Medusas

Seres Imaginarios de la Mitologia Criaturas Mitologicas

SERES Y CRIATURAS IMAGINARIOS DE LA MITOLOGIA:
DRAGONES-AVE FENIX-CENTAUROS-MINOTAURO-UNICORNIOS

seres de la mitologia

A través de los cultos de las sociedades antiguas, de la adoración de los más sabios pueblos y de la creación de mitos fabulosos y tan milenarios como el hombre mismo, es posible rastrear las incontables formas en que la mente humana ha sido impregnada por los animales. Y, más particularmente, la influencia de las bestias imaginarias, de los seres mitológicos, ha sido impresionante. Nuestra cultura se encuentra inundada de referencias a estos animales, y el imaginario colectivo de la sociedad desborda de relatos y fábulas sobre dragones, minotauros, unicornios y demás criaturas ficticias.

Es muy común que los mitos desarrollados alrededor de uno de estos seres se correspondan con el proceso evolutivo  de algún animal real y los cambios en su relación con los hombres.   Aún más: casi no existen bestias imaginarias que no contengan algún elemento  de verdad zoológica.

Por ejemplo, el hallazgo de fósiles enigmáticos, los encuentros de los primeros marineros con criaturas mitológicas y los relatos de los exploradores sobre las exóticas bestias descubiertas en tierras lejanas han disparado la imaginación de los hombres a lo largo de toda la historia de la humanidad, creando una infinidad de seres increíbles que todavía nos acompañan en nuestra imaginación.

Los encuentros primitivos entre los hombres y los animales, los siglos de poesía y mitología que han transcurrido desde entonces, el incesante fantasear de la mente humana y el enamoramiento que los más exitosos y respetados escritores, músicos y autores teatrales con estas criaturas demuestran cuan adentradas se encuentran en nuestra cultura. Las más impresionantes e increíbles bestias se han mantenido como una fuente de inspiración para los artistas, evidenciando la fascinación que ejercen sobre el espíritu humano.

Hay algo en ellas, alguna cualidad intangible e inexplicable que nos cautiva y nos hace presas de su naturaleza, que excita nuestra mente y nuestra alma, que nos conmueve profunda y completamente.

Los centauros
Propios de la mitología griega, muchos expertos opinan que los centauros tiene su origen de los primeros encuentros entre este pueblo y varias de las tribus cercanas a ellos que montaban a caballo. Pero los mitos de esta sociedad, por su parte, contaban una historia diferente. Se decía que Ixión, rey de Tesalia, había cometido una terrible injuria a Zeus, dios de los dioses, al intentar acostarse con su esposa Hera. Zeus, para evitarlo, engañó a Ixión modelando una nube según la forma de la diosa, y de esta unión nacería Centauro.

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Este, luego, se aparearía con yeguas salvajes, dando origen a unos seres mágicos mitad hombre y mitad caballos. Existen   muchísimos mitos clásicos  más  que  hablan de los centauros.  Una de ellos narra que durante la boda del rey Lapitas, los centauros intentaron secuestrar a la novia, lo que desencadenó una batalla bastante cruenta que los hombres lograron ganar con la ayuda de Teseo (el mismo que había logrado dar muerte al Minotauro). Esta fábula se ha representando en un friso de 500 a.C, aproximadamente, ubicado en el Partenón de Atenas.

También merece atención el mito de Quirón, un centauro muy sabio, famoso por sus conocimientos de música, tiro al arco y medicina, disciplina que enseñó a Asclepio, dios de esta ciencia. Se cuenta que además de ser tutor de varios héroes de la mitología griega,  como  por  ejemplo Aquiles y Jasón, Zeus reconoció su enorme sabiduría y lo honró con la constelación zodiacal de Sagitario.

Los centauros vivían en territorio tesalio, y se decía que habían adquirido la inteligencia y las emociones de los hombres, y la velocidad y el poder de los caballos. Si bien eran muy justos y sensatos, no era extraño que los centauros se volvieran feroces y agresivos.

Estaban muy relacionados con Dioniso, dios del vino y símbolo del éxtasis. Su fuerza y velocidad los convirtió en los intermediarios de los dioses del mundo de los muertos en esta existencia; por esto mismo, su imagen es muy común en los monumentos funerarios.

Los dragones
Heródoto, un importantísimo historiador griego del siglo V a.C, fue uno de los primeros en describir a los dragones. El afirmaba que habitan la tierra de día y el agua de noche, que ponían e incuban huevos en la primera, que sus garras eran fuertes y que su escamosa piel no podía rajarse. La dualidad que acompañará para siempre a los dragones como señores de la tierra y de las aguas sagradas ya se empezaba a formar en estos tiempos tan lejanos. Más allá de esta definición, cada cultura a trabajado el tema de los dragones de maneras muy distintas.

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Los egipcios consideraban a los cocodrilos animales sagrados, y los alimentaban y domesticaban cotidianamente. El mismo Heródoto contaba que su relación con ellos eran de una adoración tal que los decoraban con pendientes de oro con piedras talladas en los lóbulos de sus orejas y brazaletes de oro en sus garras. Este es, probablemente, el origen de las leyendas sobre los tesoros de oro de los dragones.

Los pueblos semitas, perseguidos por los egipcios, solían   demonizar  todo  lo que este pueblo adoraba. En la Biblia, en el libro de Job, figura un descripción del Leviatán: «de su boca salen antorchas, centellas de fuego saltan de sus fauces». Este es considerado el comentario más antiguo sobre los dragones como bestias que escupen fuego.

La mitología griega representó al dragón con forma de serpiente anfibia, y lo pensaba como un obstáculo para alcanzar el conocimiento y la riqueza. También se pensaba en él como guardián de lugares y cosas secretas, como el vellocino de oro.

La tradición cristiana simbolizó al dragón como la muerte y la desolación, consecuencia inevitable de la devastación producida por su fuego. Incluso se lo llegó a considerar la misma imagen del Demonio. En el arte religioso pueden encontrarse muchísimas obras donde los dragones, símbolos del Mal, luchan contra los estándares católicos. Pero claro que esta caracterización no es exclusiva del cristianismo: en todo el mundo existen mitos de dioses y héroes que debieron luchar con feroces dragones para alcanzar el orden a partir del caos.

En Babilonia, la mitología contaba que la creación del mundo civilizado sólo fue posible luego de que el héroe Marduk mató a Tiamat, madre de los dioses, que se le apareció en forma de dragón. Marduk partió en dos el cuerpo de Tiamat, formando con una de ellas el cielo y con la otra la tierra.

En Gran Bretaña la significación cristiana del dragón se combinó con la tradición celta allí imperante. Durante los primeros tiempos, representaban la realeza y eran el emblema bélico del rey Arturo. Aún hoy, el dragón es el emblema nacional de Gales, en clara alusión a su pasado celta. Y el patrón de Inglaterra, San Jorge, logró este status luego de su famosa batalla con un dragón.

En único lugar donde el dragón tuvo una imagen más positiva fue en China. Las creencias de esta cultura lo consideraban símbolo de la espiritualidad suprema e imagen de la capacidad divina de transformación; representaba el Yang, la actividad, lo masculino, e incluso fue emblema de la familia imperial.

Según la sabiduría popular china, el dragón fue el primero de los cuatro seres sagrados (los «animales de buenos augurios), que a través de sus cinco manifestaciones principales influye en todos los aspectos de la vida: el dragón Mang significa el poder temporal, el dragón Li es el ser que controla el mar y simboliza la sabiduría, el dragón imperial simboliza la lluvia y el sol naciente, el dragón celestial es el protector de las moradas de los dioses y, finalmente, el dragón Chiao simboliza al gobernante.

Las esfinges
Sin duda uno de los seres más fascinantes y persistentes de la antigüedad es la esfinge, que ha sido producto de   enormes   cambios  en  su  concepción a lo largo de la historia humana. Muchas veces a sido femenina y muchas   otras  masculino; se la ha representado como un leopardo, un león y un tigre; e incluso se la ha imaginado como un mono.

Este fuerte carácter antropomórfico (combinación cualidades animales y humanas) se corresponde con sus milenarios orígenes. Nacida en el seno de las culturas chamánicas del pasado, es propia de una tradición que creía en la posibilidad de mezclar la forma del hombre con la de los animales.

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La esfinge es asociada comúnmente con la fuerza, la protección espiritual y el ciclo de la vida y la muerte. En Egipto, donde los gatos, los leones y los leopardos eran animales sagrados, se la solía representar con cabeza de hombre y cuerpo de león.

La más típica y conocida esfinge egipcia es la de Giza, una gigantesca estatua en cuyo interior se encuentra el sepulcro del faraón Chefrén (que gobernó Egipto hacia 2575-2465 a.C. aproximadamente). Pero la imagen de la esfinge como retrato real se prolongó a lo largo de toda la historia de este pueblo, y combinaba la figura de animales sagrados con la idea del regente divino, simbolizando así la unión de los poderes intelectuales y físicos encarnados por el faraón.

La esfinge apareció en la cultura griega alrededor del 1600 a.C., influida por las tradiciones griegas y de Oriente próximo. Originalmente se la representaba con cabeza de ) mujer, alas de águila y cuerk po de león, y la mitología la consideraba una protectora espiritual.

Por   esto  mismo, fue tema decorativo del casco de Palas Atenea, e imagen muy común en las lápidas funerarias.
Pero el más famoso mito griego relacionado con las esfinges es, sin dudas, el de Edipo. Hera, diosa del matrimonio y esposa de Zeus, envió como una maldición a la ciudad de Tebas un despiadada esfinge que, sentada a sus puertas, mataba a todo aquel que no pudiera responder sus enigmas.

Escapando de su hogar, Edipo se encontró con ella, que le preguntó: «¿cuál es el animal que camina en cuatro patas durante la mañana, en dos durante el día y en tres durante la noche?». Edipo respondió correctamente «el hombre», lo que enfureció tanto a la esfinge que se arrojó al mar. Los ciudadanos de Tebas, liberados de su terror, aclamaron a Edipo como salvador de la ciudad y lo casaron con Yocasta, la reina viuda.

El Ave Fénix
Según la mitología clásica griega, el fénix es un ave de plumaje de vistosos colores que vivía en el desierto de Arabia. Su magia residía en que cada tantos siglos se untaba las alas con mirra (el bálsamo de un árbol de la zona arábiga), ardía en llamas y volvía renacer de las cenizas. El significado de este ave es bastante obvio: representa la reencarnación y la vida después de la muerte.

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Los egipcios pensaban en el fénix como un símbolo de Ra, dios del sol, porque su tamaño y su forma se parecen a un águila. Por otro lado, los romanos lo mantenían como el símbolo de la duración del imperio, mientras que en China se lo asocia con el sol y la luna, simboliza la unión del Yin y el Yang (los opuestos) y, a veces, se lo sitúa junto al dragón para representar la naturaleza indivisible del poder imperial.

Algunas veces, especialmente dentro de esta misma tradición china, se lo representa con cabeza de gallo para simbolizar el sol, lomo de golondrina como alusión la luna creciente, cola con forma de hojas o ramas para simbolizar los bosques y los árboles, patas con garras fuertes para conectarse con la tierra, y alas ardientes que hacen referencia al viento. De esta forma se reúnen los cinco elementos del universo y se transforma al fénix en el símbolo de la armonía. La tradición cristiana utiliza el fénix como expresión de la fe: el renacer de las cenizas es un símbolo del triunfo de los creyentes sobre la muerte.

Además, se afirma que de todos los seres que habitaban el jardín del Edén, el fénix fue el único que no probó el fruto prohibido, y por lo tanto se lo identificó con Cristo amenazado por la tentación y resucitado por la gracia de Dios.

Los grifos
Surgido en las manifestaciones artísticas de Asia occidental como imagen del poder, un grifo era una animal con cuerpo de león y pecho, garras, cabeza y alas de águila.

Simbólicamente, representaban a los regentes de la tierra y el aire, razón por la cual son la mezcla de un animal terrestre como el león y un ave como águila, ambos caracterizados por la ferocidad y la violencia.

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A pesar de ser una imagen bastante salvaje, su significación ha variado muchísimo a lo largo de la historia. Si para los antiguos hebreos representaban a la peligrosa Persia, para los griegos y romanos eran el símbolo de Apolo, dios del sol, y estaban muy vinculados con Némesis, diosa de la venganza, y Palas Atenea, diosa de la sabiduría.

Por su parte, y aunque el simbolismo cristiano más primitivo (el que prevaleció durante los primeros siglos de nuestra era) veía en ellos la venganza y la persecución, durante la época Medieval los grifos aludían a la dualidad (humanidad/divinidad) de Cristo.

En la Creta minoica, cuna de la civilización griega y, por extensión, de la cultura occidental, los grifos eran figuras guardianas y representaban la vigilancia constante y el coraje.

Los griegos, más tarde, se basaron en esta lectura para creer que eran los custodios de enormes tesoros de Oro en Escitia (al norte del Mar Negro, hoy Ucrania) y la India. Tal fue la importancia de esta creencia que, en el siglo V a.C, el historiador griego He-ródoto escribió que los grifos construían nidos de oro.

El Minotauro
Es posible que este mito típicamente griego se deba a las imágenes del culto al salto del toro de la Creta minoica, la civilización donde nació la Grecia antigua. El Minotauro, un hombre con cabeza de toro, se encuentra muy vinculado con el castigo de los dioses, el ingenio humano y la sexualidad exacerbada.

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Cuenta el mito que Minos, hijo de Zeus y rey de Creta, quiso sacrificar un toro en honor de Poseidón, dios del mar, pero se encontró con un ejemplar tan magnífico que decidió conservarlo. El dios, enfadado, lo castigó haciendo que su esposa Pasifae se enamorase irremediablemente del toro.

Ella, loca de amor, encargó al maestro artesano Dédalo que le construyera una ternera de madera en la que ella pudiera esconderse para copular con el animal. Posteriormente, Pasifae dio a luz al Minotauro, lo que enfureció a Minos al punto de que ordenó al mismo Dédalo que construyese un laberinto subterráneo donde esconderlo y mantenerlo prisionero.

Atrapado en este laberinto, el Minotauro se alimentaba de niños que eran condenados al sacrificio por los atenienses, que los enviaban una vez al año. Esta situación se prolongó hasta que Teseo, rey de Atenas, se ofreció a matarlo. Logro su cometido gracias a Ariadna, hija de Minos, que le entregó el famoso hilo que debía desenredar al transitar por el laberinto para luego poder encontrar el camino de regreso.

Esto mito tiene muchísimas significaciones. Mientras que el Minotauro representa las pasiones desenfrenadas de la naturaleza que el hombre debe controlar firmemente hasta poder apaciguarlas, el laberinto podría interpretarse como una metáfora sobre el largo y arduo camino de la vida, y el hilo que ayuda a Teseo a salir de él como la intuición divina que nos lleva por el buen camino y hacia la felicidad.

Pegaso
Existen dos versiones sobre el origen de Pegaso, el caballo alado. Una indica que fue fruto de la unión de Poseidón, dios del Mar, y Medusa, famosa por convertir en piedra a todo quien la mirase; mientras que una segunda asegura que brotó de la sangre de Medusa cuando Perseo, hijo de Zeus y rey de Tirinto, la decapitó para hacerse con su cabeza y poder convertir a sus enemigos en piedra.

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Pero más allá de esto, el hecho es que Pegaso es un animal lunar, representando usualmente de color blanco y con alas doradas. La mitología cuenta que cada vez que sus cascos con forma de medialuna se apoyaban en la tierra, brotaba de ella un fuente. El nombre griego de Pegaso, «Hipocrene», parece confirmar esto: mientras que «hippos» significa «caballo», «krene» significa «fuente». Por todo esto, Pegaso terminó siendo un símbolo muy poético. Incluso se creía que todo el que bebiera de su fuente experimentaría una inspiración poética sin igual.

El mito de la muerte de la Quimera es una historia fascinante que hace de Pegaso una figura heroica. El joven Belerofonte fue la única persona capaz de domarlo, por lo que el rey Yóbates, queriendo encomendarle una tarea imposible de realizar, le encargó matar a la Quimera. Ayudado por Palas Atenea, diosa de la sabiduría, que le otorgó unas riendas mágicas para manejar a Pegaso, logró matar al monstruo arrojando plomo sobre su garganta, que al solidificarse no le permitió respirar.

Pero engrandecido por este logro, Belerofonte intentó alcanzar el Olimpo, el cielo de los griegos (y lugar de residencia de los dioses), montado en Pegaso, por lo que Zeus lo precipitó a tierra y convirtió al caballo en una constelación, evitando que esto se intentara nuevamente.

La Quimera
La Quimera es un extraño animal con cuerpo de león, torso de cabra y cola serpiente que se caracteriza por escupir fuego. Los mitos griegos afirmaban que era hija de Equidna, ella misma mitad serpiente y mitad ninfa (las divinidades que personificaban la naturaleza) y madre de muchas otras bestias míticas como Hidra, monstruo de siete cabezas al que Hércules dio muerte, y Cerbero, perro de tres cabezas guardián de los Infiernos.

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Este ser mitológico parece deberse a un fenómeno muy peculiar. Por las grietas de las montañas de Licia (antiguamente parte de Grecia, hoy parte de Turquía) se escapan grandes cantidades de gas natural que lo han inspirado: una interesante interpretación de esta bestia indica que es un símbolo de las fuerzas naturales destructivas que amenazan la vida humana (terremotos, erupciones volcánicas, tornados), que en épocas pasadas, se creía, sólo podían superarse con ayuda sobrenatural o divina.

También puede pensarse en esta criatura como el máximo exponente del poder y la violencia que las civilizaciones antiguas simbolizan a través de los híbridos animales y sus mitos explicativos.

La mitología griega cuenta que el rey Yóbates envió al héroe Belerofonte a matar a la Quimera. Éste, ayudado por Pegaso, el caballo volador hijo de Poseidón y Medusa (y por lo tanto emparentado con la Quimera), pudo sobrevolar las fauces abiertas de la Quimera y arrojar plomo por su garganta, que una vez fundido por su ardiente aliento la asfixió hasta morir.

Los unicornios
Existen muchísimas leyendas que hablan de unicornios, y la tradición de las diferentes culturas los describen y caracterizan de manera distinta. Por ejemplo, en China es representado como un dragón con cabeza de venado y un solo cuerno, mientras que diversos documentos históricos parecen indicar que en el Imperio Romano se lo veía muy parecido al rinoceronte.

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Ctesias, un eminente médico griego, escribió una historia de Asiría y Persia en el siglo IV a.C. donde describía al unicornio como un animal equino, una especie de burro salvaje, blanco, con una cabeza color rojo oscuro y un cuerno de 45 centímetros, que, se afirmaba, al molirse se convertía en un veneno muy potente y un excelente remedio contra la epilepsia.

Esta descripción combina, básicamente, tres animales: el antílope cervicapra, que en los machos suele presentar una atrofia en forma de cuerno; el onagro, un tipo de burro oriundo de Asia occidental; y el rinoceronte indio, cuyo cuerno solía emplearse para preparados medicinales.

Esta última fábula es la que ha prosperado, creando la noción del unicornio como una criatura elegante y poética, inspirador de incontables poesías y objetos de arte griego.

En el siglo XV se introdujo una modificación esencial para la imagen que, hoy en día, tenemos de los unicornios: el cuerno en espiral. Durante la Edad Media era  muy común que los colmillos de mamut fosilizados se confundieran con cuernos de rinoceronte y fueran vendidos como panacea, como remedio universal. Pero como eran muy difíciles de conseguir, varios boticarios inescrupulosos empezaron a representar a los unicornios con estos cuernos para poder hacer pasar el colmillo de marfil del narval, un tipo de marsopa, por un auténtico cuerno de unicornio.

El arte medieval, griego y romano ha utilizado la imagen del unicornio para expresar el amor casto que domina los deseos animales, o para realizar una alegoría sobre la virginidad. En este sentido, es un ser muy relacionado con Artemisa, diosa de la caza y los bosques que recibió el permiso de su padre, Zeus, para no casarse nunca. Así, la ferocidad de la imagen del unicornio se fue apaciguando de a poco, y el cristianismo ayudó a lograr esto al tomarlo como un símbolo de la Inmaculada Concepción.

Ver: Mitologia Griega

Fuente Consultada:
Nota Criaturas Imaginarias Revista Vivir en Armonía N°4
Trabajo enviado por colaborador  del sitio Enrique O. Funes

La Medusa de Mar Características ,Vida y Alimentación

LA VIDA DE LAS MEDUSAS DE MAR – Características –

A pesar su extraña fisonomía, las medusas (por estos lares nombradas como «aguas vivas») son uno de los seres más comunes en los mares de todo el mundo. Quién no se ha topado con una durante los días de verano en la playa y padecido el ardor que dejan en la piel luego de una picadura.

No es raro ver flotar sobre las aguas del mar, o descubrir sobre la arena de las orillas, unos globos brillantes, transparentes como vidrio que hubiera sido inflado por un misterioso  artista marino. Si los tocamos, una violenta sensación de quemadura nos quitará todo deseo de insistir en nuestra investigación.

Se trata de organismos complejos que, a diferencia de los seres humanos, carecen de cerebro, corazón y extremidades. Tienen una prodigiosa astucia para cazar a sus víctimas, gracias a su deslizamiento sigiloso. Además, a simple vista, pasan inadvertidas por su cuerpo casi transparente (y muy delicado). El 95% de una medusa está constituido por agua.

Viven a no menos de 10 kilómetros de la costa, porque buscan las agua cálidas con más contenido de sodio. Por esto es que son una de las pocas especies que fueron, en parte, beneficiadas por el cambio climático, ya que el aumento de las temperaturas ha facilitado su reproducción, en especial en zonas como el Mar Mediterráneo.

Estos organismos invertebrados con forma de hongo pertenecen al grupo de los cnidarios. Tienen una particular belleza cuando se trasladan con movimientos rítmicos, como una sombrilla que se abre y se cierra.

Su cuerpo gelatinoso se compone de una especie de sombrero o caparazón con decenas de células urticantes —que generan úlceras y lastiman la piel humana—, utilizadas para cazar y defenderse. Cuentan, además, con un filamento enrollado que se despliega para atacar a sus víctimas inyectándoles veneno. Son de las criaturas más antiguas del planeta —600 millones de años—, pero su promedio de vida va de los 3 a los 6 meses.

Aunque no lo parezcan, son carnívoras: pueden alimentarse con pequeños peces y crustáceos, aunque suelen vivir a base de plancton. En su mayoría son inofensivas, pero también pueden ser muy peligrosas, como la medusa cubo.

agua viva en la playa

Esos globos, cuya campana o sombrilla a menudo está orlada por un ribete violáceo o azulado, son las medusas que, en contacto con el aire, pierden su forma y su redondez para convertirse en una repulsiva masa gelatinosa. Por el vivo escozor que producen al tocar la piel, se las llama «aguas malas» y «aguas vivas»

Las medusas son animales marinos de la orden de los acalefos; tienen el cuerpo en forma de casquete esférico y pertenecen, como los espongiarios (esponjas), los coralarios (corales) y los equinodermos (estrellas de mar), al grupo de los fitozoarios o zoófitos, animales cuya forma recuerda la de los vegetales y tiene en común que todos viven en el mar. Son todos invertebrados, y podemos diferenciar los siguientes: pólipos, estrellas de mar,erizos de mar, corales, medusas y esponjas.

Hay un grupo de animales que reciben el nombre de cnidarios, que está formado por los pólipos y las medusas. Como dijimos antes , este grupo viven principalmente en los mares, aunque algunos habitan en aguas dulces. No hay especies terrestres. Los pólipos tienen forma de saco. Cuentan con un orificio en la parte superior, que sirve tanto de boca como de ano, rodeado de varios tentáculos. Los pólipos no se mueven y viven fijos a las rocas. Las medusas, en cambio, flotan y nadan en el agua. Tienen forma de sombrilla. Cuentan con una boca, situada en la parte inferior, y varios tentáculos, que cuelgan hacia abajo, como flecos.

Estos pólipos, al reproducirse, se especializan y se dividen el trabajo. Mientras unos se encargan de la digestión, perdiendo los tentáculos, otros se aguzan y se transforman en espinas protectoras de la colonia, y varios se afinan en órganos táctiles para avisar y proteger a los que cuidan de reproducirse.

Una colonia de pólipos parece uní sociedad industrializada. Incluso poseen sus guerreros dotados de modernísimas armas: las «cápsulas urticantes», que segregan un líquido corrosivo capaz de inmovilizar a sus víctimas, haciendo fácil su captura por medio de los tentáculos.

La medusa es un animal de doble pared y de simetría axial. Del fondo de su campana pende un verdadero badajo, llamado manubrio, en cuya extremidad se encuentra la boca. De la campana salen los tentáculos y en el centro de ella está el estómago, que se comunica con los tejidos de la sombrilla por medio de canales radiales.

Solamente en algunas especies puede verse, alrededor de la sombrilla, una delgada lámina libre llamada vela. Pero todas las especies tienen ojos pigmentados y órganos especiales que permiten al animal conservar su equilibrio de flotador viviente. Poseen además un doble anillo nervioso unido a los órganos sensitivos, que a pesar de ser muy rudimentarios reaccionan rápida mente a los contactos y los agentes químicos externos.

El tegumento que constituye el cuerpo de la medusa es, por regla general, gelatinoso y, en muy pocas especies, cartilaginoso. Siempre transparente y muy blando, presenta la notable particularidad de estar formado por 99% partes de líquido y sólo 0,5% de sustancia sólida. Nos llama poderosamente la atención, cómo puede sostenerse el organismo con tan extraordinaria cantidad de líquido. Se comprobó que un ejemplar recién extraído de las aguas pesaba 6.300 gramos, y a las pocas horas de haber muerto quedó reducido a 30 gramos.

medusas en el mar

En las medusas los tentáculo; cuelgan de la copa formando una especie de velo c túnica de filamentos que se mueven con indecible gracia y elegancia en las aguas tranquilas. Esta copa se llama sombrilla y presenta forma cóncava, hueca. En su interior cuelga a modo de badajo el resto del animal, como un pie. Las contracciones del «velo», que puede ser liso y continuo; en forma de finísimo tejido o constituyendo filamentos, permiten a la medusa trasladarse de un lugar a otro en el seno del agua. Las medusas poseen un acusado sentido del equilibrio gracias a unos órganos reguladores llamados «estatocistos», y tienen también órganos visuales. auténticos ojos, distribuidos en el borde de la sombrilla.

La parte líquida de su organismo está constituida por sales de sodio, calcio, magnesio, hierro y sulfato de calcio, y la sólida por gelatina, mucílago y algunas sales de magnesio.

Según las especies y los medios de vida, el tamaño es muy variable; algunas tienen 1 ó 2 milímetros de diámetro, ciertas Aurel0ias alcanzan 0,5 metro y existe una especie llamada Cyanea Capullata que mide 3 metros de sombrilla (copa) y cuyos tentáculos marginales llegan hasta 40 m de longitud.

Medusa Cyanea Capillata

¿Con qué se alimentan las medusas?
Al verlas tan diáfanas podríamos pensar que son el resultado de una mezcla de aire, luz y agua de mar, pero en realidad son muy voraces e ingieren permanentemente plancton —minúsculos animalillos que viven en suspensión en el agua— y, cuando pueden, también pececillos. Los tentáculos llevan la comida al interior de la sombrilla, donde poco a poco el manubrio la rodea y absorbe.

Para avanzar en el agua la medusa emplea la campana y la paleta natatoria. Al contraer la campana empuja el agua hacia atrás, y de esta manera proyecta el cuerpo hacia adelante. Algunas colonias poseen individuos especialmente dotados para la natación.

El escozor que produce el contacto de ese fitozoario, sea al tomarlo o al rozarlo descuidadamente, se debe a la emisión de un líquido urticante segregado por glándulas especiales. Ese líquido, que se esparce alrededor de la medusa, mata o, por lo menos, paraliza a las pequeñas víctimas y, en todos los casos, quita el deseo de comerla a cualquier enemigo hambriento.

medusa y su veneno para la alimentacion

En su largos tentáculos tiene un «dardo venenoso» adentro de una capsula llamada científicamente nematocistos, y que no se encuentran en ningún otro grupo de animales. El nematocisto es una cápsula que contiene una especie de látigo, llamado filamento. Cuando una presa está cerca, los nematocistos disparan los filamentos con fuerza sobre ella; estos penetran en su víctima inyectándole un veneno paralizante.

La propiedad urticante, conocida desde muy antiguo, hizo que se las llamara ortigas de mar. La irritación que producen se debe a la gran cantidad de nematocistos que poseen en sus tegumentos; éstos son pequeñísimas cápsulas, en cuyo interior, lleno de un ácido urticante, se arrolla en espiral un corto y delgado filamento que, al romperse con el contacto de un objeto o por la contracción de la piel de la medusa, se clava en el cuerpo de quien la toca, vertiendo todo el líquido que contiene la cápsula.

A veces las medusas flotan por millares sobre el mar tranquilo, en las horas del crepúsculo o de la noche, iluminándolo con una fantasmagoría de chispas fosforescentes, como si el reflejo de alguna extraña fiesta submarina llegara a la superficie de las aguas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia CONSULTORA Tomo 2 Los Seres Vivos
Enciclopedia LO SE TODO Tomo 3 Las Medusas

Caballito de Mar o Hipocampo Características y Vida

LA VIDA DEL CABALLITO DE MAR o HIPOCAMPO

Entre cangrejos y estrellas de mar, arrojados por la marea en las playas de clima templado, suelen encontrarse unos animalitos que nos recuerdan a los fabulosos caballos con cola de pez que arrastraban el carro de Neptuno, dios del mar.

Menos llamativos, quizá, pero igualmente extraños y sobre todo más reales, los hipocampos o caballos marinos se nos presentan con su hocico largo, bastante similar al del caballo, su crin rígida y una larga cola prensil con la que se sujetan a las algas. Su nombre deriva del griego hippos, caballo, y kampé, oruga.

Imagen de un hipocampo

La posición vertical de los «caballos marinos» es característico.Pueden subir, bajar y desplazarse horizontalmente sin su postura. Vemos un pequeño hipocampo entre la vegetación submarina.

El simpático animalito presenta rasgos curiosos, en comparación con otros animales: su cabeza tiene la misma forma que la del caballo, posee una bolsa semejante a la de los canguros, un esqueleto exterior como el de los insectos, y sus ojos se mueven independientemente uno de otro, a semejanza de los camaleones. Este habitante de los mares cálidos y tropicales se mueve dentro del agua en posición vertical.

PARTES DE un hipocampo

Utilizando sus pequeñas aletas pectorales, avanza firmemente en el seno del agua con pequeños saltos. Su cuerpo va encerrado en una armadura de anillos óseos, y su cola mide más de la mitad de su cuerpo.

Los caballitos de mar se alimentan de animalitos marinos, a los que persiguen obstinadamente hasta que los apresan con sus mandíbulas desdentadas. Su tamaño es variable: miden, generalmente, entre dos y treinta centímetros.

Es un pez cordial y no tiene prácticamente enemigos. Uno de sus ritos más interesantes es la danza nupcial que efectúa, generalmente, en otoño.

El macho y la hembra, con sus colas enlazadas, inician una graciosa danza que finaliza en su unión. La hembra pone sus huevos en la bolsa incubadora del macho, y éste los conserva allí, hasta que los nuevos  individuos están  desarrollados  para  cuidarse solos.

Si observáramos la fauna marina, a lo largo de las costas arenosas o entre las algas y escollos, veríamos pequeños grupos de delicados hipocampos nadando verticalmente a mediana profundidad, uno detrás de otro. También podríamos sorprenderlos aferrados por la cola a la vegetación submarina, con sus cortas aletas pectorales agitándose levemente y con su gran aleta dorsal toda desplegada en abanico, preparada para captar los menores movimientos del agua.

El cuerpo del hipocampo, que difícilmente mide más de quince centímetros de largo, está protegido por una delgada coraza flexible formada por escuditos óseos articulados entre sí.

El macho se diferencia de la hembra por una pequeña bolsa que lleva sobre el abdomen, parecida a la de los canguros, donde durante el tiempo de la incubación guarda los huevos puestos por la hembra. Éste es un magnífico ejemplo del cuidado de la prole que nos da la naturaleza, y demuestra la superioridad del caballito marino sobre sus congéneres, los teleósteos, que abandonan su cría.

En las costas templadas son comunes dos especies de hipocampos que los naturalistas llaman Hipocampus brevirostris e Hipocampus guttulatus, ambos más bien chicos, de color gris azulado, excelentes nadadores aunque no se internen nunca en alta mar.

Si alguna vez se nos ofrece la oportunidad de tener en nuestras manos un hipocampo palpitante de vida, podremos observar su larga boca tubular y nos asombraremos de los fuertes coletazos que dará, tratando de recuperar su libertad.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Volumen I Los Hipocampos
Enciclopedia CONSULTORA Volumen II