Históricos Monumentos De Piedra

Desaparicion Civilizacion Cretense Explosion de la Isla Santorini

Desaparición Civilización Cretense

La primera civilización europea nació en la isla de Creta hace unos 4500 años. Se denomina civilización minoica por su legendario rey Minos. La historia de los antiguos habitantes de Creta comenzó a ser conocida a principios de este siglo, a partir de las excavaciones del arqueólogo Arthur Evans. El investigador inglés la llamó “minoica”, por el nombre del rey Minos, el mítico fundador de la primera dinastía de gobernantes cretenses. Los arqueólogos descubrieron varios palacios en los que se atesoraban enormes riquezas.   

ubicacion de santorini

Descubrimientos que hicieron temblar los cimientos de la historia

En el sur de Grecia, en los fondos marinos de la isla de Santorín, sacaron a la luz vestigios de una ciudad de más de 3.500 años de antigüedad. Una ciudad y una isla prácticamente destruida por la explosión de un volcán en el siglo XV antes de nuestra era. El derrumbe de una isla que fue evocado por Moisés en el Éxodo, la ola gigantesca que provocó inundaciones en Egipto, en el delta del Nilo y barrió con su furia la costa norte de Creta. Una catástrofe que seguramente provocaría el declive de la civilización cretense.

Según los vulcanólogos modernos, podemos imaginar asimismo esta escena apocalíptica y brutal que lo destruyó todo en cuestión de minutos. El estallido y colapso de la isla se cuentan entre las mayores catástrofes naturales que la humanidad conociera jamás. El de la isla de Santorín fue peor que el de Pompeya, quince siglos antes que la erupción el Vesuvio.

Los vestigios hallados corresponden a los restos de una casa de una o dos plantas, aposentos y utensilios de todo tipo prácticamente intactos, y vasos con curiosas inscripciones Un tesoro arqueológico submarino, uno de los más importantes del siglo XX y maravilla entre los yacimientos arqueológicos actuales.

En cambio, lo más extraño y lo más increíble es el descubrimiento de un magma de metal verde que incluye engranajes ejes, ruedas, balancines, agujas finamente trabajadas en el interior de cuadrantes excéntricos.

Tal Y Como demostraron investigaciones oficiales, se trataría de un reloj astronómico que dataría del siglo I antes de Cristo y que indicaba las posiciones del zodíaco, los movimientos de las mareas, las revoluciones de los planetas, el año en curso, los meses y las divisiones horarias del día.

Este aparato fue adquirido por un sabio de la época. Hoy, debidamente reconstruido, permanece en exposición en Siria, en el museo de Damasco.

Entonces… ¿quien pudo haber construido semejante aparato? Sobre qué clase de tesoro desconocido estamos hablando y qué otras sorpresas nos depara la exploración submarina de otros mares del globo?

Video: La Cultura Minoica

Monte Rushmore Washington jefferson Lincoln Historia Caras Esculpidas

Historia del Monte Rushmore Washington jefferson Lincoln

Cómo fueron esculpidas las efigies del monte Rushmore: Cuatro caras gigantescas miran al horizonte desde la ladera de una montaña de granito situada en Dakota del Sur, Estados Unidos. Si también fueran esculpidos los cuerpos, cada figura mediría unos 140 m de altura.

Son los rostros de cuatro ex presidentes de ese país, labrados en la cima del monte Rushmore con taladros neumáticos y dinamita por hombres encaramados en los bordes de la ladera. La imponente obra tardó 14 años en realizarse, y fue dirigida por John Gutzon Borglum,(imagen abajo) un afamado escultor estadounidense de origen danés.

La montaña esculpida es un monumento nacional, y los cuatro personajes, elegidos para representar los ideales de la nación, son George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt.

La idea de erigir el monumento surgió del historiador Doane Robinson en 1923, que propuso que se esculpieran efigies de héroes como Kit Carson y Buffalo Bill en unas columnas de granito llamadas las Agujas ubicadas en la misma zona que el monte Rushmore. Pero Borglum consideró que ni las columnas ni el proyecto eran adecuados, pues tenía la convicción de que la obra debía tener importancia nacional.

El escultor John Gutzon Borglum construyó sus modelos de trabajo en una escala de 1:12 (una pulgada en éstos equivaldría a un pie en la roca). Su hijo Lincoln Borglum mide el modelo de Jefferson para hacer la transferencia al monte Rushmore. Una vez en la cima de éste ayuda a operar una máquina para medir y marcar los puntos de perforación.

El monumento fue esculpido entre 1927 y 1941 con un costo de 990 000 dólares, la mayor parte fondos federales. La escultura en sí tardó 6.5 años en realizarse, pero el trabajo fue lento debido a problemas financieros en los primeros años, así como por factores climáticos. La mayoría de quienes esculpieron las caras eran mineros o canteros de la región, y durante esos 14 años trabajaron unos 360 empleados en equipos de 30 personas en promedio.

Planeación de las cabezas: Borglum eligió el monte Rushmore, de 1.745 m de altura, por el grano fino de su granito, pero aun así fue necesario quitar toneladas de piedra para dejar al descubierto la roca adecuada; para la cabeza de Washington se desbastaron unos 9 m, y para la de Roosevelt unos 37 m. A lo largo de la obra se quitaron unas 450 000 toneladas de roca, que todavía están al pie de la montaña.

Borglum decidió esculpir cabeza por cabeza, empezando por la de Washington; hizo de ella un modelo de yeso de 1.5 m de altura (1/12 del tamaño que tendría la real), en cuya parte superior fijó una placa plana marcada en grados. En el centro de ésta y sobre un pivote montó después una barra horizontal de acero de 76 cm. de largo graduada en pulgadas, y de la barra suspendió una plomada también marcada en pulgadas. Al hacer girar la barra y mover la plomada a cualquier punto de la cara, como una fosa nasal, podían efectuarse las mediciones necesarias.

Para transferir las mediciones del modelo a la montaña, se instaló un mecanismo similar 12 veces más grande en lo alto de ésta, en el punto escogido para la parte superior de la cabeza de Washington. Borglum llamó al artefacto máquina indicadora, y a los hombres encargados de medir, indicadores.

Labrado de la roca: Después de elegir los puntos, la roca se perforaba hasta la profundidad marcada por el indicador para colocar dinamita en los agujeros y hacer volar unos 15 cm. de la roca. La perforación debía ser muy precisa, pues un corte demasiado profundo quitaría piedra de más y no sería posible restituirla. Cada perforador trabajaba atado a un asiento de cuero que colgaba de un cable conectado a un malacate, con un taladro de 39 Kg. de peso pendiente del mismo cable. El operador del malacate estaba situado en un punto desde el cual no podía ver al perforador, así que se colocó a un muchacho sujeto con un dispositivo de seguridad en el borde del peñasco para que retransmitiera mensajes entre ellos.

Trabajar estando colgado a unos 76 m de la cima no era fácil, así que para hacer presión suficiente al taladrar, los perforadores antes debían alcanzar un tramo de cadena y pasarlo por detrás del asiento; luego fijaban la cadena con clavos de acero en la roca.

Jefes de estado Las caras de cuatro ex presidentes de Estados Unidos fueron labradas en el monte Rushmore: (de izq. a der.) George Washington, Thomas Jefferson. Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln.

Las brocas se embotaban cada 15 minutos, y todos los días un herrero tenía que afilar centenares de ellas. Conforme los perforadores se desplazaban de un punto a otro del monte, los dinamiteros metían las cargas en los agujeros; las detonaciones ocurrían dos veces al día: a la hora del almuerzo y al término de la jornada de trabajo.

Para cortar y labrar la piedra hasta darle las dimensiones finales, los perforadores hicieron hileras muy juntas de agujeros pequeños para poder quitar la capa final con cuñas y martillos de acero, y después alisaron” la superficie con taladros especiales.

Borglum decidió esculpir cabeza por cabeza, empezando por la de Washington; hizo de ella un modelo de yeso de 1.5 m de altura (1/12 del tamaño que tendría la real), en cuya parte superior fijó una placa plana marcada en grados.

Contratiempos: La cabeza de Washington fue terminada en 1930, y en seguida comenzó el trabajo con la de Jefferson. Se inició a la izquierda de la primera (desde la perspectiva del observador), pero en 1934 apareció un estrato de roca de mala calidad que obligó a destruir la cabeza incompleta y reubicar la escultura a la derecha de la de Washington.

Como la roca del otro lado tenía grandes fisuras, hubo que desbastar 18 m para alcanzar la capa adecuada, dejando apenas el espesor suficiente entre el peñasco y el profundo cañón situado detrás de él. Pero una fractura en el lugar donde iría la nariz obligó a Borglum a alterar el ángulo de la cabeza, y otras grietas menores fueron rellenadas con una mezcla de aceite de linaza, albayalde y granito pulverizado.

La cabeza de Jefferson tiene también el único parche que se necesitó en toda la obra: al esculpir el labio superior apareció un filón de feldespato que no pudo ser labrado, así que fue eliminado y quedó un hueco de unos 60 cm. de largo y 25 cm. de hondo.

En la base de dicha cavidad se colocaron dos clavos de acero para sostener un tapón de granito fijado con azufre fundido.

El toque maestro: Cada cabeza mide 18 m de altura y, en promedio, la nariz de cada una mide 6 m de largo, la boca 5.5 m de ancho y los ojos 3.4 m de un extremo al otro. Para dar carácter y expresión a los rostros en esa escala fue necesario un toque maestro: Borglum dio a los ojos un destello de vida dejando una columna de granito de unos 56 cm. de largo a modo de pupila, que la luz del sol hace resaltar contra la sombra que ésta forma.

Borglum murió el 6 de marzo de 1941 a la edad de 73 años, poco antes de que el monumento quedara terminado. Los toques finales fueron supervisados por su hijo Lincoln,(imagen izq.) que siendo apenas un adolescente había laborado como indicador al inicio del proyecto.

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora

Las Lineas de Nazca Dibujos Jeroglificos Peru Significado Ubicacion

Las Líneas de Nazca – Dibujos Jeroglíficos – Perú Significado Ubicación

La cultura Nazca
El nombre de Nazca responde en la actualidad a una provincia del departamento peruano de lea, en los valles de Chincha, en la costa meridional del Perú, donde se desarrolló una cultura que mantuvo una estrecha relación con la de Paracas. Pero la evolución de una cultura a otra, de la Paracas a la Nazca, no fue brusca sino que fue un proceso lento. De ahí que se mantengan en la cultura Nazca muchos hábitos y costumbres de Paracas, entre otros su actividad guerrera.

Al estudiar la sociedad nazca, se debe tener en consideración que sus integrantes vivían en pueblos organizados, donde la cúspide del poder era ocupada por los sacerdotes, a quienes se atribuían conocimientos especializados de astronomía, matemáticas y geometría. En las piezas de cerámica fueron representados de manera bien diferenciada, transportados en literas y acompañados de un nutrido séquito. Gran parte de su poder provenía de sus conocimientos astrológicos, lo que les permitía predecir el futuro. Llegaron a establecer un calendario de 360 días.

La cultura Nazca destacó de manera especial en el arte de la cerámica. Enriquecida por el uso del color, en sus piezas aparecen reproducidas las plantas y la fauna que les rodeaba así como seres mitológicos. Era una cultura en la que la representación de los personajes pone de manifiesto la habilidad de los artesanos. Para muchos arqueólogos, fueron los mejores ceramistas, dibujantes y pintores de la América precolombina. Los alfareros y tejedores, estos últimos de manera muy significativa, dejaron cumplida información sobre la vida del pueblo nazca. Sus interpretaciones estéticas se distinguen por su gran sentido filosófico, que huye del realismo. En sus dibujos plasmaron figuras antropomorfas, siempre idealizadas.

Los nazcas situaron sus centros de población en la parte alta de los valles, debido al escaso caudal de los ríos, que no suelen llegar con agua a su desembocadura en el océano Pacífico. Desarrollaron las técnicas agrícolas, que, como todas las grandes culturas costeras preincaicas, han dejado restos de magníficos acueductos, vestigios que ponen de manifiesto sus profundos conocimientos hidráulicos.

En 1927, el equipo de reconocimiento aéreo de Perú no podía dar crédito a sus ojos. Debajo de ellos, cubriendo el desierto hasta donde alcanzaba la vista, se extendía un enorme zoológico bidimensional: las líneas de Nazca.

LINEAS DE NAZCA EN PERU

Imagen Una de la Líneas de Nazca

NINGUNO DE LOS INNUMERABLES misterios arqueológicos de Sudamérica supera los extraordinarios dibujos del desierto de Nazca, en Peni. Las enormes dimensiones, la belleza y el misterio de esas líneas, han fascinado tanto a arqueólogos como a científicos y aventureros durante el medio siglo que ha pasado desde su descubrimiento. Aunque son tan antiguas como Stonehenge, las líneas de Nazca fueron ignoradas por el mundo hasta que Toribio Mexta Xesspe, integrante del equipo de reconocimiento aéreo de Perú, voló sobre ellas en 1927.

Las líneas de Nazca tuvieron que aguardar hasta la era de la aviación para ser descubiertas, porque sólo pueden verse desde el aire. Incluso hoy, cuando las líneas ya se conocen en todo el mundo, su visión desde el aire es imponente y asombrosa. La meseta desierta de Nazca —unos 500 km2— está cubierta por estilizados dibujos de pájaros y otros animales; colibríes que tienen 60 m de una punta de ala a la otra, enormes arañas, un zorro, un tiburón ballena. Junto a ellos, más de 100 espirales, grupos de líneas formando estrellas, triángulos ahusados y más de 13 000 líneas totalmente rectas. Sin embargo, todo esto es invisible desde el suelo.

La carretera Panamericana se construyó cruzando estas líneas y nadie se dio cuenta de que estaban allí. Al nivel del terreno, lo único que se ve, si se mira con detenimiento, son unas depresiones poco profundas donde la superficie ha sido rascada para poner al descubierto la tierra amarilla que hay debajo. Pero desde el aire aparecen como un llamativo «zoológico» del desierto, pintado de amarillo.

Efectivamente, no hay ninguna duda que quien realizó estas líneas pretendió que se vieran desde el aire: en conjunto da la impresión de que quieren expresar alguna clase de código o mensaje. Algunas de las personas que las han sobrevolado han visto en ellas gigantescas flechas, líneas y espacios despejados que parecen pistas de aterrizaje.., pero, en todo caso, ¿pistas de aterrizaje prehistóricas?

El polémico arqueólogo Erich von Dániken (imagen) afirma que las líneas de Nazca eran «carriles de aceleración» de los antiguos astronautas, pero muchas críticas han señalado, en primer lugar, que como las naves, presumiblemente, aterrizarían y despegarían verticalmente, no necesitarían de estas larguísimas «pistas de aterrizaje»; además, el terreno es demasiado blando para que aterrice ningún vehículo de gran tamaño; finalmente, como muchas flechas señalan hacia las laderas de las colinas, las naves espaciales se habrían estrellado si hubieran seguido aquella dirección.

De modo que, si las líneas de Nazca no se proponían guiar el aterrizaje de naves espaciales, ¿cuál era su objetivo? Los dos investigadores que más han contribuido a descubrir estas pistas son el difunto Paul Kosok, de la Universidad de Long Island, y la astrónoma Maria Reiche, cuya dedicación exclusiva a Nazca y sus misterios, durante 40 años, le ha ganado el afectuoso título de «arqueóloga residente de Nazca».

El profesor Kosok fue el primero que hizo un estudio sistemático de las líneas, 12 años después de su descubrimiento en 1927. Una tarde, durante los años 40, Paul Kosok vio ponerse el sol precisamente en el lugar en que terminaba una de las líneas. Era el 22 de junio, solsticio de invierno en el hemisferio sur. Esto confirmó su teoría de que las líneas marcaban alineaciones astronómicas: de que era, en palabras textuales, «el libro de astronomía más grande del mundo».

Para Maria Reiche, (imagen) la idea de la existencia de una astronomía prehistórica no era nueva. En la época en que era institutriz en Cuzco (la antigua capital inca del Perú), antes de la segunda guerra mundial, había conocido la obra de su contemporáneo, el astrónomo alemán Rolf Müller. Este había analizado la posible alineación de la catedral de Cuzco, construida sobre el emplazamiento de un templo secundario, y el Coricancha o templo de Sol, sobre el cual se construyó la iglesia de Santo Domingo.

Llegó a la conclusión de que, sin duda, los incas habían alineado los ejes de sus edificios según el solsticio. Después de la segunda guerra mundial, Maña Reiche volvió a Sudamérica para trabajar con Paul Kosok en Nazca.

Buena parte de su trabajo tuvo un carácter eminentemente práctico: llegó a «limpiar» las línea arrastrando los pies calzados con botas a lo largo de ellas, o bien con grandes piedras atadas con sogas. Cuando el profesor Kosok abandonó sus trabajos sobre el misterio de Nazca —murió en 1959—, Maria Reiche continuó sus estudios en el desierto. Primero vivió en el modesto y único hotel de Nazca y después, cuando empezó a ser conocida, le proporcionaron un alojamiento en los edificios de una granja en Ingenio, un pueblecito cercano a la zona de máxima concentración de líneas y dibujos. Durante casi 40 años, esta alemana solitaria ha vivido cerca del «misterio del desierto» (éste es el título de su libro sobre Nazca).

Y aunque muchas de sus ideas originales se han modificado, sigue creyendo, básicamente, que las líneas representan un gigantesco calendario.

Los nazcas, afirma, eran en primer lugar y por encima de todo, agricultores que necesitaban calcular el momento adecuado para plantar y cosechar sus alimentos. Una línea dirigida al lugar donde aparecía una estrella o un planeta brillante podía funcionar como una marca muy clara. Algunas líneas podrían indicar en un extremo el punto donde se levantaba una estrella y en el otro el lugar donde se ponía otra.

Fraulein Reiche ha observado que muchas de esas líneas, algunas de las cuales miden más de 40 Km., son extraordinariamente rectas: las hay que presentan únicamente una desviación de dos grados. Esto parece indicar que fueron trazadas para señalar al Sol, a la Luna o a las estrellas. Los críticos han indicado que sólo unas cuantas líneas muestran ese tipo de alineación, pero las que lo hacen son, sin duda, importantes. Algunos investigadores creen que la disposición que presentan puede tener otra explicación desconocida. Sin embargo, sea cual sea su propósito, la precisión y belleza de las líneas prueba que fueron trazadas en el contexto de una sociedad culta y con gran sentido de la estética.

Maria Reiche cita otros elementos que lo confirman: hermosos objetos de oro finamente labrados, tejidos muy perfeccionados, vasijas de cerámica; todos estos objetos, hallados en el interior de las tumbas verticales que salpican el desierto de Nazca, revelan una cultura artísticamente sofisticada. Pero Nazca no es un lugar único, ni siquiera en América del Sur. Hay otros lugares que presentan un claro parecido con Nazca. Se han hallado líneas, claros y figuras hasta a 950 Km. de distancia. Y más

lejos aún, en las zonas más remotas del continente, se dice que hay enormes líneas grabadas en la superficie del desierto… Estos lugares donde se trazaban líneas, ¿estarán conectados entre sí de alguna forma? Quizá, como creen algunos investigadores, estén unidos por una especie de canales invisibles de fuerza electromagnética que recorren la Tierra, sobre los que los hombres de la antigüedad construyeron las pirámides, Stonehenge y otros monumentos «mágicos». Pero se pueden encontrar otros vínculos más concretos.

Cuando en 1976 se pidió a Maria Reiche que clasificara las líneas de Nazca por orden de importancia, colocó las líneas rectas a la cabeza de la lista. Aunque la mayoría de la gente queda más impresionada por las representaciones de animales, ella insiste en que la rectitud misma de las líneas —que atraviesan sin desviarse terrenos difíciles, a veces vegetación espesa, colinas y barrancos secos de cientos de metros de ancho— resulta, en sí misma, fascinante.

Pero si sólo algunas señalan puntos de referencia astronómicos, ¿por qué fueron trazadas con tanto cuidado? Una y otra vez, el porqué de las líneas de Nazca parece estar al alcance de la mano y vuelve a alejarse. Pero quizás el cómo no sea tan misterioso gracias a Maria Reiche.

Cuando llegó por primera vez a Nazca, en 1946, le contaron que aún se recordaba un tiempo en que había postes de madera que se levantaban a intervalos regulares a lo largo de las líneas. Esto sugería un sistema de construcción adecuado a los medios limitados de que se disponía en aquella zona.

Fraulein Reiche llegó a la conclusión de que quienes dibujaron en Nazca trabajaban con pequeños modelos a escala, trasladando los dibujos a la superficie del desierto, sección por sección, marcando cada una de las mismas con un poste. María Reiche afirma que ha localizado las secciones originales de las líneas y que las ha marcado con pequeñas estacas de madera. Y atribuye la exactitud de la escala al empleo de alguna unidad de medida basada quizá, como el codo bíblico, en las proporciones del cuerpo humano.

En 1976, María Reiche visitó Gran Bretaña, para intentar averiguar en los enclaves arqueológicos los métodos empleados por los constructores prehistóricos y los sistemas de medición que usaban La unidad empleada en Stonehenge, por ejemplo, bien podría ser la yarda megalítica, descubierta por el doctor A. Thom. Tiene una longitud de 83 cm., y parece haber sido la unidad básica de medida en muchos sitios prehistóricos de Gran Bretaña y Francia.

Si, como cree María Reiche, la yarda megalítica fue usada por los constructores de las líneas de Nazca, ¿cómo puede haber sido tan conocida en tiempos tan «primitivos»? ¿Y por qué las comunidades prehistóricas decidieron construir monolitos tan duraderos a un lado del Atlántico, y al otro esos gigantescos dibujos que sólo se ven desde el aire?

¿Cómo se trazaron las líneas y las figuras?
El gran tamaño de las figuras, sus perfectas proporciones y la increíble rectitud de las líneas han dado lugar a múltiples especulaciones acerca del modo en que los nazca lograron tal precisión. Es bastante sencillo trazar líneas rectas con ayuda de tres postes de madera alineados a ojo: el primero es la referencia inicial, el segundo se coloca a unos 100 metros y se mueve a un lado y a otro hasta que queda alineado con un tercer poste más alejado. El misterio reside en cómo se logró mantener tal precisión a lo largo de grandes distancias; algunas líneas se desvían menos de dos metros por kilómetro.

Una fascinante, aunque muy atrevida, especulación es que los nazca eran capaces de remontarse por el aire en alguna especie de globo. Si los supervisores nazca pudieron hacerlo así, les habría sido fácil comprobar que los operarios del suelo mantenían las líneas rectas sin desviarse. El gran tamaño de las figuras incita a pensar que, con el propósito de apreciar los diseños, era necesario verlos desde el aire, al menos en algunas ocasiones.

La creencia de que los nazca eran aptos para el vuelo se basa en dos tipos de evidencias. La primera resulta de las decoraciones pintadas en las piezas de cerámica halladas en la zona, que muestran imágenes semejantes a globos y cometas. La segunda es el hallazgo de «pozos crematorios» circulares, que contienen rocas ennegrecidas y que podrían haber constituido lugares sumamente aptos para el lanzamiento de globos de aire caliente.

Con el fin de comprobar la teoría de que los nazca pudieron haber practicado el vuelo, Bill Spohrer, un estadounidense residente en Perú, construyó un globo utilizando únicamente materiales y tecnología que, a su entender, eran asequibles para aquel pueblo. Por cierto, en las tumbas nazca se han encontrado telas que poseen una textura más fina que la empleada en la confección de los paracaídas modernos, a la vez que son más impermeables que las que se suelen utilizar en la construcción de globos de aire caliente.

En noviembre de 1975 se hizo despegar el globo Cóndor I encendiéndose fuego debajo del mismo en uno de aquellos pozos. El globo voló llevando en su barquilla roja a dos experimentados aeronautas. Jim Woodman yJulián Knott, que cayeron imprevisiblemente pero sin riesgos físicos en el momento en el que una ráfaga de viento acercó demasiado el globo al suelo. El Cóndor I realizó un vuelo de 5 Km., alcanzando una altura de 350 m. Por lo tanto, parece factible que los ingenieros y supervisores nazca estudiaran desde el aire el trazado de las líneas y las figuras. Tales demostraciones constituyen en la actualidad un enigma.

Hay quien opina que pueden ser caminos rituales
No obstante, ésta no es la última palabra. Los arqueólogos del siglo XXI siguen trabajando intensamente en una zona castigada por los elementos.

El italiano Guiseppe Orefici insiste en la posibilidad de que las líneas sean caminos rituales que recorrían los habitantes de la zona para celebrar las fiestas. El alemán Markus Reindel cree que sólo analizando la vida cotidiana de los habitantes de la zona podremos saber la verdad, y por eso excava los alrededores en busca de restos, como cerámica, collares, huesos, momias… Reindel cree que la civilización nazca vivía en grandes ciudades con hermosos edificios, y que enterraban a sus muertos siguiendo complejos rituales.

El agua era uno de los bienes más preciados para esta cultura del desierto, y trabajaron mucho para lograr un reparto justo de la misma. Reindel opina que lo consiguieron, y que curiosamente fue el agua, en forma de lluvias torrenciales provocadas por un fenómeno climatológico -El Niño- quien terminó con su civilización.

«Disfrute del vuelo y no busque demasiadas explicaciones a esta maravilla», dice el piloto poco antes de iniciar el descenso, «porque jamás sabremos la verdad: Nazca es un milagro».

Los enterramientos nazcas
A juzgar por los enterramientos hallados, el arte funerario tuvo gran importancia entre los nazcas, cuyas momias se hallan bien conservadas, gracias, sobre todo a la climatología desértica. Uno de los apartados más singulares de esta cultura son las famosas pistas, especie de grandes caminos trazados en la pampa del Ingenio al norte de Nazca, que, según algunos autores, reproducen los signos del zodíaco, copiándolos directamente del firmamento y relacionándolos con el movimiento de los astros y la predicción de los acontecimientos vinculados al ciclo anual de las estaciones.

Las interpretaciones sobre el significado de estas pistas van desde un gigantesco calendario astronómico hasta pistas de entrenamiento para los chasquis. Lo cierto, sin embargo, es que aún en la actualidad siguen siendo un misterio.

De la observación de los vestigios de enterramientos que se han hallado, se deduce la enorme importancia que tuvo el arte funerario, al tiempo que la climatología desértica de la costa ha contribuido a la buena conservación de las momias, hecho que facilita el proceso de estudio.

Los distintos tipos de enterramientos muestran las diferencias sociales de los personajes que los ocupan, reflejando la complejidad social de los señoríos, basados en los linajes familiares. Las tumbas más importantes tenían forma rectangular y fueron excavadas a escasa profundidad (alrededor de un metro), midiendo de largo poco más de un metro y de ancho unos ochenta centímetros. Se ha encontrado conjuntos de tumbas donde el difunto más importante estaba colocado en el centro, acompañado de un rico ajuar funerario compuesto por ofrendas guardadas en vasijas de cerámica, tejidos, trabajos de orfebrería y tocados con plumería. A su alrededor se enterraban también personas, posiblemente sacrificadas para que les acompañasen, y se han hallado así mismo restos óseos de enterramientos infantiles.

Las tumbas destinadas a los hombres comunes de este pueblo eran excavaciones hechas también en la tierra, en las que el difunto se colocaba en posición sedente, pero sin ajuar funerario o con uno mucho más pobre. De ahí se deduce que, al igual que ocurre en la mayoría de las culturas preincaicas, en la cultura Nazca la consideración social iba más allá de la muerte.

Fuente Consultada:
Lo Inexplicado – Espasa Calpe – Wikipedia – Historia del Mundo
El Mundo Precolombino Editorial Océano