Robert Owen

Conquista y Colonizacion de la India Por Inglaterra

Conquista y Colonización de la India

Hasta el siglo XVIII, la India estuvo bajo la hegemonía de los grandes mongoles, príncipes musulmanes. Cuando murió el último de estos soberanos, el país se dividió en una multitud de pequeños Estados rivales. Franceses e ingleses, que tenían factorías comerciales en el país, hicieron lo posible por conquistarlo. La India, que durante la guerra de los Siete Años pasó a ser colonia inglesa, proporcionó a Inglaterra enormes riquezas.

A principios del siglo XVIII, la India era un imperio muy poblado cuya civilización nada tenía que envidiar a la de Occidente, salvo desde el punto de vista técnico. Hasta 1700, aproximadamente, toda la península había permanecido bajo la autoridad de los grandes mongoles, que pertenecían a una rama musulmana de emperadores que descendían de Tamerlán.

Cuando hubo desaparecido el último gran mongol, el país se dividió en una multitud de pequeños Estados rivales.

Había finalizado el período fastuoso de la civilización india. Por otra parte, la rivalidad entre el hinduismo y el islamismo, así como las diferencias de razas, lenguas y castas desgarraban el país. La India iba a ser una presa fácil para un nuevo conquistador.

Francia e Inglaterra habían instalado en la India establecimientos comerciales o factorías. Las factorías inglesas más importantes se encontraban en Bombay, Calcuta y Madras, mientras que los franceses habían fundado Pondichery, Chandernagor, Mahé, Karikal y Yanaón.

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Revuelta de Cipayos

Hacia mediados del siglo xvm, el gobernador francés Dupleix intentó, a partir de estas concesiones, lanzarse a la conquista de todo el país. Disponía de un ejército de soldados autóctonos encuadrados por oficiales europeos.

Manejando hábilmente la oposición que existía entre los señores indios, en seis años logró situar gran parte de la India bajo la influencia de Francia.

Pero como Francia no tenía la intención de enfrentarse abiertamente a Inglaterra, en 1754 Dupleix fue llamado a su país, y su sucesor Godehey firmó un acuerdo con los ingleses: ambas partes abandonaban sus protectorados y renunciaban a concluir acuerdos con los príncipes locales.

Cuando, en 1756, estalló la guerra de los Siete Años entre Francia e Inglaterra, un francés de origen irlandés, Thomas Lally Tollendal, partió para las factorías francesas en la India e inició la lucha contra los ingleses.

Obtuvo algunas victorias, pero no le llegaron refuerzos, y cuando Robert Clive se dirigió hacia el sur de la India, su situación se hizo precaria.

Cuando el nabab de Bengala mandó matar a ciento veinticinco prisioneros ingleses, Robert Clive pasó al ataque. La batalla de Plassey (1757) hizo que Bengala pasara a manos de los ingleses. Tollendal, que permanecía acorralado en Pondichery, tuvo que rendirse cuatro años más tarde. Había caído el poderío francés en la India, aunque por el Tratado de París (1763) se permitió a Francia conservar sus posesiones con la condición de que las fortificaciones fueran destruidas.

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Palacio del maharajá en Mysore:Este majestuoso edificio se encuentra en la ciudad india de Mysore, en el estado de Karnātaka. Construido a finales del siglo XIX, este palacio amurallado se proyectó con cúpulas, arcos, torrecillas y columnatas de acuerdo con el estilo indo-sarraceno. El interior está decorado con deslumbrantes colores, vidrieras, pavimentos de mosaico, espejos y puertas de madera tallada.
Cipayo: Soldado indio de los siglos XVIII y XIX al servicio de Francia, Portugal y Gran Bretaña.

Los ingleses reemprendieron por su cuenta la política de Dupleix y se adentraron en el país. Robert Clive y sus sucesores, especialmente Warren Hastings, sometieron a toda la India al control de Inglaterra. Al principio el territorio fue puesto bajo la autoridad de la Compañía inglesa de las Indias Orientales, pero a causa de las quejas contra las exacciones de la Compañía, el Gobierno británico no tardó en instaurar un consejo de vigilancia.

robert clive

Robert Clive

A principios del siglo XIX, la autoridad de Inglaterra hallábase ya sólidamente impuesta: sólo las regiones del Indo quedaban todavía fuera del poder británico. Los territorios del curso inferior del río se encontraban en manos de los emires musulmanes, que en 1843 se vieron forzados a someterse.

En 1849, tras dos violentas campañas emprendidas contra el Penyab, fueron sometidas también las regiones más septentrionales. Desde ese momento toda la India estuvo bajo el control de Inglaterra. Los territorios confiscados a los príncipes hostiles a Inglaterra fueron colocados bajo la autoridad del «gran procónsul», el gobernador lord Dalhousie, que los dominó con mano férrea de 1848 a 1856.

Mientras tanto, Inglaterra había extendido su hegemonía a los Estados vecinos de la India: ocupó Aden y Birmania.
Inglaterra tuvo que reprimir varias revueltas. Una de las más importantes fue la de los cipayos, en 1857.

Delhi, Canpur y Lajno cayeron en manos de los rebeldes, y durante los dos años siguientes se libraron feroces combates.

Una de las consecuencias de la rebelión fue la abolición de la Compañía inglesa de las Indias Orientales: la India se convirtió en una colonia que dependía directamente de la Corona, y era dirigida desde Londres por un secretario de Estado asistido por un consejo de 25 miembros. De este secretario de Estado dependía, en Calcuta, un virrey, asistido por un consejo legislativo y ejecutivo. En 1876 la reina Victoria fue proclamada emperatriz de las Indias.

En el siglo XIX, la oposición al régimen colonial inglés cobró un cariz más violento. El movimiento nacionalista fundó un Congreso Nacional que exigía la autonomía del país. Se concertaron varias reformas, pero no se habló de autonomía. Para obtenerla, Gandhi aplicó una política de resistencia pasiva y lanzó la frase: «ingleses, abandonad la India». En 1947, la India fue dividida en tres Estados autónomos: la Unión India, Paquistán y Ceilán

LA DESCOLONIZACIÓN:

La rebelión de los cipayos, soldados indios que prestaban sus servicios en el ejército inglés al mando de oficiales europeos, sorprendió a Gran Bretaña. Sin embargo, la rebelión había estado incubándose desde hacía mucho tiempo: fue tanto más peligrosa cuanto que en ella participaron hindúes y musulmanes. No obstante, los ingleses lograron dominarla, en parte porque algunas regiones de la península india, especialmente el Penyab, permanecieron fieles a ellos.

A pesar de las importantes reformas que siguieron a la pacificación, los indios todavía tenían muchos agravios políticos y económicos contra Inglaterra. El Congreso Nacional Indio, asociación de patriotas fundada en 1885, les proporcionó la ocasión para formularlos. Este congreso pedía la indianización de la Administración, e hizo aplicar una serie de beneficiosas medidas en el terreno social y educativo.

Con Bal Giandaghar Tilak no tardó en imponerse la tendencia extremista que reclamaba la independencia. El poeta Rabindranath Tagore también se declaró partidario de la independencia.

En 1905, el Congreso aconsejó que se boicotearan los productos ingleses en beneficio de los productos indígenas. El país fue escenario de actos de terrorismo cometidos por una organización clandestina.

En 1909, todos estos acontecimientos dieron como resultado unas reformas que sólo satisfacían en parte los deseos de los patriotas moderados: se concedió entrada a un indio en el Gabinete del virrey, y otros dos, un hindú y un musulmán, obtuvieron escaños en el Consejo del secretario de Estado en Londres.

La primera guerra mundial aportó un cambio radical en las relaciones entre Inglaterra y la India: más de un millón de soldados indios combatieron en el frente aliado en el Próximo Oriente, Europa y África. Además, la India, desarrollando su industria y su comercio, cooperó con Gran Bretaña en el esfuerzo de guerra.

En 1917, los nacionalistas le arrancaron a Montagu, secretario de Estado para los asuntos indios, la promesa de una progresiva autonomía.

En 1919, en virtud de la Indian Act, se concedió a los indios atribuciones particulares en el aspecto regional, pero la Administración central siguió prácticamente en manos del virrey.

Los dirigentes indios no se sintieron satisfechos con estas reformas. Entre ellos estaba Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), que no tardaría en ocupar una posición predominante en el movimiento de independencia.

Gandhi era un abogado que había defendido los intereses de los indios emigrados a Natal, en África del Sur. No era contrario a los ingleses ni a Occidente, pero sentía una viva repulsión por el materialismo, al que consideraba una de las características esenciales de la sociedad occidental. En cambio, no ocultaba su admiración por los valores espirituales de Occidente.

Al igual que Tolstoi, con quien mantenía correspondencia, sentía predilección por la vida en el campo y se oponía a la técnica moderna. Entre los eslóganes políticos de Gandhi citaremos satya (verdad), ahimsa (no violencia) y brahmacharya (amor al prójimo).

Gandhi preconizó una resistencia pasiva a Inglaterra, es decir, la desobediencia civil y la no cooperación con el Gobierno colonial. Organizó manifestaciones pacíficas y reuniones, que provocaron una reacción brutal por parte de las autoridades inglesas. En Amritsar, un general inglés dio orden de disparar sobre la multitud. Esta represión indujo a los nacionalistas moderados a apartarse de Inglaterra.

Después de la muerte de Tilak en 1920, Gandhi se convirtió en el jefe indiscutido del Congreso Nacional. Aquel mismo año apoyó al Congreso con su campaña de no cooperación, y en 1921 provocó una huelga de impuestos.

A pesar de que Gandhi fue enemigo declarado de la violencia, menudearon los incidentes entre indios e ingleses y entre hindúes y musulmanes. En 1922, Gandhi empezó su primera huelga del hambre y fue condenado a seis años de cárcel.

Dos años después fue puesto en libertad. Hasta 1930, Gandhi se dedicó exclusivamente a actividades sociales y económicas. Puso toda su influencia y su prestigio al servicio de los millones de parias a quienes llamaba «pueblo de Dios».

Mientras tanto, el partido moderado (moderado únicamente en lo concerniente a la táctica, pues la meta seguía siendo la autonomía) había obtenido mayoría en el Congreso Nacional. La comisión de información enviada por Inglaterra fue boicoteada por los indios que, en 1928, exigieron la inmediata instauración de un régimen de dominio.

En 1930, Gandhi partió con gran número de discípulos en dirección a la costa a fin de recoger allí un puñado de sal y romper, de este modo, simbólicamente, el monopolio inglés de la sal. En efecto, la sal estaba grabada con un impuesto. (Ver: Marcha de la Sal)

Al año siguiente, el Congreso participó en una mesa redonda en Londres, pero esta conferencia no dio resultado alguno. En 1937, el partido del Congreso obtuvo brillantes victorias en las elecciones para los parlamentos provinciales. Sin embargo, la oposición entre hindúes y musulmanes se había acentuado.

Durante la segunda guerra mundial, Gandhi se declaró partidario de Inglaterra y China, mientras que Subhas Chandra Bose, presidente del Congreso, se ponía de parte de Alemania y Japón. La invasión de la India partiendo de Birmania, que había planeado Bose, terminó en fracaso. Sir Stafford Cripps, representante británico en Delhi, prometió a la India el estatuto de dominio, estatuto que le sería concedido inmediatamente después de la guerra.

Pero en 1942 Gandhi lanzó su proclama: «Ingleses, abandonad la India». Poco después de finalizadas las hostilidades, Mohamed Ali Kinnah, jefe de la Liga Musulmana, invitó a los musulmanes a pasar, a su vez, a la acción.

A Inglaterra sólo le quedaban dos alternativas: emplear la violencia o abandonar la India, repartiéndola entre hindúes y musulmanes. Optó por la segunda solución, y, en 1947, el Congreso y la Liga Musulmana aceptaron el plan de división que les había presentado el virrey, lord Mountbatten.

La India sería dividida en tres dominios: la Unión India, Paquistán y Ceilán. Algunos meses después, el 30 de enero de 1948, Gandhi fue asesinado por un fanático, y el primer ministro, Jawaharlal  Nehru,  le  sucedió  como señor espiritual y político de la nueva India.

En 1966, Indira Gandhi sucedió a Nehru, su padre. La división de la India provocó emigraciones masivas, acompañadas de violencias que costaron la vida de centenares de miles de personas. Numerosos hindúes abandonaron Paquistán, mientras que los musulmanes se retiraron de la Unión India. Sin embargo, una décima parte de la población de la India son musulmanes.

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La Independencia de Bélgica Reinado de Leopoldo I Historia

1830: REVOLUCIONES BURGUESA EN EUROPA

Como ya hemos publicado en este sitio, en el mes de julio de 1830, la indignación contra el despotismo del rey Carlos X produjo un estallido revolucionario. En París, una gran manifestación recorrió los barrios pidiendo la abdicación del rey y se levantaron barricadas. Cuando el ejército salió a la calle para intentar restablecer el orden, los manifestantes, lejos de disolverse, asaltaron las armerías, y organizaron una milicia con la que hicieron frente a los soldados del rey. Pero no se llegó a producir el choque: el ejército también había sido ganado por la propaganda liberal y se negó a hacer fuego contra los insurrectos.

Ante esta situación, el monarca, sin posibilidad de defenderse, abdicó y marchó al exilio. Inmediatamente los revolucionarios, que habían conseguido derribar al régimen en sólo tres días, entregaron la corona a un noble de ideas liberales, Luis Felipe dé Orleáns, quien habría de regir los destinos de Francia hasta 1848.

El movimiento francés se extendió a otros países de Europa, el más importante fue el de Bélgica contra la monarquía holandesa del reino de los Países Bajos. El triunfo de los belgas fue bastante rápido gracias al apoyo que recibió de Francia y el reconocimiento de Gran Bretaña del reino de Bélgica y de su primer rey Leopoldo I, quien fue elegido por los revolucionarios y de inmediato estableció una monarquía parlamentaria y constitucional, en octubre de 1830.

Leopoldo I de Bélgica

Leopoldo I de Bélgica:Leopoldo I, un noble alemán que había luchado en las filas del Ejército ruso durante las Guerras Napoleónicas, se convirtió, en 1831, en el primer rey de Bélgica, una vez que este país se independizó de los Países Bajos

NACE BÉLGICA: Finalmente, sólo una de las insurrecciones de 1830-1831, además de la francesa, terminó con un resultado victorioso: la revolución de Bruselas (agosto de 1830). Los tratados de 1815 habían cedido Bélgica al reino de los Países Bajos; si bien la situación económica era próspera, los belgas, después de haber dependido sucesivamente de España y de Austria (desde el siglo XVI al XVIII), no estaban satisfechos. Católicos, no querían un soberano protestante como era Guillermo I de Orange. Liberales, juzgaban la Constitución demasiado autoritaria.

Nacionalistas, protestaban contra la preponderancia de los holandeses (no había más que un ministro belga entre siete, y, en el ejército, menos de trescientos oficiales belgas entre dos mil). Unidos, católicos y liberales se sublevaron, y un gobierno provisional declaró la independencia de Bélgica, el 4 de octubre de 1830. Las tropas holandesas habían tenido que evacuar las principales ciudades, incluso Amberes. Un congreso ofreció la corona al duque de Nemours, hijo de Luis Felipe.

Inglaterra era favorable a la independencia, pero no quería, a ningún precio, a un príncipe francés. Rusia y Austria, ante la posición franco-inglesa, no podían intervenir, y la conferencia de Londres (diciembre de 1830) reconoció la independencia y la neutralidad belga. La corona fue concedida al príncipe alemán Leopoldo de Sajonia-Coburgo, casado con una hija de Luis Felipe. Pero el rey de los Países Bajos atacó Bélgica en 1831, y Francia envió un ejército de socorro, mientras que la flota inglesa bloqueaba Amberes; los holandeses tuvieron que retirarse, pero no reconocieron la independencia belga hasta el año 1839.

La creación de este nuevo Estado neutral satisfacía, sobre todo, a Inglaterra, obsesionada con la idea de que Amberes («pistola encañonada contra su corazón») no pudiera ser jamás dominada por el poderío francés. En cuanto a los franceses, podían considerar una fortuna el hecho de tener su frontera norte protegida por un país neutral. Ya se sabe lo que pasó en 1914.

Fuente Consultadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X La Revolución Industrial
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
La Revolución Industrial M.J. Mijailov

Vida e Ideas de Owen Robert Cooperativas de Obreros en Inglaterra

IDEAS Y EXPERIMENTOS DEL SOCIALISMO UTÓPICO DE OWEN

En Inglaterra, post guerras napoleónicas y en plena revolución industrial, la gran masa de obreros vivía en condiciones míseras. Una miseria que hoy nos parecería inverosímil. Los indigentes eran socorridos: recibían algún dinero para seguir viviendo pero, como contrapartida, «la ley de los pobres» imponía a todos cuantos se hallaban inscritos en los registros de indigentes la aceptación de cualquier trabajo que se les ofreciera, sin tener en cuenta salarios y condiciones.

Día a día el número de pobres había aumentado considerablemente después de la guerra: la economía inglesa no encontraba en el continente los mercados que había esperado hallar al fin del Bloqueo. Los países europeos atravesaban grandes dificultades económicas y no podían importar bastantes productos ingleses. Además, la terminación de la guerra había hecho que unos 250.000 hombres desmovilizados se lanzaran en busca de trabajo. Haber luchado tanto, haber pasado tantos sufrimientos durante veinte años de guerra, y, al fin de ella, encontrarse en una situación peor: ésta era la paradoja de la paz.

Los trabajadores se encontraban viviendo en condiciones miserables, y los representantes de la industria que a veces se ocupan de los pobres, lo hacían  a su manera: la ley de los pobres fue derogada, por juzgarla humillante. La caridad es condenada: lo que hay que hacer es proporcionar trabajo. Debido a esto, se crean las célebres Workhouses (era un lugar donde la gente pobre que no tenía con qué subsistir podía ir a vivir y trabajar.).

La mendicidad queda prohibida, en adelante, y todos los «sin trabajo» se hallan obligados a acudir a esos centros a realizar una labor. Hasta los mismos niños son sometidos a unas condiciones de trabajo extremadamente penosas. Trabajaban desde las cinco de la mañana a las ocho de la noche, con media hora de descanso al mediodía para comer. Muchas criaturas, agotadas, se dormían de pie durante el trabajo, pero el capataz las despertaba en seguida a latigazos. Y eran muchísimas también las que, no teniendo valor para regresar a sus casas, se escondían en el taller para pasar la noche allí.

Mas ¿qué podían hacer los trabajadores? La acción política no les había servido de nada, y nada les había aportado la reforma de 1832. Sin embargo, algunos filántropos se decidieron a actuar. Robert Owen, deseoso de que los trabajadores recobrasen su dignidad y unas condiciones decentes de vida, los incita a crear una institución al margen de la sociedad que los rechazaba.

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Robert Owen (1771-1858), fue un socialista utópico británico, considerado como el padre del movimiento cooperativo. Nació en Gales el 14 de mayo de 1771. Comenzó a trabajar desde muy pequeño y pudo experimentar la vida de miseria que atravesabn los obreros. A los 20 ya era director de una fábrica de tejidos en Manchestery se convirtió en un industrial adinerado. Adquirió participaciones de la fábrica textil en Escocia y contrajo matrimonio en 1799 con la hija del dueño. Falleció el 17 de noviembre de 1858 en su residencia de Newtown.

Así, fundó la «gran unión nacional del trabajo» (1833). Con su propio dinero, ensayó la puesta en marcha de unas cooperativas de producción, en las que los trabajadores fueran sus mismos patronos. Y les indujo a tomar conciencia de la solidaridad que se debían entre sí, y a actuar por medio de la huelga general.

Pero los patronos se dieron inmediatamente cuenta del peligro, y reaccionaron de una manera brutal: muchos trabajadores fueron deportados. Y los hombres del trabajo, asustados, faltos de medios, y muy debilitados por causa de sus preocupaciones personales, no pudieron proseguir la lucha. Mas el fracaso del movimiento de Owen imprimió nuevo impulso a los partidarios de la acción política, mucho más flexible.

Como en tiempos del radicalismo, se sucedieron los mítines. Se adoptó una «Carta del pueblo», donde se consignaban las principales reivindicaciones de éste; especialmente, el sufragio universal y el escrutinio secreto, que había de impedir el poderío del dinero en la política. Se pedía también el pago de una indemnización parlamentaria, para que así los diputados pobres elegidos por el pueblo pudieran sostenerse en sus cargos sin sentirse tentados a dejarse comprar.

SOBRE LAS IDEAS DE OWEN: La empresa en donde tenía inicialmente acciones Owen, se llamaba New Lanark. Esta empresa logró posicionarse en el mundo  gracias al experimento que allí realizó Owen, consistente en mejorar las condiciones de los trabajadores y conseguir un aumento de productividad y beneficios simultáneamente.

Creía firmemente que la humanidad avanzaría si se mejoraba el entorno de los individuos tanto en el ámbito moral como económico, creía que el hombre en estado natural era bondadoso y compasivo. Era la sociedad (que según el filósofo político Rousseau nacía como resultado del crecimiento demográfico) lo que corrompía al hombre. Su deseo de tener propiedades y su comparación con los otros habían convertido su natural y positivo amor por sí mismo en amor propio, un orgullo artificial.

Los humanos primitivos que vivían en un mundo salvaje y antisocial estaban libres de la avaricia y la envidia, pero el desarrollo de la agricultura, la propiedad privada y la jerarquía social habían dado lugar a las desigualdades y los conflictos. La sociedad eran un contrato injusto, creado por los ricos para obtener privilegios y privar de derechos a los pobres. En consecuencia, la desigualdad era inherente a la sociedad, no parte de la condición natural y original del ser humano.

Consecuentemente el socialismo utópico propugnaba por una sociedad donde no hubiera explotadores ni explotados, y reinara la felicidad y la armonía entre los hombres. Para conseguirlo debían aprovecharse las ventajas de la industrialización y el trabajo colectivo, organizados ambos de modo igualitario, es decir, suprimir la propiedad privada de los medios de producción, como los campos de cultivo, fábricas, máquinas, etcétera, para que pasaran a ser rropiedades colectivas.

El ambiente creado en New Lanark fue un reflejo de esta filosofía. Alentado por este primer éxito, inició un nuevo experimento en 1825: compró 8.100 ha de tierra en Indiana y fundó la Comunidad de New Harmony. Sin embargo la población que voluntariamente se había sumado al proyecto no tardó en perder el entusiasmo inicial y los problemas que surgieron no pudieron subsanarse con las visitas periódicas de Owen. Vendió el terreno en 1828 y perdió una buena parte de su fortuna.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
Las Experiencias de Robert Owen:

Oewn intento plasmar sus ideas en la practica y desarrolló una acción personal al servicio de la mejora en la posición de la clase trabajadora. La diferencia más importante con los demás socialistas utópicos radica en su referencia exclusiva a la clase de los trabajadores. Los demás intentaban una reforma de toda la sociedad en favor de todas las clases.

Para Owen el problema que pide solución es la promiscuidad en que se ve obligada a vivir la clase más pobre. Los demás, problemas sociales se ven desde este enfoque. En parte, esta postura se halla determinada por lo avanzado que ya se encuentra el proceso de proletarización. En este momento de la historia dicho proceso se erige en protagonista, irrumpiendo con fuerza en el contexto socio-económico.

Desde 1800 a 1829 dirige en New Lanark una fábrica de hilados de algodón de la que dependen unas 2.500 personas. Él mismo en persona se encarga de organizar no sólo el trabajo en el interior de la factoría, sino también la vida comunitaria del poblado que se construye alrededor de aquélla. La «colonia» se nutre principalmente de vagabundos y desmoralizados, marginados sociales que -se piensa no podrán rendir en el trabajo y mucho menos serán capaces de actuar en consonancia con los «altos valores» sobre que se asienta la vida comunitaria de New Lanark. La esperanza y tesón de Owen demuestran todo lo contrario.

En la factoría no existe policía, jueces ni beneficencia. La vida de los colonos se desarrolla en un ambiente, si no de holgura, al menos sin la miseria habitual en otros barrios industriales. La jornada de trabajo se reduce a 10 horas diarias —contra las 13 ó 14 normales en las fábricas vecinas.

Los beneficios son también más altos que los habituales. En el fondo, en esta primera experiencia de Owen se demuestra solamente que unas condiciones más favorables para el trabajador determinan un aumento en la productividad de éste, y que, por tanto, resultan rentables para el empresario. Esta táctica fue utilizada por el em-presariado con posteridad.

El nuevo replanteamiento le lleva a proponer una reforma en tal sentido y llevada a término por el Gobierno para que tenga la amplitud necesaria. El momento concreto de su propuesta es en 1823. Considera y defiende públicamente que es el camino mejor para combatir la miseria en Irlanda. Hasta aquel momento la sociedad había considerado con un cierto grado de benevolencia los experimentos de aquel «empresario inquieto».

Sin embargo, cuando propone la constitución de colonias en las que no existiría la propiedad privada, donde la religión sería abolida, y el matrimonio suplantado por un contrato privado, entonces la sociedad reacciona con virulencia. Si, además, se propone que la reforma se aplique a toda una nación, entonces el enojo de la «sociedad establecida» llega al paroxismo y destierra al innovador. Ello demuestra que en difinitiva se ponen en cuestión los pilares en que se asienta la organización social del Capitalismo industrial.

En América del Norte, Owen intenta realizar en pequeña escala su reforma. En 1825 se funda New Harmony financiada en parte por él y en parte por filántropos ilustrados. El fracaso es total al cabo de dos años. Se debe, principalmente, a un defecto de base en el planteamiento de Owen y de los socialistas en general.

Resulta en extremo difícil la existencia de pequeñas parcelas organizadas en base a valores opuestos al sistema capitalista. En todo caso, la viabilidad de estas experiencias se basa en la «buena voluntad» de algún filántropo, pero no modifica la situación general de la sociedad y sus estamentos.

Ver: El Cartismo En Inglaterra

Fuente Consultadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X La Revolución Industrial
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
La Revolución Industrial M.J. Mijailov
La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social Ediciones Cisplatina