Mas Información Sobre Mahoma

Sunitas y chiitas Diferencias Porque se dividió el imperio árabe

Diferencias Entre Sunitas y Chiitas

En una sociedad dominada por ¿quién guiaría a la comunidad de creyentes?, poco después de la muerte de Mahoma, varios de sus seguidores más cercanos califas, o líder terrenal de la comunidad islámica, a Abu Bakr (imagen), rico mercader suegro de Mahoma. Mahoma y los primeros califas que le sucedieron adoptaron la costumbre tribal árabe de realizar incursiones en contra de sus perseguidores.

El Corán llamó a esta actividad «pelear por el sendero del Señor o yijad. Aunque erróneamente llamada Guerra Santa, la yijad desarrolló a partir de la tradición árabe de las incursiones tribales las cuales se permitían como una forma de canalizar las energías belicosas de las tribus beduinas. La yijad no se efectuaba con la finalidad de convertir a otros, pues la conversión al Islam era estrictamente voluntaria. A aquellos que no se convertían únicamente se les exigía que se sometieran al gobierno musulmán y que pagaran los impuestos.

Una vez unificados bajo Abu Bakr, los árabes comenzaron a dirigir sus energía, anteriormente gastada contra ellos mismos, hacia los vecinos, llevando a cabo una yijaden gran escala. Los pueblos vecinos y los persas fueron los primeros en sentir la fuerza de los recién unidos árabes. En el año 636, en Yarmuk, los musulmanes derrotaron al ejército bizantino y, en el 640, tomaron posesión en la provincia de Siria  En dirección hacia el este, los árabes derrotaron a las fuerzas persas en el 637, y luego se lanzaron a la conquista de todo el Imperio Persa en el año 650. Mientras tanto, Egipto y las demás regiones del norte de África habían sido anexadas al nuevo Imperio Musulmán.

Conducidos por los califas y por una serie de brillantes generales, los árabes habían estructurado un enorme y muy motivado ejército, cuya valentía se vio estimulada por la creencia de que los guerreros musulmanes tenían garantizado un lugar en el paraíso si morían en combate.

Los primeros califas, gobernando desde Medina, organizaron los recién conquistados territorios en provincias contribuyentes. A mediados del siglo VII surgieron una vez más problemas por la sucesión del profeta, hasta que Alí, yerno de Mahoma, fue asesinado y el general Muawiya, gobernador de Siria y uno de los principales rivales de Alí, llegó a ser califa en el año 661. Muawiya fue conocido por una virtud sobresaliente: utilizaba la fuerza sólo cuando era necesario. Como dijo alguna vez, «Nunca uso mi espada cuando basta con mi látigo, ni mi látigo cuando mi lengua es suficiente”. Muawiya se movilizó para lograr que se heredara en su propia familia el título de califa, estableciendo así la dinastía Omeya. Como una de sus primeras acciones, la dinastía omeya trasladó la capital del Imperio Musulmán de Medina a Damasco, en Siria.

Esta disensión interna en torno al califato creó una división en el Islam, entre los chiítas—quienes sólo aceptaban a los descendientes de Alí, el yerno de Mahoma, como legítimos gobernantes— y los sunitas, quienes reclamaban que los descendientes de los omeyas eran los verdaderos califas. Esta ruptura ocurrida en el siglo VII ha escindido al Islam hasta el día de hoy, entre sunitas y chiitas. No obstante, la crisis interna no detuvo la expansión del Islam. Al comienzo del siglo VIII, se efectuaron nuevos ataques en ambos limites, el oriental y el occidental, del mundo mediterráneo. Tras arrasar todo el norte de Africa, los musulmanes invadieron la Europa germana al llegar a España en el año 710.

El reino visigodo —ya debilitado por las guerras internas— se derrumbó y, alrededor del 725, la mayor parte de España se había convertido en un estado musulmán, cuyo centro fue Córdoba. En el año 732, un ejército musulmán, al llevar a cabo una incursión en el sur de Francia, fue derrotado por el ejército de Carlos Martel, cerca de Poitiers.

La expansión musulmana en Europa se detuvo. Mientras tanto, en el año 717 otra fuerza musulmana había lanzado un ataque naval a Constantinopla, con la esperanza de destruir el Imperio Bizantino. En la primavera del año 718, los bizantinos destruyeron la flota musulmana y salvaron al Imperio Bizantino y, de manera indirecta, a la Europa cristiana, pues sin lugar a dudas, si Constantinopla hubiese sucumbido, esto habría abierto las puertas a la invasión musulmana de Europa oriental. El Imperio Bizantino y el Islam establecieron ahora una precaria frontera en el sur de Asia Menor.

El avance árabe llegó, por fin, a su término, pero no sin antes haber logrado la conquista de las partes del mediterráneo oriental y austral del viejo Imperio Romano. El Islam se convirtió, en verdad, en el heredero de gran parte del antiguo Imperio Romano. La dinastía omeya de Damasco gobernaba ahora un enorme imperio. Si bien esta expansión había llevado al seno del Islam una riqueza inimaginable, así como nuevos grupos étnicos, también lo puso en contacto con las civilizaciones bizantina y persa.

Como resultado, el nuevo Imperio Árabe se vería influido por la cultura griega, así como por las añejas civilizaciones del antiguo Cercano Oriente. Los hija de los conquistadores serían educados de nuevas maneras y producirían una brillante cultura que, con el tiempo, influiría intelectualmente en la Europa occidental.

Los integrismos islámicos: Rama minoritaria del islamismo en contraposición a la mayoría sunnita, el cinismo mantiene una jerarquía religiosa que tiene su origen en la creencia de que Mahoma hizo depositario del «sentido oculto» del Corán a su sucesor (imán) Alí, sentido que éste habría transmitido a imanes posteriores.

Los chutas creen asimismo en un «imán oculto» que regresará en el fin de los tiempos para salvar a los fieles en el Juicio Final. Por esta razón, el chiismo otorga un carácter redentor al sufrimiento y al martirio. Existe la superstición intelectual de que el Irán chuta es el máximo exponente de lo que se ha dado en llamar «integrismo islámico». Esta idea, muy extendida en los medios intelectuales de Occidente, no es cierta. Por ejemplo, el wahabbismo, una variante rigorista del sunnismo, que es la religión oficial de Arabia Saudí, califica de «impíos» a los chutas.

Durante el régimen de los talibanes -seguidores de la corriente ultrarrigorista deobandí-, la minoría chuta fue perseguida en Afganistán. Bin Laden, antiguo colaborador de la CIA, aliado de los talibanes e inspirador de los atentados del 11 de septiembre de 2001, es un saudí wahabbita.

PARA SABER MAS…

MAHOMA no tuvo hijos. Su sucesor como califa (jefe) fue Abubeker, su suegro. Abubeker unió a las tribus fieles a Mahoma y emprendió las conquistas que habrían de ensanchar el imperio y que continuaron durante el gobierno de dos califas sucesivos.

SüNNÍS YSHIÍS
El nombramiento del primer califa fue muy discutido. Alí, el esposo de Fátima, hija de Mahoma, no resultó elegido. Esto causó una división en el mundo islámico, que subsiste en la actualidad. Los sunnís aceptaron al nuevo califa, pero no así los shiís, quienes consideran que Alí debía haber sido el elegido en calidad de heredero legítimo.

LOS OMEYAS
La dinastía omeya dio comienzo en el 661, poco después de la muerte de Alí. Desde su capital, Damasco (Siria), los omeyas favorecieron el desarrollo del Islam como una cultura de colonización pacífica. No obstante, su suntuoso estilo de vida fue rechazado por muchos musulmanes no árabes, quienes se opusieron al monopolio árabe del Islam.

LOS ABASÍS
Una nueva dinastía, los abasís, se encumbró al poder en el 756. Su capital fue la ciudad persa de Bagdad (en el act. Iraq). Pero el imperio abasí era demasiado extenso para hallarse en poder de una sola familia. Así, desde el s. IX, muchos gobernadores más o menos independientes rigieron la suerte del imperio islámico. No obstante, los abasís fueron reconocidos como califas durante más de 500 años, primero en Bagdad y luego en El Cairo, pero se fueron convirtiendo más en líderes religiosos que en autoridades políticas.

Salman Rusdhie condenado a muerte por el regimen islamico de Irán

Salman Rusdhie condenado a muerte por el regimén islámico

Salman Rusdhie condenado a muerte por el regimen islamicoSi uno de los signos característicos de los años ochenta fue el próspero yuppie, otro fue el puritano —y ferviente crítico— fundamentalista religioso. Junto a un mar de fondo general de fe militante se produjo una reacción contra la blasfemia artística incluso en países famosos por su libertad de expresión.

En Estados Unidos, la película de Martín Scorsese, La última tentación de Cristo, provocó tantas condenas de cristianos evangélicos en 1988 que algunos cines se negaron a proyectarla. El mayor disturbio cultural de la década se inició el mismo año en Inglaterra con la publicación de Versos satánicos, un libro que convirtió a su autor, Salman Rushdie, en el fugitivo más célebre del mundo.

Rushdie, de 41 años, había ganado el prestigioso Booker Prize de Gran Bretaña por una novela anterior, Hitos de la medianoche (1981). Nacido en Bombay, de origen británico, y musulmán renegado, escribió acerca de sus distintas herencias con amor, escepticismo e irreverencia. Pero en Versos satánicos se atrevió a desafiar las ideas fundamentalistas islámicas de una religión fundada por un profeta infalible.

Con una prosa imaginativa, el libro relata las aventuras de dos hindúes musulmanes que sobreviven al ataque a un avión de separatistas sikhs. Tras aterrizar en Inglaterra. a Saladin Chamcha, uno de los personajes, le salen cuernos, pezuñas y una cola. A su compañero Gibreel Farishta, una aureola y sueña que se encuentra con un profeta llamado Mahound (uno de los nombres de Mahoma), que duda sobre la categoría divina de tres diosas y con un grupo de prostitutas que tienen los nombres de las esposas de Mahoma, entre otros personajes semicoránicos.

Musulmanes de Inglaterra quemaron el libro, que fue prohibido en varios países y provocó disturbios en India y en Pakistán. Sin embargo, la reacción más violenta fue la de Irán, cuyo líder, el ayatollah Jomeini, fue mencionado en uno de los sueños de Gibreel. En 1989 Jomeini condenó a muerte a Rushdie y prometió el paraíso a cualquiera que muriera al tratar de matarlo.

Finalmente, el clero iraní fijó la recompensa en seis millones de dólares. Rushdie se escondió, protegido por Scotland Yard. Bombas y amenazas hicieron que muchos libreros retiraran la obra de sus estantes y los editores suspendieron el proyecto de una edición en rústica. A pesar de las condenas oficiales de Gran Bretaña y otros países, de las peticiones de intelectuales famosos y de las disculpas de Rushdie el edicto sobrevivió al ayatollah: en los años noventa, el escritor seguía siendo un perseguido.

La República Islámica de Irán
Los iraníes son un pueblo ario que inmigró a su planicie desértica entre el mar Caspio y el golfo Pérsico hace más de 3000 años. Aunque su idioma, el persa o farsi, se escribe con caracteres arábigos, en realidad está relacionado con las lenguas europeas. La gran mayoría del pueblo iraní es musulmán y pertenece a la secta chiíta, menos numerosa que la zunita, a la que pertenece la mayoría de los países árabes.

Los chiítas creen que el califa Alí Ibn Abi Tabib, primo y yerno de Mahoma, único heredero legítimo del profeta, y actualmente representado por los ayatolas, líderes espirituales que interpretan y refuerzan la ortodoxia musulmana.

Cuando regresó de su exilio en 1979, el ayatola Rujola Jomeini asumió el liderazgo de la campaña para limpiar a Irán de las influencias prooccidentales. Su primer enemigo fue el sha exiliado; el segundo fue el gobierno de EUA, que apoyaba al sha. Para Jomeini, el secuestro de los rehenes fue un acto legítimo para humillar y derrotar a esos enemigos.

Aunque la constitución adoptada por Irán en 1979 estipulaba que se eligiera un presidente y legisladores, Jomeini detentó el poder y se le nombró líder espiritual vitalicio del país. El fallecimiento del ayatola en 1989 inició una ola de demostraciones de luto histérico en todo el país, pues su pueblo lo consideraba el líder de inspiración divina de una revolución que creó la primera república islámica del mundo.

Fuente Consultada:
Secretos y Misterios de la Historia Reader´s Digest

Historia de los Arabes El Islamismo Conquistas y Caracteristicas

HISTORIA DE LOS ÁRABES y EL ISLAMISMO

TEMAS TRATADOS:

1-Ubicación Geográfica y Caracteristicas
2-Mahoma y el Nacimiento del Islamismo
3-La Expansión Arabe
4-La Civilización Arabe
5-El Arte Arabe
6-El Pensamiento y Letras Arabes
7-La Agricultura Arabe
8-La Industria Arabe
9-Lectura Complementaria

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1-ORIGEN Y UBICACION DE LOS ARABES:

Arabia es una gran península asiática de tres millones de kilómetros cuadrados, limitada por el Mediterráneo, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico.

Las civilizaciones, que se desarrollaron en Egipto y en Oriente, en su expansión chocaron siempre con el enorme desierto arábigo, inmenso obstáculo natural. Sus costas rocosas dificultan la navegación. Arabia es: «Djesirat el Arab«, la isla de los árabes.

El desierto se extiende por las nueve décimas partes del país. De esta tierra reseca y recalentada levántanse nubes de polvo que llegan a oscurecer el Sol.

No existen corrientes de agua y sólo a temporadas algún que otro miserable riachuelo cruza el país. Según una antigua tradición, los pobladores de Arabia son descendientes de Ismael, hijo de Abraham y de su esclava Agar.

En el siglo VI se hallaban claramente diferenciadas dos clases de población: la nómada y la sedentaria.

A la primera pertenecían los árabes trashumantes –beduinos– que llevaban una vida ruda y llena de peligros.

Practicaban el robo, el pillaje y el asesinato sin remordimiento alguno. Odiaban a los árabes sedentarios, a quienes, con frecuencia, hacían objeto de sus depredaciones. La institución sagrada era la tribu; el matrimonio tenía por único fin conseguir el aumento de la población.

El beduino que más hijos tenía era el más considerado. Las tribus vivían en un constante estado de enemistad y de guerra, pues no concebían las ventajas de la unidad.

Eran poco religiosos, adoraban a numerosas divinidades y a bloques de piedra que transportaban en su incesante deambular por el desierto.

Algunas tribus se habían convertido al judaísmo y a la religión cristiana, por lo que, durante el siglo VI existió un movimiento religioso que tendía al monoteísmo.

Sin embargo, entre estas tribus existía un lazo de unión formidable: la lengua. El árabe se enorgullecía de la riqueza de su vocabulario y procuraba sostener su pureza.

Las faltas cometidas al hablar eran castigadas a bastonazos y los poetas eran considerados como seres privilegiados y mágicos. Los beduinos escuchaban embelesados sus narraciones.

La ciudad más famosa de Arabia era La Meca. Allí se hallaba la Kaaba, el santuario de los árabes. De los puntos más lejanos acudían beduinos para besar la piedra negra y redimir sus pecados.

Todas las caravanas del desierto confluían en aquel lugar y la ciudad fue creciendo y prosperando. Opulentos mercaderes organizaron en ella una especie de república. En sus mercados se compraban y vendían mujeres, esclavos y camellos.

2-NACIMIENTO DEL ISLAMISMO

MAHOMA. Un muchacho árabe –Mahoma (570-632)- fue el hombre llamado a cambiar la manera de pensar y sentir de sus compatriotas.

Huérfano de madre a los seis años, tuvo una infancia muy dura. A los 24 años estaba al servicio de la viuda Khadidja y dirigía las caravanas que se encaminaban a Egipto, Palestina y el Golfo Pérsico.

Conoció las doctrinas cristiana y judía y llegó a la convicción de que la idolatría era algo absurdo. A los 40 años tuvo crisis místicas y alucinaciones y creyó oír la voz de Dios que le hablaba por medio del arcángel San Gabriel.

Llegó a la conclusión de que sus compatriotas acabarían por ser conquistados si antes no alcanzaban la unidad política, la paz interna y rendían culto al Dios verdadero.

Para salvarles comenzó a predicar una nueva religión a la que designó con el nombre de Islam, que significa resignación a la voluntad de Dios.

Los historiadores musulmanes fijan el año 611 como la fecha inicial de la predicación islámica. Mahoma invocaba el nombre de un Dios verdadero: Alá, de quien era único profeta.

Los comienzos fueron difíciles, pues no logró convertir más que a su esposa y a unos pocos amigos, y tropezó con una fuerte oposición en La Meca, donde los koroichitas, sus compatriotas, veían con malos ojos la nueva doctrina que atacaba a las divinidades base de las peregrinaciones y de su enriquecimiento.

Mahoma no se desalentó, pero al comprobar que su permanencia en La Meca se hacía de día en día más difícil y peligrosa, huyó a Medina –la ciudad rival– acompañado de 150 de sus partidarios.

Esta huida, llamada «hégira«, tuvo lugar el día 20 de septiembre del año 622, y de ella parte la Era adoptada por todos los pueblos musulmanes.

El mérito de Mahoma consistió en elaborar una doctrina compatible con las antiguas tradiciones de Arabia y en haber hecho del Islam una religión nacional.

En el año 630 se presentó en La Meca al frente de 10.000 hombres, que derribaron y destruyeron los ídolos que rodeaban la Kaaba. De este modo se apoderó de la ciudad que quedó reservada a los creyentes.

Seguidamente continuó la «guerra santa», hasta conseguir que todas las tribus árabes adoptaran el Islamismo.

La doctrina religiosa del profeta es muy sencilla y se halla contenida en el Corán, libro sagrado de los musulmanes. Todo queda reducido a la creencia en Alá, Dios único, en el Juicio final, en la resurrección de los muertos y en la predestinación.

Los cinco deberes principales del buen musulmán son: el ayuno, el rezo cotidiano, la peregrinación a La Meca por lo menos una vez en la vida, la limosna y la guerra santa contra los infieles.

El Corán propugna el perdón de las injurias y ensalza la práctica de las obras de misericordia, prohibe el adulterio, el homicidio y el robo, así como el consumo del vino, la carne de cerdo y la práctica de los juegos de azar.

KAABA

Mahoma entró en la Meca sin combatir. Fue a tocar con respeto la piedra negra y dio siete veces la vuelta a la Kaaba; luego ordenó romper todos los ídolos. Concedió una amnistía a todos los que le habían combatido, excepto a una docena. De ellos condenó a muerte a cuatro, entre los que figuraba una cantadora a la que detestaba porque había recitado poemas contrarios a él. Dueño ya de la Meca, Mahoma fue muy pronto reconocido por todos los árabes como su profeta y su jefe. Pero estaba agotado, prematuramente envejecido y murió poco después (632).

3-LA EXPANSION ÁRABE

A la muerte de Mahoma los árabes poseían una misma religión, se habían acostumbrado a obedecer a un soberano y se hallaban en condiciones de iniciar la conquista de un imperio.

Ellos fueron los intermediarios entre el mundo asiático y la Europa occidental.

Se lanzaban al combate con empuje irresistible y, a pesar de carecer de bases militares, líneas de comunicación, provisiones y equipos, sus victorias fueron tan rápidas y decisivas que a los quince años de la muerte del Profeta, el estandarte de la Media Luna ondeaba en Damasco, Antioquía, Jerusalén, Trípoli, Egipto y gran parte del Norte de Africa.

Conquistaron toda la Persia, el Turquestán y los territorios situados en las orillas de los mares Negro y Caspio.

En el año 711 cruzaron el estrecho de Gibraltar, y tras derrotar a los visigodos españoles en las márgenes del Guadalete, se desparramaron como un ciclón por toda la Península Ibérica.

Desde la frontera de Francia empezaron a planear la conquista de Europa y la destrucción del Cristianismo; franquearon los Pirineos y amenazaron la Galia, pero fueron detenidos en Poitiers por los francos.

En aquella memorable batalla ocurrida el 732 murió el emir Abderramán el-Gafekí, caudillo árabe, vencido por el famoso Carlos Martel.

En el año 750 tuvo lugar una profunda revolución en el mundo musulmán; la dinastía de los Omeyas fue derrotada por Abul- Abbas, fundador de la dinastía de los Abbasidas, que estableció su capital en Bagdad.

Un solo omeya, Abderramán I o Abdal-Ratimán escapó de las matanzas y, vagando de cabila en cabila y de aduar en aduar, llegó a España, erigiendo el Emirato independiente de Córdoba.

Harum-al-Raschid (786-809) fue el más conocido de los soberanos de esta época; era piadoso y activo, y logró dar conhesión al gran imperio, aunque concediendo cierta autonomía a las provincias.

Era en verdad empresa difícil en aquellos tiempos mantener en una sola mano pueblos tan distantes entre sí como la India y España; por ello los distintos pueblos entraron en lucha muy pronto y el gran imperio se fue desmembrando.

mapa del imperio arabe

Los califas de Bagdad, encerrados en suntuosos palacios, renunciaban con facilidad a sus derechos sobre lejanas provincias.

España se separó en el año 755, y Egipto lo hizo en el 868. Los turcos, encargados de defender al califa, constituían la base del Ejército y, poco a poco, su influencia fue en aumento, hasta llegar al extremo de que si bien el califa era el titular del poder espiritual, los turcos acabaron por ser los amos absolutos del Estado.

El califato de Bagdad llevó una vida muy floreciente desde finales del siglo VIII hasta los comienzos del IX.

El vasto imperio que se hallaba dividido en 28 provincias, abarcaba los territorios comprendidos en el rectángulo formado por el Indo, el Sahara, el Atlántico y el Cáucaso.

El califa era el representante del Profeta y ejercía un poder absoluto. Vivía en un magnífico palacio rodeado de servidores, en el que se celebraban fiestas maravillosas.

Los califas delegaron las funciones propias del gobierno en funcionarios llamados «visires», mientras que las cuestiones judiciales eran encomendadas a los «cadíes».

El «walí» era el encargado de aplicar el Derecho Penal. El inspector del comercio y del mercado recibía el nombre de «almotacén».

El «berid» era el jefe del servicio de postas, que se hallaba muy bien organizado y para el cual se utilizaban palomas mensajeras; tenía por misión informar al poder central de todo cuanto ocurría. Los impuestos se pagaban en especie o en moneda y pasaban a engrosar el tesoro de los califas.

El Ejército del califa de Bagdad llevó a contar con 50.000 hombres, que disfrutaban del reparto del botín o de un sueldo fijo; pero como eran muy indisciplinados los califas se decidieron a reclutar mercenarios turcos.

En Córdoba no tardó en proclamarse el Califato independiente, con lo cual el mundo árabe quedó escindido. El Califato de Bagdad cayó en poder de los mongoles el año 1258.

La influencia de Egipto fue muy grande entonces, y mientras en España al esplendor del Califato de Córdoba siguió la decadencia de los múltiples reinos de Taifas, en Oriente los turcos incrementaron su poder hasta que en el siglo XV lograron la conquista de Constantinopla, pero entonces elImperio Arabe había muerto para sucederle el Imperio Turco.

4-LA CIVILIZACION ÁRABE

Durante 500 años se enfrentaron dos modos de pensar, dos religiones y dos concepciones de la vida: Mahoma y Cristo.

Desde el punto de vista moral y humano la civilización cristiana era más perfecta en todos sentidos: por su especial consideración a la mujer y a los débiles, por su exaltación de la virtud, por su sentido trascendente de justicia, etc.

Sin embargo, es preciso reconocer que los árabes desarrollaron una civilización en la que ocupaba lugar muy preferente el cultivo de las Ciencias, y que su sentido de la belleza era extraordinario como lo demuestran los monumentos que de su plenitud se han conservado hasta nuestros días.

Los árabes pudieron conocer gran parte del saber acumulado en Alejandría durante el período llamado «helenístico». Gracias a ellos, y a través del camino de España nos llegaron obras literarias como Calila y Dimna, el Sendebar y los relatos de Las Mil y una Noche, entre otras.

alejandria biblioteca

La Escuela de Traductores de Toledo, fundada por el obispo Raimundo, fue una de las que más contribuyeron a salvar la cultura clásica y oriental que nos llegaba a través de los musulmanes.

Entre los nombres que destacan en ella merecen recordarse Domingo Guinsalvo, Juan Hispalense y Gerardo de Cremona.

El cálculo algebraico y las cifras que usamos actualmente y que se llaman arábigas las debemos a los musulmanes.

La dedicación de este pueblo a las Matemáticas fue notable. Las ecuaciones de segundo grado, e incluso las de grado superior, fueron bien conocidas por ellos, así como la Trigonometría.

Consecuencia de este perfeccionamiento del cálculo fueron los notables progresos conseguidos en Astronomía, pues llegaron a determinar la inclinación del eje de la Tierra sobre la eclíptica.

arabes matematicos

Los árabes eran grandes matematicos y astrónomos

Conocieron la brújula, seguramente importada de Asia central o de China, y fueron extraordinariamente hábiles en el trabajo de los metales, en la fabricación de telas, curtidos, armas y papel.

brujula arabes

En Fez existían 400 molinos para la fabricación de pasta de papel, y Játiva fue la primera población de España donde se instalaron fábricas de papel de arroz. Los molinos de viento son una realización árabe.

Su dedicación a la Alquimia les llevó a descubrir el alcohol, el alcanfor, el mercurio y el ruibarbo. Además, en Europa fueron los primeros en utilizar la pólvora, conocida por los chinos.

La agricultura llegó a perfeccionarse con un sistema de riegos que en la huerta valenciana viene aplicándose casi igual que en tiempo de la dominación árabe.

Los musulmanes sentían una especial fascinación por el agua, que utilizaban como adorno en sus jardines.

Por ejemplo, es de admirar el empleo del líquido elemento en los del Generalife de Granada, en los del Alcázar de Sevilla y en tantas construcciones como nos quedan de aquella época de España.

Las palabras «acequia», «algibe», «noria» y tantas otras, son árabes y demuestran claramente las innovaciones que este pueblo aportó en la agricultura de la península.

A ellos se debe también la aclimatación en Occidente de la palmera, el algodón, el arroz, el naranjo, la caña de azúcar, el granado, la morera e innumerables plantas de jardín.
La cirugía árabe no fue muy importante porque sentían gran pudor y respeto por el cuerpo humano desnudo, pero sí la Medicina.

Abenmasawih escribió un tratado de Oftalmología; Abubéquer fue un químico notable y un médico excelente, autor de una enciclopedia de Medicina; Abenalcházar escribió un tratado sobre la viruela y el sarampión, y Abulcásim una obra en la que trata temas de Obstetricia, Cirugía y lo que hoy llamamos Otorrinolaringología.

Entre los astrónomos famosos cabe recordar a Mohamet el Fazari, Mohamet Alfargani y, sobre todos, Chábir Albattani, que vivió en el siglo X y fue considerado un precursor de las doctrinas astronómicas que tuvieron su desarrollo durante el Renacimiento.

5-EL ARTE ÁRABE

En la expresión artística del pueblo árabe juegan dos factores importantes. Uno, la prohibición por parte de su credo de representar la figura humana, y por otra su  temperamento amante del color, de las formas exuberantes y de la vida en sus manifestaciones más cálidas.

arte arabe

Arco de Herradura

Por estas razones el arte árabe se vuelca en la decoración y en los «arabescos», juegos de formas, de color y de luz, utilizando incluso el agua como un elemento arquitectónico más.

En todas las construcciones abundan los adornos geométricos o inspirados en motivos vegetales para suplir la limitación que implicaba la imposibilidad de pintar o esculpir formas humanas.

arte geometrico arabe

El templo musulmán era la mezquita, generalmente de plantacuadrada.

Antes de entrar en ella el creyente se encontrabacon un patio rodeado de pórticos, en el centro del cual había una fuente donde podía realizar las abluciones del ritual.

Una torre o «alminar» permitía al «muezín» llamar a los fieles a la hora de la oración.

En el interior del templo se hallaba el «mihrab», o lugar sagrado emplazado en dirección a Oriente, sin ninguna clase de imágenes pero adornado con profusión de arabescos, tapices, etc. Ante él se hallaba la «maxura» olugar que ocupaba el califa o el rey.

El arco de herradura fue usado con profusión, y en el siglo X se complicó originando el arco lobulado, en el cual el primitivo dibujo de la arcada se subdivide en numerosos arcos menores.

El número de lóbulos fue siempre impar a fin de que uno correspondiera al centro o clave del arco. Las columnas eran muy finas y se solían agrupar; los capiteles, sencillos, pero trabajados en arabescos, así como las paredes, especialmente las de los palacios o alcázares.

arte arabe

Más tarde los arcos se entrecruzaron y se convirtieron en un auténtico tejido arquitectónico, como puede admirarse en las obras maestras de la arquitectura musulmana en España.

No existe mezquita tan hermosa como la de Córdoba, iniciada en el siglo VIII y que no se terminó hasta el XI.

En ella se pueden contar hasta un millar de columnas que sostienen arcos dobles, el superior de medio punto y el inferior de herradura.

El ladrillo rojo y la piedra blanca alternan y contribuyen a aumentar la sensación de luz y color. Sus medidas -180 por 130 m- hacen de ella la mayor del mundo islámico.

Fernando III, al conquistar Córdoba la transformó en catedral cristiana. La Alhambra de Granada corresponde ya a un estilo posterior, que se inicia en el siglo XIII y cuyo máximo esplendor se encuentra en el siglo XIV. Los arcos se convierten en un puro encaje de yesería, así como las paredes.

el alhambra en granada arte arabe

En esta joya del arte arábigo-español se ven preciosas muestras de alicatado, o sea de mosaicos vidriados.

Este palacio, construido para vivienda de los reyes moros, consta de una serie de salas y estancias, algunas de ellas con ventanales orientados hacia la Sierra Nevada; otras con surtidores o patios en los que el agua juega con motivos arquitectónicos y decorativos.

Es notable el «Patio de los Leones», donde puede verse una rarísima muestra de la escultura árabe, los leones que sostienenla fuente central.

El Generalife es un palacete situado en una colina próxima a la Alhambra,donde los jardineros árabes dieron una muestra de lo que puede conseguirse combinando la vegetación y el agua. Son notables también otros alcázares o palacios-fortaleza, como el de Sevilla, que posteriormente amplió el emperador Carlos I.

Todo el Mediterráneo español es rico en vestigios del arte árabe.

También destacaron los árabes en el trabajo del cuero, en la cerámica, los azulejos, la orfebrería, el cincelado de la plata, la talla del marfil y, de un modo especial, en la técnica y el arte del tejido.

6-EL PENSAMIENTO Y LAS LETRAS

Los árabes eran muy aficionados a los estudios filosóficos y se dedicaron a la propia especulación, pero también a la traducción de los pensadores griegos. Aristóteles les fue familiar, de modo que existió un aristotelismo musulmán paralelo al aristotelismo cristiano que informó la Escolástica.

En el siglo XI vivió Avicena, que intentó una síntesis del pensamiento griego con el mahometanismo.

En España la cultura árabe alcanzó un gran esplendor debido a la protección de los califas cordobeses.

Se cuenta que Alhaquem II tenía destacados en distintos lugares del mundo musulmán enviados suyos para que adquiriesen los libros que aparecieran y resultaran de mayor interés con destino a su biblioteca de Córdoba.

Ibn Masarra fue un filósofo cordobés del siglo X. También son dignos de citarse Abentofail, autor de una novela filosófica, El Filósofo-autodidacta, y Averroes, (imagen abajo) que vivió en el siglo XIII.

averroes filosofo arabe

Éste sostenía que la verdad filosófica puede ser distinta de la religiosa, defendiendo, por tanto, la independencia y la libertad de especulación.

El «averroísmo» tuvo gran importancia en el pensamiento medieval. Entre los historiadores figura El Wagidi, que narró la vida de Mahoma y los primeros califas, Abucháfar al Tavarí y, en España, Ibn el Faradí.

En literatura los árabes sintieron gran predilección por la narrativa, como se demuestra en Las Mil y una Noches. En muchos casos acompañaban sus relatos con la música del «rabel», que fue invento suyo.

La música popular andaluza, incluso la jota española, tienen una raíz musulmana indiscutible que se pone de manifiesto al comparar el canto moro actual con el cante jondo y el flamenco andaluz.

7-AGRICULTURA

En Babilonia, Siria y el Egipto, los labradores habían aprendido a hacer buen uso del agua y a distribuirla, conocían el arte de regar.

Los musulmanes llevaron este arte a los países conquistados, y así se adoptó en España el sistema llamado de noria, en que se sube el agua por medio de una rueda, y el riego por conductos llamados acequias.

Hoy todavía la huerta de Valencia se riega de esta suerte y el agua se reparte a los labradores según un reglamento de la época de los musulmanes.

Los árabes habían encontrado en los diferentes países de su Imperio plantas muy diferentes, que trasladaron de un extremo a otro del mundo musulmán.

Llevaron la palmera, su, árbol favorito, hasta Bagdad y hasta España, transportaron la caña de azúcar y el arroz, originarios de la India, a los países del Mediterráneo, Egipto, España e Italia. Llevaron el algodón a Siria y más tarde a Italia.

Trajeron de China, a Bi-zancio y a Italia, la morera, que sirve para criar el gusano de seda. Aclimataron en Europa otras plantas menos importantes: el azafrán, la cochinilla, el rododendro, la manzanilla, el limón, el albaricoquero (en árabe albarcok), el melocotonero, el cidro, la adormidera.

8-INDUSTRIA

En Siria, En Egipto y en Persia, los árabes habían encontrado industrias de lujo ya muy antiguas, pues los orientales siempre fueron aficionados a las telas preciosas.

Las principales industrias del mundo musulmán fueron los tejidos, las telas de hilo de Damasco, las de gasa de Mosul (muselinas), las de algodón de Persia (algodón es un nombre árabe), los tapices de lana de Persia.

Se bordaban en las telas dibujos con hilo de oro, de plata o de seda. Los musulmanes enseñaron a los italianos la fabricación de telas de seda, de brocado y de terciopelo.

Eran los árabes muy amantes de las buenas armas, de las hojas de acero bien.templadas y adornadas con inscripciones. Algunas de sus fábricas han conservado su nombre, sobre todo las armas de Damasco (damasquinadas) y las hojas de Toledo.

Los musulmanes de occidente trabajaban muy bien el cuero: el tafilete viene de Marruecos; los cueros de Córdoba han conservado su fama. La palabra francesa cordonier o cordouannier (zapatero) viene de Cordoue (Córdoba).

Del mundo musulmán nos ha venido la industria del azúcar, jarabes y confituras, y la perfumería, el almizcle, el agua de rosas, etc.

9-PARA SABER MAS…

LECTURA COMPLEMENTARIA: En el 711 los musulmanes del norte de África invadieron la península Ibérica. Introdujeron nuevos cultivos (como naranjas, limones, caña de azúcar y algodón), construyeron hermosas ciudades como Sevilla, Málaga, Toledo y Granada.

Córdoba, la civilizada capital del reino musulmán de Al-Ándalus, conocido como califato de Córdoba, era un centro de estudio de todas las religiones.

Aunque los invasores eran musulmanes, no persiguieron a judíos o cristianos durante su dominio.

En lugar de esto, los que practicaban una fe diferente a la musulmana debían pagar unos impuestos especiales que servían de fuente de ingresos a los gobernantes musulmanes.

EMPERADOR DE DOS RELIGIONES

A principios del s. XI, la descomposición del califato de Córdoba (1031) en 30 pequeños «reinos de taifas» o ciudades-estado independientes, facilitó el avance cristiano hacia el sur.

Los reinos cristianos del norte de la península (Galicia-Portugal, León, Castilla, Navarra y Aragón) empezaron a invadir la España musulmana.

Los reyes que protagonizaron la Reconquista solían apropiarse de una parte de las riquezas musulmanas, pero no destruían los vestigios islámicos de España. Alfonso VI (1299-1366), el conquistador de Toledo, hizo tratos con algunos califas musulmanes y estos últimos se convirtieron en sus vasallos. El rey Alfonso VI fue conocido con el sobrenombre de «el emperador de dos religiones».

ESPAÑA RECONQUISTADA

En el s. XIII, reyes cristianos como Fernando III (1217-52) en Castilla y Jaime el Conquistador (1213-76) en Aragón habían reconquistado muchas ciudades musulmanas.

En campañas separadas, las tropas de Castilla, Aragón y Portugal redujeron el dominio musulmán al pequeño reino de Granada, en el sur de España.

El matrimonio de Fernando de Aragón (1452-1516) e Isabel de Castilla, conocida a partir de su matrimonio como Isabel la Católica, (1451-1504) sirvió para unir una gran parte de la España cristiana.

En 1492 conquistaron Granada y unificaron gran parte del territorio peninsular en un único reino cristiano, con la excepción de los reinos de Navarra y Portugal, que eran independientes. Portugal fue anexionado a la corona española en 1512.

SOCIEDAD MULTICULTURAL

La España de los Reyes Católicos estaba formada por amplias minorías de musulmanes y judíos. Muchos de los cortesanos de Fernando e Isabel eran judíos practicantes, y el mismo Fernando tenía ascendencia judía.

La España musulmana propició un florecimiento de la cultura judía, ya que muchos de los libros judíos se escribían primero en árabe. Los estudiosos judíos españoles llevaron el conocimiento científico de la antigua Grecia hasta el norte de Europa.

INTOLERANCIA

El ambiente de intolerancia religiosa fomentado en Europa a partir del siglo XI por el espíritu de las Cruzadas se perpetuó en la España cristiana durante la Reconquista. En los siglos XII y XIII los reyes cristianos actuaron como verdaderos cruzados.

Los Reyes Católicos acabaron la Reconquista con la rendición de Granada y crearon la Inquisición (1478). Su propósito era expulsar a los judíos conversos castellanos, de quienes se sospechaba que fingían ser cristianos a pesar de que todavía practicaban su antigua religión.

El dinero que se quitó a los judíos, muchos de los cuales habían huido a Constantinopla (la actual Estambul de Turquía), se usó para financiar la conquista de Granada en 1492.

Se había prometido a los musulmanes de Granada que se respetarían sus costumbres y su religión una vez se hubieran rendido, pero en unos pocos años se violó este acuerdo.

Como ocurrió antes con los judíos, los musulmanes fueron obligados a elegir entre renunciar al islamismo en favor del cristianismo o abandonar España. Los que se quedaron y fingían ser cristianos pero seguían practicando el islam fueron perseguidos por la Inquisición.

resumen de la edad media 

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo A y B Jackson Spielvogel
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo 1
Historia del Mundo Grupo Z Multimedia DK
Atlas de la Historia del Mundo Kate Santon y Liz McKay
Gran Enciclopedia de la Historia Todolibro

El Islamismo Características Generales de la Religión Musulmana

EL ISLAMISMO
Características de la Religión Musulmana y Fe Islámica

Temas Tratados:
1-Introducción Histórica
2-Características del Islamismo
3-Vida y Práctica Religiosa del Islam
4-Pilares de la Fe Musulmana
5-Comentarios Biogrñaficos de Mahoma
6-Peregrinaciones a la Meca
7-Fundamentalismo Islámico

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INTRODUCCIÓN HISTORICA DEL ISLAMISMO: Los orígenes del Islam se remontan al siglo VII, cuando comenzó la prédica de su profeta, Mahoma, en la Península Arábiga.

Mahoma nació en el 570 y hasta los cuarenta años no se había distinguido del resto de los árabes.

Pero una noche del 610, en una cueva del monte Hira, no muy lejos de la ciudad de La Meca, se le apareció en sueños el arcángel San Miguel,  quien le reveló que él era el elegido para ser el último profeta de la tradición bíblica.

Desde entonces inició la prédica de una nueva fe, el Islamismo (sumisión a la voluntad de Dios), que conquistó el alma del pueblo árabe, hasta aquel momento politeísta.

Aquella es la historia sagrada del origen del Islam, cuyos cinco pilares son:

1-la creencia en un solo dios -Alá-, cuyo profeta es Mahoma;

2-la oración repetida cinco veces al día;

3-el ayuno de los 29 ó 30 días del Ramadán (mes del calendario musulmán);

4-la limosna a los pobres y

5-la peregrinación a La Meca.

Mahoma creía en el mismo dios eme Abraham y honró a los profetas que lo habían precedido (Moisés, Jesús), pero consideraba a su religión como la única completa y bien comprendida y la que perfecciona a las precedentes.

Las enseñanzas de esa religión se transmiten a través de un libro, el Corán, donde se reglamenta la vida pública y privada de la sociedad árabe.

El Corán recoge las revelaciones de Mahoma, pero fue escrito recién a su muerte, cuando sus palabras fueron recogidas por la tradición. Mahoma murió sin tener hijos y sin nombrar heredero.

La comunidad debió entonces elegir un califa o sucesor: la responsabilidad recayó en Omar, su mejor amigo.

La Religión:

  • La fundó en Arabia en el año 622, que hasta ese momento los árabes eran politeísta y fetichista.
  • Fue la última religión creada y hoy cuenta con 400 millones de fieles.
  • Es monoteísta, es decir se cree en un sólo dios: Alá
  • Se caracteriza por haber conseguido un fuerte arraigo nacionalista y étnico, llegando hasta el fanatismo
  • No es una mezcla de judaísmo y cristianismo, sino que posee características propias de una nueva religión.
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Características del Islamismo:

  • Se adora una piedra negra (Kaaba) protegida con un manto negro que se encuentra en la Meca.
  • Ala es su único Dios.
  • Todo fiel debe ir una vez en la vida a la Meca y dar tres vueltas alrededor de la piedra sagrada.
  • Su libro sagrado es el Corán (como los Evangelios cristianos).
  • Todos los días se deben dar abluciones
  • Se deben dar reverencias mirando hacia la Meca.
  • La limosna es obligatoria.
  • El ayuno también es obligatorio.
  • El buen musulmán debe abstenerse de beber bebidas alcohólicas y carne de cerdo.
  • El creyente debe ser circuncidado.
  • No puede tener mas de cuatro mujeres.
  • No puede adorar ninguna imagen u objeto.
  • Cada persona al nacer ya tiene su destino impreso (kismet) y nada se puede hacer para modificarlo.
  • El destino del hombre en la vida es el de trabajar, obrar bien, sufrir y aguardar su muerte.
  • Todo musulmán debe luchar en la guerra santa defendiendo la media luna.
  • El que muere libre de culpa (o muere luchando) tendrá como premio el Edén, un paraíso sensual, con ríos de sabrosas comidas (ambrosía) y hermosas huríes que sólo atienden nuestros pedidos.
  • Los condenados permanecerán en desierto de soledad, con grandes vientos que levantará arena y no dejará beber ni comer.

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https://historiaybiografias.com/linea_divisoria1.jpgHISTORIA DEL ISLAMISMO:

Uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia de la humanidad fue la aparición, en el primer tercio del siglo VII, de un nuevo sistema religioso, social y político, que surgió en el corazón de la península Arábiga y, en poco más de cincuenta años, se expandió desde el Atlántico hasta la India.

Los árabes musulmanes convirtieron este vasto espacio en un crisol, en el cual se amalgamaron las corrientes culturales más diversas, íntimamente tamizadas por un idioma común, el árabe, y por una mismo credo, el islamismo.

MAHOMA

A lo largo de la Edad Media, el mundo islámico tuvo distintos epicentros políticos y momentos de unidad y de ruptura. Estos cambios a menudo fueron saldados con guerras de conquista y enfrentamientos muy cruentos.

Sin embargo, los vaivenes políticos no desvirtuaron el gran aporte del islamismo a la humanidad.

Los árabes no sólo se distinguieron por sus propias creaciones en todos los ámbitos del conocimiento y el arte sino que, por distintas vías, abrevando en las más diversas fuentes, recuperaron la inmensa riqueza de la Antigüedad clásica con una amplitud y frescura sorprendentes.

Gracias a ellos, por ejemplo, el pensamiento aristotélico renació con toda su fuerza y esplendor, del mismo modo que trasfundieron a Occidente los más importantes logros filosóficos, científicos, técnicos y estéticos del Lejano Oriente.

A la vez, como ocurrió en Al-Andalus, en la península Ibérica, los musulmanes supieron convivir con las otras grandes religiones monoteístas, lo que hizo posible que la actividad cultural creciera con pujanza en un clima de tolerancia y libertad inusitados en la Edad Media.

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La Vida Religiosa Musulmana:

La vida de los creyentes musulmanes está marcada por las oraciones, desde el nacimiento hasta el instante de la muerte. Es costumbre susurrar al oído de los recién nacidos frases del Corán, y también a los moribundos.

La Práctica Religiosa

Es llamativa la homogeneidad de la vida religiosa a pesar de que el Islam no dispone de intermediarios notables entre Alá y los fieles, ya que los rituales como las abluciones o la oración diaria son personales y las jerarquías desaparecen frente a la práctica religiosa.

En el Islam no hay sacerdotes y la relación del fiel con Alá es directa y sin intermediarios

Los musulmanes creen que el hombre existe como exponente supremo de la creación de Alá y que debe construir su destino.

El hombre es Libre en su voluntad y sus acciones y puede decidir seguir o no el camino que Alá le ha mostrado a través de su profeta Mahoma, pero, silo hace, forma parte de una comunidad extensa e identificada.

Los cientos de millones de musulmanes que escuchan la llamada del almuédano se sienten hermanos y se reconocen mutuamente por su devoción a Alá.

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Los pilares de la fe musulmana

La práctica religiosa musulmana gira en tomo a la oración, el ayuno, la limosna y la peregrinación. Se denominan «los cinco pilares de la fe» y tienen las siguientes características:

La chahada o «profesión de fe» es el primer pilar. Consiste en rezar la oración que resume la fe islámica: «No hay más divinidad que Alá y Mahoma es su profeta».

La ozalà u «oración» es el segundo pilar. Los musulmanes deben orar cada día cinco veces.

Lo hacen al alba, al mediodía, a media tarde, al ocaso y por la noche, con la particularidad de tener que realizar cuatro posturas principales al tiempo que recitan la chahada y otras oraciones: de pie, inclinado, prosternado y sentado sobre los talones.

Los almuédanos entonan el verso «Alá es grande» desde los alminares de las mezquitas y, al oírlo, todo musulmán sabe que es el tiempo de rezar y deja por unos momentos cualquier actividad que esté realizando.

Previamente antes de orar, los musulmanes tienen que purificarse por medio de la limpieza del cuerpo, como se expone en la aleya número 7 de la azora 5 del Corán:

Creyentes!, cuando os dispongáis a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasad los manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo.»

Los viernes, que es el día santo de los musulmanes, el rezo se hace de forma colectiva y obligatoria.

El sawn o «ayuno» es el tercer pilar. El cumplimiento del ayuno durante el ramadán, mes noveno del año, es una de las celebraciones islámicas más conocidas. Se trata del mes de ayuno y de reflexión religiosa a través de las lecturas del Corán y de los ritos establecidos.

El ayuno es obligatorio para todo musulmán adulto y está Prohibido comer, beber o fumar, desde que sale el sol hasta que se oculta.

La elección de este mes se corresponde con el tiempo en el que Mahoma recibió la Primera revelación.

En la puesta del sol, que marca el final del ayuno diario, los musulmanes se reúnen para recitar el Corán y para comer.

Sistemas de préstamo islámicos

En la azora 2, aleya 275 del Corán se dice: «Alá ha autorizado el comercio y prohibido la usura».

Siguiendo este precepto, de una manera ingeniosa se han ideado sistemas para prestar de un modo que no pueda equipararse a la usura. Así el sistema bancario islámico ha ideado las siguientes modalidades de préstamo:

Al mudaraba. El banco pone el capital y el cliente el esfuerzo para realizar un negocio o el desarrollo de una empresa. Ambos, banco y cliente, comparten beneficios y pérdidas, en caso de haberlos.

Al murabaha. El banco compra el producto que solícita el cliente y acuerda con él un precio. Se compromete a vendérselo a otro precio acordado, ganando el banco la diferencia.

Al musharaka. El banco y el cliente se hacen socios, aportan el mismo capital y asumen los mismos riesgos y beneficios según la siguiente proporción: un tercio para el banco, otro para el cliente y el tercero para amortizar el préstamo.

El día que acaba el ramadán, se realiza una fiesta con un menú especialmente cuidado. Como el calendario musulmán es lunar, el mes de ramadán puede coincidir con cualquier momento de nuestro calendario.

El hajj o «peregrinación mayor» es el cuarto pilar de la fe. Todo musulmán que tenga salud y recursos para afrontar un viaje a La Meca tiene el deber de realizar al menos una peregrinación en su vida a la ciudad sagrada.

El azaque o «limosna» es el quinto pilar. Es un deber para todo musulmán ayudar a quienes lo necesiten por medio de la solidaridad.

En las comunidades sunitas se tiene que dar el 2,5 % de la riqueza acumulada cada año. Muchos fieles entregan el azaque a ONG musulmanas para ayudar a los desfavorecidos o a quien lo necesite.

La vida religiosa islámica y la plegaria marcan el ritmo del día, del año y de la existencia. Estas oraciones y rituales son los puentes de unión entre los musulmanes y Alá.

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Comentario sobre la biografía de su fundador:

Mahoma (cerca de 570 a cerca de 632 d.C.). Hijo de un mercader árabe pobre, Mahoma quedó huérfano a los 6 años y creció siendo pastor de ovejas.

De joven conducía caravanas pertenecientes a una viuda rica; más tarde se casó con ella y se volvió mercader. Pero, cosa rara en un hombre de negocios, Mahoma era algo solitario y le gustaba retirarse a pensar.

A la edad de 40 años dijo que el ángel Gabriel le había ordenado en nombre de Dios predicar la verdadera religión.

Al poco tiempo comenzó a atacar la superstición y a exhortar a la gente a llevar una vida piadosa y moral. Enseñaba a sus adeptos a creer en un Dios justo y todopoderoso, Alá, cuya misericordia podía merecerse mediante la oración, el ayuno y la limosna.

Las autoridades de la Meca, alarmadas por su creciente popularidad, lo expulsaron en 622 d.C.; entonces se desplazó a Medina, convirtiéndose en juez y legislador.

Mahoma comandó una guerra contra los enemigos del islam y se apoderó de la Meca en 630 d.C. Después de su última peregrinación, en 632, cayó enfermo y falleció. Sus reglas morales, establecidas en el Corán, permanecen siendo la base de la ley en todo el mundo islámico. En los capítulos 5 y 9 se puede leer más acerca de Mahoma, el islam y los árabes.

EN EL AÑO DEL ELEFANTE, NACE UN NIÑO

Corría el año 570, que los árabes llamarían el «año del elefante», porque fue entonces cuando vieron por primera vez estos enormes animales, traídos por el rey cristiano Abrahah, de Etiopía, para atacar a La Meca.

El ataque de dicho monarca fracasó a causa de una epidemia. Durante la lucha contra el invasor sucumbió ‘Abd Allah, miembro del clan Hashem, una rama menor de la tribu coreixita.

Cuenta la tradición que, dos meses después, Amina, su viuda, dio a luz a un niño que se llamó Ahmad o Mu-hámmad (Mahoma).

Cuando éste contaba seis años dé edad, su madre también murió, y el huérfano quedó bajo la tutela de su abuelo paterno Abd al Muttálib y, después, de su tío Abu-Táleb, que habría de asegurarle siempre la protección del clan Hashem.

En pocos años el muchacho se convirtió en un experimentado caravanero. Acompañaba a su tío en sus viajes a Siria, luchaba contra los asaltantes y tomaba decisiones sagaces. Su honestidad le valió ser llamado con el apelativo de «al-Amín»: el leal, el fiel.

A los 25 años, era uno de los tantos caravaneros beduinos que cruzaban el desierto a lomo de camello. Nada lo hacía destacar, salvo su fama de hombre honesto, su barba renegrida y sus ojos almendrados.

A esa edad contrajo matrimonio con la dueña de los camellos que conducía, su acaudalada prima Jadiya, quien era mucho mayor que él. De los hijos que tuvieron, el varón murió joven y las mujeres en su infancia —la mortalidad infantil era muy elevada en el desierto—, excepto una que sobrevivió.

Se llamaba Fátima. Siglos más tarde, se habrían de librar grandes luchas en su nombre.

Después que un incendio destruyó la Caaba, ésta fue reconstruida. Fue entonces cuando los coreixitas se disputaron entre sí el privilegio de emplazar en el nuevo templo la «piedra negra» venida del cielo.

Como no llegaron a un acuerdo, resolvieron que la suerte decidiese la disputa. El primer hombre que entrase en el santuario sería el encargado de colocar la piedra. Y ése fue el caravanero honesto.

EN LA NOCHE DEL DESTINO, NACE EL PROFETA DEL SEÑOR

¿Qué sintió el joven beduino al transportar a la Caaba la «piedra negra» que el Señor enviara a los hombres? Jamás lo reveló. Se cuenta, empero, que a partir de entonces su existencia se transformó.

Tornóse retraído y meditabundo. Permanecía largo tiempo en lugares solitarios, apartándose de todos.

Pensaba en el destino, en la justicia, en el aparente absurdo de la vida, en el misterio del tiempo que transcurre y no vuelve.

Durante el Ramadán del año 610, subió al monte Hira para entregarse a sus meditaciones. Allí se durmió y vio en sueños a un ángel que le mostraba un pergamino, diciéndole: «¡Lee!». Mahoma no sabía leer, pero el ángel insistió: «¡Lee, en nombre del Señor que te dio la vida!» (Corán, C. VI, 1-5).

«Así fue como comencé a leer lo que el ángel me mostró. Era como si sus palabras estuviesen grabadas en mi corazón. Salí de la gruta, y oí una voz que provenía del cielo y que me decía: «Mahoma, tú eres el enviado de Dios y yo soy Gabriel».

Mahoma tenía cuarenta años. Su primera reacción fue pensar que había enloquecido, y corrió a narrar a Jadiya lo acontecido.

Su esposa lo tranquilizó, y él regresó a los montes Hira y Tabir para meditar.

Durante algún tiempo no tuvo visiones, hasta que una noche Gabriel reapareció fulgurante, y le dijo: «Mahoma, en verdad, en verdad, tú eres el profeta de Dios».

Esta segunda revelación disipó todas sus dudas, y Mahoma aceptó la palabra celestial: él era el enviado de Dios encargado de llevar la justicia a los hombres. A todos los hombres, y no sólo a los beduinos.

La suya fue, desde el comienzo, una religión universal.

«HAY UN SOLO DIOS», DICE LA VOZ DEL ARCÁNGEL

Por lo que se sabe, Mahoma nunca se juzgó a sí mismo como un predestinado hasta el momento en que oyó las voces celestiales. Y si en un primer momento creyó haber enloquecido, después aceptó el origen divino de esas voces, y adquirió la certeza de su propia predestinación.

Esta fe le dio una inmensa fuerza. Con ella pudo resistir todas las dudas, enfrentar todas las adversidades y a todos sus perseguidores.

La principal certeza que Mahoma adquirió fue la de la unicidad de Dios: el universo, detrás de su aparente diversidad, oculta una única realidad trascendental, un único poder.

En los tres años que siguieron a la denominada «noche del destino» en que experimentó su primera revelación, Mahoma, todavía receloso, sólo comunicó lo sucedido a su esposa Jadiya, a su hijo adoptivo Zayd, a su primo Alí (su futuro yerno), y a sus amigos Uthmán y Abu Bekr.

LAS PALABRAS DEL SEÑOR SON GRABADAS EN UN LIBRO

Esas revelaciones místicas eran denominadas por los árabes «recitación» o, en su lengua, qurán.

Los fieles las transcribían sobre trozos de pergamino, omóplatos de camello, hojas de palmera o tablas de arcilla. Ya en tiempos de Mahoma, esos fragmentos comenzaron a ser reunidos, y con ellos crearon las suras (sural) o capítulos.

En conjunto fueron llamados «Al Qurán» (La Recitación), y de ahí el nombre de Alcorán, Corán o Koran, que se da a esas 114 suras, con 6226 versículos, compiladas más tarde.

En las primeras revelaciones, Mahoma se vio inspirado por un espíritu universal. Sus frases son cortas, incisivas, y tratan de problemas muy generales, como la generosidad y la justicia.

Posteriormente, y a medida que Mahoma se mezcló en la política y se convirtió en el fundador de un Estado teocrático, las revelaciones se transforman, y comienzan a ocuparse directamente de los problemas locales, y, por ello, se nos hacen más oscuras.

En el período final de la vida de Mahoma, varios «secretarios» anotaron sus revelaciones.

El más célebre de éstos fue Abdallah ibn-Sad. En cierta oportunidad, Mahoma dudaba en terminar una frase, y Abdallah, por su propia cuenta, la completó. El profeta, distraído, hizo una seña confirmando la palabra del escriba. Pero éste, posteriormente, perdió la fe en Mahoma.

¿Cómo podía creer en que todas las palabras del Alcorán provenían de Dios, si él mismo había sido el autor de algunas de ellas? Abdallah huyó a La Meca, refugiándose entre los enemigos de Mahoma, quien jamás lo perdonó.

Tiempo después, al producirse la victoria definitiva del profeta,Abdallah no sólo consiguió escapar a la muerte, gracias a la mediación de Uthmán, sino que después de muerto Mahoma se convirtió en un importante funcionario del naciente imperio árabe.

Había aprendido que la razón, en manos de un individuo, no basta para contener la marcha inexorable de la historia.

Este episodio, sin embargo, no implica que Mahoma fuese un impostor, como lo señalaron muchas veces sus enemigos y, en especial, los cristianos.

Y la prueba de ello está en que muchas veces las «voces» que lo guiaban lo impulsaron a tomar medidas que, en otros momentos, él mismo consideró inoportunas.

El Corán se convirtió en el punto de referencia común a todo el pensamiento islámico.

Así, cuando en los Estados musulmanes medievales (surgidos de la fusión entre el islamismo y las tradiciones judías, helenísticas y persas), aparecieron los primeros librepensadores, éstos denominaron a sus obras «Muarádat al qurán», o sea, «anticoranes», lo que revela su dominio.

* Mahoma fue el creador de esta religión.

* A los 40 años se sintió profeta y empezó a predicar en forma no muy clara, por lo que no logró muchos adeptos.

* Era viudo pero había heredado mucho dinero.

* Sus primeros discípulos fueron algunos de sus parientes

* Mientras meditaba se le había aparecido el ángel San Gabriel y le instigó a conseguir por las fuerzas la difusión de la palabra de Alá.

* En la Meca fue perseguido y se refugia en Medina durante varios años.(la hégira)

* Emprende la guerra abierta contra todos sus opositores y logra unir a todos los árabes bajo un mismo signo: la media luna.

* Al entrar en la Meca destruyó 360 ídolos que allí se veneraban.

* Murió a los 62 años de edad, pero su obra ya había sido terminada.

* Hoy se levanta la gran mezquita de Omar en el mismo lugar que según Mahoma se le presentó el ángel.

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PEREGRINACIÓN A LA MECA: CADA AÑO, al empezar el último mes del calendario musulmán, casi dos millones de personas viajan a la costa oriental de Arabia Saudita para el hadj, la santa peregrinación a La Meca que todo musulmán devoto debe realizar, si puede, una vez en la vida.

Esta multitud de visitantes procede de todos los rincones del orbe donde se practica el islamismo.

Fue en la ciudad de La Meca donde, en el año 570 de la era cristiana, nació el profeta Mahoma, fundador del Islam, quien ordenó convertirla en lugar de peregrinación musulmana.

El centro de devoción es el santuario de la Kaaba, edificio de forma cúbica situado en La Meca que, según la tradición musulmana, fue construido por Abraham. (Es a la Kaaba hacia donde todos los musulmanes se vuelven para rezar cinco veces al día, sin importar dónde estén.) Es particularmente sagrada la Piedra Negra, que engastó Mahoma en un muro del edificio.

Como primero y último actos de la peregrinación, los musulmanes visitan la Kaaba y le dan siete vueltas.

Quienes logran acercarse a la Piedra Negra la besan o la tocan al pasar; pero, debido al gentío, la mayoría ha de conformarse con agitar la mano en dirección a la Piedra.

Los principales días de ceremonia, oración y meditación son del 7 al 10 del mes, y en gran parte de ese tiempo todos los peregrinos deben estar en el mismo sitio al mismo tiempo.

El hadj anual es una notable proeza de organización. La sola cantidad de participantes plantea enormes problemas de salubridad, transporte y mantenimiento del orden.

Se levanta una inmensa ciudad de tiendas de campaña para albergar a los visitantes, que exceden en número de tres a uno a los habitantes de La Meca.

A pesar de todos estos inconvenientes, la peregrinación se vuelve cada vez más popular.

El peregrino regresa a su país con renovado orgullo, después de haber cumplido con una de las más sagradas obligaciones de su religión.

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EL FUNDAMENTALISMO ISLÁMICO:

El fundamentalismo islámico se ha convertido en uno de los temas más importantes de la política internacional actual. En este fragmento del libro ¿Qué es el Islam?, los historiadores ingleses Chris Horrie y Peter Chippindale analizan algunos aspectos referidos al tema.

«El crecimiento reciente del Islam ha sido especialmente notable en los países de África y de Asia en los que existió contacto con las potencias colonizadoras cristianas. […]

Ahora, al cabo de decenios de inestabilidad política, aumento de la pobreza y desintegración social, el sueño de un desarrollo al estilo occidental o al soviético ha terminado casi sin excepciones en la desilusión. Ése es el contexto en el que ocurre la «Reforma» islámica a la que se califica de «fundamentalismo» y que constituye literalmente un retorno a una forma simplificada y básica de la ley islámica.

La reacción occidental al fundamentalismo islámico se ha caracterizado por la repulsión contra la reintroducción de castigos coránicos, como la amputación de una mano por el delito de un robo.

En ello subyace una reaparición del viejo temor europeo de que los musulmanes proyectan conquistar el mundo.

Esos temores son comprensibles, pero están exagerados debido a un malentendido básico y generalizado acerca del deber islámico de la yihad (Guerra Santa), que es uno de los pocos aspectos de la religión que se comentan mucho en Occidente.

Es cierto que todos los musulmanes están obligados a combatir a muerte en defensa del Islam […] Pero esa obligación coránica es totalmente defensiva.

En el Corán se prohíben expresamente las guerras de agresión, sean para obtener poder mundano o la riqueza o para convertir por la fuerza a los no creyentes. […] En realidad, la distinción entre la guerra en nombre de la legítima defensa y la guerra de agresión es difusa, y los Estados Musulmanes tienden a ser tan belicosos como cualesquiera otros. […]

Pero incluso en condiciones de paz, es poco probable que el Islam fundamentalista pudiera jamás llegar a una aveniencia, con las sociedades laicas de Occidente, ni aceptar las ideas y las instituciones políticas occidentales.

En particular, los ideales caros al Occidente de nacionalismo y de libertad individual no tienen ningún lugar en el pensamiento musulmán.»

Ver: Biografía de Fátima Hija del Profeta

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resumen de la edad media

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