Diferencias: Moreno y Saavedra

Ideas Revolucionarias de Moreno y Monteagudo Principios de Igualdad

Principios e Ideas Revolucionarias de Moreno y Monteagudo

LoS principios revolucionarios en los escritos de
Moreno y Monteagudo.
Los principios de igualdad y de libertad — bases de la concepción republicana que impuso la Revolución de Mayo y que cristalizaron en las leyes y decretos de la memorable Asamblea de 1813— fueron defendidos con ardor por Mariano Moreno y Bernardo Monteagudo, dos de los grandes escritores del período revolucionario y, quizás, de los pocos que tuvieron clara conciencia del momento histórico en que actuaban.

Las páginas de Moreno, en especial las publicadas en la «Gaceta», escritas para difundir la doctrina orientadora del pensamiento de Mayo, revelan, a través de la forma clara la expresión y el vigor de su mentalidad. La revolución en sus primeros momentos fue, para él, una conmoción social que dió a los criollos una nueva conciencia, pues los llevó a desalojar del poder a los españoles.

Moreno sintió la necesidad de que el país se organizara dándose un sistema de disposiciones y de principios que establecieran «la necesidad de las costumbres, la seguridad de las personas, la conservación de sus derechos, los deberes del magistrado, las obligaciones del subdito, y los límites de la obediencia».

Y señaló, en principio, que la división de los poderes y el sistema representativo debían ser la base de la organización institucional.

La libertad era, para Moreno, principio esencial de todo régimen democrático. Pero aunque hizo suya la divisa «Yo prefiero una procelosa libertad a la esclavitud tranquila», no concibió una libertad individualista, anárquica, sino una libertad que implicaba la existencia de garantías que asegurasen su ejercicio.

Y advirtiendo los peligros del libertinaje, no pudo menos que señalar: «Temblemos con la memoria de aquellos pueblos que, por el mal uso de su naciente libertad, no merecieron conservarla muchos instantes».

El sentimiento de igualdad, que tuvo profundo arraigo en Moreno —y que ya había exteriorizado en su defensa de los indios y de los pardos y morenos— adquirió su más brillante exteriorización en el decreto de abolición de los honores al Presidente de la Junta.

Además de establecer absoluta, perfecta e idéntica igualdad entre todos los miembros de la Junta, el decreto del 8 de diciembre de 1810, prohibía todo brindis, viva o aclamación en favor de los miembros del gobierno.

«Si éstos son justos, vivirán en el corazón de sus conciudadanos», decía. «No se podrá — añadía el artículo 99 — brindar sino por la Patria, por sus derechos, por la gloria de nuestras armas, y por objetos generales concernientes a la pública felicidad».

Y, en su afán de asentar sobre sólidas bases el sentimiento de igualdad, estipulaba que «las esposas de los funcionarios públicos, políticos y militares, no disfrutarán los honores de armas ni demás prerrogativas de sus maridos; estas distinciones las concede el estado a los empleos, y no pueden comunicarse sino a los individuos que lo ejercen».

Basta esta breve referencia a las ideas difundidas en sus escritos por el secretario de la Junta para comprender que Ricardo Levene, ilustre historiador que ha profundizado en el estudio de la Revolución de Mayo, haya podido afirmar que Moreno encarna los sentimientos de la Argentina de todos los tiempos.

Moreno y Monteagudo Revolucionarios

Bernardo Monteagudo (1787-1825), fué el escritor que recogió la pluma de Moreno y en sus escritos mantuvo la continuidad del sentimiento democrático y acentuó la prédica en favor de la proclamación de la independencia.

El brillante tribuno sintió el peligro de que el pueblo, que había pasado de la servidumbre a un régimen de libertad, pudiera precipitarse en la anarquía. De ahí su prédica para que se dejasen de lado las pasiones a fin de alcanzar la verdadera libertad.

«Para llegar al santuario de la libertad, es preciso pasar por el templo de la virtud», afirmó, expresando que un recto ejercicio de la libertad presupone la inviolabilidad de los derechos del hombre, la imparcialidad en los actos y la rectitud en las deliberaciones.

Por eso, en sus «Observaciones didácticas», expresaba: «En vano declamaréis contra la tiranía si contribuís o toleráis la opresión y servidumbre de los que tienen igual derecho que vosotros: sabed que es menos tirano el que usurpa la soberanía de un pueblo, que el que defrauda los derechos de un solo hombre: el que quiere restringir las opiniones racionales de que goza todo ser animado, el que quiere sofocar el derecho que a cada uno le asiste de pedir lo que es conforme a sus intereses, de facilitar el alivio de sus necesidades, de disfrutar los encantos y ventajas que la naturaleza despliega a sus ojos; el que quiere, en fin, degradar, abatir y aislar a sus semejantes, es un tirano».

Para Monteagudo la independencia era un principio que estaba sancionado por la naturaleza.

En consecuencia, escribía en marzo de 1812, el problema del país consistía en saber si convenía formular tal declaración, es decir, si era conveniente declarar que estábamos en la justa posesión de nuestros derechos. Para él, efectuar tal declaración era urgente. Nuestro país no podía retrotraer a los impulsos que generaron el movimiento de Mayo y debía cumplir su destino histórico, iniciando una era que, en la vida y en las instituciones, fuera realmente nuestra. Este problema, sin embargo, no podía separarse del referente a la organización del Estado.

Las causas efectivas de nuestros males estaban, a juicio de Monteagudo, en nosotros mismos. La necesidad de combinar la seguridad y el orden con la administración rápida de sus resoluciones, lo llevó a pensar en la urgencia de concentrar la autoridad «en un solo ciudadano acreedor a la confianza pública, librar a su responsabilidad la suerte de los ejércitos y la ejecución de todos los medios concernientes al suceso y, en una palabra, no poner otro término a sus facultades que la independencia de la patria».

Mas, pesando los peligros que podrían resultar de tal magistratura, sugirió la conveniencia de establecer un poder ejecutivo unipersonal, que debía ser secundado por un poder directivo integrado por tres o más personas, en representación del pueblo.

En última instancia, para Monteagudo el perfeccionamiento de cualquier constitución dependía del pueblo. Pero loi pueblos, si no conocen sus derechos, si no son ilustrados, están a merced de cualquier tirano.

Ignorancia y tiranía, a su entender, se complementan en el mismo grado que ilustración y libertad. De ahí que enunciara con meridiana claridad su preocupación: «Que mi patria sea feliz, y sus hijos instruidos en cuanto les conviene para afianzar su dicha, tales son los deseos que sostienen la pluma en mi mano cuando escribo».

Las «Reflexiones» del canónigo Gorriti. — Desde su refugio de Bolivia, el canónigo Juan Ignacio de Gorriti (1766-1842) escribió su libro Reflexiones sobre las causas morales de las convulsiones interiores de nuestros estados americanos y examen de los medios eficaces para reprimirlas, que se publicó en Chile en 1836.

Gorriti Canonigo
Juan Ignacio Gorriti

Víctima de las montoneras que lo había depuesto de su cargo de gobernador de la provincia de Salta, el ilustre sacerdote, que había tenido destacada actuación durante todo el período revolucionario, sintetizó en su obra sus ideas acerca de la organización republicana, de la causa de los desórdenes internos y de la necesidad que de la educación tenían los pueblos que hacía poco habían nacido a la vida independiente.

Los gobiernos tiránicos para sostenerse, expresa Gorriti, tienden a «mantener a los pueblos en la ignorancia estúpida y fomentar los vicios», pues esa situación de «aversión a los negocios públicos», de «indiferencia por la suerte de la patria» y de «incoherencia de los subditos entre sí» es la que da fuerza y estabilidad a los regímenes opresores.

Los gobiernos republicanos, en cambio, deben tender impostergablemente a la educación popular, ya que una característica del régimen representativo es la de interesarse por «ilustrar siempre a todos los ciudadanos y formarlos en todas las virtudes sociales», tratando por todos los medios de extirpar la ignorancia y los vicios.

Justamente, las nuevas repúblicas, que fueron colonias españolas, tienen «necesidad de ser corregidas de los vicios que engendró una administración viciosa»; por eso, meta de todo gobernante hispanoamericano debe ser desarraigar esas tradiciones, en cuanto puedan ser viciosas a la democracia, por medio de una nueva educación.

Deficiencias en la ilustración popular eran las que explicaban, en el pensar de Gorriti, las convulsiones y sacudimientos que experimentaban los pueblos americanos.

Efectivamente, eran deficiencias educacionales las que hacían que los diputados dictaran en las asambleas leyes absurdas, puesto que por carecer de los conocimientos indispensables no tenían capacidad para desempeñar bien sus mandatos. Por eso sólo por casualidad hacían, a su juicio, algo aceptable. Tales diputados, aunque animados de las mejores intenciones, por falta de educación ocasionaban «males de gravísimas consecuencias para la república».

Las deficiencias en la educación llevaban a algo más grave: hacían del pueblo, ignorante de sus derechos y deberes, una víctima de las seducciones de cualquier «astuto que haya sabido ganar el aura popular, aunque esté destituido de talentos, de ciencia y de probidad».

Finalmente, las deficiencias en la educación llevaban a los pueblos al vicio, haciendo que la corrupción se generalizase. «La ignorancia abre la puerta a la corrupción — escribía Gorriti—; ésta a su vez destierra a las ciencias, las artes, la industria; obstruye los canales de la ilustración, perpetúa la ignorancia, que es luego fecundada de mayores excesos y desmoralización, enemiga del buen orden de las sociedades, de las leyes, de la civilización y de la prosperidad pública».

Estas reflexiones llevaron a Gorriti a concebir la educación como el medio eficaz para reprimir las convulsiones que afligían a nuestro país, y de las cuales él había sido víctima. De ahí que afirmara que la consolidación de las instituciones republicanas requería la aniquilación de los dos agentes determinantes del desorden social y de la anarquía: la ignorancia y la corrupción.

Fuente Consultada: HISTORIA DE LA CULTURA ARGENTINA -ARTE-LITERATURA-CIENCIA- Manuel Horacio Solario Editorial «El Ateneo»

Nobel y la Nitroglicerina

Nobel y la Nitroglicerina

Desde la fundación de la primera fábrica de nitroglicerina, Nobel comienza a realizar sus estudios sobre la nitroglicerina, con el objetivo de disminuir su sensibilidad, característica que hacía imposible su uso en forma pura.

La nitroglicerina fue descubierta por el químico italiano Ascanio Sobrero, el año 1846, y ocho años más tarde Crawford Williamson establece su composición química, , lo que facilitó que años más tarde, con un completo dominio de su estructura, Nobel pudiera ensayar con diversas sustancias para conocer, cuales podían atenuar su gran sensibilidad.

Después de un arduo proceso de experimentación, en el que estuvo a punto de no continuar los estudios emprendidos debido a una violenta explosión en 1864 que destruyó sus laboratorios, mató a cinco personas, entre los que figuraba su hermano menor Emil, y corrió gran peligro su vida.

Pero un día, por casualidad, notó que la tierra de infusorios o trípoli (tipo de piedra caliza porosa) ofrecía la propiedad de ser muy absorbente respecto de la nitroglicerina, pues retenía en sus poros un gran porcentaje de dicha sustancia lo que daba paso a una nueva mezcla, que continuaba siendo un gran explosivo, pero que hacía menos peligroso su manejo.

Corría el año 1867 y Nobel acababa de descubrir la dinamita, con lo que hacía posible el uso industrial de la nitroglicerina y se convertía en el creador de la pirotecnia moderna.

Consciente de que la dinamita no había aportado a la humanidad ni la felicidad ni la paz que él preveía, Alfred Nobel decidió en 1893 que su fortuna podría quizá contribuir a ello. En su primer testamento instituyó un premio destinado a recompensar algún descubrimiento científico que fuera en esa dirección, decisión que no contó a los herederos, que se inquietaron al verse desposeídos.

Aun así, Nobel se obstinó, y sería en París, el 27 de noviembre de 1895, que redactaría un segundo testamento.

Una vez que los herederos fueron favorecidos según lo que él consintió en legar, Alfred Nobel dispuso que el resto de su fortuna fuera invertida en instrumentos seguros, y que los intereses generados fueran distribuidos «a las personas que hayan aportado el mayor beneficio a la humanidad».

PREMIOS NOBEL: Cuando el testamento de Alfred Nobel fue revelado, en enero de 1897, no dejó de provocar revuelo, partiendo por el enojo de sus hermanos, que se consideraron expoliados. Nobel menospreciaba las fortunas por herencia, que según escribió, «no aportan más que calamidades, por la tendencia a la ociosidad que engendran en los herederos». Y sobre todo, al confiar la entrega de los premios a Suecia y a Noruega, Nobel provocó una crisis diplomática entre los dos países.

Fue sólo el 29 de junio de 1900 que los estatutos de la fundación Nobel serían promulgados, y los primeros Nobel, dotados de 150.800 coronas suecas, fueron concedidos al año siguiente, el día del aniversario de la muerte del inventor.

El físico alemán Roentgen, descubridor de los rayos X, el químico neerlandés Van’t Hoff, el médico alemán Von Behring y el poeta francés Sully Prudhomme fueron los primeros en recibir los premios Nobel. En cuanto al premio de la paz, fue compartido entre el suizo Henri Dunant, creador de la Cruz Roja, y el economista francés Frédéric Passy, fundador de la Liga internacional de la paz. Un sexto premio Nobel, en economía, fue instituido en 1968.

Plan de Operaciones de Moreno Para la Revolucion

Plan de Operaciones de Moreno Para la Revolución

Con esta revolución se formó el primer Gobierno independiente de la metrópoli española, Gobierno que luego le heredaría el nombre de Argentina; los sucesos que se desarrollaron aquí se agrupan en la ya conocida Semana de Mayo, los mismos empezaron el 18 de Mayo de 1810 y terminaron el 25 de Mayo del mismo año con la proclamación de la Revolución.

Con la llegada de la fragata Inglesa a Montevideo, se confirmaban los rumores de que España estaba en apuros; Napoleón Bonaparte la había invadido apresando a su rey Fernando VII quien sería reemplazado por el mismísimo hermano de Napoleón, José Bonaparte.

Estos acontecimientos le daban a saber a Buenos Aires que el poder de la corona se había trasladado a Cádiz, más precisamente al Consejo de la Regencia en donde ya se encontraban las tropas francesas. Este evento fue el primero y el que se encargó de desencadenar los siguientes sucesos que formarían la ya conocida Semana de Mayo y su posterior Revolución.

La estrategia y el Plan de Operaciones

Ver: Ideas Revolucionarias de Moreno y Monteagudo

La nueva Junta de Gobierno tiene que cumplir sin demora dos mandatos: llamar a los pueblos del virreinato para que envíen diputados a un congreso general que establezca el gobierno definitivo, y enviar una expedición al interior para ayudar a los pueblos a librarse de la previsible reacción de los grupos que se oponían al alejamiento de Cisneros.

Por supuesto, los nuevos gobernantes sabían que quienes todavía aspiraban a retener el poder serían sus más fervientes detractores.

Las duras acciones que tiempo después habrían de tomar los miembros de la Junta se vieron en parte justificadas en la necesidad de imponerse a los ataques de que eran objeto.

En julio de 1810, la Junta designará a Mariano Moreno para que redacte un Plan de Operaciones, el proyecto de estrategia política de la revolución.

Otras regiones americanas que ya se habían levantado contra el opresor español también habían contado con documentos que apoyaban sus gestiones, como había sido el caso del movimiento de los comuneros en el virreinato de la Nueva Granada, Colombia, en 1781.

El plan de la Junta de Buenos Aires estaba destinado a uniformar los propósitos y estrategias del nuevo gobierno, y estaba dirigido fundamentalmente al núcleo de patriotas revolucionarios. Por eso podía permitirse algunas metáforas y exageraciones: …y así, no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa, aun cuando tengan semejanza con las costumbres de antropófagos y caribes… Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales, aconsejará Moreno al presentar el documento en agosto de 1810.

Hay debates planteados sobre la autenticidad de este Plan de Operaciones. Un documento manuscrito que parecía ser la copia de un plan presentado a la Junta el 30 de agosto de 1810 fue hallado en el Archivo General de Indias en 1896. Las investigaciones posteriores demostrarían que dicho documento habría sido fraguado y escrito por un español intrigante que estaba al servicio de la corte de Portugal con el objetivo de desprestigiar al gobierno patrio. Este descubrimiento desató una polémica para la cual los historiadores todavía no han encontrado una respuesta definitiva. De todas maneras, la política de las autoridades revolucionarias fue muy parecida a lo aconsejado en el plan atribuido a Mariano Moreno.

La Junta necesitaba legitimar su poder y recibir el apoyo de todas las jurisdicciones. El 27 de mayo envió una circular a los gobiernos del interior para comunicarles su existencia y convocar al congreso de diputados.

A pesar del carácter de transitoriedad que en el cabildo abierto del 22 de mayo se había decidido que ten-dría el nuevo gobierno patrio, el día 28 la Junta tomó dos resoluciones que revelaban la preparación para el establecimiento de un régimen nada transitorio. Ya se sugería la necesidad de confeccionar el Plan de Operaciones.

En el orden externo, el nuevo gobierno envía como represente a España a Matías Irigoyen, aunque su verdadera misión consistía en ponerse en contacto con los británicos, asegurarles la adhesión de la Junta en su lucha contra Napoleón y pedirles ayuda contra las posibles hostilidades de Portugal. Al mismo tiempo, Irigoyen debía conseguir el permiso de Inglaterra para adquirir armas para la defensa del territorio.
En cuanto al orden interno, la Junta reorganizó la tropa y convocó al servicio a aquellos que no ejercieran tareas útiles.

Para obtener apoyo popular, el gobierno revolucionario decidió la creación de un órgano de prensa donde plasmar sus decisiones. Mariano Moreno será el director del nuevo periódico, La Gaceta de Buenos Aires. En sus páginas, el director escribirá cuarenta y seis artículos a lo largo de seis meses, en los que se encontrará la síntesis programática del proceso revolucionario.

En el plan se identifican tres clases de individuos:
– los adictos al sistema que se defiende. El plan establecía que en tiempos de revolución estos gozarían de ciertos privilegios e inmunidades. Ningún delito se les castigaría, salvo la infidencia y la rebelión. Se los promocionaría en las milicias y en la magistratura. Sus acciones serían generosamente recompensadas.

– los enemigos declarados y conocidos. Para éstos se recomendaba seguir «la conducta más cruel y sanguinaria’. Castigar con la pena capital ante la menor semiprueba de hechos y palabras sobre todo cuando la o las personas implicadas fueran de renombre, y moderar el castigo cuando las personas no fueran de talento, riqueza u opinión. Proponía decapitar a gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles, etc.

– los silenciosos espectadores o neutrales (en términos del plan, los verdaderos egoístas). Éstos debían ser vigilados por el gobierno. Se recomendaba cooptar, a través de dádivas, cargos o empleos a los hombres de riqueza, talento o ascendente sobre las poblaciones.

Entre los puntos más importantes del plan figuran indicaciones y sugerencias acerca de la conducta que el gobierno patrio debía asumir frente a las nuevas circunstancias; cómo ganarse la opinión pública y cómo combatir los focos reaccionarios. También se dan instrucciones para promover una sublevación de la Banda Oriental y rendir Montevideo, sin enviar un ejército desde Buenos Aires, para consolidar la revolución.

Por otra parte, se hace referencia a la forma que habían de tomar las relaciones de las Provincias Unidas con España: cómo contrarrestar los informes del enemigo; fingir lealtad a Fernando VII para ganar tiempo. La conducta a seguir con Portugal e Inglaterra es otro de los puntos importantes: había que garantizar la neutralidad o el apoyo de la potencia británica y generar la sublevación del sur del Brasil para unirlo a las provincias del Plata. También se considera la forma de favorecer el aumento de los fondos públicos para los gastos de la guerra y para crear fábricas, ingenios y fortalecer la navegación y la industria en general. El fin último: conseguir la independencia absoluta.

MIGUEL MAZZEO

Ideas Politicas de Moreno Ideales liberales Igualdad de Rousseau

Ideas Políticas de Moreno Ideales de Libertad

MARIANO MORENO
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor. Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.  En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Moreno Mariano

IDEAS POLÍTICAS: ROUSSEAU Y MORENO
Mariano Moreno —no obstante su tan prematura muerte— fue el paladín de la Independencia, el más importante pensador roussoniano en el Plata y el más enérgico propulsor de la acción política entre sus contemporáneos. La actividad pública en estos campos la desarrollaba, principalmente, a través de la Gaceta, que dirigió cuando fue miembro de la Junta de Mayo, y también por intermedio de los núcleos que acaudillaba o cuyo guía ideológico era.

Su muerte, aunque dejó un sensible vacío entre sus partidarios, no significó la eliminación de éstos del escenario político, porque era demasiado arraigada su influencia. En efecto, después del deceso de su líder, los morenistas pronto rehicieron sus filas y se lanzaron al combate en la forma propia de aquella época: formando Sociedades Patrióticas, a ejemplo de los clubes jacobinos de la Francia revolucionaria.

La Primera Sociedad Patriótica y Literaria fue establecida formalmente en marzo de 1811. Era el famoso club en el Café de Marcos, que tanto preocupó a los enemigos del finado propagandista de los principios roussonianos y osado pensador político.

Ignacio Núñez, secretario de Moreno y su partidario entusiasta, dice que los socios del club se reunían noche a noche, leían disertaciones escritas y las debatían. Afirma también que las reuniones eran muy animadas.

«Se hablaba contra la injusticia de la conquista emprendida sobre estos países por los españoles, sobre los derechos primitivos de los indios, la cedida y la crueldad de los españoles. (…) Se sostenía el principio de que e. pueblo había reasumido la soberanía desde que el emperador de los franceses había cautivado la de los reyes; que el pueblo tenía derecho de darse la constitución que mejor asegurase su existencia, y que la mejor constitución era la que garantiza a todos los ciudadanos, sin excepción, sus derechos de libertad, de igualdad y de propiedad.

BOLESLAO LEWIN,
MARIANO MORENO,
SU IDEOLOGÍA Y SU PASIÓN.

El Nuevo Mundo
Todo País que se halla bajo una constitución tiránica tiene derecho para romperla. Toda insurrección que se dirige a libertar una Provincia de la opresión, es legítima. Aquel Hombre es libre que goza de las clases de libertad que le corresponden en lo físico, en lo moral, en lo religioso, y en lo civil. Un Estado es libre cuando es gobernado por la voluntad común de los Individuos que lo componen, y cuando cada individuo regido por el Gobierno que hayan adoptado sus representantes, puede considerarse como Legislador de sí mismo.

Ahora: hay diferentes grados en la libertad de que es susceptible un Estado; pero no hay medio entre ser libre, o ser esclavo. Un Estado pequeño es capaz de mayor perfección en la exhibición de sus sufragios, que uno muy extenso, y será por tanto más libre; pero siempre se requiere que la voluntad de sus miembros material o virtualmente haya formado la constitución, para no considerarlo tiranizado.

¿Cuál era el estado en que se hallaba la América al tiempo de caer la Familia de los Borbones? Sin Constitución propia, sin Representantes, sin defensores, agobiada con impuestosy contribuciones forzosas, cuya distribución no podía examinar, no contaba ninguno de los privilegios que pudieran hacerla gloriar con el augusto nombre de libre. Yo no pretendo inculcar sobre las extorsiones que ha sufrido el Nuevo Mundo del yugo de sus Poseedores: basta hacer ver que no era libre, para demostrar que era esclavizado.

Sus Leyes estaban formadas por los Conquistadores; y aun cuando éstas fuesen las más adecuadas para su gobierno, ni había restricciones que se opusiesen a los abusos del poder, ni Cuerpo propio que vigilase sobre la observancia de la Constitución. Las Colonias en una palabra, tenían tanta parte en el Código que las gobernaba, como en las Leyes del Japón. (…)

Semejante conducta no puede sincerarse con la autoridad que arbitrariamente se suponga en los Pueblos de la Península sobre los de América, porque ninguna Comunidad tiene poder alguno sobre otra Comunidad que no le está incorporada por una representación competente. Sólo en este caso es que un Pueblo puede llamarse libre, y sólo siéndolo debe conservar su constitución.

MANUEL MORENO,
VIDA Y MEMORIA DEL DOCTOR
DON MARIANO MORENO.

Sobre la constitución del Estado
Separado Fernando VII de su reino, e imposibilitado de ejercer el supremo imperio que es inherente a la corona; disuelta la Junta Central, a quien el reino había constituido para llenar la falta de su Monarca; suspenso el reconocimiento del Consejo de Regencia, por no haber manifestado títulos legítimos de su inauguración, ¿quién es el supremo jefe de estas provincias, el que vela sobre los demás, el que concentra las relaciones fundamentales del pacto social, y el que ejecuta los altos derechos de la soberanía del pueblo? El congreso debe nombrarlo.

Si la elección recayese en el Consejo de Regencia, entraría éste al pleno goce de las facultades que la Junta Central ha ejercido; si recae en alguna persona de la real familia, sería un verdadero regente del reino; si se prefiere el ejemplo que la España misma nos ha dado, no queriendo regentes, sino una asociación de hombres patriotas con la denominación de Junta Central, ella será el supremo jefe de estas provincias, y ejercerá sobre ellas durante la ausencia del Rey los derechos de su persona con las extensiones o limitaciones, que los pueblos le prefijen en su institución.

La autoridad del Monarca retrovertió a los pueblos por el cautiverio del Rey; pueden pues aquéllos modificarla o sujetarla a la forma, que más le agrade, en el acto de encomendarla a un nuevo representante: éste no tiene derecho alguno, porque hasta ahorano se ha celebrado con él ningún pacto social; el acto de establecerlo, es el de fijarle las condiciones que convengan al instituyente; y esta obra es la que se llama constitución del Estado.

Más adelante explicaré cómo puede realizarse esta constitución, sin comprometer nuestro vasallaje al Sr. D. Fernando; por ahora recomiendo el consejo de un español sabio, y patriota, que los americanos no debieran perder de vista un solo momento.

El Dr. D. Gaspar de Jovellanos es quien habla, y es esta la segunda vez, que publico tan importante advertencia. La nación, dice hablando de España, después de la muerte de Carlos II, no conociendo entonces sus derechos imprescriptibles, ni aun sus deberes, se dividió en bandos y facciones; y nuestros abuelos olvidados de su libertad, o de lo que se debían a sí mismos, más celosos todavía de tener un Rey, que a su antojo y cuando sólo debieran pelear para asegurar los unos a los otros, discutían sobre si la casa de Borbón de Francia, o la de Austria en Alemania habían de ocupar el trono español.

Yo deseara, que todos los días repitiésemos esa lección sublime, para que con el escarmienta de nuestros padres, no nos alucinemos con el brillo de nombrar un gobierno supremo, dejando en su arbitrio hacernos tan infelices, como lo éramos antes.

MARIANO MORENO, ESCRITOS.

Biografia de Mariano Moreno Un Jacobino en la Primera Junta Patria

Biografía de Mariano Moreno

Abogado e intelectual brillante, formado con las ideas de los enciclopedistas y filósofos franceses, Mariano Moreno estaba imbuido de la ideología revolucionaria que por entonces agitaba a Europa y a toda América. En la Primera Junta de Gobierno impulsó cambios en la organización política y económica del sistema colonial rioplatense. Fue al mismo tiempo alabado y criticado por sus férreas decisiones políticas, como la ejecución de Liniers. Renunció a su cargo en la Primera Junta a causa de los profundos desacuerdos que mantenía con el Presidente. Fue fundador del periódico La Gaceta de Buenos Aires.

Mariano Moreno Politico Argentino

Ver: Ideas Políticas de Moreno

MARIANO MORENO
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor.

Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.

En 1801 se casa en Chuquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

De regreso a Buenos en 18O9 escribe un documento de gran notoriedad «La representación de los hacendados«, en el que abogaba por la libertad de Comercio.

Este documento se difundió rápidamente por todo el virreinato. Más tarde es nombrado relator de la, Real Audiencia, cargo que desempeñaba en mayo de 1810. Constituida la Primera Junta de Gobierno, es Moreno el alma de la misma en su carácter de secretario, teniendo también la dirección de los departamentos de gobierno, de guerra y relaciones exteriores.

Organiza los ministerios, abrevia los trámites y duplica las horas de trabajo. Redacta LaGaceta de Buenos Aires, periódico que nació con el nuevo régimen. Funda la biblioteca pública y se le debe también el establecimiento de una academia de instrucción militar y de matemática para los oficiales, que debían no sólo ser valientes, sino también doctos.

Crea una fábrica de armas y se preocupa asimismo de los intereses de la industria y el comercio. Decreta la rehabilitación de los puertos de la Ensenada del Barragán y de Patagones (Río Negro). Dicta la providencia para el arreglo de los caminos y el adelantamiento de las poblaciones.

Cuando desempeña estas funciones cuenta sólo con 33 años y es tanto su prestigio que despierta recelos dentro y fuera del gobierno. Con motivo de la disposición de incorporar a la Junta nueve diputados de las provincias se produjo un desacuerdo, a raíz del cual Moreno, para evitar desconfianzas presenta la dimisión de su cargo «convencido de haber cumplido con su deber».

Saavedra choca fuertemente con su política. A los pocos días de su renuncia la Junta le confía la misión de ir a Inglaterra en calidad de Ministro Plenipotenciario, para cimentar las relaciones de amistad con el gobierno inglés.
El 24 de enero de 1811 zarpa rumbo a Londres y fallece durante la travesía. Su deceso se registra el 4 de marzo de 1811, al amanecer, en alta mar.

Cuando el Coronel Saavedra, su adversario, se entera de la noticia, dice aludiendo al genio ardiente del extinto y a su sepultura en el mar: «Era menester tanta agua para apagar tanto fuego». Se supone que las causas de su muerte fueron una lesión cardiovascular de origen reumático.

14 Mayo22 Mayo23 Mayo24 Mayo25 Mayo28 Mayo25 Agosto
A Buenos Aires
llegan noticias
sobre la
rendición de
Gerona y la
disolución de la
Junta
En el Cabildo
Abierto se vota
por un gobierno
integrado por
una Junta
El Virrey
Cisneros cesa
en su mando.
Se integra una
Junta
provisoria
Los criollos
obtienen la
anulación de la
Junta provisoria
que integraba el
ex Virrey
Jura la nueva
Junta de
Gobierno,
integrada por
los patriotas
Contrarrevolución
en Córdoba,
Liderada por
Liniers. Posterior
derrota de los
sublevados
Fusilamiento de Liniers

LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO:
Problemas Internos entre Moreno y Saavedra:

El conflicto nace fundamentalmente  por un choque de distintas ideologías. Saavedra, un rico hacendado y líder militar nacido en Potosí, creía que las cosas debían hacerse paso a paso. Moreno, joven abogado que reivindicaba los ideales de la Revolución Francesa, pensaba que los enemigos del movimiento de mayo de 1810 debían ser eliminados. Los revolucionarios porteños optan por derrocar al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y  «devolver los derechos de soberanía al pueblo de Buenos Aires». Pero el problema de construir un nuevo orden político apenas empieza. Otros cabildos virreinales se sienten en igualdad de condiciones con el de Buenos Aires y desconocen la autoridad del cabildo de Bs. As.

«Moreno cree que es legítimo construir una república independiente de España, fundada en una constitución, con los principios de igualdad y libertades públicas que aprendió de la Revolución Francesa. La Primera Junta anuncia el 26 de mayo la convocatoria a representantes del interior del Virreinato para un Congreso Constituyente que decidirá la forma de gobierno. ¿Pero esos diputados elegidos por los cabildos entre la »parte principal y más sana de la población» debían representar a sus ciudades o a un poder centralizado, único dueño de la soberanía?».

Además: «Saavedra cree que las ciudades son soberanas y sus diputados, delegados de sus cabildos. No se opone al ideal de independencia, pero sigue la tradición hispano-colonial: hay tantas soberanías como ciudades en el Virreinato. Pero Moreno trae el nuevo concepto de soberanía popular basado en Rousseau —el filósofo francés autor del Contrato Social— que sustentará la tendencia a crear un Estado unitario».

El 8 de diciembre, Moreno publica su «decreto de supresión de honores» que le quita a Saavedra el mando de las acciones militares y se lo devuelve a la Primera Junta, pero es la aceptación de los diputados del interior en la Junta Grande lo que derriba a Moreno, ese mismo diciembre. Moreno y los vocales de la Junta creen que los diputados del interior —aliados de Saavedra— deben integrar un Congreso Constituyente, pero no gobernar. «Considero la incorporación de los diputados contraria al derecho y al bien general del Estado», dice Moreno, quien acepta una misión diplomática en Inglaterra y muere en marzo de 1811.

Los morenistas se agrupan en un club —antecedente de la Sociedad Patriótica creada por Bernardo de Monteagudo en 1812— que presionará a Saavedra. En abril de 1811 los alcaldes de barrio dirigen un levantamiento en apoyo de Saavedra. Los morenistas que aún quedaban en la Junta Grande son expulsados».(Fuente Consultada: Clarín)