Rosas

El Romanticismo en el Río de la Plata Sus Caracteristicas

Movimiento Romantico en Rio de la Plata-Caraterísticas y Representantes

Concepto de romanticismo
La literatura de los siglos XVII y XVIII estuvo regida por el ideal popular del clasicismo, es decir, en la Imitación de los antiguos griegos y romanos; su centro de difusión puede ubicarse en Francia.

A fines del siglo XVIII surgieron en Alemania e Inglaterra las primeras manifestaciones de una nueva corriente espiritual y artística, que culminó en la centuria siguiente con el nombre de romanticismo.

Este movimiento, de índole intelectual, fue una reacción contra el rígido y dominante clasicismo, que había tratado de imponer sus inflexibles reglas y uniformismo en todas las literaturas.

En literatura, la palabra romántico significaba «todo lo que deliberadamente se aparta de las normas que se han establecido como clásicas», o sea, que el término indica lo anticlásico u opuesto a los modelos griegos y latinos. Se distingue por la espontaneidad, originalidad y propensión a lo sentimental y generoso.

Mientras en ei clasicismo predominó la razón y el materialismo, la escuela romántica antepone el sentimiento y el espíritu cristiano.

Además, los primeros se basaron en temas pertenecientes a la historia y mitología antiguas; en cambio, los románticos representaron lo propio, lo nacional.

(*) Etimológicamente, romántico significa perteneciente al dominio de la antigua Roma, y por lo tanto, es sinónimo de neolatino o romancesco. La palabra tiene diversas acepciones, aunque la mayoría de los autores opina que los escritores románticos del siglo XIX recibieron tal nombre porque admiraban los romances medievales.

El romanticismo tuvo los siguientes caracteres:

a) Individualismo artístico. — Rechaza los métodos tradicionales y todo lo que sea impuesto. Cree ciegamente en la inspiración personal y por esto da gran importancia a los propios sentimientos y a la fantasía.
Dominado por un anhelo de libertad, repudia imitar a otros autores y propicia la reivindicación de la naturaleza, basándose en un criterio personal.

b) Subjetivismo. — Debido a la ya mencionada ansia de libertad, el artista se propone expresar las manifestaciones de su propia alma (patriotismo, amor, admiración por la naturaleza, etc.), o sea, de su modo de pensar y sentir.

c) Espíritu medieval – nacional. — Exalta los valores espirituales de la Edad Media —particularmente religiosos— y con preferencia se explaya sobre temas populares y nacionales.

Mientras la escuela clásica trató de agradar por la perfección de la forma, la escuela romántica se propuso conmover por la fuerza de los sentimientos.

Los románticos juzgaron que la tragedia y la comedia eran géneros teatrales anticuados y prefirieron combinarlos con el drama, que debía reunir lo sublime con lo grotesco.

Los protagonistas ya no son héroes griegos ni romanos, sino personajes inspirados en temas vernáculos.También censuraron el estilo de los clásicos y enriquecieron el diccionario con términos familiares y hasta emplearon nuevas formas métricas en la versificación.

Si bien el romanticismo fue un movimiento de carácter literario, su acción ideológica comprendió también el aspecto político, al sostener los principios de la soberanía popular y del liberalismo proclamados por la Revolución Francesa.

Introducción del romanticismo en el Plata
América no permaneció ajena al movimiento romántico europeo, mejor dicho al español, por cuanto en México, Venezuela, Cuba, Colombia y Perú, las figuras representativas reflejan el pensamiento’ peninsular.

No sucedió lo mismo en el Río de la Plata, donde el romanticismo fue introducido no de España, sino directamente de Francia, por el porteño Esteban Echeverría, a su regreso del Viejo Mundo, en 1830.

Considerado el padre del romanticismo argentino y —según expresión de Menéndez y Pelayo— «fundador de una nueva escuela americana», Echeverría fue el escritor que bregó por el progreso de su patria.

Se ha dicho que «pensando en francés, escribió en castellano», sin embargo «Echeverría es el primer poeta que dirige su mirada a la pampa y la pinta con colores originales, la siente de veras, como siente todo lo argentino y americano» (por Alberto Palcos).

Guiado por un anhelo de total independencia, trató de argentinizar la literatura y se dedicó a los temas vernáculos y a las pinturas realistas del paisaje regional.

ESTEBAN ECHEVERRÍA
José Esteban Antonino Echeverría nació en Buenos Aires, el 2 de setiembre de 1805, hijo de padre español y de madre porteña.

Cursó los estudios elementales en la escuela pública de la parroquia de: San Telmo, y en 1822 ingresó en el Departamento de Estudios Preparatorios de la recién creada Universidad; también asistió a los cursos de la Escuela de Dibujo.

Huérfano de padre a- temprana edad, delgado y de elevada estatura, vivió una adolescencia turbulenta, aunque por el año 1823 —olvidando sus devaneos juveniles— se destacó como estudiante «por su talento, juicio y aplicación», en los cursos de latín y filosofía de la Universidad.

Más tarde abandonó las aulas para emplearse como despachante de Aduanas, pero en los momentos de descanso, el joven estudió francés, historia y literatura.

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Con la aspiración de elevar su nivel cultural, Echeverría embarcó para Europa y después de accidentado viaje, llegó al puerto de El Havre (Francia), en febrero de 1826. De allí se trasladó a París, para dedicarse a la lectura constante y variada, particularmente de la ciencia política y de la filosofía.

En esos momentos, la capital francesa se agitaba ante la ola avasallante del romanticismo y entonces aplicó toda su voluntad al estudio de las nuevas corrientes literarias, con la lectura de obras de los alemanes Goethe y Schiller y del inglés Byron.

Escribe Echeverría en sus páginas autobiográficas: «Durante mi residencia en París y como desahogo a estudios más serios, me dediqué a leer libros de literatura: Shakespeare, Schiller, Goethe y especialmente Byron, me conmovieron profundamente y me revelaron un nuevo mundo.

Entonces me sentí inclinado a poetizar; pero no dominaba ni el idioma ni el mecanismo de la metrificación española. Era necesario leer los clásicos de esta nación. Empecé: me dormía con el libro en la mano, pero haciendo esfuerzos, al cabo de un tiempo, manejaba medianamente la lengua castellana y el verso».

Después de efectuar un corto viaje a Londres, Echeverría —escaso de recursos económicos— partió de regreso a Buenos Aires, puerto al que arribó en julio de 1830. Su cultura eminentemente europea y su romanticismo afrancesado no influyeron sobre su concepción argentinista y su afán de solucionar sobre esa base los problemas que agitaban a su patria.

Echeverría escribió versos para algunos periódicos locales y en 1834 los publicó con el título de Los Consuelos, obra que mereció la aceptación general. Más tarde, en la estancia de Los Talas —próxima a San Andrés de Giles— redactó La Cautiva, poema narrativo en que por vez primera en nuestra literatura aparece como escenario la pampa. Allí también escribió El Matadero, obra realista en que describe el ambiente soez de los corrales durante la dictadura rosista.

La labor política y cultural de Echeverría en el Salón Literario, se estudia a continuación.

Después del fracaso de la campaña de Lavalle contra Rosas, debió emigrar a la Colonia y de allí a Montevideo en 1840. Vivió sus últimos años enfermo y en la pobreza. No alteró su posición ideológica independiente, pues si bien combatió a Rosas, estaba persuadido que los unitarios no representaban la realidad del país.

Echeverría falleció en la capital uruguaya el 19 de enero de 1851.

EL SALÓN LITERARIO
Cuando Juan Manuel de Rosas asumía la dictadura, comenzaban a actuar los jóvenes de la primera generación surgida del pronunciamiento de Mayo.

Partidarios de las ideas liberales de la revolución estallada en París en 1830,esa pléyade de intelectuales había recibido las enseñanzas del período cultural rivadaviano, donde forjaron su inclinación a la controversia política, a la filosofía y a la oratoria.

A partir del año 1830, esa minoría culta y fogosa de jóvenes porteños —inclinada a los autores liberales franceses— solía reunirse en la casa de Miguel Cané, donde establecieron la Asociación de Estudios Históricos y Sociales.

En 1835, la juventud ávida de saber se congregó en el Gabinete de Lectura, establecido por Marcos Sastre, en una habitación continua a su comercio de librería.

Los sábados por la noche, los estudiosos se reunían para discutir trabajos presentados por Esteban Echeverría, Miguel Cané, Vicente Fidel López, Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez y otros.

En 1837, y ante el aumento de la concurrencia, Marcos Sastre trasladó su librería a un local próximo, pero más amplio —ubicado en la calle Victoria Nº 59— e inauguró en el mes de junio el Salón Literario, donde se congregaron las figuras más destacadas del movimiento romántico de la época. Su misión era evidentemente cultural y aunque sus miembros recibían las influencias ideológicas europeas, el movimiento tenía marcado carácter nacional.

En su discurso inaugural, Marcos Sastre afirmó que los integrantes del Salón se habían reunido «impulsados únicamente por el amor a la sabiduría, por el deseo de perfeccionar su instrucción». Luego le siguió en el uso de la palabra el joven Juan Bautista Alberdi, quien desarrolló conceptos de orden histórico y filosófico y destacó que ‘»lo nacional era un elemento necesario de nuestro desenvolvimiento argentino».

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Escribe el historiador Alberto Palcos: «La librería de Sastre es a la par una especie de biblioteca circulante (acaso la primera del país); por una módica subscripción, los lectores llevan libros a domicilio, sin perjuicio de los préstamos de obras muy valiosas que el dueño hace generosamente a los estudiosos. El Salón se propone formar una biblioteca selecta, independiente de la librería de Sastre, surtir a los socios de los mejores periódicos europeos y leer, acotar y editar trabajos literarios originales o traducidos por sus adherentes».

Las inquietudes del Salón Literario se dieron a conocer por medio del periódico «La Moda», dirigido por Juan Bautista Alberdi. Figuraba como «gacetín semanal de música, de poesía, de literatura, de costumbres». La difusión de las nuevas ideas se hizo con suma prudencia y por esto, cada número estaba encabezado por un «Viva la Federación».

El Salón Literario sólo desarrolló cuatro meses de intensa actividad Más tarde las reuniones debieron interrumpirse por orden del gobierno.

La prédica liberal que desarrollaban esos «muchachos reformistas y regene radores» no fue del agrado de Rosas y Sastre debió cerrar el Salón —mayo de 1838— y desprenderse de las existencias de su librería, en tres remates sucesivos. También dejó de aparecer «La Moda».

La Asociación de Mayo
Esteban Echeverría se destacó en el Salón Literario por su prédica cultural, sociológica y política; había regresado de un viaje a París y esta circunstancia le otorgaba gran prestigio ante su auditorio.

Después de cerrado el Salón, convocó a la juventud intelectual para «promover una Asociación de jóvenes que quisieran consagrarse a trabajar por la Patria». Echeverría secundado principalmente por Alberdi y Gutiérrez, organizaron una sociedad secreta, semejante a las que se habían creado en esa época por Europa. Así surgió la Asociación de la Joven Argentina, llamada más tarde —cuando se reconstituyó en Montevideo, en 1846— la Asociación de Mayo.

En la noche del 23 de junio de 1838, se reunieron más de treinta y cinco jóvenes para escuchar a Echeverría, quien leyó el dogma o credo de la nueva asociación, contenido en quince «palabras simbólicas».

Las «palabras simbólicas» eran las siguientes:

  1. Asociación.
  2. Progreso.
  3. Fraternidad.
  4. Igualdad.
  5. Libertad.
  6. Dios centro y periferia de nuestra creencia religiosa: el cristianismo, su ley.
  7. El honor y el sacrificio, móvil y norma de nuestra conducta social.
  8. Adopción de todas las glorias legítimas, tanto individuales como colectivas de la’revolución; menosprecio de toda reputación usurpada o ilegítima.
  9. Continuación de las tradiciones progresivas de la Revolución de Mayo.
  10. Independencia de las tradiciones retrógradas que nos subordinan al antiguo régimen.
  11. Emancipación del espíritu americano.
  12. Organización de la patria sobre la base democrática.
  13. Confraternidad de principios.
  14. Fusión de todas las doctrinas progresivas en un centro unitario.
  15. Abnegación de las simpatías que puedan ligarnos a las dos grandes facciones que se han disputado el poderío durante la revolución.

El 8 de julio, los asociados prestaron juramento con una fórmula análoga a la empleada por los integrantes de la Joven Europa. La nueva entidad de carácter político no tardó en contar con filiales en el interior del país.

En San Juan ingresaron Domingo Faustino Sarmiento, Dionisio Rodríguez, Antonio Aberastain y otros; en Córdoba lo hicieron Vicente Fidel López, Francisco Alvarez, etc.; en Tucumán, Marco Avellaneda, Brigido Silva en Catamarca, José Cubas, Eufrasio Ouiroga,. etc.

Rosas consideró a los miembros de la asociación como miembros de una logia unitaria y en consecuencia, persiguió a los jóvenes adherentes.

El grupo se disolvió y Echeverría marchó a la campaña de Buenos Aires. Poco después, el último redactó los comentarios a cada una de las palabras simbólicas, escritos que fueron llevados por Alberdi a la vecina orilla y publicados en el periódico «El Iniciador», de Montevideo —1º de enero de 1839— con el título de: Código o declaración de principios que constituyen la creencia social de la República Argentina.


En 1846, encontrándose Echeverría proscripto, hizo publicar nuevamente su trabajo en Montevideo, esta vez en forma de libro y con el título que ha prevalecido: Dogma Socialista de la Asociación de Mayo, precedido de una Ojeada Retrospectiva, que historia, amplía y comenta la obra.

REPERCUSIÓN DE LOS ROMÁNTICOS EN EL ORDEN INSTITUCIONAL
El contenido del Dogma
Aunque en el Dogma Socialista —más correcto sería denominarlo social o sociológico— se nota la influencia de varios pensadores europeos de la época; la gran mayoría de las palabras simbólicas ofrecen soluciones a los problemas argentinos, por medio de una doctrina social y política basada en la democracia y en la libertad.

Las cinco primeras palobras (Asociación, Progreso, Fraternidad, Igualdad y Libertad) son principios que resumen el credo del liberalismo pero unido a una concepción cristiana, tal como figura en el título y comentario de la sexta palabra.

El Código sostiene que el movimiento de Mayo es el eje orientador del país y la democracia facilitará los medios necesarios para el progreso. Manifiesta la necesidad de analizar nuestras propias-instituciones y costumbres; pues es necesario eliminar las ataduras foráneas que no representan la realidad del país. Exige una política de principios y no de caudillismos personales, para lo cual es necesario ilustrar al pueblo a fin de que ejerza su propia soberanía.

A través de su trabajo, Echeverría afirma que la democracia se basa en la igualdad de clases, aunque no es —son sus palabras— «el despotismo absoluto de las masas, ni de la mayoría» sino «el régimen de la razón».
Como las divergencias políticas habían dividido al país en dos facciones irreconciliables —federales y unitarios— el Dogma propicia la reconciliación de todos los argentinos, tarea que debía realizar la juventud.

La última palabra simbólica —comentada por Alberdi— es un alegato en favor de la unidad nacional. Luego de enumerar una larga serie de antecedentes, favorables tanto al sistema unitario como al federal, propone una solución ecléctica, basada en una fórmula mixta de gobierno.
Los conceptos fundamentales del Dogma Socialista pueden sintetizarse en tres palabras: Mayo-Progreso-Democracia.

Repercusión en el orden institucional
Aunque la prédica de Echeverría y de otros románticos no ejerció inmediata influencia en el ámbito político de la época, puede afirmarse que a los pocos años las doctrinas sustentadas por el grupo integrante de la Asociación de Mayo fueron utilizadas para forjar las instituciones argentinas.

Juan Bautista Alberdi redactó las Bases y puntos de partida para la organización política argentina, obra fundamental que orientó a los autores de la Constitución de 1853. En el mencionado trabajo, Alberdi repite en su totalidad el capítulo que había escrito anteriormente para el Dogma, por oso ha sido llamado «el expositor jurídico del ideario de Echeverría».

Después de enumerar antecedentes relativos al federalismo y unitarismo, Alberdi’sostiene la necesidad de crear un gobierno mixto, superior en autoridad al de las provincias, pero manteniendo la autonomía de las últimas, por medio de una unidad federativa.

A través de la ideología de los románticos, los legisladores constituyentes hallaron la solución al problema de la organización institucional del país.

INFLUENCIA DE LOS ACONTECIMIENTOS EUROPEOS DE 1848 Europa en 1848
Al promediar el siglo XIX, Europa se hallaba convulsionada por el recrudecimiento de las doctrinas liberales. El auge del maquinismo y el desarrollo industrial enriquecieron a la clase media o burguesía, pero-provocaron la desocupación de gran número de obreros.

Estos últimos integraron una nueva clase social, la proletaria, que agrupada bajo la doctrina socialista comenzó a luchar para modificar la estructura social imperante y distribuir mejor la riqueza.

Trabajando activamente en sociedades secretas, los liberales coordinaban su acción para derribar a las monarquías absolutas, que se habían consolidado en el poder.

En el Congreso de Viena (abril de 1814 a junio de 1815) los reyes absolutistas destronados durante ía Revolución Francesa y el período napoleónico, impusieron el principio de la «legitimidad», por el cual debían ser repuestos en el mando con todos sus derechos de soberanos.

Por el pacto conocido con el nombre de Santa Alianza (26 de setiembre de 1815) los monarcas dispusieron defender sus prerrogativas e intervenir militarmente en los países afectados por movimientos de carácter liberal o nacionalista.

Ya en el año 1830 se había producido en Francia una revolución liberal contra el intransigente y absolutista monarca Carlos X, quien fue reemplazado en el mando por Luis Felipe I. Este ocupó el trono después de haber jurado observar una Carta Constitucional.

La Revolución Francesa de 1848
Durante el gobierno de Luis Felipe I, la burguesía dominó todos los aspectos de la política francesa. Aunque el monarca respetó el régimen constitucional imperante y en lo exterior adoptó, una actitud pacifista, no tardó en perder el apoyo popular, al mismo tiempo que crecía la oposición contra su gobierno.

A partir del año 1840, confió la política a su ministro Francisco Guizot, quien logró restablecer la autoridad absoluta del monarca.

El régimen burgués imperante no contentó a la inmensa mayoría de la población constituida por obreros y campesinos, quienes en defensa de sus derechos se volcaron en los partidos demócrata y socialista.

La opinión pública exigía una reforma electoral, a fin de que un mayor número de ciudadanos pudiera ejercer el derecho de sufragio, y una reforma parlamentaria, con el objeto de impedir que los funcionarios públicos fueran a la vez representantes de la nación.

Al comenzar el año 1848, el gobierno de Luis Felipe era muy impopular. Los católicos ingresaron en la oposición disgustados por las medidas dispuestas por Guizot —que era protestante— contra la libertad de enseñanza.

Los liberales organizaron |a campaña de los banquetes, pretexto para que sus dirigentes recorrieran el país participando en comidas populares, donde difundían principios republicanos.

La gira debía finalizar en París el día 22 de febrero con un gran acto público. El gobierno prohibió la reunión, pero los republicanos se amotinaron y pidieron a gritos la renuncia de Guizot; al mismo tiempo comenzaron a levantar barricadas. Luis Felipe destituyó a su ministro, pero el movimiento tomó un carácter antimonárquico y, después de dos días de lucha, los revolucionarios se apoderaron del palacio de las Tullerías. El día 24, Luis Felipe abdicó y se dirigió a Inglaterra con su familia.

Fue designado un gobierno provisional republicano —lo formaban siete diputados izquierdistas— que sólo duró dos meses. En ese lapso convocó al pueblo por medio del sufragio universal para designar representantes a una Asamblea Nacional Constituyente.

Este organismo sesionó un año, en cuyo transcurso elaboró la llamada Constitución de 1848, muy similar a la de los Estados Unidos.

La Constitución comenzaba con una «Declaración de los deberes del ciudadano», adoptaba el sufragio universal y secreto y la separación de poderes:

a) Poder Ejecutivo: representado por un Presidente elegido por voto directo, duraría cuatro años en su mandato y sólo sería reelegible después de transcurrido un lapso Igual.

b) Poder Legislativo: correspondió a una asamblea denominada «cuerpo legislativo», cuyos 750 miembros eran elegidos —de acuerdo con el sufragio universal— por tres años.

c) Poder judicial: integrado por tribunales de justicia y que no sufrió mayores variantes con respecto a su anterior organización.

Repercusión del movimiento
La revolución liberal se extendió al imperio Austro-Húngaro. En mayo de 1848, estalló en Viena una insurrección dirigida por elementos democrráticos, el emperador Fernando I debió abdicar en favor de su sobrino Francisco José I , quien aceptó una Constitución liberal.

Simultáneamente se produjeron otros levantamientos en Bohemia y Hungría.. En Italia un sentimiento nacional de reacción contra el absolutismo del dominio autríaco originó nuevas revoluciones.

En el reino de Nápoles, el monarca Fernando II debió otorgar una Constitución y Carlos Alberto; el rey de Cerdeña, promulgó espontáneamente un Estatuto Constitucional.

A pesar de los triunfos mencionados, la revolución liberal de 1848 fracasó en gran parte, pero sus fundamentos democráticos y constitucionales no tardaron en consolidarse definitivamente.

El ideal que agitó los sucesos europeos mencionados se hizo presente en la Argentina a través del movimiento romántico y muchos de sus principios fueron incorporados a la Constitución de 1853.

Fuente Consultada:HISTORIA 5 Instituciones POlíticas y Sociales desde 1810 de José Cosmelli Ibañez Editoria Troquel

Ver: Poesia Romantica y Poesia Gauchesca en Argentina

Ideas Políticas y Democraticas de la Revolucion de Mayo de 1810

Ideas Políticas y Democráticas de la Revolución de Mayo de 1810

La democracia como forma política se ha realizado en occidente a fines del siglo pasado y en lo que va del presente. En 1810 la democracia no existe. Los grandes países son monárquicos. Sólo los Estados Unidos han adoptado la forma republicana.

Nuestro primer gobierno patrio juró fidelidad a Fernando VII. Sin embargo en el gobierno de Mayo estaban presentes y actuantes los principios en que se nutre la auténtica democracia: soberanía popular, defensa de la libertad individual, respeto a la persona humana, participación activa del pueblo en la vida comunitaria.

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25 de Mayo de 1810: El Pueblo en la Plaza Frente al Cabildo – Ver: La Revolución de Mayo de 1810

La democracia, ya lo hemos indicado, es un fenómeno propio de la época contemporánea. Como forma de organizar y justificar el poder, la democracia se ha ido extendiendo a lo largo del siglo XIX. La mayor parte de las actuales democracias datan del presente siglo.

En 1810 la monarquía era la forma habitual de gobierno. Excepto Estados Unidos, todos los grandes países eran monárquicos. En Francia, con la revolución, hubo una breve experiencia republicana, caótica y sangrienta, que condujo a la dictadura napoleónica y a aventura imperial.

En este horizonte histórico se realiza nuestra revolución patria. Un cúmulo de circunstancias, que luego estudiaremos, la explican. No encontramos en nuestro primer gobierno formas republicanas ni democráticas.

No rechazan la forma monárquica, ni niegan los derechos de la Corona española, ni muestran clara voluntad de independizarse. Al contrario, juran fidelidad a Fernando VII y sus sucesores. Juran, asimismo, cumplir puntualmente las leyes del reino.

Entre los miembros del primer gobierno patrio existen dos españoles peninsulares, Matheu y Larrea, que han sido impuestos por los patriotas. No hay, pues, formas republicanas, ni democráticas. Sin embargo en el movimiento de Mayo estaban contenidos los principios republicanos y democráticos que iban a conducirnos a nuestra actual organización.

Para mejor entender el alcance de los principios de Mayo conviene tener presente los sucesos que acaecían en España y los que acaecían en Buenos Aires.

En España:
a) Los desaciertos políticos de Godoy, favorito de Carlos IV, y los compromisos contraídos con Napoleón provocaron un fuerte movimiento de oposición encabezado por el Príncipe Fernando con el apoyo de pueblo y de parte de la Corte. En marzo de 1808 estalló un motín en Aranjuez, Carlos IV abdicó el poder en favor de su hijo Fernando VII.

b) Napoleón aprovechó las circunstancias. Hizo persuadir a Carlos IV que su abdicación había sido arrancada por la fuerza, y retractarla, prometiéndole su apoyo para recuperar el poder. España y sus colonias tenían simultáneamente dos reyes. La situación se tornó confusa e insostenible.

c) Napoleón invitó a la familia real a Bayona, ciudad francesa limítrofe, para componer el pleito de familia. Allí despojó de la corona a Fernando VII y la traspasó a su hermano José Bonaparte que asumió el trono de España apoyado por los ejércitos del Emperador.Una parodia de Congreso General, reunido en Bayona, reconoció a José Bonaparte como Rey de España e Indias. Carlos IV y Fernando VII fueron internados en Francia.

d) El nuevo monarca llegó a Madrid. Pero el pueblo español no aceptó al invasor. Los levantamientos populares se multiplicaron en todas partes. España se convirtió en un campo de guerrillas.En las provincias españolas se formaron Juntas Provinciales que gobernaban en nombre del monarca cautivo Fernando VII

e) Para unificar la resistencia al invasor, a iniciativa de Murcia, se formó una Junta Central con delegados de todas las provincias españolas. Se estableció en Aranjuez y luego, ante el avance francés, se trasladó a Sevilla y posteriormente a la isla de León. Entretanto, a pesar de la heroica resistencia, continuaba la ocupación del territorio español por los ejércitos imperiales.

El 31 de enero de 1810 la Junta Central entregó el poder a un Consejo de Regencia, que se instaló en Cádiz y convocó a Cortes. Fernando VII permaneció prisionero hasta diciembre de 1813. En marzo de 1814 recuperó el trono español.

En Buenos Aires:
a) Los habitantes del virreinato vivían con angustia la incertidumbre de España.En julio de 1808 se conoció la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando. La Audiencia se aprestó a darle juramento.Poco después llegó la noticia de la retractación de Carlos IV, pero la Audiencia resolvió no alterar su juramento a Fernando.

En agosto llegó un delegado del Emperador Napoleón con pliegos en que comunicaba la ocupación del trono de España e Indias por su hermano José. La Audiencia mantuvo su posición de lealtad a Fernando VII. El virrey Liniers, en agosto, lanzó una proclama en que comunicaba los hechos e invitaba a todos a jurar fidelidad a Fernando.

b) Entretanto crecía la tensión entre criollos y españoles. Liniers en su doble carácter de jefe del grupo criollo y del francés, era objeto de la oposición de los españoles.El 1 de enero de 1909 el grupo español pretendió destituir a Liniers y establecer una Junta de Gobierno.

El pueblo y los batallones criollos, encabezados por Saavedra, dieron decidido apoyo a Liniers.

c) En agosto la Junta Central de Sevilla nombra a Baltasar Hidalgo de Cisneros como virrey en reemplazo de Liniers.Cisneros era un hábil político que procuró calmar los ánimos y decretó una amplia amnistía.Los ánimos con todo están tensos. Cisneros no es bien visto por los criollos.

Las reuniones secretas se multiplican. Saavedra ofrece el concurso de las fuerzas que comanda.

d) El 13 de mayo de 1810 llega a Montevideo la noticia de la entrada de las tropas en Sevilla y la disolución de la Junta Central.Cisneros retacea las informaciones, pero la agitación criolla crece. Saavedra y Belgrano piden al Cabildo la convocatoria de un Cabildo Abierto, para considerar la situación y si el virrey debe continuar en el mando.

Comunicada la petición a Cisneros, éste se alarmó y convocó a los comandantes militares. Los jefes españoles dieron su decidido apoyo a Cisneros. Saavedra respondió: «No cuente V.E. conmigo, ni con los patricios; el gobierno que dio autoridad a V.E. para mandarnos ya no existe… y por eso el pueblo quiere reasumir sus derechos y conservarse a sí mismo».

El Cabildo Abierto fue convocado para el día 22.

En la discusión y en los votos de la reunión del día 22 aparecen claramente el espíritu democrático que inspira el movimiento patriótico: categórica afirmación del principio de soberanía popular. Es el pueblo quien en estas circunstancias debe determinar su propia suerte.

Del debate y posterior votación podemos concluir la profunda inspiración democrática de las posiciones criollas.

Sintetizamos las posiciones sostenidas por ellos:

a) No se niega la legitimidad del poder ejercido por Fernando VII y la Corona española; ni se manifiesta propósito de llegar a una separación política;
b) se establece que en las presentes circunstancias, por la cautividad del rey, el trono está vacante y ha caducado la autoridad de la Corona;
c) con la disolución de la Junta Central de Sevilla, a cuya constitución no han concurrido los pueblos de América, no queda autoridad en España que represente el poder real. Tampoco tiene esta Junta facultad para nombrar un Consejo de Regencia. No niegan los criollos la legitimidad del poder de estos organismos para las provincias españolas que libremente han concurrido a su formación,
e) Ha caducado el poder real y América no ha concurrido a la formación de otro poder substituto, por lo tanto:

1. los derechos de la soberanía han vuelto al pueblo;
2. la autoridad de los funcionarios reales ha caducado;
3. el Cabildo en su calidad de órgano que representa al pueblo, debe asumir el gobierno, constituir una Junta Provisoria de Gobierno y convocar a todos los pueblos del virreinato para que como soberanos, determinen cuál es la actitud a asumir, y constituyan el gobierno que estimen conveniente.

LAS IDEAS POLÍTICAS DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO

El movimiento libertador de Mayo, aunque obedecía a profundas raíces históricas no fue el resultado de una actitud serenamente meditada y programada. Fue en gran parte producto del estado circunstancial de la Corona española. Los criollos se encontraron obligados a asumir en tiempo perentorio una actitud definida y lo hicieron.

Puesto este hecho fundamental los sucesos fueron tomando una dirección emancipadora definitiva, no prevista.

No es posible encontrar en los criollos una clara fundamen-tación del poder aparte de la tomada de la teoría suareciana. No hay tampoco en el primer gobierno patrio, constituido a título provisorio y mientras se reúne la asamblea de los pueblos del virreinato un plan, ni un programa premeditado de acción.

En las discusiones y votos del día 22 se encuentran sus ideas políticas fundamentales. Estas ideas se manifiestan también en el Reglamento de la Junta elaborado por el Cabildo el día 25 y en la Proclama dirigida el día 26 a los habitantes de las provincias.

Los objetivos de la Nueva Junta son propuestos al virreinato al día siguiente de su constitución mediante proclama.

Dicha proclama los enuncia así:

— «proveer por todos los medios posibles a la conservación de nuestra santa religión;
— la observancia de las leyes que nos rigen,
— la común prosperidad,
— el sostén de estas posesiones en la más constante fidelidad y adhesión a nuestro muy amado Rey Señor don Fernando VII y sus legítimos sucesores en la corona de España».

El Reglamento elaborado por el Cabildo para regular el ejercicio del poder por la Junta gubernamental contiene una serie de principios que por evolución nos conducirán a una democracia republicana.

Principio de la división de poderes:

Este principio es afirmado por el reglamento del día 25.
El artículo 7 establece la incompatibilidad de la función ejecutiva con la judicial. Dice: «Los miembros de la Junta quedan excluidos de ejercer el poder judicial el cual se refundirá en la Real Audiencia». El Cabildo asume de hecho funciones parlamentarias. Afirma el artículo 9: «La Junta no puede disponer contribuciones ni gravámenes al pueblo o a sus vecinos, sin previa consulta y conformidad de Este Excelentísimo Cabildo».

El reglamento dictado el día 28 por la Junta anula este poder parlamentario del Cabildo y aumenta su propia autoridad.

El régimen republicano y el sistema representativo:

La Junta de mayo no rechaza el poder monárquico, antes lo afirma. Por lo tanto no es republicana.
Con todo hay en ella una serie de principios que encuadran dentro de la concepción republicana:
1. afirmación de que el poder pertenece al pueblo, que es «cosa pública»;
2. principio de separación de poderes;
3. responsabilidad de los funcionarios. Son responsables ante el Cabildo, el cual puede incluso separarlos de sus cargos en caso de que faltasen a sus deberes;
4. publicidad de los actos. Establece el Reglamento que la Junta, cada mes, publique «un estado en que se dé razón de la administración de la Real Hacienda»;
5. la representación popular es asumida por el Cabildo.

El pueblo y los patriotas reconocen que la representación popular es ejercida por el Cabildo. Esta había sido tradicionalmente su función. El pueblo pide que sea el Cabildo ordinario quien designe la Junta Gubernamental y le ratifica de hecho su carácter representativo.

La circular del 27 de mayo invita a los pueblos del interior a que envíen diputados a Buenos Aires, los que a medida de su llegada, se irían incorporando a la Junta; disposición que luego encontrará oposición en Moreno y Paso.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe