Alfonsina Storni (I)

Biografia de Palma Ricardo Caracteristicas de su Obra Literaria

Biografia de Palma Ricardo Caracteristicas de su Obra Literaria

Ricardo Palma (1833-1918), fue un escritor peruano que fue la mayor figura del tardío romanticismo hispanoamericano y que entroncó con el naciente realismo, el viejo costumbrismo español y la sátira criolla, para producir la exitosa fórmula de sus Tradiciones peruanas.

Es el escritor más difundido del Perú y la más grande personalidad literaria del romanticismo en su segunda etapa.

A través de numerosas series, que se extienden hasta el siglo XX, se convirtió en uno de los prosistas clásicos más amenos de América.

Biografia de Palma Ricardo
A lo largo de su larga y fecunda vida, Palma publicó una variedad de obras (libros de recuerdos y de viaje, estudios lexicográficos y literarios), pero nada supera el significado de sus Tradiciones, cuya primera serie aparece en 1872, iniciando así un ciclo que sólo se cierra en 1910; nuevas tradiciones siguieron apareciendo hasta pocos años antes de su muerte.

El hombre. De origen modesto, nació en Lima (1833), donde pasó la mayor parte de su vida, salvo una corta expatriación en su juventud, por motivos políticos, y breves viajes circunstanciales.

Estudió leyes en la Universidad Mayor de San Marcos, y ya en estos tiempos comenzó a entregarse a su vocación de infatigable lector.

Trabajó un tiempo en la Armada de su país, hasta que se exilió en Chile por razones políticas (1861).

Dos años más tarde publicó los Anales de la Inquisición en Lima (1863), y desde entonces comenzaron a circular sus tradiciones.

Realizó un viaje por Europa y Norteamérica, y a su regreso fue designado cónsul en Para (Brasil), cargo que ocupó por poco tiempo, para desempeñar otros cargos burocráticos.

Participó por esos años en la vida política de su país, e intervino en el combate de El Callao, contra el ataque español (1866).

Llegó a ser secretario del presidente del Perú, el coronel Balta (1868-1872), pero luego del derrocamiento de éste por un golpe de estado, se retiró desilusionado de la vida política y se consagró definitivamente a las letras.

Publicó entonces en volumen sus primeras Tradiciones (1872), hasta entonces dispersas en periódicos y revistas.

Fue designado luego director de la Biblioteca Nacional de Lima (1884), a raíz de la guerra con Chile, para dirigir la reconstrucción, pues había sido saqueada por los atacantes extranjeros.

En esta tarea, desarrolló una acción continental, escribiendo a todo el mundo en busca de ejemplares en donación, al punto de obtener el mote de «bibliotecario mendigo».

Desde ese año permaneció siempre en dicha institución hasta su retiro (1912).

Pasó el resto de su vida en Miraflores, donde falleció (1919).

El literato. Palma compuso cuando joven algunos tomos de poesía y algunos estudios históricos, que fueron precisamente los que lo pusieron en la pista de las fuentes que le habrían de proporcionar el material para sus «tradiciones».

Hizo también por momentos crítica, escribió artículos, y dejó un epistolario interesante.

Pero su fama y su gran contribución a las letras fue la creación del género en prosa denominado tradición.

Las «Tradiciones peruanas». La tradición no es, en sentido estricto, un género sin antecedentes, pues se trata de relatos o anécdotas históricas, que de alguna manera fueron practicadas anteriormente.

El propio creador ha dado una explicación de este género: «En el fondo —dice— la Tradición no es más que una de las formas que puede revestir la Historia, pero sin los escollos de ésta.

Cumple a la Historia narrar los sucesos secamente, sin recurrir a las galas de la fantasía, y apreciarlos, desde el punto de vista filosófico-social, con la imparcialidad de juicio y elevación de propósitos que tanto realza a los historiadores modernos Macaulay, Thierry y Modesto Lafuente.

La historia que desfigura, que omite o que aprecia sólo los hechos que convi’rran o como convienen; la historia que se ajusta al espíritu de escuela o bandería, no merece el nombre de tal. Menos estrechos y peligrosos son los límites de la Tradición.

A ella, sobre una pequeña base de verdad, le es lícito edificar un castillo. El tradicionista tiene que ser poeta y soñador. El historiador es el hombre del raciocinio y de las prosaicas realidades.»

En esencia, la tradición es un relato corto y ágil, de fondo histórico y legendario, escrito con humor e ironía, sobre el Perú de varias épocas, especialmente la colonial.

Arturo Torres-Rioseco retoma de páginas autobiográficas la receta que Palma dio para escribir una tradición: » …género que es romance y que no es romance, que es historia y que no es historia … La forma ha de ser ligera y regocijada como unas castañuelas…

Bien haya, repito, la hora en que me vino en mientes el platear pildoras, y dárselas a tragar al pueblo, sin andarme en chupaderitos ni con escrúpulos de monja boba.

Algo, y aun algos, de mentira, y tal cual dosis de verdad, por infinitesimal u homeopática que ella sea, muchísimo de esmero y pulimento en el lenguaje, y cata la receta para escribir Tradiciones«.

De acuerdo con la época el tema desarrollado, las tradiciones han sido agrupadas en: 1) tradiciones del Perú incaico; 2) tradiciones del Perú de los virreyes (Austrias y Borbones); 3) tradiciones del Perú Independiente; 4) tradiciones del Perú constitucional; 5) otras tradiciones sueltas, no clasificables dentro de este esquema, como ser bíblicas, castellanas, etc.

Las más abundantes son las del período virreinal.

Valoración de este género. Por de pronto, la crítica es unánimemente elogiosa ante este espécimen literario, de magnífica factura.

El tono es normalmente humorístico, y a veces irónico o burlón. Palma, de alguna manera festejó o se burló de ciertas costumbres, usos de la historia menuda de su país, y puso indirectamente de relieve algunos aspectos ridículos de personas, ideas, sentimiento o hechos.

Por eso algunos peruanos lo han considerado, quizás injustamente, un anticolonialista disfrazado de sonrisa.

Otros, en cambio, lo han considerado un «perricholista» por excelencia, según declara Luis Alberto Sánchez.

La Perricholi, según se recordará, fue una actriz del siglo xvm, residente en Lima, que gozó de gran favor y publicidad, y llevó una vida íntima muy criticada.

Según este origen, el «perricholismo» consistiría en una «adoración incondicional del Virreinato, de la anécdota, de lo trivial y gracioso, dejando a un lado lo profundo e intenso» (Luis Alberto Sánchez).

No ha faltado tampoco, quien haya sostenido que por esta preferencia del Perú virreinal, cuya expresión más típica se dio en Lima, estas tradiciones deberían denominarse «tradiciones limeñas».

Una observación muy aguda de Valera, ha hecho notar que más de una de las tradiciones, admite la posibilidad de desenvolverse más extensamente en novelas.

En efecto, la brevedad y concisión es uno de los caracteres típicos de este género, escrito con gran economía de palabras.

La tradición en cuanto género literario, tiene una distinción tan peculiar, y un sabor y gracejo tan personal, que no ha podido ser imitada.

OBRAS Y EDICIONES: Tradiciones peruanas complatas. Madrid. Aguilar. 1952. Tradiciones peruanas. México-Bueno» Aires, Espasa-Calpe.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Angélica Palma. Ricardo Palma. Buenos Aires, Tor. 1933.

Fuente Consultada:Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra Entrada: Autor Ricard Palma

Grandes Escritores de la Historia Cronologia Grandes Obras Literatura

Grandes Escritores de la Historia
Cronología de Grandes Obras de la Literatura

Autor FechaOrigenObra Clave

Homero s.VIII a.C. Grecia Poesía Odisea (s.VIII a.C.)

Esquilo c. 525-456 a.C. Grecia Teatro Los siete contra Tebas (c. 467 a.C.)

Sófocles c. 496-406 a.C. Grecia Teatro Antígona (0.442 a.C.)

Eurípides c.484-406 a.C. Grecia Teatro Medea (c. 431 a.C.)

Aristófanes 0.448-388 a.C. Grecia Teatro Las ranas (0.405 a.C.)

Valmiki c. 400-200 a.C. India Poesía Ramayana (c 400-200 a.C.)

Virgilio 70-19 a.C. Roma Poesía Eneida (c. 29-19 a.C.)

Ovidio 43a.C.-c.17d.C. Roma Poesía Las metamorfosis (8 d.C.)

Murasaki Shlkibu c. 978-1014 Japón Narrativa La historia de Genji (C.1001-1010)

Dante Alighierl 1265-1321 Italia Poesía Divina comedia (C. 1321)

Petrarca 1304-1374 Italia Poesía Cancionero (1327-1368)

Geoffrey Chaucer 1343-1400 Inglaterra Poesía Cuentos de Canterbury (1387-1400)

Miguel de Cervantes 1547-1616 España Narrativa/ poesía/ teatro Don Quijote (1605)

Wllllam Shakespeare 1564-1616 Inglaterra Teatro/ poesía Romeo y Julieta (1591-1595)

John Milton 1608-1674  Inglaterra Poesía El paraíso perdido (1667)

Moliere 1622-1673 Francia Teatro El misántropo (1666)

Jean Racine 1639-1699 Francia Teatro Fedra (1677)

Jonathan Swift 1667-1745 Irlanda Narrativa/ ensayo Los viajes de Gulliver (1/26)

Cao Xueqin Johann c. 1715-1763 China Narrativa Sueño en el pabellón rojo (1791)

Johann Wolfgang von Goethe 1749-1832 Alemania Narrativa/ teatro Fausto (1808)

William Wordsworth 1770-1850 Gran Bretaña Poesía El preludio (1799)

Jane Austen 1775-1817 Gran Bretaña Narrativa Orgullo y prejuicio (1813)

John Keats 1795-1821 Gran Bretaña Poesía Endymion (1818)

Aleksandr Pushkin 1799-1837 Rusia Poesía/ narrativa Eugenio Onegin (1828)

Honoré de Balzac 1799-1850 Francia Narrativa La comedia humana (1827-1847)

Alexandre Dumas 1802-1870 Francia Narrativa Los tres mosqueteros (1802-1870)

Víctor Hugo 1802-1885 Francia Narrativa Los miserables (1862)

Ralph Waldo Emerson 1803-1882 EE.UU. Ensayo/ poesía La conducta de la vida (1860)

Hans Christian Andersen 1805-1882 Dinamarca Narrativa Cuentos de hadas (1835-1837)

Henry Longfeltow 1807-1875 EE.UU. Poesía Hiawatha (1855)

Charles Dickens 1812-1870 Gran Bretaña Narrativa Grandes esperanzas (1860-1861)

Iván Turgénev 1818-1883 Rusia Narrativa/ teatro Padres e hijos (1862)

George Eliot 1819-1880 Gran Bretaña Narrativa El molino del Floss (1860)

Walt Whitman 1819-1892 EE.UU. Poesía Hojas de hierba (1855-1889)

Gustave Flaubert 1821-1880 Francia Narrativa Madame Bovary (1857)

Fiódor Dostoyevski 1821-1881 Rusia Narrativa Crimen y castigo (1866)

Henriklbsen 1828-1906 Noruega Teatro Peer Gynt (1867)

León Tolstói 1828-1910 Rusia Narrativa Guerra y paz (1865-1869)

Mark Twain 1835-1910 EE.UU. Narrativa Huckleberry Finn (1885)

Thomas Hardy 1840-1928 Gran Bretaña Narrativa Tess, la de los d’Urberville (1891)

Henry James 1843-1916 EE. UU. Narrativa Las bostonianas (1886)

August Strindberg 1849-1912 Suecia Teatro La danza de la muerte (1901)

George Bernard Shaw 1856-1950 Irlanda Teatro Hombre y superhombre (1903)

Joseph Conrad 1857-1924 Polonia Narrativa El corazón de las tinieblas (1902)

Antón Chéjov 1860-1904 Rusia Teatro El jardín de los cerezos (1904)

Rabindranath Tagore 1861-1941 India Poesía/ teatro Gítanjali (1912)

Edith Wharton 1862-1937 EE.UU. Narrativa La edad de la inocencia (1920)

William Butler Yeats 1865-1939 Irlanda Poesía Los cisnes salvajes de Coole (1917)

Marcel Proust 1871-1922 Francia Narrativa En busca del tiempo perdido (1912-1927)

Robert Frost 1874-1963 EE.UU. Poesía Intervalos en la montaña (1916)

Thomas Mann 1875-1955 Alemania Narrativa La muerte en Venecia (1913)

Hermann Hesse 1877-1962 Alemania Narrativa El juego de tos abalorios (1945)

James Joyce 1882-1941 Irlanda Narrativa Ulises (1922)

Virginia Woolf 1882-1941 Gran Bretaña Narrativa La señora Dalloway (1925)

Franz Kafka 1883-1924 Checoslovaquia Narrativa La metamorfosis (1916)

D. H. Lawrence 1885-1930 Gran Bretaña Narrativa Hijos y amantes (1913)

Ezra Round 1885-1972 EE.UU. Poesía Cantos (1915-1962)

T. S. Eliot 1888-1965 EE.UU. Poesía/ teatro La tierra baldía (1922)

Karel Capek 1890-1938 Checoslovaquia Teatro R.U.R. (1920)

Boris Pasternak 1890-1960 Rusia Narrativa Doctor Zhivago (1957)

Mijaíl Bulgákov 1891-1940 Rusia Narrativa El maestro y Margarita (1928)

William Faulkner 1897-1962 EE.UU. Narrativa El ruido y la furia (1929)

Bertolt Brecht 1898-1956 Alemania Teatro Madre Coraje y sus hijos (1938)

Federico García Lorca 1898-1936 España Poesía/ teatro La casa de Bernarda Alba (1936)

Ernest Hemingway 1899-1961 EE.UU. Narrativa El viejo y el mar (1952)

Vladimir Nabokov 1899-1977 Rusia Narrativa Lolita (1958)

Jorge Luis Borges 1899-1986 Argentina Narrativa El Aleph (1949)

John Steinbeck 1902-1968 EE.UU. Narrativa Las uvas de la ira (1939)

George Orwell 1903-1950 Gran Bretaña Narrativa 1984 (1949)

Samuel Beckett 1906-1989 Irlanda Teatro/ narrativa Esperando a Godot (1954)

W. H. Auden 1907-1973 Gran Bretaña Poesía El mar y el espejo (1944)

Naguib Mahfouz 1911-2006 Egipto Narrativa Trilogía de El Cairo (1956-1957)

Albert Camus 1913-1960 Francia Narrativa La peste (1947)

Saúl Bellow 1905-2005 Canada Narrativa El legado de Humboldt (1975)

Arthur Miller 1915-2005 EE.UU. Teatro Muerte de un viajante (1946)

Camilo José Cela 1916-2002 España Narrativa La colmena (1951)

Aleksandr Solzhenitsyn 1918-2008 Rusia Narrativa Un día en la vida de Iván Denísovich (1962)

Iris Murdoch 1919.1999 Gran Bretaña Narrativa El mar, el mar (1978)

Yukio Mishima 1925-1970 lapón Narrativa El mar de la fertilidad (1965-1970)

Dario Fo 1926- Italia Teatro Muerte accidental de un anarquista (1970)

Gabriel García Márquez 1928- Colombia Narrativa Cien años de soledad (1967)

Milán Kundera 1929- Checoslovaquia Narrativa La insoportable levedad del ser (1984)

Harold Pinter 1930-2008 Gran Bretaña Teatro La fiesta de cumpleaños (1958)

Toni Morrison 1931- EE.UU. Narrativa Beloved (1987)

V.S. Naipaul 1932- Trinidad Narrativa Una casa para Mr. Biswas (1971)

Philip Roth 1933- EE. UU. Narrativa El lamento de Portnoy (1972)

Wole Soyinka 1934- Nigeria Teatro/poesía La danza del bosque (1960)

Mario Vargas Llosa 1936- Perú Narrativa La ciudad y los perros (1962)

Seamus Heaney 1939- Irlanda Poesía Puerta a las tinieblas (1969)

Poesias de Alfonsina Storni Vida y Obra La Literatura Nacional

Literatura Nacional: Poesías de Alfonsina Storni
Vida y Obra de Alfonsina

Alfonsina Storni: La poesía como respuesta

Como sucede con muchos autores literarios, en el caso de Alfonsina Storni la creatividad volcada en las palabras fue no sólo la fuente de su éxito y reconocimiento, sino también el lugar que la poetisa halló para aliviar los pesares que le tocaron vivir en su corta existencia terrenal.

Si bien la escritora recorrió diversos terrenos creativos produciendo obras de diferentes géneros literarios relacionados a la prosa y al teatro también, sin lugar a dudas ha sido la poesía el principal objeto de su inspiración y producción.

Muchos expertos aseguran que en sus comienzos los poemas de Alfonsina poseen cierta influencia de los poetas españoles Campoamor, Nuñez de Arce o Marquina, aunque no tardó en definir por completo su estilo.

Aquel estilo que en general se caracterizó por escribir los sentimientos más profundos del género femenino, dentro de contextos de temáticas universales, dando lugar a un espacio en el que la mujer podía sentir su profunda identificación con los versos de la autora.

No es de extrañar entonces que cuando comenzó el auge por la poesía de Alfonsina uno de los poemas más difundidos a través de recitados públicos fue “Tu me quieres blanca”, en el que con palabras magistralmente elegidas pone de manifiesto la opresión generada por los hombres sobre las mujeres, y en el que en definitiva se expresan las diferencias de género que existían en su época.

El primer libro de poesías publicado por la autora fue “La inquietud del rosal”, lanzado en el año 1916, al que le siguieron “El dulce daño” en 1918, e “Irremediablemente” en 1919.

En 1920 publicó la obra titulada “Languidez”, el cual fue galardonado con el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura.

Estos premios colocaron a Alfonsina sobre la cima de los representantes de la literatura nacional, y le permitió a la escritora poder vivir dignamente de lo que generaba con su arte.

Pero en realidad, uno de los cambios más profundos que Alfonsina Storni experimentó en su creación lírica se inició a partir del año 1925 con la publicación de “Ocre”. En la obra la autora inaugura su nuevo mensaje. La poesía ya no será para expresar amor, sino que se convertirá en un medio para poner de manifiesto su ideología feminista y su profunda y aguda mirada al mundo real.

A partir de allí, su producción literaria cambio y en general la utilizó para expresar su ideología y su postura femenina ante un mundo concebido para ser dirigido por hombres.

Incluso su pensamiento fue llevado al teatro, a través de una obra escrita por ella misma titulada “El amo del mundo”, estrenada en una sala céntrica el 20 de marzo de 1927, y cuyo argumento, criticado por la mayoría de los medios destacados del momento, giraba en torno a las teorías de Alfonsina sobre la relación entre hombres y mujeres.

Al respecto de su creación, Josefina Delgado en su biografía sobre Alfonsina Storni, publicada por la editorial Planeta en 2001, puntualiza: “En la poesía escrita por mujeres, nadie tomó con su claridad de juicio la defensa de un orden más justo y menos ambiguo para la mujer.

En su poesía, esta defensa se lleva a cabo a través del despliegue de los sentimientos; en cambio, en sus colaboraciones periodísticas, y pese a las limitaciones con las que seguramente contaría, se permite desarrollar algunas ideas.

En ellas no es complaciente con la mujer, sino que le exige ponerse a la altura de sus posibilidades y entregarse de lleno al cultivo de una personalidad que desdeñe los rasgos de infantilismo e indefensión que la han consagrado como víctima perpetua del hombre”.

Alfonsina se sentía sola y marginada, y sólo podía compartir sus pensamientos con unos escasos amigos íntimos, y a la vez utilizar su creatividad para saciar las ansias que sentía por gritarle al mundo sus pensamientos feministas.

La tristeza de su alma era muy grande, y esto hizo que su salud lentamente comenzara a decaer.

Voy a dormir nodriza mía

El 20 de mayo de 1935 Alfonsina Storni debió ser intervenida quirúrgicamente para extirpar un cáncer de mama que había sido detectado meses antes, y que si bien los médicos sospechaban que se trataba de un tumor benigno, lo cierto es que tenía ramificaciones, y luego de la operación debió enfrentar la noticia de padecer una enfermedad terminal inoperable.

La depresión, la paranoia, los ataques de nervios y pánico que siempre había sufrido Alfonsina a lo largo de su vida se profundizaron, dando incluso origen a los primeros síntomas de enfermedad mental.

Su reclusión constante la llevó poco a poco a perder contacto con sus amistades, e incluso el tormento causado por la enfermedad la alejó de su propio hijo.

El martes 18 de octubre de 1935 Alfonsina decidió viajar a Mar del Plata en búsqueda de aquella tranquilidad y paz que parecían nunca llegar a su atormentado espíritu.

En su mente circulaban una y otra vez ideas ambiguas, pero Alfonsina parecía resistirse a la idea de tomar la decisión de acabar con su vida.

El jueves 20 escribió el que sería su último poema, titulado “Voy a dormir” como presagio de un final inevitable, que llegó el día 25 a la madrugada, cuando Alfonsina terminar con su padecimiento en una eterna caminata que inició en las orillas del mar en la zona de la playa La Perla, y cuyo destino sería la profundidad de las aguas.

Su voz se acalló para siempre y su trágico final quedó plasmado en los versos de uno de sus poemas más brillantes:

Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,                                  

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas      

y el edredón de musgos escardados.    

 

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.  

Ponme una lámpara a la cabecera;        

una constelación, la que te guste;  

todas son buenas, bájala un poquito.     

               

Déjame sola: oyes romper los brotes…  

te acuna un pie celeste desde arriba     

y un pájaro te traza unos compases      

       

para que olvides… Gracias… Ah, un encargo:       

si él llama nuevamente por teléfono       

le dices que no insista, que he salido.

Biografia de Alfonsina Storni Poemas de Storni Libros y Poesias

Alfonsina Storni: Una vida de letras

El mar fue el testigo de la desventura de una mujer, cuyo talento innato para expresar en palabras los sentimientos más profundos de los seres humanos no pudo acallar la tristeza que la llevo a tomar la decisión más difícil de su vida, eligiendo las costas de Mar del Plata como escenario final de su existencia terrenal.

Ese final que ha sido tan bien plasmado en una sencilla pero emotiva zamba compuesta por Ariel Ramírez y Félix Luna, y que popularizó con su voz la gran Mercedes Sosa, en la que se plantea la inquietud sobre la desaparición de la artista, preguntándole a ella misma cuáles son los nuevos poemas que ha ido a buscar.

Es que la incertidumbre y las inquietudes ante el suicidio de Alfonsina Storni aún hoy, después de que transcurrieran más de siete décadas de aquella trágica muerte,continúan surgiendo una y otra vez, y son respondidas con argumentos nacidos en el imaginario nacional, porque nadie puede explicarse que su vida haya concluido de esa manera.

Se supone que un artista logra exorcizar sus demonios a través de su arte. Por lo menos es lo que consideran muchos que sucede a través de la magia del verdadero talento artístico.

Sin embargo, las palabras que inundaban constantemente la mente de Alfonsina, y que fueron magistralmente utilizada en los miles de hermosos poemas compuestos de su puño y letra, no le alcanzaron para luchar contra la triste realidad de su vida.

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido

Alfonsina Storni nació el 29 de mayo de 1892 en la ciudad Sala Capriasca, de Suiza, siendo la hija menor del matrimonio conformado por Alfonso Storni y Paulina Martignoni, quienes además tenían dos hijos llamados María y Romero

Su familia había estado previamente asentada durante un tiempo en la provincia argentina de San Juan, hasta el año 1880 en que decidieron volver a Suiza, por ello Alfonsina nació en aquel país europeo, aunque existen algunas versiones que indican que podría haber llegado a nacer en altamar el 22 de mayo, y que en realidad fue anotada días después.

Lo cierto es que su nombre fue elegido por su padre, y según ella misma afirmaba: “Me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo”.

Cuando tenía 4 años de edad, Alfonsina llegó con sus padres a la provincia de San Juan, donde realizó sus estudios y paralelamente comenzó a surgir el talento innato de la que se convertiría en una de las más grandes literatas del país.

Pero San Juan no sería el lugar definitivo de Alfonsina, ya que en el año 1901, poco después de que naciera su hermano menor llamado Hildo Alberto, con quien la poetisa establecería una relación de cariño y protección, la familia se trasladó a la ciudad de Rosario.

Allí, su madre inauguró una humilde y pequeña academia en la que ofrecía clases particulares en distintas áreas, y ese pasó a ser el sostén principal de la familia, por lo cual comenzaron los tiempos duros, en los que la economía que manejaban los Storni los ubicó en el umbral de la pobreza.

Debido a esto, Alfonsina debió abandonar sus estudios y comenzar a trabajar como lava platos, cuando sólo tenía diez años.

La situación de su familia empeoraba cada vez más, y su padre, entregado a la bebida, comenzó a transitar un declive que lo llevaría a la muerte. En este entorno de tristezas e impotencias fue donde se desarrolló la poetisa, quizás intentando canalizar su pesar en las letras.

Un giro del destino hizo que Alfonsina fuera requerida por la compañía teatral de Manuel Cordero, y posteriormente contratada por la compañía de José Tallavi. Con aquel trabajo de actriz, la joven y su familia recorrieron el interior del país y pudieron salir momentáneamente de aquella dura situación económica.

A partir de ese momento comenzó no sólo la independización de Alfonsina sino también su producción literaria, que transitaba por los versos de las poesías y la prosa de las obras de teatro. Además se desenvolvía como profesora particular de recitado y buenos modales.

Esto le permitió finalizar sus estudios de docente en la carrera de maestro rural en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales. Fue en aquel momento que conoció a Emilia Pérez de la Barra, su profesora de la cátedra de Idioma Nacional, quien la estimuló a trabajar duro en la producción literaria, ya que había descubierto el gran talento que Alfonsina tenía para las letras.

Poco después decidió mudarse a la ciudad de Buenos Aires, precisamente en el año 1911, momento en que daría a luz a su hijo Alejandro, siendo madre soltera.

En Buenos Aires trabajó en diversos oficios, desde cajera de farmacia, empleada de tienda, hasta como docente en la Escuela para Niños Débiles del Parque Chacabuco, institución educativa destina a niños pobres que se encontraban en situación de raquitismo.

Mientras tanto, Alfonsina jamás abandonó su creación, e incluso comenzó a publicar algunos escritos en la revista Caras y Caretas, y la redacción de avisos publicitarios y cartas comerciales para la compañía de importación de aceite Freixas Hermanos.

Fue durante su paso por la revista Caras y Caretas que Alfonsina tuvo la posibilidad de establecer amistad con importantes escritores del país, como es el caso de José Enrique Rodó, Amado Nervo, José Ingenieros y Manuel Ugarte. Además, durante sus frecuentes viajes a Montevideo, Uruguay, trabó amistad con la poetisa Juana de Ibarbourou y el escritor Horacio Quiroga.

La amistad con el literato fue realmente profunda y era frecuente verlos juntos, por lo que muchos comenzaron a especular con la posibilidad de que existía entre ambos una relación amorosa, aunque esto jamás se supo con certeza.

Te invitamos a leer el artículos titulado “Alfonsina Storni: La poesía como respuestapara conocer más acerca de su vida.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
Personaje: Alfonsina Storni

La poeta Alfonsina Storni acaba de publicar un nuevo libro, titulado Languidez. De acuerdo a lo que ella misma expresa en el prólogo, este flamante conjunto de poemas es producto de una nueva etapa de su vida. Asegura allí: «Tiempo y tranquilidad me han faltado, hasta hoy, para desprenderme de mis angustias y ver así lo que está a mi alrededor». Este trabajo representa el cuarto libro de poemas de Storni. Los anteriores fueron La inquietud del rosal, Irremediablemente y El dulce daño. También ha escrito una novela corta, llamada Una golondrina, que fue publicada en la revista Hebe.

La vida de Alfonsina Storni no ha sido fácil. Al hecho de tener que abrirse lugar en un campo tan estrecho como el de la poesía, encima siendo mujer, hay que sumarle las dificultades personales, como es haber quedado sin padre siendo muy pequeña y hacerse cargo de la crianza de un hijo en soledad. Sin embargo, estas circunstancias no han sido impedimento para que la escritora despliegue su talento a través de sus poemas.

El arte siempre estuvo presente en su vida, ya que con sólo quince años se incorporó a la compañía teatral de José Tallavi, que había visitado su ciudad, Rosario, y salió de gira por el interior del país. De regreso con la compañía, comenzó a estudiar la carrera de maestra rural y se recibió en 1911. Paralelamente, comenzó a colaborar en las revistas literarias Mundo Rosarino y Monos y Monadas, donde se publicaron sus primeros poemas. Es en ese tiempo que se enamoró de un hombre casado, perteneciente al ámbito político y periodístico, y cuando quedó embarazada se trasladó a Buenos Aires. Tras el nacimiento de su hijo Alejandro, y ante la imposibilidad de conseguir trabajo como docente, comenzó a colaborar en la revista Caras y Caretas, a la vez que de desempeñaba como cajera de una tienda de ropas.

Cuando se hizo cargo de la sección Feminidades de la revista La Nota, su trabajo literario y periodístico comenzó a trascender y fue el trampolín para la publicación de sus libros de poemas. Actualmente, Storni también suele escribir en el diario La Nación, bajo el seudónimo de Tao-Lao.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Biografia de Sabato Vida y Obra de Ernesto Sabato Escritor Argentino

Biografía de Ernesto Sábato
Escritor Argentino

La obra de Ernesto Sábato (1911) El túnel (1948) trata de un hombre que recurre al crimen como única salida a su radical incomunicación con los demás. Sobre héroes y tumbas (1961) narra una terrible historia de amor y soledad que revela la maldad del mundo contemporáneo.

ERNESTO SÁBATO nació en Rojas provincia de Buenos Aires, en 1911 hizo su doctorado en física y cursos de filosofía en la Universidad de La Plata. En 1937 viaja a París con una beca y establece contactos con los surrealistas. Trabajó en el laboratorio Curie, y abandonó definitivamente la ciencia en 1945 para dedicarse a la literatura.

Decide instalarse en un modesto rancho en las sierras de Córdoba. Allí escribe el libro de ensayos Uno y el universo (1945), con el cual obtiene la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Trabaja en París con la Unesco. De nuevo en Buenos Aires, asume como director general de Relaciones Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, cargo que abandona por la literatura.

sabato ernesto

Este escritor argentino es también el autor de Abaddón el exterminador (1974), de parecida complejidad, y de varios ensayos (El escritor y sus fantasmas,1963).

Ha escrito varios libros de ensayos o sobre el hombre en la crisis de nuestro tiempo y sobre el sentido de la actividad literarria. Uno y el Universo (1945; versión definitiva  Seix Barral, 1979), Hombres y engranajes (1951; versión definitiva Seix Barral 1991) El escritor y sus fantasmas (1963; versión definitiva Seix Barral, 1979), Apologías y rechazos (Seix Barral, 1979).

Sus tres novelas, cuyas versiones definitivas se honró en presentar Seix Barral al público de habla hispana en 1978, recorrieron el mundo: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961), Abaddón el exterminador(1974; premiada en París como la mejor novela extranjera publicada en Ficción en 1976).

Escritores tan dispares como Camus, Greene y Minn como Quasimodo y Piovene, como Gombíowiez y Nadeauhan escrito con admiración sobre su obra.

En 1983 fue elegido presidente de la Comisión Nacional de  Desaparición de Personas, creada por decisión del Presidente de la República Aentina, Raúl Alfonsín. Fruto de las tareas de esta comisión fue el sobrecogedor volumen Nunca más (Seix Barral, 1985), conocido como “Informe Sábato”.

Ernesto Sábato: novelista y ensayista argentino, nace en Rojas, provincia de Buenos Aires. Penúltimo de once hijos, es enviado a la ciudad de La Plata al iniciar sus estudios secundarios. Allí se matricula en la Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas y se afilia al Partido Comunista, que abandona después de un viaje a Bruselas en el que obtiene información de los crímenes cometidos por el régimen de Stalin.

El 20 de septiembre de 1984, Sábato entregó al presidente Raúl Ricardo Alfonsín el informe de la comisión. Ese día, los organismos de derechos humanos convocaron a una concentración para respaldar dicha ceremonia, a la que acudieron cerca de 70.000 personas.

En 1984 obtuvo el Premio Cervantes, y en 1989, el Premio Jerusalén.

El volumen Entre la letra y la sangre (Seix Barral, 1989) reúne sus conversaciones con Carlos Catania. Lo mejor de Ernesto Sábato (Seix Barral, 1989) es un reader cuya selección, prólogo y comentarios estuvieron a cargo del autor.

Luego de graduado, se trasladó a Francia, donde trabajó en el Laboratorio Curie sobre radiaciones atómicas, al tiempo que toma contacto con los surrealistas. De vuelta a su país, imparte clases de Física en la universidad. En 1945 publicó su primera obra Uno y el Universo, colección de breves ensayos. Ese mismo año abandona su primera vocación científica, para dedicarse por completo a la literatura.

Trabajó como profesor de Física en la Universidad Nacional de La Plata y en el Instituto Superior del Profesorado, y colaboró en la revista Sur, el diario La Nación y otras publicaciones. Actuó entonces como asesor de editoriales, asistente en París y Roma del comité ejecutivo de la Unesco, director de la revista Mundo Argentino y director de relaciones culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

En los años 50 atravesó una crisis producto de las contradicciones entre un mundo «claro y luminoso de las matemática», según sus palabras, y el atormentado y complejo mundo de la literatura. A esta época corresponden sus ensayos Hombres y engranajes, escrito en 1951, y Heterodoxia, 1953, en los que realiza una crítica en profundidad sobre el futuro de la ciencia desde una óptica humanista.

En 1929 ingresó a la facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad de La Plata. En 1933 fue elegido Secretario General de la Juventud Comunista. En 1934 escribió La fuente muda, su primera novela. En 1941 comenzó a colaborar con la revista Sury conoció a Jorge Luis Borges. En 1943 empezó a escribir su libro de ensayos Uno y el Universo. Por esta obra, recibió el Premio de la Municipalidad de Buenos Aires y el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).

A la edad de 99 años, falleció en su casa de Buenos Aires, el gran escritor Ernesto Sábato, una de las conciencias éticas, políticas y estéticas del continente.

Así recuerda Sábato sus días de juventud como estudiante y profesional:

«Desde 1930 milité en la Juventud Comunista, cuando la dictadura del general Uriburu. Abandoné estudios, familia y mis comodidades burguesas. Viví con nombre supuesto en La Plata, en cuyos suburbios estaban los dos frigoríficos más grandes del país, donde se explotaba despiadadamente a toda clase de inmigrantes, que vivían amontonados en tugurios de zinc, rodeados de pantanos de aguas podridas. Repartíamos manifiestos, participábamos de la organización de huelgas.

Hacia 1933 fue ya secretario de la Juventud Comunista, cuando habían empezado mis dudas sobre el estalinismo, y entonces resolvieron mandarme a las Escuelas Leninistas de Moscú, a purificarme. Si hubiese ido, no habría vuelto jamás vivo. Tenía que pasar previamente por Bruselas, por un congreso contra el fascismo y allí supe con horrendos detalles de los «procesos» de Moscú. Me escapé a París, viví un invierno muy duro en la piecita de un compañero disidente, mientras el partido me buscaba.

Logré volver a la Plata, donde proseguí mi carrera en física-matemática. Cuando terminé mi dieron una bourse para trabajar en el laboratorio Curie, donde trabajé durante casi un año y, allí en París, asistí a la ruptura del átomo de uranio, que se disputaban tres laboratorios: ganó la «carrera» un alemán. Pensé que era el comienzo del Apocalipsis. Viví en una confusión horrible, mientras escribía mi primera novela y cometí la infamia de dejar que Matilde se volviera a la Argentina con nuestro primer hijo, de pocos meses, mientras yo tenía una amante rusa. «

Ver: Pensamiento de Sábato Sobre La Dictadura Argentina

Biografia de Victoria Ocampo Escritora Argentina Personalidad Autora

Biografía de Victoria Ocampo Escritora Argentina

Victoria Ocampo: Entre las letras y la política

“Mi única ambición es llegar a escribir un día más o menos bien, más o menos mal, pero como una mujer”. Con esta sencilla pero elocuente frase, Victoria Ocampo definió su rol dentro de la literatura argentina, aunque su talento la llevó más allá de sus expectativas.

Con un profundo conocimiento cultural y un amor por las letras que trascendió más allá de su desaparición física, Victoria Ocampo logró en su vida llevar adelante todas las empresas que se había propuesto, convirtiéndose no sólo en escritora, sino también en ensayista, traductora y una de las intelectuales más destacadas de nuestro país.

Muchos la recuerdan sobre todo por haber sido la fundadora de la mítica revista Sur, medio que en poco tiempo se transformó en uno de los de mayor influencia en el ámbito literario, con colaboraciones realizadas por autores tales como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato y Julio Cortázar, por nombrar sólo algunos.

La escritora nació el 7 de abril de 1890 en la ciudad de Buenos Aires, y fue bautizada con el nombre de Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo.

Tuvo la fortuna se crecer en el seno de una familia argentina acomodada, siendo su padre el ingeniero Manuel Ocampo y su madre Ramona de Aguirre de Ocampo, ambos pertenecientes a la aristocracia porteña.

Por eso motivo seguramente, Victoria tuvo una infancia y adolescencia en las que se pusieron de relieve las tradiciones familiares y las buenas costumbres, además de poder acceder a una excelente educación, y nutrir sus capacidades desde muy pequeña.

Recibió toda su educación de manera particular y domiciliaria, y siempre demostró ser una joven inteligente y capaz, que gustaba sobre todo de la lectura y de la escritura creativa.

Si bien no se conocen demasiados datos de su adolescencia, se sabe que durante su primera juventud debió enfrentarse al fantasma de la muerte, cuando murió su hermana Clara.

Al cumplir su mayoría de edad, Victoria Ocampo comenzó a desarrollar lentamente una personalidad y una ideología feminista, que en definitiva marcaría toda su obra.

Por aquella época, la joven bailaba tango, andaba a caballo, usaba pantalones, maneja autos y solía bañarse en las playas públicas de Mar del Plata, todo esto a pesar de la mirada inquisidora de sus pares y familiares.

Tengamos en cuenta que en esa época, las mujeres que solían realizar ese tipo de actividades no eran bien vista por la sociedad.

En medio de toda la controversia generada por su personalidad y actitudes, llegó el amor a la vida de Victoria, y decide casarse en el año 1912 con Luis Bernardo Mónaco de Estrada, un destacado profesor universitario.

Pero el idilio amoroso no duró demasiado, y durante la luna de miel que la pareja vive en Europa comienzan a surgir fuertes asperezas que darán como resultado el quiebre de la relación, y que posteriormente Victoria comience una relación extramatrimonial con Julián Martínez Estrada, primo de su marido.

Después de ocho años de mantener una relación matrimonial que muchos consideraron ficticia, finalmente Victoria decide independizarse y mudarse sola a un departamento, lugar que también sirvió de encuentro para la relación que mantenía con Julián, que según las propias palabras de la escritora fue el gran amor de su vida.

Paralelamente, en el mes de mayo de 1920, Victoria inicia lo que se convertiría en una carrera brillante, con la publicación de su primera nota para el diario La Nación, titulada “Babel”, donde la escritora ponía de manifiesto las diferencias entre los seres humanos y las desigualdades de género.

Luego llegaría la publicación de su primer libro, titulado “De Francesca a Beatrice” y que fuera publicado en el año 1924 y comentado por su amigo José Ortega y Gasset dentro de una edición de la prestigiosa Revista de Occidente.

Durante sus reiterados viajes al exterior, Victoria Ocampo tuvo la posibilidad de conocer a destacados artistas tales como Hermann Graf Keyserling, Eduardo Mallea, Waldo Frank, Jacques Lacan, Ramón Gómez de la Serna, Leo Ferrero, Sergéi Eisenstein, entre otros.

A su regreso, la escritora comenzó a definir uno de los más significativos proyectos de su vida, la creación de la revista Sur, destinada a difundir todo lo que estuviera relacionado con la cultura, y cuyo primer número fue publicado el 1 de enero de 1931.

Rápidamente la publicación se convirtió en uno de los medios más importantes del país, no sólo influyente en el ámbito de la cultura, sino también en el campo político con una clara tendencia antiperonista, a partir de la llegada al poder del General Juan Domingo Perón. La revista se mantuvo en circulación durante cuatro décadas.

Cabe destacar que su participación política en el país era realmente activa, participando en diferentes movimientos intelectuales y antifascistas y siempre criticando duramente al peronismo, ya que consideraba que el gobierno del General Juan Domingo Perón era antidemocrático.

Gracias a su actividad constante, en el año 1936 Victoria Ocampo fue elegida para ocupar el cargo de Presidente de la Unión de Mujeres Argentinas, cuyo fin era luchar para obtener la reforma de la ley que establecía los derechos de las mujeres casadas.

Tres años antes, precisamente en 1933, Victoria se entera de la muerte de su marido, y a partir de allí decide comenzar a redactar los textos que luego serían publicados en la revista Sur a través de la columna denominada “Testimonios”.

Su militancia política no se detenía, y por supuesto utilizaba su revista para denunciar al peronismo y presentar permanentemente su oposición al gobierno. Esto la llevó a la cárcel en el año 1953, cuando había cumplido 63 años, siendo acusada de almacenar en su casa de Mar del Plata un completo arsenal que sería utilizado por los enemigos del régimen peronista.

La mala situación económica del país para el año 1955, puso a Victoria Ocampo en un momento difícil, y debido a la gran inversión que había realizado para su revista Sur, se encontró ante la obligación de llevar una vida más humilde, sin los lujos a los que estaba acostumbrada, rozando prácticamente con la quiebra.

Mientras tanto, Victoria no sólo se mantuvo al frente de la dirección de la revista Sur, sino que además produjo una gran cantidad de obras, entre las que se encuentran “La laguna de los nenúfares”, “Domingos en Hyde Park”, “Le Vert Paradis”, “Lawrence de Arabia y otros ensayos”, “Tagore en las barrancas de San Isidro”, “La bella y sus enamorados”, “Diálogo con Borges”, “La mujer y su expresión”, entre otros, y por supuesto su autobiografía publicada en distintos tomos a lo largo de casi diez años.

Al cumplir los 88 años de edad, después de haber padecido un cáncer de paladar, el 27 de enero de 1979 Victoria Ocampo exhaló su último respiro en su adorada habitación de la Villa Ocampo.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

Pocos meses después de que comenzara a publicarse su autobiografía, Victoria Ocampo murió en su casa de San Isidro, el 27 de enero. La obra se está entregando en partes porque consta de seis volúmenes que la ensayista y traductora había comenzado en 1952.

Su origen está en una familia de la élite tradicional argentina. Nació el 7 de abril de 1890 y a los 22 años se casó con Luis Bernardo de Estrada, pero quedó demostrado que no los había unido el amor sino el deseo de Victoria de liberarse de las rígidas reglas familiares. Al año siguiente conoció a Julián Martínez, con quien tuvo una relación intensa, aunque siguió viviendo con su marido ocho años más.

Su primer ensayo publicado fue De Francesca a Beatrice, en 1924, por la editorial Revista de Occidente, dirigida por José Ortega y Gasset. En el 26 publicó La laguna de los nenúfares. En Europa conoció al conde de Keyserling y al escritor Pierre Drieu La Rochelle, con quienes se dice que tuvo relaciones amorosas.

Una de sus máximas obras fue la revista y la editorial Sur, que fundó en el 31 y el 33 respectivamente. La editorial publicó a autores argentinos y tradujo a importantes escritores extranjeros. La revista, por su parte, publicó por ejemplo \ la mayor parte de los cuentos que integrarían Ficciones, de Jorge Luis Borges.

A lo largo de los años, además de su trabajo como traductora, fue publicando sus obras: Habla el algarrobo (1960), Tagore en las barrancas de San Isidro (1961), La bella y sus enamorados (1964), Diálogo con Borges y Diálogo con MaJiea(1969).

A partir de 1970 cambió la periodicidad de Sur y desde el número 326/28, dedicado a la mujer, se anunció que sería bianual. Sin embargo, la realidad es que fue el último número activo, de ahí en adelante la publicación reeditó antologías de trabajos ya publicados. En 1976 se convirtió en la primera mujer designada como miembro de número de la Academia Argentina de Letras. Con respecto a su postura política, fue opositora al peronismo y en los años cincuenta estuvo encarcelada durante 26 días en la cárcel del Buen Pastor.

Fuente: El Bicentenario Fasc.N° 9 Período 1970-1989

Biografia de Molina Campos Dibujos Criollos del Artista Molina Campos

Biografía de Molina Campos – Arte Criollo

Florencio Molina Campos: El retrato campero

Biografia de Molina Campos Quienes tengan la posibilidad de visitar el Museo Florencio Molina Campos, que se encuentra en el partido bonaerense de Moreno, precisamente en la calle Molina Campos 342, podrán acceder a la visión completa de su obra, tantas veces falsificada e incluso utilizada fuera de contexto.

Es que en realidad, a más de un lector le habrá sucedido encontrarse frente a una mala reproducción de algunas de las pinturas de Molina Campos, que saltan a nuestra vista en un simple papel ilustración utilizado para adosar un almanaque.

Lo cierto es que a pesar de tratarse de uno de los artistas más destacados y talentosos de nuestro país, las obras de Molina Campos han sido durante años objeto de una verdadera desvalorización, que no ha permitido considerar al pintor en su real dimensión artística.

Por ello, una excelente alternativa para conocer al artista y su obra es visitar el mencionado museo, en el que se encuentran en exposición más de 140 pinturas que demuestran sin dudas no sólo el talento que Molina Campos plasmaba con su pincel en el óleo, sino también la visión del artista en lo que se refiere a las tradiciones camperas de nuestro país.

La particularidad de su obra

Los colores, las texturas, las expresiones de los personajes, las situaciones y un cierto toque humorístico dando marco al retrato que Molina Campos intentó, con real éxito, plasmar del gaucho argentino, parecen salir de las pinturas e invadir el espacio exterior ante la mirada atónita del espectador.

El principal objetivo de sus dibujos y pinturas fue desde siempre retratar las viñetas gauchescas, con un cierto tono de humor, que le otorgó frescura a cada una de sus composiciones.

Si bien su obra posee un tono caricaturesco, lo cierto es que muchos expertos lo han considerado como un artista que ha sabido utilizar en sus pinturas una fuerte influencia del expresionismo.

Todo su talento y creatividad de volcó por completo en reflejar la realidad nacional del ámbito campero, incluyendo en sus dibujos su aguda visión, y en definitiva su crítica a la sociedad.

Sus dibujos se caracterizan por presentar ciertas características que lo hacen original e imposible de copiar sin ser descubierto. Los paisajes profundos con horizontes realmente bajos, los caballos galopando con sus cuatro patas en el aire, y otros detalles que han demostrado la aguda visión que poseía Molina Campos, y esa memoria fotográfica que él mismo aseguraba tener y que le permitió plasmar la realidad tal cual podía observarla con sus propios ojos.

La vida del artista

Nacido en la ciudad de Buenos Aires el 21 de agosto de 1891, en el seno de una familia con fuertes raíces y tradiciones castrenses, fue bautizado con el nombre de Florencio de los Ángeles Molina Campos.

Su padre era Florencio Molina Salas, y su madre Josefina del Corazón de Jesús Campos y Campos, ambos provenientes de familias tradicionales del país del tiempo de la Colonia, que mantenía un fuerte amor por el campo.

Es por ese motivo que el pequeño Florencio vivió su niñez y adolescencia más ligado al campo que a la ciudad, disfrutando de sus largas estadías en las zonas rurales bonaerenses de los llamados pagos del Tuyú y General Maradiaga, y en la localidad de Chajarí, en la provincia de Entre Ríos, áreas donde sus padres poseían campos heredados de la familia.

Esto hizo que la ciudad no fuera el ámbito ideal para Florencio, quien esperaba con ansías los viajes al campo, donde comenzó a sentirse atraído por el paisaje, que poco a poco daría lugar al nacimiento de la visión del artista plástico.

A mediados del año 1920 Florencio Molina Campos, luego de mantener un noviazgo con la joven María Hortensia Palacios Avellaneda, hija de Rodolfo Palacios y María Avellaneda, decidió contraer matrimonio con ella, unión que daría como resultado el nacimiento de Hortensia, la que sería su única hija. Pero el matrimonio no duró demasiado.

Mientras tanto, Florencio Molina Campos continuaba persiguiendo su sueño, que en definitiva era simplemente llegar con su obra a cada rincón del país, y poder vivir de su arte.

Esto lo llevó en el año 1926 a realizar su primera exposición de cuadros, la cual tuvo lugar en el Galpón de Palermo de la Sociedad Rural Argentina, muestra que contó con la presencia de importantes figuras del país, como fue el caso del entonces Presidente de la Nación, Marcelo T. De Alvear, quien de inmediato se declaró ferviente admirador de su obra, y le otorgó como reconocimiento una cátedra en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda.

Un año después el amor llegaría nuevamente a la vida de Florencio, cuando durante una muestra en la ciudad de Mar del Plata conoció a María Elvira Ponce Aguirre, una joven mendocina que supo conquistar el corazón del artista, y que compartió su vida con él hasta 1959, año en que murió Florencio.

En poco tiempo, la consagración y el reconocimiento llegaron a la vida de Molina Campos, permitiéndole no sólo cumplir su sueño de llegar a ser conocido en la Argentina, sino también a que su obra cruzara las fronteras del país, y lo llevara al Continente Europeo.

Su fama en el exterior creció de una manera que jamás lo habría podido prever, e incluso fue contratado por Walt Disney para cumplir el rol de asesor en el equipo de dibujantes a cargo de una serie de películas que se encontraban en producción, pero las diferencias en la visión del gaucho argentino entre el artista y los responsables de la productora norteamericana hicieron que no pudiera ser posible el trabajo conjunto.

Sin lugar a dudas, uno de los trabajos más recordados de Molina Campos en la Argentina fue el realizado para la firma Alpargatas, para la cual ilustró con sus dibujos los almanaques publicados desde el año 1931 a 1936, 1940 a 1945, 1961 y 1962.

Los últimos años de su vida fueron realmente difíciles, ya que Florencia Molina Campos debió enfrentarse a distintos tratamientos y operaciones para luchar con una enfermedad terminal, que lo llevó a la muerte el 16 de noviembre de 1959.

Biografia de Divito Las Chicas de Divito Dibujate Argentino Rico Tipo

Biografía de Divito – Las chicas de Divito
Dibujate Argentino de Rico Tipo

Guillermo Divito: Un universo de personajes en lápiz y papel

Biografia de DivitoSeguramente más de un lector al ver o escuchar el nombre de Guillermo Divito se retrotraiga a la Argentina de los años cincuenta, cuando en los kioscos de revista de barrio se hacían colas para esperar la llegada del nuevo ejemplar de la revista Rico Tipo.

En realidad, en la época que abarcan las décadas que van de los años cuarenta a los sesenta en el país, se sitúa sin dudas a Guillermo Divito como uno de los más importantes ilustradores y caricaturistas, que inició en Argentina la corriente del humor gráfico, por lo que se ha convertido en una verdadera leyenda nacional, tanto el dibujante como toda su creación.

Willy, como lo llamaban los amigos, nació el 16 de julio de 1914 en la ciudad de Buenos Aires, bajo el nombre de José Antonio Guillermo Divito.

Hijo de un prestigioso médico, y criado en el seno de una familia con fuertes tradiciones y de acomodado pasar económico, ya desde niño sus padres habían trazado el destino que seguiría el pequeño, y soñaban con que su hijo realizará los estudios en la universidad siguiendo los pasos del padre en el ámbito de la salud.

Sin embargo, desde muy joven Guillermo comenzó a mostrar una personalidad rebelde, inclinada hacia la satisfacción de sus placeres mundanos, por lo cual su educación formal no daba buenos resultados.

Él sabía que su gran pasión era dibujar, por lo que pasaba largas horas esbozando distintos personajes en trozos de papel, hasta que comenzó a relacionarse con la editorial Columba, en la que publicó su primer trabajo como dibujante en el año 1931, precisamente en la revista Páginas de Columba, donde Divito mostró la gran influencia que poseía del caricaturista Alberto Iribarren.

Sus ilustraciones cada vez más asiduas en dicha publicación causaron la mejor de las impresiones en el público lector, que ya había comenzado a tomarle cariño a ese carismático dibujante que sabía ilustrar con humor realmente certero.

El éxito y la fama no tardaron en llegar, y esto produjo que Guillermo Divito se convirtiera en uno de los ilustradores más destacados del país, colaborando en prestigiosas publicaciones tales como El Hogar, Semana Gráfica, Crítica y Patoruzú.

Afianzado ya con su estilo propio, Guillermo Divito crea una serie de personajes entrañables de la historieta argentina, como es el caso de “El enemigo del Hombre” y “Oscar dientes de leche”.

Luego llegaron “El Dr. Merengue”, que fue publicado en la revista El Hogar y que reflejaba el estereotipo psicoanalítico de la época, y “Bómbolo”, que aparecía en el diario La Prensa y se caracterizaba por ser un personaje sencillo, ingenuo y bonachón, que siempre debía enfrentarse a situaciones adversas debido a su credulidad.

Por supuesto, también llegaron junto con estos personajes las célebres “chicas” de Divito, las que tuvieron su primera aparición en la revista Patoruzú, hasta que fue censurado por el editor Dante Quinterno, que consideraba que las faldas de los personajes femeninos eran demasiado cortas.

Recordemos que las “chicas” de Divito se caracterizaban por presentar una imagen de curvas marcadas y a la vez estilizadas, con pequeñas cinturas y caderas prominentes, y que sumaban actitudes audaces y poco convencionales para la época.

Esas “chicas” no tardaron en convertirse en la gran fantasía de los hombres y el modelo de belleza a seguir en las mujeres de aquella época.

Se dice que fueron los desacuerdos con Dante Quinterno en relación a las “chicas” el origen de la necesidad de Guillermo Divito por emprender su propio proyecto.

De esta manera, el 16 de noviembre de 1944 llega a los kioscos de revista la publicación “Rico Tipo”, en la que Divito logra plasmar toda su estética de dibujante, sin tener que reprimir sus convicciones en torno a la opinión de un editor.

El éxito inmediato de la revista fue tal, que al año siguiente de aquella primera publicación “Rico Tipo” alcanza una tirada de 350.000 ejemplares semanales.

En sus páginas impresas no sólo estaban presentes las famosas “chicas” de Divito, que alcanzaron su esplendor en dicha publicación, sino que también se daban cita los más originales y entrañables personajes, que reflejaban con humor y crítica la realidad argentina.

Se sumaron “El otro yo del doctor Merengue”, “Fallutelli”, “Bómbolo”, “Pochita Morfoni”, “Fúlmine”, “Gracielita y El abuelo”, sirviendo incluso como plataforma ideal para el lanzamiento de nuevos personajes.

Incluso algunos de ellos llegó a obtener tanto éxito que requirieron ser publicados en revistas propias, como fue el caso de “Fúlmine”, “Falluteli” y “Pochita Morfoni”, todos ellos con una repercusión popular inimaginable.

Otro de los aspectos que hicieron de “Rico Tipo” una de las revistas más importantes del país fue la gran calidad de sus colaboradores, siendo también un espacio para inició de la carrera de gran cantidad de dibujantes argentinos.

Por sus páginas pasaron Oscar Conti «Oski», Alejandro del Prado «Calé», Horacio S. Meyrialle, Carlos Warnes «César Bruto», Miguel Ángel Bavio Esquiú «Juan Mondiola», Rodolfo M. Taboada, Juan Ángel Cotta, Faruk, Gius, Pedro Seguí, Toño Gallo, Joaquín Lavado «Quino», Billy Kerosene, Mazzone, Wimpi, Guillermo Guerrero, entre muchos otros artistas. Lo que demuestra que es realmente certero lo que una oportunidad mencionó Geno Díaz, que dijo: “Todo el quién es quién del humor argentino pasó por Rico Tipo”.

La muerte llegó a la vida de Guillermo Divito el 5 de julio de 1969, en el territorio brasilero y a causo de un accidente automovilístico producido cuando con su auto deportivo embistió contra un camión en una ruta.

En vida, Guillermo Divito tuvo la fortuna de disfrutar de una existencia acorde a sus gustos, satisfaciendo cada uno de sus placeres que consistían en viajar, disfrutar de una buena comida, escuchar jazz y conducir autos deportivos.

Tres años más tarde desaparecía para siempre la revista “Rico Tipo”, dejando para siempre una marca indisoluble que dio comienzo a la era del humor gráfico en la Argentina.