Las Bacterias

Fabricacion de Abono Con Residuos Organicos o Basura

Fabricación de Abono Con Residuos Orgánicos o Basura

La civilización de nuestros días tiende a concentrar a la gente en las grandes ciudades. El envasado de alimentos se incrementa cada vez más, y el resultado de ello es la acumulación de los restos de los envases y envoltorios en las basuras.

Estos dos factores plantean problemas difíciles de resolver a los servicios de limpieza de muchas ciudades. Se calcula que cada mil habitantes de una ciudad acumulan, diariamente, cerca de una tonelada de basuras domésticas: cenizas, papel, cascaras, latas de conserva, etc. Estos residuos deben ser tratados convenientemente, en beneficio de la sanidad pública.

En la actualidad, suelen usarse dos métodos principales: la cremación y el amontonamiento. El primero es, ciertamente, muy higiénico, pero el costo del equipo necesario para quemar 60.000 toneladas diarias, por ejemplo, de basura, es muy elevado.

Además, está el problema del humo que se produce; problema que va en aumento a medida que las disposiciones sobre la «pureza del aire» se van haciendo de aplicación cada vez más frecuente.

Y aún es más importante el problema de los residuos, pues también hay que eliminar las cenizas que resultan. Por lo tanto, la cremación no es un método satisfactorio para la eliminación de basuras.

El amontonamiento resulta económico, pero su necesidad más importante es la del espacio, y éste escasea cada vez más.

Por último, los montones de basura son insalubres y poco agradables y, si no se recubren convenientemente, pronto se convierten en lugares de reproducción para las moscas, las ratas y otras plagas.

El amontonamiento de basuras controlado ha representado un papel importante en la recuperación de terrenos de mala calidad, pero, tarde o temprano, los lugares de depósito acaban llenándose y, como consecuencia, debe recurrirse a la búsqueda de nuevos sistemas para tratar los residuos urbanos.

En las sociedades primitivas, los productos de desecho de las viviendas humanas fueron siempre devueltos directamente al suelo, de forma que la conservación de la materia orgánica de éste no era un problema.

El cultivador inteligente de nuestros días devuelve al terreno todo lo que puede (hojas de té, residuos de café, hierbas cortadas, etc.) mediante el sistema de los estercoleros o capas de mantillo.

La continua siembra y recolección de las cosechas del campo, sin reponer la materia orgánica, destruye pronto la composición del suelo. Naturalmente, no podemos echar directamente en los campos, en grandes cantidades, las basuras urbanas. Incluso si eso fuese admisible desde el punto de vista higiénico, el precio del transporte lo haría prohibitivo.

Sin embargo, recientemente se ha demostrado cómo pueden convertirse los desperdicios domésticos en productos útiles y cómo servirse de ellos eficazmente, con beneficio económico.

Esto se consigue fermentándolos, es decir, sometiéndolos a la acción de las bacterias, que los descomponen en productos inofensivos, los cuales pueden venderse fácilmente como abono. Con esto, los problemas de la eliminación de las basuras y de la fertilidad del suelo se resuelven simultáneamente.

El lodo depositado en la purificación y recuperación de aguas residuales plantea otra dificultad. Después del proceso de tratamiento en las plantas de purificación, se convierte en un material inofensivo, pero su eliminación en grandes cantidades constituye un problema.

A menudo este lodo se esparce sobre los terrenos de cultivo con buenos resultados, pero no es fácil manejarlo en forma líquida. Se puede secar el lodo antes de usarlo, pero la necesidad de espacio y tiempo requeridos es demasiado grande.

Por eso, la mejor solución que puede idearse es la de fermentarlo con basuras, tras de haberlo mezclado con ellas. Si se lo utiliza conteniendo un 70 % de humedad, abonos orgánicos y usarse en la fermentación de basuras en lugar de agua. Este lodo mejora el abono orgánico resultante, pero no es, en forma alguna, esencial para el proceso.

ASPECTOS  BIOLÓGICOS  DE  LA FERMENTACIÓN

El principio básico de la fermentación para la producción de abonos orgánicos compuestos (compost) es la descomposición del material por la acción de microorganismos en presencia de aire.

Este principio es el mismo, tanto en el amontonamiento de hojas hecho por el jardinero como en las grandes instalaciones para el aprovechamiento de las basuras urbanas.

En ausencia de aire (por ejemplo, si el material está empapado de agua o empaquetado compactamente), se multiplican otros microorganismos anaerobios y el material adquiere un olor a podrido, convirtiéndose en un lugar de reproducción para las moscas.

Cuando la fermentación se lleva a cabo correctamente, no existe tal problema. Las bacterias y los hongos aerobios, es decir, los que necesitan del aire, se encuentran normalmente en los desperdicios y no hace falta añadirlos.

Con una cantidad de aire y de humedad adecuada se multiplican rápidamente, y no sólo descomponen los desperdicios, sino que matan los gérmenes indeseables, los parásitos y las semillas de las malas hierbas.

Esto se lleva a cabo, en parte, por la naturaleza antibiótica de los hongos y, en parte también, por el calor desprendido por las llamadas bacterias termófüas (afines al calor) .

Se producen temperaturas del orden de los 70 ° C en las adecuadas fermentaciones, y ninguna bacteria patógena puede sobrevivir largo tiempo en estas condiciones. El lodo de la  purificación de las aguas residuales tiene siempre una composición muy semejante, pero la basura varía mucho, especialmente de invierno a verano.

En invierno, hay una gran proporción de cenizas, y, en verano, la cantidad de materia orgánica (desperdicios vegetales) es mucho mayor. Afortunadamente, el proceso puede tener lugar dentro de un margen muy amplio de composición. Sin embargo, resulta más eficaz cuando la razón carbono/nitrógeno es del orden de 30:1.

Cuando este cociente es más elevado (por ejemplo, cuando existen muchos papeles), el proceso es más lento, debido a que el nitrógeno se consume más rápidamente. La adición de compuestos de nitrógeno tiene cierto interés.

El abono, una vez terminada su fabricación, debe tener una razón C/N de aproximadamente 20:1.

La fabricación de abonos orgánicos por medio de amontonamientos de basuras hechos en jardines y huertas es un proceso muy lento, debido al escaso grado de división de muchos de los materiales usados y a lo bajo de las temperaturas al aire libre. También resulta un obstáculo la falta de una buena aireación. En las plantas industriales de fermentación, estas desventajas se evitan por medio de la trituración del material, antes de comenzar su fermentación, y por un mezclado continuo.

El aire puede añadirse a voluntad, y esto acelera considerablemente el proceso.

Lo que llevaría muchos meses en un jardín, en una fábrica moderna tiene lugar en sólo unos días. La destrucción durante el proceso de todos los microorganismos perjudiciales elimina los peligros para la salud pública, al hacer uso del abono, incluso cuando se incorpora el lodo de la purificación de las aguas residuales.

TÉCNICAS DE  FERMENTACIÓN  DE RESIDUOS URBANOS

En los últimos años, se han empleado distintos procesos en varias partes del mundo. Todos llevan aparejados el uso de grandes tanques para la fermentación del material y, en general, los procesos son muy parecidos. Se diferencian en el grado de selección empleada y en el momento en que ésta tiene lugar.

Como es lógico, las latas y otros objetos metálicos no pueden aprovecharse para fabricar abonos; por ello, se eliminan mediante detectores magnéticos y otros métodos de extracción. Estos funcionan deteniendo o invirtiendo una cinta transportadora, de tal forma que el objeto metálico puede separarse.

También pueden recuperarse los vidrios, papeles y trapos.

Las piedras, las escorias, etc., no tienen ningún valor y, por tanto, se tiran o se aplastan y trituran con martillos y molinos. En algunos métodos, solamente se recuperan los metales, y el resto del material, incluido el vidrio, se muele y pulveriza, pasando a los tanques de fermentación. Un método de este tipo es el sistema SMG – Multibacto, utilizado en Suiza.

El material pulverizado se conduce a la parte superior de una torre, junto con el lodo de la purificación de aguas residuales, y se vierte a través de varios pisos, mientras va siendo agitado.

Se aplica aire y humedad de acuerdo con las necesidades y, al cabo de sólo 24 horas, en la base de la torre se obtiene un abono utilizable. En la fase  final  tiene  lugar  cierta  desecación,  de modo que el abono obtenido es limpio y quebradizo.

El proceso de selección de los materiales puede tener lugar antes de que ocurra cualquier fermentación o después de un tratamiento preliminar.

Esto último resulta, ciertamente, más limpio, ya que la fermentación ha eliminado una gran parte de los materiales en descomposición.

La posibilidad de que se añadan a los campos trozos de cristal cortantes con el abono ha producido alarma con frecuencia, pero ella carece de fundamento. Cuando se hace la separación de forma apropiada, o se utilizan sistemas de trituración, lo único que llega al campo son trozos de cristal pequeños y redondeados, parecidos a granos de arena.

En este tipo de fermentaciones se encuentra la solución de varios de los problemas planteados por la civilización. Las basuras se convierten en un abono útil para los campos.

Nunca se ha producido una disminución en la demanda de esta clase de abonos orgánicos, que se pagan a precios de casi 6 dólares por tonelada. La mayoría de las autoridades urbanas los venden por contratación a una empresa, que es la que se encarga de la distribución del producto. De esa forma, no se arriesgan a almacenar cantidades demasiado grandes de material.

Si está bien fabricado y su proceso terminado, el abono orgánico de esta clase no tiene olor ni representa ningún peligro para la salud. Se maneja y empaqueta fácilmente, siendo también fácil aplicarlo al terreno, para mantener la fertilidad del suelo.

Esquema del Método Thompson

El tamiz de compuertas Thompson es uno de los dispositivos que se utilizan en la fabricación de abono orgánico. Consiste en un tambor hexagonal giratorio, con tres de sus lados perforados. Las basuras (seleccionadas o no, trituradas o enteras) se introducen por la puerta o tapa principal. Junto con el lodo de la purificación de las aguas residuales. Después de un periodo de rotación, se abren las compuertas de las paredes perforadas y penetra el aire, activando ia acción bacteriana. A intervalos, se hace girar el tambor durante un corto tiempo. Al cabo de unos 4 días, la fermentación es completa y el abono se descarga por rotación, manteniéndose las perforaciones abiertas. En caso de haber latas y botellas, se descargan después paro amontonamiento. No se debe tocar rsads con las manos.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°90 Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología – Ciencia Aplicada: Fabricación de Abono –

Bebe Azul Vivien Thomas Vida y Obra Biografia El Carpintero Americano

Bebe Azul: Vivien Thomas Vida y Obra – Biografía

El carpintero estadounidense

Vivien Theodore Thomas Vivien Theodore Thomas  fue un técnico quirúrgico afro-americano que, en la década de los 40, desarrolló una técnica quirúrgica para tratar la tetralogía de Fallot.

Nació en New Iberia, cerca de Lago Providencia (Louisiana, Estados Unidos) el 29 de agosto de 1910. Su familia se trasladó posteriormente a Nashville (Tennessee), donde en la década de los 20, estudió en escuelas públicas, entre ellas, en la Pearl High School (conocida ahora como Pearl Cohn Magnet High School) en un sistema educativo marcado por la segregación racial. Trabajó como carpintero para financiarse sus estudios y en 1929 se matriculó como estudiante pre-médico en el Tennessee Agricultural and Industrial College.

La gran depresión, iniciada este año, le arrebató sus ahorros y le forzó a abandonar los estudios que había comenzado y a emplearse en 1930 como ayudante en el laboratorio de Alfred Blalock  en la Vanderbilt University (Nashville, Tennesse).

Sus habilidades como ayudante de cirugía y de investigador asociado (juntos investigaron las causas del choque hipovolémico que derivaría luego en el síndrome de aplastamiento), condujeron a Blalock a llevarlo consigo cuando se mudó a la John Hopkins University (Baltimore, Maryland) durante 1941. Fueron con él, su esposa Clara y su hijo. En 1943, Blalock comenzó a colaborar con la doctora Helen Taussig , que tenía una idea de cómo tratar el síndrome de los “bebés azules” (tetralogía de Fallot y otras cardiopatías congénitas).

La doctora Taussig también sufrió discriminación, en su caso de género, ya que si bien la John Hopkins University que admitía mujeres la aceptó; sólo la contrató como profesora titular cuando ya era reconocida internacionalmente y tras dieciséis años de desempeñar un puesto como mera instructora. Además, Taussig fue una adelantada en su tiempo pues apoyaba el ingreso de la gente de color a las facultades de medicina y al sistema de seguro social Medicare y el derecho al aborto. Ella sugería que un procedimiento adecuado para mejorar el síndrome de los “bebés azules” sería aumentar el flujo sanguíneo desde el corazón a los pulmones, lo que suponía el desarrollo de una técnica quirúrgica harto complicada y demandaba la creación de nuevos instrumentos médicos.

Thomas entendió su idea y, tras dos años de trabajo y de experimentos con 200 perros, desarrolló un procedimiento quirúrgico experimental satisfactorio. La primera perra operada, llamada Ana, es el único animal cuyo retrato cuelga de las paredes de la John Hopkins University. A fines de 1944, Blalock, asistido por Thomas, operó a la primera paciente, Eileen Saxon, que sólo sobrevivió dos meses. Sin embargo, el siguiente paciente, una niña de once años, recibió el alta hospitalaria a las tres semanas de ser intervenida.

Ambos casos y un tercero más, el de un niño de 6 años, fueron el núcleo de un artículo publicado por Blalock y Taussig en 1945 en el Journal of the American Medical Association (Blalock A, Taussig H. The surgical treatment of malformations of the heart in which there is pulmonary stenosis or pulmonary atresia. JAMA 1945; 128:189-202) en el que Vivien Thomas ni siquiera fue mencionado. Obviamente el procedimiento se conoce como de Blalock-Taussig. En un año, se realizaron más de 200 operaciones. (imagen: herramienta quirurgica creada por Vivien Thomas)

Mientras tanto, Thomas comenzó a formar a otros cirujanos en el procedimiento, pero su precariedad salarial le obligó a trabajar simultáneamente como camarero. Sin embargo, y tras negociar con Blalock, llegó a ser en 1946 el técnico mejor pagado de la John Hopkins University. En 1947, Thomas intentó reiniciar sus estudios de medicina pero, aunque se inscribió en la Morgan State University, al poco tiempo la realidad le hizo abandonar la idea. Blalock, que mantuvo una dualidad favorable-desfavorable respecto de la raza de Vivien Thomas en lo referido a reconocimientos internos e impedimentos externos, murió a los 65 años habiendo trabajado 34 de ellos con Thomas.

En 1975, la «John Kopkins University» reconoció la labor de Thomas con un doctorado honorario en leyes, ya que ciertas restricciones le imposibilitaron hacerlo en Medicina.

Thomas plasmó su vida en Partners of the Heart: Vivien Thomas and His Work with Alfred Blalock cuya última edición editada por University of Pennsylvania Press data de 1998 (foto 4). Falleció a los 75 años, el 26 de noviembre de 1985.

La “Johns Hopkins Medicine” ha creado la “Vivien Thomas Fund” con el fin de aumentar la diversidad en la John Hopkins University School of Medicine, rompiendo barreras económicas y raciales.

Diferencias entre virus y bacterias Tipos de Virus Clasificacion

Diferencias Entre Virus y Bacterias

Los virus son seres acelulares, extraordinariamente simples, cuyo nivel de organización los sitúa entre lo vivo y lo inerte; aunque son capaces de autoduplicarse en las células vivas, pierden por completo su funcionalidad cuando se los separa de las células que parasitan

A pesar de dedicar parte de su esfuerzo a investigar cuál era la causante de la rabia, Pasteur no logró determinarlo.  El pensaba que se trataba de un microorganismo demasiado pequeño, imposible de ser detectado usando las técnicas de que disponía.  Es entonces, en la última década del siglo XX, cuando comenzaron las investigaciones que permitieron descubrir la existencia de los virus.

En el año 1892, el botánico ruso Dimitri Ivanowski (1864-1920) demostró que el jugo extraído de plantas de tabaco que padecían una enfermedad conocida como “mosaico de tabaco” podía infectar a otras después de atravesar filtros con poros que normalmente retenían a las bacterias.

Sin embargo, es  en el año 1895, cuando el botánico holandés Martinus Beijerinck nombró “virus filtrante” al agente causante de esta enfermedad.  La palabra virus significaba “veneno”. Este descubrimiento marcó el comienzo de la virología. (Fuente Consultada: Bocalandro, N; Frid, D; Socolovsky, L. Biología I)

Estructura de los virus

Estos microorganismos de dimensiones muy pequeñas, presentan una estructura de gran simplicidad, en donde encontramos una envoltura externa similar a la membrana plasmática que contienen las células, una cubierta proteica propia y un ácido nucleico. Sin embargo, hay características relevantes que diferencian a los virus de los restantes grupos de seres vivos: el material genético es ADN o bien ARN, pero nunca ambos tipos a la vez.

En primer lugar, el virus VMT, el de la polio, los parvovirus son moléculas de ADN lineales y monocatenarias, es decir que contienen una sola hebra y por ejemplo el Reovirus, o el virus del herpes, sus moléculas también pueden ser lineales pero bicatenarias, con doble hebra.

Como se mencionaba más arriba, la estructura de los virus es de gran simplicidad, consistente en una cubierta de proteínas llamaba “cápside” (la cual rodea al material genético)  y una molécula de ácido nucleico en su interior.  Esta cápside consta de varias subunidades, la que llamaremos Capsómeros.

El perfil externo de los virus, pueden estar dados según la disposición que adoptan cada uno de estos capsómeros, resultando de ser: poliédricos, heliocoidales o complejos. Por ejemplo, normalmente los que tienen veinte caras como ser el virus de la polio, son los que conocemos como poliédricos; en el caso del virus de la rabia que se dispone en torno al ácido nucleico es el heliocoidal y por último aquellos que están formados por una cabeza, una cola y un posterior sistema de anclaje, son los denominados complejos, como por ejemplo los bacteriófagos (es decir aquellos virus que infectan otros organismos, pero en este caso son las bacterias).  Estos virus presentan una cápside poliédrica, una cola y una estructura de anclaje que consta de espinas y filamentos caudales.

Los virus que infectan animales están provistos de una membrana que les rodea por completo (formada por lípidos y proteínas, estas últimas específicas de cada uno) mientras que los que parasitan plantas, los que invaden bacterias y algunos animales carecen de ella y se denominan virus desnudos.

Dentro del mundo de los microbios, las bacterias y los virus son dos formas de vida dispares. Las primeras son organismos compuestos por una célula muy primitiva, ya que no posee núcleo, aunque se reproducen por sí solas. Bajo las condiciones adecuadas, pueden convertirse en millones en pocas horas por simples divisiones. Por el contrario, un virus es una criatura en el límite de lo que se considera vida. No es otra cosa que un fragmento de ADN -o ARN- dentro de una cápsula. Cuando el virus entra en contacto con la célula, se pega a ésta y le inyecta su material genético. Este ADN secuestra la maquinaria celular para hacer copias de sí mismo y formar nuevos virus. La célula es una fábrica de virus. Pero para que funcione, el agente viral debe hallar una puerta de entrada específica, esto es, un receptor que le abra paso. Así, las células sin ese receptor adecuado no pueden ser infectadas. Por eso, el virus de la polio sólo infecta a los seres humanos y a los primates más cercanos.

El ataque de los Virus:

Cuando un virus ingresa al organismo y comienza a invadirlo, obliga a toda la maquinaria celular a que lo replique o reproduzca y genera así la enfermedad.  Es por esto, que nosotros los humanos hemos desarrollado respuestas que destruyan a estos microorganismos extraños que nos invaden, es decir a todas aquellas células que no son propias de nuestro organismo.  La respuesta a ello son los glóbulos blancos, aquí si típicas células de nuestro organismo, aquellas que descienden de la célula madre localizada en la médula ósea. Por lo general, este ataque a un invasor de características microscópicas es de carácter inflamatorio.  ¿Por qué? Simplemente porque implica la utilización de nuestras células sanguíneas, para aislar y destruir el foco infeccioso detectado.

La sangre, puede definirse como un “órgano líquido que se desplaza de forma constante a través de un sistema de conductos que lo distribuyen por todo el cuerpo. Este órgano tan especial funciona como vehículo de trasporte de gases, como por ejemplo el oxígeno y de los nutrientes, entre otros que son de vital importancia para nuestro funcionamiento.

Pero, los vasos sanguíneos para poder llegar a todas las células del cuerpo, deben ramificarse y disminuir su tamaño.  Los capilares, son justamente estos vasos más pequeños que poseen una capa de células que los recubren funcionando como una minipared.  Estas células se hallan próximas al tejido infectado, la mayoría de los casos es la piel, lo cual producirán la libración de histamina, interferón y otras sustancias químicas, en respuesta inflamatoria ante el virus presentado. ¿Por qué?

Esto se debe que las sustancias químicas tienen la propiedad de lograr que en las paredes capilares se abran orificios, produciendo que los glóbulos blancos salgan del torrente sanguíneo acompañados de otros componentes y líquidos de la sangre. La cara visible de muchas veces de este proceso es lo que conocemos como “pus” (fluido producido), es decir la actividad expulsada de las células, ya que el paso de líquido a la zona afectada provoca la característica hinchazón del foco infeccioso.

La Defensa al Ataque: (ver Inmunidad Humana)

Si el predador microscópico pudo atravesar la primera barrera (la piel, por ejemplo) o si ocurre el contagio directo al interior del cuerpo a través de heridas, la única defensa que nos queda es lo que denominamos respuesta inmune. Esta respuesta inmune es altamente específica e implica fundamentalmente dos tipos de glóbulos blancos de la sangre: los linfocitos B y los linfocitos T. Cuando algún elemento extraño logra ingresar en nuestro cuerpo, los linfocitos B (que maduran en el bazo) comienzan a sintetizar una serie de moléculas que son capaces de inmovilizar al invasor. Estas moléculas se denominan anticuerpos, y tienen una forma característica que es complementaria a alguna estructura de la superficie externa de los invasores. De esta manera los anticuerpos encajan perfectamente en cada porción de la cobertura exterior de los microbios. Un microorganismo queda así en poco tiempo cubierto de anticuerpos.

El proceso lo inmoviliza y, así, es fácil presa de otras células de la sangre, que literalmente se lo comen y lo destruyen. Los linfocitos T son células que maduran en el timo, y son responsables de la destrucción de los agentes infecciosos y de las células que los contienen. Algunos linfocitos T actúan directamente contra el invasor (citotóxicos) y otros lo hacen indirectamente (cooperadores). Los linfocitos T citotóxicos reconocen células que están infectadas con algún parásito intracelular y las destruyen (junto con el agente infeccioso que llevan dentro, claro), mientras que los linfocitos cooperadores aumentan la respuesta inmune.Sin la acción de las células  cooperadoras la respuesta inmune hacia cualquier infección es muy suave e insuficiente.

Así nuestra respuesta a la presencia de algún elemento extraño en la sangre es muy violenta. Tanto, que a nuestros depredadores no les queda otra salida que ser más veloces que nuestras defensas o cambiar.

Muchos virus eligen la estrategia del camuflaje para evitar la acción de la respuesta inmune del huésped. Por ejemplo, el virus de la gripe cambia su estructura externa y se disfraza para que el huésped no lo reconozca.33 Otros, como el virus responsable del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), denominado virus de la inmunodeflciencia humana o VIH, han desarrollado una estructura totalmente diferente que les asegura su mantenimiento y proliferación en nuestro cuerpo a pesar de todos los mecanismos de inmunidad que mencionamos.

El VIH invade (y destruye) principalmente las células T cooperadoras, y deja el sistema inmune de la víctima con una capacidad muy disminuida para responder contra las infecciones. En las etapas finales de la enfermedad, el virus invade otras células y tejidos del cuerpo, incluidos los del sistema nervioso. La deficiencia inmunológica termina afectando a los pacientes, ya que no pueden responder con eficacia contra otras infecciones y de esta manera quedan cada vez más expuestos a enfermarse.

El virus del sida está presente en altos niveles en la sangre y en el semen de los individuos infectados y, por lo mismo, se transmite por contacto sexual (heterosexual u homosexual, oral, vaginal o anal), y a través del intercambio de sangre o de productos de la sangre.

Clasificación de los virus En función de los distintos parámetros que presentan, los virus se pueden clasificar  de la siguiente manera:

Virus ARN e ARN monocatenario:
Sin envoltura

Familia Leviviridae, cuya célula huésped es una bacteria, como el 1P501.

— Familia Astroviridae: infectan a vertebrados, como el astrovirus humano 1.

— Familia Barnaviridae: infectan a hongos, como el virus baciliforme de los hongos.

— Familia Picornaviridae: infectan a los animales invertebrados, como el virus de la parálisis del grillo, o a los vertebrados, como el virus de la polio en humanos y el virus de la hepatitis A.

Con envoltura

— Familia Rhabdoviridae: parasitan a las plantas, como el virus de la necrosis de la lechuga, o a los vertebrados, como el virus de la rabia.

— Familia Coronaviridae: parasitan a vertebrados, como el virus de la bronquitis infecciosa aviar.

— Familia Paramyxoviridae: parasitan a vertebrados, como el virus del sarampión.

— Familia Orthomyxoviridae: parasitan a vertebrados, como el virus de la gripe.

— Familia Retroviridae: parasitan a vertebrados, como el virus del cáncer y del sida.

— Familia Paramyxoviridae: parasitan a vertebrados, como el virus de la parotiditis.

— Familia Togaviridae: parasitan a vertebrados, como el virus de la rubéola y el de la fiebre amarilla.

ARN bicatenario
Sin envoltura

— Familia Reoviridae: infectan a las plantas, como el virus tumoral de las heridas; a los invertebrados, como el orvovirus de la lengua azul, o a los vertebrados, como el virus de la diarrea en niños.

— Familia Birnaviridae: infectan a vertebrados, como el virus infeccioso de la necrosis del páncreas.

Con envoltura

— Familia Cystoviridae: afectan a bacterias como el Phi 6.

Virus ADN ADN monocatenario
Sin envoltura

— Familia Inoviridae: infectan a las bacterias, como el MVL1 o el M13.

— Familia Microviridae: infectan a las bacterias, como el X174.

— Familia Geminiviridae: parasitan a las plantas, como el virus del estriado del maíz.

— Familia Parvoviridae: parasitan a los invertebradas, como el densovirus de Galleria que afecta a los artrópodos, o a los vertebrados, coma los virus de los perros y los cerdos.

ADN bicatenario
Sin envoltura

— Familia Myoviridae o bacteriófagos, como el virus P2 y el T2.

— Familia Corticoviridae o bacteriófagos, como el PM2.

— Familia Caulimoviridae: parasitan a las plantas, como el mosaico de la coliflor.

— Familia lridoviridae: infectan a los invertebrados, como el virus de iridiscente de típula, o a los vertebrados, como el virus 3 de la rana.

— Familia Adenoviridae: parasitan a los vertebrados, como el adenovirus humano.

— Familia Papovaviridae: parasitan a los vertebrados, como el que produce las verrugas.

Con envoltura

— Familia Plasmaviridae o bacteriofagos, como el MV-L2.

— Familia Poxviridae: parasitan a los invertebrados, como el virus de la Melolontha, o a los vertebrados, como el virus de la viruela.

Ciclo Vital de los virus
Una de las características más importantes de las virus es que no desarrollan un metabolismo propio. El virus usa material genético con la información suficiente para poder autoduplicarse gracias al metabolismo de la célula huésped que parasita. Los  más estudiados son los de los bacteriófagos: el ciclo lítico y el ciclo lisogénico.

En el ciclo lítico a de infección de una bacteria se pueden diferenciar varias fases:

1. Fijación a la superficie de la célula hospedadora. Gracias a receptores específicos en la pared bacteriana los virus se fijan a la superficie de ésta. En la cola del virus se localizan enzimas que actúan de manera selectiva debilitando los enlaces de las moléculas de la pared.

2. Penetración, El virus que se ha fijado a la pared bacteriana, contrae a vaina helicoidal e inyecta el material genético en el interior de La célula huésped. En esta penetración, los bacteriófagos o fagos dejan fuera de la célula la cápsida, la cola y la placa de fijación. En el caso de los virus que afectan a las células animales, entran intactos en la célula.

3. Replicación. El ADN bacteriano es degradado y se detiene el metabolismo celular. El virus codifica en su material genético una serie de enzimas que van a dirigir todos los procesos celulares hacia la síntesis de nuevas proteínas virales ya la replicación, del material genético viral.

4. La siguiente fase es el ensamblaje del material genético y de las proteínas para dar lugar a nuevas partícula .

5. Finalmente se produce la liberación de los nuevos virus gracias a la degradación de la pared bacteriana, mediante la acción de la lisozima. De medía, se generan cien nuevos virus.

En cuanto al ciclo lisogénico, existen formas de virus llamados atenuados, que gran su material genético en el de la célula huésped. De este modo, los genes mantienen reprimida su expresión, hasta que se produce la replicación del material genético de la célula huésped. El tipo de bacteria en el que se da este fenómeno se denomina lisogénica, y el virus no lítico recibe el nombre de profago.

Cuando las condiciones ambientales sean las adecuadas, el virus puede entrar en un ciclo lítico y liberarse y destruir la célula huésped. La bacteria que contiene un profago quedará inmune de la infección por virus de esa misma especie.

ALGO MAS SOBRE LOS VIRUS:

Se llama así al tipo más pequeño de microorganismo. Los virus son generalmente más chicos que las bacterias y pueden verse sólo con el microscopio electrónico. Su tamaño varía entre 10 y 300 millonésimas de milímetro. Son los agentes de muchas enfermedades. Se hallan en el límite entre los seres vivos y la materia inerte. No están formados por células y en muchos casos actúan como sustancias químicas inorgánicas. Por ejemplo, pueden formar cristales y permanecer estables, pero inertes, durante períodos largos. Pero, como organismos vivos, los virus pueden reproducirse y transmitir a su descendencia sus características. Sin embargo, dicha reproducción sólo puede realizarse dentro de las células vivas de otros organismos.

A diferencia de las bacterias, los virus no aumentan sus colonias en un medio de cultivo inorgánico, sino que deben cultivarse en laboratorio sobre tejidos vivos. Tanto plantas como animales son atacados por virus; pero en la mayoría de los casos, las enfermedades sólo pueden desarrollarse en grupos de individuos específicos. Por ejemplo, la peste de las aves de corral, de los cerdos, o el moquillo, son enfermedades virósicas de animales que los humanos no padecen. Pero la viruela, la rabia y la psitacosis (una enfermedad de las aves) pueden ser transmitidas al hombre.

Entre otras enfermedades virósicas humanas se cuentan el resfrío, la gripe, la poliomielitis, la varicela, la viruela, las paperas, el sarampión, el herpes zoster y la hepatitis. Algunos tipos de cáncer también son causados por virus. Las enfermedades virósicas de las plantas pueden destruirlos cultivos. Aún las bacterias son atacadas por ciertos virus, llamados bacteriófagos. Poco pueden hacer los médicos para combatir las enfermedades virósicas pues se han descubierto pocas drogas que sean efectivas contra los virus, tal como son los antibióticos y las sulfas contraías bacterias.

El organismo, sin embargo, reacciona contra la invasión virósica de dos maneras. 1) Produce anticuerpos que obligan a los virus a agruparse, lo que facilita su destrucción. 2) Produce una sustancia que se llama interferón, que interfiere el desplazamiento del virus de una célula a la otra.

A principios de 1970, los científicos sólo habían tenido un éxito moderado en el desarrollo artificial de la producción de interferón como método para combatir las enfermedades virósicas. La reacción anticuerpo, por otra parte, se ha usado durante mucho tiempo, como base de la vacunación. Cuando una persona ha tenido una enfermedad producida por virus, su cuerpo tiene la posibilidad de formar anticuerpos. Por este motivo, tales enfermedades atacan al organismo sólo una vez. Si se inyectan virus muertos o atenuados, el médico puede conferir al paciente una inmunidad artificial.

Serendipia en la Ciencia

Fuente Consultada:
Texto Basado en El Elixir de la Muerte Raúl A. Alzogaray (Ciencia que Ladra…) – Diccionario Enciclopédico Espasa Calpe

Vacuna contra el cancer detecta proteina MUCI Prevensión Nanosfera

Vacuna contra el Cáncer Detecta La Proteína MUCI
Prevensión

¿QUE ES EL CÁNCER?: El cáncer se produce cuando las células del organismo se han descontrolado. Una célula puede acumular cambios en sus genes que le permiten replicarse de una manera incontrolada, Esta célula podrá ocasionar un tumor, que se manifestará como un bulto o una masa palpable. Una vez que las células se vuelven cancerosas, pierden la función que solían desarrollar. Simplemente se reproducen indefinidamente. un tumor se considera benigno si permanece localizado en el lugar donde se originó. Sin embargo, los tumores benignos pueden ser fatales sí ponen en «peligro estructuras normales. Los tumores benignos del cerebro, por ejemplo, pueden ser mortales.

Los tumores malignos tienen la capacidad de extenderse por todo el organismo. Células individuales o grupos de células se desprenden del tumor primario, se desplazan por vía de la sangre o de la linfa por todo el cuerpo y se depositan en otros órganos, como el cerebro, los huesos o los pulmones. Cuando esto sucede, se forman tumores secundarios. Este proceso se denomina metástasis, denominación que se aplica igualmente a los tumores.

En muchos casos, la causa del cáncer es desconocida y varía según el tipo de cáncer de que se trate. Los estudios realizados sobre mujeres que han sufrido cáncer de mama han proporcionado algunos indicadores de los factores que interfieren en el desarrollo de esta enfermedad. El cáncer de mama es más común entre las mujeres que tienen un pariente cercano — la, madre o tina hermana— que también sufren de esta enfermedad. Esto sugiere que —al menos en ciertos casos— interviene un componente genético.

El cáncer de mama también es más común entre las mujeres que han tenido su menstruación a temprana edad, que tienen su primer hijo más tarde y que tienen una menopausia tardía. Estas observaciones nos indican que las influencias hormonales en !as mamas son importantes. Lo mismo sucede con el cáncer de los ovarios. Éste es menos común en mujeres que han usado lo métodos anticonceptivos orales durante muchos años, y por lo tanto han suprimido el ciclo mensual normal de la actividad de los ovarios.

Los factores ambientales tienen sin duda un papel importante en la aparición de ciertos tipos de cáncer. La exposición excesiva a la luz ultravioleta del Sol produce el melanoma o cáncer de la piel. Por otro lado, se podría evitar casi una tercera parte dé todas las muertes de cáncer si se dejara de fumar tabaco.

Los tratamientos para el cáncer dependen del tipo de tumor, del lugar donde está alojado et lugar primario y de la propagación de las células cancerosas. La quimioterapia (terapia de fármacos) puede lograr remisiones largas de este mal, pero se producen efectos secundarios dado que también se daña a las células normales y los glóbulos blancos se debilitan.

La terapia de radiación de iones utiliza radiaciones de iones —entre ellos, los rayos X y los rayos gamma— para destruir las células cancerosas. Se utiliza productos químicos para que las células malignas se vuelvan sensibles a la radiación y no dañen las células sanas. Se recurre a la cirugía para extirpar los quistes malignos, pero ésta solo es totalmente efectiva siempre y cuando las células cancerosas no se hayan trasladado a otras partes del organismo.

la gran vacuna contra el cáncer

LA SUPERVACUNA:

El cáncer de mama representa el 30% de todos los tumores que se diagnostican en la población femenina. Y de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos se diagnostica un nuevo caso de cáncer de mama en algún lugar del mundo. De hecho, 1 de cada 8 mujeres desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida. Primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres

Es más; el cáncer de mama constituye la primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres. Así, y de acuerdo con las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), ocasionó la muerte de más de 6.200 mujeres en España en 2012. Y en 2008 fue responsable de la muerte de más de 460.000 mujeres en todo el planeta, una cifra que, como recuerda la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), constituye el 14% de la mortalidad total por cualquier cáncer en la población femenina.

En este contexto, debe destacarse que la supervivencia global a los cinco años del diagnóstico es a día de hoy superior al 85%. Y, de la misma manera, que la mortalidad asociada al tumor en los casos en los que el diagnóstico se realiza de forma precoz es inferior al 2%. De ahí la importancia de las campañas de concienciación sobre el diagnóstico temprano del tumor, caso de este Día Internacional.

La mayoría de los casos se diagnostican en edades comprendidas entre los 35 y los 80 años, con mayor incidencia entre los 45 y los 65.

La supervivencia ha mejorado notablemente en estos últimos 20 años gracias al diagnóstico precoz, a los hábitos de vida saludables, a la investigación médica y fundamentalmente a la concienciación de las mujeres. Se llega a alcanzar un 82,8% de supervivencia.

La previsión comienza con informarnos

LOS ÚLTIMOS AVANCES CIENTÍFICOS ACTUALES CONTRA EL CÁNCER

«SUPER-VACUNA» CONTRA EL CÁNCER
Los tratamientos que ayudan al organismo a autocurarse del cáncer son un tema candente de investigación, pues podrían evitar operaciones, radioterapias y quimioterapias. Uno que despierta un verdadero interés es una vacuna que enseña al sistema inmunitario a reconocer un rasgo único de las células cancerosas: una proteína llamada MUCI, que forma unos azúcares distintivos en su superficie cuando las células se vuelven malignas.

Una vez que el sistema inmunitario aprende a reconocer esos azúcares como un peligro, las defensas naturales del cuerpo pueden destruir las células anómalas sin dañar tejido sano. Según los investigadores que están desarrollando la vacuna, la MUCI puede detectarse en más del 70 por ciento de los cánceres letales, entre ellos los de mama, pulmón, páncreas y colon.

Y si la vacuna se administra después de una radioterapia o una quimioterapia, «podría eliminar todas las células tumorales restantes y evitar que reaparezca el cáncer», dice Geert-Jan Boons, investigador de la Universidad de Georgia. Ya se está probando la vacuna en humanos.

CONTROL CON NANOSFERA Imagine un tratamiento de cáncer que destruya los tumores antes de que sean lo suficientemente grandes como para ser detectados, sin efectos secundarios. Jennifer West, directora del Instituto de Biociencias y Bioingeniería de la Universidad Rice, investiga curas contra el cáncer con nanosferas (de un milésimo del tamaño de los glóbulos sanguíneos humanos).

Tal vez algún día un médico inyecte nanosferas en el flujo sanguíneo del paciente: si hubiera un tumor, las partículas se deslizarían por los vasos sanguíneos y se reunirían en él. Bañando al paciente con una alta dosis de luz infrarroja, que pasa a través dí cuerpo, las nanosferas se calentaría a 55° C y destruirían el cáncer, sin dañar el tejido sano.

Las nanopartículas no solo servirá) en casos de cáncer. El naciente campe de farmacogenómica pretende usar las en la creación de medicamento; especialmente diseñados para la enfermedad de un individuo y para un lugar preciso de su cuerpo.

Comprender mejor el genoma humano podría generar otros tratamientos. Craig Venter, fundador de Celera Genomics, jugó un papel esencial en la obtención de la secuencia del genoma humano, un mapa del orden exacto de los bloques que conforman nuestro ADN.

Venter, ahora director de un organismo sin fines de lucro que estudia genómica, predice que, en menos de una década, será posible obtener la secuencia de un individuo por solo 1.000 dólares (ahora cuesta entre 100.000 y 1 millón, dependiendo del nivel de detalle). Una vez que se llegue a ese precio, explica, el gobierno y las empresas aseguradoras querrán que todos pasen por el procedimiento.

Con esa información que, potencialmente, puede salvar nuestras vidas, cuidaremos mejor nuestra salud. «El individuo será cada vez más responsable de sí mismo», dice Ventor. «Si sabe que tiene riesgos de contraer cáncer de colon, por ejemplo, se hará exámenes más frecuentes».

Fuente Consultada: Revista Selecciones Mayo 2013

Primera Experiencia de Pasteur Con La Vacuna Resumen

Resumen Primera Experiencia de la Vacuna

En 1881 hizo una demostración dramática de la eficacia de su vacuna, inoculando con ella la mitad de un rebaño de ovejas mientras que inyectaba la enfermedad a la otra mitad. Las inoculadas con la vacuna sobrevivieron, todas las demás murieron. A continuación desarrolló una vacuna que, esperaba, sería eficaz contra la rabia, y con esta vacuna realizó su último y dramático experimento.

En 1885, cuando tenía sesenta y dos años, le llevaron un muchacho que había sido atacado y mordido por un perro rabioso. Le administró la vacuna al muchacho, aunque todavía no había sido probada, y le salvó la vida. Fue un digno clímax a la asombrosa carrera de un hombre que merece estar junto a Aristóteles y a Darwin en el salón de la fama de la biología.

Primera Experiencia de la Vacuna

El descubrimiento trascendental de Pasteur, fue el de la vacuna antirrábica. Pasteur comprobó que el germen no se desarrolla en medios de cultivo bacterianos; pero por el contrario, lo hace fácilmente si es inyectado en el sistema nervioso del perro o del conejo.

Pasteur efectúa pasajes sucesivos del germen en el tejido nervioso de esos animales llegando a obtener un virus de virulencia fija, a diferencia del encontrado en la naturaleza que es de virulencia variable. Las médulas infectadas por ese germen fijo dejadas en contacto del oxígeno y en atmósfera desecada pierden su virulencia y al ser inoculado un extracto de ellas a perros comprueba que esos animales se habían vuelto resistentes a ataques ulteriores del virus virulento: la vacuna antirrábica estaba descubierta.

Pasteur necesitaba hacer la comprobación de la eficacia de éstas en el ser humano.

En julio de 1885 se le presentó a Pasteur el caso de Joseph Meister, un pastorcito de 9 años de edad que había sido atacado por un perro rabioso en una aldea de Alsacia, Francia, donde vivía. El médico del lugar temió por su vida y decidió enviarlo a París para que lo examinara el famoso químico.

Pasteur quedó impresionado por las 12 o mas mordeduras profundas que el niño mostraba en manos y piernas. Ese mismo día el doctor Jacques Grancher, colega de Pasteur, le inyectó a Joseph líquido cefalorraquídeo tomado de la médula espinal de un conejo que había muerto de rabia 15 días antes. Joseph —que llegó acompañado de su madre— fue llevado al alojamiento que le había conseguido Pasteur, y entonces se inició una prolongada y angustiosa espera cada día le administraban una inyección más potente al niño.

Es así como el 6 de Julio de 1885, hace más de cien años, Pasteur inocula la vacuna al joven José Meister, que había sido mordido 12 veces por un perro rabioso. Se conoce ya que la experiencia tuvo éxito. José Meister sobrevivió y se cuenta que años después era portero del Instituto Pasteur hasta bastante avanzado el siglo XX. Junto a la fisiología, cuyo padre fue Claude Ber-nard, en el siglo pasado nace una nueva ciencia, la bacteriología, creada por un genio que como Ehrlich, el vencedor de la sífilis, no era médico.

EL QUÍMICO
Luis Pasteur era químico. Muy joven, descubrió en la fermentación del vino compuestos químicamente iguales, pero simétricos, como son dos imágenes en un espejo. Su clarividencia le mostró rápidamente que los organismos vivos formaban unos u otros de estos compuestos. Los problemas de fermentación de los industriales de la zona de Lila, de cuya facultad Pasteur era ya decano, lo llevaron a aislar el agente perturbador, que fue el primer «microbio» (el nombre se creó mucho más tarde).

EL BACTERIÓLOGO
Poco después, Pasteur descubrió la causa de la transformación del vinb en vinagre y aisló su agente; luego mostró que bastaba agua, azúcar y dicha bacteria para producir el vinagre, es decir, que lo que antes se creía necesitar una fuerza vital especial no era más que el proceso nutricio de una bacteria.

PUTREFACCIÓN E INFECCIÓN
Antes de Pasteur, Spallanzani y otros habían atacado la idea de la generación espontánea. Pero los sabios seguían creyendo que las putrefacciones, las fermentaciones y los microorganismos que se observaban en las sustancias alteradas, eran efectos del aire, que se debían al oxígeno u a otras sustancias contenidas en él. Con matraces de cuello muy delgado por los que podía penetrar el aire, pero que retenían las bacterias, el sabio demostró en forma concluyente que una sustancia libre de microorganismos no fermentaba si éstos no podían alcanzarla.

De allí surgió el método llamado pasterización que consiste en calentar los alimentos y luego preservarlos de los microorganismos, hasta el momento de consumirlos. Su conocimiento de los microbios lo llevó a curar enfermedades del gusano de seda y ocuparse, poco a poco, de temas que tenían relación con las enfermedades.

LA VACUNACIÓN
Pasteur tuvo entonces la idea audaz y genial de la vacunación. Su primera experiencia, coronada por el éxito, fue la de la enfermedad del carbunco en los ovinos. Luego descubrió el estafilococo, el estreptococo, el neumococo. Comprendió que el organismo se defiende fabricando sustancias que neutralizan al microbio, y su descubrimiento más popular —aunque no sea el más importante— fue el de la vacuna contra la rabia.

Desde entonces, rodeado de la admiración y del reconocimiento universal, Pasteur entró viviente en la inmortalidad.

La inmunología es la ciencia de la inmunidad. Ésta consiste en que un organismo que ha sufrido el ataque de un determinado microbio, aprende a producir anticuerpos capaces de neutralizarlo. Esto no ocurre con todas las enfermedades, pero sí con muchas de ellas, que por esta razón se padecen una sola vez en la vida. La idea genial del químico consistió en dar, preventivamente, microbios de virulencia atenuada con el fin de prevenir la aparición de las enfermedades.

La vacunación contra muchos males es hoy corriente. La humanidad no fue ingrata con Pasteur; pero los cuerpos de los millones de dolientes que por él se curaron son los verdaderos monumentos consagrados a su memoria.

Biografia de César Milstein Premio Nobel de Medicina Argentino

Biografía de César Milstein Premio Nobel de Medicina

Biografia de César Milstein Premio Nobel de MedicinaNació en Bahía Blanca (Buenos Aires) el 8 de octubre de 1927 y es considerado uno de los científicos argentinos de mayor prestigio a nivel internacional. En 1984 obtuvo el Premio Nobel de Medicina y Farmacología por sus trabajos para perfeccionar el sistema de defensa inmunológica con el que naturalmente cuentan los seres humanos.

Milstein  permaneció en Bahía Blanca hasta 1945, cuando se trasladó a la Capital Federal para estudiar en la Universidad de Buenos Aires y cuatro años más tarde, en 1956, recibir su doctorado en Química y un premio especial por parte de la Sociedad Bioquímica Argentina.

En 1957 se presentó y fue seleccionado por concurso para desempeñarse como investigador en el Instituto Nacional de Microbiología Carlos Malbrán, que atravesaba por entonces una época de esplendor de la mano de su director, Ignacio Pirosky. Al poco tiempo de haber ingresado a dicho Instituto, Milstein partió rumbo a Cambridge,

Inglaterra, beneficiado por una beca. El lugar elegido era nada menos que el Medical Center Research, uno de los centros científicos mundialmente reconocidos por su excelencia, y donde trabajaba Frederick Sanger – Premio Nobel de física catorce años más tarde-, que fue su director de investigaciones.

Una vez concluida la beca, las autoridades de aquel centro de investigaciones solicitaron a Buenos Aires una prórroga por dos años más, que fue aceptada de inmediato por las autoridades del Malbrán.

Al volver a la Argentina, en 1961, Milstein fue nombrado jefe del recientemente creado Departamento de Biología Molecular del Instituto Malbrán.

En el desempeño de este cargo, además de dedicarse al trabajo propiamente científico, quiso servir al mantenimiento físico del propio Instituto Malbrán, fabricando él mismo parte del mobiliario que se necesitaba para llevar a cabo las distintas prácticas, o reciclando muebles viejos y ya inservibles; obviamente, las dificultades presupuestarias se relacionaban en forma directa con este hecho.

Tras el golpe militar de 1962, el instituto Malbrán fue intervenido y el trabajo de Milstein, perjudicado: diversos inconvenientes político-institucionales, que incluyeron numerosas cesantías, perturbaron a su equipo en la etapa crucial de un programa de estudios muy avanzados para el contexto de entonces, incluso a nivel mundial. Milstein era uno de los que no había sido directamente damnificado, aunque ya estaba cansado de las gestiones y las estratagemas, de las intrigas y de los comentarios a hurtadillas: todo esto le sacaba la energía que deseaba dedicar a sus actividades científicas.

Y así, Milstein y su esposa hicieron las valijas y partieron, otra vez, rumbo a Gran Bretaña. En 1964 estaba nuevamente en el Medical Research Council de Cambridge, y fue durante ese mismo año que consiguió los primeros resultados que dos décadas más tarde lo harían merecedor del Premio Nobel de Medicina.

Hacia fines del siglo XIX, se logró establecer que los principales causantes de las enfermedades son microorganismos (virus y bacterias). Poco después se lograron identificar una serie de elementos minúsculos que viajaban por el torrente sanguíneo persiguiendo a las bacterias, a los virus -ambos agentes infecciosos provenientes del ambiente exterior-, e incluso a pequeñas porciones celulares pertenecientes al propio organismo.

Esta resistencia natural que todos los seres humanos llevan consigo sería muchos años más tarde rebautizada con el nombre de respuesta inmunitaria del organismo.

Los principales protagonistas de la lucha son, por el lado del organismo humano, las células macrófagas, los comúnmente conocidos como anticuerpos, denominadas «T helper» o cooperadoras, y las «T killer» o asesinas. Estas clases de conformaciones celulares deberán vérselas con el antígeno (el agente extraño que se introduce en el cuerpo y desata la respuesta inmune). No siempre el sistema inmune triunfa, y hay veces en que los microorganismos se salen con la suya, burlando al sistema inmunológico y ocasionándole al individuo una serie de trastornos orgánicos que pueden llevarlo a la muerte.

Al cabo de siglos, los microorganismos han demostrado ser buenos conocedores de las grietas que ofrece este sistema defensivo, y lo suficientemente sagaces como para desaprovecharlas.

Las células T llamadas T helper o cooperadoras, se encargan de reconocer y codificar las propiedades del invasor y luego dejan el campo a otro tipo de células, las «T killer» (asesinas), que serán las encargadas de destruir al virus o bacteria. Esta operación se repite cuantas veces sea necesario, hasta vencer al último de los microorganismos.

Una vez destruido el antígeno, o agente invasor, la información correspondiente queda archivada en el sistema inmunológico, de modo que el organismo quede bien pertrechado para una posible segunda incursión. Las especialistas en este trabajo son las llamadas «T memoria», otra variedad que se encarga de acumular, procesar y clasificar información de modo que el organismo pueda responder de inmediato a un nuevo ataque sin necesidad de tener que atravesar todas y cada una de las etapas del proceso anterior.

Aunque estos procesos se producen todos los días, a toda hora y en cualquier lugar sin que nadie tome debida nota, en más de una ocasión provocan malestares de índole variada, dolores, debilidad repentina, e incluso pueden dejar de por vida huellas visibles sobre la propia conformación de la piel. Esto es, ni más ni menos, lo que ocurre cuando las personas enferman.

El período que corresponde al desarrollo de las hostilidades entre el antígeno invasor y el sistema inmune, coincide con el tiempo que transcurre desde el momento en que se incuba la enfermedad, hasta que ésta se rinde ante las defensas inmunológicas. Cuando la primacía entre los bandos no está bien definida, es el momento en que las vacunas y los antibióticos empiezan a jugar un rol decisivo dentro del organismo.

En la mayoría de los casos, la función que cumplen las vacunas es la de incentivar al sistema inmunológico para que fabrique con un margen de tiempo razonable los anticuerpos necesarios para posibilitar que las posibles invasiones sean detenidas en la frontera que separa el cuerpo humano del mundo externo.

A pesar de que el mecanismo de respuesta inmunitaria no ha sido totalmente aclarado por la ciencia, en 1940 Pauling sugirió una teoría según la cual el organismo poseería una proteína capaz de amoldarse a cualquier agente invasor. Si esta suposición es correcta, los anticuerpos específicos que naturalmente fabrica el cuerpo humano serían algo así como trajes especialmente diseñados para determinadas ocasiones, aunque sin una medida uniforme, cuyos talles, sizas y anchos de manga habrán de confeccionarse en el momento de la acción. Como las poblaciones de células defensoras están integradas por una clase variada de anticuerpos que se hallan naturalmente capacitadas para atacar distintos puntos del antígeno invasor, han sido denominados policlonales.

El sistema tiene sus bemoles, tal como sucede habitualmente con cualquier sistema, y particularmente con los sistemas defensivos. Su flanco débil está dado precisamente por su gran capacidad de adaptación: esto constituye una limitación para el sistema inmunológico, puesto que por esa misma razón carecen de la afinidad necesaria como para enfrentarse con los agentes invasores de una forma contundente. En determinados casos, la falta de especificidad de los anticuerpos policlonales es comparable a la supuesta virtud de aquellos jugadores de fútbol que tienen la capacidad de amoldarse a cualquier puesto, pero que en realidad terminan por no jugar del todo bien en ninguno. Claro que esto sólo queda evidenciado cuando el rival que tienen enfrente resulta superior.

Hace varias décadas que la ciencia aplicada viene intentando con diferente fortuna fabricar líneas de anticuerpos puros en forma artificial, es decir, inmunosueros capaces de detectar y enfrentarse a una parte específica del antígeno con la esperanza de poder vencerlo. Para Milstein, esta posibilidad se fue convirtiendo de a poco en una obsesión que llevó consigo durante años, hasta que finalmente pudo convertirla en hipótesis, primero, y en un logro concreto, después, en los laboratorios de Cambridge y en colaboración con su colega George Köehler.

Milstein y Köhler debieron ingeniárselas entre 1973 y 1975 para lograr configurar los llamados anticuerpos monoclonales, de una pureza máxima, y por lo tanto mayor eficacia en cuanto a la detección y posible curación de enfermedades.

El gran hallazgo que le valió a Milstein el Premio Nobel produjo una revolución en el proceso de reconocimiento y lectura de las células y de moléculas extrañas al sistema inmunológico. Los anticuerpos monoclonales pueden dirigirse contra un blanco específico y tienen por lo tanto una enorme diversidad de aplicaciones en diagnósticos, tratamientos oncológicos, en la producción de vacunas y en campos de la industria y la biotecnología.

Imagen: Milstein a los 10 años en la puerta de su casa en Bahía Blanca

En cuanto a sus posibilidades de diagnosis para la realización de trasplantes, el uso de los monoclonales permitiría establecer el grado de afinidad entre los órganos y el organismo receptor, de tal modo de diagnosticar de antemano si el órgano trasplantado sufrirá o no rechazo.

En 1983, Cesar Milstein se convirtió en Jefe y Director de la División de Química de Proteínas y Ácidos Nucleicos de la Universidad de Cambridge.

Para entonces, Inglaterra lo había adoptado como ciudadano y científico, por lo que iba a compartir con la Argentina el honor del Premio Nobel que Milstein obtuvo en 1984 – compartido con Köhler– , por el desarrollo de los anticuerpos monoclonales.

En la actualidad, Cesar Milstein continúa trabajando en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, aunque con visita la Argentina con bastante frecuencia. En 1987 fue declarado ciudadano ilustre de la Ciudad de Bahía Blanca y recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional del Sur.

El 24 de marzo de 2002, falleció los 74 años de una afección cardiaca en Cambridge.

MITOS Y SECRETOS:

LA DISCULPA DE LELOIR
Cuando Milstein tuvo que preparar su tesis doctoral, decidió hacerlo en la Fundación Campomar. El doctor Luis F. Leloir, director del Instituto, no lo admitió entre los becarios y le sugirió que probara suerte con el doctor Andrés Stoppani, profesor de Química Biológica. Años más tarde, cuando a Leloir le correspondió presentarlo como miembro honorario de la Academia Nacional de Ciencias Exactas y Naturales se disculpó por su desacierto y argumentó que, en ese momento, su laboratorio contaba con pocos recursos.

«EL PULPITO»
Cerca del antiguo edificio de la Facultad de Ingeniería y Química, en Perú 922, había un librero al que los estudiantes llamaban «el pulpo imperialista». El mote tenía su origen en el elevado precio que cobraba por los materiales de . estudio. Milstein, con su empuje habitual, pensó en romper el monopolio y organizó, en un pequeño rincón dentro de la misma facultad, la venta de apuntes y libros a bajo costo. Entonces, sus compañeros empezaron a llamarlo «pulpito».

SU «BANCO DE TRABAJO»
La beca de Cambridge comprendía un «banco de trabajo». Es decir, un lugar en el laboratorio. Por entonces hizo amistad con el doctor Frederick Sanger (dos veces premio Nobel). Como disponía de tiempo libre, encararon otro estudio que pronto dio buenos resultados. Pero, antes de concluirlo, se extinguió la beca y el «banco de trabajo» de Milstein pasaba a otro becario. Afortunadamente, Sanger asumió el papel de «fellow» (tutor) y gestionó un nuevo lugar para su flamante discípulo.

EN LAS MONTAÑAS
Milstein iba a Bariloche a practicar andinismo y, durante el ascenso, se separaba del grupo y no subía por la senda marcada. De una manera similar, también descubrió caminos para la ciencia.

COMPROMISO
Celia y César se recibieron el mismo año. Y él bromeó sobre compartir un largo viaje por Europa, a dedo. Le preguntó si sabía cocinar y limpiar la casa. Ante la respuesta negativa, la sorprendió diciendo que no importaba, porque él se encargaría de todo eso, pero durante toda la vida.

La Inmunidad: proteccion contra los microorganismos: lifoncitos B y T

La Inmunidad: proteccion contra los microorganismos: lifoncitos B y T

Los seres vivos, y en particular los vertebrados han desarrollado un conjunto de medidas que sirven de protección frente a los microorganismos y, en general, frente a toda estructura no reconocida como propia. Es el sistema inmunitario (foto: linfoncito T)

En nuestro ambiente se encuentran presentes una serie de agentes microbianos, como los virus, las bacterias, los hongos y los parásitos. Éstos pueden producir patologías que, sin un control por parte del organismo, pueden conducir a la muerte.

En el sistema inmunitario del hombre se pueden distinguir dos tipos de inmunidades: la inmunidad innata y la adaptativa.

La inmunidad innata actúa como una primera barrera frente a los agentes infecciosos que, de esta manera, son controlados sin llegar a provocar una infección. Si estas defensas iniciales no son suficientes, se elaboran entonces una serie de respuestas específicas para cada agente infeccioso. Las principales características de este sistema adaptativo son la especificidad y la memoria que guarda el organismo frente a este agente externo.

Respuestas inespecíficas

Entre las defensas innatas se puede mencionar la piel, las mucosas y una serie de ácidos y enzimas secretados por distintos órganos. La piel constituye, gracias a su capa de queratina, una primera barrera difícil de superar siempre y cuando no se produzca ninguna alteración en su estructura. Las mucosas están constituidas por una serie de células que segregan unas sustancias mucilaginosas para actuar de barrera defensiva. Los cilios, como las estructuras respiratorias, que crean corrientes de aire para eliminar el polvo, el polen, etc. En el estómago se secreta ácido clorhídrico para elevar el PH. En las lágrimas y en la saliva se secreta además un enzima de potente acción inmunológica: la lisozirna.

La segunda barrera que se encuentran los microorganismos después de la piel y las mucosas son una serie de células, como son los macrófagos y los micrófagos de la sangre y la linfa que conducen a la respuesta inflamatoria. Como consecuencia de la presencia de una herida las células de la zona responden liberando un derivado del aminoácido histidina, la histamina, que conlleva un aumento del flujo sanguíneo en esa zona, una elevación de la temperatura o lo que se conoce como inflamación. Ante la inflamación se van a movilizar los leucocitos o glóbulos blancos que circulan por la sangre. Dentro de ellos se pueden citar a los neutrófilos (el 60% de los leucocitos circulantes), que una vez localizada la lesión atraviesan las paredes capilares y fagocitan o destruyen a los microorganismos gracias a la liberación de múltiples enzimas hidrolfticas.

Otras células fagocíticas son los leucocitos basófilos y eosinófilos. Los primeros liberan histamina, para aumentar la respuesta inflamatoria y están además relacionados con los procesos alérgicos; de los eosinófilos no se conoce con exactitud su función, pero suelen estar presentes en infecciones ocasionadas por parásitos internos.

Los monocitos llegan a la zona infectada después de los neutrófilos y una vez allí se convierten en macrófagos con propiedades ameboides y fagocíticas. Estos monocitos se localizan en el bazo, en los ganglios linfáticos, en el hígado y en los pulmones donde se encargan de la eliminación de los patógenos presentes en estos órganos, que han conseguido superar las primeras barreras. El aumento de la temperatura que se produce normalmente ante una infección tiene lugar como consecuencia de la liberación por parte de los leucocitos de unas sustancias denominadas piretógenos, que mediante este proceso dificultan el desarrollo bacteriano en la infección.

El interferón

El tejido conectivo, los leucocitos y los linfocitos 1 de los vertebrados son capaces de producir una serie de glucoproteírias en respuesta a las infecciones de los virus. Estas proteínas conocidas como interferones poseen la particularidad de que no actúan directamente sobre la infección sino que su misión consiste en activar el sistema inmunitario del organismo, en lo que se considera como una respuesta semiespecífica.

Respuestas específicas

Las respuestas inmunes específicas se dan en dos niveles: celular, en el que participan los linfocitos B y T y humoral, que viene dada por proteínas en disolución, llamadas inmunoglobulinas.

Dentro del sistema inmunitario humano se pueden distinguir los órganos primarios, como son la médula ósea y el timo, zonas donde se originan las células inmunitarias o linfocitos que pasarán luego a los órganos secundarios del sistema linfoide para distribuirse por todo el organismo. En la médula ósea se encuentran las células Stem, que dan lugar a los linfoblastos y posteriormente a los linfocitos. Dentro de ellos se puede hablar de:

Linfocitos B. La maduración de los linfoblastos para convertirse en linfocitos se produce en la misma médula ósea, y la letra B corresponde con la bolsa de Fabricio de las aves que fue el primer lugar donde se localizaron. Los mamíferos carecen de esta bolsa y la maduración se produce en el feto en el hígado así como en la médula.

Linfocitos T Denominados con la letra T porque la maduración de los linfoblastos se produce en el timo. El timo en los mamíferos está constituido por dos lóbulos, se localiza en el tórax, sobre el corazón y los vasos sanguíneos mayores. Dentro de cada lóbulo se pueden distinguir una corteza con las células linfoides o timocitos inmaduros y una médula interna constituida por células maduras.

Los linfocitos maduros se distribuyen posteriormente por los órganos linfoides secundarios, como son el bazo —su acción es muy importante ante las infecciones donde el patógeno se transporta por la sangre—, localizado en la porción superior izquierda del abdomen, detrás del estómago; las amígdalas; los ganglios linfáticos, el apéndice fecal, y las placas de Peyer del intestino, que defienden a esta zona de los múltiples microorganismos que se encuentran en nuestro aparato digestivo habitualmente. Los ganglios linfáticos se pueden describir como unas estructuras de tejido esponjoso, constituidas en su mayor parte por los linfocitos y los macrófagos y que actúan como filtros de los patógenos transportados en la sangre y en la linfa. En este proceso la linfa entra en el ganglio por los vasos aferentes y pasa a la cisterna linfática donde recoge gran cantidad de células inmunitarias que serán luego transportadas por el sistema linfático, una vez han abandonado este reservorio de linfocitos y macrófagos a través de los vasos linfáticos eferentes.

La respuesta humoral tiene como base la síntesis en los linfocitos B de unas proteínas globulares de alto peso molecular: las inmunoglobulinas o anticuerpos. Son grandes estructuras proteicas constituidas por la asociación de dos cadenas polipeptídicas ligeras o L y dos cadenas pesadas o H. Estas cadenas se mantienen unidas gracias a la formación de enlaces o puentes disulfuro. Los llamados dominios de unión, en los extremos amino de ambas cadenas, son las zonas donde se reconoce y une el 1 patógeno o antígeno. Dentro del gran grupo de las inmurioglobulinas se puede hablar de cinco subgrupos importantes: las lg M, G, D, E y A. Las proteínas M, son de las primeras en actuar ante una infección y su misión fundamental es la de activar a otro sistema de proteínas llamado sistema de complemento y a los macrófagos. Las lgG constituyen el grupo de las gammaglobulinas; son las principales proteínas presentes en suero y su misión es la de activar el sistema de complemento; también tienen capacidad para unirse a los macrófagos y a los leucocitos. Las lgo, se han localizado principalmente en la superficie de los linfocitos B. Las lg E, se encuentran en los tejidos y están relacionadas con la liberación de histamina y por tanto con tos procesos de alergia. Por último, las lgA suponen la primera línea defensiva ante un patógeno y se han localizado en todas las secreciones externas así como en órganos tan importantes como los pulmones y los intestinos.

El modo de actuación de los anticuerpos consiste en recubrir al patógeno, combinarse con él para impedir su desarrollo adecuado y, bien actuando en solitario o con la colaboración del sistema de complemento, llevar a cabo gracias a enzimas líticas y a la fagocitosis de otras células del sistema inmune, la destrucción del agente extraño. Dentro de la respuesta humoral se pueden distinguir una respuesta primaria, en la que actúan principalmente las proteínas M, y una segunda respuesta más rápida y eficaz, ante el mismo patógeno, gracias a la memoria del sistema inmune, donde las principales protagonistas son las inmunoglobulinas G.

La inmunología celular es la consecuencia de la acción conjunta de los linfocitos B y los linfocitos T Los primeros actúan frente a virus, bacterias y las sustancias que pueden producir estos microorganismos y los linfocitos T lo hacen sobre las células del organismo que han sido infectadas por diferentes agentes patógenos. Estos linfocitos actúan gracias a la presencia en la superficie de las células de los llamados receptores de las células T. Existen tres tipos de linfocitos T, citotóxicos, auxiliares y supresores, y el proceso inmunitario es el siguiente:

Los linfocitos T citotóxicos reconocen las células que presentan en su superficie una proteína vírica y se unen a ella. Tras esto, gracias a la liberación de fuertes enzimas hidrolíticas, destruyen la célula infectada. Para favorecer la eliminación total de dichas células estos linfocitos segregan unas sustancias, las linfocinas, que permiten la actuación de los macrófagos.

Los linfocitos auxiliares son necesarios para la activación de los linfocitos B. Como consecuencia de la actuación de estos linfocitos, una vez que reconocen a los antígenos presentes en las células de los macrófagos, liberan una sustancia denominada interleucina 2, que provoca la activación de los linfocitos B, con la consiguiente formación de anticuerpos, y la maduración y diferenciación de los linfoncitos T citotóxicos. Los llamados linfoncitos T supresores, parecen estar relacionados con la mitigación de la respuesta inmune que puede desarrollar el organismo contra sus propias células.

Historia de las Cirugias Coronarias Avances en las Tecnicas Quirurgicas

Historia de las Cirugias Coronarias-Avances en las Técnicas Quirúrgicas

Posiblemente la conquista más espectacular de la medicina moderna ha sido el reemplazo del corazón de un paciente por otro, humano. Véase la hazaña: el 3 de diciembre de 1967 el mundo se conmovió ante la noticia de la proeza del doctor Christian Barnard.

El paciente Louis Washansky, afectado de una esclerosis cardíaca, en estado desesperante y próximo a expirar, recibió el corazón de Benise Á. Dawall, de 25 años, quien acababa de fallecer atropellada por un auto. La operación duró 4 horas y el paciente vivió 18 días. En un solo año fueron intervenidos con trasplantes más de cien enfermos. Más sorprendente aún fue la implantación de un corazón artificial por el cardiocirujano argentino Domingo Liotta.

Cirugias CoronariasDENTRO de los grandes progresos que ha experimentado la medicina, posiblemente el más espectacular de todos ha sido el alcanzado durante el siglo veinte.

El corazón, que permanecía inexpugnable ante el temor de los cirujanos que no se atrevían ya no sólo a hundir cautelosamente su bisturí sobre sus resistentes paredes, sino siquiera rozarlo suavemente, ahora es totalmente sustituido por otro proveniente de un ser humano en condiciones orgánicas y fisiológicas normales.

Y es que los grandes progresos obtenidos con los nuevos métodos de estudio, clínicos, radiológicos, con radioisótopos y ultrasonido, han permitido profundizar los conocimientos anatómicos, hemodinámicos y fisiopatológicos de las enfermedades cardíacas, congénitas y adquiridas, más el aporte de las investigaciones que se han efectuado sobre animales de experimentación y las diferentes y sofisticadas técnicas quirúrgicas creadas han hecho realidad el desarrollo significativo, en un tiempo breve del tratamiento quirúrgico con excelentes resultados.

De esta manera millares de enfermos cardíacos que morían sin haber sido operados, porque el cirujano no se atrevía a ello, han salvado sus vidas, desarrollando una actividad realmente sorprendente.

Domingo LiottaCardiólogos, cardiocirujanos, anestesiólogos, técnicos en monitoreo y enfermeras especializadas, trabajando en equipo bien sincronizado empezaron a obtener maravillosos resultados. Pero las primeras incursiones en el tratamiento quirúrgico del corazón fueron por traumatismos. Rehn, en 1896, efectuó, con todo éxito, la primera sutura en una herida cardíaca.

Años más tarde, otros cirujanos comenzaron a reparar heridas y laceraciones cardíacas.

El mismo Rehn practicó la primera pericardioetomía —operación del pericardio—, con buen resultado.

Con el transcurso del tiempo la cardio-cirugía se vio mejorada en forma considerable por las experiencias realizadas en el tratamiento quirúrgico de las cardiopatías congénitas. Entre los años 1939 y 1949 se pudo realizar la ligadura del conducto arteriosopermeable.

Antes de terminar la primera mitad de este siglo, extraordinarios cirujanos como Park, Clarence Crafoord, lograron progresos considerables con nuevas técnicas operatorias. Blalock y Taussig idearon la magnífica intervención quirúrgica de las cardiopatías cianóticas —los niños azules—, lo que se conoce con el nombre de tetralogía de Pallot y que consiste en realizar la unión entre la arteria subclavia y la arteria pulmonar, con el objeto de incrementar el pasaje de la sangre hacia los pulmones y asi brindar, por oxigenación, natural mejoría respiratoria.

Fue Charles Bailey, de Filadelfia, quien consiguió el cierre definitivo y completo de la comunicación inter-aurioular. Ya, en esos momentos, comenzaron a difundirse las propiedades beneficiosas de algunos materiales sintéticos, y la colaboración entre industriales y cirujanos trajo como consecuencia el empleo de estos productos con un resultado que sorprendió a los mismos autores.

Al doctor Kirklin se le debe el uso de un primer parche en el orificio septal.

La introducción de la circulación extracorpórea que permitió al cirujano las más riesgosas intervenciones quirúrgicas, desglosando momentáneamente del circuito al corazón humano, permitieron mejorar estas operaciones, más aún con la incorporación de la hipotermia —bajas temperaturas— cuyo iniciador fue el doctor Drew. Kolff y Effler, en 1958, tuvieron la tremenda osadía de obturar el orificio interventricular con un parche de material plástico de ivalón y a su vez Lillehei realizó el mismo procedimiento con parches multiperforados.

alexis carrel, rudolf mata, primeros medicos cirujanos destacados

Los cardiocirujanos no se conformaron con emplear exclusivamente materiales plásticos para la reconstrucción de regiones afectadas dentro del sistema circulatorio. Así, Baffles realizó la trasposición de la vena cava inferior y las venas pulmonares derechas. Robuseee anatomosó la vena cava superior a la pulmonar, obteniendo resultados alentadores. También W. T. Mustard logró un método por el cual se puede reconstruir la cavidad auricular.

En ciertas anomalías pulmonares otro gran cirujano, el doctor Muller, logró implantar en la aurícula izquierda una vena pulmonar derecha, pero el éxito total de esta asombrosa técnica pudo conseguirse a través del empleo de la circulación extracorpórea.

Otra de las enfermedades cardiacas que venía preocupando intensamente a los científico» fue el aneurisma del ventrículo izquierdo, problema que fue resuelto por Saurbuch, realizando la resección del mismo y, posteriormente, el doctor Dentón A. Cooley, que años después adquiriría renombre internacional por sus trasplantes cardíacos, puso en práctica la técnica quirúrgica para esta patología, mediante el uso de la bomba oxigenadora.

Pero no es posible dejar de señalar los espectaculares progresos alcanzados en la cirugía de los vasos, cuando el doctor R. Matas empleó la técnica de la endoaneurls-morrafía para el tratamiento de los aneurismas arteriales; y Alexis Carrel, cuando realizó suturas arteriales con agujas finas e hilo de seda.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, los cirujanos empezaron a emplear injertos homólogos y autólogos de vena para sustituir segmentos arteriales ocluidos. También aquí la cirugía se vio enormemente favorecida por la introducción de materiales sintéticos que no desencadenaban reacciones inmunitarias, como los tubos de fibras de cristal y otros de plata y vitalio.

Con el advenimiento del daerón, las prótesis vasculares alcanzaron su máxima expresión de éxito. Bueno es mencionar que en el conflicto bélico de Corea se utilizaron en los accidentados numerosas prótesis de esta naturaleza, para la sustitución de arterias lesionadas por traumatismos.

Los aneurismas aórticos, que tan elevada mortalidad producían, fueron también objeto de estudio y tratamiento. A Poppy y Olivera, dos ingeniosos cirujanos, se les ocurrió corregir esta deformación envolviendo la dilatación aórtica mediante celofán, con lo que se provocó una irritación química que favorecía su oclusión. Lowemberg tuvo otra ocurrencia, y en lugar del celofán colocaba alrededor del aneurisma una tira de piel como sostén de seguridad.

medicos cirujanos destacados

Blackemore imaginó otros procedimientos curiosos, y consistían en introducir un alambre en el aneurisma y el paso de una corriente eléctrica para provocar la coagulación de la sangre, y curar así esa anomalía. La extracción del aneurisma aórtico para evitar la mortalidad del paciente fue mejorándose mediante el empleo de injertos, y últimamente con prótesis. Pero se le debe a tres grandes cardiocirujanos, los doctores Dentón Cooley, M. E.

De Bakey y H. Bahuson el perfeccionamiento de distintas técnicas para el tratamiento quirúrgico de los aneurismas de aorta ascendente y descendente, empleando prótesis de daerón, que actualmente se siguen utilizando con resultados altamente satisfactorios.

Una de las preocupaciones experimentadas durante muchos años por los especialistas fue la de remediar las afecciones de la válvula mitral. Si bien la valvulotomía ya fue descripta en 1898 por Semweis, lo cierto es que, medio siglo después, fue Bailey quien con el dedo logró provocar el ensanchamiento de la mitral estenoada. Actualmente, la comisurotomía se sigue practicando, ya que es el tratamiento fisiológico de la válvula estrechada, y los resultados obtenidos han sido altamente satisfactorios.

Posteriormente se comenzó con el empleo de prótesis nútrales de esponja de evalón condensada; prótesis valvular esférica, válvula de nylon, válvula bivalva de poliuretano. Posteriormente, comenzó a usarse la prótesis bivalva con anillo metálico y la tan conocida válvula mecánica con bola enjaulada de goma siliconada, creación de Star Edwards.

Más tarde, en ese afán permanente de superación y perfeccionamiento, comenzaron a utilizarse las de anillo metálico y platillo carbón pirolítico, y, posteriormente, las biológicas con duramadre, y de porcino, extraídas del corazón del propio animal, tratadas convenientemente. Esta última técnica fue perfeccionada por el cardiociruj ano argentino Domingo Liotta, y su equipo de colaboradores. La diferencia entre la válvula mecánica y la biológica es que, con la primera, el paciente debe anticoagularse toda la vida, no así con la segunda.

Aquí no se detuvieron los extraordinarios adelantos de la cardíocirugía. En 1964, Garret llegó a efectuar el by pass aortocoronario mediante el empleo de una vena del mismo organismo del enfermo. Tres años más tarde, el doctor R. Favaloro y el equipo quirúrgico de la Cleveland Clinic comenzaron a practicar sistemáticamente esta operación con venas safenas autólogas, con el propósito de revascularizar el miocardio.

El cardiocirujano argentino lo introdujo en Buenos Aires, y desde entonces lo practica en forma rutinaria, con muy buenos resultados. Pero si bien todas las conquistas en este terreno fueron realmente extraordinarias, la más espectacular de todas en este siglo, y que seguramente marcará un jalón en las técnicas por prolongar la vida de los afectados del corazón, ha sido, sin duda alguna, el trasplante cardíaco empleando el corazón de otro ser humano, cuya vida prácticamente se hallaba extinguida.

Pero es necesario destacar que, cronológicamente, el primer científico que intentó el trasplante en perros fue Carrel. Guthre, en 1905, implantó el corazón suplementario en el cuello de otro can receptor. Mann, en 1933, anatomosó la carótida primitiva del receptor a la aorta del dador. Con esta técnica, Dewine, en 1933, trasplantó una serie de 30 corazones en perros, de los cuales 23 sobrevivieron, y el de máxima duración fue de 245 horas.

En 1957, Boake y Folts implantaron el corazón del perro dador en el abdomen del receptor, facilitando la perfusión coronaria mediante la unión de la aorta receptora con la aorta ascendente dadora. Asi, paulatinamente, se lograban nuevos avances que hacían presumir el pronto trasplante en el terreno humano.

Demijov, que logró ubicar el corazón del dador en el tórax del receptor, en 1955, consiguió la supervivencia de hasta seis días en estos animales, pero lo más importante de su trabajo es que llegó a la conclusión que desde el punto de vista fisiológico era ya posible realizar trasplantes homólogos de corazón en los seres humanos.

Sin embargo, las experiencias en perros continuaban aceleradamente, pues todavía los cardiocirujanos deseaban resolver algunos problemas que seguramente se iban a presentar en los trasplantados. Los perros con el corazón de otro perro ya no sólo vivían horas, sino que prolongaban su existencia por varios días.

Lower y Shumway consiguieron la supervivencia de 6 y 21 días. M. S. Barnard, hermano menor de Christian Barnard, logró efectuar, en 1967, trasplantes cardíacos homólogos en perros utilizando la hipotermia, o sea, muy bajas temperaturas.

Los animales trasplantados lograron vivir cuatro semanas; ya se encontraba en los umbrales del gran acontecimiento quirúrgico: sustituir un corazón humano averiado por otro sano de un paciente prácticamente sin vida.

El paso previo fue el haber logrado la inmunosupresión mediante una droga, el metrotexate, con el fin de evitar el rechazo del órgano del dador en el tórax del receptor. Poco tiempo antes, en 1964, Hardy trasplantó el corazón de un chimpancé en el tórax de un hombre. Solamente a la afiebrada mente de un audaz cirujano se le pudo haber ocurrido semejante acto quirúrgico.

El paciente sólo vivió una hora, debido al bajo volumen-minuto que produjo el órgano del animal.

El 3 de diciembre de 1967, las redacciones de todos los diarios del mundo, de los noticieros de la televisión y de la radiofonía, recibieron la sorprendente información del gran acontecimiento científico mundial que se vivió en Ciudad del Cabo. Christian N. Barnard, solamente conocido por un núcleo muy reducido de cardiocirujanos, tuvo la extraordinaria valentía y coraje de realizar el primer trasplante cardíaco en un ser humano.

El paciente, Louis Washansky, de 55 años, afectado de una esclerosis cardíaca, en estado desesperante y próximo ya a expirar, recibió el corazón de Denise A. Dowall, de 25 años, que acababa de fallecer atropellada por un auto.

La magnífica operación, que ha quedado grabada como la primigenia en uno de los capítulos más brillantes de la cirugía cardíaca, en donde se amalgamaron la audacia con la técnica, duró sólo cuatro horas. En ese breve lapso, breve para tan magnífica y minuciosa operación, un hombre prolongaba su vida latiendo en su pecho el corazón de otro ser humano.

Se instituyó el tratamiento con inmurán, cortisona y radioterapia, y más tarde con cobalto 60, para bloquear el rechazo del corazón ajeno. A las 36 horas, el paciente, que se encontraba bien, se alimentó, pero a los 18 días falleció, como consecuencia de una neumonía.

En el Maimonides Medical Center, Adrián Kantarowítz operó a un paciente de 19 días de vida y utilizó para el trasplante el corazón de otro niño, que nació anencéfalo, sólo vivió seis horas, pero lo suficiente para extraer algunas conclusiones de sumo interés. Desde entonces, otros cardiocirujanos, como Dentón Cooley y De Bakey repitieron esta operación.

Hasta diciembre de 1968, es decir, en un solo año en que se inició esta maravillosa técnica, más de cien pacientes fueron trasplantados: 48 sobrevivieron; 24, durante 3 meses, y el resto más de un año, entre ellos el segundo operado por Barnard, llamado Philip Blaiberg que tuvo una sobrevivencia de 19 meses.

Posteriormente, varios grupos de investigadores estudiaron la posibilidad de sustituir el corazón enfermo por un corazón artificial, del que ya existen varios modelos. Lo que se persigue es construir un aparato, protegido por una bolsa de plástico, colocado dentro del tórax y que desempeñe en forma definitiva la función sustitutiva del corazón.

El tipo de corazón artificial, que ha demostrado mayor eficacia, ha sido construido por el doctor W. J. Kolff, director de órganos artificiales de la Cleveland Clinic e inventor del riñón artificial. Tras distintas tentativas, construyó un bomba de material plástico accionada por aire comprimido con regulación electrónica. Todos los animales de experimentación murieron, y algunos sólo sobrevivieron un día. El can que más pudo vivir con el corazón artificial alcanzó las 26 horas.

Pero así como dos años antes el mundo se sorprendió ante la conquista que representó la implantación del primer corazón humano en un paciente, el 4 de abril de 1969, la historia de la medicina alcanzaba otra magnífica hazaña, prueba de destreza e inteligencia.

En Houston, Texas, el doctor Domingo Liotta, el médico argentino que venía trabajando desde hacía varios años en desarrollar un corazón artificial, juntamente con su hermano Salvador Liotta, con el doctor Dentón Cooley logró implantar el corazón artificial en un hombre, al que mantuvieron con vida durante 68 horas, previa etapa al trasplante de un corazón natural. Aunque el enfermo murió de complicaciones consecuentes a la segunda operación, el hecho importante es que estos cardiocirujanos demostraron que un corazón artificial puede sustituir realmente a un corazón humano. Este proceso representó un progreso en ese campo.

En lo que resta del siglo, las inquietudes científicas de estos hombres, que no hallan obstáculos para prolongar la vida de los pacientes cardíacos que antes morían irremediablemente en pocos días, alcanzarán otras técnicas que permitirán que el paciente, con otro corazón humano o con uno artificial, pueda prolongar su existencia con felicidad y sin mayores alteraciones orgánicas.

Fuente Consultada:
LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Cirugía de Grandes Vasos