Vida de Moliere

Europa compra especias a Oriente Pimienta Nuez Seda Canela

Europa compra especias a Oriente: Pimienta, Nuez, Seda, Canela

RUTA DE LA SEDA

Desde tiempo atrás los europeos se sentían atraídos por las tierras fuera de Europa. De hecho, en la Edad Media floreció mucha literatura imaginaria sobre «otros mundos» y de otras tierras eran más aterradoras donde  «habitan gigantes de 8.5 a 9 metros de estatura… Y comen carne humana con más gusto que cualquier otra carne»; y en las tierras lejanas del norte vivían «mujeres totalmente crueles y malvadas que llevan piedras preciosas en sus ojos. Y son tan especiales que si miran con ira a cualquier  hombre lo matan en seguida con la mirada».

Aunque el control musulmán de Asia Central impidió que Europa tuviera contacto con los países de lejano oriente, las conquistas de los mongoles en el siglo XIII reabrieron las puertas. Los viajes medievales más famosos al oriente los realizaron los Polo de Venecia. Nicolás y Mafeo, comerciantes de esa ciudad, acompañados por Marco, hijo de Nicolás, emprendieron el largo viaje hacia la corte del gran gobernante mongol Kublai Kan (1259-1294) en 1271.

Un relato de las experiencias de Marco, los Viajes, fue el más informativo de todas las descripciones de Asia hechas por los viajeros europeos medievales. Otros siguieron el ejemplo de los Polo, pero en el siglo XIV, las conquistas de los turcos y luego el resquebrajamiento del imperio mongol redujeron el tránsito occidental a Oriente.

Con el cierre de las rutas terrestres, numerosos europeos se interesaron en llegar a Asia por mar para tener acceso a las especias y otros artículos preciosos de la región. Cristóbal Colón tenía una copia de los Viajes de Marco Polo cuando comenzó los preparativos de su travesía, que marcaría una época, por el océano Atlántico.

Un motivo económico, largamente acariciado en el Renacimiento, era una de las causas de la expansión europea. Comerciantes, aventureros y funcionarios gubernamentales tenían grandes esperanzas de encontrar metales preciosos y nuevas áreas de comercio, en particular de acceso más directo a las especias del Oriente, que seguían llegando a Europa por los intermediarios árabes, pero su costo era exorbitante. Muchos exploradores y conquistadores europeos no dudaron en expresar su deseo de obtener ganancias materiales.

El tránsito de caravanas a través de Asia Central era relativamente seguro y el intercambio de bienes entre China, Asia y con el tiempo Europa fue cobrando una importancia creciente. El comercio de productos chinos se amplió a Roma y poco a poco se introdujo en la cultura de Occidente, y viceversa.

Esta vía comercial se apodó la Ruta de la Seda porque el artículo que más se exportó desde China fue la seda, un tejido desconocido en Occidente antes de la apertura de las rutas comerciales. Otros productos chinos, como las cerámicas esmaltadas, el marfil, el jade, las pieles y el té no tardaron en ganar popularidad y exportarse.

La calidad de los productos chinos era alta debido a los eficaces procesos de elaboración usados en el país. Los chinos habían inventado un método más eficaz de trabajar el hierro, con hornos capaces de arder a temperaturas más elevadas, gracias a lo cual se obtenía un hierro de mayor calidad.

Dividían la mano de obra de modo que los artesanos se especializaban solo en un aspecto del proceso de producción, y con ello aumentaban la calidad y la cantidad. También fueron los inventores de la producción del papel. Sin embargo, por la Ruta de la Seda no solo transitaban artículos comerciales, sino que también se propiciaban los intercambios culturales y así el budismo se abrió camino hasta China.

Comercio entre Europa y Oriente Especias Pimienta Canela Nuez Seda

Comercio entre Europa y Oriente: Especias Pimienta, Canela, Nuez, Seda

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Al igual que los árabes y otras culturas, los europeos se enfrentaron entre sí, pero su pugna tomó también la forma de una carrera por la riqueza. Sabían que podían lograr gran prosperidad en el comercio en particular el comercio con Asia. Varios factores incrementaron el deseo europeo hacia un mayor comercio con Oriente:

1-Algunos europeos pudieron saborear un tentador abrebocas de el lujo asiático — hermosos tejidos y especias jamás probadas en Occidente — durante las Cruzadas (centenares de años de exploraciones militares cristianas contra Palestina, dominada por los cos selyúcidas), que comenzaron en el siglo once.

2- Un vasto Imperio Mongol euro-asiático, que abarcaba desde el -Negro hasta China, abrió nuevas rutas septentrionales para los mercaderes, facilitando el acceso a bienes orientales en Occidente

3-Un libro sobre China (Viajes de Marco Polo), escrito en el siglo por un mercader de Venecia, ciudad-estado italiana, acrecenté interés en el lejano Oriente, lugar que parecía demasiado fabuloso
para ser real.

4- Finalmente, y por extraño que parezca, una terrible plaga ayudó en el siglo catorce a crear un mercado para los exóticos productos orientales.

Antes de poder crear ese mercado, los europeos necesitaban superar obstáculos de orden cultural y geográfico: debían encontrar el modo de traer cargamentos desde la lejana India y la fantástica China.

El Imperio Otomano, gobernado por una dinastía turca separada de la anterior selyúcida, controlaba las rutas terrestres orientales; además, sólo los barcos veleros estaban en capacidad de transportar el volumen de candas que los soñadores europeos tenían en mente, pero nadie sabía en Europa cómo llegar a Asia oriental por mar; necesitaban rutas rn mas, y su búsqueda produjo un mundo surcado en todas direcciones nuevas interconexiones culturales.

China
En 1514, una flota portuguesa ancló fuera de las costas de China. Éste fue el primer contacto directo entre el Imperio Chino y Europa, desde los viajes de Marco Polo doscientos años antes. En ese momento, los chinos pensaron poco en el hecho.

Al parecer, China estaba en la cúspide de su poder como la civilización más magnificente sobre la faz de la tierra. Su dominio se extendía desde las estepas de Asia Central hasta el mar de China y desde el Desierto de Gobi hasta los bosques lluviosos tropicales del sureste asiático. Desde la perspectiva del imponente trono imperial de Beijing se podía considerar a los europeos como una forma poco común de bárbaros. Para el gobernante chino, los de todos los otros países eran simple y sencillamente «los hermanos más jóvenes» del emperador chino, quien era el Hijo del Cielo.

En la época en que los portugueses llegaron a las costas chinas, la dinastía Ming, que rigió de 1369 a 1644, ya había iniciado una nueva era de grandeza. Bajo una serie de gobernantes poderosos, China extendió su dominio hasta Mongolia y Asia Central, y por un breve periodo reconquistó Vietnam. A lo largo de la frontera norte reforzó la Gran Muralla e hizo las paces con las tribus nómadas, con las que había tenido conflictos durante siglos. Pero los días de la dinastía Ming estaban contados. Después de un periodo de prosperidad y crecimiento, los Ming empezaron a declinar.

A finales del siglo XVI, una serie de gobernantes débiles originó una época de corrupción en el gobierno.

Como siempre, los problemas internos fueron de la mano con los disturbios en la frontera norte. Los Ming habían intentado llegar a acuerdos con las tribus de la frontera aliándose con ellas. Una de las alianzas fue con los manchúes, que vivían al norte de la Gran Muralla en la región que hoy se conoce como Manchuria. En 1644, los manchúes destronaron al último emperador Ming y declararon la creación de una nueva dinastía que se llamaría Qing (Ch’ing, puro).

Los Qing tuvieron al principio una serie de gobernantes poderosos que pacificaron el país, corrigieren los errores sociales y económicos más graves y restauraron la paz y la prosperidad. Dos monarcas Qing, Kangxi y Qianlong, gobernaron para bien de China por más de un siglo, desde mediados del XVII hasta finales del XVIII. A ellos se debe en gran medida la grandeza de la China de la época manchú.

UNA CARTA DIRIGIDA AL REY DE TOKIN: El rey de Francia Luis XIV en 1681 envió una carta al rey de Tokin solicitando permiso para que los misioneros católicos hagan su labor en Vietnam,…el rey de Tokin declinó de manera diplomática su pedido.

Altísimo, excelentísimo, poderosísimo y magnánimo príncipe, nuestro muy querido y buen amigo, ¡que Dios os conceda la gracia de incrementar vuestra grandiosidad con un buen final!

Oímos de nuestros súbditos que están en vuestro reino qué protección habéis acordado darles. Apreciamos mucho esto, pues guardamos para vos toda la estima que uno puede tener para un príncipe tan ilustre por su valor militar, como por la loable justicia que ejercéis en vuestro reino… Puesto que la guerra que libramos por varios años, en la que toda Europa se unió en contra nuestra, impedía que nuestras naves partieran hacia las Indias; en estos tiempos, cuando estamos en paz tras haber ganado varias victorias y ampliado nuestro territorio mediante la conquista de varios lugares importantes, hemos dado inmediatamente órdenes a la Royal Company para que se establezca en vuestro reino tan pronto como sea factible… Hemos girado órdenes para que os hagan llegar varios regalos que creímos serían agradables para vos.

Pero lo que más deseamos en el mundo, para vosotros y vuestro reino, es que se les dé a aquellos súbditos vuestros, que ya han abrazado la ley del único y verdadero Dios del cielo y de la Tierra, la libertad de profesarla, pues esta ley es la máxima, la más noble y la más sagrada y, sobre todo, la más adecuada para que haya reyes que reinen absolutamente sobre el pueblo.

La Iglesia Castiga a Galileo- Caso de la Inquisición Acusacion

La Iglesia Castiga a Galileo – Acusacion de la Inquisición a Galileo Galilei

Persecuciones: La reacción de la Iglesia Católica fue muy activa frente a los nuevos planteos científicos y filosóficos. A través de la Inquisición comenzó a perseguir a quienes se atrevían a cuestionar la Biblia y ciertos textos ingresaron en el Index (lista de libros prohibidos por la Iglesia). También las iglesias reformadas reprimieron algunas de estas expresiones científicas.

Galileo sufrió la intransigencia religiosa ya que fue obligado por la Inquisición a retractarse públicamente y negar su adhesión a la teoría copernicana sobre el heliocentrismo.

La Iglesia también atacó el pensamiento de Descartes: sus obras fueron incluidas en el Index y sus ideas prohibidas en la Sorbona y en otras universidades.

La persecución alcanzó también a otras comunidades religiosas. Baruj Spinoza, un judío de Amsterdam que postulaba la presencia de Dios en todas partes (doctrina denominada panteísmo) y pretendía utilizar en la filosofía la forma de pensar de la matemática, fue repudiado y segregado de la comunidad israelita.

galileo galilei

El peligroso vicio de preguntar:
¿Qué vale más? ¿La experiencia o la doctrina?
Dejando caer piedras y piedritas y bolas y bolitas, Galileo Galilei comprobó que la velocidad es la misma aunque el peso de los objetos sea diferente. Aristóteles estaba equivocado, y durante diecinueve siglos nadie se había dado cuenta.

Johannes Kepler, otro curioso, descubrió que las plantas no giraban en círculos cuando perseguían la luz a lo largo del día. ¿Acaso no era el círculo el camino perfecto de todo lo que gira? ¿No era el universo la perfecta obra de Dios?

—Este mundo no es perfecto, ni mucho menos —concluía Kepler—. ¿Por qué habrían de ser perfectos sus caminos?
Sus razonamientos resultaban sospechosos para los luteranos y para los católicos también. La madre de Kepler había estado cuatro años presa, acusada de practicar brujerías. Por algo sería.

Pero él vio y ayudó a ver, en aquellos tiempos de oscuridad obligatoria:
adivinó que el sol giraba en torno de su eje, descubrió una estrella desconocida, inventó la unidad de medida que llamó dioptría y fundó la óptica moderna.

Y cuando ya se estaba arrimando al fin de sus días, se le dio por decir que así como el sol decidía el viaje de las plantas, las mareas obedecían a la luna.
—Demencia senil —opinaron los colegas.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

En 1632 Galileo publicó Diálogos sobre los sistemas máximos, que había recibido apoyo del Papa Urbano VIII y sabía que alto dignatarios de la iglesia compartían sus punto de vista , se creía a salvo de toda persecución. Volvió sobre la teoría copernicana y se empecinó en demostrar que la Tierra giraba alrededor del Sol.

El Diálogo fue la mecha que encendería la pólvora. Requerido para comparecer ante el Santo Oficio, Galileo se indignó ingenuamente V no comprendió bien lo que se le reprochaba. Quizá confiaba demasiado en su trabajo, convencido como estaba de que éste no admitía discusión.

Sin embargo, el combate era desigual, el científico y los teólogos no podían entenderse y Galileo sabía que su teoría era incomprensible para la lógica de la Iglesia. También le reprocharon el haber escrito su Diálogo en italiano y no en latín, algo nunca antes visto en una obra científica.

Para los prelados del Vaticano constituía una gran audacia pretender, de este modo, poner la ciencia al alcance de las mayorías. Como no quería convertirse en un nuevo Giordano Bruno, que fue quemado por la Inquisición en 1600, Galileo aceptó entonces retractarse.

Hasta su muerte, el científico vivió bajo vigilancia en Roma, Siena y luego Florencia, pero jamás se le impidió trabajar. Desde entonces tuvo que enfrentar a un temible adversario: la enfermedad.

Afectado por la pérdida de su hija en 1634, la salud de Galileo fue deteriorándose, y en 1637 perdió definitivamente la vista.

No obstante, sus facultades intelectuales permanecieron intactas y durante el año siguiente publicó su obra maestra, Discorsi… (Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos ciencias nuevas relacionadas con la mecánica y los movimientos locales). Unos años antes de su muerte, acaecida en 1642, Galileo había destronado definitivamente la física aristotélica y establecido sus descubrimientos.

MAS VALE TARDE QUE NUNCA: Recién en 1822 el Santo Oficio decidió levantar la prohibición de la difusión de los libros que sostenían el sistema heliocéntrico. Pero hubo que esperar más tiempo aún antes de que la Iglesia aceptara revisar su juicio y su condena de las teorías de Galileo. Sólo en 1992 el papa Juan Pablo II lo rehabilitó oficialmente con gran prudencia.

Algunos teólogos tuvieron como tarea velar por que los términos de la rehabilitación no los alcanzaran. Al culminar un nuevo examen del proceso que duró doce años, Juan Pablo II explicó que «los problemas subyacentes a este caso se refieren tanto a la naturaleza de la ciencia como a la de la fe. Por lo tanto, no se debe excluir que un día nos encontremos ante una situación análoga que exigirá a unos y a otros una conciencia advertida del campo y de los límites de sus propias competencias».

Calificando a Galileo de «físico genial» y de «creyente sincero», el Vaticano no dudó en hablar de «incomprensión recíproca» y de «buena fe» de todos los actores del proceso.