Las Invasiones Bárbaras del Siglo IX

Los Mongoles: Gengis Khan Kublai Imperio Mongol Invasiones Barbaras

Los Mongoles: Las Invasiones de Gengis Khan y Kublai

Genghis Khan: Los mongoles irrumpieron en la historia, saliendo de su oscuridad, a principios del siglo XIII, cuando Temujin (Herrero), un jefe tribal, unió a un cierto número de tribus negligentemente organizadas en una fuerza única y disciplinada. Con ella sometió a las tribus restantes y convirtió a los mongoles en una eficiente fuerza de choque.

En 1206 Temujin asumió el título de Genghis Khan (Rey de la Tierra).

El primer objetivo de Genghis Khan estaba al alcance de la mano: las ricas y civilizadas tierras de la China septentrional, en que la una vez poderosa dinastía Sung había dejado de tener influencia.

Estas tierras septentrionales habían caído en manos de los Kin (o Chin), un pueblo agrícola, cazador y pescador de la zona más tarde llamada Manchuria.

Estimulados por la opresión, los Kin se habían convertido en un pueblo guerrero a principios del siglo XII, derrotando a la dinastía Sung del Norte y poniendo a la China septentrional bajo su dominio. Su régimen era brutal y convirtieron en esclavos a muchos de los Han que vivían en la China septentrional.

Genghis empezó su ofensiva contra los Kin en la forma clásica mongol, es decir, reteniendo los tributos. Al mismo tiempo, hizo un pacto secreto con los Sung en la parte meridional de China. Empezó su ataque a la provincia de Hsi-Hsia, en lo que ahora es la China centroseptentrional, en 1211.

El imperio Kin estaba protegido por la Gran Muralla de China, construida hacía más de mil años, pero por aquel tiempo estaba bastante mal conservada. Los mongoles, expertos en asedios, traspasaron pronto la muralla y las fortificaciones, donde los soldados Kin habían buscado refugio, matando a las guarniciones y a los civiles.

Veamos la historia con mas detalles….

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Este pueblo nómada de las estepas eurasiáticas fundó en el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan, el mayor imperio de la historia.

Eran una tribus de jinetes nómadas de las estepas del Asia Central,  su lugar de origen coincide aproximadamente en la actualidad con la república de Mongolia y las franjas meridionales de Siberia.

En el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan protagonizaron un movimiento de expansión de tal magnitud, que el imperio mongol llagó a extenderse desde China por el Este, a Rusia y el imperio islámico por el Oeste.

EL PAÍS MÁS «AISLADO» DEL MUNDO: Mongolia no es una isla, y, sin embargo es el país más «aislado» del mundo: en los cuatro puntos cardinales, cadenas montañosas y desiertos lo separan de los países limítrofes: Rusia y China.

La tierra de los mogoles es un extenso altiplano: solamente contando los límites del Estado mogol, su superficie es de 1.530.000 kilómetros cuadrados; y, para tan inmenso territorio, la población alcanza escasamente al millón de habitantes.

Es una región totalmente falta de agua; en verano es recalentada por el sol, y en invierno queda cubierta por una blanca capa de nieve.

Tiene una variación térmica realmente impresionante: de +37° en verano a —45° en invierno.

No obstante no hay que creer que el altiplano mogol sea un desierto sin vida; al contrario, cuando se derrite la nieve, crece por todos lados una espesa hierba que constituye un óptimo forraje para los numerosos animales de los rebaños.

MAS SOBRE LA VIDA DE LOS MONGOLES: Desde los tiempos más antiguos conocidos, toda la vida de los mongoles dependía de los animales y sus productos. Las ovejas, cabras y reses les proporcionaban alimento, ropa, tiendas y equipo de montar; sus caballos, pequeños y achaparrados, y sus camellos transportaban a los mongoles y su equipo de una tierra de pastos a otra.

Los niños mongoles, alimentados con leche fermentada de yegua llamada kumis, aprendían pronto a montar y, al igual que sus padres, se sentían más a sus anchas a caballo que a pie. Grandes perros salvajes acompañaban a los nómadas en sus correrías conduciendo a sus animales domésticos y guardando sus campamentos.

Entre los pocos productos no animales que los mongoles llevaban se encontraban las estructuras de madera de sus tiendas portátiles de fieltro (llamadas gerss o yurts) y una coraza de madera o hierro que les cubría el pecho y que elaboraron para la guerra organizada.

Su principal arma era el arco; los niños se adiestraban pronto a disparar flechas con pequeños arcos. A medida que crecían, aumentaban el tamaño de sus arcos y la longitud de sus flechas.

mapa mongoles

KUMIS Y TE CON MANTECA
También la alimentación de los mongoles es curiosa. Son esencialmente «carnívoros»: comen carne de caballo, de yac (especie de buey, de pelo abundante, que ellos emplean como bestia de tiro), pero no rechazan tampoco la carne de perro ni la del icneumón, una especie de mangosta. Crían vacas de las que sacan bastante cantidad de leche; ésta les sirve para la preparación de cremas frescas y de quesos.

Los mongoles antes de Gengis Khan: Los pueblos mongoles pertenecen al amplio grupo de pueblos mongoloides, del que también forman parte chinos, japoneses, coreanos, thais, etc. Su medio geográfico configuró una forma de vida nómada, basada en el pastoreo de cabras, ovejas y caballos, muy similar a la de otros pueblos esteparios, como los turcos y los tunguses (manchúes), con los que también comparten una filiación lingüística (lenguas uralo-altaicas).

Parece que su hábitat original se situaba en las llanuras al sureste del lago Baikal, aunque algunos grupos se extendieron al norte del mismo, en la taiga siberiana, donde vivían de la caza. Su forma de vida motivó la extremada sencillez de las sociedades mongolas.

Agrupados en tribus, vivían en tiendas que transportaban consigo en sus desplazamientos en busca de nuevos pastos, no practicaban la agricultura ni tenían ciudades o asentamientos permanentes. El chamanismo y la veneración de los fenómenos naturales constituían sus principales prácticas religiosas.

Estas circunstancias motivaron el que los mongoles raramente fundaran estados, aunque se dieron algunas excepciones. Como otros pueblos nómadas, los mongoles eran excelentes arqueros y jinetes.

Convertidos en una fuerza guerrera, su extremada movilidad y velocidad hacía de ellos una seria amenaza para cualquier ejército. Gracias a ello consiguieron fundar efímeros Estados en diversas épocas, como el reino de Yen (siglo IV), el imperio juan-juan (siglos V y VI) o el de los kihtan (siglos X y XI) al norte de China, o el de los kara-kitai (siglos XI y XII) en Asia Central.

A causa de la inestabilidad interna y de la presión de otros nómadas, frecuentemente azuzados por el imperio chino, estos Estados solían desaparecer rápidamente, y las tribus mongolas volvían a su existencia errante.

Gengis Khan

Gengis Khan En 1196 Temuyin, un jefe de clan mongol, fue elegido khan o kan(soberano) por una asamblea de las tribus.

En pocos años sometió a su autoridad a todas las tribus turcas y mongolas que vivían en torno al Baikal, y en 1206 fue proclamado khagan (soberano supremo) por todas las comunidades, y adoptó el nombre de Gengis Khan (soberano universal). Organizó su nuevo Estado sobre dos pilares.

El ejército fue dividido en tres tipos de fuerzas: una caballería pesada para romper las formaciones enemigas, una caballería ligera (la especialidad mongola), que con sus continuos y rápidos ataques y retiradas hostigaba y debilitaba al enemigo hasta vencerlo, y cuerpos auxiliares de ingenieros e infantería, normalmente reclutados entre los pueblos sometidos, y empleados en los asedios de ciudades.

Los hombres eran repartidos en nuevas unidades, rompiendo las tradicionales agrupaciones tribales, lo que daba cohesión al conjunto, reforzado por la presencia de los 10.000 bahadur, la guardia personal del Khan.

La movilidad y sobriedad de este ejército y la organización de un eficaz sistema de correos (yam) permitían desplazar rápidamente grandes contingentes de tropas a lo largo de enormes distancias y concentrarlas por sorpresa contra el enemigo, con efectos devastadores.

El ejército mongol era extraordinariamente autosuficiente. Los soldados viajaban con su familia, de modo que el ejército consistía en una enorme multitud de viajeros sin motivo ni necesidad de volver a casa.

Sus tácticas militares se basaban en las técnicas de los nómadas para cazar animales en grupo.

Las fuerzas mongolas se desplegaban en una sola línea, rodeaban toda una región y luego se aproximaban por todos los lados, de modo que nadie podía escapar a su cerco.

Gracias a la cuidadosa planificación de sus consejos militares (llamados kurultaí) y a los excelentes reconocimientos del terreno que realizaban en sus veloces caballos, la victoria no tardaba en llegar. Sus primeras víctimas fueron los Jin, los enemigos de los Song del Sur.

Gengis les declaró la guerra en el año 1211 e inició sus avances con dos ejércitos de cincuenta mil arqueros, pero luego se dio cuenta de que, en realidad, no contaba con los recursos necesarios para tomar sus ciudades. Recurriendo a varios ingenieros chinos y algunos guerreros musulmanes para que le enseñaran a construir las máquinas de guerra y las catapultas gigantes (trabucos) utilizadas por los bizantinos, Gengis empezó a construirlas por su cuenta mediante los recursos que encontraba sobre el terreno, como los árboles.

Cuando Gengis se enfrentaba a una ciudad, daba a elegir a los dirigentes del enemigo entre dos opciones: rendirse o morir. Era un hombre de palabra. Si un mandatario era tan orgulloso como para presentar batalla, Gengis no mostraba ningún tipo de clemencia. Si se rendía, su pueblo era perdonado, pero a cambio se le exigía lealtad absoluta.

Cuando en el año 1209, un gobernante de Turfán –ciudad oasis situada en la actual región autónoma de China– se sometió a la autoridad de los mongoles, Gengis Kan no sólo perdonó la vida a su pueblo, los uiguros, sino que además éstos se pusieron a trabajar para los mongoles y se convirtieron en el motor de su burocracia imperial enseñando a leer y escribir al pueblo nómada, que hasta entonces había sido analfabeto.

En el año 1213 los mongoles ya habían llegado hasta la Gran Muralla y, en menos de dos años, se habían introducido en el corazón de la China septentrional. En el año 1215 asediaron y saquearon la capital de los Jin:Yanjing (Pekín en la actualidad).

Una vez sometido el pueblo Jin, la ira de Gengis Kan se dirigió contra el emperador musulmán -que al parecer le había insultado sin razón- de Jwarazm, imperio que se extendía desde el extremo occidental de China hasta el mar Caspio.

Luego Gengis Kan se dirigió hacia el norte, hasta llegar a Rusia, donde su ejército se dividió en dos y conquistó Georgia y Crimea. En su camino de vuelta hacia Mongolia derrotaron a un ejército ruso dirigido por seis príncipes, incluido el gobernante de Kiev. Como era costumbre en la tradición mongola, los príncipes fueron ejecutados sin derramar ni una gota de sangre: murieron aplastados bajo el peso de la mesa de banquete en la que los generales mongoles celebraron su festín victorioso.

Por otro lado, la yasa era la ley imperial que daba cohesión y organizaba el conjunto de las Instituciones del Imperio. La soberanía era electiva dentro de la familia de Gengis Khan, cuyos miembros acaparaban los máximos poderes civiles y militares. La cancillería imperial y el tribunal supremo eran dirigidos por mongoles. El Imperio se dividía en distritos militares, y los jefes del ejército, miembros del gran consejo imperial, se encargaban también de la administración, auxiliados por una numerosa y eficiente burocracia, escogida entre los pueblos sometidos.

Con estos elementos, los mongoles emprendieron una espectacular serie de conquistas. En 1209 sometieron el reino tungús de Xixia, después conquistaron el norte de China hasta Pekín (1215). Gengis Khan obtuvo el vasallaje pacífico de los kara-kitai (1218) y atravesó sus tierras en 1221 para conquistar el sultanato turco musulmán de Jwarizm (noreste de Irán). Combinando la tolerancia con las poblaciones sometidas pacíficamente y la mayor crueldad con los enemigos vencidos, convirtió el terror en un arma tan eficaz como su ejército. Sus lugartenientes Subotay y Djebe realizaron una incursión al sur de Rusia, venciendo a os cumanos y los rusos en Kalka, en 1223.

En 1225 Gengis regresó a China, donde volvió a luchar contra los Jin para someterlos de nuevo. Al cabo de poco tiempo, Gengis Kan murió: nadie sabe cómo. Algunos dicen que cayó de un caballo. Otra leyenda cuenta que fue asesinado por una bella princesa tangut: cuando estaban a punto de hacer el amor, lo castró con un cuchillo que llevaba escondido en la ropa interior para vengarse de él por haber exterminado a su pueblo.

Cuando murió Gengis, el Imperio mongol abarcaba desde la costa oriental de China hasta el mar Caspio. Pero sus hijos lo ampliarían aún más creando nuevos imperios en Rusia, Siberia y Asia central.

Sus primeros sucesores

A la muerte de Gengis Khan (1227) el imperio, que se extendía desde Manchuria hasta el mar Caspio, estaba repartido entre su hijos, bajo la soberanía del Gran Khan. En 1229 la asamblea de los nobles mongoles eligió para este puesto a Ogodei. este continuó las conquistas mientras organizaba el imperio, estableciendo la capital en Karakorum (1235).

El imperio Km del norte de China fue totalmente conquistado (1234), así como gran parte de Persia (1239). Batu, sobrino de Ogodei, acompañado por Subotay y Mangu, marchó sobre Occidente, destruyendo a los búlgaros del Volga (1236), aplastando a los rusos y tomando Kiev (1240). Atacó entonces Polonia, Hungría y Alemania, llegando hasta el Adriático (1241). Pero cuando iba a atacar Viena, la noticia de la muerte de Ogodei le hizo volver rápidamente a Karakorum para defender sus derechos al trono. Tras un periodo de minorías y regencias (1241-51), durante el reinado de Mangu Khan (1251-59) el imperio alcanzó su máxima extensión. Su hermano Hulagu, gobernador de Persia, acabó con la secta de los asesinos (1256) y conquistó todo Irak, ejecutando al último califa de Bagdad (1258), pero fue vencido por los mamelucos de Egipto en Am Yalut (1260).

Kublai Khan y la disgregación del Imperio

Kublai, otro hermano de Mongu, encargado de la conquista del Imperio chino de los Song, fue elegido Gran Khan (1260-1294). En seguida trasladó su capital a Pekín, llamada Kanbalik. Desde allí completó la conquista de toda China (1279) y envió expediciones contra Japón, Indochina e Indonesia. Bajo su reinado y el de sus sucesores, el Imperio chino-mongol alcanzó una gran prosperidad, gracias al orden interno y a que la tolerancia y la paxmongólica impuestas sobre gran parte de Asia favorecían enormemente el intercambio de ideas y mercancías. Fue en esta época cuando el famoso viajero veneciano Marco Polo llegó a la corte del Gran Khan, donde recibió cargos y honores. También llegaron otros comerciantes y misioneros, como el franciscano Ruysbroek.

Pero también en esta época comenzó la disolución del inmenso Imperio. La smización del Khan y de la dinastía Yuan por él fundada hizo que otros miembros de la familia se rebelaran contra su autoridad. Su nieto Kaidu fundó un kanato independiente en Asia central, que sólo fue sometido por Timur (1295-1307), sucesor de Kubiai, que no pudo impedir sin embargo la pérdida de control sobre los khanatos o khanatos occidentales. La misma dinastía Yuan fue derrocada en China por los Ming (1368) y sus descendientes se retiraron de nuevo a Mongolia.

Los khanatos de Asia central y occidental

A partir de 1260 el imperio se había convertido en una federación de khanatos, bajo la soberanía cada vez mas teórica del Gran Khan, frecuentemente enfrentados entre sí.

En Asia central, el kanato de Yagatay, tras una fase de expansión, comenzó su declive a la muerte de Kaidu (1301), mientras se turquizaba e islamizaba progresivamente. Tras sufrir el embate de Tamerlán (finales del siglo XIV) y la presión de los rusos, se dividió en varios khanatos que fueron progresivamente absorbidos por el Imperio ruso (siglos XVI-XX).

Al oeste, el khanato de Quipcap o de la Horda de Oro, en Siberia occidental, impuso su autoridad a los principados rusos y llegó a amenazar Bizancio. Islamizado superficialmente, se alió con los mamelucos, ayudando a su victoria en Am Yalut. Debilitado por la rebeldía de los príncipes de Moscú (1380) y la derrota a Tamerlán (1395), perdió definitivamente el control sobre Moscovia en 1480, y se escindió en los khanatos de Kazán, Astrakán y Crimea. El último de ellos logró resistir el expansionismo ruso hasta fines del siglo XVIII

Las conquistas de Hulagu en Persia llevaron a la fundación del Imperio de los llkharies o Iljanes. Éstos, tras algunos intentos de alianza con la cristiandad europea contra los mamelucos y los príncipes musulmanes de Siria, acabaron convirtiéndose también al Islam a finales del siglo XIII. Esto no impidió la disgregación de su imperio a la muerte de Abu Said (1335).

Los timuríes: En 1360, el turco islamizado Tamerlán (Timur Lenk, «el cojo») se proclamó descendiente de Gengis Khan y unificó a las tribus turcas y mongolas de Asia central. En una serie de campañas devastadoras sometió a su autoridad toda Persia, el khanato de Quipcap (1396), el norte de la India (1399) y el sultanato otomano de Asia Menor (1402). Pero a su muerte (1405), su gran Imperio, con capital en Samarcanda, se desintegró rápidamente.

Un descendiente suyo, Babar, fundó en 1506 el Imperio mogol de la India, que gobernaría durante dos siglos la mayor parte del subcontinente, hasta su sometimiento por los ingleses entre los siglos XVIII y XIX

PARA SABER MAS…

LOS MONGOLES eran una tribu nómada. Recorrían las estepas (llanuras sin vegetación) de Asia Central, con sus rebaños de ovejas, cabras, vacas y caballos. Vivían en tiendas circulares llamadas yurts.

MUJERES MONGOLAS: Las mujeres mongolas conducían las caravanas que llevaban los utensilios domésticos. Cocinaban y eran las encargadas de confeccionar la tela para los vestidos y los yurts. Cuidaban de los rebaños de ovejas, cabras y vacas, mientras que los hombres se ocupaban de los caballos.

DIETA: Los hombres mongoles montaban yeguas, cuya leche les proporcionaba además energía extra. En las largas travesías colocaban la carne debajo de la silla de montar para que se ablandara y así poderla comer cruda. Su alimentación básica consistía en carne y leche ya que no eran agricultores. En lugar de ello comerciaban con cereales, arroz, té y con productos como la seda y los metales.

MAESTROS EN EL ARTE DE MONTAR: Los mongoles dependían de la fuerza y de la velocidad de sus caballos. Los niños aprendían a sostenerse en las sillas de montar antes que a andar. Incluso adiestraban a los perros de caza a sentarse en los cuartos traseros de los caballos mientras ellos iban al galope. Para perfeccionar la montura practicaban el polo.

JINETES-CORREO El imperio mongol estaba unificado gracias a un complicado sistema de comunicaciones. Las noticias se transmitían por un servicio de correo a caballo. Un jinete-correo de élite podía cubrir una extensión de 130 km al día parando sólo una vez para comer y beber. Los jinetes advertían de su llegada a las áreas de descanso mediante las campanillas que tenían atadas a su silla. Allí cambiaban de caballo y obtenían alimento, y en pocos minutos volvían a estar en ruta. Los mercaderes que atravesaban el imperio mongol a través de las rutas comerciales que iban de este a oeste también usaban estas zonas para descansar.

CREENCIAS RELIGIOSAS: Los dioses de los mongoles eran espíritus benignos y malignos que habitaban en el agua, el fuego, el sol y el viento. Las corrientes de agua eran sagradas para los mongoles y se consideraba una falta muy grave bañarse en ellas o ensuciarlas de cualquier manera. Los chamanes mongoles, vestidos con túnicas blancas, se comunicaban con estos espíritus mediante los sueños y las invocaciones. Sin embargo, a medida que encontraron otras culturas, fueron abandonando muchos de sus ritos primitivos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo A y B Jackson Spielvogel
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo 1
Historia del Mundo Grupo Z Multimedia DK
Atlas de la Historia del Mundo Kate Santon y Liz McKay
Gran Enciclopedia de la Historia Todolibro
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El Ejercito Mongol Gengis Khan Imperio de los Mongoles

El Ejército Mongol Gengis Khan
Imperio de los Mongoles

Los turcos seldjúcidas, conocidos a través de la aureola de leyenda de su jefe, procedían de las estepas de Asia central. Penetraron en Armenia y en Asia Menor, fuentes principales de los recursos y de los ejércitos de Bizancio. El Imperio emprendió la defensa de sus provincias bajo las órdenes de Romano Diógenes, general inteligente, pero demasiado fogoso, que marchó contra Aíp Arslan con un ejército heteróclito de mercenarios y aliados, entre los que había turcos y normandos.

La disciplina y el superior armamento del ejército bizantino hubiera debido superar a las hordas desorganizadas de los arqueros turcos, si no hubiese sido por los errores de Romano y la deserción de una parte de sus aliados.

Vencido y hecho prisionero en Mozicerto, fue generosamente puesto en libertad mediante rescate por Alp Arslan, pero las puertas de Asia Menor estaban ya abiertas a la infiltración turca. El Imperio bizantino sobrevivió hasta 1453, pero nunca se resupo ya de la pérdida de Asia Menor.

Las devastaciones de los hunos y de los turcos eran un juego de niños frente a las de los mogoles, la mayor de las grandes tribus nómadas cuyos disciplinados ejércitos habían invadido, en el siglo XIII, una buena parte del planeta, desde Rusia y Siria hasta las costas de China.

Un ejército mogol saqueaba Hanoi mientras que Hulagu-Khan sitiaba Bagdad en 1258. Cuando este último se dirigía a Egipto y fue derrotado en la llanura de Esdrelón, llevaba en su artillería un importante equipo de ingenieros chinos encargados de las catapultas y de las máquinas que propulsaban de un solo golpe tres gigantescas flechas de nafta inflamada.

Algunos años más tarde, el hermano de Hulagu, Kublai-Khan. que no podía llegar hasta el mar por la obstinación de dos ciudades sobre el Han, llamó a los ingenieros mesopotámicos con sus máquinas de asedio para vencer su resistencia. Aunque nómadas, los mogoles se deleitaban en destruir ciudades con todo lujo de brutalidad y hacían del terror una táctica. Eso no obstante, estos bárbaros no carecían en absoluto de conocimientos. Gengis-Khan, fundador del imperio, que asumió el poder en 1206, era un genio militar que tenía plena conciencia del valor de la disciplina, de la organización y de la técnica.

Aunque iletrado, había montado una administración civil, impulsado el comercio, mantenido abiertas las comunicaciones a través de su imperio, utilizado los servicios de ingenieros, obreros y artesanos de toda clase con el fin de producir el máximo de armamento y las piezas de artillería más modernas.

En consecuencia, el ejército mogol fue durante muchos años el mejor entrenado y el mejor equipado del mundo. Su caballería pesada y ligera estaban tan bien adiestradas que podían desplazarse con la velocidad del relámpago en un orden perfecto, dirigido mediante estandartes durante el día y mediante señales luminosas durante la noche, e incluso por medio de flechas silbadoras. La caballería ligera hostilizaba a los enemigos con una granizada de flechas que, al decir de un cronista, «les hacía caer como las hojas en otoño».

Los mogoles se batían hasta que el enemigo quedaba debilitado y desorganizado por efecto de sus flechas; entonces intervenía la caballería pesada, protegida por corazas de cuero barnizado y armada con lanzas y espadas, para realizar la carga decisiva. Táctica de fuego y de choque admirablemente concebida. Por otra parte, una artillería portátil aumentaba la potencia de fuego, y las tropas soportaban marchas increíblemente largas y rápidas. Los ejércitos, las hazañas y el imperio de Timur el Cojo (Tamerlán) de Samarcanda fueron copiados de los mogoles.

Aun cuando penetró en la India, sus conquistas fueron mucho más reducidas. Los nietos de Gengis-Khan trataron de someter a los ejércitos dispersos por las llanuras de Polonia y de Hungría. Vencieron a los polacos en Wahlstadt, en 1241, y habrían penetrado sin duda en Europa si la muerte del gran khan, en Asia, no hubiera impuesto la retirada de las tropas. Hacia 1256, Hulagu y Kublai, nietos de Gengis-Khan, se dirigieron hacia Oriente y hacia Occidente.

Hulagu marchó contra Bagdad, la populosa y distinguida capital del Islam. Cuando el califa Mustasim hizo ademán de resistir, los mogoles se entregaron al saqueo de la ciudad, en la que durante diecisiete días pasaron todo a sangre y fuego; dejaban los cadáveres amontonados en las calles. Hay quien dice que encontraron la muerte cien mil habitantes, y hay quien aventura la cifra de ochocientos mil.

En cuanto al infortunado califa, con el fin de no derramar sangre real, fue envuelto en una alfombra y pateado por los jinetes hasta que le sobrevino la muerte. Kublai por su parte invadió China y se constituyó en su emperador. Los mogoles aprendieron de los chinos el arte de la guerra. Este pueblo, aun cuando no era nada belicoso, revestía la estrategia de un refinamiento apasionado y poseía un profundo conocimiento intelectual de las tácticas científicas. Su mayor defecto era una marcada predilección por la táctica defensiva, como lo prueba la Gran Muralla, construida en el siglo III antes de Jesucristo.

De hecho, su ingeniosidad, sumada a la energía de los mogoles, dio como resultado el más potente instrumento guerrero que jamás se haya conocido. Sin embargo, los mogoles no pudieron conquistar el mundo entero; Hulagu fue expulsado de Egipto y Kublai del Japón, contra el que había fracasado dos veces, en 1274 y en 1281, fracasos que no deben atribuirse sólo a la mala suerte, sino también a la potencia de los samurais, la clase japonesa de los guerreros.

Se cuenta que durante la primera invasión, un samurai se adelantó, cual un héroe de Homero, para retar él solo a su adversario; las filas mogolas se abrieron para dejarle pasar, y después se volvieron a cerrar en silencio para en-engullirle y despedazarle. Esta antítesis es reveladora por cuanto enfrenta la noción de equipo de los mogoles al carácter sagrado del guerrero nipón, tradición antigua, pero estrictamente nacional.

Grandes Personajes de la Historia del Mundo Miscelaneas Historicas

Chin Shi Huang, Primer Emperador de China:

China se llama China por Chin Shi Huang, que fue su primer emperador.

personajes de la historia  Chin Shi HuangEl fundó a sangre y fuego la nación, hasta entonces despedazada en reinos enemigos, le impuso una lengua común y un común sistema de pesas y medidas, y creo una moneda nacional única, hecha de bronce con un agujerito en el centro.

Y para proteger sus dominios alzó la Gran Muralla, una infinita cresta de piedra que atraviesa el mapa y sigue siendo, dos mil doscientos años después, la defensa militar más visitada del mundo.

Pero estas minucias nunca le quitaron el sueño. La obra de su vida fue su muerte: su sepultura, su palacio de después. Comenzó la construcción el día que se sentó en el trono, a los trece años de su edad, y año tras año el mausoleo fue creciendo, hasta ser más grande que una ciudad.

También creció el ejército que iba a custodiarlo, más de siete mil jinetes y soldados de infantería, con sus uniformes del color de la sangre y sus negras corazas. Esos guerreros de barro, que ahora asombran al mundo, habían sido modelados por los mejores escultores. Nacían a salvo de la vejez y eran incapaces de traición.


El monumento funerario era trabajo de presos, que extenuados morían y eran arrojados al desierto. El emperador dirigía la obra hasta en los más mínimos detalles y exigía más y más. Estaba muy apurado. Varias veces sus enemigos habían intentado matarlo, y él tenía pánico de morir sin sepultura. Viajaba disfrazado, y cada noche dormía en un lugar diferente.

Y llegó el día en que la colosal tarea terminó. El ejército estaba completo. El gigantesco mausoleo también, y era una obra maestra. Cualquier cambio ofendería su perfección.
Entonces, cuando el emperador estaba por cumplir medio siglo de vida, vino la muerte a buscarlo y se dejó llevar.

El gran teatro estaba listo, el telón se alzaba, la función comenzaba. Él no podía faltar a la cita. Ésa era una ópera para una sola voz.

ALEJANDRO MAGNO:
personajes de la historia  alejandro magnoDemóstenes se burlaba:

—Este jovencito quiere que le levantemos altares. Y bueno. Vamos a hacerle el gusto.
El jovencito era Alejandro Magno. Se decía pariente de Heracles y de Aquiles. Se hacía llamar el dios invencible. Había sido herido ocho veces y seguía conquistando mundo.

Había empezado coronándose rey de Macedonia después de matar a toda su parentela y, queriendo coronarse rey de todo lo demás, vivió en guerra continua los pocos años de su vida.

Su caballo negro rompía el viento. Él era siempre el primero en atacar, espada en mano, penacho de blancas plumas, como si cada batalla fuera un asunto personal:
—Yo no robo la victoria —decía.

Y muy bien recordaba la gran lección de Aristóteles, su maestro:

—La humanidad se divide entre los que nacen para mandar y los que nacen para obedecer.
Con mano dura apagaba las rebeliones, crucificaba o lapidaba a los desobedientes, pero era un raro conquistador que respetaba las costumbres de sus conquistados y hasta se daba el lujo de aprenderlas. Nacido para ser el mandamás, el rey de reyes, invadió tierras y mares desde los Balcanes hasta la India, pasando por Persia y Egipto y todo lo que encontró, y en todas partes sembró matrimonios. Su astuta idea de casar a los soldados griegos con mujeres del lugar fue una desagradable novedad para Atenas, donde cayó muy mal, pero consolidó el prestigio y el poder de Alejandro en su nuevo mapa del mundo.

Efestion lo acompañó siempre en el andar y el guerrear. Fue su brazo derecho en los campos de batalla y su amante en las noches de celebración. Junto con él y sus miles de jinetes imparables, largas lanzas, flechas de fuego, fundó siete ciudades, las siete Alejandrías, y parecía que eso no iba a terminar nunca.

Cuando Efestion murió, Alejandro bebió a solas el vino que habían compartido y al amanecer, borracho, mandó alzar una inmensa hoguera que quemara el cielo y prohibió la música en todo el imperio.

Y poco después también él murió, a los treinta y tres años de su edad, sin haber conquistado todos los reinos que en el mundo eran.

HOMERO: No había nada ni nadie. Ni fantasmas había. No más que piedras mudas, y alguna que otra oveja buscando pasto entre las ruinas.

personajes de la historia  homeroPero el poeta ciego supo ver, allí, la gran ciudad que ya no era. La vio rodeada de murallas, alzada en la colina sobre la bahía; y escuchó los alaridos y los truenos de la guerra que la había arrasado.

Y la cantó. Fue la refundación de Troya. Troya nació de nuevo, parida por las palabras de Homero, cuatro siglos y medio después de su exterminio. Y la guerra de Troya, condenada al olvido, pasó a ser la más famosa de todas las guerras.

Los historiadores dicen que ésa fue una guerra comercial. Los troyanos habían cerrado el paso hacia el mar Negro, y lo cobraban caro. Los griegos aniquilaron Troya para abrirse camino al Oriente por el estrecho de los Dardanelos. Pero comerciales fueron todas, o casi todas, las guerras que en el mundo han sido. ¿Por qué habría de hacerse digna de memoria una guerra tan poco original?

Las piedras de Troya iban a convertirse en arena y nada más que arena, cumpliendo su destino natural, cuando Homero las vio y las escuchó.

Lo que él cantó, ¿fue pura imaginación?
¿Fue obra de fantasía esa escuadra de mil doscientas naves lanzadas al rescate de Helena, la reina nacida de un huevo de cisne?
¿Inventó Homero eso de que Aquiles arrastró a su vencido Héctor, atado a un carro de caballos, y le dio varias vueltas alrededor de las murallas de la ciudad sitiada?
Y la historia de Afrodita envolviendo a Paris en un manto de niebla mágica cuando lo vio perdido, ¿no habrá sido delirio o borrachera?
¿Y Apolo guiando la flecha mortal hacía el talán de Aquiles?
¿Habrá sido Odiseo, alias Ulises, el creador del inmenso caballo de madera que engañó a los troyanos?
¿Qué tiene de verdad el final de Agamenón, el vencedor, que regresó de esa guerra de diez años para que su mujer lo asesinara en el baño?
Esas mujeres y esos hombres, y esas diosas y esos dioses que tanto se nos parecen, celosos, vengativos, traidores, ¿existieron?
Quién sabe si existieron.
Lo único seguro es que existen.

 

ASPASIA: En tiempos de Pendes, Aspasia fue la mujer más famosa de Atenas.
personajes de la historia  aspasiaLo que también se podría decir de otra manera: en tiempos de Aspasia, Pendes fue el hombre más famoso de Atenas.

Sus enemigos no le perdonaban que fuera mujer y extranjera, y por agregarle defectos le atribuían un pasado inconfesable y decían que la escuela de retórica, que ella dirigía, era un criadero de jovencitas fáciles.

Ellos la acusaron de despreciar a los dioses, ofensa que podía ser pagada con la muerte.

Ante un tribunal de mil quinientos hombres, Pendes la defendió. Aspasia fue absuelta, aunque en su discurso de tres horas, Pendes olvidó decir que ella no despreciaba a los dioses pero creía que los dioses nos desprecian y arruinan nuestras efímeras felicidades humanas.

Por entonces, ya Pendes había echado a su esposa de su lecho y de su casa y vivía con Aspasia. Y por defender los derechos del hijo que con ella tuvo, había violado una ley que él mismo había dictado.

Por escuchar a Aspasia, Sócrates interrumpía sus clases. Anaxágoras citaba sus opiniones.
—Qué arte o poder tenía esta mujer para dominar a los políticos más eminentes y para inspirar a los filósofos? —se preguntó Plutarco.

JULIO CÉSAR: Lo llamaban el calvo putañero, decían que era el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos.

personajes de la historia  julio cesarFuentes bien informadas aseguraban que había estado encerrado varios meses en el dormitorio de Cleopatra, sin asomar la nariz.

Con ella, su trofeo, regresó a Roma desde Alejandría. Y coronando sus campañas victoriosas en Europa y en África, rindió homenaje a su propia gloria mandando al muere a una multitud de gladiadores y exhibiendo jirafas y otras rarezas que Cleopatra le había regalado.

Y Roma lo vistió de púrpura, la única toga de ese color en todo el imperio, y ciñó su frente con corona de laurel, y Virgilio, el poeta oficial, cantó a su estirpe divina, que venía de Eneas, Marte y Venus.

Y poco después, desde la cumbre de las cumbres, se proclamó dictador vitalicio y anunció reformas que amenazaban los intocables privilegios de su propia clase.
Y los suyos, los patricios, decidieron que más vale prevenir que curar.

Y el todopoderoso, marcado para morir, fue rodeado por sus íntimos y su bienamado Marco Bruto, que quizás era su hijo, lo estrujó en el primer abrazo y en la espalda le clavó la primera puñalada.

Y otros puñales lo acribillaron y se alzaron, rojos, al cielo.

MARCO POLO: Estaba preso, en Génova, cuando dictó su libro de viajes. Sus compañeros de cárcel le creían todo. Cuando escuchaban las aventuras de Marco Polo, veintisiete años de viajes por los caminos de Oriente, todos los presos se escapaban y viajaban con él.

personajes de la historia  marco poloTres años después, el prisionero veneciano publicó su libro. Publicó es un decir, porque la imprenta no existía en Europa. Circularon algunas copias, hechas a mano. Los pocos lectores que Marco Polo encontró no le creyeron ni una palabra.

Alucinaba el mercader: ¿así que las copas de vino se alzaban en el aire sin que nadie las tocara, y llegaban a los labios del gran Kan? ¿Así que había mercados donde un melón de Afganistán era el precio de una mujer? Los más piadosos dijeron que no estaba bien de la cabeza.

En el mar Caspio, camino del monte Ararat, este delirante había visto aceites que ardían, y había visto rocas que ardían en las montañas de China. Sonaba por lo menos ridículo eso de que los Chinos tenían dinero de papel, billetes sellados por el emperador mongol, y barcos donde navegaban más de mil personas.

Sólo Carcajadas merecían el unicornio de Sumatra y las arenas cantoras del desierto de Gobi, y eran simplemente inverosímiles esas telas que se burlaban del fuego en los poblados que Marco Polo había encontrado más allá de Takjinakán

Siglos después, se supo:

los aceites que ardían eran petróleo;
las piedras que ardían, carbón;
los chinos usaban papel moneda desde hacía quinientos años y sus buques, diez veces más grandes que los buques europeos, tenían huertas que daban verduras frescas a los marineros y les evitaban el escorbuto;
el unicornio era el rinoceronte;
el viento hacía sonar las cumbres de los médanos en el desierto;
y eran de amianto las telas resistentes al fuego.
En tiempos de Marco Polo, Europa no Conocía el petróleo, ni el Carbón, ni el papel moneda, ni los grandes buques, ni el rinoceronte, ni las altas dunas, ni el amianto.

 

TOMAS MORO: A Tomás Moro sí lo entendieron, y quizás eso le costó la vida. En 1535, Enrique VIII, el rey glotón, exhibió su cabeza en una pica alzada sobre el río Támesis.

personajes de la historia  moroVeinte años antes, el decapitado había escrito un libro que contaba las costumbres de una isla llamada Utopía, donde la propiedad era común, el dinero no existía y no había pobreza ni riqueza.
Por boca de su personaje, un viajero regresado de América, Tomás Moro expresaba sus propias, peligrosas, ideas:

* Sobre las guerras: Los ladrones son a veces galantes soldados, los soldados suelen ser valientes ladrones. Las dos profesiones tienen mucho en común.

* Sobre el robo: Ningún castigo, por severo que sea, impedirá que la gente robe si ése es su único medio de conseguir comida.

* Sobre la pena de muerte: Me parece muy injusto robar la vida de un hombre porque él ha robado algún dinero. Nada en el mundo tiene tanto valor como la vida humana. La justicia extrema es una extrema injuria. Ustedes fabrican a los ladrones y después los castigan.

* Sobre el dinero: Tan fácil sería satisfacer las necesidades de la vida de todos, si esta sagrada cosa llamada dinero, que se supone inventada para remediarlas, no fuera realmente lo único que lo impide.

* Sobre la propiedad privada: Hasta que no desaparezca la propiedad, no habrá una justa ni igualitaria distribución de las cotando el retrato del nuevo monarca. Pero el artista y el rey se detestaban.

GOYA: El rey sospechaba, con toda razón, que era mentirosamente amable esa pintura cortesana. El artista no tenía más remedio que cumplir con su trabajo ganapán, que le daba de comer y le brindaba una buena armadura contra los embates de la Santa Inquisición. Al Tribunal de Dios no le faltaban ganas de quemar vivo al autor de La mala desnuda y de numerosas obras que hacían mofa de la virtud de los frailes y de la bravura personajes de la historia  goyade los guerreros.

El rey tenía el poder y el artista no tenía nada. Fernando había llegado al trono para restablecer la lnquisición y tos privilegios del señorío, en andas de una multitud que lo aclamaba gritando:
—Vivan las cadenas!

A la corta, más que a la larga, Goya perdió su puesto de pintor del rey, y fue sustituido por Vicente López, obediente burócrata del pincel.

Entonces el artista desempleado buscó refugio en una quinta, a orillas del río Manzanares, y en esas paredes nacieron las obras maestras de la llamada pintura negra.

Goya las pintó para él, por su puro gusto o disgusto, en las noches de soledad y desesperación, a la luz de las velas que erizaban su sombrero.
Y así este sordo de absoluta sordera fue capaz de escuchar las voces rotas de su tiempo, y les dio forma y color.

OSCAR WILDE: El lord chambelán del reino británico era bastante más que un camarero. Entre otras cosas, tenía a su cargo la censura del teatro. Con ayuda de sus expertos, decidía qué obras debían ser cortadas o prohibidas para proteger al público contra los riesgos de la inmoralidad.

personajes de la historia  wildeEn 1892, Sarah Bernhardt anunció que una nueva obra de Oscar Wilde, «Salomé», iba a inaugurar su temporada en Londres.

Dos semanas antes del estreno, la obra fue prohibida.

Nadie protestó, salvo el autor. Wilde recordó que él era un irlandés viviendo en una nación de tartufos, pero los ingleses le festejaron el chiste. Este panzón ingenioso, que llevaba una flor blanca en el ojal y en la lengua una navaja, era él personaje más venerado en los teatros y en los salones de Londres.

Wilde se burlaba de todos, y también de sí mismo:
—Yo puedo resistir todo, menos la tentación —decía.
Y una noche compartió su lecho con el hijo del marqués de Queensberry, fascinado por su belleza lánguida, misteriosamente juvenil y a la vez crepuscular; y ésa fue la primera noche de otras noches. El marqués se enteró, y le declaró la guerra. Y la ganó.

Al cabo de tres procesos humillantes, que ofrecieron cotidianos banquetes a la prensa y desataron la indignación de los ciudadanos contra este corruptor de costumbres, el jurado lo condenó, por haber cometido actos de grosera indecencia con los jovencitos que tuvieron el placer de denunciarlo.

ROSA DE LUXEMBURGO: Nació en Polonia, vivió en Alemania. A la revolución social consagró su vida, hasta que cayó asesinada. A principios de 1919, los ángeles guardianes del capitalismo alemán le partieron el cráneo a golpes de culata de fusil.

Poco antes, Rosa Luxemburgo había escrito un artículo sobre los primeros pasos de la revolución rusa. El artículo, nacido en la cárcel alemana donde estaba presa, se oponía al divorcio del socialismo y la democracia.

* Sobre la nueva democracia: La democracia socialista no es algo que empieza en la tierra prometida sólo cuando han sido echados los fundamentos de la economía socialista. No llega como una especie de regalo de Navidad para la gente que la merece por haber soportado, en el ínterin, a un puñado de dictadores socialistas. La democracia socialista empieza simultáneamente con el comienzo de la destrucción de la clase dominante y de la construcción del socialismo.

* Sobre la energía del pueblo: El remedio que han encontrado Trotski y Lenin, la eliminación de la democracia como tal, es peor que la enfermedad que se proponen curar, porque tapona la única fuente de corrección de todas las limitaciones de las instituciones sociales. Esa fuente es la activa, irrestricta, energizante vida política de las más amplias masas del pueblo.

* Sobre el control público: El control público es indispensablemente necesario. Cuando no existe, el intercambio de experiencias se reduce al cerrado círculo de los dirigentes del nuevo régimen. La corrupción resulta inevitable.

* Sobre la libertad: La libertad sólo para los partidarios del gobierno, sólo para los miembros de un partido, por numeroso que sea, no es libertad. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para quien opina diferente.

* Sobre la dictadura burocrática: Sin elecciones generales, sin irrestricta libertad de prensa y libertad de reunión, sin un libre debate de opiniones, la vida muere en las instituciones públicas, se convierte en una caricatura de vida donde sólo la burocracia es elemento activo.
La vida pública cae gradualmente dormida, y unos pocos líderes del partido, dotados de incansable energía y de ilimitada experiencia, gobiernan y mandan.

Entre ellos, no más que una docena de cabezas dirigen realmente, y una minoría selecta de la clase trabajadora es invitada, de tiempo en tiempo, a reuniones donde aplaude los discursos de los líderes y aprueba las resoluciones por unanimidad.

EL «DR. MENGELE»: Por razones de higiene, a la entrada de las cámaras de gas había rejillas de hierro. Ahí personajes de la historia mengelelos funcionarios limpiaban el barro de sus botas.
Los condenados, en cambio, entraban descalzos. Entraban por la puerta y salían por las chimeneas, después de ser despojados de los dientes de oro, la grasa, el pelo y todo lo que pudiera tener valor.

En Auschwitz, el doctor Josef Mengele hacía sus experimentos como otros sabios nazis, él soñaba con criaderos capaces de generar la súper raza del futuro. Para estudiar y evitar las taras hereditarias, trabajaba con moscas de cuatro alas, ratones sin patas, enanos y judíos. Pero nada excitaba tanto su pasión científica como los niños gemelos.

Mengele repartía chocolatines y afectuosas palmadas entre sus cobayos infantiles, aunque en la mayoría de los casos no resultaron útiles al progreso de la Ciencia.

Intentó convertir a algunos gemelos en hermanos siameses, y les abrió las espaldas para conectarles las venas: murieron despegados y aullando de dolor.

A Otros trató de cambiarles el sexo: murieron mutilados.
A otros les operó las cuerdas vocales, para cambiarles la voz: murieron mudos.
Para embellecer la especie, inyectó tintura azul en gemelos de Ojos Oscuros: murieron ciegos.

Prohibido ser ineficiente

personajes de la historia  hossEl hogar estaba pegado a la fábrica. Desde la ventana del dormitorio, se veían las chimeneas.
El director regresaba a casa cada mediodía, se sentaba junto a su mujer y sus cinco hijos, rezaba el Padrenuestro, almorzaba y después recorría el jardín, los árboles, las flores, las gallinas y los pájaros cantores, pero ni por un instante perdía de vista la buena marcha de la producción industrial.

Era el primero en llegar a la fábrica y el último en irse. Respetado y temido, aparecía a cualquier hora, sin aviso, en cualquier parte.

No soportaba el desperdicio de recursos. Los costos altos y productividad baja le amargaban la vida. Le daban náuseas la falta de higiene y el desorden. Podía perdonar cualquier pecado. La no Eficiencia, no.

Fue él quien sustituyó el ácido sulfúrico y el monóxido de carbono por el fulminante gas Zyklon B, fue él quien creó hornos crematorios diez veces más productivos que los hornos de Treblinka, fue’ él quien logró producir la mayor cantidad de muerte en el meritorio tiempo y fue él quien creó el mejor centro de exterminio de toda la historia de la humanidad.

En 1947, Rudolf Hóss fue ahorcado en Auschwitz, el campo lo concentración que él había construido y dirigido, entre los árboles en flor a los que había dedicado algunos poemas.

 

Fundación de los Campos de Concentración
personajes de la historia  goeringCuando Namibia conquistó la independencia, en 1990, se siguió llamando Goering la principal avenida de su capital. No por Hermann, el célebre jefe nazi, sino en homenaje a su papá, Heinrich Goering, que fue uno de los autores del primer genocidio del siglo veinte.

Aquel Goering, representante del imperio alemán en ese país africano, había tenido la bondad de confirmar, en 1904, la orden de exterminio dictada por el general Lothar von Trotta.

Los hereros, negros pastores, se habían alzado en rebelión. El poder colonial los expulsó a todos, y advirtió que mataría a los hereros que encontrara en Namibia, hombres, mujeres o niños, armados o desarmados.

De cada cuatro hereros, murieron tres. Los abatieron los cañones o los soles del desierto adonde fueron arrojados.

Los sobrevivientes de la carnicería fueron a parar a los campos de concentración, que Goering programó. Entonces, el canciller Von Bülow tuvo el honor de pronunciar por primera vez la palabraKonzentrationslager.

Los campos, inspirados en el antecedente británico de África del Sur, combinaban el encierro, el trabajo forzado y la experimentación científica. Los prisioneros, que extenuaban la vida en las minas de oro y diamantes, eran también cobayos humanos para la investigación de las razas inferiores. En esos laboratorios trabajaban Theodor Moilison y Eugen Fischer, que fueron maestros de Joseph Mengele.

Mengele pudo desarrollar sus enseñanzas a partir de 1933. Ese año, Goering hijo fundó los primeros campos de concentración en Alemania, siguiendo el modelo que su papá había ensayado en África.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano