Tratado de Tordesillas

Historia de los Mapas Portulanos Primeros Mapas del Mundo Antiguo

Historia de los Mapas Portulanos Primeros Mapas del Mundo Antiguo

El hombre, dotado de razón e inteligencia, se ha propuesto comprender algo del mundo en que vive y de su lugar en el universo. Un estudio de las ideas sostenidas por las antiguas civilizaciones muestra que los hombres de .aquellos tiempos intentaron resolver el misterio del origen y estructura del mundo.

Sin embargo, durante muchos siglos, la humanidad tuvo nociones muy equivocadas con respecto a la verdadera naturaleza de la Tierra y de su lugar en el universo. Se pensaba que la Tierra era el único mundo y que todos los cuerpos celestes, el Sol, la Luna y las estrellas, no eran más que sus satélites.

Las primeras representaciones de la Tierra eran completamente inexactas. Sólo fue posible representar la verdadera forma de la Tierra cuando los exploradores y geógrafos probaron y concluyeron, sin lugar a dudas, que ésta era una esfera, y cuando lograron suficiente información como para dibujar mapas exactos.

Las civilizaciones de Oriente Próximo,responsables del desarrollo de la escritura, fueron quiene consiguieron verdaderos logros en la confección de planos y mapas. Los babilonios, en especial, lograron notables adelantos en matemáticas y astronomía, así como en las representaciones espaciales.

Ya en el II milenio aparecen tablillas con planos de edificios, de propiedades y de asentamientos humanos; algunas son sólo esbozos, pero otras están cuidadosamente trazadas a escala.

También Egipto alcanzó un nivel semejante de solvencia y sofisticación en la cartografía desde el Imperio antiguo en adelante, ya se tratara de representaciones hechas en papiros o en los relieves funerarios, que incluían bosquejos del Más Allá, donde se marcaban las propiedades y las rutas de mar y tierra.

antiguo mapa del mundo

Mapamundi babilónico trazado en una tableta de arcilla que data de 600 a. C, aproximadamente, donde se muestran las relaciones de las regiones conocidas con las que están más allá del océano.

Los mapas en China: Los orígenes de los mapas chinos son dudosos, y no sólo porque han sobrevivido pocos de ellos.

Pero está demostrado que hacia el siglo II a. C. ya existía el concepto de escala y se habían creado instrumentos para dibujar mapas, como reglas graduadas, escuadras, plomadas, compases para trazar círculos y tubos de observación.

Además, todos los tipos de mapas eran muy valorados por los miembros de la élite intelectual, que a menudo eran enviados a zonas que no conocían con responsabilidades administrativas y militares; de hecho, algunos de los primeros mapas que han sobrevivido provienen de tumbas de altos funcionarios.

mapa antiguo de egipto

Mapa egipcio dibujado hacia 1160 a. C. para una expedición al desierto occidental en busca de materiales para la construcción. Los diferentes colores señalan los distintos tipos de roca.

Los mapas romanos: Naturalmente, se trazaban mapas locales a gran escala o planos de fincas, y se exhibían ante el público por motivos legales y fiscales.

La práctica era común en el Egipto griego (o ptolemaico) y en las ciudades romanas. Los agrimensores romanos llegaron a formar una corporación profesional establecida, cuyos vastos trabajos se reflejan en planos de mármol que han llegado hasta nosotros, y que corresponden a la ciudad de Arausio (Orange, en Francia), y en muchas regiones mediterráneas, hasta el día de hoy es perceptible la división de la zona en cuadricula.

Pero en cambio, tenemos muchos menos datos sobre el trabajo que los agrimensores romanos realizaban en las ciudades, aunque sabemos que por lo común usaban escala de 1:240.

groma romana para topografia antigua
Un groma reconstruido a partir de la piezas de metal halladas en Pompeya. Era el instrumento más importante de los agrimensores, y con él lograban establecer líneas rectas con una exactitud sorprendente.

uso de la groma en roma antigua


He aquí, mas abajo, un mapa medieval. La graciosa explicación en verso es de un autor florentino del siglo XV. Observándolo es imposible no maravillarse ante una representación tan caprichosa y esquemática de nuestra Tierra.

«Una «T» dentro de una «O» muestra el dibujo —cómo en tres partes fue dividido el mundo— y la superior es el reino mayor —que abarca casi la mitad del redondel— llamada Asia; el trazo recto es señal —que divide el tercer nombre del segundo:— ÁFRICA, digo, de EUROPA; el mar —Mediterráneo en medio de ellos aparece

Los únicos elementos exactos de la misma son las posiciones relativas de los tres continentes: Asia al este de Europa y África al sur (nótese que en el mapa el este ha sido colocado arriba); y atribuir al Asia una superficie mayor que las otras dos partes. El resto es pura imaginación de su autor.

mapa antiguo forma T

La Tierra, tal como se la representaba en el Medievo: se le atribuía la
forma de «T» y «O» que caracteriza a este mapa.

Observemos ahora este mapa, hecho en una época mucho más antigua que el precedente. Se trata de un mapa de la época de Anaximandro de Mileto. Representa la imagen que se tenía de la Tierra seis siglos antes de Jesucristo.

mapa antiguo del mundo anaximandro de mileto

La Tierra tal como estaba representada en la antigüedad: este mapa pertenece a! siglo VI antes de Jesucristo.


La Tierra aparece como un gran cuenco; en los bordes corre el océano, que era considerado infranqueable.

En el centro se hallan las tierras habitadas, entre las cuales, a través de las Columnas de Hércules (el actual estrecho de Gibraltar) penetra el mar Mediterráneo.

En este mapa, la posición de los continentes y los contornos de las costas son mucho más parecidos a los reales que en el diseñado 1.200 años después.

Las indicaciones de los golfos, de las islas, de las penínsulas y de los ríos son más numerosas, y se acercan más a la realidad de sus respectivas ubicaciones.

Este breve catálogo de viajes realizado por hombres de la Edad Antigua es suficiente para explicar cómo, en ese tiempo, existieron libros de Geografía y mapas geográficos que sorprenden por la vastedad de la zona conocida y su riqueza en detalles.

Esos hombres, por razones comerciales o deseo de conquista, estaban en constante movimiento a través de las vías terrestres y marítimas. Y no tardaron en convencerse de la esfericidad de la Tierra.

El más grande de los geógrafos y cartógrafos de la antigüedad fue Tolomeo, que vivió en Alejandría en el siglo II después de Cristo.

Él ideó la teoría que ubicaba a la Tierra en el centro de todo el universo; teoría llamada geocéntrica (del griego: «gué«, tierra). Convencido también él de la redondez de la Tierra, aplicó en sus mapas un perfeccionado sistema de meridianos y paralelos.

Desgraciadamente, sus preciosas obras desaparecieron durante las destrucciones que siguieron a la caída del Imperio Romano y por más de un milenio se consideraron perdidas.

EL MÁS ANTIGUO MAPA DE CAMINOS

Poco importaba al espíritu práctico de los romanos la teoría geocéntrica y otros problemas tolomeicos, que no podían ser de inmediata aplicación.

En cambio pensaron que podía ser de gran utilidad, para organizar racionalmente las comunicaciones del Imperio, disponer de un mapa completo de caminos, con indicación de las distancias entre las ciudades y poblaciones grandes y pequeñas.

mapa antiguo de los caminos de roma

Compilaron, por tanto, un gran mapa de 6,28 m. de longitud, pero de sólo 34 cm. de ancho, para comodidad de su traslado.

Dado lo extraño de sus dimensiones, es indudable que no tuvieron en cuenta la conformación y proporciones de las diversas tierras, a las que dieron una forma muy alargada.

Pero en el mapa estaban trazados en rojo todos los caminos estratégicos del Imperio. Se trataba, en resumen, de un verdadero mapa de caminos, como los que en la actualidad usan los turistas y automovilistas.

Se sabe que Julio César ordenó el trazado de un mapa de caminos de todo el Imperio, obra completada hacia el año 7 de nuestra era, durante el reinado de Augusto. Siglos más tarde se descubrió uno de estos mapas, destinados a describir todas las carreteras de los territorios imperiales.

LOS MAPAS DE LA ÉPOCA MEDIEVAL

Después de la caída de Roma no hubo, por mucho tiempo, una gran potencia militar interesada en efectuar conquistas de tierras lejanas.

Por otra parte, faltando una administración civil eficiente, viajar se volvió peligroso y cansador, a causa del bandidaje y del mal estado de los caminos.

Los viajes se hicieron muy raros, y los conocimientos geográficos ya en poder de los hombres antiguos, fueron olvidados.

Durante varios siglos, los mapas fueron más una compilación de elementos fantásticos que un documento de cosas reales.

En ellos aparecían imágenes sacadas de los mitos griegos y de las leyendas de santos, dibujos de ciudades, de castillos y de santuarios. Los mares aparecían poblados por monstruos. Había largas explicaciones sobre la población y el territorio.

mapa del mundo en la edad media

Ese carácter tiene el famoso mapa de San Isidoro de Sevilla, publicado en 630, donde e resumían los conocimientos geográficos de la época.

Los arares, con sus numerosos viajes y preocupaciones geográficas, aportaron valiosos datos a la Cartografía; baste citar los nombres Masudi (915), Al Biruni (1038) y, sobre todo, Abul Feda 1331-1370).

Los navegantes del Mediterráneo usaban, antes de las Cruzadas, mapas de notable exactitud, hechos por cartógrafos genoveses y catalanes.

PORTULANOS: LOS MARAVILLOSOS MAPAS DEL RENACIMIENTO

Sólo después del año 1300 comenzó a aparecer un nuevo tipo de mapa, mejor dicho, de «carta marina», pues estaba destinada a servir exclusivamente a los navegantes.

El mérito corresponde, principalmente, a los navegantes de las ciudades del Mediterráneo, que a medida que prolongaban el radio de su comercio llegaban a puertos cada vez más lejanos, y exploraban las costas, dibujando cuidadosamente los contornos.

Estos mapas, llamados «portulanos», tenían indicados, exclusivamente, los nombres de las ciudades costeras.

portulano español del renacimiento

Parte de un «portulano», mapa característico del Renacimiento. Estos mapas eran dibujados sobre pergaminos, a veces del tamaño de toda la piel de un animal.

En ellos no figuraban nunca los nombres de las ciudades del interior; eran, en consecuencia, mapas exclusivamente para navegantes.

Los primeros de estos hermosos mapas fueron hechos por el genovés Pedro Vesconte, a principios del siglo XIV. Su construcción se basaba en un trazado de líneas rectas que seguían las direcciones de la rosa de los vientos. Sobre ellas se medían las distancias de los distintos puntos de la costa.

Se da el nombre de «portulano» al mapa náutico medieval, llamado también carta de marear o de compás, y, de hecho, constituye un mapa dibujado sobre pergamino en el que están anotados los rumbos y distancias que el navegante necesitaba conocer para conducir la nave.

El origen del portulano se remonta a finales del siglo XIII y, en cierto modo, es la representación gráfica de las guías de navegación manuscritas que los antiguos griegos designaban como «periplos», los cuales, en época muy posterior, recibieron también el nombre de portulanos y hoy son denominados derroteros.

Sin embargo, a pesar de la evolución lógica desde la narración escrita hasta la representación gráfica, el paso concreto de una a otra suscita muchos interrogantes.

Esto se debe principalmente a que los primeros portulanos presentan ya, en comparación con los demás monumentos cartográficos de la época, una notable novedad: la exactitud.

Efectivamente, tanto la Carta pisana (de hacia 1275), el primer portulano que se conoce, propiedad de la Biblioteca Nacional de París, como los que le siguieron destacan por la perfección de los mares Mediterráneo y Negro muy superior a la del mapamundi Tabula rogeriana, elaborado por el-Edrisi en 1154, e incluso a los de Abul Hasán Alí ibn-Musa ¡bn-Said Al-Andalusí (1209-1 274), incomparablemente mejores que los mapas monásticos de la época.

Al parecer, la aportación árabe al nacimiento del portulano es indudable, tanto por la existencia de los dos autores citados, como por el hecho de que dos de los principales centros de producción de tales mapas fueron Sicilia y Mallorca, concretamente las ciudades de Mesina y Palma, islas arrebatadas poco antes al Islam: la primera en 1901, por los normandos, y la segunda en 1229, por Jaime I el Conquistador, rey de Aragón.

Sin embargo, estas coincidencias no permiten olvidar que el primer portulano que se conserva es la Carta pisaría (que algunos consideran ce origen genovés) y que tanto Génove como Venecia, entre otras ciudades italianas, fueron también centros de producción de mapas náuticos.

Sea cual fuere el verdadero origen de portulano, lo cierto es que este tipo de cartas náuticas tuvieron gran difusión entre los siglos XIV y XV, para lueg: entrar en decadencia a causa de la aparición de la cartografía impresa, de precio más asequible; de todos modos aquellos mapas subsistieron haste mediados del siglo XVII.

LAS FELICES CONSECUENCIAS DE UN ERROR

Así estaban las cosas, cuando en 1413 reaparecen en escena las antiguas obras de Tolomeo. Sus viejos mapas fueron descubiertos en Constantinopla e inmediatamente llevados a Occidente.

Precisamente pocos decenios después fue inventada la imprenta, y los mapas de Tolomeo, más completos y exactos que los de esa época, fueron reproducidos en muchos ejemplares.

Pero, entre otras inexactitudes, los mapas de Tolomeo contenían un error que tuvo importantes consecuencias: al diseñarlos, el gran geógrafo había dado, como medida de la circunferencia terrestre, una cifra demasiado baja.

Un ilustre predecesor suyo, Eratóstenes de Cirene, había también calculado esta dimensión, dando una cifra aproximada a la verdadera… pero Tolomeo debió considerarla demasiado elevada.

La Tierra resultó así, en sus mapas, más pequeña de lo que en realidad era. La costa oriental de Asia no estaba muy alejada de la de España. ¡Era una verdadera tontería no tratar de unirla por este camino!.

Y he ahí a Colón que zarpa de España en dirección a Occidente, confiado en desembarcar bien pronto en las costas de Asia. ¡En realidad, en sus mapas no había sitio para un continente nuevo!

El error de Colón, a lo que parece, fue fomentado por diversos indicios, recogidos algunos durante su prolongada estancia en las islas Canarias. Algunos de ellos parecían confirmar la idea de la existencia, por lo menos, de territorios insulares en dirección oeste del archipiélago canario.

primer mapa con las tierra de colon

El primer mapa en el cual aparece la tierra descubierta por Colón. Fue hecho por el italiano Contarini en 1506. Evidentemente, también el creyó que la costa tocada por el Almirante era la extremidad oriental de Asia. Este mapa, igualmente, está inspirado en los de Tolomeo.

LAS SOLUCIONES DE UN PROBLEMA . . . IRRESOLUBLE

Después de Colón, Magallanes logró una nueva y tangible confirmación de la redondez de la Tierra.

Desde ese momento, la Cartografía se empeñó en resolver un único y grave problema: cuál sería la mejor forma de representar sobre un plano la superficie esférica de la Tierra.

Una solución perfecta es evidentemente imposible: las formas o las superficies de los continentes, en las regiones polares o en las ecuatoriales, resultan inevitablemente alteradas.

Decenas y decenas de distintas soluciones fueron ideadas en cuatro siglos de estudios cartográficos.

El mapa que goza de mayores preferencias de los navegantes es el que confeccionó el flamenco Gerardo Kremer, llamado Mercator.

Este mapa permite trazar, por medio de una simple línea recta, la ruta que un barco debe seguir para llegar a un determinado punto de la Tierra, teniendo una dirección constante con respecto a la aguja de la brújula.

COMO SE HACEN LOS MAPAS:

El hacer mapas y particularmente las dificultades de representar el globo sobre una superficie plana, son el objeto de una materia sumamente interesante, pero muy complicada.

Trazar mapas con precisión es una tarea compleja, que se vincula con detallados conocimientos matemáticos, especialmente la realización de los contornos de tierras y mares, que en la realidad están en una esfera y tienen que ser representados en la superficie plana del papel. Muchos métodos, denominados proyecciones, se usan para esto; cada uno de ellos tiene sus ventajas y desventajas.

El método que se emplee dependerá de la posición de la región que va a ser llevada al mapa, y así se conseguirá la mayor exactitud posible y sin deformaciones.

La falta de espacio nos impide mencionar aquí todos los métodos que existen, pero explicaremos brevemente el principio en que se basan las proyecciones más importantes.

Consideremos primeramente el principio de las proyecciones cilindricas; hay varias, entre ellas, la proyección de Lambert.

En la lámina de abajo, se ve el globo que incluye a América y algunos de los meridianos.

Al lado, aparece el mismo globo, pero rodeado de un trozo de papel transparente en forma de cilindro.

El tercer dibujo muestra cómo los meridianos aparecen en el cilindro como líneas rectas; las figuras de abajo explican qué sucede cuando el cilindro de papel es cortado y desenrollado.

Se verá, por ejemplo, que América no se representa correctamente; sus contornos están algo deformados. Éste es el defecto de todas las proyecciones de este tipo.

mapas antiguos

La proyección de Mercator, que es seudocilíndrica, hace aparecer a Groenlandia mucho más grande de lo que es en la realidad, casi tan grande como África.

En la siguiente ilustración veremos el principio en que se basan las proyecciones cónicas. Éstas se usan especialmente para los mapas de países situados a altas latitudes, tales como los del norte de Europa, Asia y América septentrional.

Se muestra el globo, y en la inferior izquierda se señalan en él los países escandinavos, Suecia y Noruega, rodeados por una línea roja.

Si imaginamos un cono cuya base es parte del paralelo que pasa por la base del área señalada, el vértice del mismo coincide con el de la Tierra.

El área que debe ser llevada al mapa aparece en el cono como se ve en la ilustración central superior; pero cuando el cono es extendido, la zona toma la forma que se muestra en el dibujo central de abajo.

mapas

Esta proyección es útil para los mapas de áreas pequeñas, particularmente de las regiones cercanas a los polos. Las zonas situadas entre las líneas que indican los paralelos, no están exageradas como sucedería si este método se aplicara a regiones cercanas al ecuador.

Primeras Regiones Exploradas del Mundo

La Expansion Portuguesa Enrique de Portugal -El Navegante- Siglo XVI

La Expansión Marítima Portuguesa De Enrique de Portugal -El Navegante-

El siglo XV estaba destinado a ser el siglo ibérico por excelencia. Los distintos reinos en que se dividía la península eran ya importantes dentro del concierto europeo, pues sobre una superficie de unos 600.000 Km². existían, prácticamente, sólo cuatro Estados: Castilla, Portugal, Aragón y Navarra.

Castilla el más extenso, desde el siglo anterior, incluía a León y comprendía a Galicia, Asturias y parte de la costa levantina, y estaba arrebatando nuevos territorios a los musulmanes. Aragón se uniría en ese mismo siglo con el reino de Castilla.

De los cuatro Estados, Portugal, si bien no el más extenso, era, por cierto, el menos afectado por la lucha contra los musulmanes y, además, era el más vitalmente vinculado al mar. Así lo determinaba su condición de país relativamente estrecho y dotado de un extenso litoral. Estaba destinado a adelantarse a todos en la navegación atlántica.

En la segunda década, el infante don Enrique el Navegante echó en Sagres las bases para una amplia formación marinera. De esa escuela salieron los navegantes que abrieron el mundo a los europeos, solucionando, de paso, el problema creado por el monopolio de todo el comercio con Oriente, hasta entonces en manos tanto de comerciantes como de soberanos musulmanes del Asia.

Enrique el Navegante

El príncipe de Portugal, conocido como Enrique El Navegante,  supo patrocinar la marcha y la conquista de los portugueses sobre los mares del mundo. Allí, en la que se llamó Villa do Infante, Enrique tuvo el cuartel general de las expediciones matítimas por el litoral africano en busca del camino a la India.

Rodeado de un estado mayor de pilotos, cosmógrafos y astrónomos, procedentes de todos los países de Europa, e incluso de África y Asia, Enrique dirigió la gran aventura de su nación, aventura que había de inmortalizar su nombre y legar a Portugal — a sus navegantes y a sus conquistadores — laureles inmarcesibles de gloria y poderío.

Heredero del valor de su padre, Juan I de Avís, el fundador de esta dinastía en Portugal, y de las brillantes condiciones de la casa ducal de los Lancásters ingleses por parte de su madre, Felipa, hija de Juan de Gante, Enrique, nacido en Oporto el 4 de marzo de 1394, fue un príncipe dotado de brillantes condiciones morales, intelectuales y físicas.

Cuando aun no había cumplido veinte años demostró su bravura sin par en la conquista de Ceuta (1415), en cuya acción distinguióse tanto que fué armado caballero.

Poco después recibía el ducado de Viseo y el señorío de Covilham, y en 1419 el gobierno del reino del Algarve, provincia abierta a los mares y a la acción misionera de la Cruzada.

Este nombramiento le permitió la realización de los proyectos que alimentaba desde la época de la expedición marroquí. Enrique se proponía trasponer las misteriosas aguas del Atlántico tropical para llegar a la tierra de oro y marfil de los negros de la Guinea, al país fabuloso del Preste Juan y, si era posible, a la India, centro del comercio de las especias, la preciosa mercancía que era objeto de general demanda en los mercados europeos.

LA SITUACIÓN EUROPEA DE LA ÉPOCA:
EUROPA AMENAZADA

La situación del comercio europeo era muy extraña: había asumido una importancia considerable el tráfico con Oriente, muchos de cuyos productos tenían un extenso mercado en Europa; pero los precios eran fijados, no ya por los productores, lo cual hubiera sido admisible, sino por unos intermediarios cuya única intervención en el trafico se limitaba a no impedir el paso de las mercaderías; los funcionarios y reyezuelos de los Estados del Cercano Oriente.

Ello había originado, por una parte, una elevación desmesurada del precio de los productos asiáticos (fundamentalmente, las famosas especias y sedas) sin que los comerciantes productores asiáticos percibieran beneficio alguno; por otra parte, algunos productos manufacturados europeos, objeto también del comercio, debían venderse a precios bajísimos, pues los intermediarios los fijaban arbitrariamente.

Esta situación insólita había llevado a una disminución del poder adquisitivo de todas las monedas europeas.

Con todo, hasta ese momento los comerciantes genoveses y venecianos, por ejemplo, habían participado en los beneficios de los bajaes y reyes del Cercano Oriente, y se limitaban a embolsar la diferencia que les dejaban, y participaban, de vez en cuando, en los conflictos entre los gobernantes, con vistas a lograr alguna ventaja.

Sin embargo, últimamente las conquistas de los otomanos amenazaban con una dominación política más estable y severa. Este estado de cosas se agravó a mediados del siglo, cuando los turcos tomaron a Constantinopla.

Estas cuestiones preocupaban a todos los europeos, pero ningún Estado se hallaba en condiciones de emprender una acción contra los islamitas.

Un importante Estado europeo, Castilla, hacía ya siglos que estaba combatiendo, y con éxito constante, contra los musulmanes de España. Europa, mientras tanto, retrocedía en bloque, frente al avance de los turcos musulmanes del Cercano Oriente.

Uno de los pueblos ibéricos, Portugal, asumió la tarea de procurar una solución para el problema que afectaba a todos los europeos: arrebatar a los musulmanes el dominio de la economía continental. En su famosa escuela de Sagres se constituyó una verdadera academia naval. Cartógrafos, marinos, geógrafos, se formaban allí, con vistas a solucionar importantes problemas.

Por ejemplo, ¿África podría ser circunnavegada? ¿Las tierras del trópico serían efectivamente desiertas? ¿Se podría llegar a la fabulosa India?. Los navegantes portugueses surgidos de tal escuela intentaron responder a todas estas cuestiones, fundamentales para la vida y el porvenir europeo.

La acción del príncipe Enrique y la expansión portuguesa: En tanto Castilla y Aragón enfrentaban Enrique el Naveganteel problema de la reconquista, Portugal y Andalucía iniciaron la expansión.

En el siglo XV la isla Madeira y parte de las Canarias estaban ocupadas por colonos portugueses y españoles, respectivamente.

A fines de siglo, Madeira producía caña de azúcar y vid en cantidad suficiente para exportar.

Nació en Oporto el 4 de marzo de 1394, tercer hijo del rey João I de Portugal (1385-1433) y de Felipa de Lancaster, hermana de Enrique IV de Inglaterra. Fue educado en la literatura, la política y la guerra. Con algo más de 20 años (1415) toma parte en la conquista de Ceuta, empresa en la que participaron más de cincuenta mil portugueses y unas 200 naves. A partir de entonces parece que surgió en el Infante la idea de acometer la exploración de de las costas africanas.

Portugal, con extensas costas sobre el océano, buenos puertos, una considerable población pesquera y una clase comercial que se había emancipado bastante del feudalismo, estaba en condiciones de comerciar productos costosos.

Los italianos defendían sus derechos y, en consecuencia, Portugal y el oeste de España buscaron nuevas fuentes comerciales. Conocían muy bien el Atlántico, desde Islandia a África del Norte.

El príncipe Enrique de Portugal (1394-1460) fue el que inició un plan sistemático de exploración. La penetración en África se inició en 1415 con la toma de Ceuta (Marruecos), que era punto clave del estrecho y camino hacia la región del oro.

Portugal estaba atravesando una grave crisis económica. Conquistada Ceuta, no se lograron las ventajas económicas esperadas y el fracaso engendró nuevas expediciones.

Zurara, cronista contemporáneo, enumera las razones que impulsaron al príncipe Enrique a organizar estos viajes. Sostiene que primero fue el deseo de saber qué había más allá del cabo Bojador, rodeado por Gil de Eannes en 1434.

Diego Gómez, quien descubrió en 1456 la desembocadura de los ríos Geba y Casamance, en sus relatos de viajes, decía que el príncipe deseaba encontrar los países de donde provenía el oro que llegaba a Marruecos por las rutas del desierto para comerciar con ellos.

Zurara coincide en ese punto, pero agrega que los exploradores esperaban encontrar pueblos cristianos mas allá del país de los moros. Además, se deseaba averiguar hasta dónde llegaba el poderío árabe y buscar alianzas con cuanto príncipe cristiano pudiera hallarse.

En 1460 los portugueses llegaron a la altura de Sierra Leona buscando oro, esclavos, marfil, caballos y la conexión con la India Gangética qúe pensaban encontrar hacia el sur, siguiendo la concepción geográfica de Fray Mauro, o cruzando Africa, si se seguía la teoría de Ptolomeo.

Muerto el príncipe Enrique, su sucesor, Alfonso V, tuvo más interés en tomar Tánger. Igualmente, las expediciones hacia el sur continuaron; en 1475 estalló la guerra entre Portugal y Castilla por la determinación de la nobleza castellana de excluir del trono a Juana (la Beltraneja), proponiendo en su lugar a Isabel. Alfonso V se casó con Juana y reclamó el trono de Castilla.

Como consecuencia, hubo encarnizadas luchas que se extendieron a Guinea. La zona fue escenario de anormalidades y fricciones que Castilla castigó.

Portugal replicó con el hundimiento de barcos y muerte para la tripulación capturada en la zona que consideraba como propia. La corona portuguesa reclamaba el monopolio comercial basándose en la prioridad del descubrimiento y en las Bulas papales de 1454 y 1456 que otorgaron exclusivamente al príncipe Enrique y a la Orden de Cristo el derecho y el deber de convertir a los indígenas de esa región.

La lucha terminó con el Tratado de Alcaçovas-Toledo de 1479, por el cual Portugal se reservó el derecho de ruta hacia el sur de Guinea y todos los archipiélagos, salvo Canarias y Santa Cruz de Mar Pequeña.

Castilla podía anexionar ‘otras islas de Canarias’, si las hallaba hacía el oeste.

En forma clara se nota que Portugal se desinteresó por la ruta hacia el poniente. Bartolomé Diaz, experto navegante, descubrió en 1487 el Cabo de Buena Esperanza, aunque el extremo sur del continente corresponde al de las Agujas; más al este Supo sortear el peligro de las corrientes marinas y abrir el camino al Asia.

La expedición de Vasco da Gama, que partió en 1497, sorteó el Cabo de Buena Esperanza, hizo varias escalas en la costa oriental de Africa y llegó a Calicut en 1498. Inmediatamente negoció con el rey local para adquirir especias. Reunió cierta cantidad de pimienta y canela.

Con ese cargamento regresó a su país. Arribó a Lisboa en Setiembre de 1498. Así se cumplieron los objetivos que Portugal se había propuesto. En tanto, Castilla se proyectó hacia el Atlántico con el apoyo de marinos andaluces.

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James Cook Gran Explorador del Oceano Pacifico

James Cook Gran
Explorador del Océano Pacífico

James Cook Gran Explorador del Oceano PacificoDe origen modesto, James Cook era hijo de un obrero agrícola escocés. Se formó en el mar, demostrando grandes cualidades para la navegación, pero también para las matemáticas y la astronomía.

Durante la guerra de los Siete Años (1756-1763) fue ascendiendo todos los grados de la marina real, y realizó un levantamiento topográfico del río San Lorenzo en Norteamérica, que permitió preparar el asalto a Quebec y la victoria definitiva de los ingleses.

Gracias a sus hojas de servicio, este desconocido suboficial fue nombrado teniente de la gran expedición al Pacífico sur, organizada por la Sociedad geográfica de Londres e iniciada en 1768. El estudio del paso del planeta Venus ante el Sol, en junio de 1769, ofreció entonces la oportunidad para explorar nuevamente el Pacífico. Contra lo habitual, Cook escogió un modelo de nave simple pero sólido: un gran carbonero que ni siquiera tenía mascaron de proa.

¿Qué países buscaba el capitán Cook? En el siglo XVIII, el océano Pacífico era todavía una zona sin explorar que excitaba la fantasía de los navegantes. No se sabía si era cierto que existían las tierras fabulosas que recogían las crónicas. James Cook dedicó su vida a buscar nuevas islas y archipiélagos al sur del Pacífico. Nació en 1728 en Inglaterra. Era hijo de campesinos, pero desde muy joven navegó como grumete en un barco carbonero. A los veintisiete años tuvo por primera vez una nave a su mando. Autodidacto, consiguió adquirir tantos conocimientos matemáticos y astronómicos que llegó a ser un cartógrafo reconocido, además de valeroso marino.

¿Propuso alguna inovación en la navegación? A bordo, el navegante estableció una higiene estricta y fue el primero en resolver el problema del escorbuto, suministrando cítricos a la tripulación. A partir del segundo viaje dispuso de cronómetros que permitieron determinar con precisión la longitud.

¿Cuándo empezó la exploración de los mares del sur? En 1768 tomó el mando de una expedición encargada de explorar el continente austral y estudiar sus características. En el barco, llamado Endeavour, iban también artistas y científicos. En el primer viaje llegó a Tahití, en la Polinesia, y rodeó las dos islas de Nueva Zelanda. ¿Existía otro continente, aún desconocido?. En 1771, después de haber tocado la costa sudoriental de Australia, Cook desembarcó en una costa boscosa y exuberante, donde ahora se levanta la ciudad de Sidney. A su vuelta a Inglaterra expuso su creencia de que existía un continente al sur del Ecuador, no sabía si al sur o al norte de la ruta que había seguido. Para cerciorarse hubo de organizar una segunda expedición.

James Cook zarpa de Plymouth, Inglaterra, el 25 de agosto de 1768; después de virar por el cabo de Hornos y permanecer en Tahiti, bordea las costas de Nueva Zelanda, descubriendo el estrecho que hoy lleva su nombre.

¿Qué tierras descubrió en el segundo viaje? El nuevo itinerario condujo al descubrimiento y exploración de las islas del sur de la Polinesia, las Marquesas, Nueva Caledonia y las Nuevas Hébridas. Cook recorrió el océano Pacífico a lo largo y a lo ancho durante 28 meses, dirigiéndose al sur hasta que los hielos de la Antártida bloquearon los barcos, en un paisaje de focas y pingüinos. Entonces, convencido de que no existía tal continente, volvió a su país.

En 1772 zarpó  al mando del Resolution y junto con el Discovety, para descartar definitivamente la hipótesis de la existencia del continente austral, Terra Australis. Fue el primero en atravesar el Pacífico de oeste a este y alcanzar latitudes recónditas del hemisferio sur, hasta tocarla banquisa, en medio de los mayores peligros. Este primer gran viaje al círculo polar antártico demostró que no existía un continente austral y reveló la existencia de una zona antártica totalmente desconocida y deshabitada. Como si esto no fuera suficiente, descubrió las islas que más tarde llevarían su nombre y Nueva Caledonia (que él nombro así por analogía con su Caledonia natal), reconociendo además la Isla de Pascua y las islas Tonga.

¿Cuál fue el motivo del tercer viaje? En 1776, el capitán volvió a partir con el encargo de descubrir el paso hacia el noroeste, es decir, del Atlántico al Pacífico en su extremo norte. La ruta lo llevó hasta las desconocidas islas Hawaii, hacia el norte pasó el estrecho de Bering, pero de nuevo lo bloquearon los hielos y decidió volver a las islas recién descubiertas, que lo habían fascinado. En febrero de 1779, en la bahía de Karakakua, el capitán Cook murió, a causa de una puñalada en la espalda que le asestó un indígena.

¿Se llevó a término la expedición? La muerte de Cook no interrumpió las investigaciones, que continuaron bajo el mando de Charles Clarke, pero no fue capaz de encontrar el paso del noroeste. A pesar de eso, los viajes de Cook se cuentan entre los más importantes de todos los tiempos, porque trazaron mapas científicamente exactos y completos del océano Pacífico, de uno a otro Polo. Además, el auténtico descubrimiento del continente australiano se debe a la tenacidad y la experiencia de este explorador científico.

 James Cook dedicó meses a explorar las islas de Hawaii. El 14 de febrero de 1779, acusando a los indígenas de haber robado una chalupa, desembarcó y tomó como rehén a un jefe de la tribu. Pero sus subordinados se opusieron, produciéndose una reyerta en el transcurso de la cual el explorador encontró la muerte.

¿Qué importancia tiene su diario? El diario que él mismo escribió de su segundo viaje es uno de los documentos más exactos de su género y un libro de lectura agradable. Describe y comenta los usos y costumbres de los habitantes de las islas descubiertas, con precisión, vivacidad y humanidad. Es el testimonio de un hombre que tuvo la fortuna de ver antes que nadie lugares vírgenes y felices, que se convertirían para los europeos en el símbolo del paraíso.

EL GRAN EXPLORADOR: En tres viajes, Cook realizó más descubrimientos que el conjunto de sus contemporáneos. El primer periplo, a bordo delEndeavour, lo llevó de Tahití a Nueva Zelanda, donde exploró los 3.800 Km. de costa demostrando que se trataba de dos islas y no de un vasto continente austral.

Continuó por la costa oriental de Australia, que bautizó como Nueva Gales del Sur, tomando posesión de ella en nombre del rey Jorge III de Inglaterra. Debido a que su barco estuvo a punto de naufragar sobre la Gran Barrera de arrecifes, el expedicionario reveló su existencia y confirmó la separación entre Australia y Nueva Guinea.  (imagen izq. Primer Endeavuer, barco de James Cook)

La Exploración en el siglo XVIII: Durante la segunda mitad del siglo XVIII se aceleró la exploración del mundo. Las potencias europeas querían descubrir nuevos territorios para obtener de ellos dividendos políticos y comerciales, mientras los marinos se beneficiaron con los progresos técnicos (especialmente en el campo de la salud y en la medición de la longitud).

El enorme prestigio que alcanzaron los exploradores científicos otorgó a Cook medios financieros y fama, la que fue realzada por su trágica muerte, ocurrida en Hawai el 14 de febrero de 1779, a manos de los indígenas. En cada viaje, el navegante era acompañado por naturalistas, astrónomos y dibujantes. El botánico Joseph Banks, futuro presidente de la Royal Society, inventarió las nuevas especies de Botany Bay en Australia, mientras el naturalista Georg Forster realizó las primeras descripciones de las costumbres y sociedades del Pacífico.

Si bien la tradición de los viajes de exploración es de antigua data, durante el siglo XVIII las incursiones llegaron hasta tierras inexploradas, y su motivación ya no era el beneficio personal, sino el progreso del conocimiento. Esta nueva forma de viaje expedicionario, de la cual Cook fue precursor, encarna el proyecto de la Ilustración confirmando la vocación del hombre por la exploración, el descubrimiento y el saber. Al ofrecer una oportunidad para el estudio y análisis en todas sus dimensiones, desde el territorio, la población, el clima hasta la sociedad, el viaje representaba entonces la expresión suprema del conocimiento.

Fuente Consultada:
Hicieron La Historia Larousse-
Por que se hicieron famosos? Susaeta – Wikipedia

Ver: Historia de los Primeros Viajes Comerciale Por El Mundo