Historia del Psicoanálisis Primera Mujer En El Diván; Anna O.

Objetivos de la Terapia de Parejas Cuando Recurrir al Tratamiento

Objetivos y Cuando Recurrir a la Terapia de Parejas

Fueron muchos los médicos e investigadores que continuaron la obra de Sigmund Freud. Hoy el psicoanálisis se ha generalizado, y se aplica no sólo individualmente sino también a la pareja.

Sigmund Freud, a quien con razón se lo puede llamar «el padre del psicoanálisis» y que fue, sin duda, uno de los innovadores del pensamiento del siglo XX.

Pero después de él muchos científicos siguieron profundizando en la materia. Algunos no estuvieron de acuerdo con las teorías freudianas, otros las consideraron desde diferentes puntos de vista.

Actualmente, nombres como los de Alfred Adier, Carl Jung, Theodor Reik, Wihelm Reich, Otto Rank, Ernest Jones, Melanie Klein, Erich Fromm, Karen Horney, Heinz Hartmann y Anna Freud (hija del mismo Freud), forman entre otros muchos la brillante constelación de hombres y mujeres que contribuyeron al desarrollo del psicoanálisis.

Terapia de Parejas
Anna Freud, hija de Sigmund Freud, estaba entre la segunda generación de psicoanalistas freudianos.

Puede decirse entonces que, desde principios de siglo XX hasta hoy, el psicoanálisis ha adquirido categoría científica, y que la psicoterapia se ha convertido en valiosa técnica médico-psicológica.

Esta técnica no sólo se aplica individualmente sino que, cada vez más y en todo el mundo, se dedica a la pareja para tratar de solucionar, a través de sus dos integrantes, los problemas que pueden presentarse en la relación.

A pesar de su gran difusión y excelente resultados, todavía, quizá por falta de información adecuada, muchos albergan prejuicios, temores y prevenciones al respecto.

Creemos que es necesario tratar de establecer en qué consiste, quién está en condiciones de aplicarla y cuándo se debe recurrir a ella.

1-En qué consiste. Como su nombre lo indica, se trata de aplicar la psicoterapia a los dos, el hombre y la mujer, cuando se considera que el malestar que experimenta uno de ellos —o ambos— tiene conexión directa con las modalidades de su relación, de su vida de convivencia.

2-Quién está en condiciones de aplicarla. Naturalmente, el más indicado es un psicólogo o un psicoanalista. Es obvio que debe tratarse de una persona debidamente capacitada.

3-Cuándo se debe recurrir a ella. Es difícil precisar, en general, el momento en que la terapia de pareja se hace necesaria. Casi siempre las consultas coinciden con crisis serias en la vida de convivencia (agresividad excesiva, impotencia, frigidez, separaciones, muertes en las familia, nacimientos y otros «catalizadores» del proceso).

Es importante que tanto el hombre como la mujer, cuando descubren fisuras en el vínculo que los une, y cuando se sienten incapaces de llegar a una solución mediante el diálogo y los planteos mutuos, tomen conciencia de lo indispensable de una psicoterapia como la que estamos describiendo.

También es bueno saber que nunca es tarde para buscar la ayuda necesaria.

Es más común que los jóvenes soliciten la terapia de pareja, puesto que probablemente sienten menos recelos y resistencias que los mayores frente a métodos como éste.

Pero todos deben aprender a vencer esas resistencias, a menudo absurdas, así como todos deben saber que la psicoterapia de pareja no es exclusiva de los menores de cuarenta años.

Por el contrario, muchos matrimonios que llegan a una crisis cuando los hijos ya son grandes, cuando ya tienen nietos, pueden encontrar un verdadero apoyo en ella.

En pocas palabras: en una pareja no hay límite de edad para buscar la manera más adecuada de superar sus problemas de relación. Siempre es tiempo de hacerlo.

terapia de parejas
Es importante que tanto el hombre como la mujer, cuando descubren las fisuras en su relación, para iniciar la terapia.

TERAPIA Y DIVORCIO

¿Se divorcian más las personas que recurren a la psicoterapia de pareja que las que no lo hacen?

Muchas personas lo afirman. Sin embargo, no es exactamente así. Lo que ocurre es que dicha psicoterapia puede llevar a un esclarecimiento de la situación que ya no permita la convivencia.

En cambio, no puede originar algo que no esté latente. Cuando una pareja se divorcia es porque ya no tolera seguir en compañía. Y eso subyace en la relación, con psicoterapia o sin ella.

Pero cuando hay un verdadero y profundo deseo de llegar a la armonía, todo método de apoyo y de ayuda es beneficioso para restablecer el equilibrio.

EL TIEMPO EN QUE VIVIMOS

Hay que pensar, ademas, que el tiempo en que vivimos puede acelerar muchas crisis latentes.

Es que los antiguos valores se van derrumbando sin que otros nuevos los hayan sustituido permanentemente, y el hombre y la mujer, al unirse, se encuentran muchas veces sin los apoyos externos necesarios.

Vemos, por ejemplo, que ha desaparecido la figura tradicional del pa-ter familias, vale decir del hombre como amo y señor de su mujer y de sus hijos, como propietario de ellos.

Al mismo tiempo se evaporaron las leyes jerárquicas que subordinaban la mujer al hombre. Agreguemos que también evolucionan los principios religiosos que ayudaban a mantener la cohesión de la pareja.

Y eso no es todo: el acelerado avance tecnológico característico de nuestra época hace que entre generación y generación las diferencias se profundicen.

El tiempo en que vivimos, tiempo de crisis, exige un continuo ajuste de relaciones en todos los sentidos.

Y como entendemos que, a pesar de dichas crisis, la pareja sigue siendo el núcleo afectivo que posibilita el amor familiar y a partir de allí la armonía social, sugerimos que en muchos casos la psicoterapia de sus dos integrantes puede ser de gran ayuda para enfrentar los múltiples problemas que se presentan.

¿PERO CÓMO ES LA TERAPIA DE PAREJA?

La palabra psicoterapia o terapia produce en muchos una reacción de desconfianza.

Y esa desconfianza se acentúa cuando se habla de «psicoterapia de pareja«.

Por eso es necesario saber que esta psicoterapia de pareja sólo se diferencia de otras en una cosa, en ella participan los cónyuges y el terapeuta. No son dos personas, sino tres.

Los detalles de las sesiones varían. Generalmente se trata de una sesión por semana, o dos. Cada sesión suele durar alrededor de una hora. Depende de los casos.

Durante la sesión los pacientes hablan con el terapeuta. A veces se agregan técnicas psicodramáticas que permiten sacar a flote viejos problemas subyacentes.

En resumen: en la actualidad la psicoterapia de pareja es una importante técnica médico-psicológica, avalada científicamente, y que puede prestar sólido apoyo al hombre y la mujer cuya relación conyugal entra en crisis.

Objetivo de la Psicoterapia de Pareja

La psicoterapia no es una solución mágica sino una ayuda profesional para que usted pueda superar sus conflictos, si desea realmente hacerlo.

Después de unos años de casados tienen que enfrentarse con una evidencia.
Una evidencia dolorosa pero real: algo anda mal en su matrimonio.

¿Qué?: No han podido averiguarlo, y menos aún solucionarlo. Diálogos, confesiones y barruntos de sospechas no bastaron para superar la situación y encauzar a la pareja por el camino de felicidad que ella y él desean.
Si: surgió la idea de consultar al psicoterapeuta.

Pero una serie de temores y de prejuicios los detienen. No debería ser así.

Algunos amigos aseguran que la psicoterapia «cura» los trastornos psicológicos. Otros, en cambio, que lleva directamente al divorcio.

¿Quién tiene razón?: En realidad, ninguna de esas dos afirmaciones es absoluta.

La psicoterapia, pese a estar en boga en todos los países del mundo, es prácticamente desconocida, sobre todo en lo que respecta a sus verdaderas funciones.

Que vamos a tratar de explicar en esta nota, complementando la que tituláramos Desde Freud a la psicoterapia de pareja.

UN MÉTODO DE INVESTIGACIÓN DE LA MENTALIDAD HUMANA

La idea de que el psicoanálisis sirve para «curar» a los enfermos con trastornos psicológicos está muy generalizada.

Pero hoy se sabe que en realidad el psicoanálisis además de ser una útil técnica de tratamiento es un método de investigación de la mente del hombre.

Siendo un método de investigación, es un campo de aprendizaje y una fuente de información de todo lo que atañe al hombre y la mujer.

Vale decir que no sólo el que se sienta enfermo mentalmente puede acercarse al psicoanálisis.

Este será muy efectivo, es verdad, cuando se presentan trastornos y anomalías mentales. Pero puede haber pacientes con distintos objetivos, aparte del de superar una enfermedad.

Uno de esos objetivos puede ser, por ejemplo, el deseo de conocer en profundidad los procesos de su propia mente. Es decir el deseo de interiorizarse de aquello que permanece en el inconsciente, o sea, alejado del área de la conciencia.

El psicoanalista, por su técnica y formación, puede ayudar muy bien a una persona a lograr dicho objetivo: conocerse mejor.

El psicoterapeuta, entonces, sería algo así como un traductor de una realidad que está dentro del sujeto. No quita ni agrega nada a esa realidad, sólo la traduce.

Interpreta los procesos inconscientes, los traduce al sujeto (paciente), y éste tiene que elaborar y reubicar sus estructuras.

PARA CONOCERSE A FONDO: Si una pareja siente que algo «anda mal», es saludable que busque la orientación del psicoterapeuta.

Pero puede recurrir a él sin necesidad de ese «andar mal», sino simplemente por el deseo de conocerse a fondo, de saber cómo es en profundidad la dinámica interior.

Claro que, en general, una pareja se decide por la psicoterapia cuando la crisis es insoslayable, cuando se he . «ido un equilibrio que no puede restablecerse por sí mismo.

El psicoterapeuta no los va a «curar» en el sentido clásico del término. Va a analizar los procesos interiores y los interpretará para que sea la pareja quien los elabore y asuma, buscando las verdaderas soluciones.

Con este mismo criterio, no serán el psicoterapeuta ni su método los que provoquen un divorcio, como lo quiere esa otra creencia bastante generalizada. La separación llegará con psicoterapia o sin ella si la situación no admite otra salida.

Ya vimos que hay otros objetivos de la psicoterapia, tan distantes de la superación mágica de los problemas conyugales como de la separación.

Pensar que una crisis puede superarse o estallar simplemente por obra y gracia de la psicoterapia, es atribuirle omnipotencia o creer que puede arreglar o desarreglar cualquier cosa.

Es trasladar a lo exterior un problema que nos concierne y del que debemos hacernos responsables.

La verdad primera es que los pacientes son los únicos encargados de enfrentar su situación.

El terapeuta sólo mostrará, señalará lo que ocurre en el interior de ellos, interpretando los roles de cada uno, dando información, orientando y contribuyendo a discriminar cuando sea necesario.

DOS PASADOS PARA UN PRESENTE: Cuando un hombre y una mujer contraen matrimonio, cada uno lleva tras si o consigo su propia historia personal.

Esa historia (su educación, su formación, sus creencias) los condiciona individualmente. Son como son por lo que han sido. Llevan una carga de la que es imposible desprenderse.

Ahora bien; cuando se deciden a unirse, sus dos historias se funden en una sola. Dos pasados individuales forman el presente de la pareja. Y al constituir el presente, el pasado no desaparece: interactúa con un ahora en el que ambos están inmersos.

La psicoterapia tiene en cuenta todo el conjunto: historias individuales e historia de la pareja, pasado y presente.

Pero a diferencia de las técnicas psicoanalíticas donde el terapeuta se limita a interpretar, en algunas técnicas psicoterapéuticas puede también esclarecer situaciones externas y dar información, por ejemplo, de índole sexual, que no siempre es demasiado conocida por los pacientes y que éstos no saben cómo obtener.

La función del psicoterapeuta es, entonces, un tanto directiva y orientadora, y puede, mediante ese esclarecimiento, contribuir grandemente al conocimiento de cada individuo y de la realidad del nosotros que han formado al unirse.

Cuando un hombre y una mujer se sienten incapaces de encontrar soluciones por sí, y desean salvar su matrimonio, no tienen por qué tener prejuicios frente a la psicoterapia individual o de pareja.

Pero deben, en cambio, tener presente que esa terapia no es una solución mágica.

Que constituirá un esclarecimiento sobre el cual ellos mismos deberán elaborar su conflictos si realmente desean superarlos.

De igual modo, es mejor olvidar la idea de que el tratamiento lleva de manera ineludible al divorcio, y que de producirse la psicoterapia puede facilitar una separación menos dolorosa y traumática,

Fuente Consultada:
Hombre y Mujer Para Vivir En Pareja-Tomo III-Editorial Salmo S.R.L. Psicoterapia de Parejas

Enfermedades Mentales Psicopatia Los Trastornos de la Personalidad

Enfermedades Mentales – Trastornos de la Personalidad

Introducción: Todos experimentamos la «locura» en algún momento en nuestras vidas.

El hecho de beber demasiado en alguna fiesta puede hacer que nos conduzcamos de manera «tan extraña», que preferimos olvidarnos de lo hecho o le echamos la culpa al alcohol, en lugar de admitir ante nosotros mismos que el alcohol meramente eliminó las inhibiciones normales e hizo que algo nuestro, algo que habitualmente preferimos mantener oculto, se manifestara.

Puede tratarse de autocompasión, agresividad o lujuria.

enfermedades mentalesTal vez hizo que habláramos tonteras, o que tropezáramos y nos cayéramos, o que pusiéramos incómodos a todos los que nos rodeaban.

Sin embargo, una vez que los efectos del alcohol pasan, recuperamos el autocontrol.

El alcohol produce un cambio en el equilibrio bioquímico del cerebro y del cuerpo.

La visión se nubla y el habla se vuelve torpe, perdemos capacidad de coordinación, nuestros reflejos se retardan, nuestra conducta se ve afectada.

Pero en la medida en que no nos pongamos demasiado incómodos y no dañemos a otras personas o cosas, la pérdida del control debida al alcohol es aceptada y hasta alentada por quienes nos rodean.

Sin embargo, si algo afecta nuestro cuerpo, nuestro cerebro o nuestra mente y ello provoca una conducta excéntrica incomprensible para los demás, cuyas causas son desconocidas, entonces la tolerancia es mucho menor.

Hacemos que intervenga la autoridad. Necesitamos que los «locos» sean encerrados.

La pérdida del control, sea en la forma de una psicosis espectacular o de una depresión gradual y creciente, es considerada algo indeseable.

En algunos casos la pérdida del control es algo muy serio y muy angustiante, tanto para quien la sufre como para los demás.

Oír voces de personas que dicen cosas malas acerca de uno cuando no hay nadie alrededor (alucinaciones auditivas), o sentir que nuestra mente está siendo controlada son cosas que ninguno de nosotros querría experimentar, pero para algunas personas eso es una realidad.

No entendemos por qué, pero tampoco entendemos cómo funcionan muchos medicamentos, aunque sabemos que son efectivos y lo aceptamos así cada vez que decidimos tomarlos porque estamos enfermos.

Algunas personas aprenden a vivir con sus síntomas y solamente con apoyo o con apoyo y medicación logran vivir sus vidas como desean.

Sin embargo, para muchas otras, el inicio o la repetición de esos síntomas significa que son menos capaces de enfrentarse a muchas de las exigencias de la vida cotidiana, y el miedo y el prejuicio que provoca el desorden que las aqueja se traduce en una pérdida de apoyo.

Un poco de comprensión acerca de las diferentes maneras en las que las afecciones mentales se manifiestan puede ayudar al paciente y reducir una gran cantidad de prejuicios.

Cómo se clasifican las afecciones mentales
Las principales manifestaciones de afecciones mentales reciben rótulos clínicos dentro de una clasificación. Se pueden dividir en tres grandes grupos: neurosis, psicosis y desórdenes de personalidad.

Neurosis: Los problemas de salud mental de naturaleza neurótica son aquellos caracterizados por excesiva infelicidad, niveles no saludables de ansiedad y modos de conducta poco eficientes y tal vez hasta destructivos (se los suele llamar conductas inadecuadas).

No hay pérdida de contacto con la realidad y las personas por lo general se dan cuenta de que algo anda mal.

La neurosis se manifiesta principalmente a través de la ansiedad, la depresión y las conductas obsesivas o compulsivas, si bien esto en sí mismo es por lo general una expresión de un nivel de ansiedad intolerablemente alto.

Las enfermedades psicosomáticas o histéricas (como por ejemplo la ceguera histérica) también entran en esta categoría.

Tal como lo muestran las definiciones de las diferentes categorías de enfermedad menta! más adelante en este capítulo, los problemas de salud mental de naturaleza neurótica son vividos como exageraciones de pensamientos y de reacciones normales.

Psicosis: Una psicosis se caracteriza por una pérdida de contacto con la realidad, aunque los pacientes pueden con frecuencia gozar de mayor discernimiento del que se les atribuye.

El individuo puede muy bien no saber que le está ocurriendo algo malo. Es probable que tenga ideas fijas falsas al considerarse rico o poderoso, o incluso creer ser otra persona. Puede padecer de alucinaciones.

Con frecuencia la pérdida de contacto con la realidad (usualmente temporaria), más la percepción distorsionada (por ejemplo, oír voces o creer que su mente está controlada por otra persona), es lo que más asusta a la mayoría de la gente.

Un episodio psicótico puede ser desatado por drogas, alcohol o la presencia de otros elementos tóxicos en el organismo. También por falta de sueño, por algún desorden metabólico o por una infección.

Esto se conoce como psicosis orgánica, estado confusional tóxico, falla cerebral aguda y también como reacción de delirio aguda. Sin embargo, una experiencia psicótica puede con frecuencia ocurrir sin que se conozca la causa (si bien siempre está involucrado el estrés) y, según la naturaleza de la manifestación, el diagnóstico puede ser esquizofrenia, depresión maníaca o depresión endógena psicótica.

Desorden de personalidad: La palabra común para designar a aquellas personas que tienen un desorden de personalidad es «psicópata», aunque, por el énfasis puesto en el hecho de que las afecciones mentales se originan en la sociedad, el término «sociópata» se difunde cada vez más.

Un sociópata o psicópata es una persona que no experimenta culpa o remordimiento por acciones suyas que pueden ocasionar dolor en los demás. Con frecuencia son impermeables al castigo. No aprenden de la experiencia.

Es su personalidad la que parece estar dañada o en desorden, y no sus pensamientos o estados de ánimo. Con gran frecuencia (pero no siempre) han tenido una crianza dolorosa o perturbada.

Son las personas pertenecientes a esta pequeña categoría de desórdenes mentales quienes originan muchos de los prejuicios contra otras que pueden haber estado internadas en un hospicio con algún problema de salud menta!, pero que serían incapaces de herir a alguien, aun en caso de ser provocadas. Las personas con desórdenes de personalidad pueden padecer otras formas de afecciones mentales, pero no necesariamente.

Posibles causas de las afecciones mentales
En realidad, cuando la gente sufre de una afección mental hasta el punto de necesitar atención, es con frecuencia muy difícil llegar a la raíz de su experiencia.

Por lo tanto, lo que en los papeles parece ser una bien definida categoría es algo mucho más complicado en la experiencia, a pesar de lo que pueden decir expertos como los psiquiatras.

Las causas de las afecciones mentales son complejas, y la explicación más probable es la de que varios factores (físicos, psicológicos y sociales) se combinan para constituirse en el motivo de los problemas.

A través de los años ha habido diversas opiniones, algunas con el énfasis puesto en las explicaciones físicas (particularmente la herencia) y otras en los efectos del ambiente.

Existe la creencia de que, si bien la mayoría de las neurosis están determinadas por el ambiente (por ejemplo, las influencias culturales en las mujeres), las afecciones mentales de naturaleza psicótica surgen cuando un potencial heredado es desatado por tensiones ambientales. Sin embargo, no hay razón para suponer que una tendencia neurótica no sea heredada de la misma manera.

Con frecuencia se sugiere que los factores genéticos hacen que ciertas personas sean más susceptibles a padecer problemas de salud mental. Sin embargo, lo que se transmite es la susceptibilidad y no el problema mismo. El estrés es considerado el factor clave en el desarrollo de los problemas de salud mental.

La opinión psiquiátrica con «modelo médico» destaca las causas y los tratamientos físicos (por ejemplo, la herencia y su expresión bioquímica), mientras que aquélla con «modelo social» enfatiza los determinantes ambientales y prefiere los tratamientos psicológicos.

Los problemas de salud mental de cualquier clase pueden afectar seriamente la capacidad de una persona de llevar una vida satisfactoria, en particular dentro de una sociedad que valora los logros, el éxito, las ganancias, el status y la riqueza.

«Los psicópatas carecen de consciencia y son incapaces de manifestar sentimientos de empatía, culpa o lealtad respecto a nadie, excepto en lo que se refiere a ellos mismos.» Robert Haré, 2006

Diferencias sutiles El concepto de psicopatía (los términos «personalidad psicopática» y «sociopatía» se utilizan en ocasiones de manera indistinta) está rodeado por la controversia.

La psicopatía es un trastorno de la personalidad en el que las personas que lo sufren carecen de consciencia y son incapaces de presentar sentimientos de empatía, culpa o lealtad respecto a nadie, excepto en lo que se refiere a ellos mismos.

La sociopatía no es una enfermedad psiquiátrica y se refiere a las personas que tienen un carácter antisocial y delictivo, y que siguen las normas de una subcultura concreta. El «trastorno de la personalidad antisocial» es una categoría amplia que recoge ambos problemas.

Algunas personas consideran que el diagnóstico de psicopatía tiene un carácter vago y contradictorio, y que es utilizado por los psiquiatras como una especie de diagnóstico «cajón de sastre» en el que incluyen a las personas en las que el establecimiento del diagnóstico verdadero es demasiado difícil o peligroso.

Sin embargo, este problema se conoce bien desde que H. Cleckley (1941) publicó su libro La máscara de la cordura (The Mask of Sanity).

Egocentrismo y mentiras Padecer alguna psicopatía influye en todos los aspectos de la vida del paciente. En conjunto, los psicópatas llegan a ser impulsivos e irresponsables, y poseen pocos objetivos vitales claros.

Por lo general, tienen antecedentes de problemas con la autoridad y con el control de su comportamiento. No muestran sentimientos de empatía ni de remordimiento, y nunca aceptan la responsabilidad por sus actos.

Podemos decir que tienen un carácter «hueco» en el sentido de que sus relaciones son superficiales y de que no muestran lealtad hacia nadie, excepto hacia sí mismos. Su percepción de quiénes son es escasa y carecen de un sistema de valores y de objetivos a largo plazo.

Llama la atención el hecho de que nunca pueden «esperar al momento oportuno». Les encanta el aquí y el ahora, siempre con cosas emocionantes. Evitan en lo posible la estabilidad y la rutina. Por otra parte, a menudo parecen no presentar ansiedad social ni física.

Los psicópatas tienen casi siempre problemas con la ley y con las figuras de autoridad. Lo que les causa problemas es su impulsividad.

No planifican nada y tienen muy poco en cuenta a las víctimas de sus actos delictivos, además de que pie no consideran las consecuencias que puedan tener para ellos mismos. Sus delitos tienen en muchas ocasiones un carácter mezquino, como los robos con engaño; en muchas ocasiones llevan a cabo fraudes y falsificaciones y no  pagan sus deudas.

Criterios de Diagnósticos
1Los psicópatas muestran una despreocupación clara por los derechos de los demás y por la posible violación de los mismos. A menudo tienen antecedentes de dificultades con la ley, delincuencia o peligrosidad social.
2Los psicópatas no se adaptan a las normas sociales en lo que se refiere a los comportamientos de carácter legal y realizan repetidamente actos que conllevan la detención, el encarcelamiento y el castigo, entre ellos, mentiras, robos y estafas.
3Engañan siempre con mentirasrepetidas, uso de nombres distintos o estafas con el objetivo de conseguir placer o provecho personal. Son peligrosos, agresivos y estafadores, el tipo de persona que se representa con frecuencia en las películas que tratan sobre delitos económicos.
4Muestran una gran impulsividad y son incapaces de planificar el futuro.
Viven exclusivamente por y para el presente.
5Muestran irritabilidad y agresividad, manifestadas a través de peleas físicas o ataques repetidos. Parece que no pueden quedarse quietos nunca.
6Son imprudentes con independencia de los niveles de segundad física y psicológica de los demás.
7Manifiestan de manera constante una actitud irresponsable. Fracasan de forma reiterada en el mantenimiento de un comportamiento laboral constante y en el reconocimiento de sus obligaciones económicas.
8No muestran ningún tipo de remordimiento. Son indiferentes a las consecuencias que tienen para los demás sus robos o engaños. Nunca aprenden de sus errores. Es posible que etiquetarlos como antisociales

LAS PATOLOGÍA DE LA SALUD MENTAL

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Depresión. Este trastorno del estado de ánimo afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. Según la OMS, en ocasiones se debe a problemas de salud física, pero también a circunstancias que aumentan el riesgo de padecerla, como las presiones económicas o los conflictos. Además, una de cada cinco mujeres embarazadas sufre depresión luego del parto.

2Fobias. De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología, cerca de 19 millones de adultos padecen algún tipo de fobia, es decir, un tipo de trastorno de ansiedad que consiste en un miedo irracional y exagerado ante objetos, situaciones o actividades.
3Trastornos de la conducta alimentaria. Las dos enfermedades más habituales son la anorexia y la bulimia nerviosa.
4Alzhéimer. Considerado una pandemia, se trata de un tipo de demencia irreversible que destruye el cerebro progresivamente causando pérdida de la memoria, deterioro cognitivo y comportamiento impredecible, entre otros síntomas. De acuerdo a la OMS, surge un nuevo caso cada cuatro segundos.
5Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. Afecta a niños y adolescentes y se caracteriza por una escasa capacidad de concentración, comportamiento impulsivo y dificultad para seguir instrucciones y completar tareas.

Las psicoterapias
Según H. Ey «La Psiquiatría ha encontrado su verdadero semblante e! día en que lo esencia de su terapéutica se ha impuesto como técnicas psicoterapéuticas, y esto fue y será cierto, sea cual fuese la importancia y e! interés de los métodos biológicos que se han expuesto».

La historia de la psicoterapia es reciente, a pesar de los precursores que en todas las épocas auxiliaron al enfermo con la palabra y las ideas.

Como ejercicio médico nace en el siglo XIX, a raíz del interés científico por el hipnotismo (Braid, Charcot, Breuer, Bernheim) de estos estudios provienen directamente los trabajos de P. Janet, y de Freud y sus discípulos.

Las escuelas de psicoterapia son múltiples, debiendo aquí elegirse algunas a modo de ejemplo: El Psicoanálisis: Un capítulo especial se dedicará a este tema; mencionaremos muy brevemente entonces, que el psicoanálisis aspira a que el paciente pueda desarrollar su personalidad cuya maduración aparece detenida parcialmente.

No se parte de ningún programa previo, utilizando la libre asociación de ideas para sacar a luz la dinámica psicológica inconsciente.

El psicoanalista mostrará al paciente mediante la interpretación (única intervención que se permite) el sentido de lo que dice. En el tratamiento se establece la reproducción en la situación vivida con el analista, de modelos de conducta, sensaciones, etc. pertenecientes a la infancia del sujeto.

Es la llamada transferencia y es la herramienta clave del tratamiento, pues permite hacer conscientes en lo inmediato los viejos conflictos del paciente. Es un tratamiento prolongado, dado que prácticamente busca «reemprender» la historia del paciente.

Su principal indicación son las neurosis, pero se necesita del paciente un nivel mental normal y una edad máxima de 50 años.

Las psicoterapias analíticas: Las necesidades de acelerar el tratamiento y de hacerlo accesible a mayores indicaciones han introducido variantes en el tratamiento clásico esbozado por Freud: nacen así el psicoanálisis de niños, y el psicoanálisis de psicóticos, que tomados primero como modificaciones para muchas escuelas se integran pronto al psicoanálisis propiamente dicho.

Otras modificaciones de la técnica, basadas siempre en la teoría analítica, han llevado a formular terapias de objetivo limitado, en que se propone zanjar el problema actual, antes que reestructurar la personalidad. Nacidas de necesidades prácticas y teóricas, mencionaremos dos: La Psicoterapia de Grupo y el Psicodrama.

Psicoterapias de Grupo: Son métodos que utilizan para el tratamiento los fenómenos psicológicos interpersonales en grupos restringidos creados para este fin. No deben confundirse con las terapéuticas institucionales, socioterapia, que veremos después.

A diferencia del psicodrama, son métodos verbales o sea de intercambio verbal en el seno del grupo.
Varios pacientes (generalmente de 5 a 8) se reúnen con un terapeuta a discutir sus problemas; el terapeuta interpreta el contenido de lo dicho, así como las relaciones interpersonales que se forman. Variedades de esta técnica se aplican a tratar a grupos familiares o parejas.

Psicodrama: Se utiliza no sólo la expresión verbal, sino también las actividades psicomotrices (juegos, escenas representadas, gestos, etc.). En el psicodrama clásico (Moreno) se utiliza un escenario, auxiliares^ etc. Se discute antes y después lo que se representa.

FUENTES CONSULTADAS:
Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales
Trabajo de
monografías.com sobre psicología social
Salud Mental Una Guía Para La Supervivencia de Elaine Farrell