Grandes Tesoros Perdidos Ciudades de Piedra

Zimbabue: Restos Arqueologicos de Ciudad de Piedra Zimbawe

ZIMBABUE: ANTIGUA CIUDAD DE PIEDRA

EL GRAN ZIMBABUE: El Gran Zimbabue es el más grande y célebre de una serie de recintos de piedra en África oriental que data de los siglos X-XV d.C. El recinto principal, el Edificio Elíptico, es la mayor estructura de piedra de este perrído que se ha encontrado en África del Subsahara, posiblemente la residencia del jefe y sus familiares. En ese sitio se encontraron artículos de lujo, Incluyendo cerámica china e islámica, conchas de cauri y cuentas provenientes de ciudades costeras como Kilwa, que los mercaderes swahili comercializaban probablemente a través del rí Sabi.

El Gran Zimbabue proporcionaba materias primas a las poblaciones costeras, en especial oro. cobre, estaño y hierro. Es posible que los monarcas aborígenes recaudaran tributos, en especial alimentos, mercancks y mano de obra, de la población agrícola vecina. El yacimiento decayó en 1450 d.C. Gran Zimbabue

Durante la segunda mitad del siglo XIX se descubrieron en Rodesia del Sur unas ruinas impresionantes: Zimbabue, fortaleza de piedra que, probablemente, fue construida después del siglo XI. Pese a las excavaciones e investigaciones realizadas, los sabios siguen encontrándose ante numerosos enigmas. Actualmente se cree que Zimbabue fue el centro del poderoso reino de Ofir, citado en la Biblia y famoso por sus minas de oro.

A principios del siglo XIX, la población autóctona, los rozwis, fue sometida por los ngonis, y Zimbabue se sumió en la decadencia y se convirtió en unas misteriosas ruinas.

Al sur de la ex Rodesia, hoy República de Zimbawe,  en medio de un impresionante paisaje, en un lugar en el cual la naturaleza todavía reina como dueña absoluta, y donde el hombre apenas es tolerado, se alzan las ruinas de una de las mayores y más antiguas construcciones de todo el continente africano: Zimbabue.

Cuando los blancos descubrieron este lugar en la segunda mitad del siglo XIX, se encontraron ante un enigma. Parece ser que Zimbabue, es decir, «gran casa de piedra», era una fortaleza construida, siglos atrás, por la mano del hombre en un valle rodeado de escarpadas montañas.

De los vestigios que subsisten se ha deducido que los constructores no sólo utilizaron enormes bloques de piedra, sino que también los fabricaron. Esto es tanto más sorprendente cuanto que en el momento del descubrimiento, esto es, numerosos siglos después de  que  Zimbabue  hubiera   sido construida, la población de esta región seguía viviendo en primitivas chozas de arcilla.

ZIMBABUE: UNA GRAN CIUDAD DE PIEDRA

Los primeros europeos que contemplaron las ruinas fueron los portugueses, en el siglo XVI.

Fueron ellos los que difundieron la leyenda de que era la ciudad de la mítica reina de Saba.

En 1871, el investigador alemán Karl Gottlieb Mauch (1837- 1875) logró encontrar Gran Zimbabue.

Muchos de los interrogantes que plantean sus ruinas desde entonces están relacionados con la destrucción de vestigios arqueológicos por parte de cazatesoros y arqueólogos aficionados entre 1890 y 1910.

La ciudad en ruinas consta de tres partes: la llamada Acrópolis, que se alza sobre una colina en medio de curiosas formaciones rocosas, el valle de las Ruinas y el recinto Elíptico o Gran Plaza.

 Este último está rodeado por una muralla de piedra de 253 metros de largo construida sin mortero y cuyas piedras están talladas como ladrillos.

Tiene una altura de entre 4,9 y 10,7 metros.

El interior del recinto está distribuido en numerosos edificios y plazas pequeños que no se sabe para qué servían. Sin embargo, el mayor misterio de todos es la torre cónica situada junto al muro exterior.

Dicha torre ha estimulado la fantasía de los investigadores desde siempre, ya que no desempeña ninguna función aparente y carece de puertas, ventanas y escaleras.

Algunos opinan que se trata de un sím bolo fálico-religioso, emblema de la fertilidad del país, mientras que otros la consideran algo así cómo una torre de señalización o un observatorio.

mapa zimbabue

En el sudeste de Zimbabue, entre los ríos Zambeze y Orange, se encuentra Zimbabue,  una ciudad en ruinas que supone un misterio desde hace siglos. Comerciantes y navegantes hablaban de un lugar que en el idioma de los shona se llamaba dzimba dza mabwe, «grandes casas de piedra». La leyenda dice que se trata de la ciudad de la reina de Saba.

 EL ORO DEL REY SALOMÓN: La búsqueda de las fabulosas minas de Ofir, de donde procedían los tesoros del rey Salomón, ha ocupado al hombre durante siglos. En 1522 el historiador portugués Joáo de Barros describió una fortaleza en Sofala que ostentaba una advertencia indescifrable en la puerta. Los habitantes de la región se llamaban symbaoe, lo que suena muy parecido al actual Zimbabue. Los primeros hallazgos se remontan hasta el siglo IV a.C.

La ciudad vivió su época de máximo esplendor, que se prolongó durante más de 400 años, entre los siglos X y XV como centro del Imperio Munhumutapá, que abarcaba los países actuales de Zimbabue y Mozambique.

Esos cuatro siglos se dividen en tres períodos: ya en el siglo XI existía una poderosa zona de influencia, puesto que la extracción de oro se inició alrededor del año 1000. Se sospecha cierta influencia hindú, porque la técnica de prospección utilizada es la misma que en la India.

En el segundo período, a partir del siglo XIII, el comercio exterior tuvo que intensificarse notablemente, puesto que en 1932, durante unas excavaciones sistemáticas, fueron descubiertos fragmentos de cerámica de la dinastía Ming (1384-1644) y de la Persia de los siglos XIII y XV.

Ese comercio floreciente y la riqueza que comportó dieron lugar a la arquitectura monumental cuyas ruinas se pueden admirar en la actualidad. Gran Zimbabue empezó a decaer en el siglo XV, al iniciarse el tercer período. Las causas del declive de una civilización tan avanzada, la única de África a excepción de la egipcia muy anterior a la invasión árabe y el colonialismo europeo, no están claras. Se cree que pudo deberse al fin o la interrupción del comercio exterior.

GRAN ZIMBABUE, CENTRO COMERCIAL: El arqueólogo Wilfried Mallows defiende la teoría según la cual Gran Zimbabue fue un importante centro comercial que, más tarde, fue utilizado por los árabes como enclave para el tráfico de esclavos. El singular carácter de la ciudad en ruinas y su fascinante relación con Arabia, la India y el Lejano Oriente dan alas a la imaginación de investigadores y visitantes y la convierten en uno de los monumentos más grandiosos y enigmáticos del mundo.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Es difícil decir con exactitud cómo eran los hombres que hicieron de Zimbabue una importante fortaleza. Algunos de los raros vestigios humanos hacen pensar en los bosquimanos, y se tiende a admitir que existieron ciertas relaciones entre estos últimos y los amos de Zimbabue. Quizá los bosquimanos sólo trabajaron a su servicio.

Los habitantes de Zimbabue explotaron importantes yacimientos mineros y eran expertos en el arte de trabajar los metales. Desde Zimbabue gobernaban un extenso y poderoso Estado. Mantuvieron relaciones comerciales con regiones situadas en la costa oriental de África, en donde habían fundado factorías, especialmente en Zanzíbar.

Este Estado debió de ser muy poderoso, sobre todo en los siglos XVII y XVIII. Estaba gobernado por un soberano que no sólo ejercía los poderes políticos, sino que también poseía gran dominio religioso. Este gran Estado, que producía oro en abundancia, estaba dominado por un pueblo negro, los rozwis, quienes parece ser que fueron excelentes organizadores.

Zimbabue era el centro de un territorio de unos 400.000 km², en el que vivían y trabajaban centenares de miles de personas.

Indudablemente, la riqueza de este territorio provocó la envidia de otros pueblos. Hacia 1830, los rozwis fueron sometidos por una población menos civilizada, los ngonis. Según parece, lo que quedaba del pueblo primitivo no pudo conservar y perpetuar las grandes tradiciones de los rozwis.. Zimbabue cayó rápidamente en decadencia y fue cubierta por el velo del misterio.

Las ruinas de Zimbabue recuerdan, en cierto modo, la arquitectura india, en la que gran parte de las murallas está hecha con pesados bloques de piedra superpuestos sin mortero. El valor de las construcciones de Zimbabue es muy desigual, y en ellas se advierte una importante evolución según el período durante el cual fueron edificadas.

Una de las ruinas más importantes, a la que se ha dado el nombre de acrópolis, se alza sobre una colina de granito situada en medio de la llanura. Esta acrópolis es una construcción caprichosa cuyos planos aprovechan algunas paredes naturales de roca. La parte más importante ha sido llamada sala del trono. Es una estancia muy grande que se supone estaba antaño destinada al soberano.

En las ruinas de Zimbabue se han encontrado numerosos objetos: flechas de hierro, puntas de lanza, numerosos aros que se utilizaban para adornar las piernas, mucho hilo de bronce y algo de hilo de oro, espadas de hierro, anillos, collares, copas de esteatita y cántaros de hueso para agua y cerveza. Originales estatuas de piedra representan pájaros estilizados, con largas patas, cuello largo y delgado y cuerpo relativamente pesado.

Excepto algunas estatuillas u objetos menudos, nada ha quedado de todo el oro que durante tantos siglos se extrajo alrededor de Zimbabue.

CRONOLOGÍA DE SU HISTORIA:

——— 800-900 ———
Comienza la extracción de oro y cobre
en la meseta de Zimbabwe, en el sur de África.

——— 1000 ———
Los shona dominan Zimbabwe. Comienzan a construir la ciudad amurallada de Gran Zimbabwe.

———1400 ———
Los karanga, rama de los shona, establecen el imperio mwanamutapa. Los karanga trafican con marfil, oro y
cobre con los comerciantes árabes de las costas orientales de África.

——— 1450———
Se completa la construcción de la ciudad amurallada de Gran Zimbabwe. La ciudad alcanza su apogeo.

——— 1470———
Los rozwi, elementos rebeldes de los karanga, forman el imperio rival de changamire.

———1500 ———
Los rozwi se apoderan de Gran Zimbabwe.

———1830 ———
Los rozwi son vencidos por una tribu del  sur, los nguni. Caída del imperio changamire. La ciudad de Gran
Zimbabwe es abandonada.

———1895 ———
La Compañía británica de África del sur  ocupa la mayor parte de Zimbabwe y vence a la tribu nguni. El territorio pasa a llamarse Rhodesia en honor del  magnate británico Cecil Rhodes.

———1898———
Rhodesia se divide en dos territorios, Rhodesia del Norte (act. Zambia) y Rhodesia del Sur. Ambas serán colonias
británicas con autogobierno.

———1980 ———
Rhodesia del Sur alcanza la independencia y pasa a  llamarse Zimbabwe.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo A y B Jackson Spielvogel
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo 1
Historia del Mundo Grupo Z Multimedia DK
Atlas de la Historia del Mundo Kate Santon y Liz McKay
Gran Enciclopedia de la Historia Todolibro

Coober Pedy (Australia),Una Ciudad Subterránea

 

Religion de Japon Sintoismo Religiones Orientales Budismo Taoismo

Religión de Japón: Sintoísmo

Las religiones de India, China y Japón: Cuentan con un elevado número de fieles y son las más antiguas entre las religiones vivas del planeta. Sin embargo, son mal conocidas en occidente, tal vez por haberse difundido mediante síntesis idealizadas y traducciones poco rigurosas de sus textos sagrados.

Características comunes Las religiones de China y Japón tienen como característica común el sincretismo, es decir, la mezcla de varios sistemas de creencias y prácticas religiosas.  También tienen en común su gran antigüedad y el haber recibido la influencia del budismo, originario de la India. Otra característica compartida es su relación con las «civilizaciones originales», es decir, las que surgieron de manera independiente entre sí y crearon los primeros sistemas estatales complejos de la historia de la humanidad. Estas sociedades, como la mesopotámica y la egipcia, adoptaron formas políticas, económicas, ideológicas y religiosas que en muchos aspectos resultan semejantes, a pesar de la diversidad temporal y geográfica.

Igual que en Egipto o Mesopotamia, el gobernante se consideraba descendiente directo y representante de la divinidad.

En China al emperador se le llamaba «hijo del cielo». Representaba al ser humano y se le consideraba el punto medio entre el cielo y la tierra. Tenía que cuidar, con sus actos y con la ayuda de sus funcionarios, de que todo en su imperio se ajustase al orden (el tao). Lo más interesante y peculiar de esta creencia es que se ha mantenido hasta hace un siglo, constituyendo un ejemplo viviente de los sistemas religiosos ancestrales.

Mezcla de religiones (Para Ampliar Ver también Contacto y Cambios en la Religiones Etnicas)

En China se produjo una mezcla entre la religión ancestral china, la religión surgida de las enseñanzas de Confucio, el taoísmo y el budismo.

La religión ancestral del gobierno servía de justificación del poder imperial y perduró hasta 1912. El confucianismo como ideología es una religión del poder, orientada a la consecución del gobierno correcto.

El taoísmo es también una religión ancestral, aunque de carácter menos oficial, con un sentido profundamente filosófico.

El budismo, religión extranjera pero asimilada y adaptada a China, aporta su carácter de religión universalista. En Japón, la mezcla se produjo entre la religión nacional, el sintoísmo, y el budismo. que no llegó directamente desde la India, sino a través de China. En este sentido, hay destacar la importancia de China como foco de civilización, tanto con respecto a Japón como a Corea y otras zonas de Extremo Oriente.

Distribución de las religiones en China y Japón

En China, Japón y otros países del mismo entorno las religiones mayoritarias son la religión sincrética china, mezcla de taoísmo y confucianismo, y el sintoísmo. Esta última, religión nacional del Japón, no ha desbordado los límites del archipiélago, mientras que la religión sincrética china ha influido en países vecinos, simultáneamente con el hinduismo.

Así, el hinduismo es religión mayoritaria en Nepal y minoritaria en Sri Lanka, Bután y Bangladesh y la religión sincrética china es la práctica principal en Hong-Kong y Taiwán e incide en zonas con una fuerte inmigración china, especialmente en Singapur y Malasia. El confucianismo es la segunda religión en Corea del Sur, manteniendo algunas formas de culto que desaparecieron en China a comienzos de siglo.

La presencia del Islam también resulta muy significativa. El budismo, otra de las grandes religiones de Asia, mayoritaria en Indochina, Sri Lanka y en los aledaños del Himalaya (Bután, Tíbet), es también muy importante en Japón, aunque, por un fenómeno muy característico de este país, es común la doble práctica de budismo y sintoísmo.

Los cultos sincréticos y las nuevas religiones son importantes sobre todo en las dos Coreas, Vietnam y en Japón, donde el impacto de las nuevas religiones es muy notable, Tienen un fuerte crecimiento y suelen amalgamar creencias muy dispares: budistas, cristianas y taoístas. En los territorios selváticos de Laos, Vietnam, ambas Coreas o Indonesia se mantienen con fuerza los cultos ancestrales, Por último, el cristianismo tiene una presencia notable en dos zonas. En el gráfico se expresan estos datos en porcentajes. En Japón hay una zona bicolor que corresponde a creyentes de dos religiones.

Japón y El sintoísmo: El sintoísmo, religión nacional del Japón, es una amalgama de creencias y ritos ancestrales centrados en la adoración de fuerzas sobrenaturales denominadas Kami. Ha sobrevivido desde tiempos remotos hasta la actualidad, pero con el transcurso de los siglos ha experimentado innumerables adaptaciones y transformaciones.

Caracterización del sintoísmo

El nombre de la religión nacional del Japón, sintoísmo, se acuñó en el siglo VI, a partir de dos conceptos chinos, Shen y to. Shen, Shin en japonés, que significa espíritu o dios, y to, do en japonés, que significa vía o camino. Esta denominación servía para diferenciado del budismo (Butsudo o vía de Buda).

Los espíritus o dioses cuya adoración es la base del sintoísmo son las fuerzas sobrenaturales llamadas Kami, que son múltiples y variadas y que a lo largo de los siglos han aumentado en número y han experimentado numerosas mutaciones.

Las características más notables del sintoísmo son las siguientes:

a) La capacidad sincrética, es decir, la facilidad para adaptar o asimilar creencias de otras religiones con las que ha convivido, en especial el budismo.

b) Es una religión nacional que ha favorecido la creación de mitos propios, a la vez que se ha visto complementada por otras religiones, como el budismo y el confucianismo. Por su propia naturaleza ancestral, es arcaica y conservadora, pero ha pasado por cambios y adaptaciones a lo largo de la historia.

Fuentes escritas del sintoísmo El sintoísmo, al tratarse de una amalgama de creencias locales dispares, no posee textos canónicos de origen sacerdotal ya que no existía una clase sacerdotal organizada y jerarquizada que llevase las riendas del control ideológico. Sin embargo, en el siglo vil, el emperador Temmu (673-686) ordenó la recopilación y ordenación de las genealogías (Teiki) y las narraciones (Kyuji).

En el año 712, O No Yasumaro, erudito y estadista muerto en 723, escribió en un complejo japonés plagado de expresiones chinas el Kojiki (Narraciones de las Cosas Antiguas), donde narra la historia del Japón hasta el año 628 incluyendo relatos míticos. En el año 720 se compila en chino el Nihonshoki (Crónicas del Japón en el que trabajan el príncipe Tonen (676-735) y el estadista Fujiwara No Fubito (659-720). Resulta también importante para el estudio del sintoísmo el izumo Fudoki, compilado en 733 y el único de los Fudoki (informes locales encargados por la corte imperial de Nana) que se ha conservado entero.

Por último, aparecen datos religiosos de interés en las antologías de poemas del siglo VIII, el Koifuso de 751 y el Man’yoshu de 759, y en el En (Reglamentos de la era de Erigi). recopilado en 927.

La teología sintoísta: los Kami

Los Kami son seres sobrenaturales con un poder y una capacidad superiores a los del hombre, que residen o se materializan en objetos y seres. Su número es muy elevado y son difíciles de plasmar iconográficamente.

Se pueden condensar en tres grandes grupos, los Kami de la naturaleza y sus fuerzas, los Kami de los uji (linajes) y los Kami de individuos y de los antepasados.

Los Kami de la naturaleza son los más antiguos. Entre ellos están los árboles, especialmente los pinos y los grandes ejemplares. Del mismo modo, las montañas, las piedras (en especial las de formas extrañas), los lagos, los n’os eran también Kami.

Se consideran Kami los árboles que desarrollan formas raras en las que se incluyen también las miniaturas. Según los relatos mitológicos, en el pasado los árboles hablaban y trasmitían su sabiduría a los hombres que eran capaces de escuchados.

 Los animales, muy especialmente los grandes ejemplares, eran vistos como manifestaciones de Kami o como Kami ellos mismos (lobos, ciervos). En muchos casos eran ideados como seres favorables al hombre y se les invocaba para conseguir una mejor cosecha. El trueno, los astros o el viento eran también Kami venerados, resultando la naturaleza un ámbito poblado de seres sobrenaturales y generalmente benéficos. Se tendió también a identificar territorialmente a estas divinidades surgiendo Kami de campos de labor o de valles fértiles.

Los Kami de los linajes o uji surgieron de los Kami territoriales, que fueron modificando y ampliando su campo de acción hasta representar y proteger a los grupos allí asentados. El Japón primitivo se organizaba en linajes (uji); la pertenencia al uji se sustentaba en lazos de parentesco comunes, ya fueran biológicos o ficticios, en la aceptación de la jefatura del uji y en el culto de la divinidad protectora, el ujigami.

Cuando la organización social se hizo más compleja, ciertos sublinajes se vieron privilegiados y aumentaron su importancia Por otra parte, el linaje Yamato fije consolidando su superioridad frente al resto de los linajes del Japón. Reconocidos sus jefes como reyes por los chinos tras aceptar pagar tributos, el linaje Yamato aumentó su poder a partir del siglo III, controlando territorios extensos y comenzando a consolidar una ideología que sustentase su preeminencia Los soberanos Yamato decían originarse en Yimmu Tenno, el primer emperador del Japón, emparentado con los dioses, cuya vida es fechada en los relatos legendarios hacia el 660 ae.c.

A partir de la mitad del siglo VI comienzan a centralizar-se los cultos, en especial los festivales de primavera. y a regularse los rituales. El reino Yamato intenta controlar y canalizar la religión de los uji, vasallos por medio de una administración política unida estrechamente a lo religioso.

Los individuos excepcionales por su poder o sus capacidades son tenidos en vida por Kami, como, por ejemplo, el emperador. Tras la muerte también se convierten en Kamí algunos Personajes especialmente notorios, aunque no parece que existiese un culto de los antepasados tal y como se realizó en China. además, como consecuencia de que el mundo de la muerte y el culto funerario fueron facetas religiosas en las que se especializó el budismo a partir de su implantación, el conocimiento de los ritos fúnebres ancestrales se resiente. También la fecundidad estaba presidida por Kami que se materializaban en piedras i objetos que presentaban formas alusivas a los órganos sexuales masculinos.

Kamikaze: La palabra kamikaze, con la que se designa a los terroristas suicidas desde la Segunda Guerra Mundial es una palabra japonesa formada por komi (dios) y kaze (viento). Significa «viento divino» o «aliento de los dioses» y hace referencia a un tifón de gran violencia que en el siglo XII arrasó una flota mongol que pretendía invadir Japón.

Evolución del sintoísmo

Desde los cultos a la naturaleza del sintoísmo más arcaico hasta el sintoísmo moderno, que agrupa a centenares de doctrinas unidas por un fuerte sincretismo pero de gran diversidad, esta religión japonesa ha variado mucho con el paso de los siglos.

El sintoísmo antiguo

El sintoísmo antiguo, que ni siquiera llevaba el nombre de shinto, engloba a las religiones del Japón en la época previa al impacto del budismo y de los métodos de gobierno extranjeros.

Los cultos sintoístas más antiguos eran naturalistas, sin santuarios, centrados en ceremonias que se adaptaban al calendario agrícola. Existían especialistas en lo sagrado, pero no formaban una verdadera casta sacerdotal, sino que eran más bien chamanes capaces de atraer a los Kami y someterlos, y adivinos que utilizaban huesos y caparazones de tortuga y homoplatos de ciervo o decían conocer el futuro por la interpretación de presagios.

Las prácticas religiosas principales debieron de ser los matsuri, que eran ofrendas y ritos para implorar a los Kami. Constaban de una fase en la que se intentaba atraer al Kami, congraciarse con él mediante ofrendas de arroz o pescado y especialmente de sake (aguardiente de arroz tenido por una bebida de índole misteriosa), para implorarle favores o pedirle que desvelase el futuro. Estas ceremonias se realizaban junto con banquetes comunitarios, cuyos participantes caían en trances provocados por la ingestión de sake, y se acompañaban de procesiones (miyuki) y de enfrentamientos rituales: lucha con espada, carreras de caballos o tirar de una soga. Se cree que tenían la finalidad de unir al grupo y favorecer la toma de decisiones.

Boda Sintoísta en Japón

El sintoísmo imperial y shoguna

Desde el siglo VI hasta 1868 se desarrolla el sintoísmo imperial y shogunal, que acusa la influencia del confucianismo como forma política de justificación] del poder imperial y también recibe el influjo del budisífl01 con su carácter filosófico, su insistencia en la iconografías en el más allá y a muerte. El budismo resultó un resulto para el sintoísmo y se produjeron fuertes controversias en torno a la figura de Buda, entendido por sus detractores como un Kami extranjero y pernicioso.

El sintoísmo, frente a este reto, intentó adaptarse. Por ejemplo, los sutra budistas se utilizaban como poderosos conjuros y los monjes actuaban como chamanes capaces incluso de ayudar al muerto en su viaje al más allá.

Los dioses sintoístas terminan identificándose a partir del siglo XII con bodhisatvas, que cantan sutras budistas en los altares shinto. Incluso, a consecuencia de la influencia jesuita en los siglos XVI y XVII, surgió un sintoísmo sincrético con el cristianismo.

El soghunado, que fue la forma de gobierno que rigió en Japón desde 1192 hasta 1868, era un tipo de dictadura militar en la que los gobernantes efectivos eran shogunes, señores feudales guerreros, que nominalmente estaban bajo el mandato del emperador, aunque en realidad la función de este era puramente religiosa.

El sintoísmo de Estado

Desde el siglo XIV hasta 1868 hubo en Japón defensores del sintoísmo tradicional, libre del sincretismo budista, pero, en esa fecha cae el régimen del shogunado. Con el fin del shogunado se desarrolla un sintoísmo tradicional que defiende dos ideas fundamentales: la supremacía imperial y la superioridad del pueblo japonés sobre todas las naciones extranjeras, incluida la china.

Esta opción ideológica consolidó un ultranacionalismo que fue muy perjudicial para los países vecinos del Japón una vez que, a partir de 1868, el sintoísmo se convirtió en religión de estado.

Después de fluctuar entre la tolerancia y la represión de otras creencias para alinearse con las constituciones europeas, en 1 889 se optó por la libertad de culto. El estado, en teoría, no poseía una opción religiosa definida ni medios legítimos de represión contra las religiones extranjeras, como el budismo o el cristianismo. En la práctica, la consecuencia fue el surgimiento de tres sintoísmos diferentes.

En primer lugar estaba el sintoísmo de los templos (jinja shinto), que por una artimaña constitucional se decía no religioso y que el estado subvencionaba y controlaba nombrando a los sacerdotes y organizando las ceremonias tradicionales. Para no vulnerar la teórica libertad de culto, los sacerdotes sintoístas eran tenidos por funcionarios estatales. El sintoísmo se enseñaba en las escuelas y los maestros llevaban obligatoriamente a sus alumnos a sus ceremonias principales. Se divinizaron oficialmente numerosos emperadores antiguos y otros personajes políticos del pasado; destaca el culto al emperador OjinHachiman, que fue tomando el carácter de dios de la guerra y al que se dedicaron un gran número de templos a la par que el imperialismo militarista japonés se desarrollaba. El segundo sintoísmo fue el de la casa imperial (kohitsu shinto). Constaba de ceremonias muy arcaicas y, a pesar de ser de tipo familiar, influyó en el culto de los santuarios. En los años que van desde la restauración Meiji a la derrota en 1 945, Japón se entendió como una gran familia encabezada por el emperador y sus cultos.

El tercer sintoísmo, estimado como puramente religioso y equiparado al resto de las religiones del Japón, era el de los Nuevos Cultos (kyoha shinto). Eran nuevas religiones que utilizaban el prestigio y amparo del sintoísmo para desarrollar su mensaje religioso; trece de estos grupos fueron aceptados durante la época Meiji como religiones independientes y fueron inscritos en el registro oficial de cultos (ujiko-shirabe) que se realizaba de modo obligatorio en los templos sintoístas oficiales.

El sintoísmo actual: Con la legislación impuesta por los estadounidenses en 1946, se llegó a una real libertad de culto que ha favorecido una fragmentación religiosa extraordinaria en Japón.

Se estima que el abigarrado panorama de grupos religiosos japoneses actuales incluye varios miles de agrupaciones principales. Algunas son antiguas, como el Tenrikyo (Religión de la Sabiduría Divina), fundado en 1838 por la vidente extática Miki Nakayama (1798-1887), o el Omotokyo (Religión de la Gran Fuente), fundado por la vidente milenarista Nao Deguchi (1836-1918). Otras agrupaciones son posteriores en su fundación a la derrota japonesa y suelen insistir en amalgamar creencias tanto sintoístas como budistas o cristianas.

Muchas basan su práctica religiosa en la curación y las técnicas extáticas y entroncan con creencias populares muy arcaicas de índole chamánica. En un ámbito exclusivamente privado, se siguen manteniendo las ceremonias del shinto imperial. También continúa el sintoísmo de los santuarios, que tiene fuerte arraigo en las zonas agrícolas, las más tradicionales, y que sigue ofreciendo hoy en día un marco ceremonial de referencia a muchos japoneses. Se estiman sintoístas en la actualidad 100 millones de fieles, y entre 12 y 15 millones corresponden a alguno de los doscientos nuevos cultos principales.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana – La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.