento la más profunda ignorancia. En la época de Hobbes no se les enseñaban las matemáticas a los ingleses cultivados, y éste había ya cumplido los cuarenta cuando por vez primera ojeó los textos de Euclides. Al llegar al teorema de Pitágoras exclamó asombrado: «¡Por Dios! ¡Esto es imposible!», tras de lo cual retrocedió y rehizo paso a paso toda la demostración hasta quedar plenamente convencido.

Durante el resto de su vida se entregó a la geometría con el ardor de un enamorado. «La geometría tiene algo que la asemeja al vino», escribiría posteriormente, y se dice que, a falta de superficies más adecuadas, solía dibujar figuras geométricas en la ropa de su cama. Si Hobbes se hubiera contentado con ser un matemático aficionado, un amateur, hubieran sido más tranquilos los años de su vejez; pero su monstruoso egotismo le indujo a creerse dotado para realizar grandes descubrimientos en matemáticas.

En 1655, a los sesenta y siete años de edad, se lanzó a publicar un libro en latín titulado De corpore (Sobre los cuerpos), en el que figuraba un ingenioso método para cuadrar el círculo. En realidad, el método no era más que una excelente aproximación, pero Hobbes estaba convencido de su exactitud. John Wallis, un distinguido matemático y criptógrafo inglés escribió entonces un folleto poniendo en evidencia los errores de Hobbes, y de este modo comenzó uno de los más largos, divertidos y estériles duelos verbales que jamás hayan librado dos espíritus selectos. Durante casi un cuarto de siglo, ambos contendientes se dirigieron los más hábiles sarcasmos y las más aceradas invectivas. Wallis mantuvo la disputa, en parte por propia diversión, pero principalmente porque veía en ella un modo de ridiculizar a Hobbes, creando al mismo tiempo la duda acerca de sus opiniones políticas y religiosas, que Wallis detestaba. Hobbes respondió al primer ataque de Wallis haciendo reimprimir su libro en inglés e incluyendo un ultílogo titulado Six Lessons to the Professors of Mathematics… (Seis lecciones para profesores de matemáticas…) (Confío en que el lector sabrá disculpar que abrevie los interminables títulos de las obras del siglo XVII.) Wallis replicó con Due Correction for Mr. Hobbes in School Discipline for not saying his Lessons right (Castigo escolar impuesto al señor Hobbes por no dar debidamente sus lecciones). Hobbes contraatacó entonces con Marks of the Absurd Geometry, Rural Language, Scottish Church Politics, and Barbarisms of John Wallis (Notas sobre la geometría absurda, el lenguaje patán, la política de la Iglesia escocesa y otros barbarismos de John Wallis). Wallis devolvió el fuego con Hobbiani Puncto Dispunctio! or the Undoing of Mr. Hobbes’ Points (Hobbiani Puncto Dispunctio! o La refutación de los puntos del Sr. Hobbes). Algunos panfletos más tarde (mientras tanto, Hobbes había publicado anónimamente en París un absurdo método de duplicación del cubo), Hobbes escribía: «O bien sólo yo estoy loco, o ellos (los profesores de matemáticas) han perdido por completo el juicio: no podemos, pues, aceptar una tercera opinión, a menos que aceptemos que todos estamos locos.» «La refutación está de más -fue la respuesta de Wallis-. Pues si él está loco, seguramente no atenderá a razones; por otra parte, si somos nosotros los locos, tampoco nos encontraremos en condiciones de intentar convencerle.» Con treguas momentáneas, la batalla prosiguió hasta la muerte de Hobbes, ocurrida a los noventa y un años.

En uno de sus últimos ataques contra Wallis, Hobbes, que era efectivamente muy tímido en su relación con los demás, escribió: «El Sr. Hobbes jamás ha intentado provocar a nadie; pero quien le provoque descubrirá que su pluma es al menos tan hiriente como la suya. Todos vuestros escritos no son sino errores o sarcasmos; esto es, nauseabundos flatos, hedores de mulo viejo cinchado en exceso tras un hartazgo. Yo he cumplido. Os he tenido en consideración por esta vez, pero no lo repetiré…» . No es éste el lugar indicado para explicar con detalle lo que Wallis denominaba «la curiosa incapacidad del señor Hobbes para aprender lo que no sabe». En conjunto, Hobbes publicó alrededor de una docena de métodos diferentes para cuadrar el círculo. Una de las mayores dificultades que debió afrontar el filósofo fue su incapacidad para concebir que, considerados en abstracto, los puntos, las líneas y las superficies pudieran tener menos de tres dimensiones. En Quarrels of Authors (Autores en disputa), Isaac Disraeli escribe: «A pesar de todos los razonamientos de todos los geómetras que le rodeaban, parece ser que descendió a su tumba con la firme convicción de que las superficies tenían tanto extensión como profundidad.» Hobbes constituye un caso clásico de hombre de genio que se aventura en exceso por una rama de la Ciencia sin poseer la preparación necesaria, y que disipa sus prodigiosas facultades en vacuidades pseudocientíficas

(*):para mas información al respecto deberás bajar el Anecdotario.

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NUMEROS PERFECTOS:

Los números perfectos son, sencillamente, números iguales a la suma de todos sus divisores propios, esto es, de todos los divisores del número a excepción de él  mismo. El menor de tales números es el 6, que es igual a la suma de sus tres divisores propios, 1, 2 y 3. El siguiente es 28, suma de 1 + 2 + 4 + 7 + 14. Los primeros comentaristas del Antiguo Testamento, tanto judíos como cristianos, quedaron muy impresionados por la perfección de esos dos números. ¿Acaso no fue el Mundo creado en seis días? ¿No tarda veintiocho días la Luna en su circunvalación en torno a la Tierra? En La Ciudad de Dios, libro 11, capítulo 30, San Agustín argumenta que, no obstante poder Dios haber creado el Mundo en un instante, El prefirió emplear seis días, porque la perfección del número 6 significa la perfección del Universo. (Parecidos puntos de vista habían sido expresados anteriormente por un filósofo judaico del siglo I, Philo Judaeus, en el tercer capítulo de su Creación del Mundo) «Por consiguiente», concluye San Agustín, «no debemos despreciar la ciencia de los números, la cual, en muchos pasajes de la Sagrada Escritura, demuestra ser de servicio eminente al intérprete cuidadoso».

Los números perfectos son, sencillamente, números iguales a la suma de todos sus divisores propios, esto es, de todos los divisores del número a excepción de él mismo. El menor de tales números es el 6, que es igual a la suma de sus tres divisores propios, 1, 2 y 3. El siguiente es 28, suma de 1 + 2 + 4 + 7 + 14. Los primeros comentaristas del Antiguo Testamento, tanto judíos como cristianos, quedaron muy impresionados por la perfección de esos dos números. ¿Acaso no fue el Mundo creado en seis días? ¿No tarda veintiocho días la Luna en su circunvalación en torno a la Tierra? En La Ciudad de Dios, libro 11, capítulo 30, San Agustín argumenta que, no obstante poder Dios haber creado el Mundo en un instante, El prefirió emplear seis días, porque la perfección del número 6 significa la perfección del Universo. (Parecidos puntos de vista habían sido expresados anteriormente por un filósofo judaico del siglo I, Philo Judaeus, en el tercer capítulo de su Creación del Mundo) «Por consiguiente», concluye San Agustín, «no debemos despreciar la ciencia de los números, la cual, en muchos pasajes de la Sagrada Escritura, demuestra ser de servicio eminente al intérprete cuidadoso».

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LA RECTA DE EULER:

Leonard Euler (v.) demostró que el baricentro, el ortocentro y el circuncentro de un triángulo están alineados; a dicha recta se le llama recta de Euler. Además se verifica que el baricentro está situado entre el ortocentro y el circuncentro y a doble distancia del primero que del segundo.

Ver También: Fórmula Divina de Euler

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HERON DE ALEJANDRÍA:

Herón de Alejandría (s. I ó II d.C.) fue el inventor de la máquina de vapor. A partir del siglo XVIII muchas máquinas empezaron a funcionar gracias a la energía que se obtiene del vapor de agua. Diecisiete siglos antes, Herón de Alejandría ya utilizó las posibilidades energéticas del vapor. Su «máquina de vapor» era una esfera hueca a la que se adaptaban dos tubos curvos.

Cuando hervía el agua en el interior de la esfera, ésta giraba a gran velocidad como resultado de la ley de acción y reacción, que no fue formulada como tal hasta muchos siglos más tarde. Pero a nadie se le ocurrió darle al invento más utilidad que la de construir unos cuantos juguetes.

En su Métrica demostró la fórmula de su nombre: (ver un ejemplo online)

FORMULA DE HERON PARA CALCULO DE ÁREA DE CUALQUIER TRIANGULO

SUP = (s(s-a).(s-b).(s-c))^(1/2). (elevado a la 1/2 o raíz cuadrada es lo mismo)

Donde: a,b,c son lo lados del trinagulo,   s es el semiperimetro s=(a+b+c)/2

Para el área de un triángulo, donde a, b y c representan sus tres lados y s su semiperímetro. La fórmula, que constituye el principal mérito matemático de Herón, es fácil de demostrar con ayuda de trigonometría. En nuestros días, el renombre de Herón se debe, sobre todo, a sus deliciosos tratados sobre autómatas griegos y juguetes hidráulicos, como la paradójica «fuente de Herón» donde un chorro de agua parece desafiar la ley de la gravedad, pues brota más alta que su venero.

Herón era, sobre todo, un ingeniero. Escribió tratados de mecánica en los que describía máquinas sencillas (ruedas, poleas, palancas … ).

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LOS TRES PROBLEMAS GRIEGOS:

Conocidos como:
Trisección del angulo
Duplicación del cubo
Cuadratura del círculo

 Condición: «Sólo usando regla y compás » (que eran los instrumentos que poseían)

Dos de las primeras construcciones de regla y compás que aprenden los niños en geometría plana son el trazado de la bisectriz de un ángulo y la división de un segmento en cualquier número de partes iguales. Ambos problemas son tan fáciles que a muchos alumnos les cuesta creer que no haya manera de emplear esos dos instrumentos para dividir un ángulo en tres partes iguales. Con frecuencia es el estudiante mejor dotado en matemáticas el que lo toma como un reto y se pone inmediatamente a trabajar para demostrar que el profesor está equivocado. Algo así pasó entre los matemáticos cuando la geometría estaba en su «niñez».

Quinientos años antes de Jesucristo, los geómetras ya dedicaban gran parte de su tiempo a buscar una manera de combinar rectas y circunferencias para obtener un punto de intersección que trisecase un ángulo. Sabían naturalmente que esta operación podía efectuarse con algunos ángulos; con las restricciones clásicas, pueden trisecarse una infinidad de ángulos especiales, pero lo que los geómetras griegos deseaban era hallar una solución general aplicable a cualquier ángulo dado. Su búsqueda, junto con la de la cuadratura del círculo y la duplicación del cubo, fue uno de los tres grandes problemas de construcción de la antigua geometría. Fue P. L. Wantzel quien en 1837 publicó por primera vez, en una revista de matemáticas francesa, la primera prueba completamente rigurosa de la imposibilidad de trisecar un ángulo. Aunque la demostración de que es imposible trisecar cualquier ángulo con regla y compás convence a cualquiera que la entienda, sigue habiendo matemáticos aficionados en todo el mundo que creen haber descubierto un método para hacerlo.

El «trisecador» clásico es alguien que sabe suficiente geometría plana para idear un procedimiento, pero que no es capaz de comprender la prueba de imposibilidad ni de detectar el error de su propio método. La trisección es a menudo tan complicada y su demostración tiene tal cantidad de pasos, que incluso a un geómetra experto le resulta difícil encontrar el error que con toda seguridad contiene. Lo normal es que el autor envíe su pseudoprueba a un matemático profesional, quien por lo general la devuelve sin analizarla siquiera, porque buscar el error es un trabajo penoso y estéril. Esta actitud confirma invariablemente la sospecha del «trisector» acerca de la existencia de una conspiración organizada entre los profesionales para impedir que llegue a conocerse su gran descubrimiento.

Suele publicarlo entonces en un libro o panfleto pagado de su bolsillo, una vez que todas las revistas matemáticas a las que lo ha enviado han rechazado su publicación. En ocasiones describe el método en un anuncio del periódico local, en el que indica además que el manuscrito ha sido adecuadamente registrado ante notario.

El último matemático amateur que recibió gran publicidad en los Estados Unidos por un método de trisecar fue el reverendo Jeremiah Joseph Callahan. Anunció que había resuelto el problema de la trisección en 1921, cuando ocupaba el puesto de presidente de la Universidad Duquesne de Pittsburgh. La agencia United Press lanzó una larga historia que había sido escrita por el propio Callahan. La revista Time publicó su fotografía junto con un artículo muy favorable en el que se comentaba lo revolucionario de su descubrimiento. (Ese mismo año publicó Callahan un libro de 310 páginas titulado Euclides o Einstein, en el que demolía la teoría de la relatividad mediante la demostración del famoso postulado del paralelismo de Euclides. Se deducía así que la geometría no euclídea, sobre la que está basada la relatividad general, era absurda.) Los periodistas y el público profano mostraron su sorpresa al comprobar que los matemáticos profesionales, sin esperar a ver las construcciones del Padre Callahan, declararon inequívocamente que no podía ser correcta. Por último, a finales de año, la Universidad Duquesne publicó el opúsculo del Padre Callahan con el título La trisección del ángulo

El 3 de junio de 1960 el honorable Daniel K. Inouye, en aquel entornes representante por Hawai y más tarde senador y miembro del Comité de Investigación del Watergate, incluyó en el Congressional Record (Apéndice, páginas A4733-A4734) del 86.° Congreso un largo tributo a Maurice Kidlel, un retratista de Honolulú que no solamente había trisecado el ángulo sino que además había conseguido la cuadratura del círculo y la duplicación del cubo. Kidjel y Kenneth W. K. Young escribieron un libro sobre el tema, con el título de The Two Hours that Shook the Mathematical World (Las dos horas que conmovieron el mundo matemático), así como un opúsculo, Challenging and Solving the Three Impossibles [Desafío y resolución de los tres imposibles].

Vendían esta literatura, así como los calibres necesarios para emplear su sistema, a través de la compañía The Kidjel Ratio. Los dos dieron en 1959 conferencias sobre su trabajo en varias ciudades norteamericanas, y una cadena de televisión de San Francisco, la KPJX, hizo un informe documentado bajo el título The Riddle of the Ages. Según Inouye, «las soluciones de Kidjel se enseñan hoy en cientos de escuelas y colegios de todo Hawai, Estados Unidos y Canadá». Esperamos que la afirmación fuese exagerada. En un ejemplar del periódico Los Angeles Times, del domingo 6 de marzo de 1966 (Sección A, página 16), se ve cómo una persona de Hollywood había pagado un anuncio a dos columnas para dar a conocer, en 14 pasos, su procedimiento de trisecar ángulos.

¿Qué le puede decir actualmente un matemático a un trisector de ángulos? Le diría que en matemáticas es posible enunciar problemas que son imposibles en un sentido final y absoluto: imposibles en todo tiempo y en todos los mundos concebibles (lógicamente consistentes). Tan imposible es trisecar el ángulo como mover en ajedrez la reina de la misma manera que un caballo. En ambos casos la razón última de esa imposibilidad es la misma: la operación viola las reglas de un juego matemático. El matemático le recomendaría al «trisector» que se hiciese con un ejemplar de algún texto de geometría y se lo estudiara. Y que luego volviera sobre su demostración y pusiera más empeño en encontrar el error. Pero los «trisectores» son una raza muy dura y no es probable que acepten consejos de nadie. Augustus De Morgan, en su Budget of Paradoxes, cita una frase típica tomada de un panfleto del siglo XIX sobre la trisección de ángulos: «El resultado de años de intensa reflexión». El comentario de De Morgan es conciso: «muy probablemente, y muy triste».

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SIGLO XXI:

Aunque la cuestión parece definitivamente aclarada, todavía surge la pregunta en algunas tertulias y puede ser motivo de fuertes polémicas. ¿Cuándo comienza el siglo XXI: el día 1 de enero del año 2000 o el mismo día del 2001?. En esta ocasión la respuesta aumenta de interés dado que coincide también el cambio de milenio ¿Cuándo empieza el tercer milenio: el 1 de enero del año 2000 o del 2001?. Le anticipamos que si usted ha comprometido una apuesta en favor del año 2000, cuente con que la ha perdido. Acaso le hayan confundido las instalaciones de VISA por el mundo, en enormes carteles electrónicos con la cuenta regresiva del tiempo que falta hasta el año 2000. O las manifestaciones del Sr. Samaranch cuando se refirió, durante la clausura de los Juegos Olímpicos de 1996, a Sidney 2000 como «los primeros juegos olímpicos del siglo veintiuno».

Para comprender el asunto debemos conocer las vicisitudes del Calendario Gregoriano que es por el que se rige «la cristiandad». El calendario actual se comenzó a conocer oficialmente a partir del año de Roma de 1286, correspondiente al año 532 después de Cristo. En ese año, un monje escita llamado Denis el Breve propuso a la Iglesia que, dado el tiempo transcurrido desde la desaparición del Imperio Romano, los años fueran contados a partir del 1° de enero siguiente al nacimiento de Jesús. De esta forma, el primer año de la Era Cristiana fue denominado oficialmente como «Año uno». Desde nuestra lógica contemporánea, el año de nacimiento de Cristo debió denominarse «Año cero» pero, al no hacerse así, se saltó del año 1 antes de Cristo (el año -1) al año 1 después de Cristo.

Por otra parte, Gregorio XIII, 1050 años después de que se comenzó a contar de nuevo desde 1, corrigió el retardo de 10 días que se fue acumulando desde el año 45 antes de Cristo, cuando los romanos pusieron el calendario juliano (Julio César). Así en 1582, al jueves 4 de octubre le siguió el viernes 15 de octubre. El calendario Gregoriano también tiene un error, solo que éste es de 25 segundos por siglo, con lo que en el año 4317 ya habrá un día de retraso que ajustar.

Si el primer siglo comenzó en el año 1 como resultado de la sugerencia del monje escita, duró desde el año 1 inclusive hasta el año 100 inclusive (100 años que dura un siglo). El segundo siglo comenzó entonces el año 101 y duró hasta el año 200, ambos inclusive. Si usted se entretiene en seguir la sucesión de siglos hasta llegar al nuestro, comprobará que el siglo XX comenzó en 1901 y terminara el año 2000 (ambos inclusive). Estando así las cosas, resulta claro que es el año 2001 y no el año 2000 el año del cambio de siglo. El año 2000 será el último año del siglo XX y del II milenio y el 1 de enero del 2001 empezará el siglo XXI y el III milenio

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RAMANUJAN

Srinivasa Ramanujan (1887-1920), matemático hindú muy enigmático. De familia humilde, a los siete años asistió a una escuela pública gracias a una beca. Recitaba a sus compañeros de clase fórmulas matemáticas y cifras de pi (v.). A los 12 años dominaba la trigonometría, y a los 15 le prestaron un libro con 6000 teoremas conocidos, sin demostraciones. Ésa fue su formación matemática básica.

En 1903 y 1907 suspendió los exámenes universitarios porque solo se dedicaba a sus «diversiones» matemáticas. En 1912 fue animado a comunicar sus resultados a tres distinguidos matemáticos. Dos de ellos no le respondieron, pero sí lo hizo G.H. Hardy, de Cambridge, tenido por el más eminente matemático británico de la época. Hardy estuvo a punto de tirar la carta, pero la misma noche que la recibió se sentó con su amigo John E. Littlewood (v.) a descifrar la lista de 120 fórmulas y teoremas de Ramanujan. Horas más tarde creían estar ante la obra de un genio.

Hardy tenía su propia escala de valores para el genio matemático: 100 para Ramanujan, 80 para David Hilbert, 30 para Littlewood y 25 para sí mismo. Algunas de las fórmulas de Ramanujan le desbordaron, pero escribió «…forzoso es que fueran verdaderas, porque de no serlo, nadie habría tenido la imaginación necesaria para inventarlas». Invitado por Hardy, Ramanujan partió para Inglaterra en 1914 y comenzaron a trabajar juntos. En 1917 Ramanujan fue admitido en la Royal Society de Londres y en el Trinity College, siendo el primer indio que lograba tal honor. De salud muy débil, moría tres años después.

Lo principal de los trabajos de Ramanujan está en sus «Cuadernos», escritos por él en nomenclatura y notación particular, con ausencia de demostraciones, lo que ha provocado una hercúlea tarea de desciframiento y reconstrucción, aún no concluida. Fascinado por el número pi (v.), desarrolló potentes algoritmos para calcularlo. Uno de ellos, reelaborado por los hermanos Jonathan y Peter Borwein

 

Vitruvio: Sus Libros de Obra Sobre Arquitectura Antigua Romana

Libros de Vitruvio
Obra Sobre Arquitectura  Romana Antigua

El arte romano. —En cuanto al arte no fueron los romanos originariamente un pueblo amante de él, cosa que no debe considerarse como tacha, ya que antes de emanciparse de su tosquedad primitiva, la necesidad los obligó a lanzarse a empresas guerreras y no son los climas bélicos los más adecuados para fomentar las aptitudes artísticas, que, para su desarrollo requieren un sosiego y delicadeza espiritual que no pueden exigirse a soldados de profesión.

Aprovecharon de los etruscos el empleo del arco y la arquitectura de sus primeros edificios, y las primeras estatuas de la ciudad de Roma, hechas de barro cocido y de bronce, fueron también obras del arte etrusco. La conquista de Macedonia trajo la influencia griega, y en el «triunfo» de Paulo Emilio, en 167 antes de Jesucristo, se hizo magnífica ostentación de valiosas armaduras, jarrones, pinturas, y estatuas, que mostraron al pueblo de Roma lo que Grecia sabía producir en punto a modelos de arte.

Los «triunfos» de Mumio sobre Grecia, y los de Pompeyo sobre Mitrídates, trajeron a Roma numerosas pinturas, estatuas de mármol, gemas talladas, perlas, ejemplares de plata repujada y cincelada, figuras y vasijas de bronce corintio y magníficos objetos de oro.

Conforme aumentaban el lujo y la riqueza, las obras de escultura, mosaico, pintura y arquitectura, ejecutadas por artistas griegos, acrecían considerablemente su número, y muchas de las primeras figuran hoy en nuestros museos. Medallas, monedas y camafeos, produjéronse en abundancia bajo el imperio, especialmente en la época de los Antoninos, que fueron los tiempos en que el arte brilló con más esplendor.

En los primeros tiempos del imperio se distinguió el gran arquitecto e ingeniero romano Vitrubio Polión, encargado de la construcción de muchos edificios monumentales y obras hidráulicas, y de la construcción y reparación de máquinas de guerra. Dejó escrita una obra en diez volúmenes de los cuales los siete primeros están dedicados a la arquitectura propiamente dicha, el octavo a construcciones hidráulicas, el noveno a cronometría y el décimo a maquinaria. Su obra se reprodujo en extracto en la propia Roma, y en épocas distintas y hasta fines del pasado siglo, se han editado traducciones de este tratado, que tiene el gran mérito de ser el único que sobre esas materias nos ha legado la antigüedad romana.

El más antiguo manuscrito que se conoce de Vitrubio Polión se encuentra en Londres, y su transcripción fue efectuada en tiempos de Carlomagno.

A continuación puedes descargar sus libros, haciendo clic en cada botón:

hombre de vitruvio

Tres principios basicos de la física Pascal Arquimides Bernoullie

Tres Principios Básicos de la Física Clásica

principios basicos de la físicaprincipios basicos de la físicaprincipios basicos de la física
Blais Pascal Arquímedes Daniel Bernoullie

EL MODELO CIENTÍFICO: El hombre, desde tiempos remotos, observa los cambios que se producen en todas las cosas que le rodean. Tuvo conocimiento de que el Sol y la Luna se movían en el espacio, pero durante muchos años no pudo dar una explicación a este fenómeno. El camino para descifrar los secretos de la naturaleza es lento.

Los hombres han ido avanzando en la interpretación de estos y otros fenómenos de la naturaleza y, aunque desconocemos aún muchas cosas, el Universo físico del que formamos parte es objeto de estudio. Todas estas ramas del saber se llaman ciencias porque presentan un conocimiento sistemático de algún aspecto del mundo material, basado en la observación y en el razonamiento. Como la ciencia es demasiado amplia para ser estudiada y conocida desde una sola perspectiva se ha dividido en ramas relacionadas entre sí: la geología, la biología, la física, la química son las que llamamos ciencias de la naturaleza.

La geología estudia la Tierra y los fenómenos que ocurren en ella; la biología estudia los seres vivos; la física estudia las modificaciones experimentadas por los cuerpos que no afectan a su naturaleza o a su composición y la química estudia las modificaciones que varían la naturaleza de los cuerpos.

Una característica común a todas las ciencias de la naturaleza es que son ciencias experimentales, es decir, los conocimientos que se han ido acumulando han sido obtenidos mediante la experimentación sistemática. Este procedimiento se denomina método científico experimental. Las fases de este método de investigación en forma esquemática son las siguientes:

observación -> experimentación -»ley científica -> teoría científica.

La observación. Es el examen atento de los fenómenos naturales. Ante ellos, el científico elabora una hipótesis, palabra que significa en realidad una idea que ha de ser comprobada. La experimentación. Consiste en la repetición sistemática del fenómeno observado en distintas circunstancias, analizando y estudiando los factores que influyen en él. La ley científica. Si el científico ha comprobado que existen regularidades de comportamiento, puede elaborar el enunciado de una ley científica que tenga un carácter general.

Cuando es posible se busca una expresión matemática que enuncie la ley. La teoría científica. Cuando sobre una determinada área concurren diversas leyes aparentemente independientes, se elabora una teoría científica que puede servir de guía para el descubrimiento de nuevas leyes. Todas las teorías tratan de explicar fenómenos observados y las causas que los provocan. Esto no quiere decir que no puedan ser modificadas, puede suceder que se tengan que corregir o ampliar, o en algunos casos rechazar teorías ya enunciadas.

Los métodos de investigación chocan a veces con la imposibilidad de acceder a los objetos que se pretende estudiar bien porque están demasiado alejados o porque son demasiado pequeños (astros, átomos, moléculas).

En estos casos los científicos tienen que encontrar un camino de investigación indirecto que les lleve, si es posible, al mismo fin. Para conseguirlo se han ideado modelos con los cuales puedan describir y explicar determinados fenómenos de forma Intuitiva. De la misma manera que una maqueta de un barco nos puede servir como modelo para compro- bar o experimentar determinados fenómenos sin tener que utilizar un barco real.

Los modelos creados por los científicos tienen que sufren cambios a medida que la ciencia avanza, incluso algunos  se han abandonado definitivamente. Ptolomeo. creó un modelo del Universo en el que la Tierra era el punto central y el Sol giraba a su alrededor. Este modelo era capaz de explicar muchas observaciones, pero se tuvo que abandonar cuando se conoció que los hechos no estaban de acuerdo con el modelo.

De forma análoga, la óptica es capaz de explicar diversos fenómenos de la luz, como la reflexión y la refracción, si adopta como modelo el que representa a la luz como un conjunto de rayos. Sin embargo tiene que adoptar un modelo diferente si quiere explicar otro tipo de fenómenos.

Esto nos indica que un modelo sólo es válido dentro de un campo de trabajo delimitado, y permite, dentro de este campo. hacer pronósticos de fenómenos que la experimentación tiene que confirmar después.

UN POCO DE HISTORIA SOBRE LAS INVESTIGACIONES

ARQUÍMEDES: La física de Aristóteles perjudicó a la ciencia en el curso de la Edad Media cuando sus conceptos fueron asimilados e impuestos a todo el mundo cristiano por Santo Tomás de Aquino. Durante los doscientos cincuenta años que siguieron a su muerte, Aristóteles fue ignorado por los grandes físicos del mundo antiguo: Arquímedes. Ctesibios y Herón de Alejandría. En efecto, estos tres genios fueron más hombres prácticos que soñadores, y puede decirse que el primero y mayor de todos ellos ha consagrado definitivamente la ruptura entre la metafísica y la física. Todo el mundo ha oído hablar del principio de Arquímedes: «Todo cuerpo sumergido en agua recibe de parte de este líquido un impulso de abajo a arriba igual al peso del volumen de agua que desaloja.» Aquí radica el fundamento de la hidrostática y sus aplicaciones han sido innumerables. Al salir Arquímedes del baño portador de las dos coronas de oro y plata que le habían servido para su experimento, muy bien podía recorrer las calles de Siracusa gritando «¡Eureka!». Aquel día había efectuado realmente un gran descubrimiento.

Arquímedes no sólo redactó su famoso Tratado de los cuerpos flotantes, sino que también inventó el tornillo sinfín y los engranajes multiplicadores y de multiplicadores, y generalizó la teoría de la palanca. Nadie ignora esta famosa frase: «¡Dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo!» Arquímedes fue igualmente un gran ingeniero. Cuando el ataque a Siracusa por la flota romana, hizo construir múltiples ingenios destinados a defender la ciudad: ballestas y catapultas que lanzaban flechas y piedras, grúas gigantescas que. lanzando un garfio por entre los aparejos de las trirremes, atraían a éstas hacia las rocas contra las que se estrellaban.

El resto de la flota romana fue incendiado por inmensos espejos parabólicos de bronce, prolijamente pulidos, que concentraban a distancia los rayos del sol siciliano sobre las galeras enemigas.

A pesar que el uso de la palanca como elemento de ayuda para mover pesos, se usa desde tiempos  prehistóricos, atribuimos a Arquímedes el mérito de haber enunciado el principio de la palanca, sin tomar en cuenta el tiempo que este mecanismo llevaba utilizándose antes de su época.

A Arquímedes también se le debe el principio de la flotabilidad, según el cual todo objeto sumergido en un fluido desaloja un volumen de fluido igual a su propio volumen. Esto abrió un camino a la medición del volumen, a la explicación de por qué unos cuerpos flotan y otros no, etcétera. Arquímedes captó de repente el principio cuando él mismo se sumergió en un baño público y se percató de que el nivel del agua ascendía.

La leyenda pretende que brincó fuera del baño y, desnudo como estaba, se fue corriendo a su casa gritando: «¡Eurekal ¡Eureka!» («¡Lo encontré! ¡Lo encontré!»). Le había sido propuesto el problema de averiguar si una corona de oro estaba adulterada con algún metal menos denso, pero se le impuso la condición de no dañar la corona. Para ello debía conocer el volumen, y el efecto de flotabilidad se lo revelaría. (Los antiguos griegos, por cierto, no se preocupaban por la desnudez, de modo que la conducta de Arquímedes no fue tan insólita como cabría imaginar.)

LAS EXPERIENCIAS DEL FÍSICO ALCALDE Y DE BLAS PASCAL
En 1654, Otto de Guericke, alcalde de Magdeburgo (Alemania), inventor de la primera bomba para hacer el vacío, realizó en presencia del emperador un experimento que causó enorme sensación en su época. Utilizó dos semiesferas (por eso se llama experiencia de los hemisferios de Magdeburgo) de metal, huecas, que podían unirse perfectamente. Su diámetro era de 55 cm. Estando llenas de aire, no había ninguna dificultad en separarlas. Luego hacía el vacío y enganchaba caballos que tiraban de cada hemisferio. Se necesitaron dieciséis caballos, ocho de cada lado, para poder separarlas.

Las experiencias de Torricelli llegaron a oídos de Blas Pascal, que en la misma época vivía en la ciudad de Rúan. Entusiasmado con las ideas del físico italiano, repitió las experiencias y se convenció de que aquél tenía razón. Además, aprovechando que en su villa se construían excelentes tubos de vidrio, hizo .construir uno de alrededor de once metros de largo, y realizó la experiencia de Torricelli, pero con agua, comprobando que alcanzaba una altura de 10,33 metros.

Debido a una disputa con físicos que sostenían todavía la vieja doctrina del horror al vacío, Pascal hizo esta experiencia hasta con vino, aplastando los argumentos de los adversarios.

Si la teoría de Torricelli es correcta, pensó Pascal, ¿qué debe ocurrir cuando se hace la experiencia de Torricelli a distintas alturas, subiendo una montaña, por ejemplo? La presión atmosférica debe ir disminuyendo, y por lo tanto la columna de mercurio, que al nivel del suelo tiene una altura de unos 76 cm, debe ir disminuyendo también.

Pascal decidió realizar el experimento, pero por su salud no pudo hacerlo personalmente. Envió a unos amigos, quienes ascendieron al Puy-de-Dome, en la Auvernia, en 1649. Con gran emoción, los expedicionarios comprobaron que, a medida que ascendían por la montaña, el nivel del mercurio bajaba. El descenso alcanzó unos 8 cm al llegar a la cima.

1738: Teoría cinética de los gases
Boyle había supuesto que los gases consistían en átomos ampliamente espaciados, pues esta particularidad explicaba el hecho de que los gases pudieran comprimirse. La noción fue ampliada por el matemático suizo Daniel Bernouilli (1700-1782). Consideró que los átomos que constituyen los gases estaban siempre en rápido y aleatorio movimiento, colisionando unos con otros y con las paredes del recipiente. (Esto se llama teoría cinética de los gases; cinético viene de la palabra griega que significa «movimiento».)

Si la temperatura se eleva, los átomos se desplazan con mayor rapidez y colisionan con más fuerza, y así se separan un poco más el uno del otro. Por esta razón el volumen se incrementa si se eleva la temperatura, y decrece si la temperatura baja, con tal de que la presión siga siendo la misma. Si se impide que el volumen varíe, la presión (la fuerza con que los átomos golpean las paredes) se incrementa al ascender la temperatura y desciende si la temperatura baja. Esta descripción resultó ser correcta, pero un tratamiento matemático adecuado del tema sólo se llevó a cabo 125 años más tarde.

Teorías Físicas Que Fracasaron

Grandes Matemáticos Que Aportaron Ideas A La Fisica:

Grandes Matemáticos Que Aportaron Ideas A La Física:

matematicos famosos

B. PascalE.TorricelliC. HuygensD.BernoulliI. Newton

 Un hombre de ciencia destina una buena parte de su tiempo en pensar «qué pasaría si …» ¿ … si alguien inventara algo para bloquear nuestra gravedad? ¿ … si la luz fuera a la vez una partícula y una onda? ¿ … si hubiera un mundo de antimateria? ¿ … si el Universo que ahora parece expandirse, se contrajera en el futuro?.

El investigador científico plantea la pregunta fundamental: ¿Qué clase de Universo es éste donde yo vivo? Es muy improbable que alguna vez llegue el tiempo en que los humanos agoten sus preguntas respecto a la naturaleza del Universo. Recordemos que Newton se comparaba a sí mismo con un niño jugando con guijarros y conchas en una playa, mientras el «gran océano de la verdad estaba sin ser descubierto» delante de él. El científico siempre trabaja en las orillas del «gran océano de la verdad», esforzándose en descubrirle cada vez más.

A principios del siglo XX, algunos de los que se preguntaban «qué pasaría si . . .» expusieron ideas que, al principio, se veían tan imposibles como la afirmación de que la gente viviría felizmente en el centro de la Tierra. Al investigar estas ideas aprendieron mucho sobre la orilla del océano de la verdad. Una de las preguntas más importantes fue estimulada por el estudio de la luz, en particular, de los espectros: ¿Es posible que la luz sea a la vez una onda y una partícula? Las consecuencias de esta pregunta han mantenido ocupados a los científicos por más de cincuenta años. Otras preguntas, relacionadas algunas con el problema de la onda-partícula y otras muy diferentes, han surgido en la actualidad.

La Física no está completa. El hombre está aún en la playa de Newton, tratando de comprender el océano que está delante de él. En este capítulo estudiaremos lo relativo a la onda-partícula y también introduciremos algunas otras preguntas para las que están buscando respuestas los científicos actuales.

Científicos, Ciencia y Física
1-Los científicos buscan explicaciones para los fenómenos naturales.
Sobre todo para satisfacer su propia vehemente curiosidad, el Profesor Roentgen investigó la causa del inesperado brillo de las substancias químicas de su laboratorio. Fahrenheit, al estudiar el punto de ebullición del agua, llegó a conocer mejor el proceso de la ebullición. Torricelli, al intentar comprender el funcionamiento de las bombas, pudo mejorarlas. Cada uno de estos físicos fue inquietado por preguntas y problemas de los que no tenía una inmediata respuesta. Cada uno de ellos trató de encontrar explicaciones para lo que había observado.

Estos tres como todos los científicos, tienen algo en común: buscan explicaciones para los fenómenos naturales.
Si esto hacen los hombres de ciencia, ¿todo el que busca explicaciones es un científico? No necesariamente. Muchas personas buscan explicaciones por los que podríamos llamar caminos «no científicos». Puede ser que traten de adivinar la respuesta o tomen para ello alguna palabra de otro, pero sin pensar por sí mismos. Esta clase de actividad no es ciencia. Hay veces, sin embargo, cuando se busca tesonera y cuidadosamente la explicación de un fenómeno natural. Entonces se está participando en la Ciencia, al menos por algún tiempo.

2-Lo ciencia tiene dos aspectos.
Acaso el lector se sorprenda de que la Ciencia es actividad, como muchos otros, el lector, habrá pensado que la Ciencia es un conjunto de conocimientos difíciles de comprender. Es superfluo decirlo, la Ciencia debe incluir conocimiento y actividad. El conocimiento lo produce la actividad investigadora. Muchos estudiantes estudian sólo el conocimiento y prestan poca o ninguna atención a los medios para descubrirlo. Aprenden en realidad sólo una parte de la Ciencia y desprecian la parte que debería ayudarles más, si desean convertirse ellos mismos en científicos. Omiten la parte que más puede ayudarles a resolver sus propios problemas personales diarios. ¡Sobre todo se pierden la parte más atractiva de la Ciencia!

3- La investigación científica incluye muchas actividades.
Roentgen
, Pascal, Torricelli y otros mencionados en este sitio estuvieron envueltos en muchas y diferentes clases de actividades. Torricelli resolvió su problema de bombeo incluyendo el comportamiento de la atmósfera. Roentgen estuvo suficientemente alerta como para notar un hecho que para muchos otros hubiera pasado inadvertido. Fahrenheit tuvo el valor de dudar lo que algún otro afirmaba y la persistencia de investigar por sí mismo. Pascal y su cuñado, dedicaron mucho esfuerzo a hacer medidas con el barómetro de mercurio. Torricelli fue notablemente hábil para encontrar el modo de explorar el espacio vacío en la parte superior de su barómetro. Todos estos hombres eran curiosos y todos ellos tomaron esmeradas notas de sus cuidadosas observaciones. Como todos los científicos formularon hipótesis para guiar su trabajo, inventaron modos de probar sus hipótesis y, si fue necesario, cambiaron sus ideas para ajustarías a las nuevas observaciones.

Algunas personas piensan que los hombres de ciencia siguen una serie de pasos determinados para llevar a cabo su investigación. Pero la mayoría de los científicos no piensan así. En realidad, siguen procedimientos que dependen del problema a resolver, de los materiales disponibles y también del científico mismo. Si se pusieran cinco científicos a trabajar en siete problemas, ¡llegarían a tratarlos de 35 modos diferentes ! Muchos de estos procedimientos serán útiles y algunos pueden ser excelentes. Si el lector está buscando e¡ método científico para tratar un problema, ¡cese en su búsqueda! Del mismo modo, como puede haber muchas maneras de solucionar un rompecabezas o de componer un grifo o de conseguir el automóvil familiar para usarlo por la tarde, así hay muchos modos para plantear y resolver los problemas científicos.

4- La ciencia es un proceso intelectual.
¿Está incómodo el lector porque hasta aquí no hemos hecho mucho énfasis en las herramientas de la Ciencia? ¿Qué hay de los microscopios, los reactores nucleares, los aparatos de medida, la vidriería química y cosas semejantes? ¿Dónde está su lugar? Naturalmente, gran parte de la Ciencia incluye el uso de dicho equipo, y al principio, parece que una gran parte de la Ciencia surge en el laboratorio. Pero cuando uno se detiene a pensarlo, probablemente, esté de acuerdo que, en último análisis, la Ciencia se desarrolla en la mente de las gentes. La Ciencia es una actividad que incluye inteligencia, es un proceso intelectual. Mucha ciencia se crea en nuestro cerebro. ¡Los laboratorios sin gente que piense están realmente vacíos!

5- La ciencia está relacionada con la tecnología.
Mucha gente confunde los términos Ciencia y Tecnología. Piensan que la Ciencia es un asunto de puentes de kilómetros de largo, de drogas maravillosas, televisión a colores y cohetes a la Luna. Por supuesto la Ciencia está ahora incluida en estas realizaciones, pero hay una diferencia. Mientras la Ciencia es una búsqueda de explicaciones, la Tecnología es una búsqueda para mejorar ciertos productos y de los métodos para prepararlos. Mientras que la Ciencia trata, principalmente, del establecimiento de los principios fundamentales, la Tecnología se ocupa, en primer lugar, de la aplicación de estos principios.La Ciencia y la Tecnología están estrechamente relacionadas. Los científicos están casi inermes sin aparatos científicos. Por otro lado, la Tecnología depende, evidentemente, de la Ciencia para la formulación de los principios científicos que aplica.

6-La ciencia tiene profundo efecto sobre la gente.
Los avances científicos y tecnológicos cambian de hecho el modo de pensar del hombre. Si el hombre se contempla a sí mismo, no viviendo en una Tierra que es el centro del Universo, sino habitando un planeta mediano a alguna distancia de una estrella de segunda magnitud, debe verse con una perspectiva muy diferente (contribución debida, entre otros, a Copérnico). Cuando la ilimitada energía nuclear de los reactores se acerque cada vez más a ser una realidad, habrá cambios decisivos en el valor de la propiedad, en las formas de trabajo, transporte y fabricación y en las relaciones internacionales. Quizá lo más importante es que el hombre aprendiera —o está aprendiendo— que puede aplicar su inteligencia para la resolución del gran número de problemas a los que se enfrente.

7-La Física es una ciencia básica.
La Física es la rama de la Ciencia que estudia la energía y sus transformaciones. En la práctica, sin embargo, también trata de la naturaleza de la materia, especialmente de su estructura íntima, pues sabemos ahora que los ordenamientos moleculares, atómicos y subatómicos también incluyen energía. Así la Física podría definirse como el estudio de la energía, la materia y sus cambios, con énfasis en la energía. La Física es una ciencia básica, que sirve de fundamento y está íntimamente relacionada con las demás ciencias teniendo, por supuesto, muchas áreas comunes con ellas. La Química, por ejemplo, puede definirse como el estudio de la materia, la energía y sus cambios, con énfasis en la materia.

Fuente Consultada: FÍSICA Fundamentos y Fronteras Stollberg-Hill

 

Historias Reales de Vida Para Reflexionar Relatos Conmovedores de Vida

Verdaderas Historias de Vida Para Conocer y Ser Contadas.

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Mahatma Gandhi Doctor Naki
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Dr. Esteban Maradona Yukio Seki
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Anna Frank Vivien Thomas
Luther King Louis Braille
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Sufridas y Famosas Sergio G. Villanueva

CLARA BARTON:  LA HISTORIA REAL DE LA FUNDADORA DE LA CRUZ ROJA DE EE.UU.

Clara Barton (1821-1912) fue conocida como el Ángel del Campo de Batalla por su labor entre los heridos durante la Guerra Civil americana. Como fundadora de la Cruz Roja de los Estados Unidos, ocupa un lugar entre los grandes pioneros de la filantropía.

Clara Barton

Cuando el desgarrador dolor se aplacó un poco, Jack Gibbs pudo pensar de nuevo.
—No lograré regresar a casa —gruñó—. Al menos, no en una pieza.
Suspiró y trató de buscar una posición más cómoda en el suelo frío y pedregoso. Pero el movimiento causó otro borbotón caliente, y supo que debía quedarse quieto si deseaba sobrevivir.
«Cuando me despachen al hospital que está detrás de las líneas —pensó—, me habré desangrado o estaré tan maltrecho que tendrán que amputarme la pierna. ¿Y qué clase de esposo seré para Sue? ¡Un hombre con una pierna!» Una nube negra lo cubrió, y perdió la conciencia.

Cuando abrió los ojos, Jack estaba seguro de haber muerto y subido al cielo. Una mujer estaba inclinada sobre él. Eso no podía suceder en un campo de batalla de la Guerra Civil. No había mujeres en campaña. ¡No se permitía!
Pero había una mujer en el campo de batalla. Se llamaba Clara Barton.

Con ayuda de dos soldados, ella lo trasladó a una litera que los hombres sacaron de un furgón tirado por caballos. Extrajo vendas de su maletín y le vendó la pierna. Luego le dio un jarabe para calmar el dolor, y Jack bebió lánguidamente, y los hombres lo metieron en una ambulancia de aspecto tosco.

Clara Barton se había pasado el día haciendo ese trabajo. Había socorrido a cientos de caídos, aplacando sus temores, aliviando su dolor, limpiando sus heridas.

Desde el comienzo de esa espantosa guerra, Clara Barton se había preocupado por los hombres que combatían en el frente. Sabía que los heridos quedaban tendidos en el campo hasta que concluía la batalla. Sabía que sólo entonces los juntaban para llevarlos a los hospitales que estaban muy por detrás de las líneas. Sabía que si sobrevivían a esa demora, el traqueteo de los carromatos abriría sus heridas expuestas. Sabía que n menudo morían desangrados antes de llegar al hospital.

Desesperada por esa situación, decidió llevar ayuda a los combatientes en pleno campo de batalla. Consiguió un furgón, lo cargó con medicamentos y equipo de primeros auxilios, fue a ver al general.

Era una mujer menuda y delgada. Para el oficial al mando, no tenía aspecto de persona apta para el campo de batalla. Más aún, la sola idea lo horrorizó. Señorita Barton, lo que me pide usted es absolutamente imposible.

—Pero general —insistió ella—. ¿Por qué es imposible? Yo misma conduciré el furgón y daré a los soldados el alivio que pueda.

El general sacudió la cabeza.
—El campo de batalla no es sitio para una mujer. No soportaría esa dura vida. De cualquier modo, ahora hacemos todo lo que podemos por nuestros soldados, nadie podría hacer más.

—Yo podría —declaró Clara Barton. Y entonces, como si acabara de entrar en el despacho, describió nuevamente sus planes para prestar primeros auxilios en el campo de batalla.

Esta entrevista se repitió una y otra vez, pero las continuas negativas no la desalentaron. Al fin el general cedió. Clara Barton recibió un pase que le permitiría atravesar las líneas.

Durante toda la Guerra Civil, atendió a todos los que pudo. Trajinaba sin cesar. Una vez trabajó cinco días consecutivos con sus noches, con muy poco descanso. Su nombre se volvió famoso en el ejército, y se pronunciaba con amor y gratitud.

Cuando el gobierno vio lo que estaba logrando, le brindó más cooperación. El ejército ofreció más furgones y más hombres para conducirlos. Se le ofrecieron más medicamentos. No obstante, siempre fue una batalla cuesta arriba para la valiente señorita Barton.

Cuando terminó la guerra, Clara Barton podría haber obtenido un merecido descanso. En cambio, vivía obsesionada por el dolor de aquellos infortunados que no sabían con certeza qué había sido de sus esposos, padres y hermanos. Decidió enterarse de la suerte de esos soldados desaparecidos, y enviar la información a sus familias. Consagró largo tiempo a esta tarea.

Ahora conocía la guerra de primera mano. Sabía cómo afectaba a los hombres en el campo de batalla, y sabía cómo afectaba a las familias que quedaban en casa. Cuando se enteró de que en Suiza había un hombre, llamado Jean Henry Dunant, que tenía un plan para ayudar a los soldados en tiempos de guerra, viajó de inmediato a Suiza para prestar su ayuda. Dunant formó una organización llamada la Cruz Roja. Los integrantes de esta organización debían usar una cruz roja sobre fondo blanco para ser fáciles de identificar. Se les daría libre acceso a los campos de batalla, para que pudieran ayudar a todos los soldados, al margen de su nacionalidad, raza o religión.

Esta idea entusiasmó a Clara Barton. Regresó a los Estados Unidos y convenció al gobierno de sumarse a otras veintidós naciones miembros para dar dinero y provisiones a una Cruz Roja Internacional, organizada para ayudar a los soldados en tiempos de guerra.

Pero Clara Barton sumó otra idea a este magnífico plan. Se denominó «la enmienda americana».

«Hay otras calamidades que afligen a la humanidad —declaró Clara Barton. Terremotos, inundaciones, incendios forestales, tornados. Estos desastres atacan de repente, matando e hiriendo a mucha gente, dejando a otros sin hogar ni alimento. La cruz roja deberá tender una mano amiga a esa víctimas, sin importar donde ocurran esos desastres»

Actualmente la Cruz Roja lleva socorro a millones de personas de todo el mundo. Esta fue la maravillosa idea de Clara Barton. Su gran valentía, su gran amor y su gran caridad serán reverenciales por siempre.

Fuente Consultada: El Libro de las Virtudes William J. Bennet
Historia de Joanna Strong y Tom B. Leonard

Grandes Matematicos Griegos Aportes

GRANDES MATEMÁTICOS DE GRECIA ANTIGUA
Pitágoras, Thales, Euclides, Arquímedes

Entre los matemáticos griegos mas famosos tenemos a Tales de Mileto que vivió desde el 630 hasta el 540 antes de Jesucristo. Fue uno de los fundadores en Grecia del estudio de la filosofía y de las matemáticas.

Se ha dicho que algunos de sus conocimientos los había adquirido en Egipto. Según su teoría del universo, éste había tenido su origen en el agua, en cuyo elemento se producían todas las cosas y dentro del cual todo había de disolverse. Fue considerado como uno de los «siete sabios» de Grecia.

Anaxímandro de Mileto vivió de 610 a 547, fue sucesor de Tales en la escuela jónica de filosofía; se dedicó a la observación de la naturaleza y al estudio de las matemáticas, astronomía y geografía.

Pitágoras de Samos floreció del 540 al 510, fue hombre de gran mentalidad y muchos conocimientos, que adquirió en Egipto, donde había pasado mucho tiempo.

Fue un gran geómetra y profesaba la doctrina de la transmigración de las almas. Pitágoras basaba la creación en reglas numéricas de armonía universal y sostenía que las esferas celestes giran en sus trayectorias con ritmo musical.

Se le atribuye la fundación de una asociación o círculo en Crotona (Magna Grecia) compuesto por 300 miembros pertenecientes a familias nobles o acaudaladas, a los que enseñaba filosofía y explicaba sus doctrinas, exigiéndoles juramento de no revelar sus enseñanzas.

Tal fe tenían en él sus discípulos que su palabra sólo era la garantía de certeza en sus explicaciones. De esa fe ciega derivó el proverbio «ipse dixit» (él lo ha dicho).

LA CIENCIA EN ALEJANDRÍA
ALEJANDRÍA, CAPITAL DE LA CIENCIA

Alejandría fue la capital intelectual del mundo helenístico y el más importante centro de los descubrimientos científicos de la antigüedad. Ptolomeo (el sabio), el primero de los Lágidas, fundó el Museo (edificio consagrado a las musas), e inició la gran transformación de la ciudad en ese sentido.

El museo comprendía el jardín botánico, el zoológico, un observatorio, habitaciones para sus miembros, gabinetes de trabajo, un gran comedor y sobre todo una incomparable biblioteca de cerca de 700.000 volúmenes. Los sabios, dedicados enteramente a sus investigaciones, y rodeados de condiciones excepcionales, realizaron notables trabajos. Todo manuscrito que llegaba a Alejandría se incorporaba inmediatamente a la biblioteca. Se hacía una copia que se entregaba a su dueño y el original quedaba en la biblioteca.

Numerosos eruditos se dedicaron a revisar los textos de las grandes obras. Fundaron la Filosofía, ciencia de las bellas letras. Aristarco preparó una edición de Hornero. Otros sabios se dedicaron a las matemáticas y a la astronomía. Euclides organizó las nociones de Geometría en una serie de teoremas rigurosamente encadenados.

Arquímedes, un siciliano que estudió ciencias en Alejandría, pero pasó su vida en Siracusa donde lo mató un soldado romano, calculó la superficie del cilindro y la esfera, y estableció el principio que lleva su nombre. Este extraordinario sabio, el más grande quizás de la antigüedad, fue también notable ingeniero que inventó aparatos de guerra, más tarde utilizados por los romanos.

Aristarco de Samos concibió la teoría de que el sol estaba fijo en el centro del universo, sin llegar a demostrarlo. Hiparco dio nombre a más de ochocientas estrellas y fijó su posición. Erastótenes de Cirene, llegó a calcular con una precisión asombrosa el largo del meridiano, con un error de apenas 400 Km. sobre un total de 40.000 Km.

Aristóteles no sólo fue un gran filósofo. Es notable su interés por las ciencias biológicas. Sus estudios sobre el mundo animal, en especial los insectos, revelan una seria curiosidad científica. En la isla Mitilene pasó dos años junto al mar, antes de enseñar a Alejandro, y allí adquirió numerosos y profundos conocimientos sobre ciencias naturales.

Son interesantes sus estudios sobre moluscos, cangrejos y langostas, sobre los peces (hábitos y migraciones) y sobre la abeja] en el que analiza las varias calidades de la miel, según las flores de donde se extrae el néctar. Así, pues, con sabios como Euclides, Arquímedes y Aristóteles, las ciencias, separadas de In filosofía, adquirieron un inusitado esplendor. Estos conocimientos teóricos, sin embargo no tuvieron aplicación practica.

No sintieron la necesidad de aprovecharlos, porque la esclavitud les solucionaba muchos problemas. En la técnica los griegos se mostraron poco creadores.

La civilización griega alcanza un nuevo brillo en el período helenístico. En Oriente, las clases dirigentes sometidas políticamente a los griegos se helenizan. Roma, conquistadora de monarquías helenísticas, adopta su civilización y la lleva a Occidente.

En este vasto imperio, desde la India a Gibraltar, la acción helenística se ejercerá en forma desigual. Será superficial en Oriente, donde las masas populares se mantienen fieles a sus viejas civilizaciones; en Occidente será en cambio, más profunda y duradera. Al seguir el curso de la historia vemos que la herencia de Grecia se ha convertido, a través de numerosos «renacimientos», en parte integrante de nuestra civilización.

Matemáticos Geniales de la Historia

Matemáticos Geniales de la Historia
Bernoulli, Newton, Huygen, Torricelli, Pascal

No cabe duda de que la ciencia es una actividad humana y el resultado del trabajo de hombres y mujeres que le consagran sus vidas. Sin embargo muy poca gente conoce a las personas que hacen o dedicaron sus vidas a la ciencia. Quien sabe porque, pero parece que no interesen demasiado a pesar de que podemos aprender mucho de ellas y de una manera muy amena. En este post trataremos solo a algunos de decenas de matemáticos geniales, pero que se destacaron porque también aportaron sus conocimientos a la física.

Es un selecto grupo de científicos que han contribuido de manera decisiva al desarrollo de la ciencia para que los lectores accedan por su cuenta a la fuerza más poderosa del mundo occidental. Son pequeñas biografías y que también pretende ser una especie de «historia de la ciencia contada en el transcurso de una charla entre amigos».

Es una pena que se conozcan tan pocos datos personales de la ciencia. Naturalmente, todos hemos visto alguna vez una fotografía de Einstein, y también a la mayoría de nosotros nos resultan conocidos los nombres de Copérnico y Darwin, pero la curiosidad sobre las personas que se esconden detrás de la gran aventura llamada ciencia —aventura a la que se ha lanzado nuestra sociedad— se mantiene confinada en límites asombrosamente exiguos.

Mientras que el número de biografías que tratan de poetas, compositores y filósofos es enormemente grande, a la hora de presentar vidas de científicos, no hay mucho para investigar o publicar. También de algún modo parece haber arraigado en nuestras mentes la idea de que los químicos, físicos, biólogos y los representantes de todas las otras disciplinas llevan una vida más bien aburrida y que la contribución de un solo investigador no desempeña, para el progreso de la ciencia, un papel especial o se diluye en el todo.

Por lo general, el argumento reza aproximadamente así: «Si Thomas Mann no hubiese vivido, seguramente Doctor Fausto no existiría, pero si Isaac Newton no hubiese existido, seguramente algún otro habría dado con las leyes de gravitación o el espectro de los colores».

El error en que se incurre mediante este razonamiento es tan banal como grave porque quien así razona pasa por alto una diferencia fundamental. Lo fundamental es que las personas que practican la ciencia son tan importantes como las que se dedican al arte y es, al menos, igual de provechoso conocer sus biografías y sus obras científicas.

La puerta de la ciencia está abierta de par en para todos los interesados pueden considerarse invitados a atravesarla para contemplar la historia de sus creadores.

GRANDES MATEMÁTICOS DE LA HISTORIA:

1-Blaise Pascal

2- Evangelista Torricelli

3-Cristian Huygens

4-Bernoulli

5-Isaac Newton

6- Nicolás Copérnico

7-Johannes Kepler

8-Arquímedes

9-Max Plank

10-Albert Einstein

 

grandes matematicos de la historia

Ilustres Matemáticos Que Aportaron Grandes Ideas Para Interpretar la Naturaleza

grandes matematicos de la historia

BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS MAS DESTACADOS MATEMATICOS

Pitágoras (h. 582-500 a.C). Filósofo griego. Nacido en Samos, fundó una comunidad religiosa en Crotona, en el sur de Italia. La hermandad pitagórica veía un significado místico en la idea del número. Conocido actualmente por el teorema de Pitágoras (ver texto principal).

Euclides (h. s. III a.C). Matemático griego. Euciides ideó el primer tratamiento axiomático de geometría y estudió los números irracionales . Hasta tiempos recientes, la mayoría de los libros de texto elementales de geometría fueron poco más que versiones del gran libro de Euclides.

Arquímedes. (h. 287-212 a.C). Matemático, filósofo e ingeniero griego, nacido en Siracusa (Sicilia). Sus ampliaciones de la obra de Euciides estaban dedicadas sobre todo a la superficie y volumen de la esfera, así como al estudio de otras formas sólidas. Sus métodos anticiparon las bases del cálculo integral.

Descartes, Rene (1596-1650). Filósofo, matemático y científico militar francés. Descartes buscó un tratamiento axiomático de todo conocimiento y es conocido por su doctrina según la cual todo conocimiento puede ser derivado de una certeza: cogito ergo sum («pienso, luego existo»). Una de sus mayores aportaciones a la matemática fue el desarrollo de la geometría analítica, a través de la cual las figuras geométricas pueden describirse en términos algebraicos .

Newton, sir Isaac (1643-1727). Matemático, astrónomo y físico inglés. Newton llegó a ser reconocido como el científico con más influencia de todos los tiempos. Desarrolló el cálculo diferencial y sus tratamientos de la gravedad y del movimiento forman la base de gran parte de las matemáticas aplicadas.

Euler, Leonhard (1707-83). Matemático de origen suizo, trabajó principalmente en Berlín y San Petersburgo. Fue particularmente famoso por ser capaz de realizar complejos cálculos mentales, por lo que pudo seguir trabajando después de perder la vista. Trabajó en casi todas las ramas de las matemáticas e hizo contribuciones notables a la geometría analítica, trigonometría y cálculo, y por tanto a la unificación de las matemáticas. Euler fue responsable en gran medida de la notación matemática moderna.

Gauss, Cari Friedrich (1777-1855). Matemático alemán, desarrolló la teoría de los números complejos . Fue director del observatorio astronómico de Gottingen y dirigió un estudio, basado en las técnicas trigonométricas, del reino de Hannover. Publicó obras en muchos campos, incluyendo la aplicación de las matemáticas a la electroestática y la electrodinámica.

Cauchy, Barón Augustin-Louis (1789-1857). Matemático y físico francés. Desarrolló el tratamiento moderno del cálculo, y también la teoría moderna de las funciones , a la vez que introdujo el rigor en gran parte de las matemáticas. Como ingeniero, contribuyó a los preparativos de Napoleón para la invasión de Gran Bretaña, y en dos ocasiones renunció a puestos académicos para servir a Carlos X, que estaba en el exilio.

Boole, Georg (1815-64). Matemático inglés. A pesar de ser en gran parte un autodidacta, Boole llegó a convertirse en catedrático de matemáticas en la universidad de Cork. Sentó las bases del álgebra booleana, fundamental para el desarrollo del ordenador digital electrónico.

Cantor, Georg (1845-1918). Matemático de origen ruso, pasó la mayor de su vida en Alemania. Su notable obra trató sobre los conjuntos finitos e infinitos. Tenía un gran interés por la teología y la filosofía.

Klein, Christian Félix (1849-1925). Matemático alemán. Klein introdujo un programa para la clasificación de la geometría en términos de la teoría de grupo. Su interés por la topología (el estudio de figuras geométricas sujetas a deformaciones) dio como resultado la primera descripción de la botella de Klein, que tiene una sola cara continua.

Hllbert, David (1862-1943). Matemático alemán. En 1901, Hilbert apuntó 23 problemas mayores sin solución en las matemáticas, muchos de los cuales siguen sin resolver. Su obra contribuyó al rigor y la unidad de las matemáticas modernas y al desarrollo de la teoría de computabilidad.

Russell, lord Bertrand (1872-1970). Filósofo y matemático inglés. Russell realizó gran parte del trabajo básico para la lógica matemática y las bases de las matemáticas. Descubrió la paradoja que ahora lleva su nombre en la teoría de los conjuntos propuestos por él lógico alemán Gottlob Frege (1848-1925), y más tarde desarrolló toda la aritmética en términos de lógica pura. Fue encarcelado por sus actividades pacifistas durante la primera guerra Mundial. En 1950 recibió el premio Nobel de literatura.

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LA APASIONADA CURIOSIDAD DE ALBERT EINSTEIN Y SU CAPACIDAD DE ASOMBRO: En este caso tenemos una situación inversa, un gran físico, enamorado desde su infancia de la geometría euclidiana y la matemática a través de un libro que le entrega su tío, quien en Munich tenía un negocio en sociedad con el padre de Albert.

En la biografía de Banesh Hoffmann sobre la vida de Einstein dice: ….el joven Albert encontró una ayuda indudable en su tío Jakob. Al parecer, antes de que Albert estudiara geometría, tío Jakob le había hablado del teorema de Pitágoras: la suma de los cuadrados de los catetos de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, o en otras palabras  si en un triángulo ABC el ángulo C es un ángulo recto, entonces AB2 = AC2 + BC2.

Albert quedó fascinado. Tras ímprobos esfuerzos, encontró la forma de demostrar el teorema —proeza extraordinaria, dadas las circunstancias, y que llenaría de satisfacción al niño y a su tío—. Sin embargo, por extraño que parezca, esta satisfacción debió de ser insignificante comparada con la emoción que experimentó más tarde con un pequeño manual de geometría euclidiana, que le absorbió por completo.

Tenía entonces doce años, y el libro le produjo un impacto tan fuerte como el de la brújula magnética siete años antes. En sus Notas autobiográficas habla entusiasmado del «santo librito de geometría», y dice: «Había afirmaciones, por ejemplo la de la intersección de las tres alturas de un triángulo en un punto, que -sin ser evidentes- podían demostrarse con tal certeza que parecía absurda la menor duda. Esta lucidez y certeza me produjeron una impresión indescriptible.»

A quienes sientan aversión instintiva hacia las matemáticas, esta pasión por la geometría tiene que resultarles increíble -algo parecido al amor del herpetólogo hacia las serpientes-. Como Einstein eligió el camino fácil, pero honrado, de describir la impresión como indescriptible, recurriremos a una descripción de Bertrand Russell, que tuvo una experiencia semejante y casi a la misma edad. «A los once años de edad comencé a estudiar a Euclides… Fue uno de los grandes acontecimientos de mi vida, tan deslumbrante como el primer amor. Nunca había imaginado que hubiera algo tan maravilloso en este mundo.» Y no olvidemos las palabras de la poetisa estadounidense Edna St. Viricent Millay: «Sólo Euclides ha contemplado la Belleza al desnudo.»

Siendo niño, Albert leyó libros de divulgación científica con lo que más tarde describiría como «atención embelesada». Estos libros no llegaron a sus manos de forma accidental. Se los había proporcionado deliberadamente Max Talmey, perspicaz estudiante de medicina que durante algún tiempo acudió todas las semanas a casa de los Einstein. Talmey tuvo prolongadas discusiones con el pequeño Albert, orientándole y ampliando sus horizontes intelectuales en una edad crucial para su formación. Cuando el propio Albert llegó a dar clases de matemáticas superiores, Talmey orientó las conversaciones entre ambos hacia el campo de la filosofía, en el que todavía podía defenderse. Recordando aquellos días, Talmey escribió: «Le recomendé que leyera a Kant. Albert sólo tenía trece años, y sin embargó, las obras de Kant, incomprensibles para la mayoría de los mortales, le parecían muy claras.»

Un sorprendente resultado de los libros científicos sobre el impresionable Albert fue que de repente se volvió antirreligioso. No se le escapaba que la historia científica no coincidía con la bíblica. Hasta entonces, había encontrado en la religión el consuelo de la certeza. Entonces comprendió que  tenía que renunciar a ella, al menos en parte, y esto le produjo un intenso conflicto emocional. Durante cierto tiempo no sólo dejó de ser un creyente, sino que se convirtió en un escéptico lleno de fanatismo, profundamente receloso ante toda autoridad.

Unos cuarenta años después, llegó a decir con ironía: «Para castigarme por mi desprecio de la autoridad, el destino me convirtió a mí mismo en una autoridad.» Su desconfianza inicial hacia la autoridad, que nunca le abandonó por completo, resultaría de gran importancia. Sin ella, no habría adquirido la enorme independencia de espíritu que le dio el valor necesario para poner en tela de juicio las opiniones científicas tradicionales y, de esa manera, revolucionar la física.

Una página del «sagrado libro de geometría» en la que aparece una anotación de Albert sobre el teorema 3: «Esta demostración no tiene sentido, pues si podemos suponer que los espacios del prisma se pueden convertir en una superficie lisa, habría que decir lo mismo del cilindro.»

Los Diez Principales Acontecimientos de la Historia Fechas Importantes

LAS FECHAS MAS IMPORTANTES DE LA HISTORIA

Si alguna vez un profesor nos exigió memorizar fechas sin preocuparse por despertar su interés en indagar las razones por las cuales el evento sucedido ese año tuvo tanto significado (o ese día, ese mes y ese año, si el maestro era exigente), entonces comprenderá la aversión del autor por tener que mencionarlas.

Sin embargo, las fechas dan contexto a los eventos, y ayudan a recordar el orden en que las cosas sucedieron. Muchas sirven como una especie de taquigrafía que simboliza un cambio importante sucedido en un día o año particulares, de suerte que aun si el lector detesta memorizar fechas (lo mismo que el autor), las que siguen son dignas de recordar.

En caso de que el lector no esté de acuerdo con la suma importancia de las siguientes fechas, es libre de escoger las que prefiera.

LISTA DE FECHAS DESTACADAS:

1- 460 a.C. Atenas se vuelve democrática

2- 323 a.C. Muere Alejandro Magno

3- 476 Cae el Imperio Romano de Occidente

4- 1066 Invasión de los Normandos a Inglaterra

5- 1095 Primera Cruzada

6- 1492 Primer Viaje de Color a América

7- 1776: Los Norteamericasnos de Independizan

8- 1807: Fin de la Esclavitud en Inglaterra

9- 1893: Las Mujeres Tienen Derecho al Voto

10- 1945: EE.UU. Lanza la Bomba Nuclear en Hiroshima

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bullet 460 a.C Atenas se vuelve democrática

Para Ampliar: La Democracia

 

atenas acropolis

Democracia en Atenas

La asamblea popular de Atenas, principal cuerpo legislativo, estaba abierta a cualquier ciudadano de sexo masculino (ni las mujeres ni los esclavos tenían acceso a la ciudadanía). Además de esta asamblea existía un senado, compuesto por ciudadanos mayores de 30 años, que operaba como un comité ejecutivo encargado de llevar adelante la agenda gubernamental y administrar la aplicación de la ley.

Estos dos cuerpos de ciudadanos gobernantes establecieron el precedente de las dos cámaras legislativas de las democracias posteriores. Pensemos en la Cámara de los Comunes y en la Cámara de los Lores de Inglaterra, o en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos.

El aristócrata Pericles transformó Atenas en una democracia real entre 462 y 460 a.C. No era la primera vez en la historia que existía un gobierno de participación, pero Atenas se volvió poderosa en esa época, y permanece como la primitiva democracia que más influjo ha tenido sobre las posteriores. Los padres fundadores de Estados Unidos tomaron como modelo la democracia ateniense.

Aunque la democracia ateniense era gobernada por ciudadanos, la sociedad se aferraba a ciertos aspectos de la anterior oligarquía (o sea el gobierno de unos pocos), y los aristócratas conservaban privilegios obtenidos gracias a la cuna o las conexiones. El ejemplo evidente es el propio Pendes, aristócrata y demócrata, que era casi un rey sin corona.

No todos los historiadores consideran a Pendes responsable del viraje hacia la democracia. Pendes se basó en las reformas introducidas por Efialtes, predecesor suyo, quien derrocó a un consejo aristocrático en 462 a.C. Es probable que Efialtes haya sido asesinado por este hecho, de modo que se necesitó valor por parte de Pendes para retomar la causa.

Aun antes de Efialtes, el estadista Calístenes impulsé reformas que apuntaban hacia la democracia, en el siglo quinto a.C., después del gobierno del dictador Pisístrato. Algunos sostienen que Calístenes fue el fundador de la democracia ateniense.

bullet 323 a. C — Muere Alejandro Magno

 Para Ampliar: Los Griegos

Nacido en 356 a.C., Alejandro Magno sucedió en 336 a.C. a su padre en el trono de Macedonia, región del norte de Grecia. Éstas son fechas importantes, al igual que los años de sus victorias, como la que logró en 334 a.C. contra el rey persa Darío 111. Pero el año de la temprana muerte del conquistador — 334 a.C. — es la fecha más digna de recordar.

Si Alejandro no hubiera muerto, sus conquistas habrían continuado. Era demasiado ambicioso para detenerse. Una fiebre perniciosa, probablemente malaria, puso fin a su ímpetu guerrero.

Su muerte dio también paso a una época notable, en la cual sus generales se convirtieron en reyes y fundaron dinastías en lugares tales como Macedonia, Persia y Egipto. En ese país, Tolomeo, general de Alejandro, fundó una dinastía que permaneció hasta que el romano Augusto venció a la reina Cleopatra en el año 30 a.C.

caballo de Alejandro Magno

BUCÉFALO Y SU SOMBRA: Cuando aún era un niño, Alejandro, hijo del rey de Macedonia -una nación del mar Egeo- recibió como regalo un brioso corcel. De inmediato se encomendó a los esclavos dé la caballeriza que domaran al arisco caballo para que el joven lo montara. Alejandro, por supuesto, presenciólos trabajos desde el principio, y observó, maravillado, que Bucéfalo, como lo había bautizado, arrojaba por los aires a cuanto domador se sentaba sobre su lomo. Varios días se repitió la escena, siempre ante la presencia de Alejandro. Por último, el joven saltó el resguardo de madera y se dirigió a los esclavos ordenándoles que lo dejaran solo con el caballo. Ante el asombro de todos lo tomó de las bridas doblándole la cabeza hacia el sol. De inmediato lo montó sin estribos y contra lo que se esperaba, acalló los ánimos de la bestia que se rindió después de dar algunos corcovos. Filipo, su padre, que había presenciado ocasionalmente la proeza, se le acercó maravillado preguntándole cómo lo había conseguido. -Muy sencillo -respondió el muchacho-; me di cuenta de que Bucéfalo temía a su propia sombra, por lo que, para domarlo, había que impedir que la viera.

bullet 476 d. C — Cae el imperio Romano

 Para Ampliar: Los Romanos

Roma no se hizo en un día ni fue destruida tampoco en una jornada. Las guerras civiles entre líderes políticos y militares en competencia por el poder perturbaron la armonía de la República romana entre 88 y 28 a.C., y trajeron el fin de la forma republicana de gobierno y el comienzo del dominio de un emperador fuerte.

Sin embargo, la autoridad imperial también se debilitó con el paso del tiempo, hasta tal punto que en el siglo tercero d.C. los ataques en muchos frentes de las remotas fronteras del Imperio Romano, combinados con revueltas internas, obligaron al emperador Dioclesiano a tomar una medida extrema: dividir en dos el imperio. Dioclesiano conservó para sí el Oriente — Asia y Egipto — y nombró a su colega Maximiano emperador de Occidente (Europa y el noroeste de África). Aunque Dioclesiano conservaba la autoridad sobre las dos mitades, el sistema condujo a la formación de un imperio distinto en Oriente, el Imperio Bizantino, a la vez que el imperio occidental entraba en una prolongada decadencia.

Hunos, vándalos, visigodos y ostrogodos, enemigos todos de los romanos, masivamente cruzaron impetuosos el Rin durante el siglo quinto, debilitando la capacidad de Roma para defender su territorio.

Hacia el año 476 d.C., el imperio tenía poca autoridad en Europa, de suerte que la remoción del joven emperador Rómulo Augusto (llamado igualmente Augústulo, es decir “pequeño Augusto”) por parte de los bárbaros, ocurrida en ese año, no fue un asunto trascendental. A pesar de ello, el año 476 es un símbolo del final, lo mismo que el comienzo simbólico de una fracturada sociedad feudal, de la que surgirían andando el tiempo las naciones europeas

bullet 1066 – Invasión de los normandos a Inglaterra

 Para Ampliar: Los Normandos

Usando camisas de manga corta y accesorios estrafalarios, una banda de tipos llamados normandos apareció por los lados de Londres y… pero en verdad esos normandos eran franceses.

Ignoramos lo que habría sucedido en Inglaterra si Guillermo el Conquistador, duque de Normandia, hubiera perdido la batalla de Hastings, el 14 de octubre de 1066. Lo que sabemos es que las consecuencias de la conquista normanda se sintieron por largo tiempo. Guillermo (coronado rey de Inglaterra el 25 de diciembre de 1066) y su familia gobernaron durante casi un siglo, reemplazando a los nobles ingleses por normandos (de Normandía, posteriormente el norte de Francia), bretones (también franceses) y flamencos (de Bélgica).

De 1066 a 1144 Inglaterra y Normandía tuvieron el mismo gobierno, y Normandía permaneció en manos inglesas hasta que Felipe II, rey de Francia, la arrebató para si en el siglo trece.

Lazos entre las familias reales y reclamos conflictivos mantuvieron relacionados a ingleses y franceses por largo tiempo, a menudo mediante la guerra. Podemos rastrear el origen de la guerra de los cien años, ocurrida en los siglos catorce y quince, hasta llegar a la invasión normanda.

Las Cruzadas, precursoras del colonialismo y de los imperios europeos, enviaron oleadas de europeos occidentales a otra parte del mundo, el Oriente Medio, en donde hicieron sentir su fuerza haciéndose los santurrones.

bullet 1095 — La primera Cruzada

 Para Ampliar: Las Cruzadas

Las Cruzadas comenzaron después de que los turcos selyúcidas se apoderaran de buena parte del Medio Oriente, a pesar de la resistencia de los árabes y del Imperio Bizantino. Los turcos eran islámicos pero, en contraste con los árabes musulmanes de los siglos séptimo a once, no fueron tolerantes con los cristianos. El emperador de Bizancio solicitó al papa Urbano III, su congénere cristiano, ayuda para resistir esta nueva amenaza turca. El papa estaba también preocupado por los informes sobre el hostigamiento que sufrían los peregrinos cristianos en Palestina, la Tierra Santa, ahora bajo el dominio turco.

El 26 de noviembre de 1095 el papa lanzó un llamado a todos los guerreros cristianos para que asumieran su responsabilidad frente a los turcos. A esta convocatoria respondieron dos clases de combatientes. En primer lugar, campesinos mal entrenados y peor armados, y gente de los pueblos se dirigieron hacia Oriente, armando camorra por el camino y haciendose matar a la postre. La segunda clase de soldados estaba conformada por nobles bien armados y sus tropas, quienes derrotaron en 1099 a los selyúcidas que defendían Jerusalén y masacraron a todos los habitantes de la ciudad.

Las Cruzadas posteriores, que duraron siglos, fueron tan sangrientas como la primera, y se desviaron todavía más del objetivo de restaurar la santidad en Tierra Santa

bullet 1492 – Colón navega por el mar océano

 Para Ampliar: Navegantes

Aunque no hayamos memorizado ninguna otra fecha, ésta la conocemos con seguridad. Europa comenzó en 1492 a vincularse con tierras y culturas que de allí en adelante y para siempre llevarían la marca de España, país que Colón representaba, Portugal, en donde habla vivido durante años, y otras naciones marineras europeas.

El descubrimiento de Colón modificó el ordenamiento del mundo, o por lo menos la visión que la gente tenía del globo, alimentando la creciente ambición europea de conquista e inaugurando un imperialismo que duraría hasta bien entrado el siglo veinte. Los viajes de Colón — el Almirante volvió varias veces al Nuevo Mundo para convencerse de que era en verdad parte de Asia — produjeron además la devastación de los pueblos que allí vivían, a quienes los europeos llamaban indios. Las enfermedades procedentes de Europa diezmaron a los pobladores y la inmigración blanca los expulsó de sus tierras.

Sin embargo, y a pesar de los cambios que produjo, la hazaña de Colón causó profunda decepción en la época, en especial si se la comparaba con lo que habla hecho en 1598 Vasco da Gama en nombre de Portugal, al contornear África y llegar a la India, codiciado destino mercantil.

bullet 1776 — Los norteamericanos se independizan

Para Ampliar: Independencia EE.UU

El espíritu del 4 de julio de 1776, fecha en que el Congreso Continental adoptó la revolucionaria Declaración de Independencia  dio a luz a la que con el tiempo sería la más poderosa nación del mundo.

indpendencia de estados unidos

La Revolución Norteamericana, producto del pensamiento ilustrado del siglo dieciocho, dio comienzo a una era de revoluciones. Preparó el escenario para la conmoción cultural de la Revolución Francesa de 1789, y para muchas insurrecciones sucesivas, en las colonias europeas y en la misma Europa.

La rebelión se propagó por Suramérica a comienzos del siglo diecinueve, y la mitad del siglo fue testigo de muchas más revueltas en naciones como Bohemia y Hungría. En el siglo veinte, el fervor revolucionario puso por fin término a la era colonial. Las revoluciones inspiradas en la ideología marxista continuaron dislocando el viejo orden en lugares tan diversos como Rusia y China.

bullet 1807 — Inglaterra prohíbe la trata de esclavos

Para Ampliar: Fin de la Esclavitud

Durante el siglo dieciocho, cada vez más personas libres en Inglaterra y en otras naciones europeas comenzaron a darse cuenta de la crueldad de la esclavitud, recalcando los peores abusos, en particular la monstruosidad del transporte marítimo en la trata de esclavos. Dinamarca fue el primer país en prohibir la trata en 1803. Pero a causa del poderío naval de Inglaterra y de su importancia en el negocio, la prohibición británica marcó un gran viraje internacional.

fin de la esclavitud

El parlamento tomó la crucial decisión en 1807, al aprobar ese año el protocolo abolicionista. En 1815, pasadas las guerras napoleónicas, Inglaterra se apoyó en Francia, los Países Bajos, España y Portugal para prohibir también el negocio de los esclavos.

Semejante viraje fue producto de las ideas de la Ilustración (ver pensadores de la ilustración), que insistían en nociones como la ley natural y los derechos del hombre, y que nutrieron igualmente las revoluciones norteamericana y francesa. La sensibilidad religiosa y política cambió. Los cuáqueros cristianos de Inglaterra formaron una asociación abolicionista en 1787. Antes, el máximo juez inglés, lord Mansfield (William Murray antes de ser barón) había decretado, desde 1772, que los esclavos fugitivos que pisaran suelo inglés quedarían automáticamente libres. En la década de 1830, el gobierno inglés exigió a sus súbditos la liberación de los esclavos restantes.

Aunque el idealismo motivó la mentalidad antiesclavista, el movimiento también fue impulsado por el pragmatismo económico. La Revolución Industrial de Inglaterra estaba en sus comienzos en 1807 y los ingleses veían más ganancias en los productos naturales de África y en los mercados de allende el mar, que en la mano de obra esclava. (ver Esclavitud en América)

bullet 1893 — Las mujeres obtienen el derecho al voto

Para Ampliar: Fin de la Esclavitud

La revolución democrática está todavía en marcha. Las mujeres conquistaron el derecho al voto primero en Nueva Zelanda, en 1893, y muchas naciones siguieron el ejemplo. Entre éstas se cuentan Australia, en 1894, Noruega, en 1907, y Rusia en 1917. Las mujeres inglesas mayores de 30 años ganaron el derecho a sufragar en 1918; la edad disminuyó hasta los 21 años en 1929.

Las mujeres estadounidenses lograron este derecho también en 1918, aunque algunos estados aprobaron el voto femenino antes. Francia llegó relativamente tarde a la fiesta, garantizando el voto de la mujer en 1944. Y en Suiza las mujeres ganaron el derecho al sufragio sólo en 1971.

El derecho al voto es en sí mismo importante. Pero este período, no mayor que un siglo, fue testigo de una rápida expansión, generación tras generación, del papel de la mujer y de su condición en muchas sociedades de todo el mundo. En las naciones industrializadas de Occidente, en especial, las mujeres escogieron profesiones anteriormente reservadas a los hombres y se distinguieron en la ciencia, la medicina, la abogacía y el periodismo, entre muchas otras ocupaciones. Las mujeres concursaron y ganaron cargos provistos por elección.

Importantes democracias como Inglaterra, Pakistán, la India e Israel tuvieron primeros ministros de sexo femenino en la segunda mitad del siglo veinte. En otras naciones, en particular en algunas regiones del mundo musulmán, las mujeres comenzaban a luchar por mayores libertades en los albores del siglo veintiuno.

bullet 1945 — Estados Unidos lanza la bomba atómica

 Noventa mil personas murieron a consecuencia del brillante relámpago y el impacto subsiguiente que destruyó el 75 por ciento de la ciudad de Hiroshima, Japón, el 6 de agosto de 1945, cuando un avión de Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica que se usaba en una guerra.

Bomba atómica En hiroshima

La explosión y los incendios que se desataron hirieron a otras 60.000 personas, muchas de las cuales murieron después de cáncer y otras enfermedades producidas por la radiación. Tres días más tarde los estadounidenses lanzaron otra bomba sobre Japón, esta vez en la ciudad de Nagasaki. Otras 40.000 personas murieron instantáneamente.

Dos bombas atómicas: muerte y destrucción indescriptibles e indiscriminadas. La segunda guerra mundial terminó finalmente y el mundo entró en la era nuclear.

Éstas son las únicas veces en que se han usado armas nucleares contra la población. Esperemos que sean las últimas. Pero la mera existencia de esas bombas atómicas, y de las mucho más poderosas armas termonucleares que las reemplazaron, hacen de 1945 una fecha crucial. Nadie sabe qué nos deparará el futuro.

Ver: Bomba en Hiroshima

Fuente Consultada:
La Historia del Mundo Para Dummies

Los Diez Documentos Más Importantes de la Historia

LOS DOCUMENTOS MAS DESTACADOS DE LA HISTORIA

Los documentos preservan la historia de la humanidad. Si el hombre no hubiera inventado la escritura, o comenzado a llevar registros formales de batallas, leyes, tratados y demás, habría que obtener la historia de los relatos orales.  Si el lector ha participado alguna vez en el juego que consiste en susurrar al oído de su vecino alguna cosa para que éste a su vez la susurre al oído de un tercero, y así sucesivamente por todo el salón, sabrá que la historia oral cambia de persona a persona, aun en el intervalo de unos pocos minutos.

Si el proceso continuara durante siglos, al cabo de ese tiempo la gente no tendría la menor idea de lo que se dijo realmente. Con la historia ocurre lo mismo que con los acuerdos contractuales: todo el mundo sabe que hay que ponerlos por escrito. Los documentos son importantes, y algunos lo son más que otros no sólo porque preservan el pasado sino porque lo moldearon en su momento. Los documentos establecen entonces pautas de comprensión de la identidad social y principios acerca de lo bueno y lo malo.

LISTA DE LOS DOCUMENTOS:

1- Documento 1: La Piedra Rosetta

2- Documento  2: Las Analectas de Confucio

3- Documento 3: La Biblia

4- Documento 4: El Corán

5- Documento 5: La Carta Magna

6- Documento 6: Los Viajes de Marco Polo

7- Documento 7: La Declaración de la Independencia de EE.UU.

8- Documento 8: La Declaración de los Derechos Humanos

9- Documento 9: El Manifiesto Comunista

10- Documento 10: El Origen de las Especies

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DOCUMENTO 1: La Piedra de Rosetta

Antigua escritura egipcia: la formal jeroglífica, como la que podemos ver en las tumbas reales, y la demótica, un género popular de escritura simplificada. En 1799, durante la ocupación napoleónica de Egipto, algunos soldados encontraron la piedra en el brazo de Rosetta del río Nilo, en Raschid, cerca de Alejandría. La piedra fue esculpida cerca de 2.000 años antes, en 196 a.C.

Hasta el momento en que se encontró la piedra nadie sabía cómo leer los jeroglíficos y la historia del antiguo Egipto parecía perdida para siempre.

Los eruditos Jean François Champollion y Thomas Young trabajaron duro y parejo para descifrar la piedra, logrando establecer que los tres textos decían lo mismo. Usando su conocimiento del griego antiguo, Champollion fue capaz de descifrar el texto y anunció en 1822 que podía leer jeroglíficos. La piedra de Rosetta proporcionó la clave de entrada al remoto pasado egipcio.

 Podemos ver la piedra de Rosetta en el Museo Británico de Londres.

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DOCUMENTO 2: Las Analectas de Confucio

En el mundo occidental la gente atribuye la regla áurea a Jesucristo. Pero 500 años antes de Cristo un humilde maestro chino, Kong Ch’iu, había dicho a sus alumnos: “Haz a otros lo que quisieras que te hicieran a ti”.

Kong vivió desde el año 551 hasta el 479 a.C., aproximadamente. Siendo adolescente era ya funcionario gubernamental; a los 15 años estaba a cargo de los pastos y del almacenamiento de granos, y fue ascendiendo hacia los altos oficios de la administración. Sus ideas reformistas lo hicieron popular entre la gente pero también irritaron a algunos privilegiados.

Sus enemigos lo obligaron a abandonar su provincia natal. Entonces Kong viajó mientras enseñaba sus ideas sobre el respeto a los demás, el culto de los ancestros, la lealtad y el mejoramiento personal. Hacía énfasis en los conceptos de Ii (la conducta correcta) yjen (la actitud compasiva). Sus alumnos le dieron el título de Fuzu (maestro venerado).

En los últimos años de su vida y después de su muerte sus enseñanzas fueron recogidas por sus discípulos en las Analectas, fuente importantísima y de gran influjo sobre el pensamiento chino. El confucianismo (del nombre latinizado de Kong Fuzu, Confucio), mezclado con otros sistemas filosóficos y religiosos como el taoísmo, el budismo y el legalismo, moldeó el carácter. Hasta el siglo veinte, todo estudiante en entrenamiento para ser funcionario del gobierno chino debía estudiar las Analectas. El confucianismo influyó asimismo en otras culturas asiáticas, incluida la japonesa.

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DOCUMENTO 3: La Biblia

Éste es un conjunto de escritos, un cofre precioso de documentos envueltos en un volumen. La Biblia de la que hablamos depende de la tradición de cada cual. Pero, independientemente de esta tradición, se trata de un documento indispensable para comprender el curso de muchos acontecimientos mundiales.

La Biblia, desde el punto de vista cristiano, en todo caso, incluye documentos que conforman el núcleo de dos religiones, el judaísmo y el cristianismo La Biblia consta del Pentateuco, o ley sacerdotal judaica (la Tora escrita), y tanto los diez mandamientos como la regla de oro de los cristianos

Los relatos de la Biblia constituyen una importante fuente histórica, aun si algunos historiadores los objetan. Han moldeado la trayectoria de grandes naciones, incluyendo los imperios romano y bizantino.La Biblia fue asimismo protagonista de un gran cambio tecnológico, cortesía de Johannes Gutenberg, quien la escogió como la primera obra para imprimir en su revolucionaria imprenta.

Desempeñó además una función en importantes cambios lingüísticos: las lenguas alemana e inglesa se afianzaron gracias a traducciones tempranas de la Biblia. Para el alemán fue la traducción de Martín Lutero de 1530, y para el inglés la edición del rey Jacobo de 1611. (Puede que suene divertido, pero la lengua inglesa actual debe mucho al libro de 400 años de antigüedad, lleno de “thee” y “thou”.)

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DOCUMENTO 4:El Corán Para Ampliar: Los Griegos

Libro sagrado al igual que la Biblia, el Corán es no sólo el fundamento de enorme, opulenta y poderosa porción de la humanidad hace un milenio, y continúa siéndolo.

El libro define el lugar que ocupa el Islam en la historia. Sus versos estimularon las conquistas árabes de los siglos séptimo y octavo, y continúan formando la visión del mundo de los musulmanes de hoy.

 Los musulmans creen que el Corán (o Qu’ran) es la palabra de Dios directa e infalible, escrita en el cielo y revelada por el arcángel Gabriel al profeta Mahoma, fundador del Islam, en el siglo séptimo d.C. Su texto es sagrado para los musulmanes, y está prohibido tocarlo si no se está ritualmente puro. Si se imita su estilo, en el cual Alá se expresa en prosa rimada, se comete sacrilegio.

Además de su enorme impacto en los eventos mundiales, el Corán es también el libro en que por tradición los musulmanes aprenden a leer el idioma árabe, de suerte que probablemente es el más leído de todos los libros, en todos los tiempos.

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DOCUMENTO 6: La Carta Magna

La noción del derecho divino de los reyes  se basaba en el supuesto de que el monarca, como delegado de Dios, estaba obligado a cuidar de los hijos menores de la creación. La obediencia era pagada con protección.

 No siempre funcionó así. El rey Juan, el más impopular de los monarcas ingleses, exasperó a sus barones, quienes se rebelaron en 1215, logrando imponerse y obligar al rey a firmar un acuerdo, llamado la Gran Carta, o en latín (lengua oficial del siglo trece en Europa) la Carta Magna.

 Al firmar, el rey Juan se comprometía a cumplir reglas específicas de respeto hacia sus súbditos. La Carta Magna contenía 63 artículos, la mayoría relacionados con el uso indebido, por parte del rey Juan, de sus poderes judiciales y financieros. Las cláusulas 39 y 40, las más célebres, dicen:

39)    Ningún hombre libre podrá ser capturado o encarcelado sin un juicio previo por parte de sus iguales o de acuerdo con la ley del país por hombre libre se entendía un adulto de sexo masculino súbdito de la corona, que no era siervo o esclavo.

40)    A nadie venderemos ni negaremos ni aplazaremos el derecho o la justicia.

Este primer ensayo formal de apartar a la realeza de la tiranía no resolvió todos los problemas existentes entre el rey Juan y sus barones, pero estableció un precedente de las leyes relacionadas con los derechos, la justicia y el ejercicio de la autoridad en Inglaterra, el Imperio Británico, otras partes del mundo. La Carta Magna señalaba libertades constitucionales garantizadas por los fundadores de repúblicas como Estados Unidos de América.

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DOCUMENTO 6:Los Viajes de Marco Polo Para Ampliar: Aventureros

Los venecianos de los siglos trece y catorce llamaban a Marco Polo il Milione, repitiendo un título de su muy leído libro sobre sus viajes y vida en China. (El libro de Polo fue publicado con otros títulos en varias traducciones y ediciones.) il Milione se refería a las enormes riquezas (millones) de Kublai Kan, emperador de China.

Pero algunos de sus contemporáneos europeos usaban también el término para significar que Polo contaba un millón de mentiras. Muchos no podían creer sus historias acerca del magnífico imperio de Kublai Kan Catay, como la gente llamaba a China, parecía tan remota como otro planeta. Bueno, no tanto. Unos cuantos viajeros occidentales habían visitado Pekín, entre los cuales se contaban el padre y el tío de Marco, quienes salieron de Venecia en 1271 en compañía del joven, en su segundo viaje a Oriente, volviendo a la ciudad 20 años después.

 El conocimiento de Marco sobre las riquezas de Oriente, plasmado en sus escritos, le atrajo muchos seguidores. Más y más gente se fascinaba con sus relatos. Su libro, llamado en castellano Viajes de Marco Polo, se convirtió en lectura obligatoria en el siglo catorce, alimentó el ansia de sedas, cerámicas y otros productos exóticos, e impulsó la búsqueda de una ruta marítima que permitiera transportarlos. Como dice el historiador Daniel J. Boorstin en su celebrado libro Los Descubridores, publicado en 1983: “Sin Marco Polo… ¿habría existido un Cristóbal Colón?” Se puede llegar hasta el extremo de considerar el relato de Polo como la raíz de la era de la conquista y el colonialismo europeos.

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DOCUMENTO 7:La Declaración  de Independencia Para Ampliar: Los Griegos

Cuando en el curso de los eventos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los lazos políticos que lo han conectado con ¡No me diga! Se trata de una versión reducida de la frase inicial de un gran documento escrito en su mayor parte por Thomas Jefferson , y firmado por el Congreso Continental el 4 de julio de 1776

La guerra de independencia estaba ya en marcha, así que esta declaración no era sobre la guerra; era más bien una explicación de las razones por las cuales los líderes de las colonias norteamericanas pensaban que habla que hacer lo que estaban haciendo.

Está llena de quejas específicas contra el rey Jorge III. Pero además Jefferson, asistido por Benjamin Franklin y John Adams, realizó un brillante trabajo al recapitular algunas de las más apremiantes ideas sociales y políticas surgidas del movimiento filosófico del siglo diecisiete conocido como la Ilustración.

Thomas Jefferson escribió:

“Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales y que han sido dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

La declaración no mencionaba a las mujeres ni se aplicaba a todos los hombres puesto que los esclavos quedaban excluidos. A pesar de todo, las palabras de Jefferson eran poderosas.

La declaración afirmaba que la gente no sólo tenía el derecho sino también la responsabilidad de enfrentarse al gobierno en caso de que el ejercicio de la autoridad fuera injusto. Tales palabras tuvieron eco no sólo durante el resto del siglo dieciocho sino también en los dos siglos siguientes.

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DOCUMENTO 8:La Carta de los Derechos

Redactadas en 1789 y añadidas a la Constitución de Estados Unidos el 8 de diciembre de 1791, las diez primeras enmiendas constitucionales eran poderosas ideas, posteriores a la Constitución misma, destinadas a limitar el poder del gobierno y garantizar ciertos derechos, las libertades civiles, comunes a todos.

La primera enmienda garantiza expresamente la libertad de palabra, la libertad de religión y la libertad de prensa. La segunda enmienda, que comienza con la frase “Una milicia bien reglamentada, siendo necesaria para la seguridad de un estado libre…”, ha sido invocada, tanto por los partidarios de la regulación del porte de armas como por los que defienden el derecho al libre porte, desde hace más de 200 años contados a partir de su aprobación.

La gente discute todo el tiempo la Carta de Derechos. Ciudadanos, miembros del Congreso, invitados a los programas televisados de opinión y jueces interpretan y reinterpretan este documento esencialmente norteamericano. Los jueces de la Corte Suprema gastan la mayor parte de su tiempo decidiendo lo que los autores de la Constitución tenían en mente cuando escribieron estas enmiendas.

Discutible pero indeleble, la Carta de Derechos establece un control permanente a la acción gubernamental. Lo mismo que la Declaración de Independencia, las enmiendas han sido copiadas y desarrolladas por muchas democracias en todo el mundo.

También en 1789, la Asamblea Nacional francesa proclamó un conjunto similar de libertades, denominado Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

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DOCUMENTO 9:Manifiesto Comunista

El Manifiesto Comunista de 1848 y su secuela de 1869, El Capital, parecen hoy un tanto desacreditados. Los mayores gobiernos establecidos sobre las premisas de El Capital se desintegraron, como la Unión Soviética en 1991, o hicieron concesiones a la propiedad privada y al lucro individual, como la República Popular de China.

Con todo, el impacto mundial del tratado político-económico de Karl Marx y Friederich Engels ha sido fabuloso y ha impulsado numerosas revoluciones e inducido drásticas reformas en algunas sociedades.

 El Manifiesto Comunista atacaba el gobierno, la religión y la cultura tradicional como instrumentos de una represiva clase capitalista, definida como la de los dueños de fábricas y minas, que empleaban el trabajo de otros para obtener provecho y lucro de esas propiedades.

Marx y Engels presentaban el comunismo, con la propiedad colectiva de industrias y haciendas y la distribución equitativa de los recursos, como el único sistema económico adecuado para todos. El comunismo pulsó una cuerda sensible y poderosa entre los trabajadores del mundo. A pesar del colapso soviético, las ideas socialistas ligadas a la teoría de Marx siguen ejerciendo hoy una importante influencia en asuntos relacionados con los derechos de los trabajadores y la responsabilidad gubernamental.

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DOCUMENTO 10: El origen de las especies Para Ampliar: Biografia Darwin

La teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin, presentada en su libro de 1859 titulado El origen de las especies, sustenta el modo como los científicos enfocan, a partir de Darwin, el estudio de los seres vivos. La biología moderna, la antropología y la paleontología se basan todas en la idea de la evolución.

La mayoría de los naturalistas del siglo diecinueve creían que animales y plantas eran inmodificables desde que Dios creó el mundo. Otros observaban cambios, pero pensaban que un rasgo adquirido en vida podía trasmitirse a la descendencia, como si una yegua con un casco malo diera origen a un potrillo cojo. A los 20 años, Darwin (1809-1892) emprendió un viaje alrededor del mundo como naturalista a bordo de un barco de reconocimiento inglés. Sus observaciones lo hicieron dudar de ambas teorías.

 La idea de que las especies evolucionan por selección natural se llama darwinismo, aunque el propio Darwin reconoció que por los menos otros 20 científicos habían propuesto ideas similares. Al contrario de los otros, Darwin sustentó su teoría con una enorme cantidad de observaciones y datos recopilados en todo el mundo.

Además, el naturalista escribió en un lenguaje sencillo, para que toda la gente pudiera leer El origen de las especies. El libro le trajo fama pero también oposición. Mucha gente religiosa condenaba cualquier teoría de la vida que no estuviera basada en la intervención divina. Algunos conservadores religiosos se escandalizaron con la noción, sugerida por el darwinismo, de que el hombre evolucionaba como los otros animales.

Libro original de Darwin

Tapa del Libro original de Darwin

Fuente Consultada: La Historia del Mundo

Ver: Las Etapas de la Historia