Vida del Padre Mario

Biografia de Anibal Troilo Pichuco Vida del Musico Bandoneon Tango

Biografia de Aníbal Troilo Pichuco

Aníbal Troilo: Un fueye nocturno que aún suena a lo lejos  Lo llamaron el “Bandoneón Mayor de Buenos Aires”, aunque seguramente hubiera sido más acertado bautizarlo como el “Bandoneón Mayor del Universo”, ya que su estilo único e irrepetible, las cualidades de su técnica interpretativa, y su estética compositiva dieron un vuelco al Tango que aún hoy continúa abriendo nuevos caminos innovadores, y por supuesto cosechando seguidores.

Troilo tenía esa magia especial de artista porteño, mezcla de noche, tristeza y zaguán, lo que hizo posible que en cada una de sus composiciones e interpretaciones se transmitieran las sensaciones vividas en el patio del conventillo bajo la suave luz de la luna y el aroma irresistible de los malvones.

Todo eso tienen las composiciones de Troilo, y en definitiva todo eso es Tango. Según las palabras de Horacio Ferrer, gran conocedor de la historia del Tango: “Troilo fue el que cambió el tango.

El tango moderno lo inventó él con sus pocos conocimientos musicales pero con su condición de gran músico. Tenía la sensibilidad y la capacidad de ser un director con todas las de la ley. Nació para eso”. Y es tan cierto que Troilo había nacido para eso, que cuando se sentaba a tocar el bandoneón se producía una comunión absoluta entre el ejecutor y el instrumento, mimetizándose ambos en una unidad creadora.

Así, podíamos disfrutar de una melodía única, mientras contemplábamos la típica imagen de Troilo con los ojos cerrados, la cabeza inclinada hacia un costado, y una expresión en su rostro que nos revelaba que el músico experimentaba un verdadero transe, un viaje por el interior de su alma. Había nacido el 11 de julio de 1914 en la ciudad de Buenos Aires, y poco después de llegar a este mundo fue bautizado por su padre con el alias de Pichuco, a lo que siempre Troilo recordaba: “Parece que mi padre tenía un amigo a quien llamaban Pichuco.

Sobre mis primeras lágrimas de niño, con su dulzura de hombre, acaso feliz, mi padre trató de calmarme: ‘Bueno, Pichuco, bueno’. Dijo Pichuco y me quedó para siempre”. En su barrio, como en cada rincón de la ciudad a orillas del Rio de la Plata, sonaba el ritmo nervioso y cadencioso del tango, y Pichuco creció escuchando aquel compás que lo enamoró para siempre, mientras permanecía sentado en los umbrales de los bares donde sólo se respiraba el aroma de esa sensiblera música ciudadana.

A los 10 años, y después de varios intentos fallidos, finalmente logró que su madre le comprara su primer bandoneón usado en una casa de empeño, y tan sólo tres años después Pichuco comenzaba su carrera, de lo cual recordaría tiempo después: Mi debut ocurrió en el Café Ferrraro, en Pueyrredón y Córdoba, yo tenía trece años y los bolsillos llenos de miedo”. Luego de aquella primera presentación, Aníbal Troilo se incorporó como bandoneonista estable de una orquesta de señoritas, y al cumplir 14 años, convencido de que la música era la misión de su vida, conformó su primer quinteto.

Poco tiempo debió pasar para que el talento de este joven bandoneonista de tango comenzara a generar repercusiones en el ambiente, por lo que en 1930 fue contratado para formar parte de una afamado sexteto compuesto por músicos de la talla de los violinistas Elvino Vardaro y Alfredo Gobbi, el pianista Osvaldo Pugliese, y el bandoneonista Ciriaco Ortiz.

Fue precisamente su paso por dicho sexteto, que dio origen a una gran amistad entre Troilo y Ciriaco, de quien Pichuco aprendió la mayoría de los aspectos técnicos de la interpretación del instrumento, que le permitiría alcanzar el virtuosismo que lo convertiría en el Bandoneón Mayor. A partir de aquel momento, y gracias a su capacidad interpretativa, Troilo comenzó a ser requerido y contratado por diversas orquestas ya consagradas, como fue el caso de Julio de Caro, Juan Carlos Cobián, Juan Pacho Maglio, Juan D´Arienzo y Ángel D´Agostino.

No obstante, el punto máximo de su éxito y fama llegarían con la conformación de su propia orquesta típica, la cual nació en el año 1937, estando en aquel momento conformada por Enrique Díaz, Orlando Goñi, Juan Miguel Rodríguez, Roberto Gianitelli y el cantor Francisco Fiorentino.

Dos años después se sumaría el gran Astor Piazzolla, el Gato como lo llamaba Pichuco, quien con su impecable estilística, tanto como bandoneonista y como arreglador, aportaría a la orquesta de Troilo un caudal interpretativo único. A lo largo de los años en que duró su orquesta, la cual se convirtió en una de las más requeridas para los bailes en los clubes más importantes de Buenos Aires, por sus filas transitaron algunas de las más destacadas figuras del tango, entre los que se inscribieron pianistas como José Basso, Orlando Goñi, Carlos Figari, Osvaldo Manzi, José Colángelo y Osvaldo Berlingheri.

Otro tanto ocurrió con los cantores, iniciándose con el Tano Fiorentino y continuando con voces como las de Raúl Berón, Aldo Calderón, Jorge Casal, Floreal Ruiz, Roberto Goyeneche, Alberto Marino, Tito Reyes y Edmundo Rivero, entre muchos otros.

Después de una intensa vida, en la que por supuesto no faltó el amor incondicional de su esposa Zita y de sus miles de amigos, Troilo abandonó la vida terrenal un 18 de mayo de 1975, dejando un legado invaluable, sobre todo capturado en sus grandes composiciones, como es el caso de tangos como “Toda mi vida”, “Pa’ que bailen los muchachos”, “Responso”, “Barrio de tango”, “Sur”, y una innumerable lista que con sus melodías nos retrotraen al barrio y al aroma de glicinas y malvones. Tiempo antes de morir, Troilo dijo: “Uno no se muere de golpe, se va muriendo de a poco, con cada amigo que desaparece y así llega un momento en que de Pichuco no queda nada”, como una forma de despedida a la vida, que tanto le costó pero que valió la pena.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Biografia del Padre Mario Sacerdote Curador de Gonzalez Catan

BiografÍa del Padre Mario Sacerdote Curador

Biografia del Padre Mario Sacerdore Curador Padre Mario: Elegido por Dios

VIDA Y OBRA: A casi dos décadas de la muerte del Padre Mario, miles de devotos que tuvieron la oportunidad de presenciar la gran labor humanitaria que realizaba el sacerdote, continúan en la actualidad llevando adelante los proyectos en los que él había depositado su sueño, para mejorar la vida de los más humildes, vulnerables y necesitados.

Por ello, desde la página web oficial de la Fundación Padre Mario, las autoridades de la entidad sin fines de lucro aseguran: “Todos somos la Obra del Padre Mario”.

En definitiva su mensaje logró trascender más allá de su muerte física, y sus seguidores comprendieron las palabras que siempre repetía el sacerdote: “Si el hombre no puede ser amigo del hombre, jamás podrá ser amigo de Dios”.

Giuseppe Mario Pantaleón, tal su nombre completo, había nacido el 1 de agosto de 1915 en Italia, pero debido a la pobreza que debieron enfrentar sus padres luego de la Primera Guerra Mundial, decidieron zarpar hacia la Argentina, en busca de mejores oportunidades.

Giuseppe era muy pequeño cuando su familia se radicó en la ciudad de Alta Gracia, provincia de Córdoba, por lo que siempre se consideró un verdadero argentino, ya que pasó gran parte de su vida en estas tierras.

Una vez que la familia llegó al nuevo continente, decidieron que lo mejor era enviar al pequeño Giuseppe Mario a un colegio salesiano con modalidad de internado. Allí pasó casi toda su niñez y adolescencia, prácticamente sin mantener contacto con sus padres y sus hermanos, y observando cómo crecía vertiginosamente su fe en Dios.

Para continuar su educación, en 1931 los padres de Mario decidieron que viajara a Italia para ingresar al seminario de Arezzo, y finalmente el 3 de diciembre de 1944 finaliza sus estudios en el seminario de Matera, y a partir no sólo comienza a oficiar misas, sino también a llamarse definitivamente José Mario Pantaleón.

Mientras continuaba en Italia añoraba una tierra que en realidad no había tenido la oportunidad de conocer, pero ansiaba con volver a la Argentina. Por ello, cuando en 1948 llegó a sus oídos la noticia de que eran requeridos sacerdotes para la Argentina, el Padre Mario no dudo en ofrecerse. De esta forma, el 4 de marzo de ese año, Pantaleón desembarca otra vez en el nuevo continente, pero en esta oportunidad para pasar el resto de su vida.

A su llegada, fue designado para trabajar en la iglesia de San Pedro en Casilda, y como capellán del Hospital Provincial de Rosario. Fue precisamente en ese lugar donde el Padre Mario llegó a conocer a un grupo de personas que a partir de ese momento estuvieron ligadas para siempre a él, colaborando con su obra, como es el caso de Perla Garaveli, a quien Pantaleón logró curar y que luego se convirtió en su principal ayudante.

Diez años después, precisamente en 1958, fue el momento en que el Padre Mario comenzó a ser conocido por todos como el cura sanador, en momento en que se encontraba realizando su labor en los Hospitales Ferroviario y Santojanni. Sus curaciones hicieron que cada vez más devotos se acercaran a verlo para solicitarle ser sanados. Por ello, Pantaleón decidió buscar un espacio para comenzar su obra. Ese lugar fue González Catán.

Allí pasó el resto de su vida y fue también donde comenzó a moldear su obra que aún continúa, y a través de la cual se crearon dos fundaciones humanitarias, un colegio primario y secundario, un jardín de infantes, una escuela para discapacitados, un polideportivo, un centro de atención a mayores, un centro de capacitación laboral, una panadería y fábrica de pastas manejada por personas discapacitadas, un centro médico, una guardería para hijos de mujeres trabajadoras, una biblioteca con miles de títulos y un taller textil.

Sin embargo, su constante labor humanitaria fue quizás de alguna manera opacada por otra de sus facetas: el don que poseía para poder curar a través de la imposición de manos. Por ello, era habitual ver grandes filas de automóviles, micros y gente a pie que se acercaba hasta la morada del Padre Mario para poder verlo, tener contacto y finalmente sanar.

Entre anónimos también se mezclaban figuras famosas del país, como el historiador Félix Luna, el escritor Ernesto Sábato, el pintor Raúl Soldi y el ex presidente Carlos Menem, entre muchos otros.

Pocos comprendieron la verdadera dimensión del poder de su don, y cuando le preguntaban, con toda la humildad que lo caracterizaba él respondía: “Tengo el poder de diagnosticar y curar porque Dios lo dispuso. Soy un brujito malandra que tiene a Dios de su lado”.

A pocos días de haber cumplido los 77 años, precisamente el 19 de agosto de 1992, el padre José Mario Pantaleón dejó la vida terrenal, pero sabiendo que su obra continuaría gracias a sus colaboradores.

Hoy un gran grupo de voluntarios, directivos, amigos, trabajadores, empresarios, donantes, funcionarios y miembros de toda la comunidad han asumido la responsabilidad de continuar el trabajo del sacerdote, mientras él seguramente los mira desde el cielo.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Biografia del Padre Grassi Vida y Obra Fundacion Felices son los Niños

BIOGRAFÍA DEL PADRE GRASSI

BIOGRAFIA PADRE GRASSIPadre Grassi: Escándalos y fe

Quizás la Justicia de los hombres tenga razones suficientes para haber decidido finalmente que la mejor opción era el sobreseimiento del Padre Grassi. No obstante, son muchos aun los que consideran que el cura párroco es culpable del delito que se le adjudicó en el año 2002, cuando se inició la causa por presunta corrupción de menores en la provincia de Santa Cruz.

Mientras tanto, el Tribunal Oral de Morón no fue tan benévolo con el acusado, ya que luego de una investigación que duró más de ocho años, lo encontraron culpable por el abuso de un menor de edad, condenándolo a 15 años de prisión, aunque hasta el momento el Padre Grassi continúa en libertad, debido a que dicha resolución no se encuentra firme.

A pesar de las idas y vueltas de la justicia, las diferencias entre los distintos tribunales, y las investigaciones que se realizaron tanto en base a la psicología del acusado como de las víctimas, lo cierto es que el Padre Grassi ha sido condenado por la sociedad, y debe enfrentar diariamente el repudio de miles de personas que lo consideran culpable, y sobre todo de uno de los delitos más aberrantes.

En este contexto, el cura párroco hace oídos sordos a lo que él considera como calumnias hacia su persona, y continua encomendándose a Dios, en una fe que se convirtió en la misión de su vida, pero que seguramente lo abandonó en varias oportunidades.

Nacido el 14 de agosto de 1956 en Lomas de Zamora, fue bautizado bajo el nombre de Julio César Grassi y criado en el seno de una familia estricta y religiosa. Quizás ello o tal vez su devoción en la fe católica fue lo que hizo que a sus 14 años decidiera comenzar a participar de manera activa en la iglesia, siendo primero catequista, y posteriormente sumándose a los grupos que llevaban a cabo trabajos comunitarios en las villas del Partido de Lanús.

Cuando cumplió 16 años su pasión por la fe y amor hacia Dios habían crecido considerablemente, por lo que decidió viajar a El Calafate para llevar a cabo labores de misionero, y de esta forma comenzar a interiorizarse con la verdadera misión de la iglesia en lugares realmente alejados.

Una vez que finalizó sus estudios secundarios, y ya estando totalmente decidido por cuál sería el rumbo que debía seguir su vida, ingresó a un noviciado salesiano en la provincia de Santa Fe, donde en principio se graduó como Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación y de las Ciencias Sagradas, y en 1987 fue finalmente ordenado sacerdote.

Fue precisamente en El Calafate donde comenzó su tarea religiosa, ya ocupando el lugar de cura párroco. Mientras tanto, atesoraba un sueño que puedo concretar en el año 1993, cuando creó la fundación Felices los Niños, la cual se inició en su actual sede central de Hurlingham.

Aquella fundación buscaba ser la respuesta para los niños que necesitan un hogar, cariño y contención, al igual que sucede con centenares de organizaciones similares, y que según las propias palabras del cura párroco, tiene el objetivo de “rescatar a los chicos de la calle y formarlos como honrados ciudadanos y buenos cristianos, al estilo de Don Bosco”. Pero a diferencia de otras organizaciones, la fundación de Grassi logró alcanzar una repercusión tal, que en poco tiempo hizo posible que la misma se extendiera por todo el país.

Muchos aseguran que aquello fue posible gracias a los contactos que el Padre Grassi logró sembrar dentro del mundo del poder, de la política y de la farándula, que le sirvieron como medio de difusión. Recordemos por ejemplo el escándalo que se disparó cuando en el programa televisivo de Susana Giménez se realizó un concurso telefónico cuyo fin era recaudar fondos para la fundación Felices los Niños, y tiempo después Grassi denunció que el trato no había sido cumplido.

Lo cierto es que todo se desmoronó, cuando en el año 2002 se emitió una investigación televisiva en Canal 13, en la que un grupo de personas acusaron al sacerdote de abuso sexual contra menores, que finalmente terminó en juicio y en una investigación que se extendió por casi una década.

Hoy todavía continúan las repercusiones del caso, y mientras Grassi asegura que ha vuelto a creer en la Justicia, luego del sobreseimiento de Santa Fe, la opinión pública no cesa de preguntar en búsqueda de la verdad.

Actualmente está cumpliendo su condena de 15 años de presión en la Cárcel de Campana (a 100 Km. de Capital Federal), desde mediados de 2013. Hace pocas horas se publicó un nuevo escándalo porque aparentemente por su poder, tiene ciertos privilegios en la cárcel, como baño privado, frigo bar, teléfonos celulares, que utiliza diariamente para ordenar y dirigir  a sus seguidores de la fundación «Felices Los Niños». Dos de sus fieles acólitos proveen al presidio semanalmente alimentos y hasta muebles que la gente dona y que deberían ser destinados a los niños de la fundación que él mismo había creado. Obviamente, hoy 28 de julio de 2014 estamos al borde del inicio de otro gran alboroto inmoral que complicará aún mas al polémico padre.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Biografia de Ginobili Manu Gran Basquetbolista Argentino Jugador NBA

Manu Ginobili: El Batman de Bahía Blanca 

BIOGRAFÍA DE: Manu Ginobili: "El Batman de Bahía Blanca"

Cuando comenzó su carrera profesional, allá a mediados de la década de los noventa, muchos expertos en deportes auguraban un futuro incierto para el joven Manu Ginobili, asegurando que era posible que quedara opacado por las figuras de su padre y su hermano.

Es que en realidad Emanuel, tal su nombre real, proviene de una familia con una fuerte tradición en el deporte, sobre todo en el básquet, ya que por un lado su padre fue jugador, entrenador y presidente del Club Bahiense del Norte de Bahía Blanca, precisamente el club donde Manu había aprendido a jugar, y por el otro, su hermano mayor fue hasta el año 2003, integrante del plantel estable de la liga argentina.

Ambos antecedentes ponían en riesgo el futuro de aquel joven que deseaba seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero que al mismo tiempo debía demostrar que su talento superaba cualquier especulación y expectativa.

Lo cierto es que su gran capacidad en el campo y su estilo de juego, con un impecable manejo de la pelota, una gran destreza atlética y método que siempre le ha permitido definir sus jugadas cerca del canasto, hicieron que Manu Ginobili se convirtiera en uno de los preferidos del público.

Su gran debut a nivel profesional llegó en 1995, cuando pasó a integrar la Liga Nacional de Básquet. Al poco tiempo de ingresar en el equipo, Ginobili fue nombrado como el mejor debutante de la Liga, demostrando de esta forma el gran talento del jugador. Dentro de la liga nacional, se desenvolvió como jugador en el Club Andino y posteriormente en el Promesas Mar del Plata, donde su capacidad fue nuevamente galardonada, en esta ocasión con el premio al mayor progreso de la LNB.

Dos años después, y una vez que Manu Ginobili comenzó a ganar preponderancia dentro del mundo del Básquet, fue requerido para sumarse a la Liga Italiana, comenzando allí dos temporadas en el Basket Viola Reggio Calabria, a la que le seguirían otras dos temporadas para el Kinder Bolonia.

Su fama crecía a la par que aumentaba notablemente su desempeño en la cancha, y durante el período mencionado fue campeón junto a su equipo de varios torneos como la Copa de Italia y la Euroliga, entre otros, consagrándose así como el mejor jugador de básquet de Europa.

Esto hizo que por un lado fuera seleccionado en tres oportunidades para ser parte del All-Star, y que al mismo tiempo, los directivos de la NBA comenzaran a interesarse en este joven jugador argentino, que nada ni nadie podían detener.

Así fue que Ginobili llegó a los Estados Unidos luego de aceptar la propuesta de San Antonio Spurs, y así fue que el 29 de octubre de 2002 jugó su primer partido en la NBA, competencia que demostró nuevamente el talento de Manu, cuando derrotaron a los implacables Los Angeles Lakers.

Fue precisamente en los primeros años del siglo, que el jugador alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera, cuando ganó su primer Olimpia de Oro de la Argentina como deportista del año. Simultáneamente, al promediar la nueva década fue seleccionado por los entrenadores de la NBA para jugar el All-Star Game, lo que significó pasar a ocupar un lugar en la elite de la NBA.

Lo cierto es que a pesar de su capacidad deportiva y su talento en la cancha, que hicieron que fuera requerido por los equipos más prestigiosos del mundo, aquel joven que había nacido el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, no se convirtió en una figura popular en su país hasta 1998, cuando ingresó como jugador en la Selección Argentina de Básquet, para participar en el Mundial de Atenas.

Aquello lo convirtió en una figura pública, aunque Ginobili siempre ha asegurado que prefiere mantener un perfil bajo, y disfrutar de su tiempo libre sin preocupaciones, junto a su esposa Marianela Oroño y sus hijos Dante y Nicola.

SELECCIÓN ARGENTINA DE BASQUETBOL: MEDALLA DE ORO JUEGO OLÍMPICOS DE ATENAS EN 2004

ASÍ LO VIVIÓ EL ARTÍFICE DEL DÍA MAS DORADO DEL DEPORTE


ATENAS.- ¡Esto es increíble! Lo que sentí esta noche no lo podré olvidar jamás y me gustaría poder explicarlo. Un minuto antes de que terminara el partido tenía la piel de gallina. Cuando me abracé con Pepe (Sánchez) y el Puma (Montecchia) tenía ganas de llorar. ¡Veía las caras de ellos y era peor! Después de la gran desilusión de Indianápolis, todas las sensaciones de ayer fueron más fuertes.

Salió todo como lo deseábamos. En realidad, vinimos a buscar una medalla. No sabíamos de qué color. Había que ver cómo se presentaba el torneo y se nos fue dando, con un cruce favorable, con un gran partido ante los Estados Unidos y este gran trabajo frente a los italianos. Hoy nos costó mucho laburo ganar. Ellos no tendrán tanto talento, pero son un equipo fuerte, muy peligroso en las posiciones de base y escolta, y con grandes tiradores. Hubo que defender muy duro. La idea era que corriéramos mucho porque los pivotes son grandes y algo lentos. Creo que allí sacamos ventaja.

Estoy feliz porque empecé con algunas dudas el torneo, venia de no hacer una buena preparación con el resto del equipo por el tema del casamiento y no estuve muy seguro. Pero a medida de que fueron transcurriendo los partidos tomé confianza, tuve mucho contacto con el balón, me empecé a sentir bien y me gustó.

Tuve mucha participación ofensiva, pero también sin perder nunca el sentido colectivo y haciendo de todo para el equipo. La idea es producir algo positivo siempre. Hoy me preguntaba en qué momento sentí que ganábamos el partido. En realidad, a los 40 minutos. Era tantas la atención y las ganas de no equivocarnos que no quisimos suponer nada de antemano. Ni siquiera cuando sacamos 12 puntos cerca del final. Estábamos muy mentalizados para ganar.

También me pidieron que comparara el anillo en la NBA que obtuve con los San Antonio Spurs en 2003 con la medalla olímpica. Es imposible. Son cosas muy distintas y muy grandes. Yo digo que conseguí dos cosas únicas. Me encantaría volver a Buenos Aires para seguir festejando con la gente y saber cómo vivieron allá esta medalla dorada, pero lamentablemente tengo compromisos que cumplir en Europa y no voy a regresar hasta mediados del mes próximo.

Hubiese sido hermoso, me imagino, repetir lo del Mundial de Indianápolis en el aeropuerto de Ezeiza, todos juntos y festejando.

Acá los festejos siguen, estamos todos enloquecidos. Lo que pasa es que en pocas horas todos empezaremos a tomar rumbos diferentes y queremos disfrutar las pocas horas que nos quedan. La verdad es que no sé cuándo nos volveremos a juntar los muchachos del seleccionado. Yo seguramente me tomaré un año porque necesito hacer una preparación especial y descansar un poco. Han sido más de dos años muy intensos y con poco descanso. Desde ya que me gustaría estar en otros Juegos Olímpicos, pero falta mucho para Pekín 2008.

Nada se puede prever ahora. Además, quiero vivir esta fiesta que todavía parece un sueño. Es el sueño de mi vida.

Fuente Consultada: La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Biografia de Gilda Vida y Milagros Curaciones Culto Mirian Bianchi

Biografía de Gilda Vida y Milagros
Curaciones y Culto a Mirian Bianchi

Biografia de Gilda Vida y Milagros Curaciones Culto Mirian BianchiGilda: Entre el cielo y la tierra

De reina de la bailanta a santa cumplidora de milagros. Así son las pasiones que en ocasiones pueden despertar ciertos personajes en los argentinos.

Su nombre real era Miriam Alejandra Bianchi, aunque en realidad sólo los verdaderos fanáticos de la cantante recuerdan ese nombre. Para todo el resto, siempre fue y sigue siendo Gilda, la intérprete de cumbias románticas, cuyas melodías y letras traspasaron el mundo de la bailanta, para convertirse en canciones populares conocidas por todos.

Había nacido en el barrio porteño de Villa Devoto el 11 de octubre de 1961. Aunque desde pequeña demostró tener un interés muy profundo por la música, quizás la muerte de su padre durante su adolescencia le hizo pensar que su vida no estaba hecha para cumplir con sus sueños. Fue entonces que decidió seguir la carrera de maestra, lo que en pocos años la llevó a dar clases en un colegio católico.

A los 18 años conoció al primer amor de su vida y no dudo al recibir su propuesta de casamiento. De aquella pareja nacieron dos hijos, que se convirtieron en la principal razón de la vida de Miriam y le devolvieron el sentido de la existencia y la creencia en poder concretar los sueños.

Mientras tanto, en el colegio donde trabajaba se había convertido en la maestra preferida de todos. Ella se encargaba de preparar y organizar las fiestas y festivales de la escuela, dirigir a los alumnos en las obras que ponían en escena, y allí fue que comenzó a cantar en público. Su voz inundaba el patio de recreos, y era el disfrute de alumnos, padres y profesores, que no hacían más que oírla embelesados con la melodía que surgía de su garganta.

En una oportunidad, su amigo de la infancia Toti Giménez, que en aquella época trabajaba con Ricky Maravilla, presenció uno de estos festivales en los que Miriam regalaba sus melodías, y a penas la escuchó supo que tenía ante él un talento invaluable para el mundo de la cumbia melódica. Así que fue que le propuso a Miriam convertirse en cantante, haciendo posible que el sueño que había atesorado desde que era muy pequeña se convirtiera en realidad.

A penas fue presentada ante el público se convirtió en un éxito inmediato, y dejó de ser Miriam para siempre, para convertirse en Gilda, nombre que había elegido debido a su gran admiración por la actriz Rita Hayworth, quien encarnó el personaje de la película del mismo nombre. Otros cambios llegaron a su vida, ya que al iniciar una relación no sólo profesional sino también amorosa con Toti Giménez, decidió divorciarse de su primer marido.

Al llegar el año 1996 Gilda ya se había convertido en un éxito insuperable, logrando alcanzar con la venta de sus álbumes los galardones de discos de oro, platino y doble platino, y realizando permanentes giras por la Argentina y los países limítrofes.

Nada parecía poder parar este huracán. Sin embargo, el 7 de septiembre de 1996 encontró la muerte en el kilómetro 129 de la ruta nacional 12, conocida como “ruta de la muerte”, cuando un camión embistió de frente el micro en el que se trasladaba la cantante junto a su familia y los músicos que la acompañaban en los shows.

A partir de allí, comienza la segunda parte de la historia de Gilda, convertida por sus seguidores en una mártir que partió del mundo terrenal para transformarse en una especie de santa que posibilita la realización de milagros.

Hoy, son miles los devotos de esta fe, que asiduamente se acercan a su tumba en el Cementerio de la Chacarita o al Santuario ubicado en el lugar de la tragedia para pedir que se realicen sus sueños, para pedir milagros, y por supuesto llevar las más variadas ofrendas.

Ellos no dudan en asegurar que Gilda tiene poderes, y que desde donde éste los conforta y los ayuda a vivir.

El culto: Actualmente miles de devotos se movilizan a pedirle ayuda tanto a su tumba en el primer piso, galería 24 del Cementerio de la Chacarita como hasta el Santuario levantado en Paranacito, llevándole ositos, cartas de amor, flores, cintas, dibujos, prendas, escarpines, ramos de novia y rosarios, etc. En la provincia de Tucumán, una calle de un barrio lleva su nombre, y también un barrio en el partido de Ensenada, Buenos Aires.

En el kilómetro 129 de la ruta 12, lugar dónde sucedió el accidente, alguien colocó una cruz de madera y comenzaron a llevar flores. Con el tiempo colocaron un monolito blanco que indicaba el lugar exacto de la tragedia. Desde ese momento comenzó la constante peregrinación de sus devotos.

Tres cruces custodiaban la entrada y en un cartel puede leerse una frase de Oscar Wilde: «Las grandes obras las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las disfrutan los sagrados cuerdos y las critican los inútiles crónicos.»

Ver También Otro Fenómeno: «Rodrigo»

Fuente: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Biografia Dr. Carrillo Ramon Medico sanitarista argentino Hospital

Biografia Dr. Carrillo Ramón Médico Sanitarista

Biografia Dr. Carrillo Ramon Medico sanitaristaRamón Carrillo: El médico de Perón 

Ramón Carrillo no fue sólo un simple médico, sino que ocupó uno de los lugares más preponderantes en la historia argentina, impulsando durante el gobierno del General Juan Domingo Perón una política de salud que buscaba igualar las oportunidades de todos los hombres en lo concerniente al ámbito de la medicina.

En los libros de historia aparece como el primer ministro de Salud Pública que tuvo el país, impulsado a ocupar aquel cargo por el propio Perón, quien desde hacía algunos años se había convertido en su paciente y amigo.

El General había compartido largas charlas con Ramón Carrillo, y en ellas pudo acercarse a las innovadoras ideas que el médico acumulaba en su mente y que soñaba con poner en alguno momento en práctica.

Así fue que cuando Juan Domingo Perón asumió la presidencia del país en 1946, el Dr. Carrillo aceptó la propuesta del mandatario, con el objetivo de dedicarse a atacar las causas de las enfermedades desde el poder público, con políticas acordes a la sociedad argentina de aquel momento.

De esta manera, Ramón Carrillo que había nacido en la provincia de Santiago del Estero el 7 de marzo de 1906, y que desde siempre había mantenido una pasión por la medicina, se convirtió en Ministro de Salud Pública de la Nación.

Una vez en el cargo, estableció una política sanitaria basada en tres pilares: en principio, todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la sanidad; en segundo lugar, no puede haber política sanitaria sin política social; y por último, de nada sirven las conquistas de la técnica médica si ésta no puede llegar al pueblo por medio de dispositivos adecuados.

Aquellos parámetros fueron los que delinearon el sistema sanitario en el que se basó la política de salud justicialista.

Es que en definitiva, sus postulados apuntaban hacia la misma dirección que había comenzado a tomar el país bajo el mando del Gral. Perón.

En este contexto, Carrillo expresaba ideas tales como: “Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas”.

Seguramente sus ideas en cuanto a la política de salud pública que deseaba implementar lo llevaron a dar un importante primer paso, ya que su primera labor como Ministro fue realizar un estudio integral de los problemas de salud en la Argentina.

Aquella investigación, que no tenía precedentes en el país, dio lugar al surgimiento del denominado Plan Analítico de Salud Pública, un compendio de más de cuatro mil páginas en las que se explicaban las acciones que debían desarrollarse a través de la Secretaría de Salud Pública.

A lo largo de su vida su contribución a los ámbitos científicos y sociales fue permanente, tanto durante los años que vivió en el país, como en aquellos que se mantuvo alejado por el inevitable exilio.

Aún hoy son reconocidas y utilizadas sus innovadoras técnicas de diagnóstico neurológico, consideradas como precursoras de la actual tomografía computada.

Asimismo fue el descubridor de la enfermedad que lleva su nombre y que se conoce también con el término médico de papilitis aguda epidémica.

Abocado al estudio constante del campo neurológico, realizó profundas investigaciones de las enfermedades que atacan al cerebro, formulando una clasificación de las mismas que hoy continúa utilizándose.

Pero no se detuvo allí, ya que incluso experimentó con el trasplante cerebral, en pruebas realizadas entre conejos vivos que resultaban exitosas.

No obstante, uno de los méritos más frecuentemente mencionados del Dr. Carrillo fue el desarrollo de la medicina social, también denominado sanitarismo, la cual pudo concretar desde su posición como Ministro de Salud.

Fueron ocho años que se mantuvo en dicho cargo, y a través del cual desarrolló una valiosa labor que aportó al país un sistema de salud pública basada en la necesidad de todo el pueblo.

No obstante, antes de finalizada la segunda presidencia del Gral. Perón, Carrillo se convirtió en un exiliado, perseguido por sus ideales, pobre, enfermo y olvidado por aquella sociedad que tanto le debía.

Así murió el 20 de diciembre de 1956 en la ciudad de Belem do Pará, Brasil.

Hoy lleva su nombre una calle del barrio porteño de Barracas, y algunos hospitales diseminados por el Gran Buenos Aires, quizás intenta de esa manera remediar la injusta respuesta que recibió un hombre de una sociedad por la que dio su vida, y que debió morir en el exilio repudiado por quienes intentó sanar.

Fuente: Graciela Marker Para Planeta Sedna

HIGIENISMO Y SANITARISMO EN ARGENTINA: Hubo una época en la que el programa técnico-médico concentró su quehacer, casi con exclusividad, en la ciudad de Buenos Aires. Allí funcionaba la Facultad de Medicina, el Departamento Nacional de Higiene, la Dirección de Obras de Salubridad de la Nación y la Oficina Química Nacional; más la Asistencia Pública y el Patronato de la Infancia, la sede central de la Sociedad de Beneficencia, la mayoría de los hospitales y un número importantes de entidades que estaban muy vinculadas, cuanto menos, al cuidado y difusión de las prácticas de la higiene.

En concordancia las investigaciones y el asistencialismo se entrelazaban, en general, con los desafíos que presentaban las dolencias de los habitantes del Gran Buenos Aires y zonas de influencia.

Situación que viró, de alguna manera, cuando se advirtió la necesidad de atender a otras patologías de alta incidencia en el hinterland.

La instalación de la Sociedad Argentina de Patología Regional del Norte (Jujuy, 1926), con sus subsedes en varias provincias, es un primer paso de descentralización (afirmación que no ignora la existencia previa de la Dirección Regional del Paludismo, que dependía del Departamento Nacional de Higiene).

Luego llegaron la Misión de Estudio de Patología Regional Argentina (MEPRA, 1928, responsabilidad de la FM/UBA), la Dirección General del Paludismo (1937, Tucumán) y el Instituto de Medicina Regional (1942, de la Universidad de Tucumán) y la investigación se abocó a otras enfermedades.

Allí estaban los mosquitos, las vinchucas y demás artrópodos que los científicos habían detectado como causantes de algunas de éstas, sobre las que se sabía poco, excepto por la bibliografía que llegaba de los países centrales que hacían cobertura en las colonias africanas y asiáticas y la que aportaban algunos americanos, donde se afianzaba el interés por hacer ciencia-autóctona, a través, por ejemplo, de las contribuciones originales de Carlos Finlay, Juan Guiteras, Roberto Franco, Luis D. Beauperthuy, Oswaldo Cruz, Carlos Chagas, Cesar Moscoso Carrasco y otros más que se desempeñaban en el Caribe, Colombia, Brasil, Solivia, De esta manera se confirmó la presunción de que las supuestas verdades científicas no se dan necesariamente iguales en toda la latitud del planeta y que no pueden traspolarse acráticamente, cuando hay evidencias imposibles de ocultar.

Fuente Consultada: Todo el Historia N°501-2009