Siglo XXI: Nuevo Modelo Social

El Tercer Mundo ¿Por qué algunos países pertenecen al Tercer Mundo?

El Tercer Mundo, Indicadores,Factores y Características

A QUÉ LLAMAMOS TERCER MUNDO: La mayoría de los pueblos descolonizados se han visto enfrentados a graves problemas de hambre, analfabetismo, carencia de industria; pero estos problemas agobian también a naciones cuya independencia política no es reciente. Para el conjunto de países que no han realizado la Revolución Industrial se han buscado denominaciones diversas; primero se habló vagamente de “pueblos subalimentados” —la palabra hambre se rehuyó durante mucho tiempo en la literatura política y sociológica hasta que rompieron el tabú las publicaciones de Josué de Castro—, más tarde de naciones subdesarrolladas” y “en vías de desarrollo”.

El demógrafo Sauvy acuñó la denominación Tercer Mundo porque veía en estos pueblos la prolongación del Tercer Estado de la Revolución Francesa, similitud bastante forzada, ya que en el Tercer Estado se integraban también burgueses adinerados. Esta expresión terminó por aceptarse.

El drama del subdesarrollo afecta a los dos tercios de la población mundial; en pertenecer a uno u otro sector radican las más profundas diferencias entre las naciones. En 1958 Nehru expresó: “la verdadera división del mundo contemporáneo no se encuentra entre países comunistas y países no comunistas, sino entre países industrializados y países subequipados”. Algunos especialistas han ido desvelando la situación angustiosa en que viven la mayor parte de la población en una época legítimamente orgullosa de sus conquistas científicas y tecnológicas.

Debemos apuntar que bajo una misma denominación se ha incluido a naciones de niveles de riqueza muy dispares. Países paupérrimos, como Bangla Desh o Mauritania, no deberían ir en el mismo grupo que otros, productores de petróleo que presentan algunos de los rasgos definitorios del Tercer Mundo pero unas posibilidades de desarrollo utópicas para los carentes de esta fuente de ingresos.

Los países del Tercer Mundo se basan en el monocultivo, pero un producto agrícola puede bajar de precio, iniciando una espiral ruinosa. Los productores de petróleo presentan igualmente un solo producto pero su artículo les garantiza grandes posibilidades, aunque se trate de un bien no renovable, explotable durante un ciclo que esos países no parecen estar aprovechando para industrializarse.

Actualmente se suele hablar de cuatro mundos, aunque en la realidad se trata sólo de unidades nominales, para nada homogéneas. El PRIMER MUNDO, formado por el Occidente y las democracias asimilables a este modelo, ha guiado hasta ahora, bien o mal, a todo el sistema mundial, pero actualmente ya no está en grado de gobernarlo ni de modificarlo por sí solo: o se asocia con los otros o será sumergido bajo el peso de masas gigantescas y de problemas apabullantes. El SEGUNDO MUNDO, constituido por las naciones industrializadas de régimen socialista, ha realizado una tentativa más o menos lograda de reestructurarse y podrá continuar en este camino, pero en cambio no podrá aislarse: o se asocia también a los otros mundos o entrará en un proceso de involución. El TERCER MUNDO está constituido por países eufemísticamente llamados «en vías de desarrollo». Y el CUARTO MUNDO está integrado por los países más pobres y desesperados. Aquí viven tres cuartos de la humanidad que si bien no pueden aspirar por el momento a guiar todo el sistema, tienen en cambio el poder de arrastrarlo hacia situaciones sin solución: o se ponen de acuerdo con los otros mundos o serán los primeros en sucumbir. Por Aurelio Peccei

También para otros autores el Cuarto Mundo. son países en desarrollo, ricos, aunque su opulencia no será eterna. Para ellos se ha intentado la denominación de Cuarto Mundo, pero es un rótulo equívoco, porque podría pensarse que comprende a los que se encuentran en peor situación, y de hecho se ha empleado a veces para señalar niveles extremos de pobreza nacional o para referirse a los emigrados de países pobres que viven en la marginación de ciudades del Primer Mundo.

INDICADORES DEL SUBDESARROLLO

Dejando a un lado la ambigüedad del término, veamos cuáles son los indicadores que caracterizan a los países subdesarrollados, o en vías de desarrollo, como se ha preferido decir empleando una expresión más esperanzadora.

a) Baja renta por habitante. De la ínfima producción de estos países correspondería a cada habitante, en un teórico reparto igualitario, una cantidad mínima de bienes. Se dice que en el diálogo Norte-Sur las diferencias entre ricos y pobres se hacen cada vez mayores. ¿Es sólo un dicho o responde a un fenómeno real?

En 1980 en el primer puesto de la tabla de los países figuraba Emiratos Arabes Unidos con 30.000 dólares de renta per cápita, y Bhután en el último con 80 dólares. En 1997 Luxemburgo figuraba como país más rico con 37.000 dólares y Mauritania como uno de los más pobres. Estas cifras nos permiten llegar a tres conclusiones: las diferencias entre países ricos y pobres son abismales; esas diferencias no dejan de aumentar; algunos países pobres, como Mauritania entre otros, han visto empeorar gravemente su situación en los últimos años.

b) Subalimentación. Ingestión alimentaria inferior a las 2.000 calorías diarias y ausencia de proteínas y otros nutrientes en la dieta, lo que provoca problemas para el crecimiento de los niños. Intermitentemente, al compás de los vaivenes meteorológicos, hambrunas que diezman la población.

c) Alto crecimiento demográfico. Provocado por la elevada natalidad, superior al 2% anual.

d) Escasa densidad de las infraestructuras. Inexistencia de una red de transportes moderna, de organización estadística, etc.

e) Predominio del sector agrícola. Sin mecanización ni modernización de los sistemas de cultivos. Consecuencias: dependencia de las condiciones naturales; elevado empleo de mano de obra, que alcanza hasta el 50% de la población activa; trabajo precoz de los niños en labores agrarias, con perjuicio de su educación.

f)Industrialización mínima. Habitualmente de tipo extractivo (minas) o que exige empleo abundante de mano de obra. Dependencia del exterior, en cuanto a la tecnología y la comercialización de los productos.

g)Altas tasas de analfabetismo. Lacra prácticamente extinguida en los países occidentales, en algunos países del Tercer Mundo aún persisten índices que impiden cualquier programa de desarrollo. En Asia el 73% de Nepal y el 62% de Bangla Desh y Pakistán; en Africa el 86% de Níger, 69% de Sierra Leona, representan algunos de los casos más graves. En Mauritania el 62% de analfabetos ha podido ser uno de los factores en el empobrecimiento que hemos apuntado.

h)Carencia de cuadros dirigentes. En la Administración y de técnicos en la producción.

FACTORES DEL SUBDESARROLLO CAUSAS DEL ATRASO

Hemos visto que algunos países iniciaron su industrialización en fecha tardía, Japón y Rusia constituyen dos ejemplos a este respecto; sin embargo, los países atrasados se encuentran en la actualidad con obstáculos casi insalvables no sólo para cubrir el foso que les separa de los más adelantados, sino incluso para iniciar un proceso auténtico de industrialización.

Analizaremos luego las razones de esta dificultad. Pero nos interesa en este momento discenir las del retraso. La más evidente sería la historia colonial; es una explicación fácil, las metrópolis mantuvieron a sus colonias en una situación de atraso para poder aprovechar sus riquezas, en concreto para extraer sus materias primas.

Sin negar que esta situación se dio, es un factor insuficiente y, en todo caso, dejaría sin explicar el atraso de las naciones que son independientes desde el siglo XIX o antes. Bairoch ha aportado otras explicaciones. Según este autor las naciones que llegaron al año 1900 sin haber iniciado su industrialización se encontraron con una complejidad técnica que imposibilitó su pronta asimilación; de ser determinante este factor habría que concluir que Japón con el Meiji (1868) y Rusia con la emancipación de los siervos (1861) “acordaron a tiempo” su programa industrial, treinta años más de dilación les hubiera rezagado inevitablemente.

La distancia sería otro factor; la Revolución Industrial se transmitió a paises cercanos a Inglaterra, los del continente europeo, y a Estados Unidos, a través de un océano que se atravesaba con facilidad; a mayor distancia la recepción masiva y continua de avances técnicos resultaba una utopía, pero Japón o es una excepción o una refutación de este argumento. También señala Bairoch diferencias de clima; los avances técnicos de la Revolución Industrial son aplicables a la zona templada, pero no a la tropical y ecuatorial.

Finalmente, es más difícil industrializar naciones de densidad de población muy alta en relación con la densidad de las naciones europeas a principios del siglo XX. Las teorías de Bairoch han sido discutidas en sus pormenores, pero en conjunto no hay duda de que el retraso en el inicio de la industrialización complicó la posibilidad de las primeras fases de despegue y contribuyó a aumentar de forma notoria las diferencias de nivel entre los países industrializados y los no industrializados.

LOS OBSTÁCULOS PARA EL DESARROLLO:

Algunos de los problemas parecen agravarse cada año. ¿Cuáles son los obstáculos para que estos países de la constelación de la pobreza no puedan iniciar su despegue? Siguiendo a Bairoch vamos a señalar cuatro tipos diferentes:

a) El obstáculo demográfico. La tasa de aumento de la población, entre un 2,6-2,7% supone, de mantenerse, la multiplicación por 13 de los efectivos humanos en un siglo; este ritmo constituye un hecho enteramente nuevo y absorbe buena parte de las inversiones. Las economías que iniciaron su desarrollo a lo largo del siglo XIX podían crecer con una acumulación de capital del orden del 5 al 7%, pero los países subdesarrollados actuales necesitan una acumulación de capital del orden del 12% sólo para que no disminuya el nivel de vida de una población más numerosa.

Además, este aumento se produce en la población agrícola, a diferencia de Europa, que redujo el sector campesino durante la Revolución Industrial. Finalmente, la alta natalidad provoca un aumento desorbitado, proporcionalmente, de la población en edad escolar, lo que supone otras necesidades de inversión que se adicionan a las de alimentación, etc.

b) El obstáculo técnico. En los orígenes de la Revolución Industrial la simplicidad de la técnica permitía su asimilación casi inmediata; en contraste, la complejidad de la técnica actual supone unos niveles de preparación para su aprendizaje que están muy lejos de las posibilidades de los países del Tercer Mundo. Además, los bienes de equipo exigen la instalación de grandes unidades de producción, segundo factor que contribuye a que los países subdesarrollados dependan del exterior para la adquisición de su maquinaria. Consecuencia de esta dificultad de acceso a la tecnología y a las instalaciones costosas es que los pueblos atrasados en vez de alcanzar niveles de industrialización moderna están derivando hacia formas de artesanado artístico.

c) El bajo coste de los transportes. En conjunto los precios de coste del transporte han descendido en una proporción de 20 a 1, lo cual ha suprimido la barrera protectora de la distancia. Esta posibilidad de trasladar con costes bajos artículos entre los continentes constituye una tragedia para las naciones rezagadas en su industrialización.

En el campo de la agricultura importan el equipo agrícola en vez de fabricarlo, destinan parte de sus tierras a cultivos de plantación para la exportación y faltan tierras para la subsistencia, se mantienen bajos los salarios y no se produce una demanda interior. Por otra parte es posible la existencia de minería sin la creación de industrias de transformación; es decir, un país atrasado, en la actualidad, puede tener grandes riquezas mineras y extraerlas a base de comprar la maquinaria a un país industrial y venderle el minera sin trasformar; se trata de industrias extractivas- en comparación con lo que significó el carbón para Inglaterra señala inmediatamente las diferencias; Inglaterra no vendió el carbón ni compró la maquinaria al iniciar su Revolución Industrial, sino que suscitó con su riqueza minera una industria siderúrgica propia.

CARACTERÍSTICAS

Todos ellos sufren diverso grado de dependencia económica que se traduce en un cierto menoscabo de su soberanía:

• Predominio de empresas multinacionales en la explotación y en el comercio de sus recursos naturales, muchas veces en contravención a las normas legales.

• Satisfacción preferencial de las necesidades del país metrópoli sobre los intereses del país dominado, con referencia a la explotación y comercialización de sus productos.

• Progresivo deterioro de los términos de intercambio: el constante aumento de precio de los productos industriales, y la reducción del valor de las materias primas, da como resultado el endeudamiento crónico del país dominado.

• Sojuzgamiento financiero, mediante préstamos otorgados por instituciones internacionales a los países poco desarrollados, muchas veces para solventar gastos innecesarios, generando deudas externas imposibles de pagar.

En la actualidad, las voces más autorizadas del mundo proclaman la necesidad de implantar un nuevo orden económico internacional, con nuevas normas basadas en la equidad y que permitan a los países no desarrollados, merced a su propio esfuerzo y a la valorización de sus recursos, alcanzar su liberación de todo tipo de sometimiento.

PARA SABER MAS…
La ONU y el Tercer Mundo

A mediados de los años sesenta se estaban produciendo cambios sutiles pero fundamentales en la organización mundial, reflejo de los cambios operados en el mundo. Con la disolución oficial de los imperios coloniales de Europa en los años cincuenta y sesenta, los últimos vestigios de una época histórica estaban siendo reemplazados por las primeras conmociones de una nueva. Gradualmente, las dos facciones opuestas que habían dominado la política mundial desde el final de la guerra advirtieron la existencia de otro grupo, compuesto por los países recién independizados de Asia, África e Iberoamérica.

Estas naciones del Tercer Mundo, como llegaron a llamarse, sufrieron numerosas dificultades: la mayoría eran militarmente débiles, políticamente inestables y sumamente pobres, con pocos recursos industriales o intelectuales a los que recurrir. Sin embargo, constituían un alto porcentaje de la población mundial: algunas tenían recursos naturales de gran valor y —quizá lo más importante— no estaban comprometidas con ningún bloque de la guerra fría.

Su primer intento por establecer alguna forma de solidaridad política tuvo lugar en abril de 1955 en la Conferencia afroasiática de Bandung (Indonesia). Aunque los resultados de esa conferencia no fueron decisivos, los países participantes reafirmaron su intención de permanecer «no alineados» y aprovechar las rivalidades de la guerra fría para mejorar sus condiciones de vida.

Desde entonces, las naciones del Tercer Mundo han surgido como un factor imprevisible pero relevante en la política mundial, tendiendo en muchos casos a equilibrar y moderar las acciones de las superpotencias. Especialmente en la ONU, su fuerza como bloque les ha brindado un papel fundamental en casi todas las decisiones políticas. Resultado, al menos parcial, de su creciente importancia fue convencer a los Estados Unidos en 1971, tras 21 años de oposición, para que respaldasen la admisión en la ONU de la nación mayor y más poderosa del Tercer Mundo: la China de Mao Tse-tung.

Así, casi por accidente, los propósitos originales de las Naciones Unidas parecían en muchos aspectos más cerca de cumplirse que nunca. La paz mundial, o al menos la supervivencia del mundo, se aseguraron durante un período que pudo haber marcado el final de la historia conocida. Una pequeña fracción de poder se había transferido de las superpotencias a algunas de las más pequeñas, y un creciente porcentaje de la población mundial estaba representada en la organización mundial; en tres décadas, los países miembros habían aumentado de 50 a 144. El Tercer Mundo abarca el 51 por ciento de la extensión habitable del globo y su población supone el 47 por ciento de la mundial.

El futuro, por supuesto, no carecería de problemas. A medida que su poder disminuía, las grandes naciones estaban menos dispuestas a financiar la institución, especialmente las acciones a las que se oponían, como aconteció cuando la Unión Soviética, Francia y otras se negaron a sufragar en la proporción establecida la costosa intervención en el Congo. Semejante amenaza surgió de nuevo a raíz de la controvertida votación de noviembre de 1975, en la que la Asamblea General, dirigida por las naciones árabes, aprobó una resolución calificando el sionismo de una forma de racismo.

Sin embargo, persistía un hecho cierto y alentador: incluso en los momentos de mayor tensión, ninguna nación había renunciado a su calidad de miembro de la organización, en contradicción con las ruidosas dimisiones de la antigua Sociedad de Naciones. Países diversos y en diversas circunstancias continuarán sin duda encontrando defectos a las Naciones Unidas, pero es casi seguro que jamás se pondrá en duda la importancia de la Organización.

El Neocolonialismo y el Tercer Mundo

Las sociedades secretas crean acontecimientos mundiales por poder

Las sociedades secretas crean acontecimientos mundiales para mantener su poder

La base de cualquier Estado y de cualquier gobierno es la existencia de un enemigo. La lucha contra un enemigo común sirve para aglutinar más a las masas.

Un peligroso enemigo externo muchas veces aparece de manera espontánea o imprevisible, pero según Strauss, y los políticos que han caído bajo su influencia, si ese enemigo no existe, es necesario crearlo. Si no hay uno a mano, éste debe ser fabricado, porque sin un enemigo poderoso se corren riesgos de que se den las condiciones para que aparezcan importantes niveles de disenso interno que pongan en riesgo la conducción del Estado y el dominio de un país por los “elegidos” a través del derecho natural, o sea los más fuertes.

Obviamente es necesario entender que en un régimen capitalista global, los más fuertes no son otros que los más ricos.(uno de los principio de la filosofía política del alemán Leo Strauss)

Si el enemigo actual del capitalismo corporativo anglo-norteamericano, manejado por su elite, no es otro que el terrorismo islámico internacional, manufacturado por ella misma, es necesario hacer notar que hasta hace poco más de una quincena de años no era así.

guerra fria ee.uu - rusia

Entre 1989 y 1991 se derrumba el bloque soviético, que desde la Segunda Guerra Mundial, era el “gran enemigo occidental” según lo que prácticamente toda la prensa internacional reconocía. Sólo entonces, cuando se derrumbó el imperio soviético, “nació” el terrorismo en la magnitud y con la metodología actual. ¿Qué hubiera ocurrido si en cambio tras el derrum­be soviético, el mundo hubiera ingresado en una etapa de paz mundial muy prolongada, como algunos pronosticaban?

Las agencias internacionales de espionaje habrían perdido una buena parte de su razón de ser, las empresas de armas habrían visto recortadas sus ganancias, y deberían haber afrontado un duro proceso de reconversión, la industria petrolera anglo-norteamericana se encontraría en una muy difícil situación, dado que no tendría pretextos para empujar a sus gobiernos a la guerra en Oriente Medio, con lo que sus posibilidades de negocios se extinguirían a medida que se acaba el petróleo inglés del Mar del Norte y el norteamericano en Texas.

Finalmente, muchos de los principales bancos del mundo probablemente se encontrarían en un muy precario estado de debilidad debido a sus lazos con esos sectores, dado que no se han limitado a proporcionarles financiamiento, sino que son controlados por los mismos clanes familiares, propietarios ocultos de las petroleras.

Sobrarían recursos para la lucha contra el narcotráfico, el cual no podría trabajar con las grandes facilidades que hoy lo hace en países como Afga­nistán o Colombia. Una lucha con más y mejores recursos contra el narcotráfico debilitaría a su vez a muchas agencias inter­nacionales de espionaje, que se nutren de esos fondos “negros’, y a buena parte del sistema financiero internacional que ha ob­tenido grandes ganancias del lavado —y de la liquidez— que apor­tan sus ganancias.

Entonces, estaríamos en otro mundo quizá no necesariamente estable, pero sería un mundo en el que la elite que hoy determina los acontecimientos tendría mucho menos poder, y la misma se iría extinguiendo y fraccionando. Por supuesto, no estaríamos leyendo en las primeras planas de los diarios titulares como Clarín del 12 de septiembre de 2006, basado por entero, según declara el matutino, en una noticia publicada por USA Today del día anterior: “Incremento millonario del gasto en seguridad en todo el mundo: «Este año se invertirán US$ 59.000 millones seis veces más que en el año 2000»

Por eso es de hacer notar que la presencia de algún enemigo mortal como es hoy el terrorismo, y antes lo era la Unión Soviética, es siempre funcional a los intereses de esa elite que ha corrompido las estructuras políticas y económicas de muchísimas naciones tras la fachada de la “democracia’ y del supuesto “capitalismo de libre mercado’.

Sin embargo, así como el terrorismo actual es prácticamente manufacturado a “medida’ de la propia elite que se dice horrorizada por su existencia, cuando se investiga el ocaso y la caída del bloque soviético aparecen varios elementos que son una muestra clara de que la manipulación, la creación, o al menos un estímulo determinante a la organización y el sostenimiento del enemigo no son nada nuevos.

Fuente Consultada: Nadie Vio Matriz de Walter Graziano

La Sociedad de Consumo Origen Y Características Resumen

La Sociedad de Consumo Origen y Características

Como consecuencia de la implantación del llamado Estado de bienestar, a partir de fines de la Segunda Guerra Mundial, importantes sectores sociales de los países industrializados aumentaron, considerablemente, el poder adquisitivo. Para mantener esa situación de mejoramiento salarial y de cobertura social, era necesario acrecentar la producción y, en forma paralela, el consumo para que se pudiera absorber todo lo fabricado.

Así aumentarían las ganancias de los industriales que, a su vez, dispondrían de más capitales para seguir mejorando la capacidad adquisitiva de las clases medias y bajas, formando un círculo en el cual todos los elementos debían conservar el equilibrio.

EL ESTILO DE VIDA AMERICANOTodo esto se hizo posible gracias a los adelantos tecnológicos. El mejoramiento salarial se dio a partir de las negociaciones entre los sindicatos y las organizaciones patronales, y asegurando las mayores ganancias a los empresarios.

Para sostener este nivel de vida, era necesario aumentar el consumo, aun de productos superfluos que comenzaron a ser publicitados como imprescindibles.

A fin de lograr ese objetivo, fue creado en los Estados Unidos un nuevo estilo de vida, que comenzó a difundirse como el american way of life (estilo de vida americano).

Para ello, se utilizaron dos elementos: la publicidad y la disminución de la calidad de los productos, con el fin de que tuvieran menor vida útil y por lo tanto, fuera necesario reponerlos más rápidamente.

Esta nueva forma de vida se basaba en el consumo de todo tipo de artículos, como uno de los principales caminos para la realización individual de los seres humanos. Se dejaban en segundo plano muchos de los valores culturales sostenidos hasta entonces, como el crecimiento intelectual y espiritual.

Las características de ese “estilo» fueron —además del consumismo— la exageración, la ostentación de la riqueza y la grandiosidad, reflejadas en todos los órdenes. La industria automotriz norteamericana, por ejemplo, se diferenció de las demás por el enorme tamaño de sus vehículos y por su mayor potencia. Los automóviles Impala, inmensos en tamaño, se convirtieron en el símbolo de la riqueza de los años 60.

Se creó, de este modo, una notoria influencia y hasta dependencia cultural, pues el resto de los países estuvieron influidos por la moda y las preferencias norteamericanas, más allá de sus propias tradiciones o idiomas.

LA SOCIEDAD DE CONSUMO: En las sociedades de los países desarrollados —y en cualquier lugar del mundo donde se deje sentir la influencia del modelo dominante del capitalismo industrial— el trabajo se ha convertido en una forma de obtener dinero y éste en un medio para conseguir bienes. Esta cadena que llamamos «sociedad de consumo» es producto del gran crecimiento económico de los años siguientes a la posguerra mundial.

La venta de productos de consumo crece de forma imparable gracias a la publicidad, dirigida a una población cada vez más amplia, que se encuentra en condiciones de adquirirlos. Las nuevas técnicas publicitarias presentan los productos no sólo de forma atractiva, sino haciéndolos indispensables, con el objeto de aumentar el consumo.

En muchas sociedades vivir es consumir y una nueva escala de valores, en la que se prima el éxito económico, la abundancia de bienes y la búsqueda del máximo bienestar, ha sustituido a otros principios. Todo se compra y se vende: la cultura, el deporte, las noticias, los sueños. Ello provoca profundas insatisfacciones entre quienes no consiguen esos objetivos: los marginados del sistema, los parados, los jóvenes que no acceden al trabajo, los jubilados que pierden su actividad y parte de su nivel económico

Después de la Segunda Guerra, el avance tecnológico (en electrónica, física y química), la mayor disponibilidad de mano de obra —producto de la paz y del aumento demográfico— ocasionaron un gran incremento de la producción industrial. Para mantener y aumentar el nivel de ganancias de los empresarios, fue necesario elevar el consumo, para lo cual se incorporó a los sectores medios y bajos en el mercado consumidor de productos antes reservados a las clases privilegiadas, tales como, electrodomésticos, automóviles, etc.

Además de aumentar el consumo, las mejoras en el nivel de vida de los obreros hacían disminuir los reclamos y los alejaban de los posibles conflictos sociales. A este modelo basado en el consumo masivo se lo denominó sociedad de consumo. Dos elementos fundamentales ayudaron a instalar el consumismo: la publicidad y las ventas a crédito.

Se estimulaba a través del cine, la radio, la televisión, de los diarios y de las revistas, el deseo por acceder a un mundo ideal y fantástico, al cual sólo se ingresaba comprando determinadas “marcas” de productos.

Para triunfar en la vida, había que manejar tal automóvil, beber determinada gaseosa o vestir la ropa de los famosos. Incluso, las manifestaciones artísticas, como la música, el cine, el teatro o la literatura, eran impuestas por la propaganda de las empresas discográficas, las distribuidoras cinematográficas y por las empresas teatrales o editoriales. Había nacido la cultura de masas, en la que era

más importante la difusión que la creación artística en sí misma. Tenía más valor lo más conocido que lo más creativo o mejor producido. Prevalecía lo comercial sobre lo artístico.

EL PENSAMIENTO ALTERNATIVO Y LA RESISTENCIA CULTURAL: A partir de los años 50, la modernización socioeconómica comenzó a expresarse claramente en el arte, la literatura y en otras manifestaciones culturales. A su vez, la expansión de los denominados medios masivos de comunicación, implicó una nueva y compleja relación entre las diferentes culturas.

Sobre todo, porque el poder político y económico de los países centrales también iba a mostrarse en una capacidad, hasta ese momento impensable, de difundir sus valores culturales a otros pueblos.

A su vez, en el interior de cada sociedad, también existían determinados valores predominantes, es decir, un cuerpo de ideas coherentes que explicaban una particular visión del mundo e impregnaban la vida social y cultural de una comunidad.

Y en toda sociedad, paralelamente a esa cultura dominante, surgieron grupos que se planteaban otros valores, otras ideas sobre lo que estaba bien o estaba mal, y que cuestionaron los valores los modos de relación y el sistema político de una época.

Esos grupos comenzaron a surgir en los años de posguerra, al calor de la urbanización y del crecimiento de la matrícula estudiantil en todos los niveles. Fueron movimientos que cuestionaron la forma en que estaba ordenada la sociedad y que se pronunciaron c por alternativas de vida distintas de las formas en que habían sido educados por sus mayores.

Estas voces fueron, a veces, subculturas que expresaron a subgrupos de la sociedad, como pueden ser los jóvenes que utilizaban una manera particular de vestirse, hablar, etc., o auténticas contraculturas, es decir en corrientes de opinión que planteaban valores contrarios a los predominantes en la sociedad de la que eran parte.

La complejidad de este proceso de intercambio cultural estuvo dada, también, porque los modernos medios de difusión fueron parte de la Guerra Fría. Estos medios, controlados por los países centrales, comenzaron a irradiar a todas partes del mundo sus valores y hábitos culturales, como los que se correspondían con el mundo occidental y cristiano frente al ateísmo socialista.

Otro importante elemento de propaganda fueron los comics, donde héroes dotados de poderes sobrehumanos —como Súperman o el Capitán América— lograron proteger al mundo occidental de la constante amenaza de sus enemigos.

Frente a esta influencia cultural, marcada y guiada por la sociedad de consumo, nacieron en la postguerra pensamientos alternativos a los dominantes, es decir verdaderos movimientos contraculturales: todos dieron muestras de inconformismo, rebeldía y resistencia a la imposición cultural a Li que se sentían sometidos.

La denominada cultura beat se originó en los Estados Unidos y fue la expresión de una generación que no creía en los mitos de los adelantos científicos que habían producido la mecanización, ni en la adoración del dinero como medio de satisfacción. Allen Ginsberg y Jack Kerouac fueron —a través de poesías y cuentos que transitaban en revistas subterráneas (underground) sin circulación comercial— típicos representantes de una búsqueda por separarse de una sociedad que consideraban arbitraria y falsa.

En ella los hombres —afirmaban— habían perdido la capacidad de comunicarse y vivir, producto de los bombardeos publicitarios que alentaban únicamente la superficialidad del confort: el auto, la casa, el televisor, etcétera. Para manifestar su disconformidad, alentaron la resistencia al consumo.

En Europa, junto al desarrollo del Estado de bienestar que daba lugar a la “sociedad del ocio”, la resistencia cultural se expresó también en el terreno filosófico: autores como Herbert Marcuse o Jean Paul Sartre adquirieron notoriedad en los 50, aunque sus libros y figuras fueron célebres en los 60.

La búsqueda de lo auténticamente latinoamericano fue parte de ese pensamiento alternativo, y la crítica apuntó a padecimientos de sus habitantes por parte de dictaduras o regímenes que permitían y alentaban el despojo económico, acompañado de la destrucción de la identidad cultural propia. Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier y José María Arguedas fueron —entre otros— parte de esa generación que, en sus novelas, expresaron la resistencia y alternativa cultural en Latinoamérica.

CONSTRUCCIÓN DE UNA NACIÓN DE CONSUMIDORES

Expresa Annie Leonard, experta en el crecimiento con desarrollo sostenible internacional y salud ambiental. «En Estados Unidos trabajamos más horas que cualquier habitante de casi todos los otros países industrializados del mundo, y dos de las principales actividades en las que empleamos nuestro escaso tiempo libre son mirar televisión e ir de compras: vamos al trabajo, llegamos exhaustos a casa y nos desplomamos frente al televisor; los comerciales nos dicen que necesitamos más COSAS para sentirnos mejor con nosotros mismos, entonces salimos de compras, y después tenemos que trabajar aun más para pagar todo lo que compramos. Es lo que denomino rutina del trabajo-la TV-las tiendas».

Hace un siglo, la vida económica, política y social de Estados Unidos no se centraba de forma tan unilateral en el consumismo. Es cierto que la gente compraba COSAS, pero este aspecto se equilibraba con otras actividades y nietas. ¿Cuál fue la causa del desplazamiento hacia el exceso de consumo?

Tal como señala David Orr, profesor del Oberlin College, «el surgimiento de la sociedad de consumo no fue inevitable ni accidental. Lejos de ello, fue el resultado de la convergencia de cuatro fuerzas: un ideario según el cual la Tierra es nuestra para que tomemos todo de ella; el surgimiento del capitalismo moderno; la inteligencia tecnológica, y la extraordinaria prodigalidad de América del Norte, donde echó sus primeras raíces el modelo de consumo masivo.

Para expresarlo de forma más directa, nuestra conducta de consumo es el resultado de la seducción publicitaria, las trampas del crédito fácil, la ignorancia acerca del contenido peligroso que tiene mucho de lo que consumimos, la descomposición de la comunidad, la despreocupación por el futuro, la corrupción política y la atrofia de los medios alternativos que podríamos usar para aprovisionarnos».

En otras palabras, en Estados Unidos había muchísimos recursos a mano, creíamos que apoderarnos de ellos era nuestro derecho y dilucidamos nuevas y astutas maneras de hacerlo. A medida que el capitalismo (véase el capítulo introductorio por más detalles sobre el capitalismo), con su incesante necesidad de producir ganancias, fue evolucionando hasta convertirse en el modelo económico dominante, la cultura del consumismo se volvió necesaria para sostenerlo.

En EE.UU. los gastos de consumo personal (la cantidad que gastamos en bienes y servicios en el nivel de los hogares) superaron los 24 billones de dólares en 2005,3 de 4,8 billones (en dólares de 1995) en 1960.

En 2004-2005, los estadounidenses gastamos dos tercios de nuestra economía de 11 billones de dólares en bienes de consumo, invirtiendo más dinero en zapatos, joyas y relojes (100.000 millones de dólares) que en educación superior (99.000 millones de dólares). De acuerdo con las Naciones Unidas, en el mundo entero se gastaron 18.000 millones de dólares en cosméticos, mientras que el cuidado de la salud reproductiva de todas las mujeres habría alcanzado los 12.000 millones.

Mientras que para eliminar el hambre y la desnutrición habrían bastado 19.000 millones de dólares, se gastaron 17.000 millones de dólares en alimento para mascotas en Estados Unidos y Europa combinados.

Y los gastos en cruceros marítimos alcanzaron los 14.000 millones de dólares, aunque habría costado 10.000 millones de dólares proporcionar agua potable para todos. En 2000, sólo los adolescentes (de 12 a 19 años) gastaron 115.000 millones de dólares; el mismo grupo controló 169.000 millones de dólares en 2004.

El paseo de compras Malí of America, de más de 400 hectáreas -siete veces el tamaño del estadio de los Yankees- es una de las atracciones que más visitantes recibe en Estados Unidos.8 El estadounidense medio tiene 6,5 tarjetas de crédito. El supermercado estadounidense promedio ofrece a la venta 30 mil artículos.10 Desde 2003, Estados Unidos tiene más automóviles privados que conductores con licencia.

PARA SABER MAS…
LA SOCIEDAD DE CONSUMO:

A medida que el aparato productivo de las sociedades industriales avanzadas iba cubriendo las necesidades básicas vitales, el problema económico se desviaba de la producción para pasar a la venta de bienes y servicios que pueden considerarse más como lujos que como necesidades. Siempre hubo artículos de lujo para un sector privilegiado de la población, y su mercado siempre había sido inseguro, mientras que el de los productos de consumo masivo variaba poco.

Desde principios del siglo XX, incluso el mercado de los productos de consumo masivo era incierto para la población en general, mientras los productores necesitaban pedidos de grandes cantidades para mantener bajos los costes de producción. Uno de los métodos para salvar esta contradicción entre un mercado inconstante y un alto coste fijo, era la publicidad.

Ésta empezó a tener más y más recursos, al tiempo que se hacía indispensable para los fabricantes. Al mismo tiempo, también empezó a afectar el clima moral: la avidez de posesiones, el deseo de superar al vecino, la búsqueda del lujo se convertían en virtudes aceptables. La adquisición podía convertirse en un fin en sí misma; a finales del siglo XX, la sociedad de consumo estaba en su punto culminante.

Dado que un gran número de personas con ingresos disponibles buscaban un modo de gastarlos, un método adoptado por los anunciantes fue crear, en interés de los productores, necesidades que no existían antes. En algunos casos, se alimentaba el deseo de productos o servicios enteramente nuevos. Otras veces, se despertaba el deseo del último modelo, estimulado por la caducidad programada.

Los artículos descartados, como los coches de ocasión, pasaban a las clases cada vez más bajas hasta que acababan en enormes montones de chatarra, uniendo el derroche de recursos por un lado con la desfiguración del paisaje por otro.

Los moralistas y los que eran hostiles al capitalismo tenían mucho que criticar. Sin embargo, también podría afirmarse que un elemento de derroche era el precio necesario para el indudable empuje del progreso en las economías de mercado industrializadas.

Sin duda, ninguna alternativa resultó tan eficaz, y la menos eficaz fue la de las economías gobernadas por los planificadores con actitudes más puritanas sobre lo que constituía las necesidades vitales. De hecho, existen indicaciones de que los que se criaron con pocos bienes, por ejemplo en la Unión Soviética, se sentían más atraídos por el lujo que aquellos que tenían contacto diario con él.

El énfasis en los consumidores del sexo femenino, que se observa en la publicidad de la década de los años 60, ha dado paso a un llamamiento más equilibrado en la década de los 80, aunque las chicas guapas eran utilizadas más a menudo para llamar la atención de los hombres, más que de las mujeres, del mismo modo en que los hombres atractivos debían atraer las miradas de las mujeres.

Muchos de los productos y servicios presentados por los anunciantes han aligerado las cargas de las mujeres tanto en el hogar como en los puestos de trabajo en Occidente. Por el contrario, las mujeres en los países del Este han llevado sobre sus espaldas muchas de las cargas del fracaso de planificación, al tener que perder mucho tiempo haciendo cola, luchar con materiales de calidad inferior y al tener que trabajar la jornada completa.

Las chicas desnudas como truco publicitario para los automóviles representaron un intento de hacer que un determinado modelo fuese más deseable a través de la asociación de ideas. Hacia la década de los 80 este tipo de explotación del sexo fue criticado con frecuencia aunque sigue utilizándose, si bien de un modo más sutil.

Orígenes de las Grandes Marcas y La Sociedad de Consumo

Fuente Consultada: Historia El Mundo Contemporáneo Polimodal A-Z de Felipe Pigna y Otros

Origen del estado de bienestar Caracteristicas y Objetivos Creación

Origen del estado de Bienestar:
Características y Objetivos Creación

OBJETIVOS: Uno de los desarrollos sociales mas notorios en la Europa de postguerra fue la creación del estado de benefactor. En cierto sentido este representa otra extensión del poder del Estado sobre la vida de  sus ciudadanos, un proceso que se incrementó en forma drástica como resultado de las dos guerras mundiales.

Aunque el propósito del Estado benefactor era hacer posible que la gente viviese mejor y tuviera vidas más plenas, sus defensores creyeron que al eliminar la pobreza y la falta de vivienda, proporcionar servicios médicos para todos, asegurar la dignidad para los ancianos y extender las oportunidades educativas para todo el que quisiera aprovecharlas, liberaría a la gente para que lograra la felicidad, satisfaciendo sus necesidades materiales.

Como consecuencia de la implantación del llamado Estado de bienestar (ver su justificación) , a partir de fines de la Segunda Guerra Mundial, importantes sectores sociales de los países industrializados aumentaron, considerablemente, el poder adquisitivo. Para mantener esa situación de mejoramiento salarial y de cobertura social, era necesario acrecentar la producción y, en forma paralela, el consumo para que se pudiera absorber todo lo fabricado. Así aumentarían las ganancias de los industriales que, a su vez, dispondrían de más capitales para seguir mejorando la capacidad adquisitiva de las clases medias y bajas, formando un círculo en el cual todos los elementos debían conservar el equilibrio.

La distensión de la guerra fría fue posible, además, por el gran desarrollo económico que se produjo en todos los países industriales a partir de mediados de la década de 1950. Los de mayor crecimiento fueron los que más habían sido perjudicados por la guerra: los países europeos y Japón. En todos, la utilización de nuevas tecnologías y la disminución del precio de la energía –carbón, petróleo, gas natural y electricidad– posibilitaron un aumento espectacular de la producción agrícola e industrial.

El modelo de producción fordista se difundió en todo el mundo.

modelo fordista
En los Estados Unidos se aplicó en todas las industrias, desde la construcción de edificios hasta la fabricación de comida rápida. McDonald’s fue un éxito de esta época. Los artículos que en otro tiempo habían sido un lujo, como las heladeras, lavarropas y teléfonos, ahora estaban al alcance de la mayoría de la población. Además, gracias a las innovaciones tecnológicas, nuevos productos invadieron el mercado: televisores, discos de vinilo, casetes, relojes digitales, calculadoras de bolsillo y muchísimos más.

Una de las grandes novedades fue la miniaturización y la portabilidad de los productos como la radio a pilas. La población fue bombardeada por masivas campañas publicitarias que incitaban a consumirlos.

La nuevas políticas económicas implementadas por los gobiernos favorecieron el gran crecimiento económico de la posguerra. Quedaron atrás las ideas del liberalismo que sostenían que el Estado no debía intervenir en la economía. Las experiencias del New Deal y la planificación económica, iniciadas en la década de 1930, mostraron que el Estado debía jugar un importante papel para asegurar empleos a todos los habitantes, garantizar el bienestar de la población, impulsar el desarrollo económico y evitar crisis como la que se había producido en 1929.

El Estado que cumplía estas funciones fue denominado «estado de bienestar» y se difundió en muchos de los países del bloque occidental. En ellos, se modernizaron los transportes y las comunicaciones, se construyeron carreteras y vías férreas, se estimuló el desarrollo la producción de energía y, por medio de créditos y ventajas impositivas, se orientaron las inversiones de las empresas privadas.

Fue muy importante, también, la política social. Gracias a ella, la población pudo gozar de atención médica y educación gratuitas, pensiones a la vejez, subsidios de desempleo y muchos otros beneficios y servicios. Estas medidas junto con la disminución de las horas de trabajo y la desaparición del desempleo, permitieron un importante aumento del nivel de vida de la población.

LA POLÉMICA SOBRE LA CREACIÓN DEL ESTADO DE BIENESTAR

El estado mínimo
Para los fundadores del liberalismo, el poder del estado había nacido para garantizar la libertad y la propiedad de los individuos que se asocian para autogobernarse. A partir de este principio, durante el siglo XIX y parte del XX, los pensadores liberales, en general, sostuvieron que las funciones del estado debían ser mínimas. Para ellos, el estado no debía intervenir en la esfera de los asuntos privados de los ciudadanos salvo que estos asuntos se convirtiesen en una ofensa al derecho de uno por parte de otro. Desde este punto de vista, la función mínima del estado era asegurar que cada individuo pueda gozar de la más completa libertad para desarrollar sus facultades singulares.

Para Smith, padre del liberalismo económico, el estado tenía tres deberes de gran importancia: la defensa de la sociedad contra los enemigos extranjeros, la protección del individuo contra las ofensas de otros individuos, y encargarse de las obras públicas que no dejaran ganancias a los capitales privados. Hacia mediados del siglo XIX, algunos pensadores, preocupados por la vigencia de los principios fundamentales del liberalismo en la sociedad industrial, comenzaron a plantear que la economía regulada únicamente por el mercado no creaba las condiciones suficientes para que todos los hombres pudieran gozar de sus derechos fundamentales y desarrollar al máximo sus capacidades.

Estas ideas tuvieron consecuencias en la economía. Para los liberales, el estado tampoco tenía que intervenir en las actividades económicas que los hombres organizaban para satisfacer sus necesidades básicas. La riqueza y la pobreza de los hombres eran explicadas como resultado de los esfuerzos individuales para desarrollar al máximo las capacidades individuales y obtener los mayores beneficios.

Sin embargo, hacia finales del siglo XIX, algunas sociedades europeas comenzaron a revisar la idea de que el estado no debía intervenir en la economía ni en la distribución de la riqueza producida por la sociedad.

Por un lado, los problemas cada vez más complejos que enfrentaba la economía capitalista internacional justificaron -para estos economistas- la intervención del estado en la regulación de algunos aspectos del sistema económico. Por ejemplo, la conquista militar de regiones del planeta para asegurar mercados y fuentes de materias primas y la protección de sus propias industrias a través de impuestos que tenían que pagar los productos importados.

Por otro lado, las malas condiciones de trabajo y de vida que sufría la mayoría de la población -en cada país en el que se desarrollaba la industrialización- originaba numerosos conflictos impulsados por el movimiento obrero organizado que ponían en peligro la estabilidad de los gobiernos.

Creación del estado de bienestar

Frente a estos riesgos, algunos pensadores liberales comenzaron a plantear que, para garantizar el orden social, la sociedad debía considerar a la pobreza como una cuestión a la que los estados no podían responder nada más que con represión. Pensadores, economistas y políticos estuvieron de acuerdo en que el estado impulsara algunas leyes sociales y asumiera nuevas funciones para asegurar un bienestar mínimo a todos los ciudadanos.

educacion en el estado benefactor

Desde entonces, cada vez más estados comenzaron a intervenir en la organización de la economía y la sociedad a través de algunas medidas como las siguientes:

-expansión progresiva de la educación, la vivienda y la asistencia médica como servicios públicos a cargo del estado;

-establecimiento de derechos para los trabajadores relacionados con las condiciones de trabajo;

-establecimiento de un sistema de aportes jubilatorios para asegurar a todos los trabajadores un ingreso que les permita satisfacer sus necesidades básicas cuando, por su edad o a causa de alguna enfermedad o accidente, ya no puedan trabajar más.

Estas medidas se fueron generalizando muy lentamente y no en todas las sociedades al mismo tiempo. Durante el siglo XX, muchas de las propuestas de solución para las crisis que enfrento la economía capitalista reforzaron cada vez más la intervención del estado. Después de la crisis económica mundial de 1930 y de la Segunda Guerra Mundial se generalizaron las ideas del economista liberal inglés John M. Keynes.

Los gobiernos de las sociedades capitalistas comenzaron a impulsar el pleno empleo como solución para reactivar la economía. Esta política tenía como objetivo asegurar ganancias para los capitalistas pero, al mismo tiempo, permitía que todos los habitantes del país en condiciones de trabajar pudieran hacerlo y obtuvieran un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades básicas.

Las políticas keynesianas permitieron al estado utilizar más recursos para financiar más servicios públicos y sociales.

En muchos países, los beneficios ya existentes, que cubrían accidentes, enfermedades, desempleo y vejez simplemente se extendieron para asegurar a más gente y ofrecer mayores pagos. Por lo general, los hombres podían obtener pensiones por vejez hasta la edad de  65 años, y las mujeres, a la de 60, aunque en Italia y Francia las edades eran de 60 y 55 años. Los beneficios por vejez no siempre eran generosos. Tanto en Inglaterra como en Francia, por ejemplo, una persona tenía derecho a recibir 40 dólares mensuales, pero sólo después de 40 años de trabajo.

Otro objetivo del Estado benefactor fue que todas las personas contaran con servicios de salud, aunque los métodos para lograrlo variaron. En Gran Bretaña, Italia y Alemania, por ejemplo, el cuidado médico era gratuito para todas las personas que tuvieran algún tipo de seguro, en tanto que en Francia, los países escandinavos, Bélgica v Suiza, las personas tenían que contribuir al costo del servicio médico. La cantidad variaba de 10 a 25 por ciento del costo total.

Otras dos características de los estados benefactores eran las pensiones familiares y las nuevas políticas educativas. Las primeras instituyeron en algunos países a fin de brindar un nivel mínimo    de cuidado material para los niños. La mayoría de los programas de pensión familiar ofrecía una cantidad fija por niño. Por ejemplo, en 1964, Francia daba 60 dólares al mes; Italia, 24; Inglaterra, sólo 10.

Los estados benefactores también intentaron eliminar las barreras de clase en cuanto a oportunidades, extendiendo el número de universidades y ofreciendo una ayuda s los servidos educativos de forma que todos pudiesen asistir a esas instituciones de educación superior. Sobre todo los colegios europeos tendieron a una enseñanza gratuita o bien un pago mínimo.

El estado benefactor incrementó drásticamente la cantidad de dinero que se gastaba en servicio sociales. En 1967 , tal gasto representaba sentó 17 por ciento del producto nacional bruto en los principales estados europeos; para la década de 1980, éste absorbió de 40 a 50 por ciento.

 Para algunos críticos, dichas cifras mostraban que el Estado benefactor había producido una nueva generación de ciudadanos muy dependiente del Estado. Pero la mayoría de las personas estaba a favor de estos beneficios, y muchos líderes eran muy conscientes de que la política de eliminarlos o disminuirlos severamente era un acto suicida.

El estado neoliberal
Durante las últimas dos décadas, las propuestas de solución para las nuevas crisis económicas sostienen, contrariamente a las anteriores, que el estado debe abandonar la mayoría de las numerosas funciones que viene desempeñando desde mediados de siglo. Los economistas neoliberales afirman que deben recortarse, sobre todo, los gastos sociales -que son los destinados a atender las necesidades básicas de los sectores de la población de menores recursos, generalmente los más desprotegidos—.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con que el estado deje de cumplir algunas funciones por considerarlas fundamentales para asegurar una vida digna a todas las personas.

PARA SABER MAS…
La Teoría General del economista inglés John Maynard Keynes es uno de los estudios más importantes sobre el funcionamiento de la economía capitalista. Las propuestas de Keynes significaron una ruptura con los principios de la escuela económica clásica que fundamentaban el funcionamiento de! capitalismo liberal.

Keynes afirmó que, en una economía capitalista, el pleno empleo era una de las condiciones necesarias para que tuviera lugar el crecimiento económico, aun cuando para lograrlo, inicialmente, el Estado tuviera que realizar inversiones y aumentar el déficit público. Lo revolucionario de su teoría consistió en afirmar que los capitalistas no debían considerar el pago de salarios como un gasto sino como uno de los pasos necesarios para obtener futuras ganancias. Afirmó que los asalariados gastan la mayor parte de sus ingresos en comprar los bienes que necesitan para su subsistencia. Y que son las empresas las que producen esos bienes.

Por esto, según Keynes, ante una mayor demanda se generará una mayor inversión por parte de los capitalistas para producir más bienes, lo que generará mayor empleo y posibilidades de pagar mayores salarios y mayores impuestos al Estado. Por lo tanto, si el Estado y cada vez mayor número de habitantes tienen ingresos suficientes para gastar en la compra de productos, los capitalistas tienen asegurada la realización de ganancias crecientes. Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos países, particularmente los de Europa occidental, pusieron en práctica políticas keinesianas y estuvieron en condiciones de crear un nuevo tipo de Estado: el Estado de Bienestar o Estado Benefactor

El informe Beveridge y el Estado de bienestar británico

William Henry BeveridgeWilliam Henry Beveridge, primer barón Beveridge, fue una de las figuras más influyentes detrás del compromiso británico por conseguir el pleno empleo y un estado de bienestar después de 1945. Beveridge se había convertido en la autoridad líder sobre el desempleo y la seguridad social en el Reino Unido durante los años entre las dos guerras, cuando surgió por primera vez un persistente desempleo masivo.

El informe Beveridge de 1942 establecía un marco de referencia para un amplio sistema de seguridad social; sirvió de base al Acta de Seguridad Nacional de 1946, la creación del Servicio Nacional para la Salud y la provisión de subsidios familiares y pensiones para la vejez, todo ello llevado a cabo por los gobiernos laboristas británicos entre 1945-1951. Beveridge mantenía que un amplio sistema de seguridad social eliminaría las enfermedades sociales (pobreza, enfermedad, miseria, ignorancia y ociosidad) causadas por el desempleo y la pobreza.

Propuso que cada persona dispusiese de unos ingresos nacionales mínimos financiados por las contribuciones semanales a la seguridad social por todas las personas mayores de 16 años. De este modo todo el mundo estaría protegido de las consecuencias del desempleo, la enfermedad, los accidentes y la vejez. El estado garantizaría que el acceso a la asistencia médica, la vivienda y la educación estuviese a la disposición de todos.

Nacido en Rangpur (India) en 1879, Beveridge vivió lo suficiente tanto para ver como muchas de sus ideas eran llevadas a la práctica como para presenciar los cambios que conllevaron. Era un liberal, más que un socialista, preocupado por eliminar la debilidad, más que por alterar los principios de la economía de mercado. En 1960, tres años antes de su muerte, Beveridge modificó la introducción de su libro. Consideraba que la inflación, causada por concesiones salariales superiores al crecimiento de la productividad, era la principal enfermedad social de la época.

Fuente Consultada:
Los Derechos de las personas de Alonso-Bachmann-Correale
Historia El Mundo Contemporáneo Polimodal A-Z de Felipe Pigna y Otros
Civilizaciones del Ociidente Tomo B Jackson J. Spielvogel