Jacqueline Bouvier

Explicacion de la Globalización Características y Causas Resumen

Resumen: Explicación de la Globalización
Características y Causas

LA GLOBALIZACIÓN: Hacia fines del siglo XX, y en estos primeros años del siglo XXI, los avances de la ciencia y de la tecnología, sobre todo referidos a los medios de comunicación y transporte, permitieron que  las relaciones entre los diferentes lugares del mundo se hicieran más cercanas.  Este proceso de vinculación intercontinental, se conoce como globalización o mundialización, y en él se internacionaliza la economía, la información y la cultura.

Por otro lado el desmoronamiento del régimen político, económico y social vigente en la Unión Soviética y los demás países del bloque socialista real, a fines de la década de los ochenta y principios de los noventa, coincidió con la consolidación de este proceso global que había comenzado a gestarse en los años setenta.

Si bien no existe una definición única y precisa sobre este fenómeno, se puede decir, «que todo lo que sucede en algún lugar del mundo tiene consecuencias en los acontecimientos [que se producen] en muchos lugares del mundo«. En otras palabras, los procesos económicos, sociales, políticos, culturales, etc., cada vez alcanzan mayor interconexión, traspasando las fronteras nacionales con creciente facilidad, por lo que pierden su importancia las distancias temporales y geográficas.

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 Centros y periferias

CAUSAS: Luego de la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó dividido por el dominio de dos potencias hegemónicas: Los Estados Unidos y la Unión Soviética.  Alrededor de las mismas, los demás países del planeta se fueron «alineando», situación que dio lugar a la formación de dos bloques, el bloque occidental o capitalista, liderado por los Estados Unidos y el bloque oriental o socialista, liderado por la Unión Soviética.  Las tensiones entre estos bloques, originaron la Guerra Fría.

Pero, tras la caída de la Unión Soviética y la disolución del bloque socialista, los Estados Unidos se convirtieron en la única superpotencia mundial, sin que nadie pudiese disputarle su liderazgo.  Económicamente, el mundo se organizó alrededor de los grandes centros del capitalismo, que son los Estados Unidos, Japón y Europa Occidental, en los que se toman las decisiones que marcan el rumbo de la economía y la política mundiales.

El comercio se expandió y se hizo mundial.  En la actualidad no circulan solo mercaderías, sino también capitales, seguros, licencias, patentes, productos culturales y artísticos, servicios bancarios, etc.  Los medios de comunicación ofrecen una información «al instante» de todo lo que pasa en cada lugar del planeta, lo que permite conocer las necesidades de cualquier región y, por ende, producir para ese mercado, por lejano que se encuentre, utilizando, según la conveniencia, materias primas de un país y mano de obra de otro.  Este proceso se ve facilitado por el desarrollo de los transportes, ya que los fletes se tornaron más seguros, más rápidos y más baratos.

Las empresas multinacionales ubican sus fábricas en cualquier lugar, teniendo siempre como objetivo la obtención de la mayor cantidad posible de ganancias.  El accionar de las mismas está más allá de cualquier localismo, pues al crearse nuevos lazos o relaciones comerciales basadas en movimientos de dinero, de tecnología o de personas, es muy difícil establecer con precisión de que nacionalidad son las empresas y los productos que éstas fabrican.

La interdependencia comercial, no significa de ninguna manera que todos los pueblos del planeta estén en una situación de igualdad, sino que por el contrario, los países centrales ejercen un dominio económico, financiero, científico y cultural sobre los demás.  Se constituyen así, zonas centrales de gran desarrollo industrial y condiciones de vida adecuadas, contrapuestas a regiones periféricas o subdesarrolladas, con gran atraso económico.

El tercer mundo

Se llamó así, por analogía con el Tercer Estado antes de la Revolución Francesa, al conjunto de países de Asia, Africa y América Latina, que intentaron, a partir de la segunda mitad del siglo XX, salir del dominio que sobre ellos ejercía otro país más poderoso, ya fuese socialista o capitalista.  Actualmente, esta expresión designa a los, países subdesarrollados en general, en los que vive el 75% de la población mundial pero, como muchos países pobres se encuentran en el Hemisferio Sur, y la mayor parte de los países ricos están en el Hemisferio Norte, el problema se plantea en la existencia de un mundo bipolar: norte desarrollado – sur subdesarrollado.

Si bien existen diferencias importantes en cuanto a los niveles de desarrollo de los países del Tercer Mundo, podemos decir que las características principales de los países subdesarrollados son su dependencia económica (también llamada neocolonialismo), de los grandes centros capitalistas mundiales; la coexistencia de un sector industrial dinámico, generalmente controlado por capitales extranjeros, junto con un sector artesanol y agrícola en el que predomina una economía tradicional; además de una desigual distribución de la renta.

De esta manera, la mayoría de la población vive en la pobreza, mientras que un pequeño grupo privilegiado vive en la excesiva riqueza, y los sectores medios, son escasos o inexistentes.  Las necesidades alimentarías no están suficientemente satisfechas, como tampoco esta garantizado el acceso a la salud, a una vivienda digna, a la educación, al trabajo, a la participación política ya la paz.Esta separación entre las zonas ricas y pobres del mundo, es en la actualidad, una importante causa de conflictos, ya que los intent alízado para reducir la brecha no han dado

La aldea global

El escritor canadiense Marshall McLuhan, llamó «aldea global», al fenómeno de interrelación de los habitantes del planeta, por la cual, la población mundial forma una sola comunidad.  Todas las novedades, incluidos los valores, las ideas y los adelantos científicos y culturales, trascienden las fronteras a través de los medios de comunicación, los libros, la música y el cine.  El turismo intercontinental está en auge y el inglés se convirtió en un idioma casi universal.

El fin de la guerra fría terminó con la perspectiva de una tercera guerra mundial de carácter atómico, pero esto no significó que el mundo estuviese libre de guerras en los años venideros.  El tráfico de armas se hizo cada vez más común y permitió que pequeños grupos de rebeldes de diferentes ideologías, pudiesen crear problemas en cualquier parte del mundo, como por ejemplo el IRA, en Irlanda del Norte, o la ETA, en el País Vasco.  Los presupuestos para controlar el accionar de estos grupos aumentaron en los últimos años del siglo XX.

El fracaso del comunismo soviético, tampoco significó que los países debían entrar en un «laissez- faire» total, dejando aspectos fundamentales de las sociedades librados al juego del mercado.  El desempleo ocasionado por la expansión de la tecnología y por el desplazamiento de industrias que cambian de lugar en busca de mano de obra más barata, y la implementación de planes sociales que reduzcan las consecuencias de esta economía globalizada, solo podrán resolverse mediante la adopción de medidas políticas adecuadas.

Para complementar las economías en las diferentes regiones del mundo, se han formado grandes bloques económicos que tienen como objetivo la eliminación de impuestos o barreras aduaneras, aumentar la competitividad de las empresas, y sumar mercados internacionales en forma conjunta.  A veces, estos bloques regionales se proponen también una mayor integración de las sociedades y la cultura de los diferentes pueblos que los componen.

Estos bloques regionales pueden organizarse como una unión aduanera, en la cual se eliminan todos los impuestos aduaneros entre los diversos países miembros; un mercado común, que tiene las características de una unión aduanera pero incluye, además, el intercambio de todos los factores de producción (salarios, rentas, beneficios, intereses); o una unión económica, en la cual, a las características del mercado común se agregan la toma de decisiones en forma conjunta, con respecto a políticas fiscales, monetarias y socioeconómicas.

Los principales bloques económicos en la actualidad son la Unión Europea, (UE), formada por Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Austria, Finlandia y Suecia.  Este bloque no tiene sólo intereses económicos, sino también culturales, sociales, sanitarios, científicos y ambientales que beneficien a toda la región.  Lo conforman casi 400 millones de personas y tiene una moneda (Euro), que aspira a ser la única de uso legal para todos los países de esta Unión.

En América del Norte, los Estados Unidos, Canadá y México, organizaron el Acuerdo de Libre Comercio deNorteamérica (NAFTA), en el cual, los países que lo integran se propusieron liberar poco a poco, a partir de 1992, y en un lapso de 15 años, el comercio entre estos tres países.

En América Latina, existen más de cuarenta organismos, de los cuales los más importantes son: el Mercado Común Centroamericano (MCCA), laComunidad del Caribe (CARICOM), el Pacto Andino, la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), éste último configurado en el año 1991, a través del Tratado de Asunción, por los países de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a los cuales se uniría en 1996 Chile.  Tiene como objetivo, lograr la libre circulación de bienes y servicios, coordinar las políticas comerciales, las actividades agrícolas, económicas y científicas, para lograr mejores condiciones de vida de los habitantes de la región

 El debilitamiento del Estado-Nación

Esta institución, en los últimos años del siglo XX, fue perdiendo poder, entre otras causas porque grandes estados se desintegraron formando estados más pequeños, o porque transfirieron parte de su poder a los organismos supranacionales de la región, poniéndose de manifiesto su incapacidad para lograr imponer la ley y conservar el orden público.

Sin embargo, su papel es más necesario que nunca en estos años de la globalización, pues su función especifica en el gobierno de los diferentes países , aun no ha sido reemplazada por nadie.

La desregulación del Estado

La desregulación del Estado implantada durante la década de 1990, es decir, su paulatina retirada de la actividad productiva y de la intervención en los mercados, es funcional a la creciente unificación de las relaciones económicas y financieras de todo el planeta.

Esto es así por cuanto la reducción creciente del peso del Estado en las decisiones del mercado posibilita que los flujos de mercancías y de recursos financieros se muevan cada vez con mayor libertad. A la vez, la privatización de los servicios públicos se orienta en la misma dirección que las otras transformaciones.

El Estado más pequeño y menos comprometido con las acciones relacionadas con los sectores sociales de bajos ingresos requiere -al menos en teoría- ingresos menores. Esta situación repercute en la estructura tributaria, ya que debido a la necesidad de bajar costos y tornar competitiva la actividad productiva, esta estructura está en condiciones de revertirse, de modo tal que la presión impositiva sobre las empresas se reduzca.

¿Acaso la globalización y la liberación de los mercados condenan a los estados nacionales a ser desplazados definitivamente del papel que desempeñaban como reguladores del ciclo económico, de modo que no perturben y gasten cada vez menos? ¿Hay algún espacio posible de acción para quienes diseñan políticas nacionales desde el Estado o estamos condenados, por la globalización, a renunciar de modo irreversible a tales políticas?

Globalización y derechos humanos

Sin duda, el hecho de que el Estado se haya desprendido de algunas de sus funciones se puede vincular a los requisitos y prácticas de la globalización. La globalizadón parecería ofrecer más desventajas que ventajas a los habitantes de los Estados menos favorecidos en el reparto de la riqueza, pero en la actualidad aparece una nueva dimensión por explorar: los derechos humanos.

El carácter universal de ciertos derechos inherentes a la dignidad del ser humano —derechos que no se le pueden negar a nadie por motivos de religión, etnia, nacionalidad, sexo o cualquier otra condición— como el de residir en la tierra de sus padres sin sufrir persecución ni discriminación alguna, el de vivir con dignidad donde se encuentre, el de elegir libremente su vida, sus creencias —respetando la libertad del prójimo— el de acceder sin obstáculos al saber, a la salud, a una vida digna y honorable es la base del reclamo de algunas instituciones internacionales y organismos no gubernamentales, que exigen su respeto, por encima de las divisiones estatales.

Pero este reclamo choca con los derechos de los Estados que arguyen que no solo ejercen poder sobre una determinada comunidad y un determinado territorio, sino que también deben defenderse de la intervención de los agentes externos. Así, la defensa en escala internacional de los derechos humanos puede ser considerada —por algunos gobiernos— como una intervención no autorizada en los asuntos internos del Estado.

La ciudad global

La globalización de la economía determinó el surgimiento de nuevos tipos de ciudades: las ciudades globales, que conforman los centros de comando de la nueva economía global. Allí se concentran las sedes de los principales bancos y los principales mercados financieros, así como los centros de producción de servicios avanzados en escala mundial.

Las tres ciudades globales típicas son Nueva York, Londres y Tokio. Otros centros importantes de servicios financieros y empresariales en escala internacional son Hong Kong, Osaka, Frankfurt, Zurich, París, Los Ángeles, San Francisco, Amsterdam y Milán.

Otras ciudades, sin ser «ciudades globales» propiamente dichas son importantes en escala regional, a medida que surgen «mercados emergentes» en distintos países del mundo; por ejemplo, Madrid, Sao Paulo, Buenos Aires, México, Taipei, Moscú y Budapest.

El hecho de convertirse en un centro de la economía global ha implicado fuertes transformaciones en las ciudades que se han convertido en sedes de estos procesos. En general, estas ciudades han experimentado una fuerte suba de los valores de los terrenos y de los edificios. Además, han requerido cuantiosas inversiones, tanto públicas como privadas, para adaptarse a las exigencias de estas nuevas funciones. Infraestructura de transporte (aeropuertos, autopistas, ferrocarriles urbanos); telecomunicaciones; edificios de oficinas «inteligentes», hoteles cinco estrellas, centros de convenciones, centros culturales, centros comerciales, etc., son algunos de los elementos que forman parte de estas adaptaciones que expresan la conexión con la economía global.

Globalización y consumo

Hasta hace algunos años, muchos de los bienes destinados al consumo se producían en el propio país, había aduanas estrictas y barreras arancelarias que cada uno de los países imponían para priorizar las producciones nacionales por sobre los bienes importados.

A partir de la consolidación de la economía globalizada, las formas de consumo se han difundido por el mundo y resulta habitual que determinados objetos o costumbres que estaban asociadas a determinadas áreas del mundo, hoy se manifiesten en países muy distintos de aquellos en los cuales tuvieron origen: las casas de comidas rápidas (fastfood) o el consumo de bebidas gaseosas constituyen dos ejemplos de costumbres culinarias estadounidenses actualmente extendidas a todo el mundo.

Sin embargo, especialmente en los países más pobres, gran parte de la población queda fuera de este circuito y solo accede al mensaje publicitario de espacios y productos elaborados para las personas que pueden adquirirlos en el mercado. El nivel de ingreso, que es desigual entre diferentes sectores de la población, se interpone entre el deseo y el consumo real.

Dentro de la globalización de los mercados, las hamburguesas y las bebidas colas lleva la delantera. Niños y adolescentes son sus principales consumidores. No hay duda que para los adolescentes de entre 10 y 16 años la hamburguesa ejerce un mágico poder de seducción. A veces los padres también la eligen.

La hamburguesa nació a orillas del estuario del río Elba, en Hamburgo, Alemania. Se la encontraba en todos los bares de Hamburgo con el nombre de Frikadelle. Pero su fama comenzó cerca de otro río, el Mississippi, en la ciudad de St. Louis, en los Estados Unidos. Ahí la llevaron unos comerciantes alemanes, a una exposición mundial, en 1904, a los que se les ocurrió darle una forma más aplanada que su original alemán y colocarla entre dos mitades de pan.

Rápidamente los americanos del norte se convirtieron en adictos a estos panecillos rellenos a los que llamaron con el nombre de los comerciantes que los llevaron. Había nacido la hamburguer, es decir, la hamburguesa y sus variedades. Si en el medio del pan se le pone jamón ahumado o panceta se llama Bacon-burguer; con queso, Cheeseburger; con lomo, Beefburguer, con salchichitas de Frankfurt, Franfburguer.

En 1955 se creó en Los Angeles el primer «limpio y rapidísimo» restaurante de hamburguesas, acompañadas de papas fritas en bolsitas y una bebida cola. El éxito hizo que en los próximos años se crearan cadenas de estos restaurantes a lo largo y ancho de muchos países del mundo, todos con características semejantes: muy limpios y donde se puede comer muy rápido este menú que siempre tiene el mismo esquema: la hamburguesa, las papas fritas y la bebida «cola».

Fuente: Educación Cívica 2 – Editorial Santillana – Secundaria – Casullo, Bordone, Hirschmann y Otros –

¿De Que Nacionalidad Es El Pontiac?: «En estas redes mundiales, los productos son combinaciones internacionales. Lo que se intercambia entre las naciones es con menos frecuencia el producto terminado que la especialización para resolver los problemas (investigación, diseño del producto, fabricación), para identificarlos (marketing, publicidad, encuestas al consumidor), y para coordinar los servicios (financiamiento, búsqueda, contrataciones), así como ciertos servicios y componentes de rutina, todo lo cual se combina para crear valor.

Por ejemplo, cuando un norteamericano compra un Pontiac Le Mans a General Motors, inconscientemente está realizando una transacción internacional. De los 10.000 dólares que paga a General Motors, cerca de 3.000 van a Corea del Sur, donde se efectuaron los trabajos de rutina y las operaciones de montaje; 1.750 dólares van a Japón por la fabricación de los componentes de vanguardia (motores, eje de dirección e instrumentos electrónicos); 750 dólares a Alemania por el diseño y el proyecto del prototipo; 400 dólares a Taiwan, Singapur y Japón por los pequeños componentes; 250 dólares a Gran Bretaña por los servicios de marketing y publicidad; y cerca de 4.000 dólares pasan a los intermediarios estratégicos de Detroit, a los abogados y banqueros de Nueva York, a los ‘lobbistas’ de Washington, a las aseguradoras de todo el país, y a los accionistas de General Motors -la mayoría de los cuales son norteamericanos, aunque hay un número creciente de extranjeros-.»

ROBERT REICH.
El trabajo de las naciones. Hacia el capitalismo del siglo XXI.
Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1993.

PROBLEMAS:

Las tendencias a la globalización están dejando también al descubierto nuevos problemas.

■ En lo cultural la universalización uni-ficadora. tiene el peligro de hacer perder la identidad, la personalidad de individuos y pueblos. Esto lleva a la sensación de «pérdida de lugar en el mundo» y, para contrarrestarla, está resurgiendo en muchos casos la tendencia contraria: un nacionalismo agresivo y un renacimiento del racismo que está desatando conflictos de un alto grado de violencia.

■ En lo social, la idea de que el mercado por sí sólo puede regular la vida de una sociedad ha debilitado o ha hecho desaparecer el rol que cumplía el Estado en los servicios sociales, en la educación, en la salud y en la protección de los más necesitados. Amplios sectores están quedando desguarnecidos y marginados, como consecuencia de la aplicación de estas políticas globaliza-doras en América latina.

■ En lo político, la consecuencia es la de un creciente descreimiento del papel de las instituciones públicas para resolver los asuntos públicos, lo que puede debilitar las recientemente recuperadas democracias latinoamericanas.

El dilema del futuro próximo pasa alrededor del papel que deberá cumplir en esta etapa el Estado, su relación con el mercado y el conjunto de los problemas sociales y culturales. De no resolverse, las consecuencias de la pobreza, la violencia, la exclusión social, el racismo, crearán un marco apropiado para nuevos autoritarismos y pérdida de las libertades.

Fuente Consultada:
Economía Las Ideas y los Grandes Procesos Económicos Rofman-Aronskind-Kulfas-Wainer
Educación Cívica 2 – Editorial Santillana – Secundaria – Casullo, Bordone, Hirschmann y Otros –

Guerra Estado Unidos-Irán: La Invasion en la Administracion Bush

Estado Unidos-Irán: La Invasion en la Administracion Bush

Cuando la Política Fracasa
Estados Unidos está descubriendo nuevamente los límites del poder militar. En Irak mantiene un control aéreo absoluto, pero no deja de perder terreno. Su mera presencia incita a la violencia. Aunque el presidente George W Bush cree que ha protegido a los estadounidenses “llevando la guerra al enemigo”, más de 1.700 estadounidenses han muerto en el conflicto con Irak, que también ha provocado atentados terroristas contra los aliados de EE.UU., como las terribles explosiones de Londres.

 Naturalmente, el error del gobierno de Bush es descuidar la política en sus cálculos bélicos, o seguir ciegamente el dicho de que la guerra es la política por otros medios. De hecho, la mayoría de las guerras son un fracaso de la política, un fracaso de la imaginación política.

Con su fariseísmo y su falta de conocimientos históricos o culturales, Bush y sus asesores creyeron que invadir Irak sería fácil, que el ejército de Saddam Hussein se desmoronaría, y que Estados Unidos sería recibido como un libertador. No comprendieron que Irak ha sido durante mucho tiempo un país ocupado y manipulado desde el exterior.

En consecuencia, es lógico que a los iraquíes la ocupación les parezca tan sólo un episodio más de explotación extranjera. En general, se entiende que el petróleo, no el terrorismo, fue el motivo inicial de la guerra; una guerra planeada por los principales asesores de Bush durante la década de 1990 y posibilitada por su acceso al poder en 2001. Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 proporcionaron la luz verde, no la motivación básica.

Los iraquíes se percatan de todo esto. No ven la negativa de Bush a establecer una fecha tope para la retirada de las tropas como un signo de resolución, sino como una declaración de la intención estadounidense de permanecer en Irak, establecer un régimen títere, controlar el petróleo del país e instalar bases militares permanentes.

Pero no va a funcionar. Hay, sencillamente, demasiadas fuerzas políticas reales sobre el terreno en Irak como para que Estados Unidos pueda manejarlas, y estas fuerzas exigen cada vez más un calendario para la retirada estadounidense, al igual que hacen legiones de iraquíes en las manifestaciones públicas y en las oraciones en las mezquitas. Sólo la política, y no las armas, puede calmar la situación. Vietnam es un verdadero precedente.

El número de muertos y heridos vietnamitas fue quizá veinte veces superior al de estadounidenses, pero aun así Estados Unidos no consiguió someter al adversario al que se enfrentaba. Podía bombardear ciudades de Vietnam hasta convertirlas en escombros, como puede hacer en Irak, pero esto no resuelve nada, se cobra enormes cantidades de vidas inocentes y confirma la opinión de que los estadounidenses son ocupantes.

Todo esto tiene también un aspecto económico. La doctrina de política exterior estadounidense establece que la seguridad nacional del país descansa sobre tres pilares: defensa, diplomacia y desarrollo. La ayuda económica a los países pobres es crucial, porque la pobreza proporciona el combustible para la violencia, el conflicto e incluso el terrorismo. Pero la diplomacia y el desarrollo ocupan el segundo y el tercer lugar tras los planteamientos defensivos —y más precisamente militares— en el gasto estadounidense en política exterior.

Si Estados Unidos se basara en la política y no en la guerra, entendería que el aumento del gasto en desarrollo, y un enfoque comercial en Asia, Africa y Medio Oriente, en lugar del actual método militar, serían más útiles para los intereses estadounidenses. Lo que sacó a Muammar Kaddafi de su aislamiento no fue el bombardeo de Libia sino la diplomacia pacífica. El mismo método habría sido mucho menos costoso y más prometedor con respecto a Saddam Hussein.

El ejército puede proteger a Estados Unidos de un ataque militar convencional, pero no puede protegerlo de la política. Para eso, los estadounidenses tienen que ser más listos e invertir en desarrollo pacífico en lugar de construir bases militares en territorios que durante mucho tiempo han sido objeto de abusos.


LA DECADENCIA DEL IMPERIO AMERICANO EL TITÁN TAMBALEANTE

Por TIMOTHY GARTON ASH
*Historiados británico, profesor de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford

Si quieren saber cómo era Londres en 1905, vean cómo está Washington en 2005. Gravitas imperial y tremendamente convencido de su importancia. Esa sensación de ser el centro del mundo y necesitar saber lo que ocurre en todos los rincones porque es posible que le pidan —o, al menos, que se sienta llamado— a intervenir. La hiperpotencia. El perro más fiero. Y, sin embargo, royendo bajo la superficie, el miedo persistente a que la supremacía mundial que posee no esté, ni mucho menos, tan segura como le gustaría. Como dijo en 1902 el ministro británico de las Colonias, Joseph Chamberlain:

“El titán cansado se tambalea bajo la esfera desmesurada de su destino”.

 george bushAhora, Estados Unidos es ese titán cansado. En el caso británico, la angustia nació de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso, la guerra de los boers —en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafió al ejército más poderoso que había visto el mundo—, la preocupación por el creciente poder económico de Alemania y Estados Unidos y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa. En el caso de Estados Unidos, la angustia es resultado de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso: la guerra de Irak, en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafía al ejército más poderoso que ha visto el mundo; la preocupación por el creciente poder económico de China e India, y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa.

Irak es la guerra de los boers de Estados Unidos. Recordemos que, cuando Gran Bretaña declaró el fin de las grandes operaciones de combate, en el verano de 1900, los boers emprendieron una campaña guerrillera que mantuvo en vilo a los soldados británicos durante dos años más. Si estos consiguieron vencer fue sólo gracias a una actitud despiadada que —me alegra decir— un país democrático, escrupuloso y esencialmente anticolonialista como Estados Unidos parece incapaz de tener. Al final, Londres contaba con 450.000 soldados británicos y coloniales en la zona (frente a los 150.000 soldados estadounidenses en Irak) que encerraron aproximadamente a la cuarta parte de la población boer en campos de concentración, donde muchos murieron.

En un reciente sondeo de CNN/Gallup, el 54% de los entrevistados pensaba que fue un error enviar tropas estadounidenses a Irak, y el 57% decía que la guerra de Irak ha hecho que Estados Unidos esté menos a salvo del terrorismo. El campamento de los que protestan ante el rancho del presidente Bush en Crawford, surgido alrededor de la madre de un soldado muerto en Irak, es un símbolo del sufrimiento. La CNN emitió un documental, realizado a partir de fuentes de primera categoría, que explicaba con detalle que las informaciones sobre las armas de destrucción masiva de Saddam se tergiversaron, manipularon y adornaron, y que estaban, como el título del programa, completamente vocadas. Para los lectores británicos europeos no es ninguna novedad, pero en Estados Unidos no se han difundido tanto datos. En otro sondeo, el número de la consideraban sincero al presidente pero por primera vez, inferior al 50%. Esta serna vuelto a tratar de obtener más apoyo p administración y para la guerra, pero fi rece que lo esté logrando.

EL COSTO DE LA GUERRA. Una reciente de The New York Times calculó los costo posible y verosímil de la guerra de largo plazo: más de un billón de dólares que los políticos iraquíes hayan llegado consenso sobre el proyecto de Constitución hay que ser muy optimistas para pensar que vaya a servir para que Irak se convierta en república federal democrática, pacífica y estable. Irán está adquiriendo discretamente cada vez más poder en la zona chiita del sur de Irak. En Washington se cuenta un chiste: se; la guerra, y ganaron los iraníes.

Mientras tanto, los precios del Petróleo —más de 60 dólares el barril— hacen que surtidores estadounidenses, la gasolina normal sin plomo cueste casi tres dólares el galón. Si se mantienen los altos precios de la energía se pondrán en peligro no sólo una economía todavía llena de fuerza, sino todo un estilo de vida, simbolizado por el Hummer en  sus versiones  civil y militar. Además de la inestabilidad  en Oriente Próximo, la causa principal de que  suban los precios del petróleo es constante demanda  de energía de los nuevos gigantes económicos de Asia. Los chinos van por mundo firmando calladamente grandes contratos de suministro de petróleo con todos países productores que encuentran, sin tener en cuenta si son políticamente rechazables, como en el caso de Sudán e Irán. Una empresa china intentó comprar una gran compañía energética de California, pero eso fue demasiado. Los políticos estadounidenses impidieron el trato.

China e India son para Estados Unidos lo que Alemania y Estados Unidos eran para Gran Bretaña hace cien años. China es en estos momentos la segunda economía consumidora de energía del mundo, después de Estados Unidos. Además posee la segunda reserva de divisas extranjeras, después de Japón y por delante de Taiwán, Corea del Sur e India. En esta lista, Estados Unidos está en noveno lugar, detrás de Singapur y justo delante de Malasia. Según algunos economistas, el índice de ahorro neto real —teniendo en cuenta toda la deuda y el gasto público— de Estados Unidos es cero. Nada. Es un país que no ahorra; es un país que gasta.

Todo esto no quiere decir que Estados Unidos vaya a derrumbarse mañana. Ni mucho menos. Al fin y al cabo, el imperio británico duró 40 años más después de 1905. Es más, alcanzó su máxima dimensión después de 1918, antes de que firmara su sentencia de muerte al invertir su sangre y su dinero en derrotar a Adolf Hitler (hay otras maneras peores de morir). Ahora es de imaginar que el imperio informal de Estados Unidos, su red de bases militares y semi protectorados, va a seguir creciendo. Estados Unidos, como la Gran Bretaña eduardiana, posee todavía tremendos recursos económicos, tecnológicos y militares, atractivo cultural y, cosa importante, el deseo de seguir en la cima. Como proclamaba una cancioncilla en una revista musical inglesa de la época:

Tenemos intención de seguir siendo el perro más fiero. Guau, guau.

Sí, señor, tenemos intención de seguir siendo el perro más fiero.

Hoy no hace falta buscar mucho para oír ese estribillo en Washington. La estrategia de seguridad nacional del gobierno de Bush no oculta su objetivo de conservar la supremacía militar. Ahora bien, no se sabe si el siglo americano, que comenzó en 1945, durará hasta 2045, 2035 o sólo 2025; pero su final se vislumbra ya en el horizonte. Si resulta que ustedes son de los que, de forma instintiva, consideran que eso es motivo para alegrarse, párense un momento a pensar y tengan en cuenta dos cosas: la primera, que las oscilaciones de poder entre las grandes potencias en ascenso y en decadencia han ido tradicionalmente acompañadas de guerras terribles, y, segunda, que el próximo perro más fiero puede ser mucho peor.

Así pues, no es momento para alegrarse del mal ajeno. Es hora de una solidaridad fundamental. Algunas personas con visión de futuro en Washington están empezando a formular una estrategia a largo plazo para tratar de crear un orden internacional que proteja los intereses de las democracias liberales incluso después de que entre en declive la hiperpotencia estadounidense, y para intentar que las nuevas potencias, como China e India, se comprometan a mantener dicho orden. Eso es lo que tiene que hacer el titán cansado de hoy, y todos debemos ayudarle.

Por Jeffrey S. Sachs (*)Catedrátjco de la Universidad de Columbia. Project Syndicate

Crecimiento economico de Asia:China,Japon,India, un cambio global

Crecimiento económico de Asia: Cambio global

costa de país occidentalLa transferencia de poder de Occidente a Oriente se está realizando a un ritmo acelerado y el contexto en que tienen lugar los retos internacionales pronto cambiará notablemente, así como los retos mismos. Muchos en Occidente ya son conscientes de la creciente fortaleza de Asia. Sin embargo, el hecho de que sean conscientes no quiere decir que estén preparados. Y ahí está el peligro: que los países occidentales repitan sus errores del pasado.

Los cambios más importantes de poder entre estados, por no mencionar las regiones, ocurren con poca frecuencia y muy rara vez de manera pacífica. A principios del siglo XX, el orden imperial y los estados en ciernes de Alemania y Japón no lograron ajustarse entre sí. El conflicto así generado devastó grandes partes del planeta.

Hoy la transformación del sistema internacional será aún mayor y requerirá que se asimilen tradiciones políticas y culturales marcadamente diferentes. Esta vez son los superpoblados estados asiáticos los que buscan desempeñar un papel más destacado. Como Japón y Alemania en aquel entonces, estas potencias emergentes son nacionalistas, buscan reparaciones de los agravios del pasado y quieren exigir una buena posición en el panorama mundial.

El creciente poder económico de Asia se está convirtiendo en mayor poder político y militar, lo que incrementa el peligro potencial de conflictos. En la región, los puntos de mayor riesgo de hostilidades —Taiwán, la península de Corea y la Cachemira dividida— han desafiado cualquier solución pacífica. Cualquiera de ellos podría detonar una guerra de gran escala que haría parecer a las actuales confrontaciones de medio Oriente meras operaciones policíacas. En breve, lo que está en juego en Asia es de enormes proporciones y exigirá de Occidente toda su capacidad de adaptación.

mapa

Hoy, China es la potencia en ascenso más obvia. Pero no está sola: India y otros estados asiáticos ostentan tasas de crecimiento que podrían  aventajar a lasa de los países occidentales mas importantes en las décadas por venir.

La economía de China crece a más de 9% al año, la de India, a 80 o, y los “tigres” del Sudeste Asiático se han recuperado de la crisis financiera de 1997 y han reanudado su marcha hacia adelante. Se espera que la economía china duplique la de Alemania para 2010 y dé alcance a la de Japón, hoy día la segunda más grande del mundo, para 2020. Si India sostiene un crecimiento de 60 o durante 50 años, como lo creen posible algunos analistas financieros, igualará o superará a la de China en ese lapso.

No obstante, es probable que el extraordinario ascenso económico de China continúe durante varias décadas; es decir, si puede salir airosa de los tremendos trastornos causados por el rápido crecimiento, como son la migración interna de las áreas rurales a las urbanas, los elevados niveles de desempleo, la enorme deuda bancaria y la corrupción imperante. En estos momentos, China está enfrentando una prueba crucial en su transición hacia la economía de mercado. Experimenta alzas inflacionarias, burbujas en la propiedad inmobiliaria e insuficientes recursos básicos como petróleo, agua, electricidad y acero.

Beijing está restringiendo la oferta de dinero y los préstamos bancarios grandes, a la vez que  continúa esforzándose por  limpiar a fondo el frágil sector bancario. También acaba de elevar el valor de su moneda, fijada al dólar, para abatir el costo de las importaciones. Si esos intentos de enfriar la economía de China —que es mucho mayor y más descentralizada de lo que era hace 10 años, cuando se mantuvo sobrecalentada— no funcionan, la economía podría derrumbarse.

Aunque fuera temporal, una quiebra tan enorme tendría consecuencias terribles. Hoy China es un actor tan importante en la economía global que su salud está inextricablemente ligada a la del sistema en general. China se ha convertido en el motor que impulsa la recuperación de otras economías asiáticas de los reveses de la década de 1990. Por ejemplo, Japón se ha vuelto el mayor beneficiario del crecimiento económico chino, y sus principales indicadores económicos entre ellos el gasto del consumidor, han mejorado en consecuencia.

Las últimas cifras oficiales indican que el PIB real de Japón se elevó a una tasa anual de 6,4% en el último trimestre de 2003, el crecimiento más alto de cualquier trimestre desde 1990. Gracias a China, Japón puede estar saliendo por fin de una década de malestar económico. Pero esa tendencia podría no persistir si China cae en la bancarrota.

India también adquiere mucha importancia en la pantalla del radar. A pesar del vacilante progreso de sus reformas económicas, India se ha lanzado en una firme trayectoria ascendente, impulsada por sus grandes éxitos en software y las industrias de servicios a empresas, que apoyan a corporaciones en Estados Unidos y otras economías avanzadas. La regulación sigue siendo ineficaz, pero un cuarto de siglo de reformas parciales ha permitido que surja un dinámico sector privado. El éxito económico también está empezando a cambiar las actitudes de fondo: después de 50 años, muchos indios están abandonando por fin su papel de víctimas de la era colonial.

Otros estados del Sudeste Asiático están integrando firmemente sus economías en una red más amplia mediante tratados comerciales y de inversión. Sin embargo, a diferencia del pasado, China (y no Japón ni Estados Unidos) es el eje del fenómeno.

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Los miembros de la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), por fin, están considerando seriamente una unión monetaria. El resultado podría ser un enorme bloque comercial, que representaría buena parte del crecimiento económico de Asia… y del mundo.

LAS PRESIONES DEL ÉXITO.

Apenas empieza el ascenso de Asia, y si las grandes potencias regionales se mantienen estables y mejoran sus políticas, el rápido crecimiento podría continuar durante décadas. Un sólido éxito, no obstante, viene inevitablemente acompañado de varios problemas.

El primero y principal de ellos será las relaciones entre los países más importantes de la región. Por ejemplo, Japón y China nunca han sido poderosos al mismo tiempo: por siglos, China fue fuerte mientras Japón estaba empobrecido; durante la mayor parte de los últimos 200 años Japón fue poderoso y China débil. Que los dos sean poderosos en la misma era será un desafío sin precedentes. Por su parte, India y China no han resuelto su disputa fronteriza que lleva ya 42 años y mantiene la desconfianza entre ellas. ¿Es posible que hoy coexistan estas tres potencias, o chocarán entre sí por el control de la región, el acceso a las fuentes energéticas, la seguridad de las rutas marítimas y la soberanía en las islas del sur del Mar de China?

Cada uno de los aspirantes asiáticos está implicado en explosivos conflictos territoriales, y cada cual tiene variables presiones internas: trastornos demográficos, rígidos sistemas políticos, luchas étnicas, frágiles instituciones financieras y corrupción generalizada. Como en el pasado, las crisis internas podrían provocar confrontaciones internacionales.

Taiwán es el ejemplo más peligroso de este riesgo. Han pasado ya más de 30 años desde que Estados Unidos combinó el reconocimiento de una China con la petición de una solución pacífica de la cuestión de Taiwán. Aunque los lazos económicos NT sociales entre la isla y el continente han crecido desde entonces, las relaciones políticas se han deteriorado. Taiwán, con su actual presidente, parece pretender poco a poco la independencia absoluta, mientras la China continental sigue buscando su aislamiento y amenazándola con desplegar 500 misiles a lo largo del Estrecho de Taiwán.

Estados Unidos, actuando de acuerdo con su compromiso con la seguridad de Taiwán, ha proporcionado a la isla equipo militar cada vez más sofisticado. A pesar de las advertencias estadounidenses a cada lado, si Taiwán traspasa la línea entre la autonomía provisional y la independencia o si China se torna más impaciente, la región podría estallar.

La región de Cachemira sigue dividida entre una India y un Pakistán dotados de armas nucleares. Desde 1989, el conflicto ha costado unas 40.000 vidas, muchas de ellas en choques en la Línea de Control que separa a los dos beligerantes. Recientemente, India y Pakistán han suavizado su retórica belicista entre una y otra, pero ningún lado parece dispuesto a un arreglo aceptable para ambos. Las inestabilidades económicas o políticas en Pakistán podrían fácilmente volver a detonar el conflicto.

Corea del Norte es otro de los puntos de mayor riesgo. Varias rondas de conversaciones recientes de seis partes, auspiciadas por China, no han logrado persuadir a Kim Jong Ii de que desmantele su programa de armas nucleares a cambio de garantías de seguridad y ayuda a la decrépita economía de Corea del Norte. Más bien, las pláticas han traído recriminaciones: hacia Estados Unidos, por ofrecer demasiado poco; hacia Corea del Norte, por seguir siendo intransigente, y hacia China, por aplicar una presión insuficiente a su vecino dependiente.

Pruebas sacadas a la luz recientemente indican que los esfuerzos nucleares de Corea del Norte están más avanzados de lo que antes se creía. Como advirtió el vicepresidente Dick Cheney a los dirigentes de China en su visita de abril, el tiempo puede estar acabándose para llegar a una solución negociada de la crisis.

EL CAMBIO DE PRIORIDADES.

Por más de un siglo, Estados Unidos ofreció estabilidad en el Pacífico mediante su presencia militar, sus alianzas con Japón y Corea del Sur y su compromiso con la promoción del progreso económico. En efecto, en sus primeros días, el gobierno de Bush subrayó su intención de fortalecer esos lazos tradicionales y de tratar a China más como un competidor estratégico que como un socio para el futuro. Sin embargo, los acontecimientos recientes (entre ellos los ataques del 11 de septiembre de 2001) han modificado el énfasis de la política exterior estadounidense. Hoy se espera mucho menos de Corea del Sur que en el pasado, gracias en parte a los nuevos dirigentes de Seúl, que representan una generación más

joven de coreanos afines a China y mal predispuestos a Estados Unidos y que no temen al Norte.

Entre tanto, Japón, de cara a una China en ascenso, una Corea del Norte con armas nucleares y una creciente tensión con Taiwán se siente inseguro. Por ello se ha comprometido a desarrollar un sistema de defensa de misiles con ayuda estadounidense y estudia flexibilizar sus limitaciones constitucionales sobre el desarrollo y despliegue de sus fuerzas armadas.

Esas medidas han inquietado a los vecinos de Japón, que podrían sentirse aún más incómodos si Japón pierde la fe en su garantía de seguridad brindada por Estados Unidos y optara por construir en su lugar su propia disuasión nuclear. Peor sería, desde la perspectiva estadounidense, que China y Japón buscaran una alianza estratégica entre ellos en lugar de tener relaciones paralelas con Estados Unidos. Para adelantarse a ello, Washington debe evitar, en todos sus manejos con China y las dos Coreas, sembrar algún género de dudas en Japón acerca de sus obligaciones en la región.

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Sin embargo Japón, dados sus actuales problemas económicos y demográficos, no puede ser el centro de ningún arreglo de poder en Asia. Más bien, ese papel será desempeñado por China y, a la larga tal vez, por India. Por ello, las relaciones con estos dos gigantes en crecimiento son esenciales para el futuro, y el compromiso debe ser la orden del ella, aun cuando algunos funcionarios de Bush sigan convencidos de que Estados Unidos y China acabarán siendo rivales. Para ellos, la realidad estratégica es incompatible con los intereses vitales.

En términos militares, Estados Unidos está protegiendo su posición con la más amplia realineación de su poder en medio siglo. Parte de esta realineación es la apertura de un segundo frente en Asia. Estados Unidos ya no está emplazado en varias grandes bases de apoyo en el Pacífico frente al continente asiático; en la actualidad ha realizado movimientos importantes hacia el corazón mismo

de Asia, al construir una red de bases más pequeñas, ubicadas en los más remotos rincones de Asia Central. La justificación manifiesta de estas bases es la guerra contra el terrorismo. Pero hay analistas chinos que sospechan que la intención verdadera de estas nuevas posiciones estadounidenses, sobre todo a partir de la reciente intensificación de cooperación militar de Washington con India, es la suave contención de China.

Por su parte China está modernizando sus fuerzas armadas, tanto para mejorar su capacidad de ganar un conflicto sobre Taiwán como para disuadir la agresión estadounidense.

Ahora la doctrina militar china se enfoca en contrarrestar las capacidades de alta tecnología de Estados Unidos: redes de información, aeronaves “invisibles”, misiles crucero y bombas dirigidas de precisión.

Los estadounidenses suspicaces han interpretado el aumento de los presupuestos militares chinos como signos de la intención de Beijing de reducir la presencia estadounidense en Asía del Este. Por eso Washington está ansioso por usar a India, que está dispuesta a acrecentar su poder económico y militar, como contrapeso de China y como fuerte defensor de la democracia por propio derecho. India, para encarnar estos papeles, necesita acelerar el ritmo de sus reformas económicas y evitar el nacionalismo hindú asociado al Partido Bharatiya Janata (PBJ), que sufrió una sorprendente derrota en las recientes elecciones parlamentarias. Funcionarios del triunfante Partido del Congreso se comprometieron a continuar con sus reformas económicas y, al mismo tiempo, a resolver las necesidades de los pobres del campo que a través del voto los llevaron de nuevo al poder. Envalentonados por la victoria, los voceros del Partido del Congreso dijeron que defenderían el incremento de la tasa de crecimiento anual de India a 1 O0/o, a partir de su actual ocho por ciento.

A menos que el Congreso siga con su secular tradición de gobernar, reducirá cualquier utilidad que India pudiera obtener de la campaña estadounidense de contrarrestar la influencia de los fundamentalistas islámicos radicales. A la fecha, la ideología religiosa que se opone a todo gobierno secular ha generado sólo un moderado arrastre entre las grandes poblaciones musulmanas de India y los estados circundantes de Asia Central y del Sudeste. Por ejemplo, a los partidos políticos fundamentalistas islámicos les fue mal en las elecciones parlamentarias de invierno y primavera en Malasia e Indonesia. Sin embargo, por otras vías los radicales islámicos se vuelven una seria amenaza para la región. Allá, los gobiernos débiles y la corrupción generalizada ofrecen un campo fértil para las operaciones clandestinas: entrenamiento reclutamiento y equipamiento de terroristas. Según los indicios, hay allá redes no bien definidas de distintos grupos terroristas del Sudeste Asiático que se ayudan entre sí con financiamiento y operaciones.

Encuestas recientes de opinión pública indican que la oposición a Estados Unidos entre los fundamentalistas islámicos radicales está creciendo, en gran parte debido a sus actividades en Irak y al respaldo estadounidense al gobierno de Sharon en Israel. Aún queda por determinar el impacto completo de los ultrajes a los que fueron sometidos los prisioneros iraquíes. Pero ya es patente la profunda ira de las comunidades musulmanas de todo el mundo por la percepción de desdén a los intereses palestinos del gobierno de Bush.

Una solución del conflicto palestino-israeli no acabaría con el terrorismo, y los mismos musulmanes deben encabezar la batalla ideológica dentro del islam. Pero Estados Unidos podría fortalecer la participación de los moderados del mundo islámico con una combinación de cambios de politicas y diplomacia pública eficaces. Estados Unidos debe hacer más que establecer estaciones de radio y televisión para difundir perspectivas alternativas

de las intenciones estadounidenses en Medio Oriente. Debe volver a reaprovisionar sus disminuidos recursos de diplomacia pública a fin de reclutar más expertos en idiomas, reabrir bibliotecas extranjeras y centros culturales, y patrocinar programas de intercambio. Dado el gran número de musulmanes tradicionalmente tolerantes de Asia, Estados Unidos debe ayudar con vigor a la creación de alternativas que sean atractivas frente al islamismo radical.

NECESIDAD DE CAMBIOS. Para adaptarse al gran cambio de poder que hoy se da con tanta rapidez en Asia, Estados Unidos requiere una vigorosa preparación de parte de su Poder Ejecutivo y del Congreso. El compromiso establecido por el gobierno de Bush con China representa una mejora respecto de su postura inicial, y el cambio se ha reflejado en los esfuerzos de Washington por colaborar

con Beijing en el combate contra el terrorismo y en las negociaciones con Corea del Norte. El cambio también se ha reflejado en la renuencia a resolver diferencias comerciales y monetarias con la imposición de obligaciones. Sin embargo, de otras maneras, Washington todavía tiene que cambiar su enfoque.

Para avanzar, Estados Unidos debe ofrecer el liderazgo para forjar los arreglos de seguridad regional, siguiendo las líneas del acuerdo pendiente entre Estados Unidos y Singapur para expandir la cooperación en la lucha contra el terrorismo y la proliferación

debe ser el adalid de las economías abiertas, o correrá el riesgo de quedar fuera de los pactos comerciales futuros. Estados Unidos también debe evitar crear la profecía propia de la rivalidad estratégica con China. De hedos Unidos debe estar preparado para tal cambio en el curso de los acontecimientos. Pero ello no es inevitable; la cooperación todavía puede producir avances históricos.

En el plano internacional, las potencias asiáticas en ascenso deben tener más representación en instituciones de mayor peso, empezando por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Este importante organismo deberá reflejar la configuración emergente del poder global, y no sólo los vencer dores de la Segunda Guerra Mundial.

Puede decirse lo mismo de otros organismos internacionales de gran calado. Un reciente estudio de la Brookings Institution señaló: “Existe una asimetría fundamental entre la realidad global de hoy y los mecanismos existentes de la gobernabilidad global, siendo el G-7/8 —el exclusivo club de países industrializados que representan primordialmente a la civilización occidental— la principal expresión de este anacronismo La credibilidad y eficacia de los organismos internacionales depende de tales cambios; sólo entonces podrán contribuir en grado significativo a la paz entre las naciones.

Aunque lejos de ser del todo segura, la reestructuración de las instituciones para reflejar la distribución de poder ofrece más esperanza que permitir que se diluyan en la inaplicabilidad y vuelvan a la irrestricta e impredecible política del equilibrio de poder ya la competencia económica sin orden ni concierto.

Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional
Por James F. Hoge JR
Director de Foreign Affairs

Biografia de Washington George Primer Presidente de Estados Unidos

Biografía de Washington George
Primer Presidente de Estados Unidos

Washington George, estadista y militar (Wakefield, Virginia 1732-Mount , Virginia 1799). Rico hacendado de opiniones moderadas, fue oficial de la guerra contra los franceses.

En 1758, como comandante de las tropas de obtuvo en Fort Duquesne una resonante victoria que le dio gran popularidad. Tras la guerra se retiró a sus posesiones, que mejoró con un provechoso matrimonio.

En 1774-75 tomó parte en los congresos de Filadelfia como representante de Virginia. En 1775 fue nombrado comandante del ejército independentista. Tras unas victorias iniciales (Boston, Trenton, Princeton) y una serie de derrotas, abogó por una alianza con Francia.

En 1781 venció al desgastado ejército británico, conquistó Virginia y obtuvo la capitulación de Yorktown, que supuso el final de la guerra.

Se retiró entonces a sus fincas e intentó desentenderse de la política, pero ante el desorden de la situación, en 1787 aceptó el cargo de delegado en la convención de Filadelfia.

Biografia de Geroge Washington

El héroe de la independencia de las colonias británicas en América del Norte y padre del nuevo Estado que éstas constituyeron al obtenerla, es una de las figuras más sólidas de la Historia. Sin poseer gran genio militar o intelectual, Jorge Washington aportó al nacimiento de los Estados Unidos sus recias condiciones de propietario campesino, su disciplinada educación de geómetra, la responsabilidad de su condición militar y una imperturbable confianza en los destinos trazados a su pueblo por la Providencia.

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LA VIDA DE JORGE WASHINGTON: Su vida comenzó un 22 de febrero de 1732, a orillas del Potomac, en la localidad de Bridge’s Creek, antiguo condado de Westmoreland, estado de Virginia.

Perteneció a una antigua y distinguida familia inglesa establecida en las colonias desde 1657.

Su padre, Agustín Washington, era un rico e influyente colono dedicado por entero a sus plantaciones.

Su madre, María Boll, segunda esposa de Agustín, era hija de una también respetable familia virginiana.

Al poco de nacer George, su familia se trasladó a las orillas del Rappahannok.

La temprana muerte del padre, cuando George contaba once años, dejó a éste y a sus nueve hermanos en una situación cómoda e independiente desde el punto de vista económico.

george washintongSus estudios no pasaron en aquella época de lo que habitualmente se enseñaba en las escuelas rústicas del condado, dado que jamás mostró interés por las letras o la filosofía, apartándose en todo momento de las cuestiones no relacionadas directamente con la práctica cotidiana.

Ya a los catorce años mostró los primeros síntomas de su vocación militar al solicitar entrar como aspirante en la marina inglesa, debiendo sin embargo abandonar dicho intento por el desagrado con que su madre vio el proyecto.

Así pues, dado que su condición no era la de primogénito y que la parte de su herencia no era excesiva, se vio obligado a decidirse por una carrera.

Completó sus estudios de geometría, aplicándolos al estudio y medición del territorio occidental de la colonia y de las llanuras que existen al otro lado de los montes Apalaches, territorios de inmensa vegetación e inexplorados.

Durante tres años, de los dieciséis a los diecinueve, erró por los bosques acampando al raso, alimentándose como los indios y estudiando sus costumbres.

Jorge Washington quedó huérfano de padre en 1743. Agustín legó a su hijo la propiedad de Rappahannock, en la que éste había pasado gran narte de su niñez. Al ocurrir el fallecimiento de su padre, Jorge fue confiado a la tutela de uno de sus hermanastros, Lorenzo, con el que vivió en su finca de Monte Vernon. En este lugar empezó a estudiar geometría con mucho aprovechamiento.

Su carrera militar comenzó por fin a los diecinueve años, durante el período de las permanentes rivalidades entre Francia e Inglaterra por el control de la totalidad del continente americano.

Para defender Virginia de las correrías de los indios y de los avances franceses, se dividió la colonia en diversos distritos militares.

El joven Washington, merced al renombre que ya había adquirido como explorador, fue nombrado comandante de distrito, dedicándose con verdadero entusiasmo a su nueva tarea e instruyéndose en la lectura de numerosos textos sobre táctica militar.

En el año 1752 ingresó en la milicia colonial como ayudante general. Amenazada Virginia por los franceses, tuvo el mando de seis compañías destinadas a la vigilancia del valle del Ohio y participó, con suerte diversa, en las acciones bélicas de la Guerra de los Siete Años, que repercutían del Viejo Mundo.

Siempre en primera fila, valiente sin alardes, con la serenidad de los fuertes, Washington fue ganándose la admiración de sus soldados, a quienes imponía rígida disciplina, de la que él mismo no pretendía escapar.

Poco a poco, su fama trascendió; era el hombre cuya acción medida y justa se apoyaba en la más profunda honradez, y cuyo consejo se buscaba, tanto en los asuntos públicos como en los privados.

george washington

George Washington en sus tierras de Mount Vernon. Administraba la propiedad con la intención de dedicarle más tiempo, pero sus compatriotas vendrían muchas veces a sacarlo de su retiro.

Acompañó a las islas Barbados a su hermano enfermo y, muerto éste, se dedicó durante veinte años a la administración de sus fincas. En 1759 contrajo matrimonio con Marta Dandridge, joven y hermosa viuda que llevó a la sociedad conyugal cuantiosos bienes.

Se dedicó a la atención de sus fincas en las que no faltaban esclavos, como los había en todo el sur, rico en plantaciones; pero es fama que los de Monte Vernon vieron suavizados su triste cautiverio por un trato menos riguroso inspirado en sentimientos humanitarios.

Hasta 1765 Washington figuró muy poco en la vida política de la colonia, a pesar de tener reservado un escaño en la Cámara de los Burgueses de Virginia. Pero desde esta fecha, con motivo de la protesta contra el Acta del Timbre, George se afilió al partido whig colonial, opuesto al tory metropolitano. Poco a poco se afirmaron en él las ideas de independencia, nacidas no por credos ideológicos, sino por la experiencia práctica de las circunstancias de la economía y de la política colonial.

LAS CAMPAÑAS MILITARES
Los acontecimientos se precipitaron: el 4 de julio de 1776 el Congreso aprobó la declaración de la independencia de los Estados Unidos.

El general inglés Howe derrotó a los americanos, en 1776, pero Washington triunfó en Trenton (1776) y en Princeton (1777).

Cuando la situación se hacía crítica, por la caída de Filadelfia, el general patriota Gates obtuvo el triunfo de Saratoga (1777).

Muchos voluntarios franceses llegaron para unirse a los patriotas. Yorktown, en poder inglés, se rindió por la acción combinada de Washington y el conde Rochambeau.

La victoria había llegado y el tratado de paz de Versalles de 1783 reconoció la independencia de los Estados Unidos. Washington volvió al trabajo de sus campos y a la paz hogareña.

WASHINGTON, PRESIDENTE
De allí vino a sacarlo el rumor de la crisis política; mas él declaró que lo que se necesitaba no era el crédito de un hombre, sino un gobierno que asegurase la vida y la libertad.

En 1787 se reunió en Filadelfia la Convención que había de constituir ese gobierno. Washington la presidió, y votada la Constitución fue elegido presidente e investido en abril de 1789.

Elegido por segunda vez, cumplió su período pero no aceptó una tercera elección. Al dejar la vida pública, dirigió al pueblo una carta donde se manifiesta su buen sentido y profundo patriotismo.

La elección de George Washington como presidente de los Estados Unidos en 1789 fue celebrada con escenas de júbilo en toda la confederación. Ha sido el único presidente de ese país designado unánimemente por el colegio electoral

LOS ÚLTIMOS AÑOS
Una vez más retornó a Monte Vernon. Había dedicado cuarenta y cinco años de su vida a su patria, como soldado y estadista, y volvía a la vieja finca, cargado de honores.

En la mañana del 12 de diciembre de 1799 salió, como todos los días, a recorrer a caballo sus tierras.

La lluvia y la nieve no le hicieron acortar el paseo, y al volver experimentó los primeros síntomas de un mal que había de producirle la muerte dos días después. Sobrellevó su enfermedad con la entereza que mantuvo en toda su vida.
En su testamento ordenó que a la muerte de su esposa se diera la libertad a todos sus esclavos.

Sus funerales fueron sencillos, como lo pidió. Nada más digno de quien, como él, entendió el cumplimiento de su labor como un deber ciudadano.

Mereció ampliamente lo que de él se ha dicho: «El primero en la paz, el primero en la guerra y el primero en el corazón de sus conciudadanos».

Padre fundador de los Estados Unidos de América
Tras su muerte, ocurrida en diciembre de 1799, Washington fue objeto de un verdadero culto nacional, que alcanzó la estatura de héroe.

Sin embargo, el más ilustre de los padres fundadores de la democracia norteamericana tal vez no fue un presidente tan excepcional como lo exalta la leyenda.

En todo caso, entre los demás padres fundadores –Madison, Hamilton, Franklin, Jefferson-, era ciertamente el menos brillante en términos intelectuales, el menos imaginativo y el más conservador en el plano social.

Además, su legado en la política exterior norteamericana no encama la mejor parte de su acción: recomendó no intervenir en los asuntos europeos, anticipando el aislacionismo que teorizaría la «doctrina de Monroe» en 1823.

En realidad, su fama póstuma se debió a la manera en que supo representar los valores norteamericanos, mediante una combinación de simplicidad y patriotismo, valentía y rigor aristocrático.

Al negarse a ser un político profesional, quiso estar por encima poder para retirarse a sus dominios.

Verdadero Cincinato del Nuevo Mundo -aquel general romano que tras la victoria regresó a su granja-, no era miembro de una casta militar sino un soldado ciudadano.

Patriota convencido, antepuso por sobre todo la unidad del pueblo norteamericano y la grandeza de su democracia, dejando el Mensaje de despedida a la nación: «La Constitución […] es religiosamente obligatoria para todos.

La verdadera idea del poder y derecho del pueblo de establecer su propio gobierno presupone la obligación de cada individuo de obedecer al gobierno establecido».

Muchos gestos simbólicos de la democracia norteamericana son herencia de Washington, como el juramento del presidente estadounidense sobre la Biblia o la regla no escrita de un máximo de dos mandatos, que perduró hasta F. D. Roosevelt.

Washington fue un verdadero símbolo, cuyo nombre designa tanto un estado de la costa oeste, como la capital federal del país, además de una cantidad innumerable de bulevares y monumentos. Su rostro está grabado en la piedra del monte Rushmore, al lado de los de Jefferson, Lincoln y Theodore Roosevelt.

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BREVE AMPLIACIÓN SOBRE SUS ULTIMOS AÑOS: Tras cumplirse el tiempo constitucional del segundo mandato presidencial, Washington se negó a aceptar la tercera presidencia de la república, dado que quería pasar los últimos años de su vida en familia, retirándose a Mount-Vernon en marzo de 1797.

John Adams fue elegido sucesor suyo y Jefferson vicepresidente.

Las negociaciones de Adams con el Directorio se hicieron imposibles, al negarse éste a discutir con el partido federal o republicano.

La inquietud cundió en América pareciendo inminente el peligro de guerra.

El 29 de marzo el Congreso votó una ley autorizando al presidente a armar un ejército de diez mil hombres en caso de necesidad. Adams inmediatamente propuso a Washington que fuera general en jefe del ejército.

Washington, dispuesto a retirarse definitivamente, se negó a aceptarlo al principio. Sin embargo, y tras muchas presiones, aceptó de nuevo.

Washington era partidario de pasar a la ofensiva atacando Luisiana y Florida con el fin de impedir que Francia se asentase allí.

Tomar la ofensiva contra Francia y España, tal era el punto de vista de Washington. Sin embargo, Adams, enemigo de la violencia, envió de nuevo a los delegados a parlamentar con el Directorio, en el momento en que se producía el golpe de estado del 30 de Prairial.

Washington se mostró desconfiado y sorprendido ante los hechos y así lo demuestra en párrafos escritos en sendas cartas a Hamilton y al ministro de la guerra:

«La medida en sí misma me ha sorprendido. Desde hace algún tiempo sigo intranquilo los asuntos políticos de los Estados Unidos. Me parece que caminan a grandes pasos hacia una crisis.»

Sin embargo, poco tiempo de vida le quedaba a Washington para poder comprobarlo: el 12 de diciembre de 1799, después de cinco horas de paseo bajo la lluvia llegó a su casa completamente calado.

Al día siguiente se negó a cuidarse el resfriado. Por la noche, sintiéndose enfermo se negó a llamar al médico por temor a que su mujer se enfriase.

El mal hizo rápidos progresos y nada pudieron hacer los médicos. Murió el 14 de diciembre. Su. mujer, allí presente, exclamó: «Todo ha concluido, no tardaré en seguirle, ya no tengo más pruebas que sufrir.»

El 13 de diciembre el Congreso decretó la erección de un monumento de mármol en su memoria, que todos los ciudadanos llevaran luto durante un mes y que se «consagrase públicamente un día de recogimiento y de oración en todos los Estados Unidos de América».

En Francia, y pese al estado de hostilidad existente, el primer cónsul decretó que él ejército francés llevase luto en honor de Washington: «Orden del día para la Guardia de los Cónsules y para las tropas de la República: Washington ha muerto.

Este gran hombre se batió contra la tiranía y consolidó la libertad de su patria. Su memoria será siempre grata al pueblo francés como a todos los hombres libres de ambos mundos, y especialmente a los soldados franceses, los cuales, como aquél y los soldados americanos se baten por la igualdad y la libertad.

En consecuencia, el Primer Cónsul ordena que, durante diez días, ostenten crespones negros todas las banderas y gallardetes de la República. París 18 de Pluvioso, año VIII.»

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX
Wikipedia
Hicieron Historia Tomo I Larousse
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo IV

Biografia de George Bush Hijo Presidente Republicano de EE.UU.

Biografía de George Bush Hijo Presidente Republicano de EE.UU.

BIOGRAFIA DE GEORGE W. BUSH PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

Su gobierno fue signado por una de las mayores tragedias que experimentaron los habitantes de los Estados Unidos: el atentado y derrumbe de las Torres Gemelas en Wall Street, que se produjo el 11 de septiembre de 2001, y que le costó la vida a más de 3000 personas.

Por otra parte, su visión política y su fría y dura personalidad lo convirtieron en el blanco ideal no sólo de los críticos más avezados, sino también de la opinión pública de su país, que asimismo atravesó las barreras del idioma para ubicarse en boca de los habitantes de todo el planeta.

Hablamos, por supuesto de George W. Bush, el cuadragésimo tercer presidente de los Estados Unidos, cuyo mandato se extendió desde enero de 2001 hasta el año 2009, y el cual se caracterizó por responder a raja tabla las pautas establecidas por su corriente política: el Partido Republicano.

Podemos exponer su trayectoria y carrera haciendo alusión a sus méritos como así también a los momentos más importantes de su presidencia, entre las que se haya la tragedia conocida como 9/11. Sin embargo, deseamos destacar un aspecto particular que nos brinda una breve descripción de su paso por la presidencia de los Estados Unidos.

George W. Bush ha sido un hombre criticado por sus pares y sus contemporáneos, e incluso ha sido y continúa siendo un político burlado en reiteradas ocasiones, debido a ciertos defectos de su persona y a los errores habituales que solía cometer durante sus discursos como presidente.

Estos dieron lugar al nacimiento de un nuevo neologismo en el idioma inglés estadounidense: el Bushspeak o Bushtalk, conocido en español como Bushismo, que se utiliza para aludir a los errores lingüísticos o de pronunciación que suele cometer el ex presidente en sus discursos públicos.

Si bien una gran cantidad de gente puede llegar a incurrir en algún tipo de error durante una disertación debido a diferentes motivos, lo cierto es que en el caso de Bush las equivocaciones se elevan a un rango superior, ya que en reiteradas oportunidades ha dado lugar a la pronunciación de construcciones gramaticales que rozan con lo insólito y lo humorístico.

Es por ello y también a su personalidad, que George W. Bush ha sido caricaturizado y parodiado en diversas oportunidades, tanto en cine y televisión, como así también en libros, diarios y revistas, especializadas en política o no.

Nacido en la ciudad de New Haven, en Connecticut, un 6 de junio de 1946, el pequeño Georgie fue el primogénito del matrimonio compuesto por George H. W. Bush y su esposa Barbara, y criado desde pequeño en el condado de Texas, donde seguramente forjó una personalidad plagada de intolerancia y frialdad.

Su educación fue signada por la tradición familiar, por lo que esperaron del pequeño que continuara los pasos de su padre. Así fue que realizó sus estudios en la Phillips Academy en Andover, Massachusetts, y posteriormente cursó la Licenciatura en Letras en la prestigiosa Universidad Yale.

La dureza de la guerra golpeó a su puerta, y como siempre orgulloso por su patria George participó en la Guerra de Vietnam a partir del año 1968, como soldado de la Guardia Nacional Aérea de Texas, convirtiéndose en piloto de unidades F-102 Delta Dagger, puesto en el cual se mantuvo hasta el año 1972.

Una vez que abandonó la fuerza, se dedicó a lograr alcanzar su título de Master de Administración de Empresas en Harvard Business School, ya que su intención en ese momento había sido dedicarse a los negocios, por lo que una vez recibido regreso a Texas y se involucró en el comercio de petróleo.

A pesar de que su vida en general marchaba bien, tanto en lo referente a lo laboral como a lo sentimental, ya que había contraído matrimonio con Laura Welch, con quien tuvo a las gemelas Barbara y Jenna, lo cierto es que George parecía insatisfecho.

Esto fue probablemente lo que lo condujo a consumir su primer trago de bebida de forma compulsiva, que en poco tiempo lo convirtió en un alcohólico.

Su lucha por dejar la bebida fue ardua, según sus propias declaraciones, y logró llegar a su meta en el año 1986, luego de mantener una larga charla con el reverendo Billy Graham, a quien el propio Bush considera como la mayor guía espiritual que lo ayudó a sobrellevar el proceso de lucha contra la adicción por el alcohol.

Si bien George había decidido dedicarse a los negocios, y sobre todo en el terreno del petróleo, lo cierto es que siempre mantuvo una fuerte tendencia por la política, vocación que seguramente descubrió durante sus trabajos como asistente de su padre, tanto para las campañas para el Senado de los Estados Unidos, como para la campaña hacia la Presidencia, que llevaría a Bush padre a convertirse en el cuadragésimo primer presidente de los Estados Unidos en el año 1981.

Ese fue el punto de partida para que George decidiera en 1994 presentarse como candidato a la Gobernación de Texas, elección que ganó contra la demócrata Ann Richards, siendo elegido por el 53% de la población de la región. En este cargo fue reelecto en el año 1998.

Su dura política en lo que se refiere a leyes civiles y justicia criminal fueron los principales aspectos que hicieron que George W. Bush se convirtiera en poco tiempo en el hombre más amado y a la vez más odiado de su época, no sólo por políticos y críticos, sino también por los propios ciudadanos de los Estados Unidos.

George W. Bush llegó a la presidencia de los Estados Unidos el 20 de enero de 2001 en medio de críticas y opiniones adversas, ya que cuando inicio su mandato muchos sectores dudaron de la legitimidad de la elección, y su triunfo al cargo presidencial fue puesto en tela de juicio en varias oportunidades, por lo que recayó sobre él diversas acusaciones de supresión de votos y fraude electoral.

Más allá de la política interna y exterior que impuso su gobierno, el hecho más relevante de su mandato es sin dudas el incidente producido el 11 de septiembre de 2001, cuando un grupo de miembros pertenecientes a la organización terrorista Al Qaeda, hicieron colisionar dos aviones de pasajeros contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, provocando la muerte de más de 3000 ciudadanos estadounidenses y extranjeros, además de alrededor de 6000 heridos.

Dos días después de aquel atentado, el presidente George W. Bush emitió un discurso en el que amenazó directamente a los responsables del hecho, asegurando: «Puedo oírlos. El resto del mundo los oye. Y la gente que ha derribado estos edificios muy pronto nos oirá a todos nosotros».

Así fue que el 7 de octubre de 2001, Bush inició la llamada Guerra contra el terrorismo, contando con todo el apoyo internacional, en una lucha que aún mantiene las mentes ocupadas de los mandatarios actuales y que ha cambiado para siempre el sentimiento norteamericano de invulnerabilidad.

Biografia de Steven Spielberg Famosos y Ricos del Mundo Director Cine

SPILBERG STEVEN: HOMBRES RICOS Y FAMOSOS DEL MUNDO


Steven SpielbergSteven Spielberg: Quienes aseguran que Steven Spielberg posee una fortuna de película no se equivocan, ya que su riqueza personal actual asciende a los 2.800 millones de dólares, por lo que ha sido incluido este año en la lista de las 50 personas más ricas de Los Ángeles.

Lo cierto es que ningún otro director de cine ha logrado alcanzar los éxitos de Spielberg, quien en los últimos 25 años ha dirigido y producido películas realmente taquilleras.

Asimismo, debe sumarse a ello las ganancias por derechos de explotación televisiva y parques temáticos, que le reportan por año una cifra aproximada de 80 millones de dólares. Lo cierto es que esto no tiene por qué extrañarnos, recordemos que ha sido el director de exitosos filmes como “Schindler’s List”, “Back to the Future”, “E.T.” y “Saving Private Ryan”, por sólo nombrar algunos.

Nacido el 18 de diciembre de 1946 en la ciudad de Cincinnati, Ohio, Steven Spielberg desarrolló un fuerte interés en el arte cinematográfico desde muy pequeño. Esto le permitió convertirse en uno de los directores más jóvenes de la televisión durante la década de los sesenta, trabajando para Universal.

Gracias a los permanentes elogios de su película para televisión titulada “Duel”, realizada en 1972, le abrió las puertas a la pantalla grande, y fue en ese momento que comenzó a dirigir para el cine, dando lugar al nacimiento del director de mayor éxito comercial de todos los tiempos.

A partir de allí una de la principales características de sus películas reside en que han logrado explorar los temores primitivos del ser humano, como sucede en “Tiburón” (1975), “Close Encounters of the Third Kind” (1977) o en “ET” (1982). Asimismo, Spielberg también ha abordado distintas adaptaciones literarias, tales como “The Color Purple” (1985) y “Empire of the Sun” (1987).

Por décadas, el público de todo el mundo ha estado pendiente de las continuas aventuras de su héroe aventurero: Indiana Jones, en películas como “Raiders of the Lost Ark” (1981) o “Indiana Jones and the Temple of Doom” (1984). Además, la fantasía imaginativa ha sido más que dominante en sus películas como “Hook” (1991) y “Jurassic Park” (1993).

No obstante, Spielberg es también reconocido por sus películas históricas. Recordemos el profundo drama del Holocausto retratado por el director en “Schindler’s List” (1993), que le valió el galardón como Mejor Director en los Premios Oscar, reconocimiento que también obtuvo en 1998 por su filme “Saving Private Ryan”.

Entre sus más recientes actividades filantrópicas, figura la que desarrolla como presidente de honor de la fundación infantil Starlight Starbright, dedicada a la asistencia y la tecnología pediátrica, así como al entretenimiento infantil, para apoyar a niños gravemente enfermos

Además de la gran cantidad de premios obtenidos por el cineasta, que no sólo incluye varios Oscar, sino también prestigiosas distinciones tales como el Thalberg Memorial Award de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, el Directors Guild of America Award Lifetime Achievement, la Legión de Honor francesa en reconocimiento a su trabajo, y por supuesto ocupa un lugar preponderante en el Salón de la Fama de Ciencia Ficción, también ha sabido sacar provecho de la producción.

Fue precisamente en el año 1994 que Spielberg, junto con Jeffrey Katzenberg y David Geffen, fundaron un nuevo estudio bajo el nombre de Dreamworks SKG, que produjo una gran cantidad de filmes taquilleros, entre los que se encuentran por ejemplo “AI: Inteligencia Artificial” y “Munich”, entre otras. Posteriormente, en el año 2005, el estudio fue adquirido por Paramount Pictures.

Mientras tanto, el millonario y exitoso director multifacético lleva una vida simple junto a su familia. Casado dos veces, Spielberg tiene un hijo de su primer matrimonio con la actriz Amy Irving, y cinco hijos y dos hijastros con la actual esposa Kate Capshaw. Una vida que no tiene nada de ficción.

Lista de los Premios OSCAR

AñoCategoríaPelículaResultado
2011Mejor PelículaWar HorseNominado
2005Mejor PelículaMúnichNominado
2005Mejor DirectorMúnichNominado
1998Mejor PelículaSalvar al soldado RyanNominado
1998Mejor DirectorSalvar al soldado RyanGanador
1993Mejor PelículaLa lista de SchindlerGanador
1993Mejor DirectorLa lista de SchindlerGanador
1986Premio en Memoria de Irving ThalbergGanador
1985Mejor DirectorEl color púrpuraNominado
1982Mejor DirectorE. T., el extraterrestreNominado
1982Mejor DirectorE. T., el extraterrestreNominado
1981Mejor DirectorRaiders of the Lost ArkNominado
1977Mejor DirectorClose Encounters of the Third KindNominado

Fuente: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Gobierno Socialista de Brezhnev Leonidas Resumen de su Biografia

Biografía y Gobierno Socialista de Leonidas Brézhnev 

Datos Biográficos de Leonid Ilich Brézhnev nació el 19 de diciembre de 1906 en Kámenskoie, una pequeña ciudad industrial a orillas del Dniéper. Su padre, Iliá, era un inmigrante de la región de Kursk que se había establecido en Kámenskoie para trabajar en la «factoría del Dniéper», nombre que se daba a una fábrica metalúrgica propiedad de capitales polacos, franceses y belgas. Natalia, la madre, era a su vez hija de otro operario de la empresa.

Brézhnev sentía un particular orgullo por este origen obrero, y en su libro Recuerdos se autodefine como «un metalúrgico de pura cepa, un auténtico proletario.» Testigo inquieto y sufriente de los graves acontecimientos que sacudieron a Rusia durante la segunda década del siglo (primera guerra mundial, revolución de octubre), aunque extremadamente joven como para tener una participación directa e importante en ellos, el primogénito de la familia Brézhnev fue un brillante estudiante y un profundo conocedor de la grave situación que vivía su región y de los problemas de sus vecinos y amigos.

Especializado en temas agrarios, al tiempo que desarrollaba una intensa carrera política, este ucraniano de espesas cejas, de apariencia adusta pero enormemente divertido en sus momentos de esparcimiento, terminó por convertirse en uno de los hombres más poderosos de la Tierra y, después de Stalin, en el que más tiempo ha tenido entre sus manos el gobierno de una potencia como la U.R.S.S.

Leonid Ilich creció en el callejón Axionov del barrio obrero de Kámenskoie, llamado «Colonia baja», donde el humo de las fábricas se extendía sobre el arrabal. A los obreros les estaba prohibido el acceso a la «Colonia alta» que habitaban los ingenieros y contramaestres. Durante su infancia empezaron a aparecer los primeros panfletos bolcheviques convocando a los obreros a la insurrección contra las precarias condiciones de vida a las que estaban sometidos.

La era de Brezhnev. El nuevo gobierno, dirigido desde 1964 por Leonid Brezhnev en su calidad de secretario general del Partido Comunista, dio un cambio de giro en política interna volviendo a restringir la libertad en vista del fracaso experimentado por el gobierno anterior en sus intentos de democratización social.

En este contexto se encuentra la nueva política hacia los países satélites de Europa central y oriental, conocida como Doctrina Brezhnev o “Doctrina de soberanía limitada”, vigente hasta mediados de la década de 1980.

Sin embargo, en política exterior, Brezhnev anunció el propósito de continuar la coexistencia pacífica con Occidente y restaurar la unidad comunista que se había roto con China en tiempos de Kruschev.

Las primeras medidas adoptadas por el nuevo gobierno dieron como resultado algunas mejoras económicas en conjunto, pero no se logró aliviar la situación de la agricultura, sector que en 1972 entró en una nueva crisis, más grave todavía que la de 1963, y obligó a las autoridades a realizar importaciones de alimentos cada vez más cuantiosas y más perjudiciales para la economía soviética.

Por otra parte, la aceleración desmedida de la industrialización provocó el efecto contrario del estancamiento de la industria ligera, al grado que resultaba imposible satisfacer el consumo de la creciente población.

Leonid Brezhnev

Se hacía evidente entonces que la economía soviética estaba muy lejos de alcanzar, y mucho menos superar, la de Estados Unidos como Kruschev había prometido años atrás, sino por el contrario, acentuaba aún más su retraso.

Esta tendencia persistía a pesar de la crisis económica que experimentaron los países del bloque occidental en la década de 1970; así pues, lejos de avanzar hacia el comunismo, es decir, hacia la igualdad de clases, en la sociedad soviética se acentuaban las desigualdades.

Otra característica de la URSS en este periodo fue el inmovilismo del sistema, manifiesto en la escasa renovación de los cargos, de modo que se fue produciendo un progresivo envejecimiento de la clase política. Brezhnev se propuso fortalecer el sistema y dotar a la burocracia —la llamada nomenklatura—, integrada por unos dos millones de personas, de una mayor estabilidad para mejorar su prestigio.

En la Constitución creada en 1977, se fortaleció el papel centralizador del Partido Comunista, y se dio una mayor concentración del poder en los altos dirigentes del Estado.

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AMPLIACIÓN SOBRE LA HISTORIA DE SU BIOGRAFÍA Y  GOBIERNO: En octubre de 1964 el pleno del comité central del P.C.U.S. relevó a Nikita Kruschev de sus funciones y eligió a Leonid Brézhnev nuevo primer secretario.

En el momento de su ascenso a la cumbre del poder soviético, Brézhnev se vio flanqueado por Alexéi Kosiguin que fue nombrado jefe del gobierno de la nación. Aunque las diferencias entre el antiguo primer secretario y sus sucesores fueron más de estilo que de esencia, los nuevos líderes soviéticos impulsaron cambios importantes sobre todo en cuestiones económicas.

Disminuyeron las restricciones a las granjas privadas, aumentaron las ganancias de los agricultores y acabaron con la división entre trabajadores industriales y trabajadores agrícolas dentro del partido. Como consecuencia de todo esto subieron los salarios, mejoraron las medidas de bienestar social y los bienes de consumo se hicieron más asequibles.

En las cuestiones culturales se verificó un giro hacia posturas más conservadoras y los intelectuales rusos fueron advertidos de que cualquier desviación de los principios que alentaron la Revolución de Octubre sería duramente reprimida. A principios de 1966 fueron condenados a largas penas de prisión los escritores contestatarios Andréi Siniavsky y Yuri Daniel, comenzando así una larga batalla por la libertad de expresión en la U.R.S.S. que tuvo su mayor eco internacional con la expulsión del premio Nobel A. Solzhenitsin en 1974.

Su política exterior estuvo orientada hacia la aplicación de la doctrina de la «soberanía limitada» con respecto a los demás países socialistas, extendiendo el concepto de «internacionalismo proletario» hasta la misma intervención militar cuando se creía advertir una violación de los principos mar-xistas-leninistas y cuando se corría el riesgo de que uno de estos países escapara a la influencia soviética.

Nikolái Podgorny ascendió en diciembre de 1965 al cargo de presidente del presidium del soviet supremo, formando con Brézhnev y Kosiguin la «troika» que dirigió los destinos del país durante más de una década.

Durante el desarrollo del XXIII congreso del P.C.U.S., Leonid Brézhnev fue por primera vez denominado «secretario general», título que hasta el momento sólo había recibido Stalin.

En diciembre, celebró su sesenta aniversario con gran solemnidad, rodeado por sus más fieles colaboradores entre los que cabe señalar a Andréi Gromiko, ministro de exteriores, a Yuri Andrópov, jefe de la K.G.B., al mariscal Gretchko, ministro de defensa y a Konstantín Chernenko, su antiguo camarada de armas, que ocupaba el ministerio de la presidencia.

Tras la «guerra de los seis días» que enfrentó a Israel con los países árabes aliados de la U.R.S.S., el año 1968 estuvo dominado por la crisis de antisemitismo en Polonia y por la «primavera de Praga» que concluyó el 20 de agosto con la invasión de la capital checa por las tropas de los países del pacto de Varsovia, excepto Rumania.

El mes anterior Brézhnev había advertido al dirigente húngaro, J. Kádar que «la U.R.S.S. no podía permanecer indiferente a la construcción del socialismo en los demás países.».

Junto a esta aplicación estricta del principio de la «soberanía limitada», el primer mandatario soviético extendió su política de distensión con las potencias occidentales al firmar los acuerdos de Helsinki, establecer las negociaciones preliminares para la limitación de armas estratégicas (S.A.L.T.) y estrechar las relaciones con el gobierno alemán federal de Willy Brandt.

Pero al mismo tiempo que se abrían vías de comunicación con Occidente, su política interior tenía un claro carácter continuista. En el centenario del nacimiento de Lenin, celebrado en la plaza Roja, Brézhnev recordó las dificultades económicas que padecía el país y convocó a la militancia a defender la ortodoxia comunista.

Por otra parte, el Leonid Brézhnev que a principios de los años sesenta buscaba afianzar su autoridad había dejado paso a un Brézhnev completamente al mando de la situación, que redujo o eliminó a todos sus opositores dentro del «aparato» y que delegaba en Kosiguin la recepción de autoridades extranjeras y en sus subordinados del comité central las relaciones con las instituciones de la U.R.S.S.

En octubre de 1970, Richard Nixon anunció desde la tribuna de la O.N.U. que el futuro del planeta dependía de las relaciones entre las dos superpotencias y en noviembre Washington confirmó que se había logrado un acuerdo tácito con Moscú para la utilización de la base militar de Cienfuegos, en el Antartico. Sin embargo, tanto estos acuerdos como los de cooperación espacial y para la pesca en el Pacífico no evitaron las tensiones a uno y otro lado del muro de Berlín, ni la ruptura de las negociaciones para el desarme en enero de 1971, en Nueva York, por la intervención de extremistas judíos.

Las conversaciones sobre la limitación de armas estratégicas se reemprendieron durante el mes de julio, y Washington y Moscú sustituyeron el «teléfono rojo» que les relacionaba hasta entonces por un sofisticado sistema de comunicación vía satélite para evitar los riesgos de una guerra nuclear.

Mientras, en el frente interno, se celebró el XXIV congreso del P.C.U.S., con un año de retraso a causa de las diferencias entre reformistas y centralizadores en lo referente a la manera de abordar los problemas económicos que atravesaba el país. La crisis estalló en noviembre cuando se produjo la entrada en el buró político de Y. Andrópov y A. Gromiko sustituyendo a los «dogmáticos» Vóronov y Chelest.

El momento álgido de la distensión Este-Oeste se produjo en mayo de 1972, cuando el presidente estadounidense Richard Nixon visitó oficialmente Moscú y, tras una semana de reuniones al más alto nivel, se emitió una declaración conjunta que incluía los «doce puntos básicos de las relaciones bilaterales». Fruto de estos acuerdos llegaron las primeras reuniones para tratar temas comerciales entre delegaciones de los dos países. En 1973, en pleno escándalo Watergate, Brézhnev devolvió la visita a Nixon.

Con el sucesor de Nixon, Gerald Ford, las dos superpotencias intentaron mantener el clima de entendimiento con la firma, en noviembre de 1974, en Vladivostok, de un acuerdo de limitación de armas estratégicas ultimado durante la visita del secretario de estado H. Kissinger a Moscú en el mes de marzo. Pero las relaciones se enfriaron tras la derrota estadounidense en la guerra del Vietnam y las transacciones comerciales se vieron interrumpidas por la intervención del congreso de E.U.A. en contra de las restricciones impuestas por la U.R.S.S. a la emigración de ciudadanos judíos.

Ni siquiera la firma, en julio de 1975, del acta final de la conferencia sobre la seguridad y la cooperación en Europa celebrada en Helsinki consiguió mejorar sustancialmente las relaciones entre ambos bloques y recuperar el clima de los años anteriores. Junto a los acuerdos de principios que nunca fueron llevados a la práctica, Brézhnev consiguió ver ratificada la anexión de vastos territorios ocupados por la U.R.S.S. durante la segunda guerra mundial.

El incumplimiento de las cláusulas del acta de Helsinki relativas a los derechos humanos contribuyó a empeorar las relaciones entre los dos países. Ante las acusaciones de Cárter sobre la represión de la disidencia, Brézhnev respondió que «las pretensiones de Washington de enseñar a vivir a otros países no pueden ser toleradas por ningún estado soberano.»

En mayo de 1976, Leonid Brézhnev fue promovido a mariscal de la Unión Soviética y le fue dedicado un busto en su ciudad natal. Poco después sufrió un infarto que estuvo a punto de costarle la vida.

En el pleno del comité central del P.C.U.S. de mayo de 1977 se inició la concentración de poderes en las manos de Brézhnev. Nikolái Podgorny fue excluido del buró político y, pocos días después, se presentó en el parlamento soviético un proyecto de reforma constitucional destinado a sustituir la constitución promulgada por Stalin en 1936. Desde ese momento, Leonid Brézhnev reunió en su persona las jefaturas del partido y del estado.

Si la práctica totalidad de su mandato se vio marcada de forma especial por los logros alcanzados en el terreno político internacional, la última parte de la era Brézhnev se caracterizó por los problemas de la U.R.S.S. con algunos países próximos. La crisis de Polonia que provocó una intervención casi directa de la U.R.S.S. en la reorientación política del país y la invasión de Afganistán, hipotecaron muchos de los logros que se habían alcanzado en el terreno de la distensión.

Aparte del extraordinario papel político jugado por Brézhnev, cabe destacar también su faceta literaria que le llevó a publicar varios libros, entre ellos Pequeña tierra, sobre la batalla de Novorossiisk, Recuerdos, un libro autobiográfico, y En las tierras vírgenes, sobre sus experiencias agrarias en el Kazajstán.

Entre las aficiones de Brézhnev, se sitúan en un lugar preferente los coches lujosos. También se dijo que prefería los westerns a las representaciones del ballet Bolchoi. Gran fumador, nunca dejó los cigarrillos americanos aun después de su infarto de 1976. Bebedor empedernido y mujeriego incorregible pero profundamente ligado a su familia, Henry Kissinger dijo de él que representaba mejor que nadie al pueblo ruso.

Después de 18 años de liderazgo al frente de la U.R.S.S., falleció de forma inesperada el 11 de noviembre de 1982, sucediéndole en el cargo Yuri Andrópov.

Fuente Consultada:
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín – El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

Biografía de Elvis Presley Cantante de Rock

Biografía de Elvis Presley

BIOGRAFÍA DE ELVIS PRESLEY: (Tupelo, EE. UU., 1935 – Memphis,  1977)
Elvis Aaron Presley, el niñito rubio nacido el 8 de enero de 1935 en el pueblecito sureño de Túpelo (Mississippi), no se imaginaba el impacto que su figura llegaría a alcanzar en la música y en la sociedad.

Aunque ya sentía dentro de él unELVIS PRESLEYimpulso: destacar. Hijo único de una familia pobre (su hermano gemelo murió al nacer), no tuvo la educación burguesa de Priscilla y sus hermanos.

En busca de mejor situación económica, emigró con sus padres a Memphis y allí tuvo que hacer diversos trabajos (cortar césped, repartir paquetes, conducir un camión) para conseguir unos centavos y codearse con su pandilla.

Unos chicos de pantalones grasientos y ajustados y cazadora de cuero negro que holgazaneaban desafiantes en los barrios más ricos de su ciudad. Ellos no cumplirían el «sueño americano» («de bayetas a ricos»), ¿y qué?

Pero Elvis sí lo conseguiría. Tenía en sus manos un arma: la guitarra; en su garganta, otra, y su cuerpo, también era un arma. El poseía lo que los magos-productores del «rythm’ n’ blues» buscaban: una voz, un estilo de negro, pero «pasados por blanco».

El imprimía un dramatismo especial a las canciones populares e innovaría, una vez lanzado a la vorágine musical, el recién nacido «rock and roll»: haría algo más que cantar, interpretaría, contorsionándose sobre el escenario, moviéndose provocativamente delante y atrás («Elvis, the Pelvis») y acariciando la guitarra (= baby) con los ojos entornados.

En sólo dos años, su fama creció vertiginosamente hasta convertirse en el «rey del rock». Había otros más auténticos que él, más no tan bien dirigidos y «comercializados». En 1954 grabó su primer disco para una firma local. Se llamaba «That’s aü right, mamma» y era realmente un regalo para su madre (mejor que un imperfecto disco de cuatro dólares grabado para su cumpleaños).

Y, a finales de 1956, era ya casi un ídolo mundial y estaba en manos de una gran empresa discográfica. Aunque «la mano» por antonomasia del joven Presley era el «coronel» Parker, su «manager», el creador del mito, su dueño. El hombre que invirtió en un ídolo cuya caída también supuso una millonada de dólares. Porque Elvis era totalmente «aprovechable», hasta para lanzar camisetas, llaveros, cromos, slips e infinidad de objetos con su figura.

El fenómeno Elvis no se acababa en sus canciones exitosas («Love me tender», «Zapatos de gamuza azul», «Rock de la cárcel», «Don’t be cruel», «Crying in the Chapel», «In the ghetto», «Suspicious minds»…), en sus ¡200 millones! de discos vendidos (73 discos de oro), ni en su cincuentena de películas («King Creóle», «Wild in the country», «Blue Hawaii»…), ni en la maravillosa y excéntrica bola de cristal, producto de sus fabulosas ganancias (330 millones de pesetas sólo en 1965), en la que vivía.

El mito Elvis ni siquiera se acabó con su muerte. Ya en la era de los setenta, su triunfal aureola perdía fuerza, otros «rockers» más innovadores amenazaban su trono. Su rock se volvió más edulcorado (lejos ya de las rabiosas canciones que levantaban las iras de los censores y los puritanos de su país), aunque no por ello dejó de estremecer al público, como lo demostraría en Las Vegas (1969, 1972). Pero esas espectadoras que gritaban y arrojaban sus prendas íntimas al escenario habían cumplido los veinte años tiempo ha y sus maridos sonreían a su lado. Ellos no envidiaban a Elvis. Porque a Elvis ya no se le podía envidiar.

Elvis era una millonaria «pieza de museo» para diversión de otros millonarios. Un traje con casaca de lentejuelas cubría su descomunal figura (antaño erótica). Su natural tendencia a engordar era contrarrestada con drogas, que no cambiaban —muy al contrario— esa imagen deforme que reflejaban diariamente los ocho espejos de la habitación del ídolo.

Las pesadillas y el temor a ser atacado eran los agudos signos del carácter paranoico que forjó en su adolescencia. Y su constante búsqueda de la felicidad era ya un túnel sin salida. Ni la modelo Linda Thompson (su amante durante cinco años) ni la exuberante Ginger Alden (con la que pensaba casarse en la Navidad de 1977) habían podido llenar el hueco dejado por Priscilla. Su hijita Lisa Marie tampoco vivía con él y su madre faltaba ya hacía mucho…ELVIS PLESLEY

La ceremonia nupcial tuvo lugar en el apartamento privado del dueño del hotel «Aladdin», de Las Vegas, y fue presenciada únicamente por 14 personas. Fieles guardaespaldas y amigos del cantante tenían por misión alejar de aquel lugar a curiosos y periodistas. Elvis no quería un espectáculo. Pero no pudo evitar las fotos: aunque pocas, hubo. Aquel instante en el que, mirando tiernamente a Priscilla, Elvis le colocaba un anillo de oro, con un diamante de tres quilates y brillantinos más pequeños, tenía que ser registrado para la posteridad.
También se registró el corte de la monumental tarta de boda (seis pisos), al término de la comida que siguió a la ceremonia. Y los periodistas allí presentes (al final, el ídolo tuvo un detalle con la prensa) fueron testigos de la felicidad que parecía embargar a la pareja: miraditas en semiéxtasis, las manos entrelazadas de continuo… Alguien podría comentar maliciosamente que estaban muy en su papel, muy de novios. Y era verdad.

En agosto de 1977, las agencias de todo el mundo recibieron un teletipo: «el día 16, Elvis Presley ha fallecido, a la edad de cuarenta y dos años, en un hospital de Memphis (Tennessee). víctima de un fallo cardíaco».

Eívís no murió en el hospital; estaba tirado en el cuarto de baño cuando lo encontró Ginger Alden. Elvis había muerto víctima de sí mismo. Y el espectáculo —«el rey ha muerto, ¡viva el rock!»— debía continuar: más de ochenta mil personas en su entierro, para darle el último adiós (y más de 300 desmayadas).

Cientos de coronas de flores (algunas en forma de guitarra). Gritos, lloros, sirenas de ambulancias y de coches de bomberos… Los hoteles de Memphis abarrotados, el aeropuerto colapsado (Europa había fletado 10 vuelos charter para los asistentes al funeral)…

Emisoras de radio interrumpieron su emisión: un minuto de silencio por el ídolo caído. Otras, programaron musicales «especial Elvis». Hasta el presidente Cárter dio un mensaje: «ha muerto el símbolo de la vitalidad, el espíritu de rebeldía y el buen humor de los Estados Unidos».

Pero, a los pocos meses, el dolor popular se trocó en chisme: «intentan saquear la tumba de Elvis», «sus 12 guardaespaldas vigilan, fuertemente armados…» «Las mujeres de Elvis se disputan la herencia…» «Priscilla huye a Europa por temor al secuestro de su hija…» «Un hijo secreto de Elvis: Renne Lee nació en 1960, en Alemania. Su madre era cantante…»

Por mucho tiempo, el show debe continuar.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE ELVIS….

La sucesión de acontecimientos que acompañan sus últimos años de vida, años de relativa escasa actividad debido a su gordura: pesaba 115 kilos, nos cuentan la historia de un hombre que parece haber estado sufriendo dos males simultáneos: la crisis de los 40 años y un estado casi permanente de extrema soledad, acompañado sólo por el coronel Parker, su médico de cabecera y sus guardaespaldas.

La administración de drogas energizantes para poder soportar el esfuerzo de un recital en vivo ante miles de personas, termina por convertirse en drogadicción. Su enorme gordura hace pensar que también se le habrían administrado corticoides.

En cualquier caso, es una persona que es tratada como un espectáculo y no como un ser humano. Drogas para que actúe, porque sus actuaciones dejan mucho dinero. Y para que se suma al torturante ritmo de sesiones de grabación, en el momento en que tiene montado un show espectacular, con un coro de acompañantes y una orquesta que lo anuncia, cuando sube al escenario, con la música de Así habló Zaratustra, de Richard Strauss.

En ese momento ya El vis Presley no es un cantante cualquiera. Es un semidiós. La música de la introducción, que es espectacular, apenas se escucha sobre el mar de chillidos de sus admiradoras, ahora ya no sólo chiquillas quinceañeras, sino también dueñas de casa, madres de varios niños, y no pocos varones. Elvis era una suerte de aparición extraterrestre que transportaba a las multitudes a un estado próximo al nirvana. Es un semidiós. No era el momento para que muriese.

Al parecer una sobredosis de drogas, mezcladas con el alcochol -nunca se ha sabido a ciencia cierta cómo y de qué falleció-, cuando él menos se lo esperaba, le provocaron un paro cardíaco mientras se encontraba dándose un baño. Tenía apenas 42 años; toda una vida por delante.

El mismo día, 16 de agosto de 1977, en que se dio a conocer la noticia, la RCA recibió pedidos por 10 millones de discos LP, de larga duración.

Todo lo que rodeaba a Elvis Presley se convirtió en motivo de devoción: se fabrican setenta y tantos productos que llevan su nombre, desde tarjetas postales que lo muestran en sus mejores años, hasta un finísimo vino que se anuncia: «Este es el vino que Elvis tomaría si estuviese vivo». También se anunció un producto para perros: Se llamaba «Ámame tiernamente» (título de una de sus canciones favoritas), y la frase publicitaria decía: «Quizás la comida para perro que Elvis hubiera preferido, de haber sido perro».

La parafernalia desplegada después de la muerte del cantante se reúne en la actualidad en un sitio llamado Graceland, (La tierra de la gracia), en 3764 Highway 51 South, Memphis, Tennessee. Allí se venden toda clase de «recuerdos» y se exhiben las piezas originales, usadas por Elvis; es un verdadero Museo del mal gusto.

Sus pantalones con flecos, al estilo del oeste medio, con brillos y otros exactamente iguales, de todas las tallas y medidas, para quienes deseen llevarse un par igual al que llevaba Elvis. Sus camisas, también recargadas de brillos; sus bufandas de seda, sus colleras para las camisas, un supuesto par de pistolas estilo cowboy que no se sabe cuándo usó el artista, excepto en un filme del Oeste en que hace un papel secundario. Graceland es visitada hasta hoy, 10 años después de su muerte, por unos cuatrocientos mil peregrinos anualmente.

Pero con Elvis Presley ha ocurrido un fenómeno singular. Otros ídolos de la canción van perdiendo, poco a poco, el fervor de sus seguidores. En el caso de Los Beatles, es una generación enteramente nueva la que los está descubriendo y fanatizándose con ellos.

Elvis Presley, después de muerto, es casi el mismo fenómeno musical que en vida, y ya han transcurrido diez años del trágico suceso. Sus discos se venden igual si no más que antes, porque nuevos pueblos se incorporan a la lista de sus admiradores. Ahora los tiene inclusive en la República Popular China, como en Japón desde hace años ya, y en muchos otros sitios en el Lejano Oriente.

En cuanto a la música, tanto en las baladas que cantaba como en el rock, surgen nuevas tendencias, nuevos estilos, pero el estilo Elvis no desaparece. Y no se trata simplemente de un fenómeno de voz. Elvis tenía efectivamente una voz de una calidez especial, que marcaba con su sello las canciones que él cantaba. Se trata del espíritu, del énfasis que él sabía -y sólo él- poner en los versos.

James Dean pasó sin pena ni gloria, después de un primer furor y la ebullición que provocó en vida. John Lennon es para gente que entiende música. Fue un innovador, un personaje excéntrico y un ídolo. Lo Beatles, como conjunto, continúan penando en los estudios de grabación. Pero Elvis Presley -y no es una exageración- es venerado como si estuviese vivo. Sus discos se escuchan no con reminiscencias del pasado, sino como un fenómeno del presente.

En cualquier momento se le verá descender de la nube que hizo moverse, y regresará delgado, esbelto, simpático, fresco y transparente, como un buen hijo de Norteamérica.

Fuente Consultada:
Vidas de los Famosos – Elvis Presley y Priscilla
HECHOS, Sucesos que estremecieron al mundo Tomo N°38 Arabia, el violento despertar

Biografia de Onassis Aristóteles Millonario Griego Armador de Barcos

Biografía de Onassis-Millonario Griego

Aristóteles Sócrates Onassis nació el 20 de enero de 1906. Cuando unos cuarenta años más tarde comenzaba a ser famoso en todo el mundo, la historia de que había crecido en una familia pobre y que sin otro legado que su propia astucia se había convertido en señor poderoso fue punto de partida para periodistas más o menos imaginativos. Desconcertado pero convencido de que una buena historia era imprescindible para sustentar sus planes, leyó los primeros artículos y contribuyó, sino con grandes mentiras, al menos con su silencio. No tenía estirpe ni pasado noble y pretendía ser aceptado en la nueva aristocracia formada por estrellas de cine, monarcas venidos a menos, artistas y operadores financieros. Ubicar sus orígenes en el extremo opuesto al de la opulencia calmó su inseguridad. Onassis compró la historia y la dejó correr. Según estas versiones, su padre era un inquieto pero mísero vendedor de artesanías y su madre, una mujer que limpiaba casas de vecinos. El pequeño Aristóteles desde la adolescencia se habría propuesto revertir la fortuna a cualquier precio y habiendo partido de su casa con 250 dólares en el bolsillo había regresado en menos de 5 años con su primer millón.

BIOGRAFÍA DE ARISTÓTELES ONASSIS: En su pasaporte se decía que Aristóteles Sócrates Onassis nació en Salónica, Grecia, el 21 de septiembre de 1900. Pero la verdad es que «Ari» vino al mundo en EsmirAristóteles Sócrates Onassisna, el 20 de enero de 1906, y, para conseguir su primer empleo,- se añadió unos años, logrando la mayoría de edad antes de lo que le correspondía.

A los dieciséis años, con sesenta dólares en el bolsillo, llegó a la Argentina. Un compatriota, también refugiado en Buenos Aires, le buscó trabajo en una importante compañía telefónica anglo-argentina. Era un trabajo seguro, pero monótono, en total desacuerdo con el espíritu inquieto del joven y ambicioso Onassis.

Empezó a trabajar en el servicio nocturno y realizaba su tarea en dos horas; el resto del tiempo lo dedicaba a estudiar con atención todo lo referente a la Bolsa.

En 1925, Onassis empieza a ver realizada su primera meta. Se dedica a la importación de •tabaco brasileño y cubano y, al cabo de un año, tiene ahorrado en un Banco el primer millón de dólares de su vida. Cuatro años después, consiguió el pasaporte argentino, realizando, años más tarde, espaciadas visitas a dicho país para no perder la nacionalidad. Obviamente, Onassis aprendió a expresarse en castellano.

Como buen griego, Onassis sintió la llamada del mar y decidió hacerse naviero. Empezó con la compra de seis barcos. Eran los años de la gran depresión económica mundial y el griego se hizo con toda una flota (sobre todo petroleros) adquiriendo los ejemplares a precio de chatarra. Luego, los modernizó y le dio a su flota un poderío mundial. Por otra parte, se permitió «negocios-juguete», como la participación en el Casino de Montecarlo y la creación de las Líneas Aéreas Griegas. También construyó refinerías de petróleo y fábricas de aluminio y dejó inacabado un ambicioso proyecto turístico para las islas griegas.

Onassis dispuso de una fortuna calculada a grosso modo en unos 15.000 millones de pesetas. Cantidad a la que habría que añadir el valor de un inmenso patrimonio mobiliario (con verdaderas obras de arte).

Hombre caprichoso y amante de juergas, Aristóteles casó en primeras nupcias con Tina Lívanos (Niarchos), que fue madre de sus hijos: Alejandro (nacido en 1949, muerto en accidente de aviación en el 73) y Cristina (nacida en 1951 y muerta en 1988). Luego, mantuvo un tempestuoso idilio con la diva del «bel canto» María Callas (a la que compró con dinero el silencio de sus intimidades). Y, por último, encontró a la independiente y moderna Jackie.

A su fama de amante excepcional, no se le debe restar la de hombre golpeador. Más de una vez golpeó a sus prometidas en público y en muchas ocasiones ellas salieron a justificar su «carácter». El mismo lo hacía: «Todo griego, sin excepción, pega a su mujer. Eso es bueno para ellas. Las mantiene en forma». Una de sus primeras novias, Dedichen, reflexionaba: «Por muy extraño que parezca estos espasmos de violencia sin sentido parecían satisfacerlo… Podía salir de ellos sintiéndose tan relajado y feliz como si acabara de hacer el amor».

Adoraba ostentar. Que la gente creyera que su cama era tránsito obligado de mujeres eminentes. María Callas y Jackie Kennedy fueron, sin dudas, dos buenas muestras para exagerar en la lista. Aristóteles Onassis aplicaba en este rubro la misma lógica que para sus negocios: si mujeres famosas respondían públicamente a sus encantos invisibles, conseguiría que otras tantas sucumbieran sin mirar. Lo que podía lo compraba y lo que no lo inventaba.

Quiso a Eva Perón. Y lo cierto es que promediando la década del 50, no casualmente bajo la autodenominada Revolución Libertadora, Onassis se ocupó de hacer correr la versión de que había pagado 10.000 dólares para pasar una noche con Evita mientras ella se encontraba de visita en Italia, durante la famosa gira que hizo a Europa en 1947, cuando Perón era presidente.

JACKIE, LA ELEGIDA

Capricho, independencia. ¿Se conjugarían estos factores en un matrimonio feliz?

Lee Radziwill (divorciada) pudo haber sido, en 1963, la nueva esposa de Onassis, pero le presentó al armador a su hermana y aquél eligió: Jackie. En el verano de dicho año, ambos hicieron amistad en el transcurso de un crucero por las islas griegas. La señora Kennedy había sido invitada para reponerse de su última maternidad.

Hasta pasados cinco años, la ya viuda Jacqueline no volvió a pisar el yate del armador griego, quien aprovechó el final de un idilio entre Jackie y un lord inglés para proponerle a aquélla una ventajosa boda. Proyecto, al parecer, antiguo, pues en el verano del 63 Onassis se desvivió por atenderla y se rumoreó que la compra de Skorpios se hizo efecto porque a Jackie le gustó la isla.

Antes de dar la campanada casándose con el multimillonario griego, Jacqueline tuvo que salir al paso de diversos rumores sobre su vida sentimental. Unos, falsos, como los referentes a un posible romance con Antonio Garrigues y Díaz Cañábate, embajador español ante la Santa Sede y amigo personal de los Kennedy. Y otros rumores. bien fundados, como en el caso de lord Harlech.

A pesar de todo, el matrimonio se llevó a cabo en la recoleta isla de Skorpios el 20 de octubre de 1968, a las cinco y cuarto de una tarde lluviosa. La boda de Onassis y Jacqueline no tuvo caracteres fastuosos, pero bien pudo resultar la más cara del siglo. Ante todo, por el enorme aparato defensivo que se montó en la isla, destinado a mantener a raya a los miles de fotógrafos y representantes de la Prensa de todo el mundo. Al margen del pequeño ejército de guardaespaldas que habitualmente salvaguardaban las posesiones de Onassis.

El 6 de febrero de 1975, Onassis fue hospitalizado por problemas con su vesícula biliar. Fue operado y tras una larga convalecencia falleció con apenas cuarenta kilos de peso el 15 de marzo de 1975 en París. Fue enterrado en la isla de Skorpios, Grecia, junto a su hijo Alexandre que murió en un accidente de aviación en 1973. Su hija Cristina se convirtió en la mujer más rica del mundo.El casamiento con Jackie

La boda entre Jackie Kennedy y Onassis fue seguida por diarios y revistas con asombro y repulsión. Ella defraudaba a quienes la habían visto como una mujer de luto y de hielo, incorruptible, y él demostraba que era capaz de todo. Ella accedió a dar una conferencia de prensa el día anterior al casamiento para excusarse de no invitar a periodistas ni a grandes personalidades: «Queremos que nuestra boda sea una ceremonia privada rodeada solamente por los cipreses de Skorpios. Comprendan que, aunque las personas puedan ser muy conocidas, siguen teniendo en sus corazones la emoción de una persona sencilla ante cosas tales como el nacimiento, el matrimonio, la muerte», declaró la viuda del ex presidente norteamericano. El 20 de octubre de 1968 se realizó la ceremonia. «Ni se miraron ni se tocaron la mano una sola vez. Aquello se parecía mucho a un trato comercial», dijo uno de los invitados. Si bien Onassis se había cuidado de que la novia no se quedara con su herencia si él llegaba a morir antes, no había estipulado nada sobre los gastos que pudiera hacer en vida. Durante los años que estuvieron juntos, Jackie gastó en ropa, en joyas y en captichos, como si el mundo se fuera a derrumbar pronto. (Fascículo Nº13 de LEGADOS)

Skorpios, la isla de las fantasías: Las islas griegas, modestas, pueblerinas, religiosas se pusieron de moda en los años 70, después de que la pareja de Jacquie Kennedy y Aristóteles Onassis decidiera realizar en Skorpios la ceremonia de la boda. Jackie además adoptó esta isla privada de su esposo como lugar de residencia oficial. Luego, los fotógrafos la eligieron como marco perfecto para las fotos de Jackie desnuda que recorrieron el mundo. Como ya había hecho con su Casa Blanca, Jacqueline contrató a diseñadores y arquitectos para terminarle de dar el toque de distinción que le faltaba. Los turistas pueden pasar en barco y mirarla de lejos: una centena de guardias cuidan sus costas, aún hoy, de los curiosos.

UN PASAJE DE SU VIDA POR ARGENTINA:

Nos cuenta Diego M. Zigiotto, en su libro «Historias Encadenadas de Buenos Aires«, que en la década de 1920 , cuando Aristóteles era muy joven, trabajó de lavacopas en la cafetería La Real, fue también ayudante de tintorero, sereno, electricista, y poco meses como operador telefónico en la United River Plate Telephone Company. Este último trabajo estaba mal pago, pero tenía la ventaja de escuchar las conversaciones telefónicas que a él, le internaban, como eran los negocios que se pactaban o bien operaciones comerciales entre la gente mas pudiente de la ciudad.

Gran parte de su magro sueldo lo utilizaba para vestir la mejor ropa, y poder así relacionarse con la alta sociedad porteña en busca de un futuro mejor, objetivo que consiguió cuando hizo una pequeña inversión y comenzó a fabricar cigarrillos para mujeres, muy de moda por aquella época, importando hojas de tabaco de su Grecia natal, pues eran de mejor calidad que las traídas de Cuba.

Inicialmente las empresa fue un fracaso, pero su suerte cambio cuando pudo relacionarse muy pícaramente con Claudia Muzio una soprano italiana que estaba de visita en Bs.As. Ella comenzó a fumar en público  los cigarrillos de marca «Osman» y «Primeros», los cuales se pusieron de moda con lo que sus ingresos se multiplicaron notablemente. De esta manera Aristóteles hizo su primera fortuna (un millón de dólares) con la cual compró seis cascos viejos de barcos iniciándose en la industria naval, pero trabajando ahora en Grecia. A poco tiempo Onassis se convirtió, en el griego de oro, pues contaba con una de las mayores fortunas del mundo.

EL TESTAMENTO DE ARISTÓTELES ONASSIS:

Sobre Alexander
Si mi muerte se produce antes de que emprenda la creación de una institución cultural en Vaduz, Licchtenstein, o en cualquier otra parte bajo el nombre de Fundación Alexander Onassis, teniendo como propósitos, entre otros, explotar, mantener y promover tareas asistenciales, educativas, obras literarias, religiosas, investigaciones científicas periodísticas y artísticas, convocando concursos internacionales y nacionales, con concesión de premios en metálico, similar al plan de la Institución Nobel en Suecia, confío y ordeno a los ejecutores de mi testamento abajo citados que establezcan tal tipo de institución cultural.

Sobre Jacqueline
Habiéndome cuidado ya de mi esposa Jacqueline Bouvier y habiendo obtenido un acuerdo por escrito ante notario en los Estados Unidos, por el que ella renuncia a sus derechos hereditarios sobre mi herencia, limito la participación de ella y de sus dos hijos John y Caroline, a unos ingresos vitalicios de 150.000 dólares por año. Ordeno a los ejecutores de mi testamento y al resto de mis herederos que se nieguen a admitir tal derecho a través de todos los medios legales, con cargo a la herencia de los costes y gastos que puedan producirse. Si a pesar de estos esfuerzos, la recusación de mi esposa tuviera éxito, sólo podrá quedarse con el 12,5 por ciento de las propiedades totales, el mínimo permitido según las leyes.

Sobre su empresa
Se crearán a partir de mi muerte dos compañías. Una de ellas concentrará todas mis propiedades y la otra que no contendrá más que las acciones que produzca la primera compañía. Christina será la heredera principal de la primera. El control de la segunda queda a cargo de la Fundación Alexander Onassis. El consejo directivo, además de tener su sueldo mensual, tendrá una compensación de 30.000 dólares anuales si y sólo si no renuncia a la organización. (…) Se continuarán los negocios como se han realizado hasta el presente. Se reinvertirá solamente la mitad de las ganancias netas y no se venderá un solo barco capaz de producir un beneficio. Jamás esta empresa deberá fusionarse con una empresa con intereses exteriores.

Sobre el «Christina» y Skorpios
Mi yate, el «Christina», puede ser conservado para su uso personal por mi hija y mi esposa, si así lo desean. Pero si no quieren gastar en su mantenimiento, los 500.000 dólares anuales correspondientes deben sacar de allí todos los objetos que les agraden, sustituirlos por copias y entregar el barco al tesoro griego para uso de todos los líderes del Estado griego.
Si mi esposa y mi hija no llegan a un acuerdo sobre cómo utilizar mi isla de Skorpios deberán entregarla a la Olympic Airlines como «zona residencial de vacaciones». Aunque la zona de doce hectáreas que rodea la tumba de Alexander debe mantenerse inviolada como un monumento.

Boda Real: Grace-Rainiero

Fuente Consultada: Fascículo Nº13 de Pagina 12 – LEGADOS – Aristóteles Onassis – de Liliana Viola

John Kennedy

Jacqueline Bouvier

Aristóteles Onassis

Elvis Presley