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Thompson, Conde de Rumford Vida y Obra Científica Sobre el Calor

LAS INVESTIGACIONES DE THOMPSON SOBRE EL CALOR

¿Qué es el calor? Hoy nos resulta una pregunta sencilla, relativamente hablando. Podríamos responderla diciendo que se trata de una forma de la energía, pero nunca de una sustancia química. Durante varios siglos, los investigadores se devanaron los sesos al reflexionar sobre la naturaleza del calor, pero únicamente los trabajos de uno de ellos, el conde Rumford, permitieron que se conociese la verdadera respuesta.

Conde RumfordBenjamín Thompson, más tarde conde Rumford, ofrece una vida interesante. Nacido en 1753 en Massachusetts, actualmente de Estados Unidos de Norteamérica, recibió muy escasa instrucción.

En la Guerra de la Independencia norteamericana, se trasladó a Gran Bretaña y llegó a ser Subsecretario de Estado del Ministerio de Colonias. De esa época datan los comienzos de sus experiencias relativas al calor.

En 1779 fue elegido miembro de la Sociedad Real. Tres años después era designado caballero por el rey Jorge III. Terminada la guerra, Thompson se trasladó a Bavaria, Alemania, donde se le nombró Ministro de Guerra y contribuyó a la reorganización del ejército. Tal fue la impresión que produjo en las autoridades bávaras que recibió el título de conde Rumford.

Más tarde regresa a Inglaterra, y allí contribuye a fundar la Institución Real (1799). Luego se va a vivir a Francia, donde se casa con la viuda del famoso químico Antonio Lavoisier. Muere en 1814, en Auteuil, a la edad de sesenta y un años.

Este hombre de ciencia publicó sus investigaciones acerca del calor en un trabajo que leyó ante la Sociedad Real en 1798. Se quedó atónito ante la abundancia de calor generado durante el barrenamiento de los cañones del ejército, y sometió este proceso a experiencias. Si el calor hubiese sido realmente una sustancia, como lo creían muchos en esa época, habría resultado difícil comprender cómo se producía tan extraordinariamente en la perforación de los obuses de metal.

Quizá argumentasen que el calor se mantenía encerrado en el cañón y que se desprendía con las limaduras cuando se agujereaba el bloque. Pero Rumford demostró que el monto del calor no guardaba relación con la cantidad de virutas producidas.

La porción de calor —y no la de virutas— era mayor cuando se empleaba un taladro desafilado. En una experiencia espectacular, Rumford sumergió en agua el alma del perforador, para lo cual empleó caballos que hacían girar el cañón. Ante la sorpresa de los espectadores, el agua comenzó a hervir y continuó en esa forma hasta que terminó la tarea.

La principal conclusión de Rumford consistía en que el calor no podía ser, de ninguna manera, una sustancia material, sino el resultado de la energía mecánica consumida durante el mecanismo del taladramiento. De esta manera, ya no se podía seguir aceptando la idea de Lavoisier, según la cual el calor pertenecía a los elementos químicos.

RUMFORD Y EL CALOR POR FRICCIÓN
La realización de un trabajo de fricción y la producción de calor son proporcionales. Así lo determinó Rumford. Si el rozamiento y el calor guardan cierta proporción, se deduce el principio de equivalencia. Cuando bajamos por una escalera y nos apoyamos en el pasamanos, se produce en este último el calor originado por el roce de nuestra mano, a tai punto que a medida que continúa el rozamiento, el calor producido va en aumento.

El hombre primitivo encendía fuego frotando dos ramas secas. Ese calor era el producto de un trabajo (Rumford).

Existe en física un aparato parecido al inflador de bicicleta, es decir, formado por un tubo externo y un pistón que lo recorre por dentro. Este dispositivo se denomina eslabón neumático. Si en el extremo inferior del émbolo calecemos un trozo de yesca y llenamos de gas el interior del tubo, al presionar el pistón se producirá calor en el gas, el cual encenderá la yesca.

Ver: Concepto de Cantidad de Calor

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°56
El Estallido Científico en el Siglo XX Trevor Williams