La Selección Natural

La Seleccion Natural Mediante El Uso de un Arma Biologica Natural

La Seleccion Natural Mediante El Uso de un Arma Biológica

Si un parásito matase a todos los huéspedes a los cuales encuentra, entonces también él perecería. Existen al menos dos estrategias que pueden adoptar los parásitos para asegurar su permanencia, y ambas dependen de su propio estilo de vida.

Por un lado, si el parásito es muy rápido para multiplicarse y pasar a otro huésped y si, al mismo tiempo, hay una cantidad infinita de nuevos huéspedes no infectados donde anidar, el parásito puede mantener un estado de alta virulencia generación tras generación. Sin embargo, la realidad es que si este tipo de parásitos tuviera el suficiente éxito, se haría cada vez más difícil encontrar una cantidad ilimitada de nuevos huéspedes no infectados.

Lo lógico en este caso es que la población huésped disminuya, y por lo mismo la “comida” potencial del parásito también disminuirá. Por ello, el mantenimiento de un estado de alta virulencia termina siendo contraproducente para el propio parásito. Así, si cualquiera de los preceptos mencionados no se cumple, al parásito no le queda otro camino que atenuar su virulencia.

En este caso cuenta con la complicación de que el huésped también tendrá tiempo para combatirlo, por lo que los parásitos deberán utilizar este tiempo para cambiar y adaptarse también a las nuevas respuestas del huésped. Por lo mismo, casi todas las relaciones de coevolución, con el tiempo, terminan en la atenuación de las respuestas entre predador y presa. Para ilustrarlo veamos una serie de desventuras ocurridas en Australia.

Los diseñadores de políticas ambientales australianas no les temían a los riesgos y por ello se embarcaron en un proyecto que, para controlar un desbalance grave del equilibrio ecológico, implicó una serie de peligros que no se tuvieron en cuenta y generaron nuevos desequilibrios. No hubo conejos en Australia hasta 1859, cuando un señor inglés importó apenas una docena de estos encantadores animalitos desde Europa, para distraer a su esposa y agraciar su hacienda. Los conejos se reproducen muy rápido, apenas un poco más rápido de lo que tardamos en reconocer el problema que generan. Y ese “apenas” es más que suficiente.

En poco más de un lustro (1865), el mencionado caballero había matado a un total de 20.000 conejos en su propiedad y calculó que quedaban todavía otros 10.000. En 1887, en Nueva Gales del Sur solamente, los australianos mataron 20 millones de conejos. Llegado el siglo XX aparecieron nuevas herramientas de combate contra las plagas. En la década de 1950, la vegetación de Australia estaba siendo consumida por hordas de conejos. En ese año el gobierno trató de hacer algo para detener a los simpáticos animalitos. En Sudamérica, los conejos locales están adaptados a un virus con el que conviven desde hace mucho tiempo. este se transmite cuando los mosquitos que toman la sangre de un conejo infectado lo depositan sobre un conejo sano, ya sea por deposición o por la nueva picadura. Este agente infeccioso, denominado virus de la mixomatosis, provoca sólo una enfermedad leve en los conejos de Sudamérica, que son sus huéspedes normales.

La mixomatosis ha generado una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia y el desmantelamiento de las cadenas tróficas en el ámbito mediterráneo, donde el conejo era la base de la alimentación de rapaces y carnívoros. De nuevo el responsable de esta catástrofe fue el ser humano al ser introducida la enfermedad en Francia en 1952, desde donde se extendió por toda Europa. Dicha enfermedad se había llevado a Australia anteriormente para erradicar el conejo allí, que era plaga.

Sin embargo, es mortal para el conejo europeo, que fue el que se implantó en Australia. Así que en Australia se liberaron en el campo una gran cantidad de conejos infectados con el virus de la mixomatosis, esperando que [os mosquitos autóctonos hicieran el trabajo de esparcir el agente infeccioso. En un comienzo, los efectos fueron espectaculares y la población de conejos declinó de manera constante: llegó a ser menos del 10% de la población original, cuando comenzó el tratamiento en gran escala. De esta manera se recuperaron zonas de pastura para los rebaños de ovejas, de los cuales depende en gran medida la economía de Australia.

Sin embargo, en poco tiempo aparecieron evidencias de que algunos conejos eran más resistentes a la enfermedad. Como estos conejos eran los que más se reproducían, sus crías también resultaron resistentes al virus de la mixomatosis. Cuando el fenómeno se estudió en forma global, se observó que no sólo los conejos se volvían más resistentes, sino también que el virus iba atenuando su virulencia generación tras generación. Así, había ocurrido un doble proceso de selección. El virus original había resultado tan rápidamente fatal que el conejo infectado solía morir antes de que tuviese tiempo de ser picado por un mosquito y, por lo tanto, de infectar a otro conejo; la cepa del virus letal, entonces, moría o desaparecía junto con el conejo. Por otra parte, en la preparación original de virus debería de haber algunos más atenuados.

En las condiciones de muy alta mortalidad de los conejos, las cepas virales de efectos más atenuados tenían una mejor probabilidad de sobrevivir, dado que disponían de mejores oportunidades y, fundamentalmente, de más tiempo para encontrar un nuevo huésped. De tal manera, la selección comenzó a operar en favor de una cepa menos virulenta del virus. Por su parte, un conejo que sobrevive a una infección inicial queda “protegido” como si hubiera sido vacunado, por lo que no vuelve a enfermarse fácilmente. Además es probable que los sobrevivientes hayan sido los que más resistencia intrínseca tuvieron al virus original. De esta manera su descendencia también debía ser más resistente, por lo que cuando estos conejos comenzaron a proliferar, todos los conejos australianos fueron adquiriendo resistencia al virus de la mixomatosis. Hace poco tiempo, como resultado de la rápida coevolución, la relación huésped-parásito se estabilizó, por lo que los conejos volvieron a multiplicarse, y regeneraron la población existente antes del comienzo del ataque.

En definitiva, se utilizó un arma biológica tremendamente activa, pero las consecuencias distaron mucho de ser las esperadas. De hecho, no se contuvo la proliferación de los conejos y se mantuvo el riesgo del desequilibrio ambiental comenzado hace 150 años, y; por el contrario, se generó una adaptación de los animales, se los tomó más fuertes para resistir a una plaga como el virus de la mixomatosis A pesar de las enseñanzas que debieron haber quedado después de este tremendo fracaso, hace poco tiempo se intentó nuevamente en Australia repetir la metodología para eliminar Los conejos con un nuevo patógeno cuya dinámica poblacional se desconocía casi por completo. Es obvio que hay gente a la que le encantan los riesgos. El problema es cuando al asumirlos se involucra a demasiadas personas, o, como en este caso, a un ecosistema completo.

satira a darwin
Portada en una revista, publicado con ironía la teoría de Darwin

A lo largo de la evolución, y mediante el proceso de selección natural, los organismos de las distintas especies han ido adquiriendo modificaciones morfológicas, fisiológicas y comportamentales con las cuales han logrado responder y adaptarse a las características Particulares de su medio.

ESTRATEGIA ADAPTATIVA DE PLANTAS Y ANIMALES
FACTOREFECTOSADAPTACIONES DE LAS PLANTASADAPTACIONES DE LOS ANIMALES
Escasez de AguaDeshidratación.
Estrés hídrico.

Reducción de la superficie foliar, por la que las plantas transpiran: espinas.Esclerofilia (hojas duras, coriáceas o revestidas con ceras o quitina, que las protegen de la radiación intensa y de la desecación)

Plantas con metabolismoCAM (los estomas de las hojas sólo se abren de noche para captar el CO2, con lo que se evita la pérdida de agua que se produciría si los estomas se abrieran durante las horas de mayor radiación solar).

• Piel estratificada, con varias capas de células (por ejemplo, en los vertebrados).• Productos de excreción concentrados, como el ácido úrico o le urea en lugar del amoníaco.

• Elevada reabsorción intestinal de agua en las heces.

• Obtención de agua metabólica a partir de la oxidación del hidrógeno de los alimentos.

TemperaturaTemperaturas altas: deshidratación desnaturalización de las enzimas.
Temperaturas bajas: cristalización del agua en los tejidos, retardo del metabolismo.
Las mismas que para la escasez de agua.Al calor y al frío: cambios comportamentales (mayor actividad diurna durante el invierno y mayor actividad nocturna o crepuscular durante períodos cálidos); regulación social de la temperatura: vida en grupos, sobre las ramas de los árboles o en cuevas; vida subterránea.
Escasez de Alimentos, baja disponibilidad de nutrientesCrecimiento y desarrollo deficientes.Inanición.Plantas carnívoras, como respuesta a la escasez de nitrógeno en pantanos, bosques con suelos empobrecidos, etcétera.Asociación con bacterias fijadoras ; de nitrógeno en leguminosas: nódulos radiculares. Asociación con hongos (micorrizas) en distintas plantas.Almacenamiento en cuevas y guaridas, como en las hormigas y otros insectos sociales.Acumulación de reservas en la grasa corporal.
Salinidad•  Efecto osmótico: tendencia de los tejidos a perder agua en ambientes muy salinos (medio hipertónico), y a ganar agua e hincharse en ambientes poco salinos (medio hipotónico).•  Efecto iónico: toxicidad en plantas (especialmente por Cl y Na4).Secreción de iones a través de glándulas especializadas.Suculencia: planta de aspecto globoso; incorporan agua para diluir la concentración de sales.Vida marina (medio hipertónico): beben agua de mar y luego secretan el exceso de sales a través de las branquias y las glándulas de la sal; producen una orina concentrada.Agua dulce (medio hipotónico): no beben agua y absorben sales a través de la piel y las branquias; producen una orina diluida.

Fuente Consultada:
Ahí viene la plaga Colección: «Ciencia que ladra….» Mario Lozano

Selección Artificial Acción del Hombre en las Especies

LA SELECCION ARTIFICIAL: LA ACCIÓN DEL HOMBRE EN LA SELECCIÓN DE LAS MEJORES ESPECIES

En su célebre obra, Darwin hace una serie de consideraciones acerca de las variaciones que aparecen en muchas especies de plantas y animales domésticos. Llegó a la conclusión de que, evidentemente, todas las especies de plantas y animales domésticos proceden de especies silvestres. La explicación era sencilla el hombre no ha sido siempre agricultor y ganadero, ya que sabemos que en tiempos remotos vivía exclusivamente de la caza y de la pesca, o de la recolección de frutos (etapa de cazador-recolector), forma de vida que conservan actualmente algunas tribus remotas de Nueva Guinea o de la Amazonia.

En algún momento en la historia, el ser humano eligió determinadas especies de animales que le eran particularmente útiles como alimento y comenzó a criarlas en cautiverio. Estos primeros intentos constituyeron el comienzo de la ganadería, que más tarde se iría perfeccionando hasta llegar a nuestros días.

Al observar las actuales especies de animales domésticos, inmediatamente se advertirá que la variación que se presenta entre los individuos es mucho mayor que la que aparece en el mismo animal en estado silvestre. Darwin fue un profundo conocedor de muchas especies de animales domésticos, y él mismo, durante una larga etapa de su vida, se dedicó en el campo a la cría de palomas.

En el caso de la paloma, Darwin llegó a la conclusión de que todas las razas domésticas procedían de la paloma de las rocas, Cotumba livia.

Si bien ésta presenta características muy constantes en cuanto al tamaño, el color, la forma de las alas, el pico y la cola, etc., el número de variaciones observado en las razas domésticas es sumamente elevado.

Otro ejemplo examinado por Darwin es el caballo, un animal de gran utilidad para el hombre, que ha sido sometido a un largo proceso de selección artificial desde hace miles de años. Así, mediante cruzas controladas se han obtenido muchísimas razas de caballos que son diferentes tanto por su aspecto como por su capacidad.

Dos ejemplos son los pura sangre y los percherones. Los caballos de pura sangre son altos, de cascos pequeños y patas delgadas y musculosas. Son notablemente veloces y, por eso, son los típicos caballos de carrera. Por otro lado, los percherones son caballos de poca alzada, grandes cascos y patas cortas y fuertes. No pueden tener gran velocidad, pero son caballos muy fuertes y resistentes, lo que los hace muy aptos como animales de tiro.

Las variaciones que se dan en los cereales, las frutas y las hortalizas cultivadas son incluso más notables que las de los animales, si se comparan con las correspondientes especies silvestres.

A pesar de la posible influencia de las condiciones ambientales y de las costumbres, Darwin asignó a la acción humana el papel fundamental en la variabilidad de las especies domésticas de plantas y animales.

Desde la época de los faraones egipcios, el ser humano eligió las semillas de plantas más robustas y los animales mejor dotados para utilizarlos como reproductores en la agricultura y en la ganadería. De esta forma, consiguió mejorar las razas.

Lo que hace el hombre es “seleccionar” aquellos individuos que presentan espontáneamente variaciones interesantes que pueden transmitirse a la descendencia. En los cereales, por ejemplo, elegirá las semillas de mayor tamaño o más robustas, ya que sabe que di-chas semillas normalmente darán origen a plantas jóvenes mejores que las semillas de plantas raquíticas o que han dado menos frutos. Estos mismos ejemplos podrían ampliarse a todos los animales y plantas domésticos.

Evidencias aportadas por la selección artificial
La cruza de animales de cría o de plantas cultivadas para obtener individuos con ciertas características deseables fue una práctica implementada por el hombre desde la época en que abandonó la caza y la recolección como principal forma de subsistencia y se estableció en un sitio por un período más prolongado.

En esta práctica, llamada selección artificial, el criador de animales tales como perros, gatos, vacas, ovejas, caballos, palomas, u otras especies selecciona entre los progenitores a los individuos cuyas características se ajustan a lo que busca, y aparta a los otros posibles progenitores. Como la descendencia puede presentar características no deseadas, el criador vuelve a seleccionar en cada generación los individuos que se ajustan a sus preferencias. De este modo, resulta que las características de los descendientes aparecen fuertemente diferenciadas de las de los ancestros.

Este proceso le ha permitido al hombre obtener una gran variedad de razas de perros, tan diferentes en tamaño y aspecto como un gran danés, un ovejero alemán o un chiguagua. Asimismo, es notable la diversidad de razas de los diferentes tipos de ganados vacuno, ovino, lanar, en muchos casos muy distintos de sus parientes ancestrales que podrían encontrarse en estado salvaje.

De la misma forma, se han obtenido muchas plantas cultivadas, tanto alimenticias como ornamentales, con notables diferencias con respecto a sus estados originales.
Esta práctica llamó poderosamente la atención de Darwin y le aportó una de las evidencias más importantes para sustentar sus hipótesis.

La selección artificial continua era lo suficientemente poderosa como para provocar cambios observables en tiempos relativamente cortos. Dados los largos períodos de la historia evolutiva, la selección natural parecía una explicación adecuada para la aparición de nuevas especies.

Fuente Consultada:
Biología y Ciencias de la Tierra La Selección Natural Capitulo: 15

Rechazos a Teoria de la Evolución del Hombre La Revolucion de Darwin

Rechazos a Teoría de la Evolución del Hombre

Desde su origen, muchas personas aceptaron de buen grado la teoría de la evolución, pero consideraron un insulto imperdonable a la especie humana la inclusión de ésta en la comunidad de descendencia de los mamíferos. Las cosas se complicaron en el terreno religioso.

Los mitos de los pueblos primitivos, así como las historias contadas por los libros de las grandes religiones acerca de la creación, tenían un concepto esencialmente estático del mundo: una vez creado, éste ya no cambiaba —a no ser por un acontecimiento catastrófico— y, además, no llevaba mucho tiempo de existencia. Durante los siglos XVII y XVIII, el “orden” de la naturaleza era presentado como un ejemplo de la obra divina (esta perfección debía ser tomada como la muestra ideal en la cual las personas debían reflejarse).

Darwin Naturalista Ingles

Por otra parte, según la concepción dominante, el hombre había comenzado su historia sobre la Tierra 4.004 años antes de Cristo -cálculo basado en las Sagradas Escrituras, realizada por el arzobispo James Ussher. A partir de las ideas de Darwin se calculó el origen del hombre en 100.000 años antes de los calculados en el siglo XIX y, un siglo después, la estimación estuvo en el orden de los 304 millones de años. Cuando la teoría de Darwin comenzó a extenderse, nadie quedó indiferente ante ideas tan escandalosas como el parentesco con seres inferiores. El obispo anglicano de Worcester comentaba, por ejemplo: “;Del mono! Santo cielo, esperemos que no sea cierta; pero si lo es, recemos para que no corra la voz.” Los propios científicos se dividieron en atacantes y defensores de la teoría de Darwin.

Entre sus defensores se contaban Charles Lyell (geólogo), Charles llooker (1817-1911), el famoso botánico que desarrolló una obra muy precisa y de acertado juicio taxonómico sobre la historia natural de las plantas, y Thomas H. Huxley (1825-1895), el biólogo británico apodado el bulldog de Darwin, quien se convirtió en su más exaltado defensor. Aunque la nueva teoría afecta a todos los campos, los mayores ataques vinieron de la Iglesia. En realidad, la parte de la teoría que más molestaba a las almas piadosas era “la supervivencia de los más aptos”, no acuñada por Darwin, sino por su defensor, el filósofo inglés Herbert Spencer (1820-1903).

No cabe duda de que, además, molestaba que se considerara a la especie humana como descendiente del mono y que se negura, así, la naturaleza del espíritu humano. Sin embargo, Darwin era creyente y nunca había negado la espiritualidad del ser humano, sólo se limitaba a una explicación científica de cómo su anatomía adquirió las características que conocemos. Tiempo después, algunos fanáticos decidirían que el “mas apto” debía tener alguna superioridad innata preservada a través de la historia.

Esta gente vio la evolución como un árbol en el que los seres humanos —en realidad, los europeos— ocupaban la rama más alta. No cabe duda de que estas ideas influirían luego en los movimientos racistas. Pero volviendo a la época de Darwin, y para hacemos una idea del tono que iba alcanzando la polémica, nos remitimos al debate sobre evolución celebrado en Oxford en 1860, entre Huxley y el obispo anglicano Owen, quien preguntó al primero si se consideraba heredero del mono por línea paterna o materna la respuesta fue contundente: “Si tuviera que elegir por antepasado entre un pobre mono y un hombre magníficamente dotado por la naturaleza y de gran influencia, que utilizaba aquellos dones pura ridiculizar una discusión científica y para desacreditar a quienes buscaban humildemente la verdad, no dudaría en inclinarme por el mono.

Fuente Consultada: Biología y Ciencias de la Tierra La Selección Natural Capitulo: 15.