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Efectos de la Contaminacion del Aire y del Suelo Sus Consecuencias

Efectos de la Contaminación del Aire y del Suelo

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EL PLANETA TIERRA EN PELIGRO:

La atmósfera rodea a la biosfera aislándola en el espacio. La constituyen una mezcla de gases: nitrógeno (N) en un 78%, oxígeno (O) en un 21%, dióxido de carbono (CO2) en un 0,03% ó 0,04%, gases raros (argón, ozono, kriptón, helio) en un 1% y otros cuerpos como las impurezas, productos de la vida sobre la superficie de la Tierra. Veamos de qué modo atentamos contra ella.

Ventajas para la vida
La atmósfera favorece la vida del hombre, proporcionándole la cantidad de aire que necesita para vivir; asegurando el normal funcionamiento del organismo; y por último, filtrando las radiaciones del Sol, que si llegaran a la Tierra imposibilitarían la vida. Sin embargo, pese a que la atmósfera es tan generosa, nosotros no siempre respondemos del mismo modo y así alteramos su composición. ? Por qué sucede esto? En algunos, por enrarecimiento, que se produce por disminución de la cantidad de oxígeno en ambientes cerrados, llenos de gente, y poco ventilados, con acumulación de partículas de polvo y microorganismos. Igual, la atmósfera se purifica naturalmente con el agua de lluvia, los vientos, la acción del Sol y la renovación del aire.

Alteraciones del aire
Una de ellas se produce por efectos de la contaminación, que es la incorporación a la atmósfera de sustancias capaces de alterar el ecosistema y las características de la vida humana. En la contaminación de la atmósfera intervienen:

• El CO2 (dióxido de carbono), que es producto de combustiones industriales. Su acumulación produce aumento de la temperatura terrestre, con destrucción del equilibrio ecológico.

• El CO (monóxido de carbono), que es producto de combustiones incompletas (gases de los motores de vehículos y de industrias).

• El SO, (dióxido de sulfuro), producto de combustiones de azufre (domésticas o fabriles); su acumulación afecta al aparato respiratorio, a las plantaciones, etc.

• Óxidos de nitrógeno provenientes de combustiones de motores de aviones, incendios de bosques, que afectan las vías respiratorias.

• Radiaciones provocadas por la producción de energía atómica. Estas radiaciones pueden provocar en organismos tumores malignos y alteraciones en los genes cromosómicos.

• El smog, que es la «ocupación» de la atmósfera por contaminantes, producto de la actividad industrial mal controlada por el hombre. Este no sólo puede enfermar, sino llevar a la muerte.

Durante muchísimo tiempo los hombres poco hicieron para conservar los recursos naturales del planeta. Los bosques fueron devastados, a muchos ríos se los convirtió en canales sin vida. El agua, el suelo y el aire pasaron a acarrear desechos industriales o domésticos y fueron contaminados. Muchas especies animales y vegetales fueron cruelmente reducidas y otras están en peligro de extinción…

Los mares amenazados
El terrible deterioro de los mares —uno de los más importantes ecosistemas del planeta— causado por los puertos, los diques, las descargas domésticas e industriales de desechos, los dragados, la depredación de la flora y la fauna, la explotación, extracción y transporte de petróleo crudo, constituyen una grave y continua amenaza.

¿Qué es el efecto invernadero ?
Los gases producidos por la combustión de energía fósil (petróleo crudo, gas y carbón), las emisiones provocadas por la actividad industrial, la deforestación (sobre todo en zonas tropicales), los basurales, entre otros, provocan el aumento de la temperatura promedio de la Tierra —fenómeno conocido como calentamiento global o efecto invernadero— debido a que obstruyen el pasaje de la radiación térmica de la superficie terrestre, elevando peligrosamente la temperatura en las capas bajas de la atmósfera. Por este motivo podría cambiar el clima del planeta en los próximos años.

Si no se reducen definitivamente estas emisiones (a fin de evitar el efecto invernadero) la superficie de la Tierra habrá aumentado su temperatura en ¡nada más ni nada menos que 50 °C!. Además los océanos acrecentarán su nivel, morirán los bosques subtropicales y boreales, se degradará el agua potable y las sequías e inundaciones azotarán a la población mundial.

El famoso «agujero» de ozono
En la atmósfera hay una capa de ozono (oxígeno triatómico) que rodea a la Tierra y protege a los seres vivos de los rayos ultravioletas del sol. La reducción de esta capa provoca grandes daños sobre la piel humana, la agricultura y los ecosistemas. Los principales agentes de esa reducción se considera que son los compuestos de cloro, flúor y bromo, en especial los clorofluorocarbonos (CFCs) que se utilizan en aerosoles y acondicionadores de aire. A esa reducción de la capa de ozono se lo conoce como «agujero», otra amenaza para nuestro planeta.

La temible «lluvia acida»
Constituye una de las amenazas ecológicas provocadas por el hombre, más grave para el planeta. Es causada por la combustión del carbón mineral, y del petróleo y sus derivados, que producen polucionantes (contaminantes) que, en contacto con el vapor de agua de la atmósfera y a través de reacciones químicas, pueden generar peligrosas sustancias acidas, dando origen así a la llamada lluvia acida.

Avanza la desertificación
Más de una tercera parte de las tierras del planeta se ven amenazadas por la desertificación (transformación de los terrenos fértiles en desiertos). Este proceso puede ser natural (climático) o causado por el hombre que —sin pensar en las, consecuencias— realiza un mal manejo de las tareas agrícolas, ganaderas, mineras y forestales explotando sin piedad los recursos naturales del suelo y del subsuelo.
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 Se vienen grandes deshielos!

Unido al efecto invernadero, se comprobó la elevación de 0.18 °C en la temperatura promedio mundial, desde comienzos del siglo hasta ahora, con mayores olas de calor verificadas en la década del 80. Un último elemento surgió cuando los científicos de la NASA compararon las fotos obtenidas por el satélite meteorológico Nimbus en un período de 15 años. Ellos descubrieron que el perímetro de mar de hielo alrededor de los polos está disminuyendo.

El aire más caliente provoca mayor evaporación del agua del mar, un volumen mayor de nubes y el consecuente aumento de las lluvias, y altera el régimen de los vientos. El resultado sería lluvias más intensas en áreas hoy desérticas, como el norte de África y el NE de Brasil; en regiones hoy fértiles, como el medio oeste de los EE.UU., se presentaría falta de agua; y la disminución del hielo polar aumentaría el nivel del mar, inundando islas y áreas costeras. En una pronóstico más drástico y nefasto, Holanda, Bangladesh, Miami, Río de Janeiro y parte de New York desaparecerían del mapa.

¿Qué es la basura tóxica?

Se llama así a la acumulación de desechos domésticos e industriales no biodegradables y de residuos de combustible nuclear (basura atómica). Sobre el suelo, en el subsuelo, en la atmósfera y en las aguas continentales y marítimas desprende sustancias tóxicas, no asimiladas por la naturaleza, y provoca daños al medio ambiente y enfermedades a los seres humanos.

Las sustancias no biodegradables están presentes en plásticos, productos de limpieza, tintes y disolventes, en insecticidas y productos electroeléctricos, y en la radiactividad desprendida por el uranio y otros metales atómicos, como el cesio, utilizados en usinas, armas nucleares y equipamientos médicos.

Lamentablemente basura tóxica se halla no sólo en los países desarrollados, donde el uso de los productos desechables es común, sino también en las regiones de vías de desarrollo, que no disponen de tecnologías adecuadas al tratamiento de esos peligrosos residuos químicos.

Muchos de los productos desechables, entre ellos los plásticos, permanecen casi indefinidamente contaminando el medio ambiente. Por ejemplo, los pañales descartables tardan medio siglo para descomponerse. Los mares, océanos y manglares han servido como depósitos para esos residuos a lo largo del tiempo. El Mediterráneo es, históricamente, la región más afectada.

¡Residuo atómico!
El residuo atómico consiste en basura venenosa formada por sustancias radiactivas (yodo, cesio, uranio, plutonio, entre otras) que resulta del propio funcionamiento de los reactores nucleares. En la actualidad, existen 418 usinas nucleares en funcionamiento, 85 en construcción y 17 en etapa de proyecto. La mayor parte de ellas está situada en los países del este europeo. En Rusia hay amenaza radiactiva en casi todas las partes.

En el litoral de la repúblicas bálticas, se puede decir que el agua es inflamable, pues en el fondo del mar reposa la chatarra de submarinos nucleares. Desde 1983 los desechos en el mar y en la atmósfera están prohibidos. Pero hasta hoy no se encontró un lugar seguro para almacenar esas sustancias tóxicas, que continúan radiactivas durante miles de años, provocando daños al medio ambiente y enfermedades en los seres humanos (como cáncer y alteraciones genéticas).

La alternativa más segura, recomendada por los científicos, es la colocación de esos desperdicios en tambores o recipientes impermeables de concreto, a prueba de radiación y enterrados en el subsuelo en terrenos estables.

ALGO MAS…

Una forma de contaminación minos conocida es la que provocan los ruidos. Este fenómeno es particularmente intenso en las grandes ciudades. Para controlar la intensidad de ruido se ha introducido el decibelimetro (del inglés bell, campana).

Téngase, en cuenta que el límite inferior ce oído humano se sitúa en torno a los 10 db y que los sonidos por encima de los 90 db pueden provocar daños en el oído, mientras que por encima de 120 db provoca dolor. El ruido que molesta a las personas proviene en gran parte de las fábricas, los martillos neumáticos, los aeropuertos y ¿ tráfico de vehículos, especialmente en algunas horas del día y en zonas de intensa circulación.

Un grave peligro para el hombre para el medio ambiente lo supone e aumento de la radiactividad de la atmósfera, que puede tener consecuencias gravísimas sobre los huesos, la sangre y sobre todo los caracteres genéticos. Los mismos efectos se producen en la vida acuática. Un primer problema está relacionado con la posibilidad de que se produzca un escape de sustancias radiactivas contenidas en el reactor de la central nuclear.

Otro problema está relacionadc con el vertido de los residuos radiactivos (escorias). El combustible agotado, que se repone periódicamente, continúa siendo peligroso durante muchísimo tiempo (miles de años  es por tanto necesario depositarlo en lugares seguros, protegido de todos los daños posibles.

Por desgracia, la. escorias radiactivas a menudo se descargan en el fondo de los océanos. Mientras los contenedores continúan herméticamente cerrados, no despiertan preocupaciones; a veces no obstante, los contenedores tienen pérdidas y, gracias a las corrientes marinas, pueden subir a la superficie causando enormes daños a las comunidades acuáticas.

Los animales más sensibles a la radiactividad son los cordados; les siguen los crustáceos, los moluscos y los protozoos En fechas relativamente recientes, el problema de las pérdidas radiactivas salió a la palestra a causa de los graves incidentes acaecidos en las centrales atómicas (como la tristemente conocida de Chernobil). (Fuente Consultada: Enciclopedia Temática ESPASA)

La prevision de desastres naturales Informes Metereologicos (301)

La Prevision de Desastres Naturales Informes Metereológicos

El 15 de octubre de 1987, los boletines meteorológicos de la televisión británica pronosticaron vientos fuertes, pero nada más. El lector de noticias de la cadena BBC, al comentar el informe de un televidente sobre un huracán que se avecinaba, dijo;“No se preocupen, es una falsa alarma.”

Esa noche, bautizada más tarde como Viernes Negro, el sur de Inglaterra fue azotado por la tormenta del siglo. Vientos de hasta 185 Km/h derribaron 15 millones de árboles y provocaron 19 muertes, así como pérdidas materiales por valor de 1.000 millones de libras esterlinas. La protesta pública no se hizo esperar: ¿por qué no se advirtió a tiempo de lo que iba a ocurrir?

La respuesta llana fue que los encargados del boletín se equivocaron. A pesar de los avances tecnológicos, el pronóstico del tiempo es una ciencia incierta, y siempre lo será.

Evolución de una ciencia difícil: El arte de predecir el tiempo comenzó en 1643, cuando el físico italiano Evangelista Torricelli inventó el barómetro. Con este instrumento pronto pudo saberse que el aumento o la disminución en la presión del aire correspondía a cambios climáticos, y que con frecuencia una baja anunciaba tormenta.

Pero sólo con la invención del telégrafo en la década de 1840 fue posible reunir informes de estaciones meteorológicas dispersas y hacer predicciones con relativa precisión. A principios de este siglo la radio dio pauta a otro avance. y en la década de 1 960, los adelantos de la informática hicieron pensar que la meteorología podría al fin predecir el tiempo con semanas de anticipación.

El volumen de información de que disponen hoy los pronosticadores es asombroso. LaOrganización Meteorológica Mundial recibe informes de 9 000 estaciones terrenas y de 7500 barcos. En las estaciones se realizan varias mediciones al día bajo condiciones normales (por ejemplo, la velocidad del viento se mide a 10 m del suelo).

Además, globos meteorológicos lanzados desde 950 estaciones alrededor del mundo inspeccionan la atmósfera a una altura de hasta 30 Km. Unas 600 aeronaves informan diariamente sobre las condiciones climáticas en los océanos, y siete satélites exploran el planeta desde una altura de 80 Km.

Desde todos esos puntos se reúne una enorme cantidad de datos, como la velocidad y dirección del viento, la temperatura, nubosidad, precipitación, humedad y presión atmosférica. Cada día las observaciones producen 80 millones de dígitos binarios de información de computadora —que equivale al texto de varios miles de libros—, la cual se introduce en una red de 1 7 estaciones alrededor del planeta que conforman el Sistema Mundial de Telecomunicaciones. Dos de esas estaciones —el Centro Meteorológico Nacional de Estados Unidos y la Oficina Meteorológica británica— boletinan para la aviación civil. Ambas realizan las mismas operaciones como medida precautoria en caso de que alguna falle. Unas computadoras capaces de efectuar hasta 3500 millones de cálculos por segundo procesan los datos para hacer las predicciones.

Prever las condiciones meteorológicas es fundamental para la vida en el Occidente industrializado. En el control del tránsito aéreo, por ejemplo, los pronósticos que permiten a los aviones eludir los vientos de cola o reprogramar los aterrizajes para evitar & mal tiempo, ahorran unos 80 millones de dólares en combustible al año. Industrias como la de la construcción, el transporte marítimo y la agricultura dependen en gran medida de los pronósticos del tiempo por hora y por día.

Los fenómenos meteorológicos que ponen en jaque a los pronosticadores son los ciclones —enormes tormentas que se originan en los mares tropicales—. Los que se desplazan hacía el oeste a través del Atlántico se llaman huracanes, y los que recorren el Pacífico, tifones. Los ciclones se forman en el ecuador y pierden fuerza a medida que tocan tierra. Los huracanes suelen durar una semana, y son impulsados por el aire húmedo y caliente del mar tropical. Conforme va aumentando en el ojo de la tormenta, la humedad del aire se con-densa en forma de nubes, liberando calor y absorbiendo más aire húmedo. Durante la temporada de ciclones más de 100 tormentas se forman frente a las costas de África, de las cuales seis se transforman en huracanes.

Cuando se detectan los nubarrones en espiral característicos de una tormenta tropical, por lo regular por satélite, una estación meteorológica situada en Miami, Estados Unidos, entra en acción: el personal analiza los datos procedentes de satélites, sistemas de radar, boyas automatizadas y aeronaves para predecir el curso del huracán —en particular dónde se desatará—.

A principios de septiembre de 1988, una zona de baja presión comenzó a cobrar fuerza frente a las costas de África hasta que el sábado 10 de ese mes se convirtió en un huracán más tarde llamado Gilberto. Dos días después, Gilberto azotó Jamaica con fuerza devastadora, dejando sin hogar a la quinta parte de los 2.5 millones de habitantes de la isla y destruyendo muchas cosechas.

Después, al alejarse de la devastada isla, Gilberto casi duplicó su fuerza creando rachas de viento de hasta 280 km/h —la peor tormenta que ha azotado nuestro hemisferio en este siglo—. El huracán, cuyo curso se predijo con mucha precisión, llegó a la península de Yucatán el miércoles al amanecer, dejando un saldo de 30 000 damnificados. Pudo haber sido peor: en 1979, el huracán David causó 1100 muertes, y el Flora mató a 7200 personas en 1963. El número relativamente bajo de muertes provocadas por Gilberto, unas 300 personas, se debió a la oportunidad con que se emitieron los boletines.

Pero los pronosticadores no sabían con certeza qué ocurriría después. Cuando Gilberto viró al norte, se puso sobre aviso a las costas de Texas, LuisiAna y Mississippi. Alarmada, la gente vació los supermercados, y 100.000 personas atiborraron las carreteras tratando de huir tierra adentro, dejando tras de sí sus hogares. Pero las precauciones resultaron innecesarias: Gilberto se disipó al alcanzar el litoral estadounidense.

El inesperado final de Gilberto pone de relieve el principal problema de los pronósticos meteorológicos: su falta de absoluta certidumbre. Los fenómenos meteorológicos son en buena medida imprevisibles. Las imágenes usadas para representar factores variables como la velocidad del viento o la temperatura ambiental son válidas tan sólo por un momento; al segundo siguiente se vuelven aproximativas. Por pequeñas que lleguen a ser las desviaciones respecto a los valores verdaderos, predicción y realidad pronto se separan.

Los científicos aceptan que hasta los cambios climáticos leves pueden tener graves consecuencias, Ellos se refieren en broma a ese hecho como el “efecto mariposa”: la idea de que una mariposa que agite sus alas en Pekín, por ejemplo, puede causar una tormenta en Nueva York. Así que el limite actual de vigencia de un pronóstico es de pocos días.

La experiencia diaria de un pronosticador suele ser mejor guía que cualquier modelo de computadora. Por ejemplo, si una masa de aire se desplaza desde el frío Mar del Norte hacia los países europeos adyacentes, puede formar nubes que provoquen lluvias tierra adentro al día siguiente o bien que se disipen al calor del sol; el resultado dependerá de una diferencia de temperatura de sólo unas décimas de grado, pero los efectos pueden ser muy contrastantes: un día frío y nublado o uno caluroso y soleado.

Aun con las mejores computadoras y una información más depurada, parece poco probable que se realicen pronósticos meteorológicos precisos con más de dos semanas de anticipación.

Los pronósticos de mediano alcance han mejorado con las innovaciones téc­nicas. Por ejemplo, las predicciones para tres días que se efectúan en muchos países son hoy tan precisas como las que se realizaban para un día hace un decenio. Pero, por otro lado, los pronós­ticos de largo alcance (para más de 10 días) aún no son confiables.

No obstante, hay esperanzas. Los científicos creen que hay una relación entre los cambios de temperatura del mar y ciertas condiciones atmosféricas. Por ejemplo, cada tres a siete años una corriente llamada El Niño recorre la costa occidental de Sudamérica. Además de ejercer una importante influencia en el clima, la fauna, la flora y la industria locales, El Niño provoca inviernos más benignos o más rigurosos en Estados Unidos. Nadie sabe aún por qué, pero quizá algún día puedan predecirse los efectos de ese fenómeno.

VULNERABILIDAD, …SOMOS TODOS IGUALES FRENTE A UN DESASTRE?
Es sabido que una catástrofe natural o tecnológica afecta con mayor fuerza a los sectores sociales que se encuentran en situaciones de fuerte vulnerabilidad, la que no les permite recuperarse, sobrevivir o resistir a los efectos de tales fenómenos. Entre estos grupos se pueden citar aquellos de escasos recursos económicos, que viven en zonas de riesgo natural o tecnológico, oque carecen de infraestructura y servicios básicos (agua potable, desagües pluviales, desagües cloacales).

Una mujer sola al frente de un hogar constituye un factor que potencia la vulnerabilidad. Por un lado, por una causa de orden económico, las mujeres, en especial las de sectores de bajos ingresos, generalmente perciben menores salarios que los hombres por igual trabajo, lo cual las coloca en una posición relativamente desventajosa para enfrentar las consecuencias de un desastre. Por otro lado, por una causa cultural, las mujeres de comunidades vulnerables tienen escasas probabilidades de actuar en la organización de la emergencia, ya que su participación en las decisiones es restringida.

Asimismo, muchos estudios señalan que, una vez ocurrido el desastre, las mujeres son mucho más susceptibles de caer en situaciones de estrés ante las pérdidas. También es frecuente la violencia ejercida sobre las mujeres, como «válvula de escape» de la impotencia o frustración de los hombres que pierden sus empleos o su estatus económico y social después de un desastre.

Una alternativa válida para mejorar las condiciones de vulnerabilidad en una sociedad ante determinadas amenazas, es incorporar a las mujeres a la gestión del riesgo. Esto implica la aplicación de un enfoque que plantee esquemas de manejo de los desastres en todos los momentos del desastre, con papeles claramente establecidos para hombres y mujeres.

Así, las mujeres quedan plenamente integradas, aprovechando al máximo sus capacidades para convertirse en efectivas agentes en la mitigación de las consecuencias de los desastres. Esta participación, no significa recargar con nuevas tareas y nuevas responsabilidades a las mujeres, sino lograr que ocupen un espacio real en los procesos de gestión del riesgo.

Fuente Consultada:
Geografía La Organización del Espacio Mundial  Serie Libros Con Libros Estrada Polimodal
Maravillas del Mundo de Luis Azlún
Días negros Para La Humanidad Paz Valdés Lira
La Historia de las Cosas Annie Leonard

Medidas de Prevencion Para Desastres Naturales (301)

Medidas de Prevención Para Desastres Naturales

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LA CULTURA DE LA PREVENCIÓN: En realidad, impedir que estos fenómenos extremos de la naturaleza ocurran es imposible, por eso las sociedades deben crear recursos e instrumentos para limitar sus efectos. Es necesario crear una cultura de la prevención, donde la tarea de los medios de comunicación y los docentes son piezas fundamentales, ya que actúan como multiplicadores de la información; esto es, son comunicadores sociales.

Teniendo en cuenta lo anterior, el 90% de las defunciones provocadas por los movimientos sísmicos podrían evitarse. Sin embargo, alrededor de la mitad de los países más vulnerables a los desastres no cuenta con una planificación adecuada para enfrentarlos.

Ahora bien, ni la planificación, ni su aplicación o su resultado es igual en todos los espacios geográficos del mundo, porque dependen de factores políticos, culturales y, sobre todo, del nivel de desarrollo socio-económico del país.

De esta manera, no produce el mismo tipo de daño un sismo, huracán o tornado en Estados Unidos que en Bangladesh o la India. Con respecto a las pérdidas económicas, son de mayor volumen en Estados Unidos pues las autopistas, viviendas, etcétera, tienen mayor valor.

Pero el número de víctimas fatales es mayor en los países en desarrollo por su escasa infraestructura para proteger a la población y sus bienes.

En este sentido, prevenir los riesgos es crucial y, aunque requiera un costo más elevado en el presupuesto de planificación, este resulta ínfimo frente a los daños y gastos ocasionados si no se llevan a cabo.

Por eso, aunque la prevención debería insumir los mayores esfuerzos físicos y monetarios, no es así en casi todos los países del mundo, ya que el presupuesto más elevado está destinado a la reconstrucción.

En la década de 1950, en 11 tifones e inundaciones importantes fallecieron alrededor de 13.000 personas y más de un millón de hogares resultaron destruidos o anegados. En cambio, cuando en junio de 1964, Nigata, en Japón, sufrió el mayor terremoto ocurrido en 40 años, aunque fueron afectadas más de 150.000 personas y la mitad de la ciudad quedó inundada, sólo 11 personas resultaron muertas y unas 120 heridas.

Esto se debió a que la respuesta de la comunidad ante el desastre fue eficaz, porque Japón había implementado planes de información pública sobre las acciones a seguir ante la presencia de un desastre natural.

El ejemplo anterior deja claro que la planificación debe tener en cuenta todas las actividades de prevención y mitigación de un desastre, e incluir a todos los actores sociales: economistas, sociólogos, políticos, geólogos, meteorólogos, asociaciones gubernamentales y no gubernamentales, etcétera.

Los principales aspectos a tener en cuenta son:

• investigación del fenómeno para evaluar su intensidad y frecuencia con el fin de confeccionar y difundir el mapa con las zonas de riesgos. De esta manera, todos los que habitan dicho espacio tuviesen conocimiento de los peligros a los que están expuestos y cómo deben actuar en caso de catástrofes;

• aplicación del conocimiento científico y la tecnología para la prevención de los desastres y su mitigación. Incluyendo la transferencia de experiencias y un mayor acceso a los datos relevantes (por ejemplo, el seguimiento satelital que se hace de la falla de San Andrés, en California);

• toma de medidas preventivas (normas de seguridad para el asentamiento de la población, edificaciones de baja altura que resistan ciclones y huracanes o movimientos sísmicos de magnitud). Las nuevas construcciones en las zonas sísmicas se realizan con técnicas sismorresistentes, sus cimientos están apoyados en materiales aislantes de las vibraciones del suelo;

• previsión de los riesgos secundarios; por ejemplo, inundaciones causadas por la fractura de un embalse como consecuencia de un sismo;

• los medios de comunicación son muy importantes tanto para el alerta (sirenas, luces, etcétera.) como para la difusión (radio, televisión, Internet) de la información para organizar a la comunidad en el momento o reorganizarla después del desastre. Los sistemas de alarma instalados en los países caribeños han reducido el número de víctimas durante la estación de los huracanes.

¿Es posible manejar las amenazas?
Aunque el hombre no puede evitar —al menos por ahora— la ocurrencia de sismos, erupciones volcánicas o huracanes, los avances en la ciencia y la técnica han permitido conocer su funcionamiento y determinar en mayor o menor medida la probabilidad de su ocurrencia. Así gracias a redes de vigilancia y monitoreo (que incluyen aparatos sofisticados como sismógrafos e incluso satélites para el seguimiento de tormentas y huracanes) es posible pronosticar o detectar algunos fenómenos y así determinar estados de alerta tempranos para la protección o evacuación de la población.

En el caso de las inundaciones, es posible evitar su ocurrencia mediante obras de ingeniería, como la construcción de presas y canales. Gracias a la ingeniería geotécnica, se pueden realizar obras de estabilización de pendientes, a fin de evitar deslizamientos y desprendimientos rocosos. Salvo en estos casos, en los que sería posible «eliminar» la incidencia de eventos físicos, en general, la única manera de disminuir estos riesgos es reducir la vulnerabilidad de la sociedad.

Situación problemática
Se ha demostrado que un número considerable de tragedias ocurren por descuido o ignorancia. En consecuencia, toda persona está obligada a conocer e identificar las fuentes de peligro y los riesgos ambientales del lugar donde vive. ¿Cuáles son las fuentes de peligro de tu región?

Hipótesis
Las fuentes de peligro de mi región pueden ser por causas geológicas, pueden estar relacionadas con hechos hidrológicos o pueden deberse a la acción humana.

IDEAS FUNDAMENTALES
Si bien la Tierra ha sido lo suficientemente generosa y benigna con el ser humano, también es fuente de diversos peligros que amenazan, quizás, su existencia.

Definimos riesgo como la probabilidad de perjuicio a vidas y bienes en un lugar determinado, en cierto período de tiempo. A su vez, definimos amenaza como la posibilidad de ocurrencia del fenómeno considerado, en un lugar determinado y en cierto período de tiempo.

Se ha precisado que las amenazas tienen tres orígenes:

Origen geológico: como sucede con los fenómenos volcánicos, tectónicos o sísmicos y los movimientos de la Tierra.

Origen hidrometeorológico: evidente en hechos hidrológicos como crecientes, inundaciones y sequías; fluviales como la erosión o los cambios de cauce de los ríos; meteorológicos como huracanes, vendavales y las heladas; o de origen marino. Veamos un ejemplo:

Las inundaciones son crecidas de agua en cuencas de alta pendiente producida por la presencia de grandes volúmenes de agua en un relativo corto tiempo. Son frecuentes en ríos de zonas montañosas con una amplia pendiente, que desencadenan los siguientes procesos:

Derrumbes: ocasionados por las fuertes precipitaciones sobre terrenos débiles o deforestados que ablandados y removidos se deslizan sobre la orilla de ríos y quebradas.

Represamiento de agua: sucede cuando las rocas, los desechos de vegetación y todo lo que es arrastrado tapona la corriente a manera de dique.

Avalancha: el agua represada rompe el obstáculo y se desborda por el flanco de la montaña arrastrando todo a gran velocidad y con un fuerte poder destructivo.

Origen antropogenético: debidos a la acción del ser humano: explosiones, incendios, explotación inadecuada de recursos naturales como minas, canteras, y deforestación; contaminación del agua, aire, suelo; consumo de sustancias psicoactivas. Veamos un ejemplo:

Incendios: el incendio como catástrofe se presenta cuando de manera incontrolada son consumidos por el fuego varios materiales inflamables, generando cuantiosas pérdidas en vidas, recursos y bienes. Para que se produzca un incendio se requiere de tres elementos: un material combustible, una fuente de calor y el oxígeno; todos éstos conocidos como el triángulo de fuego.

La Lucha Ecologica Para Evitar Desastres Naturales (301)

LA LUCHA ECOLÓGICA PARA EVITAR DESASTRES NATURALES

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La lucha ecológica es la lucha por nuestra supervivencia como especie. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales fue uno de los primeros movimientos internacionales que se formó con este fin. Surgió en Francia, en 1948, con el auspicio de la UNESCO.

En el último cuarto de siglo, la cooperación internacional sobre medio ambiente se ha convertido en un tema primordial tanto para las Naciones Unidas, como para los organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Se han firmado declaraciones, convenios y tratados sobre problemáticas ambientales con resultados dispares, y se han creado organismos internacionales.

Las ONO han desarrollado una importante labor. Entre ellas, se destaca la organización ambientalista más grande del mundo, Greenpeace (Paz y Verdor) fundada en 1971, en Canadá. Se extendió a los cinco continentes y hoy cuenta con más de cuatro millones de socios en el planeta. Tienen presencia en todos los lugares donde se agrede a la naturaleza.

Por ejemplo, con sus lanchas neumáticas, muchas veces en arriesgadas acciones, sus miembros se interponen entre las ballenas y los lanza-arpones de los barcos balleneros.

También encabezan protestas contra el arrojo de desechos tóxicos a las aguas o a la atmósfera. Además, apoyan la formación de organizaciones locales para este fin.

Algunos movimientos ecologistas se transformaron con los años en partidos políticos. Es el caso del Partido Verde, en la República Federal Alemana, que desde 1980 participa en las elecciones y tiene representantes en el parlamento federal. Desde entonces, ellos son la cabeza visible del ecologismo práctico y de la acción concreta.

El 5 de junio de 1990 se estableció el Día deja Tierra. Durante aquella jornada, cientos de organizaciones ecopacifistas de todo el-globo se pusieron de acuerdo para lanzar un grito desesperado: detener la destrucción del planeta.

En junio de 1992, se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocida como Eco ‘92 o la Cumbre de Río (se celebró en Río de Janeiro, Brasil). Fue la reunión más importante de todos los tiempos pues concurrieron representantes de 178 países, de los cuales la mayor parte eran jefes de Estado, y asistieron integrantes de 2.500 ONU.

En la reunión los delegados aprobaron tres documentos:

• la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que es un resumen de principios ecológicos;

• el Programa o Agenda 21, que es un plan integral para dirigir Las acciones nacionales e internacionales ha

• la Declaración de Bosques, que consta de quince principios para la gestión sostenible de los bosques y regula el comercio de la madera, aunque no establece límites para frenar la deforestación.

Además, se firmaron dos tratados internacionales: el Convenio sobre la Diversidad Biológica  y el Convenio sobre el Cambio Climático

Con posterioridad a la Cumbre de Río hubo otras reuniones para seguir avanzando en estos temas, como la Cumbre sobre el Cambio Climático, en 1997, en Kioto (Japón).

A pesar de todo lo que se hizo hasta hoy, este proceso de cambio de actitud frente a la naturaleza recién comienza. Falta recorrer un largo camino, no sólo para que las sociedades tomen conciencia y modifiquen su forma de relacionarse con la naturaleza, sino también porque llevará mucho tiempo recuperarla. El destacado biólogo francés Jacques Cousteau afirmaba que “somos pasajeros sin nacionalidad de una nave llamada Tierra, cuyo futuro está en peligro”.

Vivir en un medio ambiente sano es un derecho humano. La Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, reunida en Estocolmo en junio de 1972 expresa la convicción común de que “el hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras”.

Tecnologías Para Predecir Desastres Naturales Deteccion y Ayuda

Tecnologías Para Predecir Desastres

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LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA PREDECIR DESASTRES NATURALES: Para la detección y prevención de los desastres naturales, las sociedades cuentan con la tecnología.

De esta manera, la década de 1990 ha sido declarada en la XII Asamblea General de las Naciones Unidas, como Década Internacional para la reducción de las Desastres Naturales (DIRDN). Así, con la ayuda de las nuevas tecnologías, como la espacial (satélites de teledetección), la de las comunicaciones (telemática) y la de los censores.

Por su parte, gran cantidad de científicos (meteorólogos, vulcanólogos, etcétera) están dedicados a estudiar como se originan y desarrollan estos fenómenos. Su objetivo es tomar las medidas necesarias con el fin de aminorar los efectos de los desastres naturales y educar a la población para afrontarlos y contrarrestarlos en la medida de lo posible.

La contribución de la tecnología en la prevención de los desastres es notable: por un lado, a través de las imágenes satelitales se puede conocer la cartografía de las zonas de riesgo como por ejemplo, de las áreas fácilmente inundables. Incluso, los satélites de percepción remota, que utilizan técnicas fotográficas con rayos infrarrojos, pueden emplearse para detectar modificaciones en la densidad de la vegetación en zonas proclives a las sequías. También hay satélites meteorológicos que permiten la predicción y seguimiento de las tormentas tropicales.

Por otro lado, por medio de satélites, como el GPG —que es controlado por la estación espacial National Aeronautics and Space Administration (NASA)—, se pueden medir los desplazamientos de las placas tectónicas, aunque sean milimétricos, lo que permite advertir sobre una futura actividad sísmica o volcánica.

Asimismo, la NASA ha desarrollado un escáner térmico multiespectral de infrarrojos (TIMS) que opera desde un avión y puede detectar los cambios en la temperatura del magma de los volcanes. Esta información resulta sumamente útil para predecir sus erupciones o seguir la evolución de las nubes eruptivas.

En este sentido, EEUU es considerado uno de los países más adelantados con respecto a la detección de los movimientos sísmicos. Este país cuenta con un sistema de sismógrafos digitales computadorizados que han sido instalados en diferentes puntos del sur del Estado de California, que proporciona información muy precisa sobre temblores percibidos en cualquier parte del planeta. Además, EEUU presta especial atención a este fenómeno en el sudoeste de su territorio debido a la presencia de la falla de San Andrés, que recorre California de norte a sur a lo largo de 1.000 kilómetros. Esta falla marca el límite principal entre las placas del océano Pacífico y la de América del Norte.

La placa del Pacífico se desplaza hacia el noroeste a razón de cinco centímetros por año, por lo que en esta zona de contacto se producen, con relativa frecuencia, pequeños sismos. Sin embargo, algunas veces, la presión se acumula durante años hasta que un gran terremoto la libera. Ejemplo de ello fue el que sacudió la ciudad de San Francisco en 1906.

Actualmente, los sisrnólogos pronostican en esta zona un gran terremoto los próximos veinte años, al que denominan Big One, que podría ocasionar la separación de la zona costera del territorio continental. Varias ciudades, como San Francisco o Los Ángeles, podrían desaparecer bajo los escombros.

En prevención de desastres naturales no sólo se involucran los Estados y sus comunidades científicas, sino también los organismos internacionales como la ONU. Las Naciones Unidas patrocinan redes de computadoras destinadas a la prevención de desastres: Unienet y el Banco de Datos sobre Desastres son dos de los más importantes.

Unienet es una red de computadoras que permite a todas las personas del mundo que se ocupan de desastres mantenerse en contacto. Disponiendo en un instante de antecedentes e información operativa relacionada con ellos. Además, funciona en forma conjunta con los organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales.

El Banco de Datos sobre Desastres contiene más de 5.000 descripciones de desastres desde 1900 hasta la actualidad. Allí figuran la asiduidad con que se presentan, las zonas más afectadas por ellos, etcétera, a fin de crear los mecanismos para su prevención.

LOS DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI

Con frecuencia, los desastres naturales destruye los esfuerzos y las inversiones de muchos años. Por ello, Los desafíos para este siglo son:

• reducir la pérdida de vidas humanas y de bienes económicos mediante La información y la educación de la comunidad mundial acerca de cómo prepararse contra los desastres;

• emprender un esfuerzo mundial concertado para La formulación de programas y estrategias con el fin de reducir el nivel de vulnerabilidad de Las sociedades ante este tipo de desastres, teniendo en cuenta las diferencias culturales y económicas entre las naciones;

• compartir La tecnología entre los países y capacitar a los profesionales de los países en desarrollo para que puedan utilizarla;

• considerar los gastos en la prevención de los desastres como parte del proceso de desarrollo de un país, y tratar especialmente de que los gobiernos de los países más pobres Lo incluyan en sus presupuestos.

ALGO MAS…

En plena temporada de huracanes y con el doloroso recuerdo de los recientes desastres naturales ocurridos en la región, varios países de América Latina y el Caribe están organizando una red nacional de información computarizada para coordinar futuros esfuerzos de ayuda.

La base de datos, denominada Sistema de Información de Emergencia (Emergency Information System – EIS), contiene información y mapas, y fue diseñada por Research Alternatives, Inc., firma establecida en la zona suburbana de Washington, D.C. El sistema mantiene un inventario de hospitales, escuelas, instalaciones de servicios públicos, industrias y zonas residenciales. Funciona de la siguiente manera: si una determinada zona se ve amenazada por inundaciones, en la pantalla de la computadora pueden observase mapas de los distintos distritos, con símbolos que representan los edificios más importantes y otros detalles como el número de estudiantes o de pacientes que podría ser necesario evacuar. Los organismos intervinientes pueden intercambiar por teléfono o por radio la información obtenida de los mapas, coordinando así su acción en casos de emergencia.

No es casualidad que entre los primeros países que instalaron el sistema figuren varios que se vieron afectados por el huracán Gilbert, la catástrofe que en el mes de septiembre de 1988  dejó un saldo de más de 300 muertos y ocasionó daños por 2.000 millones de dólares en once países de la región.

«Después del huracán Gilbert, en algunos casos se necesitaron días y aun semanas solamente para llegar a ciertos lugares y ver qué había ocurrido con la gente», explica Hugh Cholmondeley, representante de Jamaica en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que ahora colabora en el EIS. «El sistema manual tradicional para obtener información y coordinar los esfuerzos de rescate simplemente resultaba insuficiente para enfrentar un desastre de esta magnitud».

La introducción del EIS en los países en desarrollo se encontraba en una etapa experimental cuando la Organización de los Estados Americanos y el gobierno de Jamaica lo pusieron apresuradamente en práctica a los pocos días de que el huracán Gilbert asolara la isla. En el término de seis semanas se introdujeron las terminales del EIS y se adiestró al personal de una docena de ministerios, empresas de servicios públicos y organismos de ayuda. Desde entonces, se ha iniciado la instalación inicial del sistema en Costa Rica y Honduras, víctimas del huracán Joan, ocurrido poco después del Gilbert. Está estudiándose asimismo la instalación del sistema en Ecuador, Perú, Colombia, Barbados y el Caribe oriental, zonas también vulnerables a desastres naturales.

sistema de proteccion y ayuda

«Como el sistema se puso en funcionamiento durante una emergencia verdadera, quienes participaron en las tareas de rescate tuvieron que examinar muy cuidadosamente la forma de utilizarlo. Por eso fue aceptado con tanta rapidez», sostiene Jan Vermeiren, coordinador de las actividades del Proyecto Desastres Naturales en el Caribe, que inició el EIS.

Se estima que entre 1983 y 1986, los desastres naturales, tales como huracanes, terremotos, Inundaciones y erupciones volcánicas, produjeron daños por un valor de 12.500 millones de dólares en América Latina y el Caribe.

DAVID EINHORN En Américas vol. 41, N° 2, 1989