Grandes Filósofos

Spinoza La Inferioridad de las Mujeres Filosofo Racionalista

Baruch de Spinoza (1632-1677) fue un filósofo que creció en la relativamente tolerante atmósfera de Amsterdam. Fue expulsado de la sinagoga de la ciudad a los veinticuatro años por rechazar los principios del judaísmo.

Condenado al ostracismo por la comunidad judía local, lo mismo que por las principales iglesias cristianas, Spinoza vivió una vida tranquila e independiente, ganándose la vida en  la preparación de lentes ópticos, y se negó a aceptar la cátedra de filosofía en la Universidad de Heidelberg por temor a comprometer su libertad de pensamiento. Spinoza leyó gran cantidad de obras científicas y experimentó la influencia de Descartes.

Si bien apoyaba la aproximación racional cartesiana al conocimiento, Spinoza era reacio a aceptar las implicaciones de las ideas Descartes, en particular la división de mente y materia y la aparente separación de un Dios infinito del finito mundo material. Dios no era sólo el creador del universo, era el universo.

Todo está en Dios y nada puede separarse de él. Esta filosofía del panteísmo (otros la han clasificado como panenteísmo o monismo) fue formulada el libro de Spinoza Ética demostrada al modo geométrico, la cual no se publicó hasta después de su muerte.

Para Spinoza, los seres humanos no están “situados en la naturaleza como un dominio dentro de otro dominio”; sino que son tan parte de Dios o de la naturaleza, o del orden universal, como otros objetos naturales. El que no se haya podido entender a Dios ha conducido a malas interpretaciones, una de las cuales sostiene que la naturaleza existe sólo para el provecho personal.

“A medida que encuentran dentro y fuera de ellos mismos muchos de los medios que tanto los ayudan en su búsqueda de lo que es útil, digamos, los ojos que miran, los dientes que mastican, hierbas y animales que los proveen de comida, el Sol que les dá la luz, el mar que cría a los peces,llegan a ver la totalidad de la naturaleza como un medio para obtener innumerables conveniencias”

Además, por ser incapaces de encontrar otra causa de la existencia de estas cosas, las atribuyen a un Dios-creador al que deben vene­rar para conseguir sus propósitos: “De ahí se deduce que cada cual considerara para si mismo, de acuerdo con sus capacidades, una manera diferente de devoción hacia Dios, por lo que el Señor debería amarlo más que a sus iguales, y dirigir todo el curso de la naturaleza a la satisfacción de su ciega avidez e insaciable avaricia”.

Luego, cuando la naturaleza se presentó de manera hostil en forma de tormentas, terremotos y enfermedades, “declararon que ciertas cosas suceden porque los dioses están molestos por algún mal que les fue hecho a ellos por los hombres, o por alguna falta en su culto”, en lugar de comprender “que la buena y la mala suerte alcanzan a fieles e infieles por igual”? Del mismo modo, los seres humanos condenan moralmente las faltas ajenas al no poder entender que las emociones humanas, “pasiones de odio, ira, envidia y demás, consideradas en sí mismas, se siguen de la propia necesidad y eficacia de la naturaleza” y que «nada llega a suceder en la naturaleza que contravenga sus leyes universales”

Para explicar las emociones humanas, como todo lo demás, necesitamos analizarlas como lo haríamos con el movimiento de los planetas: “Trataré, en consecuencia, sobre la natura-fuerza de mis emociones conforme al mismo método que hasta este punto en mis investigaciones respecto a Dios y a la mente. Consideraré los actos humanos y los deseos exactamente del mismo modo que si estuviera ocupándome de líneas, planos y sólidos.

Todo tiene explicación racional y los seres humanos son de encontrarla. Valiéndose de la razón, la gente puede hallar la felicidad verdadera. Su libertad real llega cuando entienden el y la necesidad de la naturaleza y logran desprenderse de los intereses pasajeros.

La “natural” inferioridad de las mujeres
A pesar del desmoronamiento de antiguos conceptos y del surgimiento de una nueva visión del mundo en la Revolución Científica del siglo XVII, las actitudes hacia las mujeres seguían atadas a las perspectivas tradicionales. En esta selección, el filósofo Baruch de Spinoza arguye sobre la “natural” inferioridad de las mujeres ante los hombres.

Baruch de Spinoza, Tratado político

“Empero, preguntará acaso alguien, ¿están las mujeres bajo la autoridad de los hombres por naturaleza o por institución? Porque si ha sido por mera institución, entonces no tendríamos razón de para excluir a las mujeres del gobierno. Mas, si consultamos la experiencia, encontraremos que el origen de ello está en su debilidad. Porque nunca ha habido el caso de hombres y mujeres reinen juntos, sino en cualquier parte de la Tierra donde haya hombres, vemos que los hombres gobiernan, y las mujeres son gobernadas, y que en este plan ambos sexos viven en armonía. Pero, por otra parte, las amazonas, que se refiere que tenían el desde antiguo, no toleraban hombres en su país, pues criaban sólo a sus hijas hembras, y mataban a los varones que nacían de ellas. No obstante, si por naturaleza las mujeres fueran iguales a los hombres, y fueran distinguidas por la fuerza de carácter y la capacidad, en los cuales consiste principalmente el poder humano y, por ende, el humano derecho, seguramente entre tantas y diferentes naciones se encontrarían algunas en las que ambos sexos gobernaran por igual, y otras donde los hombres estuvieran gobernados por las mujeres, y así, criados de modo que puedan hacer menos uso de sus capacidades.

Y como este es el caso en ninguna parte, se puede aseverar con perfecta propiedad que las mujeres no tienen por naturaleza iguales derechos que los hombres: sino que necesariamente deben ceder ante ellos y que  no puede suceder que ambos sexos deban gobernar por igual  y mucho menos que los hombres deban ser gobernados por mujeres. Pero, si reflexionamos aún más sobre las pasiones humanas, como los hombres, de hecho, aman a las mujeres por la pasión del deseo, y estiman su astucia y sabiduría en proporción a la excelencia de su belleza, y también cuán opuestos son  los hombres a sufrir que las mujeres a las que aman muestren cualquier clase de favor a otros, así como otros hechos de esta clase, veremos fácilmente que los hombres y las mujeres no pueden gobernar por igual sin gran daño a la paz.”

Fuente Consultada: Filosofía David Papineaud Editorial BLUME

Biografia de Hume David Resumen Pensamiento e Historia de Filosofo

Biografía de Hume David – Pensamiento e Historia

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René Descartes
(1596-1650)
Voltaire
(1694-1778)
Montesquieu
(1689-1775)
Rousseau
(1712-1778)
Locke
(1632-1704)
Hume
(1711-1776)

Hume se refugia en la idea más querida por la Ilustración: lo normativo es lo más común, lo que con máxima  generalidad se considera saludable y sano. 

El Mundo Exterior y la Imaginación: Hume opina que la creencia en la existencia de los cuerpos supuesto con el que funcionamos. Las causas que icen esta creencia es lo que él desea investigar. Que causas no son las impresiones sensibles resulta obvio.

George Berkeley (Kilkenny, Irlanda – Oxford 1753): Filosofo y obispo anglicano irlandés. Negó la realidad las sustancias materiales, sosteniendo que el ser de material se reduce a ser percibido, y que solo existen realmente los espíritus y Dios, que es el que produce ellos el sueño coherente de un mundo corpóreo Su obra fundamental es el Tratado sobre los principios del conocimiento mano (1710).

Pues la creencia en la existencia de los cuerpos supone la existencia continua, que excede el tiempo en que tenemos impresiones de ellos. Si vemos una mesa, no creemos como el obispo Berkeley, un filósofo ligeramente anterior a Hume, que su ser es ser percibida, y que deja de existir cuando la dejamos de percibir. Lo que creemos es que existe incluso cuando no la percibimos. Pero esta creencia no podemos fundarla en las impresiones que tenemos de ella, pues creemos que también existe cuando no tenemos impresiones. 

Nuestras impresiones tienen una existencia discontinua en nuestra mente. Pero creemos que los cuerpos tienen una existencia continua. ¿Cómo pasamos de lo primero a lo segundo? Hume cree que no mediante una deducción lógica, pues la idea de discontinuidad es lógicamente distinta de la idea de continuidad. Ninguna discontinuidad  puede dar como resultado la continuidad. Será entonces otra capacidad humana la que esté implicada aquí. Esta capacidad no es el hábito, ni la razón lógica, sino la imaginación. 

La identidad personal y la memoria: Entre nuestras impresiones no está la de un yo único a lo largo de toda nuestra vida. Nuestras percepciones nos dan noticia de colores, de sonidos, de impenetrabilidad de solidez, de extensión, de movimiento. Entre estas percepciones nunca están las impresiones de mi yo. Ni siquiera podemos pensar que este yo es una proyección de la imaginación sobre la base de cambios continuos, graduales y constantes.

A veces, nuestras impresiones cambian de forma desordenada, discontinua,  inconstante. Pero sobre todo, nunca tenemos una impresión del yo, y por tanto, no podemos tener una idea de sus cambios. Y, sin embargo, hablamos con plena legitimidad de nosotros mismos y decimos yo con plenas garantías. Reflexivamente juego ya con el supuesto de que las representaciones son mis representaciones. Ese mis no aparece en ninguna impresión concreta, pero las reúne todas como formando un conjunto. ¿En qué se basa esta atribución de pertenencia de las impresiones a un yo, como

Las impresiones e ideas de Hume

Según Hume, en el hombre existen dos facultades básicas: la percepción inmediata y la reflexión. La primera nos da impresiones diferentes, mientras que la segunda está en condiciones de diferenciar lo distinto que se nos da en aquellas impresiones. Además, la reflexión nos permite distinguir entre la forma en que se nos dan las impresiones y la forma en que se nos dan las reflexiones. 

Las percepciones inmediatas se dan con mucha fuerza y vivacidad, y pueden serias sensaciones (impresiones de los sentidos), las emociones y las pasiones. Las percepciones reflexionadas, por el contrario, se nos presentan con más suavidad. A las primeras Hume las llama impresiones, y a las segundas, ideas.

La relación de causa y efecto: Al decir que «El sol saldrá mañana» no se tiene la impresión del «sol» ni de la «mañana», y sí de que el sol salió ayer, y antes de ayer, y la semana pasada. Sin embargo, aunque no se tiene la impresión dada, la frase tiene significado, aunque es posible que el sol no salga mañana. 

El significado de la frase se fundamenta en que establecemos una conexión entre el hecho pasado y presente de que ha salido el sol y el hecho que anticipamos, a saber, que saldrá mañana.

Esta conexión que lanza el pasado sobre el futuro es la experiencia. Esta no es una impresión ni una reflexión. Es algo distinto: se trata de afirmar una cosa porque es constante. El significado de la frase «El sol saldrá mañana» procede de la constancia de que hasta ahora ha salido todos los días. 

Lo mismo sucede con la relación de causa y efecto. En una partida de billar, cuando se dice que «la bola roja es causa del efecto de movimiento que vemos en la bola azul», esta frase, que es una idea compleja, tiene significado. Al analizar sus ideas simples se ve que todas se corresponden con impresiones simples, excepto las palabras causa y efecto. Estas palabras son ideas aparentemente simples, pero de hecho son muy complejas. Su significado encierra que la bola roja se mueve antes que la bola azul, que en un momento hay contigüidad de tiempo y lugar con la bola azul y, finalmente, que siempre que la bola roja se mueva y choque con la azul, esta se moverá. Así que en la palabra causa se dan tas ideas simples de prioridad, de contigüidad y de conexión constante.

Su Biografía: (Edimburgo, 1711 – ibí., 1776)

Filósofo empirista inglés. Desde niño, mostró tener un talento por encima de los demás estudiantes de su edad y a los 12 años ingresa en la Universidad de su ciudad natal. Al cabo de dos o tres años dejó la carrera para estudiar Leyes y Comercio, que más tarde también abandonó para dedicarse definitivamente al estudio de la Filosofía en el Colegio de los jesuitas de La Fleche (Francia).

En 1747 entró al servicio del general James Siclair como abogado y juez. En 1752 es nombrado bibliotecario del Colegio de Abogados de Edimburgo. Fue miembro de la Embajada británica de París en 1765 y prestó servicios como subsecretario de Estado en 1767.

Gracias a su «History of England» (1754-1762), que tuvo en su tiempo gran aceptación, goza aún Hume de prestigio como historiador. Sin embargo, es más conocida e importante su faceta de filósofo, cuya teoría ha derivado en lo que hoy llamamos «humismo». Hume pretende ser el filósofo de la naturaleza humana, que se caracteriza fundamentalmente por la tendencia a formar hábitos; el aspecto cognitivo es, por tanto, menos importante que el práctico. No hay ningún conocimiento seguro si no se da en el marco de las percepciones reales, que son las que proporcionan las ideas y en general todo el raciocinio.

Sostiene Hume que el conocimiento humano es incapaz de avanzar si no es por medio de la experiencia; también las normas morales tienen como base la experiencia; la justicia, la religión, cualquier tipo de normas de conducta éticas o estéticas responden a un sentimiento de utilidad, modificándose según el tipo de sociedad y época en que se den.

«A treatise of human nature» («Tratado de la naturaleza humana») aparece en 1739-1940, primera obra sobre filosofía de Hume, en la que expone los principios fundamentales de la escuela empírica. Su siguiente libro se titula «Essays, moral and political», en dos volúmenes; fue escrito en el año 1471 y reeditado en 1748 con el título de «Essays, moral, political and literary» («Ensayos morales, políticos y literarios»). A continuación publicó dos obras filosóficas: «An inquiry Concerning Human Understanding» («Investigacion sobre el conocimiento humano») (1748) y «An inquiry concerning the Principles of Moral» («Investigaciones sobre los principios de moral») en 1751. Otros trabajos forman un volumen de ensayos: «Political discourses» (1751), «Four dissertations» («Cuatro disertaciones») (1757) y una publicación póstuma: «Dialogues concerning natural religión» («Diálogos sobre religión natural).

Con Hume, el empirismo llega a la más radical de sus manifestaciones; en contra absolutamente de las tendencias racionalistas de su tiempo, y, en ese sentido, a pesar de las diferencias existentes, puede considerársele como continuador de Berkeley; sin embargo, el sistema profundamente escéptico de Hume, llevado a sus últimas consecuencias, puede ser incluso negativo para el desarrollo de la ciencia. Niega cualquier tipo de conocimiento racional en sí mismo y toda impresión que podamos recibir en ese sentido debe considerarse como absolutamente errónea.

En cuanto a su atomismo asociacionista, Hume afirma que nuestra vida psíquica es una continua consecución de impresiones e ideas, de las que no podemos nunca afirmar su veracidad e inmutabilidad. Para él la relación entre causa y efecto no responde más que a una asociación: la de semejanza y la de contigüidad en espacio y en tiempo.

Biografía de Rousseau Contrato Social Resumen Filosofia e Ideas

Biografía de Rousseau Contrato Social
Resumen Filosofía e Ideas

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René Descartes
(1596-1650)
Voltaire
(1694-1778)
Montesquieu
(1689-1775)
Rousseau
(1712-1778)
Locke
(1632-1704)
Hume
(1711-1776)

Rousseau puso en duda que las ciencias y las artes sirviesen para liberar al hombre de la opresión y de la infelicidad

Crítica a las ciencias y las artes

En el pensamiento de Rousseau hay dos elementos fundamentales: su profundo ascendente calvinista y su formación en la lectura del autor griego Plutarco.

El calvinismo le conduce a considerar las ciencias y las artes de todos los tiempos y países como ejercicios de la misma curiosidad que llevó al hombre a salir del Paraíso.

En este sentido son obra de la debilidad humana, del orgullo, de la voluntad de destacar, de hacerse igual a Dios. Así los vicios humanos son los verdaderos motores de las ciencias la ambición y la mentira generaron la elocuencia del orador la avaricia del comerciante produjo la aritmética; la superstición produjo la astronomía, etcétera.

Rousseau habla como un moralista, pero en el fondo su lenguaje es una reproducción del lenguaje religioso que en otro tiempo lanzó Lutero contra la ciencia y la razón. Para esta vieja tradición, la ignorancia era el estado que la sabiduría divina había previsto para el hombre.

Pero si las ciencias y Las artes eran fruto de la vanidad y del orgullo: ¿con qué llenarían los hombres su vida? Aquí interviene su lectura de los grandes hombres de la Antigüedad según los pintó Plutarco en sus Vidas Paralelas. Ante él pasan ahora los grandes hombres ce Esparta, Persia, la antigua Roma.

Los grandes forjadores de Estados, rudos, primitivos, sencillos, patriotas, virtuosos, austeros y ascetas, creadores de orden político que mantienen con rigor, con leyes estrictas. Estos hombres odiaban el lujo, la vanidad, el engaño, La doblez. En la idealización de Rousseau, estos hombres eran generosos al sacrificarse por la humanidad, al defender la libertad de su patria, al derramar su sangre en el combate por sus hijos, al honrar a los dioses de la polis griega.

Si se mezclan los dos elementos, se tiene la tesis más básica de Rousseau: la vida entregada a las artes y las ciencias no es sino la falsa libertad que los poderosos conceden a los hombres para que estos no sientan lo que realmente son,«esclavos de un orden político despótico».

Desigualdad entre los hombres:

[…] si eliminamos del pacto social lo que no le es esencial, nos lo encontramos reducido a los términos siguientes: Cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general y nosotros recibirnos corporativamente  cada miembroo como parte invisible del todo. Este acto de asociación  produce inmediatamente, en lugar de la persona particular de cada contratante, un cuerpo moral y colectivo compuesto de tantos miembros como votos tiene la asamblea, el cual recibe de este mismo acto su unidad, su yo común, su voluntad y su vida. 

J.J. Rousseau, El contrato social

Jean-jacques Rousseau (Ginebra 1712- Ermenonville 1778): De formación autodidacta, cultivó distintos campos del saber. Llegó a París en 1741, donde frecuentó el círculo de los enciclopedistas, con quienes más tarde rompió. Rousseau se opone a la idea ilustrada de progreso, puesto que concibe que en la cultura y la civilización radican todos los males que aquejan al hombre, el cual, siendo bueno por naturaleza, se ha visto conducido a un estado de corrupción.

Frente al pensamiento ilustrado, que cifraba en la razón la conquista de la felicidad, Rousseau mantuvo que la dicha solo se alcanza atendiendo a los propios sentimientos, que permiten recuperar la armonía y justicia perdidas. En toda la obra de Rousseau se aprecia una exaltación del sentimiento, que se refleja en sus teorías sobre la religión, la estética y la educación.

En política, afirmó que la sociedad civil es un cuerpo único nacido de un pacto social y defendió sin restricciones la soberanía popular. De su vasta producción cabe resaltar las entradas sobre música de la Enciclopedia, Discurso las ciencias y las artes (1750), Discurso sobra origen de la desigualdad de los hombres (1755), Emilio (1762), El contrato social (1762); y desde  un punto de vista literario, Ensoñaciones de un paseante solitario (1782) y Confesiones  (1782-89).

El origen de los Estados: Según Rousseau, la inseguridad de la vida entre propietarios ricos y pobres fue creciendo al compás de sus diferencias. Unos querían defender lo que tenían con la fuerza, otros querían tomarse lo que necesitaban también con violencia. Así que caían en luchas continuas. Esas luchas eran aprovechadas por otras comunidades extranjeras para dominar a las dos partes. Así cree Rousseau que se formaron los Estados: con el objetivo de pacificar las luchas internas y para defenderse de los extranjeros. 

De este modo, en lugar de fundarse sobre la igualdad natural, sobre el derecho natural a la vida y a la libertad, los Estados se fundaron sin eliminar el derecho meramente convencional a la propiedad, que estaba en el origen de la misma guerra y violencia que se quería superar. Los hombres se sometieron a los poderosos para conservar la vida y sus bienes, entregando la igualdad y la libertad. En este sentido, Rousseau admiraba la fundación del Estado de Esparta, pues los espartanos supieron anular las diferencias de propiedad y edificar sus instituciones sobre la igualdad.

Como la igualdad primitiva dio paso a una desigualdad anti-natural?: Si el hombre natural es un ser entregado a su instinto de conservación y dotado de un sentido de compasión por el dolor ajeno, si la mezcla de estos instintos garantiza que el hombre sea por naturaleza un ser independiente y pacífico, ¿cómo se convierte en un ser gregario, sociable, dependiente, violento, esclavizado?

Rousseau explica la diferencia entre el hombre natural y el hombre civilizado actual por un instinto diferente del de conservación y del de compasión. Este instinto es la perfectibilidad.

Antes de la propiedad tuvo que producirse una institución, la familia, y con ella tuvo que introducirse la estabilidad de relaciones humanas y, finalmente, la agricultura y la tecnología de los minerales. Solo entonces se desplegó algo fundamental: la división del trabajo. Rousseau funda luego el derecho de propiedad a la tierra en el continuo trabajo sobre ella. De este modo, el trabajo es la forma de perfectibilidad humana que produce la desigualdad social. Como en los viejos relatos bíblicos, el trabajo es así una condena y una maldición para el hombre.

Su Biografía: (Ginebra, 28 de junio de 1712 – Erménonville, 2 de julio de 1778)
Filósofo, literato y pedagogo suizo. A principios del siglo XVIII nace Jean-Jacques Rousseau; justo cuando comienza el tan conocido Siglo de las Luces. Si bien la mayoría de los intelectuales de la época asumieron enteramente los presupuestos filosóficos de la Ilustración, Rousseau, que incluso llegará a colaborar con la Enciclopedia, años despues cortará sus colaboraciones e incluso su relación con algunos de los ilustrados.Su padre, Isaac Rousseau, de profesión relojero, se encargó de su primera instrucción. Ya de niño, se interesó por la literatura, leyendo toda clase de libros, incluido Plutarco.

A raíz de una disputa, tras la cual quedó herido un adversario, Isaac Rousseau tiene que huir de Ginebra, dejando a su hijo en manos de unos familiares. Pero las dificultades económicas de estos hacen que Rousseau abandone los estudios primarios, que cursaba junto a su primo, y se traslade de nuevo a Ginebra, donde comienza a trabajar como aprendiz de grabador en un taller. No satisfecho con su empleo, decide huir y se traslada a Saboya. Allí, mediante la ayuda de un párroco, conoce a Madame Warens que lo envía al Instituto de Catecúmenos en Turín, donde es bautizado como católico. Después de algunos meses en esa ciudad, vuelve junto a Madame Warens, con la que pasaría 11 años de su vida.

En 1740, se dirige a Lyon en calidad de preceptor y luego a París. En esta ciudad, se relaciona por vez primera con los enciclopedistas; entre otros, conocería a Diderot y Condillac. Aparte de algunos trabajos hechos en el terreno musical y de algunas comedias, colabora en la Enciclopedia redactando artículos sobre música. En esta época, trabaja también como secretario de algunas familias nobles.

A raíz de las relaciones que mantiene con Teresa Levasseur le nacerán cinco hijos, que irá abandonando en el hospicio. En 1749, la Academia de Dijon convocó un concurso sobre el tema «si el restablecimiento de las ciencias y las artes ha contribuido a la depuración de las costumbres», y lo gana con un «Discurso» en el que responde negativamente. Su respuesta provoca confusiones y asombros y Rousseau empieza a ser un hombre polémico en la sociedad en que vive. En 1753, también la Academia de Dijon, propone otro tema: «Cuál es el origen de la desigualdad de los hombres y si lo autoriza la ley natural». Rousseau responde con un «Discurso» en el que explica y desarrolla las ideas del primero.

Por razones no muy claras, seguramente por diferencias de orden intelectual, corta sus relaciones con los enciclopedistas. Vive en esta época en casa de unos amigos en l’Ermitage y, producto de esta estancia, son sus obras más importantes: «La nueva Eloísa», «El contrato social» y «Emilio».

«La nueva Eloísa» se publica en 1761 con bastante éxito. En 1763, se publican el «Contrato social» y «Emilio», obra que el Parlamento de París condenará, ordenándose el arresto del autor Rousseau consigue escapar. Se refugia en Suiza, pero las dificultades que se presentan le obligan a trasladarse a Inglaterra, donde, aceptando una invitación de Hume, residirá en su casa durante algún tiempo. Sus manías persecutorias, debidas a su carácter huraño e irritable, le hacen desconfiar de Hume y decide, a pesar del riesgo que ello supone, volver a Francia. Allí reanudará sus relaciones con Teresa y, en 1770, regresa a París. Poco después, se traslada a Erménonville, donde vive gracias a la hospitalidad de un admirador, y en ese mismo lugar morirá.

Su vida la conocemos por medio de dos obras autobiográficas, las «Confesiones» y las «Divagaciones de un paseante solitario».

Con Rousseau puede decirse que empieza el Romanticismo. «La Nueva Eloísa» se opone al pesimismo y escepticismo que, en general, en toda la literatura de su época es preponderante. El «Emilio o de la educación» es quizás su obra más importante. Carece casi totalmente de elementos novelescos y su fin es el de exponer los criteros educativos del autor. Fustiga enérgicamente la educación que una sociedad con intereses y clases imparte, esclavizando intelectualmente al individuo y cortando progresivamente el desarrollo natural de este. La educación natural de Rousseau se basa en que en el niño existe un principio innato, «principio activo», el cual, por medio de la experiencia («educación de las cosas»), se vaya formando de manera gradual, conforme a sus propios intereses.

Hitos De Su vida:
1712: Nació el 28 de junio, en la ciudad de Ginebra, hijo de Isaac Rousseau y de Susana Bernard, quien falleció pocos días después de haberlo traído al mundo.

1725: Realizó sus primeras tareas como aprendiz en el taller de un grabador.

1728: En Annecy, un sacerdote le presentó a madame de Warens. Luego fue recibido en el hospicio del Espíritu Santo, en Turín; allí abjuró del calvinismo y se hizo católico.

1735: Se instaló, acompañado por la señora de Warens, en Saboya, donde continuó sus estudios, hasta que fue tomado, como preceptor, en casa del magistrado Mably.

1742: Presentó a la Academia de Ciencias, de París, su proyecto sobre un nuevo sistema de notación musical, que publicaría, al año siguiente, con el título de “Disertación sobre la música moderna”.

1743: Contratado como secretario por el conde P. de Montaigu, lo acompañó a Venecia, donde el aristócrata había sido designado embajador de Francia. 1744: Después de un desacuerdo con Montaigu, dejó su cargo en la embajada y volvió a París.

1745: Inició su amistad con Condillac y Diderot. Hizo interpretar su obra musical “Las musas galantes”. Mantuvo correspondencia con Rameau y con Voltaire. Comenzó sus relaciones con Teresa Levasseur.

1747: Escribió la comedia “El compromiso audaz”. Fue secretario de los Dupin. 1749: Recibió un premio, de la Academia de Dijon, por su “Discurso sobre las ciencias y las artes”.

1751: Al publicarse el primer volumen de la Enciclopedia, d’Alembert mencionó, en el prólogo, las tareas desarrolladas por Rousseau.

1752: Hizo representar, en Fontainebleau, ante el rey, su ópera cómica “Le dévin du village” (El adivino del pueblo) y, en el Teatro francés, su comedia “Narciso o el enamorado de sí mismo”. Comenzó a trabajar como copista de música.

1753: Cuando estalló, en París, la llamada “guerra de los bufones”, participó escribiendo su “Carta sobre la música francesa”.

1754: Regresó a Ginebra, donde fue readmitido en la Iglesia calvinista y recuperó sus derechos como ciudadano.

1755: Publicó su “Discurso sobre el origen de la desigualdad humana”.

1756: Terminó de escribir varias obras y los borradores del “Contrato social”, llamado “Manuscrito de Ginebra”.

1757: Rompió relaciones con Grimm, Diderot y los enciclopedistas. Se enamoró de raadame d’Houdedot.

1758: Envió su “Carta a d’Alembert sobre los espectáculos”. Dio término a “Julia o la nueva Eloísa”.

1762: Publicó “Emilio” y el “Contrato social”, libros que fueron condenados en París y en Ginebra. Debió refugiarse en Motiers, territorio que pertenecía a Federico II de Prusia, quien le brindó asilo político, en compañía de Teresa Levasseur.

1766: Se trasladó a Londres, en compañía de Teresa, bajo la protección de David Hume. Escribió la primera parte de sus “Confesiones”.

1767: Regresó a Francia, donde se publicó su “Diccionario de la Música”.

1772: Compuso sus “Consideraciones sobre el régimen de Polonia” y sus diálogos titulados: “Rousseau, juez de Juan Jacobo”.

1774: Terminó la ópera “Dafnis y Cloe” y retocó la partitura de “El adivino del pueblo”.

1775: Estrenó en la Comedie Francaise su obra con música, en un acto, “Pigmalion”.

1776: Distribuyó, por las calles de París, personalmente, su mensaje “A todo francés que todavía ame la justicia y la verdad”.

1777: Escribió las “Ensoñaciones de un paseante solitario”, obra que dejó inconclusa.

1778: El marqués Rene de Girardin lo invitó a pasar unos días en Ermenonville, donde imprevistamente falleció el 2 de junio. Fue sepultado en la Isla de los Paupliers y luego, en 1794 -seis años después de la Revolución Francesa-, sus restos fueron trasladados al Panteón.

Libertad e igualdad

Si se busca en qué consiste el bien más preciado de todos, y cuál debe ser el objetivo de toda legislación, encontraremos que todo se reduce a dos cuestiones principales: la libertad y la igualdad, y sin esta última, la libertad no puede existir. Renunciar a la libertad es renunciar a ser hombre, a los derechos y a los deberes de la Humanidad […].

La verdadera igualdad no reside en que la riqueza sea la misma para todo el mundo, si no en que ningún ciudadano sea tan rico como para poder comprar a otro ciudadano y que ninguno sea tan pobre que se vea obligado a venderse. Esta igualdad, se dice que no puede existir en la práctica. Pero si el abuso es inevitable. ¿Quiere decir esto que debemos renunciar a regularlo? Como precisamente la fuerza de las cosas tienden siempre a destruir la igualdad, es necesario que la fuerza de la legislación tienda siempre a mantenerla.

ROUSSEAU, J. J.: El contrato social.

PARA SABER MAS…
EL CONTRATO SOCIAL

La noción de contrato social surge de la doctrina filosófico-jurídica que individualiza el origen de la sociedad civil y del Estado en una convención, un contrato estipulado entre sus miembros. Esta perspectiva ya fue defendida en la Antigüedad por los sofistas y Epicuro, en contraposición al naturalismo político de Aristóteles, según el cual no cabe suponer ningún pacto social originario porque sociedad y Estado son realidades naturales y necesarias, independientes de la voluntad de los individuos y siempre presentes en toda comunidad, humana o animal. El contrato social volvió a estar de actualidad en la época moderna como consecuencia de la caída de las teorías medievales relativas al fundamento divino del poder político.

La cuestión se debatió sobre todo en la Inglaterra del s. XVII, en conexión con los avalares de la «gloriosa revolución» (1668). Tanto Thomas Hobbes, teórico del absolutismo monárquico, como John Locke, defensor del constitucionalismo liberal (parlamentario y democrático) coincidieron en la idea del carácter no natural del Estado, basándose en el presupuesto de que los hombres habían vivido inicialmente en una condición pre-social, en un estado de naturaleza primitivo, desorganizado e individualista. Muy diferente, sin embargo, era la manera en que ambos filósofos supieron describir dicho contrato originario.

Hobbes lo imaginaba como un pacto de sujeción por el que cada individuo renuncia a su libertad individual en nombre de la seguridad colectiva. De modo decididamente pesimista, consideraba la condición del salvaje presocial según la máxima homo homini lupus: en ausencia de toda ley, rige sólo la lucha por el dominio de unos sobre otros. El único medio para anular cualquier forma de prepotencia es que todos renuncien a la libertad delegando el poder en un individuo (un soberano o una asamblea) que decida por el bien de todos (y, por lo tanto, de nadie en particular).

En el Leviatán (1651), Hobbes propuso el siguiente texto como fórmula contractual: «Yo transmito mi derecho a gobernarme a mí mismo a este hombre, a condición de que tú también cedas tu derecho de la misma manera».

Distinta es la solución de Locke, para quien en un estado igualmente presocial la agresividad humana habría llegado a moderarse por el principio de reciprocidad: también en un estado de naturaleza vale la regla racional de que quepa esperar de los demás lo mismo que se les brinde.

Según Locke, el paso a la sociedad organizada y al Estado es un proceso gradual y no traumático, un progresivo perfeccionamiento de las reglas de convivencia. El ciudadano cede sus propias libertades no en bloque, sino limitadamente, en función de la necesidad de no invadir las libertades ajenas y de garantizar la seguridad colectiva, a la vez que permanece como el dueño de todas aquellas opciones de vida, de pensamiento y de fe religiosa que no amenazan la convivencia civil.

Además, y como garantía de que el poder atribuido a los hombres que se ocupan de las estructuras e instituciones públicas se mantenga siempre dentro de los límites prefijados, es necesaria la separación entre los poderes (legislativo, ejecutivo, judicial) y está prevista la posibilidad de rebelión (incluso violenta) cuando estén amenazadas las libertades civiles fundamentales.

El Contrato Social

“El principio de la vida política está en la autoridad soberana. El poder legislativo es el corazón del Estado, y el poder ejecutivo es el cerebro del mismo, el cual da movimiento a todas sus partes. (…) El Estado no subsiste por las leyes, sino por el poder legislativo: la ley cíe ayer no obliga hoy; pero el silencio supone un consentimiento tácito, y se presume que el soberano confirma continuamente las leyes que no abroga, pudiendo hacerlo (…) si el soberano no las hubiese encontrado siempre saludables las hubiera anulado mil veces. He aquí porque las leyes, lejos de envejecer, adquieren sin cesar nueva fuerza en todo Estado bien constituido. (…) Como el soberano no posee otra fuerza que el poder legislativo, aquél obra por medio de leyes; y como estas son actos auténticos de la voluntad general, el soberano no podría obrar mas que cuando el pueblo está reunido. Algunos creerán que es una quimera el reunir al pueblo: actualmente lo es; pero no lo era hace dos mil años. ¿Han cambiado de naturaleza los hombres? Los límites de lo posible, en las cosas morales son menos estrechos de lo que pensamos; nuestras debilidades, nuestros vicios y nuestras preocupaciones son los que los estrechan.

No basta que el pueblo reunido haya fijado una vez la constitución del Estado sancionando un cuerpo _.r leyes; no basta que haya establecido un gobierno perpetuo o haya cuidado de la elección de magistrados  aparte las asambleas extraordinarias exigidas por los casos imprevistos, es preciso que haya otras periódicas que nacía pueda abolir ni prorrogar; de tal modo que, en un día fijo, el pueblo sea legítimamente convocado por la ley sin que haya necesidad para esto de ninguna otra convocatoria formal. (…) Desde el momento en eme el pueblo se halla legítimamente reunido en asamblea soberana, cesa toda jurisdicción del gobierno, se suspende el poder ejecutivo, y la persona del último ciudadano es tan sagrada : inviolable como la del primer magistrado; porque allí donde se encuentra el representado ya no hay representante.”

Jean Jacques Rousseau, El contrato social

Biografía Rene Descartes Resumen El Discurso del Metodo Pensador

Biografía Rene Descartes – Resumen de su Vida y Obra Científica

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René Descartes
(1596-1650)
Voltaire
(1694-1778)
Montesquieu
(1689-1775)
Rousseau
(1712-1778)
Locke
(1632-1704)
Hume
(1711-1776)

Este filósofo y matemático francés ejerció una gran influencia en el pensamiento europeo del siglo XVIII. Su Discurso del Método, para conducir la correctamente a la razón y buscar la verdad en la ciencias sirivó de fundamento para que los intelectuales europeos tuvieran una profunda confianza en la razón y en la ciencia.

Es considerado el padre de la Metodología, especialmente por su famosa obra “Discurso sobre el método para bien guiar la razón y buscar la Verdad en la Ciencia” (1637), nació en 1596 en La Haya, pueblo de Turena, Francia, situado entre las ciudades de Tours y de Poitiers.

René Descartes (La Haya de Turena, 31 marzo 1596 – Estocolmo, 11 febrero 1650).

Filósofo francés. Fue hijo de Joaquín Descartes, consejero del Parlamento de Rennes. Éste le animaría para que hiciera una carrera jurídica, como su hermano y su hermanastro (su madre murió cuando tenía un año, y su padre volvió a casarse).

Se educó en un colegio de jesuitas, La Flèche, centro importantísimo en la vida francesa de la época, con un interés especial por las lenguas y la literatura clásicas, que Descartes estudió a fondo.

En el año 1614 abandona La Flèche y va a París, donde se dedica a una vida de placer. Toda su vida sería un sincero católico. Tenía una inteligencia prodigiosa y un carácter amable, que le hicieron ser apreciado por todos los que le conocieron. En 1616 obtuvo el título de bachillerato y la licenciatura de derecho en Poitiers. Se sintió inclinado primero a la carrera de armas y fue a la escuela militar más prestigiosa de la época, la de Breda. Su curiosidad por todo le llevó a realizar numerosos viajes.

Pronto manifestó un genio especial para las matemáticas, y fue perfilando una clasificación ordenada de las curvas y de las ecuaciones. Vio a su alcance la posibilidad de unir ciencia y sabiduría, esperando vencer los secretos de la naturaleza, utilizando las matemáticas.

Empezó varias obras: Reglas para la dirección del espíritu o Pensamientos privados, apuntes personales escritos durante su estancia en Breda y Alemania. Vivió en Francia el invierno de 1627 a 1628. A finales de este año se instalaría en los Países Bajos y desde 1629 se establecería en Holanda, donde amó la tranquilidad, libertad e independencia de este país.

Esta fue su época de mayor actividad, cuando escribió sus obras más importantes y tuvo relación intensa con los hombres de ciencia y los filósofos de Europa. En 1649 marchó a Estocolmo. Sólo volvería a Francia los veranos de 1644, 1647 y 1648.

Su obra ocupa indudablemente un lugar fundamental en la filosofía francesa del siglo XVIII. Fue el primero en romper con la Escolástica, sustituyendo el libre examen y creando el mecanicismo científico. Ortega dijo de él que había sido <<el primer hombre moderno>>. Su obra más importante El discurso del método, escrita en 1637, nos presenta la metafísica cartesiana. Nada le parecía merecer confianza. Todo el pasado filosófico se contradice, según él. Los sentidos nos engañan con frecuencia y, en muchas ocasiones, caen en el error. Descartes hizo de la duda el método mismo de su filosofía.

Para él Dios, al ser absolutamente libre, en un acto único crea todas las cosas, las esencias y las existencias, las <<verdades eternas>>, que son las que gobiernan el universo y regulan nuestra razón. Dios está por encima del principio de contradicción. Concluyó que no sabemos si existe Dios, pero tampoco lo contrario. No sabemos si hay Dios, pero, si lo hay, no puede engañarse.

Prueba su existencia diciendo que es una idea que encuentras en la mente y es la de un ser infinito, perfectísimo, omnipotente; si esta idea no puede proceder de la nada, ni de mí mismo, que soy finito, imperfecto y lleno de duda, el efecto sería entonces superior a la causa y esto es imposible. Por tanto, la idea de Dios tiene que haber sido puesta en mí por algún ente superior, es decir, por Dios mismo, con lo que prueba su existencia.

En 1641 escribió Las Meditaciones, tratando de construir su metafísica de acuerdo con el método. Partió de la duda crítica y creyó que sólo había algo seguro, la certeza de la existencia por el pensamiento (cogito, ergo sum: pienso, luego existo). Soy, decía Descartes, en la medida en que pienso. Soy una realidad pensante y, efectivamente, sólo hay una cosa que no puede ser falsa: su existencia. En esta misma obra afirmaba que si concibo la definición de un ser perfectisimo, incluye su existencia, la conclusión es indudable.

Su obra Los Principios la escribió en 1644. En 1649, su Traité des passions de l’âme, y en 1701, las Regulae ad directionem ingenii. Escribió en latín, como casi todos los pensadores de su época, pero también en francés, siendo uno de los primeros prosistas franceses y de los cultivadores de la filosofía en lengua vulgar. El mundo físico está determinado en Descartes por la extensión.

Junto a la <<res infinita>> que es Dios, aparecen las dos sustancias finitas, el hombre y el mundo. Como estas realidades no tienen contacto ni semejanza entre sí, se plantea el problema de su comunicación, concluyendo que tiene que ser Dios el que efectúe esta imposible comunicación de las sustancias.

En Amsterdam, escribió un “Tratado sobre la luz”, basado en el sistema de Copérnico y allí, también, compuso sus “Meditaciones metafísicas”. Por esta época, quiso separar la Filosofía de la Teología, según expuso en sus “Principios de Filosofía”, que dedicó a la princesa Isabel, hija de Federico V, de Bohemia. Introdujo en su sistema lo que él llamó “duda metódica” y, basándose en que somos seres pensantes, extrajo su famoso aforismo “Cogito, ergo sum” (Pienso, luego existo).

Por otro lado, los animales son para Descartes puras máquinas autómatas (res extensa). Máquinas, desde luego perfectísimas como hechas por Dios, pero sin semejanza con la sustancia espiritual y pensante que es el hombre. Descartes funda su especulación en el criterio de evidencia, la evidencia de la razón. Su método es, por tanto, el racionalismo. El hombre es sustancia pensante. El racionalismo cartesiano influirá decisivamente en todo el siglo siguiente, culminando en la Revolución Francesa.

Su amigo Chanut, embajador de Francia en Estocolmo, le puso en relación con la reina de Suecia que, deseosa de escuchar sus lecciones, le insistió para que se trasladase a Suecia. Él quiso volver a su soledad, iniciando una obra sobre La búsqueda de la verdad mediante la luz natural. Murió en Estocolmo en 1650 <<contento de la vida>>, según constataron sus amigos.

Dejó parte de su obra inacabada, inédita. Sus discípulos se encargaron de difundirla y completarla. Su trabajo y su obra tuvo una enorme repercusión en los medios intelectuales de su época. Fue la primera vez que la filosofía se acercaba a la gente ilustrada o curiosa, fuera de las escuelas universitarias. Sus teorías despertaron recelos en algunos medios católicos y las universidades de Francia y de Holanda llegaron a prohibirlas.

EL MÉTODO: Descartes ha dado al hombre la certeza de que la razón puede descubrir las leyes del mundo y de la vida. Pero !a razón no puede trabajar al azar. Por eso, él mismo estableció “el método” con el que hay que razonar para no caer en error. Es decir, que ha fijado estas reglas:

EVIDENCIA – No se debe admitir como verdadero sino lo que se ve clara y distintamente.

ANÁLISIS – Cuando se presenta un problema de difícil solución, es necesario dividido en muchos problemas más simples, y resolverte uno por uno.

SÍNTESIS – Halladas las soluciones de cada uno de los problemas simples, hay que fundirlos, razonando con ellas, para ver cómo se unen las unas con las otras.

ENUMERACIÓN O COMPROBACIÓN – Finalmente, cuando hemos encontrado la respuesta de nuestro problema, hay que rehacer procedimiento, para aseguramos de haber olvidado en nuestro razonamiento signo importante.

Algunas de sus frases célebres:

1-Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.

2-Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás.

3-La matemática es la ciencia del orden y la medida, de bellas cadenas de razonamientos, todos sencillos y fáciles.

4-Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender.

5-La filosofía es la que nos distingue de los salvajes y bárbaros; las naciones son tanto más civilizadas y cultas cuanto mejor filosofan sus hombres.

6-Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas.

7-No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente.

PARA SABER MAS…

Renato Descartes nació en La Haya, el  31 de marzo de 1596. Siempre fue un niño tranquilo y silencioso, jugaba solo en el jardín. Estudió en el colegio de La Fleche, donde los padres jesuitas que dirigían el colegio comenzaron en seguida a llamarle en broma “el pequeño filósofo” a causa de su inteligencia rápida y viva. Eran indulgentes con él y, frecuentemente, cerraban los ojos si no era puntual a la hora de levantarse por la mañana: ¡era tan delicado! Y además, sabían que, incluso en la cama, Renato Descartes no se descuidaba en los estudios ni en realizar todas sus tareas de escolar.

En La Fleche, el pequeño filósofo aprendió muy bien el latín, las matemáticas, la filosofía de Aristóteles, muy estudiada entonces, y una gran cantidad de nociones útiles. Pero cuando, ya joven-cito, dejó el colegio para inscribirse en la facultad de Derecho de Poitiers, no estaba muy satisfecho de lo que había aprendido.

Desde luego, sabía leer y escribir correctamente el latín, podía sostener cualquier discusión científica y no ignoraba las leyes de todas las ciencias conocidas en su época. Sin embargo, se preguntaba: todo esto que conozco lo sé porque antes de mí lo han dicho sabios y filósofos. Pero, ¿cómo puedo estar seguro de que no se han engañado? ¿Cómo puedo estar seguro de que la ciencia que me han enseñado es la verdadera? El joven Descartes no se contentaba sólo con estas dudas: iba mucho más allá.

Se preguntaba también: ¿cómo puedo estar seguro de que todo lo que veo, todo lo que es realidad, existe verdaderamente? ‘En ocasiones, por ejemplo, sucede que se sueña y se ven personas, cosas, sucesos que, naturalmente, no existen; pero en el sueño son tan reales que parecen verdaderos.

Entonces, ¿cómo puedo saber si mi razón, cuando ve una cosa o trata de descubrir una ley científica, está soñando o se encuentra bien despierta? ¿Cómo puedo decir “este árbol que veo, existe”, si no estoy seguro de que el árbol no es un sueño de mi mente?

En esencia, Renato Descartes buscaba un método para descubrir la verdad de las cosas que veía y estudiaba. Pero, ¿dónde podía encontrarlo? Pronto comprendió que no podía hallarlo en los libros de colegio, sino que tenía que buscarlo por sí mismo, en lo que ya sabía, en lo que estaba escrito “en el gran libro del mundo”, como él decía.

PIENSO, LUEGO EXISTO

Licenciado en leyes, Descartes comenzó una agitada vida de soldado, de viajero incansable. Sirvió bajo las banderas de Mauricio de Nassau, primero, y de Maximiliano de Baviera, después; recorrió toda Europa, a lo largo y a lo ancho. Para distraer los ocios de la vida de guarnición, leía las aventuras de los Paladines de Francia y los poemas de los poetas latinos. Sin embargo, entre tanto, no abandonaba los estudios de matemáticas y de física, siempre con la esperanza de resolver la duda que lo asaltaba: cómo encontrar una certeza sobre la cual fundar toda la ciencia.

La inspiración le vino de repente, en noviembre de 1619. Descartes era soldado en Alemania; la estación fría y con muchas nieblas, le obligaba a pasar todo su tiempo libre en una habitación calentada por una enorme estufa de porcelana. Allí pensando, encontró finalmente la verdad cierta y segura que no podía ser puesta en duda.

Yo puedo pensar —éste era su razonamiento— que todo el mundo no es mas que un sueño de mi mente, que nada existe. Pero, en este momento, tengo que admitir que existe, al menos, mi pensarte arto. Por ejemplo, pienso en un caballo. S animal puede ser verdadero o imaginario  puede ser real o una fantasía mía, pero nadie puede poner en duda un hecho: que en este momento yo estoy pensando, que yo pienso. Si estoy seguro de que por lo menos, mi pensamiento existe —continuaba Descartes—, ello significa que y: existo, porque el pensamiento es la esencia misma del yo. Pienso, luego existo.

SOBRE LA MUERTE DEL FILÓSOFO

Recibido ceremoniosamente en Estocolmo, Descartes fue asignado para escribir versos en francés para un ballet. Pero su principal obligación fue ser tutor de la reina Cristina a lo que para él era la incivilizada hora de las 5:00.

Esto era un cruel castigo para alguien que dormía hasta 10 horas diarias y pasaba las mañanas en cama, leyendo y pensando. Su estudiante real resultó ser brillante y se empeñó en adquirir conocimientos, pero Cristina no era una profunda pensadora y la vida en la corte ofrecía poco estímulo intelectual para el filósofo francés.

El invierno le resultó intolerable y se quejó de la estación diciendo que “se hielan hasta los pensamientos de los hombres”. El 1° de febrero de 1650, a sólo cuatro meses de su llegada a Suecia, Descartes enfermó de un resfrío que se convirtió en pulmonía, o así se dijo entonces; murió 10 días después.

¿Envenenamiento con arsénico?
En su época, se anunció que Descartes murió de pulmonía a principios de 1650. Esta enfermedad se inicia con resfrío, temblores, fiebre y agudos dolores de pecho; los subsecuentes síntomas incluyen tos, jadeos y expectoración color óxido. En contraste, la carta de la época del médico de la corte, Johann van Wullen, a un colega holandés, muestra un cuadro totalmente distinto al que presentaba el filósofo: “Durante los primeros dos días, su sueño fue profundo y no comió, bebió ni tomó medicamento.

El tercero y cuarto días estaba agitado y no durmió, aún sin comer o medicarse. Al quinto día fui llamado a su lecho, pero Descartes no quiso que le diera tratamiento. Como las señales inequívocas de la muerte próxima eran obvias, acepté gustosamente mantenerme alejado del moribundo.

Al pasar el quinto y sexto días, se quejó de mareo y de fiebre interna. Al octavo día, de hipo y vómito negro. Luego tuvo respiración inestable y la mirada extraviada, presagiando la muerte. Al noveno día, todo estaba perdido. A la mañana del décimo día su alma regresó a Dios.”

Esta descripción del avance de la enfermedad final de Rene Descartes coincide mucho mejor con los síntomas de intoxicación aguda por arsénico que con los que son característicos de la pulmonía. Si se confía en la carta del médico Johann van Wullen, Descartes pudo ser víctima de un asesinato.

Biografía de Voltaire Francois Marie Arouet Filosofo de la Ilustracion

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René Descartes
(1596-1650)
Voltaire
(1694-1778)
Montesquieu
(1689-1775)
Rousseau
(1712-1778)
Locke
(1632-1704)
Hume
(1711-1776)

(París, 21 de noviembre de 1694 – 30 de mayo de 1778)

Escritor francés, de nombre François-Marie Arouet.
Era hijo de un notario retirado de Chatelet y de María Margarita Daumast, perteneciente a una familia burguesa de excelente reputación.

Muy pronto saltó su carácter audaz e irreligioso, conquistando reputación de indisciplinado ante sus profesores. En el colegio trabó amistad con compañeros que luego llegarían a ser grandes señores de Francia.

Terminada la escuela pasó a estudiar Leyes por imposición de su padre, aunque nunca asistió a clase, yéndose a teatros y salones que frecuentaban artistas y literatos. De esta época es su obra «Oedipe». Su padre, desesperado, le intentó colocar infructuosamente en infinidad de oficios, pero la rebeldía del joven Voltaire pudo más y las puertas del mundo se le abrieron gracias a sus amistades. Su segunda obra, «Henriade», salió a la luz.

Pasó un tiempo encerrado en La Bastilla, en 1717, por escribir una sátira contra el regente. En 1724 escribio la tragedia «Mariamme2 y en 1725 «L ‘indiscret». Los rumbos que tomaba la vida de Voltaire eran de un libertinaje atroz y contra toda estructura, sobre todo las religiosas, llegando incluso a atacar con sus publicaciones a Juana de Arco por su religiosidad, acusándosele por ello de antipatriota. Se enemistó con toda clase de personas, pero, a la vez, adquiría una gran fortuna con sus escritos. En 1731 escribe «Historia de Carlos XII» y «Cartas filosóficas»: organizaron tal escándalo que fueron condenadas por el Parlamento y quemadas por el verdugo. Otro tumulto supuso «Pandora», que nunca se representó.

Todos sus escritos provocaron críticas y amenazas contra él. Se rodeó de gran lujo, viviendo alejado de París, cerca de la frontera suiza, en villas que compraba y ornamentaba con ostentación; sin embargo, debido a su carácter filantrópico, donaba dinero para obras sociales. En el año 1756 escribe «Cándido o el optimismo». Su fisonomía moral ha sido discutidísima, pues según sus detractores corrompía escandalosamente a la juventud y era irrespetuoso e irreverente con las autoridades y la Iglesia, llegando incluso a escribir blasfemias. No obstante, desde el terreno puramente humanista, consiguió desembarazarse de la superstición y el fanatismo existentes. Fue también filósofo e historiador, interesándole, en el primer aspecto, el lado pragmático de la vida, más que el razonamiento especulativo y los dogmas e inspiraciones que debían desecharse por completo según él. En cuanto historiador, predicaba que había que ser crítico y estar bien informado. Sus ideas políticas fueron las de propugnar como ideal el sistema de gobierno inglés, que emparentaba la Monarquía con leyes de rango republicano. También, como buen burgués, aceptaba la desigualdad social. Alegaba que la revolución debía hacerse desde arriba, ya que el pueblo no tenía preparación.

La figura de este personaje es complejísima por todas las facetas que desarrolló. Entre las numerosas personas con quienes llegó a tener una verdadera lucha dialéctica se encuentra Juan Jacobo Rousseau, del que fue amigo y a quien atacó en numerosos artículos.

VOLTAIRE Y LA TOLERANCIA RELIGIOSA: En 1752, cuando Voltaire todavía estaba apreciando las delicias de Potsdam, dos notables pensadores franceses, Diderot y d’Alembert, lanzaban el primer volumen de una obra que señalaría una época: la Enciclopedia. El grupo de intelectuales que trabajó en ella, inclusive Voltaire, sería más tarde conocido como los enciclopedistas.

La obra era tremendamente ambiciosa. Intentaba sintetizar en una serie de artículos todo el conocimiento humano, tal como la ciencia de ese .entonces y los pensadores más avanzados de la época lo podían transmitir. Colaboraban en los diversos temas empiristas y librepensadores.

Los cinco primeros volúmenes de la Enciclopedia fueron sistemáticamente confiscados a pedido de la Iglesia y se convirtieron en rarezas bibliográficas desde los primeros días de su aparición. A pesar de ello, fueron muy leídos. Desde Ferney, Voltaire contribuyó asiduamente con una serie de artículos. También escribió individualmente un Diccionario filosófico (1764) completo.

En 1761, a la mitad de ese trabajo, Voltaire continuaba con la sonrisa pesimista en los labios y su “contemplación superior” sobre el mundo. Hasta que recibió en su casa la visita de una familia atemorizada, que le relató la tremenda historia de su persecución. Un muchacho de Toulouse se había suicidado. Existía una ley por la cual el cuerpo del suicida debía ser arrastrado por las calles y después colgado. Para evitar ese horror, Jean Calas, el padre, un comerciante protestante, consiguió que algunos amigos atestiguasen una muerte natural. Pero, entre tanto, corrió el rumor de que se ocultaba un asesinato, y de que el padre había matado al hijo para impedir que se convirtiese al catolicismo. Calas fue aprisionado, torturado y muerto. La familia, arruinada, huyó a Ferney, donde narró a Voltaire la horrenda historia.

En 1765, el joven caballero de la Barre, de dieciséis años, otro protestante, es acusado de mutilar crucifijos. Tras confesar, después de ser torturado, fue decapitado, quemado, y con él un libro de Voltaire, que estaba en su poder cuando fue apresado: el Diccionario filosófico.

A d’Alembert, igualmente disgustado con esos hechos, y quien le escribía acerca de la necesidad de ridiculizar las persecuciones religiosas, Voltaire le respondió que ya no era momento para hacer bromas.

“El espíritu no rima bien con las matanzas. ¿Es éste el país de la filosofía y del placer? Diría mejor que es el país de la matanza de San Bartolomé”. Y, por primera vez en su vida, Voltaire se queda serio.

“Durante todo ese tiempo —escribiría más tarde— no reí una sola vez sin que me pareciese un crimen.” Protestó contra el rigor de las penas establecidas en nombre de la religión, exigió más respeto por la vida humana, llamó públicamente a sus colegas Diderot y d’Alembert a la batalla. “Aplasten a los fanáticos y-a los malvados, sus insípidas declaraciones, sus miserables sofismas, la historia mentirosa … el amontonamiento de absurdos. No permitamos que los poseedores de inteligencia sean dominados por los que no la tienen, y la generación venidera nos deberá la razón y la libertad.”

Voltaire defendió a los amigos de Calas y la Barre cuando fueron perseguidos, y a los campesinos del Franco-Condado y de Gex, inundando a Francia con un torrente de escritos incendiarios —como el Tratado sobre la tolerancia—, la mayoría anónimos (aunque todos sabían quién era el autor) . Sus enemigos intentan responder por otros métodos: primero, desprestigiándolo. Sus libros fueron quemados en la plaza pública, pero era imposible impedir su lectura. Jamás la pluma de un intelectual fue instrumento político más importante. Algunos de sus panfletos llegaron a la cifra de 300.000 copias, monumental para la época. Estaban escritos en un lenguaje claro y cortante, y cada uno de sus sarcasmos —en un público predispuesto a aceptarlos— valía por un ejército de verdugos.

Como era imposible acallar a ese viejo demonio, decidieron comprarlo. Madame de Pompadour intenta una vez más intervenir en el curso de su vida, y le ofrece un cargo de cardenal a cambio de su silencio. Voltaire ni siquiera se dignó responder.

Por fin, sus adversarios fueron reducidos al silencio, y gente de todas las clases sociales —incluso del clero y la nobleza— salió en defensa de Voltaire. El había resumido en forma inteligente y aguda aquello que millones de personas estaban sintiendo y que no tenían capacidad ni coraje para decirlo. Voltaire —excepto en sus trabajos históricos— nunca creó ideas nuevas. Fue, eso sí, un extraordinario vulgarizador y propagandista, el vehículo por el cual las nuevas ideas llegaron a las multitudes.

En 1770 sus amigos iniciaron una suscripción pública para erigirle un monumento en París. Fue tal la lista de contribuciones, que decidieron limitar la cantidad de cada donación a una sola corona, para que todos pudiesen participar.

A los 83 años, la victoria estruendosa de los enciclopedistas le devolvió la sonrisa. No todo estaba perdido. Sabía que las nuevas generaciones lo aclamaban y que las futuras reconocerían su papel reformador. Pero sabía también que había llegado su fin. Quiso volver a París, incluso contra los consejos médicos, y hacia allí se encaminó. Al día siguiente de llegar, quebrantado por el cansancio del viaje, recibió visitas: casi trescientas personas invadieron sus aposentos, entre ellas Benjamín Franklin, representante de la revolución norteamericana. Trajo a su nieto para que Voltaire le diese su bendición. Un sacerdote también vino a verlo para la confesión:

—¿Quién lo envió, señor cura?
—Dios en persona …
—Bien, bien …, veamos entonces sus credenciales…

Más tarde pidió al abate Gauthier que viniese a confesarlo. Gauthier le rehusó la absolución, a menos que Voltaire confirmara públicamente su fe en la doctrina católica. El moribundo lo despachó y dictó a su secretario esta declaración: “Muero adorando a Dios, amando a mis amigos, sin odiar a mis enemigos y detestando la superstición. Febrero 28, 1778”.

Casi a la muerte, hizo una visita a la Academia Francesa, donde habló y recibió tremenda ovación de su público aglomerado dentro y fuera del edificio. Fue a ver su pieza Irene en el teatro, mientras el médico imploraba que se cuidase. Voltaire le pidió que al menos lo dejase morir en paz. Quería morir exactamente así: rodeado por sus amigos y disfrutando de la vida.

Murió el 30 de mayo de 1778. Y sobre su tumba pidió que sólo escribiesen: “El defendió a Calas”. Era la acción de la cual más se enorgulleció en la vida. En París rehusaron darle sepultura cristiana. Los amigos cargaron el cuerpo en un carruaje, haciendo creer que todavía estaba vivo, y consiguieron enterrarlo en Salliers.

Doce años después, la Asamblea Nacional de la Revolución Francesa obligó a un disgustado Luis XVI a traer sus restos al Panteón de París. Setecientas mil personas acompañaron el cortejo. Y, sobre el coche fúnebre, escribieron dos pensamientos: “El dio a la mente humana una gran impulso. El nos preparó para la libertad”.

Frases de Voltaire (Provervio.net)

Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Felicidad

Todo les sale bien a las personas de cáracter dulce y alegre.
Alegría

La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.
Idiotez

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.
Derechos

Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.
Dinero

Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.
Virtud

La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda.
Ciencias

Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.
Gobierno

La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.
Esperanza

Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan.

Fortuna

Ideas de Voltaire Sobre el Parlamento Inglés

“A los miembros del Parlamento cíe Inglaterra les gusta compararse con los antiguos romanos en todo lo que pueden. (…) Hay un Senado en Londres, de algunos de cuyos miembros se sospecha, equivocadamente, sin duda, que venden sus votos llegado el caso, como se hacia en Roma: ése es todo el parecido. (…) El fruto de las guerras civiles en Roma fue la esclavitud, y el de los disturbios en Inglaterra la libertad. La nación inglesa es la única que ha llegado a regular el poder de los reyes resistiéndoles, y fue, de esfuerzo en esfuerzo, ha establecido finalmente ese gobierno, sensato, en que el Príncipe, todopoderoso para hacer el bien, tiene las manos atadas para hacer el mal; en el que los señores son grandes sin insolencia y sin vasallos y en que el pueblo comparte el gobierno sin confusión. La Cámara de los Lores^s y la de los Comunes son los árbitros de la nación, el rey es el supcrárbitro. (…) su meta no es la brillante locura de hacer conquistas, sino impedir que sus vecinos las hagan. Usté pueblo no es solamente celoso de su libertad, lo es también de la de los otros. Los ingleses se encarnizaron contra Luis XIV únicamente porque le creían ambicioso. Le hicieron la guerra jubilosamente, sin duda sin ningún interés. Ha costado ciertamente establecer la libertad en Inglaterra; en mares de sangre se ha ahogado el ídolo del poder despótico; pero los ingleses no creen en absoluto haber comprado demasiado caro las buenas leyes. Las otras naciones no han tenido menos disturbios, no han derramado menos sangre que ellos; pero esta sangre que han derramado por la causa de la libertad no ha hecho más que cimentar su servidumbre.”

Voltaire (1694-1778). Cartas Filosóficas

La Democracia Liberal Principios Concepto Sufragio Restringido Resumen

El régimen político es el conjunto de reglas, normas e Instituciones que en una sociedad regulan la lucha por el ejercido del poder. La vigencia de un régimen político de democracia liberal —tanto en una monarquía constitucional como en una república— significa, en primer lugar, Ja aceptación de que la fuente del poder reside en el pueblo y que éste la delega a los gobernantes.

De acuerdo con este principio, los gobernantes aceptan que su poder tiene límites. Estos límites se derivan del reconocimiento de un conjunto de derechos y garantías en relación con la vida, bienes y actividades de los habitantes del país.

La vigencia de un régimen político de democracia liberal significa también la división de las funciones legislativas, judiciales y ejecutivas de gobierno; y el reconocimiento y vigencia del derecho de los ciudadanos de participar en la elección y ejercicio del gobiérnela través, del sufragio en elecciones periódicas.

Desde el siglo XIX en adelante, los regímenes políticos de democracia liberal fueron más restringidos o más amplios de acuerdo con el menor o mayor número de habitantes reconocidos como ciudadanos con derecho a voto.

EL CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA LIBERAL
En el período comprendido entre 1850 y 1914, la sociedad burguesa debió enfrentar un problema político fundamental: el de su democratización. Para los gobiernos de la segunda mitad del siglo XIX la democracia política era un problema porque permitía la participación en el gobierno de la mayor parte de la población. Y como esa mayoría era pobre —y cada vez más a partir del desarrollo del capitalismo—, los grupos sociales con poder económico y político pensaban que no estaba capacitada para dirigir los asuntos públicos en una dirección que asegurara un mayor bienestar para todos los integrantes de la sociedad.

En diferentes momentos de la segunda mitad del siglo XIX, la democracia liberal se consolidó como régimen político en los Estados Unidos de América y en casi toda Europa —en los países de la región occidental antes que en los de Europa oriental—, poco a poco, se fue difundiendo también en otras regiones del planeta, como América Latina y el Japón, por ejemplo. Sin embargo, los gobiernos que impulsaban el establecimiento de constituciones liberales y asambleas soberanas elegidas por sufragio, por otro lado, limitaban el derecho a votar y a ser elegido de la mayor parte de los ciudadanos varones y de todas las mujeres.

Esta contradicción reflejaba el sentimiento de los grupos sociales más poderosos: aceptaban la democratización como inevitable pero temían sus resultados. En cada sociedad, el problema de establecer un régimen político de democracia liberal y avanzar en la democratización real de la política tuvo desarrollos particulares y las situaciones resultantes fueron también diversas.

El liberalismo se había ido conformando como una corriente ideológica a partir de las ideas del filósofo inglésJohn Locke (1632-1704) y de los franceses Montesquieu (1689-1755) y Jean Jacques Rousseau (1712-1778). A mediados del siglo XIX, afirmaba los siguientes principios como los fundamentales que debían organizar la vida de los hombres en sociedad: el reconocimiento de que los hombres son libres e iguales en derechos: a la vida, a la libertad, a la seguridad, a la felicidad y a la propiedad privada, individual e ilimitada; la aceptación de que la autoridad del Estado se originaba en el acuerdo o pacto que los integrantes de una sociedad realizaban entre sí para poner límites a sus propios derechos y asegurar la convivencia; la vigencia de un Estado de derecho limitado en su poder y en sus funciones por la Constitución y las leyes que protegen jurídicamente los derechos de los individuos. El liberalismo fue la ideología de los grupos burgueses cuyo poder social y económico crecía junto con el desarrollo del capitalismo industrial.

Desde mediados del siglo XIX, entre los liberales comenzó a desarrollarse un movimiento democrático que, sin dejar de lado los principios del liberalismo, se propuso avanzar hacia un mayor grado de igualitarismo en la organización política de las sociedades. Los liberales .reformistas comenzaron a proponer reformas en la organización política de sus sociedades con el objetivo de permitir una mayor participación del conjunto de la población en la elección y en el ejercicio del gobierno a través del sufragio universal.

Fue frente a este movimiento democrático que, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, comenzó a afirmarse el conservadurismo. En las primeras décadas del siglo, los conservadores se diferenciaban de los liberales afirmando que la monarquía, la organización eclesiástica, la familia, la propiedad privada, el sistema de privilegios y las corporaciones profesionales eran instituciones divinas y que la autoridad del Estado existía para defenderlas. Estas ideas expresaban, en esa época, los intereses de los grupos privilegiados del antiguo régimen.

Más tarde, a medida que avanzaba el reformismo democrático, se consideró conservadores a los grupos de la burguesía que se oponían al establecimiento del sufragio universal y a otras reformas políticas, que tendían hacia la democratización. Frente a este problema, los conservadores justificaban su oposición afirmando que las mayorías sólo podían expresar la voluntad de los más ignorantes pero en ningún caso la verdad.

lucha por los derechos civiles

La lucha por el sufragio femenino. Desde mediados del siglo XIX, un número cada vez más grande de mujeres se incorporaban a las actividades laborales. Y al tiempo que lo hacían, comenzaban a reclamar por la igualdad de sus derechos cívicos. Una de las demandas principales fue el derecho al voto. Y para lograrlo organizaron su lucha a través de huelgas de hambre y manifestaciones callejeras. Sin embargo, recién a principios del siglo XX alcanzaron el derecho al sufragio: en Estados Unidos fue en 1920 y en Gran Bretaña en 1928. En otros países las reformas recién se produjeron hacia 1940. En la imagen podemos observar una concentración pública de mujeres sufragistas realizada en Nueva York, en 1915.

LAS DEMOCRACIAS LIMITADAS

“Entre 1880 y 1914 la mayor parte de los Estados occidentales tuvieron que resignarse a lo inevitable. La política democrática no podía posponerse por más tiempo. En consecuencia, el problema era cómo conseguir manipularla… Por ejemplo, se podían poner límites estrictos al papel político de las asambleas elegidas por sufragio universal. Se podían mantener también elementos -del sufragio calificado, que exigía un determinado nivel de educación para poder votar. Además se podía influir en el número de votos que cada partido podía obtener manipulando los límites de los distritos electorales (teniendo en cuenta que en las diferentes regiones del territorio vivían mayoritariamente miembros de un determinado grupo social). Finalmente, las votaciones públicas podían suponer una presión para los votantes, especialmente cuando había señores poderosos u otros jefes que vigilaban el proceso.”

Eñe J. Hobsbawm, historiador inglés contemporáneo, La era del Imperio

Fuente Consultada: Historia Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elisalde-Vázquez

Causas y consecuencias de la expansión colonial:el imperio britanico y francés

CONSECUENCIAS EN LAS COLONIAS

La repercusión sobre los países colonizados fue inmensa. Miége dice gráficamente que surge una nueva geografía. El impacto de Europa se deja sentir en primer lugar en las costas, donde se construyen puertos con instalaciones modernas; más tarde en el interior, al que se accede por vías férreas. Surge una nueva estructura de las comunicaciones.

En todas partes se intentó fomentar un cultivo básico, por ejemplo el caucho en Indochina, el cacao en Nigeria, el café en Tanganika. La producción aumentó. En Argelia los viñedos se multiplicaron por cuatro entre 1881 y 1895; Indochina exportaba en 1900 un millón de toneladas de arroz. Las colonias compran productos a la metrópoli; la economía de mercado suscita la necesidad del papel moneda, con lo que la economía monetaria se yuxtapone a la de subsistencia, característica del período precolonial.

En el orden demográfico se consiguen las primeras victorias contra las enfermedades tropicales, se instalan hospitales y se aplican terapéuticas europeas; pero, al mismo tiempo, el progreso de las comunicaciones permite una difusión más rápida de las epidemias, y el contacto con los europeos provocó en algunas sociedades una disminución de la población, como en Nuevas Hébridas, donde se redujo a 1/20 desde principios del siglo XIX. En general, el descenso de la mortalidad, con mantenimiento de una natalidad alta, favoreció el incremento de la población.

Las sociedades indígenas experimentaron transformaciones profundas. La vida urbana rompió las estructuras tribales. Una burguesía de negociantes y funcionarios se instaló en los niveles más altos de la escala social. Incluso en el campo se produjeron cambios, con la introducción de nuevas plantas, la extensión de la agricultura comercial y la moneda.

En el orden intelectual misioneros, escuelas, edición de periódicos produjeron un retroceso del analfabetismo. Pero, por otra parte, el impacto de la cultura occidental hizo perder su identidad a las culturas indígenas, perturbó sus creencias y tradiciones. Este drama de la aculturación explica que los movimientos nacionalistas hayan levantado como bandera en la descolonización la recuperación de la cultura nacional.

Es indudable que pueden hallarse bastantes aporta-clones positivas, pero en el conjunto predominan las negativas; las viejas civilizaciones fueron destruidas, sus lenguas desplazadas, la industrialización prohibida, en algunas zonas se produjo la segregación racial, el mantenimiento de los indígenas en empleos inferiores y barrios apartados.

CONSECUENCIAS EN LAS METRÓPOLIS

Por el contrario, las potencias europeas, sin otro sacrificio que el riesgo de lo desconocido, obtuvieron ventajas indudables.

En el orden demográfico las colonias de poblamiento constituyeron áreas geográficas para resolver los excedentes de mano de obra en una crisis económica, como ocurrió en los años difíciles para la economía británica.

En otros casos fue la salida de urgencia en crisis políticas. Muchos franceses huyeron a Argelia tras la represión de 1848. Y bastantes alsacianos prefirieron vivir en África antes que bajo dominio alemán después de la guerra de 1870. No obstante, hay que aclarar que el núcleo principal de la emigración europea no se dirigió a las nuevas colonias sino a las naciones independientes, ex colonias como Estados Unidos, Canadá y Argentina.

En el orden económico, ultramar incrementó las posibilidades de inversión de capitales y multiplicó los beneficios. Gran Bretaña obtuvo rentas de 35 millones de libras esterlinas en 1870 y más de cien millones en 1900, en una espiral de rentabilidad que alcanzó los doscientos millones en 1913. Un aspecto básico fue la obtención de materias primas a bajo coste. Caucho, algodón, fosfatos, lana, proveyeron a la industria europea. Las colonias suponían un área preferente para las metrópolis. A pesar de ello no deben exagerarse las ventajas, porque en el caso francés se ha comprobado que sólo una parte de los negocios galos se hacia en las colonias en vísperas de la Primera Guerra Mundial.

También habrían de anotarse repercusiones psicológicas, en torno a la idea de la supremacía blanca y europea. Rudyard Kipling seria el máximo cantor de la supremacía inglesa, apoyada en el Imperio.

En el orden de las relaciones internacionales, las potencias coloniales, por el mero hecho de su condición de metrópolis de imperios, disfrutaron durante la era del imperialismo de un rango que les proporcionaba ventajas en los Congresos, aunque su agenda no incluyera asuntos de la colonización; más se escuchaba a Londres o a Paris, o a Berlín cuando Alemania se convirtió en potencia colonial, que a gobiernos europeos que no administraban colonias o que habían perdido posiciones, como ocurrió al gobierno de Madrid.

No obstante, en el momento de hacer un balance, habría que distinguir entre los beneficios públicos y privados. Sin duda la hacienda de las metrópolis se vio beneficiada, aunque al tiempo que ingresos tenía que contabilizar costos. No obstante, los principales beneficiarios de la colonización fueron compañías privadas. Se ha estudiado la acumulación de beneficios obtenida por bancos franceses con sus inversiones en colonias, pero fueron todavía superiores los recogidos por ingleses, holandeses y belgas.

Causas del Imperialismo:el reparto de africa Expansion Colonial

LÍNEAS MAESTRAS DEL REPARTO

Mientras América se emancipa y Asia presenta zonas de colonización bien delimitadas —los ingleses en el Sur, los franceses en el Sudeste—, África es en el siglo XIX el continente en el que confluyen, de forma confusa, las apetencias de todas las potencias colonizadoras; es el continente del reparto, no exento de tensiones y choques. En África con parecen ingleses y franceses, superpotencias del imperialismo, pero también belgas, alemanes, italianos, portugueses y españoles.

En 1880 era un continente desconocido, en el que los europeos ocupaban únicamente una serie de posiciones costeras; en 1914 está totalmente repartido entre las potencias europeas y sólo subsisten dos Estados independientes: Liberia y Etiopía. En la complicada historia del reparto podemos encontrar algunas líneas maestras:

  1. a)     Ocupación inicial de la costa. Desde las posiciones costeras se penetra hacia el interior. El objetivo ideal sería alcanzar la costa opuesta y formar un imperio continuo, ambición que sólo estuvo a punto de con seguir Inglaterra.
  2. b)     Aspecto legal. ¿Es el descubrimiento o la ocupación efectiva la que otorga derecho de explotar un territorio? La conferencia de Berlín de 1885 se inclina por la ocupación, lo que acelera el ritmo de la colonización y la aparición apresurada en el mapa africano de los países que todavía no habían iniciado la formación de un Imperio.
  3. c)     Penetración por los valles de los ríos. Con la ocupación del valle se considerará que se tiene derecho a la ocupación de la cuenca entera y a la formación de una coloniasobre ella. Es el caso del Nilo, del Niger y del Congo.
  4. d)     La ocupación es paulatina, casi lenta. Al principio no se piensa en colonias, sino en factorías, en bases costeras de aprovechamiento. La doctrina imperialista es tardía, empírica, se forma tras la ocupación real de las primeras colonias.
  5. e)     La clave de la ocupación africana está en Egipto y en el valle del Nilo. Aunque hubo problemas complicados, como el del Congo, la base de todos los planteamientos es la defensa inglesa del valle del Nilo y el intento francés de llegar a él. En general, todos quieren llegar al Ni lo, tanto si parten del Atlántico como del Indico.

La complejidad del reparto de África quedó reflejada en el Acta de la Conferencia de Berlín, en la que se habla de territorios, pero también de la libertad de comercio en la cuenca del Congo y de navegación en el Níger, así como la protección a los indígenas, y a viajeros y misioneros en el ejercicio de su actividad.

COSTAS Y RIOS, EJES DE LA COLONIZACION DE AFRICA

La costa mediterránea
La costa mediterránea parece ser una zona reservada a Francia hasta la aparición de los ingleses en Suez. Los franceses han iniciado la ocupación de la costa argelina en 1830, bajo Carlos X. Va a ser una colonia de poblamiento europeo: en 1870 viven en Argelia 250.000 franceses y en 1914 ya 800.000. Sobre Túnez se volcaban las apetencias francesas, inglesas —tras la construcción del canal de Suez— y alemanas. Son los franceses los que consiguen instalar una especie de protectorado. La doctrina del protectorado tarda en elaborarse; por el Tratado del Bardo (1881) se establece una ocupación militar temporal; en la convención de La Marsa (1883) se habla de tutela, con la que se priva al protegido de autogobierno.

Suez y el valle del Nilo
La presencia de los ingleses en Suez se produce cuando, en 1878, Egipto no puede pagar los intereses de las acciones inglesas y francesas del Canal y se ve obligado a confiar la gestión de sus finanzas a las dos potencias europeas. Un movimiento nacionalista provoca una matanza de europeos en Alejandría: es el momento esperado por los ingleses para ordenar el desembarco de Wolseley y la ocupación militar del país, con la ficción del mantenimiento de la administración egipcia. Los ataques de los sudaneses obligan posteriormente a los ingleses a avanzar hacia el Sur, a lo largo del valle del Nilo

Vías de penetración en la costa occidental
En la costa occidental tres grandes ríos señalan la penetración de tres países: por el Congo se expansionan los belgas, que heredan los derechos de la sociedad internacional —presidida por el rey Leopoldo II— que ha explorado la zona; los franceses remontan el Senegal, por medio de Faidherbe; los ingleses el Níger, dirigidos por Goldie. Las cuencas del Senegal y el Níger no plantean problemas.

 No ocurre lo mismo con el Congo, en cuya orilla derecha se ha establecido el francés Brazza, y en cuya desembocadura los portugueses han instalado el enclave de Cabinda. La complejidad de la colonización en el Congo provoca la convocatoria del Congreso de Berlín (1885), en el que se determina la existencia de un Esta do libre del Congo —en realidad controlado por los belgas—, se delimita la zona francesa, en la orilla derecha, y se dibuja otra zona que quedará bajo control internacional. Después del Congreso la mayor actividad en la costa Oeste es la francesa; con la penetración hacia el interior se empieza a pensar en la unión con la costa mediterránea y en la constitución de un África Occidental Francesa.

En la costa oriental africana no existían grandes Esta dos en tierra firme, ni tampoco un comercio intenso, a excepción del marfil, que era transportado por esclavos. Por este motivo, Inglaterra no deseaba establecer en Zanzibar un protectorado británico. Pero la presencia ale mana, representada por la Compañía Alemana del África Oriental, incita a los ingleses a defender sus bases y a declarar que los puertos de Mombasa y Zanzíbar son vitales para las comunicaciones con la India. Ante esta situación, Salisbury y Bismarck se dividen en el año 1886 la tierra firme, el Norte para los ingleses, el Sur para los alemanes.
Es la hora de los italianos, espoleados por las ansias colonizadoras de Francesco Crispi; desde el puerto de Massaua en el mar Rojo se expansionan hacia Eritrea y posteriormente hacia Etiopía, lo que provoca el recelo de los ingleses ante la aproximación al valle del Nilo. Los italianos son obligados a detener su avance, aunque se les reconoce, como compensación, la posesión de una parte del territorio somalí.

Conflicto anglo-francés. Incidente de Fachoda
Los últimos capítulos de la ocupación africana se localizan en el valle del Nilo. Los franceses, con apoyo ruso, exigen el abandono del valle por los ingleses, mientras penetran desde el Sahara Occidental hasta el Chad, camino del alto Nilo. En 1895, Grey avisa a los franceses de que un avance hasta el Nilo será considerado inamistoso.

Todavía existía en África una zona sin ocupar, el Sudán. Los ingleses la invaden para ayudar a los italianos, derrotados en Etiopía: Los franceses avanzan hacia el Sudán desde el Oeste, los ingleses desde el Norte y el Sur. En Fachoda se encuentran los ejércitos de Mar chand y Kitchener. La retirada del francés Marchand permite el control del valle del Nilo exclusivamente por los ingleses y la constitución de un imperio casi continuo, Norte-Sur, como soñaba Cecil Rhodes, de El Cairo a El Cabo, únicamente interrumpido por el África Oriental Alemana.

Reparto consumado: África ha sido ya totalmente repartida; los ingleses se han llevado la parte del león: el valle del Nilo con su algodón y el Sur del continente con su oro y diamantes, dos zonas que tienen además el valor estratégico de apoyos en las dos rutas de la India. Francia ha constituí-do un imperio sólido en la zona occidental. Los belgas han podido reservarse una colonia de inmensas riquezas.  Los portugueses se han establecido en Angola y Mozambique, pero no han podido unirlas por rutas terrestres, por la presencia inglesa en Rhodesia; es un conflicto similar al de Fachoda, el cruce de un imperio que intenta extenderse de Oeste a Este con otro que lo hace de Norte a sur.

África vio llegar oleadas de misioneros, exploradores y comerciantes, que llevaban la Biblia y la “civilización” en una mano, y en la otra armas y productos de comercio, y, poco después, las columnas armadas que ocuparían el interior. Era frecuente que unos y otros se dedicaran a hacer firmar a jefes iletrados cartas de concesión de nuevos territorios, que estaban destinados a redondear las cabezas de puente ya adquiridas.

Gracias a estos procedimientos, los franceses, los ingleses y los belgas se quedaron con la parte del león y dejaron muy poco disponible para los que venían detrás. Alemania e Italia llegaron más tarde y sus posesiones no fueron ni tan extensas ni tan duraderas como las de las demás metrópolis. Al terminar la primera guerra mundial las colonias alemanas pasaron a manos de sus vencedores y al terminar la segunda las italianas adquirieron rápidamente la independencia. Completado el reparto, África entraba en la historia por haber perdido su libertad.

Todas las colonias padecieron el flagelo del “trabajo forzoso” disfrazado como contribución personal para la puesta en marcha de la infraestructura, o como adquisición de salario para el pago de impuestos. Por la otra, puesto que no poseían una población abundante, se aplicó una política generalizada, que tendía a “fabricar negros”, con el objeto de aumentar el ejército de trabajadores.

No era otro el fin de las medidas adoptadas para erradicar las enfermedades endémicas, evitar la muerte de niños, contrarrestar las prácticas anticonceptivas y prolongar la vida de los adultos. Es probable que también intervinieran en este caso consideraciones de tipo humanitario, pero la frase citada es suficientemente elocuente como para despojar al evidente esfuerzo sanitario de propósitos altruistas. Lo cierto es que en África la curva demográfica se modificó, mostrando un neto predominio de los grupos más jóvenes, que desde entonces fueron empleados localmente o enviados a las metrópolis cuando escaseaban allí los obreros no especializados.

Francia albergaba, en la década de 1950, más de medio millón de norafricanos carentes de toda calificación, que desempeñaban las tareas despreciadas por los obreros metropolitanos y constituían un subproletariado indeseable, relegado a condiciones económicas y sociales que ningún europeo hubiera acepado. Pero más todavía: la abundancia de trabajadores permitía fijar los salarios locales a un nivel estrictamente fisiológico. Los abusos en este sentido fueron tan desorbitados, que los gobiernos intervinieron en varias oportunidades para establecer salarios mínimos.

En las zonas más industrializadas, donde había obreros europeos —los “pequeños blancos”— o coexistían varias comunidades de diferente nacionalidad (como en África del Sur y oriental),la colonización impuso tasas de salarios diferentes para cada grupo, aun si las condiciones de trabajo eran las mismas. “A cada raza su salario”, era el principio, y en esta escala descendente, el negro ocupaba siempre el lugar inferior. El caso extremo se observó en Sudáfrica: en 1926 se sancionó legalmente la “barrera de color”.

Esta implicaba innumerables vejaciones sociales y limitaciones políticas para los autóctonos, pero, lo que era más grave todavía, implicaba que tenían vedada toda perspectiva de especialización laboral y que los trabajos calificados sólo podían ser desempeñados por los blancos. De este modo, la masa de trabajadores, constituida por los negros, estaba siempre peor pagada que la estrecha y exclusivista capa de proletarios blancos.

La colonización fue, pues, un todo coherente. Un sistema creado para el exclusivo enriquecimiento de las metrópolis y en el que todas y cada una de sus manifestaciones concretas actuaba como disolvente de las sociedades tradicionales. Pero el capitalismo, que en el siglo XIX había sido capaz de reordenar la sociedad de Europa occidental sobre bases modernas, no ofreció al África del siglo XX idénticas posibilidades y se limitó a crear una economía específica sin gran poder de estructuración social.

En Kalanga una sola empresaempleaba el 42%
de la población masculina adulta

Los rebeldes primitivos africanos
A pesar de que la trata de esclavos (practicada casi sin interrupción desde el siglo XVI, en la costa occidental por los europeos y en la oriental por los árabes), debilitó a muchos reinos, y los conflictos internos terminaron con otros, a comienzos del siglo XIX estaban nuevamente en pie, gracias sobre todo a dos hombres extraordinarios, Usman dan Fodio, el musulmán, y Chaka, el zulú, que lograron el apoyo de inmensas masas populares. Sus sucesores e imitadores prolongaron y multiplicaron la acción de estos precursores,
volcando contra el extranjero la fuerza que aquéllos habían desatado.

El primero predicó en la zona sahelosudanesa. Fue un reformador religioso, difusor de un islam purificado que despertó el entusiasmo de las poblaciones y las lanzó a la guerra santa contra los infieles y a la conquista de nuevos territorios. De este impulso nacieron vastos Estados teocráticos, regidos por místicos gobernantes que lucharon contra los invasores con espíritu de cruzada. Es probable que tal reacción obedeciera más al deseo de conservar sus posesiones qué al de defender la independencia local, pero tal consideración no echa sombra sobre su papel de brillantes antecesores de los movimientos de liberación.

Entre los más notables de estos expertos jefes de guerra, que estuvieron muy lejos de ser los brutos sanguinarios que se empeñaron en mostrar los historiadores del colonialismo, cabe señalar a El Hadj Ornar, el legendario enemigo del francés Faidherbe, pertinaz defensor de sus posiciones sobre el río Senegal; a Samory, que contuvo a los franceses durante seis largos años en la zona oriental de la actual Guinea, y a Rabah, un soldado que se había tallado un imperio en las cercanías del lago Chad y que sólo pudo ser vencido cuando tres columnas galas lo atacaron simultáneamente desde tres puntos cardinales. Mejor entroncados con la tradición histórica y más homogéneos en su constitución, puesto que nada debían a la influencia islámica, fueron el reino de Abomey (Dahomey actual) y la confederación Ashanti (norte de Ghana).

Aquél asombró a los franceses por la disciplina y el valor de su ejército y ésta exigió a los ingleses tres guerras sucesivas antes de declararse vencida y entregar el trono de oro, símbolo de los espíritus de todo el pueblo. En cuanto a Chaka, el Napoleón zulú, tuvo como escenario el África austral. Con sus hombres transformados en implacable máquina de guerra, arrasó el territorio de Natal, sometiendo o expulsando a sus primitivos habitantes, y gracias a él, la “nación” zulú entró en la historia.

Sus sucesores se dedicaron a ampliar sus conquistas, logrando dominar toda la región desde Natal al lago Victoria. En sus desplazamientos —que abarcaron más de tres mil kilómetros— empujaron a otras tribus y provocaron profundas conmociones en Sudáfrica. Puesto que simultáneamente se estaba introduciendo la migración de los boers y la penetración de los ingleses, los avances europeos tuvieron que realizarse lenta y paulatinamente, dejando para los bantú islotes de relativa independencia en medio de las posesiones blancas.

Imperio britanico y francés:colonialismo europeo Resumen Imperialismo

FORMACIÓN DEL IMPERIO FRANCÉS 

Francia es la otra potencia que consiguió formar un Imperio colonial de importancia mundial. De todas formas, sus bases eran más precarias que las del Imperio Británico. Los franceses tenían menos tendencia a emigrar; sólo unos 20.000 anuales en los años 90 (frente a los 300.000 ingleses). Y ninguna de sus colonias ofrecía una importancia económica semejante a la de Canadá, Australia o la India. La expansión francesa se orienta en primer lugar al control del África mediterránea; Argelia es la zona de colonización a la que emigran las familias francesas.

La importancia estratégica excepcional de Suez la comprendieron antes que los ingleses; con capital francés y proyecto del ingeniero Fernando de Lesseps, se construyó el canal, que se inaugura en 1869. Aparte del espacio mediterráneo y las posesiones africanas, los franceses se establecieron en el Sudeste asiático: una colonia en el delta del Mekong —Cochinchina— y un protectorado en un reino vecino: Camboya.

Hasta 1870 Francia no tenía una política colonial de amplias perspectivas. También en Francia una crisis económica, provocada por la derrota en la guerra contra Prusia, empuja a los sucesivos gobiernos —Gambetta, Ferry, Delcassé— a procurar la recuperación del país con la explotación de colonias.  

Jules Ferry es no sólo el político imperialista por excelencia sino también uno de los mejores teóricos del colonialismo. La colonización de Argelia, el protectorado sobre Túnez y la penetración en África, datan de este periodo de fin de siglo.  

A partir de 1873 los franceses, partiendo de Cochinchina, remontan el no Mekong y buscan una vía de penetración hacia China. Ocupan Annam, Tonkin (panes del Vietnam actual) y Laos. Con todos los territorios ocupados se forma la Unión Indochina. En los deltas se expansionan los arrozales, la población crece rápidamente. Por el puerto de Haiphong sale carbón, estaño y zinc para Francia, que dispone además de grandes cantidades de arroz indochino.

Pieza clave en el Imperio Francés será la extensa isla de Madagascar. La ocupación comienza con una intervención en 1883. La figura destacada de la colonización es Galliéní, que preconiza una ocupación lenta y progresiva con un mínimo de destrucciones, funda escuelas, impulsa los traba los portuarios y ferroviarios.

En menor escala que Inglaterra, Francia entra en el siglo XX con un Imperio que supone el control de algunas líneas comerciales y la abundancia de materias primas y alimentos.

 OTRAS EXPERIENCIAS COLONIZADORAS

Otras potencias consiguieron territorios sin la cohesión de un imperio multicontinental, porque no llegaron a tiempo o carecían de fuerza suficiente para su control.

Bélgica se anexionó el riquísimo Congo en 1908, con lo que multiplicaba su territorio y sus riquezas. No se trató de una empresa nacional sino de una empresa privada pilotada por el rey Leopoldo II, quien formó una compañía, absorbió la mayoría de las acciones y a su muerte legó a su país esta gigantesca colonia.

Holanda, al igual que Portugal, tuvo la ventaja del apoyo en posesiones ocupadas desde la Edad Moderna. Dos notas deben resaltarse en la colonización de la Insulindia holandesa: un rápido e inteligente proceso de sustitución de producciones, al promover la de los artículos de plantación tradicionales, azúcar, café, nuez moscada, índigo, por productos nuevos de la era industrial: quinina, caucho y petróleo; y una auténtica explosión demo gráfica en las islas índicas, que le proporcionó abundan te mano de obra.

Alemania compareció tarde en el reparto del mundo. La presión de los comerciantes contribuyó al viraje de la política colonial de Bismarck, quien en el Congreso de Berlín (1884-1885) maniobró para conseguir reservas en África. Y efectivamente parte del África oriental se convertiría en el botín colonial alemán.

Formación del imperio Británico y Frances Nuevos Estados en Europa

LAS BASES DEL IMPERIO

Inglaterra se anticipa a las restantes potencias en la toma de posiciones; después de la desaparición del primerImperio colonial francés y de la emancipación de la América española permanece como el único imperio colonial europeo. Hacia 1850, dispone:

a)  De una cadena de escalas, conquistadas en su mayoría a franceses, holandeses y españoles durante los siglos XVIII y XIX: Malta, Corfú y las islas Jónicas en el Mediterráneo; Gibraltar, Santa Elena, El Cabo, isla Mauricio, Adén, Ceilán, en la ruta de las Indias; Singapur y Hong Kong en la ruta de China.

b)    Establecimientos comerciales en la costa africana:

Sierra Leona y Gambia, que en el siglo XVIII habían sido centros de la trata de esclavos, ahora abolida.

c)   Colonias de plantación, que suministran productos tropicales: Antillas, Honduras, Guayana.

d)  Colonias de poblamiento blanco, destinadas por sus condiciones climáticas, a absorber excedentes de población emigrante: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, África del Sur, zona esta última inestable, de continuos conflictos con los

e)    Una colonia de explotación típica, la India, administrada desde 1777 por la Compañía de las Indias Orientales, y que juega un papel creciente en la economía británica, especialmente como proveedora de algodón. Inglaterra se afana en controlar sus accesos, por esta razón ordena Disraeli en 1875 la compra de 176.000 acciones del canal de Suez, y en aislarla de otras colonias europeas con Estados tapones, como los protectorados de Cachemira, Beluchistán y Afganistán. La India es, por tanto, el eje del Imperio.

La crisis económica de 1882, en la cual confluyen años de malas cosechas y la competencia de los productos baratos que sitúan en los mercados Estados Unidos y Alemania, obliga a muchos ingleses a buscar fortuna lejos de la metrópoli. De 200.000 a 300.000 ingleses salen todos los años, primero hacia Estados Unidos, más tarde preferentemente hacia las colonias, aunque no desaparezca la emigración hacia Norteamérica. Disraeli habla con entusiasmo del Imperio; Gladstone titubea, pero se ve obligado en muchos puntos a continuar la política de los conservadores, quienes desde 1886 dan nuevo impulso, con Salisbury y Chamberlain, a la expansión imperial. Lord Curzon exclama: “El Imperio Británico es, después de la Providencia, el bien más grande que ha habido en el mundo.”

A principios del siglo XX, Inglaterra dispone de un Imperio de 33 millones de km2 con 450 millones de habitantes , aproximadamente la cuarta parte de la población mundial. Los problemas de tan vastos territorios llegan a ser un peso para sus finanzas y debilitan su posición in­ternacional en Europa. Es el momento de poner fin a la expansión y de frenar a Alemania, para lo cual rompe su tradicional aislamiento y se aproxima diplomáticamente a Francia y Rusia. En todas partes ha podido construir la infraestructura ferroviaria y de puertos, o efectuar traba­jos de irrigación en la India y Egipto, puesto que capita­les no faltan en la isla. Las colonias de plantación han al­canzado su rendimiento máximo: algodón en la India y Egipto, yute en la India, té en Ceilán, hevea en Malasia. Los territorios de población blanca, débilmente poblados, le envían excedentes de carne, trigo y lana. Las minas de Africa del Sur, Australia y otros países ponen a su dispo­sición oro y diamantes, estaño, cobre.

 DOMINIOS Y COLONIAS 

En este Imperio, base de la potencia económica inglesa, pueden distinguirse dos tipos de territorios: los “dominios” y las “colonias de explotación”.

Los dominios eran zonas de poblamiento, es decir, las preferidas para instalarse de modo definitivo los emigrados de Inglaterra. Disfrutaban de amplia autonomía y tenían instituciones de gobierno semejantes a las inglesas: Parlamento, partidos políticos.

Canadá, Australia, Nueva Zelanda y la Unión Sudatricana, pertenecen a este grupo. En Canadá se trataba de retener a los inmigrantes que se proponían pasar a Estados Unidos; para ello se distribuyeron tierras gratuitas o a bajo precio. La pradera canadiense se convirtió en uno de los graneros del mundo. En Australia se procuró evitar la inmigración amarilla; en sus inmensos espacios desiertos empezaron a aparecer granjas; el descubrimiento de minas de oro, las posibilidades de explotación de los rebaños de ovejas y de dar otra vez popularidad en Inglaterra a los tejidos de lana, atrajeron a hombres de la metrópoli. Eran casi totalmente libres en política interior; sólo un gobernador general representaba al rey de Inglaterra. La política exterior estaba controlada por la metrópoli, pero ésta trataba de armonizar los intereses de estos territorios con los propios, por medio de las Conferencias Imperiales, que reunían al primer ministro inglés y a los de los distintos “dominios”. La estructura del Imperio era, prácticamente, federal.

En la historia del Imperio Británico Africa del Sur supone un capítulo complicado. Los descubrimientos mineros de diamantes y oro atraen a los ingleses desde sus posiciones costeras en El Cabo y Natal hacia el interior, donde viven negros en las zonas más pobres, y blancos boers, descendientes de holandeses, en Orange y Transvaal; los boers son agricultores puritanos, hostiles al capitalismo industrial. Los ingleses les bloquean al anexionarse Basutolandia y Swazilandia alrededor de 1880

Disraeli proclama la incorporación de los Estados boers, pero una revuelta obliga a los británicos a abandonarlos. El cerco lo completa Cecil Rhodes, que soñaba con una África británica “desde el Cabo al Cairo’, al conquistar Bechuanalandia y Rodesia. La guerra de los boers dura tres años (1899-1902). Con la paz de Pretoria pierden su independencia pero conservan su lengua y obtienen promesas de cierta autonomía.

Las colonias de explotación, la India, África (excepto la Unión Sudafricana), suministran materias primas y carecen de la autonomía política de los dominios. La India, con sus casi cinco millones de km2 y sus 300 millones de habitantes, es la más importante. Desde mediados de siglo se sustituye la administración de la Compañía de las Indias por la directa de la metrópoli. Suministra a Gran Bretaña algodón, yute, trigo, aceites, té y algunos minerales, pero las hambres y la ruina del artesanado indígena provocan un movimiento nacionalista, del que es exponente la revuelta de los cipayos en 1859, que tardó dos años en ser dominada, en el Sur de la India.

En 1877 la reina Victoria es proclamada emperatriz de las Indias. En 1885 nace un partido político nacionalista, el Congreso Nacional Indio, que solícita la conversión en dominio, tomando como modelo a Canadá. Inglaterra se resistió a aflojar el control de un territorio cuya economía suponía tanto para su industria, pero concedió a jefes indígenas la administración local contribuyendo a la prosperidad comercial de ciudades, como Bombay y Calcuta.

Causas de la expansión colonial:imperio britanico y francés Resumen

CAUSAS DE LA EXPANSIÓN COLONIAL 
Se pueden señalar como motores de la expansión la demografía, la economía, la política y, finalmente, aspectos culturales e ideológicos.

  1. a) El crecimiento de la población europea provoca en muchos países una fuerte presión demográfica, que no tiene otra salida que el intento de muchas familias de iniciar una nueva vida en otros continentes.

Cuarenta millones de europeos abandonan sus patrias desde comienzos del siglo XIX hasta 1930, plazo que podría reducirse a 1850-1914; se trata de las migraciones más intensas de la historia. En los años 80 se alcanza la cifra de medio millón anual, en 1887 se llega a los ochocientos mil; es un proceso cada vez más acusado, en e! que incide el progreso del transporte —Leroy Beaulieu ha estudiado el papel decisivo que juegan

 los barcos de vapor— y fenómenos psicológicos de imitación; América se convierte en un señuelo, en una palabra prometedora de fortunas rápidas. En los puertos se señala la presencia de esta marea humana; las compañías transatlánticas hacen sus negocios con la afluencia de viajeros.

Este flujo migratorio fue estimulado también por los países de recepción, cuyas rutas estaban determinadas en gran parte por la identidad lingüística de las naciones de emigración e inmigración.

  1. b) Los factores económicos han sido sobre valorados, pero no pueden subestimarse. En otros continentes encuentran Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, campos de inversión para sus capitales; construyen la red de ferrocarriles, modernizan las instalaciones de los puertos, efectúan préstamos a los gobiernos que carecen de fondos para iniciar el desarrollo; son los aspectos financieros de la expansión.

La crisis económica de 1873 y el cambio de Trend, con un descenso de los precios, incline a las potencias al proteccionismo, con lo que se suscita la necesidad de encontrar nuevos mercados que no estén protegidos por barreras aduaneras; expansión colonial y proteccionismo suelen aparecer juntos. La búsqueda de materias primas para la industria contribuye a la aparición de europeos en minas y plantaciones; Los belgas encuentran en el Congo enormes riquezas mineras, los franceses se abastecen de seda en el Extremo Oriente tras la ruina de su sericicultura a mediados de siglo, los ingleses buscan algodón egipcio, especialmente precioso durante el “hambre de algodón provocada por la Guerra de Secesión norteamericana, los holandeses hacen de Insulindia un imperio de industrias de extracción.

  1. c) Los factores políticos, de prestigio, son muy claros en la expansión francesa, inspirada por el deseo de olvidar la vergüenza de la derrota de 1870. Las preocupaciones estratégicas determinan las líneas marítimas del Imperio Británico y están siempre presentes en el reparto de Africa. Para España la derrota del 98 señaló el inicio de una mayor preocupación por Africa.

La navegación a vapor exige disponer alrededor del mundo de depósitos de carbón donde puedan avituallarse las flotas. Política y estrategia se dan la mano; un imperio es una red de comunicaciones con múltiples bases de apoyo, cada conquista exige una conquista nueva; en ocasiones son los colonos los que reclaman la continuación de la actividad colonizadora: los de Nueva Zelanda presionan sobre Londres para la adquisición de las islas vecinas, los franceses de Argelia inducen a la conquista del Sur de Marruecos.

  1. d) Las razones ideológicas se aducen con frecuencia, evo cando la historia; Gran Bretaña habla de su misión civilizadora, Italia recuerda nostálgicamente el Imperio Romano, España, el Siglo de Oro. Los misioneros católicos y protestantes se Sienten llamados por la urgencia de la evangelización de los pueblos atrasados; escrito res e intelectuales hablan de la misión civilizadora de los blancos, que llevan a otros continentes su instrucción, su higiene, la mejora del nivel de vida, la matemática europea, el estilo de la arquitectura, la ingeniería y los hospitales europeos.

    Los grupos de presión son numerosos: sociedades geográficas en Francia, Italia y España; sociedades misioneras, utilizadas por Leopoldo II en la exploración del Congo; asociaciones coloniales. Las resistencias también lo son: oposiciones locales, movimientos nacionalistas, quejas por los abusos coloniales, ascenso de los partidos socialistas que consideran la colonización un despojo. Pero la superioridad técnica y militar de las potencias acelera un proceso que parece irreversible.

 MODALIDADES DE LA COLONIZACIÓN

Tres fases pueden distinguirse en la formación de una colonia: conquista, organización y explotación económica.

La conquista no resulta difícil para países dotados de notables adelantos militares, que penetran en territorios de pueblos sin armamento moderno ni organización. Al lado de las tropas europeas, y de tropas especiales (Legión Extranjera>, se utilizan cuerpos armados indígenas. El barco de vapor permite llevar tropas con relativa celeridad a cualquier punto del globo y remontar los ríos hasta el interior de los continentes Kitchener remonta el Nilo, Stanley desciende por el Congo; los progresos en la navegación fueron un instrumento valioso para el descubrimiento y la ocupación.

Algunas potencias tienen fuerza suficiente para afrontar la tarea de ocupación militar en todas las partes del mundo; ingleses, franceses y alemanes configuran un Imperio pluricontinental. Otras potencias se limitan a acantonarse en un sector geográfico determinado: los portugueses y belgas en África ecuatorial, los italianos en Africa oriental, los rusos y japoneses en Extremo Oriente.

La organización de la colonia ocupada plantea diver problemas administrativos. No pueden tomarse todas las decisiones desde las metrópolis, por lo que se acumulan resortes y poderes en los gobernadores, verdaderos procónsules. En algunos casos se resucita el sistema mercantilista de compañías privilegiadas: una sociedad privada se encarga de organizar la colonia y explotar sus recursos. Pero más frecuente es la implantación de la administración estatal con modalidades varias, como la asociación, que mantiene los cuadros administrativos indígenas —así se hizo en África negra—, y el protectorado, estatuto que en teoría respeta a las autoridades locales, cuya gestión se reduce a la política interior, mientras las autoridades coloniales se hacen cargo de la política exterior y el ejército.

Aunque el protectorado supone el respeto de la integridad del territorio ocupado, la diferencia entre colonia y protectorado en la realidad no difirió apenas; los franceses en Indochina establecieron una colonia, la Cochinchina, y dos protectorados, Vietnnam y Camboya, sin que el estatuto de los indígenas fuera esencialmente diferente entre los habitantes de los tres territorios. En las colonias de población blanca se intentan formas nuevas de organización, como los dominios ingleses o la asimilación a departamentos por los franceses.

 La explotación es la primera preocupación de los colonizadores. Se produce siempre una asimilación aduanera, los productos entre la colonia y la metrópoli circulan libres de aranceles mientras tarifas proteccionistas mantienen alejados productos de otras naciones. Pero el “pacto colonial” no es una relación comercial entre iguales en un ámbito de preferencias mutuas. La colonia se encuentra en una situación de inferioridad. La extracción de productos es particularmente intensa cuando se organiza por medio de compañías privadas, como la Unión Minera del Alto Katanga en el Congo.

La primera oleada colonizadora, que se inicia hacia 1876, tiene sus figuras en el inglés Disraeli, el francés Ferry y el rey belga Leopoldo II. Las primeras fricciones territoriales hacen ver la necesidad de una regulación internacional de la expansión colonial. La conferencia de Berlín de 1885 decide que sólo la ocupación efectiva y no únicamente la instalación en la costa, otorga derecho a la posesión de un territorio; esta decisión acelera la carrera colonizadora con la entrada de Alemania, Italia y países no europeos. En 1914 el 60% de las tierras emergidas y el 65% de la población mundial, la casi totalidad de África, Oceanía, Asia del Sur y Sudeste y Siberia, dependen de Europa.

Diferencias y colonialismos
La exploración de América, África y Asia por parte de Europa ayudó a conformar creencias y valores en los países que emprendían la ocupación de los territorios de lo que luego pasaría a convertirse en colonias. Los relatos de los viajeros, los mapas y los trabajos realizados por científicos buscaban hacer comprensibles para los europeos las nuevas realidades que aparecían ante sus ojos. Gran parte de esa producción no hacía más que resaltar la pretendida superioridad de la naturaleza, las costumbres, y la forma de organización social y política de las potencias coloniales sobre los territorios de ultramar. Por ejemplo, Buffon, uno de los naturalistas franceses más destacados del siglo XIX, sostenía que los animales del Nuevo Mundo eran más chicos y débiles; por lo tanto, en el Nuevo Mundo las especies eran imperfectas. En realidad, lo que demuestra el pensamiento de Buffon es la imposibilidad de estudiar las especies americanas tomando como modelo las especies europeas.

Justamente, en esa conciencia de superioridad residía la justificación de la conquista y ocupación de los territorios. Se sostenía que bajo la tutela de los países europeos, las poblaciones americanas, asiáticas o africanas alcanzarían la civilización (lo cual, desde luego, implicaba el desconocimiento o la desvalorización de toda otra civilización que no fuera la propia).

La descripción de los nuevos territorios como exóticos, vírgenes o salvajes, así como su asociación con imágenes de mujeres sensuales dispuestas a ser conquistadas, eran recursos literarios o gráficos destinados a estimular la ocupación. Del mismo modo que la posesión de territorios ultramarinos acrecentaba el poder de las potencias coloniales, el conocimiento de las tierras conquistadas y las imágenes y los textos que sobre ellas se produjeron también aumentaron, desde el punto de vista simbólico, el poder de las metrópolis.

Los mapas y las descripciones de los imperios
Para los imperios europeos, contar con mapas de sus colonias significaba una demostración de poder. En ellos aparecían los territorios que ya habían sido explorados o colonizados o aquellos que se pretendía ocupar. Si en un mapamundi se representaban las áreas del mundo que estaban bajo la dominación de un imperio, se podía visualizar en forma sintética la expansión colonial. La presentación de estos territorios como despoblados transmitía la imagen de que estaban vacíos y esperaban ser ocupados por la población europea, que podían ser divididos y explotados económicamente.

La Ilustracion y La Revolucion Francesa Resumen Historia

La Revolución francesa asume poco a poco las ideas ilustradas con el fin de obtener un nuevo orden político que se base en el principio fundamental de la razón.

En Francia, como en toda Europa, se había mantenido durante muchos siglos el feudalismo, lo que producía una profunda desigualdad económica, social y cultural. La monarquía francesa, (en la imagen Luis XVI) como antes la española, se había convertido en una fuerza extraordinariamente poderosa que había arruinado al país en continuas guerras por dominar Europa. París era una ciudad inmensa en la que la corte reunía todo el lujo imaginable, en perfecto contraste con la miseria de las capas más humildes de la población. Las desigualdades sociales impedían que germinase el espíritu de fraternidad que toda religión pretende y que segùn la fe católica, debía alcanzar a todos, y no a una pequeña secta, como había sucedido con las comunidades americanas.

Francia sufría una vida social caótica. Mientras que las élites americanas querían, ante todo. mantener una ciudadanía homogénea, las élites francesas exigían una política racional que eliminara el caos social y organizara la vida de la sociedad entera. Mientras que en América el Estado se limitaba a poner de acuerdo a los diferentes parlamentos, en Francia el Estado, las manos del rey, era muy poderoso y ahogaba a la sociedad con impuestos, intervenía un territorio muy unificado, y se esperaba de él que regulara la vida de todos los hombres.

La previsión sensata había sido la de una Ilustración paulatina, progresiva; pero el presente puso ante los espíritus ilustrados una situación revolucionaria, para la que no estaban preparados. El antiguo Estado omnipotente se hundió y el vacío debía ser llenado revolucionarnariamente. La razón debía ir por grados, paso a paso, pero la Revolución, por el contrario, no podía esperar. De esta forma se le exigió a la razón ilustrada algo imposible, insensato para ella misma. Por mucho que los fines de la Ilustración fueran las consignas de la Revolución, esta no era el escenario previsto por la propia llustraciòn.

El idealismo de los dirigentes de la Revolución prendió con entusiasmo en las clases populares y se transformó a menudo en exaltación incontrolada.

Ilustración y Revolución

La Revolución se inició con medidas radicales, pero en sí as esperanzadoras. Se exigió una nueva constitución politica para Francia. Se rompieron las diferencias entre los, burgueses y plebeyos. El pueblo llano fue la nacíón y se definió como el soberano. Muchos bienes de la lglesia fueron puestos al servicio de ese pueblo llano. Los bienes de lanobleza tenían que legitimarse por su productividad, por el beneficio que producían y así podían venderse y comprarse. Muchos fueron confiscados y cambiaron de manos.

Se afirmó el derecho del hombre a la igualdad, educación, a la propiedad, a la cultura. Nadie podía dudar de que se trataba de una causa noble. Como dijo Kant los hombres no quisieron ser solo felices, sino ser y dignamente felices. (imagen el tercer estado en Francia, los humilde, llamados Sans Culotte, por que no usaban calzoncillos)

El caos social y político determinó el dogmatismo de los adores, inclinados a tomar decisiones drásticas y radicales sin pestañear. Esa violenta situación, llena de riesgos e inseguridad, reclamaba una forma de vida parecida a la de los viejos fanáticos religiosos. La Ilustración no había querido esta situación , pero tampoco pudo impedirla. Con la Revolución emergió lo imprevisible , lo impredecible de a historia, lo que ninguna teoría podia anticipar ni dominar en su concreción

Sin embargo, ese hecho cambió la realidad social e histórica de Europa. Por primera vez, las masas sociales tuvieron acceso a la acción política y la determinaron. Se alteró tanto a vida europea y mundial que el movimiento de la Ilustración se vio obligado a transformar-se profundamente. La Revolución creó poderes nuevos, los Estados contemporáneos, que no se dejaron influir por las consignas ilustradas en su totalidad. El siglo XIX produjo los primeros intentos de esa transformación de la Ilustración bajo el nuevo contexto de la sociedad de masas y del Estado moderno.

¿Cuál fue la razón más profunda de la Revolución?
¿La Revolución formaba parte de la propia Ilustración o era más bien una consecuencia de algo ajeno a ella? Los jóvenes revolucionarios, como Marat, Robespierre o Danton, no se vieron a sí mismos como los prudentes ilustrados de la generación anterior, como Voltaire, Hume, Kant o Diderot.

No se vieron como los hombres confiados en la experiencia, sino como los legisladores romanos antiguos, los forjadores de nuevos Estados. No se vieron como los reformadores, que cuentan con mucho tiempo por delante para realizar sus planes, sino como los apocalípticos que tienen poco tiempo, que lo quieren todo aquí y ahora. Es verdad que la llustración no supo ordenar la situación revolucionaria.

En este sentido fracasó históricamente al ser incapaz de ordenar el presente. La Revolución, con su sentido absoluto de la razón política, no fue una consecuencia necesaria de la ideología ilustrada.

Algo Mas…

El materialismo ilustrado no trató de convertirse en un sistema cerrado como el de Spinoza, para deducirlo todo desde los átomos en movimiento. Solo los más estrechos de los pensadores ilustrados, como Helvetius o D’Holbach, fueron por ese camino, cercano al cartesianismo y criticado por los más lúcidos, como Diderot o Kant.

Los pensadores más sobresalientes o bien se mostraban escépticos respecto de la posibilidad de conocer los componentes últimos de la realidad, o bien se limitaban a afirmar que el mundo era una realidad evolutiva, sin comprometerse mucho con enunciados concretos. De esta forma, la Ilustración nunca fue especialmente fundamentalista, pues su materialismo no era capaz de formar un sistema. Se entendía, más bien, que lo que hubiese de orden o desorden en el universo procedía de él mismo.

Primera Enciclopedia de Diderot Origen y Autores de la Creacion

La Primera Enciclopedia

En 1752 , dos notables pensadores franceses, Diderot y d’Alembert, lanzaban el primer volumen de una obra que señalaría una época: la Enciclopedia. El grupo de intelectuales que trabajó en ella, inclusive Voltaire, sería más tarde conocido como los enciclopedistas. La obra era tremendamente ambiciosa. Intentaba sintetizar en una serie de artículos todo el conocimiento humano, tal como la ciencia de ese .entonces y los pensadores más avanzados de la época lo podían transmitir.

Colaboraban en los diversos temas empiristas y librepensadores. Los cinco primeros volúmenes de la Enciclopedia fueron sistemáticamente confiscados a pedido de la Iglesia y se convirtieron en rarezas bibliográficas desde los primeros días de su aparición. A pesar de ello, fueron muy leídos. Desde Ferney, Voltaire contribuyó asiduamente con una serie de artículos. También escribió individualmente un Diccionario filosófico (1764) completo.

Interesado por todas las ciencias y las artes, Diderot concibió con D’Alembert la idea de publicar la Enciclopedia, el primer gran diccionario hecho hasta ese momento. Los principios de la Ilustración se recogieron en la Enciclopedia, que se considera el exponente más claro de la nueva filosofía. Este gran diccionario, iniciado en 1751 por D’Alembert y Diderot, resume en sus artículos los temas esenciales de la filosofía de las Luces y abraza todos los ámbitos del conocimiento.

La lectura y la discusión de estos artículos actuó como un verdadero revulsivo cultural y social, que hizo entender las nuevas ideas a sectores sociales hasta entonces marginados de la vida intelectual.

Los enciclopedistas creían que un hombre bien informado ya era un hombre nuevo, y que el mal no era nada más que una consecuencia de la ignorancia. Por eso lucharon por la máxima difusión de estas ideas, y los artículos de la Enciclopedia también se difundieron en periódicos y gacetas, y fueron muy discutidos en las tertulias y en los salones.

La vuelta a Bacon

Diderot (imagen) se fijó en Francis Bacon como inspirador de la filosofía que necesitaba su época. Por ello, el mismo año que aparecía el III volumen de la Enciclopedia, Diderot editaba su importante ensayo De la interpretación de lo naturaleza, verdadero Discurso del método del siglo XVIII, dirigido contra Descartes y también, relativamente, contra D`Alembert. Pues allí se comenzaba diciendo que el mundo de las matemáticas podía ser muy riguroso, muy exacto, muy preciso, pero que dejaba de valer con toda su precisión y exactitud cuando se refería a las cosas que pasan en nuestra tierra. Las matemáticas son como una especie de metafísica general. Nos hablan de un mundo de abstracciones que no tiene nada que ver con el nuestro.

Era una especie de juego que exigía no tener en cuenta lo que verdaderamente era el elemento de nuestro mundo: los individuos reales. Estos solo se podían conocer por la experiencia que tenemos de ellos. Por eso Diderot se aventuraba a presumir que en menos de cien años no quedarían geómetras en Europa. El futuro era de los filósofos experimentales, de los filosofos racionalistas, que pretendían deducirlo t de sus propios axiomas abstractos. Esta era la gran revolución que deseaba impulsar Diderot en ciencia.

Naturalmente, la filosofía experimental era el verdadero campo de progreso inacabado -que reclamaba el afán infinito del conocimiento humano. No solo porque, a! recoger la experiencia directa de individuos, era un campo infinito en sí mismo. También era el más útil, dado que solo lo concreto puede ser útil. Por último, porque a naturaleza aspira siempre a agotarse en la producción de todas las variaciones posibles de un prototipo o un modelo antes de abandonarlo, conocer estas variaciones era la única manera de conocer el modelo. Lo concreto así era anterior siempre a lo abstracto.

Excelencia de la Filosofía Experimental (Por Didertot Tesis XX)

Hemos distinguido dos tipo de filosofías: la experimental y la racional. La una tiene loojos vendados, avanza siempre a tientas, coge toda lo que le cae en las manos y encuentra al final cosas preciosas. La otra recoge estas materias preciosas e intenta hacer con ellas una antorcha. Pero esta pretendida antorcha te ha servido hasta el presente menos que el tantear de su rival, como no podía ser de otra manera. La experiencia multiplica sus movimientos al infinito; ella está en acciòn sin cesar, busca fenómenos todo el tiempo que la razón emplea en buscar analogías. La filosofía experimental no sabe lo que le ocurrirá ni lo que resultará de su trabajo, pero se ocupa sin descanso. Al contrario, la filosofía racional sopesa las -posibilidades, juzga y sedetiene inmediatamente. Dice con descaro: no puede descomponer la materia. La filosofía experimental la escucha y se calla ante ella durante siglos enteros. Despues de  repente, muestra elprisma dice: la luz se descompone

La Enciclopedia

En 1751 vio la luz la primera edición del primer volumen de la Enciclopedia, el primer gran diccionario. Asì se expresaba con claridad la seguridad de la época de que la humanidad había producido el suficiente saber como para ordenarlo, distribuirlo masivamente y promover su uso por todos los rincones de Europa. Con esta iniciativa, la vieja república de los hombres de letras, los estrechos círculos de intelectuales, aspiraban a convertirse en guía de la renovación y del progreso social. Se recogía así una cosecha que se venía produciendo desde el Renacimiento.

Los editores de la obra, los filósofos Diderot y D’Alembert, eran muy conscientes de la continuidad histórica que se acumulaba ya a lo largo de dos siglos y que ahora pasaba a ser su patrimonio. Pero no se propusieron únicamente transmitir en libros el saber de otros libros. Al contrario: en las páginas de esta obra, además de todas las palabras importantes para la cultura, las ciencias, as artes, además de todos los saberes y ciencias, debían publicarse todas las máquinas realizadas por el hombre, todos los inventos, las técnicas, los artefactos.

Solo los siete primeros volúmenes conformaban un diccionario normal, en el que colaboraban los más importantes hombres de letras y ciencias, ofreciendo cada uno el estado actual de una disciplina o de una temática. El resto de volúmenes se dedicaban a grabados y dibujos de todos los útiles para promover actividades económicas y productivas. Finalmente, la Enciclopedia no era un libro resumen de otros libros, sino un legado de experiencias de todo tipo. El título completo era Diccionario razonado de los ciencias, de los artes y de los oficios.

La democratización de la filosofía y de la ciencia

Diderot pensaba que la filosofía experimental, siempre pendiente de la observación y de la experimentación con las cosas concretas, era el verdadero campo para una ciencia democrática. Primero, porque no necesitaba el largo aprendizaje matemático de la filosofía racionalista ni el dominio de sistemas conceptuales complejos, por o que estaba al alcance de todos. Segundo, porque en todo hombre existía esta curiosidad por trabajar lo concreto, por no perder de vista lo que sucede en su campo de acción, sin abandonarse a  especulaciones. De este trato permanente entre el hombre y las cosas concretas podía emerger lo desconocido.

Diderot creía sobre todo en el azar como fuente de conocimiento, no en la previsión racional y ordenada.Mientras que la filosofía tradicionalista se esforzaba por evitar el error, Diderot no lo temía, pues si era un error concreto, siempre llevaría consigo alguna consecuencia valiosa. Y pensaba que el azar surgía más en este encuentro entre dos realidades individuales, el hombre y la cosa, que en el encuentro con la realidad a través de una teoría.

No se trataba de ceder ante formas de ser perezosas y conservadoras, como las que podía encarnar alguna pamela del pueblo llano. En este ensayo de democratizar la filosofía no se trataba de hacer popular la filosofía, sino de fortalecer esa forma de actuar que hace al pueblo próximo a la filosofía. Era preciso desarrollar el espíritu abierto, curioso, inquieto, (aliente, que es capaz de aceptar el desorden relativo, que no se refugia en la tradición por cobardía para hacer frente a lo nuevo. Si el desorden que había producido la eexperiencia nueva era limitado, se podían alterar las circunstancias, combinar entre sí algunas le ellas, aumentar o disminuir algunos elementos aislados para reducirlo o controlarlo, con que siempre sería un desorden productivo de nuevos conocimientos. En cierto modo, investigador debía imitar la naturaleza: producir cambios y alteraciones experimentales ara conocer la forma de proceder de la naturaleza en sus propios cambios y metamorfosis.

En suma se debía investigar la naturaleza sin negarle su libertad de operación. Lo que en el fondo reclamaba Diderot era un «mundo fluido», donde no se gastaran energías en mantener lo que ya se veía gastado. Este principio, que Diderot aplicaba mundo físico y material, tenía también una clarísima aplicación al mundo político y social. Supo predecir, como nadie, que Francia, y Europa entera, vivía la víspera de una tremenda agitación cuyo resultado era muy incierto.

A fínales del mes de octubre de 1750 se publicó en París, con una tirada de 8.000 ejemplares, un Prospecto de Denis Diderot, en el que brindaba a sus lectores algo bastante nuevo en la época, una suscripción en ayuda de un sindicato de libreros, es decir, de editores, para que pudiesen publicar una «Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, artes y oficios, compilación de los mejores autores y, especialmente, de los diccionarios ingleses de Chambers, Harris, Dyche, etcétera». Según Diderot, los libreros pretendían formar un cuadro general de los esfuerzos del espíritu humano en todos los géneros y en todos los siglos; presentar esos objetos con claridad; dar a cada uno de ellos la extensión conveniente. Plan ambicioso que no ocultaba su propósito de superar anteriores intentos análogos: si la Cyclopaedia de Efraín Chambers constaba de dos tomos, Diderot prometía una de ocho volúmenes de texto y dos de láminas, a un precio de 280 libras, cifra importante, pues, como se verá, equivalía a dos meses de sueldo del director.
Pese a lo cual, cuando el 28 de junio de 1751 salió el primer tomo de la imprenta, con una tirada de 2.050 ejemplares, ya se contaba con un millar de suscriptores. Aventura intelectual de primer rango y operación comercial arriesgada, varios años de preparación precedían a esta empresa, que se prolongaría durante veinte años, tras peripecias y altibajos folletinescos. Mas antes de revivir su historia, conviene saber quiénes estaban comprometidos con ella, a qué medio sociocultural pertenecían y sobre qué bases ideológicas y científicas construían su edificio… Para ello, habrá que trazar algunas semblanzas y retroceder en el tiempo.

ALGUNAS ENTRADAS DE LA ENCICLOPEDIA:

Democracia. Es una de las formas simples de gobierno, en la cual el pueblo, como un cuerpo único, posee la soberanía. Toda república en la que la soberanía reside en las manos del pueblo es una democracia. […] Me parece que no está fuera de razón que las democracias se vanaglorien de ser nodrizas de los grandes hombres; […] todos los individuos se aplican en el deseo del bien común, puesto que no pueden originarse cambios que no sean útiles o perjudiciales para todos; además, las democracias elevan los espíritus, porque muestran el camino de los honores y de la gloria, más abierto a todos los ciudadanos, más accesible y menos limitado que el gobierno de unos pocos o de uno solo, donde mil obstáculos impiden darse a conocer. Son estas honrosas prerrogativas de las democracias las que forman a los hombres en las grandes acciones y virtudes heroicas.

Soberanos. Son aquellos a los que la voluntad de los pueblos ha conferido el poder necesario para gobernar la sociedad. […] Tal es el origen de los soberanos. Se contrasta que su poder y sus derechos no se fundamentan más que en el consentimiento de los pueblos; los que se establecen por la violencia son sólo usurpadores; no se convierten en legítimos más que cuando el consentimiento de los pueblos ha confirmado a los soberanos los derechos que habían usurpado.

Los hombres han entrado en sociedad para ser más felices; la sociedad se ha otorgado soberanos para atender más eficazmente su felicidad y su conservación. El bienestar de una sociedad depende de su seguridad, de su libertad y de su poder para procurarse estas ventajas. Ha sido necesario que el soberano tuviera un poder suficiente para establecer el buen orden y la tranquilidad entre los ciudadanos, para asegurar sus posesiones, para proteger a los débiles de los ataques de los fuertes, para reprimir las pasiones mediante las penas y estimular las virtudes con recompensas. […]

Los pueblos no han concedido siempre la misma cantidad de poder a los ciudadanos que han elegido. La experiencia de todos los tiempos enseña que mientras mayor es el poder de los hombres, más les empujan sus pasiones a abusar de él: esta consideración ha impulsado a algunas naciones a fijar límites al poder de aquellos a quienes encargan de gobernarles.

Pensamiento de la Ilustracion Francesa Objetivos y Obra La Enciclopedia

La Ilustración surge y se difunde bajo una consigna que reúne a todos los grandes pensadores europeos. Se abandona el orden basado en Dios y se instaura un orden basado en el hombre.

¿Qué es la Ilustración?

La Ilustración no es un suceso concreto, sino un movimiento histórico, también llamado «las luces» o «Iluminismo». Con él se hace famosa la expresión latina sopere cude!, «atrévete a saber»; el hombre se invita a sí mismo a «saber», a «conocer» y. así, se pretende conseguir una expansión del conocimiento semejante a la luz cuando brilla libremente y destruye las zonas de tinieblas, es decir, de ignorancia. Se abre así una época histórica.

Previamente a la Ilustración se había empleado muchas veces la metáfora de la luz, pero en estas tradiciones anteriores la fuente de donde emergía la luz era Dios o la divinidad. Si el hombre, mediante su esfuerzo y su fe, alcanzaba a liberarse de las cadenas de sus deseos, de todo lo que le unía a la tierra y al mundo de las cosas, entonces, en el último rincón de su alma, podía recibir la luz que le llegaba desde el espíritu de Dios. Esta metáfora era tan platónica como cristiana y así acompañó a toda la historia de Occidente.

En contraste con esta tradición, los ilustrados del siglo XVIII querían decir otra cosa. La luz que recibía el hombre no procedía de una divinidad, sino del propio trabajo y esfuerzo del hombre. Era el propio hombre el que proyectaba luz a su alrededor, con su trabajo, con su esfuerzo constante, con la mejora permanente de su atención, de su mirada, de su crítica. En el fondo se trataba de una fe del hombre en sí mismo, como si el hombre hubiera tenido que creer en Dios mientras se hacía mayor de edad, y, una vez maduro, tuviera que emprender su por sí mismo.

Fe en el ser humano

La fe en el ser humano no fue un acto caprichoso o infundado. Tenía sólidos puntos de apoyo. En los últimos siglos, desde que hacía 1525 estallaran las guerras civiles religiosas y Europa se desangrara en el vano intento de reconstruir una sociedad desde la autoridad de la religiòn se había avanzado mucho. La humanidad había visto quereligión era motivo de separación y de guerra y por eso buscó otros campos donde se pudiera cooperar sin violencia. Así, los mejores espíritus se entregaron al de la ciencia, al principio de una forma bastante condescendiente con la vieja teología y luego, ya en el empirismo, de una forma solo dependiente de las propias capacidades humanas.

La Revolución y la emigración

Con la Revolución se quería demostrar que toda persona podía intervenir en los asuntos públicos, votar a sus representantes, debatir en asamblea sus problemas Puesto que la naturaleza humana era común, nadie podía apelar a su origen noble, ni a la herencia familiar como privilegios. Si todos eran hijos de sus obras, la procedencia familiar era, teóricamente, un prejuicio irracional y un atentado contra la igualdad humana.

LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA

Voitaire almorzando con los filósofos Abate Maney, Diderot, DAlembert, Condorcet y Adan La Harde.
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rabado de Aubert. Paris Biblioteca Nacional

Los puritanos escoceses, alemanes, holandeses o franceses, que habían formado sectas, casii siempre perdedoras en las grandes luchas religiosas del siglo XVII, solo conocieron una vía de expansión y de libertad: la emigración a América. Allí crearon comunidades basadas en el trabajo libre, en la explotación racional de los recursos, en la igualdad de creencias religiosas, en la homogeneidad de riqueza y de estatuto social.

Estas comunidades funcionaron con plena igualdad, y en cada uno de los pequeños territorios formaron asambleas parlamentarias donde se elegían a sus cargos. La vida democrática de las pequeñas comunidades religiosas se transformó en vida democrática en el orden político. Ninguna de estas pequeñas comunidades americanas imaginó jamás conceder sus propios derechos a todo el género humano. Los derechos de que disfrutaban eran exclusivos de ellas. De hecho, tenían plena conciencia de su condición de elegidos de Dios y veían con naturalidad fenómenos como la esclavitud o la desigualdad fuera de su comunidad.

Separación de la corona británica

Cuando hacia 1768, un siglo más tarde de sus principales asentamientos, el Parlamento de Londres comenzó a tomar medidas económicas contra ellos, comprendieron que la cámara londinense no era superior a su propio Parlamento y exigieron al rey que se mantuviera neutral entre los Parlamentos, puesto que el soberano lo era de todos por igual. El rey prefirió dar la razón al Parlamento de Londres y entonces los Parlamentos de las colonias americanas consideraron roto el juramento de fidelidad al monarca.

Tras la separación de la corona británica, la vida social de las colonias americanas siguió exactamente igual. Cierto que ahora las colonias americanas se representaban soberanas y libres, y en este sentido cumplían la consigna de la Ilustración: no depender de nadie, superar la minoría de edad. Tenían resuelto el problema social, en la medida en que eran comunidades muy recientes y bastante igualitarias por aquel entonces. AHi los principios de libertad igualdad y fraternidad significaban mucho, entre otras cosas porque la unidad religiosa era muy fuerte. Pero la democracia interna de estas comunidades guardaba mucho del espíritu restrictivo de las sectas de origen.

La importancia de Newton y Locke para la Ilustración

A finales del siglo XVII ya estaba claro que la ciencia de Newton era una construcción estable, aceptada por todos, y Locke había mostrado que la filosofía era fruto de las operaciones del espíritu humano, elaborando las impresiones mis sencillas en complejos sistemas de ideas.

Estas dos grandes construcciones, una científica y otra filosófica, habían ganado suficiente aceptación en toda Europa como para convencer a los mejores hombres de que aquel era el camino para ordenar el mundo. En estas dos grandes hazañas el hombre de primeros del siglo XVIII encontró el punto de apoyo para creer en si mismo. Estas fueron las palancas de la nueva fe. Ambas empresas trazaban el camino a seguir.

La ciencia de Newton mostraba que era posible extender el conocimiento del mundo. La filosofía de Locke mostraba que esta expansión era posible desde las únicas fuerzas humanas. El conocimiento del mundo se basaba en el autoconocimiento del hombre. El hombre, por fin, estaba solo y era responsable de sus obras. Conociendo sus capacidades, podría usarlas de forma responsable, sin llevarlas mis allá de sus límites. El hombre producía el orden desde sí mismo.

El origen del poder
Ningún hombre ha recibido de la naturaleza el derecho de mandar sobre los otros. La libertad es un regalo del cielo y cada individuo de la misma especie tiene el derecho de disfrutarla de la misma forma que disfruta de su razón. Si la naturaleza ha establecido alguna autoridad, es sólo la potestad paterna; pero incluso la potestad paterna tiene sus límites […]. Cualquier otra autoridad tiene orígenes diferentes dentro de la naturaleza. Si lo examinamos bien, veremos que la autoridad proviene de una de estas dos fuentes: o la de la fuerza y la violencia de los que la ejercen, o del consentimiento de los que son gobernados mediante un contrato establecido o supuesto entre el pueblo y los que ejercen la autoridad.

DIDEROT, D.: Autoridad política. La Enciclopedia

Resumen Ideas de la Ilustración en Francia Siglo de las luces Iluministas

LAS IDEAS DE LA ILUSTRACIÓN EN FRANCESA


LA ILUSTRACIÓN FRANCESA

LA OBRA DE LOS “FILÓSOFOS NATURALES” que sacudió al mundo en la Revolución Científica había afectado sólo a un número relativamente reducido de élites cultas de Europa.

En el siglo XVIII, esto cambió drásticamente cuando un grupo de intelectuales, conocidos como los filósofos, popularizaron las ideas de la Revolución Científica y las utilizaron para hacer un análisis radical de todos los aspectos de la vida.

En París, capital cultural de Europa, las mujeres tomaron la iniciativa de reunir a grupos de hombres y mujeres para discutir las ideas de los filósofos.

En su mansión de moda, en la calle St. Honoré, Maríe-Thérese de Geoffrin (imagen), esposa de un rico comerciante, organizó reuniones que se convirtieron en la nota destacada de Francia eincluso de Europa. Extranjeros distinguidos, entre los que se contaron un futuro rey de Suecia y otro de Polonia, compitieron por recibir invitaciones.

Al visitar madame Geoffrin Viena, fue tan bien recibida que exclamó: “Soy más conocida aquí que a dos metros de mi propia casa” Madame Geoffrin era una anfitriona amigable, pero firme, que permitió discusiones de amplio criterio, siempre que se mantuvieran dentro del buen gusto. Al descubrir que los artistas no se relacionaban particularmente bien con los filósofos (los artistas eran irritables y los filósofos hablaban demasiado), celebró reuniones separadas.

A los artistas se les invitaba sólo los lunes; a los filósofos, los miércoles. Estas reuniones no erán sino una de muchas vías para la difusión de las ideas de los filósofos. Y esas ideas tuvieron tan amplia influencia sobre su sociedad, que los historiadores han llamado desde entonces al siglo XVIII la Edad de la Ilustración.

Para la mayoría de los filósofos, la «ilustración» incluía el rechazo del cristianismo tradicional. Las guerras religiosas y la intolerancia de los siglos XVI y XVII habian disgustado tanto a los intelectuales, que estaban abiertos, e incluso impacientes, de abrazar las nuevas ideas de la Revolución Científica.

Mientras los grandes científicos del siglo XVII habían creído que su trabajo exaltaba a Dios, los intelectuales del siglo XVIII interpretaban sus conclusiones de manera diferente y le volvían la espalda cada vez más a la ortodoxia cristiana. En consecuencia, la vida intelectual europea del siglo XVIIIse vio marcada por la aparición de la secularización, que ha caracterizado la mentalidad occidental moderna.

En 1784, el filósofo alemán Emmanuel Kant definió la Ilustración como el acto por el cual “el hombre se desprende de su inmadurez causada por él mismo’” Mientras periodos anteriores se habían visto impedidos por la incapacidad de “usar la inteligencia propia sin la guía de otra” Kant proclamaba como lema de la Ilustración: “Atrévete a conocer! ¡Ten el valor de usar tu propia inteligencia!”

La Ilustración del siglo XVIII fue un movimiento de intelectuales que se atrevieron a conocer. Estaban grandemente impresionados por los logros de la Revolución Científica y, cuando usaban la palabra razón —una de sus favoritas—, estaban abogando por la aplicación del método científico a la comprensión de la vida entera.

Las instituciones y los sistemas de pensamiento estaban sujetos a la forma racional y científica de pensamiento, tan sólo con que la gente se liberara de las cadenas del pasado y de las tradiciones sin valor, en especial, las religiosas.

El nuevo espíritu crítico de la Ilustración, que llegó a adoptar planteamientos científicos respecto de temas reservados hasta entonces a la exclusiva creencia de la fe religiosa o de la teología, estaba a su vez condicionado por la influencia decisiva de dos corrientes filosóficas ya delimitadas en el siglo XVII: el empirismo británico y la filosofía racionalista.

La asimilación y reelaboración de estas dos corrientes filosóficas constituyeron la síntesis teórica de la Ilustración. Su triunfo se debió fundamentalmente a dos autores franceses: Montesquieu (1689-1775), cuya obra fundamental, El espíritu de las leyes, aparecida en 1748, señala el momento en que se imponen las nuevas ideas, y Voltaire (1694-1778), que se haría famoso por sus críticas contra la autoridad, principalmente contra la Iglesia, y por sus abundantes escritos llenos de ingenio y de agudeza critica.

En cuanto a Rousseau (1712-1778), a pesar de pertenecer a la misma generación de filósofos ilustrados, constituyó una singularidad por el espíritu sentimental y popular que reflejan sus escritos, que ejercerían una influencia en la literatura romántica posterior. Con el objetivo de divulgar todos los conocimientos y las teorías de la Ilustración, los filósofos más destacados realizarían un gran esfuerzo editorial, que quedó plasmado en la Enciclopedia francesa (1751-1766), editada por Diderot y D’Alembert, donde intervinieron más de un centenar de colaboradores.

En esta monumental obra se reflejan los aspectos más característicos de la Ilustración: el escepticismo religioso, la confianza ilimitada en el progreso, el rechazo de la tradición, el enfrentamiento constante entre ciencia y religión, etcétera. Su éxito fue extraordinario en toda Europa y América.

Se puede decir entonces, que la Ilustración surge y se difunde bajo una consigna que reúne a todos los grandes pensadores europeos. Se abandona el orden basado en Dios y se instaura un orden basado en el hombre.

La ilustración fue un movimiento intelectual (1620-1750) que abarcó todas las áreas de la cultura, como ser:

  • * La política.
  • * La economía.
  • * Las ciencias.
  • * El arte.
  • * La técnica.
  • * La religión.
  • * La filosofía, etc.
  • Nació en el siglo XVIII, llamado el Siglo de las Luces
  • Se los llamó también: iluministas por que creían que con la luz de sus obras iban a despejar las tinieblas y a iluminar tantos siglos de oscurecimiento en la edad media generados por las ideas de la Iglesia.
  • Su origen fue a partir de la etapa del Renacimiento, otro movimiento cultural, donde aparecieron nuevas ideas sobre el hombre y la cultura.
  • Enfrentaron al pensamiento tradicional (medieval), donde todo era obra de Dios, y los hombres tenían ya un destino en la tierra predestinado y estaba sujeto a un plan divino.
  • Ellos por el contrario, tenían fe en el progreso individual, y esto se conseguía sólo por el esfuerzo personal de cada individuo (puritanismo).Es decir el hombre a través de su sacrifio podía modificar su destino.
  • Tenían un espíritu crítico y todo lo que el hombre medioevo consideraba verdadero fue puesto en duda.
  • Eran como científicos que estudiaban los conceptos de los conocimientos hasta ese momento.
  • Todo era puesto en duda, y por lo tanto, debía ser analizado, mediante la observación y la experimentación, obteniéndose finalmente una conclusión.
  • La razón era la única herramienta que tiene el hombre para encontrar la verdad de la cosas.(Descartes)
  • Buscaban una explicación racional y científica de la naturaleza y el universo. Establecían leyes, como conclusiones. Usaban la matemática y la geometría.
  • Pusieron en duda las instituciones, la iglesia, los conocimientos, costumbres, etc. de la sociedad feudal.
  • Dieron otra visión totalmente distinta del hombre en la tierra, pues ahora todo cambio individual o social podía ser creado o impulsado por el trabajo personal o en conjunto de esto hombres.
  • Ellos crearon la astronomía científica, basada en la observación de los astros.
  • Crearon la geometría analítica, como herramienta de trabajo para el investigador.
  • Impulsaron las ideas de la:

Libertad del hombre para pensar, expresarse, trabajar, estudiar y crecer.

Igualdad

Fraternidad

Sus Derechos y obligaciones en la sociedad.

Tolerancia religiosa.

– Atacó:

El Poder Divino del Rey

Los privilegios del clero

El ocio de la aristocracia.

– Eran todas ideas:

Antiabsolutistas,

Antimonárquicas,

No creían en el poder divino del rey.

Con tendencia a la economía liberal.

Ellos tenían conciencia de que estaban protagonizando un movimiento renovador en el plano ideológico, por lo tanto desearon condensar todo el saber de esa época el varios libros, para que las luces de la razón y de la ciencia se difundieran. A estos libros se los llamó: enciclopedia y su elaboración estuvo a cargo de D’alembert y Diderot. (Ver La Enciclopedia de Diderot)

  • Fue la primera obra escrita colectiva.
  • Participaron casi la totalidad de los pensadores de la época.
  • Su intención era la de difundir una gran cantidad de conocimientos concretos que puedan se usados por aquellos hombres comunes que desean crecer laboralmente.
  • Trabajaron durante 25 años mas de 2000 trabajadores.
  • Fueron 28 volúmenes y el primero salió en 1751.
  • Se vendieron más de 4000 ejemplares.
  • Tenía tanta demanda que aparecieron una cantidad impresionante de copias piratas.
  • Más tarde salió una nueva edición pero más pequeña a un costo más reducido para aquellos que no tenían acceso por el costo.
  • El Papa condenó la enciclopedia porque tiene ideas que atentaban contra el orden político y religioso. Tendía a romper la unidad medieval.

La Ilustración en la Burguesía:

  • La burguesía (que eran hombre prácticos) se abrazó con fuerza a esta nuevas formas de pensamiento porque les permitía profundizar en sus conocimiento y aplicarlos en sus tareas diarias, generándoles mayores ganancias.
  • Estos nuevos concepto eran como armas que la burguesía los incorporó para luchar contra tantos pensamientos anacrónicos que la edad media les transmitió a la gente.

Destacados En Este Movimiento:

Descarte René (1596-1650)

Este filósofo y matemático francés ejerció una gran influencia en el pensamiento europeo del siglo XVIII. Su Discurso del Método, para conducir la correctamente a la razón y buscar la verdad en la ciencias sirivó de fundamento para que los intelectuales europeos tuvieran una profunda confianza en la razón y en la ciencia.

Escribió: El discurso del método, donde explicaba lo importante que es la razón para llegar a conclusiones reales durante la experimentación. Explicó métodos para conducir la razón y llegar a la verdad en la ciencia. Fue el creador del racionalismo, “pienso luego existo”.

Vesalio:

Fue un importante estudioso de la medicina e investigó la anatomía el cuerpo humano. Como debía diseccionar cadáveres encontró una enconada reacción por parte de la iglesia.

Voltaire:
Escribió: Diccionario Filosófico, y creía que el hombre debe actuar en la sociedad con libertad religiosa. Aceptó la existencia de un Dios creador, pero explicaba al hombre como consecuencia de una evolución natural.

Fue un defensor de la libertad de pensamiento y la tolerancia religiosa. Atacó a la aristocracia.

Montesquiu:

Escribió: El espíritu de las leyes, donde explicaba lo importante que es separar los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Su intensión era que nadie concentrara todo el poder, y además que cada uno controlará al otro, para evitar cualquier abuso de autoridad. También consideraba importante la libertad del hombre.

Rosseau: Escribió: Contrato Social, y decía que todos los ciudadanos tienen iguales derechos y obligaciones frente al estado. Debían participar en el gobierno por que era soberano, y podía elegir a sus representantes otorgándoles la autoridad. Idea que luego tuvo adeptos en la Revolución Francesa.

Ver: Pensadores de la Ilustración

A nivel científico se destacaron: (Ver Vida y Obra de estos hombres)

Copérnico, Galielo Galilei y Kepler, porque defendieron y comprobaron la teoría heliocéntrica del sistema solar, opuesta a la aceptada por la Iglesia medieval, donde sostenía que era el planeta Tierra, quien se encontraba en el centro de nuestro sistema. Galileo debió retractarse de su teoría (que había demostrado mediante el telescopio) y fue enjuiciado y castigado por la inquisición eclesiástica. En 1992 la Iglesia aceptó tal error y pidió disculpas a la humanidad.

Los estados vieron que podía ser importante aplicar algunas de estas ideas para mejorar su economía. Por ejemplo Quesnay, creó la escuela fisiocrática (gobierno de la naturaleza), en donde sostenía que la agricultura era el único medio para generar riquezas en un país, basándose en las experiencias de Inglaterra. Esta potencia lograba buenas cosechas, y las vendía a los países extranjeros a un excelente precio.

Francia encaró un plan de desarrollo agrario e industrial, para generar nuevas riquezas y poder mantener así su lujosa y costosa corte.

También Adams Smith criticó la intervención del estado en la economía de los países. Era un defensor del liberalismo económico y decía que la oferta y la demanda era la “mano invisible” que ordenaría la actividad comercial.

La Ciencia: se modificó durante el siglo XVII, creció el interés por la investigación, lo que originó grandes progresos por la fe y el valor explicativo y práctico de las ciencias, lo que posibilitó nuevos trabajos y descubrimientos. Por todo ello en el siglo XVIII nació una atmósfera de optimismo. Por esta razón la ciencia tuvo un puesto destacado en el “siglo de la luces”, pues representaba un factor de progreso social, que permitía mejorar la calidad de vida de los hombres.

Esta unión entre «razón» y «naturaleza», entre ciencia, tecnología y sociedad, queda clara a través del título de la obra más característica de aquella época: la Enciclopedia o diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios, la Encyclopédie (1751-1768), coordinada por el filósofo Denis Diderot (1713-1784) y el físico y matemático Jean Le Rond d’Alembert (1717-1783), autor él mismo de obras tan fundamentales para la ciencia del movimiento (fue básica para el posterior desarrollo de la mecánica analítica) como Traite de dynamique, dans laquel les lois de l’equilibre et du mouvement des corps sont réduites aupluspetitnombrepossible, 1743 (Tratado de dinámica, en el cual las leyes del equilibrio y del movimiento de los cuerpos son reducidas al número más pequeño posible).

El propio d’Alembert nos puede servir para familiarizarnos con los sentimientos de los ilustrados. En una de sus obras, Essai sur les éléments de philosophie (Ensayo sobre los elementos de filosofía), publicada en 1759 y ampliada en 1767, podemos leer:

La ciencia de la naturaleza adquiere día a día nuevas riquezas; la geometría ensancha sus fronteras y ha llevado su antorcha a los dominios de la física, que le son más cercanos; se conoce, por fin, el verdadero sistema del mundo, que ha sido desarrollado y perfeccionado. La ciencia natural ha cambiado su aspecto desde la Tierra hasta Saturno, desde la historia de los cielos hasta la de los insectos. Y. con ella, todas las demás ciencias han cobrado nueva forma… Todas estas causas han colaborado en la producción de una viva efervescencia de los espíritus. Esta efervescencia, que se extiende por todas partes, ataca con violencia a todo lo que se le pone por delante, como una corriente que rompe sus diques. Todo ha sido discutido, analizado, removido, desde los principios de las ciencias hasta los fundamentos de la religión revelada, desde los problemas de la metafísica hasta los del gusto, desde la música hasta la moral, desde las cuestiones teológicas hasta las de la economía y el comercio, desde la política hasta el derecho de gentes y el civil. (Fuente: El Jardín de Newton, José Manuel Sánchez Ron)

Principales Avances Científicos del Siglo XVIII
1714 Fahrenheit Termómetro de Mercurio
1730 Reaumur Termómetro de Alcohol
1735 Darby Emplea el coque en la metalurgia
1750 Franklin Inventa el pararrayo
1764 Hargreaves Inventa la maquina hiladora
1767 Watt Perfecciona la máquina a vapor
1783 Montgolfier Primera ascensión en globo
1785 Cartwright Inventa el telar mecánico
1795 Bramach Construyó la prensa hidráulica
1800 Volta Inventa la Pila Eléctrica

El Siglo de las Luces
1714 Con Jorge I sube al trono inglés la dinastía de los Hannover.

1715 Muerte de Luis XIV de Francia. Le sucede Luis XV.

1716 A instancias del escocés John Law, se funda en Francia el primer Banco de Estado emisor de papel moneda.

1717 Watteau pinta Embarque para Citerea.

1719 Publicación de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe.

1721 Walpole, primer ministro inglés. Comienza el actual sistema ministerial y de partidos. Montesquieu satiriza las instituciones francesas en sus Cartas persas.

1723 Luis XV asume el ejercicio del poder en Francia.

Johann Sebastian Bach, «cantor» de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig hasta su muerte en 1750.

1725 Muerte del zar Pedro el Grande, que promovió la occi-dentalización de Rusia.

1726 Comienza el ministerio de Fleury, que inicia la recuperación económica de Francia. Viajes de Gulliver, de Johnathan Swift, dentro de la literatura crítica que recurre a la fórmula de un viajero exótico que visita un país europeo o de un viajero europeo que visita un país exótico.

1727 Muere Jorge I de Inglaterra. Le sucede su hijo Jorge II. Gobierna el primer ministro.

En El teatro crítico universal, el padre Feijoo comienza su labor crítica y divulgadora. 1730 Réaumur construye el termómetro de alcohol, con la graduación que lleva su nombre.

1733 John Kay patenta su lanzadera volante.

1734 Publicación de las Cartas filosóficas, de Voltaire.

1735 Publicación del Systema naturae, de Linneo, primera clasificación sistemática de animales, plantas y minerales.

1739 El filósofo empírista David Hume publica su Tratado sobre la naturaleza humana.

1740 Muere Federico.Guillermo I, rey de Prusia desde 1713 y forjador de la grandeza del país. Le sucede su hijo Federico II el Grande, monarca ilustrado.

1740 Muere Carlos VI, emperador de Austria, dejando como heredera a María Teresa. Prusia, España y Francia se oponen al testamento y estalla la guerra de Sucesión de Austria (hasta 1748). El apoyo de Inglaterra consolida a María Teresa como emperatriz.

1742 Se estrena en Dublín El Mesías de Haendel.

1744 Hogarth pinta Matrimonio a la moda.

1745 Madame de Pompadour, amante de Luis XV y protectora de artistas.

1746 Muere Felipe V, primer Borbón de España, tras cuarenta y seis años de reinado. Le sucede Fernando VI, entre cuyos ministros destacan Carvajal y Ensenada.

1748 Descubrimiento de Pompeya. Montesquieu publica el Espíritu de las leyes.

1749 Primer volumen de la Historia natural de Buffon.

1750 Se publica Tom Jones, novela de Fielding sobre la Inglaterra de la época.

1751 Primer volumen de la Enciclopedia.

1752 Franklin inventa el pararrayos.

1755 Un terremoto destruye Lisboa; es reconstruida gracias al marqués de Pombal.

1756 Comienza la guerra de los Siete Años entre Austria y Prusia. Francia apoya a los austríacos; Inglaterra a los prusianos.

1757 Federico II derrota a los franceses en Rossbach y a los austríacos en Leuthen.

1758 Voltaire se instala en Ferney y termina su famoso «cuento filosófico» Cándido.

1759 Fernando VI es sucedido por Carlos III, modelo español de monarca ¡lustrado. Ministros: Floridablanca, Aranda, Campomanes.Los ingleses toman Quebec. Francia pierde Canadá. Se abre el Museo Británico.

1760 Jorge II de Inglaterra es sucedido por Jorge III, que aspira a un gobierno personal.

1761 Caída de Pondichéry, que significa la pérdida de India por parte de Francia. Publicación de Julia o La nueva Eloísa, la novela más popular de Rousseau.

1762 Se publican el Contrato social y el Emilio, de Rousseau. Se representa en Viena la ópera Orfeo y Eurídice, de Gluck.Catalina II, emperatriz de Rusia. Fue uno de los grandes monarcas ilustrados.

1763 Fin de la guerra de los Siete Años: auge británico y pérdidas de España y Francia.

1766 Comienza el viaje de Bougainville alrededor del mundo.

1767 Primeras obras importantes de Herder, líder del movimiento prerromántico alemán «Sturm und Drang».

1768 Cook emprende el primero de sus tres viajes alrededor del mundo.Cadalso empieza sus Cartas marruecas.

1769 Napoleón Bonaparte nace en Córcega.Watt patenta su máquina de vapor.

1770 Lavoisier analiza la composición química del aire.

1772 Primer reparto de Polonia entre Prusia, Austria y Rusia.

1773 «Motín del té» en Boston: comienza la lucha estadounidense por la independencia.El papa ordena la extinción de la Compañía de Jesús.

1774 Muerte de Luis XV de Francia y subida al trono de su nieto Luis XVI y de María Antonieta.
Goethe publica su novela Werther y empieza su poema dramático Fausto.

1775 Beaumarchaís estrena El barbero de Sevilla.

1776 Declaración de independencia de Estados Unidos. Adam Smith, teórico del liberalismo económico, publica La riqueza de las naciones.

1778 Muerte de Voltaire y de Rousseau.

1780 Muerte de la emperatriz María Teresa. Le sucede su hijo José II.

1781 Publicación de la Crítica de la razón pura, de Kant. William Herschel descubre el planeta Urano.José II de Austria emancipa a los siervos en los dominios de los Habsburgo.

1782 Comienza la amistad de Mozart y Haydn en Viena.

1783 Tratado de Versalles, que reconoce la independencia de Estados Unidos. Lanzamiento del primer globo aerostático, construido por los hermanos Montgolfier. Muerte de D’Alembert, redactor y segundo director de la Enciclopedia.

1784 Muerte de Diderot, primer director de la Enciclopedia.

1785 Bodas de Fígaro, de Mozart. Schiller escribe su Oda a la alegría y termina su drama Don Carlos.

1786 Muerte de Federico II el Grande, rey de Prusia. Goya es nombrado pintor de cámara del rey Carlos III.

1788 Carlos III de España es sucedido por Carlos IV.

1789 Toma de la Bastilla: comienza la Revolución francesa.