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El Renacimiento en Italia Artistas del Renacimento Italiano

El Renacimiento en Italia – Artistas del Renacimento Italiano

El Renacimiento italiano: Los especialistas están de acuerdo en reconocer que el Renacimiento es básicamente una revolución intelectual que comenzó en Italia durante el siglo XIV, y que se caracterizó por la formulación de una nueva pedagogía —las humanidades— capaz de preparar a los jóvenes para una existencia activa al servicio de la comunidad. El medio para lograrlo era el latín, purificado de los barbarismos medievales a través del estudio de los escritores clásicos.

El estudio de los antiguos manuscritos se convirtió en algo esencial. Con el nombre de «humanidades» se designaba la gramática, la retórica y el estilo, la literatura, la filosofía y la historia. Y los que impartían tales conocimientos —los humanistas— no eran simples educadores, sino que escribían para plantear problemas morales que fueron de dominio público.

Italia era en este momento un país dividido: los Estados papales situados en el centro del país lo fragmentaban en dos partes. Otras ricas ciudades disputaban con Roma su supremacía en los asuntos italianos: Venecia, Milán, Florencia y Nápoles. Aunque Milán en el norte y Nápoles en el sur parecían gozar de las mejores condiciones para ejercer un dominio efectivo, Florencia llegaría a ser el corazón del movimiento del Renacimiento, constituyendo una ciudad de belleza sin parangón y gran riqueza.

No era ésta una época pacífica aunque tampoco había grandes conflictos. Sin embargo, los condottieri, soldados profesionales, luchaban entre sí por los estados rivales. También el papado en aquel tiempo, bajo los papas Borgia, intentaba ensanchar su territorio con guerras. Junto con el peligro y la crueldad había un gran amor a la belleza y una sensibilidad extrema.

El Renacimiento romano: Era natural que Italia fuera la iniciadora del Renacimiento, ya que los restos de la grandeza de Roma podían verse por todas partes. Pero el renovado interés por Grecia era debido al nuevo espíritu de búsqueda libre. La presión de los turcos en la Europa oriental debía llevar a la destrucción final de Constantinopla, último bastión del imperio romano del este. Los maestros griegos vieron que tenían un futuro brillante en Italia.

De repente la perspectiva de la vida se hizo abierta y expansiva. El mismo hombre ganó en importancia, no como la pobre criatura pecadora de la Edad Media, sino como un ser con posibilidad de poder y dignidad. Los hombres del Renacimiento, llenos de confianza en sí mismos, se sentían atraídos por la gloria personal y esperaban recibir un premio por su labor en este mundo. Este espíritu, fuerte y agresivo, era muy diferente al de las innumerables generaciones de artesanos anónimos que habían levantado las catedrales góticas.

Los príncipes mercaderes de esta época crearon una figura nueva: el patrón. El noble ya no desdeñaba el arte y la ciencia, y se mostraba por el contrario deseoso de ayudar con una parte de sus riquezas a que un genio llevara adelante su trabajo y demostrara su talento. La Iglesia continuó siendo el patrocinador más importante y, a pesar del aspecto mundano de los hombres del Renacimiento, la mayoría de las obras de arte tienen por tema el religioso. La curiosidad universal por todo produjo un tipo nuevo de genio: el hombre que podía hacerlo casi todo. Buenos ejemplos de reunión de capacidades diversas en una sola figura son las de Alberti, Leonardo y Miguel Ángel.

Alberti era un gran atleta y jinete; escribió extensamente sobre arquitectura y construyó iglesias; se distinguió también como escritor, músico y pintor, dedicándose a la ingeniería y a la ciencia. Leonardo constituyó una especie de Aristóteles de su tiempo: uno de los grandes artistas del mundo, fue pintor, escultor y arquitecto. Su interés por todo quedó registrado en sus cuadernos, que aún perduran; están escritos de una forma curiosa, de derecha a izquierda, en taquigrafía y sin ninguna puntuación. En estas notas secretas queda patente su interés por la anatomía, el movimiento de los planetas, los fósiles en las rocas, la mecánica, la perspectiva y los principios de vuelo. Era un ingeniero famoso, tanto en asuntos militares como civiles, tales como canales y sistemas de riego.

Esta breve lista da una idea de las grandes posibilidades de esta figura del Renacimiento. Trabajó bajo el patrocinio de Lorenzo el-Magnífico de Florencia, así como de Ludovico Sforza de Milán.

Miguel Ángel realizó casi todo su trabajo en Florencia y Roma. Pintó la Capilla Sixtina y proyectó la cúpula de la nueva basílica de San Pedro. Sus esculturas reflejan magníficamente el poder y el esplendor humanos. Durante los últimos años de su larga vida escribió madrigales y sonetos de gran sensibilidad.

Se puede considerar que el Renacimiento italiano se manifiesta como tal en el momento en que surgen figuras de la talla del pintor Giotto y los escritores Dante, Petrarca y Boccaccio (siglos XIII y XIV). Aunque Giotto pintó cuadros religiosos, los personajes de sus obras eran netamente humanos y con ello se inició el camino hacia un arte más naturalista. Dante escribió el poema religioso más importante de la era cristiana, La Divina Comedia, y participó en la creación de un lenguaje italiano melodioso.

Concilio de Letran Reglas de Vida Para Los Judios en la Edad Media

Concilio de Letran – Decreto Para Los Judíos en la Edad Media

CONCILIO DE LETRÁN: La persecución de los judíos durante la Edad Media fue un hecho corriente.

Generalmente se basó en el pretexto de que los judíos merecían ser perseguidos porque eran la raza que había negado y crucificado a Jesucristo, fundador de la religión cristiana. (A nadie se le ocurrió pensar que los primeros cristianos y, el propio Cristo, fueron judíos.).

Semejante acusación sirvió para enardecer a las sociedades medievales supersticiosas en las que, además, había otros motivos que explicaban el odio a los judíos.

Por ejemplo, durante mucho tiempo fueron los únicos prestamistas y ocuparon una posición destacada en el comercio, lo que llevó a que la gente les debiera dinero y a que durante mucho tiempo no ocuparan una posición clara en la sociedad mayoritariamente rural de la Europa medieval.

Los judíos se congregaron en las ciudades y practicaron su propia religión y ritos. Pese a que en términos comparativos eran pocos, llamaron mucho la atención, a menudo por su vestimenta.

No se conoce con precisión el número de judíos que había en Europa. Inglaterra tenía una población relativamente pequeña, tal vez entre 2500 y 3000 judíos, lo que representa uno de cada mil habitantes. Había una mayor cantidad en el sur de Italia, España, Francia y Alemania.

En el sur de Europa los judíos desempeñaban una importante función como intermediarios culturales e intelectuales ‘ntre el mundo musulmán y el cristiano.

El entusiasmo religioso de la Alta Edad Media produjo un brote de intolerancia contra los supuestos enemigos del cristianismo.

Aunque esto fue evidente en las cruzadas contra los musulmanes , los cristianos también se ocuparon de buscar a los enemigos en casa, persiguiendo a los judíos en Francia y en el área del Rin durante la primera cruzada.

El Cuarto Concilio de Letrán de 1215 decretó que los judíos debían usar ropas que los distinguieran de los cristianos.

El mismo concilio fomentó el desarrollo de los ghettos judíos, o recintos amurallados, no para protegerlos, sino para aislarlos de los cristianos.

Las persecuciones y la nueva imagen del odiado judío alentaron una tradición antisemita que llegó a ser una de las peores contribuciones de la Europa cristiana al legado occidental.

El desarrollo de nuevas sensibilidades religiosas que  surgieron en la Alta Edad Media tuvo un aspecto negativo:la revuelta de los cristianos contra sus supuestos enemigos.

Aunque las cruzadas proporcionan el ejemplo más evidente, los cristianos también se volvieron contra sus supuestos enemigos, los «asesinos de Cristo» (los judíos).

Como resultado, los judíos sufrieron una creciente persecución. Los siguientes tres documentos muestran diferentes facetas de la situación.

El primero es el Canon 68, de los decretos del Cuarto Concilio de Letrán, convocado por el papa Inocencio III en 1215. E

l decreto especifica la necesidad de que tuvieran vestimentas especiales, una de las formas como los cristianos trataron de separar a los judíos de sus comunidades.

El segundo fragmento es la narración de un cronista del más aniquilador cargo imputado a los judíos: culpables de cometer asesinatos rituales de niños cristianos con el fin de conseguir sangre cristiana para el servicio de la pascua judía. Esta acusación provocó el asesinato de muchos judíos.

El tercer documento, tomado de una lista de regulaciones —decretadas por la ciudad de Avignon, Francia— ilustra e desprecio que la sociedad cristiana sentía hada los judíos.

 Canon 68
En algunas provincias una vestimenta diferente distingue a los judíos, o sarracenos, de los cristianos; pero en otras ha crecido tal confusión que no puede apreciarse diferencia alguna.

Así, a veces sucede que por error los cristianos entablan relaciones con las mujeres de los judíos, o sarracenos, y éstos con las mujeres cristianas.

Por consiguiente, con el fin de que en el futuro no haya excusa, bajo el pretexto de haber cometido un error de esta clase, para el exceso de tales relaciones prohibidas decretamos que esos judíos, y sarracenos, de ambos sexos deberán distinguirse en cada provincia cristiana, y en todo momento, ante los ojos del público de las otras personas mediante el carácter de su vestimenta…

Además, durante los últimos tres días antes de las Pascuas y, sobre todo, en el viernes santo, no deberán aparecer en público en absoluto, por razón de que algunos de ellos, como hemos escuchado, no se sonrojan por aparecer en público con sus mejores ropas —sobre todo en esos días— y no temen mofarse i-cristianos que conservan la memoria de la Pasión mas sagrada ataviándose con signos de pesar.