Nombre Placas Tectónicas

Las Eras Geologicas del Planeta Tierra Caracteristicas y Duracion

LAS ERAS GEOLÓGICAS  DEL PLANETA TIERRA
Características y Duración

Hace muchísimos años nació nuestro Sistema Solar y, dentro de él, la Tierra, el único planeta en el cual se ha establecido un equilibrio que permitió el surgimiento de la vida. Según estudios científicos, hace alrededor de 15.000 millones de años toda la materia y la energía del Universo estaban concentradas en una pequeñísima zona.

Entonces sucedió el Big Bang o Gran Explosión: un gigantesco estallido hizo que la materia y la energía salieran expulsadas en todas las direcciones.

A partir de choques y del desorden, la materia se fue agrupando y concentrando, y así se formaron las primeras estrellas y las primeras galaxias. Se supone que una gran nube de gas y polvo formó nuestro Sistema Solar. Primero, gran parte de ella se acumuló y dio origen al Sol. El resto, se comprimió y formó los distintos planetas

El origen: Se cree que nuestro planeta nació hace unos 4.500 millones de años. Pero su aspecto no era ni siquiera parecido al que hoy conocemos. En sus primeros momentos, se trataba simplemente de un conglomerado de rocas, cuyo interior se calentó y provocó la fusión de todos los elementos.

Luego, la Tierra comenzó poco a poco a enfriarse y las capas del exterior se volvieron sólidas, aunque el calor que provenía del centro del planeta las volvía a fundir.

Este proceso continuó hasta que la temperatura bajó lo suficiente como para que se formara una corteza terrestre relativamente estable, hace alrededor de 3.800 millones de años. La atmósfera todavía no se había formado y la Tierra recibía el impacto de una enorme cantidad de meteoritos.

Los volcanes estaban en plena actividad: la lava corría sobre la superficie en grandes masas y hacía que la temperatura fuera elevada.

LAS ERAS GEOLÓGICAS:

1-ERA PRECÁMBRICA – 4500 MILLONES DE AÑOS

2-ERA PALEOZOICA – ENTRE 600 Y 300 MILLONES DE AÑOS

3-ERA MESOZOICA – ENTRE 250 Y 150 MILLONES DE AÑOS

4- ERA CENOZOICA – ENTRE 65 Y 0,01 MILLONES DE AÑOS (10.000 AÑOS)

linea divisoria

INTRODUCCIÓN Y DESCRIPCIÓN DE LA ERAS GEOLÓGICAS: La edad de la tierra se calcula en más de cuatro mil quinientos millones de años. Las ciencias geológicas que estudian cómo fue evolucionando nuestro planeta durante este larguísimo período de tiempo, tasan sus investigaciones en las rocas y en los fósiles contenidos en algunas rocas.

Por el estudio de las rocas se ha podido conocer:
1) la enorme antigüedad de la tierra;
2) las temperaturas existentes en las distintas épocas;
5) los movimientos registrados en la corteza terrestre, los cuales han dado origen a la formación de montañas y depresiones; y
4) las variaciones en la distribución de las tierras y las aguas sobre la superficie de nuestro planeta, ocurridas en períodos de tiempo muy largos.

La antigüedad de la tierra ha sido posible calcularla estudiando la constitución de las rocas radioactivos. Los átomos de uranio se transforman en átomos de plomo con un ritmo constante, de tal manera que, comparando la cantidad de plomo contenido en un mineral de uranio, se puede calcular cuándo se formó la roca que lo contiene. De este modo se cree que las rocas más antiguas de la tierra, conocidas hasta hoy, se formaron hace más de cuatro mil millones de años, lo cual indica que la tierra es mucho más antigua.

Mediante el estudio de los fósiles contenidos en las rocas sedimentarias se han conocido:

1) las diferentes especies animales y vegetales que vivieron en las distintas épocas; y
2) las variaciones ocurridas en el clima de las diferentes regiones.

Un fósil es cualquier resto o impresión de origen animal o vegetal, preservado bajo la corteza terrestre al formarse las rocas sedimentarias.

En las rocas sedimentarias abundan los fósiles. Como en cada época vivieron ciertas especies animales y vegetales típicas, que no existieron en otras, los geólogos pueden determinar en qué época se formó la roca, observando los fósiles típicos que presente.

La evolución de la tierra en el tiempo ha sido reconstruida por la geología histórica, al ser estudiadas las capas formadas por las rocas sedimentarias. Estas rocas, depositadas en los fondos de los mares y lagos durante millones y millones de años, están situadas unas sobre otras, formando estratos, y Kan sido comparadas en su conjunto con un enorme libro.

Las rocas formadas en cada época serían como las páginas del libro. Las rocas más antiguas se encuentran en las capas más profundas y las más recientes muy cerca de la superficie. Sólo cuando las rocas han sido muy perturbadas por fenómenos posteriores, su orden puede aparecer cambiado.

La historia de la tierra consta de cuatro grandes etapas denominadas eras, las cuales tuvieron distinta duración. Las eras geológicas reciben los nombres de Protozoica, Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica.

Era Protozoica: Esta era se divide en dos etapas: Arcaico y Precábrico.

Arcaico: Los primeros millares de millones de años de la tierra. La tierra debió ser, en sus comienzos, una esfera de gases incandescentes, semejantes a los que forman el sol, del cual se desprendió al igual que los demás planetas, según las hipótesis más aceptadas.

Debido a su tamaño relativamente pequeño, la tierra comenzó a enfriarse pronto. Los gases primitivos se convirtieron en líquidos, etapa durante la cual la luna debió desprenderse de la tierra. Más tarde, las materias líquidas comenzaron a enfriarse en la superficie y a solidificarse, formando las primeras rocas. Los vapores que se escapaban de esas rocas se convertían en nubes muy densas, formando una atmósfera semejante a la que se supone cubre el planeta Venus actualmente. A partir de entonces, y durante millares de millones de años, no hubo vida sobre la tierra; de ahí el nombre de Azoica (sin vida) que se da a esta primera era.

Aparición de los océanos y de las primeras manifestaciones de vida. Las rocas que formaban la superficie de la tierra continuaron enfriándose, hasta que el vapor de agua que contenía la atmósfera comenzó a precipitarse en forma de lluvia.

El agua procedente de estas lluvias iniciales, escurriéndose desde las zonas altas a las bajas, fue a depositarse en las depresiones de la corteza, para formar ormar los océanos primitivos. De las profundidades del planeta brotaban rocas fundidas (magma), originando grandes volcanes; y la corteza terrestre se arrugaba, formando estos plegamientos altísimas montañas.

Precámbrico: La débil corteza terrestre se compone de rocas que provienen del interior (granitos, basaltos). Grandes zonas son intensamente atacadas por los agentes externos (lluvias, vientos, diferencias de temperatura). Rocas metamórficas (gnesis, pizarras). Rocas sedimentarias (areniscas rojas). Casi todas guardan en su interior el secreto del inicio de la vida en el planeta. Primeras glaciaciones.

En esta era debieron aparecer las primeras manifestaciones de vida en forma de seres de una sola célula, semejantes a las bacterias actuales, los cuales no podían dejar huellas fósiles.

Los fósiles más antiguos conocidos son de fines de esta era, y corresponden a impresiones de algas marinas muy rudimentarias.

El enfriamiento de nuestro planeta continuó. Aunque las grandes explosiones volcánicas disminuyeron, inmensas cantidades de rocas fundidas traían de las profundidades del planeta minerales de hierro, plata, cobre, oro y otros metales que hoy conocemos. Estas rocas, que antes de consolidarse pasaron por el estado de fusión, son denominadas rocas ígneas, o sea, rocas formadas por el fuego.

Las lluvias, cada vez más intensas, al caer sobre las partes elevadas de la corteza, arrastraban los materiales sueltos y los iban depositando en los fondos de los mares, dando origen a las rocas sedimentarias.

Esta era, denominada Proterozoica, o de la vida elemental, debió durar, al igual que la anterior, unos 650 millones de años. En ella aparecieron organismos más complejos, como las esponjas y corales y las primeras plantas con raíces.

Era Paleozoica: Las tierras emergidas ya poseían potentes mantos de sedimentación marina (calizas, mármoles, cuarcitas). Gran dinamismo interno de la Tierra. Se originan zonas de montañas en todo el mundo. Variaciones climáticas mundiales importantes (cálidas y húmedas). Gran desarrollo de la flora continental y de los primeros animales vertebrados marinos y terrestres. Formación de rocas ricas en carbón (antracita y hulla). Gran purificación de la atmósfera gracias a los vegetales continentales.

La era de los peces y de los grandes helechos. Durante un largo período no se produjeron en la tierra grandes conmociones. Los océanos cubrían extensas zonas de la superficie terrestre y la erosión iba reduciendo intensamente el relieve de las áreas emergidas.

En los mares de esa era vivían cantidades enormes de animales provistos de conchas o caparazones, cuyos restos, al depositarse en el fondo de los océanos, formaron profundas capas de rocas calizas. En las costas se depositó gran cantidad de arena. Más tarde, según indican los fósiles, aparecieron los peces en los océanos y plantas mayores en las tierras. Los insectos se multiplicaron.

En los finales de esta era se formó la mayor parte de la hulla o carbón mineral de que disponemos hoy. En este período, llamado carbonífero, cuyo clima era caliente, hubo extensos bosques de helechos arborescentes, que medían hasta 30 metros de altura. Los restos de estos helechos fosilizados en las zonas cenagosas, después de quedar cubiertos por arcillas y arenas, formaron la hulla, que actualmente es extraída de sus yacimientos por los mineros.

Durante esta era aparecieron los primeros animales vertebrados, que podían vivir lo mismo en tierra que en el mar: los anfibios.
La temperatura, que se mantuvo relativamente cálida, favoreció la multiplicación de las especies tanto vegetales como animales. Después, el clima se enfrió considerablemente, y muchas de estas especies se extinguieron.

La era Paleozoica (de la vida antigua), duró más de 360 millones de años.

Era Mesozoica: Se produce la ruptura del supercontinente de Pangea. El clima de la Tierra cambia varias veces, de húmedo a desértico. Los animales sufren constantes transformaciones y adaptaciones al medio natural. Desaparición de los grandes saurios. Surgen otras especies animales y vegetales. Zonas muy localizadas de orogénesis. Se inicia la formación petrolífera.

La era de los reptiles gigantescos. Durante millones de años los animales más notables que vivieron sobre la tierra fueron unos reptiles gigantescos, de figuras grotescas, que habitaban en tierra firme y en los lagos.

Algunos poseían alas y podían volar. Entre estos reptiles figuraron los animales mayores que han vivido sobre los continentes. Muchos de sus esqueletos han sido descubiertos. Algunos de los reptiles más pequeños evolucionaron en esta época, hasta convertirse en los antecesores de las aves actuales.

Sobre la tierra firme aparecieron unos pequeños seres de sangre caliente y cubiertos de pelos, que alimentaban con leche a sus pequeñuelos. Eran los mamíferos, a los que pertenecería el hombre millones de siglos después.

En los últimos tiempos de esta era hubo gran actividad volcánica, y se produjeron grandes plegamientos y fallas en la superficie terrestre. Entonces se formaron las mayores montañas que hay sobre la tierra: los Himalayas de Asia, los Andes de la América del Sur y las Rocosas de la América del Norte.

La era Mesozoica (de la vida media), duró unos 120 millones de años.

La tierra adopta sus caracteres actuales. (Era Cenozoica.) En esta era, que es la más reciente de la historia de la tierra, se han producido distintos períodos en los cuales la temperatura descendió tanto, que grandes masas de hielo (glaciares) avanzaron desde los polos. En el hemisferio norte estas glaciaciones cubrieron gran parte de la América del Norte, Europa y Asia.

Los mamíferos se multiplicaron durante estas épocas frías, siendo notable, entre ellos, el mamut, antepasado de los elefantes actuales.

En esta era los continentes y los océanos adquirieron su forma actual y aparecieron casi todos nuestros animales domésticos: caballo, perro, gato, cerdo y muchos más.

La era Cenozoica (de la vida reciente), abarca los últimos 60 millones de años de la historia de la tierra. Hará cerca de dos millones de años surgieron sobre la tierra los primeros seres parecidos al hombre. Mucho más tarde, hará unos 50.000 años, encontramos ya los primeros hombres, que conocían e! uso del fuego y de la piedra.

Algunos autores estiman que, a partir del cese de las glaciaciones hará unos 30.000 años cuando los hombres comenzaron su lenta marcha la civilización , dando comienzo a la era actual.

Una era de Grandes cambios climáticos (de cálido y templado a frío glaciar). Los glaciares cubren vastas zonas del planeta. Cuatro períodos glaciares. En una época de desglaciación aparecen los homínidos (antecesores del hombre actual).

El mamut y el tigre diente de sable (esmilodonte) son vistos por los primeros humanos. Las diferencias de temperatura ocasionan grandes migraciones de flora y fauna. Rocas: loess, conglomerados, limos. Formación de lagos y nuevos drenajes fluviales. Relieve actual.

Cuadro de Animales y Plantas

CRONOLOGÍA DE LA TIERRA

EraPeríodoÉpocaMillones de AñosPrincipales Acontecimientos
Protezoica Arcaico
Precámbrico
 4500-3500
3500-590
Origen del Sistema Solar. Origen de las primeras células vivas. Dominio de las bacterias. Aparición de las células eucariotas. Primeros seres pluricelulares.
PaleozoicaCámbrico 570-505Incremento súbito de fósiles de invertebrados. Gran variedad de algas marinas.
 Ordocivico 505-438Dominio de los invertebrados. Primeros vertebrados.
 Silúrico 438-408Primeras plantas e invertebrados terrestres.
 Devónico 408-360Primeros vertebrados terrestres.
 Carbonífero 360-286Bosques de helechos arbóreos. Desarrollo de los anfibios e insectos. Aparición de los primeros reptiles
 Pérmico 286-248Origen de las coníferas. Proliferación de los reptiles. Extinción de muchas formas de invertebrados.
MesozoicaTriásico 248-213Bosques de gimnospermas y de helechos arbóreos. Origen de los dinosaurios y mamíferos.
 Jurásico 213-144Dominio de los dinosaurios y las coníferas. Primeras aves.
 Cretácico 144-65Primeras plantas con flores. Extinción de los dinosaurios.
CenozoicaTerciarioPaleoceno65-54Radiación de los mamíferos primitivos.
  Eoceno54-37Dominio de las plantas con flores.
  Oligoceno37-24Surgimiento de los grupos modernos de mamíferos e invertebrados.
  Mioceno24-5Proliferación de peces óseos.
  Plioceno5-2Dominio de mamíferos y aves.
 CuaternarioPleistoceno2-0,01Aparición de los humanos.
  Reciente0,01 – hoy

cuadro de las eras geológicas

Ver un Amplio Cuadro Con Las Características de cada Etapa

Cuadro Estratigráfico

tabla geologica

Ver Una Tabla Geológica

Ver un Amplio Cuadro Sintesis Con Las Características de cada Etapa

Explosión de vida: Los primeros océanos se convirtieron en el hogar de las bacterias y algas, como por ejemplo las algas azul verdosas.

Se cree que estas formas tempranas de vida marina fueron las responsables de la generación de oxígeno en la Tierra, ya que hasta ese entonces nuestra atmósfera no lo contenía y los rayos ultravioletas del Sol llegaban al planeta en forma directa sin ninguna barrera de por medio.

Las algas, las primeras productoras de clorofila, lograron absorber la energía del Sol y producir su propio alimento, al tiempo que liberaban oxígeno. Fueron vertiéndolo gradualmente y preparando así el camino para la evolución de otras criaturas marinas.

Los organismos unicelulares precursores necesitaron miles de millones de años para conseguir organizarse en formas más complejas.

Fue hace alrededor de 680 a 650 millones de años, hacia fines de la Era Precámbrica, cuando finalmente aparecieron los primeros organismos pluricelulares. Los restos más antiguos de organismos complejos fueron encontrados en Edicara, Australia.

Son, por lo general, impresiones sobre la piedra de restos de ancestros de anélidos y medusas. Debido a estos hallazgos, se discute la posibilidad de crear un nuevo período, denominado Edicariano, que marcaría el inicio de la Era Paleozoica.

organismo unicelular

Unicelulares:
Los primeros organismos estaban compuestos por una sola célula sin núcleo (Era Precámbrica).

organismo primitvos de la tierra
Medusa:
Hacia fines de la Era Precámbrica, surgieron le primeros organismos pluricelulares.

eras geologicas
En la Era Paleozoica:
Surgieron peces sin mandíbula como el Arandapsis; insectoscomo la efémera; anfibios como Phlegelhontia y escorpiones.

organismo primitvos de la tierra
Trilobites:
Se originaron durante el Período Cámbrico. Eran animales articulados que contaban con un caparazón de quitina.

organismo primitvos de la tierra
Reptiles:
En la Era Mesozoica surgieron grandes reptiles voladores, como Eudimorphodon y los dinosaurios.

organismo primitvos de la tierra
Mamíferos:
El Crusafontia vivió durante el Cretácico, y es uno de los mamíferos primitivos. Era parecido a una ardilla.

organismo primitvos de la tierra
Era Cenozoica:
Animales muy parecidos al ornitorrinco actual vivieron durante este tiempo. También el Didododus un cuadrúpedo.

organismo primitvos de la tierra
Caballo y tigre:
Uno de los ancestros del caballo actual, el Mesobippus, y un antiguo felino, el Esmilodonte (Era Cenozoica).

el hombre primitivo
El Hombre:
Los primeros homínidos y losantepasados directos del hombre vivieron en los últimos períodos de la Era Cenozoica.

Fuente Consultada:
La Tierra y Sus Recursos Levi Morrero
Biología II Ecología y Evolución Bocalandro-Frid-Socolovsky
Nuestro Planeta – La Evolución- Enciclopedia Universal Billiken

Ver: BOSQUES EN LA ERA CARBONÍFERA

Estructura Interna de la Tierra Corteza Manto y Nucleo Litosfera

Estructura Interna de la Tierra Corteza Manto y Nucleo Litosfera

Es evidente que la Tierra tiene una corteza sólida y estable. Algunas veces se abre y se traga una isla, algunas veces …tiembla y derrumba una ciudad; pero en general es ciertamente tierra firme. Sin embargo, cuando nos preguntamos lo que hay bajo la corteza, llegamos a un campo más discutible y encontramos muchas diferencias de opiniones. 

En verdad, es casi imposible determinar con seguridad el estado de la masa central de la Tierra. Estudiemos algunos de los hechos, como los movimientos terrestres. El estudio de los terremotos ha permitido definir el interior de la Tierra y distinguir tres capas principales, desde la superficie avanzando en profundidad, en función de la velocidad de propagación de las ondas sísmicas.

Dichas capas, apreciables en un corte transversal, son: corteza, manto y núcleo. También la información que nos proporcionan los meteoritos puede ser de gran utilidad para conocer la composición de los materiales del interior de la Tierra.

Los métodos de datación sitúan la edad de algunos meteoritos en unos 4500 millones de años coincidente con la edad de la tierra. Se cree que la composición de muchos meteoritos es idéntica a la de algunas capas del interior terrestre. (foto arriba: cráter en Arizona por el impacto de un un meteorito, tiene aproximadamente 1,5 Km. de diámetro, y se cree que su masa era de 300.000 ton. y viajaba a una velocidad de 60.000 Km/h.)

La corteza

Con el nombre de corteza se designa la zona de la Tierra sólida situada en posición más superficial, en contacto directo con la atmósfera, la hidrosfera y la biosfera. La corteza terrestre presenta dos variedades: corteza oceánica y corteza continental.

La corteza oceánica

La corteza oceánica tiene un grosor aproximado de 10 km; no obstante, esta cifra decrece notablemente en determinados puntos del planeta, como en el rift valley, en el área central de las dorsales oceánicas, donde alcanza un valor prácticamente equivalente a O. En dicha zona, el magma procedente del manto aflora directamente.

En la corteza oceánica se pueden distinguir diversas capas. Los sedimentos que forman la primera tienen un espesor situado entre 0 y 4 km; la velocidad media de propagación de las ondas sísmicas alcanza los 2 km/s.

A continuación se localiza una franja de basaltos metamorfizados que presentan entre 1,5 y 2 km de grosor; la velocidad de las ondas es en este punto de 5 km/s. La tercera capa de la corteza oceánica, formada por gabros metamorfizados, mide aproximadamente 5 km; en ella, la velocidad media queda comprendida entre 6,7 y 7 km/s. Cabe mencionar una última parte, donde se registra la máxima velocidad (8 km/s); está constituida por rocas ultra básicas cuyo espesor ronda el medio kilómetro.

La corteza continental

Con un espesor medio de 35 km, la corteza continental incrementa notablemente este valor por debajo de grandes formaciones montañosas, pudiendo alcanzar hasta 60-70 km. Aparece dividida en dos zonas principales: superior e inferior, diferenciadas por la superficie de discontinuidad de Conrad.

En este plano existe un brusco aumento de la velocidad de las ondas sísmicas, que, no obstante, no se registra en todos sus puntos. Consecuentemente, puede afirmarse que no hay una separación nítida entre ambas capas. La corteza superior presenta una densidad medía de 2,7 kg/dm3 y, en el continente europeo, su espesor medio se sitúa en algo más de 810 km. Los materiales que la constituyen son rocas sedimentarias dispuestas sobre rocas volcánicas e intrusivas graníticas. La corteza inferior contiene rocas metamorfizadas cuya composición es intermedia (entre granito y. diorita o gabro); su densidad equivale a 3 kg/dm3.

El manto

En un nivel inmediatamente inferior se sitúa el manto terrestre, que alcanza una profundidad de 1900 km. La discontinuidad de Mohorovicic, además de marcar la separación entre la corteza y el manto terrestres, define una alteración en la composición de las rocas; si en la corteza —especialmente en la franja inferior— eran principalmente basálticas, ahora encontramos rocas mucho más rígidas y densas, las peridotitas. Hay que hacer notar que la discontinuidad de Mohorovicic se encuentra a diferente profundidad, dependiendo de que se sitúe bajo corteza oceánica o continental. El manto se puede subdividir en manto superior e inferior.

El manto superior se prolonga hasta los 650 o los 700 km de profundidad. En este punto, la velocidad de las ondas sísmicas se incrementa, al aumentar la densidad. A su vez, en el manto superior pueden diferenciarse dos regiones; en la superficial, el incremento de velocidad es constante con relación a la profundidad, mientras que en la inferior la velocidad decrece súbitamente. Como resultado de la fusión que experimentan las peridotitas en esta última capa, su rigidez disminuye con relación a la capa superior.

El grosor del manto inferior varía entre 650-700 km —bajo la astenosfera— y 2.900 km —en la discontinuidad de Gutenberg, que marca la separación entre el manto y el núcleo—. En la parte interna de esta capa, tanto la densidad —que pasa de .4 kg/dm3 a 6 kg/dm3, aproximadamente— como la velocidad aumentan de manera constante.

El núcleo

Los principales elementos constitutivos del núcleo terrestre son dos metales: hierro y níquel. A partir del límite marcado por la discontinuidad de Gutenberg, la densidad experimenta un súbito aumento, desde 6 a 10 kg/dm3, aproximadamente. Por otra parte, la velocidad de las ondas sísmicas primarias experimenta un rápido descenso —se pasa de 13 km/s a 8 km/s—, al tiempo que no se registra propagación de ondas secundarias hasta profundidades de 5.080 km. En este último punto, conocido como discontinuidad de Lehmann, la velocidad de las ondas primarias vuelve a incrementarse, situándose en torno a los 14 km/s en el centro del globo terrestre.

Existe un núcleo superior y un núcleo inferior; el primero, con ausencia de ondas secundarias, aparece fundido, mientras que el segundo se encuentra en estado sólido.

La investigación de los fondos oceánicos

La aplicación de grandes avances tecnológicos al estudio de los océanos ha permitido, en las últimas décadas, conocer a fondo aspectos enormemente relevantes de su geología y su morfología. Como resultado, existen en la actualidad mapas precisos de los fondos oceánicos. Elementos característicos de la geografía submarina son los márgenes continentales, las cuencas oceánicas y las dorsales.

Los márgenes continentales

La prolongación de los continentes por debajo del nivel del mar constituye los márgenes continentales, formados por corteza continental. Se distinguen tres zonas principales: la plataforma, el talud y la elevación.

La plataforma continental, una zona que se inclina paulatinamente hasta llegar al talud, puede no presentarse o, por el contrario, alcanzar una extensión de cientos de kilómetros. Aparece recubierta por materiales resultantes de la erosión de la tierra emergida, que han sido transportados por los cursos fluviales.

En torno a —200 m aparece el talud, una pendiente horadada por los denominados cañones submarinos, por los que «viajan» sedimentos procedentes de la plataforma o bien consecuencia de grandes desprendimientos submarinos provocados por los terremotos. La acumulación de sedimentos determina el surgimiento de abanicos, por la forma que adquiere el depósito, que conforman la elevación continental, a veces muy extensa pero generalmente con poca pendiente.

Las cuencas

Las cuencas, cuya profundidad puede superar los 4.000 m, están formadas por corteza oceánica. En ellas pueden individualizarse diversas formas, desde antiguos volcanes, que hoy son montañas submarinas, hasta áreas deprimidas de perfil estrecho y alargado, las denominadas fosas oceánicas, que marcan el punto de contacto entre las placas litosféricas.

Las dorsales oceánicas

Por su parte, las dorsales oceánicas son cadenas montañosas de considerable longitud —de hecho, las más largas del planeta—, que se extienden de forma ininterrumpida por los océanos, a través de unos 80.000 km; su anchura es de 2 .000 km aproximadamente. Están formadas por crestas de origen volcánico, con una altitud media aproximada de 2.000 m sobre el fondo. No obstante, en algunos puntos de la Tierra, por ejemplo en Islandia, pueden llegar a emerger. Las dorsales, centro de actividad sísmica de notable intensidad, aparecen cortadas por numerosas fallas de gran tamaño, denominadas fallas transformantes.

LITOSFERA Y ASTENOSFERA

La franja superior de la superficie terrestre se encuentra dividida en dos partes:

• La litosfera, formada por la corteza y la zona externa del manto superior, es bastante rígida, presenta aproximadamente 100 km de espesor y en ella, la velocidad de las ondas sísmicas aumenta constantemente en función de la profundidad.

• La astenosfera es la franja inferior del manto superior, que se encuentra fundida parcialmente. Se extiende hasta los 400 km, punto en el que el manto recupera sus características de solidez y rigidez, puesto que la velocidad de las ondas sufre una nueva alteración muy brusco.

MODELOS DE LA ESTRUCTURA DE GEOSFERA
Al interior de la tierra también se la conoce con el nombre de geosfera, y si se intenta hacer un estudio directo, solo se puede profundizar un pocos kilómetros, por lo que son necesarios métodos indirectos. Acá se presentan los dos modelos que intentan explicar como es la estructura interior de nuestro planeta.

Está claro que el interior terrestre está formado por varias capas, y en esto coinciden todos los modelos. Pero las investigaciones sobre el interior de la Tierra se han centrado en dos aspectos. en la composición de los materiales que forman las distintas capas del planeta y en el comportamiento mecánico de dichos materiales (su elasticidad, plasticidad, el estado físico…)

Por eso, se distinguen dos tipos de modelos que presentan diferentes capas, aunque coinciden en muchos puntos: el modelo estático y el modelo dinámico.

Capas en el modelo estático

La corteza es la capa externa de la Tierra. Se diferencian dos partes: la corteza continental, con materiales de composición y edad variada (pueden superar los 3.800 millones de años) y la corteza oceánica, más homogénea y formada por rocas relativamente jóvenes desde un punto de vista geológico.

Por debajo de la corteza se encuentra el manto, mucho más uniforme, pero con dos sectores de composición ligeramente distinta: el manto superior, en el que destaca la presencia de olivino, y el superior, con materiales más densos, como los silicatos.

Por último, la capa más interna es el núcleo, que se caracteriza por su elevada densidad debido a la presencia de aleaciones de hierro y níquel en sus materiales. El núcleo interno podría estar formado por hierro puro.

Capas en el modelo dinámico

La capa más externa es la litosfera, que comprende la corteza y parte del manto superior. Es una capa rígida. La litosfera descansa sobre la astenosfera, que equivale a la parte menos profunda del manto. Es una capa plástica, en la que la temperatura y la presión alcanzan valores que permiten que se fundan las rocas en algunos puntos.

A continuación se encuentra la mesosfera, que equivale al resto del manto. En la zona de contacto con el núcleo se encuentra la región denominada zona D”, en la que se cree que podría haber materiales fundidos. La capa más interna es la endosfera, que comprende el núcleo interno y el núcleo externo. Los estudios de propagación de las ondas sísmicas han puesto de manifiesto que la parte externa de la endosfera (el núcleo externo) está compuesta por materiales fundidos, ya que en esa zona se interrumpe la transmisión de algunas de las ondas.

Mohorovicic y la estructura de la Tierra: El 8 de octubre de 1909, se produjo un intenso terremoto a 40 km al sur de Zagreb, en Croacia (que entonces formaba parte del Imperio Austrohúngaro). Otro terremoto ocurrido previamente en Zagreb había determinado la instalación de un sismógrafo en el observatorio meteorológico de la ciudad, dirigido por Andrija Mohorovicic. En su calidad de director del observatorio, Mohorovicic recibió de todas las estaciones de Europa los registros del terremoto de 1909. Después de analizarlos detalladamente, realizó un interesante descubrimiento. Como esperaba, los registros reflejaban dos tipos de ondas: de compresión (P), en las que las partículas oscilan a lo largo de la línea de propagación, y de distorsión (S), en las que el movimiento se produce en ángulo recto con respecto a la línea de propagación.

Luego advirtió que había en realidad dos tipos de ondas P. A escasa distancia del epicentro, la primera onda en llegar se desplaza a una velocidad de 5,5 a 6,5 km por segundo. A una distancia de unos 170 km, esta onda es superada por una segunda onda, que se desplaza a 8,1 km/s. Más allá de este punto, hasta los 800 km, es posible detectar las dos ondas, pero luego las más lentas se desvanecen. Mohorovicic interpretó este fenómeno como la prueba de que las ondas más lentas se desplazan directamente hacia el sismógrafo, mientras que las más veloces son refractadas a una profundidad de unos 50 km. En su honor, la capa refractora recibió el nombre de discontinuidad de Mohorovicic, o Moho. Investigaciones posteriores demostraron que la profundidad del Moho (el límite entre la corteza terrestre y el manto superior) varía entre 30 y 50 km.

PARA SABER MAS…
LAS EDADES RELATIVAS Y ABSOLUTAS DE LA TIERRA: ERAS Y PERÍODOS

Cuando se dice que el hombre pisó la Luna durante la era atómica se está dando una fecha imprecisa, relativa, ya que podría ser ubicada en cualquier punto del transcurso temporal de dicha era; en cambio, al decir que el hombre pisó por vez primera la Luna el 20 de junio de 1969, se está ante una fecha absoluta. Así como sucede con los acontecimientos históricos, los fósiles y los terrenos pueden fecharse en su edad absoluta y en su edad relativa.

Pero las técnicas para desentrañar la edad absoluta constituyen un logro reciente. Antes del descubrimiento del método del carbono 14, el método del plomo, del helio, del estroncio, etc., los científicos sólo podían valerse de una cronología relativa fundada en difíciles estudios de la superposición de las rocas sedimentarias, del contacto con las precedentes si eran rocas eruptivas, del grado de evolución de los fósiles, etcétera.

A partir de este estudio y teniendo en cuenta grandes cambios, como la formación de una cadena montañosa, la desaparición de un grupo de fósiles, etc., la historia de la Tierra se divide en cuatro grandes eras: precámbrica, paleozoica, mesozoica y cenozoica, que se divide en los períodos terciario, cuaternario y reciente. Los períodos son las divisiones internas de cada era. Así, por ejemplo, la era primaria se divide en los períodos cámbrico, silúrico, devónico, carbonífero y pérmico. A su vez los períodos se dividen en pisos.

Con mayor precisión deberíamos emplear la palabra “era” para designar la duración de una serie, período para señalar la duración de un sistema y edad para la duración de un piso.  Los modernos métodos de la determinación de las edades absolutas se basan en la siguiente comprobación científica. Se sabe que la desintegración del uranio 238 (elemento inestable que se modifica por el escape constante de protones y neutrones) da como resultado el radio, que a su vez origina el plomo 206 (elemento estable, pero distinto del plomo de origen no radiactivo, o sea el plomo 204), más un escape de helio 4 durante el proceso:

Uranio 238 = plomo 206 más 8 helio 4. El uranio 235 se transforma en el plomo 207 y el torio deviene plomo 208. La desintegración de estos elementos radiactivos es un fenómeno perfectamente conocido. Como se sabe, un gramo de uranio 238 produce anualmente 0,014 x 10-8 g de plomo 206 y 1,2 x 10-4 mg3 de helio (10-8 equivale a 1/108 y 108 corresponde a 1 seguido de 8 ceros, es decir 100 millones).

De esta fórmula se puede deducir la antigüedad de una roca según sea su proporción de uranio 238 y plomo 206. Pero es necesario además realizar el correspondiente análisis espectográfico para determinar si el elemento originario era el uranio 238 (que da plomo 206), el uranio 235 (que da plomo 207), el torio 232 (que da plomo 208) o todos estos elementos combinados. Éste es el llamado método del plomo.

Otro método tiene en cuenta las proporciones de uranio y helio, pero tropieza con la dificultad de no poder precisar qué cantidad de helio perdió la roca durante su formación. Éste es el método del helio.

El método del estroncio utiliza la transformación de rubidio en estroncio. El método del carbono 14 (fue descubierto en 1947 por el químico estadounidense Williard Libby) se aplica para determinar la antigüedad de los restos de seres vivos. Parte de la siguiente apreciación: todos los organismos vivos absorben, durante su vida, carbono 12 (estable) y carbono 14 (radiactivo). Pero la proporción de carbono 14 y la de carbono 12 (constante en la naturaleza) es la siguiente: un billón de átomos de C 12 por un átomo de C 14.

Cuando el ser muere, el carbono 14 del cuerpo comienza a disminuir en cantidad por un proceso de desintegración, ya que no es renovado. La mitad de este carbono desaparece durante el transcurso de 5.600 años, las tres cuartas partes, a los 11.200 años, los siete octavos a los 16.800 años, etc. En la práctica, por ejemplo, se reduce a carbón una muestra de hueso, madera, etc., y se lo introduce en un contador Geiger, determinándose de este modo su edad.

Este método es aplicado desde 1948, pero tropieza con una seria limitación: sólo puede remontarse a 15.000 o a 16.000 años atrás. Desde que en 1939 el físico estadounidense Alfred Otto Nier efectuó una medición completa y precisa de los isótopos del plomo, en los minerales de uranio y plomo se pudieron construir geocronómetros bastante sensibles que fueron sucesivamente perfeccionados por la electrónica.

Estos geocronómetros, mediante los métodos “potasio-argón”, “rubidio-estroncio” y “uranio-plomo”, pueden determinar la edad de las rocas, fechando incluso Ja data de aquellas de más de 10.000.000 de años. Como todos estos métodos de medición del tiempo se refieren a la edad de las capas de rocas sedimentarias, las etapas previas por las cuales pasó nuestro planeta antes de la formación de las capas sedimentarias pertenecen, casi por completo, al campo de la hipótesis.

Los 16 elementos principales que constituyen el 99% de la corteza terrestre: En conjunto se encuentran en la corteza de la Tierrauinos 80 elementos; pero solamente 16 en grandes cantidades.

Los 16 favorecidos son los siguientes: oxígeno, silicio, carbono, azufre, hidrógeno, cloro, fósforo, flúor, aluminio, calcio, magnesio, potasio, sodio, hierro, manganeso, bario. Estos elementos constituyen el 99% de la corteza terrestre; otros elementos, tales como el oro y la plata, el cinc y el estaño y el yodo forman el 1% restante. Vamos a examinar algunos de los elementos más importantes.

De todos los elementos el oxígeno es el más importante: forma aproximadamente el 23% en peso del aire, un 89% del agua y, aproximadamente, el 47% de las rocas de la corteza. A temperaturas ordinarias y en estado libre es naturalmente un gas, el gas que causa la combustión y es esencial a los fenómenos de la vida. En la corteza terrestre se encuentra en combinación con otros elementos, formando sólidos.

El elemento que le sigue en abundancia es el silicio, que forma, aproximadamente, el 28% de la corteza de la Tierra. En combinación con el oxígeno iorma un mineral llamado sílice, que constituye aproximadamente la mitad de la corteza conocida y sirve para ligar todos los demás.

Se observa mejor en forma de cuarzo. Aparte del papel que desempeña en la formación del mundo, tiene para el hombre una importancia inestimable, por ser la base del cristal. Sin el silicio no hay cristal; sin el cristal nó habría microscopios, ni telescopios, ni espectroscopios. ¡Y qué poco conocería el hombre sin estos instrumentos tan admirables, de «el interior sin límite del átomo, exterior sin límite del todo»!

Después viene el aluminio, que forma el 8% de la corteza. Se encuentra principalmente unido con la sílice, formando los llamados «silicatos de aluminio», y se halla en muchas rocas y arcillas.

Más interesante, sin embargo, que éstas es la notable substancia llamada carbono. En forma de gas bióxido de carbono, constituye en peso la V2500 parte de nuestra atmósfera. En estado sólido lo conocemos como carbón de leña, grafito y diamantes. Al combinarse con el hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y azufre forma carbón. Es el elemento fundamental de la vida orgánica; sin él, el mundo no tendría ni plantas ni vida animal.

Podemos también mencionar otro constituyente elemental de la corteza terrestre, el calcio, o cal. El calcio viene naturalmente después del carbono, puesto que se encuentra principalmente asociado con éste en forma de carbonato calcico En forma de carbonato calcico, o caliza, constituye el 4% de la corteza terrestre, y su existencia en ésta es de la mayor importancia para la vida, pues sin él no existirían ni huesos ni terrenos fértiles.

Estos son, pues, algunos de los elementos más importantes que constituyen la corteza de la Tierra.

El Origen del Planeta Tierra

Composición Mineral de la Corteza Terrestre

Juego de Conocimientos Geograficos Ubicar Ciudades y Patrimonios

Juego de Conocimientos Geográficos
Ubicar Ciudades y Patrimonios del Mundo

Hoy día, tres mil millones de personas viven en el mundo en las áreas urbanas. En el año 2007, el número de habitantes de las ciudades habrá superado, por primera vez, al de las áreas rurales y, según los expertos en demografía de las Naciones Unidas, en el año 2030 serán ya cinco mil millones, frente a una población rural de 3200 millones de personas.

Grandes ciudades han prosperado en el pasado, antiguo y reciente, contribuyendo en gran medida a dirigir la evolución de las diferentes culturas humanas, y a dar un formidable impulso al conocimiento, el arte, la arquitectura y el desarrollo industrial. Sin embargo, nunca como en los últimos cincuenta años la ciudad había entrado en el horizonte de nuestra cotidianidad, ni nunca hasta ahora habían existido ciudades que tuvieran veinte y treinta millones de habitantes.

UN POCO DE HISTORIA RESPECTO A LA EVOLUCIÓN DE LAS CIUDADES: Hasta hace unos cuantos miles de años, el hombre vivía de la caza y de la recolección, pero después de la última glaciación comenzó un periodo de rápido desarrollo demográfico, gracias a la mejora de las condiciones climáticas que se dieron sobre todo en las zonas del hemisferio septentrional que hoy tienen un clima templado. Algunos grupos de Homo sapiens, probablemente grandes familias, abandonaron la vida nómada para establecerse en áreas en las que el suelo fértil y la abundancia de recursos les garantizaban alimento para todos durante mucho tiempo.

Desde entonces la historia del hombre ha experimentado un sorprendente aceleración, una de las muchas realizadas gracias a los descubrimientos y a la tecnología en nuestra civilización. Aquellos antepasados nuestros aprendieron rápidamente a seleccionar los vegetales que tenían sustancias nutritivas adecuadas para su alimentación.

En aquellos primeros asentamientos estables fue donde comenzó la domesticación de los primeros animales como ovejas, cabras y bóvidos. Así nacieron los primeros centros habitados y se creó el primer germen de una sociedad estructurada, en la que nuestros abuelos comenzaron a dividirse funciones y ocupaciones, y en la que el trueque se convirtió en la primera forma de comercio.

A partir de aquellas primeras experiencias de convivencia se crearon posteriormente lo que los griegos llamaron polis, los romanos urbs o civitas, y nosotros, hoy día, llamamosciudades.

África, el continente negro. Naturaleza virgen, paisajes de ensueño y grandiosos testimonios de culturas desaparecidas. En esta parte de la Tierra se encuentran los últimos paraísos animales y naturales del planeta, al tiempo que fabulosos edificios evocan el esplendor de culturas africanas cuya influencia todavía se manifiesta de forma ostensible en muchas partes del mundo.

Grandes ciudades prosperaron en el pasado, antiguo y reciente, contribuyendo de manera excepcional a la evolución de la cultura humana. Y precisamente en su desarrollo se basó la formación de los grandes imperios. Entre las legendarias ciudades de la Antigüedad, hay que recordar las dos capitales egipcias Menfis y Tebas, en las que hace 5000 años ya era utilizada una lengua escrita con el primer embrión de alfabeto que superaba el simbolismo ideográfico.

Y Babilonia, la magnífica capital del reino de Hammurabi, el soberano que en torno al año 1700 a. de C. formuló el código de leyes más antiguo de la historia: un inequívoco signo de madurez de aquellas primeras sociedades, de su vitalidad y de su capacidad para producir culturas estructuradas.

Asia, el continente más extenso del planeta, es una tierra de contrastes: aromas europeos y mediterráneos en Estambul, el maravilloso mundo de las mil y una noches, el misterioso exotismo del Lejano Oriente, los estados insulares del océano índico, etc. De las grandes culturas y religiones hemos heredado fabulosas construcciones, y de las fuerzas de la naturaleza, magníficos paraísos.

Con el paso de los siglos, la ciudad se convirtió cada vez más en el centro de la actividad humana. Basta pensar en Atenas, Roma o Constantinopla (posteriormente Bizancio, y después Estambul), uno de los centros urbanos más dinámicos y discutidos de la historia. Y ya más cerca de nosotros, hay que recordar las grandes potencias mercantiles de la Edad Media, como las ciudades marítimas italianas, entre ellas Venecia que durante siglos dominó el Mediterráneo, o la Florencia del Renacimiento.

O incluso las ciudades de la Liga Hanseática, en el Norte de Europa, desde Eübeck a Bergen, desde Brujas a la misma Londres, que situada en una posición estratégica, entre los siglos XVI y XVII, le permitió convertirse en una de los más importantes imperios de la historia.

EL JUEGO: Para intentar probar cuanto sabes o te acuerdas en donde están ubicadas grandes ciudades, destacados países y maravillosos lugares naturales, solo debes hacer ´clic´ en el botón “Que Lugar?” y luego arrastrar el puntero circular color naranja a las proximidades del lugar geográfico en donde supones se encuentra. Al soltar podrás observar si es correcto o no. En cada error pierdes “una vida” y tienes 5 para jugar. Debes repetir el método para destino solicitado.

Cada una de estas extraordinarias ciudades ha atravesado momentos de increíble riqueza y esplendor, dando un formidable impulso al conocimiento, al arte, a la arquitectura y, más adelante, al desarrollo industrial. Algunas se encuentran todavía hoy entre las ciudades más importantes del mundo, y otras han ido poco a poco perdiendo su influencia y teniendo que enfrentarse a periodos de decadencia. Cada una de ellas ha marcado de forma indeleble alguna época de la historia de la humanidad.

Europa: arquitectura y arte en primer plano. Durante muchos siglos, desde la Antigüedad clásica hasta el siglo xx, en el viejo continente se erigieron espléndidas construcciones de fama mundial: castillos, palacios, torres, fortalezas, templos religiosos y puentes. Asimismo, junto a todo ello no hay que olvidar las fascinantes maravillas naturales que ofrece Europa.

Pero nunca como en los últimos cincuenta años, las ciudades habían entrado a formar parte tan intensamente del horizonte de nuestra cotidianidad, ni nunca hasta ahora habían existido metrópolis de 20 y 30 millones de habitantes, cuya extensión y densidad están modificando los paradigmas de la convivencia.

En nuestros días, tres mil millones de personas viven en el mundo concentradas en los centros urbanos, de las que 640 millones (un 10 % de la población total del planeta) viven en las 300 ciudades más pobladas. Por primera vez, los habitantes de las ciudades están a punto de superar a los de las áreas rurales, y según las previsiones de las Naciones Unidas en 2030 serán 5000 millones, frente a una población rural de 3200 millones de personas.

Misteriosas civilizaciones han dejado sus huellas por el territorio comprendido entre México (al norte) y Patagonia (al sur). Fabulosas construcciones, templos gigantescos y pirámides espectaculares constituyen el legado de los legendarios pueblos inca, maya y azteca. Los magníficos paraísos naturales del centro y el sur del continente americano dan un carácter y belleza especiales a esta parte del planeta.

A comienzos del siglo XX, las grandes ciudades se hallaban casi todas en Europa y en América del Norte, y Londres, París o Berlín estaban situadas en la vanguardia del proceso de modernización de un mundo que veía la aparición del automóvil y los primeros rascacielos (el nombre se acuña en Estados Unidos para designar a los primeros edificios que superaban los 15 o 20 pisos de altura).

En torno al año 2030, las mayores ciudades estarán en su mayoría concentradas, según las previsiones, en Asia, pero también África —el continente menos desarrollado— habrá dado el salto desde una sociedad rural a una sociedad industrial, tecnologia e informatizada.

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias Prehistoria Hombre Neolitico

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias
La Prehistoria y el Hombre Neolítico

Gran parte de la historia humana transcurrió durante los bruscos cambios climáticos de la última glaciación, o Era de Hielo, iniciada hace 1,5 millones de años. La capacidad de adaptación a estos cambios ha sido crucial en el desarrollo de la civilización, pero el ser humano también puede ser la causa de un futuro calentamiento. Durante millones de años, la Tierra ha experimentado una diversidad de temperaturas y condiciones climáticas que influyeron en la extinción o supervivencia de grupos enteros de especies y han cambiado la faz del planeta.

Existen indicios del comienzo de otra gran transformación (antes por deriva de los continentes y enormes levantamientos volcánicos) que experimentó el clima hace unos tres millones de años, preludio de la fase en la que aún vivimos, y casi todas las etapas de la evolución humana de las que han quedado vestigios se desarrollaron en las condiciones que surgieron entonces.

Gracias a este cambio aparecieron los entornos que permitieron la supervivencia de la especie humana y de sus antepasados inmediatos. Hace un siglo empezó a denominarse a este período climático Pleistoceno(derivado de términos griegos que significan «lo más reciente»). Se distingue de la etapa anterior por las variaciones del clima, mucho más radicales y frecuentes.

Aunque hay que tener en cuenta que nos referimos a miles de años y que estos cambios no podrían notarse en el corto espacio de vida de un hombre, en el Pleistoceno se produjeron más altibajos que en ninguna otra época de duración similar. Los cambios más destacados se denominan «glaciaciones», cuatro en total.

No sabemos por qué se desencadenaron, pero se cree que el planeta Marte atravesó etapas semejantes, y es probable que se debieran a un cambio que afectó a todo el sistema solar. Las consecuencias resultan mucho más claras: durante siglos enteros, ciertas zonas muy extensas —gran parte de Europa y Norteamérica, por ejemplo— quedaron cubiertas de grandes capas de hielo, en algunos casos de varios kilómetros de espesor.

En ciertos puntos, el hielo hundió el suelo a varios cientos de metros. Estas capas empezaron a formarse porque cada primavera la nieve del invierno se derretía un poco más tarde, hasta que un año no se derritió.

Al cabo de miles de años se produjo un retroceso del hielo, también muy lento, y tanto el avance como el retroceso resultaron catastróficos para el entorno, pues al sobrevenir el deshielo, arrasó la vida animal y vegetal y se desencadenaron enormes inundaciones. A consecuencia de una elevación del nivel del mar tras un deshielo volvió a aparecer el canal de la Mancha, que separó definitivamente las islas Británicas de la Europa continental.

Pero estas inundaciones ofrecieron nuevas oportunidades de desarrollo a las especies mejor dotadas.

Tras cada glaciación, dichas especies se trasladaban a las zonas que habían quedado libres de hielo; y no fueron sólo las zonas directamente afectadas las que experimentaron cambios: como el hielo dejó «encerradas» enormes cantidades de agua, se transformaron miles de kilómetros de costas de las regiones heladas.

Cada glaciación tuvo una duración de entre cincuenta y setenta y cinco mil años. En la actualidad vivimos en el período cálido posterior a la última, y algunos científicos han predicho que se producirá otra dentro de unos cincuenta mil años. No es una perspectiva tan terrible como la del «encogimiento» del universo, pero de todos modos queda tan lejos que no debe preocuparnos demasiado. Las glaciaciones constituyen una ayuda muy valiosa para los estudiosos de la Prehistoria.

En primer lugar, sabemos muy bien cuándo se produjeron y podemos fechar muchos objetos prehistóricos basándonos en ellas. Otro factor importante radica en que podemos especular con un margen de error razonable sobre las consecuencias que tuvieron en el medio ambiente de los primeros seres humanos y prehumanos.

Al estudiar estos cambios físicos y biológicos, no debemos olvidar la extraordinaria lentitud con que se produjeron. Cuando pensamos en las grandes fallas que se abrieron en la tierra, en las costas que surgieron de los océanos, o en los mares que aparecieron al derretirse la gigantesca capa de hielo, hemos de recordar que todo esto sucedió en el transcurso de varios siglos, y en algunos casos, de millones de años.

Los seres que vivieron en este proceso, si hubieran sido capaces de reflexionar sobre él, no habrían podido notarlo en el breve espacio de sus vidas, al igual que una mariposa actual, con una existencia de dos o tres semanas, tampoco apreciaría los cambios que ha experimentado el paisaje en el último siglo. Y las transformaciones biológicas que se operan a causa de la selección natural son aún menos visibles, pues incluso la más pequeña tarda miles de generaciones en completarse.

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias Prehistoria Hombre Neolitico

Las cuatro «glaciaciones» se sucedieron en el último millón de años y reciben el nombre de los ríos alemanes en cuyos lugares se hallaron los primeros vestigios. Es imposible dar fechas exactas; sólo aproximadas. Los períodos interglaciares fueron muy semejantes a los actuales. Contrariamente a la idea popular, una glaciación no es una época de congelamiento constante, sino un período de continuas fluctuaciones climáticas cuyo punto máximo consistió en etapas de frío intenso.
Los primeros milenios de la última glaciación —período crítico en el que nuestros remotos antepasados ocuparon gran parte de África— son poco conocidos. La información obtenida de perforaciones del fondo marino y de muestras de hielo ofrece una imagen más nítida del clima posterior a la brusca inversión del campo magnético terrestre producida hace unos 780.000 años. Las muestras del fondo del Pacífico revelan al menos cuatro grandes períodos fríos, o glaciales, a lo largo de esos 780.000 años: el último finalizó hace entre 10.000 y 15.000 años con un súbito e irregular calentamiento global.

Las muestras marinas tan sólo ofrecen una impresión general sobre el cambio climático durante la glaciación, pero como regla general, el enfriamiento se produce con relativa lentitud y el calentamiento es rápido, como sucedió al final del último período glacial. Los períodos glaciales fueron más largos que los interglaciales (breves intervalos de condiciones climáticas más cálidas durante la glaciación, cuando el clima era tan cálido o más que hoy). Estos aumentos de temperatura fueron causados por cambios en el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y sobre su propio eje, a los que se añadía un aumento natural de los gases de efecto invernadero. En la actualidad estamos experimentando un período interglacial, provocado por la suma de todos estos fenómenos naturales, que comenzó hace unos 10.000 años.

90 metros bajó el nivel del mar al principio de la ultima glaciación, a medida que el agua se congelaba para formar
los casquetes polares de la Antártida y el Ártico actual.

Cambio medioambiental La glaciación fue testigo de drásticos cambios en el clima global y el medio natural. Durante los períodos glaciales, inmensas capas de hielo cubrieron Escandinavia, gran parte de Canadá y zonas de Estados Unidos hasta Seattle y los Grandes Lagos al sur. En los Alpes se formaron grandes glaciares y hubo casquetes glaciares en los Pirineos, los Andes y las montañas y altiplanos de Asia central. Al sur de los casquetes escandinavos, inmensos espacios de terreno inhabitado se extendían desde el Atlántico hasta Siberia.

Estos entornos sufrían nueve meses de invierno y eran inhabitables para los ancestros de Horno sapiens, que carecían de la tecnología e indumentaria adecuadas para adaptarse a las temperaturas extremas. No es una coincidencia que H. erectus, con su simple Metros bajó el nivel del mar al principio de la última glaciación, a medida que el agua se congelaba para formar los casquetes polares de la Antártida y el Ártico actuales. tecnología y sus limitadas habilidades cognitivas, se estableciera en entornos más templados y tropicales.

El frío causó un drástico descenso del nivel del mar a medida que el agua se convertía en hielo, y quedaron expuestas enormes extensiones de lo que actualmente son plataformas continentales (suelo bajo aguas costeras poco profundas), enlazando masas de tierra: Siberia era parte de Alaska, y Gran Bretaña estaba unida al continente europeo. El Sudeste Asiático estaba separado de Australia y Nueva Guinea por cortos trechos de mar abierto.

Durante los períodos interglaciales, el nivel del mar subió, los casquetes glaciares se redujeron y los bosques avanzaron al norte ganando terreno a la tundra. Los humanos se trasladaron hacia el norte siguiendo a los animales que cazaban y las plantas que recolectaban, y se adaptaron a una gran variedad de entomos de bosque y pradera, y a terrenos áridos y semiáridos.

El hombre y los elementos: El clima de la Era de Hielo era inestable: los hábitats cambiaban constantemente, lo que implicaba que el oportunismo y la capacidad de adaptación de los humanos sufrían un desafío continuo entre un milenio y el siguiente. Estos desafíos pudieron ser incluso un factor en la evolución humana, ya que nuestros antepasados más antiguos eran básicamente animales tropicales.

Durante largos períodos glaciales, el Sahara fue algo más húmedo que hoy; podría considerarse como una bomba que atraía a humanos y animales en los períodos húmedos y los expulsaba hacia los márgenes cuando el clima se volvía más seco. Este efecto ecológico permitió que Homo erectus y los animales que cazaba cruzaran el desierto y se extendieran a entornos más templados hace 1,8 m.a.

Un largo período interglacial elevó las temperaturas hace unos 400.000 años. Para esa época, Homo erectus prosperaba en el norte de Europa, pero no se pudo adaptar a la glaciación de hace 350.000 años. Es probable que los pocos grupos de cazadores que vivían allí se desplazaran al sur, hacia regiones más templadas. Existen evidencias de asentamientos en Europa y partes de Asia oriental de hace unos 250.000 años. El último período interglacial tuvo su apogeo hace unos 128.000 años, cuando los neanderthales prosperaban en Europa. Hace unos 50.000 años, los humanos modernos habían dominado todos los entornos y vivían incluso en las zonas más frías.

Ver: Historia del Cambio Climático desde la Prehistoria

Fuente Consultada:
Geografía Mundial y los desafíos del SXXI. Editorial Santillana. Geografía Mundial, Editorial Puerto de Palos.  

Como se formaron las rocas? Rocas Igneas sedimentarias metamorficas

¿Como se Formaron las Rocas? – Tipos de Rocas

Se denominan así las masas naturales formadas por agrupación de distintos minerales. De ahí que la acción erosiva se realiza sobre materiales muy diferentes, con resultados también distintos. A la constitución de las rocas se une el factor climático, que aumenta la diversificación del modelado. Una roca presenta diferentes aspectos según se halle en terrenos ecuatoriales, templados o polares.

Todas las rocas de la Tierra se dividen en tres grandes grupos –ígneas o volcánicas, sedimentarias y metamórficas–, según la forma en que se originaron. Las rocas ígneas, cuyo nombre procede de la palabra latina que significa fuego, comenzaron como magma, que es el material fundido del interior de la Tierra. Cuando el magma se enfría lentamente y se endurece bajo tierra forma el granito y otras rocas de grano grueso. El magma que aflora en erupción a la superficie se enfría rápidamente y forma basalto y otras clases de rocas volcánicas.(Fuente Consultada:selecciones Readers Digest)

LAS ROCAS: Toda la Tierra esta hecha de rocas y minerales. Dentro de la tierra hay una base líquida de roca fundida (magma) y en el exterior hay una corteza dura. Podemos comparar la tierra con un huevo, la cáscara del huevo es como la corteza en la tierra. La corteza se compone de rocas y de minerales. Mucha de la corteza esta cubierta por agua, la arena, el suelo y el hielo. Si usted cava lo suficientemente profundo, siempre encontrará rocas.

Se designa con el nombre de roca  a toda asociación de partes minerales homogéneas o heterogéneas que se encuentren en la corteza sólida del globo en masas bastante grandes como para ser consideradas parte esencial, de esa corteza.

La geología (ciencia que estudia los materiales que componen el globo, su naturaleza, su situación y las causas que lo han determinado), la paleontología (que trata de los seres orgánicos cuyos restos están fosilizados) y la litología (parte de la geología que se ocupa de las rocas), establecieron que las rocas más antiguas se encuentran en los estados de Manitoba y Dakota (Estados Unidos de América); la fecha de su formación se remonta a 1700 millones de años, es decir, al período en que aparecieron los primeros invertebrados marinos.

Por lo tanto, el estudio de los minerales nos presenta, en una serie de capítulos sucesivos, la historia misma de la vida hasta la aparición del hombre. Haremos una comparación: si representáramos esa historia reunida en un solo volumen, cada una de cuyas páginas correspondiera a un millón de años, tendríamos un libro de casi 2.000 páginas, y sólo al final de la última descubriríamos la aparición del hombre en el mundo. La litología nos indica la edad de ciertos grandes sistemas montañosos.

Por ejemplo, sabemos que los montes Apalaches (Estados Unidos) son los más antiguos; cuentan alrededor de 240 millones de años, mientras que las Montañas Rocosas tienen 105 millones; los Pirineos, 30 millones; los Alpes, 21 millones: la cadena del Himalaya y la cordillera de los Andes, sólo 8 millones.

Para interpretar el lenguaje de las piedras es menester, ante todo, distinguir sus orígenes, que podemos conocer analizando tres elementos esenciales:

1) la naturaleza química de la roca;
2)
su estructura, es decir, la forma como se aglomeraron los distintos elementos que la componen;
3)
la disposición de los terrenos donde se encuentra.

Esa distinción hizo que los geólogos dividieran todos los tipos de rocas en tres grupos: rocas eruptivas o ígneas, rocas sedimentarias y rocas metamórficas.

I) LAS ROCAS ERUPTIVAS:

Estas rocas, llamadas también ígneas, se formaron por la solidificación del magma que está en fusión bajo la corteza terrestre y es arrojado por los volcanes en erupción. El magma es la masa mineral que se halla en las profundidades de la tierra en estado pastoso debido al calor central. También hay rocas eruptivas en el fondo de los mares y están constituidas, principalmente, por el grupo de los silicatos. Las rocas volcánicas superficiales presentan grandes irregularidades en su estructura. Se deben al enfriamiento que, al operarse rápidamente, no permitió que la cristalización se produjera en forma homogénea.

A ese tipo pertenecen las rocas porfídico-cuarcíferas, cuyas variedades y colores son muy numerosos. Por su solidez son muy indicadas para pavimentar. Menos común, pero más importante, es la porfirita, cuyas variedades más conocidas son el pórfido rojo, con el fondo sembrado de manchitas blancas (cristales de feldespato) y el pórfido verde. El pórfido rojo, muy apreciado por los antiguos, provenía del Alto Egipto; en cuanto al pórfido verde, los griegos lo extraían del monte Taigeto.

El basalto es una roca eruptiva negra, compacta, muy difícil de romper; a pesar de eso, es poco resistente a la intemperie. Es fusible al soplete y produce un esmalte negro. En Irlanda existe una magnífica columnata natural, llamada la calzada de los Gigantes de Antrim, formada por rocas basálticas. La abundancia de los productos gaseosos que despiden las rocas volcánicas durante su consolidación determina la formación de rocas porosas, de una textura celular sumamente liviana, que se conocen con el nombre de piedra pómez o pumita. Se las utiliza mucho para pulir y también en la industria de la cerámica y los esmaltes.

Las rocas eruptivas cuya consolidación se produjo en las profundidades de la tierra se cristalizaron de manera mucho más uniforme; son las rocas graníticas, puestas al desnudo por la erosión que duró millones de años. En cuanto a su disposición, las rocas eruptivas consolidadas desde el interior presentan filones, o sean rocas micro graneadas que llenaron las hendiduras del magma en vías de solidificación. Con el transcurso del tiempo, la erosión arrancó la roca exterior menos dura, hasta que el filón formó en la superficie del suelo un verdadero muro saliente, llamado dique.

Principales Rocas Ígneas:

tipos de rocas

GRANITO

tipos de rocas

BASALTO

tipos de rocas

DIORITA

tipos de rocas

OBSIDIANA

tipos de rocas

PUMITA

GRANITO: Una de las rocas más abundantes en la corteza, y también una de las más variables, pues su composición depende de las proporciones en las que se encuentren los minerales que la forman: cuarzo, mica, plagioclasa y ortosa Es el ejemplo clásico de roca plutónica, que se forma en el interior de La Tierra, donde el magma puede enfriarse lentamente y la cristalización se realiza despacio, de forma que los cristales resultantes están muy bien formados y son claramente visibles a simple vista. El carácter plutónico del granito se aprecia además en sus afloramientos, generalmente muy masivos, formando en ocasiones sierras enteras. En estos casos, se ha producido el afloramiento de un plutón completo.

En el campo, el granito da lugar a paisajes muy agrestes, en los que abundan las grandes rocas redondeadas (piedras caballeras) que se desprenden como consecuencia de la meteorización mecánica. Muchas zonas graníticas se denominan «caos de bolas» por el aspecto que presenta el paisaje.

El granito es duro y muy resistente a la intemperie, lo cual lo hace ideal para la construcción. Muchos edificios notables han sido construidos con granito. Las otras aplicaciones de esta roca son ornamentales, como piedra pulimentada (de uso en revestimiento de fachadas, suelos, encimeras…) y como material para escultura.

BASALTO: La roca ígnea extrusiva (volcánica) más común en la Tierra. Procede en la mayor parte de los casos de coladas de lava. El enfriamiento rápido de la lava produce rocas con los cristales pequeños, aunque visibles. Su textura es más bien densa: en una muestra no se suelen poder identificar visualmente los minerales que la componen. Es muy poco brillante, especialmente en las superficies de corte. Con frecuencia, las muestras de basalto albergan cristales bastante grandes (fenocristales) de minerales como el olivino y el piroxeno.

En el campo presenta aspectos (hábitos) muy variados. Son relativamente frecuentes los hábitos columnares, en los que el basalto forma estructuras similares a columnas, muy juntas, que dan lugar a paisajes bastante espectaculares. En otros casos presenta aspecto bastante liso, y en otros, globular. Esta forma la adopta cuando la colada de lava se ha enfriado debajo del agua (en este caso, se forman las llamadas lavas almohadilladas).

DIORITA: Es una roca intrusiva, de color negro con vetas verdosas o rosadas, de textura porfídica, formada por plagioclasa y hornablenda. Existe una variedad, la granodiorita, que contiene cuarzo.  Se trata de una roca muy dura. Pero existen algunas estatuas egipcias, como la del faraón Kefrén, que están realizadas en diorita, sin que se pueda explicar satisfactoriamente cómo con las herramientas disponibles entonces fue posible trabajar este material tan duro.

OBSIDIANA: No se puede considerar estrictamente una roca, sino un vidrio volcánico. Se trata de un material amorfo, fruto de una cristalización tan rápida que el magma no tuvo tiempo de formar cristales, sino que se convirtió en una especie de pasta vítrea.

Su color es negro brillante. Su forma de fractura es característica: al golpearse se rompe con fracturas en forma de concha, que dejan aristas tan afiladas que algunos pueblos de la Antigüedad, como los aztecas, utilizaron esta roca para fabricar cuchillos muy afilados.

PUMITA: También llamada piedra pómez, es una curiosa roca extrusiva, tan ligera que flota en el agua, y con aspecto de esponja. La pumita se forma en algunas erupciones volcánicas en las que se acumulan gran cantidad de gases en la cámara magmática de los volcanes. Esto hace que se produzcan burbujas en el interior de la aya. Cuando esta se enfría al contacto con el aire, una vez expulsada del volcán (por lo general, de forma violenta), da origen a fragmentos rocosos llenos de poros.

II) ROCAS SEDIMENTARIAS O ESTRATIFICADAS:

Están dispuestas en capas sucesivas o estratos, generalmente de poco espesor, formados por sedimentos. Algunas son de naturaleza aluvional, otras son simples depósitos químicos y otras son de origen orgánico. A veces se dio el nombre de terrenos aluvionales a los terrenos terciarios; esto no es exacto, porque, en toda época hubo aluviones, es decir, depósitos arrastrados por las aguas. Su composición varía, según la proporción en que se encuentren mezclados fragmentos rocosos, cantos rodados y limo.

A menudo se presentan bajo el aspecto de partículas sin cohesión (arena); a veces se amalgaman y forman terrenos arcillosos. Podemos observarlas en todo su esplendor en el Gran Cañón del Colorado de Estados Unidos de América, y en el Valle Encantado del río Limay (Parque Nacional de Nahuel Huapi, República Argentina).

Las rocas de depósitos químicos se formaron por la lenta precipitación de sustancias que se encuentran en suspensión en las aguas. Así, en las lagunas y en los lagos, la sal gema o el yeso se sobrepusieron lentamente hasta formar verdaderas rocas. Admirables ejemplos nos presentan las estalagmitas, de donde derivan algunas variedades de alabastros, que confieren a ciertas grutas un aspecto arquitectónico refinado e imponente a la vez.

Las rocas calcáreas, formadas por ácido carbónico y cal combinados (carbonato de calcio), son duras y de aspecto granuloso; entre ellas podemos mencionar el mármol, la piedra caliza, la piedra litográfica, la calcita, la creta, etc. Por lo común son blancas, pero presentan también coloraciones muy variadas. De ellas se extraen la cal, la tiza, el yeso y el cemento, que se emplean en la construcción.

Las rocas sedimentarias son muy variadas e importantes. Tanto, que mientras que una de ellas, la caliza, configura buena parte de los paisajes, otra, el petróleo, no sólo es la única roca líquida que existe, sino también la principal fuente de energía.

tipos de rocasCALIZA

tipos de rocas

CARBÓN

tipos de rocas

PETRÓLEO

Caliza: Roca sedimentaria evaporítica constituida por carbonato de calcio (calcita aunque en su composición pueden aparecer pequeñas cantidades de otros minerales e impurezas. Su formación, en muchos casos, está asociada a la acumulación de restos de seres vivos (fundamentalmente conchas de moluscos, ricas en carbonato de calcio). En otros casos, se debe a la precipitación del carbonato disuelto en agua, en ambientes propicios, como sucede en las cuevas, donde el carbonato precipita en forma de caliza y origina las estalactitas y las estalagmitas.

La caliza es una roca muy abundante: constituye más deI 10% del conjunto de rocas sedimentarias de nuestro planeta. Se presenta en numerosas variedades, que se distinguen por su textura, su contenido en fósiles, su grano (que puede ser fino o basto) y su color. La caliza pura es blanca, pero su contenido en impurezas, como arcilla, óxido de hierro, etc., hace que pueda tener colores crema, rojizo o gris.

Una roca muy útil: Por su abundancia, la caliza siempre ha sido una roca muy utilizada. Se obtiene de canteras, explotaciones al aire libre, cortándola directamente de los conjuntos rocosos. Sus usos son muy variados: es una de las materias primas del cemento. Su resistencia a la intemperie hace que se pueda usar para el revestimiento de fachadas y la construcción de edificios representativos. También ha sido un material utilizado en escultura desde la Antigüedad, ya que se trabaja con relativa facilidad y tiene un bello aspecto.
A pesar de su resistencia, la caliza es muy sensible al ataque con ácidos. Por eso, en los lugares donde hay lluvia ácida, los edificios con fachada de caliza (como en las catedrales, por ejemplo) corren peligro de deterioro.

Petróleo: El petróleo es La única roca líquida que existe. Es una roca sedimentaria organógena, formada por restos de seres del plancton marino. La sedimentación de estos seres en zonas poco profundas y su transformación, que requiere un proceso de millones de años, originó el petróleo que hoy se extrae. Se trata de una mezcla de hidrocarburos, que a temperatura ambiente se encuentra en estado liquido, acompañados frecuentemente de gases. Puesto que es un fluido, los yacimientos de petróleo no forman parte de estratos, sino que ocupan las bolsas o espacios entre rocas.

Enla formación del petróleo influye la profundidad (por la presión a la que se encuentran es sedimentos) y la temperatura. Si el sedimento se encuentra en una zona poco profunda, a temperatura baja, es habitual que predomine la formación de petróleo pesado, el más denso. En zonas más profundas y a mayor temperatura, el petróleo menos denso (llamado absotualmente crudo) es más abundante. Si las temperaturas superan los 100 °C, se forma gas  natural.

Se puede decir que el petróleo es el combustible fósil más utilizado y, en buena medida, sociedad actual depende de él para su funcionamiento. De ahí que se piense que puede producirse una crisis energética importante si, como se prevé, las reservas de petróleo se agotan en un futuro más o menos próximo.

Carbón: comienza a estar en desuso, pero en el pasado el carbón era un combustible fósil de la máxima importancia. A diferencia del petróleo, el carbón se formó a partir de restos vegetales (fundamentalmente de los helechos gigantes del período Carbonífero), acumulados en zonas pantanosas. De la lenta transformación de estos restos en un ambiente sin oxígeno y su litificación se formaron los carbones, rocas en cuya composición es abundante o predominante el elemento carbono.  La explotación del carbón se realiza mediante minas, normalmente subterráneas. Los yacimientos suelen formar estratos, cuyo espesor oscila entre los 2 cm. y los 20 m. o más.

III) ROCAS METAMÓRFICAS:

Se llaman así porque pueden encontrarse en las rocas eruptivas y en las sedimentarias; se diferencian entre sí por profundas metamorfosis de estructura. A veces, rocas cristalinas de origen eruptivo han soportado una segunda cristalización, o el magma eruptivo ha penetrado entre las capas de la roca sedimentaria (no cristalina) que sufrió corto metamorfismo (transformación natural ocurrida en un mineral o en una roca).

Los tipos principales de estas rocas son los gneis (roca pizarrosa), las micacitas, las pizarras, los esquistos anfibólicos (formados por feldespato y anfíbol) y los filadíos. Las rocas sedimentarias así transformadas en esquistos cristalinos, contienen mucho grafito.

Naturaleza de las rocas metamórficas: Los factores que definen o clasifican las rocas metamórficas son dos: los minerales que la forman y las texturas que presentan dichas rocas. En cuanto a su composición, minerales que se forman como consecuencia del metamorfismo se asocian, y estas asociaciones se suelen repetir en diferentes rocas, constituyendo lo que se conoce como metamórficas. Así, existen las facies de las ceolitas, de las anfibolitas, de las granulitas… Cada facies se define por unas condiciones de presión y temperatura determinadas, en las cuales la composición mineral se mantiene estable.

Las texturas son básicamente de dos tipos: foliada o esquistosaza (con bandas por la alineación de los minerales en planos paralelos) y no foliada o granoblástica (minerales desordenados). Existen, a su vez, tres subtipos de texturas foliadas. La pizarrosidad es característica de rocas con metamorfismo poco intenso en las que los minerales no se ven, y presentan láminas que se separan fácilmente. La esquistosidad aparece en rocas que han sufrido metamorfismo más intenso. El bandeado gnéisico es la alternancia de colores claros (por cristales de cuarzo) y bandas oscuras (anfiboles y micas).

SUBTIPOS DE TEXTURA FOLIADAS

PIZARROCIDAD

tipos de rocasEste tipo de foliación está definida por la cristalización orientada de minerales planares muy pequeños, no visibles a simple vista (fundamentalmente micas).
La pizarrosidad es característica de condiciones
de bajo grado metamórfico, ósea baja presión
y temperatura.

ESQUITOCIDAD

tipos de rocasCuando aumenta el grado metamórfico los minerales planares aumentan de tamaño y son visibles a simple vista. En algunos casos en las superficies de foliación se observan grandes placas de micas, que le dan un aspecto escamoso. La esquistosidad es característica de condiciones de grado metamórfico medio – alto.

BANDEADO GNÉISICO

tipos de rocasDurante el metamorfismo en grado alto las migraciones iónicas pueden ser lo suficiente grandes como para causar, además de la orientación de los minerales con hábito planar, la segregación de minerales en capas.
Estas segregaciones producen bandas de minerales claros y oscuros, que confieren a las rocas metamórficas un aspecto bandeado muy característico. A este conjunto lea denominamos bandeado gnesico, y es propio del metamorfismo de alto grado.

TIPOS DE ROCAS METAMÓRFICAS SEGÚN SU TEXTURA:

TEXTURA FOLIADA

tipos de rocas

PIZARRA

Su aspecto es claramente foliado y al romperse se obtienen láminas planas Procede del metamorfismo de las arcillas y su grano, de tamaño muy fino, está formado por pequeñísimos cristales de mica.

tipos de rocas

ESQUISTO

Esta roca se rompe con facilidad, dando lugar a láminas en las que los minerales se ven de forma clara. Se obtiene a partir de las pizarras o areniscas sometidas a un metamorfismo muy intenso.

tipos de rocas

GNEIS

En esta roca aparecen alternativamente bandas de minerales claros y oscuros debido a fenómenos de recristalización metamórfica y grandes presiones. Sus minerales, de aspecto granular y aplanado, se disponen en planos en el espacio. Procede del metamorfismo de granitos o de esquistos.

  TEXTURA NO FOLIADA

tipos de rocas

MÁRMOL

De textura granoblástica, su aspecto es cristalino y recuerda a un terrón de azúcar por su color blanco, aunque puede tener impurezas y entonces presenta distintos  colores. Se obtiene por metamorfismo  de calizas y dolomías.

tipos de rocas

CUARCITA

Su color blanco en estado de mayor pureza puede cambiar cuando tiene impurezas en su composición. Es una roca campada y dura formada a partir de areniscas ricas en cuarzo.

MÁRMOL:  El mármol es una roca metamórfica que se origina a partir de la caliza (o de la dolomita). Puesto que esta roca es muy abundante en la corteza, el mármol también lo es, y, además, es muy variable. En general, el mármol es una roca más dura que la caliza, su grano es mucho más fino, y su aspecto, más terso. Puede pulirse hasta conseguir superficies muy brillantes y sedosas, por lo que se ha considerado siempre una roca de gran interés para el ante y la decoración.

Durante el metamorfismo de la caliza, los fósiles que contienen estas rocas desaparecen (aunque no siempre, porque es posible encontrar mármoles pulidos en los que se observan cortes de fósiles). Los restos de los fósiles y el cemento original de la roca se disuelven y se recristalizan. Puesto que los nuevos cristales de carbonato de calcio (calcita) que se forman lo hacen prácticamente al mismo tiempo, su tamaño es muy homogéneo. Esta es la causa del aspecto tan particular de la textura del mármol.

El mármol se obtiene en canteras al aire libre. Las canteras más conocidas mundialmente son las de Carrara (Italia) y las del Pentélico (Grecia). Con mármol de Carrara, el escultor italiano Miguel Ángel Buonarroti realizó algunas de sus más bellas creaciones. Y con mármol del Pentélico se construyó el Partenón en la acrópolis ateniense.

PIZARRA: Es una roca bastante abundante, de grano fino, y que se forma por metamorfismo no demasiado intenso, a temperaturas y presiones relativamente bajas. Habitualmente se considera que la pizarra proviene del metamorfismo de las arcillas (lutitas), aunque también se puede producir pizarra a partir de depósitos de cenizas volcánicas.

Se trata de una roca de color variable, aunque predominan el gris y el negro, que tiene una textura foliosa característica. Su capacidad para exfoliarse en láminas ha sido aprovechada para construir techos en la arquitectura popular. Se ha usado también para las pizarras de las aulas. En China, un uso tradicional de esta roca es la fabricación de las piedras, ricamente talladas, en las que se prepara la tinta para la caligrafía.

GNEIS: Es una roca que ha sufrido un metamorfismo de alto grado. Se forma a partir del granito y de los esquistos. Los gneises tienen una textura característica, y normalmente presentan un bandeado debido a la orientación de los minerales, que se han separado por la acción de la presión y la temperatura. Los minerales predominantes en el gneis son el cuarzo, los feldespatos de varios tipos y la plagioclasa. No obstante, puesto que el granito es una roca bastante heterogénea, los gneises también lo son.

CUARCITA: Es la roca derivada del metamorfismo de la arenisca rica en cuarzo, y es mucho más dura que esta. Se trata de una roca bastante común, con un color que varia entre gris (variedades más puras) y anaranjado, ocre o marrón (variedades que contienen impurezas en su composición).  Se forma por exposición de las masas rocosas de arenisca a las altas temperaturas causadas por la proximidad de magmas, a bastante profundidad. El metamorfismo provoca la recristalización y la fusión de los granos que formaban la arenisca, dando lugar a una roca muy compacta, dura y bastante áspera al tacto. A pesar de ser una roca metamórfica, a veces conserva restos de fósiles. Muchas crucianas (huellas fósiles de artrópodos marinos) se conservan en cuarcitas.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…

El clima determina que factor de erosión es preponderante y las propiedades de las rocías que mejor papel desempeñan en el modelado (coherencia, permeabilidad, solubilidad, etc.). Atendiendo al origen y a la disposición de las rocas los geólogos han distinguido tres grupos fundamentales: eruptivas, sedimentarias y metamórficas. Las eruptivas o magmáticas o platónicas se hallan en la base de todas las formaciones geológicas. Son las formadas por el enfriamiento de! líquido denominado magma.

Ese enfriamiento lento cristalizó sus componentes. De ahí e! calificativo de holocristalinas que se les ha dado. Las rocas plutónicas (de Plutón, dios del infierno que vivía en las profundidades “de la Tierra), que emergen rápidamente sobre la superficie terrestre, se llaman también rocas volcánicas y tienen una estructura semicristalina o amorfa (obsidiana, utilizada por el hombre primitivo, piedra pómez, etc.). Las rocas plutónicas más importantes son los basaltos, que sirven de sustrato a continentes y océanos; los granitos, roca plutónica no volcánica, y los cuarzos, feldespatos y micas, entre otras. Las rocas sedimentarias son las originadas por la acción de los agentes atmosféricos y superficiales de la Tierra.

Los agentes destructores de tipo mecánico, físico, químico y biológico que actúan sobre las rocas dispersan sus materiales y reducen sus dimensiones. Los cantos y arenas se van depositando en el fondo de lagos y océanos, con los que forman sedimentos variados por sus génesis y estructura. Estos sedimentos, que pueden variar en tamaño, se denominan sedimentos detríticos.

Cuando los fenómenos de destrucción de las rocas son de origen mecánico, aquélla no va acompañada de la desaparición de la estructura cristalina de sus minerales. Si, en cambio, actúan agentes de orden químico, esa estructura desaparecerá y sus constituyentes se convertirán en micelas (agregados moleculares), en coloides, o en sales disueltas. Los materiales que forman las rocas sedimentarias son de variada composición mineralógica y de diferentes tamaños (gravas, arenas, limos y arcillas).

Las margas son una variedad de arcilla y la cimentación de las arenas constituye el gres o arenisca. Las calizas son las rocas sedimentarías más importantes (origen químico-orgánico). Rocas sedimentarias de origen orgánico son las carbonosas (antracita, hulla, lignito y turba). Las rocas metamórficas son las formadas a partir de cualquiera de los dos grupos anteriores, por acción de las elevadas temperaturas y presiones que reinan en el interior de la corteza.

La sucesión de convulsiones orogénicas, la formación de montañas y la erosión pueden ocasionar notables cambios en la estructura y composición de las rocas primitivas. En las zonas de contacto de las rocas plutónicas entre sí, y de éstas con las sedimentarias, pueden ocurrir cambios físicos y químicos (metamorfosis de contacto), como también en algunas regiones al variar las condiciones de temperatura y presión (metamorfosis regional) o al producirse algún movimiento tectónico (metamorfosis dinámica).

Dichas transformaciones dan origen a las rocas metamórficas, que en su composición mineralógica, modelado, etc., se asemejan a las plutónicas y a las sedimentarias. Las más conocidas son los gneis, mármoles, pizarra (sedimentos arcillosos).

Las rocas, por la acción combinada de numerosos elementos corrosivos, se van disgregando físicamente y se alteran químicamente hasta transformarse en una materia blanda, semi-pulverizada, que se llama de suelo. Sobre él seguirán actuando agentes físicos, químicos y biológicos que continuarán su transformación y evolución, las que dependerán de las condiciones ambientales. El clima, la vegetación y la topografía del terreno gravitarán de manera decisiva en su futuro.

Cuadro resumen de las principales rocas, con la definición de sus rasgos más sobresalientes.

CLASIFICACIÓN DE LAS ROCAS

ROCAS PRINCIPALES CLASES TIPOS
ERUPTIVAS o ÍGNEAS Proceden de masas fluidas o magmas que se forman en el seno de la corteza terrestre y afloran a la superficie o a capas inmediatamente inferiores, donde se solidifican

GRANITOIDEAS o INTRUSIVAS. Son rocas de profundidad, solidificadas en el senode la corteza terrestre sin comunicación con el exterior FILONIANAS. Consolidadas en grietas formando filones o diques.

EFUSIVAS o VOLCÁNICAS. Solidificadasen la superficie y que han corrido por ella. Se presentan en capas o mantos

Granitos, Sienitas, Dioritas, Gabros, Nositas, Peridotitas, Granitoporfídicas, Aplíticas, Lamprófidos

(Antiguas) Pórfidos euarcíferos. Pórfidos ortoclásicos, Porfiritas, Melafitas.

(Modernas) Rioíitas, Traquitas, Andesitas, Dacitas, Basaltos, Picritas

SEDIMENTARIAS Son productos detríticos de rocas erup tivas y metamórficas, depósitos formadospor cristalización de sustancias disueltas  en el agua, depósitos de sustancias orgánicas o materiales de explosión de las erupciones volcánicas.

DE ORIGEN QUÍMICO. Formadas por precipitación de sales disueltas en el agua DETRÍTICAS 0 CLÁSTICAS. Formadas a partir de materiales fragmentarios procedentes de otras rocas

CARBONATOS. Los de procedencia orgánica 0 química de esta composición.

SILÍCEAS. Las de procedencia orgánica o química de esta composición

CARBONOSAS. Son de origen orgánico y en su composición predomina el carbono

ASFALTOS Y BETUNES. Rocas con granriqueza de hidrocarburos

Sal, Anhidrita, Yeso, Silvinita Areniscas, Arcosas, Granvacas, Arcillas

Calizas, Dolomías

Tierra de diatomeas, Lidita, Sílex, Travertino

Turba, Lignito, Hulla, Antracita

Asfalto, Pizarras bituminosas

METAMÓRFICAS
Rocas, primitivamente eruptivas o sedimentarias, que han experimentado cambios tan importantes, que presentan una estructura totalmente distinta a la original. En su metamorfosis han influido la temperatura y la presión; el proceso se reduce a deformaciones mecánicas, recristalizaciones y formación de nuevos minerales.

Gneis, Granulitas, Haleflintas, Micacitas, Clositocitas, Talcocitas, Pizarras macliferas. Pizarras satinadas. Pizarras antibélicas, Eclogítas, Serpentinas, Granatitas, Cornubianitas, Mármol, Cuarzitas, Esmeril

Otra Fuente Consultada:
Enciclopedia del Estudiante Tomo V – Lo Sé Todo Tomo II
Mundorama Tomo I

El magnetismo terrestre – Planeta Tierra y los polos magnéticos

El Magnetismo Terrestre – Los Polos Magnéticos

Hasta el siglo XVI el hombre no intuyó que la Tierra se comportaba como un gigantesco imán. Desde entonces, diversos científicos se aplicaron al estudio del magnetismo terrestre, contribuyendo de manera fundamental a aumentar el conocimiento y la comprensión de este fenómeno.

El magnetismo terrestre - Planeta Tierra y los polos magnéticos

La existencia del campo magnético de la Tierra es conocida desde muy antiguo, por sus aplicaciones a la navegación a través de la brújula. En el año 1600, el físico inglés de la corte de Isabel I, William Gilbert, publicó la obra titulada De magnete, considerada como el primer tratado de magnetismo. Gilbert talló un imán en forma de bola y estudió la distribución del campo magnético en su superficie.

Encontró que la inclinación del campo en este imán esférico coincidía con lo que se sabía acerca de la distribución del campo terrestre. De este experimento concluyó que la Tierra era un gigantesco imán esférico. Posteriormente, los estudiosos del geomagnetismo observaron que, tomando en cuenta la declinación, la mejor representación del campo terrestre sería un imán esférico cuyo eje de rotación estuviera desviado unos 110 del eje geográfico de la Tierra.

La Tierra es un imán

Un imán suspendido horizontalmente adopta una posición tal que uno de sus extremos apunta aproximadamente hacia el polo norte geográfico. Este extremo se llama polo norte del imán; el opuesto se denomina polo sur. Los polos del mismo nombre de dos imanes se repelen y los de nombre contrario se atraen.

El polo norte de la aguja de una brújula apunta al polo norte geográfico, porque la Tierra misma es un imán: el polo sur de este imán está cerca del polo norte geográfico y, como los polos contrarios de dos imanes se atraen mutuamente, resulta que el polo norte de la brújula es atraído por el polo sur del imán terrestre, que está en las proximidades del polo norte geográfico.

Sin embargo, la brújula indica cuál es la dirección de la línea geográfica Norte-Sur sólo de un modo aproximado. Los polos norte y sur geográficos son los dos puntos donde el eje de rotación de la Tierra corta a la superficie terrestre. Normalmente, la aguja de la brújula se desvía hacia el Este o hacia el Oeste del norte geográfico. Este ángulo de desviación se denomina declinación.

Una aguja magnética suspendida por su centro de gravedad no se mantiene en posición horizontal. el extremo que señala al Norte se inclina hacia el suelo en el hemisferio septentrional, y lo mismo hace el extremo que señala al Sur, en el hemisferio meridional. Este ángulo de desviación de la aguja respecto de la horizontal se llama inclinación magnética. El valor de la inclinación, al igual que el de la declinación, es diferente de un punto a otro de la superficie de la Tierra.

El campo magnético terrestre se caracteriza también por su intensidad. La intensidad de un campo magnético se mide en gauss. El campo magnético terrestre es bastante débil, del orden de 0,3 gauss en las proximidades del ecuador y de 0,7 gauss en las regiones polares.

El alineamiento en general Norte-Sur de las líneas magnéticas, de acuerdo con el eje de rotación terrestre, sugiere que el campo, en lo fundamental; constituye un dipolo. Resulta inclinado unos 110 respecto al eje de rotación terrestre, y presenta considerables irregularidades (no corresponde al campo de un dipolo perfecto).

Hipótesis del magnetismo terrestre

Hay dos modos de producir un campo magnético: bien por medio de un cuerpo imanado, bien a través de una corriente eléctrica. Antiguamente, se creía que el magnetismo terrestre estaba originado por un gigantesco imán situado dentro de la Tierra (hipótesis del imán permanente). Ciertamente, la Tierra contiene yacimientos de minerales de hierro, y se cree que su núcleo está compuesto por hierro y níquel, sustancias altamente magnéticas. Si este núcleo, cuyo radio excede de los 3.400 km, es en efecto un imán permanente, el campo magnético terrestre puede muy bien ser atribuido a él.

Sin embargo, las sustancias ferromagnéticas, como el hierro y el níquel, pierden su magnetismo por encima del denominado punto de Curie, que es de 770 °C para el hierro y de 360 °C para el níquel. Como la temperatura del núcleo es superior a estos valores (es mayor de 2.000 0C), ni el níquel ni el hierro pueden conservar su ferromagnetismo. El núcleo terrestre no puede ser, pues, un imán permanente.

Otras teorías, posteriores a la de la imanación permanente, están basadas en la rotación de cargas eléctricas. También se han propuesto diversas hipótesis que se fundamentan en el fenómeno termoeléctrico y el efecto Hall. Sin embargo, todas han sido abandonadas a favor de las que postulan la existencia en el núcleo de la  Tierra de fenómenos semejantes a los de una dinamo autoexcitada.

Varios indicios geofísicos sobre la existencia de un núcleo terrestre de naturaleza fluida y alta densidad, compuesto casi en su totalidad de hierro, sirven de base  a las teorías que sitúan el origen del campo magnético en procesos dinámicos que  tienen lugar en su interior. J. Larmor, en 1919, fue el primero en proponer este tipo  de proceso como constitutivo de un efecto de dinamo auto excitada, que originaría el campo magnético terrestre. El fenómeno se basa en que el movimiento de circulación de material conductor en presencia de un campo magnético genera corrientes eléctricas que, a su vez, realimentan el campo inductor. En el caso de la Tierra o este movimiento afecta al material fluido del núcleo. En 1934, Cowling demostró, en oposición a Larmor, que un mecanismo con simetría de revolución no podía servir como explicación de la generación de un campo magnético estable. Desde 1946 se vuelve a dar impulso a las teorías de la dinamo autoinducída, debido a los trabajos pioneros de W. M. Elsasser, E. C. Bullard y H. Gellman; en la actualidad es, prácticamente, la única manera de explicar el origen del campo geomagnético.

Variaciones del campo magnético terrestre

Los estudios permanentes que se realizan en cualquier observatorio demuestran que el campo magnético terrestre no es constante, sino que cambia continuamente. Hay una variación pequeña y bastante regular de un día a otro (variación diurna). La variación en la declinación es de algunos minutos de arco, y la variación en la intensidad es del orden de 10-4gauss.

Algunos días se producen perturbaciones mucho mayores, que alcanzan hasta varios grados en la declinación y 0,01 gauss en la intensidad. Son las llamadas tormentas magnéticas, generadas por corrientes eléctricas que tienen lugar en las capas superiores de la atmósfera. A unos cuantos centenares de kilómetros por encima de la superficie terrestre existe una zona llamada ionosfera, en la que hay electrones libres arrancados a los átomos de oxígeno y nitrógeno por la radiación solar. Las partículas cargadas positiva y negativamente (iones y electrones) hacen que el aire en la ionosfera sea un conductor eléctrico. Estas corrientes eléctricas de la ionosfera originan campos magnéticos que causan variaciones transitorias del campo magnético terrestre.

Variación secular: el campo geomagnético deriva hacia el Oeste

Las variaciones temporales del campo magnético terrestre, de periodo tan largo que sólo se aprecian al comparar valores medios anuales durante varios años, reciben el nombre de variación secular. Un fenómeno de la variación secular hace referencia a que la distribución del campo geomagnético se mueve lentamente hacia el Oeste. El promedio de avance es del orden de 0,18v de longitud por año. A esta velocidad, la distribución del campo daría la vuelta completa a la Tierra en unos 2.000 años. A diferencia de las tempestades magnéticas, que ocurren por causas externas, las anomalías alargo plazo y su marcha hacia el Oeste se deben a causas localizadas en el interior de la Tierra. Los cambios internos tienen lugar de modo muy lento y abarcan hasta millares de millones de años. En comparación, dos mil años es, pues, un tiempo muy corto. Este elemento constituye una de las claves fundamentales en el estudio del magnetismo terrestre.

Paleomagnetismo

El paleomagnetismo es la ciencia qué estudia el magnetismo antiguo de la Tierra. El fundamento dé esta disciplina es la propiedad que tienen ciertas rocas en las que existen granos de minerales magnéticos, como la magnetita, de adquirir una imanación inducida por el campo magnético terrestre y en su misma dirección. Cada grano de magnetita se convierte así en un pequeño imán. Una roca que contenga este mineral tendrá una imanación que será la suma de la de todos sus pequeños granos de magnetita. Esta imanación tiene la propiedad de que, aunque cambie después la dirección del campo magnético terrestre, ella permanece inalterada y se conserva constante. El estudio de la imanación de rocas antiguas permite conocer la dirección que tuvo el campo magnético terrestre en otras épocas.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal (Cap. 23) y Wikipedia