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Hazaña del Plus Ultra Historia Vuelo España Buenos Aires Hidroavion

Hazaña del Plus Ultra Historia
Vuelo España-Buenos Aires

Así se llamaba —y significa Más Allá — el avión que todo el pueblo de Buenos Aires, trepado a las torres y los techos, con catalejos y prismáticos o a simple vista, buscaba afanoso en el cielo, hacia el Oriente, aquella tarde inolvidable —la recuerda el autor— del 10 de febrero de 1926. En el puerto, donde habría de acuatizar, ¡si triunfaban!, estaba congregada una inmensa multitud. ¡Y llegaron a la hora precisa! ¡Eran cuatro valientes!

avion plus ultra

Venían de España. Se llamaban Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan M. Durán y Pablo Rada. Comandante militar el primero, capitán el segundo, teniente de navio el tercero, y simple mecánico el último. Franco había concebido una empresa que provocó, al ser conocida, comentarios irónicos y sonrisas de conmiseración: rendir un homenaje a la Argentina cruzando el océano Atlántico —hazaña no cumplida hasta entonces— con un avión construido en la madre patria. Los más audaces aviadores calificaban de locura semejante propósito.

La Hazaña del Plus Ultra: BUENOS Aires madrugó más que de costumbre el 10 de febrero. La ciudad se levantó temprano porque un acontecimiento extraordinario reclamaba su presencia en las calles: La llegada del Plus Ultra.

Tripulantes del Plus Ultra

Los Tripulantes del Plus Ultra

El 22 de enero había salido de Palos de Moguer, del mismo puerto de donde partieron las carabelas de Colón para descubrir América. Ocho horas después estaba en Las Palmas, de donde siguió a Cabo Verde en un vuelo de nueve horas. De ahí el salto prodigioso hasta Brasil. El fuerte viento desvió el avión hacia la isla de Fernando de Noronha, a donde llegó después de 15 horas 20 minutos, cuan, do prácticamente no le quedaba nafta.

Después Pernambuco, Río de Janeiro, Montevideo… El pueblo se reunió desde temprano a lo largo de la avenida Costanera. Todos querían ser los primeros en divisar al pájaro de acero que traía la gloria de España. Pero la multitud no cabía en los límites de la amplia avenida. Se diseminó por todas las calles del centro que presentaban un aspecto inusitado de fiesta. Nadie quería trabajar ese día. Todos ansiaban estar presentes en la recepción.

Fue un día de inolvidable emoción. Una mezcla de regocijo y de angustia, porque había un escondido temor de que los cuatro héroes que viajaban en el Plus Ultra, Franco, Ruiz de Alda, Duran y Rada, pudieran tener algún tropiezo en la etapa final.

En las primeras horas del día, ya ofrecían todas las calles una alegría incontenible. Ramón Franco y sus compañeros ya estaban en Montevideo. Faltaba sólo un pequeño salto para que la proeza quedara totalmente cumplida. No se sabía exactamente la hora en que el aparato abandonaría el puerto uruguayo, de manera que el público prefirió la larga espera.

Era mejor que llegar tarde. De pronto, cerca del mediodía, se tuvo la noticia: El Plus Ultra había despegado en la vecina orilla, y viajaba hacia Buenos Aires. Cuando el aparato fue avistado en el horizonte, el entusiasmo fue indescriptible. Mientras el júbilo del pueblo se manifestaba ruidosamente, todas las naves del puerto hacían oír sus pitos y sus sirenas en clamoroso saludo a los hombres que habían cumplido la hazaña de vencer al océano desde el aire.

Decían las crónicas de la época: «Era un punto en el horizonte, a poca altura sobre el agua; casi como una golondrina que anduviera de pesca; pero millares de ojos lo reconocieron. Momentos más tarde se recortaba nítida la silueta del Plus Ultra; se oía el fragoroso rugir de sus motores, y hasta se divisaban las manos de sus tripulantes, que se agitaban en señal de saludo. Cuando el glorioso bote volador posó su quilla en las aguas de Puerto Nuevo y los cuatro héroes abandonaron la carlinga, fueron arrebatados por los brazos de la muchedumbre enardecida, entre vítores clamorosos a la madre patria y sus intrépidos embajadores del aire.»

En el sector Sur del Muelle de Pescadores acuatizó el Plus Ultra a las 12.28. Fue una maniobra perfecta que el público reunido en la avenida Costanera siguió sin perder detalle. Después la apoteosis. Avalanchas incontenibles. Público enloquecido de entusiasmo, vitoreando a España y a sus héroes. Y por fin, el abrazo del presidente de la República, que expresaba el abrazo de todo el pueblo argentino.

tripulantes plus ultra

Franco ordenó la construcción de un aparato de los que en vez de aterrizar acuatizaban o amaraban. Ahora se les llama hidroaviones. La construcción se realizó bajo la dirección inmediata de Franco y Ruiz de Alda. Homenaje simbólico a la memoria de Colón, Franco quiso que el vuelo se iniciara en el puerto de Palos de Moguer, desde donde zarparon en 1492 las tres nunca bien alabadas carabelas. Y lo mismo que en aquel famoso 3 de agosto, toda la población se lanzó al puerto histórico para ver alejarse y remontar el vuelo al estupendo pájaro mecánico. La nave con alas rompió las olas en segundos, y en pocos más desaparecía en el horizonte como una golondrina. Salió del puerto de Palos a las 7 y 45. A las 15 de ese mismo día, después de recorrer 1.350 kilómetros, estaba en Las Palmas (Islas Canarias). El 26 de enero llegó a Porto Praia, y cuatro días más tarde a Fernando de Noronha. Todo esto lo comunicaba el cable a medida que el fabuloso avión cubría tramos de la aventura.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1926

Biografia Palito Ortega Idolo Nacional de la Musica Popular

Biografía Palito Ortega Idolo Nacional de la Música Popular

Palito Ortega: El Chico Triste de las Canciones Alegres:

Ramón Bautista Ortega, más conocido popularmente como «Palito», se enmarca dentro de aquellos personajes que de acuerdo a sus diferentes facetas en la vida la sociedad lo admira o lo repudia, debido a los diversos emprendimientos y labores que ha pretendido realizar durante su trayectoria.

Quienes aman e idolatran a Palito prefieren recordar sólo aquella imagen del joven provinciano lleno de sueños, que un día se dirigió a Buenos Aires en un tren desde su Tucumán natal para hacer realidad sus más íntimos deseos, que precisamente consistían en lograr convertirse en un cantor de fama comparada a la de su ídolo Elvis Presley.

Aquel joven, que después de pasar el día entero vendiendo café por la calles porteñas, volvía a la triste y desolada pieza de pensión, y mientras observaba cómo se descascaraba la pared de aquella fría habitación improvisaba sus tímidos cánticos con una guitarra prestada y en mal estado.

Sin embargo, a pesar del romanticismo que rodea a la vida y trayectoria del músico, lo cierto es que muchas personas desdibujan la imagen de aquel cantante popular, que ganó millones gracias a su talento, anteponiendo la carrera política que en algún momento le valiera críticas inagotables.

Quienes hablan del Palito político son por lo general aquellos periodistas que olvidan por completo la trayectoria artística del músico, y que intentan opacar su figura por intermedio de su desenvolvimiento en el ámbito político en tiempos de la presidencia de Carlos Saúl Menem.

Cabe mencionar en este aspecto que Ramón Ortega fue en principio elegido Gobernador por el pueblo de Tucumán en el año 1991, y aunque aquello escrutinios fueron acusados de fraudulentos por la corriente Bussista, que se oponía al Justicialismo, lo cierto es que Palito gobernó su provincia natal hasta el año 1995, con una estrategia diseñada por Carlos Saúl Menem, que se desenvolvía en aquel momento como Presidente de la Nación Argentina.

A partir del año 1995 hasta el 2001, Ramón Ortega ocupó el cargo de Senador por Tucumán, y durante este ínterin, precisamente en 1999 se presentó como candidato a la Vicepresidencia de la Nación por el Partido Justicialista, con la fórmula Duhalde-Ortega.

Con los años, su faceta de artista volvió a surgir desplazando por completo ambiciones políticas que nublaran su mente durante una larga temporada, y a finales del 2002 Palito volvió a ruedo con sus entrañables canciones, realizando giras por todo el territorio americano, reeditando para el disco de forma digital sus más importantes éxitos, y lanzando uno de sus más cuidados trabajos discográficos, titulado «Cronología».

Es por todo ello que en el presente artículo intentaremos destacar la trayectoria artística del músico, que en definitiva siempre ha estado presente en el corazón de los argentinos, y que más allá del gusto de las masas ha demostrado ser un cantautor tan popular que incluso han llegado a comparar con Carlos Gardel, salvando las distancias.

Ramón Bautista Ortega llegó a este mundo un caluroso 28 de febrero de 1941 en un pequeño pueblo llamado Lules de la provincia de Tucumán, y fue registrado legalmente el 8 de marzo de ese mismo año, debido a la distancia geográfica que existía entre la casa paterna del niño y la ubicación física del juez de paz.

Sus orígenes eran realmente humildes, ya que el pequeño Ramón era el segundo hijo del matrimonio compuesto por Juan Ortega, obrero azucarero del ingenio Mercedes, y Nélida Rosario Saavedra, que se dedicaba durante todo el día a la crianza de sus hijos, que con el correr de los años serían siete hermanos.

Las necesidades en el hogar eran muchas, y los pequeños debían dedicarse al trabajo a penas comenzada su niñez. Así fue que Ramón comenzó a trabajar con tan sólo 5 años de edad en diversos oficios, entre los que se desenvolvió como lustrabotas, asistente de su padre en las cañas de azúcar, y vendedor ambulante. Mientras tanto, se encargaba de cuidar y velar por su hermano menor, llamado Jorgito.

El trabajo constante que llevaba a cabo el pequeño lo condujo al abandono de sus estudios primarios, pero contó con la solidaridad de una maestra que dedicaba sus noches a darle clases a Ramón, sin recibir dinero a cambio, pero sí mucho cariño.

En este contexto no es difícil imaginarse que Palito tuvo también una adolescencia muy complicada, teñida de tristezas y necesidades, que intentaba soslayar con cualquier tipo de trabajo que apareciera ante él, y disfrutando de la compañía de su familia.

Fue al cumplir los 15 años que Ramón decidió embarcarse en un viaje en búsqueda de sus sueños más profundos, y dejó su pueblito de Tucumán para instalarse en la ciudad de Buenos Aires que tras sus deslumbrantes luces y sonidos ensordecedores parecía dar promesa a su utopía.

Pero la inocencia de aquel joven dio lugar a la primera desilusión del viaje, ya que Palito fue engañado y estafado por un ocasional compañero de tren, que le robó ávidamente todo el dinero que el joven había juntado durante meses para su estancia en la urbe junto al Río de la Plata.

Esta desventura provocó que Ramón debiera pasar su primera noche en Buenos Aires durmiendo bajo el cobijo de las estrellas, recostado en un rígido y frío banco de la Plaza Retiro, mientras los pensamientos de soledad y desconfianza se adueñaban de su mente.

Pero aquel episodio no amedrentó su personalidad luchadora, por lo que con las primeras luces del alba Palito se encaminó hacia la búsqueda de cualquier tipo de trabajo y changas que le permitieran tener una cama limpia para dormir y comida que saciara su apetito.

Uno de sus trabajos ocasionales, precisamente el de cafetero ambulante, lo condujo sin saberlo a las puertas de Canal 7 y de Radio Belgrano, ingresando poco después como ayudante de sonidos del animador Carlos Ginés, para su programa radial «Levántese contento». El trabajo de Ortega consistía en golpear diferentes objetos e instrumentos que simulaban ruidos cotidianos.

Poco tiempo después, precisamente en el año 1957, Palito tuvo una de las grandes oportunidades de su vida, cuando conoció en persona a Dino Ramos con el cual más adelante conformaría un popular dúo autoral, y que siempre fue considerado el descubridor del talento de Ortega. Fue Dino Ramos quien actuó de representante de Palito ante los directivos de la compañía R.C.A. Victor, donde el joven músico grabó sus dos primeros temas bajo el nombre artístico «Palito Ortega».

Con el debut televisivo del músico, y su posterior inclusión en el exitoso ciclo «El Club del Clan», que se emitía por la pantalla de Canal 13, Palito logró rápidamente convertirse en uno de los artistas más requeridos y admiradas por la sociedad argentina, alcanzando luego una fama mundial incomparable.

Su personalidad y modo de ser humilde, sincero e incluso tímido, le valió el apodo de «El Chico Triste de las Canciones Alegres», y no pasó mucho tiempo para que aquel joven delgado e inocente proveniente de Tucumán se convirtiera en una de las figuras más destacadas de la música melódica nacional, llegando incluso a ser considerado el único e indiscutido Rey de la llamada Nueva Ola.

La fama desmedida lo llevó también a convertirse en figura cinematográfica, participando en una serie de importantes producciones nacionales que se convirtieron en clásicos, como aquella película titulada «Mi Primera Novia», donde Palito conoció a la que sería su esposa de toda la vida y madre de sus hijos, la joven actriz Evangelina Salazar.

Sin dudas, Ramón «Palito» Ortega ha sabido conquistar el corazón de la mayoría de los argentinos, precisamente porque su vida demuestra que los sueños pueden estar al alcance de cualquiera, siempre y cuando la lucha por lograrlos esté acompañada de talento y perseverancia.

Traer a Sinatra a la Argentina parecía una misión imposible. Pero, dólares mediante. Palito Ortega lo consiguió, aunque después dijo que había quedado casi en la ruina. El cantante estadounidense llegó al país en agosto de 1981, cantó durante cuatro noches en el Sheraton y una quinta, en el Luna Park.

Un tema que preocupaba a los organizadores era la seguridad del visitante. Pleno gobierno militar, con Roberto Viola como presidente de facto, se dispuso que la seguridad dependiera de la Policía Federal.

Así lo ordenó el gobierno militar, y a Sinatra se le dio trato de presidente. ¿Qué significaba eso? Brindarle seguridad total, con todos los pasos del cantante controlados, con agentes de seguridad en edificios cercanos, como también custodia en el interior y exterior del hotel Sheraton, donde se hospedó con su comitiva. En. total, fueron afectados unos 300 policías a tarea de la seguridad del famoso visitante

Fuente Consultada: Graciela Marker

Ver: Grandes Bandas de Rock en Argentina

El Pacto Federal de Juan Manuel de Rosas Contra La Liga Unitaria

El Pacto Federal de Juan Manuel de Rosas

El Pacto Federal de 1831 y las disidencias entre los caudillos federales

El primer objetivo del Pacto Federal que, en enero de 1831, firmaron las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes —esta última adhirió más tarde—, fue responder a la Liga Unitaria que había organizado el general Paz desde Córdoba en agosto de 1830. Por el artículo tercero constituían una alianza ofensiva y defensiva contra toda agresión de cualquiera de las demás provincias integrantes de la República. Pero después de la captura de Paz, la Liga Unitaria nunca se consolidó y, para las provincias federales del Litoral, en los años siguientes la amenaza de un enemigo interior fue más potencial que real.

El Pacto Federal de 1831 era también un primer paso hacia la organización constitucional del país. En su artículo quince establecía el funcionamiento, en la provincia de Santa Fe, de una Comisión Representativa de los Gobiernos de las Provincias Litorales de la República Argentina, compuesta por un diputado de cada una de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y, más tarde, Corrientes.

Entre otras atribuciones esta Comisión debía invitar a todas las demás Provincias de la República cuando estén en plena libertad y tranquilidad, a reunirse en federación con las tres litorales, y a que por medio de un Congreso General federativo se arregle la administración general del país bajo el sistema federal, su comercio interior y exterior, su navegación, el cobro y distribución de las rentas generales y el pago de la deuda de la República, su crédito interior y exterior, y la soberanía, libertad e independencia de cada una de las provincias.”

Sin embargo, Rosas, López y Quiroga —nuevamente jefe regional del interior— no tenían las mismas intenciones sobre la efectiva convocatoria -al Congreso General. Rosas no era partidario de la realización del Congreso y, muy frecuentemente, el diputado por Buenos Aires estuvo en minoría en las discusiones y votaciones de la Comisión Representativa.

El gobernador porteño presionó a López para que abandonara el proyecto de constituir jurídiramente al país. La convocatoria fue reemplazada por una imprecisa invitación a todas las provincias a adherirse al Pacto Federal y cumplir con sus objetivos.

Finalmente, la Comisión Representativa se disolvió a mediados de 1832 cuando Quiroga reveló a Rosas que los diputados por Corrientes y por Córdoba hacían propaganda antiporteña con el objetivo de unir a los gobernadores del Litoral y del interior contra Buenos Aires. Estos representantes sostenían la necesidad de cambiar el régimen de libre comercio que arruinaba las economías provinciales por otro de mayor protección a la producción local. Este fue el último intento de organizar un Estado centralizado para la República Argentina, mientras Rosas mantuvo el poder.

Pero el compromiso de reunión de un Congreso General para dictar una Constitución federal quedó pendiente. Así lo reconoció el Acuerdo de San Nicolás que en mayo de 1852, después de la caída de Rosas, firmaron los gobernadores. Entre otros fines, el acuerdo reconocía al Pacto Federal el carácter de ley fundamental de la República, disponía “observarlo religiosamente” y se proponía “cumplir lo dispuesto en el Pacto Federal sobre la reunión de un Congreso General federativo”.

Fuente Consultada: Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Editorial AIQUE –
La Nación Argentina Historia 3 Editorial Kapelusz

General Jose Maria Paz Cronologia de su Vida Biografia Militar

Biografía del General José María Paz – Cronología de su Vida Militar

Nació en Córdoba en 1791 y falleció en Buenos Aires en 1854. Inició la carrera de derecho que nunca terminó por haberse alistado en el ejército durante la guerra de la independencia. Luchó en Tucumán, Vilcapugio y Ayohuma, bajo las órdenes del general Belgrano. Perdió un brazo en la batalla de Venta y Media, a resultas de lo cual fue conocido con el nombre de «el manco Paz». En enero de 1820, con Juan Bautista Bustos, caudillo de Córdoba, se sublevó contra el gobierno de Buenos Aires. Más tarde, Bustos lo desterró a Santiago del Estero.

Jose María Paz

A diferencia de la mayoría de los hombres políticos de su tiempo, se mantuvo alejado de las logias y grupos partidarios. Era un hombre hosco, desconfiado y de pocas amistades. Los hechos públicos que le tocaron vivir incidieron para reforzar ese carácter. Desde su infortunio, incluso físico, buscó siempre demostrar fortaleza, valentía y decisión.

José María Paz, o el «Manco» como lo apodaron sus enemigos, fue uno de los militares rioplatenses más diestros del siglo XIX. Participó en las campañas por la Independencia, luego en la Guerra con el Brasil, y más tarde en la guerra civil, como líder de las tropas unitarias.

El hombre que «cumplió su deber como no lo cumplió nadie en esta tierra», resumió Mitre; el «general sin suerte», sin ambiciones de poder, amante de la equidad y de la justicia, ansiaba organizar a la República en orden y libertad. Sin embargo, nunca pudo coronar sus triunfos militares con una campaña victoriosa.

Un Gran Militar de Carrera:

«El general José María Paz era uno de esos militares encuadrados en el comando de los ejércitos a los cuales saben organizar y dirigir científicamente, como una maquinaria cuyo montaje, que es la disciplina, hacen funcionar metódicamente a impulsos de reglas que rigen inflexibles. Como estratégico pertenecía a esa escuela de Turenne, que hacía depender el éxito de una batalla del modo y grado cómo se aplicaba su cálculo de probabilidades, al cual ajustaba sus operaciones y movimientos.

Tenía la rara virtud de imponerse a todos los ejércitos que mandó, porque sus subalternos, sin excepción, vivían persuadidos de la victoria; tan grande era la confianza que les inspiraba la capacidad de ese general rígido y grave que, por la propia conciencia de su saber, quizá, ni se hombreaba con los soldados, ni recurría jamás a esas medidas de efecto con que, desde lo alto de su posición, suelen brillar un instante las mediocridades audaces.

Verdad es que el general Paz carecía de las condiciones y exterioridades hasta cierto punto requeridas para aspirar a ese brillo. Con ser cultísimo y correcto sin afectación, su modestia y timidez llegaban al grado de que se ruborizaba en el trato con las gentes, a las cuales no frecuentó ni en las posiciones espectables que llegó a ocupar. Era parco en la palabra, que sólo afluía a sus labios muy raras veces que no dominaba su cólera, y más parco en sus expansiones, que se reconcentraban en su espíritu enérgico y levantado. Faltábale un brazo; y no sabía montar a caballo, lo que era un fenómeno tratándose de un general argentino.

El aura popular no llevó lejos sus frases, ni sus proezas personales; pero en cambio los hombres de guerra de su tiempo estaban contestes en que las batallas que él dio son, del punto de vista de la ciencia militar, tan notables como la de San Martín y Alvear.

Los oficiales del Ejército Auxiliar del Perú habían visto a Paz asistir, como se asiste a una escuela científica, a las batallas y combates de Tucumán, Salta, Pequereque, Puente de Márquez, Wilhouma, Ayohúma, Vilcapugio, Venta y Media, etc. Su participación en Cutizaingó (Ituzaingó) había sido en rigor, brillante.» (Fuente: Historia de la Confederación Argentina de Adolfo Saldías)

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Murió el general Paz
Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869

El «Manco», reconocido por su genio militar, fue despedido con todos los honores por sus admiradores. El 24 de octubre pasado falleció el general José María Paz. Como sucedió a lo largo de toda su vida, en los últimos años el «Manco» tuvo unaparticipación activa en la escena nacional, tanto desde lo político como desde lo militar. Elregresoalpoderdel gobernador correntino Juan Madariaga oblígó a Paz a asilarse en el exterior.

Primero estuvo en Paraguay y, finalmente, se instaló en Río de Janeiro. Muy escaso de recursos económicos, y viviendo tasencilla existenciade un granjero, todo hacía pensar que su carrera política había llegado a su fin. Además, su esposa murió alumbrando a su noveno hijo, lo que lo obligó ao cuparse de la crianza de la vasta prole, y a preocuparse, porque seis fallecieron.

Durante este tiempo, Paz se dedicó a completar sus memorias, que había iniciado durante sus años en prisión. Pero su ánimo se alteró al enterarse del pronunciamiento de Urquiza contra Rosas, Se cumplió de esa manera su presunción de que sólo uno de los subalternos del Restaurador podría derrotarlo.

Entendió que era hora de volver a la acción y por eso viajó a Montevideo, a la espera de un desenlace a favor del entrerriano, Pese al desagrado que le provocaba su cercanía, Urquiza lo designó brigadier general de laConfederación Argentina.

Más tarde, luego de producida la revolución unitariadel 11 deseptiembrede 1852, el gobernador Manuel Guillermo Pinto le encargó la misión de atraer alas provincias del interiora la causa de Buenos Aires, para formarun Congreso Constituyente dominado por los liberales. Sin embargo, los gobernadores de Santa Fe y Córdoba le prohibieron la entrada a Paz y esto llevó a que el gobernador Valentín Alsina lo pusiera al mando de un ejército para invadirlas desde San Nicolás de los Arroyos, Pero el sitio de Buenos Aires que llevó adelante Hilario Lagos lo obligó a cambiar de planes. Paz regresó a la capital y fue nombrado ministro de Guerra.

Es así que se encargó de organizar exitosamente la separación de Buenos Aires con el resto del país, Su último acto político había sido su oposición, como miembro del Congreso Constituyente, a la proclamación de Buenos Aires como Estado independiente, que se celebró el 11 de abril pasado. El día de su muerte, Paz fue enterrado con todos los honores.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA:
1791: El 9 de septiembre nace en Córdoba.
1804: Ingresa en el Colegio Nuestra Señora de Loreto.
1809: Inicia cursos de jurisprudencia y matemática en la Universidad de Córdoba.
1810: Revolución de Mayo. Paz ingresa en las milicias patriotas de Córdoba.
1811: Con su hermano Julián, se incorpora al Ejército del Norte.
1812: Éxodo jujeño, combate de Las Piedras y batalla de Tucumán. Cae el Primer Triunvirato.
1813: Se destaca en la batalla de Salta y es ascendido a capitán. Segunda campaña del Alto Perú. Derrotas de Vilcapugio y Ayohúma.
1814: Se inician las guerras civiles argentinas, con el enfrentamiento entre Artigas y el Directorio.
1815: Tercera campaña al Alto Perú. Paz es herido y pierde el uso del brazo derecho. Derrota de Sipe-Sipe.
1816: El Congreso de Tucumán declara la independencia. Invasión portuguesa a la Banda Oriental.
1818: Guerra civil en Córdoba y Santa Fe contra las montoneras de Estanislao López.
1820: Motín de Arequito, encabezado por Bustos, Heredía y Paz. Combate de Cepeda, disolución del gobierno central. Bustos ocupa Córdoba.
1821: Guerra de Ramírez contra López y Bustos. Bustos designa a Paz jefe de su estado mayor, destituyéndolo poco después. Paz se asila en Santiago del Estero.
1823: Recorre Tucumán buscando apoyo para una expedición al Alto Perú, sin encontrar eco. Se dirige a Salta. San Martín regresa del Perú.
1824: En Buenos Aires se reúne un nuevo Congreso Nacional.
1825: Ultima campaña al Alto Perú. La expedición de los Treinta y Tres Orientales da inicio a la guerra contra el Brasil. Paz marcha a incorporarse al ejército.
1826: Bernardino Rivadavia es presidente de la República. El Congreso elabora una constitución unitaria, que es rechazada por las provincias.
1827: Batalla de Ituzaingó. Paz asciende a general. Renuncia de Rivadavia. Dorrego es nombrado gobernador de Buenos Aires. Disolución del Congreso Nacional.
1828: Acuerdo de paz con el Brasil. La Banda Oriental se convierte en estado independiente. El general Lavalle depone a Dorrego y lo hace fusilar.
1829: Paz derrota a Bustos en San Roque y a Quiroga en La Tablada, y es designado gobernador de Córdoba. Lavalle, derrotado por Juan Manuel de Rosas, firma el Convenio de Cañuelas. Primer gobierno de Rosas en Buenos Aires.
1830: Combate de Oncativo. Las provincias del Norte y Cuyo forman la Liga del Interior y confieren al general Paz el «supremo poder militar».
1830: Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos firman el Pacto Federal, enfrentado a la Liga del Interior. En una escaramuza, Paz es tomado prisionero y trasladado a Santa Fe, donde permanecerá detenido hasta 1835. Quiroga derrota a Lamadrid en la Ciudadela de Tucumán. La Liga del Interior se disuelve.
1831: Quiroga es asesinado en Barranca Yaco. Rosas es designado gobernador de Buenos Aires con la suma del poder público. Casamiento de Paz con Margarita Weild. Es trasladado de Santa Fe a Lujan. Allí continuará preso hasta 1839.
1836: En el Uruguay, Fructuoso Rivera, con apoyo de los unitarios argentinos, se levanta contra el presidente Oribe, quien recibe el respaldo de Rosas.
1838: Comienza el bloqueo francés contra la Confederación Argentina.
1839: Rivera y Berón de Astrada, gobernador de Corrientes, declaran la guerra a Rosas. Expedición de Lavalle. Rosas libera a Paz de la prisión, confinándolo a la ciudad de Buenos Aires. Comienza a escribir sus Memorias.
1840: Paz fuga de su confinamiento, yendo al Uruguay y luego a Corrientes, donde se pone al frente de las tropas. Lavalle es derrotado en Sauce Grande. El Tratado Arana-Mackau finaliza el conflicto con Francia. Oribe derrota a Lavalle en Quebracho Herrado.
1841: Oribe derrota a Lavalle en Famaillá, y Lamadrid es derrotado en Rodeo del Medio. Fin de la Coalición del Norte. Lavalle muere en Jujuy. Paz derrota a Echagüe en Caaguazú. Urquiza es designado gobernador de Entre Ríos.
1842: Paz invade Entre Ríos, pero debe dejar su cargo. Vuelve a Montevideo. Es nombrado jefe de la defensa, y luego renuncia por presión de Rivera. Oribe vence en Arroyo Grande.
1843: Comienzo del sitio de Montevideo por las fuerzas de Oribe, que durará hasta 1851. Nuevamente, el general Paz dirige la defensa de la ciudad.
1844: Paz deja la jefatura de la defensa y se va de Montevideo.
1845: Paz vuelve a Corrientes a hacerse cargo de las tropas del gobernador Madariaga. Urquiza derrota a Rivera en India Muerta. Gran Bretaña y Francia inician el segundo bloqueo al Plata. Combate de la
Vuelta de Obligado.
1846: Negociaciones entre Urquiza y Madariaga. Paz es destituido y debe huir al Paraguay.
1847: Paz se instala en el Brasil. Urquiza invade Corrientes.
1848: Fallece Margarita Weild, al dar a luz. Paz reanuda la escritura de sus Memorias, y vive en extrema pobreza. No retomará participación pública sino hasta 1852.
1849: Convención Arana-Southern. Gran Bretaña se retira del bloqueo (noviembre).
1850: Convención Arana-Lepredour. Fin del bloqueo francés (agosto).
1851: Pronunciamiento de Urquiza contra Rosas. Fin del sitio de Montevideo.
1852: Batalla de Caseros y caída de Rosas. Acuerdo de San Nicolás, que convoca a un Congreso Constituyente en Santa Fe. Buenos Aires se separa de la Confederación. Paz viaja a Buenos Aires. Se le encarga una misión ante las provincias de la Confederación, que no tiene éxito.
1853: Se encarga de la defensa de Buenos Aires contra el sitio del coronel Hilario Lagos.
1854: Es elegido representante para la Legislatura de Buenos Aires, donde muere el 22 de octubre.
1855: Primera edición de sus Memorias.